Juego Mortal
Juego Mortal
Juego Mortal
Serie Siete de Picas 1 Nota a los lectores
Nuestras traducciones están hechas para quienes disfrutan del placer de
la lectura. Adoramos muchos autores pero lamentablemente no podemos
acceder a ellos porque no son traducidos en nuestro idioma.
No pretendemos ser o sustituir el original, ni desvalorizar el trabajo de
los autores, ni el de ninguna editorial. Apreciamos la creatividad y el
tiempo que les llevó desarrollar una historia para fascinarnos y por eso
queremos que más personas las conozcan y disfruten de ellas.
Ningún colaborador del foro recibe una retribución por este libro más que
un Gracias y se prohíbe a todos los miembros el uso de este con fines
lucrativos.
Queremos seguir comprando libros en papel porque nada reemplaza el
olor, la textura y la emoción de abrir un libro nuevo así que encomiamos a
todos a seguir comprando a esos autores que tanto amamos.
¡A disfrutar de la lectura!
***
¡No compartas este material en redes sociales! No modifiques el
formato ni el título en español.
Por favor, respeta nuestro trabajo y cuídanos así podremos hacerte llegar
muchos más.
Sinopsis
El detective de homicidios Levi Abrams apenas mantiene unidos los
pedazos de su vida. Se está recuperando de las consecuencias de un tiroteo
fatal, y su relación con su novio se está desmoronando. La última cosa
para la que está preparado es un asesino en serie que acecha las calles de
Las Vegas. O cómo sigue siendo arrojado en el camino del molesto y
encantador cazarrecompensas Dominic Russo.
A Dominic le gusta su vida sin complicaciones. Eso significa no
enredarse con policías, especialmente detectives espinosos y tensos. Pero
cuando tropieza con una de las horripilantes escenas del crimen del Siete
de Picas, no puede dejarlo ir, a pesar de las advertencias de Levi de
mantenerse alejado.
El Siete de Picas es despiadado y siempre está dos movimientos por
delante. Lo peor de todo es que ha tomado un interés peligrosamente
personal en Levi y Dominic. Obligados a confiar el uno en el otro, los dos
hombres corren para descubrir la identidad del asesino, revelando en el
camino verdades ocultas y desatando un vínculo que ninguno de los dos
esperaba. Pero eso puede no ser suficiente para protegerlos.
A este asesino le gusta jugar juegos, y la baraja no está apilada a favor de
Levi y Dominic.
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Dominic estacionó en la acera frente a la casa de su infancia en North
Las Vegas. La calle estaba bordeada de cipreses y palmeras, las casas,
simples casa tipo rancho pintadas en tonos de rosa pálido y melocotones
con techos de tejas de arcilla. Las robustas flores que se podían engatusar
para que crecieran en el árido entorno florecían alegremente en los patios
delanteros, y una nebulosa vista de las montañas era visible a lo lejos bajo
un cielo azul claro.
La alfombra de bienvenida bordada con colores frente a la puerta decía
Si olvidaste el vino, vete a casa. Se limpio los pies y entró, desabrochando
la correa de Rebel cuando la puerta se cerró tras ellos. Ella
inmediatamente se fue al galope hacia la cocina.
¡Estoy aquí! gritó mientras colgaba la correa en el perchero.
¡Llegas tarde! respondió con un grito su madre Rita desde el otro lado de
la casa.
Dominic rodó los ojos. Momentos después, se vio acosado por una
estampida de niños de edades comprendidas entre los ocho y los dos años,
todos tirando de sus brazos, piernas y clamando por hacerse oír uno sobre
el otro.
¡Dame la vuelta, tío Dom! pidió su sobrina Natalie.
¿Cuándo fue la última vez que comiste? le preguntó, el recuerdo de vómito
rosado por dulce de algodón aún estaba fresco en su mente.
No desde el desayuno, duh.
Levantó a Natalie fácilmente por la cintura y la ayudó a hacer una
voltereta hacia atrás en el aire. Por supuesto, esto desencadenó una ronda
de mendicidad del resto de sus sobrinas y sobrinos mientras se empujaban
unos con otros para ser el siguiente en ser volteado. Después de que cada
niño tuvo su turno, Dominic suavemente negó las súplicas por una segunda
vuelta; recogió a su risueño sobrino de dos años y lo colocó sobre su
hombro mientras atravesaba la multitud hacia la parte posterior de la casa.
Sus cuatro hermanos y sus cónyuges ya estaban sentados en la larga
mesa en el espacio abierto creado por la combinación de cocina y
comedor, al igual que su abuela paterna, Silvia. Los niños abandonaron a
Dominic en favor de Rebel, quien rodó sobre su espalda y se retorció en
éxtasis ante el diluvio de frotamientos de barriga.
Siento llegar tarde. Dominic bajó a su sobrino y besó la mejilla de su
abuela. Hola, Nonna.
Ella le dio a su mejilla una palmadita firme y afectuosa. Silvia había
vivido con la familia de Dominic desde la muerte de su marido veinte años
antes; después de que el padre de Dominic había falleció seis años atrás,
Rita y ella se habían acercado aún más, y un extraño nunca sabría que no
eran madre e hija biológicas a pesar de sus alturas tremendamente
dispares.
¿Qué te sucede? ¿No tienes reloj? inquirió Rita desde la c ocina. A
diferencia de la pequeña y esbelta Silvia, Rita medía cerca de un metro
ochenta. Su cabello, todavía negro como el azabache a la edad de sesenta
años, tenía un corte corto y tenía un delantal atado sobre el bonito vestido
floreado que había llevado a la iglesia esa mañana.
Dominic cruzó la cocina para besarla también.
Tuve una cita en la Strip, y el tráfico fue un infierno para volver. Bueno,
puedes ayudar a limpiar después, entonces.
Volvió a la mesa y tomó su asiento habitual. Dominic era el tercero de
cinco hijos y el único de sus hermanos aún soltero. Pronto también sería el
único sin hijos, ya que su hermana menor, Gina, acababa de anunciar hacia
unas semanas su primer embarazo.
Angela, la mayor de los cinco, levantó una botella de vino.
¿Quieres un poco?
No, gracias. Trabajare esta noche.
¿Bartender o cazarrecompensas? preguntó su hermano Vincent.
Bartender . Dominic se sirvió un vaso de agua de la jarra sobre la
mesa, y todos volvieron a su conversación anterior, que se enfocaba en las
payasadas recientes en la oficina de Howard, su cuñado.
Así que el novísimo furor de Bonnie es esta estafa en la que envías a
esta compañía unas gotas de tu sangre y te envían un complicado régimen
de gotas de vitaminas supuestamente personalizadas. Howard puso los
ojos en blanco. Ahora su cubículo parece un maldito boticario, y juro por
Dios que todas las botellas son solo agua coloreada. Pero bueno, esta es la
misma loca mujer que condujo todo el camino hasta Primm y esperó en la
fila durante tres horas para comprar boletos de Powerball cuando el
premio mayor era de 1.500 millones...
Un escalofrío de tensión corrió alrededor de la mesa. La hermana de
Dominic, Theresa, le dio un fuerte codazo a Howard en las costillas.
Mierda, lo siento, Dom se disculpó sonrojándose.
Está bien aseguró Dominic. No, no lo está. Theresa miró a Howard con
dagas en sus ojos, quien agachó la cabeza.
La venta de boletos de lotería era ilegal en Nevada, pero era fácil para
los residentes de Las Vegas ir a la tienda Primm Lotto en California para
poner sus manos en ellos. Unos meses después de que Dominic hubiese
sido dado de baja del ejército, había gastado casi mil dólares en un solo
día en boletos de lotería… había comenzado con unos pocos, los había
rascado allí mismo en la tienda, y luego había ido nuevamente al
mostrador una y otra vez por cada pérdida o pequeña ganancia, incapaz de
controlar la compulsión de perseguir el premio mayor que se acababa de
conocer. En su desesperación, tuvo que llamar a su hermano en busca de
ayuda, obligando a Vinnie a recorrer los ochenta kilómetros y sacarlo
físicamente de la tienda.
Su familia solía esforzarse por no mencionar ninguna forma de juego a
su alrededor, pero al final del día, vivían en Las Vegas, y el juego era la
forma de vida. Dominic había aceptado las realidades de eso cuando
decidió no mudarse a pesar de la presión adicional que le puso a su
recuperación. Probablemente Howard estaba más avergonzado por el
desliz que Dominic, aunque no le gustaba el recuerdo de lo descontrolado
que había estado esa tarde.
El incómodo momento fue interrumpido por Rita pidiendo a sus hijos
que ayudaran a llevar la comida a la mesa, y todo se olvidó por completo
en unos pocos minutos. La pequeña casa sonó con risas y el tintineo de los
cubiertos sobre la porcelana mientras se zampaban un almuerzo de lomo
de cerdo, champiñones asados en ajo y ensalada fresca mezclada con
aceite y vinagre. Rebel se acostó a los pies de Dominic debajo de la mesa
durante toda la comida, comportándose bellamente como siempre.
Después del postre, Dominic ayudó a su madre con los platos mientras
todos los demás se retiraban a la sala de estar para ver el juego de los
Dodgers. A pesar de los mejores esfuerzos de sus hijos para convencerla
de que les dejara la limpieza por completo, Rita no confiaba en nadie más
que en ella misma con la fina porcelana de bodas que usaba para sus
almuerzos familiares dominicales. En consecuencia, ella lavaba mientras
Dominic secaba.
Me encontré con Tony Shapiro el otro día en el mercado empezó una
vez que estuvieron solos durante varios minutos. Aún tiene un trabajo para
ti en su taller de automóviles si estás interesado.
Dominic tomó la ensaladera que le tendió y la secó con un paño de cocina.
Tengo un trabajo, mamá. Dos, en realidad.
Ella chasqueó la lengua con desaprobación.
Ser bartender no es un trabajo para un hombre en sus treinta.
¿Por qué no? Lo disfruto, y el dinero es genial. Además, es solo a tiempo
parcial, para complementar el ser cazarrecompensas.
Ni siquiera me hagas comenzar con eso advirtió. ¿Alguna vez piensas
en tu futuro? ¿Todavía estarás cazando prófugos de fianzas cuando tengas
cuarenta? ¿Cincuenta?
Eso está muy lejos respondió Dominic, aunque sus palabras habían dado
en el blanco. Mentiría si dijera que nunca pensó en el tema.
No tanto como se podría pensar. Los años tienen una forma de pasar
corriendo antes de que te des cuenta. Enjuagó otro cuenco y se lo entregó.
No quiero que despiertes un día y te des cuenta de que no tienes una red de
seguridad a la que recurrir.
Nunca he sido el tipo de persona que trabaja con una red.
Ella le pellizcó la barbilla cariñosamente con los dedos enjabonados.
Lo cual estuvo bien cuando tenías veinte años. Pero cuanto más viejo
te vuelves, más peligroso se torna. No puedes vivir la vida de esa manera
por siempre.
Ese mensaje alentador se quedó con Dominic por el resto de la tarde y
hasta la noche, incluso después de que salió de la casa de su madre para
regresar al corazón de Las Vegas. Dejó caer a Rebel en su departamento, se
cambió de ropa y se dirigió al pequeño vecindario LGBT con el apodo de
Fruit Loop.
Stingray era una discoteca gigante y extravagante, que incluía cuatro
bares diferentes, una pista de baile de dos pisos y un escenario enorme que
albergaba todo, desde shows de drag17 hasta concursos de cuerpos
calientes. La iluminación azul bañaba la elegante decoración y los
acuarios del piso al techo en un brillo fresco, y el lugar estaba lleno de
pared a pared todas las noches de la semana.
Los domingos siempre eran Noches Latinas; el DJ hacía sonar una
mezcla de salsa, reggaetón y Latín Top 40 que golpeaba a través de los
parlantes con la fuerza suficiente para hacer sonar los dientes. Dominic se
deslizó en su lugar principal detrás del bar junto a la pista de baile
principal, ganado en virtud de la antigüedad y la habilidad, y cayó en el
ritmo familiar de mezclar bebidas para una bulliciosa multitud de turistas
y lugareños por igual.
17 Un espectáculo de drag es un entretenimiento que se lleva a cabo por artistas drag.
Muchos de los espectáculos de drag presentan intérpretes cantando o sincronizando los labios
con canciones mientras realizan una pantomima preprogramada o bailan.
Siempre le había gustado la coctelera, especialmente en un lugar que
ofrecía un buffet tan abundante de dulces para los ojos. Esta noche, sin
embargo, tenía metas más importantes en mente que coquetear.
Mantuvo un ojo en la pista de baile mientras trabajaba, observando las
manos de las personas mientras pasaban pequeñas bolsas de píldoras y
polvos, a veces tan sutilmente que casi se lo perdía, otras veces
aparentemente sin preocuparse en absoluto por la discreción. Al igual que
la mayoría de los clubes nocturnos, Stingray veía su parte justa de drogas
de fiestas. Muchos de los bailarines rodaban con éxtasis, o volando alto en
coca y estimulantes que habían aspirado en los baños. Aunque los
alucinógenos fuertes como el LSD y la ketamina eran menos comunes
aquí, seguramente habría al menos algunas personas en la multitud que las
tenían.
Durante una breve pausa, se inclinó sobre la barra para hablar con una
mujer a la que había visto deslizar sobres de color caramelo dentro y fuera
de su bolso.
¿Tienes E? Él señalo con la cabeza el brillante bolso.
Sí afirmó sin inmutarse. ¿Quieres un poco, hermoso?
No, gracias. De hecho, estoy buscando Special K… prefiero tener una
subida corta
Ella asintió.
No tengo nada conmigo, pero conozco a un hombre. Puedo conectarte.
Le dio un trago de tequila en agradecimiento y la puso en su lista de
beneficios. Después de tomar su shot, desapareció entre la multitud.
Minutos más tarde, un hombre delgado con impactante cabello verde se
acercó y le deslizó una pequeña bolsa de polvo a cambio de un par de
billetes doblados. Dominic hizo una pequeña charla amistosa con él
durante unos minutos antes de continuar su camino.
A medida que avanzaba la noche, Dominic repitió el proceso varias
veces, enviando exploradores a la multitud y haciendo contacto con varias
personas que estaban felices de contar con él como cliente, a menudo con
un descuento, una vez que lo observaron bien. En unas horas, había
acumulado suficiente ketamina para anestesiar por completo al menos a
dos de las víctimas del asesino en serie, si no las tres, y apenas había
dedicado un mínimo esfuerzo. El asesino podría haber hecho lo mismo sin
llamar la atención.
Aún así, guardo nombres y caras en su memoria. No delataría a las
personas quienes solo acababan de pasar un buen rato, pero todos estos
discotequeros obtenían su producto de algún lado. Tal vez podría perseguir
a sus proveedores. Si el asesino tenía la intención de seguir arrojando
cuerpos por ahí de la misma manera, necesitaría ketamina a granel; en
cierto punto, esto comenzaría a causar olas.
Oye llamó una nueva voz en la barra.
Dominic abruptamente dejó de lado todo pensamiento de drogas y
asesinos en serie mientras se volvía a mirar al hombre que había hablado,
un adorable jovencito de piel oscura latina con caderas delgadas y enormes
ojos de gacela. Era joven, probablemente un estudiante universitario, y
sonrió a Dominic con una tímida expresión.
¿Qué puedo traerte? preguntó Dominic.
En realidad, me preguntaba si podrías resolver una apue sta que tengo
con mis amigos. El chico hizo un gesto hacia un grupo de hombres y
mujeres jóvenes agrupados alrededor de una mesa alta junto a la pista de
baile.
Por supuesto.
¿Cuánto mides?
Dominic sonrió.
Uno noventa y ocho.
Maldita sea. Dio a Dominic una lenta y apreciativa mirada. Estaba cerca…
supuse que eran uno noventa y cinco.
¿Qué obtienes por ganar? preguntó Dominic, apoyando los codos en la
barra e inclinándose un poco hacia adelante.
Se encontró con un chapuzón de las pestañas del chico.
Todavía no estoy seguro.
La anticipación hormigueó en la piel de Dominic.
Espero que no estuvieran debatiendo cuánto peso.
Esa no es la siguiente medida que tenía en mente, no.
La dirección hacia el sur de los ojos del chico no dejo lugar a dudas
sobre su implicación. Completamente cautivado ahora, Dominic extendió
su mano a través de la barra.
Dominic.
Luis se presentó el chico mientras intercambiaban un prolongado apretón
de manos. ¿Haces un buen mojito?
Dejaré que seas el juez de eso . Dominic mezcló la bebida y se la
entregó, deteniendo a Luis cuando alcanzó su billetera. Está va por mí
cuenta.
Luis se llevó el vaso a la boca, sus ojos fijos en los de Dominic mientras
sus labios rozaban el borde.
***
Oh, Dios, justo ahí jade ó Luis mientras se retorcía debajo de él. Sus
rodillas presionaron fuertemente contra los costados de Dominic. No
pares, joder, tu pene es enorme.
Dominic bajó la cabeza para besar la curva del hombro de Luis.
Empujó a un ritmo firme y mesurado, saboreando el calor resbaladizo que
ondulaba alrededor de su pene y la expresión de placer en el rostro de
Luis. Los muelles de la cama crujieron con sus esfuerzos, y tuvo cuidado
de mantener la mayor parte de su peso sobre los codos; teniendo en cuenta
su significativa diferencia de tamaño, podría lastimar a Luis si perdiese el
control.
Te gusta esto, ¿eh? murmuró contra la piel de Luis. Giró sus caderas en
un círculo deliberado para ejercer más presión sobre la próstata de Luis.
Sí, oh, oh… Las uñas romas de Luis rastrillaron el cabello de Dominic y
cayeron por su espalda. Vamos, Papi, dámelo más fuerte.
Dominic se congeló en mitad del empuje. Luis se quejó en su
impaciencia y se retorció más cerca, tratando de joder el pene inmóvil de
Dominic.
¿Acabas de llamarme Papi? Dominic sonó incrédulo. Mm-hmm. Luis se
arqueó para besar la garganta de Dominic. Me lo darás bien, ¿verdad? ¿Vas
a mostrarme cómo se hace?
Él apretó su trasero alrededor del eje de Dominic. Las caderas de
Dominic se sacudieron por sí solas, y comenzó a moverse de nuevo,
incapaz de resistir el canto de sirena de los ansiosos movimientos de Luis
y los deseos de su propio cuerpo. Condujo dentro de Luis más rápido que
antes, pero no pudo evitar su inquietud.
Tengo treinta y uno.
Luis gimió, sus ojos vidriosos de lujuria mientras miraba a Dominic.
Sí. Me cuidarás bien, ¿verdad, Papi?
Por el amor de Dios. No podía haber más de diez años entre ellos en el
mayor de los casos, algo de lo que Stingray estaba atento era de las edades,
y era poco probable que Luis pudiera haber ingresado al club con
identificación falsa. Tenía que tener al menos veintiún años. ¿Realmente
veía a Dominic como un papi, o era solo un juego?
De cualquier manera, no era algo en lo que Dominic estuviera metido.
Así que sus opciones eran detenerse, lo que no podía hacer en este punto a
menos que Luis se lo pidiera, o hacer que Luis se sintiera tan bien que no
pudiera formar palabras, y menos aún llamarlo Papi otra vez.
¿Luis quería que lo tomase? Dominic podría darle eso.
Sentado sobre sus talones, Dominic colocó las caderas de Luis en su
regazo, mantuvo sus piernas abiertas y metió su pene dentro y fuera del
estrecho agujero, usando el ángulo para martillar su próstata
implacablemente. Luis gritó, el sonido desigual de placer; sus ojos se
cerraron y su cabeza se agitó sobre la almohada mientras se dejaba ir.
No hubo más palabras de Luis después de eso, solo jadeos y gruñidos
que gradualmente se convirtieron en gemidos entusiastas hasta que llegó
sobre su propio estómago. Una vez cumplida su misión, Dominic se
inclinó sobre el cuerpo de Luis otra vez y le dio algunos golpes más duros
antes de que él también lo hiciera, su gemido de finalización resonó en su
pecho.
Dominic besó la mejilla de Luis, lo sacó y arrojó el condón a la basura
sin dejar la cama. Luego agarró un puñado de pañuelos de papel de su
mesita de noche y ayudó a Luis a limpiarse mientras este hacía ruidos
somnolientos y saciados que Dominic no pudo evitar encontrar
irresistibles. Carlos y Jasmine probablemente habían podido escuchar a
Luis cerca del final, pero el cambio era un juego limpio. Dominic los
había oído a veces a través de la pared de su habitación compartida.
Luis claramente tenía la intención de quedarse a pasar la noche, y no lo
disuadió. Cuando Luis se acurrucó junto a él, apoyando la cabeza en su
hombro y deslizándole los dedos por el vello del pecho, Dominic le rodeó
la cintura con un brazo y le dio un suave apretón.
Aunque Luis se calló de inmediato, el sueño se le escapó a Dominic
por mucho más tiempo. Miró hacia el techo sombreado, escuchando a Luis
respirar, y trató de recordar la última vez que se había conectado con un
hombre de su edad, al menos desde que él mismo tenía la edad de Luis.
Él no pudo.
Capítulo 7
La sala de reuniones vibraba con la actividad de la mañana: papeles
siendo organizados, sillas de metal raspando un suelo de linóleo, bostezos
ruidosos y conversaciones soñolientas mientras la gente se sentaba. Levi
se dejó caer en su lugar habitual cerca del frente y le dio a Martine una
taza de café, que ella aceptó con un suspiro de gratitud.
Muy bien, todos, tranquilícense exigió el Sargento James Wen,
dirigiéndose a ellos desde un podio al frente de la sala. Un hombre chino
americano de unos cincuenta años, tenía el pelo corto y negro con un toque
de plata en las sienes y unas líneas profundas alrededor de las comisuras
de los ojos. Se mantuvo de pie con la postura recta como una baqueta de
un veterano militar convertido en policía, bien afeitado y con todos los
elementos de su traje inmaculados, incluso a esta hora temprana de un
lunes por la mañana.
Las personas que asistían, una combinación de detectives, oficiales
uniformados y personal auxiliar, se tranquilizaron y le prestaron atención.
Levi se frotó los ojos nublados mientras bebía un poco de café; no había
dormido bien la noche anterior después de que otra pesadilla lo había
despertado en un sudor frío.
Nuestra primera prioridad es la serie de asesinatos que están siendo
investigados por los Detectives Valcourt y Abrams desde la semana
pasada. Wen lanzó un gran folio abierto sobre el podio. En este momento,
teniendo en cuenta las distintas y numerosas similitudes entre las escenas
del crimen, es razonable concluir que son obra de un asesino en serie.
Sí, el Siete de Picas gritó Jonah Gibbs desde su asiento cerca de la
parte posterior. Aún lucía un bonito moretón en su ojo izquierdo, cortesía
del golpe bien dirigido de Anna Granovsky tres días antes.
¿Qué dijiste? preguntó Levi, girándose en su silla.
Ese es el naipe que deja en la escena del crimen, ¿verdad? comento Gibbs
encogiéndose de hombros. Él es el Siete de Picas.
Antes que nada amonest ó Levi no sabemos que sea un él, y usar el
pronombre masculino solo perjudicaría nuestro proceso de pensamiento.
Segundo… Se volvió para hablar directamente con Wen. No podemos
darle a esta persona un apodo pegadizo. Este asesino ansía atención, es por
eso que deja los cuerpos posando, deja una tarjeta de presentación. Es el
por qué se salió de su camino para asegurarse de que se encontrara el
cuerpo de Goodwin. Cuando nombras una cosa, le das poder. Simplemente
con eso alimentaremos su ego.
Debidamente notado, Detective Abrams dijo Wen. Pero sabes tan bien
como yo que es la naturaleza humana nombrar cosas. Puedo asegurarme de
que los apodos no se usen en ninguna documentación oficial, pero tratar de
evitar que las personas los usen en una conversación es una batalla
perdida.
Cuando Levi respiró hondo para objetar un poco más, la mano de
Martine aterrizó en su muslo y apretó con fuerza. Él hizo una mueca y
cerró la boca con poca gracia.
Aunque los labios de Wen se crisparon, no dio otra señal de haber notado
la intervención de Martine.
De acuerdo con la oficina forense, las gargantas de las tres víctimas
fueron cortadas de izquierda a derecha, lo que indica un asesino diestro.
Las heridas incisivas como estas no nos dicen mucho sobre el arma en sí,
pero dado que aún no se ha encontrado el cuchillo, y las tres heridas de las
víctimas son muy similares, probablemente estamos viendo la misma
arma utilizada en cada asesinato. Es seguro suponer que el asesino todavía
lo tiene en su poder.
Escuché que las víctimas fueron drogad as primero. Kelly Marin
estaba sentada justo en la primera fila, tomando notas cuidadosamente.
¿Ha sido confirmado eso?
Wen asintió con la cabeza a Levi, quien confirmó:
Sí, los informes de toxicología confirman que cada víctima tenía
grandes cantidades de ketamina en sus sistemas cuando murieron, sin duda
la suficiente como para inducir disociación y parálisis. En cada caso, la
ketamina fue introducida oralmente, en el vaso de whisky de Dreyer y en
las botellas de cerveza que Goodwin y Campbell habían estado bebiendo.
Martine lo recogió desde allí.
El asesino puede haber drogado las bebidas de las víctimas sin su
conocimiento, lo que significaría que las víctimas no lo encontraron
amenazante. O las víctimas podrían haber sido obligadas a beber las
bebidas drogadas, quizás a punta de pistola o frente a otra amenaza. No
hay heridas defensivas o signos de lucha en ninguno de los cuerpos, por lo
que el asesino no entró en contacto físico no deseado con ellos hasta
después de haber sido drogados.
Lo que nos lleva a otro punto intervino Wen, pasando una página en su
folio. Estas escenas de crimen fueron algunas de las más limpias que he
visto en mi vida. Todavía tenemos que encontrar una sola huella digital,
fibra o rastro de ADN que no pueda eliminarse contra una fuente legítima.
El asesino entró y salió de cada escena sin levantar ninguna bandera roja
ni dejar registro electrónico alguno de su identidad. Incluso el metraje de
la cámara de seguridad de la gasolinera donde se usó la tarjeta de crédito
de Goodwin ya había sido borrado cuando obtuvimos una orden de arresto.
Estamos tratando con alguien inteligente, tranquilo y bien organizado, y
ellos saben lo que están haciendo.
¿Estamos trabajando en la suposición de que el asesino se considera un
vigilante? preguntó Troy Burton, un compañero detective.
Wen asintió.
La similitud más fuerte que comparten las víctimas es que
supuestamente cometieron delitos graves, aunque ninguno tiene condenas
formales en sus registros.
Lo que podría haber sido el factor motivador en sí mismo señaló Levi.
Billy Campbell se había librado de la condena por violencia doméstica y
agresión en múltiples ocasiones. La investigación sobre Phillip Dreyer
duro más de un año y medio sin ningún movimiento real para acusarlo
formalmente. Y Matthew Goodwin huyó de la ciudad antes de que pudiese
ser juzgado. Estos hombres no solo cometieron crímenes, sino que, desde
cierta perspectiva, se estaban saliendo con la suya.
Un murmullo pensativo se extendió por la habitación. Wen esperó a que el
ruido se extinguiera antes de seguir.
Investigar asesinatos como estos requiere un enfoque diferente de una
investigación ordinaria de homicidios. A diferencia de la gran mayoría de
los homicidios, es poco probable que estos hombres tuviesen una relación
con su asesino. En lugar de mirar las vidas de las víctimas para ver quién
pudo haber tenido una motivación personal para asesinarlas, tenemos que
analizar cada aspecto de los asesinatos para sacar conclusiones sobre la
identidad del asesino.
Odio decir esto dijo Martine pero los asesinatos de la escoria criminal
al estilo de los vigilantes, las escenas de crímenes impecables, el rastreo
de un fugitivo, incluso uno que los cazarrecompensas locales no pudieron
encontrar... Eso se siente como alguien con experiencia en el
cumplimiento de la ley.
De acuerdo asever ó Wen con cansancio. Otras posibilidades incluyen
antecedentes militares o legales. No olvidemos que la investigación de
Dreyer no era de conocimiento público, y si esa era realmente la razón por
la que fue atacado, el asesino probablemente tenga fuentes dentro de la
LVMPD o la oficina del fiscal. O ambos.
Levi no fue el único que se movió incómodo ante ese pensamiento.
Hemos comenzado a compilar una lista preliminar de personas en el
área que tienen antecedentes penales que comparten características con
estos asesinatos, confiamos en la probabilidad de que el asesino no se
metió directamente en un homicidio. Prestaremos especial atención a los
ataques motivados por un sentido de justicia o rectitud por parte del
perpetrador. Los sospechosos con algo que los relacionen con la aplicación
de la ley o la experiencia militar pasarán a la lista.
Bien siguió Wen. Los de narcóticos se coordinarán con nosotros para
seguir el ángulo de la ketamina; deberían tener un informe al final del día.
Los detectives Valcourt y Abrams están a la cabeza en esta investigación,
así que por favor dirijan cualquier pregunta a ellos y sigan sus órdenes.
Pasó unas páginas más, se aclaró la garganta y dijo: Ahora, sobre la
sospechosa muerte del sábado en el Bellagio…
Si bien los asesinatos en serie eran la prioridad más alta de su equipo,
no eran sus únicos casos. La reunión continuó por una hora más antes del
aplazamiento. Levi y Martine regresaron a sus escritorios en el bullpen y
entraron en modo investigación, continuando el tedioso proceso de crear
una lista de sospechosos.
Habían estado en ello por un tiempo cuando sonó el teléfono del
escritorio de Levi. Levantó el auricular sin apartar la mirada de su
computadora.
Detective Abrams.
Hola, Detectivesaludó una extraña voz electrónica. Escuché que me estás
buscando.
Levi se quedó quieto.
¿Quién es?
Tú sabes quién soy. Has estado estudiando mi trabajo.
Él se puso de pie, chasqueando los dedos para llamar la atención de las
personas más cercanas a él y presionando el botón del altavoz.
¿Es usted el hombre que mató a Phillip Dreyer? preguntó él, y todos
los demás en la habitación guardaron silencio. Martine también se puso de
pie, con los ojos muy abiertos.
Hubo una pausa al otro lado de la línea.
Quieres que confirme o niegue mi género. Eres inteligente, Detective.
Pero yo soy más inteligente. Sí, maté a Phillip Dreyer. Matthew Goodwin.
Billy Campbell.
Santa mierda. Levi tomó un respiro para estabilizarse.
¿Puedes probarlo?
Te dejé mi tarjeta. Fue más complicado de lo que había anticipado, el
pegar la mano de Goodwin a la botella.
Levi se pasó una mano por el rostro mientras se esforzaba por
mantener la calma. Martine se alejó apresuradamente de su escritorio,
hablando con los oficiales cercanos en un susurro frenético. En todo el
bullpen, la gente murmuraba en los teléfonos, los dedos volando sobre los
teclados, alertando a los superiores y rastreando la llamada, como era el
protocolo.
¿Por qué me estas llamando?
Quiero hacer un trato.
¿Qué tipo de trato?
Quiero que los detalles de mis ejecuciones se publiquen en la prensa
exigió la voz. No todo, puedes si quieres retener ciertas cosas. Pero
quiero que los habitantes de Las Vegas sepan de mí.
Levi miró el teléfono con incredulidad. Al otro lado de la sala, Martine
le hizo una seña con la mano y luego levantó una libreta con la palabra
BURNER18 escrita en mayúsculas gigantescas. No era sorprendente, pero
si desalentador, significaba que el nombre y la dirección de facturación
asociados con el teléfono, en su caso, serían una mierda.
Sé que debes tener al menos algún conocimiento de procedimientos
policiales afirmó él. Así es que debes saber que no negociamos con
delincuentes.
El asesino rió entre dientes, lo que sonó como un extraño sonido de rejilla
a través del alterador de voz que estaba usando.
18 Burner: Teléfono prepago desechable, generalmente usado por delincuentes. Se usa hasta que
se agoten los minutos, luego se descarta para que no se pueda localizar.
Por supuesto que sí. Sucede todos los días cuando dejas que
abusadores de niños y traficantes de drogas obtengan sentencias más
ligeras y cargos menos graves.
Ese es un componente necesario del sistema de justicia. Y no he escuchado
lo que ofrecerías a cambio.
Martine sacudió la mano nuevamente y le mostró otro mensaje: EN LA
STRIP. Levi reprimió un suspiro. Podían rastrear los teléfonos a unos
noventa metros de distancia de la señal, pero en este momento había miles
de personas subiendo y bajando por la Srip, tanto a pie como en automóvil.
Sin saber a quién o quienes estaban buscando, la ubicación no era útil. No
podían detener a todos los que estaban en la Strip que tuviesen un teléfono.
Si pública los detalles en la prensadijo la voz le doy mi palabra de que no
mataré a nadie durante los próximos cinco días.
Completo silencio
Levi abrió la boca y la cerró varias veces antes de recordar cómo formar
palabras.
¿Por qué tú prometerías eso?
Se lo dije. Quiero que la gente sepa sobre mi misión. No hubo
inflexión emocional en la voz electrónica, lo que hizo que las
declaraciones apasionadas fueran aún más espeluznantes. Quiero que la
gente de esta ciudad sepa que estoy de su lado, y a los animales que sepan
que voy por ellos.
Él consideró la elección de palabras que el asesino había hecho durante el
curso de la conversación.
Te refieres a tus asesinatos como ejecuciones. ¿Las consideras
justificadas?
¿Usted no?
No. No tienes derecho a decidir quién vive o quién muere, sin importar
qué tipo de personas sean.
Estoy en desacuerdo. La especie humana tiene la responsabilidad de
purgar a sus enfermos. Como cortar el pan mohoso antes de que arruine
toda la hogaza de pan.
Levi sintió el frío calarle hasta los huesos; mirando alrededor de la
habitación, pudo ver su propia repulsión reflejada en los rostros de sus
colegas. No pudo pensar en una sola cosa que decir en respuesta a eso.
Nunca haría daño a una buena personacontinuó el asesino. Todo lo que
quiero es hacer que esta ciudad sea más segura, igual que tú.
¿Crees que el público sentirá empatía, verdad? preguntó Levi. No solo
quieres atención. Quieres ayuda.
Esta vez, hubo una pausa aún mayor que la anterior. Obviamente, el
asesino no estaba preocupado de que lo encontraran, a pesar de que tenía
que haber patrulleros blancos y negros peinando la Strip ahora.
Pensé que podría obtener eso de usted, Detective Abrams.
¿Por qué piensas eso?
Porque sabes cómo es. Mataste a ese hombre que amenazó con asesinar a
un niño.
Por el rabillo del ojo, Levi vio a Martine dar tres pasos rápidos hacia él
y luego detenerse, con la cara nublada por la preocupación. Él se agarró al
borde de su escritorio con una mano para mantener el equilibrio,
hiperconsciente de cada persona en la habitación que lo miraba.
No quería hacerlo. No tuve elección.
Yo tampoco.
Esto no es lo mismo…
¿Lo disfrutaste?
La sangre rugió en los oídos de Levi. Se desplomó de costado contra su
escritorio, incapaz de expulsar palabras de su garganta seca.
Creo que lo hizo, Detective Abramsaseguró el asesino, su voz un poco
más calmada. Creo que en el momento en que disparó a ese hombre, no
sintió nada más que satisfacción.
Levi aún no podía hablar. Apenas podía respirar.
Tiene veinticuatro horas para contactar a la prensa. Ya he elegido a mi
próximo objetivo. Puede morir mañana por la noche, o puede pasar unos
días más con sus seres queridos. Usted decide.
El clic de la llamada desconectada fue tan fuerte como un disparo en el
horrorizado silencio que había caído sobre la habitación.
***
No hay mucho que yo pueda hacer con esto se quejó Carmen Rivera
mientras jugaba con la grabación de la llamada del asesino en serie en su
computadora. Aunque acababa de salir de la universidad, era una de sus
mejores analistas tecnológicas. Su cabello negro usualmente estaba
amontonado sobre su cabeza en un moño desordenado, y sus labios estaban
permanentemente agrietados de masticarlos.
No puedes... no sé, ¿revertirlo? pregunt ó Levi. Él estaba fuera de su
centro aquí; sus años como detective nunca habían involucrado a asesinos
que lo llamaran directamente con sus voces disfrazadas.
Carmen negó con la cabeza.
¿Volver a la voz real de la persona? De ninguna manera. El algoritmo
de enmascaramiento destruyó demasiada información en el proceso de
conversión. Eso no puede ser revertido. Sin embargo, lo que sí puedo hacer
es comparar dos muestras, si el asesino vuelve a contactarte usando este
algoritmo y confirmar que es la misma persona. Además, las personas
pueden cambiar sus voces, pero es mucho más difícil cambiar sus patrones
de habla real. Entonces teóricamente, podrías reconocer a la persona de
esa manera si los conocieras en la vida real.
El sargento Wen está en camino de regreso a la subestación . Martine
colgó su móvil mientras se volvía hacia ellos. Se estaba reuniendo con el
Teniente para informarle sobre el caso. Le dije que todo había empeorado
bastante.
¿Vas a aceptar el trato del Siete de Picas? preguntó Carmen.
Dios, ella también no. Levi reprimió una respuesta molesta. Aún tenían
audiencia: personas que habían presenciado la conversación de primera
mano y otras personas, como Gibbs, que habían oído hablar de ella a
medida que las noticias se difundían por la subestación y todos volvían al
bullpen debido a su curiosidad.
No podemos intervino Martine, salvando a Levi del dolor de cabeza de
encontrar una respuesta que no fuera inflamable. Causaría pánico, sin
mencionar el crear la posibilidad de falsos asesinatos. Además,
establecería un mal precedente. Negociar con el asesino una vez solo los
incentivaría a intentarlo nuevamente en el futuro.
¿Y la persona a la que amenazó con asesinar?
No podemos asumir la responsabilidad por eso argument ó Levi. Era la
respuesta correcta, la respuesta aprobada por el consejero, aunque en su
mayor parte era una mierda. Si el asesino liquidaba a alguien mañana por
la noche, él, Martine e incluso Wen sentirían el peso de esa muerte por
siempre. Eso no cambiaba lo que tenían que hacer. No le daremos a este
asesino un trato especial solo porque apunta a personas que han cometido
crímenes. Nadie está por encima de la ley.
Eso no es realmente cierto, ¿verdad? La cara pálida de Gibbs se
sonrojaba con facilidad, y ahora se estaba poniendo rosa. Si Dreyer no
hubiera sido tan rico y poderoso, los Crímenes Financieros se habrían
movido sobre él hace meses. Y todos sabían que Campbell estaba
golpeando a su esposa, pero nunca pudimos hacer que los cargos se
mantuviesen. Al menos el Siete de Picas está haciendo algo.
Martine lo miró con incredulidad.
Cometer asesinato.
Gibbs alzó las manos en el aire y se explicó:
No digo que sea correcto. Por supuesto que no. Pero lo entiendo,
¿sabes? Lo entiendo muchísimo más de lo que entiendo a otros por vender
drogas a niños o violar a una mujer inconsciente o disparar contra un
vecindario de personas inocentes en una puta guerra de pandillas.
Martine y Gibbs continuaron discutiendo, pero las expresiones en el
grupo reunido demostraron que Gibbs tenía simpatizantes. Y eso, Levi
sabía, era el problema: si los crímenes de este asesino en serie se hicieran
públicos, este recibiría apoyo. Si bien la mayoría de la gente condenaría el
asesinato a sangre fría, muchos seguirían empatizando con la motivación.
El vigilantismo apelaba al lado más oscuro de la naturaleza humana, la
sed de justicia primaria que no conocía restricciones. Este asesino
confiaba en eso, tal vez incluso esperaba que las fuerzas del orden público
fueran menos diligentes en su búsqueda debido a eso.
No en el turno de Levi.
Capítulo 8
Cuando me miras, ¿piensas en un Papi? le preguntó Dominic a Carlos el
lunes por la noche.
Carlos tosió un trago de cerveza, entonces agarró una toalla de papel
para limpiarse la barbilla. Le dio a Dominic una mirada de sorpresa que se
volvió pensativa mientras sus ojos recorrían a Dominic de la cabeza a los
pies.
Sí, un poco.
Habiendo esperado que se rieran de eso, Dominic abrió la boca solo para
emitir un sonido estrangulado e indignado.
Oh, vamos, Dom . Carlos agitó una mano en su dirección. Eres un tipo
grande y musculoso, tienes vello en el pecho, la voz ronca… ¿Cómo se
convirtió exactamente esto en un tema de conversación?
Dominic suspiró y rascó las orejas de Rebel. Ella estaba sentada sobre
su pie derecho, apoyando todo su peso contra su pierna, su cabeza apoyada
en su rodilla.
Había estado pensando en su noche con Luis durante todo el día,
pensamientos intrusos distrayéndolo mientras intentaba trabajar. Cocinó
una lasaña vegetariana para el almuerzo, comió una pequeña parte de ella
y llevó el resto al apartamento de Carlos y Jasmine para cenar bajo el
pretexto de ‘demasiadas sobras’ que ambos habían entendido
inmediatamente. Pero Dominic había sentido que al menos les debía la
cena si los iba a usar como una caja de resonancia para un tema como este.
El tipo con el que me relacioné anoche me llamó Papi mientras estábamos
jodiendo.
Carlos soltó una carcajada y luego apretó los labios.
Lo siento. Sin embargo, esa no puede ser la primera vez que te sucede.
¡Lo es!
¿De verdad? ¿Con todos los twinky colegiales con los que te juntas?
Dominic rodó los ojos.
¿Qué esperas del sexo con alguien diez años más joven que tú?
preguntó Carlos. ¿Crees que un chico de la universidad se va a relacionar
contigo de la misma manera que lo haría con un chico de su edad? Eso no
va a suceder.
Mientras Dominic se movía con incomodidad, Rebel hizo un sonido de
jadeo y golpeó su cabeza contra su pierna. Acarició con su mano desde
entre sus orejas hasta el cuello.
Mirándole, Carlos frunció el ceño.
¿De verdad esto te está molestando? Lo entiendo si no te gusta ese tipo de
cosas, pero no es un insulto. En todo caso, es un cumplido.
Yo… La verdad era, que Dominic sabía por qué había tenido una
reacción tan fuerte a lo que había sucedido la noche anterior, esto le había
sucedido demasiado cerca de la maldita e inquietante conversación que
había tenido con su madre. Él disfrutaba su vida tal como era, ¿pero qué
tipo de futuro estaba a la vista?
Jasmine entró a la sala de estar desde la cocina, donde había estado
recalentando la lasaña en el horno.
¿De qué están hablando? preguntó mientras dejaba la bandeja al lado de
una pila de platos mal emparejados.
El ligue de anoche de Dom lo llamó Papi.
Eso es lo que obtienes por asalta r cunas afirmó ella rápidamente.
Cuando ella se sentó junto a Carlos en el sofá; él se movió inclinándose
hacia delante y sirviéndose, ella lo agarró del brazo y lo miró con
severidad hasta que él se recostó contra los cojines. Su pecho todavía
estaba vendado y los drenajes en su lugar, aunque le había dicho a
Dominic que podrían sacarlos mañana.
Diez años no es ser asalta cuna argumentó Dominic.
Tal vez no, pero ¿a dónde te llevara esto? Jasmine cortó la lasaña. En todo
el tiempo que te hemos conocido, nunca has tenido un novio formal.
He tenido novios.
Dije formal.
Oye, no puedes culparme de todo. Él aceptó el plato y el tenedor que
ella le tendió. ‘No preguntes, no lo digas19’ estuvo vigente todo el tiempo
que estuve en el ejército; lo cual es la mayor parte de mi vida adulta hasta
la fecha. No tenía muchas opciones.
Abriendo su propia botella de cerveza, Jasmine dijo:
19 No preguntes, no digas es la expresión con la que se conoce popularmente la política
sobre homosexualidad de las fuerzas armadas de los Estados Unidos desde 1993 hasta diciembre
de 2010. La ley prohibía a cualquier homosexual o bisexual revelar su orientación sexual o
hablar de cualquier relación homosexual, incluyendo matrimonios o lazos familiares, mientras
estuviesen sirviendo en el ejército. Por otra parte ‘no preguntar’ implicaba la prohibición para los
superiores de iniciar cualquier indagación o investigación sobre la orientación sexual de los
miembros del servicio si no se exhibía comportamiento prohibido.
Abandonaste el ejército hace cuatro años.
Touché. Dejando a un lado las apariencias, sin embargo, Dominic no se
oponía al compromiso en sí mismo. Él simplemente nunca había conocido
a un hombre con el que quisiera hacer un compromiso real.
Carlos y Jasmine… tuvieron la suerte de encontrarse, de encontrar a la
persona que era su mejor amiga, amante y pareja, todo en uno. Incluso en
un momento tan simple como este, comer sobras de una lasaña lado al
lado con el pie descalzo de Jasmine enganchado casualmente alrededor del
tobillo de Carlos, la fuerza silenciosa de su amor era palpable. El solo
hecho de estar cerca de ellos siempre levantaba el ánimo de Dominic.
¿A qué hora deberíamos irnos a la cita con tu médico mañana? le
preguntó a Carlos, cambiando completamente el tema. Ya había hablado lo
suficiente por una noche sobre sí mismo.
Después de la cena, llevó a Rebel a su departamento y cambió las
llaves del auto con Carlos, dejando su camioneta en el estacionamiento y
deslizándose detrás del volante del Toyota Camry negro de Carlos. Era un
automóvil mucho más sutil, capaz de mezclarse fácilmente con el tráfico,
algo que necesitaba esta noche.
Pasó el día ignorando a sus casos a favor de crear un mapa del flujo de
ketamina en Las Vegas. Utilizando las búsquedas de registros electrónicos
y llegando a la red de contactos que había establecido en toda la ciudad,
comenzó con los nombres que había recogido anoche y trabajó desde allí,
dibujando probables líneas de suministro a medida que avanzaba.
La mayoría de los potenciales clientes se habían convertido en
callejones sin salida. La Ketamina tenía muchos usos legales; en lugar de
fabricar el medicamento ellos mismos, sus clientes ilegales la habían
robado o la desviaron de fuentes legítimas que tenían licencia para
producirla, transportarla o administrarla. Casi todos los distribuidores que
él rastreó parecían tener su propias conexiones privadas… estaba
dispuesto a apostar por los profesionales que trabajaban con ketamina y
que estaban dispuestos a perder cantidades discretas de esta por algo de
dinero extra.
Esas conexiones eran demasiado difícil de que él las descubriese sin
los poderes reales de un agente de la ley, y de todas maneras eso no le
haría ningún bien. Distribuidores como esos producían rendimientos
pequeños, buenos para proporcionarla en círculos íntimos de fiestas y
clubes, pero no lo suficiente como para mantener el tipo de un asesino en
serie. Ellos también confiaban en las relaciones personales, que cualquier
asesino inteligente trataría de evitar tanto como fuese posible.
El asesino podría pasar por un distribuidor de poca monta a otro, pero
¿por qué arriesgarse cuando anticipaba que necesitaría un gran suministro
a largo plazo? Tenía más sentido establecer una fuente más grande e
impersonal desde el comienzo. Y había una persona que parecía ser el
enlace más probable en la cadena.
Juan Morales era un nombre con el que Dominic se había encontrado
varias veces mientras seguía las conexiones entre los distribuidores de la
ciudad. Suministraba regularmente al menos a otras cuatro personas no
solo con ketamina, sino con éxtasis, adderall y una gran cantidad de
analgésicos recetados. Todo ese producto tenía que venir de alguna parte.
Dominic había tardado unos segundos en rastrear el trabajo de día de
Morales, un puesto minorista en una de las tiendas CityCenter. Una breve
llamada al gerente de la tienda haciéndose pasar por un acreedor le había
servido, sumando a un rudo desprecio, y el horario de trabajo de Morales
para ese día. Ahora tenía el tiempo justo para ir a la Strip antes de que
Morales saliera.
Los registros del DMV indicaban que Morales no era dueño de un
automóvil ni poseía una licencia de conducir, por lo que Dominic confiaba
en la probabilidad de que él utilizara el transporte público. Pasar el
CityCenter en un automóvil en el denso tráfico nocturno no era el enfoque
más viable; en su lugar, Dominic se paseó arriba y abajo por la Strip entre
las dos paradas de autobús más cercanas al lugar de trabajo de Morales,
manteniendo la imagen de la identificación del estado de Nevada de
Morales en la consola central como referencia.
Efectivamente, en su segunda vuelta, vio a Morales esperando en una
parada en el lado este de la Strip. Morales era un atractivo hombre latino,
de unos veintitantos años, con cabello oscuro peinado hacia atrás y un
cuerpo delgado que a Dominic no le importaría ver mejor bajo diferentes
circunstancias. Mientras pasaba, Dominic vio que Morales saltaba de su
asiento bajo el refugio y se lo ofrecía a una anciana que acababa de llegar.
Como estaba en el lado equivocado de la calle, Dominic tuvo que
continuar hacia el sur hasta que pudo regresar al lado norte. Cuando llegó
a la parada del autobús, Morales ya se había ido, pero los autobuses
urbanos eran fáciles de seguir en el tráfico lento. Dominic verificó el
horario del autobús en su teléfono para confirmar la ruta y lo vigiló
mientras lo alcanzaba gradualmente.
Morales bajó en una parada de autobús del centro y se dirigió
directamente al bar más cercano. Dominic se aparcó en uno de los
limitados espacios de estacionamiento de la calle, y se resignó a una larga
noche.
Durante las siguientes horas, Morales saltó de bar en bar por todo el
vecindario, aunque si era por negocios o placer, Dominic no podría
decirlo. Él parecía ser un tipo popular y amistoso, intercambiando amplias
sonrisas y golpes en la espalda con las personas con las que se topaba en la
acera.
Dominic no iba a averiguar demasiado sobre su clientela de esta
manera. Sería mejor si pudiera seguir a Morales adentro y observarlo en
acción, pero una de las desventajas del tamaño de Dominic era que no
podía pasar desapercibido. Si Morales lo veía en más de un lugar,
levantaría sus sospechas.
Podría tratar de organizar un encuentro casual en uno de estos bares
durante la semana siguiente, entablar una conversación con Morales como
si no supiera quién era y ver a dónde le llevaba eso. Era una técnica que en
el pasado había usado con gran efecto.
Por supuesto, todas las otras veces que lo había hecho, había sido en
busca de un fugitivo por el cual le pagarían una recompensa por encontrar.
Había pasado todo el día realizando trabajo de investigación no pagado
que nadie le había pedido que hiciera, en lugar de rastrear a personas que
tenían precios reales sobre sus cabezas. ¿Por qué perdía el tiempo de esta
manera?
Era solo que… No podía sacudirse la imagen del cuerpo putrefacto de
Goodwin. Había visto horrores con los Rangers, cosas que nunca olvidaría,
pero nada exactamente parecido a la escena del crimen del sábado. El
desprecio con que el asesino había manejado el cuerpo de Goodwin, la
arrogancia pura y la sensación de superioridad que había aparecido en el
cuadro, era como si el asesino no hubiese considerado a Goodwin en
absoluto humano. Dominic no podía concentrarse en nada más, sabiendo
que una persona así estaba paseándose por la ciudad planificando su
próximo asesinato.
Poco después de las once, Morales salió del último bar y se subió a un
automóvil con otro hombre. Dominic los dejó avanzar media manzana de
distancia antes de apartarse de la acera para seguirles, anotando la marca,
modelo y matrícula en un bloc de notas sobre la consola central.
Se dirigieron al este, dentro de una zona más residencial, y después de
unos minutos, la nuca de Dominic se erizó de inquietud. El vecindario por
el que ahora cruzaban estaba económicamente deprimido, conocido por su
alta tasa de criminalidad. Las señales del abandono de la ciudad estaban en
todas partes: edificios derruidos, aceras agrietadas, farolas rotas que nadie
se había molestado en reemplazar. Este no era el lugar donde Morales
vivía, así es que, ¿qué estaba haciendo él aquí?
El auto se detuvo frente a una pequeña casa donde varios hombres y
mujeres jóvenes estaban saliendo para fumar en el porche delantero.
Morales bajó del auto, dio una palmada en el techo para despedirse del
conductor y trotó hacia la casa, saludando alegremente a la gente antes de
entrar. Su amigo en el auto se alejó.
Dominic se atrevió a acercarse, avanzando poco a poco a lo largo del
lado opuesto de la calle. Cuando se acercaba, una de las mujeres se volvió
hacia un lado para apagar el cigarrillo en un cenicero, dándole una buena
vista de su brazo desnudo y musculoso, y el tatuaje negro abstracto de un
avispón que se preparaba para atacar. El hombre al lado de ella tenía el
mismo tatuaje en un lado de su cuello. Y el símbolo del avispón estaba
pintado con spray en la esquina de la puerta del garaje de la casa.
Este era un maldito territorio de pandillas.
Dominic detuvo el automóvil donde estaba, apretando las manos en el
volante. Ninguna de sus fuentes había mencionado nada sobre el hecho de
que Morales estuviera en metido con pandillas. Pero esta casa, y esta
gente, pertenecían indiscutiblemente a Los Avispones.
Lo que era un gran letrero luminoso de neón indicando que Dominic
debía retroceder. Aunque se resistía a la idea de admitir la derrota, no
estaba equipado para manejar la posible participación de pandillas en el
tráfico de drogas. Más inteligente era dar a los policías la información que
había averiguado hasta ahora y dejar que lo tomaran desde aquí.
También sería inteligente alejarse ahora antes de que le disparasen en el
culo.
Él se dirigió hacia su propio vecindario. Una vez que estuvo en una
parte más segura de la ciudad, se detuvo en una estación de servicio para
llenar el tanque de Carlos, luego se metió dentro de la tienda para tomar
un burrito, una bolsa de papas fritas, y como se sentía culpable por toda la
comida chatarra, una banana.
Ya estaba acabando el burrito, la bolsa con el resto de las cosas
colgando de su mano libre, cuando salió de la tienda. Había algo metido
debajo de los limpiaparabrisas en el del Camry, y él gimió. No estaba de
buen ánimo como para lidiar con los volantes de un casino en este
momento.
Continuó caminando, pudo ver mejor el parabrisas y se detuvo en seco,
ahogándose con la boca llena de burrito.
No era un volante. Era un naipe. E incluso desde aquí, podía ver que era el
siete de picas.
Se obligó a tragar la comida y dejó caer el burrito en la bolsa.
Sintiéndose como si estuviera caminando en un sueño, avanzó hacia el
automóvil y cogió la carta del parabrisas. No había nada inusual en eso;
era la misma marca común y omnipresente que se vendía en todas partes
en Estados Unidos. La misma marca de la que estaba en la escena del
crimen de Goodwin.
La volteó y exhaló en una fuerte exhalación. Una simple cara sonriente
estaba dibujada en marcador negro contra el fondo rojo abstracto.
Capítulo 9
Capítulo 10
Cuando descubra quién es el responsable de esto, tendrá un infierno que
pagar dijo Wen a la multitud en la sala de informes.
Levi nunca antes lo había visto tan enojado. Sus manos estaban
apretadas a cada lado del podio con los nudillos blancos, sus fosas nasales
brillaban mientras miraba alrededor de la habitación. Muchas de las
personas allí reunidas se miraban las manos o hacia el piso en lugar de
mirarle a los ojos.
Basado en las conversaciones que había escuchado el día anterior, Levi
tenía algunas fuertes sospechas en cuanto a la fuente de la fuga, el Jefe
Jonah Gibbs entre ellos, pero él no era un soplón. Además, si Gibbs era el
responsable, la verdad saldría tarde o temprano; el hombre no podía
mantener la boca cerrada ni para salvar su vida.
La fuga no había sido tan mala como podría haber sido. Aunque la
autodenominada ‘misión’ del asesino en serie había sido compartida con
la prensa, junto con los detalles del naipe que se había dejado en las
escenas, la forma real de la muerte y el uso de la ketamina habían quedado
fuera. Si hubiera algún asesino imitador, sería fácil de detectar.
Wen continuó masticándonos durante un par de minutos antes de quedarse
sin energía y se volviese a nuevos asuntos.
Robos nos envió los archivos de tres robos de oficinas veterinarias en
todo el Valle de Las Vegas que ocurrieron en las últimas dos semanas
informó. Fueron los típicos destrozo-robo, donde toman cualquier cosa a
la vista con algún valor, por lo que no parece a primera vista que la
ketamina fuese el objetivo principal. Teniendo en cuenta nuestras pistas,
sin embargo, el momento es demasiado coincidente como para ignorarlo
señaló con la cabeza a Levi y Martine. Repasemos los casos por posibles
enlaces al asesino.
Sí, señor asintió Martine.
Narcóticos también compartió su información sobre las fuentes locales
de ketamina ilícita. Desafortunadamente, es bastante escasa, la ketamina
nunca ha sido una prioridad para el departamento. Parece que en su
mayoría son traficantes de poca monta que suministran fiestas y clubes.
Aun así, tendremos que investigarlo.
No creo que podamos descartar la posibilidad de que el asesino haya
adquirido la ketamina legalmente intervino Levi, esto había estado
picando en el fondo de su mente por un tiempo.
Wen alzó las cejas, invitándolo a seguir.
La ketamina es una sustancia controlada, pero tiene muchos usos
legales. El asesino podría tener acceso legítimo a él, en cuyo caso
estaríamos llegando a esto desde el ángulo equivocado. Me gustaría seguir
con esa posibilidad también.
Bien pensado. Solo manténganme actualizado. Wen volvió su atención
hacia la habitación en general. Si el asesino cumple su palabra, tenemos
hasta el domingo antes de que se hagan con su próxima víctima.
Utilizaremos todos los recursos a nuestra disposición para asegurarnos de
que eso nunca suceda.
***
Después de la sesión informativa, Levi y Martine revisaron los
archivos de los casos de robo, extendiendo la información a través de sus
escritorios unidos mientras examinaban detenidamente todo.
Creo que tenemos que volver a entrevistar a las víctimas afirmó
Martine, una vez que se hizo evidente que no iban a sacar mucha
información útil de esta manera.
Estaba pensando lo mismo. Llamaré al primer vete rinario de la lista.
Cuando Levi cogió el teléfono de su escritorio, vio a Dominic caminando a
zancadas por el bullpen y murmuró: ¿Ah, ahora qué?
Martine lo escuchó y giró su silla para mirarlo acercarse.
Oye, Dominic, qué es…
Dominic arrojó una pequeña bolsa Ziploc en el espacio compartido
entre sus escritorios. Contenía un único naipe, boca arriba para revelar el
siete de picas.
¿Qué demonios significa esto? inquirió Levi.
Dímelo tú. Anoche encontré esto en el parabrisas de mi auto. Y esa no
es la peor parte. Dominic volteó la bolsa para mostrarles la parte posterior
de la tarjeta y la cara sonriente dibujada con marcador negro.
La silla de Levi chirrió contra el linóleo cuando él se sacudió hacia atrás.
Whoa exclamó Martine, con los ojos muy abiertos.
¿Esto es del asesino? Dominic cruzó los brazos sobre su pecho. ¿Me dejó
esto? ¿Me está vigilando?
Su voz estaba tirante por la tensión, como si estuviese apenas
sosteniendo su mierda. Levi y Martine mantuvieron un intercambio breve
y silencioso en el que se hablaron a través de significativas miradas y
microexpresiones, en las que él le suplicaba que se hiciera cargo y ella se
negaba rotundamente. Levi sabía por qué, Dominic se estaba dirigiendo a
los dos, pero solo porque era demasiado cortés para ignorar a Martine
cuando ella estaba sentada allí. Su lenguaje corporal había dejado en claro
que había venido buscando a Levi.
Cediendo a lo inevitable, Levi se levantó y recogió la bolsa de plástico.
Vamos a un lugar más privado.
Llevó a Dominic a una sala de entrevistas cómodamente amueblada,
uno de los espacios donde las víctimas y los parientes desconsolados eran
interrogados. Mientras Levi se sentó ante la mesa en medio, Dominic se
mantuvo de pie, caminando de un lado a otro de la habitación. Levi no
intentó disuadirle de hacerlo; mejor que él trabajase su energía nerviosa de
esta manera que encontrar una salida más destructiva.
Vi el Review Journal esta mañana dijo Dominic, antes de que Levi
pudiera hacer alguna pregunta. ¿Ahora le están dando un nombre a este
fenómeno?
Esa no fue mi decisión.
Dominic hizo un ruido frustrado y metió las manos en los bolsillos de
su chaqueta. Levi encontró su cuerpo moviéndose a una posición de
combate en su silla, listo para saltar en cualquier momento. Estar
confinado en un pequeño espacio con un hombre con la considerable
fuerza y tamaño de un Dominic obviamente agitado estaba poniendo en
marcha su entrenamiento, a pesar de que confiaba en que él nunca lo
amenazaría físicamente.
Encontraste el naipe anoche afirmó Levi. Eso fue antes de que se
conociera la noticia, por lo que no fue un imitador.
No. Tiene que venir del propio asesino o de alguien del departamento de
policía.
¿Una broma pesada, tal vez? Levi tuvo que plantears e la posibilidad
incluso si no lo creía posible. ¿Alguien que sabía que eras tú quien
encontró a Goodwin y quiso enojarte?
Dominic frunció el ceño.
Estaba conduciendo el automóvil de un amigo, no mi propia
camioneta, y sucedió en una estación de servicio en la que nunca había
estado antes, después de haber estado conduciendo durante horas, lejos de
donde vivo o trabajo. El que lo hizo tuvo que haberme seguido para
haberme encontrado allí.
No necesariamente. ¿Revisaste el automóvil en busca de un rastreador
GPS?
Dominic se detuvo en seco, cerrando los ojos mientras se frotaba el rostro
con la mano.
No. Ni siquiera se me ocurrió eso… mierda. Debo advertir a Carlos...
Dominicle interrumpió Levi, y esperó a que Dominic abriese los ojos
antes de continuar. ¿Qué estabas haciendo anoche cuando esto sucedió?
La expresión culpable que cruzó el rostro de Dominic le indicó que
estaba en el camino correcto. Si Dominic había sido seguido o rastreado a
través del GPS, era demasiado esfuerzo para que alguien fuese a él
buscando jugarle una broma pesada, especialmente porque no estaba
conduciendo su propio automóvil. Tenía que haber sido el asesino, y este
no perdería el tiempo a menos que Dominic fuese una especie de amenaza.
Después de un pequeño momento de vacilación, Dominic sacó una
bolsa Ziploc del bolsillo más grande de su chaqueta y la colocó sobre la
mesa. Ésta estaba llena de bolsitas de polvo blanco y viales de un líquido
claro.
Levi presionó sus manos a ambos lados de su rostro, mirando la bolsa
mientras luchaba por mantener la compostura.
¿Estás jodidamente loco, trayendo tanta ketamina a una estación de
policía? ¿Qué estabas pensando?
He estado tratando de rastrear el flujo de ketamina en la ciudad. Requirió
hacer algunas compras.
Te das cuenta que podría arrestarte por esto.
Hazlo si vas a hacerlo dijo Dominic con impaciencia.
Levi apoyó los codos sobre la mesa y enterró el rostro entre sus manos
durante unos segundos. Entonces las pasó por su cabello y miró hacia
arriba.
Solo guárdalas, y dame tu palabra de que te desharás de ellas tan pronto
como te vayas.
Considéralo hecho. Dominic recogió la bolsa de la mesa y se la guardó
en el bolsillo. Pude poner mis manos en tanta ketamina en una sola noche
en Stingray simplemente a través de pequeñas transacciones con varias
personas. Al principio, pensé que el asesino podría estar haciendo lo
mismo, saltando de un vendedor de poca monta a otro, lo que los haría casi
imposibles de encontrar. Pero cuanto más lo pensaba, menos probable me
parecía.
Sigue . Si esta persona está planeando a largo plazo asesinatos
múltiples, y primero quiere anestesiar a cada víctima… eso requerirá de
una gran cantidad de ketamina. La solución más segura es que tengan una
única fuente que le provee volumen constante y que no atraiga la atención
indebida.
Levi asintió. Exactamente era el por qué él había considerado que el
asesino podría tener acceso legal a la droga.
Hay un hombre llamado Juan Morales que suministra un montón de
diferentes medicamentos y drogas recreativas a múltiples distribuidores en
toda la ciudad, incluida la ketamina. Ayer por la noche, lo seguí y descubrí
que pertenece a una banda. Los Avispones.
Levi se reclinó en su silla, sorprendido. Los de narcóticos no les habían
dado alguna pista del interés de las pandillas en las ventas de ketamina,
pero claro, su información había sido en general escasa. Su división tendía
a centrarse más en las operaciones a gran escala que distribuían drogas
como la metanfetamina y la heroína, y menos en las drogas de grupo como
la ketamina y el éxtasis, que pasaban principalmente de amigo a amigo.
No puedo probar que Los Avispones estén directamente involucrados,
pero… Dominic se encogió de hombros. Me parece que una pandilla
tendría las conexiones necesarias para establecer el tipo confiable de
suministro que un asesino en serie podría necesitar, sin hacer demasiadas
preguntas.
Y si se encontraran frente a un aumento repentino en la demanda, podrían
organizar algunos robos para satisfacerla.
Dominic sacudió su barbilla hacia el naipe. De camino a casa, me
detuve en una gasolinera, y eso estaba en mi parabrisas cuando salí de la
tienda. Lo que no puedo entender es lo que significa. ¿El asesino me está
advirtiendo? ¿O simplemente encuentra divertido lo que estoy haciendo?
La cara sonriente lo hace ambiguo dijo Levi. El símbolo podría ser
burlón, o podría ser genuinamente juguetón; ellos no sabían lo suficiente
sobre el asesino como para estar seguros. Obviamente, llamaste su
atención ya que fuiste quien encontró a Goodwin, y te está vigilando. Lo
cual es una razón más para que te mantengas completamente alejado de
este caso.
No soy tan estúpido como para perseguir a una pandilla, si eso es lo que
estás diciendo.
Lo dice el hombre que mostró una bolsa llena de ketamina a un detective
en medio de una estación de policía.
Dominic suspiró y finalmente sacó una silla de la mesa y se sentó.
Punto a tú favor. Pero no estoy tratando de que me maten. Yo solo… Tengo
problemas en dejar ir esto.
Lo entiendo afirmó Levi en voz baja. La muerte en batalla no era lo
mismo que el asesinato a sangre fría, y Levi había visto escenas de
asesinatos premeditados golpeando a militares veteranos dentro de la
fuerza de la misma manera que lo hacían con cualquier otro policía
novato. Y eso era dejando de lado los elementos de la psicopatía en estos
asesinatos, que eran horripilantes sin importar cuán experimentada fuera
una persona. Llevaré el naipe al laboratorio de criminalística para que
puedan buscar rastros de evidencia.
Mis huellas están en él. Lo levanté con mis manos cuando lo encontré.
Está bien. Aún tenemos tus impresiones de la escena de Goodwin para
eliminación.
No vas a encontrar nada útil dijo Dominic con gran desazón.
Eso era casi seguro, pero aún así tenían que intentarlo. Levi echó su
silla hacia atrás, preparándose para ponerse de pie, y recogió la bolsa. Al
darse cuenta de que Dominic todavía parecía preocupado, dijo:
Dudo que en este punto estés en un peligro real. El asesino solo apunta
a personas que han cometido delitos graves, y tú no encajas en ese perfil.
A menos que considere en su cereb ro deformado, el tratar de
encontrarle como un crimen. Leí en el artículo que el asesino llamó
directamente a la policía para alardear de lo que estaba haciendo. No me
puedo imaginar lo mucho que asustó a quien sea con quien habló.
Levi apretó los labios.
Fui yo.
Dominic arqueó las cejas.
¿De verdad? ¿Por qué tú?
No lo sé. Levi había estado tratando de resolverlo por sí mismo. Podría
haber sido porque era uno de los líderes en el caso, ¿pero entonces por qué
llamarlo a él y no a Martine? ¿De verdad era porque había matado a Dale
Slater, o simplemente había sido el asesino quien le había pinchado con
algo obviamente hiriente para desequilibrarlo?
Mierda suspiró Dominic. Eso debe haber sido una locura.
No fue divertido. Pero me dio lo suficiente como para estar seguro de que
tú estarás a salvo del asesino si te mantienes alejado del caso.
Sí, sí, te escuché fuerte y claro, detective.
Regresaron al bullpen, donde Dominic siguió a Levi hasta su escritorio
para poder despedirse de Martine. Levi estuvo ocupado durante un par de
minutos con un oficial uniformado que tenía preguntas sobre un caso
diferente; cuando regresó, Dominic estaba estudiando los archivos de robo
sobre el escritorio con una mirada pensativa en su rostro.
Molesto, Levi cerró de golpe el archivo más cercano.
Vete a casa y haz el trabajo por el que realmente te pagan.
Dominic le lanzó su característica sonrisa desarmadora, la primera vez
que sonrió desde que apareció. Hasta ese momento, a Levi no se le había
ocurrido lo extraño que era ver a Dominic tan serio durante tanto tiempo.
Es un gran consejo aseguró Dominic. Buena suerte con el caso.
Una vez que él se había ido, Martine dijo:
Ese hombre está muy bien, no sé cómo lo hace en la calle sin que la gente
intente treparlo como un árbol.
Supongo que él es tá bien, si no te molestan los gigantes idiotas que
nadan en su propia testosterona respondió Levi, pero estaba pensando en
cómo Dominic no había hecho ningún intento por ocultar su propia
vulnerabilidad frente al mensaje del asesino, y cómo su primer
pensamiento después de considerar que el automóvil que había prestado
pudo haber sido comprometido había sido la preocupación por su amigo.
***
El robo tuvo lugar la noche del miércoles veintitrés, ¿Es correcto eso?
Martine le preguntó al primer veterinario que habían programado visitar,
una doctora Alison Sheffield.
Sí, eso es correcto. Sin embargo, no pudimos determinar exactamente
cuándo, porque no descubrí el robo hasta la mañana siguiente.
¿Nadie en la zona escuchó o vio algo sospechoso en algún momento de la
noche?
Dios mío, no. Ninguno de los negocios por aquí están abiertos más allá de
las siete; todo el vecindario para las ocho está muerto.
Levi escuchó la entrevista con la mitad de su mente en ello mientras
caminaba lentamente por la sala de espera. La oficina era reducida, era una
pequeña práctica privada propiedad en su totalidad del Dr. Sheffield. Ella
era la única veterinaria del personal, que consistía en la recepcionista, un
técnico veterinario y ella.
En este momento, solo había un paciente en la sala de espera, una
anciana que parecía no estar perturbada por la presencia de dos detectives
y la discusión del robo. Un Yorkshire Terrier estaba en su regazo, mirando
a Levi con ojos curiosos y orejas aguzadas.
Un vecindario tranquilo, una oficina pequeña, medidas de seguridad
irrisorias, robar este lugar había sido un juego de niños. Sin embargo, para
saber que sería de esa manera, los perpetradores tendrían que haberlo
verificado primero.
El método más común de determinar un objetivo de robo era ingresar
como repartidor o reparador, pero Theft ya había ido por ese camino.
Sheffield había negado cualquier trabajo de reparación o de reconstrucción
en la oficina en las semanas previas al robo, y las únicas personas
encargadas de las entregas habían sido las habituales a las que ella conocía
por su nombre de pila.
Cuando Levi completó su recorrido por la habitación, se acercó a la
mujer con el Yorkie. El pequeño perro comenzó a retorcerse, esforzándose
para ir hacia Levi contra el agarre de la mujer.
Levi sonrió. Él siempre había tenido un punto débil por los perros, y este
era particularmente adorable. Extendiendo su mano preguntó:
¿Está bien si yo…?
Oh por supuesto. Él es muy amigable.
Levi dejó que el perro olfateara sus dedos, luego le dio una buena caricia
en el mentón. El perro se retorció extasiado.
Había una manera fácil de entrar a la oficina de un veterinario sin levantar
ninguna sospecha.
Levi le dio al perro una última palmadita y se dirigió hacia donde
Martine y Sheffield todavía estaban hablando. Esperó un descanso en la
conversación para preguntar:
¿Cree que podríamos obtener una copia de su agenda de citas durante las
dos semanas previas al robo?
No veo por qué no. Sheffield se volvió hacia la recepcionista, que
había estado escuchando con absoluta fascinación. Marissa, ¿Te importaría
hacerlo?
A Marissa no le importaba en absoluto, y además, estaba feliz de
hablar a solas con Levi mientras Sheffield se llevaba a Martine para que
viese cómo se guardaban las sustancias controladas. Levi prestó atención,
la información útil podía provenir de cualquier fuente, pero parecía ser un
chisme inofensivo.
Se fueron poco después y continuaron con las siguientes dos
veterinarias que habían sido atacadas. A primera hora de la tarde, se
dirigieron a la estación, haciendo una parada rápida en el camino en una
tienda de delicatessen para el almuerzo.
Las similitudes entre los tres objetivos habían saltado.
Todas las pequeñas prácticas privadas con horario de oficina regular
que nunca dejan animales durante la noche recapituló Levi mientras se
paraban a un lado del mostrador, esperando que llamaran su número. No
hay prácticas con múltiples veterinarios en el personal, ningún hospital de
animales que abra hasta tarde.
También todos con débiles sistemas de seguridad. Martine abrió una
botella de refresco de cereza y bebió un sorbo.
Objetivos fáciles y de bajo riesgo.
¿Crees que los delincuentes revisaron las oficinas haciéndose pasar por
pacientes?
Es lo que yo hubiera hecho. Tendremos que hacer una referencia
cruzada de las tres agendas de citas para ver si alguno de los nombres se
superpone. Probablemente deberíamos también compararlos con el posible
grupo de sospechosos.
Las referencias cruzadas son mis favoritas dijo Martine con exagerado
entusiasmo, y luego se volvió hacia el mostrador cuando llamaron su
número.
De regreso en la estación, la lista de sospechosos potenciales los estaba
esperando. Había una cantidad deprimentemente grande de personas en el
Valle con antecedentes penales que incluían crímenes motivados por
justicia o auto justificación, ya sea por ser engañados o aparentemente
legítima autodefensa. Un documento separado adicional enumeraba a
todos los empleados del LVMPD que habían usado la fuerza en el
cumplimiento del deber.
Debido a que estaba en orden alfabético, el nombre de Levi estaba en la
parte superior.
Abrams, Levi. Detective de homicidios. Disparo fatal del perpetrador
durante una crisis de rehenes. Catalogado como homicidio justificado. Sin
cargos.
Sus ojos se centraron en la frase ‘homicidio justificado’.
Técnicamente, cualquier asesinato de un ser humano por otro era un
homicidio, independientemente del contexto o la intención. No todos los
homicidios eran asesinatos.
Pero no pudo pasar de la palabra justificado.
Esta lista también era larga. Jonah Gibbs estaba cuatro veces allí, y
esos eran solo los incidentes formalmente reportados. Pero nada de lo que
Gibbs había hecho era tan malo como Keith Chapman.
Chapman, Keith. Oficial de policía. Asalto agravado y agresión de
sospechosos durante el arresto. Investigación pendiente de asuntos
internos y posibles cargos criminales.
Mientras Chapman había estado custodiando a un acusado de abuso
sexual infantil, el hombre había empezado a burlarse de él con las cosas
que había hecho, y, según todos los informes, Chapman solo acabo por…
estallar. Les tomó tres oficiales más para sacarlo, pero ya había herido al
hombre tan severamente que había requerido una cirugía reconstructiva
para que él pudiese comer y hablar.
Aunque Levi no simpatizaba con esa escoria, un policía que no podía
controlarse a sí mismo no tenía lugar en la fuerza. Tanto si el fiscal del
distrito seguía o no con los cargos, no había forma de que Chapman
recuperara su trabajo después de toda la terrible prensa que había traído el
LVMPD.
A diferencia de Levi, que mató a tiros a un hombre y luego regresó al
trabajo dos días después.
Tal vez deberías tomar el ángulo del historial criminal dijo
abruptamente él empujando sus copias de las listas hacia Martine a pesar
de que ella tenía la suya. Compararé los horarios entre sí, y también quiero
hacer un seguimiento del líder de la pandilla de Dominic.
Ella le lanzó una mirada penetrante, pero no lo contradijo.
Pasaron un par de tediosas horas surcando a través de los horarios de
las agendas de las veterinarias sin suerte alguna. Ninguno de los nombres
en las tres listas se correspondía entre sí, o aparecía algún conocido
miembro de Los Avispones. El puñado de conexiones que encontraron
entre los pacientes de las veterinarias y el historial criminal fueron
callejones sin salida, pacientes de larga data bien conocidos por el
veterinario en cuestión. Eventualmente, Martine redirigió sus energías
hacia la compilación de una lista de veterinarias en el área que cumplían
los mismos criterios que las que habían sido robadas, en caso de que
pudieran ser futuros objetivos.
Aburrido y frustrado, Levi hojeó las agendas al azar. Cada veterinario
usaba un formato diferente, pero todos incluían la misma información
básica: nombre y el número de teléfono del dueño de la mascota, la raza,
el sexo y la edad del animal. Mientras sus ojos vagaban por las páginas,
hizo una pausa en medio del giro de una página y regresó.
Mastín tibetano macho, siete años. ¿No había visto este mismo perro
en las agendas de otros veterinarios? Le llamó la atención porque el
Mastín Tibetano era una raza relativamente rara, especialmente en un
ambiente caluroso como Las Vegas.
Puso a un lado la agenda del Dr. Villa y recogió el del Dr. Sheffield.
Encontró la cita en cuestión un par de minutos más tarde: diferentes
nombres para el perro y el dueño, un número de teléfono diferente, pero
toda la información de identificación del perro era la misma. Una revisión
de la tercer agenda y encontró al perro allí también, nuevamente con los
datos cambiados.
Estábamos buscando a la misma persona yendo a los tres veterinarios
explicó Levi a Martine, rompiendo una sólida media hora de silencio.
Deberíamos haber estado buscando el mismo animal.
Le mostró las tres citas separadas que había marcado.
Nunca he oído hablar de un Mastín tibetano dijo ella mientras las
examinaba.
Exactamente. Incluso con una raza más común, sería sospechoso si
apareciera uno del mismo sexo y edad en los tres veterinarios en un par de
semanas. ¿Una raza inusual como esta? De ninguna manera es una
coincidencia.
Ya un paso por delante de él, ella dijo:
Si llamamos a estos otros veterinarios, podemos averiguar cuáles están
siendo evaluados como próximos objetivos.
Mientras ella lo hacía, él revisó los nombres y números de teléfono
asociados con cada cita, solo para ser minucioso. Como era de esperar,
todos eran falsos.
Tengo dos veterinarios que trataron a un mastín tibetano la semana
pasada informó ella después de que terminase su última llamada
telefónica. Ambos están dispuestos a hacer tiempo para hablar con
nosotros mañana por la mañana para responder preguntas, y mientras
tanto, les aconsejé sobre el riesgo y les recomendé que reforzaran su
seguridad.
Genial. Los hombros de Levi se relajaron un poco, finalmente, algunos
progresos reales.
Justo a tiempo, también, porque tengo que irme o voy a llegar tarde.
Ella comenzó a limpiar su escritorio, enderezando sus montones de
papeles y carpetas.
Había olvidado el juego de sóftbol de su hija esta tarde. Los dos hijos
de Martine estaban muy involucrados en todo tipo de actividades, y a él
nunca le importaba cubrirla cuando se iba una hora o más temprano para
asistir.
Voy a quedarme un rato, conseguir un poco de papeleo hecho. Dile a
Mikayla que le deseo buena suerte.
No te quedes hasta demasiado tarde se despidió ella mientras salía.
Levi sonrió, asintió y no se movió de su escritorio durante las siguientes
dos horas y media.
Este papeleo no tenía que estar terminado esta noche. No había razón
alguna por la que no pudiera irse a casa… excepto por el hecho de que él
no quería hacerlo.
El resplandor de su noche y la de Stanton se había arruinado por lo mal
que Stanton había tomado la historia del Siete de Picas. Una vez más, le
había suplicado a Levi que considerara renunciar a su trabajo, y una vez
más, Levi había salido en medio de la discusión. Los mismos patrones
disfuncionales, repetidos una y otra vez.
Levi siempre había querido ser detective, aunque como un chico
desgarbado y torpe, nunca imaginó que eso podría ser algo más que un
sueño imposible. Ahora no podía imaginarse haciendo otra cosa. Pensó
que Stanton lo entendía.
Iba a quedarse sin trabajo por hacer sobre su escritorio mucho antes de
que estuviese listo para irse a casa, por lo que decidió salir y explorar los
vecindarios en torno a los dos objetivos potenciales que habían
encontrado, ver si alguien había notado algún comportamiento sospechoso
últimamente en el área. Era el tipo de tarea que normalmente se le
asignaría a un oficial uniformado, pero no había ninguna razón por la que
no pudiera hacerlo él mismo.
Tuvo que firmar por un auto de la reserva del departamento, aunque él
era dueño de un auto, la proximidad del penthouse a la subestación y el
fácil acceso de Stanton a un servicio de automóviles había significado que
él no había sacado el suyo del garaje desde que se mudó. Eligió uno de los
sedanes al azar y se dirigió a su primer destino.
Como ocurría a menudo, la búsqueda resultó ser un ejercicio frustraste.
Ninguno de los vecinos de la veterinaria había observado nada fuera de lo
común recientemente, y les molestaba tener que detenerse para hablar con
un policía cuando trataban de cerrar y llegar a casa. Levi les dio su tarjeta,
sabiendo que las posibilidades de que alguien no la tirara directamente a la
basura eran escasas en el mejor de los casos.
Para cuando alcanzó el segundo objetivo potencial, ya no tenía sentido;
todo estaba cerrado. Al igual que el vecindario de Sheffield, esta era una
tranquila zona comercial lejos de las zonas turísticas de la ciudad, una
larga franja de tiendas y prácticas profesionales que no solían permanecer
abiertas hasta tarde: una pequeña firma de abogados, un contador, una
joyería. La única señal de vida era una sola camioneta que quedaba en el
estacionamiento.
Levi aparcó, en el otro lado del estacionamiento, y dejó caer la cabeza
hacia atrás en el asiento con un suspiro. ¿Cuánto tiempo tardaría en
admitir lo patético que era? Las cosas con Stanton no iban a mejorar
mientras él estuviese aquí sentado, abatido. Necesitaba irse a casa.
Un destello de movimiento llamó su atención, fuera del lugar en el
desierto estacionamiento. Cuando entrecerró los ojos, pudo distinguir a
alguien moviéndose en la cabina de la camioneta, un hombre grande, por
lo que parecía…
Hijo de puta maldijo él.
***
Dominic fue alertado de la presencia de Levi por los dos agudos
ladridos de advertencia de Rebel, su señal de que se acercaba un extraño.
Él le recompensó, le dijo que se sentara, y luego bajó la ventanilla del lado
del conductor cuando Levi golpeó el cristal.
¿Algún problema oficial? preguntó inocentemente.
Tienes que estar bromeando. Levi lo inmovilizó con una mirada
amenazadora. Debes tener un maldito deseo de morir.
Pensé que habías dicho que el asesino no me atacaría.
¡Yo soy el que va a matarte! exclamó Levi, aunque parecía más exasperado
que genuinamente enojado.
Rebel miró alrededor de Dominic, examinando al recién llegado. Levi
la miró, sus fríos ojos grises se calentaron ligeramente mientras parte de la
tensión desapareció de su rostro.
¿Sacaste a tu perro a cazar ladrones? preguntó.
Es un perro entrenado en protección personal afirmó Dominic. Confío
en que ella cuidara mi espalda más de lo que confío en la mayoría de los
humanos.
¿Cómo supiste que debías venir aquí?
Después de que Dominic había visto las direcciones de los veterinarios
en la estación, se había pasado el resto de su camino a casa tratando de
convencerse de no seguir esto. Cuando eso no funcionó, él pensó... jódete,
si no podía dejarlo, bien podría comprometerse con esto.
Jasmine había tenido que trabajar, entonces Dominic había llevado a
Carlos a su cita de seguimiento con su cirujano. Mientras esperaba,
aprovechó el wifi de la oficina para investigar. Las similitudes entre las
tres oficinas y sus barrios habían sido evidentes, pero fueron los
empleados quienes más le habían interesado.
Todos los técnicos veterinarios en las oficinas que fueron asaltados son
amigos en Facebook le informó a Levi. Pertenecen a una organización
local de redes de profesionales y educación continua, por lo que todos se
conocen entre sí. Miré hacia atrás a través de sus publicaciones en las
redes sociales durante las últimas semanas, y una técnico veterinaria con
el nombre de Christina Mercado les había estado sondeando sutilmente
sobre las frustraciones de trabajar en prácticas tan pequeñas y de baja
tecnología.
Levi frunció el ceño.
¿Christina Mercado? Cualquier relación con...
¿Eddie Mercado? preguntó Dominic, nombrando a un teniente
conocido de Los Avispones. Su cuñada, sí. Ella también es buena; solo
viéndolo en retrospectiva es que sus comentarios parecen sospechosos. De
todos modos, ella ha estado manteniendo conversaciones similares con
algunos otros técnicos veterinarios en el Valle la semana pasada, así que
hice algunas citas para Rebel y salí a conversar con las mismas damas.
¿Charlar con ellas?
La gente generalmente asume que soy heterosexual a menos que les diga
lo contrario.
Qué bueno por ti murmuró Levi.
Dominic eligió ignorar eso.
No fue tan útil como esperaba, pero confirmó un par de lugares que
serían objetivos fáciles. Hacen el mínimo control de seguridad para
asegurar sus sustancias controladas; no tienen cámaras de seguridad,
sistemas de alarma débiles… Él señaló con la cabeza hacia la oficina
detrás de la gran extensión del estacionamiento. Esta era mi última parada.
Han estado cerrados por más de una hora dijo Levi.
Lo sé. Dominic se había estado aquí sentado en su camioneta mientras se
ponía el sol y la oscuridad caía sobre el estacionamiento vacío.
¿Entonces por qué sigues aquí?
Yo… Dominic deslizó una mano por el lomo de Rebel. Estaba
pensando que si el asesino aún me seguía, podría ser capaz de atraerlo.
Antes de que Levi pudiera expresar la indignada reprimenda que Dominic
veía formarse, añadió: ¿Qué estás haciendo tú aquí?
Levi frunció los labios.
También se nos ocurrió un par de posibles futuros objetivos. He estado
recorriendo los vecindarios.
Dominic miró exageradamente a la oscura y silencioso lugar.
¿En este vecindario? ¿Con quién planeabas hablar, mapaches y búhos?
No tengo obligación de excusarme.
Un suave gruñido de Rebel cortó a Levi a mitad de la frase.
Dominic se volvió hacia ella, asombrado por la demostración de
agresión, pero en realidad no le estaba gruñendo a Levi. Su atención se
centraba completamente en la franja de edificios del otro lado del
estacionamiento, su cuerpo rígido y sus orejas planas contra su cráneo.
Dominic y Levi siguieron la dirección de su mirada. Momentos
después, la luz brilló detrás de las ventanas en la oscura oficina del
veterinario, oscilando inestablemente durante unos segundos antes de
desaparecer abruptamente.
Una linterna.
Mierda maldijo Levi. ¿Esto está por suceder ahora mismo? Se
desabrochó la radio en su cinturón y se la llevó a la boca. Dos Henry cinco,
despacho.
Dos Henry cinco, adelante.
Solicito respaldo por un 406 en progreso en 918 Sunrise Professional
Plaza. Número de sospechosos desconocidos.
Dos Henry cinco, copiado. Todas las unidades disponibles, ayuda a dos
Henry cinco con 406 en progreso…
Levi devolvió la radio a su cinturón y sacó su arma, comenzando a
marchar hacia la oficina.
¡Whoa, whoa! exclamó Dominic, saltando de su camioneta. No puedes
ir allí solo. No tienes idea de cuántos hostiles hay, si están armados, el
diseño del edificio...
No puedo esperar. Levi miró por encima de su hombro a Dominic. Los
robos anteriores fueron entra y saquea, probablemente tomaron menos de
cinco minutos. Podrían escaparse antes de que llegue el respaldo. No
puedo correr ese riesgo. Quédate aquí.
Él se fue, reptando sin hacer ruido por todo el estacionamiento. El hombre
era impresionantemente ligero en sus pies.
Dominic vaciló junto a su camioneta cuando vio a Levi desaparecer en
la esquina del edificio. Cada instinto se había rebelado contra la idea de
dejar que un aliado entrara en una situación peligrosa sin apoyo.
Levi tenía una causa probable para ingresar a la oficina, pero no había
alguna recompensa involucrada aquí. ¿Sería ilegal que lo siguiera? Él no
tenía idea. Sin embargo, a fin de cuentas, preferiría aceptar las
consecuencias de ser arrestado por allanamiento de morada que el que
Levi fuese lastimado cuando él podría haber sido capaz de prevenirlo.
Con la mente decidida, Dominic ajustó las ventanas de la camioneta
para que ambos estuvieran medio abiertas. Era una noche fresca, y se
había sentido cómodo sentado en el camión con las dos ventanas cerradas;
Rebel estaría bien así durante unos minutos. De ninguna manera iba a
llevarla a un ambiente desconocido donde había posibilidad de disparos.
Quédate ordenó, y luego cerró la puerta y la encerró en la cabina. Sacando
su propia arma, corrió tras Levi.
Lo encontró en la puerta trasera de la oficina, que había sido forzada y
abierta. Golpeteos y crujidos sonaron desde el interior, así como varios
pasos.
Levi lo fulminó con la mirada, sus fosas nasales llamearon, pero no
parecía sorprendido. Dominic se encogió de hombros renuentemente.
Con un movimiento de sus ojos, Levi sacó una pequeña linterna de su
bolsillo, la encendió y la sostuvo junto a su arma con las dos manos.
Dirigió su cabeza hacia la puerta y se deslizó a través del espacio sin
moverla.
Dominic estudio el espacio entre la puerta y la jamba, suspiró… no
había manera de que él pudiera pasar por allí. Empujó la puerta tan
silenciosamente como pudo y entró a la oficina detrás de Levi.
Se encontraron en un pasillo largo y estrecho que daba a la derecha a
un área de tratamiento, donde dos mesas de metal se extendían desde una
pared de armarios y estanterías. A su izquierda había una puerta cerrada
con una ventana de observación; un vistazo rápido mostró una línea de
jaulas para albergar animales durante el día de trabajo. En este momento
estaban todas vacías, por supuesto.
Los ruidos procedían de lo más profundo de la oficina. Levi barrió su
linterna de un lado a otro mientras ambos se deslizaban por el pasillo.
Dominic se movió para flanquearlo desde la derecha, de modo que
cualquiera que intentase dirigirse hacia ellos por allí tendría pocas
esperanzas de escapar.
Pasaron por un cuarto del lado izquierdo que contenía una máquina de
rayos X y se acercaron a una habitación cuyas ventanas estaban aseguradas
con malla, la farmacia, muy probablemente.
¡Policía! Levi gritó hacia los golpes y chasquidos que emitían desde
dentro. Salgan con las manos en el aire.
Esto fue recibido con gritos y sorprendidas maldiciones. Un joven
salió de la farmacia, con las manos levantadas a la altura de los hombros.
Llevaba un par de guantes, pero no máscara, y su rostro estaba lleno de
líneas furiosas y resentidas. Un segundo hombre salió detrás de él; cuando
levantó las manos también, Dominic vislumbró un tatuaje de avispón en su
bíceps.
Estás bajo arresto informó Levi. Sobre sus estómagos en el suelo, con las
manos detrás de la cabeza. Ahora.
Hubo un suave crujido detrás de ellos, e incluso cuando Dominic se
giró, supo lo que era… la puerta de la perrera abriéndose. La habitación
parecía vacía, pero todavía deberían haberla comprobado, estúpido.
La pistola en la mano del tercer hombre se dirigía a toda velocidad
hacia la nuca desprotegida del cuello de Levi. Actuando por instinto,
Dominic se arrojó hacia un lado para proteger el cuerpo de Levi con el
suyo, y la culata de la pistola se incrustó en la parte posterior de su cráneo.
Sus piernas se rindieron como si hubieran sido cortadas en la rodilla.
Ambos se estrellaron contra el suelo, Dominic se derrumbó sobre Levi
y lo inmovilizó sobre el linóleo. Sus pistolas salieron volando, y Levi
emitió el sonido ahogado de alguien a quien le habían quitado el aire.
La conciencia de Dominic lo abandonó dejándole en un arrebato de
absoluta oscuridad, y luego volvió un momento después, desordenada y
confusa. Su cabeza latía en agonía, y por más que lo intentaba, no podía
coordinar sus extremidades. Era como si ya no estuvieran conectadas a su
cerebro.
Los tres ladrones se adelantaron, pateando las pistolas de Dominic y
Levi aún más lejos de su alcance. Levi se revolvió bajo el peso muerto de
Dominic, luchando por liberarse. Lo mejor que Dominic podía hacer era
inclinarse un poco hacia un lado para que Levi lo empujara y se alejara.
Cuando Dominic se tumbó de espaldas, con el estómago revuelto, Levi
se puso en pie de un salto. Retrocedió hacia el área de tratamiento,
alejando a los hombres de Dominic, lo cual fue amable, pero no había
alguna posibilidad de escapar. El pasillo era demasiado angosto, y los tres
hombres los tenían atrapados desde todos los ángulos.
Solo dispara dijo uno de los hombres.
¿Estás loco? No le voy a disparar a un jodido policía. El hombre del
medio hizo crujir sus nudillos. Además, el grande ya cayó. Este flaco hijo
de puta no será difícil de noquear.
Aunque Dominic no podía ver el rostro del hombre, escuchó la
anticipación en su voz. Levi se mantuvo en una posición de lucha, con la
pierna derecha hacia atrás y el equilibrio sobre la planta del pie, pero no
tenía las manos en puños: estaban abiertas, sus palmas enfrentadas a los
tres hombres. Sus ojos recorrieron a cada uno de ellos por turno.
Levántate, Dominic se azuzó a sí mismo. Levántate, levántate, inútil saco
de mierda…
Se empujó sobre un codo, luego gimió cuando su visión se tornó
borrosa y el vómito se elevó en la parte posterior de su garganta. No podía;
no importó cuánto lo quisiera, no podía mover su cuerpo. Sentía como si
mil toneladas de presión estuvieran siendo empujadas sobre él. Algo
húmedo fluyó por la parte posterior de su cuello.
Sangre. Él estaba sangrando.
Dios, estos hombres iban a destrozar a Levi, todo mientras él yacía allí
impotente y lo observaba. No. No…
Los hombres se dirigieron hacia Levi, pero Levi ya se estaba moviendo.
En un borrón de movimiento, Levi agarró una lata de vidrio de hisopos
de algodón del mostrador detrás de él, la clavó en la cara del hombre a su
derecha, y plantó su pie en el pecho del hombre del centro con tanta fuerza
que el hombre voló hacia atrás. El hombre a su izquierda tiro un puñetazo;
Levi fluyó como el agua a un lado, redirigiendo el golpe y
simultáneamente golpeando la nariz del hombre con el talón de su mano.
Cuando la cabeza del hombre se volvió hacia atrás, la sangre
chorreaba, Levi lo arrojó hacia una de las mesas de tratamiento. Aunque el
hombre logró sostenerse del borde, Levi le dio una patada en la parte
posterior de la rodilla y luego lo agarró del pelo, golpeando su frente
contra el metal sonando con un crujido enfermizo. Él se desplomó sobre el
piso.
El hombre que había sido golpeado cayendo de culo por la primera
patada de Levi se había recuperado. Envolvió un brazo alrededor de la
garganta de Levi por detrás, pero Levi sacudió la cabeza hacia un lado y
metió la barbilla para que el hombre presionara contra su mandíbula en
lugar de su garganta. Extendió la mano por encima de su hombro y clavó
sus dedos brutalmente en los ojos del hombre. Mientras el hombre se
tambaleaba, las manos de Levi cayeron con fuerza sobre él, aflojando el
estrangulamiento. Giró para enfrentar al hombre con un brusco chasquido
de sus caderas y hombros, sin soltar las manos del hombre, de modo que lo
hizo inclinarse con los brazos en un ángulo incómodo, y golpeó una rodilla
contra su ingle.
Aturdido y ensangrentado por el golpe que le había dado en la cara, el
primer hombre hizo un valiente intento de atacar a Levi desde el otro lado.
Dominic ni siquiera tuvo que gritar una advertencia; Levi simplemente
azotó hacia atrás un pie, clavando al presunto atacante en la ingle, antes de
devolver su atención al hombre que tenía bajo su control. Le dio esta vez
un rodillazo en el rostro, entonces lo soltó y le dio un puñetazo en la parte
posterior de la cabeza. El tipo cayó como una pila de ladrillos.
Levi se giró justo cuando el último hombre que estaba de pie lo atacó,
agarrándole en un abrazo de oso que era un claro intento de llevarlo al
suelo. Lanzando un brazo alrededor del cuello del hombre, Levi se retorció
con el impulso, tirando al hombre al suelo con la fuerza suficiente para
hacer sonar las puertas del gabinete. Este cayó boca arriba sobre el
estómago del hombre, golpeó la entrepierna con un codo, empujó el otro
sobre el rostro del hombre y apoyó ambas manos en la cabeza para
aprovechar el equilibrio mientras se ponía de pie. Entonces le pateó en la
cara.
Luces fuera, tres de tres.
Levi estaba parado sobre los tres hombres inconscientes, respirando
fuerte pero ileso. Esa había sido la pelea brutal más precisa, eficiente y
jodida que Dominic había visto jamás.
Le tomó menos de veinte segundos. ¿Qué diablos? exclamó Dominic, y se
desmayó.
Capítulo 11
Cuando Dominic regresó a una conciencia mareada, fue con el sonido
cercano de las sirenas dividiendo el aire y Levi solicitando urgentemente
una ambulancia en su crepitante radio. Las luces en la oficina habían sido
encendidas; estas atravesaron los ojos de Dominic y fueron directamente a
su cerebro. Siseó de dolor y cerró los ojos.
¡Dominic! exclamó Levi, que estaba arrodillado cerca de su hombro.
Dominic, ¿puedes oírme?
Sí gruñó Dominic.
Estás sangrando mucho. La voz de Levi era aguda por el estrés. ¿Puedes
mover tus extremidades?
Dominic se movió de un costado al otro, probando sus brazos y
piernas. Podía sentir todas sus partes, pero incluso ese movimiento lo
mareo y le provocó náuseas. Su cabeza se inclinó hacia un lado mientras
se tambaleaba otra vez al borde de la inconsciencia.
Levi tocó su mejilla.
Dominic, mantente despierto. ¿Qué año es?
2016.
¿Sabes dónde estamos?
Sunrise Professional Plaza. No estoy desorientado; sé lo que está pasando.
Dominic se obligó a abrir los ojos, entrecerrando los ojos ante la luz, y
parpadeó. Aunque la expresión de Levi estaba llena de preocupación, sus
ojos brillaban y sus estaban mejillas sonrosadas, su rostro animado de una
manera que Dominic nunca había visto antes. Todavía jadeaba un poco por
la pelea.
Dios, es precioso.
La idea tomó a Dominic por sorpresa, y en su estado confuso, casi lo
dijo en voz alta. En cambio, miró más allá de Levi a los frustrados
ladrones. Aún estaban todos noqueados; uno de los hombres lucía un par
de esposas en sus muñecas. El resto de ellos atados por sus muñecas y
tobillos con. . . ¿Correas para perros?
No me gusta el aspecto de tus ojos dijo Levi. Tus pupilas están muy
contraídas.
Dominic levantó una mano temblorosa hacia su sien. Por primera vez,
se dio cuenta de que había algo suave doblado debajo de su cabeza. Levi
debe haber puesto algo allí para ayudar a detener el sangrado.
Creo que tengo una conmoción cerebral dijo él lentamente.
Levi dejó escapar una risa sobresaltada.
No jodas. Poniendo una mano suave en la mandíbula de Dominic afirmó.
Recibiste un golpe que era para mí.
Dominic volvió a mirar a los tres hombres desmayados y atados, y
resopló.
Creo que podemos decir que estamos a mano. ¿Qué fue eso?
¿Qué…? Oh, la lucha, Krav Maga.
Debes haber estado entrenando durante años. Alrededor de una década, sí.
Nunca he visto nada como…
Fueron interrumpidos por gritos y pies corriendo cuando el respaldo de
Levi finalmente llegó. Levi se levantó para saludarlos, y Dominic se
desvaneció otra vez.
Entró y salió de su conciencia mientras los policías se unían a los
paramédicos que se ocupaban de él y le hicieron interminables preguntas.
Lo acomodaron en una camilla, pero cuando comenzaron a sacarlo, sus
ojos se abrieron de golpe.
¡Esperen! Levi…
Intentar girar la cabeza hizo que su visión nadara. Levi se paró al pie de la
camilla, ahorrándole el problema.
Rebel dijo Dominic. Ante el ceño fruncido de Levi, añadió: Mi perra.
La expresión de Levi se despejó, y apoyó una mano sobre el tobillo de
Dominic a través de la manta que los paramédicos habían colocado a su
alrededor.
Me ocuparé de ella. No te preocupes por eso.
Podrías… Odio pedírtelo, ¿pero la llevarías con mis vecinos? Carlos y
Jasmine. Ellos viven en el departamento contiguo al mío. 2G.
Dominic tardíamente se dio cuenta de que Levi no sabía dónde él
vivía, pero al hablar le dolía más la cabeza y su lengua se sentía gruesa e
incómoda. Se movió para sacar su billetera solo para sentirse frustrado por
la correa que ataba la parte superior de su cuerpo a la camilla.
Uno de los paramédicos vino en su ayuda, deshaciendo la correa y
ayudándolo a buscar su billetera desde el bolsillo trasero de sus jeans. Levi
la abrió para estudiar la licencia de conducir de Dominic, asintió y se la
devolvió. Dominic le pasó sus llaves también.
Llevaré tu camioneta a casa y te la devolveré mañana, ¿de acuerdo? le
aseguró Levi. También tengo tu arma.
Dominic se había olvidado de eso. Joder, su cabeza estaba en mal estado.
Gracias. Rebel no confiará en ti, pero si permites que ella me huela en
ti, tal vez se calme un poco. Está muy bien entrenada, por lo que
comprenderá prácticamente cualquier comando básico que le das a un
perro. Si ella está realmente agitada, intenta decirle ‘tranquila’.Unir todas
esas palabras fue un esfuerzo hercúleo que consumió lo último de su
energía.
Levi le apretó el hombro.
Te hablaré mañana. Mejórate.
La camilla comenzó a rodar nuevamente. Dominic cerró los ojos, dejó
de preocuparse por Rebel y, en cambio, se preocupó por lo que su madre
iba a decir cuando se enterase de esto.
***
Después de que Levi hubo registrado la escena del crimen junto al
detective de Theft, se aseguró de que los hombres arrestados recibiesen
atención médica bajo custodia policial y le pidió a un oficial uniformado
que llevara su automóvil al parque de vehículos y se dirigió a la camioneta
de Dominic. Aun vibraba con la energía de la lucha, las endorfinas
empapando su cerebro y una sensación primordial de satisfacción
hundiéndose profundamente en sus huesos, pero se mantuvo bajo control.
Rebel estaba presionada contra el lado del conductor, su cabeza
asomando por la ventana entreabierta. Gruñó bajo en su garganta cuando
Levi se acercó, su cuerpo rígido y ansioso.
Hola, Rebel saludó, su voz baja y relajante. Todo está bien.
Moviéndose con extrema precaución, extendió su mano hacia arriba.
Rebel debía de pesar unos buenos cuarenta y cinco kilos, e incluso un
perro de protección personal debidamente entrenado nunca confiaría
genuinamente en ningún ser humano, excepto en aquel que le habían
entrenado proteger. Si ella decidía que él era una amenaza, podría
destrozarle el brazo.
Mientras ella olfateaba su mano, oliendo a Dominic sobre él, sus
gruñidos se volvieron más agudos y sus patas delanteras se arrastraron
hacia la puerta.
Tranquila dijo suavemente. Tranquila.
Ella se relajó un poco. Siguió hablando con palabras tranquilas y sin
sentido hasta que ella olfateó menos frenéticamente y se tranquilizó.
Él afirmó su tono.
Rebel, siéntate.
Bajó las patas delanteras de la puerta, y él juraría que pasó un
momento sopesando sus opciones antes de retroceder y sentarse en el
asiento del pasajero, todavía frente a él. Aunque ella lo miraba con una
postura alerta y atenta, no había nada agresivo en su lenguaje corporal, así
que abrió la cabina y se metió adentro.
En su mano libre, sostenía una bolsa que contenía el arma descargada
de Dominic y su revista. Las guardó en la guantera, asegurándose de que
sus movimientos fuesen lentos y deliberados, y entonces se reclinó en el
asiento.
Con la responsabilidad de la escena del crimen entregada y Rebel
calmada, ya no pudo contener la avalancha de recuerdos sensoriales de la
pelea. La carga de adrenalina, el golpe de la carne contra la carne, la
emoción del triunfo cuando los hombres que habían herido a Dominic y lo
habían amenazado fueron derrotados…
Dios, él quería joder.
Levi gimió y pasó sus manos por su cabello. ¿Qué sucedía con él? No
se sentía culpable de cómo había manejado la pelea en sí mismo; los
hombres habían herido gravemente a Dominic, amenazaron con hacerle lo
mismo y solo los lastimó lo suficiente como para incapacitarlos. Fue su
reacción física después de la pelea lo que le hizo detenerse. La excitación
después del combate era una cosa, ¿pero algo tan poderoso como
encenderse de esta manera?
Se preguntó que opinaría Natacha.
Dejándolo de lado, giró la llave en el encendido y tocó el GPS
integrado en el tablero. Dominic no tenía la dirección de su casa pre
programada, probablemente en caso de robo, una medida de seguridad que
Levi aprobó. Tecleó la dirección que había memorizado de la licencia de
Dominic y se dirigió a la ruta marcada.
Mientras conducía, sus pensamientos volvieron a Dominic una y otra
vez. Dominic se había arrojado sobre él para tomar el golpe como si esto
fuese tan natural como respirar. Habían pasado solo unos segundos
después de que Dominic se derrumbó sobre él cuando Levi se había
aterrorizado que estuviese muerto. Y entonces, cuando la pelea terminó,
vio a Dominic inconsciente con sangre que se filtraba a través del linóleo
debajo de su cabeza…
Si Dominic no hubiese estado en el estacionamiento cuando él llegó, si
no hubiese ignorado la orden de quedarse atrás, si no fuese un idiota
generalmente tan exasperante, en este momento Levi podría estar muerto.
Levi exhaló un suspiro tembloroso.
Dominic vivía en un edificio ligeramente destartalado con pasillos
exteriores y escaleras como un viejo motel. Levi encontró la correa de
Rebel en el piso de la camioneta, la metió dentro de la cerca de alambre y
fue en busca del 2G.
Era demasiado tarde para que él estuviese golpeando groseramente a la
puerta, pero no pudo evitarlo.
¡Solo un minuto! gritó una voz desde adentro. En poco tiempo, fue
atendido por una mujer sorprendentemente hermosa con docenas de
trenzas arcoíris y coloridos tatuajes que se desplazaban sobre la suave piel
marrón de sus brazos y su pecho.
Al principio esta se encontró con los ojos de Levi con una especie de
cortés cautela, pero cuando notó a Rebel a su lado, su rostro se puso pálido
y se sostuvo con la jamba de la puerta.
Oh, Dios mío, ¿qué le sucedió a Dominic?
Levi se maldijo a sí mismo por no anticipar cómo se vería esto.
Está bien aseguró rápidamente. Quiero decir, está herido, pero va a
estar bien. Me pidió que trajera a Rebel aquí. Soy un... un amigo suyo.
Levi Abrams.
Jasmine Anderson. Ella sacudió su mano ofrecida, pareciendo recuperar
algo de su compostura. Qué…
¿Quién es? preguntó otra voz desde el interior del apartamento.
¿Por qué no entras? Ella se hizo a un lado. Puedes quitarle la correa a
Rebel.
Levi lo hizo, y luego la siguió adentro. Rebel corrió felizmente hacia
un larguirucho hombre latino con el cabello castaño suelto y una
mandíbula sin afeitar. Éste se mantenía rígido y se movía con cuidado
mientras se arrodillaba para acariciarla, como si él mismo hubiera sido
herido recientemente.
Carlos, este es Levi Abrams, un amigo de Dom dijo Jasmine. Levi, mi
novio Carlos Guerrero.
Encantado de conocerte le saludó Levi, estrechando la mano a Carlos
cuando este se puso de pie. Lamento molestarles tan tarde. Dominic
recibió un mal golpe en la cabeza y se dirige al hospital. Sin embargo,
estaba hablando claramente antes de que los paramédicos se lo llevaran,
así que creo que estará bien.
¿Cómo fue herido? preguntó Carlos.
Levi mantuvo la historia breve y reducida a solo los detalles básicos.
Después de que terminó, Jasmine puso los ojos en blanco.
Eso suena a él dijo con gran cariño.
¿Así que eres detective en LVMPD? Carlos estudió a Levi. Dom nunca te
ha mencionado.
No trabajamos juntos muy a menudo. Levi metió las manos en los
bolsillos de su chaqueta, sintiéndose incómodo en la sala de estar de dos
personas que obviamente conocían bien a Dominic, podía ver a Dominic e
incluso a Rebel en muchas de las fotografías colgadas sobre las paredes.
Pensó que podrían cuidar a Rebel por él. ¿Está bien?
Sí, por supuesto.
Gracias. Dominic tiene su teléfono con él, por lo que es posible que
puedan comunicarse de esa manera. Sé que los paramédicos planeaban
llamar a su madre.
¿Quieres algo para beber? Jasmine miró su cintura de una manera que no
era terriblemente sutil y agregó: ¿O para comer, tal vez?
Oh, no, gracias. Levi dio unos pasos hacia la puerta. Verdaderamente
necesito llegar a casa.
Okey. Bien, apreciamos que trajeses a Rebel, y sé que Dominic también lo
hará.
Levi asintió y se despidió.
Buenas noches y salió por la puerta. Mientras trotaba por la escalera, se
armó de valor para tratar con Stanton.
Esta noche estaba lejos de haber terminado.
****
Podrías haber muerto afirmó Stanton, rompiendo el tenso silencio en el
rincón del desayuno.
Levi suspiró y dejó su tenedor al lado de sus huevos escalfados. La
noche anterior habían peleado tanto que él había dormido en la habitación
de invitados, y solo estaban desayunando juntos porque ambos se habían
negado a hablarse.
¿Realmente vamos a entrar en esto de nuevo? No tenía energía en él para
ir por otras cinco rondas esta mañana.
El periódico de Stanton se agitó cuando su agarre se apretó.
Simplemente no entiendo cómo puedes estar bien con eso.
No estoy bien con eso. No es como s i quisiera morir. Pero el riesgo es
parte de la realidad de ser policía. No importa cuán cuidadoso sea, eso
nunca cambiará.
Stanton cerró su periódico, lo arrojó sobre la mesa y tomó su taza de
café. La profunda infelicidad estaba escrita en su rostro, e incluso enojado
con él como lo estaba Levi, dolía verlo sufrir.
He sido policía desde antes de conocernos le recordó Levi. Nos
conocimos en un beneficio policial, por el amor de Dios. ¿Por qué esto
comenzó a molestarte ahora?
Siempre me ha molestado. Stanton acunó su taza en sus manos. Solo
que sabía lo que significaba para ti, y eso solía facilitarme no pensar en
ello. Pero ahora, cuando estamos tratando de planificar nuestro futuro…
Sacudió la cabeza. No sé si puedo hacer las paces con mi esposo cuando él
está poniendo su vida en peligro todos los días.
Aclarándose la garganta, Levi se movió en su asiento. Lo hacía sentir
incómodo cuando Stanton hablaba de que se casarían, pero en defensa de
Stanton, Levi nunca se lo había dicho… y había tenido muchas
oportunidades para hacerlo.
Eso es una exageración respondió en cambio.
Esto…
No dejaré mi trabajo, Stanton.
Con un ruido exasperado, Stanton dijo:
Ni siquiera necesitastrabajar. Yo podría…
Ni siquiera comiences a ir por ese camino interrumpió Levi, con voz
helada. ¿Cómo puedes pensar que aceptaría eso?
¿Cómo puedes pensar que aceptaría lo que sucedió anoche? respondió
Stanton.
Levi resopló y volteó su rostro para mirar por la ventana.
No soy tu mantenido.
Eso no es lo que estoy... Ni siqui era me estás escuchando, en realidad
no. No sé por qué siquiera lo intento. Empujando su silla hacia atrás,
Stanton se levantó y agarró su chaqueta. Tengo una reunión.
Él salió de la cocina. Levi sintió un momento de escasa reivindicación
de que esta vez no había sido él quien había terminado la discusión, y
entonces se avergonzó de sí mismo.
Pasó los siguientes minutos arrastrando su tenedor a través de sus
huevos, tratando de convencerse a sí mismo para terminar de comerlos.
Justo cuando estaba a punto de admitir la derrota, sonó su teléfono. El
identificador de llamadas mostro un número desconocido.
¿Hola?
¿Levi? Soy Dominic Russo.
Oh. Levi se enderezó. Hola. ¿Cómo te sientes?
Estoy bien. No hay hinchazón o sangrado en mi cerebro, por lo que me
dejaron ir a casa con mi madre a media noche. Tendré un dolor de cabeza
por un par de días, pero nada grave.
Me alegra escuchar eso. Fue entonces que la rareza de que Dominic lo
llamara a su móvil golpeó a Levi. ¿Cómo conseguiste este número?
Dominic se rió entre dientes.
¿De verdad? Soy un cazarrecompensas, ¿sabías?
Pensé que eras un agente de cumplimiento de fianza.
Esta vez, la risa de Dominic fue completa y honesta. Una sonrisa tiró de
los labios de Levi.
Un poco de la Columna A, un poco de la Columna B dijo Dominic.
Escucha, iba a pedirles a mi mamá y mi hermano que recogieran mi
camioneta y me llevaran a mi apartamento. Solo necesitan obtener las
llaves de ti.
Eso no es necesario. Puedo recogerte y llevarte a casa.
No podría dejarte en algún lado. Se supone que no debo conducir durante
veinticuatro horas.
El servicio de autos de Stanton puede llevarme a la estación.
No, no quiero ser una imposición… comenzó Dominic. No lo eres.
Cuando Dominic siguió protestando, Levi le cortó: No puedo darle tu arma
a tu madre o hermano a menos que uno de ellos tenga licencia para portar
una.
No la tienen. Dominic suspiró. Está bien. Si estás seguro de que no es una
molestia.
No es problema. Ya le dije de todos modos a mi sargento que hoy me
esperase a última hora.
Dominic le dio la dirección, y después de que colgaran, Levi de repente se
encontró otra vez con hambre.
***
Levi se había mudado a Las Vegas desde Nueva Jersey como adulto, y
aún no se había acostumbrado al ambiente desértico, especialmente en los
suburbios. Esas casas estilo rancho con techos de tejas eran
completamente diferentes de las Coloniales y Tudors en el vecindario
donde él había crecido, e incluso algo tan simple como ver diferentes
árboles y flores de lo que su subconsciente esperaba a veces era
discordante.
Resopló ante la descarada estera de bienvenida y tocó el timbre. La
mujer que respondió era de su estatura, de piel aceitunada y amistosos ojos
marrones como los de Dominic.
Debes ser el detective Abrams aventuró ella antes de tener la
oportunidad de hablar. Ella tomó su mano y la sacudió con entusiasmo.
Soy Rita. Por favor, entra, entra.
Levi entró en un pequeño e inmaculado vestíbulo. Era extraño haber
conocido a Dominic en calidad de profesional durante años y luego
conocer a sus vecinos de al lado y visitar su hogar de la infancia todo en el
lapso de veinticuatro horas.
Otra mujer, mucho más vieja y baja, apareció cuando giraron por una
esquina.
Nonna, este es el detective Abrams le presentó Rita.
Levi tuvo el vago recuerdo de que Nonna era el equivalente italiano
para abuela, por lo que no había necesidad de preguntarle su relación con
Dominic.
Por favor, llámeme Levi afirmó estrechándole la mano también.
Una vez que se ocuparon de las presentaciones, Rita le sonrió.
Dios mío, ¿no eres impresionante? Mira esos pómulos.
Oh, yo... Gracias dijo Levi, sonrojado.
Demasiado flaco. La abuela de Dominic le dio una palmadita en el brazo.
¿Quieres panqueques? Te prepararé algunos panqueques.
Ella ya había comenzado a cocinar para cuando Levi pudo decir:
Ya desayuné esta mañana, pero gracias.
¡Dominic! gritó Rita, tomando a Levi por sorpresa. ¡Tu amigo está aquí!
¡Enseguida salgo! gritó Dominic desde la parte posterior de la casa.
Esto era tan similar a la recepción que Levi habría recibido en la casa
de sus propios padres que estaba sorprendido por los paralelos. Por
supuesto, la casa de sus padres tenía menos cruces en la pared, pero
realmente esa era la mayor diferencia.
Eso significa que no estará listo hasta dentro de otros diez minutos.
Rita se volvió hacia Levi. Será mejor que le des una patada en los
pantalones para que se mueva. Por ese pasillo, la última habitación de la
izquierda.
Gracias.
Mientras Levi se dirigía por el pasillo, escuchó pasos detrás de él yendo en
la dirección opuesta y a Rita diciendo:
Nonna, él no quiere panqueques.
Waffles entonces dijo ella.
***
Dominic se abrochó los vaqueros y agarró su toalla húmeda de la
cama, frotándola sobre su pecho desnudo y sus brazos antes de secar
suavemente su cabello mojado. La herida de su cabeza había dejado de
sangrar en la ambulancia y no había necesitado puntos, pero aún estaba
sensible al tacto, y no quería arriesgarse a volver a abrirla.
Llamaron a la puerta entreabierta. Dominic se puso la toalla sobre el
hombro y se volvió hacia ella.
Levi lo miró, se puso pálido y se giró, golpeando la puerta con tanta fuerza
que esta voló y golpeó la pared.
Wow dijo Dominic. Eso es halagador. Lo siento. Incluso con la cara de
Levi evitándole, Dominic pudo ver su creciente sonrojo. No quise... No es
eso... Respiró hondo, enderezó los hombros y se volvió, con los ojos fijos
en el rostro de Dominic. No sabía que te estabas cambiando.
No tengo camisa afirmó Dominic con creciente diversión. Pero no estoy
desnudo.
Los ojos de Levi se lanzaron hacia el pecho de Dominic, estos se apartaron
bruscamente y luego retrocedieron.
¿Es eso una herida de bala?
Sí. Dominic miró la pequeña cicatriz fruncida donde su hombro
derecho se encontraba con su pecho. Fue durante mi segunda vuelta en
Afganistán. Un tiro limpio, de lado a lado. Unos pocos meses de terapia
física, y estaba casi como nuevo.
No sabía que te habían herido mientras servías.
Dominic rió.
Bueno, no es como si caminara por ahí mostrando mi Corazón Púrpura a
las personas.
Estuvo tentado a alargar esto, darle una buena mirada a Levi, pero Levi
estaba tan dividido entre el interés y la intensa incomodidad que sería
demasiado cruel. Él le dio la espalda, inclinándose hacia adelante para
tomar su camisa de la cama, y supo que no se imaginó la fuerte respiración
de Levi. Como Levi no podía ver su rostro, no se molestó en esconder su
sonrisa.
El tamaño de Dominic le causaba muchos problemas, desde esforzarse
por acomodarse en el asiento de un avión hasta intimidar a la gente sin
intención, pero todos estos músculos eran buenos para algunas cosas.
Bonito tatuaje exclamó Levi.
Gracias. Jasmine lo hizo para mí.
El colorido tatuaje que salpicaba sus omóplatos era el blasón de los
Rangers, un escudo que llevaba un sol, una estrella y un rayo, con el
estandarte del 3er Batallón arriba y el lema de los Rangers, Sua Sponte,
debajo. Por su propia voluntad.
Tal vez yo debería esperar afuera.
Nah, estoy listo para irnos. Dominic se colocó la camisa por la cabeza
y recogió la bolsa que contenía su chaqueta, pistolera y su ropa de la noche
anterior. Nunca había estado tan feliz de mantener ropa de repuesto aquí en
el dormitorio que había compartido con Vinnie cuando era niño. Tanto la
camisa como la chaqueta de ayer estaban manchadas de sangre.
Después de verificar para asegurarse de que tenía su teléfono y su
billetera, se dirigió hacia la parte delantera de la casa, deteniéndose en la
cocina para despedirse.
Nos estamos yendo… Nonna, ¿qué estás haciendo?
Silvia levantó la vista del tazón de pasta que estaba revolviendo.
Nada dijo ella subrepticiamente.
Estoy seguro de que Levi ya desayuno. Dominic lo miró para confirmar
esto.
Levi asintió.
Aunque aprecio la oferta. ¿Quizás en otra ocasión?
Dominic les dio un beso de despedida a las dos mujeres. Rita suavemente
golpeó su mejilla y dijo:
Trataras de no ser golpeado por una pistola hoy, ¿verdad?
Haré lo mejor que pueda le aseguró él.
Una vez que salieron al camino de entrada, Levi exclamó:
Tu madre parece estar manejando esto bien.
No la viste anoche.
Rita había estado fuera de sí en la sala de emergencias, revoloteando
sobre Dominic como una madre protectora. Fue solo después de que los
resultados de las pruebas habían regresado con buenas noticias que su
miedo se había transformado en enojo, y ella le había sermoneado durante
una buena hora sobre lo estúpido que había sido. Esperaba que Levi no
planeara darle el mismo sermón.
Levi solo negó con la cabeza mientras abría la camioneta, con una extraña
media sonrisa en su rostro.
¿Qué? Dominic no pudo evitar preguntar. Él abrió la puerta y subió,
sintiéndose raro sentado en el asiento del pasajero de su propio automóvil.
Ella me recuerda un poco a mi propia madre. Levi se abrochó el
cinturón de seguridad y giró la llave en el contacto. No se parecen nada,
pero es… algo sobre la forma en que hablan, supongo.
¿Eso es bueno o malo? Dominic recordó lo exasperado que le había
parecido Levi con la llamada de su madre el otro día.
Bueno. La sonrisa de Levi se amplió. Mientras retr ocedía la camioneta
del camino de entrada, agregó: Mi madre cree que estoy demasiado flaco
también.
Dominic hizo un gesto con la mano.
No estas flaco; eres delgado. Hay una gran diferencia.
Siempre había admirado vagamente los músculos largos y delgados
que Levi cubría con sus elegantes trajes, pero después de ver de lo que era
capaz la noche anterior, sabía que esos músculos debían estar aún más
tonificados y definidos de lo que él había imaginado.
Levi lo miró de soslayo, con la boca abierta como si fuese a hablar, pero
luego se mordió el labio y volvió su atención a la carretera.
Dominic cerró los ojos y se frotó las sienes. Aunque el mareo y las
náuseas habían pasado, todavía le dolía la cabeza de forma abominable, y
el dolor se agravaba por el cansancio de estar despierto la mayor parte de
la noche. El médico le había dicho que estaba bien dormir si tenía a
alguien que lo vigilara, por lo que planeaba preguntarle a Carlos si podría
dormir en su departamento por unas horas.
Condujeron en silencio, pero no fue algo incómodo. Levi parecía estar
sumido en sus pensamientos, y Dominic estaba feliz de controlar su dolor
de cabeza tranquilo. De hecho, se quedó un poco dormido, y la voz
tranquila de Levi lo despertó al decir:
Ya llegamos.
Dominic abrió los ojos y se sacudió el sueño. Muchas gracias por hacer
esto. ¿Quieres subir mientras esperas tu coche?
Yo… seguro gracias. Por cierto, tu arma está en la guantera.
Dominic confiaba en que Levi había descargado la pistola
correctamente, pero revisó de todos modos antes de dejar caer esa bolsa
dentro de la más grande. Levi lo siguió al patio del edificio y subió las
escaleras.
Había una canasta de obsequios afuera de la puerta de su apartamento,
una de esas grandes que llegaban hasta la rodilla envuelta en papel de
celofán y atada con una cinta. Dominic se inclinó para recogerla, haciendo
una mueca cuando la ráfaga de sangre en su cabeza empeoró los latidos de
sus sienes.
¿De quién es? preguntó Levi.
No tengo idea. ¿Una de mis hermanas? Sin embargo, eso hubiera sido un
movimiento increíblemente rápido.
Levi devolvió las llaves de Dominic para que este pudiese abrir la
puerta. Mientras Levi sacaba su teléfono para llamar a su automóvil,
Dominic dejó la canasta de regalo sobre el mostrador de la cocina, abrió
las persianas de la sala de estar y tomó un par de Tylenol con un vaso de
agua. Luego buscó un par de tijeras en su cajón de enceres para poder
cortar la cinta de la canasta y quitar el celofán.
La canasta estaba repleta de bocadillos y juguetes, así como un oso de
peluche con un gran corazón bordado con el mensaje “MEJORATE
PRONTO” pero Dominic no vio una tarjeta o etiqueta en alguna parte que
indicara el remitente. Repasó el regalo hasta que vio la pieza central de la
canasta y se congeló.
No había nada exteriormente sospechoso sobre el paquete de naipes en
sí mismo, excepto que no estaba envuelto en plástico, y las esquinas de la
solapa estaban arrugadas, como si la caja ya hubiera sido abierta.
Sus hermanas nunca lo enviarían a jugar a las cartas. Se suponía que ni
siquiera debería tocarlas estando en recuperación.
Levi le llamó.
Colgando el teléfono, Levi se colocó a su lado.
¿Sí?
Dominic sacudió su barbilla hacia la caja. Extendió la mano para
recogerla, pero Levi lo tomó de la mano.
Espera. Levi sacó un par de guantes de nitrilo de su bolsillo. Después
de que se los puso, abrió la pequeña caja e inclinó su contenido sobre el
mostrador, dejando caer los naipes en una larga fila.
Cada naipe del mazo era el siete de picas.
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Levi resistió el regresar a la conciencia tanto como pudo. Cada vez que
comenzaba a salir a la superficie, se adentraba más en las mantas y se
dejaba llevar otra vez por la corriente. Dormir era preferible que el estar
despierto en este momento.
Eventualmente, sin embargo, una intensa sed y una vejiga llena lo forzaron
a aceptar lo inevitable. Él abrió los ojos.
Joder maldijo en la vacía habitación.
Estaba silenciosa y oscura, las cortinas cerradas sobre las muchas
ventanas. La cabeza de Levi latía tanto que se sintió mareado incluso
estando tumbado sobre su espalda; cuando se apoyó sobre un codo, el
contenido de su estómago intentó derramarse como agua en un cubo. Él
presionó su puño contra su boca.
El reloj en su mesa de noche indicaba las 11:04. Al lado había una botella
de agua, algo de ibuprofeno y una nota:
Regreso cerca de las 4. Siéntete mejor.
-S
Los recuerdos de Levi de volver a casa anoche eran oscuros en el
mejor de los casos. Sí recordaba que el portero tuvo que ayudarlo a subir
al ascensor, lo cual era tan embarazoso que ahora se encogió al pensar en
ello. Stanton se había reunido con él en su puerta, irritado y desconcertado,
era raro que Levi bebiera en exceso. Allí era donde los recuerdos de Levi
se desvanecían, aunque Stanton debió haberle desnudado y metido en la
cama. No importa cuán molesto él estuviese, no dejaría que Levi se las
arreglará por sí solo.
Levi tragó la mitad del agua, tomó un puñado de ibuprofeno y se
terminó el resto de la botella. Gracias a Dios que no tenía que trabajar hoy;
por supuesto, no habría salido anoche si hubiese tenido que hacerlo.
Martine y él habían estado trabajando durante más de una semana seguida
en los homicidios en serie, y el Sargento Wen había insistido en que se
tomaran el día para recargar energías. Su idea de recargar probablemente
no había incluido el emborracharse, pero al menos había alejado a Levi de
los pensamientos en su cabeza por un rato.
Obligándose a salir de la cama, entró arrastrando los pies en el baño,
manteniendo a raya sus náuseas. Se alivió antes de accionar la ducha,
haciendo aumentar la temperatura hasta algo agradable y caliente. Una vez
debajo del spray, apoyó un brazo contra la pared de azulejos y dejó que sus
ojos se cerraran.
Fue entonces cuando recordó haber besado a Dominic Russo.
Sus ojos se abrieron.
Oh, Dios mío.
Se habían besado anoche, y no había sido el tipo de beso juguetón y
amistoso. Ellos estaban envueltos el uno en el otro, los cuerpos juntos, las
lenguas enredadas…
Él lo había comenzado. Y Dominic lo había alejado.
Él hubiera dejado que Dominic lo jodiera; recordaba eso bastante bien.
Si Dominic fuese un tipo diferente de hombre, Levi estaría teniendo una
experiencia muy diferente esta mañana.
¿Tendría que contarle a Stanton sobre esto? ¿Un beso borracho cuenta
como infidelidad? Bueno, sí. Al menos, Levi pensaría eso si sus posiciones
se invirtieran.
Mierda murmuró Levi. Volteó su rostro hacia el agua como si pudiese
lavar lo que había hecho.
¿Por qué lo hizo? El alcohol simplemente no era una excusa. Solo
porque Dominic era guapo y valiente, un buen oyente y un investigador
talentoso…
No. Él no estaba enamorado de Dominic Russo, por el amor de Dios.
Esto era demasiado ridículo, por no mencionar profundamente humillante.
Incluso antes de arrojarse sobre Dominic, le había revelado cosas que le
habían llevado meses confiar a Stanton. ¿Cómo podría volver a mirar a
Dominic a la cara?
Levi apartó los pensamientos y se concentró en el momento presente.
Terminó su ducha, se vistió, y se dirigió a la cocina, donde se preparó una
taza de café con dos medidas de expreso y mordisqueó una tostada seca.
El problema era que no tenía nada que hacer en todo el día, sino mimar
su resaca, obsesionarse con lo de anoche y temer el regreso de Stanton.
Iban a pelear, a lo grande. Y en este caso, claramente él era el que estaba
equivocado.
Como solía hacer, Stanton había dejado el correo en una pila sobre la
mesa del desayuno. Justo en la parte superior había un conjunto de
invitaciones caligrafiadas para la boda de uno de sus socios comerciales.
Muy sutil. Levi recogió varias tarjetas gruesas de color blanco crema y
las desplegó en semicírculo. Habían hablado sobre esta boda meses atrás
cuando recibieron la fecha de confirmación, y ya habían planeado asistir.
Sin embargo, en lugar de completar la tarjeta de respuesta y enviarla,
Stanton la dejó en blanco y la colocó aquí para que Levi la encontrara.
Estaba dejando que él decidiera si todavía irían o no.
Después de un momento de vacilación, Levi se levantó para buscar un
bolígrafo del cajón de la cocina. A pesar de la indiscreción de la noche
anterior, no estaba dispuesto a renunciar a su relación con Stanton. Aún
no.
Debajo de la línea, Sr. Stanton Barclay y Sr. Levi Abrams, Levi marcó
la casilla que decía asistirán. Deslizó la tarjeta de respuesta en el pequeño
sobre a juego, y mientras sellaba la solapa, recordó que nunca había
enviado a sus abuelos su tarjeta de feliz aniversario.
Esta aparentemente era la mañana de desagradables recordatorios.
Gimiendo de frustración, Levi regresó al dormitorio principal. Había
comprado la tarjeta hace días y había escrito un mensaje, todo lo que tuvo
que hacer fue escribir el sobre y meterla dentro. Pero también tendría que
llamar a sus abuelos para disculparse.
Cuando buscaba estampillas en el cajón de la mesita de noche, solo
encontró una hoja vacía, que era un buen indicador de cómo estaba
transcurriendo su día. Un rápido hurgar en la mesita de noche de Stanton y
la cocina fue igualmente improductivo. No soportaba la idea de salir
mientras estaba aún con la resaca, pero el único otro lugar donde podía
pensar en buscar era en el estudio de Stanton.
No le gustaba ir allí cuando Stanton no estaba en casa, aunque eso se
debía principalmente a sus propias ideas sobre límites y espacio personal.
El propio Stanton no tenía objeción a que Levi entrara en su estudio a
voluntad, y él se lo había dicho en muchas ocasiones. Así es que, mientras
Levi se sentía incómodo cuando entraba a la elegante y bellamente
decorada habitación, no se sentía culpable.
El gigante escritorio de nogal negro de Stanton estaba tan bien
organizado que Levi encontró el libro de estampillas en cuestión de
segundos. Arrancó una para la tarjeta de sus abuelos, cerró el cajón y ya se
estaba dando vuelta para irse cuando un artículo que estaba cerca del
fondo de una prolija pila de papeles y carpetas le atrapó la mirada.
¿Por qué Stanton tendría algo con el logotipo de UNLV26?
Levi tiró de la carpeta en cuestión sin molestar al resto de la pila. Ahora se
sentía culpable, aunque no lo suficiente como para detenerse.
Se quedó sin aliento. La carpeta no era solo de UNLV… era de la
Escuela de Derecho William S. Boyd. Y claramente era una forma de
admisión.
Abrió la carpeta y revolvió el contenido, su culpa se desvaneció en un
segundo cuando la ira se levantó para reemplazarla. Había una carta
doblada dentro; ignorando la regañadora voz de su madre en su cabeza, la
sacó y la alisó. Era del decano de la facultad de derecho.
Los primeros párrafos eran cumplidos suaves, un tipo blanco
increíblemente rico hablando con otro. Levi pasó los por arriba hasta que
llegó a unas líneas cerca de la parte inferior de la carta.
En mí nombre y de toda la Escuela, quiero expresar nuestro más
profundo agradecimiento por su generoso regalo a la Biblioteca Jurídica
de Wiener-Rogers, que ayudará a dar forma a la educación de
generaciones de futuros académicos. Estamos encantados de asociarnos
con el nombre y la reputación de Barclay, y esperamos una relación
prometedora entre su familia y la Escuela por muchos años más.
26 Universidad de Nevada.
La bilis se elevó en la parte posterior de su garganta, aunque no a causa
de su resaca. El decano no había explicado a qué se refería, él no lo
escribiría dentro de una carta, pero Levi conocía a Stanton y podía leer
entre líneas.
Con movimientos calmados y medidos, Levi volvió a doblar la carta,
la volvió a guardar en el paquete y la dejó en medio del escritorio de
Stanton antes de salir de la habitación.
Tenía unas pocas horas para empacar.
***
Cuando Stanton llegó a casa, Levi estaba sentado en la sala, con una
maleta y una bolsa de lona a sus pies. Su resaca no había mejorado en
absoluto, así que además de la pena, ansiedad e indecisión que se
arremolinaban a través de él, tuvo que lidiar con un monstruoso dolor de
cabeza y la sensación de que podría vomitar en cualquier momento.
Stanton entró en la habitación con la vista fija en el teléfono que tenía
en la mano. Estaba vestido con su traje de trabajo, su corbata un poco floja
alrededor de su garganta, luciendo tan guapo y familiar que Levi estuvo
tentado de olvidarlo todo y simplemente abrazarlo.
Hola saludó Stanton ¿cómo estás…?
Al levantar la mirada, vio las maletas de Levi, y su rostro se puso
pálido. Ciegamente colocó su teléfono en una mesa auxiliar cercana; este
se deslizó por el borde y golpeó el piso. Él no se dio cuenta.
Levi. No hagas esto.
Levi se levantó, no le gustaba la vulnerabilidad de ser el único sentado.
Fui a tu estudio hoy para buscar una estampilla. Vi la carpeta que tienes de
UNLV de leyes y la carta de su decano.
¿Qué quieres decir con que lo viste? Algo del color regresó a la cara de
Stanton. No lo dejé solo tirado por ahí. ¿Has revisado mis cosas?
Sí afirmó Levi. Estuvo mal, y lo siento. Pero no puedo fingir que no lo
vi. Tomó un tembloroso aliento. ¿Cuánto donaste a la Escuela para
garantizar mi admisión? ¿Cuánto vale ese idílico futuro para ti?
Eso no es…
¡Dímelo!
Un músculo saltó en la mandíbula de Stanton.
Tres millones de dólares.
Levi se dobló cuando el shock y el dolor lo atravesaron. Stanton odiaba
tanto que fuese un policía que estaba dispuesto a entregar tres millones de
dólares ante la posibilidad de que pudiese convencerlo de cambiar de
carrera.
¿Sabes cómo me hace sentir cuando haces cosas como estas ? preguntó
él. Como una puta, Stanton. Como si pensaras que si arrojas suficiente
dinero, eventualmente haré lo que tú quieres.
Por supuesto que no creo eso aseguró Stanton, con los ojos muy abiertos
por la consternación. No quise decirlo de esa manera.
Nunca lo quieres decir de esa manera. Y cuando te digo que algo me
molesta o me hace sentir incómodo, siempre te disculpas, y luego lo haces
de nuevo unos meses más tarde. La respiración de Levi se volvió más
rápida a medida que su frustración crecía. ¿Por qué no me escuchas? ¿Por
qué no te importa?
Stanton se movió hacia él, pero se detuvo cuando Levi dio un paso atrás.
¿No me importa? ¿Cómo puedes decir eso? Te amo más que a nada en el
mundo.
Sé que me quieres. Pero no me respetas. Al menos, no de la manera en que
necesito que lo hagas.
El rostro de Stanton estaba en blanco por la incomprensión.
¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta cuando ordenas por mí, o
llamas a mis padres para hablar sobre mí como si fuera un niño travieso
con el que necesitas ayuda para mantenerlo controlado? ¿Cuántas veces te
he dicho que no quiero ser un maldito abogado? La voz de Levi se
convirtió en un grito, y Stanton se estremeció. Habló en un tono más
tranquilo mientras agregaba: Puede que me ames, pero también piensas
que sabes lo que es mejor para mí que yo mismo. No puedo aceptar eso.
Tal vez no tendría que tomar la iniciativa tan a menudo si me hablaras,
en lugar de huir y esconderte cada vez que la conversación se torna
incómoda espetó Stanton. La mitad del tiempo me dejas dando tumbos en
la oscuridad sin saber qué es lo que demonios quieres.
Tienes razón dijo simplemente Levi.
El enojado ceño se deslizó del rostro de Stanton, reemplazado por pura
sorpresa.
Hay conversaciones que evité tener contigo. Levi se armó de valor; su
corazón golpeaba contra su caja torácica, sus manos temblaban. No quiero
casarme, y no quiero tener hijos, ahora no, quizás nunca. Siempre seré
policía. Y no creo que podamos hacer feliz al otro otra vez.
Su estómago se revolvió, ardiendo como si tuviera una úlcera sangrante.
Stanton solo lo miraba.
Obviamente no puedo darte lo que necesitas de un compañero afirmó
Levi. ¿No es mejor separarnos ahora, en lugar de seguir tratando de
cambiarnos el uno al otro hasta que arruinemos todos nuestros buenos
recuerdos y no nos quede nada más que resentimiento?
¿Hay alguien más? preguntó Stanton.
La pregunta fue tan inesperada, tan completamente fuera del campo de
juego, que Levi no pudo controlar su reacción. Cualquier expresión que
brilló en su rostro hizo que Stanton se apartara con los ojos cerrados.
Podrías solo haber dicho eso murmuró él.
Levi negó con la cabeza, desconcertado por el giro repentino que había
tomado la conversación. No quería que Stanton pensara que lo dejaba por
otro hombre, pero tampoco podía mentir sobre lo que había sucedido la
noche anterior.
No es lo que piensas. Yo… Anoche besé a otra persona mientras estaba
borracho, y admito que puedo sentir algo por él que no es estrictamente
platónico. Pero eso solo comenzó a suceder en los últimos días. No tiene
nada que ver con nosotros. No es por eso que me voy.
Tal vez no dijo Stanton con amargura. Pero seguro como el infierno que te
da un lugar adonde ir, ¿no es así?
¡No! Dios, no, eso no es lo que está sucediendo aquí.
No tenía sentido; Stanton no le creía. Levi podía verlo en su rostro. El
momento era terrible, y probablemente no había forma de convencer a
Stanton de la verdad cuando el dolor del final de su relación era tan
reciente.
Voy a ir a un hotel. Volveré por el resto de mis cosas después de que
hayamos tenido algunos días para procesar esto.
Las lágrimas brillaron en los ojos azules de Stanton.
Levi, por favor no te vayas. No huyas.
No estoy huyendo esta vez. Levi levantó su bolsa de lona sobre un
hombro y agarró el asa de su maleta. Mientras se dirigía hacia la puerta,
Stanton se interpuso en su camino.
¿Hay algo que pueda decir que te convenza de quedarte? preguntó él.
Sí, lo había, porque una gran parte de Levi quería quedarse. Terminar
una relación de tres años con un hombre al que aún amaba no era tan
simple como solo salir por la puerta. Si él creyera que había una
posibilidad real de que Stanton y él pudieran tener un futuro real juntos,
soltaría esas bolsas en un segundo y haría lo que fuera necesario para que
funcionara. Podría hacer sus propios compromisos si supiera que Stanton
lo aceptaría por lo que era en su núcleo.
Dime que podrías estar felizmente casado con un policía por el resto de tu
vida pidió Levi.
Stanton tomó aliento como para hablar. Él dudó. Luego cerró la boca y
apretó los labios.
Levi besó su mejilla húmeda y se fue sin decir una palabra más.
***
Su plan original había sido ir directamente al hotel. Ya había reservado
una habitación en un lugar relativamente económico en el centro de la
ciudad, lo suficientemente cerca de la subestación para que no fuese difícil
ir y venir. Esto implicaba sacar su Honda Civic del garaje donde había
estado intacto languideciendo durante los últimos dos años.
Levi arrojó sus bolsas en el baúl y se sentó en el asiento del conductor.
Se abrochó el cinturón de seguridad, puso la llave en el contacto y luego
dejó caer la frente contra el volante cuando un sollozo seco brotó de él.
Era él quien se iba, pero dolía, dolía tanto que sintió que se le cerraba la
garganta y no estaba seguro de poder conducir.
Toda su vida iba a cambiar. No más volver a casa con alguien que lo
amaba. No más dormirse junto a Stanton y despertarse a su lado por la
mañana. No más perezosos desayunos, viajes de fin de semana y
acurrucarse con Netflix. Ellos nunca volverían a hacer el amor.
Tendría que encontrar un nuevo lugar para vivir y pasar por la tortuosa
experiencia de desenredar las pertenencias compartidas con Stanton
después de dos años de convivencia. Y… y todos lo sabrían. Estarían en
las páginas de la sociedad de los periódicos, en los blogs de chismes,
demonios, su ruptura podría incluso afectar las acciones de la compañía de
Stanton.
Levi permaneció desplomado sobre el volante durante unos minutos,
temblando con sollozos reprimidos mientras intentaba controlarse.
Finalmente, se sentó, se restregó los talones de las manos bajo los ojos y
tomó su teléfono.
Oye respondió Martine. ¿Disfrutando de tu día libre?
Rompí con Stanton espetó Levi.
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea, y luego ella dijo:
Ven a casa.
No quiero ser una carga…
Cállate. Ven a mi casa y entra por ti mismo. Acabo de buscar a
Mikayla de la práctica de sóftbol; estamos de camino a recoger a Simone
en el tenis, y luego vamos a la tienda de comestibles de camino a casa.
Deberíamos llegar allí quince o veinte minutos después de ti.
Está bien. Ya se sentía un poco más tranquilo. Gracias.
Te veré pronto.
Mientras buscaba en la guantera, encontró una pila de servilletas de
papel sobrantes de alguna comida rápida. Se sonó la nariz, se secó el rostro
y se aseguró de tener la cabeza recta antes de encender el automóvil. El
motor casi se negó a encender debido a la batería débil y el indicador de
baja presión de neumáticos parpadeando enojado en el tablero, pero
finalmente pudo hacerlo.
Martine vivía con su esposo Antoine y sus dos hijas adolescentes en
Sunrise Manor, al noreste de la ciudad. El viaje de veinte minutos le dio a
Levi más tiempo para tranquilizarse, por lo que cuando llegó ya no estaba
al borde de las lágrimas.
Aparcó en la acera frente al acogedor rancho Southwestern, dejando el
camino de entrada despejado para que Martine pudiera entrar al garaje
cuando llegase a casa. Entró con su llave de repuesto y fue directamente a
la cocina.
El interior de la casa estaba pintado en colores alegres y brillantes, los
muebles eran una mezcla ecléctica de piezas disparejas que de alguna
manera funcionaban maravillosamente juntas. En la cocina, la afición de
Martine por los gallos se reflejaba en las etiquetas del tarro de las galletas
y los trapos de cocina, se sirvió un vaso de limonada fresca de la jarra
omnipresente de la nevera.
En lugar de sentarse solo en la casa, salió por la puerta corrediza de
vidrio hacia el patio trasero. Era un espacio pequeño y vallado con hierba
desértica y un gimnasio de la jungla, las chicas eran demasiado grandes
por el momento. Sus intereses actuales se reflejaban en los bates, guantes,
balones de fútbol y otra parafernalia deportiva dispersa por el patio.
Levi se sentó en una de las tumbonas y bebió su limonada, sintiéndose
cómodo con todos los pequeños detalles que hacía que esta casa se sintiera
como casa. Nueve años atrás, él no hacía tanto que se había mudado a Las
Vegas huyendo de Nueva Jersey, incapaz de vivir alrededor de todos los
recordatorios concretos de su debilidad. Martine y él habían sido
nombrados detectives al mismo tiempo, aunque ella era mayor, solo que
ella se había unido a la fuerza de más edad, después de que su hija más
pequeña había comenzado la escuela. Se llevaron bien enseguida,
uniéndose con su amistosa rivalidad Nueva York / Nueva Jersey y la
impaciencia mutua por la mierda. Se sentía más cerca de ella que de su
propia hermana.
Como Martine había predicho, ella llegó a casa unos veinte minutos
después. Entró para saludarla y ayudar a guardar los comestibles.
Hola, señor Levi saludó Mikayla, con el eco de Simone. Había invitado
a las chicas a llamarlo por su primer nombre; fue Martine quien insistió en
que agregaran el título honorífico.
Hola chicas. ¿Cómo estuvo la escuela?
Esto le valió muecas exageradas y ruidos de disgusto. Levi sonrió.
Martine no le preguntó acerca de la ruptura, y él no ofreció ninguna
información. Una vez guardados los paquetes, Simone y Mikayla le
rogaron que ‘les enseñase un poco de lucha’, cosa que hacían cada vez que
él los visitaba. Nunca había sido bueno con los niños, pero al menos podía
recurrir al Krav… la mayoría lo encontraba cautivador.
No sé, tu madre podría necesitar ayuda con la cena dijo mirando a
Martine.
Ella agitó una mano.
Ve, llévalas afuera. Ha sido una semana loca. Tengo muchas ganas de
cocinar una buena comida.
Levi siguió a Simone y Mikayla al patio trasero, donde les mostró
algunas técnicas que desafortunadamente las adolescentes podrían
necesitar… defensa contra que las agarrasen de la muñeca o la camisa. Él
dividió las técnicas en dos niveles de intensidad, una para usar contra
personas que eran groseras en lugar de maliciosas, y otra para amenazas
más serias.
¿Y a dónde apuntas cuando estás contraatacando? preguntó después de que
Simone se soltó con éxito.
¡Ojos, garganta, ingle! Las chicas corearon al unísono.
Está bien. Cuando alguien intenta lastimarte, especialmente si son más
grandes y más fuertes, les haces tanto daño como sea posible. No te
preocupes por pelear justo. Muerde, apuñala tus llaves en sus ojos si es
necesario. Haz que se arrepientan de haber puesto sus manos sobre ti.
Las chicas eran excelentes estudiantes, ansiosas por aprender y
divertirse pero tomaban el tema en serio. Levi siguió diciéndole a Martine
que las inscribiera en una escuela real para que pudieran tener lecciones
formales, pero estaban tan estiradas entre los deportes y los compromisos
académicos que simplemente no había tiempo.
Alrededor de la puesta de sol, Antoine les llamó de regreso, quien
acababa de llegar a casa del trabajo. Era un hombre delgado, un poco más
alto que Levi, lo que significaba que se destacaba sobre Martine. Lento
para hablar, pero rápido para sonreír, tenía ojos amables que siempre
estaban arrugados en las esquinas.
Hola, Levi le saludó mientras se daban la mano. Lamento lo de Stanton y
tú.
Gracias.
¿Puedo traerte una cerveza? En realidad, estoy un poco con resaca admitió
Levi. Creo que debería seguir con la limonada.
Antoine dio unas palmadas en su hombro y lo dejó ahí.
Los cinco se sentaron alrededor de la mesa de la cocina y unieron sus
manos.
Señor empezó Antoine, inclinando la cabeza damos gracias por la
comida que estamos a punto de recibir, y oramos para que bendigas a
nuestros seres queridos que no pudieron estar con nosotros esta noche.
Amén.
Cada vez que Levi comía con los Valcourt, que eran católicos, la
oración de gracias que recitaban antes de las comidas era siempre una
oración que él podía presenciar sin incomodidad.
Se centraron en una abundante cena de pescado a la parrilla con pikles
picantes, espinacas, arroz y frijoles. Martine y Antoine mantuvieron la
conversación ligera, discutiendo sobre los amigos de las chicas y el día de
Antoine en el hotel y casino que él administraba. Levi se mantuvo callado
y escuchando, el cálido ambiente familiar lo calmó de una manera que
nada más podría haberlo hecho.
Después de la cena, cuando se levantó para ayudar a Simone y Mikayla a
despejar la mesa, Martine le ordenó:
Chico, será mejor que te quedes sentado.
Suspiró e hizo lo que le ordenaba. Ella nunca lo dejaba limpiar.
No fue hasta mucho más tarde, cuando Antoine se fue a llevar a las
chicas a encontrarse con sus amigos para lo que sea que hicieran los
adolescentes los viernes por la noche, que Martine sacó a relucir el
verdadero motivo de la visita de Levi.
Hare un poco de café afirmó levantándose de la mesa. ¿Quieres
descafeinado?
Él la miró horrorizado.
Ni siquiera como una broma, Martine.
Ella se rió y se dirigió a la cafetera sobre el mostrador. Al regresar con dos
tazas humeantes, dejó una frente a él y preguntó:
¿Y qué fue lo que sucedió?
Él le contó toda la dolorosa historia, haciendo una pausa para tomar un
sorbo de café cada vez que comenzaba a asfixiarse otra vez. Una vez que
terminó, ella sacudió la cabeza con desconcierto.
Ni siquiera sabía que estaban teniendo problemas.
Él se encogió de hombros.
No quise hablar de eso.
Sabes que puedes quedarte aquí esta noche, si quieres.
Ya tengo una habitación de hotel. Gracias. Sus dedos se flexionaron
alrededor de su taza mientras ejercitaba el coraje para preguntar lo que
tenía en mente. ¿Crees que hice lo correcto?
Martine se reclinó en su silla, tomándose un momento para pensar antes de
contestar.
Bien, tú eres el único que puede responder eso con seguridad. Si
quieres mi opinión, sin embargo… Si Stanton y tú no estaban planificando
el mismo futuro, y no había forma razonable de encontrar un terreno en
común, entonces sí, creo que tomaste la decisión correcta. Se necesita más
que amor para hacer que un matrimonio funcione. Créeme.
Anoche besé a Dominic soltó Levi, aunque había querido dejar esa parte
fuera.
Su mandíbula se aflojó.
¿Dominic Russo?
¿Cuántos Dominic conoces?
¿Pero… cómo pasó?
Fui al club donde trabaja y conseguí emborrachar mi trasero.
Una furia intensa brilló en su rostro, y estaba a medio camino de su
silla antes de que Levi se diera cuenta de lo que accidentalmente había
insinuado. Él agarró su mano.
Eso salió equivocado aseguró. Me emborraché y me fui sobre él; él me
detuvo.
Oh apaciguada, ella se hundió en su silla. Está bien. Eso se parece más a
él.
Sí. Levi soltó su mano y recogió su taza otra vez. Pero ahora Stanton
piensa que lo deje por Dominic.
¿Hay algo de cierto en eso? Por supuesto no. Fue un beso mientras estaba
borracho y molesto. Todo esto es ridículo… De todas maneras, Dominic
no me quiere.
Martine resopló.
Levi arqueó una ceja.
¿Algo que quieras decir?
Definitivamente él te quiere.
No, él no...
Puede que no quiera al novio borracho de otra persona argumentó ella
¿y quién podría culparlo? ¿Pero a ti? A ti, él te quiere. Tú solo no lo sabes
porque te pones muy nervioso a su alrededor, especialmente esta semana
que paso.
Levi se puso rígido por la indignación. Él no se ponía nervioso
alrededor de Dominic. Él solo tenía… cuidado de los hombres musculosos
gigantes, como debería hacer cualquier persona con medio cerebro. El
tamaño de Dominic distraía… no, no distraía, más bien…
Oh por el amor de Dios.
La sonrisa de Martine se hizo más amplia para ese momento.
Afortunadamente, Levi fue salvado por la campana cuando ambos
teléfonos sonaron al mismo tiempo.
Era una convocatoria de emergencia a la escena de un crimen en
Winchester.
Se supone que no debemos estar de guardia esta noche dijo mientras leía el
mensaje. Esto solo puede significar…
El primer texto fue seguido inmediatamente por un segundo, este del
propio Sargento Wen. Consistía en una sola palabra… SOS.
Levi estaba desconcertado hasta que se dio cuenta de que SOS significaba
Siete de Picas27.
No puede ser. El Siete de Picas prometió que no volvería a matar durante
cinco días. Solo han pasado cuatro.
Comprendió lo absurdo que sonaba a pesar de que ya salía de su boca, pero
aún sentía que todo estaba allí…fuera.
Mirándolo con incredulidad, Martine espetó:
Bueno, por la remota posibilidad de que no podamos confiar en la palabra
de un asesino en serie, será mejor que lo verifiquemos.
***
La escena del crimen estaba en una pequeña casa suburbana no muy
diferente a la de Martine. Levi dio un paso en la sala de estar y supo que
este no era el trabajo del o los Siete de Picas.
La víctima femenina yacía tendida en el medio de la habitación,
apuñalada varias veces en el estómago. La sangre empapaba la alfombra y
había salpicado los muebles. Ella había dado una pelea infernal, y las
sillas habían sido derribadas, su ropa estaba desgarrada, y sus manos y
brazos estaban cubiertos de heridas defensivas. Pero no fue suficiente para
salvarla.
27 Juego de palabras: SOS – Seven of Spades.
Puñal adas, una víctima que había respondido… este no era el MO del
Siete de Picas. Lo único que sugería su participación era el naipe sobre el
cuerpo de la mujer.
Su anillo de bodas se había salido durante la lucha, colgando de la
punta de su dedo. No había una línea de bronceado cerca de la base, a
pesar de las líneas claramente visibles que asomaban por debajo de las
tiras de su vestido de verano. Las fotografías en las paredes eran de varios
años atrás, a juzgar por su peinado y sus incipientes patas de gallo. Un
teléfono yacía a unos metros de distancia, su pantalla rota como si hubiera
sido pisoteada.
El esposo lo hizo afirmó Levi.
No jodas, el marido lo hizo concordó Martine. ¿Qué es esto, mi primera
escena del crimen?
Capítulo 15
Mi cita en la corte no es hasta el próximo mes exclamó Erica Price,
una rubia teñida con uñas acrílicas lo suficientemente largas como para
sacarte un ojo. Ella se detuvo en la puerta de su apartamento, mirando a
Dominic con desdén.
Él parpadeó; esta era una excusa que no había escuchado antes.
Sra. Price, su cita en la corte fue hace dos días.
Uh, no. Ella explotó su chicle. Es el 14 de mayo.
Era el 14 de abril aseguró Dominic, medio incrédulo de que esto
realmente estuviese sucediendo. Sacó los papeles del bolsillo de su
chaqueta y se los dio.
Ella estudió el acuerdo de fianza y la orden con ojos entornados, y luego se
los devolvió a Dominic con disgusto.
Uf. Bueno, ¿No puede esperar otro día? Estoy justo en el medio de algo.
Entiendes que literalmente estás violando la ley mientras hablamos,
¿verdad?
Bien. Ella le dio un monumental giro de ojos. Solo déjame cerrar. Apuesto
a que quieres esposarme, ¿eh, Gran pervertido?
No creo que sea necesario aseguró Dominic.
Esperó a que ella recogiese su bolso y cerrara el apartamento, entonces
la condujo hasta su camioneta. Ella envió mensajes de texto todo el
camino hasta el CCDC.
Dominic no había perseguido un prófugo desde que había encontrado
el cuerpo de Goodwin hacía más de una semana, y había empezado a
sospechar que su subconsciente tenía más de una razón para esto. Así que
había decidido volver a la normalidad eligiendo una orden por una simple
ofensa de tenencia de drogas cometida por alguien sin antecedentes de
violencia. La recompensa no era muy alta, pero teniendo en cuenta que él
la había encontrado en una hora, la relación pago-tiempo invertido no era
mala.
Entrego a Erica al personal de CCDC y les observó escoltarla dentro de
las instalaciones, sus quejas sonaron en las paredes hasta que estuvo fuera
del alcance de sus oídos. Mientras esperaba que se notificara a la
compañía de fianzas, revisó el correo electrónico de su teléfono. Basura,
basura, un enlace a un video de YouTube reenviado por su hermana Gina,
más basura, un recordatorio para pagar su factura de electricidad y una
alerta de Google para el término Siete de Picas.
De acuerdo, así es que él no se había salido completamente del caso.
Pero no había reglas para que no pudiese seguirlo desde lejos. Muchos
civiles además de él estarían haciendo lo mismo.
Siguió el enlace a la noticia, la cual informaba sobre un asesinato ayer
por la noche que se atribuía al nuevo y emocionante asesino en serie de
Las Vegas. Él frunció el ceño mientras leía.
¿Un apuñalamiento violento? De ninguna manera había sido obra del
Siete de Picas, no a menos que algo hubiera ido drásticamente mal. Los
representantes del LVMPD se negaron a hacer comentarios.
De cualquier modo no era asunto suyo. Dominic guardó su teléfono en
su bolsillo, firmemente resuelto a irse a casa y comenzar a trabajar en
algunas cazarrecompensas más desafiantes.
Treinta minutos después, se encontró a si mismo caminando hacia la
subestación de Levi.
***
Señor Barton, ¿podría decirme por qué el Siete de Picas podría haber
escogido a su esposa? interrogó Levi.
Estaban sentados en una sala de interrogatorios, aunque Barton no
estaba esposado, a pesar de la certeza de que él había matado a su esposa,
no tenían suficiente evidencia física para arrestarlo. Todavía.
El Siete de Picas es un vigilante, ¿no? Barton se encogió de hombros.
Era bajo pero fornido, con un cuello grueso y ojos pequeños que brillaban
con desprecio. Él mata a personas que hacen cosas malas. Patty era una
puta.
¿Perdón? Dios, a Levi le encantaría golpear el rostro burlón de Barton.
Ella dormía con cualquier hombre que la buscara. Todos lo sabían. No me
sorprende que fuera la siguiente en la lista.
El Siete de Picas apunta a las personas que se libran de crímenes dijo Levi.
La infidelidad no es un crimen.
Barton se cruzó de brazos.
¿Qué eres, algún tipo de experto? Tú realmente no sabes por qué hace las
cosas que hace. Solo estás adivinando.
Tal vez. Pero investigué las primeras tres escenas de crímenes del
Siete de Picas y, aparte de un detalle, no se parecían en nada a las de su
esposa. Verá, hubo detalles retenidos de la prensa, detalles que un asesino
imitador no sabría.
La mandíbula de Barton se apretó, y sus ojos se movieron a un lado
antes de regresar al rostro de Levi. Levi sonrió. El Siete de Picas era
exasperante, pero este patético bastardo no era diferente de cualquier otro
asesino con el que se sentara.
Sabe que yo no la maté aseguró Barton. Tengo una coartada: estuve en
un evento de trabajo toda la noche. Decenas de personas me vieron allí.
Patty había estado muerta durante horas para cuando llegué a casa y la
encontré.
Él no estaba equivocado. Su coartada era fuerte, no hermética, pero
suponía un desafío. Además, las yemas de los dedos y las uñas de Patty
Barton se habían limpiado con lejía para eliminar la evidencia de su
atacante, y el arma homicida aún no se había encontrado. Cualquier
evidencia que tenían contra Barton era circunstancial, por lo que su
confianza no era sorprendente.
Levi estaba planeando sacudir un poco esa confianza.
¿Por qué no le cuento lo que creo que sucedió? Levi se inclinó hacia
adelante, sus antebrazos sobre la mesa de metal y sus manos juntas. Creo
que dejó el evento sin decírselo a nadie, confrontó a su esposa por sus
infidelidades y perdió tanto la paciencia que la apuñaló hasta matarla.
Luego le entró el pánico, recordó una historia que escuchó en las noticias y
le puso un naipe en su cuerpo para redirigir la sospecha antes de limpiar y
volver al evento. Fingió que todo era normal y llamó a la policía cuando
llegó a casa como si fuera la primera vez que vio su cuerpo.
Las ventanas de la nariz de Barton se encendieron, pero él no habló. No
fue una mala performance, excepto por algunas cosas continuó Levi.
Primero, nadie que haya visto verdaderamente los homicidios del Siete de
Picas podría confundir esto con el trabajo de la misma persona. Luego está
el hecho de que la mayoría de los asesinos no hacen un gran trabajo al
deshacerse del arma homicida o, por ejemplo, de su ropa ensangrentada.
Tenemos oficiales uniformados buscándolos ahora. También estoy
dispuesto a apostar a que las imágenes de seguridad del evento tienen un
bloque de tiempo dónde está misteriosamente ausente de la sala, y lo
muestra usando ropa diferente que la que llevaba al inicio.
Allí aterrizó. Un pequeño estremecimiento recorrió el cuerpo de Barton.
Honestamente, sin embargo, estoy dispuesto a apostar que la pistola
humeante estará en sus registros telefónicos. Puede haber borrado los
textos y registros de llamadas, pero su operador aún los tiene. Y si su
esposa lo llamó mientras estaba en su evento, o envió un mensaje de texto
que podría haberlo impulsado a abandonar el evento inesperadamente…
Bueno, eso no se verá muy bien para usted, ¿verdad?
Barton estaba ahora mortalmente pálido.
No encontrará nada. Yo no la maté.
La silla de Levi raspó contra el suelo de linóleo mientras se ponía de
pie, apoyando sus manos sobre la mesa. Este no era un misterioso e
inteligente asesino en serie que dejaba mensajes extraños y hacía tratos
diabólicos con la policía. Este era un hombre vil y enojado que había
asesinado a su esposa y pensaba que podía salirse con la suya. Levi se
complacería en desilusionarlo de esa idea.
Si confiesa ahora, las cosas serán mucho más fáciles para usted. Si no
lo hace, le doy veinticuatro horas antes de que vuelva aquí esposado:
cuarenta y ocho horas como máximo. Levi se inclinó aún más. Porque yo
sé que mató a su esposa Sr. Barton, y lo demostraré. Puedo prometerle eso.
Yo no la maté afirmó Barton nuevamente, más tembloroso esta vez. Aún
así, se mantuvo firme, mirando a Levi con odio puro.
Ningún jurado en esta ciudad creerá eso cuando termine con usted.
Levi se levantó de la mesa y se dirigió hacia la puerta. Es posible que
desee comenzar a ordenar sus asuntos dijo por encima de su hombro, y
salió de la habitación.
***
Hola, Dominic Martine se giró en su silla. ¿Estás aquí para ver a Levi?
¿Qué? respondió él, desequilibrado no por sus palabras, sino por su
tono insinuante. No, no estoy aquí para... para verlo. Quiero decir, estoy
aquí, y lo veré, pero eso no es...
Su sonrisa era brillante y traviesa. Definitivamente ella sabía del beso,
y como no lo estaba apuntando con su arma, debía saber que lo había
detenido antes de que las cosas hubiesen ido demasiado lejos.
Suspirando, se dio por vencido.
Vi anoche el informe sobre el asesinato que podría ser un imitador del
Siete de Picas, y tuve curiosidad. Y pude tranquilamente venir a verte.
Podrías haberlo hecho dijo ella. Pero no lo hiciste.
No tenía sentido negarlo. Dominic ni siquiera estaba seguro de por qué
había venido cuando sabía que volver a ver a Levi sería una locura, pero
no había podido mantenerse alejado. Tal vez solo quería ver a Levi
después de lo que debe haber sido la madre de todas las resacas.
Sí, eso sonaba bien. Él se quedaría con eso.
De todas maneras esto no importaba en este momento, porque el escritorio
de Levi estaba vacío.
Entonces, ¿era un imitador? preguntó.
Oh, absolutamente afirmó Martine sin dejar lugar a dudas. Cualquier
novato podría ver que fue el marido de la víctima. Todavía no tenemos
suficiente para arrestarlo, pero Levi lo está interrogando ahora… opsss,
supongo que hablé demasiado pronto.
Dominic se dio vuelta para ver a Levi dirigiéndose hacia ellos. Los
ojos de Levi se abrieron un poco cuando lo vio, pero aparte de eso,
demostró una impresionante falta de reacción.
Dominic le saludó mientras se paraba detrás de su escritorio.
Levi.
Tuvo curiosidad sobre el imitador intervino Martine.
Pensé que no ibas a involucrarte más en el caso dijo Levi.
No lo hago. No significa que no pueda seguir el caso, ¿verdad?
Levi pareció encontrar este argumento aceptable.
Barton no confesó, pero lo puse nervioso. Con un poco de suerte, hará
algo estúpido como ir directamente a donde haya escondido el arma
homicida.
Bien replicó Martine. Otro cobarde asesino de mujeres en la prisión a la
que pertenece.
Los ojos de Dominic recorrieron el escritorio de Levi mientras
escuchaba, observando cada detalle, y su atención se enganchó en lo único
que estaba fuera de lugar. Levi siempre tenía café en su escritorio, pero por
lo general estaba en una taza de viaje reutilizable o en una taza de espuma
de la cafetería de esta calle. La taza que tenía esta mañana tenía el
logotipo de un hotel en el centro, no muy cerca de donde vivía, ni en el
camino entre su casa y su trabajo.
¿Te estás quedando en un hotel? preguntó Dominic, antes de pensárselo
mejor.
Tuvo el placer de ver a Levi completamente conmocionado durante un
par de segundos antes de mirar hacia abajo a su escritorio y entender cómo
Dominic lo había descubierto.
Maldición exclamó Martine apreciativamente. Eres bueno.
Las mejillas de Levi estaban un poco rojas, y no lo miró a los ojos.
Rompí con Stanton.
Dominic dio un paso atrás.
¿Por qué? preguntó, sint iéndose mal. Por favor, Dios, que no tuviese
nada que ver con él. Si Levi había dejado a su novio de tres años por un
beso y una atracción mutua…
No tuvo nada que ver con… Levi vaciló, mirando alrededor del
ocupado bullpen. Con todo lo que sucedió recientemente. Esto se veía
venir por un largo tiempo.
Ambos miraron a Martine, que continuaba escribiendo en su teclado.
Este es mi escritorio, ¿saben? Si necesitan hablar en privado, hay mejores
lugares para hacer eso.
No necesitamos… comenzó Levi, pero f ue interrumpido por el sonido
de su teléfono en el escritorio. Él levantó el auricular. Detective Abrams.
Momentos después, su rostro se volvió tan rígido y sin vida como una
máscara. Apagó el receptor y presionó el botón del altavoz en la base.
¿Puede decir eso de nuevo, por favor?
Yo no maté a Patty Bartonafirmó una voz electrónica ronca.
Todo el bullpen se puso en acción como un hormiguero pateado.
Dominic observó asombrado cómo varias personas salían corriendo de la
habitación, y Martine saltó de su silla para susurrar frenéticas órdenes al
personal cercano.
Levi se quedó donde estaba, vibrando por la tensión.
¿Por qué debería creerte?
Te di mi palabra. Cinco días. Todavía queda un día.
Mierda. Dominic maldijo en voz baja. Este llamado era del Siete de Picas.
Había en este momento un asesino en serie al teléfono con Levi.
Es importante para ti que seas considerado una persona de palabra, ¿no
es así? Levi estaba aferrado al borde de su escritorio con una mano, sus
nudillos estaban blancos.
Por supuesto.
Entonces debes estar enojado porque alguien robó tu firma para su propio
crimen. ¿Planeas matar a Drew Barton?
Hubo una pausa de peso.
No si lo arrestas primero.
Los ojos de Levi se cerraron. Cuando los abrió, miró a Martine al otro
lado de la habitación. Ella señaló una computadora y luego negó con la
cabeza, levantando las manos en el aire. Dominic no sabía si eso
significaba que no habían sido capaces de rastrear la llamada, o que el
rastro simplemente no había sido útil.
Sé qué piensas que eres diferente dijo Levi, mordiendo cada palabra.
Te dices a ti mismo que eres especial, que lo que estás haciendo es
honorable. Pero la verdad es que disfrutas el asesinar. Te sales con la tuya,
por lo que te convences de que estás en una especie de noble cruzada. Sin
embargo, al final del día solo eres un asesino, y la única diferencia entre tú
y Drew Barton es que estás jodidamente loco.
Golpeó el receptor del teléfono en la base, terminando la llamada. Todos
en la sala lo miraron boquiabiertos.
Acabas de burlarte de un asesino en serie dijo Dominic, como si Levi no
supiera lo que había hecho.
Pregúntame si me importa espetó Levi. Estoy harto de estos juegos. Si
el Siete de Picas quiere venir tras de mí, me encantaría verlo intentarlo.
Agarró su teléfono y las llaves del primer cajón de su escritorio, entonces
lo cerró con un golpe tan fuerte que todo el escritorio se sacudió. Voy a
hacer lo que sea necesario para clavar a Barton contra la pared le dijo a
Martine. ¿Vienes?
Ella sonrió y corrió tras él, deteniéndose solo para recuperar su bolso y
darle una palmada a Dominic mientras iba salida.
Dominic salió del edificio a un ritmo más lento, sacudido por lo que
acababa de presenciar. Escuchar hablar al Siete de Picas, incluso con esa
voz alterada electrónicamente, lo había helado hasta los huesos, y temía
que Levi se hubiera puesto en mayor peligro provocándole.
Perdido en sus pensamientos, Dominic se sorprendió al darse cuenta de
que sus pies errantes no lo habían llevado a su camioneta estacionada, sino
al norte a lo largo de la Strep. Se detuvo en seco y miró la elevada
pirámide del Luxor.
Se sentiría tan bien entrar y sentarse en una mesa de blackjack o
incluso en una máquina tragamonedas, dejar que la avalancha de
endorfinas se hiciera cargo y que todo lo demás se desvaneciera. Era lo
único que aliviaría este estrés. No dejaría que se saliera de control esta
vez. Había aprendido la lección, podía manejarlo solo por un par de
horas…
Dominic apretó los puños, incapaz de apartar la mirada.
***
Le tomó horas extinguirse a la ira enardecida por el llamado del Siete
de Picas. Levi no peleó; en cambio, dejó que esta lo llevara, alimentando
el caso Barton con una determinación feroz que ningún obstáculo podría
resistir.
Para el final del día, tenía más de una docena de declaraciones de
amigos, parientes y vecinos que confirmaban que Drew y Patty Barton
eran bien conocidos por sus enojados, a veces violentos, altercados. Varios
de los colegas de Barton habían afirmado que había pasado alrededor de
una hora a mitad del evento de la noche anterior donde no se lo había
encontrado por ninguna parte. Verizon había obtenido una serie de
mensajes desagradables intercambiados entre la pareja al mismo tiempo.
Las reseñas de las cintas de seguridad del lugar indicaban el mismo color
de camisa, pero el cuello era de un estilo diferente, y los pantalones tenían
un tono sutilmente más claro.
El verdadero escollo había sido salvado cuando los oficiales que
peinaban el barrio de los Barton encontraron un cuchillo de cocina
apresuradamente frotado, tirado en el cubo de basura de otra persona a
diez cuadras de distancia. El laboratorio de crímenes estaba procesando el
cuchillo ahora, pero ya se había emitido una orden de arresto contra
Barton, y Levi había puesto a funcionar al APB28 antes de apresarlo. Había
tenido agentes vigilando a Barton todo el día, y uno de ellos traería al
bastardo. Dejaría que se refrescase los talones en una celda durante la
noche; entonces verían si estaba listo para hablar.
Levi regresó a su hotel molido pero satisfecho con el trabajo del día.
Podía admitir que el caso del Siete de Picas había sacudido su confianza
en sus habilidades como detective, pero cerrar un homicidio en menos de
veinticuatro horas había contribuido en gran medida a restaurar su
autoestima.
Guardó su arma en un cajón, se quitó la ropa interior y recogió una pila de
ropa limpia. Acababa de entrar al baño cuando sonó su teléfono.
Al echar un vistazo a la pantalla, vio que solo era Martine: ahora que
se habían ocupado del caso Barton, ella querría hablar de su llamada
telefónica con el Siete de Picas. Eso podría esperar hasta después de tomar
una larga ducha caliente.
28 Un mensaje de radio enviado a cada oficial de una fuerza policial que proporciona detalles de
un presunto delincuente o vehículo robado.
Levi entró al baño, cerró la puerta y dejó que la llamada se dirigiera al
correo de voz.
***
Hola, soy Dominic, y soy un jugador compulsivo.
Hola, Dominic replicaron las veinte o más personas sentadas en el círculo
de sillas plegables.
Él permaneció sentado también; este grupo siempre ha sido informal.
No vengo aquí muy a menudo. Dirigió una sonrisa avergonzada a Gus,
el líder del grupo. Pero ha sido una semana estresante en más de una
forma. No quise hacerlo, pero esta mañana pasé más de una hora
caminando arriba y abajo por la Strip, mirando los casinos y fantaseando
con entrar.
Hubo asentimientos y murmullos de empatía en todo el círculo.
Siempre me he sentido atraído por los juegos de azar, desde la escuela
secundaria. Sin embargo, no fue tan malo hasta que terminé la escuela
secundaria. Estaba en la universidad comunitaria, y lo hice. Buscaba
constantemente cualquier distracción, cualquier emoción, y los juegos
jugaban ese papel para mí. Todavía no era legal, pero ¿cuándo eso ha
detenido a alguien?
Algunas personas se rieron. Dominic rió también.
Me di cuenta rápidamente de que no podía apostar como lo hací an
otras personas. Una vez que comencé, no pude parar hasta que alguien me
hizo parar, sin importar cuánto dinero perdía. Pensaba en apostar todo el
día, crear estrategias, remontar mis ganancias, imaginar cómo podría
haber evitado mis pérdidas. Se hizo cargo de mi vida, se convirtió en lo
único que me importaba. Estaba aterrorizado por lo que me estaba
pasando, pero en lugar de pedir ayuda, abandoné la escuela y me alisté en
el ejército.
A su familia no le habían entusiasmado las noticias, pero tampoco se
sorprendieron. Aunque en ese momento todavía estaba haciendo un buen
trabajo en ocultar su adicción, ellos sabían que no estaba contento en la
universidad y que estaba buscando una salida.
Pensé que el Ejército me salvaría, y durante mucho tiempo lo hizo. Ser
soldado me enseñó disciplina y autocontrol; dio estructura a mi vida, y lo
más importante, me dio un propósito más grande que yo para enfocarme.
Pude alejarme del juego durante ocho años. Pensé que estaba ‘curado’. Así
que terminé mi segundo contrato y llegué a casa cuando me dieron de baja.
Se aclaró la garganta, frotando sus palmas arriba y abajo de sus
muslos. No importa cuántas veces hubiese contado esta historia, nunca era
muy fácil.
El problema era que me había acostumbrado a tener una misión, y sin
ella, perdí ese sentido de propósito. No tenía trabajo ni metas. Extrañaba la
sensación de fraternidad que había tenido con mis compañeros Rangers.
Después de mis años de servicio, la vida civil era como una película en
blanco y negro. No estaba enojado ni triste, pero nada me interesaba, me
excitaba, me hacía feliz. Apostar era la única forma con que podía llenar
ese vacío.
Él tuvo que parar nuevamente. Los otros en el círculo eran
respetuosamente silenciosos; todos habían tenido experiencias diferentes,
pero había verdades centrales en una adicción al juego que aquí todos
podían entender.
Fue mucho peor la segunda vez. Se encogió ante la avalancha de
recuerdos que por lo general mantenía enterrado en el fondo de su mente.
Era mayor de edad, vivía solo y no era responsable ante nadie. Pasaba
dieciocho horas al día en los casinos. Perdí todos mis ahorros y luego me
endeudé enormemente. Mi madre y mis hermanos tuvieron que rescatarme
una y otra vez. Pero no importa cuán malo era, literalmente no podía parar.
Me odiaba mucho a mí mismo.
Mientras se atragantaba, una mujer que había conocido por un par de
años, Anita, tomó su mano y la apretó suavemente antes de dejarla ir. Ella
le dio una sonrisa alentadora.
Mi perra me salvó la vida siguió él. Cuando tenía alrededor de siete
meses, tuvo una pancreatitis. Ella necesitaba análisis de sangre, líquidos
intravenosos, medicamentos, y yo no podía pagar nada de eso. Había tres
dólares en mi cuenta de cheques y todas mis tarjetas de crédito estaban al
máximo. Tuve que llamar a mi madre y rogarle que cubriera los recibos.
Tragó saliva. Nunca he estado tan avergonzado antes o desde entonces.
Aquí estaba este cachorro que me amaba y confiaba en mí, y yo la estaba
defraudando. Si mi madre no hubiera ayudado, podría haber muerto, y
habría sido mi culpa.
Había sido uno de los peores momentos de su vida, la aplastante
comprensión de que estaba tan fuera de control que ni podía proteger a mi
propio perro.
Rebel me dio el coraje y la determinación que necesitaba para p arar.
Hasta ese momento, nada más había sido suficiente. Pero cuidarla era mi
trabajo, mi nueva misión. Finalmente recibí ayuda, y cada vez que siento
esa compulsión reptando, pienso en ella, en lo mucho que me necesita y
mantengo el control. Eso es lo que pensé el día de hoy cuando estaba tan
tentado. Y creo que es importante para el proceso de recuperación tener
algo o alguien que te dé una razón para mantenerte en el buen camino. No
me importaba mucho lastimarme a mí mismo, pero nunca la lastimaré.
Ella me mantiene fuerte.
Se reclinó en su silla, exhalando con el alivio de desahogarse.
Gracias, Dom dijo Gus mientras todos aplaudían. ¿Anita, te gustaría
seguir?
El resto de la reunión transcurrió como de costumbre, con algunas
personas compartiendo sus historias y todos compadeciéndose
mutuamente. Al final de la hora, se pusieron de pie y unieron sus manos
para que la Oración de la Serenidad29 completara las cosas. Dominic se
quedó un rato más, ayudando a acomodar la sala de recreo y charlando con
algunas personas tomando café y galletas con trocitos de chocolate.
Se sintió mucho mejor cuando dejó la iglesia, más tranquilo y más
centrado. Se estaba haciendo tarde, por lo que tendría que parar a cenar a
algún lugar de camino a casa, porque su refrigerador estaba vacío. O tal
vez vería si Carlos y Jasmine querían ir a algún lado.
Debatiendo sus opciones, se retiró de su espacio de estacionamiento.
Mientras esperaba salir, su teléfono sonó con un texto entrante de un
número desconocido.
El detective Abrams está en peligro. Él necesita tu ayuda.
29 Oración de la Serenidad. Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no
puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la
diferencia.
Antes de que Dominic pudiera procesar el extraño mensaje, lo siguió
un segundo texto que contenía una dirección que no reconoció y un
número de habitación.
Devolvió un mensaje de voz y se unió a la corriente de tráfico.
¿Quién eres?
Su respuesta vino en forma de una fotografía… un naipe de siete de picas.
Un escalofrío recorrió su espina dorsal, pero mantuvo sus manos en el
volante y su atención en la carretera.
Buen intento.
Por favor. Es mi culpa que esté en peligro, y no hay mucho que pueda
hacer para ayudarlo.
Dominic condujo otro bloque, mordiéndose el labio inferior, luego
maldijo y se detuvo al costado del camino. Si existía la posibilidad de que
la vida de Levi estuviera en riesgo, incluso una pequeña, no podía
ignorarlo.
¿Por qué no llamas a la policía? preguntó mientras programaba la
dirección en su GPS.
Informé de un disturbio en el hotel Detective Abrams, pero no podía
ser más específico o ellos sabrían que era yo. Sospecharían de una
trampa, y la demora podría costarle la vida.
Dominic esperó un descanso en el tráfico, volvió a la carretera y siguió
la ruta destacada. Se sorprendió al ver que no estaba lejos; con suerte de su
lado, podría llegar al hotel en unos minutos.
¿Cómo sabes que no haré lo mismo?
Porque ya estás en camino.
Capítulo 16
Había pocas cosas que Levi disfrutase más que una larga ducha
autoindulgente, especialmente después de un día estresante. Apartó todos
los pensamientos sobre asesinatos, Stanton, y la difícil llamada que tendría
que hacer a sus padres, y se concentró solo en el agua caliente que
golpeaba los tensos músculos de sus hombros y espalda.
Cuando finalmente salió, se vistió con la camiseta y el pantalón de
chándal que había dejado doblados al lado del fregadero, tomó su toalla y
se secó el cabello mientras abría la puerta del baño.
Hizo una pausa en el umbral, una sensación interna de algo que no estaba
bien lo congeló en el lugar.
La habitación estaba iluminada por las luces del techo que él había
encendido antes. La puerta estaba cerrada, la cadena de seguridad puesta.
Todo estaba en su lugar, exactamente cómo lo había dejado.
Pero soplaba una brisa, no la helada ráfaga de aire acondicionado, sino una
genuina brisa fresca.
Sus ojos se deslizaron hacia un lado. La cortina sobre la puerta del
balcón se agitó un poco. Nunca había abierto esa puerta desde que le
habían asignado la habitación.
Dejó la toalla en el suelo y miró el tocador que estaba al otro lado de la
habitación donde estaba su arma. Él podría ser capaz de hacerlo...
El armario cerca de la puerta se abrió de golpe y Drew Barton salió,
empuñando con las dos manos un arma hacia Levi.
No te muevas ordenó.
Levi levantó sus manos en una postura semi-pasiva y luego se quedó
quieto.
¿Cómo entraste aquí a través del balcón? Estamos en el quinto piso.
Llegué a tu balcón desde la habitación contigua a la tuya y forcé la
puerta corrediza de vidrio. Barton sudaba profusamente, su rostro brillante
y su pelo enmarañado en la frente. Sus manos temblaban alrededor del
agarré de su arma, pero sus ojos brillaban con determinación. Te
sorprenderías de lo que las personas son capaces cuando no tienen nada
que perder.
No realmente respondió Levi.
Eso es, acércate más, pensó mientras Barton caminaba hacia él, dando
vuelta alrededor de la cama para que no hubiese nada entre ellos. Sigue,
vamos, vamos…
Reprimió un gemido frustrado cuando Barton se detuvo a varios
metros de distancia. Este era uno de los peores ángulos para una amenaza
con armas de fuego, porque no había a esta distancia una buena y confiable
defensa. Barton estaba demasiado lejos para que Levi acortara la distancia
y lo desarmara antes de que pudiese disparar, y demasiado cerca para que
él intentara alejarse del todo. La mejor oportunidad de Levi era hablar con
él.
¿Alguna vez has disparado un arma? preguntó Levi. ¿Tienes alguna
idea de lo fuerte que suena? Si me disparas, esta habitación será un
enjambre en minutos. Nunca escaparías.
Estoy dispuesto a correr ese riesgo, si es necesario. Pero por ahora,
quiero que te sientes en esa silla. Barton indicó la silla en cuestión con un
movimiento de su barbilla, sin apartar la vista de Levi ni darle una
oportunidad de atacarle.
Levi se quedó donde estaba.
¿Por qué?
Hice mi investigación. Eres uno de los detective s principales en el
caso Siete de Picas. Tiene sentido que él quisiera asesinarte, y si mueres
de la misma manera que Patty, creerán que él también la mató.
Levi podría haberse reído ante la idea de que Barton pudiera matarlo
con éxito, excepto que el que le hiciera sentarse primero en una silla
probablemente significaba que tenía la intención de atarlo antes de blandir
el cuchillo. De ninguna manera podía dejar que eso sucediese. Si él se
resistía lo suficiente, Barton podría acercarse en un intento de obligarlo
físicamente a sentarse.
Eso no va a funcionar aseguró él. Ya te dije, la muerte de Patty no se
parecía en nada a cómo asesina el Siete de Picas, y tampoco lo hará el mío.
Ellos sabrán que fuiste tú.
Tal vez sea así. Pero al menos introducirá una duda razonable. Las
manos de Barton se movieron espasmódicamente alrededor de su arma, y
sus palabras gotearon de odio. De cualquier manera, aun así estarás
muerto. Eso sería suficiente para mí. Ahora siéntate.
Me arriesgaré con el arma dijo Levi.
Todas las luces se apagaron.
Sin dudarlo un segundo, se tiró al suelo, lanzándose en diagonal y
aterrizó con una suave caída. Sonó un disparo, ensordecedor en el pequeño
espacio, mientras Barton disparaba violentamente en la oscuridad.
Levi se giró sobre su espalda y retrajo su pierna derecha, entonces
arremetió en la dirección en que recordaba a Barton de pie. Su pie conectó
sólidamente con la rodilla de Barton. Un grito de dolor fue seguido por un
fuerte golpe, con la esperanza de que hubiese caído al suelo, aunque la
falta total de luz significaba que no podía estar seguro.
Hubo un golpe repentino y estruendoso en la puerta, acompañado de
apresurados gritos desde el pasillo. Levi no podía dejar que eso lo
distrajera. Se colocó de rodillas y saltó hacia adelante, pasando unos
momentos confusos forcejeando con Barton en la oscuridad antes de lograr
ponerse encima de su espalda.
Barton estaba sosteniendo el arma solo con su mano derecha; Levi le
agarró de la muñeca y la golpeó contra el suelo varias veces, hasta que él
chilló y soltó el arma. Levi se estiró buscando el arma, pero la mano de
Barton la empujó hacia adelante y más allá del alcance de su agarre.
Escuchó el ruido metálico de un cerrojo de seguridad que se
desenganchaba, y la puerta de la habitación se abrió, solo para quedar semi
abierta por la cadena de seguridad. La atención de Levi se desvió por un
momento, pero le dio a Barton la oportunidad de volver a clavarle un codo
en las costillas.
Gruñendo, Levi rodó y se puso en pie en un brinco. Nunca había sido
un fuerte peleador en el suelo; todo su entrenamiento le decía que nunca se
quedara en el suelo si había alguna forma de levantarse. El problema era
que tanto Barton como el arma todavía estaban allí, y la habitación estaba
completamente a oscuras. Todas las fuentes de electricidad en la
habitación y el pasillo estaban muertas, y las pesadas cortinas sobre la
puerta del balcón impedían que incluso las luces brillantes de la juerga de
Las Vegas ingresaran.
Un peso pesado se estrelló contra la puerta, el impacto fue
sorprendentemente alto. Sucedió por segunda vez. Y otra más.
Entre el ruido y la completa oscuridad, Levi no pudo precisar la
ubicación de Barton. Se encogió contra la pared y usó esta para guiarse
mientras se deslizaba hacia la mesita de noche, donde recogió el control
remoto que había dejado allí la noche anterior.
Un momento de intensa concentración, y escuchó un frenético
arrastrarse debajo de los traqueteos y temblores de la puerta. Blandió el
control remoto tan fuerte como pudo y se encontró con un grito de
sorpresa.
Levi se tensó, preparándose para atacar. Entonces sucedieron dos cosas
al mismo tiempo: se encendieron las luces y la puerta se abrió de golpe
cuando la cadena de seguridad se rompió bajo el implacable asalto.
Observó con incredulidad atónita como Dominic entraba en la
habitación como un camión de dieciocho ruedas. Dominic se arrojó sobre
Barton, quien acababa de recuperar el arma; la que salió volando mientras
él llevaba a Barton al suelo.
Lanzándose hacia delante, Levi levantó el arma. En tres segundos,
Dominic había hecho que Barton y él cayeran sobre sus rodillas,
sosteniendo a Barton en una estrangulación cruel que hizo a Levi hacer
una mueca. Su codo derecho estaba presionado debajo de la mandíbula de
Barton, su fornido bíceps y su antebrazo apretaba las arterias carótidas a
ambos lados de la garganta de Barton. La peor parte, sin embargo, era que
su brazo izquierdo estaba plano detrás de la cabeza de Barton, su mano
agarraba su propio bíceps, así que su otro antebrazo caía sobre la nuca de
Barton.
Incluso Levi habría tenido pocas esperanzas de escapar de un
estrangulamiento como ese. Por supuesto, nunca hubiese permitido que el
estrangulador llegase tan lejos en primer lugar.
Barton se revolvió frenéticamente, arañando el antebrazo de Dominic,
su rostro se puso rojo y luego violeta. En el pasillo, un empleado histérico
del hotel estaba hablando por teléfono con la policía.
Deberías relajarte dijo Dominic suavemente. No quiero hacerte daño,
pero las muertes accidentales por estrangulaciones como esta no son
infrecuentes. Y solo estoy ejerciendo unas tres cuartas partes de mi fuerza.
Barton se dejó caer en el agarre de Dominic, su cuerpo se quedó
fláccido excepto por sus puños cerrados. Fulminó con la mirada a Levi con
la misma furia incandescente que lo había llevado a apuñalar a su esposa
hasta la muerte.
Aún tambaleándose por el shock, Levi solo pudo manejar una palabra.
¿Cómo?
Tienes un ángel de la guarda realmente extraño respondió Dominic.
Capítulo 17
Para gran disgusto de Levi, Jonah Gibbs fue el primer oficial que
respondió, a pesar de que su zona habitual no estaba cerca del hotel. Nunca
bueno para las gracias sociales, hizo bromas constantes mientras tomaba a
Barton bajo custodia y establecía el perímetro de la escena del crimen. En
un momento, movió las cejas hacia Levi y Dominic y exclamó:
Lástima que esto arruinó su noche, ¿eh, muchachos?
Levi se cruzó de brazos y lo miró, pero ¿qué podía decir? ¿No es lo que
parece? Nadie había creído esa línea en la historia del idioma inglés.
El Detective a cargo tardó aproximadamente una hora en liberar a Levi
y a Dominic, lo que permitió a Levi tomar algunos artículos esenciales y
la promesa de que el resto de sus pertenencias se enviarían una vez que la
escena hubiera sido completamente procesada. Al salir, se detuvo a mirar
la cadena de seguridad, colgando en dos piezas entre la puerta y la jamba.
Los enlaces metálicos se habían roto por la mitad.
Él se estremeció.
Un empleado del hotel llevó a Levi hasta una nueva habitación en un
piso mucho más alto. Dominic los acompañó sin hacer ningún comentario.
Levi necesitaba desesperadamente hablar con él en privado, lejos de oídos
curiosos, y parecía que él lo entendía sin que le dijera nada.
Cuando Dominic le dio su declaración al detective, dijo que había sido
dirigido al hotel por alguien que decía ser el Siete de Picas. El detective
había preguntado por qué había creído tan rápido en la advertencia, y él se
encogió de hombros y declaró:
Preferiría haber venido y descubrir que era una broma que quedarme lejos
y descubrir que era verdad.
Una vez que estuvieron solos en la nueva habitación de Levi con la
puerta cerrada y encadenada detrás de ellos, Levi dejó su bolso sobre la
cama.
Necesito una bebida.
Dominic permaneció en silencio, pero su expresión hizo que sus reservas
fuesen claras.
No planeo volver a emborracharme, por el amor de Dios. Levi abrió el
minibar. ¿Quieres algo?
¿Vodka?
Levi le arrojó una botellita de Stoli y agarró Jack Daniels para él. Se bebió
todo de una vez, hizo una mueca y arrojó la botella vacía a la basura.
Mientras Dominic se acomodaba en uno de los sillones mullidos de la
habitación, Levi se puso en contacto con Martine para asegurarle que
estaba bien. Resultó que ella lo había llamado antes para advertirle que
Barton se había escabullido del policía que lo vigilaba; después del ataque,
había encontrado varios correos de voz cada vez más frenéticos de ella en
su teléfono.
Aceptó un regaño, prometió varias veces que nunca ignoraría una
llamada de ella otra vez, y colgó unos minutos más tarde. Con eso
cuidado, se volvió hacia Dominic.
Necesito que me digas exactamente lo que te dijo el Siete de Picas. Puedo
hacerlo mejor que decírtelo. Dominic le entregó su teléfono. Puedo
mostrártelo.
Levi revisó el extraño intercambio de texto, sacudiendo la cabeza mientras
leía.
No lo entiendo dijo devolviendo el teléfono a Dominic. Quiero decir,
tiene sentido que estuviese siguiendo a Barton. Me dijo que lo mataría si
no podíamos arrestarlo primero. El período de gracia de cinco días
expirará técnicamente esta medianoche, y querría o querrían asegurarse de
que no escapó. Se dejó caer en la silla frente a la de Dominic. ¿Por qué
arriesgar tanto para ayudarme? Contactarte directamente, llamar al 911,
eso fue peligroso.
Eso no es todo siguió Dominic. Estoy bastante seguro de que el Siete de
Picas cortó la electricidad del hotel.
Levi estuvo de acuerdo, pero quería escuchar el razonamiento de Dominic.
¿Qué te hace decir eso?
Mientras tú estabas c on el Detective O'Brien, hablé con un par de
tipos del hotel. Nadie ha podido descubrir por qué se cortó la electricidad
y, lo que es más, su generador de emergencia debería haber arrancado de
inmediato. En cambio, hubo una demora de tres minutos que ellos no
pueden explicar.
Eso lo hace aún más loco. Eso significaría que el Siete de Picas estaba
aquí en el hotel, arriesgándose a ser descubierto solo para protegerme.
¿Por qué?
Dominic extendió sus manos. ¿No es obvio? Ellos, porque tienen que ser
más de uno, te conocen.
¿Qué?
Creo que conoces a la persona detrás del Siete de Picas. Tal vez sean
amigos, tal vez solo sea alguien con quien trabajas, pero hay alguna
conexión más allá del caso. Cuando te amenazaron, se sintieron
responsables y lo tomaron de manera muy personal. No puedo imaginarlos
reaccionando de esa manera por un extraño.
No era la primera vez que Levi consideraba esta posibilidad, pero
escuchar que alguien más lo decía en voz alta lo hacía menos abstracto, y
más repugnante.
¿Crees que mi entras la semana pasada he estado investigando este
caso, me he encontrado cara a cara con por lo menos uno de los Siete de
Picas, hablé con ellos y nunca supe quiénes eran en realidad?
Sí. Eso creo.
Levi gimió y se restregó las manos sobre la cara.
Mierda. Esto es una locura.
Dominic se movió en su silla, y por primera vez, Levi notó que estaba
frotando su hombro derecho… sosteniéndolo de una manera rígida y
antinatural.
¿Estás bien? le preguntó.
Con una sonrisa torcida, Dominic dijo:
Mi hombro está un poco adolorido. Romper una puerta repetidamente no
es tan fácil o indoloro como parece en las películas. La culpa inundó a
Levi. Dios, debería haberse dado cuenta; debería haber anticipado que
Dominic estaría dolorido después de eso.
Te traeré un poco de hielo dijo levantándose de su silla. Quítate la
chaqueta.
Llenó el cubo de hielo en el pasillo y regresó a la habitación para
encontrar que Dominic había doblado su chaqueta sobre la mesa y apilado
su pistolera en la parte superior. Sacando una toallita del baño, Levi
envolvió un poco del hielo y se acercó, viendo a Dominic rodar su hombro
herido experimentalmente debajo de su camisa de manga larga.
Um… esto probablemente funcionaria mejor si te quitas también la
camisa.
Dominic se encontró con sus ojos. Por un momento, Levi estuvo
seguro de que él se opondría, o simplemente se reiría de él, pero luego
comenzó a desabotonarse la camisa, sin decir una palabra, mirando a Levi
todo el tiempo.
Levi se sintió extrañamente sin aliento.
Con una leve mueca, Dominic se quitó la camisa y la dejó a un lado.
Debajo vestía una camiseta blanca sin mangas que se adhería a sus
músculos de una manera que hacía que la boca de Levi se secara. Aunque
lo había visto con el torso completamente desnudo tres días antes, esto de
alguna manera se sentía más íntimo, incluso peligroso.
Levi se acercó y examinó el hombro derecho de Dominic. Los
hematomas visibles aún no se habían establecido, pero estaba muy
hinchado.
Parece que tendrás un moretón desagradable mañana. Suavemente
presionó el paquete de hielo improvisado sobre el hombro de Dominic.
¿Estás seguro de que no está dislocado?
Puedo decir por experiencia propia que definitivamente no está dislocado
afirmó Dominic. No es tan malo, de verdad.
No había razón alguna para que Levi continuase manteniendo el hielo
en su lugar; Dominic podría haberlo sostenido fácilmente con su mano
izquierda. Sin embargo, Dominic no hizo ningún movimiento para hacerse
cargo, y Levi no le pidió que lo hiciera.
Gracias por venir agradeció Levi, cuando el silencio se prolongó
demasiado.
Por supuesto.
No. La garganta de Levi estaba dolorida, su pecho apretado. No ‘por
supuesto’. ¿Sabes cuantas personas habrían hecho lo que hiciste? Si no
hubieses venido, o si hubieras vacilado incluso por un par de minutos, yo
podría estar muerto en ese momento.
Dominic sonrió.
Nah, creo que hubieras estado bien. Eres totalmente fantástico.
Levi puso los ojos en blanco, un rubor en sus mejillas que no pudo hacer
nada por evitar.
¿Tu hombro se siente mejor?
Un poco. Dominic puso su mano izquierda sobre la de Levi,
presionando el hielo contra el hematoma con más fuerza. Su temblorosa
inhalación no fue un sonido de dolor.
El aire era pesado y difícil de respirar. Los ojos de Levi vagaron por el
cuerpo de Dominic, revisándolo. Usualmente, se sentía atraído por
hombres con estructura delgada, no muy diferentes a él. Nunca había
estado con un hombre como Dominic… hombros macizos, bíceps
fornidos, un grueso pecho con musculatura bien definida.
Nunca antes había cuestionado esas preferencias, pero parado junto a
Dominic, supo que era porque se sentía incómodo con hombres que eran
físicamente más fuertes que él. Sin embargo, Dominic no lo hacía sentir
incómodo. Él podría confiar. Levi nunca tendría que averiguar si podría
defenderse contra Dominic, porque Dominic nunca lo lastimaría.
Su mano libre descansaba en el brazo de Dominic, aunque no
recordaba haberla puesto allí. Cada punto de contacto entre sus cuerpos
hormigueaba con calor, y los ojos de Dominic estaban oscuros.
Levi comenzó él acabas de terminar una relación seria. Esta no es una
buena idea.
Lo sé. Pero hablando objetivamente, no fue una buena idea que
vinieras esta noche por la palabra de un asesino en serie. No fue una buena
idea que me siguieras a la oficina de ese veterinario. Parece que tienes un
historial bastante bueno de dar vuelta a las malas ideas. Levi vaciló, y
luego preguntó. ¿No me quieres?
Dominic soltó una estrangulada e incrédula risa.
Oh, te quiero. Pero solo si tú me quieres a mí. No solo un alivio del estrés,
o una jodida de rebote.
Eso no es lo que eres para mí.
Levi pasó su mano a través del magnífico cabello ondulado de
Dominic y se inclinó lentamente, dándole el suficiente tiempo para
retroceder si quisiera. En cambio, Dominic inclinó su rostro hacia arriba y
se encontró con Levi a mitad de camino.
Fue suave, exploratorio, un suave beso como una mariposa de dos
personas que no estaban familiarizadas con el cuerpo del otro. Sabiendo
que Dominic tenía reservas, Levi se contuvo, no queriendo ser quien
impulsara más las cosas. Fue Dominic quien pasó su lengua por el labio
inferior de Levi y se metió en su boca, profundizando el beso.
Movió ambas manos hacia las caderas de Levi, sus pulgares frotando
la prominente protuberancia de las caderas a través de su pantalón de
chándal. Levi era increíblemente sensible allí, incluso con la barrera de la
ropa; su cuerpo se estremeció y él gimió en la boca de Dominic.
Eso impulsó las cosas a un nivel más alto. El gemido de respuesta de
Dominic fue profundo y ronco mientras tironeaba de Levi con urgencia.
Levi dejó caer la toalla llena de hielo, indiferente mientras se esparcían los
cubos medio derretidos sobre la alfombra, y se dejó llevar hasta el regazo
de Dominic.
A horcajadas de los poderosos muslos de Dominic, envolvió sus brazos
alrededor de su cuello y se zambulló en un beso que se había vuelto
hambriento y agresivo. Dominic movió sus manos debajo de la camiseta
de Levi para acariciar su espalda. Sus cuerpos estaban apretados, no había
ni un centímetro de espacio entre ellos. Levi hundió su endurecido pene
contra el estómago de Dominic y sintió a Dominic hinchándose debajo de
él.
Se estaba mareando por la falta de oxígeno, así que alejó su boca de la
de Dominic y le besó el cuello. Cuando Dominic inclinó la cabeza hacia un
lado, suspirando de placer, agarró el culo de Levi con ambas manos y lo
apretó.
Sobresaltado, Levi mordió más fuerte de lo que pretendía. Dominic jadeó.
Lo lamento se disculpó Levi levantando la cabeza.
Dominic lo miró con ojos vidriosos.
No, está bien. Márcame todo lo que quieras.
Levi bajó la cabeza para chupar un hematoma en el hueco de la
garganta de Dominic. Dominic se arqueó contra él, manos fuertes
amasando el culo de Levi y volviéndolo loco.
Quítame esta camisa pidió. Estaba ardiendo, incluso la tela liviana de su
camiseta era insoportablemente sofocante.
Dominic se deshizo de ella, y entonces observó el cuerpo que había
revelado.
Dios, mírate. Su voz tan rica en admiración que los párpados de Levi
se agitaron. Dominic arrastró un nudillo sobre las duras crestas de los
músculos abdominales de Levi. Estás construido como una puta pantera.
Con los ojos clavados en el rostro de Levi, Dominic hundió los
pulgares bajo la cinturilla de los pantalones deportivos para acariciar sus
sensibles huesos de la cadera. Levi no pudo controlar su reacción; gimió y
se sacudió, apoyándose en los hombros de Dominic. Debería haber sabido
que el hombre era demasiado perspicaz para haberse perdido su anterior
respuesta.
Para no ser menos, Levi respondió mordisqueando la clavícula de
Dominic, lamiendo y chupando su piel. Dominic lo aguantó estoicamente
durante unos segundos, su agarré apretado en las caderas de Levi era la
única señal de cuánto le afectaba. Entonces gruñó y tiró la boca de Levi
hacia la suya.
Habían pasado tres años desde que Levi había besado a alguien que no
fuera Stanton, y el ajuste fue desorientador. Todo en Dominic le resultaba
extraño, desde su tamaño y forma hasta la manera bromista y juguetona
con la que besaba, lo que implicaba muchos pellizcos y retrocesos, y eso
provocaba que Levi tomara un papel más asertivo. Levi no conocía el
cuerpo de Dominic como conocía el de Stanton, pero eso tenía su propia
emoción.
Una cosa que esperaba aprender era cómo se sentía la piel desnuda de
Dominic contra la suya. Rompió el beso y ayudó a Dominic a salir de su
camiseta, moviéndose con cuidado, en deferencia a su hombro herido. Una
vez que el magnífico pecho estuvo exhibido, Levi desplazó sus manos a
través de la amplia extensión de músculo, y luego deslizó sus dedos por el
vello del pecho de Dominic. La espalda de Dominic se elevó en la silla, su
aliento escapó de él en un bajo siseo.
¿Qué es lo que quieres? preguntó acercando a Levi. Dime.
Levi estaba demasiado ansioso para ser modesto o ambiguo.
Quiero que me jodas con toda la fuerza que usaste para atravesar esa
puerta exclamó. Le lanzó una mirada traviesa al hombro derecho de
Dominic. Si crees que puedes manejar eso.
Dominic y él eran completamente opuestos en muchos sentidos, pero
había cosas que tenían en común… la incapacidad de resistir un desafío.
Dominic envolvió su brazo izquierdo alrededor de la cintura de Levi y se
levantó fácilmente de la silla, acercándole y poniéndole de pie. Creo que
estaré bien dijo con una sonrisa.
Levi le dio otro beso, lo cual era una propuesta más desafiante ahora
que ambos estaban de pie. Aún así, perseveraron mientras se tambaleaban
hacia la cama. Cuando los muslos de Levi tocaron la base del colchón, él
se sentó, solo para levantarse de inmediato.
Colcha de hotel dijo en respuesta a la expresión interrogante de Dominic.
Uf. Dominic hizo una mueca. Bien pensado.
Levi se giró, empujó su bolso sobre el suelo, y arrancó las sábanas de
la cama, trayendo con ellas todas las pequeñas almohadas decorativas y
arrojando todo a un lado. Dominic aprovechó la oportunidad para tocar su
culo con impunidad, lo cual no era ayudaba, pero tampoco era algo a lo
que Levi tenía algún deseo de objetar.
Con la cama despojada de sábanas y almohadas, Levi se volvió y se
sentó en el borde del colchón. Ahora las posiciones de Dominic y él eran
inversas, y él estaba inequívocamente vulnerable. En cualquier otra
situación, con cualquier otro hombre, Levi se habría sentido amenazado
por alguien mucho más grande y más fuerte cerniéndose sobre él de esta
forma.
Pero no era ansiedad lo que le aceleraba el pulso.
Después de quitarse las zapatillas de deporte, Levi apoyó los pies en el
suelo y se inclinó hacia atrás, estirándose hasta apoyarse sobre los codos
en clara invitación. Dominic se inclinó para besarlo, enganchó sus dedos
en la cintura de Levi y bajó los pantalones de entrenamiento y la ropa
interior como si fueran uno solo. Los dejó caer al suelo y también le quitó
los calcetines, dejándolo completamente desnudo.
Levi intentó quedarse quieto y dejar que Dominic lo observase, pero su
pene estaba dolorido, irguiéndose entre sus piernas. Se tomó con la mano y
se dio un par de suaves jalones.
Joder maldijo Dominic, y cayó de rodillas.
Pasó sus manos por los muslos de Levi, le apartó el brazo y cerró su
mano alrededor de su pene en su lugar. Enterrando su rostro en el hueco de
la cadera de Levi, acarició, lamió y chupó ese punto sensible mientras lo
bombeaba con firmeza. La cabeza de Levi se inclinó hacia atrás entre sus
omóplatos.
Oh Dios, eso es… ¡ah!
Ambos huesos de su cadera estaban cubiertos de mordiscos y
quemaduras de barba para cuando Dominic bajó la boca sobre su pene.
Dominic tomó la mitad de su longitud en su primer pase, fue aún más lejos
en el segundo, y fue en ese momento que los brazos de Levi se rindieron.
Se desplomó sobre su espalda y miró fijamente el techo.
Dominic colocó las piernas de Levi sobre sus propios hombros, lo que
creó un ángulo más favorable, y lo tragó como si estuviera hambriento de
pene. Todo lo que Levi pudo hacer fue aguantar el viaje. Hundir sus dedos
en el cabello de Dominic no levantó ninguna protesta, por lo que lo
acarició inquieto moviendo sus caderas y gritando su placer.
No pudo ordenar a sus células cerebrales advertirle a Dominic que se
estaba acercando, pero Dominic se retiró antes de llegar al punto de no
retorno. Dominic levantó las piernas de Levi y las empujó hacia su pecho.
Sin aliento, anticipando lo que vendría después, Levi agarró la parte
posterior de sus rodillas y tiró de ellas tan cerca de sus hombros como
pudo llevarlas.
Después de besar un camino desde las bolas hasta el perineo, Dominic
abrió las mejillas del culo de Levi y colocó descuidadamente su boca
sobre su agujero, soltando gemidos rotos que vibraron contra la piel de
Levi. Jugo burlonamente con su lengua hasta que Levi gimió, luego la
retorció dentro.
La cabeza de Levi se sacudió de lado a lado mientras se retorcía contra
la cara de Dominic. Los dedos de sus pies se curvaron en el aire; sus dedos
tan apretados que estaba seguro que dejarían moretones en sus propias
piernas. Solo podía respirar en bajos y jadeantes gemidos.
Eventualmente, se dio cuenta de que Dominic le estaba hablando, pero
su cerebro estaba tan embrollado por la excitación que no podía procesar
las palabras.
¿Qué? preguntó, con la lengua gruesa y torpe.
Necesitamos lubricante. El pulgar de Dominic estaba masajeando
círculos alrededor del agujero de Levi, insinuando la penetración pero
nunca empujando dentro.
Oh. Um… hay en mi bolsa.
Dominic se arrastró por el costado de la cama para buscarlo. Levi se
enderezó temblorosamente, tratando de agarrarlo. Ese objetivo se vio
comprometido cuando Dominic regresó, arrojando la bolsa sobre la cama,
verlo de rodillas con la boca roja e hinchada no hizo nada para calmar a
Levi.
Concentrándose en la tarea que tenía entre manos, Levi rebuscó en su
bolsa hasta que encontró su neceser y la pequeña botella de lubricante que
contenía. Volvió a empujar la bolsa al suelo y se arrastró hacia atrás sobre
la cama para recostarse contra las almohadas junto a la cabecera.
Dominic se quitó los zapatos y los calcetines antes de subirse a la
cama también, se desabrochó el pantalón y metió la mano dentro para
sacar su pene de su bóxer.
Mierda soltó Levi, con los ojos muy abiertos.
El pene de Dominic estaba proporcionado con el resto de él, largo e
intrigantemente grueso. Era de lejos el más grande que Levi había visto en
persona.
No tenemos que hacer esto, ya sabes dijo Dominic, aparentemente
confundiendo el impacto de Levi con intimidación. Podrías joderme, o
podríamos mamarnos el uno al otro.
Levi no tenía ningún interés en estar arriba, pero esa conversación podía
esperar a otro momento.
No dijo extendiendo la mano como hipnotizado para explorar el pene de
Dominic. Yo… Quiero…
Se detuvo allí, fascinado por lo pesado que Dominic era en su palma, lo
caliente que estaba. Su pecho se sacudió por su rápida respiración.
Dominic emitió un suave sonido de diversión.
Oh. Debo admitir que nunca te hubiera llamado ‘reina de las tallas’.
No soy... Los ojos de Levi se fijaron en los de Dominic, pero su
indignación era difícil de sostener cuando estaba literalmente temblando
ante la idea de tener ese enorme pene dentro de él. No solía serlo, al menos
antes no murmuró. Es solo que todo sobre ti es… abrumador.
¿Eso es bueno o malo? Es bueno. ¿Ahora te quitarías la ropa, por el amor
de Dios?
Dominic sonrió.
Sí señor, detective.
Se deshizo del pantalón y bóxer y se acostó sobre su lado izquierdo al
lado de Levi, gloriosamente desnudo. Levi le dio el lubricante, luego tiró
de sus rodillas hacia su pecho. Por más que lo intentara, no podía dejar de
mirar; solo esperaba que Dominic no se sintiera ofendido.
Dominic deslizó un hábil dedo dentro de él, y él dejó de preocuparse.
Envolvió una mano alrededor del pene de Dominic para masturbarlo
mientras Dominic lo tocaba, aunque reconoció que no hizo un gran
trabajo, distraído como él estaba.
Incluso con su rango de movimiento comprometido por su hombro
lesionado, Dominic era hábil en esto, persuadiendo al cuerpo de Levi a
abrirse y buscando todos los lugares que lo hacían gemir y retorcerse.
Cuando pulsó la yema de los dedos contra su próstata, Levi gritó y se
retorció, sus caderas se cayeron de la cama.
No, me correré si haces eso. Ya estoy muy cerca.
Hmm. Me gustaría ver eso, tú viniéndote por mis dedos.
Esta vez no dijo Levi, quien honestamente sentía que podría perder la
cabeza si no fuera jodido pronto.
Dominic vaciló, y Levi se dio cuenta de que ‘esta vez no’ implicaba
que habría una próxima vez. Se preparó, temeroso de haberlo arruinado
todo, pero Dominic solo le dio un beso en el hombro y le metió un tercer
dedo dentro, alejándose de su próstata.
Prepararse para tomar un pene como el de Dominic era un proceso más
largo de lo que Levi estaba acostumbrado; pronto se frustró con la
negativa de Dominic a seguir adelante incluso después de que él insistió
en que estaba listo.
Todavía estás jodidamente apretado dijo Dominic. No quiero hacerte daño.
Conozco mis propios límites. Levi rodeó con su pulgar la cabeza del pene
de Dominic, frotando unas gotas de pre-semen en la suave piel.
Dominic gimió, su eje saltando en la mano de Levi.
Bueno. Si estás seguro, ¿cómo lo quieres?
Desde atrás. Con cierta renuencia, Levi lo soltó y rodó sobre sí mismo,
levantándose sobre sus manos y rodillas. Sus músculos ya temblaban;
imaginó lo que Dominic sentiría deslizándose dentro de él y tuvo que
aferrar con sus manos las sábanas ante el ataque repentino de lujuria.
Uh, necesitamos un condón.
Levi parpadeó. Estaba tan acostumbrado a no tener que preocuparse por la
protección que ni siquiera se le había pasado por la cabeza.
No tengo ninguno afirmó, maldiciéndose por su idiotez. Entre su
intensa atracción por Dominic y la adrenalina del ataque de Barton, estaba
tan peligrosamente nervioso que consideró el pedirle a Dominic que lo
jodiera a pelo.
Tengo uno en mi billetera aseguró Dominic.
Con esa crisis casi salvada, Levi esperó con impaciencia a que
Dominic recuperara el condón y se pusiera en su lugar detrás de él.
Dominic deslizó sus manos sobre la espalda de Levi, luego empujó su
pene contra su agujero.
Levi dejó escapar un gemido bajo y gutural cuando la gorda cabeza se
abrió paso. Todo su cuerpo se tensó, apretando fuertemente el pene de
Dominic e impidiéndole ir más lejos.
Levi, tienes que relajarte o esto no va a funcionar.
No puedo relajarme. ¿Sabes con quién estás hablando?
Dominic rió suavemente. Se retiró, dejando solo la punta de su pene en
Levi, salió una vez más… repitió eso una y otra vez, provocando al
agujero hasta que el sonido de los duros jadeos de Levi llenó la habitación.
Inclinándose sobre la espalda de Levi, Dominic murmuró:
¿No quieres esto?
S… sí. Levi inclinó sus caderas y sintió que Dominic se hundía un poco
más profundo en su siguiente empujón.
Entonces déjame dártelo. Déjame darte lo que quieres, Levi, déjame hacer
eso por ti.
Gimiendo, Levi movió las piernas más separadas y apoyó una mano en
la cabecera. La incursión de Dominic fue suave pero inexorable,
trabajando en abrirlo gradualmente. Sus manos recorrieron suavemente a
lo largo de los costados de Levi, y le esparció besos por los omóplatos
mientras le contaba lo increíble que se sentía, lo bueno que iba a hacer
esto.
Una vez que finalmente tuvo toda la gruesa longitud de Dominic
dentro, con sus pesadas bolas apoyadas en su trasero, Levi se dejó caer de
sus manos a los codos y enterró la cara en la almohada. No podía dejar de
temblar; nunca antes se había sentido así de lleno. Su erección había
marcado algo en él durante la prolongada penetración, pero no porque
estuviera menos excitado. Era solo que este placer estaba enfocado tan
profundamente dentro de él que todo lo demás se desvaneció en la
urgencia. El estiramiento, la presión, era increíble.
¿Estás bien? preguntó Dominic. Su voz tensa.
Levi asintió sin levantar la cabeza. Entonces Dominic comenzó a
moverse, sin empujar, solo meciéndose adelante y atrás, y Levi tuvo que
levantar la cabeza para poder aspirar una bocanada de aire mientras su
sistema nervioso se volvía loco.
Oh, Dios mío gimió, porque esas eran las únicas palabras que podía
recordar en este momento. Oh Dios mío.
¿Más de esto?
Levi respondió con un gemido lloroso.
Dominic apretó sus caderas contra el culo de Levi, su pene
presionando cada centímetro de su agujero en círculos lentos. Aunque este
todavía estaba en modo lucha, el cuerpo de Levi ya no mantenía la pelea
anterior para evitar la penetración. Sus músculos se ondularon ávidamente
alrededor del eje de Dominic, rogando por más sin que él tuviera que decir
una palabra.
Dominic estaba entre sus piernas, sus rodillas separaban a Levi. Levi
se movió para poder enganchar sus pies sobre los tobillos de Dominic, lo
que lo abrió aún más y le proporcionó un punto de apoyo para lo que
seguiría después.
Jódeme dijo sin aliento. Vamos. Hazlo. Dominic frotó el lugar donde su
pene estaba enterrado hasta la empuñadura en el cuerpo de Levi.
¿Cómo le llamas a esto?
Jodidamente magnífico, es como Levi le llamaría, pero no era suficiente.
Sabes a lo que me refiero. Jódeme de verdad, Dominic, vamos. Por favor.
Apretó su trasero mientras hablaba, y nunca supo si fue eso o el placer
o ambos lo que impulsaron a Dominic a la acción. De todas maneras no
importaba, porque en el momento en que Dominic comenzó a empujar,
todos los demás pensamientos en el cerebro de Levi se vaporizaron.
Los primeros golpes se sintieron cuidadosos, evaluadores, pero cuando
el cuerpo de Levi lo tomó sin resistencia, Dominic aceleró hasta mover las
caderas con fuerza y rapidez. Gritando en éxtasis, Levi rodó sus propias
caderas, encontrándose con Dominic, dando empuje contra empuje. La
enérgica palmada de carne contra carne resonó en sus oídos y lo excitó aún
más.
Terminó acostado plano sobre su pecho, las almohadas echadas a un
lado, sus piernas abiertas y su culo en el aire, solo tomándolo. Sus manos
arañaron la sábana, su boca abierta, de modo que todos sus desesperados
gemidos y gritos se derramaban sin control.
Dios, eres tan ruidoso. La s manos de Dominic estaban apretadas sobre
las caderas de Levi mientras se conducía dentro de él, golpeando
profundamente en cada empuje agresivo. Me encanta, ¿tienes alguna idea
de lo jodidamente sexy que es…?
El placer fue tan intenso que la piel de Levi se volvió de gallina; su
cuero cabelludo, dedos de los pies y yemas de los dedos hormigueaban con
los escalofríos que corrían arriba y abajo por su espina dorsal. Cada vez
que el grueso pene de Dominic ejercía presión sobre su próstata, enviaba
una descarga eléctrica a cada terminación nerviosa, haciéndole chillar y
retorcerse. Su propia erección golpeó su vientre con la fuerza de los golpes
que estaba recibiendo, pero no pudo coordinar sus extremidades lo
suficiente como para alcanzarlo.
Dominic soltó las caderas de Levi y se inclinó hacia adelante,
agarrándole los hombros. Levi no habría pensado que era posible que
Dominic fuese más profundo en él, pero estaba equivocado. El nuevo
ángulo tuvo a sus ojos dando vuelta en su cabeza y sus caderas se
sacudieron frenéticamente.
Te tengo dijo Dominic. Te tengo, espera.
Empujó una mano entre las piernas de Levi para masturbarlo. Levi se
vino inmediatamente, su visión se volvió blanca mientras dejaba escapar
un grito ronco, su agujero apretando tan fuertemente alrededor del pene de
Dominic que era casi doloroso. Siguió jadeando y retorciéndose mientras
Dominic ordeñaba lo último de su orgasmo.
Jadeando y maldiciendo, Dominic lo jodió frenéticamente,
restableciendo su agarre con dos manos sobre los hombros de Levi.
Entonces, de repente sus caderas se ralentizaron, dándole a Levi unos
empujes medidos y enérgicos mientras gruñía quebradamente a través de
su propio clímax antes de detenerse por completo.
En ese momento, Dominic era lo único que sostenía el cuerpo fláccido
y saciado de Levi. Cuando se retiró, lo cual fue una sensación
particularmente desagradable, Levi cayó de costado, apenas evitando la
mancha húmeda de su propia corrida. Cerrando los ojos y tratando de
recuperar el aliento, escuchó a Dominic moverse por la habitación.
Pequeñas réplicas de placer seguían zumbando a través de su cuerpo,
dejándolo temblando a su paso.
Dominic regresó a la cama y lo limpió con una toalla húmeda, tenía
que ser la que habían usado para el hielo, porque Levi no lo había oído
entrar al baño. Levi abrió sus pesados párpados y frunció el ceño cuando
vio que Dominic estaba usando su mano izquierda.
¿Has empeorado tu hombro? preguntó.
Bueno, no estaba pensando exactamente sobre eso bromeó Dominic con
una sonrisa. Y ahora duele como un hijo de puta.
Aquí, acuéstate. Levi se sentó, sus músculos débiles y gomosos, y quitó la
toalla de la mano de Dominic.
Mientras Dominic se deslizaba entre las sábanas y reorganizaba las
almohadas, Levi terminó de limpiar la cama. Simplemente arrugó la toalla
en una bola y la dejó caer por el costado del colchón, sabiendo que sus
piernas no soportarían su peso el tiempo suficiente para poder llegar al
baño. Se metió debajo de la sábana y se acurrucó contra el costado
izquierdo de Dominic, descansando su cabeza en el hombro ileso y
cubriendo su pecho con un brazo. Dominic hizo un ruido tranquilo de
sorpresa.
¿Qué? dudo Levi.
Nada.
Dominic envolvió su brazo alrededor de Levi, colocando una mano
sobre su trasero. Levi colocó su pierna superior sobre la de Dominic y dejó
que sus ojos se cerraran.
Tendrían que tener una conversación seria por la mañana, pero eso
sería horas más tarde. Mientras tanto, no había nada de malo en permitirse
disfrutar de esto, refugiándose en esta feliz sensación de calidez y
seguridad y un abrumador placer físico.
Ambos se dejaron llevar por el resplandor un momento, Dominic
ociosamente masajeó el culo de Levi mientras Levi pasaba los dedos por
el vello del pecho de Dominic. Era un silencio pacífico y cómodo, y Levi
estaba medio dormido cuando un repentino gruñido lo sobresaltó. Miró el
estómago de Dominic con asombro y luego lo miró a la cara.
Lo lamento se disculpó Dominic tristemente. No llegué a cenar. ¿Crees
que podríamos pedir un servicio a la habitación?
Capítulo 18
Dominic se despertó ante Levi, pero a pesar de necesitar
desesperadamente una ducha, no pudo obligarse a salir de la cama. Así
que, se puso de costado y observó a Levi dormir.
Levi estaba tendido sobre su estómago con las cobijas alrededor de sus
caderas, lo que ponía los esbeltos músculos de su espalda en una hermosa
exhibición. Pequeñas marcas de su boca salpicaban sus hombros y la parte
posterior de su cuello, y Dominic estaba seguro de que si tiraba de la
sábana, vería magulladuras en forma de dedos en las caderas de Levi.
Las mordidas en la garganta de Dominic eran cálidas al tacto, una
distracción bienvenida de los latidos menos agradables en su hombro
derecho. Presionó sus dedos sobre ellas y se estremeció ante la ráfaga de
recuerdos.
Había tenido relaciones con Levi Abrams, alucinante sexo, que hizo
temblar la cabecera de la cama. Nunca imaginó que un hombre tan
estirado y tenso pudiera ser tan apasionado en la cama, pero ahora tenía
los chupones, rasguños y músculos doloridos para demostrarlo. Cuando
Levi llegó, había sido como si cada gramo de su considerable tensión
acumulada hubiera ordeñado el pene de Dominic. Y la mejor parte de todo
fue que Levi era un verdadero gritón, cosa que era uno de los mayores
fetiches de Dominic.
Anoche, él había llamado a Jasmine y le había pedido que mantuviera
a Rebel en el departamento de Carlos y ella, insinuando, pero sin decirle
abiertamente que acababa de tener sus pelotas en el culo más apretado que
jamás hubiera jodido y no tenía intención de irse. Luego, Levi y él habían
comido en la cama e intercambiaron hambrientas y entusiastas mamadas
antes de caer en un sueño agotado.
En ningún momento mencionaron la única cosa que haría que la noche
fuera menos que perfecta… el hecho de que Levi estaba indiscutiblemente
en un rebote. Dominic no tenía ningún problema con pasar una sola noche
increíble, pero no iba a involucrarse más profundamente con un hombre
que recién había terminado una relación seria, sin importar cuánto lo
deseara, y estaba bastante seguro de que Levi lo entendía. Así que ellos
simplemente no habían hablado de eso.
¿Sabes lo espeluznante que eres en este momento? preguntó Levi aún con
los ojos cerrados.
Dominic se sacudió hacia atrás y respiró hondo. No había notado ningún
signo de que Levi se hubiese despertado.
¿Cuánto tiempo has estado despierto?
¿Cuánto tiempo has estado observándome? respondió Levi. Quien
ahora abrió los ojos y le dirigió a Dominic una sonrisa soñolienta, aunque
no se movió de manera alguna.
No estaba observándote. Estaba admirando la vista. Con Levi
despierto, Dominic ya no pudo mantener las manos para sí mismo. Le
acarició con sus dedos la columna y observó con placer cómo Levi se
arqueaba como un gato en la caricia.
En ese momento, Levi observó el hombro de Dominic, donde un
hematoma violeta oscuro había florecido durante la noche, y su sonrisa se
atenuó. Extendió la mano como para tocarlo, pero se detuvo antes de que
las puntas de sus dedos hicieran contacto.
Dios, Dominic, tu hombro está totalmente jodido.
Es solo un moretón profundo. He tenido peores. Los dedos de Levi rozaron
la vieja cicatriz de bala no lejos del moretón.
No estás bromeando. Poniéndose de lado, movió su mano hacia el
rostro de Dominic y trazó las líneas de su nariz. ¿Cómo te rompiste la
nariz?
Lucha de bar dijo Dominic sin más explicaciones, solo para poder ver la
reacción de Levi.
Él no se decepcionó. La expresión de Levi pasó de la sorpresa a la
incredulidad a la cansada resignación, todo en cuestión de segundos.
No estás bromeando, ¿verdad?
No. Este homofóbico borracho me llamó un... bueno, digamos que me
ofendí. No podía simplemente dejarlo pasar.
Y salió de allí dejándote la nariz rota.
Él no salió de allí se jactó Dominic, todavía satisfecho por el recuerdo.
Entonces, al ver la mirada horrorizada en la cara de Levi, rápidamente
aclaró: Porque lo noqueé, eso es todo. El tipo tenía mandíbula de cristal.
Después se recuperó.
Sé que se supone que debo desaprobarlo. Levi pasó su mano sobre el
pecho de Dominic. No puedes golpear a las personas porque son groseras.
Pero he querido hacer exactamente eso tantas veces que todo lo que
realmente siento son celos.
Eres demasiado elegante para entrar en una pelea de bar a menos que
estés en peligro real. Dominic suspiró cuando la mano de Levi hizo un
intrigante viaje hacia el sur. Sin embargo, me gustaría entrenar contigo
algún día. Ver si puedo manejarte.
Con voz ronca, Levi dijo: No tuviste problemas para manejarme anoche.
Listillo. El aliento de Dominic se detuvo cuando la mano de Levi le apretó
el pene, alentando su semi erección mañanera a una dureza total.
La verdad es que, probablemente podrías tirarme de un solo golpe si
las condiciones fueran las adecuadas. Levi siguió tirando de Dominic
mientras hablaba. Pero primero tendrías que dar ese golpe, y ahí es donde
yo te daría problemas. Nunca iría cara a cara desarmado con un hombre de
tu talla si tuviera otra opción. Simplemente buscaría inhabilitarte lo más
rápido posible y largarme de allí.
¿Qué pasaría si tuvieras que arrestarme? preguntó Dominic,
disfrutando el desafío de mantener una conversación mientras recibía un
trabajo manual.
En ese caso, definitivamente estaría armado, lo que cambiaría toda la
dinámica. Diferentes tácticas, diferentes técnicas.
Dominic empujó la mano de Levi.
Dios, eso es muy bueno.
Levi parpadeó, luego puso los ojos en blanco y miró hacia otro lado
con una media sonrisa, una expresión que Dominic estaba aprendiendo
significaba que estaba avergonzado, pero aún feliz.
Pasando el pulgar por el pómulo afilado de Levi, Dominic dijo:
Realmente necesitamos hablar.
Lo sé. Pero puede esperar… Levi contempló su mano ocupada. ¿Veinte
minutos?
Absolutamente aceptó Dominic, y lo atrajo hacia un beso.
Ellos jodieron de nuevo, de cuchara sobre sus costados, moviéndose a
un ritmo más lento esta vez porque Levi estaba dolorido. En lugar de ir por
profundos y duros golpes como la noche anterior, Dominic se centró en la
próstata de Levi, moviendo las caderas en un ritmo constante que hizo que
Levi se retorciera en sus brazos y gimiera con tanta dulzura que le tomó
todo el autocontrol permanecer en tarea. Se corrieron con unos segundos
de diferencia el uno del otro.
Después de que terminaron, se ducharon por separado y se vistieron.
Solo cuando estuvieron sentados uno frente al otro ante la mesa con tazas
de café en la habitación del hotel, abordaron el difícil tema que tenían
entre manos.
No me arrepiento de lo que sucedió anoche empezó Dominic pero no
puede ir más allá de esto, al menos no ahora. No estoy interesado en ser el
rebote de nadie. Stanton y tú no solo estaban saliendo, estaban
enamorados, vivieron juntos durante años. Necesitas tiempo para llorar esa
relación. Además, por lo que sé, podrías acabar volviendo a estar con él.
No lo haré. Levi miró su café. Tú no puedes estar seguro. Lo entiendo.
Y no es como si estuviera buscando saltar de una relación a otra. No estoy
listo para eso.
¿Pero? agregó Dominic.
Levi levantó la vista con expresión preocupada.
No quiero pretender que esto nunca sucedió.
¡Yo tampoco, Levi! Eso no es lo que estoy diciendo. Dominic se
inclinó sobre la mesa para tomar su mano. Esta última semana ha sido una
locura… asesinatos en serie, escenas del crimen y situaciones de vida o
muerte día de por medio. Creo que tenemos que conocernos sin todo este
drama que pende sobre nuestras cabezas. Tomar las cosas con calma,
¿entiendes lo que quiero decir?
Siempre tomó las cosas con calma recalcó Levi. Echó un vistazo a la
cama liada y sonrió. Anoche fue una excepción, supongo. Mi pregunta
es… ¿Podrás tomar las cosas con calma sin aburrirte?
Dominic no se sintió ofendido por la implicación, después de todo su
historial romántico era una serie de apariciones de una noche y aventuras
sin sentido.
¿Contigo? Sí, puedo hacerlo. Apretó la mano de Levi. ¿Qué dices si
esperamos un par de semanas y luego tomamos un café y vemos a dónde
nos lleva eso?
Suena bien aceptó Levi. Ninguno de los dos soltándose del otro.
Fueron obligados a separarse por el timbre del teléfono de Levi.
Dominic sorbió su café mientras Levi se levantaba para sacarlo del
cargador en la mesita de noche. El café no estaba mal, pero igualmente,
Dominic lo cargaba con tanta leche y azúcar que nunca podía distinguir
mucho entre las diferentes marcas.
Detective Abrams. Levi aún estaba frente a Dominic, por lo que
Dominic lo vio ponerse pálido y tenso, toda la lasitud de la mañana
siguiente drenándose fuera de él. Sí. Está bien. Estaré allí en media hora.
Colgó. Sabiendo que solo había una cosa que habría causado tal reacción,
Dominic dijo:
¿Los Siete de Picas han vuelto a matar? Sí afirmó Levi sombríamente. Y
verdaderamente fueron ellos esta vez. El período de gracia de cinco días
ha terminado.
***
El auto de Levi se negó a arrancar esa mañana, su batería finalmente
muriendo. No tenía tiempo para comprar una nueva, así que tomó un taxi
hasta una exclusiva calle suburbana en Summerlin y caminó hasta la
escena del crimen. Era una mansión cuadrada de estilo arquitectónico
‘desert modern30’ que no podía soportar, todo de vidrio, acero y cemento
que sobresalía en ángulos extraños. Entró con el oficial uniformado
vigilando a los curiosos vecinos al borde de la propiedad, se metió por
debajo de la cinta y se encontró con Martine a mitad de camino.
Ella lo miró y exclamó:
¡Dios mío, te acostaste con Dominic!
¿Qué? Echó un vistazo alarmado alrededor, pero no había nadie más cerca
que escuchase. ¿Por qué? ¿Por qué piensas...?
Bueno, tuviste sexo con alguien anoche, y la última vez que hablamos,
estabas solo en la habitación de un hotel con Dominic. Así que a menos
que lo abandonases y volvieras corriendo a Stanton, supongo que él es el
motivo de tus ojos brillantes y tus mejillas sonrosadas.
Levi se llevó ambas manos al rostro con timidez, luego las dejó caer y
frunció el ceño a Martine. Ella estaba sonriendo de oreja a oreja.
Por el amor de Dios, Martine, alguien murió aquí esta mañana refunfuñó.
30 Estilo Desert Modern: Estilo arquitectónico muy popular actualmente en zonas áridas.
No puedo creerlo. Es muy raro en ti el tirarte a la cama con alguien de
esa manera. Reflexionando agregó: En serio, ¿estás seguro de que fue una
buena idea? ¿El día después de que dejaste a Stanton?
Por supuesto que no fue una buena idea. Levi se puso un par de guantes
de nitrilo mientras comenzaban a caminar por el camino de entrada.
Ambos acordamos dejarlo por ahora y tomar las cosas con calma, si es que
lo llevamos a algún lado.
Si llevasen a Levi tiempo atrás, elegiría dormir con Dominic una vez
más, porque había sido una noche increíble. Unas pocas horas pasadas en
compañía de un amante habilidoso y generoso, sin drama ni tensión entre
ellos, habían hecho más para relajarlo que el ejercicio más vigoroso
posible. Él había necesitado esto.
Aún así, no podía negar el sentirse culpable. Pasó de romper con
Stanton a tener sexo con Dominic en poco más de veinticuatro horas. Si
Stanton alguna vez se enteraba, estaría destrozado. Y no era como si Levi
se hubiera desenamorado mágicamente de él de la noche a la mañana.
Estaba herido, confundido y ansioso por su futuro incierto, echando de
menos a Stanton incluso cuando se sentía cada vez más atraído por
Dominic.
Sin embargo, tenía un trabajo que hacer aquí, y eso requería
compartimentación. Levi dejó a un lado su mierda personal y se preparó
para lo que sea que el Siete de Picas hubiese dejado esta vez.
Las puertas del garaje para tres autos estaban abiertas, revelando un
sedán Lexus plateado repletó de investigadores de la escena del crimen y
oficiales uniformados, incluido Gibbs, que era la tapa perfecta para la
mañana de Levi. Martine y él se acercaron a la puerta del lado del
conductor.
La víctima era un hombre blanco de unos treinta y tantos años, pulcro
y pijo. El Siete de Picas lo había arreglado como si estuviera a punto de
sacar el auto del garaje… las llaves estaban en el arranque, aunque el
coche no estaba encendido y tenía el cinturón de seguridad abrochado. Sus
manos estaban sujetas al volante, probablemente pegadas como la mano de
Goodwin había estado en su botella de cerveza. Las moscas zumbaban
alrededor de la herida abierta en su garganta.
El naipe de la firma estaba metido entre su mano izquierda y el
volante, y una botella de whisky medio llena estaba metida en el
portavasos. El resto del automóvil estaba repleto de botellas de licor
vacías.
Conozco a este hombre. Levi buscó en su memoria el nombre. Benjamin
Roth, ¿verdad?
Sip dijo Martine. Nadie estará exactamente sorprendido de que fuera el
próximo en la lista de asesinos.
El caso de Benjamin Roth había encendido controversia en toda la
ciudad hace un par de años. Conduciendo mientras estaba intoxicado,
golpeó y mató a un joven peatón llamado Armando Moitoso. Había
contratado a un poderoso equipo de defensa cuya estrategia inicial había
incluido el testimonio de un respetado psiquiatra, suavizando al jurado con
descripciones de la ‘devastadora dependencia a las sustancias’ de Roth y
los estragos que había causado en su juicio y control de los impulsos.
Sólo dos días después de que comenzara el juicio, el fiscal le había
ofrecido a Roth una jugosa declaración de culpabilidad a cambio de un
cargo mucho menor: seis meses de cárcel seguidos de libertad condicional,
una multa considerable, servicio comunitario y asesoramiento por abuso
de sustancias. El acuerdo provocó una protesta generalizada, ya que
muchas personas lo interpretaron como que Roth se salvó de un asesinato
con poco más que una palmada en la muñeca.
Aparentemente, el Siete de Picas estuvo de acuerdo. ¿Está bien si abro
esta puerta? preguntó Levi a uno de los CSI. Cuando ella asintió, abrió la
puerta del lado del conductor y se inclinó para ver más de cerca. Una
rebanada limpia en la garganta de la víctima, sin signos de lucha ni heridas
defensivas. Tendremos que ejecutar una prueba toxicológica para que sea
completa, pero esto parece ser consistente con el MO de Siete de Picas.
Sí, excepto de todas estas botellas de licor señaló Martine mientras
daba la vuelta al automóvil. ‘El Siete de Picas’ nunca ha agregado nada a
la escena además de la carta de juego, pero esto es obviamente una
referencia directa al crimen de Roth. ¿Por qué empezar a hacer esto ahora?
Levi se enderezó.
Tal vez se sientan más seguros y creativos ahora que tienen algunas
muertes bajo su cinturón. O tal vez salir públicamente los encendió a
todos. Están investidos en la teatralidad de sus crímenes tanto como en
cualquier otra cosa.
Debe haber cien botellas o más aquí. Supongo que ahora sabemos cómo
pasaron los últimos cinco días.
El conjunto de botellas incluía toda la variedad imaginable de licor
fuerte, las marcas que iban desde superiores hasta básicas que Levi no
habría tocado ni con un palo de tres metros.
Deberíamos consultar con las licorerías de la zona para ver si han
tenido a alguien comprando en grandes cantidades sugirió tomando nota
para sí mismo. Miró alrededor hasta que encontró a Gibbs coqueteando
con la investigadora forense y se aclaró su garganta para llamar la
atención del hombre. ¿Quién encontró a la víctima?
Su esposa. Gibbs se separó para unirse a Levi y Martine en el
automóvil. Ella había estado fuera de la ciudad, y se suponía que él la
recogería en el aeropuerto esta mañana. Cuando él nunca apareció, ella
tomó un Uber a casa, lista para soltarle una buena, solo para descubrir que
el Siete de Picas ya lo había hecho por ella.
Ambos hicieron una mueca.
Cristo, Gibbs, ten un poco de respeto espetó Martine.
Gibbs arrojó sus manos al aire.
¿Por qué? Este pedazo de mierda mató a un inocente y se libró con una
sentencia más leve que la que algunas personas obtienen por posesión de
marihuana. Eso es bien jodido.
Nuestro sistema legal no podría f uncionar sin negociaciones por
declaraciones de culpabilidad argumentó Levi, aunque también había
estado consternado por el acuerdo dos años atrás. Siempre había supuesto
que el fiscal había entrado en pánico después del testimonio del médico y
había decidido que conseguir algo para Roth era mejor que el riesgo de no
obtener nada.
Sí, ¿y qué dice eso sobre nuestro sistema legal?
Antes de que Levi pudiese responder, Kelly Marin llegó corriendo por
el camino de entrada, el cinturón de su equipo tintineando mientras ella
patinaba para detenerse.
¡Acaban de encontrar otro asesinato del Siete de Picas en Henderson!
Levi se quedó boquiabierto.
¿Ya? Martine lo miró con preocupación sobre la parte superior del
automóvil.
Ese tipo de escalada en la línea de tiempo no es buena señal.
Condujeron hasta Henderson, haciendo un mejor tiempo en un
domingo que lo hubieran hecho durante la semana. Al igual que Roth, este
asesinato se cometió en el hogar de la víctima. Ella estaba sentada en el
sofá de la sala de estar, envuelta en un pijama y una bata, el naipe siete de
picas metido en el bolsillo empapado de sangre de la bata. Junto a ella
había una bolsa de plástico llena de pañuelos desechables, y una botella de
medicina para la tos en la mesita junto a un vaso de jugo de naranja. Más
de una docena de pilas ordenadas de papel estaban apiladas sobre su
regazo, sofá y el piso alrededor de sus pies.
Levi y Martine se quedaron estáticos en medio de la sala y se miraron.
La víctima era Loretta Kane, la fiscal de distrito que había enjuiciado el
caso de Roth.
Supongo que la raza y el sexo de las víctimas anteriores fueron
coincidencias dijo finalmente Levi. Mientras que todas las otras víctimas
habían sido hombres blancos, Kane era una mujer negra.
¿Por qué le atacaría el Siete de Picas? preguntó Martine, sacudiendo la
cabeza y pareciendo tan desconcertada como Levi. ¡Ella no era una
criminal!
El oficial que respondió el llamado se apresuró a darles su informe
mientras el fotógrafo de la escena del crimen se puso a trabajar. Debido a
su resfriado, Kane se había quedado en casa mientras su familia había ido
a la iglesia y a un almuerzo a la canasta. Su esposo la había encontrado a
su regreso a casa; él estaba en tan mal estado que desde entonces había
sido sedado y enviado al hospital. Los niños, que afortunadamente no
habían visto nada, estaban siendo cuidados por una tía.
Después de que el fotógrafo hubo terminado, Levi y Martine revisaron
los papeles apilados. Comenzó con la pila sobre el regazo de Kane, ya que
apostaría su dinero a que esos eran los papeles más importantes. Rebuscó
en los papeles, y como nunca había recibido capacitación en contabilidad
forense, tardó unos minutos en comprender lo que estaba mirando. Una
vez que lo hizo, tomó aire y giró.
Mierda, Martine, mira esto. Señaló una línea en la página superior, una
declaración de la cuenta de cheques de Kane, que indicaba un depósito de
diez mil dólares el 18 de febrero de 2014. Tendría que verificar la fecha,
pero creo que este depósito es de la misma semana que el juicio de Roth.
Es de una empresa de consultoría, pero cuando miras el resto de estos
documentos… Él revolvió los papeles. Es una compañía fantasma,
propiedad de otra compañía ficticia, hasta que regresa a Dorsey
Technologies. Roth está en su junta directiva.
Martine golpeteó su propia pila de papeles; ella tenía su teléfono en su
mano libre.
Estoy bastante segura de que estoy viendo lo mismo aquí, solo que de
hace cinco años. He estado tratando de descubrir quién está conectado con
la compañía al final de este recorrido por el papel. Su pulgar se deslizó por
la pantalla de su teléfono, y luego gimió con disgusto. Clay Adkins.
¿El violador que cumplió condena menos de un año?
Se miraron el uno al otro por un momento, Martine maldijo en voz baja, y
volvieron su atención al resto de los documentos.
La investigación de Los Siete de Picas era exhaustiva, la evidencia
abrumadora. Durante más de una década, Loretta Kane había estado
aceptando sobornos, bajo la apariencia de honorarios de consultoría legal
de empresas ficticias, todo a cambio de ofrecer a los ocasionales acusados
acuerdos de clemencia tan generosos que patinaban justo en el borde del
sentido común y la decencia.
¿Cómo podría saber esto los Siete de Picas? Levi se sentó en el suelo
con Martine, con cuidado de devolver cada papel a su posición original
después de haberlo examinado. Todo esto tenía que ser embolsado y
etiquetado, además de revisado por un contador forense para verificar sus
conclusiones.
Siempre pensamos que tenían algún tipo de conexión dentro del
LVMPD argumentó ella. Quizás estábamos equivocados. ¿Qué pasa si
obtienen su información de la oficina del fiscal? Debe haber algunas
personas allí que al menos sospecharon lo que Kane estaba haciendo. Y la
oficina del fiscal habría sabido sobre la investigación de fraude de Dreyer,
Goodwin saltándose la fianza…
Él devolvió el último de los papeles e hizo sonar su tenso cuello.
No entiendo cómo el asesino sigue teniendo acceso a sus víctimas.
¿Los están invitando a entrar, o se abren camino a punta de pistola?
¿Cómo hacen que las víctimas beban las bebidas drogadas sin ningún
intento de defensa propia? ¿Realmente no se ven como una amenaza hasta
que es demasiado tarde?
Matthew Goodwin estaba huyendo recapituló Martine en un tono
contemplativo. Debería haber interpretado a cualquiera como una
amenaza.
Detectives llamó un CSI mientras entraba en la habitación. Encontré la
laptop de la Sra. Kane en la cocina. Necesitan ver esto.
Puso la computadora portátil en un aparador mientras Levi y Martine
se levantaban y se dirigían hacia allí. Ella abrió un documento Word sin
título en la pantalla, el cursor parpadeando al final de la última línea.
Te debo una, Detective Abrams. Así es que, ¿por qué no hacemos otro
trato? Averigua quién es el próximo en mi lista, y quizás puedas salvarlo.
Te daré una ventaja saludable.
Las probabilidades pueden estar de mi lado, pero siempre juego limpio.
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
En el camino a la estación de policía local, Keith se desorientó tanto
que los policías se desviaron hasta un hospital cercano. Levi y Dominic lo
siguieron en la camioneta; no había forma de que Levi dejara a Keith fuera
de su vista ahora.
En la sala de urgencias, fueron llevados de iznmediato a través de la
sala de espera a un rincón relativamente privado en la parte posterior,
donde Keith fue esposado a la cama. Mientras que la enfermera de
admisión le tomaba los signos vitales, extraía sangre y hacia todo lo
posible por calmarlo, Levi notificó a Tina y Michelle Chapman.
La pequeña alcoba con cortinas estaba a rebosar con toda la gente
abarrotada en su interior, especialmente cuando una de esas personas era
Dominic. Había estado callado y preocupado desde que abandonaron
Whalen Field, un ligero ceño fruncido grabado en su frente que aún
persistía. Levi, demasiado distraído por sus propias preocupaciones, no
había preguntado qué era lo que le molestaba.
Su atención pasó de Dominic a Keith, divagando incoherentemente en
la cama del hospital, con la sábana de algodón empapada en sudor. ¿Se
suponía que debía creer que esta era la misma persona que había planeado
y ejecutado meticulosamente cinco elaborados asesinatos sin dejar
ninguna evidencia sólida detrás? ¿La persona tranquila y calmada con la
que había hablado por teléfono, que había cubierto sus huellas con
delicadeza y juguetonamente había provocado a Dominic y ayudado a
salvar su propia vida? ¿Este era el asesino en serie controlado, inteligente
y despiadado que había estado jodiendo con la cabeza de Levi la última
semana?
Por favor.
Keith. Levi se sentó en el taburete con ruedas junto a la cama cuando
la enfermera se apartó y tomó la mano libre de Keith en la suya. Mírame.
Quiero ayudarte, pero necesito que me digas... ¿Asesinaste a Loretta
Kane? ¿A Benjamin Roth?
Keith lo miró con ojos vidriosos, sin comprender. Entonces le soltó:
Eres el único asesino aquí. Y escupió el rostro de Levi.
Levi retrocedió. Dominic se adelantó y le puso una mano en el hombro.
No vas a sacarle nada mientras este así aseguró en voz baja.
Poniéndose de pie, Levi se encogió de hombros quitando con irritación
la mano de Dominic. Se arrepintió de inmediato y llevó los dedos a la
muñeca de Dominic en silenciosa disculpa. Dominic asintió.
¿Detective? llamó la residente desde afuera de la cortina. ¿Podría tener un
momento con usted?
Levi se unió a ella, manteniendo a Keith en su visión periférica.
Usted sugirió que la agitación y el delirio del Sr. Chapman son inducidos
por sustancias. ¿Puedes decirme qué pudo haber tomado?
No con certeza. Quiero decir, sé que su psiquiatra lo tiene con un
antipsicótico, pero… Levi hizo un gesto hacia el cuerpo inquieto y
quejumbroso de Keith. ¿No es este el tipo de cosa para el que usarías un
antipsicótico?
Para aliviar su agitación, sí. Es posible que haya estado mezclando
medicamentos, esta podría ser una mala interacción de drogas. ¿Está
tomando algún otro medicamento?
No tengo idea. Su esposa y su hermana están en camino; ellas sabrán
mucho más que yo.
Keith murmuró a la enfermera:
Haz que pare, por favor haz que se detenga. Una y otra vez. Ella le secó
la frente y le habló en voz baja y tranquilizadora. Uno de los policías
locales había elegido hacer guardia afuera, pero el otro estaba parado al
lado de la cama, mirando a Keith con compasión y consternación. Era
apenas más que un niño, sin duda recién salido de la academia.
Keith también mencionó que había tenido algunos problemas de
memoria le informó Levi al residente. Perder lapsos de tiempo, ese tipo de
cosas. Encontré una botella de ketamina en él. Dijo que lo había usado en
el pasado, pero no sé si lo está haciendo en este momento.
Hmm. La ketamina puede causar pérdida de memoria a corto plazo, y
cualquier cantidad medicamentos podrían reaccionar muy mal con los
antipsicóticos. Ella entró en la habitación y se acercó a la cama. ¿Señor
Chapman? Soy la Dra. Traeger. Vamos a hacer algunas pruebas, y mientras
tanto, le daré una dosis baja de un medicamento que le ayudará a
calmarse...
¡No! gritó Keith tan fuerte que la residente dio un paso atrás. Él luchó
por sentarse. ¡Vete a la mierda, no me toques! Mantente lejos de mí,
déjame en paz...
Él tiró de su muñeca atada con las esposas, agitándose violentamente.
Esta vez, la enfermera no pudo calmarlo, y sus luchas solo se
intensificaron cuando trató de liberarse.
Necesitamos ponerlo en restricciones más seguras antes de que se lastime
ordenó la residente.
La enfermera sostenía el brazo libre de Keith, y Dominic había
agarrado una de sus agitadas piernas. Sin embargo, Keith no se inmutó,
torciéndose el brazo contra las esposas con feroz pánico mientras
continuaba gritando. El policía se quedó allí boquiabierto.
Dios, va a romperse la muñeca gritó la enfermera.
La residente se volvió hacia la cortina, causando un momento de
confusión cuando entró en el camino de Levi. Luego, para horror suyo, el
policía sacó una llave del cinturón y se inclinó para desbloquear las
esposas de Keith.
¡No lo hagas! exc lamó Levi, corriendo hacia adelante, pero los pocos
segundos que tardó en maniobrar alrededor de la aturdida residente fueron
dos segundos de más para evitar lo que sucedió a continuación.
Keith empujó a la enfermera con frenética fuerza, haciéndola caer de
costado hacia Dominic, quien soltó el pie de Keith mientras la atrapaba. Se
estrellaron contra un carro rodante, y solo los rápidos reflejos de Dominic
evitaron que ambos cayeran en una lluvia de suministros médicos.
Saltando de la cama, Keith agarró la pistola del policía de su pistolera,
pasó un brazo alrededor de su cuello, y retrocedió contra la pared,
arrastrando al hombre con él como escudo. Apretó el arma contra la sien
del policía.
Levi y Dominic sacaron sus propias armas al mismo tiempo. La residente
corrió al pasillo, gritando por seguridad.
Esto no puede estar pasando otra vez.
Por un momento, todo lo que Levi pudo ver fue a Dale Slater,
apuntando con un arma a un niño pequeño y amenazando con volarle la
cabeza si la policía no lo dejaba ir. La desesperación de Slater, el terror del
chico, la propia sorpresa de Levi de lo que tendría que hacer… Dios, esto
no podría estar sucediéndole nuevamente.
Él miró de reojo. El rostro de Dominic estaba en blanco, sus ojos
planos y fríos de una manera que Levi nunca había visto antes. Su agarre
con ambas manos de su arma era sólido como una roca, a pesar de que la
posición debía estar ejerciendo una presión dolorosa en su hombro herido.
Párate detrás de mí. Dominic le indicó a la enfermera. Ella se deslizó
detrás de su espalda, donde todo su cuerpo se ocultó fácilmente por su
gran masa.
Keith dijo Levi. ¿Qué diablos estás haciendo?
No es mi culpa. A pesar de la luz salvaje en sus ojos, Keith sonaba más
coherente ahora. Nada de esto es mi culpa. Estás tratando de enviarme a
prisión, pero no te dejaré. No he hecho nada malo.
Las personas inocentes no toman rehenes.
Pies corriendo se movieron detrás de Levi, estos se detuvieron cuando
los guardias de seguridad se dieron cuenta de la situación. El policía
petrificado miró a Levi, con los ojos muy abiertos y suplicantes. Podría
haber sido entrenado para manejar algo como esto, pero el miedo podía
volver la mente en blanco en un instante.
Déjalo ir pidió Levi. Por favor, Keith, este no eres tú. Deja que te ayude.
Podemos descubrir qué es lo que está sucediendo.
Keith se lamió los labios, sus ojos saltaron de Levi a Dominic y a los
guardias de seguridad. Había dos manchas rojas brillantes en sus mejillas,
el único color en todo su rostro.
¿Qué está sucediendo? repitió con una risa áspera. Lo que está
sucediendo es que sigo desmayándome sin razón. Me despierto con sangre
en mi ropa y no tengo idea de dónde he estado. Mi esposa e hijos me
tienen miedo. Tengo miedo de mí mismo.
Levi dio un paso adelante. Keith apretó más al policía, clavándole la
pistola con más fuerza en la frente. El policía dejó escapar un gemido
desigual, y Levi se quedó donde estaba.
Puedo ayudarte…
Burlonamente, Keith repitió:
Oh, ¿puedes ayudarme? ¿Cómo? ¿Enviándome a un médico que m e
dirá que todo está en mi cabeza? ¿Decirme que estoy loco y luego darme
pastillas que me jodan aún más? Su mano tembló en el arma; el policía se
estremeció y gimió. No. Todo me ha sido quitado, y ni siquiera sé por qué.
No se detendrá. Nunca se detendrá.
Levi escuchó el aullido distante de las sirenas que se acercaban, los
sonidos de personas asustadas corriendo y gritando mientras la sala de
emergencias era evacuada. Dentro de su pequeña burbuja, sin embargo,
había quietud absoluta.
Keith. Levi tenía que saber, tenía que hacerlo. ¿Eres el Siete de Picas?
Una expresión extraña se posó en el rostro de Keith, la determinación
endurecida por la desesperación.
Hay una forma de averiguarlo.
Presionó la pistola debajo de su propia barbilla y apretó el gatillo.
El grito de asombro de Levi quedó ahogado por el grito de dolor del
policía. Keith se desplomó sobre el suelo; el policía se derrumbó también,
con ambas manos agarrando la oreja que había estado al lado de la pistola.
Enfundando su arma, Levi corrió hacia adelante y se arrodilló junto a
Keith. Buscó el pulso, a pesar de que había un gran agujero en la parte
posterior del cráneo de Keith y la pared estaba salpicada de sangre y
materia gris.
Él era vagamente consciente del caos que había estallado, de Dominic
hablándole en tono urgente, pero todo era ruido de fondo. Arrodillado en el
suelo del hospital, aturdido y anonadado, solo podía pensar una cosa.
Keith Chapman estaba muerto, y la verdad había muerto con él.
Capítulo 22