Apuntes Completos: Materia Bienes Mercantiles
Apuntes Completos: Materia Bienes Mercantiles
ÁLVARO MENDOZA
Artículo 619 C. Co: “Los títulos-valores son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del derecho li-
teral y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido crediticio, corporativos o de participación
y de tradición o representativos de mercancías.”
Los títulos-valores son bienes muebles corporales, con una materialidad física representada en los documentos
respectivos. Tienen las siguientes características:
Son documentos escritos.
o Pueden constar en un trozo de papel o en medios magnéticos.
Son instrumentos que estando escritos deben constar en un medio fácilmente manejable.
o Como puede ser un escrito de tamaño lógico o unas inscripciones magnéticas.
Son medios de legitimación (medio de prueba).
o Necesarios para poder ejercer el derecho que en ellos se incorpora.
o Están destinados a producir un conocimiento de una realidad distinta de ellos mismos.
o Sin la posesión material de ellos no es posible pretender ejercer los respectivos derechos.
Son realidades que materializan derechos de suyo incorporales.
o El derecho, que es de suyo incorporal, inmaterial, se materializa, a través del escrito, que no sola-
mente lo expresa, sino que propiamente lo contiene o incorpora.
Génesis de la palabra título-valor: La legislación respectiva a los títulos-valores usa el guion que une a los dos
términos que componen la expresión teniendo en cuenta:
Título: denota la condición de instrumento escrito fácilmente manejable.
Valor: se refiere al derecho que en él se contiene. El título nos expresa un derecho necesariamente patri-
monial.
EN CUANTO A SU FORMA
Órdenes de pago Promesas de pago
Aquellos títulos-valores los cuales implican una rela- Aquellos títulos-valores los cuales implican, en prin-
ción triangular porque existe un girador o librador cipio, un sistema bilateral en el que existe un otor-
quien es el primer suscriptor del título-valor y le or- gante que se obliga en vía directa con el tenedor del
dena el pago de este a un girado o librado. título y un tenedor quien es el acreedor del derecho
incorporado en el documento.
Este último se obliga en vía directa una vez acepta el
giro y deberá pagarlo a aquel tenedor legítimo que Las relaciones cambiarias de una promesa de pago
se lo presente. pueden implicar el vínculo de una serie adicional de
partes, en la medida en que el título circule por endo-
El girado o librado sí se obliga, pero solo en la medi- so o cuando participan terceros garantes, como son
da en que produzca su aceptación, con lo cual se vin- los avalistas o firmantes de favor.
cula de una manera cambiaria. Esta aceptación se da
cuando el girado o librado tiene una razón jurídica
para atender la orden que se le dirige.
PRINCI- DESCRIPCIÓN
PIO
El titulo-valor debe constar en un instrumento, es decir, en un documento escrito, fácilmente
manejable.
Constituye uno de los requerimientos formales o solemnidades a los cuales están sometidos los
INSTRUMENTACIÓN
La función circulatoria permite sostener la necesidad de que el documento sea fácilmente ma-
nejable con el fin de que dicha función pueda cumplirse
1. Unidad de carácter físico: las diferentes partes del título estén adheridas. No puedan
separarse sin detrimento de la regularidad externa del documento.
2. Unidad lógica o intelectual: circunstancia de que las diferentes piezas que compongan
un mismo documento se correlacionen entre ellas. No sea posible entenderlas o
aceptarlas aisladamente.
Excepción al principio de unidad de materia: El aval es una excepción pues se admite, que
dicha garantía cambiaria se otorgue por escrito separado. El título puede circular y no informar
a su tenedor de la existencia de dicha garantía.
Del título-valor se desprende, necesariamente, una obligación clara, expresa y exigible, con
pleno valor probatorio. (Es un título ejecutivo con una obligación clara, expresa y exigible)
Este principio no es absoluto pues si bien se requiere certeza o precisión nada se opone para
que existan algunos grados de imprecisión susceptibles de ser despejados a través de datos ex-
ternos, públicos y oponibles a cualquiera.
En los títulos-valores solamente es posible incorporar derechos de contenido crediticio, corpo-
rativos o de participación y de tradición o representativos de mercancías.
CLASE DE DERECHO
INCORPORADO
Derechos de contenido crediticio: incorporan la obligación de pagar una suma cierta o fácil-
mente determinable de dinero. Son derechos personales o "créditos".
El régimen de los títulos-valores, que ha querido dotarlos de una gran seguridad, con miras a
su circulación, solo admite como expresión vinculante de la voluntad la que se efectúa median-
te el uso de la firma o suscripción.
La palabra firma se define como: "se entiende la expresión del nombre del suscriptor o de al-
guno de los elementos que la integren o de un signo o símbolo empleado como medio de iden-
tificación personal".
El titulo-valor solamente existe a partir del momento en que se haya verificado la entrega vo-
luntaria de él, con el ánimo de constituir un tenedor inicial.
La emisión, es una entrega voluntaria, con el ánimo de constituir un primer tenedor del título y
con la posibilidad que a este lo haga circular a través de una eventual cadena de tenedores.
La segunda postura es apenas lógica pues mientras el título no se encuentre en manos de un te-
nedor que pueda hacerlo valer, no existe la obligación cambiaria.
La entrega es, por consiguiente, un principio esencial para la existencia del título valor, sin per-
juicio de los derechos de los tenedores de buena fe exenta de culpa.
Articulo 620 que " los documentos y actos a que se refiere este título (el relativo a los títulos-
valores) solo producirán los efectos en él previstos cuando contengan las menciones y llenen
los requisitos que la ley señale, salvo que ella los presuma".
NECESARIAS
MENCIONES
El artículo 621 C. Co establece la regla general: la mención del derecho que en el titulo se in-
corpora y la firma de quien lo crea. Sin embargo, cada uno de los títulos-valores tienen sus
menciones necesarias específicas.
El formalismo cambiario debe aceptarse dentro de los precisos límites y linderos exigidos por
la ley, sin sobrepasarlos.
La negociabilidad viene a ser el principio capital de los títulos-valores, en la medida en que in-
NEGOCIABILIDAD O
forma a todos los demás. El régimen cambiario se explica en la medida en que tiende a favore-
DE CIRCULACIÓN
El régimen cambiario, que es el que corresponde a la parte del Código que se invoca, solamen-
te cubre a los documentos que, reuniendo los demás requisitos, tienen una función circulatoria.
Existe una práctica comercial según la cual cuando se quiera indicar que un documento no es
título-valor se suele indicar el anverso del documento con una leyenda de color rojo que indica
NO NEGOCIABLE. (No será nunca un título-valor por no circular).
REGULARIDAD EXTERNA
Lo propio de los títulos-valores, para facilitar su circulación, es que gocen de una apariencia externa correcta.
Un título con borrones, tachonaduras, manchones, rasgaduras, al cual le falten partes de su materialidad, lo nor-
mal es que despierte desconfianza y se dificulte su circulación.
La regularidad externa no es un principio básico o esencial, a punto tal de negar a un instrumento que no cuente
con ella la condición de título-valor. Sin embargo, es necesario afirmar que la función circulatoria se debilita o
se hace imposible cuando el documento no presenta una apariencia externa correcta.
La consecuencia es que, a pesar de no es un principio básico esencial, el título-valor sigue teniendo su carácter
de tal, pero:
Dificulta su circulación.
El tenedor que lo adquiera no puede alegar la buena fe exenta de culpa porque se entiende que no es pru-
dente que alguien tenga un título valor en estas condiciones.
PRINCIPIO DE LA NECESIDAD
El artículo 619 del Código de Comercio establece al inicio que: “Los títulos valores son documentos necesa-
rios (…)”.
El principio de la necesidad apunta a satisfacer la exigencia de la contemplatio dominio (según la cual es ne-
cesaria la identificación de los deudores y acreedores mutuamente) en tanto a través de la exhibición del títu-
lo-valor por parte del tenedor (acreedor) al respectivo suscriptor (deudor), el primero justifique su derecho de
cobrar y el segundo conozca a quien debe pagar.
La posesión hace presumir la propiedad y por eso, la única forma como puede funcionar el tráfico mercantil
respecto de los títulos-valores es a través de la protección de la buena fe de terceros, quienes deben necesa-
riamente atenerse a las apariencias de aquellos con quienes celebran cualquier tipo de operación.
La posesión del título-valor, con apariencia de corrección y de legitimidad, crea el derecho, legalmente prote-
gido, de que esta apariencia es respetada. Dicha apariencia surge de la necesidad en cabeza del tenedor
(acreedor) de exhibir el título para poder pedir la satisfacción de su derecho y de la correlativa necesidad de
requerirse dicha exhibición para que el deudor (suscriptor) pueda realizar le pago.
PRINCIPIO DE LA LEGITIMACIÓN
El artículo 619 del Código de Comercio advierte que “Los títulos-valores son documentos necesarios para le-
gitimar (…)”
La legitimación es una característica propia del título valor, según la cual el tenedor del mismo se encuentra
jurídicamente habilitado para exigir, judicial o extrajudicialmente, el cumplimiento de la obligación
contenida en el documento, conforme a las condiciones de literalidad e incorporación.
Cuando el tenedor exhibe el título-valor al deudor cambiario y, además, ha cumplido con la ley de circula-
ción predicable al mismo, queda revestido de todas las facultades destinadas al cobro del derecho correspon-
diente.
Clases de tenedores:
1. Tenedor simple:
a. Aquel que no obstante poseer el título, no lo ha recibido conforme con su ley de circulación.
No es propietario del título.
2. Tenedor legítimo: (art. 647 C. Co)
a. Aquel que además de poseer el documento, se haya hecho a la propiedad del título de acuerdo
con la forma de circulación que le corresponde según su clase.
b. Será tenedor no legítimo aquel que no está en condiciones de hacer valer para sí mismo los
derechos incorporados en el título.
3. Tenedor legítimo de buena fe exenta de culpa:
a. Su calificación se presume en virtud del artículo 83 C.N reciben especial protección en tanto
no les son oponibles las excepciones que deriven de relaciones causales en las cuales ellos no
hay intervenido o de las cuales no hayan debido tener noticia.
b. La diferencia entre un tenedor legítimo y un tenedor legítimo de buena fe exenta de culpa es
que, ambos son legítimos, pero uno está especialmente protegido y el otro no.
LEGITIMACIÓN ACTIVA:
Al tenedor legítimo y al tenedor legítimo de buena fe exenta de culpa la ley le reconoce dentro de la plenitud
de sus derechos las siguientes facultades:
1. Presentar el título para su aceptación por parte del girado o librado.
2. Presentar el título para su pago a uno o a varios de los obligados.
3. Levantar de manera oportuna el protesto cuando este sea necesario.
4. Negociar el título, es decir, disponer de él en favor de un tercero
5. Cambiar, con autorización del creador del título, su ley de circulación.
6. Hacer uso de alguno de los procedimientos especiales para obtener la reivindicación del título.
7. Hacer uso de la pretensión cambiaria a través del procedimiento ejecutivo o extrajudicialmente, requi-
riendo el pago, mediante la presentación del título a uno o varios de los obligados.
LEGITIMACIÓN PASIVA
La legitimación pasiva supone la obligación o facultad del deudor de no pagar sino a quien exhiba el docu-
mento que se está poseyendo de acuerdo con reglas propias de su circulación. No se paga bien sino en la me -
dida en que se page al tenedor legítimo quien está habilitado para hacer efectivo el derecho incorporado.
Cualquier pago hecho a persona distinta sería un pago de lo no debido.
Además de que quien pague lo haga bien por hacerlo al tenedor legítimo debe exigir que se le devuelva el tí-
tulo con el fin de destruirlo o de colocar en él la anotación de haber sido totalmente cancelado. Si el pago fue-
se parcial, se debe anotar dicho abono en el título.
PRINCIPIO DE LA LITERALIDAD
El artículo 619 del Código de Comercio, establece que: “Los títulos-valores son documentos necesarios para
legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora”.
En materia de títulos-valores, como consecuencia del principio de literalidad, lo formal y aparente prima
sobre lo real o material porque lo único que pueden conocer las partes es aquello que aparece en el título
dada su condición de circulatorio.
El principio de la apariencia bajo la denominación de la literalidad es el que va a prevalecer sobre una titu -
laridad propiamente jurídica. La circulación de los títulos-valores bajo una apariencia de corrección es lo que
va a contar en el mercado.
La literalidad de los títulos-valores no debe ser contradictoria pues el principio básico o esencial de la certeza
del derecho incorporado exige que esta literalidad no deje dudas sobre la existencia del derecho.
LITERALIDADES COMPLEMENTARIAS:
Son textos que, sin forma parte de la corporeidad el título, con todo se refieren a los derechos y obligaciones
de quienes intervienen en el proceso de creación y de negociación del respectivo instrumento. Se trata de es-
critos que forman parte de registros públicos, oponibles a todos aquellos que intervengan en la creación o cir-
culación del instrumento. Por ejemplo: los estatutos de una sociedad por acciones. No se exige pues que los
textos se incluyan en la materialidad de los títulos, sino que ellos se refieran a la literatura respectiva.
Son:
Ley.
Registros públicos.
Hechos notorios.
PRINCIPIO DE LA AUTONOMÍA
La nota distintiva de dichas obligaciones autónomas es la pluralidad de vínculos jurídicos, todos ellos inde-
pendientes unos de otros. De ahí la expresión de “obligaciones autónomas”. La consecuencia de esta última
condición consiste en que los medios exceptivos de las obligaciones solo operan respecto de los vínculos jurí-
dicos involucrados, con relación a los sujetos que hayan participado en dichos vínculos jurídicos, dejando a
salvo los compromisos de los demás.
La ley cambiaria consagra expresamente este principio al sostener el artículo 627 lo siguientes. “Todo sus-
criptor de un título-valor se obligará autónomamente. Las circunstancias que invaliden la obligación de al-
guno o algunos de los signatarios no afectaran las obligaciones de los demás ” Luego expresa el artículo
657: “El endosante contraerá obligación autónoma frente a todos los tenedores posteriores a él (…)”
“En virtud del aludido principio, cada adquirente del título consolida sobre él un derecho independiente,
propio, no derivado de los que le anteceden y distinto de ellos (sentencia de 14 de junio de 2000)”.
Se habla en materia de autonomía de una pluralidad de acreedores y de una pluralidad de deudores, porque en
materia de títulos-valores, como ya es bien sabido, cuando un tenedor cobra a un suscriptor distinto del pri-
mer obligado y este paga, adquiere el derecho de repetir contra los suscriptores anteriores, es decir, se con-
vierte en acreedor.
El tenedor del título, como lo expresa el artículo 785, puede enderezar el cobro contra cualquiera de los fir -
mantes, contra varios de ellos o contra todos, si así lo prefiere, en el entendido de que la eventual oposición
de alguno o de algunos no se proyectará sobre los demás.
El vínculo autónomo que deriva de una suscripción no se reduce al compromiso frente a aquel con quien se
emite o negocia el título, sino que es un vínculo abierto hacia el futuro, hacia los posteriores tenedores del
instrumento.
PRINCIPIO DE LA INCORPORACIÓN
El principio que se estudia implica que una cosa o un bien inmaterial, incorporal, pasa a contar con una mate-
rialidad física, a ser algo perceptible por los órganos de los sentidos.
Por eso al entender incorporar se puede entender como la acción según la cual el derecho, que es de suyo in-
material, toma cuerpo o se materializa en el título.
Este principio expresa la conexión íntima, indisoluble, permanente, desde el nacimiento hasta su muerte, en-
tre el derecho y el título.
Derecho y materialidad que lo expresa se funden para constituir una sola realidad jurídica.
No existe propiamente un ligamento entre el derecho y el título, sino una simbiosis total, uno y otro se fun-
den para volverse una sola cosa. El derecho deja de ser inmaterial, para tomar cuerpo en el título y formar una
unidad con él, que es y que participa de la naturaleza y del régimen de los bienes corporales muebles.
En todo aquello en que no exista regla expresa de carácter particular es preciso aplicar a los títulos-valores las
normas que rigen a los bienes muebles corporales, especialmente en cuanto corresponde a su adquisición, po-
sesión, goce y disposición.
La transferencia de un título-valore requiere título y modo. El título otorga derechos personales y el
modo otorga derechos reales. (ambos son necesarios)
La entrega equivale al fenómeno de la tradición y por eso le son aplicables todas las reglas propias de
esta última.
La voluntad de transferir se da a través de la entrega física, entrega con el ánimo de transferir el domi-
nio y el animo en quien recibe, se presume porque no se conoce.
Por cuanto los títulos-valores cumplen con la función primordial de permitir la exigencia de los derechos in-
corporados, es importante cuando quiera que haya vicios en dichos documentos que no le permitan al tenedor
ejercer su derecho incorporado, sanearlo, so pena de que ejerza la respectiva acción cambiaria.
La ley permite que el tenedor haga uso de una u otra de tales relaciones jurídicas para cobrar la obligación, se-
gún le convenga más. Normalmente acudirá a exigir la relación cambiaria, por ser esta la que le implica mayo-
res ventajas, dada su condición de esquemática y sencilla teniendo en cuenta el mérito ejecutivo del título. (art.
793 C.Co).
El tenedor debe escoger una de las dos vías, no puede hacer uso de ambas simultáneamente, sin embargo, po-
dría proponer una acción de cumplimiento del negocio causal como pretensión principal y, subsidiariamente, la
satisfacción de compromiso de pago, como pretensión subsidiaria.
Cuando se crea un título-valor, coinciden en cabeza del primer tenedor las relaciones jurídica causal y cambia-
ria. Sin embargo, en la medida en que el título circule, se van creando nuevas relaciones jurídicas causales
distintas, una por cada uno de los pasos en la circulación del título, que son las razones por las cuales cada
uno de los tenedores negocia el título con el siguiente tenedor. Paralelamente, se mantiene la relación cambia-
ria original, solo que, ampliándose con nuevos deudores, en la medida en que la circulación, a través de los
endosos, vincule a más suscriptores.
La literalidad del título condiciona igualmente el ejercicio de las pretensiones que puedan derivar de la o de las
relaciones jurídicas causales si dichas pretensiones se discuten entre las mismas partes que hayan intervenido
en tales relaciones causales o con sus causahabientes. la literalidad del título sí puede determinar los alcances
del negocio causal o, al menos, la parte de él que se haya visto reflejada en el instrumento.
En virtud del principio de la relatividad del negocio jurídico, en el sentido de que éste solamente puede afec-
tar a quienes hayan intervenido en él o sean cubiertos por el mismo por razones especiales, el tenedor solamente
podrá intentar las pretensiones causales respecto de relaciones jurídicas en las cuales él haya intervenido o cu-
yas posibles reclamaciones se hayan sustituido en su cabeza.
Artículo 625 del Código de Comercio: “Toda obligación cambiaria deriva su eficacia de una firma puesta en
un título-valor y de su entrega con la intención de hacerlo negociable conforme a la ley de su circulación”.
Regla general: todo aquel que coloque su firma en ellos queda comprometido a la satisfacción del derecho in-
corporado. El artículo 627 C.Co, refuerza esta idea al indicar que todo suscriptor, es decir, cualquier suscriptor,
excepto aquellos expresamente exceptuados, se obliga autónomamente, es decir, contrae con el tenedor un
vínculo independiente de aquellos que hayan podido igualmente contraer otros suscriptores del título.
¿Qué se entienden por firma? - El artículo 826 C.Co establece que “(…) por firma se entiende la expresión
del nombre del suscriptor o de alguno de los elementos que la integren o de un signo o símbolo empleado como
medio de identificación personal (…)”
Precisiones en la firma:
Firma de quienes no sabe o no pueden firmar (art. 826 C.Co)
En el caso de la firma de quienes no saben o no pueden firmar, se requiere que alguien más lo
haga a ruego de ellos y que la diligencia se ateste por dos testigos, más la huella dactilar o plan-
tar. Para el caso de escrituras públicas, se obvia al menos el requisito de los dos testigos, te -
niendo en cuenta la refrendación por el notario.
Firma de los ciegos (art. 828 C.Co)
o Se exige que la firma en el documento respectivo sea autenticada ante Juez o Notario, previa lec-
tura en voz alta del texto respectivo por el correspondiente funcionario.
Firma mecánicamente impresa (art. 621 y 827 C.Co)
o La firma mecánicamente impresa puede ser un sello, una plaqueta grabada a mano, etc.
o Solamente exige que la utilización de medios mecánicos se haga bajo la responsabilidad del crea-
dor del título.
o Existen medios mecánicos que son muy inseguros fácilmente reproducibles. En caso de que me-
dia autorización del suscriptor, este debe responder de las consecuencias respectivas.
Firma electrónica, digital y certificada (Ley 527 de 1999)
o Como el medio escrito con el magnético es idéntico, el texto del título-valor puede ser suscrito
usando las posibilidades de la firma electrónica.
Firma homónima:
o En el caso de la homonimia el titulo está debidamente suscrito, solo que el tenedor incurre en el
desacierto de exigir la respectiva obligación cambiaria a persona distinta de su verdadero sus-
criptor, con base en la identidad de nombre. El tenedor conserva su derecho con relación al ver-
dadero suscriptor.
Firma falsificada:
o En el supuesto de la firma falsificada, si bien esta no puede generar efectos contra aquel cuya fir-
ma se imitó en este caso el título sí fue creado, en la medida en que se estampó una firma, así
esta no pueda comprometer a aquel cuya suscripción fue imitada, pero sí a quien suscribió fal-
samente, de la misma manera como se producen efectos cambiarios.
Firmas en un mismo grado: El artículo 632 del Código de Comercio establece que cuando dos o más perso-
nas firman en mismo grado, se obligan de manera solidaria mientras que el artículo 627 establece que todo sus-
criptor se obliga autónomamente. Se firma en un mismo grado cuando se firma en la misma posición. Por
ejemplo: dos personas firman como giradores, como aceptantes, como avalistas, etc.
Es decir, cuando se firma en un mismo grado o en una misma posición, cada uno se obliga autónomamente,
pero entre ellos se obligan solidariamente. Es el único caso de solidaridad en materia de títulos-valores. Por eso
se dice que tienen una doble responsabilidad.
Firmas con espacios en blanco: El artículo 622 del Código de Comercio permite que en un título se dejen es-
pacios en blanco, facultando al tenedor legítimo para llenarlos, de conformidad con las instrucciones que hubie-
re recibido de aquel suscriptor o de los suscriptores.
Mientras existan vacíos el título no cumpliría con el principio ya visto de la precisión o certeza del derecho in-
corporado. Los vacíos deben completarse con estricta sujeción a las instrucciones dejadas por los suscriptores
que hayan firmado antes de que el documento haya sido completado.
Si el documento llega a manos de un tenedor de buena fe exenta de culpa, “éste podrá hacerlo valer como si se
hubiere llenado de acuerdo con las instrucciones dadas”. De esta manera se protege la buena fe de quien inter-
viene en el proceso circulatorio ateniéndose, como es lo propio, a la literalidad del título-valor.
La capacidad circulatoria constituye quizá la característica más importante de esta clase de documentos y aque-
lla que inspira buena parte de su régimen jurídico.
Así lo expresa de manera categórica el artículo 645 del ordenamiento mercantil, al sostener que la falta de este
requisito haría inaplicable al instrumento respectivo la calificación como título-valor. La razón principal de ser
de estos documentos es la de facilitar la circulación de la riqueza mueble incorporada en ellos.
Existen documentos igualmente negociables que no son títulos-valores. Los valores negociables, distintos de los
reconocidos expresamente como títulos-valores por la ley, si llegaren a formar una categoría distinta, estarían en
su circulación sometidos a las normas propias de los títulos-valores.
Es el creador del título aquel que debe acogerse a una de las tres formas posibles de circulación, por sola inicia -
tiva o producto de un acuerdo con el primer tenedor. El artículo 630 del C.Co establece que el tenedor de un tí-
tulo valor no podrá cambiar su forma de circulación sin consentimiento del creador del título.
Existe una clasificación de los títulos-valores: los títulos al portador; los títulos a al orden y; los títulos nomina-
tivos:
Títulos al portador Títulos a la orden Títulos nominativos
Los títulos al portador pueden cir- Los títulos a la orden requieren Los títulos nominativos requieren
cular con su sola tradición. que se reúnan dos condiciones si- que se reúnan tres condiciones si-
multáneamente para poder circu- multaneas para poder circular:
El tenedor del título al portador se lar: 1. Que se indique un benefi-
legítima con la sola exhibición 1. Que el título señale un be- ciario determinado
del documento; quien lo tenga en neficiario determinado. De 2. Que se exprese una cláusu-
su poder, se presume haberlo reci- lo contrario, como ya se la circulatoria, en igual for-
bido de una manera legítima. sostuvo, el documento se- ma que en los títulos a la
ría al portador. orden.
El endoso no solamente podemos 2. Que contenga una cláusula 3. Que en el título mismo o
predicarlo de los títulos-valores a circulatoria “a la orden”. Si en la ley que rige su circu-
la orden y nominativos, sino igual- no contare con ésta, no se- lación, se precise su condi-
mente, con carácter no necesario, ría por regla general título- ción de título nominativo,
puede suceder que quien reciba un valor. o se exprese la necesidad
título al portador exija la firma del de que las sucesivas trans-
enajenante, para responsabilizarlo Legitimación: para efectos de la ferencias se inscriban en un
de una manera cambiaria. legitimación, no ya para la transfe- libro de control que lleva el
rencia de los derechos incorpora- creador del título.
Si el título pagadero al portador se dos, se precisan tres requisitos:
negocia como corresponde a su na- 1. El endoso, El debido cumplimiento de estas
turaleza, por la sola entrega, el res- 2. La cadena ininterrumpi- tres etapas le permite al tenedor le-
pectivo enajenante adquiere sólo da de endosos, cuando gitimarse y, por ende, exigir los
las responsabilidades extra cam- haya varios, correspondientes derechos cambia-
biarias. 3. La entrega del documento. rios.
ENDOSO
Formalmente, sólo puede verificarse de una manera: mediante la firma del endosante. Si no hay firma no hay
endoso, y si no hay endoso no se ha producido la circulación cambiaria respecto de los títulos que lo requie-
ran, o sea, aquellos a la orden y los nominativos. Sin endoso el acto traslaticio del dominio sobre el título
no se ha producido.
El endoso, al tenor del artículo 655 del Código de Comercio, “debe ser pleno y simple. Toda condición se
tendrá por no puesta, El endoso parcial se tendrá por no escrito”.
En cuanto a la responsabilidad del endosante
Endoso simple Endoso cualificado
Todo endoso, por regla general, será tomado como El artículo 657 del C. Co., establece que el endosante
endoso simple. Por excepción, puede ser cualificado podrá exonerarse de su responsabilidad cambiaria
y esta cualificación es aquella que elimina la respon- mediante la cláusula “sin mi responsabilidad” u otra
sabilidad cambiaria del endosante. equivalente. Si el endosante no quiere comprometer-
se a responder cambiariamente por la satisfacción
Al endosar de manera simple se obliga de forma au- oportuna de los derechos incorporados en el docu-
tónoma. La obligación autónoma significa que el sus- mento, debe endosar cualificadamente.
criptor contrae un vínculo independiente de las rela-
ciones jurídicas en las cuales no haya intervenido y Esta clase de endoso supone que el adquirente acepte
que su compromiso es válido, con independencia del que su enajenante se exima de la responsabilidad
compromiso de otros suscriptores cambiaria.
En cuanto a la determinación del endosatario
Endoso en blanco Endoso especial
Para que haya endoso en blanco, es que no se deter- El endoso especial es aquel endoso que identifica al
mine suficientemente al endosatario. “El tenedor de- endosatario adecuadamente. Con nombre completo y
berá llenar el endoso con su nombre o el de su terce- cédula.
ro antes de presentar el título para el ejercicio del
derecho que en él se incorpora (…)”.
“Los bancos que reciban títulos para abono en cuenta del tenedor que los entregue, podrán cobrar dichos tí-
tulos aún cuando no estén endosados a su favor.
Ordinariamente, cuando un banco recibe un título para abono en cuenta del tenedor, solicita el endoso de di-
cho tenedor. Sin embargo, si no se obtiene este endoso, la ley suple tal circunstancia, al permitirle al banco,
anotando en el título la calidad con la cual actúa, cobrarlo de todas maneras.
Puede eliminar los endosos innecesarios, posteriores a aquel por el cual recibió el documento. Si bien en otras
condiciones podría ejercer la llamada acción de regreso contra los suscriptores de los cuales recibió el título,
estaría de otra parte obligado respecto de ellos, por haber sido anteriormente suscriptor.
Transferencia por recibo
“Los títulos-valores podrán transferirse a algunos de los obligados, por el recibo del importe del título ex-
tendido en el mismo documento o en hoja adherida a él. La transferencia por recibo producirá afectos de en-
doso sin responsabilidad”.
Si se paga un título-valor, lo normal será que el tenedor endose el título cualificadamente a quien lo pagó,
para que éste pueda proceder contra los signatarios anteriores.
El recibo equivale a endoso porque si alguien distinto al primer obligado paga el título puede repetir hacia
atrás, por eso lo normal es que el tenedor lo endosa a él.
La entrega o tradición: (Título y modo en materia de títulos-valores) El título, en el sentido que acabamos de
explicar, es decir, en el sentido civil de la palabra, es la relación causal que da lugar a la creación o a la transfe -
rencia del título-valor, mientras las formalidades propias de la relación cambiaria (endoso, entrega e inscrip-
ción) vienen a ser la tradición que, en el caso de los títulos-valores, es una tradición generalmente compleja,
salvo el caso de los títulos pagaderos al portador, en que resulta ser de carácter simple.
La entrega o tradición del título es necesaria, tanto para la creación misma, que se perfecciona únicamente con
la emisión, es decir, la creación seguida de la entrega, como para la posterior circulación del documento, situa-
ción esta última que va constituyendo a los sucesivos tenedores.
El endoso posterior al vencimiento: La última parte del artículo 660 del Código de Comercio, de reglamentar
la situación del endoso posterior al vencimiento del título, determinando expresamente que éste “producirá los
efectos de una cesión ordinaria”.
Quien adquiere un título en forma posterior al vencimiento no será considerado por el régimen cambiario como
un tenedor de buena fe exenta de culpa, en tanto que lo normal sigue siendo que los títulos se paguen en el mo-
mento de su exigibilidad y que un documento no cancelado oportunamente es sintomático de algo anómalo.
Sigue siendo tenedor legítimo y puede hacer uso de los derechos incorporados en el título, pero se le pueden
aplicar las excepciones del art. 784 C.Co.
Circulación por medio diverso al endoso: Establece el artículo 652 del Código de Comercio: “La transferen-
cia de un título a la orden por medio diverso del endoso, subroga al adquirente en todos los derechos que el títu -
lo confiera; pero lo sujeta a todas las excepciones que se hubieran podido oponer al enajenante”.
Si se transfirió el título por un mecanismo distinto, por un contrato cualquiera diferente, una compraventa en
documento separado, por ejemplo, seguida de la entrega física o tradición, pero sin el endoso en los casos en
que éste se requiere, no significa lo anterior que el adquirente no sea el dueño del título y que no tenga derecho
para exigir las obligaciones incorporadas en el documento. Lo que ocurre es que no queda indemne frente a de
los medios de defensa que se podían oponer al enajenante. Porque en los títulos-valores cambiariamente adqui-
ridos, el tenedor que lo sea de buena fe exenta de culpa no puede verse afectado en sus derechos por situaciones
anteriores en las cuales no haya participado.
En las circunstancias expuestas, resulta entonces necesario, si se quiere continuar con la circulación cambiaria
del título, acudir a un proceso especial, para que el Juez pueda colocar sobre el documento la constancia que im-
pida una solución de continuidad en la cadena de endosos.
El derecho de acción se concreta en unas pretensiones, que el interesado tiene la facultad de presentar a los en-
cargados de ejercer el poder jurisdiccional, para que estos lleguen a una decisión sobre dichas pretensiones y
produzcan una declaración vinculante para las partes.
No debería el legislador, si se hubiera expresado de una manera técnica, haberse referido a la acción cambiaria,
sino a la pretensión cambiaria que, en uso del derecho de acción, busca que se hagan efectivos los derechos
incorporados en un título-valor, derechos que están en cabeza de quien hemos denominado tenedor legítimo.
Esta pretensión cambiaria se adelanta a través de un tramite que, según las voces del art. 793 C. de Co., corres -
ponde al denominado propiamente proceso ejecutivo.
La denominada como acción cambiaria busca hacer efectivos de manera coactiva los derechos del tenedor in-
corporados en el título-valor, cuando estos derechos no han sido reconocidos de manera normal y voluntaria.
Se ejerce contra los suscriptores del título que lo hayan firmado sin incluir salvedades compatibles con su esen-
cia, como ocurre con el denominado endoso cualificado.
¿Cuándo hay lugar al ejercicio de la acción cambiaria? De conformidad con el texto del art. 780 del C. de
Co., la pretensión cambiaria se puede intentar en uno cualquiera de tres supuestos distintos:
En caso de falta de aceptación o de aceptación parcial.
o Opera solamente respecto de los títulos-valores que denominamos órdenes de pago.
o No se requiere aceptación, quedando el girador vinculado como aceptante, es decir, como primer
obligado, en tanto la orden proviene del mismo girador. Se parte de la base de que quien se orde-
na pagar a si mismo está de acuerdo con su propia expresión de voluntad.
o Si la aceptación es parcial, tal como lo permite la norma últimamente invocada, el girado-acep-
tante quedará obligado conforme con el tenor de su aceptación, sin embargo, de que los demás
suscriptores estén comprometidos al pago total del derecho incorporado.
En caso de falta de pago o de pago parcial.
o Se ha incumplido la obligación incorporada en el título, que es la de cancelar totalmente el dere-
cho incorporado a su vencimiento.
o En caso de pago parcial, debe anotarse en el título la suma pagada, cuando se trate de un título de
contenido crediticio. Si es de otro contenido, deberá expresarse, por analogía, la parte de los de-
rechos que se haya satisfecho. De no hacerse, existe la posibilidad de que el título circule y
llegue a manos de un tenedor de buena fe, quien podrá cobrarlo conforme con su texto.
Cuando el girado o el aceptante sean declarados en quiebra, o en estado de liquidación, o se les
abran concurso de acreedores, o se hallen en cualquier otra situación semejante.
o Se busca, de una parte, evitar una cadena de ejecuciones, en las que cada ejecutante busque per-
seguir separadamente bienes del deudor, impidiéndole continuar con su actividad o paralizándola
a través de los embargos respectivos.
o Haciéndose necesario anticipar el cumplimiento de las respectivas obligaciones, entre ellas las
que consten en títulos-valores, debe abrirse la posibilidad para el ejercicio de la pretensión
cambiaria dentro del proceso concursal o de insolvencia.
El artículo 784 del Código de Comercio establece una lista taxativa de los únicos medios de defensa con los
cuales es posible enervar la pretensión cambiaria dentro del trámite ejecutivo que le corresponde.
Excepción 3º - “Las de falta de representación o de poder bastante de quien haya suscrito el título a nombre
del demandado”.
Es al demandado que no fue debidamente representado, quien en tal caso puede defenderse alegando
que él no está comprometido, porque no dio poder para dicho compromiso o porque se excedieron los
límites de las facultades concedidas.
Excepción 5º - “La alteración del texto del título, sin perjuicio de lo dispuesto respecto de los signatarios
posteriores a la alteración”
El suscriptor anterior a la modificación solamente puede estar obligado por la literalidad que él firmó,
respecto de la cual sí fue verdadero suscriptor, no por una literalidad posterior, frente a la cual es ex-
traño. Por el contrario, si firmó en forma subsiguiente a la alteración del texto, sí quedó obligado por
la nueva literalidad, con relación a la cual es verdadero suscriptor.
Cuando el documento que se pretenda cobrar no es título-valor
Excepción 4º - “Las fundadas en la omisión de los requisitos que el título deba contener y que la ley no su-
pla expresamente”.
Nos establecen tanto las denominadas menciones necesarias como otros requisitos propios de esta cla-
se de documentos.
La carencia de cualquiera o de varias de estas exigencias, trae la consecuencia de que no estemos en
presencia de un título-valor y que, por ende, no haya lugar al ejercicio de la pretensión cambiaria.
Cuando el demandante no sea tenedor legítimo del título
Excepción 6º - “Las relativas a la no negociabilidad del título”
La norma se refiere al caso de que, siendo un título-valor pero no siendo negociable el instru-
mento, como puede ocurrir en el caso excepcional de los cheques no circulatorios, se pretenda
hacer efectivo por alguien diferente de su primer tenedor, sin que éste haya cumplido con las
disposiciones propias de los documentos no negociables.
Excepción 11º - “Las que se derivan de la falta de entrega del título o de la entrega sin intención de hacerlo
negociable, contra quien no sea tenedor de buena fe”.
Si se ha presentado una entrega que no refleje una intención de constituir un derecho real sobre el títu-
lo o de enajenarlo, no se ha presentado en su inicio una verdadera emisión o, posteriormente, una real
circulación del documento.
Esto podrá ocurrir, por ejemplo, cuando el tenedor entrega el título a un tercero en vía de un depósito,
para que dicho tercero lo guarde; o cuando se hace la misma entrega física para que aquel que la reci-
be se encargue de cumplir el encargo de hacer la tradición a un tercero.
Aquellas que atacan la exigibilidad de los derechos incorporados
Excepción 7º - “Las que se funden en quitas o en pago total o parcial, siempre que consten en el título”
En caso de pago total el título deberá ser entregado a quien lo haya pagado para que, si fuere el caso,
éste pueda intentar la acción de regreso. Si el pago lo hizo el primer obligado, caso en el cual el título
queda descargado, lo lógico es destruir el documento o dejarle la constancia visible de que está cance-
lado.
En el evento de pago parcial, la norma ordena que se haga constar, en el cuerpo mismo del título o en
un texto “adherido” esta circunstancia, para evitar que el instrumento circule posteriormente y llegue
a manos de un tenedor de buena fe exenta de culpa a quien no se le pueden oponer excepciones que no
deriven de circunstancias en las cuales él no haya intervenido.
“Quitas” - consisten en concesiones que un acreedor da a uno o a unos deudores, permitiéndoles cum-
plir con sus obligaciones en circunstancias que les sean más favorables, como puede ser una rebaja de
intereses, un alargamiento del plazo para el pago, una disminución de lo debido, etc. Estas quitas,
como el pago parcial o total, deben constar en el cuerpo del título para que sean oponibles a un tene-
dor de buena fe exenta de culpa.
Excepción 8º - “Que se funden en la consignación del importe del título conforme a la ley o en el depósito
del mismo importe hechos en los términos de este título”
Si la letra no se presenta para su cobro oportunamente, cualquier obligado puede depositar el importe
de la misma en un Banco autorizado para recibir depósitos judiciales, por regla general el Banco
Agrario.
Este depósito, según la norma, produce efectos de pago, sin dar aviso al tenedor, porque es bien posi-
ble que quien haga la consignación desconozca la identidad de éste. En este caso la ley no exige la
previa autorización judicial.
Excepción 9º - “La cancelación judicial del título o en orden judicial de suspender su pago, proferida como
se prevé en este título”.
La cancelación judicial del título corresponde a un proceso reglamentado por los artículos 803 y si-
guientes Código de Comercio, en los casos de extravío o hurto, para impedir que el título se cobre de
manera fraudulenta.
Excepción 10º - “las de prescripción y caducidad y la falta de requisitos necesarios para el ejercicio de la
acción”
Fenómenos de caducidad y de prescripción que enervan el ejercicio de la pretensión cambiaria en los
casos que corresponden.
La “falta de los requisitos para el ejercicio de la acción” es un tema de orden procesal que no corres-
ponde al estudio de los títulos-valores, sino a las reglas de procedimiento establecidas en el código
respectivo para el ejercicio de toda acción.
Las de carácter causal contra un tenedor que no sea de buena fe exenta de culpa
Excepción 12º - “Derivadas del negocio jurídico que dio origen a la creación o transferencia del título (…)”
Se refieren a las de carácter causal contra un tenedor que no sea, de buena fe exenta de culpa.
No lo es de buena fe exenta de culpa aquel que haya intervenido en la relación causal de la cual deriva
su derecho, respecto de los problemas nacidos de dicha relación causal. Tampoco lo sería un tenedor
que, por alguna circunstancia, tenga conocimiento de hechos que puedan afectar su derecho, al hacerle
perder la condición de tercero extraño a ellos y, por ende, ignorante de los mismos.
Excepciones de carácter personal
Excepción 13º - “Los demás personales que pudiere oponer el demandado contra el actor”
El deudor pueda oponer al tenedor, en virtud de relaciones de cualquiera naturaleza entre ellos.
Si el suscriptor a quien se demanda el pago de un título es, a su vez, acreedor de una deuda vencida y
de la misma naturaleza de aquella que se le está cobrando, caso en el cual puede alegar una excepción
de compensación.
PLAZOS DE PRESCRIPCIÓN
Para la generalidad de los títulos-valores, en tres
Acción cambiaria directa en la generalidad de los años que deben contarse, como todo término pres-
Títulos-Valores criptivo, desde cuando se hace exigible el respectivo
título.
Acción cambiaria directa de los bonos Cuatro años
Acción cambiaria directa del cheque de viajero Diez años
Todas las acciones derivadas de los demás che-
Seis meses
ques
El término es de un año, qué se cuenta desde el pro-
testo sí el título lo exige y si éste se produjo oportu-
Acción cambiaria de regreso del último tenedor namente o, a falta de él, desde la fecha de venci-
en la generalidad de los títulos miento del título y, cuando es necesaria la presenta-
ción y no se le dio curso, desde cuando venzan los
plazos para ella.
El plazo es apenas de seis meses contados desde
Acción cambiaria de regreso del obligado en vía cuando se haya hecho voluntariamente el menciona-
de regreso que pague do pago o, si se presentó demanda, desde cuando
ella fue notificada.
Acción cambiaria de regreso en los cheques de
Cinco años
viajero
Los títulos-valores son materia de reivindicación pues son bienes materiales, físicos, que no solamente repre -
sentan el derecho, sino que son el derecho mismo materializado a través de ellos.
Cuando el título-valor esté en poder de un tercero que no facilita la exhibición y la entrega del título a quien
se reclama su pago, es necesario reivindicar el bien, a recuperar su posesión, para estar en condiciones de
ejercer el derecho respectivo.
PROCESO DE RESPOSICIÓN DE TÍTULOS-VALORES
Se presenta en las situaciones en que el título ha sido destruido, deteriorado de manera tal que no sea fácil su
uso ni su circulación o cuando haya sido hurtado o extraviado.
Este proceso consiste en que se le entregue al tenedor un ejemplar que reproduzca aquel que se ha destruido,
deteriorado, perdido o hurtado.
Busca que el tenedor cuente con el instrumento indispensable para el ejercicio de los derechos ya que la ca-
rencia de un título de legitimación le impide ese ejercicio.
PROCESO DE CANCELACIÓN DE TÍTULOS-VALORES
Proceso que busca dejar sin efecto el título extraviado o hurtado, con el fin de que no se pueda hacer un uso
indebido de él.
Se relaciona con el principio de la necesidad si se tiene en cuenta que a través de él se quiere evitar que el tí -
tulo circule en manos ajenas y pueda ser cobrado por un tenedor que aparente una condición de buena fe
exenta de culpa.
Anotaciones importantes:
Las tres acciones (cancelación, reposición y reivindicación) están en cabeza del legítimo propietario que
alega su condición de propietario de un título valor contra el poseedor que no reconoce derecho ajeno.
El proceso de reivindicación procede contra cualquier clase de títulos; los procesos de reposición y can-
celación no proceden contra títulos al portador pues, estos casos, perder un título valor al portador es
como perder un billete.
El juez competente ante el cual se piden estas acciones es el juez del circuito del domicilio del demanda-
do.
La reposición y la cancelación se hacen de manera simultánea para que el título-valor viejo no siga sur-
tiendo efectos y que el nuevo sí lo haga.
Deben surtirse determinados edictos para que terceros puedan oponerse a la cancelación o reposición.
El artículo 882 del Código de Comercio, si bien es la posterior en el orden de su numeración en el Código, dis-
pone de manera completamente antitécnica que “la entrega de letras, cheques, pagarés y demás títulos-valo-
res de contenido crediticio, por una obligación anterior, valdrá como pago de ésta si no se estipula otra cosa”
Por consiguiente, debe entenderse el propósito de la norma como enderezado a disponer que, a falta de
acuerdo en sentido distinto, la entrega de esta clase de documentos constituya pago de obligaciones dinerarias.
Es un contrasentido, respecto de todo el sistema monetario y aun del régimen general de las obligaciones, que
el compromiso de pagar dinero pueda satisfacerse con la entrega, no del objeto propio de la operación, sino de
un documento que, si bien constituye una aproximación a dicho objeto, no es aún él.
El artículo 643 del mismo Código de Comercio, nos presenta una solución diametralmente opuesta y portadora
de un claro sentido lógico. Dispone este artículo.: “La emisión o transferencia de un título-valor de contenido
crediticio no producirá, salvo que aparezca de modo inequívoco intención en contrario de las partes, extinción
de la relación que dio lugar a tal emisión o transferencia”
Es necesario acudir al texto del artículo 27 del Código Civil. Según esta norma, “cuando el sentido de la ley
sea claro, no se desatenderá su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”. Es lógica la proposición in-
versa y así lo indica indirectamente la continuación del artículo: cuando el sentido de la norma no sea claro,
sí es posible acudir a buscarle un entendimiento que se aleje de su tenor literal . Esto es cuanto sucede
con el texto del artículo 882, en tanto conduce a soluciones inadmisibles, que nos hacen dudar de que lo expre-
sado en él corresponda a la verdadera intención del legislador.
Por este camino entendemos que la entrega de títulos-valores de contenido crediticio solamente puede te-
nerse como pago cuando éstos hayan sido debidamente cobrados, porque sólo en dicho momento el acree-
dor recibió aquello que era el objeto propio de la obligación y porque solamente el dinero tiene poder liberatorio
absoluto respecto de las obligaciones dinerarias.
Cierra el artículo 882 con otra inconsecuencia que forzosamente debemos admitir pues dispone que, si el acree-
dor deja prescribir o caducar los títulos que haya recibido, la acreencia originaria se extinguirá también, lo cual
resulta lógico, porque, al recibir títulos-valores para el pago, se estaban las partes sometiendo a las reglas de es-
tos. Sin embargo, el absurdo revive al disponer que en tal caso tendrá acción de enriquecimiento sin causa.
solución es carente de lógica, porque precisamente la caducidad o la prescripción son razones jurídicas para que
se extingan o no nazcan las obligaciones respectivas, por lo cual no es sensato hablar de un demérito del
acreedor carente de razón jurídica.
LETRA DE CAMBIO
Concepto: Una letra de cambio es una orden de pago, incondicional como corresponde a todos los títulos-
valores, de una suma precisa o fácilmente precisable de dinero, porque se trata de un título de contenido cre-
diticio, dada por un girador o librador, contra un girado o librado, pagadera según una de las formas de venci -
miento reglamentadas por la ley y girada a la orden o al portador.
Esta no es solamente el título-valor más antiguo y el origen de los demás, sino que todavía hoy en día sus nor-
mas se extienden a los demás títulos-valores.
Aceptación de la letra de cambio: Lo lógico es que la letra de cambio se presente al girado o librado para que
él manifieste de manera incondicional si la acepta o no.
Si la acepta: se constituirá en el primer obligado u obligado en vía directa
Si no lo acepta: será alguien extraño a las relaciones derivadas del título y, obviamente, no vinculado a
través de él.
La aceptación es un acto solemne que debe constar en el título mismo y que se instrumenta mediante la palabra
“acepto” u otra equivalente. Sin embargo, la sola firma del girado, que no puede faltar, equivale a aceptación.
Se permite que el girado acepte por una cantidad menor de aquella que se le ordenó pagar, caso en el cual tan
solo quedará obligado por el monto de cuanto haya aceptado, sin perjuicio de que los demás suscriptores, entre
ellos el girador, estén comprometidos por el total de cuanto hayan firmado. En este caso de la aceptación par-
cial podría intentarse, si fuere el caso, la acción de regreso por el monto total y la directa solamente por la canti-
dad aceptada.
La aceptación parcial implica la exigibilidad anticipada de la letra por cuanto el girador y los demás suscriptores
que no hayan firmado con salvedades compatibles con el título han incumplido su compromiso de que la orden
de pago sería aceptada conforme con su texto.
Presentación para la aceptación: Si la letra no ha sido aceptada de manera previa, es decir, antes de ser entre-
gada al primer tenedor o emitida, como debe decirse propiamente, es necesario que dicho tenedor la presente
oportunamente al girado, para que éste se pronuncie sobre su aceptación o rechazo, ya que él solo se obliga en
virtud de dicha aceptación. La omisión de dicha carga, que no es propiamente una obligación por no ser
exigible, produce para el tenedor una consecuencia negativa, la caducidad de las acciones de regreso.
Presentación para el pago: La presentación de la letra para el pago deberá hacerse en la fecha del vencimien-
to, cuando esta se encuentra establecida en un momento determinado o al finalizar un plazo señalado en ella
misma, o dentro de los ocho días comunes siguientes. Si la letra es pagadera a la vista, la misma presenta-
ción deberá hacerse dentro del año que siga a la fecha del título.
Si la presentación no se hace de manera oportuna, es decir, dentro del término establecido en el artículo 691, la
consecuencia, como ya se sabe, es la caducidad de las acciones cambiarias de regreso.
La regla del artículo 693 C. de Co. dispone que “El tenedor no puede rehusar un pago parcial”. Contrariando la
norma general del artículo 1649 C.C.
El tenedor, de acuerdo con el artículo 694 C.Co tampoco puede ser obligado a recibir el pago antes del venci-
miento de la letra. la suma debida puede estar generando beneficios para el acreedor. Se puede aceptar el
pago anticipado, pero en ese caso el girado será responsable de la validez del pago.
PAGARÉ
Concepto: El pagaré es el modelo de las promesas de pago y se entiende como una promesa incondicional de
pago de una suma determinada de dinero.
Contenido del pagaré: (Menciones necesarias)
1. Promesa incondicional de pagar una suma de dinero
a. Toda promesa de pago debe tenerse como incondicional en virtud del principio de la certeza del
derecho.
b. La determinación de la suma que debe pagarse no se altera por la circunstancia de que deba ha-
cerse una muy sencilla operación aritmética con los datos del capital debido.
c. El derecho incorporado debe ser una suma de dinero, en tanto se trata incuestionablemente de un
título-valor de contenido crediticio.
2. Nombre de la persona a quien deba hacerse el pago
a. El creador de cualquier título que podamos denominar promesa de pago, como ocurre con el pa-
garé, debe estar claramente determinada también. (Contemplatio dominio)
3. Indicación de ser pagadero a la orden o al portador
a. La autorización legal para que esta clase de títulos se cree al portador existe, a la par que se eli-
mina la forma nominativa
4. Forma de vencimiento
a. El pagaré puede ser otorgado para ser pagadero a la vista o presentación; a un día cierto contado
desde dicha vista o al agotamiento de un plazo computado en la misma forma; al vencimiento de
un término que se cuenta desde la fecha de creación del título; a una fecha determinada en el títu-
lo para su oportuna satisfacción, o con vencimientos ciertos y sucesivos. (Igual letra de cambio)
Responsabilidad del otorgante del pagaré: El artículo 710 nos indica que la “El suscriptor del pagaré se
equipara al aceptante de una letra de cambio”. El creador del título pasa a ser el obligado en vía directa y
contra él y sus avalistas procede la acción cambiaria directa.
Si dicho pago lo hace un suscriptor en vía de regreso, el título seguirá vivo para que quien haya pagado, sin te -
ner la condición de primer obligado, pueda repetir contra los suscritores anteriores. Si lo hace un avalista este
podrá repetir contra el obligado en vía directa. En estos casos, el pagaré debe endosarse a dicho pagador o ex-
tenderle recibo, lo cual, produce efectos de endoso sin responsabilidad.
Si el pago se hace por el primer obligado, el título deberá devolverse al otorgante, con nota de cancelación o ser
destruido, con el fin de que no se corra el peligro de que vuelva a circular y llegue a manos de un tenedor de
buena fe exenta de culpa.
Estos mal llamados “depósitos”, son realmente mutuos en tanto quien recibe un dinero para emplearlo en sus
operaciones propias, va a restituir una cantidad equivalente, si acaso corregida monetariamente o con sus intere-
ses, pero nunca las mismas especies recibidas. Siendo el dinero un bien eminentemente fungible, la entrega de
dinero para su uso por quien lo recibe, como ocurre en el mundo financiero, es necesariamente traslaticia del
dominio, en tanto el mutuario se hace dueño de las especies recibidas y el mutuante solo puede aspirar a una de -
volución por equivalencia.
Clases de CDT:
Depósito no certificado: es un simple recibo. Es una constancia para que el depositante vaya al banco
y reclame su dinero, pero no lo puede negociar. La diferencia entre un simple recibo y un certificado re-
sulta enteramente formal.
Certificado de depósito no negociable: Son certificados con una leyenda cruzada en color rojo en la
cual se advierte la expresión de “No Negociable”.
Certificado circulatorio: No se estipula expresamente nada en contra de la negociabilidad y el docu-
mento debe reunir todos los demás elementos básicos o esenciales propios de un título-valor, como es la
suscripción del primer obligado (el establecimiento de crédito), la certeza o precisión del derecho incor-
porado, la unidad material o documental que conduce a dicha certeza, etc.
Nada más se regula sobre este documento. Sin embargo, en la medida en que podamos atribuirle la condición de
título-valor, por tratarse de un certificado negociable y cuyo texto no se oponga a esta calificación, la regulación
de este título debe completarse con las disposiciones propias de la letra de cambio, como es lo propio, por remi-
sión expresa, de los demás títulos valores.
LIBRANZA
La libranza en su sentido propio es una orden de pago que el empleado, el pensionado o el prestador de ciertos
servicios, gira contra su empleador, contra el fondo de pensiones o contra el acreedor de los servicios pres-
tados, por el valor total o parcial de bienes o servicios adquiridos. Por su parte, dicho empleador, fondo de
pensiones o deudor de servicios, acepta la orden respectiva, por cuanto previamente el girador de la libranza lo
ha autorizado para los descuentos que le permitirán al aceptante cubrirse frente al respectivo compromiso de
pago a través de los descuentos autorizados.
Las normas solamente permiten un endeudamiento hasta del cincuenta por ciento de los ingresos laborales o
provenientes de pensión.
La libranza funciona como las demás órdenes de pago y queda sometida a las regulaciones previstas para la le-
tra de cambio, que es el título que más se le acerca.
EL CHEQUE
Concepto: El cheque es una orden de pago, que implica normalmente una operación triangular, mediante la
cual un girador o librador ordena a un girado o librado, un banco, que pague una suma de dinero a un tercero
que viene a ser, en la medida en que se produzca la emisión o la entrega, el primer tenedor de este título.
El cheque funciona de manera casi idéntica a la letra de cambio. Las distinciones fundamentales entre los dos
títulos consisten en que:
En las letras de cambio el girado puede ser cualquier sujeto del derecho, mientras que en los cheques el
girado es necesariamente una entidad bancaria.
Las letras, además de poder ser giradas a la vista o presentación, lo pueden ser a cualquier término con-
venido, mientras los cheques necesariamente deben ser pagados a su presentación al banco girado.
Otra de las características particulares del cheque es que entre girador y girado debe existir una relación causal
específica, que es el contrato de cuenta corriente bancaria. Mediante este contrato el cuentacorrentista, clien-
te del banco, adquiere el derecho de consignar sumas de dinero y cheques en un establecimiento bancario y de
disponer total o parcialmente de sus saldos mediante el giro de cheques o en otra forma previamente convenida
con el banco.
Provisión de fondos: El librador debe tener provisión de fondos disponibles en el banco librado y haber recibi-
do de este autorización para librar cheques a su cargo. El banco librado no está constreñido, de acuerdo con el
contrato de cuenta corriente bancaria, a pagar cheques que carezcan de la respectiva provisión de fondos.
Cabe la posibilidad de que el cliente del banco cuente con autorización para girar cheques en descubierto total o
parcial, de donde resulta el contrato de sobregiro.
Presentación del cheque: El cheque será siempre pagadero a la vista. Aquel que contenga un plazo para la or-
den de pago, sigue siendo exigible a su presentación y la respectiva indicación debe tenerse como no escrita. In-
culso, el cheque posdatado, es decir, cuya fecha aparente se coloca en una época futura respecto del día de su
giro, sigue siendo pagadero a su presentación con independencia de dicha fecha.
El artículo 718 regula los plazos máximos para la presentación del cheque:
1. El cheque girado para ser pagado por el banco en la misma plaza de giro debe presentarse dentro de
los quince días siguientes contados desde su fecha.
2. El cheque pagadero en otra plaza dentro de nuestro país debe presentarse en el plazo máximo de un
mes.
3. El cheque girado en Colombia para ser pagadero en otro país Latinoamérica el plazo es de tres me-
ses.
4. El cheque girado en Colombia para ser pagadero en un país distinto de los latinoamericanos el plazo
se extiende hasta los cuatro meses.
*La acción cambiaria contra el girador y sus avalistas caduca si el cheque no se presenta ni protesta dentro de
estos plazos, si durante todo el plazo de presentación el girador tuvo fondos suficientes en poder del girado.
Contra los demás signatarios caduca por la simple falta de presentación o protestos oportunos.
El artículo 721 se refiere a otro fenómeno de índole completamente distinta. A pesar de la presentación ex-
temporánea, el banco debe pagar el cheque, es decir, considerar vigente la orden de pago, si dicho cheque se le
presenta dentro de los seis meses siguientes a su libramiento. Bien a pesar de que la caducidad de la acción
cambiaria de regreso se haya producido, continúa vigente la orden de pago, no ya desde el punto de vista cam-
biario, sino desde aquel meramente causal, que liga al girador con el banco girado. Vencido el plazo de seis me-
ses, caduca, no la acción cambiaria, sino la orden de pago.
Pago del cheque: “El banco estará obligado en sus relaciones con el librador a cubrir el cheque hasta el im-
porte del saldo disponible, salvo disposición legal que lo libere de tal obligación. si no existieren fondos para
cubrir la totalidad del cheque, el girado estará obligado a ofrecer al tenedor un pago parcial, hasta concu-
rrencia del saldo disponible.
El artículo 723, el tenedor puede rechazar el pago parcial, disposición acorde con el texto del artículo 1649
del Código Civil. Sin embargo, respecto de los demás títulos-valores, tendiendo en cuenta que las reglas de
la letra de cambio son aplicables, se dispone que el tenedor no puede rehusar un pago parcial.
Prescripción de la acción cambiaria en el cheque: se consagra una prescripción especial para esta clase de
documentos. Sostiene la norma que todas las acciones cambiarias, derivadas del cheque, tanto la directa como
las de regreso, prescriben en seis meses. Se cuenta por regla general desde la presentación oportuna, ya que en
caso contrario se presenta el fenómeno de la caducidad.
El protesto en el cheque: resulta en nuestro sistema exótica y altamente desaconsejable para la generalidad de
los títulos-valores. Sin embargo, respecto del cheque y del bono de prenda los suscriptores no se obligan al pago
directamente, sino a través del banco.
El tenedor debe demostrar, a través del protesto, que cumplió con la carga de cobrar en la entidad diputada para
el pago, antes de proceder a exigir la cancelación del título a los obligados. Es lógica la carga de que el tenedor
cumplió con la carga de presentar el título allí donde este debe pagarse.
Esta diligencia o constancia están a cargo del banco girado o de la cámara de compensación. En el cheque sola-
mente podemos hablar de protesto por falta de pago parcial o total, no por falta de aceptación, ya que el banco
girado no se encuentra obligado a esta última.
Cheques especiales:
Son aquellos cheques que, conservando su condición de títulos-valores, pueden por
razones de seguridad, perder su carácter circulatorio.
Cheques no negocia- El artículo 715, según el cual la negociabilidad del cheque puede “limitarse” me-
bles o con negociabili- diante la inserción de una cláusula en su cuerpo que indique dicha limitación.
dad restringida
“cheque fiscal” - No solamente no es negociable, sino que solamente puede ser co-
brado mediante consignación en la cuenta de la entidad beneficiaria. Se denominan
cheques fiscales aquellos girados en favor de entidades de derecho público.
Cheques cruzados: son aquellos en los cuales el librador o tenedor traza dos lí-
neas paralelas en su anverso.
Consecuencia: el de los cheques en general cruzados, solamente pueden
cobrarse por intermedio de un banco o establecimiento bancario, entidades
Cheques cruzados o cuidadosamente reguladas en el llamado Estatuto Orgánico del Sistema Fi-
especialmente cruza- nanciero.
dos Cheques especialmente cruzados: cuando dentro de estas dos líneas paralelas se
coloca el nombre de un banco determinado.
Consecuencia: el cobro solamente puede hacerse mediante la intervención
del banco cuya denominación se colocó entre las dos líneas paralelas o
aproximadamente paralelas.
Cheques certificados Esta certificación puede estamparse con las expresiones “visto bueno” u otras equi-
valentes. Esta certificación convierte al banco girado en cambiariamente responsa-
ble del pago del cheque.
La certificación puede ser pedida por el librador o por cualquier tenedor y su solici-
tud es obligatoria para el banco girado, en la medida en que se cuente con fondos
disponibles para el pago y que el cheque esté correctamente girado.
No se pueden certificar cheques pagaderos al portador.
Es una gran utilidad práctica de los cheques certificados, en la medida en que esta-
blecen una garantía de pago particularmente atractiva para los respectivos tenedo-
res.
Los bancos pueden librar cheques a cargo de sus propias dependencias. En estos
casos, siendo el banco girado el librador de la respectiva orden de pago, queda
Cheque de gerencia
cambiariamente obligado, con lo cual esta clase de cheques merece amplia acepta-
ción en el mercado.
Cheques con provisión garantizada: implican que en los formatos de cheques en-
tregados por el banco a sus clientes cuentacorrentistas, para que puedan girar órde-
nes de pago contra los dineros depositados, se imprime una cifra hasta la cual el gi-
Cheques con provisión rador puede dar las órdenes de pago a su banco, estando este cambiariamente obli-
garantizada de geren- gado a atender dichas órdenes de pago en cuanto no superen la cifra límite preim-
cia presa en los formularios o formatos de cheques.
Concepto:
El certificado de depósito es un título-valor de tradición o representativo de mercancías que, por tanto, incor-
pora el derecho de dominio sobre los respectivos bienes muebles y sirve para enajenar la propiedad de ellos. Es
expedido exclusivamente por una entidad regulada por el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero.
El bono de prenda es un título-valor de contenido crediticio, creado por un tenedor de certificado de depósito
sobre un formato entregado por el Almacén General que ha emitido el mencionado certificado al tenedor de és-
te, para que sobre él se cree y se emita el bono. El respectivo crédito, entendiendo por tal la suma inicialmente
debida por el tenedor del certificado, se respalda con una prenda sobre la mercancía cuya propiedad se incorpo-
ra en el certificado.
Es claro que los Almacenes solamente expiden o crean certificados de depósito, dado que los bonos de prenda, a
pesar de que se elaboren en formatos entregados por los Almacenes, los crea es el tenedor del certificado de de-
pósito que, habiendo recibido paralelamente el formato del bono, lo utiliza para obtener crédito con respaldo en
la mercancía depositada, cuyo derecho de dominio se incorpora en el certificado.
Contenido de los certificados de depósitos y los bonos en prenda: (menciones necesarias)
1. La mención de ser certificado de depósito y bono de prenda respectivamente
2. La designación del Almacén, el lugar del depósito y la fecha de expedición del documento
3. Una descripción pormenorizada de las mercancías depositadas, con todos los datos necesarios para su
identificación, o la indicación, en su caso, de que se trata de mercancías genéricamente designadas
4. La constancia de haberse constituido el depósito
5. Las tarifas por concepto del almacenaje y demás prestaciones a que tenga derecho el almacén
6. El importe del seguro y el nombre del asegurador - El valor de la indemnización que llegue a cubrir la
entidad aseguradora, en caso de siniestro.
7. El plazo del depósito - Siendo necesario que coincidan el vencimiento del certificado y el del bono.
8. Los demás requisitos que exijan los reglamentos
9. Estimación del valor de las mercancías depositadas
Funcionamiento coordinado entre el certificado y el bono: Pueden ser negociados conjunta o separadamente.
Esta posibilidad permite que los dos títulos operen en el mercado ofreciendo a sus eventuales tenedores una se-
guridad suficiente sobre los alcances de los respectivos derechos incorporados.
Una vez constituido el crédito, es decir, creado y emitido el bono, los dos títulos pueden circular separadamente.
Esta separación se produce cuando:
El tenedor del certificado, además de suscribir el bono, conserva el certificado y negocia separadamente
el bono con la persona o entidad prestamista, que se convierte en acreedora de dicho título.
También, cuando el tenedor del certificado conserva el bono para obtener financiación y negocia separa-
damente el certificado.
Por último, cuando dicho tenedor negocia separadamente los dos títulos, enajenando con el certificado la
mercancía y obteniendo crédito con el bono.
Cuando alguien adquiere el certificado, es decir, la propiedad de la mercancía depositada, estando ya gravada
con prenda, obviamente sólo pagará por el certificado el valor de la mercancía, descontando el monto del bono,
que deberá cancelar para lograr la entrega de la mercancía.
Cobro del bono en prenda: el tenedor del bono debe presentarse ante el Almacén para su cobro. En efecto, es
allí en donde, de conformidad con lo visto anteriormente, el tenedor del certificado debe depositar el valor
del bono.
Si el Almacén no ha recibido el depósito respectivo, deberá dejar en el cuerpo del bono la anotación de falta de
pago y que dicha anotación produce efectos de protesto.
En materia de protesto, que en el terreno de la letra es excepcional, ordenan que dicha diligencia, cuando es por
falta de pago, debe cumplirse dentro de los quince días comunes o calendario siguientes a la fecha de ven-
cimiento.
Cuando el Almacén proceda al remate de la mercancía, deberá aplicar el producto de dicho remate en la forma
ordenada por el artículo 798, es decir:
Pagar primeramente los gastos de la subasta.
Luego, deben pagarse los créditos fiscales que graven, no al deudor del bono ni a su tenedor, sino a la
misma mercancía depositada.
Seguidamente, es necesario cubrir lo que corresponda al mismo Almacén por concepto del contrato de
depósito.
Por último, debe pagarse el valor del bono de prenda.
Si aun quedare algún remanente, éste corresponde, según la norma, al tenedor del certificado, puesto que
era el dueño de la mercancía depositada
Si no alcanza a pagarse la totalidad del bono con sus intereses, el Almacén debe anotar en el bono las sumas pa -
gadas, para que el respectivo tenedor tenga, subsidiariamente, la posibilidad de dirigirse cambiariamente contra
los suscriptores.
CARTA DE PORTE, CONOCIMIENTO DE EMBARQUE Y OTROS TÍTULOS CAUSALES, VINCU-
LADOS AL CONTRATO DE TRANSPORTE
Concepto: Son títulos-valores que podemos calificar como causales, por estar necesariamente ligados al contra-
to de transporte. Se trata de títulos representativos de mercancías o de tradición, en tanto el derecho incorpo-
rado para el tenedor es el de reclamar unos bienes muebles que deben estar “pormenorizadamente” descritos,
con el fin de que se respete el principio de la precisión o de la certeza del derecho incorporado.
LA LETRA DE CAMBIO
Concepto Es una orden de pago incondicional de una suma precisa o fácilmente
determinable dada por un girador contra un girado pagadero según la
forma del vencimiento girada a la orden o al portador
Orden de pago = Figura tripartita
Incondicional = Principio de la certeza
$ determinado o determinable = necesariamente contenido mo-
netario
Nombre del girado = el destinatario debe estar plenamente iden-
tificado
Expresar forma de vencimiento (673)
1. A la vista o a la presentación del TV
2. Un día cierto, determinado o no
3. Vencimientos ciertos y sucesivos – cuando la suma deba pagar-
se en cuotas
4. Termino contado desde la vista o terminación
Prohibición de letras de cambio nominativas = Solo pagaderos a
la orden o al portador
Interpreta- Literalidades = normas tendientes a preservar el principio de certeza
ción de litera- Expresiones usuales en prácticas mercantiles (674) = mediados
lidades de mes 15 del mes teniendo en cuenta que son días CALENDA-
RIO – se corre al siguiente día hábil por el 829
Expresiones usuales en las prácticas comerciales (675) = dos se-
manas se entienden como una quincena y 829
La letra puede girarse a cargo del mismo girador (676) este que-
da obligado como aceptante
Autoriza la determinación de domicilio para el pago (677)
Uso de la letra de cambio (679) que no es lo mismo que un cré-
dito documentario que es toda forma de compromiso cuya exi-
gibilidad dependa de la presentación de un documento
Aceptación de Existe la necesidad que el girado acepte para ser obligado. Si acepta el
la letra girado se convierte en aceptante y el primer obligado en vía directa.
Debe firmar – no hay obligación cambiaria sin firma
La firma debe ser seguida de la entrega al tenedor pues el ulti-
mo no necesita para poder hacer efectivos sus derechos
Excepción = 676
Presentación Si la letra no ha sido aceptada de manera previa el tenedor tiene que
para la acep- presentar de manera oportuna el girado para que se pronuncie sobre su
tación aceptación o rechazo – carga que le corresponde al tenedor
692 – si es pagadera a la vista se deberá hacer dentro del año que le siga
a la fecha del título
Sobre los títulos pagaderos con plazo contado desde la vista
Aplicas 692 por analogía