SANTANDER RAFAEL BRITO CUADRADO
Magistrado ponente
SL2936-2022
Radicación n.° 89210
Acta 26
Bogotá, D. C., veinticinco (25) de julio de dos mil
veintidós (2022).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
ELIZABETH MORALES CIFUENTES, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Pereira, el veintiuno (21) de septiembre
de dos mil veinte (2020), en el proceso ordinario que instauró
contra la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA S. A. ESP,
OPTIMIZAR SERVICIOS TEMPORALES S. A. y, las
llamadas en garantía SEGUROS DEL ESTADO S. A.,
COMPAÑÍA ASEGURADORA DE FIANZAS S. A.,
COMPAÑÍA MUNDIAL DE SEGUROS S. A. y ALLIANZ
SEGUROS S. A.
I. ANTECEDENTES
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Elizabeth Morales Cifuentes llamó a juicio a la Empresa
de Energía de Pereira S. A. ESP y a Optimizar Servicios
Temporales S. A., con el fin de que se declarara que con la
primera existió un contrato de trabajo a término indefinido,
finalizado sin justa causa el 30 de agosto de 2013; que la
codemandada es responsable solidariamente; que no le
fueron canceladas las prestaciones legales, específicamente
en lo concerniente a la indemnización por terminación del
contrato.
En consecuencia, se condenara al reconocimiento y
pago de la indemnización por terminación del contrato sin
justa causa; que Optimizar Servicios Temporales S. A. era
responsable solidariamente; que había lugar a la moratoria a
partir del 31 de agosto de 2013; lo ultra y extra petita; y,
costas.
En reforma a la demanda, solicitó que se condenara al
reintegro; al pago de los salarios, primas, prestaciones y
demás emolumentos legales dejados de percibir durante el
tiempo que estuvo cesante y la indemnización de 180 días
por su despido con derecho a la estabilidad laboral reforzada.
Fundamentó sus peticiones, en que prestó sus servicios
a la primera en el área comercial, entre el 1º de diciembre de
2009 y el 15 de agosto de 2010, así como del 1º de septiembre
de 2011 al 30 de agosto de 2013, a través de Optimizar
Servicios Temporales S. A., quien fungió como intermediaria;
que en el último tramo de la relación de trabajo se desempeñó
como asistente de gerencia, labor permanente de la empresa,
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a pesar que, se le vinculó por un supuesto contrato por
duración de obra o labor; y, que devengaba un salario de
$1.253.280;
Afirmó que, desde el mes de enero de 2013 padecía
problemas de salud que derivaron en un cáncer de mama,
situación conocida el empleador; que inició tratamiento
médico el 7 de febrero del mismo año; que fue diagnosticada
con una masa no especificada en la mama; que el 16 de
agosto de 2013 le fue realizada una ecografía; que ese día le
fue informado la existencia de «masas irregulares anormales
en las mamas»; que el 24 de diciembre de 2013 le fue
practicado un control médico que la diagnosticó cáncer; que
el 30 de agosto de 2013 le fue comunicada la terminación
unilateral del contrato; que solicitó la no finalización del
mismo dado el tratamiento médico en que se encontraba; que
no le fue cancelada indemnización; que el 15 de marzo de
2016 presentó reclamación administrativa a la Empresa de
Energía de Pereira S. A. ESP y el 17 de mismo mes y año a
Optimizar Servicios Temporales S. A. (f.° 3 a 37 y 90 a 126
del cuaderno n.° 1 del Juzgado y f.° 2 a 11 del cuaderno n.°
2 del Juzgado).
La Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP se opuso a
las pretensiones y, en cuanto a los hechos, manifestó que
Elizabeth Morales Cifuentes trabajó para un tercero por su
cuenta y riesgo -Optimizar Servicios Temporales S.A.-, que
pagó todos los emolumentos salariales y prestacionales
pertinentes; que prestó sus servicios como trabajadora en
misión, en forma temporal, para cubrir las necesidades
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derivadas de la rotación de las personas de la planta de
personal, con funciones determinadas por Optimizar S. A.
Refirió en relación a la reforma de la demanda, que las
entidades de seguridad social en ningún momento le
informaron de restricciones o recomendaciones laborales y,
menos aún, que se le hubiere dictaminado una pérdida de
capacidad laboral, no siendo beneficiaria de la protección
prevista en la Ley 360 de 1997.
En su defensa propuso las excepciones de mérito de,
falta de causa, inexistencia de solidaridad, de obligación y
cobro de lo no debido; buena fe de la demandada; y,
prescripción (f.° 172 a 177 del cuaderno n.° 1 del Juzgado).
Llamó en garantía a Allianz Seguros S. A., Seguros del
Estado S. A., Compañía Aseguradora de Fianzas S. A. -
Confianza S.A.- y a la Compañía Mundial de Seguros S. A. -
Seguros Mundial- (f.° 131 a 137 del cuaderno n.° 1 del
Juzgado y f.° 33 a 36 de cuaderno n.° 2 del Juzgado),
circunstancia que fue aceptada mediante providencia del 23
de enero de 2017 (f.° 274 del cuaderno n.° 2 del Juzgado).
Optimizar Servicios Temporales S. A. mediante curador
ad litem (f.° 120 del cuaderno n.° 1 del Juzgado), se negó a
las pretensiones, expresando no constarle los hechos y que
se atendría a lo probado.
Excepcionó de fondo, la prescripción; pago; inexistencia
de la obligación; y, la genérica (f.° 233 a 239, ejusdem).
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La Compañía Mundial de Seguros S. A. integrada por
conducta concluyente en los términos del artículo 301 del
CGP (f.° 283 del cuaderno n.° 2 del Juzgado), rechazó las
pretensiones de la demanda, manifestando que acompañó el
contrato celebrado entre la demandante y Optimizar S. A.;
que para predicar la solidaridad decía demostrarse la
estructuración de los elementos del artículo 34 del CST, lo
cual, en el presente proceso no sucedía; que dicha figura se
alegaría respecto de la Empresa de Energía Pereira S. A. ESP
y no de Optimizar S. A. quien era el responsable directo en la
medida de ser el empleador; que se oponía a la pretensión de
reintegro en razón que ello solo resultaba aplicable frente a
Optimizar S. A. y no a la Empresa de Energía de Pereira S. A.
ESP; en cuanto al llamamiento en garantía, que debía tenerse
en cuenta lo relacionado a la coexistencia de contratos de
seguros.
Presentó como excepciones de fondo a la demanda
principal, la falta de configuración de los elementos de la
relación laboral; inexistencia de la obligación a cargo de la
demandada; pago de las prestaciones a que tenía derecho la
demandante por parte de su verdadero empleador Optimizar
Servicios Temporales S. A. y prescripción de cualquier
obligación que pudiera existir a cargo de la demandada
derivada de cualquier contrato de trabajo o relación laboral
anterior al 1º de septiembre de 2011.
Frente al llamamiento, excepcionó, la ausencia de
riesgo; sujeción de las partes a los términos de la ley y del
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contrato de seguro celebrado entre ellas; terminación del
contrato de seguro por falta de notificación al asegurador de
los seguros de igual naturaleza que contrate sobre el mismo
interés -artículo 1093 del CC-; nulidad del contrato de seguro
por existencia de un sobreseguro -artículo 1091 del CC-;
pérdida del derecho a la indemnización por falta de
notificación por parte del asegurador al asegurado, al
momento de avisar del siniestro, sobre los seguros
coexistentes y la genérica (f.° 284 a 292 del cuaderno n.° 2
del cuaderno del Juzgado).
Seguros del Estado advirtiendo no constarle los hechos
de la demanda y, oponiéndose a las pretensiones, dijo
coadyuvar las excepciones presentadas por la Empresa de
Energía de Pereira S. A. ESP e invocó la genérica; «cada
relación laboral del demandante es independiente respecto de
cada póliza expedida por la compañía aseguradora»;
prescripción; así como, la inexistencia de la obligación.
En relación al llamamiento, dijo que las demandadas
suscribieron un contrato en virtud de la cual se dio lugar a
una póliza, empero, el hecho de la existencia de esta no
implicaba el amparo del riesgo o que estuviere llamada a
responder por las eventuales condenas en el proceso.
De fondo, alegó, el artículo 1077 del C del Co; que «cada
relación laboral del demandante es independiente respecto de
cada póliza expedida por la compañía aseguradora»; la
inexistencia de la obligación por inexistencia del siniestro
[sic]; de la obligación a cargo de Seguros del Estado S. A., si
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se declara la relación laboral directa entre la Empresa de
Energía de Pereira S. A. ESP y la demandante; ausencia de
cobertura por iniciarse el riesgo por fuera de la vigencia de la
póliza base del llamado en garantía o continuar después de
la terminación del contrato de seguro; responsabilidad de la
entidad contratante frente a cada contrato que suscribe;
clase de póliza otorgada, amparo básico, correspondiente a
las pólizas base del llamado.
Igualmente, riesgos no asumidos por la compañía
aseguradora Seguros del Estado S. A. en la expedición de las
pólizas base del llamado, denominadas cumplimiento
particular, exclusiones; límite de la responsabilidad de la
aseguradora; amparo otorgado en la póliza de cumplimiento
particular denominado salarios, prestaciones sociales e
indemnizaciones, alcance; literalidad de la póliza;
modificaciones no informadas; inexigibilidad de las
prestaciones económicas por la no cobertura en el amparo de
salarios, prestaciones sociales e indemnizaciones; no aviso
de siniestro y reducción de la indemnización; condiciones
generales de la póliza de seguro de cumplimiento particular;
buena fe; imposibilidad de declararse la solidaridad;
prescripción de las acciones derivadas de los derechos
laborales.
Subsidiariamente, cobertura exclusiva de los riesgos
pactados en las pólizas de seguros base del llamado;
imposibilidad de condenar al empleador solidario al pago de
las sanciones laborales; limitación de la responsabilidad al
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valor asegurado; e inexistencia de la obligación (f.° 337 a 362
del cuaderno n.° 2 del Juzgado).
La Aseguradora de Fianzas S. A. -Confianza S. A.- en lo
concierne a los hechos de la demanda, dijo no constarle,
además de, no haber tenido relación legal, contractual, civil
o laboral con la demandante y que, para que la póliza
CU033815 surtiera efecto, era requisito necesario que se
declarara la responsabilidad solidaria del garantizado-
Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP-. Se abstuvo de
hacer pronunciamiento en torno a las pretensiones.
Como excepciones de fondo invocó, ausencia de
cobertura en caso de ser condeno el asegurado como
verdadero empleador; de las acreencias laborales causadas
antes iniciada la vigencia del contrato de seguro; de la
indemnización moratoria (artículo 65 CST), seguridad social
(Ley 100 de 1993), intereses, indexación y costas;
prescripción de la acción laboral; y, la genérica (f.° 398 a 404,
ejusdem).
Allianz Seguros S. A. aceptó haber expedido la póliza
CPAR-1720 con una vigencia fija. Y, en cuanto interpuso las
excepciones de, temporalidad del contrato de cumplimiento
y sus consecuencias; obligaciones del asegurado frente a la
aseguradora para proceder al pago de la obligación; y, la
genérica (f.° 370 a 374, ibídem).
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
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El Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Pereira, por
sentencia del 12 de febrero de 2018 (f.° 465 a 466 y audio de
f.° 474 del cuaderno n.° 2 del Juzgado), decidió:
PRIMERO: DECLARAR que la señora ELIZABETH MORALES
CIFUENTES fue trabajadora de la EMPRESA DE ENERGÍA DE
PEREIRA S.A. ESP.
SEGUNDO: DECLARAR que la sociedad OPTIMIZAR
TEMPORALES S. A. en proceso de liquidación fungió como una
simple intermediaria en la contratación.
TERCERO: DECLARAR que la relación laboral que se suscitó
entre la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES y la
EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA S.A. ESP entre el 1º de
septiembre de 2011 y el 30 de agosto de 2013 finalizó por decisión
arbitraria e intempestiva de la entidad empleadora.
CUARTO: DECLARAR que a la señora ELIZABETH MORALES
CIFUENTES durante la vigencia de la relación laboral y a la
terminación del contrato de trabajo se le cancelaron los derechos,
prestaciones sociales y acreencias de tipo laboral, así como la
indemnización por despido injusto.
QUINTO: DECLARAR que la terminación del contrato de trabajo
que se generó con la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES
para el mes de agosto del año 2013, no estaba dentro de los
lineamientos correspondientes a la Ley 361 de 1997, es decir, no
existía debilidad manifiesta como se indicó en la demanda.
SEXTO: DECLARAR probada la excepción de prescripción que
propuso la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA S.A. ESP frente
a la relación que se [sic] entre el año 2009 y 2010 con la señora
ELIZABETH MORALES CIFUENTES.
SÉPTIMO: DECLARAR no probadas las demás excepciones que
fueron planteadas por la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA
S.A. ESP.
OCTAVO: DECLARAR completamente infundada la tacha de
sospecha que se planteó frente al testimonio de la señora ANA
ISABEL VÁSQUEZ CARDONA.
NOVENO: ABSTERNOS [sic] de imponer condena en costas.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
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Por apelación de la demandante, la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, mediante
fallo del 21 de septiembre de 2020 (Cuaderno digital del
Tribunal), confirmó la del a quo.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el Tribunal
consideró como fundamento de su decisión, determinar si la
trabajadora demostró que se encontraba en una situación
discapacidad para le época de la terminación del contrato de
trabajo, para, de ser el caso, establecer si el empleador
desvirtuó dicha presunción al acreditar una causa objetiva
para finalizar el vínculo laboral.
Analizó los parámetros jurídicos y jurisprudenciales de
la protección a la garantía de estabilidad laboral en los
términos del artículo 26 de la Ley 361 de 1997, citando entre
otras, las sentencias CC C-458-2015, CC T-320-2016, CC T-
141-2018, CSJ SL1360-2018, CSJ SL3251-2018 y CSJ
SL2586-2020.
Partiendo del hecho indiscutido de la existencia de la
relación de trabajo de la demandante con la Empresa de
Energía de Pereira S. A. ESP entre el 1º de septiembre de
2011 y el 30 de agosto 2013, con fines de dar lugar a la
protección del artículo 26 de la Ley 361 de 1997, aseguró que
para la data de la finalización de la relación de trabajo era
indispensable que Elizabeth Morales Cifuentes padeciera
algún tipo de limitación física, sensorial o sicológica que
impidiera la realización de su trabajo regularmente para
poder gozar de la estabilidad reforzada, pues de lo contrario,
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esto es, la presencia de cualquier afección en su salud sin
que la misma interfiera en la realización de su trabajo de
ninguna manera da lugar a la garantía de la estabilidad
laboral, aclarando que el evento sucedió con posterioridad a
la vigencia de la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad el 10 de junio de 2011.
Afirmó que, auscultado en detalle el expediente se
advierte que ninguna de las pruebas aportadas de forma
regular tiene la fuerza probatoria suficiente para dar cuenta
de un estado físico, psíquico o sensorial disminuido de la
actora que hiciera presumir que el despido hubiese sido como
consecuencia de tal mengua en su salud ante la perturbación
de realizar su trabajo de manera regular.
Dijo, que obraba el testimonio de Carlos José Torres
Rodríguez, quien laboró para la demandada desde el año
2008 hasta el 2011, por lo que ningún conocimiento directo
tuvo, por lo menos, del último mes de trabajo de la actora en
la Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP, esto es, agosto
del 2013, y si bien afirmó que Elizabeth Morales Cifuentes
tenía síntomas de palidez, vómito y constantes idas al baño,
lo cierto es que circunscribió los mismos a mediados o finales
del año 2010, esto es, lejos del límite temporal en que finalizó
el vínculo.
Situación, describió, que aconteció en igual forma con
el testimonio de Ana Patricia Tascón Ramírez quien relató
que había laborado para la demandada desde 1998 hasta
finales de enero de 2010; por lo que también carecía de un
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conocimiento directo del último año y mes de labores de
Elizabeth Morales Cifuentes, esto es, para agosto de 2013,
así como del inició de la patología de la demandante que se
circunscribió al año 2012 o 2013.
Relató que, de otra parte, obró la testimonial de Ana
Isabel Vásquez Cardona que afirmó haber laborado para la
demandada desde mayo de 2012 hasta el mismo mes de
2013, y por ello conoció que la promotora del proceso; que
entraba a trabajar antes de las 07:30 a. m. y se quedaba
después de que todos salían; que las funciones de la
demandante consistían en asistir a comités, manejar la
agenda del gerente, recibir documentación, entre otras
actividades de secretariado. Y que en cuanto a los síntomas
narró le contaba que tenía un abultamiento en los senos, que
sufría de dolores de cabeza, cansancio y estrés laboral, a
causa del gerente de la empresa, quien también expuso que
tenía entendido que el jefe de ella le negaba los permisos para
ir al médico.
Refirió el colegido, que de aquella declaración se
extractaba que que los síntomas que presentaba la actora no
interferían en sus labores habituales pues ninguna
incapacidad recordó, ni tampoco que ésta hubiera
abandonado el puesto de trabajo a causa de los dolores de
cabeza o estrés laboral, todo ello por lo menos hasta mayo de
2013, pues la testigo solo laboró hasta dicha fecha, es decir,
hasta 3 meses antes de que finalizara el vínculo laboral de la
demandante con la Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP.
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Sostuvo que ninguna de las declaraciones contribuyó a
evidenciar que Elizabeth Morales Cifuentes padeciera
limitaciones para la época de la terminación del contrato de
trabajo que le imposibilitaran desarrollar regularmente sus
actividades, porque no trabajaban para el 30 de agosto de
2013 en las instalaciones de la empresa.
Indicó que aún si se interpretara la situación con
perspectiva de género tampoco se obtendría un resultado
favorable a la demandante, pues si los testigos hubieren
presenciado los síntomas mencionados (abultamiento en los
senos, dolor de cabeza) para la fecha de terminación del
contrato, de sus declaraciones tampoco se desprende que los
mismos le imposibilitaran realizar su trabajo en los términos
de la jurisprudencia de esta Sala, para el momento del
despido, como para concluir que la terminación del contrato
devino de tales dolencias, reiterando que según la testigo Ana
Isabel Vásquez Cardona, la demandante ni siquiera requirió
incapacidades, ni se ausentó del puesto de trabajo, pues
incluso laboraba más horas de las reglamentarias, todo ello
al margen del estrés de trabajo que refirieron, aunque sin
conocimiento directo del mismo pues, los testigos dejaron de
trabajar mucho antes de que finalizara el contrato entre las
partes.
Aclaró que la limitación física, sensorial o psicológica
como presupuesto de hecho para dar paso a la protección del
artículo 26 de la Ley 361 de 1997 debe estudiarse para el
finiquito laboral, de manera tal que en nada contribuye para
obtener despacho favorable de la pretensión, que meses o
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años después apareciera una patología que afecte la salud,
iterando, la misma debía existir al momento de la
terminación del contrato y que a su vez su presencia no
permita realizar las actividades para las cuales fue
contratada.
Anotó que como Sala mayoritaria, ninguna valoración
otorgaba al testimonio rendido por Óscar Vásquez Buriticá
(f.° 16 del cuaderno n.° 1 del Juzgado), ni al interrogatorio de
parte absuelto por Elizabeth Morales Cifuentes (f.° 19 a 21
del cuaderno n.° 2 del Juzgado), en tanto que fueron
ordenados y practicados únicamente por la magistrada
ponente inicial, pues, como cuerpo colegiado debía ser
establecido por la totalidad de sus integrantes según lo
dispuesto en el artículo 15 del CPTSS.
Planteó que, tampoco resultaba necesario su decreto de
oficio, frente al testimonio de Óscar Vásquez Buriticá (f.° 16
del cuaderno n.° 1 del Juzgado), porque aun cuando se
cumple con el requisito formal inicial para su decreto, esto
es, haber sido mencionado por otro testigo, como lo hizo la
declarante Ana Patricia Tascón Ramírez, lo cierto es que el
mismo no contribuía a despejar duda alguna sobre el hecho
principal escrutado, obligación impuesta al Juez que de
ninguna manera puede confundirse con la búsqueda
incesante de la prueba que dejó de aportar el interesado (CSJ
SL9766-2016).
Argumentó que lo anterior, máxime cuando el
declarante también era indirecto, pues no laboró para la
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demandada para la época del despido, sin que tal
conocimiento de oídas pudiera ni siquiera lenificarse bajo
una perspectiva de género, pues tal como explicó en líneas,
ninguna prueba se aportó para evidenciar que las dolencias
de la accionante no le dejaran realizar sus funciones, porque
nunca solicitó incapacidad médica alguna, con lo cual
evidenciaría tal imposibilidad de realizar las labores de
manera regular, ni redujo su rendimiento porque tal como lo
declaró Ana Isabel Vásquez Cardona, la demandante incluso
prestaba servicios más tiempo que sus compañeros.
Extendió el razonamiento a la negación de decretar
oficiosamente el interrogatorio de parte de la actora, en vía
de obtener confesión, pues ello debería corroborarse con las
testimoniales y documentales, resultando innecesario,
añadiendo que, además de los defectos procesales para su
decreto por parte de la ponente, era inoportuna su práctica
porque debió realizarse antes de las alegaciones del artículo
327 del CGP.
Acotó en relación a la historia clínica de folios 245 b y
siguientes del cuaderno n.° 1 del juzgado, que de ella se
advertía que de la cronología de la patología durante el último
mes de labores que no permitía evidenciar la tantas veces
citada limitación que interfiriera con las actividades de la
demandante como secretaria de gerencia, pues incluso para
el último mes de trabajo el diagnóstico médico exigía un
control en 6 meses pues los hallazgos en las mamas, para
esa época, eran probablemente benignos, máxime que en la
misma se refirieron buenas condiciones generales de salud,
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sin que hubiese por lo menos descripción de algún síntoma
de palidez, vómito o disminución de su peso, pues el mismo
se mantuvo igual o superior a los 65 kilogramos.
Esgrimió que, pese a que en la historia clínica obran
atenciones médicas por un sangrado profundo, las mismas
datan de finales del año 2012 y comienzos del 2013 en las
que se realizaron diferentes consultas, entre ellas citologías
y ecografías, que dieron diagnósticos que tampoco probaban
algún tipo de limitación en las labores de la demandante,
pues los mismos por sí solos no reflejaban la merma en la
capacidad laboral de la demandante, máxime que ninguna
incapacidad se reportó por ellos, o tratamiento médico que
impidiera la asistencia de la demandante a su trabajo
regular.
Puntualizó que, la ausencia de acreditación el requisito
tantas veces mencionado desplazaba cualquier análisis sobre
los subsiguientes como son el conocimiento del empleador
sobre el estado de salud del trabajador, o la causa objetiva
de la terminación del vínculo laboral, sin que para el caso de
ahora fuere motivo de estudio la existencia de un acoso
laboral, que podría desprenderse de la prueba testimonial
practicada para obtener el reintegro, pues fue un supuesto
de hecho que suponía una acción diferente y especial -Ley
1010 de 2006-, y por ello, carecía de competencia para su
análisis, al no tener facultades extra petita.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
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Interpuesto por Elizabeth Morales Cifuentes, concedido
por el Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver
(Cuaderno digital de la Corte).
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende que esta Corporación,
case integralmente la sentencia acusada, para que en sede de
instancia revoque parcialmente la de primer grado dictada por el
Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Pereira, el día 12 de
febrero de 2018, y en su lugar se declare que la señora
ELIZABETH MORALES CIFUENTES a la fecha de terminación
unilateral de su relación laboral por parte de la Empresa de
Energía de Pereira, esto es al 30 de agosto de 2013, gozaba de
estabilidad laboral reforzada, por lo cual, al responder su despido
a razones discriminatorias debe ser reintegrada a su puesto de
trabajo – Secretaria de Gerencia- o a otro igual o de mejor
categoría. Asimismo, debe ordenarse el pago de los salarios y
todas las prestaciones causadas a partir del primero (1º) de
septiembre de 2013 y hasta la fecha del reintegro, junto con el
pago de aportes al sistema general de seguridad social integral.
Además, a título de indemnización, se debe ordenar el pago de
ciento ochenta (180) días de salario, calculado sobre el salario
mensual que devengaba la demandante a la fecha del despido.
Con tal propósito formula cuatro cargos, por la causal
primera de casación, que fueron replicados y se pasan a
estudiar de manera conjunta dado que atacan similar cuerpo
normativo, se valen de análogos argumentos y comparten el
mismo fin (Cuaderno digital de la Corte).
VI. CARGO PRIMERO
Acusa la sentencia del Tribunal de,
[…] violar la ley, por la vía directa, en la modalidad de
interpretación errónea del artículo 26 de la Ley 361 de 1997, y
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por la falta de aplicación de los artículos 1°, 13, 15, 21, 43, 47,
48, 53, 54, 95, 366 de la Constitución Política de Colombia,
artículo 3°, 4°, 5°, 6°, 8°, 16, 27 de la Ley 1346 de 2009, artículo
7°, 8°, 9° y 12 de la Ley 1257 de 2008.
Para la demostración del cargo sostiene que la tesis del
fallador se centró en demostrar si los síntomas de Elizabeth
Morales Cifuentes impedían el desarrollo de las labores para
las cuales fue contratada y no, en verificar la existencia de
una disminución en su salud y de un posterior diagnóstico
objetivo y el inicio de un tratamiento médico que fue
finalmente la causa de un despido discriminatorio.
Asevera que, en razón a ello el ad quem interpretó de
manera equivocada y restrictiva los supuestos que contempla
la Ley 361 de 1997 en su artículo 26, y los artículos
constitucionales que fundamentan esta legislación, conforme
a la jurisprudencia de las Altas Cortes, citando a CSJ
SL1360-2018 que dice cambió el criterio de esta Sala y a CC
T-343-2020 que reconstruyó la postura de la Corte
Constitucional, así como a CC T-284-2019.
Refiere en forma amplia la antes mencionada, al igual
que a CC T-1040-2001, CC T-351-2003, CC T-198-2006, CC
T-962-2008, CC T-002-2011, CC T-901-2013, CC T-141-
2016, CC SU-049-2017, CC T-284-2019, entre otras.
Discute que el colegiado debió verificar los siguientes
aspectos: i) si en razón del estado de debilidad manifiesta
derivado de las afecciones de salud que padecía era un sujeto
de especial protección constitucional; ii) si la Empresa de
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Energía de Pereira S. A. ESP, en su condición de empleadora,
conocía previamente la situación de vulnerabilidad en la que
se encontraba comoquiera que estaba al tanto de su estado
de salud y por último, iii) si la terminación del vínculo laboral
de la accionante se causó con ocasión de sus problemas de
salud.
Enfatiza que la enfermedad «nódulos sólidos mamarios
bilaterales compatibles con fibroadenomas categoría Birads
ecográfico 3», es un hecho objetivo que en este caso fue
soportado con un diagnóstico médico que reposa en la
historia clínica y que, como quedó «establecido en los alegatos
de conclusión de segunda instancia, no fue comprendida a
cabalidad por ninguno de los operadores jurídicos que
conocieron del caso, pues si se hubiera acudido a algunos
elementos que constituyen la sana crítica, como los
conocimientos científicos, se habría comprendido la
complejidad de este diagnóstico».
Alude a lo expuesto en el salvamento de voto de la
decisión de segundo grado en el sentido de que,
[…] el cáncer de mama, como otras patologías, la gravedad no se
mide por la incapacidad que pueda producir en el paciente para
realizar sus tareas laborales, sino en el compromiso de la función
de tal o cual órgano o en el peor de los casos en el deterioramiento
del propio órgano. Piénsese por ejemplo que la insuficiencia renal
no le impide a quien la padece trabajar, pese a ser grave, como
tampoco lo hace el cáncer de mama. Este aspecto viene al caso,
por cuanto existe el prejuicio de que sólo la enfermedad que
produce una incapacidad laboral puede considerarse grave,
cuando ello depende de cada caso en particular y de la patología
que se padece. De igual manera tampoco puede pregonarse que
por no estar disfrutando de una incapacidad laboral, el o la
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Radicación n.° 89210
paciente no se encuentra en estado de vulnerabilidad. Cada caso
merece un análisis particular”.
Sostiene que los síntomas presentados por ella, en el
último tramo de la relación de trabajo, los que describe, a
pesar de no haber generado incapacidades no puede
ignorarse que de igual manera podían dificultar el ejercicio
de las labores, señalando como ejemplo, la necesidad
recurrente de usar el baño, unido a los dolores y sensación
de cansancio producidos con ocasión de la enfermedad,
unido a la circunstancia que, dado el contexto laboral, «no se
atrevía a pedir permisos reiterados para ir al médico, a parar
sus actividades o a arriesgarse a que la incapacitaran porque
sabía que si eso pasaba su jefe el Dr. […] se iba a molestar y
estaba en riesgo de perder su trabajo».
Afirma que la interpretación que el Tribunal le dio al
artículo 26 de la Ley 361 de 1997 no es correcta y si,
restrictiva, pues a la luz de toda la jurisprudencia aludida,
los supuestos que contempla la norma no implican que la
solicitante de la estabilidad laboral reforzada deba estar
incapacitada o se tenga que ausentar del puesto de trabajo,
para determinar que efectivamente se encontraba en una
situación de debilidad manifiesta.
Expresa que se encontraba en la situación descrita, no
sólo por su sintomatología sino por la gran asimetría propia
de la relación de trabajo con su jefe inmediato, que se
acrecentó considerablemente en razón a su género y
enfermedad, porque se halló justificado en su historia laboral
que, de haber asistido al médico con mayor antelación para
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 89210
que se le ordenaran incapacidades o se le hubiere practicado
un diagnóstico, se habría anticipado todo, pues, se detectó
que contaba con 4 meses de evolución de la patología.
Agrega que, en cuanto a los restantes requisitos, la
empleadora tenía conocimiento de la situación de
vulnerabilidad en que se encontraba (Cuaderno digital de la
Corte).
VII. RÉPLICA
La Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP opone que
la recurrente incurre en el error técnico de no tener en cuenta
que dada la senda directa por la cual se dirige el cargo, en la
modalidad de interpretación errónea, debía ceñir su
argumentación a una esfera estrictamente jurídica, dejando
por fuera cualquier razonamiento relativo a las pruebas del
proceso y aspectos netamente fácticos.
Señala que el ataque por interpretación errónea se debe
enfocar a demostrar que el sentenciador aplicó la disposición
bajo una inteligencia que no corresponde a su hermenéutica,
de forma que, al encaminarse el cargo a mostrar que no se le
dio aplicación al artículo 26 de la Ley 361 de 1997, supuso
fue la vulneración a través de una infracción directa por
rebelarse a su existencia, lo cual implica un contrasentido
(Cuaderno digital de la Corte).
Allianz Seguros S. A., discute que, en el marco del
quebranto invocado por el censor en desarrollo de su
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Radicación n.° 89210
acusación, el error judicial imputado al Tribunal se
concretaría en el contenido de la norma; es decir, en una
falencia en la adaptación del hecho abstracto e hipotético a
la adaptación de un supuesto fáctico concreto. Es decir, que
por vía del cargo examinado, orientó sus esfuerzos, a
cuestionar el entendimiento y alcance de la norma
individualizada, lo cual, considera que en realidad no
sucedió, porque de manera opuesta el fallador si analizó la
interpretación de la norma acogiendo lo enseñado por la
Corte Constitucional, citando al efecto la sentencia CC T-
141-2016, lo cual, no se puede confundir con que el
recurrente no diga puntualmente cuál fue el error
hermenéutico.
Afirma que el ataque casacional se basa en
apreciaciones subjetivas de la recurrente lo cual no es
permitido desde la técnica, además que, excede la vía
escogida por cuestionar indebidamente aspectos fácticos
(Cuaderno digital de la Corte).
VIII. CARGO SEGUNDO
Alude,
Acuso la sentencia recurrida de violar la ley, por la vía indirecta,
en la modalidad de falta de aplicación del artículo 1,9,13 del
Código Sustantivo del Trabajo, 48, 54 y 83 del Código Procesal
del Trabajo y la Seguridad Social, artículo 170 y 325 del Código
General del Proceso.
Plantea como errores de hecho:
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Radicación n.° 89210
1. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, al momento de su despido se encontraba
en situación de debilidad manifiesta por razones de salud.
2. No dar por probado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, por encontrarse en situación de
debilidad manifiesta por razones de salud, gozaba de una
estabilidad laboral reforzada.
3. No dar por probado, estándolo, que el Gerente de la EMPRESA
DE ENERGÍA DE PEREIRA: Carlos Andrés Peña, al momento de
despedir a la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES, estaba
obligado a proteger la estabilidad laboral reforzada de dicha
trabajadora.
4. No dar por probado, estándolo, que la EMPRESA DE ENERGÍA
DE PEREIRA, no acreditó ninguna causal objetiva para el despido
de la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES.
5. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES fue despedida en un acto ineficaz del
Gerente de la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA, pues
respondió a un despido discriminatorio en razón al estado de
salud de la demandante.
Producto de la falta de la exclusión y falta de apreciación
de las siguientes pruebas:
- Testimonio de Oscar Vásquez Buriticá.
- Interrogatorio de parte de Elizabeth Morales Cifuentes.
Para argumentar el cargo, reproduce parte del
salvamento de voto de una de las integrantes de la Sala
colegida e indicado que en la providencia que las ordenó en
forma oficiosa se dijo que teniendo en cuenta su condición y
el cargo que desempeñaba en la empresa (secretaria de
gerencia), labor históricamente subordinada y discriminada,
debía aplicarse a la situación un enfoque diferencial con
perspectiva de género, citando el artículo 13 de la CN, la Ley
1257 de 2008 y los estándares internacionales.
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 89210
Además que,
Bajo la normativa anterior, hay que decir que la perspectiva de
género es una herramienta que no sólo debe aplicarse a la hora
de fallar el caso sino durante todo el trámite del proceso,
conforme se desprende de la Convención Belem Do Pará, que
obliga a los Estados a actuar con la debida diligencia, para
prevenir, investigar, sancionar y reparar la violencia contra la
mujer, en cuyo artículo 7° establece lo siguiente: “Los Estados
Parte condenan todas las formas de violencia contra la mujer y
convienen en adoptar, por todos los medios apropiados y sin
dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar
dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: (…) b. actuar con
la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la
violencia contra la mujer (…)”.
En cumplimiento de esa obligación y como quiera que la finalidad
de un proceso es saber la verdad real y no la meramente procesal,
luego de escuchar los testimonios rendidos en este proceso, esta
Sala Unitaria, en cumplimiento de la debida en armonía con la
aplicación de la perspectiva de género considera necesario citar
de oficio al señor OSCAR VÁSQUEZ…”
Trascribe en forma literal las consideraciones vertidas
por la magistrada que ordenó las pruebas oficiosas, quien
expresa que por ser la directora del proceso actuó como Sala
unitaria según las preceptivas del CGP, correspondiéndole,
[…] no sólo elaborar la Ponencia, sino tomar todas las medidas
para garantizar una adecuada administración de justicia, donde
prime lo sustancial sobre lo meramente formal, y aunque ello
también le corresponde al resto de la Sala, para los otros
Magistrados ello sólo es posible cuando el asunto se pasa para
que analicen la ponencia pero no antes. En ese interregno, esto
es, entre la admisión del recurso de apelación y/o el grado
jurisdiccional de consulta y la elaboración de la ponencia, es al
Magistrado Sustanciador a quien le corresponde realmente
ejercer su papel de JUEZ DIRECTOR DE PROCESO.
Por las razones anteriores, con todo respecto disiento de la tesis
de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia
traídas a colación en la providencia de la cual me aparto, porque
todavía mantiene la vieja clasificación de autos interlocutorios y
autos de sustanciación, como referente para establecer cuáles
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Radicación n.° 89210
son los autos de Sala cuáles los de Magistrado sustanciador, a
pesar de todos los problemas que ello entraña y que se superó en
el nuevo C.G.P.
Ahora, el argumento de que debí decretar dicha prueba en auto
de Sala es una falacia de mis compañeros Magistrados […].
Sostiene que, además de que la providencia que decretó
las pruebas no fue recurrida, a pesar de proceder el recurso
de súplica, así las cosas, lo que se observó en la decisión del
Tribunal fue un exceso de ritual manifiesto que configura un
error de hecho pues se dejaron de apreciar las pruebas del
testimonio de Oscar Vásquez Buriticá y el interrogatorio de
parte que absolvió Elizabeth Morales Cifuentes que eran
claves para comprender el contexto en el que se desarrollaron
los hechos, para determinar la situación de debilidad
manifiesta en la que se encontraba la demandante al
momento del despido y para evidenciar el conocimiento que
su empleador tenía de esta circunstancia (Cuaderno digital
de la Corte).
IX. RÉPLICA
La Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP rechaza la
prosperidad del cargo aclarando que la infracción de las
normas procesales planteada, debía abordarse desde el
análisis que fueron un medio que conllevó a la vulneración
de aquellas de carácter sustancial y no, como un
quebrantamiento directo.
Precisa que un recurrente no puede cercenar una
norma sustancial a través de la inaplicación o aplicación
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Radicación n.° 89210
indebida de normas procesales, además que, incluso se dejó
por fuera la disposición que reguló el caso, como fue, el
artículo 26 de la Ley 361 de 1997, lo que lleva al traste la
acusación.
Indica que, adicionalmente cuando en sede
extraordinaria se cuestionan pruebas consideradas como no
valoradas, ellas deben responder a los lineamientos del
artículo 6º de la Ley 16 de 1969, en el sentido que, solo es
posible analizar los errores de hecho a partir de las pruebas
calificadas, esto es, confesión judicial, inspección judicial o
documento auténtico, por lo que, resulta inane la discusión
del testimonio de Óscar Vásquez Buriticá y el interrogatorio
de parte, en la medida que no contenga manifestaciones que
perjudiquen a la confesante.
Pone de presente que las mencionadas pruebas no
fueron valoradas en segunda instancia por haber sido
decretadas y practicadas solamente por la magistrada
ponente, a partir de sendos razonamientos de orden jurídico
(Cuaderno digital de la Corte).
Allianz Seguros S. A. esboza que los argumentos que
desarrolla el casacionista no se compadecen con la teleología
y naturaleza del cargo que el mismo pretende sustentar, ya
que los reparos que en este punto se efectúan, a saber: la no
valoración probatoria del testimonio del señor Vásquez y el
interrogatorio de la demandante como consecuencia de un
«exceso de ritual manifiesto», son propios de una violación por
vía directa por error de derecho y no de una violación
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 89210
indirecta como lo sustenta el impugnante. En este sentido,
resulta claro que carece del tecnicismo y argumentación
requerida para ser considerado procedente.
Resalta que el Tribunal no erró al excluir la testimonial
y el interrogatorio mencionado, puesto que ello se debió a que
su decreto y práctica no se hizo por la Sala, sino por la
magistrada sustanciadora, lo cual, claramente deviene en
una actuación improcedente a la luz de lo establecido por el
artículo 15 del CPTSS (Cuaderno digital de la Corte).
X. CARGO TERCERO
Señala,
Acuso la sentencia recurrida de violar la ley, por la vía indirecta,
en la modalidad de falta de aplicación del artículo 26 de la Ley
361 de 1997, en concordancia con la falta de aplicación de los
artículos 1,13,15,21,43,48,53 de la Constitución Política de
Colombia, artículo 3, 4, 5, 6, 8, 16, 27 de la Ley 1346 de 2009,
artículo 7,8,9, y 12 de la Ley 1257 de 2008.
Menciona que la vulneración se presenta con ocasión de
los siguientes errores de hecho:
1. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, se encontraba en una situación de
especial vulnerabilidad en razón de su género, su posición laboral
y por padecer una enfermedad históricamente vergonzante.
2. No dar por demostrado, estándolo, el contexto de violencia y
acoso laboral al que estaba sometida la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES.
3. No dar por demostrado, estándolo, que el caso de la señora
ELIZABETH MORALES CIFUENTES, requería de la aplicación de
la herramienta de perspectiva de género especialmente en la
valoración probatoria.
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Radicación n.° 89210
Y, como consecuencia:
4. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES al momento de su despido se encontraba
en situación de debilidad manifiesta por razones de salud.
5. No dar por probado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, por encontrarse en situación de
debilidad manifiesta por razones de salud, gozaba de una
estabilidad laboral reforzada.
6. No dar por probado, estándolo, que el Gerente de la EMPRESA
DE ENERGÍA DE PEREIRA: Carlos Andrés Peña, al momento de
despedir a la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES, estaba
obligado a proteger la estabilidad laboral reforzada de dicha
trabajadora.
7. No dar por probado, estándolo, que la EMPRESA DE ENERGÍA
DE PEREIRA, no acreditó ninguna causal objetiva para el despido
de la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES.
8. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES fue despedida en un acto ineficaz del
Gerente de la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA, pues
respondió a un despido discriminatorio en razón al estado de
salud de la demandante.
Sostiene que, los anteriores se presentaron por no
haber incorporado la herramienta de análisis de perspectiva
de género, especialmente en la valoración probatoria de los
documentos, testimonios, y confesiones allegadas al proceso,
cuando así se requería.
Manifiesta que, la discriminación en razón del género es
un factor determinante que limita el acceso efectivo de las
mujeres al sistema de justicia. Como ha tenido oportunidad
de señalarlo la Corte Constitucional, en reiteradas ocasiones,
cuando se ha advertido que las mujeres también son víctimas
de prejuicios y estereotipos dentro del mismo sistema que
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Radicación n.° 89210
sesgan la toma de decisiones al fallar, pues «los jueces,
además de reconocer derechos, también pueden confirmar
patrones de desigualdad y discriminación», lo que resulta en
un mal manejo de los procedimientos y en su consecuente
revictimización, citando ampliamente la jurisprudencia de
esa Corporación y entre otras sentencias CC T-967-2014, CC
T-012-2016, CC T-093-2019 y CC SU-080-2020 y,
expresando que todo ello conlleva que «el Juez debe
flexibilizar la carga probatoria en casos de violencia o
discriminación, privilegiando los indicios sobre las pruebas
directas, cuando estas últimas resulten insuficientes. Si el
Juez desconoce alguno de estos deberes, puede configurarse
una causal concreta del defecto fáctico».
Fundamenta le necesidad de aplicar la perspectiva de
género al caso en concreto, trascribiendo literalmente la
consideraciones del salvamento de voto a la decisión de
segunda instancia, reseñando las afirmaciones del
testimonio de Ana Isabel Vásquez, el interrogatorio de parte
de Elizabeth Morales Cifuentes y la historia clínica, que en
su criterio, demuestran las asimetrías de poder, y el contexto
de violencia, acoso y estrés laboral al que se enfrentó la
accionante (Cuaderno digital de la Corte).
XI. RÉPLICA
La Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP se niega al
éxito de cargo, precisando que el este en su demostración
desvía la vía indirecta escogida, porque los cuestionamientos
se enrutan a la acreditación de errores de derecho por falta
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Radicación n.° 89210
de aplicación de las normas legales e internacionales que
permiten la protección de la mujer en el escenario de alto
riesgo para su vida, integridad y ejercicio de sus derechos
legales y constitucionales.
Acota que la censura incurre un desvío del marco
fáctico en que propone porque se enruta al cuestionar la
sentencia por ausencia de la aplicación de la figura de la
perspectiva de género, al no cuestionarse la no presencia del
supuesto acoso laboral, acercándose en últimas a un alegato
de instancia, dada la mezcla indebida de argumentos fácticos
y jurídicos encaminados a poner, en su criterio, en
entredicho la decisión de segunda instancia sin un avalar
claro.
Asegura que reconoce que la perspectiva de género se
enmarca en el cano de pensar de los jueces en el
razonamiento probatorio y en las formas de juzgamiento de
aquellas realidades sociales en que las mujeres son
discriminadas y excluidas del mercado laboral, con criterios
convencionales de carácter machista y donde el género y el
sexo protegen exclusivamente lo masculino y rechazan a la
mujer.
Hace hincapié en que esa visión de tratamiento
diferenciado y un estándar probatorio distinto, cuando se
halla frente a una mujer trabajadora que acude a la acción
judicial, es indispensable e inexcusable que existan
parámetros que evidencien el trato diferenciado dado por el
empleador tuvo génesis en la naturaleza misma del género,
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Radicación n.° 89210
porque de no existir al menos un indicio, ello resulta
inaplicable (Cuaderno digital de la Corte).
Allianz Seguros S. A., afirma que el presente cargo no
se encuentra correctamente planteado, como quiera que los
errores de hecho por vía indirecta solo se configuran cuando,
no habiendo error en la escogencia de la norma, la aplicación
de esta no se efectúa de forma correcta. En tal sentido, el
reproche que formule el casacionista debe ser sustentado
fácticamente sin que, por ende, sea procedente la
formulación de reproches sobre la aplicación o falta de
aplicación de la normatividad utilizada para resolver el
problema jurídico del proceso
Refiere que la recurrente en últimas, no señala cuál fue
la forma como los erros de apreciación probatoria, a su juicio,
incidieron en la decisión, constituyendo en meras
discrepancias que no logran derruir la autonomía del
operador judicial dentro de los límites de la sana crítica.
Concreta que, el esfuerzo argumentativo del recurrente
debe ir mucho más allá y denotar manifiestamente los
inocultables yerros valorativos y apreciativos que tuvo el
sentenciador de segunda instancia; al punto que la
interpretación probatoria del recurrente resulte la única
plausible. Por consiguiente, antes que negar la existencia de
las razones judiciales que se plasmaron en la sentencia
impugnada, lo que debía hacer el demandante en casación
es reconocer su existencia, y socavar sus fundamentos a
partir de los evidentes y protuberantes yerros que la técnica
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Radicación n.° 89210
exige detectar y demostrar. Y para tal propósito resulta
abiertamente improcedente e inútil manifestar como, a juicio
del censor, debieron valorarse cada una de las pruebas que
reposan dentro del proceso.
XII. CARGO CUARTO
Alude,
Acuso la sentencia recurrida de violar la ley, por la vía indirecta,
en la modalidad de falta de aplicación del artículo 26 de la Ley
361 de 1997, en concordancia con la falta de aplicación de los
artículos 1°, 13, 15, 21, 43, 48, 53 de la Constitución Política de
Colombia, artículo 3°, 4°, 5°, 6°, 8°, 16°, 27 de la Ley 1346 de
2009, artículo 7°, 8°, 9 y 12 de la Ley 1257 de 2008, artículo 12
de la Ley 1098 de 2006.
Expone como errores de hecho:
1. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, al momento de su despido se encontraba
en situación de debilidad manifiesta por razones de salud.
2. No dar por probado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES, por encontrarse en situación de
debilidad manifiesta por razones de salud, gozaba de una
estabilidad laboral reforzada.
3. No dar por probado, estándolo, que el Gerente de la EMPRESA
DE ENERGÍA DE PEREIRA: Carlos Andrés Peña, al momento de
despedir a la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES, estaba
obligado a proteger la estabilidad laboral reforzada de dicha
trabajadora.
4. No dar por probado, estándolo, que la EMPRESA DE ENERGÍA
DE PEREIRA, no acreditó ninguna causal objetiva para el despido
de la señora ELIZABETH MORALES CIFUENTES.
5. No dar por demostrado, estándolo, que la señora ELIZABETH
MORALES CIFUENTES fue despedida en un acto ineficaz del
Gerente de la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA, pues
respondió a un despido discriminatorio en razón al estado de
salud de la demandante.
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Radicación n.° 89210
Acusa como pruebas erróneamente apreciadas:
- Historia Clínica de Elizabeth Morales Cifuentes, 2012 y 2013.
- Testimonio de: Carlos José Torres Rodríguez, Ana Patricia
Tascón, Ana Isabel Vásquez Cardona.
Y, como no apreciadas:
- Testimonio de Oscar Vásquez Buriticá.
- Interrogatorio de parte de Elizabeth Morales Cifuentes.
- Certificación de pago de la liquidación de prestaciones sociales
y posterior pago de indemnización por despido sin justa causa.
Como base de su argumentación, al igual que el cargo
anterior, se fundamenta en las disertaciones expuestas en el
salvamento de voto a la decisión de segundo grado, en punto
de la perspectiva de género enfocada al análisis de la
testimonial y el interrogatorio de parte excluidos por la sala
de decisión, además de señalar que la evaluación de la
historia clínica de la demandante fue precaria porque «no se
reconocen en ella los elementos que permiten construir el
contexto de la relación laboral y la evolución de la enfermedad
de la demandante en el último año de servicio que fue la que
ocasionó el despido discriminatorio».
Manifestando adicionalmente,
Sobre este punto, es necesario resaltar que tanto la Jueza de
instancia como la Sala Mayoritaria del Tribunal consideraron
que, de acuerdo con la historia clínica de la demandante, al
momento del despido no se encontraba en situación de debilidad
manifiesta, pues solo había ido una vez al médico por la aparición
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 89210
de una masa en su mama izquierda, pero el cáncer de mama solo
vino a ser detectado 6 meses después de la terminación del
contrato. Sin embargo, esa valoración probatoria es facilista,
superficial e ignora la lógica, las reglas de la experiencia y los
conocimientos científicos que se constituyen como elementos de
la sana crítica en la valoración probatoria […].
Probada la situación de enfermedad de la demandante, restaba
verificar si el empleador conocía tal estado. Y aquí
necesariamente tenía que acudirse a la perspectiva de género,
pues las dos patologías que padecía la demandante son de
aquellas enfermedades que socialmente avergüenzan a una
mujer y por lo tanto su publicidad es prácticamente nula, sobre
todo si el jefe es del género masculino.
Así lo relató la demandante cuando el apoderado de la Empresa
de Energía le reprochó el silencio que había guardado frente a la
sintomatología que sobrellevaba. Con todo, narró la actora que
su jefe, Dr. CARLOS ANDRÉS PEÑA, sabía que estaba enferma y
que incluso cuando la despidió ella le rogó que no lo hiciera por
la situación económica y de salud que padecía.
Un indicio de que el Gerente conocía los problemas de salud de
su secretaria fueron los diferentes permisos que aquella le
solicitó para asistir a las citas médicas, a la postre en 4 ocasiones
durante el año 2013, dos de las cuales fueron en el mes de
agosto. Incluso la actora comentó que en algunas ocasiones su
jefe le preguntaba cómo le había ido en la consulta médica.
También constituye otro indicio los signos físicos que mostraba
la demandante: palidez, decaimiento, y las visitas frecuentes al
baño, de todas las cuales se dieron cuenta sus compañeros de
trabajo, de lo que se infiere que también los percibió el Gerente,
quien era la persona más cercana a aquella.
Y aunque no existen otras pruebas que demuestren que el
Gerente conocía el estado de salud de la demandante más allá de
la propia declaración de aquella, los permisos que se vio
precisada a solicitarle para atender las citas médicas y los signos
físicos que eran evidentes, no puede perderse de vista que para
una mujer en esa época (2013), y aún ahora, era y es
extremadamente difícil comunicar en su entorno laboral y menos
a su jefe hombre que padecía flujos abundantes y un
abultamiento en una de sus mamas, porque en esta sociedad
machista esas dos patologías avergüenzan al género femenino.
Tampoco puede ignorarse que las reglas de la experiencia develan
que los diálogos entre secretaria y Jefe por lo general se hacen a
puerta cerrada, o en todo caso en la oficina de Gerencia, por lo
que no se puede exigir a la Señora Elizabeth que traiga al proceso
prueba directa de los diálogos que sostuvo con su jefe.
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Radicación n.° 89210
Reprocha que, una vez determinada la situación de
debilidad manifiesta en la que se encontraba y el
conocimiento que su jefe directo tenía sobre su estado de
salud, le correspondía a la Empresa de Energía de Pereira S.
A. ESP demostrar que el despido respondía a una causal
objetiva so pena que se calificara como discriminatorio
Concluye que, al no haberse acreditado que el despido
se fundamentó en una de las justas causas previstas en el
ordenamiento legal, ese acto jurídico se reputaba
discriminatorio frente a la condición de salud de la
demandante y por tanto se estima ineficaz (Cuaderno digital
de la Corte).
XIII. RÉPLICA
La Empresa de Energía de Pereira S. A. ESP plantea
básicamente las mismas apreciaciones al cargo anterior,
puesto que considera que el ataque debió orientarse a la
vulneración de medio que conllevó la aplicación indebida del
artículo 26 de la Ley 361 de 1997 lo cual no se hizo, además
que, las pruebas acusadas no son aptas en casación en su
mayoría; acotando que respectos aquellas que si lo son, no
se cumplió con el deber de indicar cuál fue el valor estimado
del Tribunal ni su incidencia real.
Diserta que, con todo, la demandante para el finiquito
laboral no se encontraba incapacitada ni contaba con una
merma laboral calificada, no bastado hallarse en un
tratamiento médico o encontrarse pendiente de un
SCLAJPT-10 V.00
35
Radicación n.° 89210
diagnóstico, citando la sentencia de esta Sala que identifica
como CSJ SL, 24 feb. 2021, rad. 64605 (Cuaderno digital de
la Corte).
Allianz Seguros S. A. describe que el cargo no refiere
cuál fue el error interpretativo de la segunda instancia, ni
tampoco, las supuestas falencias de valoración probatoria,
quedándose en apreciaciones subjetivas, olvidando que esta
sede extraordinaria no es una tercera instancia en la que el
recurrente pueda presentar sin ninguna técnica las
inconformidades que lo separan del fallo.
Desarrolla en los demás los mismos razonamientos
expuesto en relación a la exclusión de las pruebas por parte
del cuerpo colegiado, por lo cual, no se reproducirán
(Cuaderno digital de la Corte).
XIV. CONSIDERACIONES
Como aclaración preliminar, la perspectiva de género,
en salvaguarda de la protección de los derechos de las
mujeres ante cualquier tipo de discriminación en razón a su
condición, implica la labor profunda y activa de los
operadores de justicia en pro de la materialización de un
enfoque diferencial en las decisiones judiciales y la necesidad
de «flexibilizar la carga probatoria en casos de violencia o
discriminación, privilegiando los indicios sobre las pruebas
directas, cuando estas últimas resulten insuficientes».
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 89210
Lo previo no ha sido ajeno a la jurisprudencia de esta
Corte, que reconoce que la perspectiva de género integra la
dimensión formal y material de implementar en el proceso
medidas tendientes al logro de una igualdad real y efectiva,
que garantice una especial protección a la histórica
discriminación, en este caso, de la mujer, imponiendo al Juez
identificar las situaciones de poder y de desigualdad
estructural de las partes en litigio, no para actuar en forma
parcializada, «ni de conceder sin miramientos los reclamos de
personas o grupos vulnerables, sino de crear un escenario
apropiado para que la discriminación asociada al género no
dificulte o frustre la tutela judicial efectiva de los derechos».
Al respecto, la Sala de Casación Civil de esta
Corporación, en sentencia CSJ SC5039-2021, enseñó:
3.2.1. El artículo 13 de la Constitución Política consagra el
principio y derecho a la igualdad, categoría orientadora para
todas las autoridades y particulares. Este precepto integra dos
dimensiones, una formal y otra material1, e impone el deber de
implementar «medidas afirmativas», enderezadas a que dicha
igualdad sea «real y efectiva». Allí reside el puntal normativo de
los mandatos de protección especial en favor de personas o
grupos históricamente discriminados o marginados.
Con base en esa pauta constitucional, y con apoyo en varios
instrumentos internacionales de protección de derechos
humanos ratificados por Colombia, especialmente la Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra
1
Las categorías orientadoras de esta prerrogativa deben comprenderse en concordancia
con los demás cánones constitucionales que establecen la dignidad humana; la
igualdad; la prohibición de discriminación (v.gr., art. 43, C. P.: «la mujer y el hombre
tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna
clase de discriminación…»); la protección especial en favor de niños, niñas y
adolescentes y la prevalencia de sus derechos (art. 44, ibídem), sin que pueda perderse
de vista el desarrollo jurisprudencial relacionado con los sujetos de especial protección
constitucional.
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Radicación n.° 89210
la mujer2 (CEDAW, por sus siglas en inglés) y su Protocolo
Facultativo de 19993; la Convención Internacional para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer4 (o Convención
de Belém do Pará), y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos5 (CADH), la jurisprudencia y la doctrina han
desarrollado un método de análisis denominado «perspectiva de
género», de invaluable utilidad en la resolución de conflictos
sometidos al escrutinio jurisdiccional.
Esta categoría hermenéutica impone al Juez de la causa que, tras
identificar situaciones de poder, de desigualdad estructural, o
contextos de violencia física, sexual, emocional o económica entre
las partes de un litigio, realice los ajustes metodológicos que
resulten necesarios para garantizar el equilibrio entre
contendores que exige todo juicio justo. No se trata de actuar de
forma parcializada, ni de conceder sin miramientos los reclamos
de personas o grupos vulnerables, sino de crear un escenario
apropiado para que la discriminación asociada al género no
dificulte o frustre la tutela judicial efectiva de los derechos.
Dicho de otro modo, la perspectiva de género se constituye en
una importante herramienta para la erradicación de sesgos y
estereotipos, permitiendo revelar, cuestionar y superar prácticas
arraigadas en nuestro entorno social, que históricamente han
sido normalizadas y que hoy resultan inadmisibles, dada la
prevalencia de los derechos inherentes e inalienables de la
persona, procurando así que la solución de las disputas atienda
solamente a estrictos parámetros de justicia.
En síntesis, tal como lo recalcó la Cumbre Judicial
Iberoamericana en su modelo de incorporación de la perspectiva
de género en las providencias judiciales6, el juzgamiento con
observancia de las enunciadas directrices implica «hacer
realidad el derecho a la igualdad, respondiendo a la obligación
2
Aprobada por Colombia mediante Ley 51 de 1981. Esta Convención establece como
uno de los deberes del Estado «consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones
nacionales y en cualquier otra legislación apropiada el principio de la igualdad del
hombre y de la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización
práctica de ese principio» (art. 2, lit. a).
3
Aprobado por Colombia mediante Ley 984 de 2005.
4
Aprobada por Colombia mediante la Ley 248 de 1995. Precisa dentro de los deberes del Estado
«establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que haya sido sometida a violencia,
que incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales
procedimientos» y «establecer los mecanismos judiciales y administrativos necesarios para asegurar
que la mujer objeto de violencia tenga acceso efectivo a resarcimiento, reparación del daño u otros
medios de compensación justos y eficaces» (art. 7, lit. f y g).
5
Aprobada por Colombia mediante Ley 16 de 1972. En su artículo 24, establece la igualdad ante la ley.
Así mismo, en el canon 17, lit. b, preceptúa que: «Los Estados Parte deben tomar medidas apropiadas
para asegurar la igualdad de derechos y la adecuada equivalencia de responsabilidades de los cónyuges
en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del mismo».
6
Guía para la aplicación sistemática e informática del Modelo de incorporación de la
perspectiva de género en las sentencias. Secretaría Técnica y Comisión Permanente de
Género y Acceso a la Justicia, Cumbre Judicial Iberoamericana.
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Radicación n.° 89210
constitucional y convencional de combatir la discriminación
por medio del quehacer jurisdiccional para garantizar el
acceso a la justicia y remediar, en un caso concreto, situaciones
asimétricas de poder».
Razonamiento que también fue analizado por esta Sala,
entre otras, en la sentencia CSJ SL648-2018, cuando reseñó,
desde el punto de vista normativo, la protección de las
mujeres en el entorno laboral, en lo que tiene que ver con el
acoso sexual y que, en el presente, resulta útil desde la visión
de que la situación de vulneración por razones de género
coloca a la trabajadora en una condición de indefensión y
miedo laboral, que limita su autonomía, bajo el temor de
perder su trabajo como lo señala la recurrente.
Empero, en aras de responder los planteamientos
dirigidos al supuesto desconocimiento de su situación de
debilidad manifiesta, fundándose para ello en las
consideraciones del salvamento de voto de la decisión de
segunda instancia, dirigidas a defender la validez y necesidad
de las pruebas individualmente decretadas y practicadas en
forma oficiosa por el despacho a quien le correspondió la
ponencia en el Tribunal, desconociendo que las mismas
debieron ser aprobadas en Sala mayoritaria como cuerpo
colegiado, por lo cual, en el marco de la decisión impugnada
fueron excluidas, debe decir esta Sala que la perspectiva de
género, si bien impone la necesidad de «flexibilizar la carga
probatoria», en ningún momento habilita a los operadores
judiciales para que trasgredan el ordenamiento procesal, que
es una situación completamente distinta.
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Lo dicho haya sentido desde el carácter fundamental del
derecho al debido proceso, aplicable sin distinción a todas
las personas sin salvedades de sexo, raza o condición y la
obligación del Juez laboral de garantizar el equilibrio entre
las partes - artículo 48 del CPTSS -, por lo cual, debe ser
estricto.
Así mismo, debe explicarse que, adicional a la
consideración de que la casación del trabajo no es escenario
para solventar los errores in procedendo de las instancias
(CSJ SL439-2021 y CSJ SL441-2021, entre otras), esta Sala
ha sido enfática en que un auto interlocutorio como el que
decreta oficiosamente pruebas, dada la estructura del
proceso laboral, deben ser dictados por todos o la mayoría de
los miembros de la sala de decisión, en razón a que ellos
conllevan necesariamente «alguna decisión judicial sobre el
contenido del asunto litigioso que se investiga y que no
corresponde a la sentencia, o que resuelven alguna cuestión
procesal que puede afectar los derechos de las partes o la
validez del procedimiento, es decir, que no se limitan al trámite
del proceso» (CSJ AL4952-2016).
Ahora bien, en lo que comporta al error del Tribunal de
no tener en cuenta que la demandante para el momento de
su despido se hallaba en una situación de debilidad
manifiesta (cargos tercero y cuarto), se hace necesario
recordar que la segunda instancia centró el problema jurídico
en determinar si la trabajadora acreditó que se encontraba
en una situación de discapacidad para la época de la
terminación del contrato de trabajo, para, de ser el caso,
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establecer si el empleador desvirtuó dicha presunción al
acreditar una causa objetiva para finalizar el vínculo laboral.
Empero, como la respuesta al planteamiento fue
negativa, es decir, concluyó que Elizabeth Morales Cifuentes
para el 30 de agosto de 2013 en que finalizó la relación de
trabajo no contaba con una limitación de tipo físico, sensorial
o sicológico que impidiera la realización regular de su trabajo,
se relevó de estudiar la presencia de la causa objetiva
mencionada, porque, en su entender, la ausencia de tal
circunstancia, desplazaba cualquier análisis subsiguientes
sobre la causa que originó la desvinculación, la cual, no fue
objeto de discusión que se dio por decisión unilateral del
empleador, remunerando la respectiva indemnización a la
trabajadora.
Lo expuesto, cuando el fallador expresamente
mencionó:
Puestas de ese modo las cosas, se advierte que para el momento
de la finalización del vínculo laboral, esto es, el 30/08/2013 la
demandante, a pesar de las consultas médicas en busca de un
diagnóstico, carecía de un impedimento físico, psíquico o
sensorial que imposibilitara el desarrollo regular de su trabajo y
por ello, incumple el primer requisito exigido por la
jurisprudencia la constitucional o la ordinaria, como lo es,
encontrarse en una situación que le generara una estabilidad
reforzada.
En ese sentido, la ausencia de este primer requisito desplaza
cualquier análisis sobre los subsiguientes como son el
conocimiento del empleador sobre el estado de salud del
trabajador, o la causa objetiva de la terminación del vínculo
laboral, sin que para el caso de ahora sea motivo de estudio la
existencia de un acoso laboral, que podría desprenderse de la
prueba testimonial practicada para obtener el reintegro, pues es
un supuesto de hecho que supone una acción diferente y especial
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– Ley 1010 de 2006 -, y por ello, escapa a esta Colegiatura su
análisis al no tener facultades extra petita.
Desde esa consideración y, ante la precisión del
Colegiado de colegir que el análisis de la existencia de la
causa objetiva se mostraba innecesaria, confirmando así la
decisión de primer grado dejando de estudiar la situación de
debilidad manifiesta de la accionante originada en la
asimetría propia del desarrollo de la relación de trabajo,
incrementada por la discriminación de género de la cual,
precisa la actora, fue objeto, Elizabeth Morales Cifuentes a
través de su apoderado judicial debió hacer uso de los
remedios procesales dispuestos para ello en la norma, según
los artículos 285, 286 y 287 del CGP, esto es, solicitar según
el caso, la aclaración, complementación o adición de la
sentencia, lo cual brilla por su ausencia, no estando
habilitada esta Sala, dado el carácter rogado del recurso
extraordinario, a superar las falencias litigiosas de las partes
o su representantes judiciales, ni tampoco, tornándose en un
escenario tardío para ventilar ese tipo de circunstancias.
Así entonces, el recurso de casación no está instituido
para solucionar defectos o irregularidades procesales
acaecidas en las instancias, cuando ellas han podido ser
subsanadas por las partes a través de los recursos, remedios
y herramientas que los sistemas adjetivos colocan a su
disposición
Al respecto, vale precisar que esta regla de técnica del
recurso interpuesto no es caprichosa, ni infundada. Su
consolidación en la jurisprudencia deviene precisamente de
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la naturaleza extraordinaria y restringida de la casación
laboral -que no es la misma del recurso de apelación- y que
«supone en quien lo ejerce, haber agotado sin éxito ante las
instancias todos los medios de impugnación e instrumentos
que el procedimiento establece» (CSJ SL, 11 feb. 1998, rad.
10115, reiterada en la CSJ SL2604-2021).
Así mismo, en lo que compete al cargo segundo según
el cual, «la sentencia [vulnera] la ley, por la vía indirecta, en la
modalidad de falta de aplicación» de las normas procesales
que acusa, asiste razón a las replicantes en el sentido de que,
de una parte, si bien se ha admitido la posibilidad de acusar
la transgresión de normas adjetivas como las mencionadas
por la recurrente, es bajo el entendido de que la violación de
aquella es el medio que da lugar al quebrantamiento de la
norma sustancial, situación que se ha denominado por la
jurisprudencia como violación medio; empero, acudir a ésta
no exonera al censor de incorporar las disposiciones legales
sustanciales de carácter nacional en la proposición jurídica,
para el caso el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, ya que tal
requisito es indispensable para cumplir con el examen de
legalidad que realiza la Corte respecto de la sentencia
recurrida, en donde se debe enjuiciar si, el Juez colegiado al
dictarla, observó las normas sustanciales que estaba
obligado a aplicar para dirimir el conflicto correctamente.
En sentencia CSJ SL 29 may. 2012, rad. 37517, se
explicó lo siguiente:
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43
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Regla de oro es la que se halla consagrada en la letra b), del
numeral 5º, del artículo 90 ibídem, según el cual en la demanda
con que se sustenta el recurso debe indicarse “El precepto legal
sustantivo, de orden nacional, que se estime violado, (…)”. Como
también lo ha explicado con profusión la Sala, la norma de
derecho sustancial es aquella que crea, modifica, o extingue el
derecho subjetivo que se debate al interior del proceso, de suerte
que no tienen tal carácter, los preceptos simplemente
instrumentales, como los que estima trasgredidos la censura:
artículos 61 del Código Procesal del Trabajo, y 298 y 299 del
ordenamiento homólogo en lo civil.
Si bien, normas legales como las recién citadas pueden integrar
la proposición jurídica, en tanto su violación pudo haber servido
para llegar a trasgredir un precepto sustancial, que es lo que se
conoce como violación medio, la incorporación al compendio
normativo de normas sustanciales de alcance nacional, resulta
indispensable, toda vez que el test de legalidad del fallo
cuestionado, finalmente, se hace es a partir de su confrontación
con la legislación sustantiva. Cabe recordar que la flexibilización,
a la vez desmitificación, de la casación que se ha venido
implementando, no llega hasta el extremo de prescindir del
acatamiento de esta exigencia, en tanto es necesario que se
invoque siquiera una de las normas que “constituyendo base
esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo, a juicio del
recurrente haya sido violada”, como lo dispone el artículo 51 del
Decreto 2651 de 1991, en su numeral 1º. (Subrayas fuera del
texto).
Por lo anterior, en tales condiciones, la sola denuncia
de la violación de normas procesales, sin la indicación de las
disposiciones sustanciales laborales que se infringieron
como consecuencia del quebrantamiento de aquellas, no es
suficiente para estructurar una proposición jurídica que
permita a la Sala analizar de fondo el cargo.
En la misma línea, tampoco se observa que de los
errores de hecho que acusa, no se encuentra que como tales
estructuren una impropiedad que pueda alegarse por la vía
indirecta, con ocasión de equívocos de valoración, pues como
tal, en su contexto, contiene es un reproche dirigido a
cuestionamientos sobre la validez o eficacia probatoria del
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testimonio de Oscar Vásquez Buriticá y el interrogatorio de
parte de Elizabeth Morales Cifuentes con fines de demostrar
el estado de debilidad manifiesta de la accionante para la
data del despido y la falta de acreditación de la causal
objetiva por parte del empleador, lo que debió encaminarse
por la vía directa reservada para los planteamientos
jurídicos, mas no por la senda de los hechos aquí escogida,
pues son aspectos relativos a la producción, incorporación,
validez y decreto de la prueba, los cuales, según criterio
inveterado de la Corte, deben esgrimirse por la vía de puro
derecho, bajo la violación medio de las normas procesales
pertinentes, ya que precisamente, en esos casos, el supuesto
desatino cometido por el ad quem no proviene de la
valoración de una prueba, sino precisamente de la
vulneración de reglas que gobiernan la producción, aducción
y validez de los medios de convicción legalmente admisibles,
lo que impide en principio adentrarse en el análisis del
contenido de dicha probanza desde el punto de vista fáctico
(CSJ SL1439-2018).
Al respecto, se reitera que en tratándose de aspectos
relativos a la aducción, aportación, decreto y validez de
pruebas el cargo se debe contraer a un análisis de tipo
jurídico, ya que no se trata de un defecto de valoración sobre
el contenido de la probanza sino del presunto
incumplimiento de los requisitos estatuidos en las normas
procesales para su legalidad, como insistentemente se ha
sostenido por parte de la Sala, entre otras, en la sentencia
CSJ SL, 18 jul 2014, rad. 46464 en donde dispuso:
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[…] con reiteración, que la acusación de asuntos concernientes a
la aducción, aportación, decreto y validez de pruebas únicamente
es susceptible de impugnación por la vía directa, debiéndose
acusar la violación de medio de las normas procesales
pertinentes, pues antes que incurrirse por parte del sentenciador
en un equivocado entendimiento de los hechos, lo que en realidad
se presenta es la infracción de las normas procesales que rigen
la producción, aducción y validez de los medios de convicción
legalmente admisibles (Ver sentencias CSJ SL, 1 Jun 2006, Rad.
27452 y CSJ SL, 7 feb 2001, Rad. 15438, entre otras).
En la misma manera, esta Sala ha defendido la
autonomía que tienen las vías directa e indirecta, en la
formulación de los cargos en casación, y ha dicho que una
mezcla inadecuada de las mismas transforma el recurso en
un alegato de instancia, alejado de la lógica y los fines del
recurso extraordinario de casación. En sentencia CSJ SL, 10
jul. 2012, rad. 42646, se señaló:
[…] la exclusión entre la vía directa e indirecta, por cuanto,
mientras en la primera se tratan asuntos de puro derecho
atinentes a la interpretación y aplicación o no de las normas
jurídicas, en la segunda, se analizan los presupuestos fácticos
del fallo. Por ello, si se encamina la acusación por la vía directa,
la censura debe estar de acuerdo con la valoración que de los
hechos realizó el Tribunal y, a su vez, si plantea aquélla por el
sendero indirecto, debe demostrar el error notorio y manifiesto
en la apreciación de los medios probatorios calificados, dejando
de lado las disquisiciones netamente jurídicas. Si se mezclan
ambas vías, termina convirtiéndose la acusación en un alegato
de instancia, inadecuado para la finalidad del recurso
extraordinario de casación.
Finalmente, en lo que concierne a la trasgresión por la
vía directa en la modalidad de interpretación errónea del
artículo 26 de la Ley 361 de 1997 planteada en el cargo
primero, no se encuentra desvío interpretativo alguno,
cuando el fallador de segundo grado ligó la procedencia del
amparo a que la trabajadora padeciera al momento del retiro
alguna limitación que impidiera el desarrollo de las labores
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Radicación n.° 89210
para las cuales fue contratada, puesto que, en reciente
sentencia esta Corte al revisar el criterio de que la estabilidad
laboral reforzada del trabajador discapacitado, esclareció que
con fines de identificar los beneficiarios del amparo de la
norma en cita, no puede existir una ampliación
indeterminada del grupo poblacional para el cual el legislador
creó la medida (CSJ SL711-2021 reiterada en CSJ SL1039-
2021).
En tales condiciones, y conforme a la jurisprudencia de
esta Corporación, para que proceda la protección es
necesario que el trabajador, para el momento del despido, se
encuentre en una situación de discapacidad o pérdida de la
capacidad laboral en un grado significativo, razón por la cual
el beneficio no opera para quienes tengan afecciones de salud
o simples incapacidades médicas.
En ese orden de ideas, conforme al actual criterio de la
Corte, le correspondía a la accionante Elizabeth Morales
Cifuentes acreditar la circunstancia de discapacidad en
cualquiera de los grados aceptados por esta Sala (igual o
superior al 15 %, independientemente del origen), frente a los
cuales existe libertad probatoria, para que se activara la
presunción y, por tanto, surgiera en su favor la protección
legal del artículo 26 de la Ley 361 de 1997, que impone al
empleador demostrar que su desvinculación no fue por tal
razón sino por una causa objetiva, que decidió finalizar el
vínculo (CSJ SL4632-2021).
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Es decir, no incurrió en error hermenéutico alguno el
Tribunal cuando con otras palabras dijo que la falta de
prueba de que la demandante tuviera una limitación que
impidiera el desarrollo de las actividades laborales para la
data de su despido, esto es, el 30 de agosto de 2013, no daba
lugar al estudio de la relación directa de esta con el acto
discriminatorio del despido, puesto que a presunción ni
siquiera se activó, poniéndose de presente que, en todo caso,
los soportes de las patologías y secuelas del trabajador
registrados en la historia clínica no son suficientes.
Pues, conforme a lo explicado en CSJ SL572-2021, la
situación de discapacidad en que se encuentra el trabajador
no depende de los hallazgos que estén registrados en el
historial médico, sino de la limitación que ellos produzcan en
el trabajador para desempeñar una labor y que,
[…] en virtud del principio de libertad probatoria y formación del
convencimiento, en el evento de que no exista una calificación y,
por lo tanto, se desconozca el grado de la limitación que pone al
trabajador en situación de discapacidad, esta limitación se puede
inferir del estado de salud en que se encuentra, siempre que sea
notorio, evidente y perceptible, precedido de elementos que
constaten la necesidad de la protección, como cuando el
trabajador viene regularmente incapacitado, se encuentra en
tratamiento médico especializado, tiene restricciones o
limitaciones para desempeñar su trabajo, cuenta con concepto
desfavorable de rehabilitación o cualquier otra circunstancia que
demuestre su grave estado de salud o la severidad de la lesión,
que limita en la realización de su trabajo.
Circunstancia que no aconteció, porque dada la vía
directa por la cual se enderezó el cargo, además de las glosas
probatorias explicadas al principio de las consideraciones, el
grado de discapacidad legal requerido, que daba lugar a la
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activación de la presunción del artículo 26 de la Ley 361 de
1997, dado que no es cualquier afectación de salud la que da
lugar a ello, no pudo inferirse, al no existir para ese entonces
constatación de incapacidades prolongadas o regulares,
tratamiento médico especializado, restricciones o
limitaciones para desempeñar su trabajo o concepto
desfavorable de rehabilitación o cualquier otra circunstancia
que demostrara el grave estado de salud o la severidad de la
lesión, que limitara a Morales Cifuentes en la realización de
su trabajo.
En consecuencia, los cargos no prosperan.
Costas en el recurso extraordinario a cargo de Elizabeth
Morales Cifuentes y en favor de la Empresa de Energía de
Pereira S. A. ESP y Allianz Seguros S. A. como replicantes.
Como agencias en derecho se fija la suma de $4.700.000 que
deberá incluirse en la liquidación que practique el Juez de
primera instancia, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 366 del Código General del Proceso.
XV. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la
sentencia dictada el veintiuno (21) de septiembre de dos mil
veinte (2020) por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Pereira, dentro del proceso ordinario
laboral seguido por ELIZABETH MORALES CIFUENTES
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contra la EMPRESA DE ENERGÍA DE PEREIRA S. A. ESP,
OPTIMIZAR SERVICIOS TEMPORALES S. A. y, las
llamadas en garantía SEGUROS DEL ESTADO S. A.,
COMPAÑÍA ASEGURADORA DE FIANZAS S. A.,
COMPAÑÍA MUNDIAL DE SEGUROS S. A. y ALLIANZ
SEGUROS S. A.
Costas como se dijo en la parte motiva.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al Tribunal de origen.
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