Cuicuilco
ISSN: 1405-7778
[email protected]
Escuela Nacional de Antropología e
Historia
México
Martínez de la Rosa, Alejandro
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos
Cuicuilco, vol. 23, núm. 66, mayo-agosto, 2016, pp. 107-129
Escuela Nacional de Antropología e Historia
Distrito Federal, México
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Los parabienes. Tradición, palabra y
música para despedir angelitos
Alejandro Martínez de la Rosa*
Departamento de Estudios Culturales
Universidad de Guanajuato, Campus León
Resumen: Hace algunas décadas las personas de las zonas rurales realizaban una fiesta cuando
fallecía un niño, donde los familiares debían estar contentos de que su alma fuera al cielo. Creían
que si había sido bautizado, llegaría directamente al paraíso y no pasaría por el purgatorio, pues
los infantes eran inocentes y sin pecado. Por ello no ofrecían una misa o llevaban luto. En este
artículo revisaré algunas variantes de los despedimientos de “angelitos” registradas en el sur y
occidente de México, género cantado que se interpretaba para despedir al niño difunto. A partir
del trabajo comparativo de los versos se conocerán los pormenores del antiguo ritual de entierro
de angelito.
Palabras clave: ritos funerarios, cantos tradicionales, niños difuntos, parabienes, catolicismo
popular.
Abstract: Only a few decades ago, people living in the rural areas of Mexico held a fiesta for a
deceased child, in which the families were to be content that the child’s soul had gone to heaven.
They believed that if the child had been baptized, it would go directly to Paradise without having
to pass through purgatory, since infants were innocent and free from sin. This is why they held
neither a mass nor respected a mourning period. This paper reviews some of the ways in which
communities from Mexico’s southern and eastern regions bid farewell to their “angels,” by way
of a genre sung and interpreted specifically for the occasion of bidding farewell to the deceased
children. Based on a comparative work regarding the verses of the said genre, details of the ancient
burial ritual for deceased children can be seen.
Keywords: Funeral rites, traditional songs, deceased children, praise, popular Catholicism.
* [email protected]
número 66, mayo-agosto, 2016
108 Alejandro Martínez de la Rosa
Introducción
Cuentan los viejos músicos que antes la gente de los ranchos los contrataba
para tocar en funciones dedicadas a los santos o en velorios de párvulos. La
creencia era que si un niño bautizado moría, su viaje al paraíso sería direc-
to, no iría al purgatorio, pues los niños eran inocentes y no habían pecado.
Por ello era innecesario oficiarles una misa o llevar luto y se organizaba una
fiesta, ya que sus familiares debían estar contentos de que su alma llegara
al cielo directamente.
En los velorios de angelitos se tiraban cohetes y se encendían velas
mientras el cuerpo permanecía sobre una mesa, “entre trapitos blancos, y
lo tapaban de flores, luego cuando ya se lo llevaban pa’l panteón, también
lo retacaban de aquel florerío” [Martínez 2012: 216-117]. Algunos viejos
recuerdan que no se bailaba en esos velorios, pero hay documentos históri-
cos del siglo XIX en los cuales se describen bailes y fandangos en honor a
los párvulos camino al cielo. Algunos intelectuales reconocidos escribieron
que tales celebraciones fueron una muestra de la ignorancia y el atraso social
del país, pues era inconcebible estar contento cuando había muerto un ser
humano y más aún cuando se trataba de un niño [Chavero 1987: 95].
El 26 de diciembre de 2007 me tocó acompañar a los músicos a la casa
donde había fallecido un angelito. Fue a las afueras de Lázaro Cárdenas,
Michoacán, cuando grababa el repertorio de arpa grande de Tierra Cali-
ente. Con un grupo conformado rápidamente para la ocasión, no se llevó
arpa sino dos violines (Rodolfo Garibo y Miguel Padilla), guitarra de gol-
pe y tololoche (Ramiro Ceja). A los músicos les llamaron por teléfono,
inmediatamente se dirigieron al lugar sin afán de cobrar, pues ante la
muerte de un vecino del rancho o pueblo los músicos adoptan el compro-
miso como un servicio. Cuando llegaron, se acomodaron en una orilla del
cuarto donde estaba el féretro, en la sala de la casa. Los familiares se sen-
taron a los lados en bancas y sillas, prestadas por los vecinos. Los músicos
número 66, mayo-agosto, 2016
afinaron e interpretaron melodías instrumentales sin canto, específicas para
eventos religiosos, llamadas minuetes. Tocaron durante horas, los familiares
y vecinos ya no cabían en el cuarto y se llenó el frente de la casa. Algunos
vecinos llevaron pan, café, refrescos o flores para colaborar con los dolien-
tes, quienes no esperaban la desgracia. El tiempo transcurrió entre pláticas,
llantos y música. Al final del entierro, los padrinos aportaron un recurso
económico al grupo.
Antiguamente se les colocaba a los angelitos una corona de flores o de
oropel en la cabeza y una palma tejida en una mano o un ramillete de flores.
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 109
Su vestido, pagado por los padrinos, puede ser de vírgenes o de santos o
solamente de blanco, si es muy pobre la familia. También se han registrado
cantos al momento de ponerles sus atavíos al fallecido, que se llaman para-
bienes, despedimiento de angelito o coronación de angelito. Esta música solía
interpretarse por cantoras o rezanderas, las cuales, de manera responsorial,
interpretaban las palabras de despedida que supuestamente se dirigían en-
tre el párvulo y padres y padrinos. Entre el repertorio musical de los minuetes
se encuentran las melodías llamadas angelitos, sin canto, que tienen especial
relevancia en los velorios de párvulos. Me enfocaré en exponer los cantos y
rezos que acompañan este evento.
La delimitación del género
A lo largo de los años he recabado textos de diverso origen que son nomb-
rados “despedimentos”, “parabienes” o “angelitos”. En la obra de Vicente
T. Mendoza, importante recopilador de la primera mitad del siglo XX, el
uso del término “despedidas” está supeditado al ciclo de cantos de Navi-
dad para representar “obras pastoriles con concilios de demonios,
caminatas, disputas de pastores, adoraciones, arrullos, ofrendas y despedi-
das al recién nacido” [Mendoza 1956: 11]. A partir del estudio de diversos
coloquios de pastorelas [Martínez 2013], sé que las “despedidas” se refieren
a cantos donde los pastores se despiden del Niño Dios, representación de
Jesús de Nazareth, según la liturgia católica, y no al canto dedicado a un
niño fallecido.
En esta misma obra, Mendoza clasifica a la música religiosa en 16 géne-
ros o tipos, además de dos ciclos de teatro piadoso o de edificación. De la
primera clasificación, cabe mencionar el género “j. Despedimentos a las di-
versas imágenes”, y del teatro piadoso o de edificación el “Ciclo del
nacimiento de Jesús: Pastorelas”, de las cuales retomamos dos tipos de can-
tos: “Arrullos y parabienes” y “Despedidas” [Mendoza 1956: 36-37]. En el
número 66, mayo-agosto, 2016
primer caso, tampoco se relacionan con los cantos a los niños fallecidos,
sino a despedir imágenes cuando salen de un templo o se retiran del lugar
donde se encontraban rumbo a otro sitio. En cuanto al ciclo del nacimiento
de Jesús o pastorelas, las “despedidas” no se refieren a nuestro tema, al
igual que los arrullos, mientras que en el texto no se precisan las caracter-
ísticas del “parabién”.
En el Cancionero folclórico de México [1982] los ejemplos que refieren a los
títulos o temas relacionados con “despedimentos”, “parabienes” o “angeli-
tos” se encuentran en el tomo 4 de Coplas varias y varias canciones. Los
ejemplos están en el apéndice “Antología de canciones ´ligadas´”, es decir,
110 Alejandro Martínez de la Rosa
que no se interpretan como coplas sueltas que se insertan con mayor o
menor libertad sobre una melodía. El primero es el número 115 que tiene
por título “Despedimento”, recopilado en Chiapas. Si bien se trata de un
ejemplo para despedir a un difunto, no está dedicado a un niño sino a un
adulto, precisamente por las líneas “Hijos míos, ya no quisiera/ escuchar
su triste llanto…” y “Quédate, esposa, con Dios/ ya me voy a separar…”
[Cancionero 4 1982: 282-283].1
El segundo ejemplo es el número 116, con título “Los parabienes”, re-
copilado en Nayarit [Cancionero 4 1982: 283], el cual transcribiremos más
adelante. En el ejemplo 157 tenemos un despedimento, pero correspondi-
ente a la clasificación de Despedimentos a imágenes religiosas, cuyo título
es “Amoroso despedimento a la guadalupana”. Otros ejemplos similares
son el 168, “Despedidas a la virgen”; 170, “Despedimento a María santísi-
ma de Tlaltenango”; 171, “Despedida a la virgen”; 172, “Despedimento al
señor del hospital de la villa de Salamanca”, y 173, “Despedida al señor de
Mapimí” [Cancionero 4 1982: 313-325]. El último ejemplo del Cancionero
relativo al tema tratado es el 317 [Cancionero 4 1982: 404-405], llamado
“Muerte de un niño”, registrado en la Costa Chica, el cual transcribiremos
más adelante.
El título de “Los parabienes” que lleva el ejemplo de Nayarit remite a la
clasificación hecha por Vicente Mendoza: “Arrullos y parabienes”, como
dedicados a niños, tanto para que se duerman como para que suban al cie-
lo. Sin embargo, el uso del genérico “parabienes” también es utilizado en
las bodas: “Parabienes para los novios”. En el ejemplo de Costa Chica, el
título enuncia una situación específica pero no un género. En el caso de las
“despedidas” o “despedimentos”, propongo definir la clasificación de
“despedidas” cuando se trate de imágenes religiosas, y “despedimentos”
cuando se refiera a fallecimientos ya sea de adultos o infantes.
En cuanto a la fuente primaria de los versos, el despedimento nayarita
proviene de un trabajo mimeografiado del profesor de misiones culturales
Nabor Hurtado, llamado Sones, canciones y corridos de Nayarit, editado por
número 66, mayo-agosto, 2016
la Secretaría de Educación Pública (sep) en 1935, actualmente difícil de con-
seguir [Jáuregui 2001: 33-59]. El segundo ejemplo proviene del trabajo
clásico de Gonzalo Aguirre Beltrán llamado Cuijla (realizado entre 1948 y
1949, aunque se publicó por primera vez en 1958 y se reeditó en 1985), en el
cual se comenta que “el padrino del niño, cuando éste es el muerto, es quien
se encarga de pronunciar la despedida, que en tal caso se llama parabienes”
[Aguirre 1985: 170-171].
1
Este canto es similar a otro registrado en Cuijla [Aguirre 1985: 168-169].
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 111
Compararé las versiones contenidas en el cancionero con registros so-
noros más actuales que pueden ser escuchados en alguna fonoteca, además
de observar cuál es la manera de nombrar al género o subgénero. Estos
registros tienen mayor información contextual, tanto de la dotación vocal-
instrumental como del escenario de la celebración.
Registros literarios y sonoros
Precisamente dos ejemplos musicales de despedimentos cantados que ha
publicado la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(inah) provienen de las mismas regiones de donde se tomaron los ejemplos
mencionados: Nayarit y Costa Chica. El primero fue publicado en el año
2000, aunque, según las notas al disco, se tomó de una grabación de campo
de 1978 realizada por la investigadora Irene Vázquez Valle, en Tepic, Nayarit.
El conjunto está integrado por guitarra sexta, guitarrón, vihuela y violín y
el nombre del grupo es Mariachi de Trinidad Ríos. La comparación de ver-
sos es la siguiente
Nayarit, 1935 Nayarit, 1978
Me despido tristemente Dichoso de este angelito
de la casa donde estoy; dichoso el día en que naciste. (bis)
y adiós y adiós, Adiós mi padre y mi madre
y adiós, porque ya me voy. y padrino que tuviste. (bis)
Adiós, mi padre y mi madre, Me voy de aquí, de esta casa,
adiós también a mis hermanos; me voy a gozar mi gloria; (bis)
Me despido tristemente Adiós, adiós,
de la casa donde estoy; me voy cantando victoria. (bis)
y adiós y adiós, No me llores madre querida,
y adiós, porque ya me voy. que me atormenta tu llanto. (bis)
Adiós, mi padre y mi madre, Adiós, adiós,
número 66, mayo-agosto, 2016
adiós también a mis hermanos; la tierra me está esperando. (bis)
y adiós y adiós,
la tierra me está llamando.
Adiós, mi madre querida,
tú siempre sigue llorando;
y adiós y adiós,
la tierra me está llamando.
No llores, madre querida,
que Dios te dio esta victoria;
y adiós y adiós,
112 Alejandro Martínez de la Rosa
déjame ganar mi gloria.
Adiós, mi madre querida,
que Dios me dio esta victoria;
y adiós y adiós,
déjame gozar mi gloria.
Adiós, mi padre y mi madre,
adiós también mis padrinos;
y adiós y adiós,
voy a tomar mi camino.
Adiós, mi madre querida,
yo ya voy en el camino;
y adiós y adiós,
mi madrina y mi padrino.
Los acentos de mi casa
revelan la ingratitud;
y adiós y adiós,
padres, y buena salud.
No llores, madre querida,
madre de toda la rama;
ya se va tu hijo querido
nacido de tus entrañas.
No llores, madre querida,
fuente de toda la rama;
y adiós y adiós,
con mi corona y mi palma.
Se fue una prenda querida
nacida de tus entrañas.
La pieza está catalogada en las notas como “Despedida de angelito.
Parabienes tradicional” y menciona que el mariachi nayarita
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mantenía un repertorio destinado a festividades religiosas y otras ceremonias,
tales como los velorios, el cual estaba compuesto por alabados, minuetes, para-
bienes y valses […].
Los parabienes —especialmente las despedidas de angelito—, representan lo
más tierno y sentido del repertorio tradicional […]. Estas piezas funerarias son
también conocidas en otras partes de la República, por ejemplo, en la amplia
región del son jalisciense [Vázquez 2000: 42-43].
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 113
Y acerca del rito funeral se explica en la introducción general al fonograma:
La mortalidad infantil en tiempos pasados común a todas las culturas del mun-
do, debió expresar los deseos de Dios: o bien como castigo a los padres y, o,
como un beneficio, ya que los “angelitos” (los infantes muertos, vestidos de
angelitos, santos o vírgenes), irían con el Señor y servirían de intermediarios
para pedir favores de protección a sus padres. Por su condición de inocencia, se
creía que no se requerían de sufragios, aunque sí de intercesiones, casi siempre
musicalizados. Es decir, para ellos no había necesidad de hacer misas de difun-
tos, aunque en nuestros días ha habido cambios, pues se ha establecido la
celebración eucarística en las exequias dedicadas a los “angelitos” aunque éstos
no estén bautizados. Para los cristianos la vida después de la muerte se ha
acompañado de cantos triunfales, con salmos referentes a este momento y con
suma alegría para las despedidas de los “angelitos” [Vázquez 2000: 13-14].
Con lo anterior constatamos que hay un ciclo de rezos y cantos propios
para acompañar el rito funerario, de ahí que haya una clara diferencia entre
las “Despedidas” a las imágenes religiosas del templo o las casas, y los
“Despedimentos” a los difuntos que se dirigen al más allá. También asumi-
mos que los “Despedimentos de angelito” son un subgénero de los
“Parabienes”. En cierta medida es correcto llamarlos de una u otra manera,
aunque es menos específico el de “parabienes”.
En el análisis formal observamos que en ambos ejemplos predominan
las cuartetas donde riman las líneas segunda y cuarta, formando parea-
dos; la excepción es el último verso del ejemplo de 1935, pues se trata de
una sexteta final como salida. El esquema se define al repetirse mayori-
tariamente en la tercera línea de la cuarteta la frase: “y adiós, y adiós”.
El segundo ejemplo fue grabado por Gabriel Moedano en la Costa Chi-
ca, en Tapextla, Oaxaca. No se indica el año de grabación, pero fue
publicado en 1996. La intérprete fue Soledad Liborio, quien la canta a ca-
número 66, mayo-agosto, 2016
pella. Los versos, comparados con la versión recogida por Aguirre Beltrán,
son los siguientes:
La pieza fue clasificada por el antropólogo Moedano Navarro como
“Parabienes. Despedimento de angelitos (parabienes tradicionales)”, lo cual es
coherente con las notas anteriores y con la reflexión hecha líneas arriba,
pero hay una diferencia fundamental con la recopilación de Aguirre Beltrán
en el tipo de versificación, pues en la pieza grabada riman los versos pares
(como en los ejemplos nayaritas), mientras en la de Cuijla suelen rimar el
primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero (redondilla), pero no
114 Alejandro Martínez de la Rosa
Costa Chica, 1958 Tapextla, 1996
Eres un ángel divino Dichoso de ti ángel bello
que vas a cantar victoria; y la hora en que naciste;
cuando llegues a la gloria, dichoso de padre y madre
ruega a dios por tus padrinos. y padrino que tuviste.
Llegando a la Casa Santa, Dichoso de ti ángel bello
entras en Jerusalén; que a la gloria vas a entrar,
te volverás a Belén, con tu palma y tu corona
donde la mente se encanta. y vestido de cristal.
Ahí San Miguel te planta Coronita me has pedido,
un bello laurel divino; coronita te he de dar;
anda, sigue tu camino todo te lo he concedido,
porque vas a descansar. todo tuviste en tu altar.
Y de Dios vas a gozar. Ya me separo del mundo,
Eres un ángel divino, ya no quiero ser mundano,
pasarás el río Jordán ya los ángeles del cielo
y las palmas de Cedrón. ya me llevan de la mano.
Te dará la bendición Ya se murió el angelito,
el que bautizó a San Juan; válgame dios que alegría;
hoy en los cielos están que lo reciban los ángeles
los recuerdos de tu historia. para cantarle a María.
No apartes de tu memoria En aquel jardín de flores
del bien que aquí te deseamos, de blanca vas coronado
y muy contentos estamos, ruega por los pecadores
cuando a la gloria haigas [sic] entrado.
pues vas a cantar victoria.
No llores madre afligida,
En el coro celestial
ni te cause desconsuelos,
de ángeles y serafines,
que Dios te tiene escogida
que te tocan los clarines
para dar ángel al cielo.
una marcha general.
Y al salir de esta partida
Esto es lo más principal
ya vas libre de rigores;
de la vida transitoria;
qué lindo te ves tendido
la nueva dedicatoria
en ese jardín de flores.
número 66, mayo-agosto, 2016
escribo con eficacia:
Ya te libraste de pena,
“La virgen te dé la gracia
mire ya como reposa;
cuando llegues a la gloria”.
ya te llevan de azucena
Ángel bello, en este instante
a tu patria generosa.
acuérdate de tus padres
Todo de estrellas rodeado
y de tu querida madre;
quisiera verme a tu lado;
no la olvides, infante. no te olvides de tus padres
Súbete al cielo triunfante, aunque a la gloria haigas [sic] entrado.
tiéndete en damasco fino Ángel te vas para el cielo
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 115
del color más purpurino; con tu azucena en la mano
y al obtener el consuelo pídele a María Santísima
que debe venir del cielo, perdón para tus hermanos.
ruega a Dios por tus padrinos. Del eterno la riqueza
Oh, niño que con ventura, ahora la vas a gozar;
atravesando a las nubes, de la virgen la fineza
cantando con los querubes mil y mil siglos cantar.
súbete a la otra mansión. Adiós mis queridos padres,
Entre tanto, aquí nosotros me voy con grande pesar;
gimiendo de noche y día, celebren mi cabo de año,
no encontramos alegría no me vayan a olvidar.
ni goces de bendición Adiós antorcha lucida,
Ruégale a dios por tus padres, madre de consolación;
tú que no eres mal presente, ya se llegó mi partida,
y por todos tus parientes échenme su bendición.
y, además, por los compadres. Adiós, adiós madre mía,
adiós, adiós mi consuelo;
Adiós, angelito, adiós;
adiós sagrada María,
coronado vas de flores;
nos veremos en el cielo.
te suplico, ángel divino,
De este mundo me despido,
ruegues por los pecadores.
madre de mi corazón;
ya se llegó mi partida
.
échenme su bendición.
Ya te vas ángel del cielo,
con tu fragante amapola;
con tu vestido de flores
te vas a la eterna gloria.
Ángel te vas para el cielo
con tu oloroso romero;
no te olvides de tus padres,
de ellos harás recuerdos.
Adiós madre mía querida,
trono de toda la rama,
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ya se va tu hijo querido
nacido de tus entrañas.
Adiós madre ya no llore,
pídele a Dios el consuelo;
me voy cubierto de flores,
me voy derechito al cielo.
Adiós padres de mi vida,
dueños de mi corazón;
arrímense aquí enseguida
y échenme su bendición.
116 Alejandro Martínez de la Rosa
en todas las ocasiones, esto se debe, luego de hacer un análisis más pro-
fundo del ejemplo de Aguirre, a que es una décima espinela con salida de
dos redondillas imperfectas y una cuarteta, es decir, se inicia con una cuar-
teta que sirve de planta (en cursivas) y después continúan cuatro décimas
que terminan cada una con un verso de la planta en el orden establecido en
ésta (en cursivas) Después continúan dos pares de cuartetas (o tres redondil-
las y una cuarteta), que sirven de salida y están separadas de las cuatro
décimas, con lo cual observamos un error de transcripción de la décima es-
pinela en el texto de Aguirre Beltrán. Aquí se explica la forma de ejecución:
En ocasión de la ceremonia del bautizo los padrinos entregan al infante a sus
padres y se entabla un diálogo ritual en forma versificada. Si por desgracia lle-
gara a fallecer, durante el velorio y [a] veces en el panteón, el padrino del
niño(a) o una rezandera entonan una composición poética, con la que se des-
pide el “angelito”, llamada “parabienes” [Moedano 1996: 24].
En los velorios de infantes los “parabienes” o “despedimiento de angelitos”
son entonados o recitados por los padrinos del niño(a) o bien por una rezan-
dera y desde luego ofrecen algunas variantes de texto y ejecución. A veces
alternan las estrofas con piezas musicales, ejecutadas por violín y guitarra o se
entonan a capella, como en el ejemplo que aquí se presenta, en la melodía y
emotiva voz de una rezandera. Este género poético-musical funerario se conoce
también en otras partes del país, de Hispanoamérica y del Caribe [Moedano
1996: 51].
Es importante recalcar que los versos no son una “canción” única, sino
una recitación para los padrinos con temática específica. La diferencia fun-
damental es el esquema nayarita, perceptible por la tercera línea de la
cuarteta donde se canta “y adiós y adiós”. Al escuchar los dos ejemplos
musicales, no coinciden en su melodía con lo cual se tiene dos variantes
musicales concretas con un eje temático similar.
Los siguientes tres ejemplos proceden del Valle de Oaxaca, recopilados
número 66, mayo-agosto, 2016
en agosto de 2008 a Elena Lucas Jiménez, de San Luis Amatlán, Miahuatlán.
El primer ejemplo es cantado a capella, mientras el segundo y el tercero son
recitados. Las transcripciones del primero y segundo ejemplos son las
siguientes:
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 117
Miahuatlán (cantado) Miahuatlán (recitado)
Dichoso de ti ángel bello Dichoso de ti angelito
que a la gloria va a entrar, el día que falleciste,
con tu palma y tu corona dichoso tu padre y madre
y vestido de cristal. y padrinos que tuvistes [sic].
Coronita me has pedido, Adiós mi padre y mi madre,
coronita te he de dar, yo los llevo a mi memoria,
todo te lo he concedido, ya no lloren por mi tanto
todo tuviste en tu altar. porque me quitan mi gloria.
Los ángeles en el cielo Ya se está llegando la hora
ya la ven con alegría, de poner en mi camino,
y nosotros en la tierra de recibir la corona
digamos: Ave María. que me puso mi padrino;
Ya me separo del mundo, y también la flor de mano
ya no quiero ser mundano, que a la gloria me destina,
ya los ángeles del cielo al otro lado la palma
ya me llevan de la mano. que me puso mi madrina.
Ya se murió el angelito, Adiós presentes y ausentes
válgame Dios qué alegría que me están acompañando,
que lo recibieron los ángeles adiós todos mis dolientes,
para cantarle a María. sabe Dios hasta cuándo.
En aquel jardín de flores, Adiós mi padre querido,
de blanco vas coronado, madre de mi corazón,
ruega por los pecadores ya me llevan a sepultar,
cuando a la gloria hayas entrado.
échame tu bendición.
No llores madre afligida,
Adiós casa en que vivía,
ni te cause desconsuelo,
adiós padrinito fiel,
que Dios te tiene escogida
adiós madrinita mía,
para dar ángeles al cielo.
pagará el dios de Israel.
Al salir de esta partida
ya vas libre de rigores,
qué linda te ves tendida
número 66, mayo-agosto, 2016
en ese jardín de flores.
Ya te libraste de pena,
miren ya como reposas,
ya te llevan de azucena
a tu patria generosa.
Todo de estrellas rodeado
quisiera verme a tu lado,
no te olvides de tus padres,
aunque a la gloria has entrado.
118 Alejandro Martínez de la Rosa
Ángeles te vas al cielo
con tu azucena en la mano,
pide a María santísima
perdón por tus hermanos.
Del eterno las riquezas
ahora las vas a gozar,
de la virgen las finezas,
mil y mil siglos cantar.
Adiós mis queridos padres,
me voy con grande pesar,
celebren mi cabo de año,
no me vayan a olvidar.
Adiós madre mía querida,
adiós perla milagrosa,
adiós sagrada María,
adiós mi madre amorosa.
Los ángeles en el cielo
ya la ven con alegría
y nosotros en la tierra
digamos: Ave María.
El ejemplo cantado tiene otra melodía comparándolo con la versión
grabada en Tapextla; también cambia el orden de las estrofas. Otra diferen-
cia es que no se repiten los versos pareados (de dos en dos), sino el canto
sigue el texto sin reiteraciones, tal vez porque no se trata de un canto respon-
sorial o porque no se le pidió recrearlo de esa manera para la grabación. Sin
embargo, es obvia la semejanza en la mayoría de los versos y su temática.
En el ejemplo recitado es claro que la primera estrofa se recita desde la
óptica de los presentes, mientras en los demás versos se asume que habla el
angelito. En cuanto a los antecedentes y la descripción del evento, en las
notas del primer ejemplo se menciona:
número 66, mayo-agosto, 2016
En otros tiempos, la muerte de un niño en cualquiera de las comunidades del
Valle de Oaxaca no era un acontecimiento triste; por el contrario, era un suceso
de alegría, pues según la tradición católica un “angelito” era aquel infante que
moría después de ser bautizado y antes de tener “uso de razón”. La muerte a
temprana edad era considerada como un estado de extrema pureza, libre de
pecado original y, por lo tanto, el acceso a la Gloria se hacía de manera directa.
En el velorio de angelitos, tal como nos lo comunicó Doña Elena Lucas, era
costumbre cantar los despedimientos, parabienes y alabanzas a la virgen María,
acompañados con instrumentos de cuerdas como violín, bajo y guitarra. Esto
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 119
sucedía inmediatamente después del rezo del rosario, en el momento en que los
padres del angelito y sus padrinos lo tendían en el altar y se daban el saludo.
Posteriormente se llevaba a cabo el baile en donde el padre bailaba con la mad-
rina y la madre con los padrinos. De esta manera, se daba inicio al “fandango
de angelitos” [Serralde y Sánchez ca. 2010: 10 y 11].
Es una lástima que la grabación no haya sido con el conjunto musical
de cuerdas, pues seguramente implica un cambio profundo en la música
dado que la melodía del canto es distinta a las ya citadas. También es inte-
resante la referencia a un fandango, que también está referido en otras
descripciones antiguas. En el segundo ejemplo se narra:
Después de que el angelito era vestido con ropa blanca, corona de flores y pal-
ma, comenzaba el rosario. Al término de éste, se colocaba al angelito en su
ataúd sobre una mesa con un mantel blanco. Alrededor del ataúd había flores
blancas y macetas con plantas de gran follaje, y además, las velas con las que se
había bautizado y confirmado. Este ritual terminaba con el rezo de los “parabi-
enes de angelitos” que posteriormente se cantaban acompañados de una
orquesta [Serralde y Sánchez ca. 2010: 11].
Si bien es la misma persona que interpreta los dos ejemplos, aquí las
notas mencionan que el acompañamiento musical es con orquesta, por lo
que probablemente hubo partituras para los músicos. En nota al pie se men-
ciona que si el angelito era niño, “se viste de San José o el Sagrado Corazón
de Jesús, si era niña se vista [sic] de la virgen María” y el ataúd lo proporcio-
naban los padrinos de confirmación [Serralde y Sánchez ca. 2010: 11].
El tercer ejemplo grabado a Elena Lucas es un poco distinto, pues es
una versificación en décimas, similar al que transcribió Aguirre Beltrán en
su libro [1985: 170-171], pero no idéntica, por lo cual las compararemos:
número 66, mayo-agosto, 2016
120 Alejandro Martínez de la Rosa
Costa Chica, 1958 San Luis Amatlán, 2008
Eres un ángel divino Eres un ángel divino
que vas a cantar victoria; te vas a cantar victoria;
cuando llegues a la gloria, cuando llegas a la gloria,
ruega a Dios por tus padrinos. ruega a Dios por tus padrinos.
Llegando a la Casa Santa, Entres a la casa santa,
entras en Jerusalén; pases a Jerusalén;
te volverás a Belén, te volverás a Belén,
donde la mente se encanta. donde la mina se encanta.
Ahí San Miguel te planta Allí San Miguel te planta
un bello laurel divino; un bello laurel divino;
anda, sigue tu camino ahí te tocan los clarines
porque vas a descansar. una marcha general,
Y de Dios vas a gozar. y de Dios vas a gozar,
Eres un ángel divino, eres un ángel divino.
pasarás el río Jordán Entres a la casa santa,
y las palmas de Cedrón. pases a Jerusalén;
Te dará la bendición te volverás a Belén,
el que bautizó a San Juan; donde la mina se encanta.
hoy en los cielos están Allí San Miguel te planta
los recuerdos de tu historia. un bello laurel divino;
No apartes de tu memoria ahí te tocan los clarines
del bien que aquí te deseamos, una marcha general,
y muy contentos estamos, y de Dios vas a gozar,
pues vas a cantar victoria. eres un ángel divino.
En el coro celestial Entres a la casa santa,
de ángeles y serafines, pases a Jerusalén;
que te tocan los clarines te volverás a Belén,
una marcha general. donde la mina se encanta.
Esto es lo más principal Adiós, adiós madre mía,
de la vida transitoria; adiós mi consuelo,
número 66, mayo-agosto, 2016
la nueva dedicatoria adiós sagrada María
escribo con eficacia: nos veremos en el cielo.
“La virgen te dé la gracia Adiós antorcha lucida,
cuando llegues a la gloria”. madre de mi corazón,
Ángel bello, en este instante ya se llegó mi partida,
acuérdate de tus padres échame tu bendición.
y de tu querida madre; De este mundo me despido,
no la olvides, infante. madre de mi corazón,
Súbete al cielo triunfante, ya se va tu hijo querido
tiéndete en damasco fino para la eterna mansión.
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 121
del color más purpurino; Ya te vas ángel del cielo,
y al obtener el consuelo con tu fragante amapola,
que debe venir del cielo, con tu vestido de flores,
ruega a Dios por tus padrinos. te vas a la eterna gloria.
Oh, niño que con ventura, Ángel te vas para el cielo
atravesando a las nubes, con tu glorioso romero,
cantando con los querubes no te olvides de tus padres
súbete a la otra mansión. y de ellos harás recuerdos.
Entre tanto, aquí nosotros Adiós madre mía querida,
gimiendo de noche y día, trono de todas tus ramas,
no encontramos alegría ya se va tu hijo querido,
ni goces de bendición. nacido de tus entrañas.
Ruégale a Dios por tus padres, Adiós madre, ya no llores,
tú que no eres mal presente, pídale a Dios mi consuelo,
y por todos tus parientes me voy cubierto de flores,
y, además, por los compadres. me voy derechito al cielo.
Adiós, angelito, adiós; Adiós padre de mi vida,
coronado vas de flores; dueño de mi corazón,
te suplico, ángel divino, arrímense a mi enseguida
ruegues por los pecadores y échame tu bendición.
Aunque se nota al principio una estructura similar a la del ejemplo de
Costa Chica, aquí no está bien resuelta la décima, pues después de aparecer
la planta (en cursivas) sigue la primer décima que tiene bien el remate en la
décima línea (en cursivas) pero introduce dos líneas que no van de acuerdo
con una décima espinela estricta, la séptima y la octava, las cuales terminan
con “clarines” y “general”. Estas dos aparecen en las líneas tres y cuatro de
la tercera décima del ejemplo de Cuijla, por lo cual es un error. Con el tiempo,
y al transcribirse al papel desde la oralidad (en la grabación del Valle de
Oaxaca se escucha cómo la rezandera pasa las hojas de una libreta o libro),
se deshizo el orden, tan es así que doña Elena Lucas repite la primera décima
número 66, mayo-agosto, 2016
idéntica y vuelve a recitar por tercera ocasión las primeras cuatro líneas de
la primer décima, pero introduce después una serie de ocho cuartetas con
rima en las líneas segunda y cuarta.
Otra fuente donde encontré un verso con la misma temática fue en un
documental realizado en Janitzio, Michoacán, en el cual sólo se alcanza a
escuchar de fondo dos cuartetas con otra variante melódica:
122 Alejandro Martínez de la Rosa
Janitzio, Michoacán
(Coro)
Dichoso de ti angelito,
dichoso el día en que naciste,
dichoso tu padre y madre,
y padrinos que tuviste.
(A capella)
Ángel que vas pa’ la gloria
[¿Entra angelito alado?]
ruega Dios por tus padrinos
y por tus padres amados.
Este canto se interpretó de manera responsorial donde un coro cantó la
primera cuarteta y después la segunda cuarteta la ejecutó una voz femeni-
na a capella, y a continuación se repite en coro la primera cuarteta. La
grabación se llevó a cabo el 1 de noviembre en la “velación de angelitos”,
día en que de acuerdo con la costumbre regresan a este mundo las almas de
los niños fallecidos [Animecha 2005].
Por último, mencionaré tres ejemplos grabados recientemente en la
Catedral de Guadalajara. El primero es de 1994, interpretado por el maria-
chi Sitakua, de Nayarit [Jáuregui 2006]. El segundo y el tercero, de 2010,
estuvieron a cargo de los mariachis Los Tíos de Villa Purificación, Jalisco, y
Once Pueblos de Armería, Colima, respectivamente [Jáuregui 2012]:
Sitakua, Nayarit Villa Purificación, Jalisco Armería, Colima
Me despido tristemente Dichoso seas angelito, Me despido tristemente
de la casa donde estoy. dichoso el día en que de la casa donde estoy,
Adiós, adiós naciste; adiós, adiós,
padres, porque ya me dichosos tu padre y madre padres porque ya me
voy. y padrinos que tuviste. voy.
No llores madre querida, San Juan y la No llores madre querida,
número 66, mayo-agosto, 2016
deja de tanto llorar, Magdalena tú siempre sigues
que allá le pido a mi Dios andaban cortando flores llorando,
que te venga a consolar. para hacerle su corona adiós, adiós,
Al pasar el purgatorio y arquitos de mil colores. la tierra me está
la palma se le quemó; No llores madre querida, llamando.
una corona de azahares la gloria me estás No llores madre querida,
fue la que a Dios le llevó quitando; me voy porque deja de tanto llorar,
corona, paja y rosario Dios me llama, que allá le pido a
fue lo que a Dios le la gloria me está mi Dios,
entregó. esperando. que te venga a consolar.
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 123
No llores madre querida, Me voy con corona Adiós mi padre y
tú siempre sigues y palma, mi madre,
llorando. regalo de mis padrinos, adiós también mis
Adiós, adiós, me voy porque Dios padrinos;
la tierra me está llaman- me llama, adiós, adiós,
do. yo ya voy en el camino. que Dios me dio
Adiós mi padre y mi Adiós mi madre y este destino.
madre, mi padre, Adiós mi padre y
adiós también mis adiós todos mis hermanos; mi madre,
padrinos. me voy porque Dios adiós también mis
Adiós, adiós, me llama, padrinos;
yo ya voy en el camino. la gloria me está adiós, adiós,
esperando. yo ya voy en el camino.
Un adiós, un adiós, No llores madre querida,
un adiós porque ya deja de tanto llorar,
me voy. que allá le pido a
mi Dios,
que te venga a consolar.
No llores madre querida,
que pesar tan
grande tienes,
oigan todos mis
dolientes,
estos tristes parabienes.
Aunque las tres versiones son casi idénticas musicalmente, los dos últi-
mos versos de la versión de Villa Purificación tienen una forma distinta de
cantarlos y sirven como salida, tal vez por eso en el ejemplo recopilado por
Nabor Hurtado en 1935 se termine con una “sexteta”, que en realidad sería
una cuarteta más un par de líneas extra, como en este ejemplo de Jalisco.
Las fuentes documentales antiguas
número 66, mayo-agosto, 2016
En 1864 el historiador y político Alfredo Chavero publicó una crónica de un
sepelio de angelito en Colima:
Ha sido idea muy antigua de todo el pueblo bajo de nuestra República, hacer
bailes o “velorios” a los niños cuando mueren. Dicen que siendo inocentes van
al cielo, y que nadie debe entristecerse al ver a un ser querido abandonar este
valle de lágrimas por las delicias del empíreo. Esta idea, como todas las que son
falsas, produce una contradicción profunda con los sentimientos de la
124 Alejandro Martínez de la Rosa
naturaleza. La madre que ha perdido un hijo, y que siente tormentos infinitos,
debe alegrarse y asistir al baile que se celebra delante de su yerto cuerpecito.
En Colima, después del correspondiente fandango, se viste al niño de San
José o Purísima, y cubierto de flores se le lleva, como en las demás partes, al
sepulcro. Pero allí hay la particularidad de que antes lo pasean en procesión por
la ciudad. Repentinamente se oyen cohetes, sale uno a ver, y es la procesión
acompañada de su correspondiente música de arpas; los que las van tocando se
cuelgan la parte superior al cuello, y delante camina otro hombre de cuya espalda
va colgada la parte inferior; los dos van muy serios como mulas que conducen
una litera, y el músico va tocando con la misma gravedad que llevaba el rey Da-
vid cuando pulsaba su arpa andando delante del Arca [Chavero 1987: 95].
El relato coincide con la descripción del Valle de Oaxaca por la vesti-
menta que lleva el difunto y en la organización de un fandango. La crítica
realizada por el intelectual a estas prácticas “absurdas” se ve constatada en
la prohibición de tales celebraciones. En noviembre de 1865, en Morelia se
expidió una Ley sobre Policía General del Imperio (de Maximiliano), la cual
dictaba que se prohibían “las diversiones o bailes llamados vulgarmente
velorios que suelen tener lugar con motivo de la muerte de los párvulos”
[Ochoa y Pérez 2000: 104], y se citan los siguientes versos, los más antiguos
que he localizado:
Despedimento de angelitos
Dichoso de ti, Ángel Bello,
y la hora en que naciste,
dichoso de padre y madre
y padrinos que tuviste.
Dichoso de ti, Ángel Bello,
que a la Gloria vas a entrar
con tu palma y tu corona
y vestido de cristal.
Coronita me has pedido,
número 66, mayo-agosto, 2016
coronita te he de dar,
todo te lo he concedido,
todo tuviste en tu altar.
Ya me separo del mundo,
ya no quiero ser mundano,
ya los ángeles del cielo
ya me llevan de la mano.
Ya se murió el angelito,
válgame Dios qué alegría,
que lo recibieron los ángeles
para cantarle a María.
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 125
En Sinaloa ocurrió lo mismo a partir del Libro de Actas del Ayuntamiento
de la ciudad de Mazatlán para el año de 1868:
Arto 69. Quedan rigurosamente prohibidos los bailes públicos llamados mari-
aches y los velorios bajo la multa de diez á veinticinco pesos ó diez días de
prisión ú obras públicas, disolviéndose siempre la reunión.
Arto 70. Igualmente se prohíbe los entierros de cadáveres de niño con música y
tirando cohetes, y el tirar cohetes ó triques en la casa que acontezca el falleci-
miento, bajo la multa de cinco pesos ó tres días de prisión [apud. Jáuregui 2012:
30-31].
Para dar por culminado el recuento de versos, transcribiré dos ejemplos
más de los cuales no existe procedencia o fecha de recopilación clara, uno
aparece en un libro subvencionado por la presidencia municipal de Guana-
juato con el título de “Coronación de un ángel” [García 2001: 95] y el otro
en un número monográfico de una revista cultural [Aceves 1992: 33]:
(Anónimo) [Aceves 1992]
Ya se ha llegado la hora I
de ponerme en el camino, Dichoso de ti, Ángel Bello,
a recibir la corona y la hora en que naciste,
que me dieron mis padrinos. dichoso de padre y madre
Ya tengo mi flor de mano y padrinos que tuviste.
que a la gloria me destina, Dichoso de ti, Ángel Bello,
y en un lado está la palma que a la Gloria vas a entrar
que me entregó mi madrina. con tu palma y tu corona
Por el poder infinito y vestido de cristal.
que siempre contemplaremos, Coronita me has pedido,
adiós, adiós padrinitos, coronita te he de dar,
en el cielo nos veremos. todo te lo he concedido,
Hoy por los cuatro caminos todo tuviste en tu altar.
número 66, mayo-agosto, 2016
ahora me están esperando, Ya me separo del mundo,
adiós, adiós los presentes, ya no quiero ser mundano,
que me están acompañando. ya los ángeles del cielo
Ángel que vas para el cielo, ya me llevan de la mano.
cubierto de tantas flores, Ya se murió el angelito,
rogarás a Jesucristo válgame Dios qué alegría,
por todos los pecadores. que lo recibieron los ángeles
Ángel que vas para el cielo, para cantarle a María.
vestido de alma gloriosa,
le dirás a Jesucristo
126 Alejandro Martínez de la Rosa
que es una fragante rosa. II
Tienes tu bella corona Ángel te vas para el cielo
que te puso tu madrina, con tu azucena en la mano,
te recibirá mi Dios pide a María Santísima
con una flor matutina. perdón para tu hermanos.
Adiós clara luz del día Del eterno las riquezas
y por la creencia de fe, ahora las vas a gozar,
te reciban de padrinos de la Virgen las finezas,
hoy Jesús, María y José. mil y mil siglos cantar.
Adiós casa en que vivo, Adiós mis queridos padres
adiós padrinito fiel, adiós madre mía querida,
adiós madrinita mía, adiós perla milagrosa,
os pagará el Dios Israel. adiós sagrada María,
adiós mi madre amorosa.
Adiós, adiós madre mía,
adiós, adiós mi consuelo:
adiós Sagrada María,
nos veremos en el cielo.
Adiós antorcha lúcida
madre de consolación
ya se llegó mi partida,
échame tu bendición.
El primer ejemplo no contiene algún verso idéntico que aparezca en los
ejemplos antes citados, sin embargo, la temática y los motivos son los mis-
mos; para el caso del segundo ejemplo, el fragmento I es similar al que
transcribimos de Morelia, hasta en las mayúsculas, y el II tiene mucha
analogía con el primer canto transcrito del Valle de Oaxaca y con el canto
de Tapextla.
Reflexiones finales
número 66, mayo-agosto, 2016
Desafortunadamente para este estudio, la interpretación de los parabienes de
angelito ya no se realizan, menos en las poblaciones urbanas. Esto reduce el
nivel comparativo de las variantes rituales, por ello me he ceñido a la tran-
scripción pormenorizada hecha en años anteriores. En la única ocasión que
pude presenciar un despedimento, ya no hubo cantos ni alabanzas. La com-
paración entre variantes rituales es difícil, si no imposible, en la actualidad.
Acerca del uso y la función que tuvo en el pasado este rito, desde el
punto de vista simbólico tiene una fuerte relación con la liturgia católica,
Los parabienes. Tradición, palabra y música para despedir angelitos 127
extendida en toda Hispanoamérica. La vestimenta y la parafernalia de los
angelitos se vincula con la imaginería de los santos y las vírgenes, así como
en los textos, los cuales son eminentemente descriptivos de estos símbolos
religiosos en todas las variantes, aunque los ejemplos del occidente de Méxi-
co son más breves y con un uso menor de referencias descriptivas del ritual.
A partir de la información referida, los intérpretes de estos cantos son
mujeres rezanderas tanto en el Valle de Oaxaca, la meseta purépecha como
en la Costa Chica, mientras los ejemplos de Nayarit, Colima y Jalisco son
entonados por hombres, miembros de los conjuntos de mariachi. Lo ante-
rior puede deberse a que en los casos del occidente de México se prescinde
de las rezanderas y toman su lugar los músicos; por lo cual también inter-
pretan una versión muy reducida del despedimento, de extensión más
corta, como el de una canción comercial de mariachi: tres o cuatro cuartetas
Más allá de la similitud temática y de motivos que comparten los ejem-
plos aquí revisados con otros procedentes de Latinoamérica y la ritualidad
alrededor de los niños difuntos, es clara una regionalización de dos vari-
antes: la de Nayarit, Jalisco y Colima, y las que se encuentran extendidas en
Michoacán y Oaxaca, la diferencia radica en el esquema poético, en el uso
de la imaginería católica y en lo extenso de la letra. Encontrar una estruc-
tura en décima espinela puede ser evidencia de un origen más cortesano y
antiguo, dado el olvido en que ha caído esa forma poética en la mayor
parte del país, al igual que la misma tradición de velación de angelitos.
Evidentemente, al ser una tradición hispanoamericana, introducida por
españoles en sus rasgos católicos, cruzó las castas coloniales, pues en los textos
históricos referidos y en las transcripciones se determina que los despedimien-
tos de angelitos estuvieron presentes entre población mestiza indígena y
afrodescendiente. No observo características distintivas claras entre los inté-
rpretes con estos dos tipos de mestizaje, sin embargo, las diferencias son más
bien regionales, pues las dotaciones instrumentales, por ejemplo, son las que
se usan en cada región, sin tener relación con el mestizaje.
número 66, mayo-agosto, 2016
Respecto a la función social que tuvieron las manifestaciones festivas,
estas tradiciones son contradictorias con el dolor de los padres y parientes,
no obstante, propiciaban apoyos de familiares y vecinos ante la desgracia,
con la convicción de que el niño no sufrió en este mundo y podría inter-
ceder desde el cielo por toda la familia ante Dios: una especie de terapia
tanatológica al mismo tiempo que una ventaja terrenal ante las fuerzas
divinas. Más allá de un juicio de valor, me parece que falta mucho por es-
tudiar en cuanto a variantes literarias y musicales, las cuales ya casi no se
practican. Otros temas que abordaré en otro momento serán las fotografías
de angelitos y los registros de minuetes para la velación de párvulos.
128 Alejandro Martínez de la Rosa
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