Simbolismo y Origen del Trarüwe Mapuche
Simbolismo y Origen del Trarüwe Mapuche
MAPUCHE
"...estaríamos muy contentos si otros estudios más
profundizados pudieran elucidar con más acierto el
significado del trarihue mapuche... Nosotros no hemos
podido encontrar personas de origen mapuche que
nos hayan elucidado en forma definitiva este enigma
[el significado simbólico del mismo]. Puede ser, sin
embargo, que un sigilo especial impida su divulgación
a los no-Mapuche."
FRANK BÉLEC
DESCRIPCIÓN:
Se conoce en nuestros campos con el nombre de "faja" o "faja pampa" (de los indígenas
llamados "pampa"), una cinta tejida de unos 6 centímetros de ancho por cerca de 1,70 mts. de
largo; cuyos extremos terminan con flecos cortos de unos 15 cms. Su función utilitaria en la cultura
mapuche es sostener -ciñendo la cintura- el chamall, chiripá, pantalones o bombachas en el
hombre; y entallar el küpam (vestido femenino) en la mujer. En idioma mapuche la faja de uso
masculino se denomina chamallwe y la de uso femenino trarüwe. Actualmente entre los mapuche
del Pacífico, el trarüwe con símbolos es de uso exclusivo femenino; del lado Este de los Andes es
hogaño atributo privativo de los hombres mapuche y de los trabajadores del campo criollos.
SIMBOLISMO:
En las culturas indígenas americanas las fajas representan siempre una serpiente, que ciñe el
talle del portador. Por tal razón estos objetos ostentan casi siempre guardas ofídicas. Los huicholes
llaman a estas fajas literalmente "serpientes". La serpiente de los trarüwe puede ser una bicéfala,
o dos entrelazadas. Cuando son dos, presenta cada una de ellas un color y valencia distintos. En
muchos casos el ofidio, en distintos tramos de su longitud, muestra una "mano" o "pata". Estas
manos son semejantes a las del personaje "antropomorfo" también presente en el trarüwe. Es bien
sabido que las "manos", o "pies", de estas sierpes representan "alas". Vale decir que la serpiente
del trarüwe es una serpiente alada, y por lo tanto es el mismo ser conocido como la "serpiente
emplumada": Gukumatz , Ketzalkoatl, Kukulkan, Marepuantü, etc..
Estos símbolos, como la mayoría de los presentes en los tejidos mapuches, no son patrimonio
exclusivos de esta cultura; los hallamos presentes a lo largo del "complejo cultural andino
preincaico".
ORIGEN:
Usar una faja-ofidio, es imitar el arquetipo presentado por el avatara y tesmóforo. Avatara
americano en general y mapuche en particular. En todas las representaciones iconográficas de la
divinidad manifestada como individuo, se ve aparecer su cintura ceñida por una o dos
serpientes, colgando las cabezas de ellas a ambos lados del personaje.
Toda expresión "artística" de los aborígenes es algo sagrado, es una representación gráfica de lo
que se puede percibir en otros ordenes de la Realidad, de ningún modo es fruto de la imaginación
o de la "creatividad". Es un retrato realista, pero estilizado, de algo objetivo.
El hecho que los "blancos" (wingka) sean incapaces de percibir estos Ordenes de Realidad,
puesto que su conciencia está atrofiada, les torna incomprensible todo aquello que para el aborigen
es autoevidente. El ciego puede no comprender los colores y en consecuencia negar que existan,
también puede considerarlos como alucinaciones de los videntes; pero a su despecho los colores
siguen existiendo.
Si estando en un estado de Conciencia Chamánico observamos a un Machi (chamán médico
mapuche) sólo en el momento de éxtasis (küimin), o en todo momento a un Renü (persona que
ocupa el grado más elevado de la jerarquía iniciática mapuche) , podremos percibir visiblemente
que su cuerpo despide efluvios "luminosos". Estos efluvios son aparentemente muy semejantes a
aquellos producidos por la electricidad estática en atmósferas enrarecidas o a lo que se denomina
plasma. En general son semejantes al halo luminoso que rodea el cuerpo de los santos cristianos,
budistas, musulmanes, etc.; y a la aureola que nimba sus cabezas. Estas irradiaciones se ven
fluctuar de manera muy semejante a las masas de aire caliente sobre el pavimento. Algunas partes
del cuerpo proyectan haces luminosos que se destacan del resto, estos rayos son representados
iconograficamente por "serpientes".
La elección de la serpiente es muy atinada: es el símbolo del rayo; su cabeza indica el sentido de
proyección; su movimiento ondulante es análogo al que presentan las extremidades de estos
haces; permiten expresar polaridades y complementareidades; sus destellos recuerdan los
pigmentos del cuero serpentino; etc., etc. Cabeza y cuello del choike (ñandú o Rhea) presentan
valores simbólicos semejantes, y todos saben cuan anunciadora es este ave del rayo y la tormenta.
En estos personajes iluminados podemos ver su corazón iluminado como en llamas, y un par
haces luminosos que rodean la cintura a la altura del ombligo, el cual aparece como un orificio
negro. Estos rayos, o "serpientes" son de distinta tonalidad y se entrelazan. Sus extremos o
"cabezas" penden ondulantes a cada lado de la cintura. Hay una importante relación con el
ombligo, pero no la trataremos. Este es el verdadero origen y sentido de las fajas-ofídicas como el
trarüwe, cualquier otra interpretación - según los Renü- es completamente falsa. Las funciones
mágicas, esto es, el uso degradado, del trarüwe aquí no nos interesa.
El LUKUTUEL
En el trarüwe aparece una símbolo especial. que se podría calificar etnográficamente como
"figura antropomorfa". Se han esbozado diversas hipótesis interpretativas sobre su significado:
Lemunao, Juanita (tejendera mapuche, de Llamuco, Chile):
Hombre orando mientras ocurre la lucha entre Treng-treng y
Kaikai.
Bélec, Frank: sapito draconiano.
Cabeza, Augusto: símbolo antropomorfo en oración.
Cervellino: figura fitomorfa.
Gordon, Américo: figura antropomorfa estilizada.
Klein: Dios jaguar peruano.
Mege, Pedro: "personaje ritual asexuado, representación de
los participantes de la gran rogativa, Nguillatún".
Oyarzún, Aureliano: dibujo antropomorfo, de origen peruano.
Riquelme, Gladys: hombre o mujer, arrodillado en actitud de
oración y súplica, en medio del drama cósmico diluvial.
SIMBOLISMO:
Algunas de estas interpretaciones son parcialmente correctas, otras son totalmente fantasiosas.
Este símbolo tiene un significado que es unívoco, y ese está dado por la Tradición Sagrada
Mapuche, cualquier otra interpretación es necesariamente arbitraria.
Esta Ciencia Sagrada es preservada por los Renü, y por chamanes de menor rango como
Machi, también por aquellos iniciados en la "vía heroica" del conocimiento: los Toki. Esta Tradición
es transmitida en forma oral e iniciática, lo que implica juramento de silencio. Muchas de sus
enseñanzas han sido conservadas gráficamente a través de las mal llamadas "artes" o
"artesanías". Sólo cuando este conocimiento sagrado se degrada o se pierde en las masas
populares se produce el abominable e impío "comercio de artesanías". Solo osarán vender sus
producciones a los "blancos" aquellos que ya no comprendan el alto y sacratísimo valor de este
"arte sagrado". En consecuencia cualquier explicación que den estos simoníacos artesanos posee
un valor muy relativo, puesto que no son iniciados en su "arte", son sólo conocedores de técnicas
materiales. Es la misma diferencia existe entre un masón gótico del año 1200 y un albañil actual, o
entre un médico chamán y un médico universitario.
La figura en cuestión no es un "hombre" de rodillas, ver allí una "figura fitomorfa" es delirante, y
decir que es un "personaje asexuado" es un soberano disparate, pues se destaca un enorme falo
erecto. Ver aquí una flor, un árbol Temu, patas de perro (para el mapuche el más vil de los
animales), o un corazón, es indicio de poseer una extraviada imaginación.
La Tradición Mapuche indica claramente que esta figura es el símbolo estilizado del
avatara y tesmóforo mapuche.
Un avatara es la individualización del Ser Universal (= Dios). Dicho en otras palabras el descenso
de Dios en el mundo de los seres humanos para la prolongación de un periodo de tiempo cósmico.
El avatara es siempre uno y el mismo; habiéndose sumergido el océano de la vida, el Dios único
surge en un punto y es conocido como Wirakocha, o Ketzakoatl, y cuando después de otra
zambullida, aparece en otro lugar, Él es conocido como Cristo, Saoshian, Buda Maitreya, Kalki
avatara,etc. A estas manifestaciones locales los hindúes las llaman amsha.
De tiempo en tiempo el avatara desciende al mundo antes que se produzcan enormes cambios y
revoluciones. A pesar de ser de carne y hueso, nace con poderes y cualidades divinas. Es difícil
comprender la encarnación divina, es el juego de lo infinito en lo finito. Cuando el Ser Universal
encarna solo unos pocos reconocen su naturaleza divina, aunque se expresa de un modo tal que
hasta los niños lo comprenden. Él es el arquetipo y maestro de los Renü, no así de los Machis, que
ocupan un status inferior.
Todos los pueblos indígenas americanos conocieron a este personaje, designándolo con
distintos nombres: Gukumatz, Wirakocha, Tunapa, Paí Xué, Bochica, Kukulkan, Paí Abaré, Tomé ,
Votán, Elal, etc. Los mapuches lo conocen con varios nombres, algunos públicos otros secretos,
algunos de ellos son: Mareupuantü, Trengtreng, Ng’ng’n, Antü tañi fotüm, Küme Wenüi, Ngen
Mapu, Kristo Mapuche, etc.
Lo de "peruano" que algunos ven en estos símbolos, no es tal. Estos símbolos son compartidos
por todos los pueblos aborígenes americanos, desde Alaska a la Tierra del Fuego, no se puede
hablar de difusión o préstamo, sí en cambio se puede considerar un enorme y coherente complejo
cultural a lo largo de la cordillera
Su aspecto más común en la Realidad Ordinaria es: el de un pobre anciano "blanco" de luenga
barba y sin sombrero. Suele usar sandalias, una manta anudada y a veces un cayado.
Cuando uno ve al avatara lo percibe rodeado de una aura luminosa y un nimbo radiante
circundando su testa. De ambos lados su cabeza salen proyectados un par rayos luminosos
ondulantes ("serpientes"), los mismos que Miguel Ángel representó como "cuernos" en su Moisés.
Del medio de la frente surge otro rayo pero con un aspecto algo distinto, es como un ángulo cuyo
vértice de origen se halla a la altura del entrecejo y se proyecta por encima de la cabeza. El nimbo
luminoso que circunda la cabeza es analogizado al sol, por eso en hierología se designa a este tipo
de personajes: "solarizados", y a su estado de iluminación "solarización". Existe otra razón para
esta denominación, estos seres suelen ser considerados "hijos del Sol" .
Muchos mapuches no-iniciados (reche) suelen describirlo como "wingka" o "de piel blanca y
pelo rubio, o payo", pero en realidad esa blancura no es por el color de su piel como ellos creen,
sino por el brillo resplandeciente que Él irradia.
DILUVIO:
Antes dijimos que el Divino Maestro Mapuche se hace presente al fin de cada ciclo cósmico. Este
término suele caracterizarse por grandes cataclismos y cambios: maremotos (diluvio), terremotos,
vulcanismo, lluvias de fuego, ausencia del sol, glaciaciones, pestes, decadencia moral y abandono
de la Tradición ancestral, abandono de la religión mapuche para convertirse al cristianismo,
invasión del hombre blanco y posterior robo de las tierras, el proceso de geno-etnocidio, etc.
La tejendera mapuche Juanita Lemunao estaba en lo cierto cuando explicó que este personaje
estaba orando en los momentos del Diluvio.
Era el fin de un ciclo cósmico y el comienzo de otro. El Divino Maestro, presentándose como un
anciano llamado Trengtreng avisó a los mapuches de los terribles designios de la malvada
"serpiente" Kaikai y les exhortó que se refugiaran en una montaña sagrada. Los pocos elegidos
que lo escucharon se cobijaron en la montaña y fueron salvados del diluvio. Esa Montaña
bienhechora se llama Trengtreng, y es otro de los aspectos del Divino Maestro, quien luego se
transformará también en la Serpiente-alada asimismo llamada Trengtreng. Esta Serpiente estará
en una cueva en la cima de la Montaña, desde allí combatirá a la serpiente infernal Kaikai filu, que
será apaciguada finalmente por los gemelos Peñi Elpatun (los dos hermanos de los que
descendemos) al efectuar el primer sacrificio (humano) del Ngillatun.
Representación en oro Arriba- Distintas representaciones estilizadas
del Divino Maestro. del Avatara Mapuche en los tejidos y el arte
Tolima (Colombia). rupestre, en las que se énfatiza su identidad con
la Cruz.
CONCLUSIÓN:
Las puertas de madera de la moderna Catedral de Temuco (Chile) presentan tallas con un
símbolo mapuche. Es un mero toque decorativo de sesgo folklórico, uno más de los tantos que
abundan por las calles de esa ciudad.
Los sacerdotes católicos interpretan esa figura simplemente como "un hombre orando de
rodillas", cuando en realidad se trata de algo que ellos ignoran completamente: es el Divino
Maestro Mapuche haciendo ngellipun por el bienestar y la libertad de su pueblo en un momento
de gran crisis y opresión. ¡Curiosamente significativo!
Felix qui potuit rerum cognoscere causas.(*)
Virgilio (Georg., II, 489).
por AUKANAW
__________________________________________
(*) "Feliz quien pudo conocer las causas de las cosas". (Nota de los recopiladores)
BIBLIOGRAFÍA:
- Bélec, Frank. "Proteger la vida emergente: el trarihue mapuche". En "Actas de Lengua y Literatura
Mapuche Nº 4". Universidad de La Frontera, Temuco, 1990, pág. 93-100.
- Gordon, Américo. "El mito del Diluvio tejido en la faja de la mujer mapuche". En "Actas de Lengua
y Lit. Mapuche Nº 2". Universidad de La Frontera, Temuco, 1986, pág. 215-223.
- Mege, Pedro. "Los símbolos constrictores. Una etnoestética de las fajas femeninas mapuches".En
"Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino Nº 3. Santiago de Chile, 1987, pág. 89-128.
- Oyarzún, Aureliano. "Contribución al estudio de la influencia de la civilización peruana sobre los
aborígenes de Chile." (Congreso de Americanistas en Bs. As. 1910). Imp. Universitaria, Santiago
de Chile, 1910.
- Riquelme, Gladys. "El motivo del orante arrodillado y el mito de Trentren y Kaikai". En "Actas de
Lengua y Literatura Mapuche Nº 4". Universidad de La Frontera, Temuco, 1990, pags. 83-92.
- Riquelme, Gladys.y Ramos, G. "El contenido del relato en la manifestación gráfica del mito de
Trentren y Kaikai". En "Actas de Lengua y Lit. Mapuche Nº 2". Univer- sidad de La Frontera,
Temuco, 1986, pág. 201-214.
- Taullard, Alfredo. "Tejidos y Ponchos indígenas de Sudamérica". Ed. Kraft, Bs. As., 1949.
Religión y Cosmovisión
Mapuche
(Introducción a su conocimiento mediante
una síntesis conceptual integradora)
Presentación
Simbología y metafísica
A fin de evitar innecesarias reiteraciones invitamos al lector a releer la primer parte del artículo
Pinturas rupestres y pirámides en la Patagonia, cuyas precisiones son fundamentales para
comprender los siguientes desarrollos.
En los pueblos hierocéntricos como el Mapuche la cultura es una proyección concreta de la
cosmovisión, y esta última lo es a su vez de la tradición espiritual, cuyo aspecto exterior y
visible es la religión.
Para comprender esa cultura debemos partir desde la religión, desde lo sagrado, y no a la
inversa como habitualmente se hace.
El lenguaje propio de la metafísica, y en consecuencia el de la religión, es el simbólico.
Entonces, para captar los significados de los sistemas, estructuras, y elementos hierológicos que
se presentan en una cultura chamánica, como la mapuche, se los debe abordar aplicando las leyes
de la lógica del símbolo.
Guiada por estas leyes la mente del investigador no caerá en los desvaríos de una calenturienta
imaginación, como tampoco limitará su percepción a los estrechos y estériles lindes del positivismo
utilitarista.
Dentro de la Hierología, la simbología "trata de restituir la significación simbólica a hechos
religiosos en apariencia heterogéneos, pero estructuralmente solidarios, que tanto pueden ser ritos
o comportamientos rituales como mitos, leyendas o figuras sobrenaturales e imágenes.
"Un procedimiento como éste no significa la reducción de todas las significaciones a un
denominador común. Nunca se insistirá lo bastante sobre este punto, es decir, sobre el hecho de
que la investigación de las estructuras simbólicas no es un trabajo de reducción, sino de
integración.
"Se comparan y se confrontan dos expresiones de un símbolo no para reducirlas a una expresión
única, preexistente, sino para descubrir el proceso gracias al cual una estructura es susceptible de
enriquecer sus significaciones''.1
Debe tenerse en cuenta que "las concepciones metafísicas del mundo arcaico no siempre se
han formulado en un lenguaje teórico, pero el símbolo, el mito, el rito, a diferentes niveles y con los
medios que les son propios, expresan un complejo sistema de afirmaciones coherentes sobre la
realidad última de las cosas, sistema que puede considerarse en sí mismo como una metafísica".2
En otras palabras, el significado del símbolo revela una toma de conciencia de cierta situación en
el cosmos, lo que en consecuencia implica una posición metafísica. Esto nos autoriza a hablar en
nuestros estudios de filosofía y metafísica mapuche. [Nota]
Es fundamental tener en cuenta que "un
simbolismo es independiente del hecho de que
se le comprenda o no se le comprenda,
conserva su consistencia a despecho de toda
degradación, y la conserva incluso una vez
olvidado, prueba de ello son esos símbolos
prehistóricos cuyo sentido se ha perdido durante
milenios para ser "redescubierto" más tarde". 3
Muchos estudiosos, como Juan Benigar, al no
hallar en el idioma mapuche vocablos para
designar ciertas ideas, concluyen negando que
el aborigen poseyera tales conceptos.
Esta es una argumentación falaz, puesto que,
aún cuando falte una palabra en una lengua, ello
no significa de ninguna manera que no exista el
concepto, sino que se expresa -es decir que se
revela- de una manera coherente a través de los
símbolos (los mitos y los mitos, hierografía, etc.)
que constituyen un código no verbal.
También es importante destacar que los
diversos sentidos del símbolo no se excluyen
cada uno es válido en su orden, y todos se
El mapuche tradicional vivencia desde la complementan y se corroboran integrándose en
cuna lo sagrado, conoce aquello que el la armonía de la síntesis total.
occidental moderno hace muchos siglos ha Todos los fenómenos de la naturaleza y los
perdido. acontecimientos de la historia, el mito, el rito,
Los académicos podrán discutir mucho etc. poseen valor simbólico, en la medida que
acerca de la naturaleza de lo sacro, ellos expresan algo de los principios metafísicos de
solo tocan de oído. los cuales dependen y son consecuencias más o
menos lejanas.
Pero el mapuche SABE... Atinadamente sentenció Platón: "lo sensible no
es sino reflejo de lo inteligible" (entendiendo los griegos por "intelectual" lo trascendente, lo
metafísico y no lo psíquico o mental como los modernos).
Como se podrá apreciar por lo antes expuesto los orígenes del simbolismo no son empíricos
como muchos sostienen, sino por el contrario son "teóricos" y metafísicos.
Mito y Rito
Recapitulando, los principios metafísicos y las leyes cosmológicas son expresados en las
culturas hierocéntricas, como la mapuche, a través de símbolos.
El mito y el rito son símbolos que expresan esos conocimientos del fundamento de todo lo
existente, conocimientos que no son transmisibles a través del lenguaje, que es analítico y sí a
través del símbolo, que es sintético 4.
Es preciso acostumbrarse a disociar la noción de mito y las de parábola o fábula, para
relacionarla con la noción de símbolo de principios metafísicos.
Los objetos y las acciones humanas, en una cultura hierocéntrica, carecen de valor intrínseco
autónomo, un objeto o una acción adquieren un valor y de esta forma llegan a ser reales, porque
participan en una realidad que los trasciende.
Cualquier acción humana adquiere su eficacia en la medida en que repite exactamente el mito,
representado por una acción llevada a cabo en el comienzo de los tiempos por un dios, un héroe o
un antepasado.
Esa acción humana eficaz constituye el rito, y todo rito tiene en consecuencia un modelo mítico.
Toda cultura hierocéntrica, como la mapuche, ignora las actividades profanas, toda acción
dotada de un sentido preciso participa de un modo u otro en lo sagrado.
Por lo tanto toda actividad responsable y que
tenga una finalidad definida constituye, en la
cultura mapuche, un ritual.
Prueba de ello da la expresión mapuche:
füchakeche yem femkemun feimeu femkei
felerpui (= "los antepasados hicieron así, por eso
así todavía se está haciendo").
La acción eficaz mapuche reitera la acción
realizada en los comienzos por los antepasados,
o dicho de otro modo, el mapuche justifica su
conducta en el arquetipo dado por el mito.
Dado que el mito es un símbolo, gozará de las
propiedades de este último antes enunciadas: "El
mito puede degradarse en leyenda épica, en
balada, cuento o en novela, o también sobrevivir
bajo la forma disminuida de superstición, de
costumbres, de nostalgias, etc.; no por ello pierde
su estructura ni su alcance".5
La advertencia ya expresada contra el
reduccionismo interpretativo de los símbolos es
válida también para los mitos.
Es prudente no dejarse encerrar por fórmulas y
no reducir todos los tipos de mitos a un prototipo
único, llegando a las aberraciones hilarantes de
Adán Quiroga, Ambrosetti y Lafone Quevedo, etc.
con su obsesión de ver en todo símbolos fálicos, o
al absurdo como Lehmann Nitsche al pretender
El mapuche desde muy joven tiene la ver por doquier epifanías solares o lunares,
oportunidad de ser un vehículo de extravío llevado a su máxima expresión por el
manifestación de lo trascendente, si está doctor Carlos Keller en su Introducción a Los
dispuesto a seguir cual "rastreador" divino aborígenes de Chile de José Toribio Medina,
las huellas que dejaron nuestros sabios donde lo aplica en forma sistemática.
ancestros. Estas simplificaciones naturalmente no son
producciones de esos autores, sino que son
"modas culturales" y "científcicas"por las que atraviesan continuamente las ciencias humanas.
Asunto conocido de larga data y muy bien expuesto por el Dr. Gustavo Le Bon pero que
recientemente algunos creen descubrir dándole el nombre de "imaginario social".
No es este lugar para hablar de errores de esta laya que han hecho escuela: desde el fantasioso
simbolismo de Sigmund Freud en Totem y Tabú, pasando por Géza Róheim y C. G. Jung hasta el
disparatado autor Joseph Campbell quien proyecta la típica mentalidad norteamericana sobre su
Héroe de los mil rostros. Ni que hablar de Levi Straus, quien por ejemplo, da al mito del Diluvio
mapuche una interpretación "estructuralista" totalmente extravagante y descabellada totalmente
divorciada con la realidad.
Es mejor sepultar todos estos desatinos bajo una crítica serena, pero coincidimos con Eliade que
"más instructivo aún en nuestra opinión, que la clasificación de los mitos y la búsqueda de sus
posibles 'orígenes' se muestra el estudio de su estructura y de su función en la experiencia
espiritual de la humanidad arcaica".6
Metodología y colonialismo cultural
Los investigadores de los países subalternos no siempre son ajenos a las influencias de los
países hegemónicos.
Estas potencias imperiales proyectan su cono de sombra sobre sus países satélites o neo-
colonias. En los últimos tiempos en Sudamérica y en las ciencias humanas (especialmente en
Sociología y Antropología) ha cundido la plaga de la metodología yankee, que torna estéril
cualquier investigación.
La estrechez de miras de la ciencia norteamericana en general, se manifiesta en su característica
principal: limitarse a describir y cuantificar hechos; algo muy típico del pensamiento utilitarista
estadounidense. Lo que es muy apreciable en áreas tecnológicas, es contraproducente en áreas
humanísticas.
La ciencia europea por ahora evidencia algunas influencias menores de ese embate. Europa
siempre ha privilegiado la formación humanística por sobre la estadística.
La ciencia europea ha considerado que el objetivo natural de toda ciencia es la función
explicativa.
Poco podemos añadir a las apropiadas críticas que hiciera al respecto Georges Gurvitch.
En esto lo soviéticos, a pesar de idénticas limitaciones, han ido más allá que los estadounidenses
pues han sabido aunar a su materialismo la reflexión, y no descartan estudiar ciertos hechos que
escapan a toda posibilidad de cuantificación.
En todo esto lo recomendable es mantener una actitud independiente, crítica, y autárquica.
Autárquica para evitar convertirse en un empleado parcial a los requerimientos de los
"patrocinadores" de investigación, o mejor dicho, de sus patrones.
Hoy ya nadie se engaña, la ciencia por el puro hecho de conocer no existe, pues aún las
Universidades adecuan sus planes de investigación y estudio al ritmo que les dictan quienes las
financian, sea ya el poder político de turno o las grandes corporaciones financieras.
Si se quiere sólo puede existir investigación científica verdadera, no tecnológica, en
investigadores que reunan las características antes mencionadas: actitud independiente, crítica, y
autárquica.
A diferencia de estas concepciones científicas occidentales modernas. La Ciencia mapuche es
una ciencia que podríamos calificar "sagrada", pues no se apoya en un método inductivo
experimental para extraer leyes y principios generales. Sino que por el contrario, emplea el
método deductivo y analógico para educir de los principios metafísicos y cosmológicos las leyes
particulares que rigen a los fenómenos, y las subsecuentes aplicaciones tecnológicas. Sin que esto
implique desechar el método inductivo y el experimental cuando sean convenientes, adecuados y
pertinentes (por ejemplo, en el conocimiento y apropiación de nuevas tecnologías y especies zoo-
botánicas exóticas aportadas por los invasores europeos y criollos)
Casi todo el material más rico sobre la religiosidad mapuche data del siglo pasado, proveniendo
de informantes mapuche aculturados y apóstatas, motivo por el que sus declaraciones son de valor
muy relativo y aún dudoso yhasta sospechoso, por lo cual no se lo debe tomar como concluyente,
a pesar de que habitualmente se lo considera como tal.
Respecto de la inserción del informante en lo sagrado, se debe diferenciar entre el laico o
profano y aquel que hace de lo sagrado su actividad central, a su vez se debe tener en cuenta el
escalafón y jerarquía ocupados por este último sujeto, puesto que la calidad del informe dependerá
de esa consideración fundamental.
Siendo el primer punto autoevidente, tratemos con más detalle el segundo. Descartemos desde
ya al mapuche aculturado, y contemplemos la situación del informante mapuche tradicional pero
laico o profano.
Con la precisión que lo caracteriza, Juan Benigar nos dirá: "El indio [léase: el mapuche. N. del
A.] nada podrá aclararnos al respecto, él repite simplemente lo transmitido de generación a
generación?"... "Vive su religión, no medita razonadamente sus 'artículos de fe', por eso nos fallará
en casos mucho más sencillos, si le preguntamos por explicaciones doctrinarias" 8
Esto es muy cierto, pero trasládese el lector a una urbe populosa y culta como Buenos Aires o
Santiago de Chile e interrogue por ejemplo a un cristiano católico corriente y con educación
universitaria.
Solicítele que nos explique: ¿qué es la Metanoia?, ¿qué es la parusía? ¿qué es la Trinidad?, ¿en
qué consiste la transubstanciación?, o algo mucho más simple ¿qué simboliza el crismón?, ¿quién
fue tal o cual santo?, ¿qué significan cada una de las partes de la misa?, o lo más elemental ¿si
alguna vez leyó la Biblia en su totalidad?.
Luego de esta indagatoria el lector comprobará que la observación de Benigar respecto del
mapuche medio o laico (reche) es igualmente válida para el cristiano evangelista, católico, judío o
islámico medio.
Si ahora consideramos a los informantes afectados al culto deberá tenerse especialmente en
cuenta su jerarquía y especialidad, es decir, la función específica de lo sagrado de la cual ellos
son órganos, por ejemplo: curador, exorcista, herbolario, oficiante de ritos, juez, bardo, "adivino'',
profeta, teurgo, músico, artista inspirado, etc., etc. y dentro de cada una de esas actividades el
mayor o menor grado de participación.
Cuando se toman informes suministrados por un machi se tendrá especial cuidado de no
generalizar su información. Cada machi, o chamán, desarrolla toda una cosmovisión especial
basada en la vivencia de sus visiones extáticas personales; esa cosmovisión particular abarca
desde una cosmogonía y una mitología propias hasta técnicas y saberes peculiares, todo ello
acorde a su personalidad, y que difícilmente encontraremos en su totalidad en otro machi.
Sin embargo, las estructuras generales de esos elementos no sólo son coincidentes y solidarias
en todos los machi, sino también en todos los chamanes del planeta. Estas cosmovisiones
personales ejercen una cierta influencia sobre la cosmovisión general de una cultura chamánica,
pudiendo introducir modificaciones en ella siempre que se adecuen al esquema metafísico.
Por otra parte el machi es un "técnico" de lo sagrado, lo vivencia plenamente y lo irradia en su
vida cotidiana, pero no es un filósofo ni un investigador.
Generalmente no comprende el sentido o simbolismo de muchos elementos que posee por
tradición, a pesar de conocer la forma de emplearlos eficazmente. De allí que sus explicaciones a
las preguntas del investigador sean las más de las veces subjetivas, opiniones personales o meras
etiologías "a posteriori"; en consecuencia, explicaciones de valor muy relativo.
Pero esta circunstancia no sólo es propia del machi puesto que, si interrogamos a más de un
sacerdote cristiano católico sobre metafísica o simbología, se le verá en singular apuro, dado que
no es un especialista, lo que no obsta para que oficie con eficacia su rito de la misa, brinde
absoluciones, confiese, o administre los últimos sacramentos. Otros eclesiásticos serán en cambio
los que se entreguen con solvencia al estudio de aquellos menesteres. Los mismo es válido para el
judaísmo, islamismo o diversas ramas del cristianismo.
En la cultura mapuche el verdadero recipendario del sentido de los ritos y mitos, el estudioso de
la metafísica, de la astronomía, de los ciclos y estructura del cosmos, de la escritura, el practicante
de una disciplina especial física y mental, y el buscador incansable de la realización metafísica o
liberación, es el renü, así como en la cultura incaica lo es el amauta
Las denominaciones ngenfoye, foyefeye, etc., designan funciones que puede o no.
circunstancialmente, asumir el renü.
Denominar "sacerdote" al ngenpin está fuera de lugar pues, como bien lo señaló Andrés Febrés
en su Diccionario9, ngenpin es: "el poeta o compositor de sus cantiñas como si fueran los dueños
del decir", o sea un bardo en el sentido que los celtas daban a éste termino.
Que en la actualidad el ngenpin realice en apariencia algunas funciones en los ritos no lo califica
como sacerdote sino cuando más como un "oficiante laico", en el decir de algunos, o como un
'"religioso menor" si lo consideramos desde otra perspectiva.
El no haber tenido en cuenta estos principios elementales de metodología invalida formalmente
muchos informes como fuente hierológica fidedigna. Baste como ejemplo los datos recogidos por
Benigar, Augusta y Moesbach, así como los testimonios recolectados por Waag, Casamiquela,
Grebe. El caso de Kössler-Ilg, merece un lugar aparte, pues en muchos casos hay deformación
intencional para adaptar el tema a las ideas de la autora, plagio y fraude.
Mucho del material bibliográfico sobre el pueblo mapuche es poco menos que utilizable para los
estudios hierológicos, lo mismo que las fotografías o ilustraciones, puesto que sus autores prestan
generalmente atención a detalles llamativos y descuidan el conjunto y los elementos
aparentemente insulsos, cuando generalmente son estos elementos los que tienen más valor
hierológico.
O se da el caso que se recoge una tradición NO en su lengua original y se la adapta
literariamente esterilizando así los mejores esfuerzos. Este es el típico caso de aquellos
investigadores -como L. Goluschio, C. Fernández, G. Alvarez, etc- que pretenden estudiar la
denominada "literatura oral" mapuche ¡¡¡sin conocer un mínimo de la lengua nativa!!!
El hierólogo en cambio presta atención a otros elementos, veamos un ejemplo: un hombre que
talla una canoa.
El investigador deberá considerar: hora del día; época del año; estado meteorológico; situación
geográfica y corográfica; sitio específico de la tarea en relación a otros; edad del artesano; estado
civil del mismo; vestimenta; estado de ánimo; actividades previas a la del estudio en cuestión;
mitos y tradiciones relacionados a la canoa; prestigio de la profesión de canoero; tipo de madera
que trabaja y el árbol del que proviene; herramientas con las que trabaja, sus mitos respectivos,
orientación espacial del material de trabajo; orientación espacial de los desplazamientos del
canoero; dirección y sentido dados a cada una de las herramientas durante el trabajo; cantos
entonados en el trabajo; caracteres de las pausas durante la obra; actitud frente a personas
distintas o animales que se acercan; destino de los desechos del trabajo; etc., etc.
Muy rara vez los investigadores de campo se preocupan en no perder detalle, y detalle que se
pierde es parte de un sistema que ya no se posee; o lo que es peor, ven sólo algunos detalles
aislados y no advierten el sistema que les da sentido, el árbol les tapa el bosque. A lo largo de este
trabajo se mostrarán numerosos elementos.
El problema de la actitud
Existe una cierta ingenuidad en los investigadores al considerar a todo producto de las culturas
chamánicas como simple y primitivo; este prejuicio etnocéntrico -hijo del evolucionismo filosófico-
les hace cometer errores bastante graves.
Por ejemplo: es bien conocido el caso del museo de Bagdad en donde pilas eléctricas de tipo
húmedo pertenecientes a la cultura asirio-babilónica estaban catalogadas como "objetos de
culto".
También son de amplia divulgación los descubrimientos de Alexander Marshack a quien
debemos las pruebas irrefutables del elevado conocimiento astronómico que poseía el hombre de
15.000 años antes de nuestra era: el caso del colmillo de mamut de Gontzi (Ucrania) y en el arte
rupestre de más de 35.000 años antes de nuestra era.
Estos datos científicos arcaicos hasta ese momento fueron considerados como simples dibujos
decorativos e interpretados según el capricho y las ingenuas teorías de los arqueólogos.
Más cerca de nuestras latitudes, aunque sin contar con la difusión que mereciera, está el
extraordinario descubrimiento del sagaz Dick E. Ibarra Grasso: lo que hasta el momento se
consideraba como simples estatuitas agrupadas, dibujos, o piedritas dispuestas en cierto orden con
fines lúdicos o artísticos, o simples cueros pintados (análogos a los killangos tewelches), no eran
otra cosa que un sistema de escritura muy ingenioso que había sobrevivido desde los tiempos
incaicos. Su fundamental consecuencia fue demoler el rótulo de ágrafos que los etnólogos
endosan a las culturas aborígenes andinas del Perú y Bolivia.
Pero también debemos estar prevenidos para no caer por sobrecompensación en el polo opuesto
de lo que criticamos.
Ejemplo típico de esta actitud es lo sucedido a Paul Kosok y María Reiche con las gigantescas
figuras de la Pampa Jumana Colorada (Nazca, Perú) al atribuirles un sentido astronómico que en
realidad no poseen, tal como lo demostró el conocido astrónomo Gerald Hawkins mediante el uso
de computadoras.
Finalmente debemos señalar otro punto negativo: la desvinculación del investigador con la
realidad cósmica del lugar (desplazamientos visibles de los astros, vientos, hábitos fito-zoológicos,
sonidos, ritmos naturales, etc. etc.), puesto que la mayoría sólo vive esporádicamente in situ. Y si
lo hace en forma permanente no lo hace en idénticas condiciones que el nativo sino como un
europeo, crítica que oportunamente realizara B. Malinowsky.
Esta desvinculación torna invisibles a los ojos del investigador muchas realidades significativas y
tácitas de una cultura determinada.
Etnocentrismo y Hierología
Para dar un cierto orden a nuestra exposición emplearemos algunas categorías que, como antes
dijéramos, surgen del discurso mismo de las culturas chamánicas. Pero en la realidad los distintos
elementos agrupados y estructurados en estas categorías lejos de estar aislados están
interconectados formando un sistema integral.
Lo hierológico es algo dinámico como todo lo viviente; el pretender fragmentarlo analíticamente
equivale a destruir precisamente esa "vida" que lo anima y que sobrepasa a la suma total de sus
elementos, dando sentido a cada uno de ellos.
Los procesos mentales del mapuche tradicional son sintéticos y analógicos, y para volverlos
comprensibles a la mente del hombre moderno occidental, analítica y discursiva, se los debe
presentar fraccionados cuando en realidad no lo están; racionalizados cuando en realidad no son
estructuras racionales sino intelectuales.
"El riesgo de todo análisis es fragmentar y pulverizar en elementos separados lo que para la
conciencia que los representó componía una sola unidad, un cosmos. El mismo símbolo indicaba o
evocaba una serie entera de realidades que no son separables y autónomas salvo en una
experiencia profana. La multivalencia simbólica de un emblema o de una palabra perteneciente a
las lenguas arcaicas nos hace observar continuamente que para la conciencia que los forjó, el
mundo se revelaba come un todo orgánico" 10
Aukanaw
Nota:
_______________________________
En este párrafo y como excepción empleamos la palabra "metafísica" con la acepción estrecha y
distorsionada que le suelen otorgar los "filosofos" y estudiosos de las llamadas "ciencias sociales".
Estos generalmente, y en especial los de creencias cristianas, suelen negar que las Tradiciones
aborígenes posean una dimensión "metafísica" de tal jaez. (Recuérdese por ejemplo al siniestro
"padre" O. Barreto s.d.b.)
Como en este artículo se expone, los hechos reflejan lo contrario: los pueblos aborígenes poseen
una "metafísica" en el sentido que ellos les niegan, y aún mucho más, poseen una Metafísica -en
el sentido propio y estricto del término-, que los equipara con las importantes Tradiciones
espirituales del mundo.
Por el contrario, el Cristianismo, y a despecho de esos pensadores que lo pretenden "metafísico",
carece de dimensión trascendente (lo Absoluto) -a diferencia del Judaísmo que sí la posee-
siendo entonces una mera Ontología.
Bibliografía