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Normas de Partición y Casación

Este documento contiene un resumen de 3 oraciones de la jurisprudencia relacionada con el procedimiento de partición establecido en los Artículos 777 al 788 del Código de Procedimiento Civil. Explica que la partición puede darse sin oposición, en cuyo caso el juez ordena el nombramiento de un partidor, o puede haber oposición y controversia, lo que deriva el proceso en un juicio ordinario hasta que se resuelva lo que impide la partición y se nombre un partidor. Asimismo, aclara qué decisiones son recurribles
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Normas de Partición y Casación

Este documento contiene un resumen de 3 oraciones de la jurisprudencia relacionada con el procedimiento de partición establecido en los Artículos 777 al 788 del Código de Procedimiento Civil. Explica que la partición puede darse sin oposición, en cuyo caso el juez ordena el nombramiento de un partidor, o puede haber oposición y controversia, lo que deriva el proceso en un juicio ordinario hasta que se resuelva lo que impide la partición y se nombre un partidor. Asimismo, aclara qué decisiones son recurribles
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CAPÍTULO II.

DE LA PARTICIÓN

Artículo 777

SCC 03-08-98.

Partición. Normas rectoras del juicio. Casación.

SC 17-12-01

Citación de otros comuneros

SCC 16-2-01

Citación de otros comuneros

SCC 11-10-00

Inadmisible la casación contra la sentencia que ordena la partición

SCC 18-12-07

Sentencia que ordena la reposición a una fase anterior a la partición equivale a un auto
en ejecución

SCC 6-2-2007

Resumen de jurisprudencia

En el caso sí formuló oposición válida

SCC 27-10-2009

No hay cuestiones previas en el procedimiento de partición

SCC 22-6-01

Acuerdo de partición en 185-A CC

Artículo 778

SCC 22-2-08

Debe acompañarse instrumento fehaciente que demuestre la existencia de la comunidad

No se puede acumular declaratoria de existencia de la comunidad concubinaria con


demanda de partición
SCC 11-10-00

Efecto de la oposición y de la falta de oposición

Dos fases de la partición

Interpretación del artículo 780 del Código de Procedimiento Civil

Oposición sobre algunos bienes

Decidir sobre las cuotas no corresponde al juez sino al partidor

SCC 11-10-00

SCC 2-10-97

SCC 03-08-98

Artículo 779

SCon 17-4-01

Nombramiento de administrador judicial especial de una sociedad mercantil

Artículo 780

SCC 27-4-04

Artículo 780 CPC: el demandado sólo formulo oposición respecto a un bien

SCC 11-10-00

Artículo 781

SCC 23-7-03

Impugnación del avalúo

Artículo 782

Artículo 783

Artículo 784

Artículo 785

Artículo 786

Artículo 787
SCC 27-2-2003

Si se pretende probar hay que solicitar la apertura de la articulación probatoria

SCC 19-7-00

Reparos graves a la partición

Artículo 788

CAPÍTULO II.
DE LA PARTICIÓN
Artículo 777

La demanda de partición o división de bienes comunes se promoverá por los trámites


del procedimiento ordinario y en ella se expresará especialmente el título que origina la
comunidad, los nombres de los condóminos y la proporción en que deben dividirse los
bienes.

Si de los recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro u otros condóminos,


ordenará de oficio su citación.

SCC 03-08-98.

Ponente: Magistrado Dr. Héctor Grisanti Luciani. Exp. 97-586

Partición. Normas rectoras del juicio. Casación.

“...Siendo el procedimiento de partición tan especial, se requiere hacer un análisis


detenido de las normas rectoras del juicio de partición.

En efecto, los artículos 777 y 778 del Código de Procedimiento Civil disponen:

"Artículo 777.- La demanda de partición o división de bienes comunes se promoverá


por los trámites del procedimiento ordi-nario y en ella se expresará especialmente el
título que origina la comunidad, los nombres de los condóminos y la proporción en que
deben dividirse los bienes".

"Si de los recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro u otros condóminos,
ordenará de oficio su citación".

“Artículo 778.- En el acto de la contestación, si no hubiere oposición a la partición, ni


discusión sobre el carácter o cuota de los interesados y la demanda estuviera apoyada en
instrumento fehaciente que acredite la existencia de la comunidad, el Juez emplazará a
las partes para el nombramiento del partidor en el décimo día siguiente, El partidor será
nombrado por mayoría absoluta de personas y de haberes. Caso de no obtenerse esa
mayoría, el Juez convocará nuevamente a los interesados para uno de los cinco días
siguientes y en esta ocasión el partidor será nombrado por los asistentes al acto,
cualquiera que sea el número de ellos y de haberes, y si ninguno compareciera, el Juez
hará el nombramiento".

Por su parte, el artículo 780 del mismo Código, dispone:

"Articulo 780.- La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o


algunos de los bienes se sustanciará y decidirá por los trámites del procedimiento
ordinario en cuaderno separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo
condominio no sea contradicho y a este último efecto se emplazará a las partes para el
nombramiento del partidor”.

"Si hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados se sustanciará y


decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que embarace
la partición se empezará a las partes para el nombramiento del partidor'.

Del examen detenido de las disposiciones transcritas es obligante determinar que en el


juicio de partición se pueden presentar situaciones diferentes, a saber:

1) Que en el acto de contestación no se haga oposición a los términos en que se planteó


la partición en la demanda. En otras palabras, al no efectuarse oposición y la demanda
estuviera apoyada en instrumento fehaciente, el Juez debe emplazar a las partes para el
nombramiento del partidor.

2) Si en el acto de contestación se realiza la oposición, esto quiere decir, que los


interesados discuten, impugnan los términos de la partición y el procedimiento se
sustanciará por el juicio ordinario, en cuaderno separado, sin impedir la división de
aquellos bienes cuyo dominio no se discute, o se contradice, es decir, al haber discusión
sobre el carácter o cuota de los interesados el proce-dimiento se sustanciará y decidirá
por los trámites del juicio ordinario y resuelto el juicio que embarace la partición se
empla-zará a las partes para el nombramiento del partidor (Art. 780 del C.P.C.).

La Sala aprecia que en la primera situación, cuando, llegada la oportunidad procesal


para hacer oposición y los interesados no la efectúan, se entiende que están de acuerdo
con los términos en que se demandó la participación; en otras palabras, al no hacerse
oposición no hay controversia, no hay impugnación sobre el carácter o cuotas de los
interesados. Ante este supuesto el legislador dio facultades al juez para proferir un
pronunciamiento de que es procedente la partición y ésta debe continuar, emplazando a
las partes para que nombren partidor, en el término señalado en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil,

El contenido de esta norma rectora del procedimiento de partición (Art. 778 del C.P.C.)
no ofrece ninguna duda; el legislador le da a los interesados la oportunidad procesal
para que discutan las términos de la partición demandada, haciendo oposición. Si los
interesados no hacen uso de este medio de defensa o lo ejercen extemporáneamente, no
hay controversia, no hay discusión y el Juez debe considerar que ha lugar la partición
por no haber objeciones. Ahora bien, la naturaleza jurídica de esta decisión que se
produce en esta fase de la partición no tiene apelación, como se infiere del contenido del
artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, al no expresar la norma que podía
ejercerse recurso de apelación contra la sentencia del Juez que decidió con lugar la
partición porque los interesados no hicieron oposición, y ello es así, porque de la propia
norma citada se infiere que el legislador no previó la apertura al juicio ordinario, sino
que el Juez como rector del proceso ordena que por no haber oposición a la partición,
las partes deben concurrir en el término procesal previsto o nombrar partidor.

En la segunda situación que contempla el juicio de partición, es decir, si los interesados


realizan oposición, o contradicen los términos de la partición, el proceso se sustanciará
y decidirá por los trámites del juicio ordinario hasta que se dicte la sentencia que
embarace la partición, como se consagra en el artículo 780 del Código de Procedimiento
Civil, y en este estado se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor.

Es oportuno destacar que el legislador en estas normas rectoras del juicio de


participación no contempló el recurso de apelación y mucho menos el extraordinario de
casación y a esta conclusión llega la Sala puntualizando así su criterio sobre la materia;
porque, al examinar detenidamente las disposiciones del Código de Procedimiento Civil
relativas a este proceso de partición, se observa que es en el artículo 787 eiusdem, que el
legislador dispone:

"Artículo 787.- Si los reparos son graves emplazará a los interesados y al partidor para
una reunión y si en ella se llega a un acuerdo, el Juez aprobará la partición con las
rectificaciones convenidas”.

"Si no llega a acuerdo, el Juez decidirá sobre los reparos presentados dentro de los diez
días siguientes. De la decisión se oirá apelación en ambos efectos". (Subrayado de la
Sala).

Esta norma precedentemente transcrita es la única que contempla el recurso de


apelación y aun cuando no hace referencia al extraordinario de casación, al otorgar el
recurso en ambos efectos es porque el legislador consideró que esta fase es la definitiva,
lo que permite concluir que al oírse apelación en ambos efectos, contra la decisión del
Juez que conoce de los reparos graves que los interesados hacen, también la decisión del
Superior que conoce en alzada es una sentencia susceptible de tener casación.

Sin embargo, aprecia la Sala que cuando el artículo 780 del Código de Procedimiento
Civil prevé la contradicción al dominio común respecto de algunos bienes, los trámites
se seguirán por el juicio ordinario. En otras palabras, al haber contradicción u oposición,
se plantea una controversia que se regirá por las normas del procedimiento ordinario
aceptando que las providen-cias que se susciten tienen apelación y se puede llegar hasta
casación.

Sobre esta materia, la Sala, en auto de fecha 2 de octubre de 1997,en el juicio de


partición de herencia seguido por Rosa Eliette y otro contra Kateñna Korsun de Luzardo
y Margaret Adriana Luzardo Korsun, declaró que de conformidad con el artículo 780
del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado parcialmente con
lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la designación del
partidor, se trataba de una sentencia interlocutoria que no pone fin al juicio, por el
contrario, éste debe continuar, como se infiere del propio dispositivo.

En este orden de ideas, considera la Sala pertinente establecer las diferencias de las dos
situaciones que se pueden presentar en el juicio de partición.
En efecto, tal como se explicó antes, cuando en el acto de contestación no se realiza la
oposición, ni se discuten las cuotas de los interesados, el legislador estableció que al no
haber discusión ni controversia, el Juez debe emplazar a las partes para que nombren
partidor (Ad. 778 del C.P.C.). Esta norma, en forma clara y precisa, consagra el acuerdo
de las partes para llevar adelante la partición, y ello se deduce de la propia conducta de
los interesados al no hacer oposición, al no impugnar los términos en que se demandó la
partición, situación que puede asimilarse a un convenimiento en la demanda, a un
acuerdo mutuo en que prosiga la partición en cabeza de un partidor nombrado por las
partes, es decir, no ha lugar a seguir el procedimiento ordinario. Pues bien, esta primera
fase revestida de un principio de brevedad, no tiene apelación, y tampoco casación,
porque al no haber oposición, no hay controversia que decidir y controlar, y las partes,
de mutuo acuerdo prosiguen la partición nombrando un partidor. Esta situación
expresada cuan-do no ha habido oposición, es una decisión que no tiene apelación y
tampoco casación.

Sin embargo, debe destacarse que si en el lapso legal establecido para que tenga lugar la
contestación a la demanda (20 días de despacho aplicando lo establecido en el artículo
359 del C.P.C.), los interesados hacen oposición, impugnan la partición, las cuotas, etc.,
obviamente se está suscitando una controversia que al decidirla el Juez, debe seguir los
trámites del juicio ordinario, y, debe tenerse control de la legalidad sobre lo
sentenciado; en otras palabras, esta fase tiene apelación y puede tener hasta casación.

Por lo antes expuesto, la Sala concluye que hay dos etapas en la partición que tienen
apelación y hasta casación: 1) Cuando se contesta tempestivamente la demanda y se
hace oposición a la partición, se siguen los trámites por el juicio ordinario, y, 2) la
situación establecida en el artículo 787 del Código de Procedimiento Civil referida a los
reparos graves que hacen las partes a lo establecido por el partidor, y, como ya se dijo
precedentemente, esta es la única norma del proceso de partición que contempla la
apelación en ambos efectos.

En vista de lo antes expuesto, la Sala puntualiza y amplía la doctrina expresada en


sentencia de fecha 2 de octubre de 1997, en el juicio seguido por Rosa Eliette y otro
contra Katerina Korsun de Luzardo y Margaret Adriana Luzardo Korsun, en el cual,
como se señala anteriormente, declaró que de conformidad con lo establecido en el
artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado
parcialmente con lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la
designación del partidor, se trata de una sentencia interlocutoria que no pone fin al
proceso, por el contrario, continúa la partición, por lo que el recurso de casación se
declaró inadmisible.

En consecuencia, a partir de la presente fecha, las dos etapas o situaciones del proceso
de partición se interpretarán y decidirán como ha quedado establecido en el presente
tallo.

"... Planteada así la situación, la Sala considera que, en virtud de haberse presentado
extemporáneamente la contestación y oposición, debe estimarse que no hubo oposición
a la partición y el proceso debe orientarse como lo establece el artículo 778 del Código
de Procedimiento Civil, esto es, el Juez de la causa
debe emplazar a las partes para que en el término legal establecido nombren partidor,
que fue lo decidido por el Juez de primera instancia, el cual consideró que no hubo
oposición, por haberse presentado lo, escritos de contestación y de oposición
extemporáneamente, en razón de haberse consumado la citación tácita de la
codemandada Adelaida Capriles López, el 11 de julio de 1996, por la actuación de su
apoderada María Carolina Solórzano, y por cuanto el lapso para contestar la demanda se
inició el 1 5 de julio de 1996 exclusiva, fecha en que se dio por citado el último de los
codemandados.

En consecuencia, la providencia del Juez de la causa de declarar con lugar la partición y


emplazar a las partes para nombrar el partidor, no pone fin a dicho proceso sino que da
entrada a la división de la herencia. En otras palabras, al no haber oposición, el Juez se
limita a declarar procedente la partición. Situación que fue confirmada por el Juez
superior, al haberse apelado la decisión de primera instancia que declaró procedente la
partición, pero como ya estableció, la Sala anteriormente en este fallo, contra la decisión
del a-quo no ha lugar el recurso de apelación y tampoco el de casación, por cuanto no
hubo oposición, como ya quedó establecido.

En este orden de ideas, es oportuno reiterar este criterio de la Sala:

"La doctrina pacífica y constante de la Sala ha sido tradicionalmente exigente en lo que


respecta a la observancia de los trámites esenciales del procedimiento, entendido el
proceso civil, como el conjunto de actos del órgano jurisdiccional, de las partes, y de los
terceros que eventualmente en él intervienen, preordenados para la resolución de una
controversia, el cual está gobernado por el principio de la legalidad de las formas
procesales. Esto indica, como lo enseña Chiovenda que no hay proceso convencional
sino, al contrario un proceso cuya estructura y secuencia se encuentran preestablecidas
con un neto signo impositivo, no disponible para el juez, ni para las partes. Así, la
regulación legal sobre la forma, estructura y secuencia del proceso civil, es obligatoria
en un sentido absoluto, tanto para las partes como para el juez, pues esa forma, esa
estructura y esa secuencia que el legislador ha dispuesto en la ley procesal, son las que
el Estado considera apropiadas y convenientes para la finalidad de satisfacer la
necesidad de tutela jurisdiccional de los ciudadanos, que es uno de sus objetivos
básicos".

"Es por lo expresado que la Sala ha considerado tradicionalmente que la alteración de


los trámites esenciales del procedimiento quebranta el concepto de orden público, cuya
finalidad tiende a hacer triunfar el interés general de la sociedad y del Estado sobre los
intereses particulares del individuo, por lo que su violación acarrea la nulidad del fallo y
las actuaciones procesales viciadas, todo ello en pro del mantenimiento de la seguridad
jurídica y de la igualdad entre las partes, que es el interés primario en todo juicio...”.
(Sentencia del 22-10-97, asunto: Banco Nacional de Descuento C.A. contra Unidad
Industrial La Yaguara, C.A., y otros).

En apelación de las doctrinas de la Sala precedentemente transcritas, es forzoso concluir


en que, al no existir, en el caso que se examina, oposición a la partición demandada,
resultan nulos los actos subsiguientes a la declaratoria con lugar de la pretensión
instaurada, por cuanto de esta parte los actos de ejecución, sin que contra tal providencia
jurisdiccional tuviesen cabida los recursos de apelación y casación.
Al estimarse que la sentencia recurrida se originó por virtud del recurso de apelación
interpuesto contra el fallo de la primera instancia que declaró con lugar la demanda de
partición, la misma resulta ser procesalmente inexistente, razón que motiva la
inadmisibilidad del presente recurso de casación y así se decide.

SC 17-12-01

PONENCIA DEL MAGISTRADO DOCTOR Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº 00-


3070, dec. Nº 2.687:

Citación de otros comuneros

Quiere la Sala apuntar, que en los procesos de partición, la existencia de la comunidad


debe constar fehacientemente (artículo 778 del Código de Procedimiento Civil) bien de
documentos que la constituyen o la prorroguen, o bien de sentencias judiciales que las
reconozcan. No es posible dar curso a un proceso de partición sin que el juez presuma
por razones serias la existencia de la comunidad, ya que solo así podrá conocer con
precisión los nombres de los condómines y la proporción en que deben dividirse los
bienes, así como deducir la existencia de otros condómines, los que ordenará sean
citados de oficio (artículo 777 del Código de Procedimiento Civil).

Se requieren recaudos que demuestren la comunidad, tal como lo expresa el citado


artículo 777, y en los casos de la comunidad concubinaria, el recaudo no es otro que la
sentencia que la declare, ya que el juicio de partición no puede ser a la vez declarativo
de la existencia de la comunidad concubinaria, el cual requiere de un proceso de
conocimiento distinto y por lo tanto previo.

SCC 16-2-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-699, dec. Nº 16:

Citación de otros comuneros

Como se evidencia, a pesar que la demanda se intentó sólo contra José Ignacio Herrera
Pérez y Berta Pérez de Herrera, supuestos únicos herederos junto al demandante, según
indica este último en su libelo, de la partida de defunción antes transcrita se destaca la
existencia de un cuarto heredero de nombre Merly Herrera. Calidad de heredera que se
puede observar también de la planilla de liquidación sucesoral que riela inserta a los
folios 106 al 110 de los que integran el presente expediente.

Ahora bien, siendo extraíble de los documentos presentados con la demanda, la


presunción de existencia de otro condómino que debió ser demandado, el juez de la
primera instancia sólo ordenó la citación de los dos codemandados indicados en el
libelo de la demanda, como son José Ignacio Herrera Pérez y Berta Pérez de Herrera,
omitiendo toda citación sobre Merly Herrera.

La obligación del juez de efectuar la referida citación, aun cuando expresamente no


hubiese sido demandada la mencionada ciudadana, viene contenida en el artículo 777
del Código de Procedimiento Civil que, en su parte pertinente, indica: “...si de los
recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro u otros condóminos, ordenará
de oficio su citación”. Norma que entiende la existencia de una comunidad hereditaria
en los procesos de partición de herencia, que provoca, cuando son mas de uno los
herederos, la constitución de litis consorcios necesarios, ya sean activos o pasivos, para
que la declaratoria judicial que recaiga en el procedimiento no excluya a ninguno y, de
esta manera, no se condene o favorezca a quien no haya sido parte en el juicio y tenga
derechos sobre los bienes a partir.

La citación de Merly Herrera, en el presente proceso era por tanto, obligatoria, por lo
que al no verificarse la misma en las actas del expediente se produce la nulidad del acto
de citación.

[...]

En este sentido, la Sala ha afirmado que la falta absoluta de la citación interesa al orden
público, por dec. Nº 422, de fecha 8 de julio de 1999, expediente 98-505, la cual
expresa:

“...La jurisprudencia de la Sala de Casación Civil ha ido delimitando esas áreas que en
el campo del proceso civil interesan al orden público, y en tal sentido ha considerado
que encuadran dentro de esta categoría, entre otras, las materias relativas a los requisitos
intrínsicos de la sentencia, a la competencia en razón de la cuantía o de la materia, a la
falta absoluta de citación del demandado y a los trámites esenciales del
procedimiento....” (Resaltado por la Sala)

Ahora bien, al verificarse que, tanto la sentencia definitiva de primera instancia como la
recurrida, declararon con lugar la acción de partición y liquidación de herencia,
ordenándose, en consecuencia, la partición del patrimonio del de cujus, solamente entre
Pedro Ignacio Herrera Mata, José Ignacio Herrera Pérez y Berta Pérez de Herrera; esta
Sala de Casación Civil, estima que se le quebrantó a la ciudadana Merly Herrera su
derecho de defensa, al no citársele al proceso para que hiciera valer sus consideraciones,
alegatos y defensas; asi como el grave daño que se le está causando, al excluirla de la
partición de los bienes heredados que, como se evidencia de la citada planilla de
liquidación sucesoral, élla, como parte de la comunidad hereditaria posee derechos y
debe formar parte de la referida partición de bienes.

En consecuencia, la recurrida al no ordenar la reposición de la causa al estado que se


practique la citación de la referida ciudadana Merly Herrera, violó el artículo 208 del
Código de Procedimiento Civil, que le impone reponer la causa cuando verifique la
existencia de acto nulo; y el artículo 15 eiusdem, al omitir y no ordenar corregir la falta
absoluta de la citación de una de los condóminos en el proceso de partición de herencia
y negarle, por tanto, toda oportunidad de ejercer los medios o recursos que considere
necesario para la defensa de sus derechos e intereses, quebrantando de esa manera, la
recurrida, formas sustanciales de los actos que menoscaban el derecho de defensa de la
prenombrada Merly Herrera, cuestión que interesa al orden público, situación esta que
activa la facultad de la Sala para casar de oficio la decisión cuestionada y declarar la
nulidad de todo lo actuado en el proceso hasta la oportunidad que se ordene la citación
omitida, tal como se hará de manera expresa, positiva y precisa en el dispositivo del
presente fallo. Asi se decide.

SCC 11-10-00
PONENCIA DEL MAGISTRADO DOCTOR ANTONIO RAMÍREZ JIMENEZ. Exp.
Nº rh00-147, sentencia Nº 169:

Inadmisible la casación contra la sentencia que ordena la partición

La Sala comparte el criterio sostenido por el ad-quem, pues la decisión proferida por el
tribunal superior es una sentencia interlocutoria que no pone fin al juicio, ni impide su
continuación, sino que por el contrario impulsa su prosecución, al ordenársele al juez de
la causa seguir el procedimiento especial mediante el emplazamiento de las partes para
que procedan al nombramiento del partidor, a tenor de lo previsto en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil.

Al respecto, la Sala, en sentencia de 5 de agosto de 1999, (José Antonio Ramírez


Molina y otro contra Edgar Antonio Ramírez Delgado), estableció el siguiente criterio,
que hoy se reitera:

“Por lo antes expuesto, la Sala concluye que hay dos momentos en la partición que
tienen apelación y hasta casación:

1) Cuando se contesta tempestivamente la demanda y se hace oposición a la partición,


se siguen los trámites del juicio ordinario, y, 2) la situación establecida en el artículo
787 del Código de Procedimiento Civil referida a los reparos graves que hacen las
partes a lo establecido por el partidor, y, como ya se dijo precedentemente, ésta es la
única norma del proceso de partición que contempla la apelación en ambos efectos.

En vista de lo antes expuesto, la Sala puntualiza y amplía la doctrina expresada en


sentencia de fecha 2 de octubre de 1997, en el juicio seguido por Rosa Eliette y otro
contra Katerina Korsun de Luzardo y Margaret Adriana Luzardo Korsun, en la cual,
como se señala anteriormente, declaró que de conformidad con lo establecido en el
artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado
parcialmente con lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la
designación del partidor, se trata de una sentencia interlocutoria que no pone fin al
proceso, por el contrario, continúa la partición, por lo que el recurso de casación se
declaró inadmisible”.

Aplicando la doctrina transcrita al caso bajo estudio, no es admisible el recurso de


casación contra la mencionada sentencia interlocutoria que ordenó emplazar a las partes
para la designación de partidor dado que la misma no pone fin al juicio.

SCC 18-12-07

Ponencia del Magistrado Yris Armenia Peña Espinoza. Exp. Nº 02-524, dec. Nº 961:

Sentencia que ordena la reposición a una fase anterior a la partición equivale a un


auto en ejecución

La representación judicial de la parte codemandada Magaly Cannizzaro De Capriles y


Miguel Ángel Capriles Cannizzaro, en su escrito de impugnación alega la
inadmisibilidad del presente recurso, señalando lo siguiente:
“…La sentencia recurrida NO RESOLVIÓ LOS EXTENSOS Y GRAVES REPAROS
QUE LE FUERON FORMULADOS AL PROYECTO DE PARTICIÓN, Y POR
ELLO, EL RECURSO DE CASACIÓN RESULTA INADMISIBLE Y ASÍ LO
ALEGO FORMALMENTE.

(…Omissis…)

El recurso de casación resulta inadmisible porque la sentencia recurrida es una


interlocutoria que NO PONE FIN AL JUICIO NI IMPIDE SU CONTINUACIÓN, pues
se trata de una sentencia de reposición que (1) declaró la nulidad del nombramiento del
partidor designado por la actora y sus hijos Capriles López, (2) ordenó el
emplazamiento de todas las partes para que se realice el nombramiento de nuevo
partidor; y (3) en vista que la sentencia que ordenó la división ERA INEJECUTABLE,
y de que en la fase ejecutiva de la partición es que deben precisarse las cuotas de los
comuneros, sentó las bases conforme a las cuales debía hacerse la partición…”
(Negritas y subrayado del texto)

La parte impugnante alega la inadmisibilidad del recurso por ser la recurrida una
interlocutoria que no pone fin al juicio, ni impide su continuación ya que se trata de una
sentencia de reposición que declaró la nulidad del nombramiento del partidor.

Ahora bien, respecto a la decisión recurrida vale observar que fue dictada con ocasión al
recurso de apelación ejercido por la parte codemandada, en contra de la sentencia que
declaró improcedentes las objeciones realizadas por éstos a la partición presentada por
el partidor y a su designación.

En relación a la admisibilidad en casación de este tipo de decisiones que resuelven


aspectos atinentes a los reparos graves realizados por las partes en contra de lo
establecido por el partidor, la doctrina de la Sala ha considerado su acceso a casación,
ya que con expreso señalamiento refiere que el pronunciamiento que se dicte con
ocasión a los reparos formulados al informe del partidor puede ser revisado en casación.

Ello fue expuesto en sentencia dictada por esta Sala en fecha 3 de agosto de 1998, en
este mismo juicio, que estableció lo siguiente:

“…La Sala concluye que hay dos etapas en la partición que tienen apelación y hasta
casación: 1) Cuando se contesta tempestivamente la demanda y se hace oposición a la
partición, se siguen los trámites por el juicio ordinario, y, 2) la situación establecida en
el artículo 787 del Código de Procedimiento Civil referida a los reparos graves que
hacen las partes a lo establecido por el partidor, y, como ya se dijo precedentemente,
ésta es la única norma del proceso de partición que contempla la apelación en ambos
efectos…” (Subrayado de la Sala)

En tal sentido, la sentencia hoy recurrida conoció la apelación ejercida por los
codemandados en contra de la declaratoria de improcedencia de las objeciones o reparos
formulados por éstos a la partición realizada por el partidor y al nombramiento de éste,
de conformidad con el artículo 787 del Código de Procedimiento Civil, siendo revocada
tal decisión por el juzgador del alzada al declarar la nulidad del nombramiento del
partidor y reponer la causa al estado de emplazar a las partes al nombramiento de uno
nuevo.
Así pues, la sentencia hoy recurrida encuadra perfectamente en la segunda hipótesis
establecida por esta Sala para la admisión del presente recurso de casación, pues, ésta
declaró la nulidad del nombramiento del partidor designado, en la oportunidad en la que
debió pronunciarse respecto a los reparos graves u objeciones presentadas por la parte
codemandada a la partición y al nombramiento del partidor.

Adicionalmente, cabe destacar que la presente decisión es asimilable a los autos


dictados en ejecución de sentencia, pues ésta fue declarada en la fase ejecutiva del juicio
de partición, y en vista de que el cúmulo de denuncias realizadas por la formalizante van
dirigidas a atacar la modificación de lo decidido por el Juez en la sentencia
definitivamente firme de primera instancia de fecha 28 de noviembre de 1996, ello
conlleva a la admisión del presente recurso.

Es claro pues, que lo anterior constituye una de las excepciones para la admisión del
recurso de casación propuesto contra los autos dictados en ejecución de sentencia, pues
las denuncias van dirigidas a impugnar una decisión que según lo expuesto por el
formalizante, modificó lo decidido bajo autoridad de cosa juzgada, lo cual conforme al
ordinal 3° del artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, hace admisible el
presente recurso.

SCC 6-2-2007

Ponencia del Magistrado Yris Armenia Peña Espinoza. Exp. Nº 06-685, dec. Nº 23:

Resumen de jurisprudencia

En el caso sí formuló oposición válida

Tal criterio es reiterado por sentencia de fecha 29 de junio de 2006, expediente N°


2006-000098, caso: Leydis del Valle Rivas López contra Digna Concepción Zuleta de
Pérez, en la cual se sostuvo:

“(…) En este sentido, cabe aquí, hacer unas breves consideraciones acerca de la
naturaleza jurídica y las distintas fases del procedimiento de partición, con las
consecuencias y efectos que de ello se derivan.

Así, en el procedimiento de partición, disciplinado en los artículos 777 y siguientes del


Código de Procedimiento Civil, se distinguen dos etapas. La primera, contradictoria, en
la que se disipa el derecho de partición y la contradicción relativa al dominio común o
cuota de los bienes a partir, cuyo trámite se sigue por el procedimiento ordinario,
siempre y cuando en la oportunidad de contestar la demanda hubiere oposición a dicha
partición; la segunda etapa del proceso comienza con la sentencia que ponga fin a la
primera fase del proceso de partición y es la partición propiamente dicha, en ella se
designa un partidor quien realiza la distribución de los bienes.

Ahora bien, cabe acotar, que el proceso de partición judicial puede ser de forma
contenciosa o graciosa, ello se deriva del contenido de la norma rectora de dicho
proceso, el artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, cuando se prevé a las partes
la oportunidad para discutir los términos de la partición haciendo oposición, sin la cual
o si se presenta extemporánea, no hay controversia ni discusión y el juez debe
considerar procedente la partición. Así, si no se hace uso de ese medio de defensa o se
ejerce extemporáneamente, no hay controversia y el juez debe considerar ha lugar la
partición.

En cuanto a las etapas que pueden devenir del procedimiento de partición judicial, esta
Sala, en sentencia Nº RC-00109, de fecha 12 de abril de 2005, expediente 04-4908, en
el caso: de Nelson Lugo Osuna contra Francois Venne, señaló lo siguiente:

“...Aunado a ello, la Sala observa que el presente procedimiento de partición no se


tramitó por la vía del juicio ordinario, cuya apertura sólo tendría lugar si en la
oportunidad de contestar la demanda hubiere oposición a la partición, discusión sobre el
carácter o la cuota de los interesados o contradicción relativa al dominio común
respecto de alguno o algunos de los bienes, sino más bien se pasó a la segunda fase del
procedimiento que es la partición propiamente dicha, en la que se designó un partidor y
se ejecutaron las diligencias de determinación, valoración y distribución de los bienes.

Por consiguiente, debe destacar la Sala, que las actuaciones realizadas por el Tribunal y
que fueron objeto del recurso de apelación interpuesto por el actor, fueron dictadas en
un proceso que, por la naturaleza de lo acordado entre las partes, es de jurisdicción
voluntaria y por ende, no recurrible en casación, por lo que con base a las precedentes
consideraciones, debe declararse inadmisible el recurso anunciado, como de manera
expresa, positiva y precisa se hará en el dispositivo del presente fallo…”.

El juez de alzada dejó sentado que en el caso concreto “...A los folios 7 al 10, ambos
inclusive de la segunda pieza del presente expediente, cursa escrito presentado por la
abogada EURIDICES DEL CARMEN PAREJO RAMÍREZ, en su carácter de
apoderada judicial de la parte demandante, ciudadana LEIDYS DEL VALLE RIVAS
LÓPEZ, mediante el cual, en primer lugar se refiere a la fecha de inicio del presente
juicio, así a los actos procesales del mismo; para luego alegar que una vez fenecido el
lapso para la contestación de la demanda, en fecha 3 de Junio de 2004, solicitó la
reposición de la causa al estado de admisión, por cuanto en el libelo de la demanda, la
parte actora presentó para comprobar la propiedad sobre un inmueble, un documento
que no es el exigido por las disposiciones legales del Código Civil, cuya solicitud le
fuera negada por el Tribunal A-quo, mediante auto de fecha 98/08/2004 (sic), y
confirmada por este Tribunal Superior, mediante decisión de fecha 18 de Febrero de
2005 (f.160 al 172, ambos inclusive de la primera pieza). Trayendo como resultado
dicha decisión, a decir de la diligenciante, que no hubo objeción por parte de la
demandada de autos, referente a la partición; por lo que, solicitó al Tribunal A-quo, que
fuese declarada la partición, declarada en fecha 13 de Mayo de 2005; contra la cual, la
parte demandada ejerció recurso de apelación en fecha 13/05/2005, como se describió
anteriormente; cuya actuación de parte de la representación judicial de la demandada,
considera temeraria e infundada, al intervenir en el proceso sólo para retrasar y
obstaculizar la terminación del mismo, siendo que no encuentra fundamento jurídico
que justifique su apelación ...”.

De esta manera, consideró la recurrida que la parte demandada no presentó escrito de


contestación a la demanda ni formuló oposición alguna respecto al derecho de partición
o a la cuota de los bienes a partir, sino que por el contrario, solicitó extemporáneamente
la reposición de la causa, pedimento que fue rechazado tanto por el juzgado a quo, como
por la alzada, teniendo como efecto la declaratoria ha lugar de la partición solicitada.
Al respecto, la Sala observa que el presente procedimiento de partición no fue tramitado
por la vía del procedimiento ordinario, cuya apertura sólo tendrá lugar si en la
oportunidad de contestar la demandada hubiere oposición a la partición, discusión sobre
el carácter o la cuota de los interesados o contradicción relativa al dominio común
respecto de alguno o algunos de los bienes a partir; sino por el contrario, se pasó a la
segunda fase del procedimiento que es la partición propiamente dicha, en la que se
designó un partidor y se realizaron las diligencias de determinación y valoración de los
bienes, quedando pendiente la partición del inmueble a partir, lo cual en todo caso es un
acto que será realizado por el partidor y no por el juez, constituyéndose en consecuencia
en una partición judicial graciosa o voluntaria, por no existir verdadera contención entre
las partes.

En este sentido, siendo que la demandada no presentó oposición en la contestación de la


demandada, el trámite siguiente del presente procedimiento de partición, se configura
como de jurisdicción voluntaria; es decir, que no tiene naturaleza contenciosa por
cuanto no existe conflicto de intereses de relevancia jurídica, ni parte demandada que
conforme el elemento material de la jurisdicción para la cosa juzgada (…)”. (Subrayado
de la Sala).

Como se evidencia de las jurisprudencias anteriormente transcritas el procedimiento de


partición consta de 2 etapas claramente diferenciadas, según la conducta procesal
adoptada por la parte demandada, es decir, si ésta no contradice o no se opone a la
partición, o lo hace en forma extemporánea, el juez, al no haber discusión respecto a los
términos de ésta, debe emplazar a las partes al acto procesal subsiguiente el cual es su
emplazamiento a los fines del nombramiento del partidor.

La otra hipótesis que establece la ley procesal es la relativa a la oposición que pudiere
formular la parte demandada en la oportunidad de la contestación a la demanda sobre el
carácter o cuota de los interesados, caso en el cual debe iniciarse la tramitación del
procedimiento ordinario tal como lo preceptúa el artículo 780 del Código de
Procedimiento Civil.

En el caso bajo estudio, la recurrida consideró que la parte demandada no hizo


oposición a la partición “propiamente dicha”, sino que únicamente se opuso a los
requerimientos hechos por el actor en cuanto al valor de los bienes. Ciertamente dicha
sentencia textualmente expresó:

“(…) Despejado lo anterior, pasa quien aquí decide a pronunciarse con respecto al
mérito de la cuestión debatida, habiendo declarado el a quo con lugar la pretensión de
partición de comunidad conyugal deducida y fijando oportunidad para el nombramiento
del partidor, al considerar que en el sub iudice se había formulado la oposición prevista
en el artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, que a la letra dispone:

(…Omissis…)

Así las cosas, se observa que la parte actora ciudadano Pablo Policarpio Flores Valera
demandó la partición de una comunidad conyugal, en virtud de haber quedado disuelto
el vínculo matrimonial que lo unía con la ciudadana IVON CHINEA GONZÁLEZ,
acompañando a la demanda como prueba fehaciente de su pretensión los siguientes
recaudos:
Copia certificada de la sentencia de divorcio proferida en fecha 22 de febrero de 1999
por el Juzgado Superior Primero de Familia Menores (sic) de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas.

Copia certificada del documento de propiedad del inmueble constituido por un


apartamento distinguido con el No. 4-B ubicado en el piso 4 de la Torre B del edificio
Piscis, identificado en el libelo de la demanda, que por ser un documento público (sic).
Estos documentos al no haber sido impugnados se le confiere pleno valor probatorio
conforme a los artículos 1.357 y 1.359 del Código Civil.

Copia de la inspección judicial practicada con el objeto de dejar constancia de los bienes
muebles identificados en autos, lo cual se aprecia de conformidad con lo previsto en los
artículos 507 del Código de Procedimiento Civil, que al no haber sido impugnada
identifica los bienes objeto de partición.

Ahora bien, luego de agotado el emplazamiento por carteles y darse por citada la
accionada, dentro del lapso para dar contestación a la demanda, esta consignó escrito
cursante a los folios 78 al 79, en el cual no se procedió a formular oposición en los
términos consagrados en la norma ut supra indicada, es decir, con respecto a la partición
propiamente dicha, al carácter de condómino o cuota de los interesados, limitándose
únicamente el sujeto pasivo de la acción a oponerse los requerimientos hechos por el
actor en cuanto al valor de los bienes y a lo pretendido en este sentido por el accionante
y objetando los términos discutidos por las partes para realizar la partición amistosa y
aduciendo la falta de indicación de los valores de los bienes objeto de partición en el
libelo de la demanda (sic), señalando la vigencia de una medida de embargo preventivo
decretada con motivo de la demanda de divorcio que motiva la partición (sic),
desconociendo el monto exacto de las cantidades embargadas, razón por la cual
promovió la prueba de inspección judicial para ser practicada en las empresas donde
supuestamente trabajó el actor y al Banco Provincial, y consignó lo siguientes (sic)
recaudos:

Copia de la sentencia de fecha 12 de noviembre de 1998 pronunciada por la Sala de


Casación Civil de nuestro Máximo Tribunal, que anuló el primer fallo dictado por el
Juzgado Superior en el juicio de divorcio llevado entre las partes.

Copia de la sentencia de divorcio de fecha 22 de febrero de 1999 emitida por Juzgado


(sic) Superior Primero de Familia Menores de esta Circunscripción Judicial.

Copia de sentencia fechada 04 de agosto de 1999 emanada de la Sala de Casación Civil


del Tribunal Supremo de Justicia, que declaró perecido el recurso de casación ejercido
en contra de la decisión del 22 de febrero de 1999.

Copia de las actuaciones realizadas por la Sala Undécima del Tribunal de Protección del
Niño y del Adolescente.

Informes integrales practicados a la menor IVETTE NOEMI FLORES CHIENA (sic),


expedido por la Unidad de Psicología Educativa, Clínica y Comunitaria.
Copia de las actuaciones realizadas ante la Oficina Ejecutora de Medidas de esta
Circunscripción Judicial, con motivo del embargo decretado en el juicio de divorcio ya
referido.

Los anteriores recaudos, que al no haber sido impugnados se aprecian a los efectos de la
decisión, de conformidad con lo previsto en los artículos, 1.357 y 1.363 del Código
Civil y 429 del Código de Procedimiento Civil, y lejos de enervar la pretensión de
partición, ratifican lo alegado por el actor en cuanto a la existencia del vínculo conyugal
y su disolución, y así se declara.

Ahora bien, todo lo antes explanado determina, que si bien es cierto, el a quo por auto
de fecha 16 de enero de 2004, se pronunció con respecto a la tempestividad del escrito
consignado por la parte demandada y que erróneamente consideró como de oposición la
partición formulada, no es menos cierto, que al no haberse hecho la misma en la forma y
por los motivos consagrados en el artículo 778 citado, se debe tener como no hecha y el
procedimiento debe pasar a la siguiente etapa procesal constituida por la designación del
partidor, criterio este que ha sido pacífico y reiterado por nuestro Máximo Tribunal en
sentencia No. 00736 de la Sala de Casación Civil de fecha 27 de junio de 2004, con
ponencia del Magistrado Dr. Tulio Álvarez Ledo, donde se dejó sentado lo siguiente:

“(…) En el juicio por partición de comunidad conyugal que sigue la ciudadana (…)
según jurisprudencia de la Sala, de fecha 3 de agosto de 1998, en el juicio de Carmen
Cecilia López Lugo contra Miguel Ángel Capriles Ayala (sic): “…Siendo el
procedimiento de partición tal (sic) especial, se requiere un análisis detenido de las
normas rectoras del juicio de partición (…) En el juicio de partición se pueden presentar
dos situaciones diferentes, a saber:

1) Que en el acto de contestación no se haga oposición, a los términos en que se planteó


la partición en la demanda. En otras palabras, al no efectuarse oposición y la demanda
estuviere apoyada en instrumento fehaciente, el juez debe emplazar a las partes para el
nombramiento del partidor.

2) Si en el acto de contestación se realiza la oposición, esto quiere decir, que los


interesados discuten, impugnan los términos de la partición, el procedimiento se
sustanciará por el procedimiento ordinario, en cuaderno separado, sin impedir la
división de aquéllos bienes cuyo dominio no discute, o se contradice, es decir, al haber
discusión sobre el carácter o cuota de los interesados el procedimiento se sustanciará y
decidirá por los trámites del juicio ordinario y resuelto el juicio que embarace la
partición se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor (Art. 780 del
C.P.C). (omissis).

Al no hacerse oposición no hay controversia, no hay impugnación sobre el carácter o


cuota de los interesados…

En la segunda situación que contempla el juicio de partición, es decir, si los interesados


realizan oposición, o contradice los términos de la partición, el proceso se sustanciará y
decidirá por los trámites del juicio ordinario hasta que se dicte la sentencia que
embarace, como consagra (sic) el artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, y en
este estado se emplaza a las partes para el nombramiento del partidor…”. (Subrayado de
esta Alzada).
En atención a lo establecido en la anterior jurisprudencia, que este sentenciador hace
suya, se infiere que en el sub iudice, el juez de primera instancia ha debido emplazar a
las partes para la designación del partidor, estando la demanda apoyada en prueba
fehaciente, tal y como se desprende de autos. Igualmente, al no existir controversia en
los términos que han quedado expuestos, ya que cualquier discusión en cuanto al valor
de los bienes puede ser dilucidado en la segunda fase del procedimiento, resulta
improcedente condenar en costas en esta primera fase del procedimiento de partición,
por lo que mal puede hablarse que se dictó una sentencia que resolvió un contradictorio,
ya que al haber conformidad por la parte demandada en la primera fase no contenciosa
del procedimiento de partición, considerada la doctrina de jurisdicción voluntaria, se
desprende que en ningún momento del iter procesal hubo contención alguna que
ameritara la composición de la litis, por lo que no resultaba procedente la condenatoria
en costas a la parte accionada, debiendo en todo caso el juez de la causa proceder a la
partición de los bienes, fijando oportunidad para nombrar partidor, y así se declara.

De lo anterior debe entenderse que, en un procedimiento de partición donde no hubo


contención y en el que no resultó alguna de las partes intervinientes ni en forma total ni
parcialmente vencida, tal como lo establece el artículo 274 eiusdem, mal puede hablarse
de condenatoria en costas procesales tomando en cuenta el criterio objetivo plasmado
por el legislador, por lo que resulta improcedente lo decidido en este sentido por el a
quo, y así se decide.

Por último, en lo que respecta a las objeciones formuladas por la parte demandada en
cuanto a la competencia del tribunal civil para dirimir el procedimiento de marras, en
virtud de los derechos de la menor habida en el matrimonio y del procedimiento que
cursa por ante los tribunales de protección del niño y del adolescente, se debe ratificar
que la partición de bienes en comunidad es una acción de naturaleza civil, cuya
competencia por razón de la materia corresponde a la jurisdicción civil, aún cuando en
ella estén involucrados intereses de menores de edad, y así lo ha dejado sentado
recientemente sentencia No. 153 de fecha 02 de febrero de 2006 dictada por la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, con ponencia del Magistrado Marcos
Tulio Dugarte Padrón, y así se declara.

Congruente con todo lo antes expuesto, resulta forzoso para esta alzada estimar
parcialmente procedente el medio recursivo ejercido y modificar la sentencia dictada
por el tribunal a quo en fecha 23 de mayo de 2005, debiéndose emplazar a las partes
para la designación del partidor de conformidad con lo previsto en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil. Y ASÍ SE DECIDE.” (Cursivas de la Sala)

Como se observa, el tribunal de alzada consideró que la parte demandada no hizo


formal oposición a la partición, por no haberse fundamentado en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil, es decir, no hizo oposición a la “partición propiamente
dicha, al carácter de condómino o cuota de los interesados…limitándose únicamente…
a oponerse los requerimientos (sic) hechos por el actor en cuanto al valor de los bienes”.

Por ello concluyó, que en virtud de no tenerse como hecha la oposición, lo indicado era
emplazar a las partes para el nombramiento del partidor.
Al respecto, esta Sala, a los fines de verificar lo afirmado por el juzgado ad quem,
estima pertinente transcribir la oposición realizada tempestivamente, por la parte
demandada, la cual quedó expuesta en los siguientes términos:

“(…) PRIMERO: Lo expuesto con referente (sic) al único BIEN INMUEBLE,


identificado en el libelo de la demanda, no se ajusta a la realidad, en cuanto a su precio
exagerado y en el libelo no lo señala (sic), por lo que debe ser valorado realmente con
un perito que el Tribunal (sic) señale, por lo que me opongo con (sic) la partición (sic)
referente a este bien (sic).

SEGUNDO: Lo propuesto con referente (sic) al BIEN MUEBLES (sic), señalado en el


libelo, obtenido a través de una Inspección judicial (sic), para que no se le escapara
ningún objeto, y los cuales son también de uso necesario por su menor hija (sic), dicho
ciudadano propuso canjearlos por la condenación de costas y costos producidos por el
fallo en su contra del Juicio de Divorcio (sic), el cual fue muy reñido y subió dos veces
a la Corte Suprema de Justicia, hoy Tribunal Supremo de Justicia, lo que genero (sic)
elevado costos y costas (sic), por lo que no se ajusta el valor de estos bienes muebles,
que no está señalado su valor en el libelo de la demanda, con lo estipulado en la
condenatoria de costos y costas por el fallo en su contra del Juicio de Divorcio (sic), por
lo que me opongo.

TERCERO: Con lo propuesto, indicado en el punto segundo, en el libelo de la Demanda


(sic) referente al cincuenta por ciento (50%) de sus Prestaciones Sociales (sic), el
cincuenta por ciento (50%) del Saldo de Fideicomiso (sic), el cincuenta por ciento
(50%) del Saldo de la Caja de Ahorro (sic) y de todos los haberes como empleado de
LAGOVEN hoy P.D.V.S.A., con el cargo de Asesor de Proyectos y Sistemas (sic) SAP,
con un salario mensual aproximadamente de TRES MILLONEAS (sic) DE
BOLÍVARES (Bs. 3.000.000) y que logro (sic) por amistad, que informaran menos al
Tribunal (sic), para el momento del embargo, sueldo que públicamente sabemos no
bajaban de esa cantidad, me dijo que me correspondía solo (sic) VEINTE MILLONES
DE BOLÍVARES, lo que no es cierto, por lo que me opongo a este punto a partir (…)”.
(Subrayado de la Sala).

De lo anteriormente transcrito se puede colegir, que la demandada, formuló oposición a


los términos en que quedó planteada la partición, haciendo una serie de alegatos que
contrarían la pretensión del actor, lo que revela la presencia de una controversia acerca
de los bienes a partir.

No obstante lo dicho por la sentencia recurrida, observa la Sala, como quedó expuesto
en líneas anteriores, que la parte demandada formuló de manera oportuna y expresa su
intención de oponerse a la partición planteada, por lo tanto lo procedente era abrir el
procedimiento ordinario a los fines que fuera resuelta la discrepancia surgida entre los
interesados.

Por lo antes expresado, considera la Sala, que la sentencia de segunda instancia


infringió el artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, pues con su conducta
quebrantó el derecho de defensa y el debido proceso de la demandada, al no tener como
efectuada la oposición hecha por ésta dentro de la oportunidad para la contestación a la
demanda, limitando así la posibilidad que le otorga la ley procesal de acceder a la
jurisdicción ordinaria.
Por tanto, si la demandada se opuso a la partición, de forma expresa e inequívoca como
se pudo verificar, alegando su objeción respecto a los términos en que el demandante
planteó la misma, lo procedente en derecho era abrir el juicio ordinario, tal como lo
dispone el artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, y no el emplazamiento de
las partes para el nombramiento del partidor, pues es indudable que existe discusión
entre los interesados sobre los bienes a partir.

De no ser así no podría ya obtener una decisión que resolviera la controversia planteada
en esta fase, pues en la etapa concerniente a la partición no hay contención, sino sólo
reparos u objeciones a la partición realizada por el partidor, de acuerdo con lo
establecido en los artículos 785, 786 y 787 del Código de Procedimiento Civil.

En consecuencia, el juez con tal proceder quebrantó formas esenciales del


procedimiento, causándole indefensión a la parte demandada, en los términos antes
explicados, por lo que la denuncia debe declararse con lugar, tal como se hará de
manera expresa positiva y precisa en el dispositivo de esta sentencia. Así se resuelve.

SCC 27-10-2009

Ponencia del Magistrado Isbelia Pérez Velásquez. Exp. Nº 08-657, dec. Nº 586:

No hay cuestiones previas en el procedimiento de partición

De acuerdo con la normativa legal citada y con el criterio jurisprudencial anteriormente


transcrito, se pone de manifiesto que en el procedimiento para realizar la partición de
comunidad, se prevén dos fases claramente diferenciadas, a saber, una no contenciosa,
que de no haber oposición de la parte demandada, determina la procedencia de la
partición, dando lugar al nombramiento del partidor; y una fase contenciosa, en la que la
parte accionada podrá expresar su interés en debatir sobre lo demandado, en la que se
contempla la oposición, la discusión acerca del carácter de comunero y/o la discusión
acerca de la cuota; y a la que sólo se tiene acceso a ella, cuando en la oportunidad de
contestar la demanda, la parte accionada hubiere hecho oposición a la partición o
discutiera el carácter o cuota de los interesados, la cual se tramitará por la vía del juicio
ordinario.

En ese sentido, el Código Adjetivo que rige la materia, no prevé que se tramiten
cuestiones previas en la etapa inicial ya mencionada, conjunta ni separadamente, por
cuanto los términos de esta etapa se circunscriben a la común aceptación de la partición
de la comunidad, lo que implica, que al no haberse formulado oposición a la partición o
impugnando el carácter o cuota de los interesados, dentro de los veinte días de despacho
siguientes a la fecha de citación que del último de los codemandados se hiciere, debe
entenderse que no existe contradicciones entre las partes, lo cual conlleva a que se haga
innecesario abrir la etapa contenciosa, y es por ello que ha de ordenarse de inmediato el
emplazamiento de las partes para la elección del partidor.

SCC 22-6-01

PONENCIA DEL MAGISTRADO DOCTOR FRANKLIN ARRIECHE. Exp. Nº 00-


843, sentencia Nº rc-0158:
Acuerdo de partición en 185-A CC

El artículo 173 del Código Civil, prohíbe la disolución y liquidación de la comunidad de


bienes de manera voluntaria, excepto cuando alguno de los cónyuges la solicita por
haber separación de cuerpos, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 190
eiusdem. Asimismo, es posible la disolución de dicha comunidad por cualquiera de las
causales taxativas mencionadas en el artículo 173, es decir por la declaración de la
nulidad del matrimonio, la ausencia declarada, la quiebra de uno de los cónyuges y la
separación judicial de bienes.

Estas causales no dependen de la voluntad de los cónyuges; son causales objetivas,


legales y taxativas. Por tanto, es nula toda disolución y liquidación de la comunidad de
bienes que sea expresión de la voluntad de los cónyuges, salvo que élla se formule
sustentada en la separación de cuerpos, tal como lo señala expresamente el mencionado
artículo 173:

“Toda disolución y liquidación voluntaria es nula, salvo lo dispuesto en el artículo 190”.

El artículo 190 del Código Civil señala:

“En todo caso de separación de cuerpos, cualquiera de los cónyuges podrá pedir la
separación de bienes, pero, si aquella fuere por mutuo consentimiento, la separación de
bienes no producirá efectos contra terceros, sino después de tres meses de protocolizada
la declaratoria en la Oficina Subalterna de Registro del domicilio conyugal”.

Por otro lado, tal como lo establece el artículo 186 del Código Civil, con la sentencia
que declara el divorcio se extingue el vínculo conyugal de las personas y cesa el
régimen de común administración de los bienes.

En el caso bajo estudio, el Juez Superior, al declarar que la partición de bienes debe
realizarse según el acuerdo establecido por las partes en el escrito de fecha 18 de enero
de 1988, presentado con ocasión de la solicitud de divorcio basada en el artículo 185-A
atribuye valor a una disolución y liquidación voluntaria prohibida por la ley, violando
de esta manera los artículos 173 y 186 del Código Civil, por falta de aplicación.

La Sala de Casación Civil, en sentencia de fecha 21 de julio de 1999 (Caso: Lourdes


Trinidad Mujica contra Adolfo José Marín Ordaz y Reparaciones Venezolanas de
Calderas, S.R.L.) estableció:

“...Expone la recurrida que por aplicación de lo dispuesto en el artículo 173 del Código
Civil, todo pacto que se celebre sobre partición de la comunidad conyugal antes de ser
declarado disuelto el vínculo matrimonial, es nulo, con la única excepción prevista en el
artículo 190 eiusdem esto es, en el supuesto de la separación de cuerpos y de bienes. Por
ello, concluye, dado que al presentarse la solicitud de declaratoria de divorcio con base
en el artículo 185-A de ese mismo Código, no puede considerarse disuelto aún el
matrimonio, el convenio que la misma contenga sobre partición, como es el caso del
pacto cuya ejecución constituye el objeto del presente juicio, es nulo y carente de valor
y efectos.
Por su parte, el formalizante sostiene que el pacto citado es válido si, como sucede en el
caso, se sujeta a la condición de que surtirá sus efectos ‘una vez disuelto el vínculo
conyugal’

Ahora bien, considera la Sala que es correcta la apreciación de la recurrida, porque


tratándose como se trata de cuestiones de estricto orden público, el que se lo someta a
una condición, no quita al pacto en referencia su naturaleza de convenio sobre
liquidación y partición de la comunidad conyugal de bienes, celebrado antes de la
disolución del matrimonio, y nulo por consiguiente, por efecto de lo dispuesto en el
artículo 173 mencionado...”

Artículo 778

En el acto de la contestación, si no hubiere oposición a la partición, ni discusión sobre el


carácter o cuota de los interesados y la demanda estuviere apoyada en instrumento
fehaciente que acredite la existencia de la comunidad, el Juez emplazará a las partes
para el nombramiento del partidor en el décimo día siguiente. El partidor será nombrado
por mayoría absoluta de personas y de haberes. Caso de no obtenerse esa mayoría, el
Juez convocará nuevamente a los interesados para uno de los cinco días siguientes y en
esta ocasión el partidor será nombrado por los asistentes al acto, cualquiera que sea el
número de ellos y de haberes, y si ninguno compareciere, el Juez hará el nombramiento.

SCC 22-2-08

Ponencia del Magistrado Isbelia Pérez Velásquez. Exp. Nº 07-450, dec. Nº 95:

Debe acompañarse instrumento fehaciente que demuestre la existencia de la


comunidad

No se puede acumular declaratoria de existencia de la comunidad concubinaria


con demanda de partición

De la norma antes transcrita, se deduce claramente que la propia ley exige como
requisito para demandar la partición de la comunidad concubinaria, que la parte actora
acompañe a ésta instrumento fehaciente mediante el cual se acredite la existencia de la
comunidad, es decir, la declaración judicial que haya dejado establecido la existencia de
ese vínculo.

Por esa razón, es requisito sine qua non la declaración judicial definitivamente firme
para poder incoar la demanda de partición de bienes, pues ésta constituye el documento
fundamental que debe ser acompañado al libelo de demanda de partición concubinaria;
además es el título que demuestra su existencia.

De igual manera, esta Sala observa que son pretensiones que deben ser tramitadas por
procedimientos distintos. Así, la acción merodeclarativa se sustancia a través del
procedimiento ordinario, pero la demanda de partición de la comunidad concubinaria, si
bien podría llegar a tramitarse igualmente a través del procedimiento ordinario,
conforme lo prevé el artículo 777 del Código de Procedimiento Civil, resulta que ello
sólo ocurre cuando en la contestación de la demanda se objeta el derecho a la partición,
a la cuota o proporción de lo demandado; de lo contrario se procede al nombramiento
del partidor.

Por otra parte, se constata que según lo previsto en el artículo 780 eiusdem, “...la
contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o algunos de los bienes se
sustanciará y decidirá en cuaderno separado...”, lo cual, una vez más, evidencia las
particularidades de las que está revestido el procedimiento de partición, e imposibilita la
acumulación de este tipo de demandas con una acción de merodeclarativa, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 78 y 341 del Código de Procedimiento
Civil.

Por último, en los procedimientos de partición de comunidad no es posible provocar la


apertura del trámite breve de instrucción y sentencia en rebeldía, previsto en el artículo
362 del Código de Procedimiento Civil, ya que el artículo 778 del mismo Código,
asigna otros efectos en caso de no haber el demandado presentado oposición; bajo este
supuesto, corresponde al tribunal proceder de inmediato a la ejecución de la partición
mediante el nombramiento del partidor.

De permitirse a una de las partes la posibilidad de incoar en una misma demanda la


acción merodeclarativa de reconocimiento de unión concubinaria y la partición de
bienes de esa comunidad, se le estaría lesionando a la otra parte su derecho de defensa,
ya que se le estaría limitando la posibilidad de alegar y probar. En efecto, la demanda de
partición comprende una serie de defensas relacionadas no sólo con la objeción del
derecho de partición, sino que además permite otras referidas a la división, repartición
de los bienes, propias del juicio de partición. Contrariamente, la acción de
merodeclaración de existencia del vínculo concubinario persigue únicamente el
reconocimiento judicial de una situación de hecho. Bajo estas circunstancias, no se le
permitiría al demandado ejercer las defensas propias del procedimiento especial de
partición de bienes.

Acorde con el criterio precedentemente expuesto, la Sala Constitucional de este


Supremo Tribunal en Sentencia de fecha 29 de abril de 2005, caso: Marcelo Maldonado
Arredondo, estableció lo siguiente:

“…IV

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Visto lo anterior, esta Sala observa que la parte accionante no fundamentó su


disconformidad con la sentencia que resolvió, en primera instancia, la solicitud de
amparo interpuesta, sino que apeló en forma genérica de la mencionada decisión, por lo
que la Sala pasa a conocer de la presente apelación en los siguientes términos:

El Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y del Tránsito


de la Circunscripción Judicial del estado Trujillo mediante sentencia del 20 de
diciembre de 2004, declaró con lugar la cuestión previa opuesta por la demanda al
considerar que “(…) pretender la partición y liquidación de bienes concubinarios sin
tener un título fehaciente que origine la comunidad, resulta improcedente por así
imponerlo el artículo 777 del Código de Procedimiento Civil (…) el actor persigue el
reconocimiento de una presunta comunidad concubinaria inexistente aún a los efectos
de esta controversia, por lo que entiendo que la parte accionada pretende (sic) es que se
excluya el proceso de partición y liquidación y, se sustancie en forma separada cada
pretensión, en razón de las exigencias procesales de cada caso (…)”.

Ahora bien, dado que el amparo contra sentencias previsto en el artículo 4 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, procede cuando el
Juez ha actuado “fuera de su competencia”, de manera que “lesione un derecho
constitucional”; la acción de amparo contra actos jurisdiccionales ha sido concebida
como medio procesal de impugnación contra decisiones judiciales, con características
muy particulares que lo diferencian de las demás acciones de amparo, así como de las
otras vías existentes para atacar los actos emanados de los operadores de justicia.

Así, se ha pretendido evitar que sean ejercidas acciones de amparo para intentar reabrir
un asunto ya resuelto judicialmente, en perjuicio de la cosa juzgada de la decisión
proferida. De allí, la necesaria estabilidad que debe otorgarse al contenido de las
decisiones judiciales, como consecuencia del reconocido principio de cosa juzgada,
razón por la cual, el amparo constitucional, como medio judicial que permite la
restitución de los derechos constitucionales infringidos de manera breve, sumaria y
eficaz, no puede convertirse en una tercera instancia.

Por ello, el amparo contra sentencias está sometido a estrictos requisitos, tendentes a
evitar que, con el pretexto de la supuesta violación de derechos constitucionales, se
intente revisar casos ya resueltos judicialmente en ambos grados de jurisdicción, por lo
que, advierte esta Sala que no es suficiente que el denunciante invoque la violación de
un derecho constitucional como infringido, sino que se pueda evidenciar que la
violación alegada sea producto de un hecho que no haya sido juzgado en el mérito de la
causa que precede la acción de amparo interpuesta.

De lo expuesto se desprende que la acción de amparo contra sentencias no es un medio


para replantear, ante un órgano jurisdiccional, un asunto ya conocido y decidido por
otro mediante sentencia firme, dentro de su ámbito de autonomía de aplicación del
derecho, por cuanto el juez de amparo no actúa como una nueva instancia de
conocimiento, sino como juzgador de la constitucionalidad de la actuación
jurisdiccional. Al respecto, esta Sala, mediante decisión del 27 de julio de 2000 (caso:
“Mercantiles Seguros Corporativos, SEGUCORP, C.A. y Agropecuaria Alfin, S.A.”),
estableció lo siguiente:

“(…) en el procedimiento de amparo el juez enjuicia las actuaciones de los órganos del
poder público o de los particulares, que hayan podido lesionar los derechos
fundamentales. Pero, en ningún caso, puede revisar, por ejemplo, la aplicación o
interpretación del derecho ordinario, por parte de la administración o los órganos
judiciales, a menos que de ella se derive una infracción directa de la Constitución. No se
trata de una nueva instancia judicial o administrativa, ni de la sustitución de los medios
ordinarios para la tutela de los derechos o intereses, se trata de la reafirmación de los
valores constitucionales (…)”. (Subrayado de este fallo).

Con respecto a lo anterior, esta Sala debe reiterar que la fijación del procedimiento
aplicable previsto en la ley a un determinado juicio es materia propia de los jueces
ordinarios, que sólo podrá ser analizada por el juez de amparo cuando la determinación
que erradamente haya hecho el juez ordinario conlleve una directa, evidente y flagrante
violación de algún derecho garantizado constitucionalmente, puesto que al juzgador
constitucional le está vedado conocer el fondo del asunto discutido en el proceso que
motiva la solicitud de tutela constitucional (Cfr. Sentencia de esta Sala del 20 de febrero
de 2001, caso: “Alejandro Acosta Mayoral”).

Así, los errores cometidos por los jueces en la escogencia de la ley aplicable o en su
interpretación sólo podrán ser materia de la acción de amparo cuando signifiquen una
infracción constitucional cierta, diáfana e inmediata en la situación jurídica de un
particular. En consecuencia, de acuerdo a la doctrina de la Sala antes citada, se
considera que existe violación al debido proceso en aquellos supuestos en los que se
determina que el juez aplicó un procedimiento incorrecto que limitó los lapsos
procesales a las partes o, bien, obliga a los particulares a seguir un procedimiento
innecesario que limita la posibilidad de obtener una tutela efectiva de sus pretensiones
en el marco del ordenamiento jurídico vigente (Vid. Sentencias de esta Sala del 7 de
noviembre de 2003, caso: “Central Parking System Venezuela, S.A.” y del 19 de
octubre de 2001, caso: “Alí Coronado Montero”).

Ahora bien, en cuanto a las denuncias analizadas, no se evidencia violación a derecho


constitucional alguno, pues el juez de alzada luego del análisis de la naturaleza de las
pretensiones deducidas y de los recaudos que sustentaban las mismas, determinó la
inepta acumulación de pretensiones. Igualmente, se evidencia que los términos en los
cuales se dictó la sentencia impugnada, se acogen en principio a las previsiones del
Código de Procedimiento Civil, referidas a la imposibilidad de acumular las
pretensiones de reconocimiento, disolución, partición y liquidación de los bienes
habidos en una comunidad concubinaria, en un mismo proceso judicial.

En este orden de ideas, esta Sala comparte el criterio que sostuvo el a-quo en las
consideraciones para desestimar la acción interpuesta, toda vez que de los argumentos
aducidos por la parte accionante en su escrito de amparo constitucional, se desprende
que lo alegado por ésta no es más que su inconformidad con el criterio establecido en el
fallo, lo cual no puede constituir en principio, materia revisable mediante la vía especial
de amparo constitucional, en el cual se analiza la trasgresión o amenaza de violación
directa de derechos constitucionales.

SCC 11-10-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-1023, dec. Nº 331:

Efecto de la oposición y de la falta de oposición

El procedimiento de partición se encuentra regulado en la Ley Adjetiva Civil, ex


artículos 777 y siguientes; de su contenido se evidencia que en el juicio de partición
pueden presentarse dos situaciones diferentes, a saber: 1) Que en el acto de la
contestación de la demanda no se haga oposición, a los términos en que se planteó la
partición en el correspondiente libelo. En este supuesto, no existe controversia y el juez
declarará que ha lugar a la partición, en consecuencia ordenará a las partes nombrar el
partidor; en estos casos no procede recurso alguno. 2) Que los interesados realicen
oposición a la partición, la cual puede ser total o parcial, vale decir que recaiga sobre
todo o algunos de los bienes comunes, en estos casos el proceso se sustanciará y
decidirá siguiendo los trámites del juicio ordinario hasta que se dicte el fallo que
embarace la partición, tal y como lo establece el artículo 780 del Código de
Procedimiento Civil, y en este estado se emplazará a las partes para que procedan al
nombramiento del partidor, como ya se indicó; contra las decisiones que se produzcan
en esta segunda hipótesis, se conceden tanto el recurso subjetivo procesal de apelación
como el extraordinario de casación.

Dos fases de la partición

Este ha sido el criterio sostenido en forma reiterada por este Máximo Tribunal, asi se ha
pronunciado la Sala en sentencia de fecha 2 de junio de 1999 en el juicio de Antonio
Contreras y otro contra José Fidel Moreno:

“...El juicio de partición está conformado por dos fases o etapas: una, que se tramita por
el procedimiento del juicio ordinario y, la otra, que es la partición propiamente dicha.

Aun cuando este proceso debe promoverse por los trámites del juicio ordinario, sin
embargo, esta vía sólo se abre si hubiere oposición a la partición o se discutiera el
carácter o la cuota de los interesados. En el caso de que se contradiga la demanda, el
proceso continuará su curso hasta dictarse sentencia definitiva y en el supuesto de que
ello no ocurriera comenzarán a practicarse las actuaciones necesarias para el
nombramiento del partidor, fase esta en la que se ejecutarán las diligencias de
determinación, valoración y distribución de los bienes.

Así lo ha interpretado esta Corte en su reiterada doctrina, entre la que se cita la


contenida en el fallo del 2 de octubre de 1997 (Antonio Santos Pérez c/ Claudencia
Gelis Camacho), en la que se dejó sentado lo siguiente:

‘...En efecto, el procedimiento de partición se desarrolla en dos etapas claramente


diferenciadas. Una que se tramita por la vía del juicio ordinario y que sólo se abre si en
la oportunidad de contestar la demanda hubiere oposición a la partición o se discutiere
el carácter o la cuota de los interesados; y la otra, que es la partición propiamente
dicha, en la que se designa un partidor y se ejecutan las diligencias de determinación,
valoración y distribución de los bienes del caso...’. (Cursivas de la Sala).

Interpretación del artículo 780 del Código de Procedimiento Civil

El artículo 780 del Código de Procedimiento Civil (Sic) establece:

Artículo 780: ‘La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o algunos
de los bienes se sustanciará y decidirá por los trámites del procedimiento ordinario en
cuaderno separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo condominio no sea
contradicho y a este último efecto se emplazará a las partes para el nombramiento del
partidor.

Si hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados, se sustanciará y


decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que embarace
la partición se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor’.

Esta disposición adjetiva determina que, en aquellos casos, como el de autos, en el que
se discuta el carácter o la cuota de los interesados, deberá sustanciarse el proceso por los
trámites del juicio ordinario, hasta dictarse la sentencia definitiva que embarace la
partición.

Para el Dr. Francisco López Herrera, en su obra ‘Derecho de Sucesiones’:

‘...La sentencia definitiva que se dicte en el procedimiento de partición de herencia, es


simplemente preparatoria de ésta: No efectúa división alguna, sino que se limita a
decidir si la misma es o no procedente’...”.

Oposición sobre algunos bienes

En el subjudice, se está en el segundo de los supuestos señalados supra, es decir que en


el procedimiento de partición hubo oposición sobre algunos de los bienes objeto de élla:
Ahora bien, sobre aquellos bienes contra los que no la hubo, al estar de acuerdo los
herederos en relación a su división, procedía sólo emplazar a las partes para que se
realizara el nombramiento del partidor, no era menester realizar ningún otro
pronunciamiento al efecto, de acuerdo a la doctrina comentada.

Con base a lo denunciado y para una mejor inteligencia de esta decisión, la Sala estima
pertinente reproducir parcialmente el texto de la recurrida, la cual en su dispositiva reza:

“...5.-) Se declara PARCIALMENTE CON LUGAR la demanda que por Liquidación y


Partición de Comunidad Hereditaria incoaran los ciudadanos VICTOR JOSE
TABORDA MASROUA, JOEL ENRIQUE TABORDA MASROUA Y YANIRA
CARMEN TABORDA MASROUA, a través de sus apoderados judiciales, contra las
ciudadanas ISABEL ENRIQUETA MASROUA Y YAJAIRA TABORDA
MASROUA, partes suficientemente identificadas en la primera parte de este fallo.

Consecuencialmente los bienes hereditarios en que convinieron las partes así como el
otro lote de terreno en que se opuso la parte demandada, deben ser Liquidados y
Partidos en la Proporción siguiente: A la cónyuge ISABEL ENRIQUETA MASROUA,
se le adjudicará UNA SEXTA DECIMA (6/10) parte de la herencia, y a cada uno de los
cuatro (4) hijos: VICTOR JOSE, JOEL ENRIQUE, YANIRA CARMEN Y YAJAIRA
TABORDA MASROUA, le corresponderá a cada uno UNA DECIMA (1/10) parte de
los bienes hereditarios que se indican a continuación:...”

De la transcripción realizada, advierte la Sala, que el Juez Superior en su decisión,


ciertamente establece las cuotas en las que deben adjudicarse los bienes sobre los cuales
no hubo oposición. En este orden de ideas, es oportuno destacar que al no existir
oposición, tal supuesto puede equipararse a un convenir de los demandados, de manera
que en este estado de cosas, la labor del juez, en esta fase del proceso denominada
“contradictoria”, debe limitarse a emplazarlas para que designen al partidor, quien en
definitiva, posee la potestad de realizar la división sobre los bienes de la partición y
liquidación que no fueron objeto de oposición, fijando para ello las cuotas que
corresponderán a cada heredero, dentro de la segunda etapa del procedimiento llamada
“ejecutiva”.

Decidir sobre las cuotas no corresponde al juez sino al partidor


Debe enfatizarse, el hecho de que no es al juez a quien corresponde pronunciarse sobre
las proporciones en las que deban liquidarse los bienes integrantes del acervo
hereditario, su función es la de decidir sobre la procedencia o no de la partición, pues, se
repite, esa labor corresponde al partidor que al efecto y por mandato del sentenciador,
deberán nombrar las partes.

Retomando el argumento esgrimido por el recurrente, se observa que la delación bajo


estudio, endosa a la sentencia proferida por la Alzada, estar viciada de incongruencia
por haber decidido sobre materia no sometida a su conocimiento, pues en su decir, la
falta de oposición sobre determinados bienes, debe considerarse cosa juzgada, y al
pronunciarse el ad quem, sobre el asunto y fijar las cuotas correspondientes a cada
heredero, excedió el tema sometido a su decisión.

[...]

Con base en las anteriores consideraciones, las cuales emergen como resultado del
análisis practicado en el subjudice, es necesario concluir, que efectivamente cuando las
partes convinieron sobre determinados bienes objeto de la liquidación y partición, tales
bienes quedaron fuera del debate judicial, sólo se hacía necesario ordenar a los
coherederos la designación del partidor, sobre quien en definitiva debía recaer la
obligación de fijar la cuota que correspondería a cada sucesor.

En este sentido el Juez Superior nada mas tenía que decidir sobre el acuerdo a que
arribaron las partes, por lo que al resolver sobre un asunto no sometido a su
conocimiento, no decidió sólo sobre lo alegado por los litigantes, excediendo con su
conducta los términos de la litis, por lo cual su decisión se encuentra inficionada del
vicio de incongruencia denunciado, contemplado en el ordinal 5º del artículo 243 del
Código de Procedimiento Civil.

SCC 11-10-00

PONENCIA DEL MAGISTRADO DOCTOR ANTONIO RAMÍREZ JIMENEZ. Exp.


Nº rh00-147, dec. Nº 169:

La Sala comparte el criterio sostenido por el ad-quem, pues la decisión proferida por el
tribunal superior es una sentencia interlocutoria que no pone fin al juicio, ni impide su
continuación, sino que por el contrario impulsa su prosecución, al ordenársele al juez de
la causa seguir el procedimiento especial mediante el emplazamiento de las partes para
que procedan al nombramiento del partidor, a tenor de lo previsto en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil.

Al respecto, la Sala, en sentencia de 5 de agosto de 1999, (José Antonio Ramírez


Molina y otro contra Edgar Antonio Ramírez Delgado), estableció el siguiente criterio,
que hoy se reitera:

“Por lo antes expuesto, la Sala concluye que hay dos momentos en la partición que
tienen apelación y hasta casación:

1) Cuando se contesta tempestivamente la demanda y se hace oposición a la partición,


se siguen los trámites del juicio ordinario, y, 2) la situación establecida en el artículo
787 del Código de Procedimiento Civil referida a los reparos graves que hacen las
partes a lo establecido por el partidor, y, como ya se dijo precedentemente, ésta es la
única norma del proceso de partición que contempla la apelación en ambos efectos.

En vista de lo antes expuesto, la Sala puntualiza y amplía la doctrina expresada en


sentencia de fecha 2 de octubre de 1997, en el juicio seguido por Rosa Eliette y otro
contra Katerina Korsun de Luzardo y Margaret Adriana Luzardo Korsun, en la cual,
como se señala anteriormente, declaró que de conformidad con lo establecido en el
artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado
parcialmente con lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la
designación del partidor, se trata de una sentencia interlocutoria que no pone fin al
proceso, por el contrario, continúa la partición, por lo que el recurso de casación se
declaró inadmisible”.

Aplicando la doctrina transcrita al caso bajo estudio, no es admisible el recurso de


casación contra la mencionada sentencia interlocutoria que ordenó emplazar a las partes
para la designación de partidor dado que la misma no pone fin al juicio.

SCC 2-10-97

Ponente Dr. Alirio Abreu Burelli. ANTONIO SANTOS PÉREZ contra CLAUDENCIA
GELIS CAMACHO PÉREZ. Exp. 95-858:

Ratificando su doctrina sentada en fallo de fecha 23 de octubre de 1996, en el sentido de


que, cuando se hayan subvertido las reglas del procedimiento, y la falta no fuere
advertida por el recurrente, se pasará directamente a casar de oficio el fallo, sin analizar
las denuncias que contenga el escrito de Normalización y ejerciendo en ello la facultad
que le confiere el aparte cuarto del artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, para
casar el fallo recurrido con base en las infracciones de orden público y constitucionales
que encontrara, aun cuando no se las hubiera denunciado, la Sala observa:

Tanto la sentencia del primer grado, como la recurrida, afirman que en la oportunidad
de contestación a la demanda, la parte emplazada para la partición, no hizo oposición a
la petición, ni discutió el carácter o la cuota de los interesados, por lo que se estaría en el
supuesto del artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, en el cual, si ocurriera y se
apoyare 'la demanda en una prueba fehaciente sobre la existencia de la comunidad, no
habrá lugar a seguir el juicio ordinario y el litigio se limitará a lo relacionado con las
diligencias de partición.

Sin embargo, en el caso de autos, el a quo admitió inicialmente -e indebidamente- una


reconvención propuesta sólo nominalmente por la demandada, abrió el término de
pruebas del juicio ordinario y ordenó también, paralelamente y luego de insistentes
peticiones del apoderado actor, seguir el trámite del nombramiento de partidor,
emitiendo luego una decisión en la que declaraba con lugar la demanda de partición y
sin lugar la reconvención, pero sin indicar qué etapa del proceso pretendía decidir, lo
cual resultaba necesario por la especialidad del régimen judicial de la partición.

En efecto, el procedimiento de partición se desarrolla en dos etapas claramente


diferenciadas. Una que se tramita por la vía del juicio ordinario y que sólo se abre si en
la oportunidad de contestar la demanda hubiere oposición a la partición o se discutiera
el carácter o la cuota de los interesados; y la otra, que es la partición propiamente dicha,
en la que se designa un partidor y se ejecutan las diligencias de determinación,
valoración y distribución de los bienes del caso.

En ambas fases, por otra parte, puede haber lugar a los recursos ordinarios o
extraordinarios que la cuantía del asunto permita, ejercibles tanto contra la sentencia del
juicio previo que embarace la partición, como contra las determinaciones del partidor.

En el caso que aquí se examina, existió además el agravante de que la propuesta de


partición no fue presentada por el partidor dentro de un lapso determinado que debió
fijarle el tribunal –pero que no lo hizo– ni se notificó a las partes el hecho de esa
presentación, de modo que pudiera comenzar a correr con las debidas garantías para los
litigantes, el lapso para revisar y objetar la propuesta de partición, según lo previsto en
el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, de lo cual depende bien que se
decrete concluida la partición, o bien que deba ocurrirse a instancias superiores donde se
resuelvan las objeciones que fueren planteadas oportunamente.

Frente a esa confusa situación procesal que generó la actuación del a quo, con
infracción de los artículos 777 y 781 del Código de Procedimiento Civil, correspondía
al superior de la recurrida ordenar el procedimiento decretando las nulidades y
reposición pertinentes, lo cual omitió, incurriendo así en infracción del artículo 208 del
Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 205 ejusdem.

En consecuencia de lo expuesto, con el fin de procurar la estabilidad del juicio y


ajustándose en lo posible al principio de economía procesal, la Sala considera
procedente decretar la nulidad de todo lo actuado a partir de la presentación al tribunal
de la partición por el partidor, y al estado en que se notifique de la misma a los
interesados, de modo que a partir de la última de las notificaciones, se siga el
procedimiento dispuesto en los artículos 785 y siguientes del Código de Procedimiento
Civil. Así se declara.

SCC 03-08-98

Ponente: Magistrado Dr. Héctor Grisanti Luciani. Exp. 97-586

“...Siendo el procedimiento de partición tan especial, se requiere hacer un análisis


detenido de las normas rectoras del juicio de partición.

En efecto, los artículos 777 y 778 del Código de Procedimiento Civil disponen:

"Artículo 777.- La demanda de partición o división de bienes comunes se promoverá


por los trámites del procedimiento ordinario y en ella se expresará especialmente el
título que origina la comunidad, los nombres de los condóminos y la proporción en que
deben dividirse los bienes".

"Si de los recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro u otros condóminos,
ordenará de oficio su citación".

“Artículo 778.- En el acto de la contestación, si no hubiere oposición a la partición, ni


discusión sobre el carácter o cuota de los interesados y la demanda estuviera apoyada en
instrumento fehaciente que acredite la existencia de la comunidad, el Juez emplazará a
las partes para el nombramiento del partidor en el décimo día siguiente, El partidor será
nombrado por mayoría absoluta de personas y de haberes. Caso de no obtenerse esa
mayoría, el Juez convocará nuevamente a los interesados para uno de los cinco días
siguientes y en esta ocasión el partidor será nombrado por los asistentes al acto,
cualquiera que sea el número de ellos y de haberes, y si ninguno compareciera, el Juez
hará el nombramiento".

Por su parte, el artículo 780 del mismo Código, dispone:

"Articulo 780.- La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o


algunos de los bienes se sustanciará y decidirá por los trámites del procedimiento
ordinario en cuaderno separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo
condominio no sea contradicho y a este último efecto se emplazará a las partes para el
nombramiento del partidor”.

"Si hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados se sustanciará y


decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que embarace
la partición se empezará a las partes para el nombramiento del partidor'.

Del examen detenido de las disposiciones transcritas es obligante determinar que en el


juicio de partición se pueden presentar situaciones diferentes, a saber:

1) Que en el acto de contestación no se haga oposición a los términos en que se planteó


la partición en la demanda. En otras palabras, al no efectuarse oposición y la demanda
estuviera apoyada en instrumento fehaciente, el Juez debe emplazar a las partes para el
nombramiento del partidor.

2) Si en el acto de contestación se realiza la oposición, esto quiere decir, que los


interesados discuten, impugnan los términos de la partición y el procedimiento se
sustanciará por el juicio ordinario, en cuaderno separado, sin impedir la división de
aquellos bienes cuyo dominio no se discute, o se contradice, es decir, al haber discusión
sobre el carácter o cuota de los interesados el procedimiento se sustanciará y decidirá
por los trámites del juicio ordinario y resuelto el juicio que embarace la partición se
emplazará a las partes para el nombramiento del partidor (Art. 780 del C.P.C.).

La Sala aprecia que en la primera situación, cuando, llegada la oportunidad procesal


para hacer oposición y los interesados no la efectúan, se entiende que están de acuerdo
con los términos en que se demandó la participación; en otras palabras, al no hacerse
oposición no hay controversia, no hay impugnación sobre el carácter o cuotas de los
interesados. Ante este supuesto el legislador dio facultades al juez para proferir un
pronunciamiento de que es procedente la partición y ésta debe continuar, emplazando a
las partes para que nombren partidor, en el término señalado en el artículo 778 del
Código de Procedimiento Civil,

El contenido de esta norma rectora del procedimiento de partición (Art. 778 del C.P.C.)
no ofrece ninguna duda; el legislador le da a los interesados la oportunidad procesal
para que discutan las términos de la partición demandada, haciendo oposición. Si los
interesados no hacen uso de este medio de defensa o lo ejercen extemporáneamente, no
hay controversia, no hay discusión y el Juez debe considerar que ha lugar la partición
por no haber objeciones. Ahora bien, la naturaleza jurídica de esta decisión que se
produce en esta fase de la partición no tiene apelación, como se infiere del contenido del
artículo 778 del Código de Procedimiento Civil, al no expresar la norma que podía
ejercerse recurso de apelación contra la sentencia del Juez que decidió con lugar la
partición porque los interesados no hicieron oposición, y ello es así, porque de la propia
norma citada se infiere que el legislador no previó la apertura al juicio ordinario, sino
que el Juez como rector del proceso ordena que por no haber oposición a la partición,
las partes deben concurrir en el término procesal previsto o nombrar partidor.

En la segunda situación que contempla el juicio de partición, es decir, si los interesados


realizan oposición, o contradicen los términos de la partición, el proceso se sustanciará
y decidirá por los trámites del juicio ordinario hasta que se dicte la sentencia que
embarace la partición, como se consagra en el artículo 780 del Código de Procedimiento
Civil, y en este estado se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor.

Es oportuno destacar que el legislador en estas normas rectoras del juicio de


participación no contempló el recurso de apelación y mucho menos el extraordinario de
casación y a esta conclusión llega la Sala puntualizando así su criterio sobre la materia;
porque, al examinar detenidamente las disposiciones del Código de Procedimiento Civil
relativas a este proceso de partición, se observa que es en el artículo 787 eiusdem, que el
legislador dispone:

"Artículo 787.- Si los reparos son graves emplazará a los interesados y al partidor para
una reunión y si en ella se llega a un acuerdo, el Juez aprobará la partición con las
rectificaciones convenidas”.

"Si no llega a acuerdo, el Juez decidirá sobre los reparos presentados dentro de los diez
días siguientes. De la decisión se oirá apelación en ambos efectos". (Subrayado de la
Sala).

Esta norma precedentemente transcrita es la única que contempla el recurso de


apelación y aun cuando no hace referencia al extraordinario de casación, al otorgar el
recurso en ambos efectos es porque el legislador consideró que esta fase es la definitiva,
lo que permite concluir que al oírse apelación en ambos efectos, contra la decisión del
Juez que conoce de los reparos graves que los interesados hacen, también la decisión del
Superior que conoce en alzada es una sentencia susceptible de tener casación.

Sin embargo, aprecia la Sala que cuando el artículo 780 del Código de Procedimiento
Civil prevé la contradicción al dominio común respecto de algunos bienes, los trámites
se seguirán por el juicio ordinario. En otras palabras, al haber contradicción u oposición,
se plantea una controversia que se regirá por las normas del procedimiento ordinario
aceptando que las providencias que se susciten tienen apelación y se puede llegar hasta
casación.

Sobre esta materia, la Sala, en auto de fecha 2 de octubre de 1997,en el juicio de


partición de herencia seguido por Rosa Eliette y otro contra Kateñna Korsun de Luzardo
y Margaret Adriana Luzardo Korsun, declaró que de conformidad con el artículo 780
del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado parcialmente con
lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la designación del
partidor, se trataba de una sentencia interlocutoria que no pone fin al juicio, por el
contrario, éste debe continuar, como se infiere del propio dispositivo.

En este orden de ideas, considera la Sala pertinente establecer las diferencias de las dos
situaciones que se pueden presentar en el juicio de partición.

En efecto, tal como se explicó antes, cuando en el acto de contestación no se realiza la


oposición, ni se discuten las cuotas de los interesados, el legislador estableció que al no
haber discusión ni controversia, el Juez debe emplazar a las partes para que nombren
partidor (Ad. 778 del C.P.C.). Esta norma, en forma clara y precisa, consagra el acuerdo
de las partes para llevar adelante la partición, y ello se deduce de la propia conducta de
los interesados al no hacer oposición, al no impugnar los términos en que se demandó la
partición, situación que puede asimilarse a un convenimiento en la demanda, a un
acuerdo mutuo en que prosiga la partición en cabeza de un partidor nombrado por las
partes, es decir, no ha lugar a seguir el procedimiento ordinario. Pues bien, esta primera
fase revestida de un principio de brevedad, no tiene apelación, y tampoco casación,
porque al no haber oposición, no hay controversia que decidir y controlar, y las partes,
de mutuo acuerdo prosiguen la partición nombrando un partidor. Esta situación
expresada cuando no ha habido oposición, es una decisión que no tiene apelación y
tampoco casación.

Sin embargo, debe destacarse que si en el lapso legal establecido para que tenga lugar la
contestación a la demanda (20 días de despacho aplicando lo establecido en el artículo
359 del C.P.C.), los interesados hacen oposición, impugnan la partición, las cuotas, etc.,
obviamente se está suscitando una controversia que al decidirla el Juez, debe seguir los
trámites del juicio ordinario, y, debe tenerse control de la legalidad sobre lo
sentenciado; en otras palabras, esta fase tiene apelación y puede tener hasta casación.

Por lo antes expuesto, la Sala concluye que hay dos etapas en la partición que tienen
apelación y hasta casación: 1) Cuando se contesta tempestivamente la demanda y se
hace oposición a la partición, se siguen los trámites por el juicio ordinario, y, 2) la
situación establecida en el artículo 787 del Código de Procedimiento Civil referida a los
reparos graves que hacen las partes a lo establecido por el partidor, y, como ya se dijo
precedentemente, esta es la única norma del proceso de partición que contempla la
apelación en ambos efectos.

En vista de lo antes expuesto, la Sala puntualiza y amplía la doctrina expresada en


sentencia de fecha 2 de octubre de 1997, en el juicio seguido por Rosa Eliette y otro
contra Katerina Korsun de Luzardo y Margaret Adriana Luzardo Korsun, en el cual,
como se señala anteriormente, declaró que de conformidad con lo establecido en el
artículo 780 del Código de Procedimiento Civil, al haber la sentencia declarado
parcialmente con lugar la demanda y ordenar el emplazamiento de las partes para la
designación del partidor, se trata de una sentencia interlocutoria que no pone fin al
proceso, por el contrario, continúa la partición, por lo que el recurso de casación se
declaró inadmisible.

En consecuencia, a partir de la presente fecha, las dos etapas o situaciones del proceso
de partición se interpretarán y decidirán como ha quedado establecido en el presente
tallo.
"... Planteada así la situación, la Sala considera que, en virtud de haberse presentado
extemporáneamente la contestación y oposición, debe estimarse que no hubo oposición
a la partición y el proceso debe orientarse como lo establece el artículo 778 del Código
de Procedimiento Civil, esto es, el Juez de la causa

debe emplazar a las partes para que en el término legal establecido nombren partidor,
que fue lo decidido por el Juez de primera instancia, el cual consideró que no hubo
oposición, por haberse presentado lo, escritos de contestación y de oposición
extemporáneamente, en razón de haberse consumado la citación tácita de la
codemandada Adelaida Capriles López, el 11 de julio de 1996, por la actuación de su
apoderada María Carolina Solórzano, y por cuanto el lapso para contestar la demanda se
inició el 1 5 de julio de 1996 exclusiva, fecha en que se dio por citado el último de los
codemandados.

En consecuencia, la providencia del Juez de la causa de declarar con lugar la partición y


emplazar a las partes para nombrar el partidor, no pone fin a dicho proceso sino que da
entrada a la división de la herencia. En otras palabras, al no haber oposición, el Juez se
limita a declarar procedente la partición. Situación que fue confirmada por el Juez
superior, al haberse apelado la decisión de primera instancia que declaró procedente la
partición, pero como ya estableció, la Sala anteriormente en este fallo, contra la decisión
del a-quo no ha lugar el recurso de apelación y tampoco el de casación, por cuanto no
hubo oposición, como ya quedó establecido.

En este orden de ideas, es oportuno reiterar este criterio de la Sala:

"La doctrina pacífica y constante de la Sala ha sido tradicionalmente exigente en lo que


respecta a la observancia de los trámites esenciales del procedimiento, entendido el
proceso civil, como el conjunto de actos del órgano jurisdiccional, de las partes, y de los
terceros que eventualmente en él intervienen, preordenados para la resolución de una
controversia, el cual está gobernado por el principio de la legalidad de las formas
procesales. Esto indica, como lo enseña Chiovenda que no hay proceso convencional
sino, al contrario un proceso cuya estructura y secuencia se encuentran preestablecidas
con un neto signo impositivo, no disponible para el juez, ni para las partes. Así, la
regulación legal sobre la forma, estructura y secuencia del proceso civil, es obligatoria
en un sentido absoluto, tanto para las partes como para el juez, pues esa forma, esa
estructura y esa secuencia que el legislador ha dispuesto en la ley procesal, son las que
el Estado considera apropiadas y convenientes para la finalidad de satisfacer la
necesidad de tutela jurisdiccional de los ciudadanos, que es uno de sus objetivos
básicos".

"Es por lo expresado que la Sala ha considerado tradicionalmente que la alteración de


los trámites esenciales del procedimiento quebranta el concepto de orden público, cuya
finalidad tiende a hacer triunfar el interés general de la sociedad y del Estado sobre los
intereses particulares del individuo, por lo que su violación acarrea la nulidad del fallo y
las actuaciones procesales viciadas, todo ello en pro del mantenimiento de la seguridad
jurídica y de la igualdad entre las partes, que es el interés primario en todo juicio...”.
(Sentencia del 22-10-97, asunto: Banco Nacional de Descuento C.A. contra Unidad
Industrial La Yaguara, C.A., y otros).
En apelación de las doctrinas de la Sala precedentemente transcritas, es forzoso concluir
en que, al no existir, en el caso que se examina, oposición a la partición demandada,
resultan nulos los actos subsiguientes a la declaratoria con lugar de la pretensión
instaurada, por cuanto de esta parte los actos de ejecución, sin que contra tal providencia
jurisdiccional tuviesen cabida los recursos de apelación y casación.

Al estimarse que la sentencia recurrida se originó por virtud del recurso de apelación
interpuesto contra el fallo de la primera instancia que declaró con lugar la demanda de
partición, la misma resulta ser procesalmente inexistente, razón que motiva la
inadmisibilidad del presente recurso de casación y así se decide.

Artículo 779

En cualquier estado de la causa podrán las partes solicitar cualquiera de las medidas
preventivas a que se refiere el Libro Tercero de este Código, incluyendo la medida de
secuestro establecida en el artículo 599. El depositario podrá ser nombrado por mayoría
por los interesados, y a falta de acuerdo lo hará el Tribunal.

SCon 17-4-01

Ponencia del Magistrado Pedro Rafael Rondón Haaz. Exp. Nº 00-610, dec. Nº 546:

Nombramiento de administrador judicial especial de una sociedad mercantil

Ahora bien, se evidencia en las actas de este proceso que la demanda de


amparo constitucional se ejerce contra el auto del 25 de febrero de 1999
dictado por el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas,
mediante el cual, como medida cautelar innominada en un juicio de liquidación
de comunidad de bienes conyugales, se designó un "administrador judicial
especial", para ejercer el control de las empresas demandantes en amparo y
“...que conforman el ‘holding’ perteneciente a la comunidad GONZALEZ-
NOGUERA, a objeto de evitar los manejos en que viene incurriendo el
demandado Emilio Gonzalez Marín”. La controversia se suscitó por cuanto las
compañías afectadas por esta decisión estiman que las atribuciones y
obligaciones acordadas al referido administrador vulneran sus derechos
constitucionales económicos, a la propiedad y a la defensa y debido proceso.
Al respecto se observa, que tal y como lo precisó la sentencia consultada, debe
aplicarse el criterio asumido por la Sala de Casación Civil de la extinta Corte
Suprema de Justicia, en decisión del 8 de julio de 1997 (caso: Café Fama de
América), a través de la cual se sostuvo que el nombramiento de
administradores ad hoc, como medida cautelar innominada, debía estar
limitado por las normas de Derecho Mercantil (Código de Comercio), por lo que
las atribuciones conferidas a estos administradores no podían sustituir las de
los diferentes órganos de las sociedades, ni tomar medidas en contra de las
decisiones de las asambleas.
Efectivamente las empresas se encuentran integradas por varios órganos: la
Junta Directiva, la Asamblea y los Comisarios, cuyas funciones son atribuidas
por los estatutos sociales y por la Ley, permitiendo que se controlen entre sí y
que la voluntad de la mayoría de los socios sea la que prevalezca. Es por ello
que se ven limitadas las intervenciones del juez en el funcionamiento interno de
las sociedades, ya que, de lo contrario, se alterarían y violentarían las
funciones legal y estatutariamente conferidas a los referidos órganos.
Por las razones que anteceden estima esta Sala que, al acordarse la medida
cautelar innominada objeto del presente amparo, efectivamente se cercenó el
derecho constitucional de asociación de las empresas accionantes y en
consecuencia resulta acertada la decisión del a quo al declarar con lugar la
acción de amparo constitucional que se examina. Así se decide.

Artículo 780

La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o algunos de los bienes


se sustanciará y decidirá por los trámites del procedimiento ordinario en cuaderno
separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo dominio no sea contradicho
y a este último efecto se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor.

Si hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados, se sustanciará y


decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que embarace
la partición se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor.

SCC 27-4-04

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 03-158, dec. Nº 318:

Artículo 780 CPC: el demandado sólo formulo oposición respecto a un bien

Consta de las actas que conforman el expediente, que el demandado convino en la


partición de los bienes de la comunidad con excepción de uno sólo, el cual alegó fue
adquirido antes de la unión matrimonial y por ese solo motivo formuló oposición, lo que
fue desestimado en la primera instancia y ejercido el recurso de apelación, fue
considerada procedente.

Con base en estos hechos, la Sala deja sentado que la oposición sólo versó sobre ese
bien específico que el demandado sostiene no pertenece a la comunidad conyugal, lo
cual demuestra que el juez de alzada sólo tenía competencia para pronunciarse sobre la
partición de ese bien en particular y no de los otros, respecto de cuya partición hubo
acuerdo entre las partes, pues de conformidad con lo previsto en el artículo 780 del
Código de Procedimiento Civil “...La contradicción relativa al dominio común respecto
de alguno o algunos de los bienes se sustanciará y decidirá por los trámites del
procedimiento ordinario en cuaderno separado, sin impedir la división de los demás
bienes cuyo condominio no sea contradicho y a este último efecto se emplazará a las
partes para el nombramiento del partidor...”.

SCC 11-10-00

PONENCIA DEL MAGISTRADO DOCTOR CARLOS OBERTO VÉLEZ. VICTOR


JOSÉ TABORDA MASROUA y otros contra ISABEL ENRIQUETA MASROUA
viuda de TABORDA y otra. Exp. Nº 99-1023, dec. Nº 331:
El procedimiento de partición se encuentra regulado en la Ley Adjetiva Civil, ex
artículos 777 y siguientes; de su contenido se evidencia que en el juicio de partición
pueden presentarse dos situaciones diferentes, a saber: 1) Que en el acto de la
contestación de la demanda no se haga oposición, a los términos en que se planteó la
partición en el correspondiente libelo. En este supuesto, no existe controversia y el juez
declarará que ha lugar a la partición, en consecuencia ordenará a las partes nombrar el
partidor; en estos casos no procede recurso alguno. 2) Que los interesados realicen
oposición a la partición, la cual puede ser total o parcial, vale decir que recaiga sobre
todo o algunos de los bienes comunes, en estos casos el proceso se sustanciará y
decidirá siguiendo los trámites del juicio ordinario hasta que se dicte el fallo que
embarace la partición, tal y como lo establece el artículo 780 del Código de
Procedimiento Civil, y en este estado se emplazará a las partes para que procedan al
nombramiento del partidor, como ya se indicó; contra las decisiones que se produzcan
en esta segunda hipótesis, se conceden tanto el recurso subjetivo procesal de apelación
como el extraordinario de casación.

Este ha sido el criterio sostenido en forma reiterada por este Máximo Tribunal, asi se ha
pronunciado la Sala en sentencia de fecha 2 de junio de 1999 en el juicio de Antonio
Contreras y otro contra José Fidel Moreno:

“...El juicio de partición está conformado por dos fases o etapas: una, que se tramita por
el procedimiento del juicio ordinario y, la otra, que es la partición propiamente dicha.

Aun cuando este proceso debe promoverse por los trámites del juicio ordinario, sin
embargo, esta vía sólo se abre si hubiere oposición a la partición o se discutiera el
carácter o la cuota de los interesados. En el caso de que se contradiga la demanda, el
proceso continuará su curso hasta dictarse sentencia definitiva y en el supuesto de que
ello no ocurriera comenzarán a practicarse las actuaciones necesarias para el
nombramiento del partidor, fase esta en la que se ejecutarán las diligencias de
determinación, valoración y distribución de los bienes.

Así lo ha interpretado esta Corte en su reiterada doctrina, entre la que se cita la


contenida en el fallo del 2 de octubre de 1997 (Antonio Santos Pérez c/ Claudencia
Gelis Camacho), en la que se dejó sentado lo siguiente:

‘...En efecto, el procedimiento de partición se desarrolla en dos etapas claramente


diferenciadas. Una que se tramita por la vía del juicio ordinario y que sólo se abre si en
la oportunidad de contestar la demanda hubiere oposición a la partición o se discutiere
el carácter o la cuota de los interesados; y la otra, que es la partición propiamente
dicha, en la que se designa un partidor y se ejecutan las diligencias de determinación,
valoración y distribución de los bienes del caso...’. (Cursivas de la Sala).

El artículo 780 del Código de Procedimiento Civil (Sic) establece:

Artículo 780: ‘La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o algunos
de los bienes se sustanciará y decidirá por los trámites del procedimiento ordinario en
cuaderno separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo condominio no sea
contradicho y a este último efecto se emplazará a las partes para el nombramiento del
partidor.
Si hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados, se sustanciará y
decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que embarace
la partición se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor’.

Esta disposición adjetiva determina que, en aquellos casos, como el de autos, en el que
se discuta el carácter o la cuota de los interesados, deberá sustanciarse el proceso por los
trámites del juicio ordinario, hasta dictarse la sentencia definitiva que embarace la
partición.

Para el Dr. Francisco López Herrera, en su obra ‘Derecho de Sucesiones’:

‘...La sentencia definitiva que se dicte en el procedimiento de partición de herencia, es


simplemente preparatoria de ésta: No efectúa división alguna, sino que se limita a
decidir si la misma es o no procedente’...”.

En el subjudice, se está en el segundo de los supuestos señalados supra, es decir que en


el procedimiento de partición hubo oposición sobre algunos de los bienes objeto de élla:
Ahora bien, sobre aquellos bienes contra los que no la hubo, al estar de acuerdo los
herederos en relación a su división, procedía sólo emplazar a las partes para que se
realizara el nombramiento del partidor, no era menester realizar ningún otro
pronunciamiento al efecto, de acuerdo a la doctrina comentada.

Con base a lo denunciado y para una mejor inteligencia de esta decisión, la Sala estima
pertinente reproducir parcialmente el texto de la recurrida, la cual en su dispositiva reza:

“...5.-) Se declara PARCIALMENTE CON LUGAR la demanda que por Liquidación y


Partición de Comunidad Hereditaria incoaran los ciudadanos VICTOR JOSE
TABORDA MASROUA, JOEL ENRIQUE TABORDA MASROUA Y YANIRA
CARMEN TABORDA MASROUA, a través de sus apoderados judiciales, contra las
ciudadanas ISABEL ENRIQUETA MASROUA Y YAJAIRA TABORDA
MASROUA, partes suficientemente identificadas en la primera parte de este fallo.

Consecuencialmente los bienes hereditarios en que convinieron las partes así como el
otro lote de terreno en que se opuso la parte demandada, deben ser Liquidados y
Partidos en la Proporción siguiente: A la cónyuge ISABEL ENRIQUETA MASROUA,
se le adjudicará UNA SEXTA DECIMA (6/10) parte de la herencia, y a cada uno de los
cuatro (4) hijos: VICTOR JOSE, JOEL ENRIQUE, YANIRA CARMEN Y YAJAIRA
TABORDA MASROUA, le corresponderá a cada uno UNA DECIMA (1/10) parte de
los bienes hereditarios que se indican a continuación:...”

De la transcripción realizada, advierte la Sala, que el Juez Superior en su decisión,


ciertamente establece las cuotas en las que deben adjudicarse los bienes sobre los cuales
no hubo oposición. En este orden de ideas, es oportuno destacar que al no existir
oposición, tal supuesto puede equipararse a un convenir de los demandados, de manera
que en este estado de cosas, la labor del juez, en esta fase del proceso denominada
“contradictoria”, debe limitarse a emplazarlas para que designen al partidor, quien en
definitiva, posee la potestad de realizar la división sobre los bienes de la partición y
liquidación que no fueron objeto de oposición, fijando para ello las cuotas que
corresponderán a cada heredero, dentro de la segunda etapa del procedimiento llamada
“ejecutiva”.
Debe enfatizarse, el hecho de que no es al juez a quien corresponde pronunciarse sobre
las proporciones en las que deban liquidarse los bienes integrantes del acervo
hereditario, su función es la de decidir sobre la procedencia o no de la partición, pues, se
repite, esa labor corresponde al partidor que al efecto y por mandato del sentenciador,
deberán nombrar las partes.

Retomando el argumento esgrimido por el recurrente, se observa que la delación bajo


estudio, endosa a la sentencia proferida por la Alzada, estar viciada de incongruencia
por haber decidido sobre materia no sometida a su conocimiento, pues en su decir, la
falta de oposición sobre determinados bienes, debe considerarse cosa juzgada, y al
pronunciarse el ad quem, sobre el asunto y fijar las cuotas correspondientes a cada
heredero, excedió el tema sometido a su decisión.

[...]

Con base en las anteriores consideraciones, las cuales emergen como resultado del
análisis practicado en el subjudice, es necesario concluir, que efectivamente cuando las
partes convinieron sobre determinados bienes objeto de la liquidación y partición, tales
bienes quedaron fuera del debate judicial, sólo se hacía necesario ordenar a los
coherederos la designación del partidor, sobre quien en definitiva debía recaer la
obligación de fijar la cuota que correspondería a cada sucesor.

En este sentido el Juez Superior nada mas tenía que decidir sobre el acuerdo a que
arribaron las partes, por lo que al resolver sobre un asunto no sometido a su
conocimiento, no decidió sólo sobre lo alegado por los litigantes, excediendo con su
conducta los términos de la litis, por lo cual su decisión se encuentra inficionada del
vicio de incongruencia denunciado, contemplado en el ordinal 5º del artículo 243 del
Código de Procedimiento Civil.

Artículo 781

A solicitud del partidor el Tribunal podrá solicitar de los interesados los títulos y demás
documentos que juzgue necesarios para cumplir con su misión y realizar a costa de los
interesados cuantos trabajos sean imprescindibles para llevar a cabo la partición, como
levantamientos topográficos, peritajes y otros semejantes, previa autorización del Juez,
oída la opinión de las partes. El Juez fijará el término en que el partidor nombrado deba
desempeñar su encargo, el cual no podrá prorrogarse sino por una vez.

SCC 23-7-03

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 01-691, dec. Nº 352:

Impugnación del avalúo

Sentado lo anterior, la Sala pasa de seguida a conocer del fondo de la presente denuncia,
para lo cual observa que el artículo 781 del Código de Procedimiento Civil, delatado por
el formalizante, textualmente dispone:

“...A solicitud del partidor el Tribunal podrá solicitar de los interesados los títulos y
demás documentos que juzgue necesario para cumplir con su misión y realizar a costas
de los interesados cuantos trabajos sean imprescindibles para llevar a cabo la partición,
como levantamientos topográficos, peritajes y otros semejantes, previa autorización del
Juez, oída la opinión de las partes.

El Juez fijará el término en que el partidor nombrado deba desempeñar su encargo, el


cual no podrá prorrogarse sino por una vez...”.

Ahora bien, examinadas las actas procesales, se evidencia que, efectivamente, la parte
demandada en diversas oportunidades ante el tribunal de instancia, entre otras, en
diligencias de fechas 11 de mayo y 15 de junio de 1998, y luego, en los informes
rendidos ante la Alzada, impugnó y desconoció, tanto el procedimiento de
nombramiento del perito avaluador como el informe técnico del avaluo presentado,
solicitando además, la reposición de la presente causa al estado de nombrar nuevo
partidor, por considerar que el designado emitió opinión de acuerdo a informe que
presentó de manera extemporánea.

Sobre estos particulares la recurrida señaló, lo siguiente:

“...No hay duda, entonces, que el litigio en éste proceso se manifiesta en virtud de las
alegaciones formuladas por el demandado respecto de que el partidor solicitó prórroga
para rendir su informe cuando se encontraba vencido el lapso que se le había otorgado y
por el nombramiento que se hizo del perito avaluador, que dice violentó las
disposiciones legales contenidas en los artículos 452 al 457 del Código de
Procedimiento Civil.

La designación del indicado perito no está regulada, en el caso de autos, por las
formalidades a que se contrae la experticia, él es un auxiliar del partidor para que lo
auxilie en las actividades propias de la partición, tales como levantamientos
topográficos, que en todo caso, resultaría de la autorización del juez. Tampoco hubo en
su oportunidad oposición de la demandada, con lo cual procede dicho nombramiento,
que en el caso de autos se limitó al avalúo del inmueble. Así se decide.

En el emplazamiento que se hizo a las partes para nombrar al partidor, el apoderado de


los demandados formuló recurso de apelación, que el tribunal de mérito acordó oír en
un solo efecto, ordenando expedir las copias respectivas. No se pidieron las indicadas
copias ni para la remisión de las actuaciones a la Alzada ni tampoco para recurrir de
hecho y ante tal circunstancia se entiende que el trámite de la apelación fue abandonado.
Así se declara.

De modo, pues, que al no haber rechazo u objeción válidamente interpuesta al


nombramiento de partidor, ni tampoco se observa que en éste proceso tengan interés
menores o entredichos, y estando comprobada la cualidad de comuneros de las partes, la
cuota que corresponde a cada uno de ellos y debidamente fijada la existencia del bien
objeto de la partición, resultaba innecesario el juicio cognoscitivo, que se ha limitado
como antes se dijo, a reparos sobre el nombramiento del partidor y del perito. Así las
cosas, se debe propender a dar facilidad para que se cumpla el proceso de la partición.

En efecto, el informe del partidor, distinto al consignado por el perito avaluador, fue
rendido el día 28 de mayo de 1.998 (sic) y al limitarse la parte demandada a las
diligencias sobre la formalidad de la prorroga y la extemporaneidad de su solicitud,
encuentra quien decide que el lapso para objetar dicho informe transcurrió íntegramente,
como se establece en el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, lo que hace
forzoso que dicha partición quede concluida, pues no hay diligencias en este expediente
conforme al cual se hubiere pedido revisión por los interesados de aquel informe , ni en
modo alguno objeción. Así se declara...”.

De todo lo antes expuesto, queda claro que el formalizante en diversas oportunidades


durante el desarrollo del presente proceso y, en especial, en diligencia presentada ante el
tribunal de la causa en fecha 11 de mayo de 1998, cursante a los folios 80 y 81 del
expediente, objetó el procedimiento seguido para el nombramiento del perito avaluador,
ciudadano GABRIEL TORRES SANCHEZ, impugnando, además, por excesivo el
informe técnico de avalúo presentado.

Acierta el tribunal de la causa, luego la alzada, al señalar, que los interesados disponían
del término de los diez (10) días siguientes a la presentación del informe de partición
para formular las objeciones correspondientes, pues de lo contrario la partición quedaba
concluida y así debía ser declarado por el tribunal.

Sin embargo, no es menos cierto, como alega el recurrente, que el artículo 781 del
mencionado Código de Procedimiento Civil dispone que los imprescindibles trabajos de
peritaje, además, de ser a costas de las partes, deben ser solicitados por el partidor y el
juez debe oír la opinión de las partes antes de autorizar la realización de los mismos;
siendo innegable que en el presente caso, la parte demandada objetó mediante diligencia
11 de mayo de 1998, tanto el procedimiento seguido para la designación del perito
técnico avaluador, como el informe técnico de avalúo presentado el 7 de mayo de 1998,
el cual se constituyó, en todo caso, en elemento determinante a considerar por el
partidor para la elaboración de su informe, consignado al tribunal el 28 de mayo de
1998, y posteriormente impugnado por la representación de la parte demandada, en
fecha 15 de junio de 1988, una vez agotados los 10 días previstos a tal fin por el
mencionado artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, pero que en todo caso se
encontraba también sustentada en una supuesta extemporaneidad del referido informe,
pues según alegaron en dicha diligencia ante el tribunal a-quo y, posteriormente ante el
tribunal de alzada, el partidor designado presentó su solicitud de prórroga una vez
fenecido el lapso acordado para la presentación del informe.

Por todo lo antes expuesto, resulta evidente la confusa situación procesal que generó la
actuación del a quo en la presente causa, quien haciendo caso omiso a las objeciones
formuladas por la parte demandada respecto a la designación del perito avaluador, y
mas importante aún, respecto al informe técnico de avalúo rendido a tal fin, que en todo
caso sirvió de base para el informe de partición posteriormente presentado y, respecto al
cual pesa un cuestionamiento de extemporaneidad ignorado también por el tribunal de la
causa con base a un supuesto apego a la normativa del artículo 785 del Código de
Procedimiento Civil; donde se omitió, además, ordenar la notificación de las partes
respecto a la presentación de dicho informe de partición a los fines de que estas con las
debidas garantías pudieran objetar, de así desearlo, dicha propuesta, esta Sala considera
procedente, a los fines de garantizar la estabilidad del proceso y el derecho de defensa
de las partes involucradas, decretar la nulidad de todo lo actuado a partir del momento
de presentación al tribunal de la causa del informe por el partidor, debiéndose notificar
de la misma a los interesados, de forma que a partir de la última de las notificaciones, se
cumpla con el procedimiento pautado a tal fin en Titulo V, Capitulo II, “De la
Partición”, del Código de Procedimiento Civil.

Artículo 782

Puede apremiarse al partidor al cumplimiento de su deber en los mismos términos que a


los peritos en los juicios de cuentas.

Artículo 783

En la partición se expresarán los nombres de las personas cuyo bienes se dividen y de


los interesados entre quienes se distribuyen, se especificarán los bienes y sus respectivos
valores, se rebajarán las deudas; se fijará el líquido partible, se designará el haber de
cada partícipe, y se le adjudicará en pago bienes suficientes para cubrirlo en la forma
más conveniente, siguiendo a tal efecto las previsiones del Código Civil.

Artículo 784

El partidor hará presente por escrito al Tribunal las dudas que le ocurrieren y éste las
resolverá oyendo a los interesados si lo cree necesario.

Artículo 785

Presentada la partición al Tribunal se procederá a la revisión por los interesados en el


término de los diez días siguientes a su presentación. Si éstos no formularen objeción
alguna, la partición quedará concluida y así lo declarará el Tribunal.

Si entre los herederos hubiere mejores, entredichos, o inhabilitados, será necesaria la


aprobación del Tribunal, previo un detenido examen de la partición.

Artículo 786

Si los interesados oponen a la partición reparos leves y fundados a juicio del Juez,
mandará éste que el partidor haga las rectificaciones convenientes y verificadas,
aprobará la operación.

Artículo 787

Si los reparos son graves emplazará a los interesados y al partidor para una reunión y si
en ella se llega a un acuerdo, el Juez aprobará la partición con las rectificaciones
convenidas.

Si no se llega a acuerdo, el Juez decidirá sobre los reparos presentados dentro de los
diez días siguientes. De la decisión se oirá apelación en ambos efectos.

SCC 27-2-2003

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 01-748, dec. Nº 62:
Si se pretende probar hay que solicitar la apertura de la articulación probatoria

De la norma transcrita precedentemente se evidencia, que la ley no contempla ningún


lapso probatorio para que las partes demuestren los reparos u objeciones efectuados a la
partición; de manera que, en caso de requerirse la aclaratoria de algún hecho,
corresponde a los interesados la carga de solicitar al juzgador la apertura de la
articulación probatoria correspondiente, de conformidad con lo pautado en el artículo
607 del Código de Procedimiento Civil.

En el caso concreto, en la oportunidad procesal correspondiente, el demandado presentó


sendos escritos de objeciones o reparos al informe efectuado por la partidora, dando
inicio a una nueva fase de conocimiento sumario, en el que la ley no prevé un lapso
probatorio para que la parte interesada demuestre los reparos presentados, que serán
decididos en el lapso estipulado por el legislador para ello, tal y como sucedió en el caso
que se revisa.

Por tanto, si el demandado, hoy recurrente, requería esclarecer los planteamientos


contenidos en su escrito de objeciones o reparos a la partición, ha debido solicitar al
juzgador la apertura de la correspondiente articulación probatoria, como antes se señaló.
Lo que no puede pretenderse es que mediante una denuncia como la que se analiza la
Sala ordene la reposición de la causa al estado de abrir un lapso probatorio no previsto
en la ley.

SCC 19-7-00

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 99-839, dec. Nº 245:

Reparos graves a la partición

Sostiene el formalizante que el artículo 1.071 del Código Civil, sólo puede ser aplicado
por el juez en la medida que el partidor, en el informe respectivo, le hubiere planteado la
incomodidad de dividir los bienes que integran la comunidad, lo cual no fue planteado
por dicho auxiliar de justicia. Por el contrario, según afirma el formalizante, el partidor
adjudicó en propiedad los bienes que integran la referida comunidad y en ningún
momento sugirió la subasta de los mismos.

La Sala para decidir, observa:

La recurrida se dictó con ocasión de la incidencia generada ante los reparos graves que
la parte actora hizo a la partición presentada por el partidor, la que expresamente alegó
que se subastaran dos de los bienes de la comunidad y que el tercero de dichos bienes se
dividiera físicamente.

Por tanto, parte del controvertido en la referida incidencia, era precisamente la


posibilidad de división de los bienes que integran la comunidad existente entre las
partes, de lo que resulta necesaria la consideración del Tribunal acerca de la naturaleza
de dichos bienes, inmuebles todos, para establecer si los mismos eran cómodamente
divisibles o no. De allí que era necesario el examen de la norma denunciada como
infringida a los fines de resolver la incidencia que dio lugar a la recurrida, la que por
ello no resultó falsamente aplicada.
[...]

Ahora bien, en lo que respecta a la adjudicación de las cuotas por el partidor, a su vez,
el artículo 783 del Código de Procedimiento Civil, prevé con mucha mayor precisión
cómo ha de realizar tal actividad el referido funcionario. De modo que, efectivamente,
el partidor está llamado por ley a realizar las referidas adjudicaciones, las que sólo serán
definitivas si los interesados no hicieren objeción a ellas dentro del plazo de diez días
siguientes a la presentación de la partición, tal y como lo prevé el artículo 785 del
mismo Código.

Por tanto, si se efectuaren objeciones a la partición, leves o graves, las adjudicaciones


que hubiere hecho el partidor no podrán considerarse firmes hasta que las mismas sean
resueltas definitivamente, observándose, en el caso de los reparos graves, que
corresponde al juez en último término pronunciarse sobre la partición, por lo que no es
correcta la afirmación del formalizante en el sentido de que el juez no podía disponer
cosa distinta a la resuelta por el partidor, como si así se lo impusiera el artículo 1.076
del Código Civil.

Artículo 788

Lo dispuesto en este Capítulo no coarta el derecho que tienen los interesados para
practicar amigablemente la partición; pero si entre los interesados hubiere menores,
entredichos o inhabilitados, será necesaria la aprobación del Tribunal correspondiente,
según el Código Civil y las leyes especiales.

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