Estrategias.
Para lograr un cambio se requiere de un umbral de personas que se decida a
hacerlo. Los inevitables recambios generacionales deberían empujar a buenas
prácticas clínicas y de gobierno, pero para ello se necesita contar con ciudadanos
con valores éticos sólidos.
Un buen ciudadano será un buen profesional. El respeto, la honestidad, la
honradez, el sentido de responsabilidad, la integridad, la justicia, son virtudes que
deben inculcarse desde el hogar, solidificarse en la universidad y ejercerse en el
ámbito profesional. Una buena forma de enseñarlo es predicar con el ejemplo. Por
ello antes que discursos que oscilan entre lo académico y lo retórico cada día
deberíamos preguntarnos a nosotros mismos si estamos haciendo lo correcto. Estas
buenas acciones deben redundar en buenas prácticas de gobierno tanto en el sector
público como en el privado, pero no solo ello. Una sociedad más justa es aquella
que brinda las mismas oportunidades a todos los ciudadanos, que deben ser
conscientes de sus derechos a partir de una adecuada vigilancia y con derecho al
reclamo y la denuncia. Por otro lado, las instituciones deben regirse por códigos
éticos que incluyan sistemas de control interno y de rendición de cuentas, así como
de sanción a quienes incumplen las reglas o muestran una conducta laboral poco
ética. En un país tradicionalmente acostumbrado al "borrón y cuenta nueva" y un
sistema que tiende a las "tercerizaciones" que diluyen responsabilidades, el cambio
de paradigma se convierte en algo prioritario.
Esta pandemia ha desnudado la secular deficiencia del sistema sanitario público. El
COVID-19 también es una sindemia, fomenta otros problemas generalizados:
desempleo, rebrote de pobreza, fake-news, resurgimiento de otras enfermedades
ahora desatendidas, deterioro moral, deterioro de la salud mental, etc. Ante la
mayor crisis luego de la Guerra del Pacífico, la corrupción puede agravar la
recuperación global del país, para evitar ello no basta la retórica sino acciones
concretas, el control concurrente, la transparencia de la gestión pública, el
escrutinio de la prensa y la sociedad civil se convierten en herramientas disuasivas
como se ha demostrado en otras latitudes.
El Perú ha hecho una rápida transición del "ganarse alguito" de la época de la
hiperinflación al "roba, pero hace obra" de los años de la bonanza económica.
Durante ese tiempo la clase política se preocupó más de estabilizar los indicadores
económicos y la sociedad de disfrutar de la afluencia negada en el pasado. Todos, o
casi todos, olvidaron la ética y un país sin ella es una sociedad tribal donde
predomina la ley de la selva, en este caso, la ley del mercado y la cultura de la
superficialidad y el espectáculo donde la corrupción campea a sus anchas, desde los
clubes de los grandes empresarios a las estaciones de los transportistas informales,
atravesando toda la sociedad en un relativismo moral donde los fines justifican los
medios.
COMENTARIO
La corrupción peruana no es un secreto recién descubierto, es una realidad que
zumba en el rostro de millones de ciudadanos que hasta se han acostumbrado a
ella y la consideran un mal necesario, en muchos casos es una vía para alcanzar la
meta en una cultura que premia el éxito individual a toda costa. Por ello es
importante hablar de ella, así las visiones sean parciales o inocentes. Hay que
tenerla a flote para combatirla y abatirla con las mejores armas, los valores que
nos harán mejores ciudadanos, de pensar más en el bien colectivo que en el
individual. De desterrar la cultura de que la corrupción es un mal necesario o que
es un medio para lograr los fines, en este caso la resolución de trabas burocráticas
o el acceso a la salud . Las acciones deben trascender las normas pues muchas
veces se convierten en letra muerta cuando no se cumplen o son tan perfectas que
se convierten en irrealizables. Se hace imponderable desde los distintos ámbitos el
generar la conciencia de una ciudadanía responsable con deberes y derechos, de
asumir la capacidad de indignación y protesta frente a los abusos de cualquier
índole