Significado de Profeta
Profeta, o profetisa en femenino, se refiere a una persona que logra entender y dar
sentido a fenómenos inexplicables para la mayoría o consigue ver el futuro.
En la religión cristiana, se enseña que Juan el Bautista el último profeta antes de
la llegada de Jesús de Nazaret que es el mayor profeta, el mesías y el hijo de
Dios.
Los profetas que indica el cristianismo, incluyendo a Jesús de Nazaret, son todos
considerados como tales por el Islam, solo difiere porque esta enseña que el
último profeta de Dios es Mahoma o Muhammad y no Jesús.
Los antiguos profetas eran considerados videntes o voceros de los dioses. Las
predicciones hechas por los profetas son llamadas profecías.
La palabra profeta deriva del griego profetes que significa mensajero o portavoz.
Profetas en la Biblia
El significado bíblico de profeta deriva del hebreo compuesto por los vocablos nabí
que indica al que es inspirado por Dios y roéh que significa vidente. En este
sentido, profeta es el que mira a través de Dios.
Los profetas en las religiones monoteístas judía, cristiana y musulmana, son
considerados siervos, instrumentos y representantes de Dios. Son los elegidos
para la revelación de los secretos divinos y así guiar, a través de las predicciones,
al resto de los fieles.
Los profetas del Antiguo Testamento que dejaron escritos pueden dividirse en dos
grupos: los cuatro profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) y los
doce profetas menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum,
Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías).
En términos generales, un profeta es una persona que habla la verdad de Dios a
otros. La palabra griega prophetes puede significar "uno que habla" o "defiende". A
los profetas también se les llama "videntes", debido a su intuición espiritual o su
capacidad para "ver" el futuro.
En la biblia, los profetas a menudo tenían tanto la función de enseñar como la de
traer revelación, declarando la verdad de Dios sobre temas contemporáneos, y al
mismo tiempo revelar detalles sobre el futuro. El ministerio de Isaías, por ejemplo,
tocó tanto el presente como el futuro. Predicó valientemente contra la corrupción
en sus días (Isaías 1:4) y entregó grandes visiones del futuro de Israel (Isaías
25:8).
Los profetas tenían la tarea de hablar fielmente la palabra de Dios a la gente. Ellos
fueron instrumentos para guiar a la nación de Israel y establecer la iglesia. La casa
de Dios está edificada "sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2:20).
Más de 133 profetas nombrados se mencionan en la biblia, entre ellos 16 mujeres.
Además, muchos otros profetizaron como fue el caso de los 70 ancianos de Israel
(Números 11:25) y los 100 profetas rescatados por Abdías (1 Reyes 18:4). El
primer profeta mencionado en la biblia es Abraham. En Génesis 20:7 Dios habló a
Abimelec en un sueño, diciendo: "Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido
[Abraham]; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. …". Dios se había revelado
a Abraham en numerosas ocasiones.
Tanto Jacob como José, descendientes de Abraham, tuvieron sueños sobre el
futuro que podrían clasificarse como proféticos. Moisés fue llamado un "hombre de
Dios" y fue considerado un gran profeta (Deuteronomio 34:10). Josué y muchos de
los jueces sirvieron como profetas, con Samuel como el último juez escuchando la
voz de Dios desde niño (1 Samuel 3:4). Luego, él ungiría a David, quien sirvió
como rey y profeta en Israel.
El tiempo de Elías y Eliseo se caracterizó por un alto nivel de actividad profética.
En realidad, una escuela de profetas floreció durante sus vidas (ver 1 Reyes
20:35). Además, Elías y Eliseo realizaron muchos milagros.
En el nuevo testamento, Juan el Bautista predijo acerca del mesías (Mateo 3:1).
Jesús mismo vino como profeta, sacerdote, rey y mesías, cumpliendo muchas de
las profecías mesiánicas del antiguo testamento.
La iglesia primitiva también tuvo profetas. Por ejemplo, a Ananías se le dio una
profecía sobre el futuro del apóstol Pablo (Hechos 9:10-18). Hechos 21:9
menciona cuatro hijas de Felipe que podían profetizar. La profecía se enumera
como un don espiritual en 1 Corintios 12 y 14. En el final de los tiempos, dos
"testigos" profetizarán desde Jerusalén (Apocalipsis 11).
Generalmente, los profetas que Dios envía son despreciados y su mensaje es
ignorado. Isaías describe su nación diciendo: "porque este pueblo es rebelde, hijos
mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes:
No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas,
profetizad mentiras" (Isaías 30:9-10). Jesús se lamentó de que Jerusalén había
matado a los profetas enviados por Dios (Lucas 13:34).
Por supuesto, no todos los que "proclaman" un mensaje en realidad son profetas
de Dios. La biblia nos advierte contra los falsos profetas que dicen hablar en
nombre de Dios, pero que en realidad engañan a las personas que pretenden
informar. El rey Acab mantuvo 400 de estos falsos profetas contratados para que
le dijeran lo que él quería oír (2 Crónicas 18:4-7; cf. 2 Timoteo 4:3). En el nuevo
testamento tenemos muchas advertencias contra los falsos profetas. Jesús
enseñó, "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de
ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mateo 7:15). Luego, Él añadió que, en
el final de los tiempos, "se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán
grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a
los escogidos". (Mateo 24:24). Apocalipsis habla de un falso profeta que surgirá en
la tribulación y engañará a las personas en todo el mundo (Apocalipsis 16:13;
19:20; 20:10). Para evitar ser engañados, siempre debemos "probar los espíritus si
son de Dios" (1 Juan 4:1).
Un verdadero profeta de Dios se comprometerá a hablar la verdad de Dios. Él o
ella nunca va a contradecir la palabra revelada de Dios. Un verdadero profeta dirá,
como el profeta Micaías, justo antes de su fatídico enfrentamiento con Acab, "Vive
el Señor, que lo que mi Dios me dijere, eso hablaré" (2 Crónicas 18:13).