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Entendiendo la Discriminación y sus Efectos

La discriminación se refiere al trato desigual e injusto dado a personas o grupos basado en características como origen étnico, religión, género u otras. Se origina por estereotipos y prejuicios aprendidos socialmente. Puede presentarse de manera directa o indirecta y tiene consecuencias como daños psicológicos y limitación de derechos. Para combatirla, es necesario promover valores de igualdad, respeto y tolerancia.

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Entendiendo la Discriminación y sus Efectos

La discriminación se refiere al trato desigual e injusto dado a personas o grupos basado en características como origen étnico, religión, género u otras. Se origina por estereotipos y prejuicios aprendidos socialmente. Puede presentarse de manera directa o indirecta y tiene consecuencias como daños psicológicos y limitación de derechos. Para combatirla, es necesario promover valores de igualdad, respeto y tolerancia.

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¿Qué es la discriminación?

Discriminar significa seleccionar excluyendo; esto es, dar un trato de


inferioridad a personas o a grupos, a causa de su origen étnico o nacional,
religión, edad, género, opiniones, preferencias políticas y sexuales, condiciones
de salud, discapacidades, estado civil u otra causa. Cabe señalar que estas
causas constituyen los criterios prohibidos de discriminación. Se discrimina
cuando se realizan actos o conductas que niegan a las personas la igualdad de
trato, produciéndoles un daño que puede traducirse en la anulación o
restricción del goce de sus derechos humanos. Discriminar quiere decir dar un
trato distinto a las personas que en esencia son iguales y gozan de los mismos
derechos; ese trato distinto genera una desventaja o restringe un derecho a
quien lo recibe. Todas las personas pueden ser objeto de discriminación; sin
embargo, aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o
desventaja, ya sea por una circunstancia social o personal, son quienes la
padecen en mayor medida.

¿Cuál es el origen de la discriminación?


La discriminación se origina en las distintas relaciones sociales, muchas veces
desde las familias, a través de la formación de estereotipos y prejuicios.

Estereotipos
Un estereotipo es una imagen o idea comúnmente aceptada, con base en la que
se atribuyen características determinadas a cierto grupo o tipo de personas, que
lleva a considerar a todos sus integrantes o a todas ellas como portadoras del
mismo tipo de características, sin que dicha atribución obedezca a un análisis
objetivo y concreto de las características específicas de la persona de que se
trate. En términos generales, un estereotipo se forma al atribuir características
generales a todos los integrantes de un grupo, con lo que no se concibe a las
personas en función de sus propias características, sino de ideas generales, a
veces exageradas y frecuentemente falsas, que giran 8 en torno a la creencia de
que todos los miembros del grupo son de una forma determinada.

Prejuicios
Un prejuicio se forma al juzgar a una persona con antelación, es decir,
prejuzgarla, emitir una opinión o juicio —generalmente desfavorable— sobre
una persona a la que no se conoce, a partir de cualquier característica o motivo
superficial. Los prejuicios son una forma de juzgar lo distinto a nosotros sin
conocerlo, considerando lo diferente como malo, erróneo, inaceptable o
inadecuado. En muchas ocasiones la discriminación obedece a patrones
socioculturales tradicionalmente aprendidos y repetidos, en cuya transmisión y
perpetuación el medio familiar y el entorno social desempeñan un papel muy
importante, ya que a partir de dichas interacciones las personas comienzan a
establecer criterios de selección en distintos ámbitos. Es común que un niño
aprenda y repita las prácticas igualitarias o discriminatorias que observa en su
entorno familiar. A partir de los estereotipos y los prejuicios, resultado de la
incomprensión, el temor, el rechazo y la falta de respeto a las diferencias, se
genera la intolerancia. Se suele rechazar, juzgar, evitar, excluir, negar,
desconocer o, incluso, eliminar y suprimir con base en estos motivos. La
intolerancia imposibilita la convivencia en armonía entre los distintos grupos y
personas, y lo que debemos buscar en función de la igualdad y la paz social es
precisamente la convivencia armónica de todas las diferencias; es decir, la
tolerancia.

Características de la discriminación
Es una conducta socialmente presente, se aprende rápido y tiende a
reproducirse hasta convertirse en una práctica cotidiana.
Es progresiva, ya que las personas pueden ser discriminadas por distintas
causas; sus efectos pueden acumularse e incrementarse, produciendo daños
mayores y dando lugar a nuevos problemas y a una mayor discriminación.
Evoluciona al adoptar nuevas formas y modalidades. Constantemente se
reproducen nuevas situaciones que tienden a generar conductas
discriminatorias.
Obedece a distintas causas, pero el resultado siempre es el mismo: la negación
del principio de igualdad y la violación de los derechos humanos.
Las conductas discriminatorias pueden generar daños morales, físicos,
psicológicos, materiales y diversas limitaciones en muchos ámbitos a las
personas discriminadas, al mismo tiempo que ocasionan un daño general a la
sociedad en su conjunto, al fomentar divisiones que la fragmentan.

¿Cómo se presenta la discriminación?


La discriminación puede presentarse en distintas formas:
Discriminación de hecho. Consiste en la discriminación que se da en las prácticas
sociales o ante funcionarios públicos, cuando se trata de modo distinto a algún
sector, como por ejemplo a las mujeres o a las personas mayores.
Discriminación de derecho. Es aquella que se encuentra establecida en la ley,
vulnerando los criterios prohibidos de discriminación, mediante la que se da un
trato distinto a algún sector. Es el caso, por ejemplo, de una ley que estableciera
que las mujeres perderían su nacionalidad si contrajeran matrimonio con un
extranjero, pero que esta ley no afectara a los hombres que estuvieran en
semejante situación.
Discriminación directa. Cuando se utiliza como factor de exclusión, de forma
explícita, uno de los criterios prohibidos de discriminación.
Discriminación indirecta. Cuando la discriminación no se da en función del
señalamiento explícito de uno de los criterios prohibidos de discriminación, sino
que el mismo es aparentemente neutro. Por ejemplo, cuando para obtener un
puesto de trabajo se solicitan requisitos no indispensables para el mismo, como
tener un color de ojos específico.
Discriminación por acción. Cuando se discrimina mediante la realización de un
acto o conducta.
Discriminación por omisión. Cuando no se realiza una acción establecida por la
ley, cuyo fin es evitar la discriminación en contra de algún sector de la
población.
Discriminación sistémica. Se refiere a la magnitud de la discriminación de hecho
o de derecho en contra ciertos grupos en particular.
Es preciso señalar que para dar fin a una situación de discriminación
particularmente arraigada contra un grupo específico se suele recurrir a las
llamadas acciones positivas o afirmativas (conocidas también como sistemas de
discriminación inversa o positiva), que consisten en la adopción de medidas
concretas y temporales dirigidas a conseguir la igualdad ante la ley, la igualdad
material y, consecuentemente, la igualdad de oportunidades. Por medio de ellas
se pretende influir en los miembros de la sociedad para que cambien su
mentalidad en ese sentido y se corrijan las situaciones discriminatorias. Un
ejemplo de una acción positiva podría ser la adopción de leyes para evitar la
violencia contra las mujeres.

¿Cuáles son las consecuencias de la discriminación?


La discriminación es la manifestación concreta, individual, grupal o colectiva de
la negación del principio de igualdad y constituye uno de los mayores obstáculos
para avanzar en el pleno ejercicio de los derechos humanos.
El principio de igualdad es uno de los valores más importantes reconocidos por
la comunidad internacional y constituye la piedra angular de la teoría de los
derechos humanos. Su importancia radica en que garantiza derechos y limita
privilegios, con lo que favorece el desarrollo igualitario de la sociedad.
Las personas deben ser consideradas iguales entre sí y tratadas como iguales
respecto de aquellas cualidades que constituyen la esencia del ser humano y su
naturaleza, como la dignidad, el libre uso de la razón y la capacidad jurídica. Los
posibles tratos desiguales dados a las personas sólo se pueden justificar si se
encuentran previstos en la ley, y generalmente obedecen 14 a la comisión de
actos ilícitos que dañan a terceros o cuando las personas se encuentran en
situación de vulnerabilidad o discriminación, lo que hace necesario la aplicación
de algún apoyo o ayuda especial (como las medidas afirmativas).
El principio de igualdad establece que todas las personas tienen los mismos
derechos y comprende la necesidad de crear las condiciones ideales para que
aquellos que se encuentren en una situación de desigualdad tengan garantizado
el disfrute de sus derechos y libertades fundamentales.

¿Qué hacer en caso de ser víctima de algún trato discriminatorio?


Erradicar las prácticas discriminatorias es una tarea conjunta que requiere de la
voluntad y el trabajo de todos los sectores de la sociedad. A cada individuo le
corresponde reconocer y aceptar sus conductas discriminatorias, con objeto de
cuestionarlas y estar en posibilidad de modificarlas. 22 La discriminación debe
ser prevenida mediante la promoción de valores como la igualdad, el respeto y
la tolerancia; sólo así tendremos una sociedad realmente igualitaria y
democrática donde las diferencias convivan en armonía. Para ello debemos
promover la cultura de los derechos humanos y garantizar su protección.

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