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Acción de Nulidad por Sanción en AFE

Sentencia del Tribunal de la Contecioso Adminstrativo de la Republica Oriental del Uruguay ciber acoso sexual descendente - potestad disciplinaria - funcionario público - suspensión sin goce de sueldo - acoso sexual- POLICIA DEL TRABAJO - Definición - Concepto - Dignidad del trabajador - Actos que configuran vulneración de derechos fundamentales - Prueba fehaciente - Indicios - Prueba indiciaria - Ambiente laboral - Violación a convenios internacionales y normas nacionales - abuso o desviación

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Acción de Nulidad por Sanción en AFE

Sentencia del Tribunal de la Contecioso Adminstrativo de la Republica Oriental del Uruguay ciber acoso sexual descendente - potestad disciplinaria - funcionario público - suspensión sin goce de sueldo - acoso sexual- POLICIA DEL TRABAJO - Definición - Concepto - Dignidad del trabajador - Actos que configuran vulneración de derechos fundamentales - Prueba fehaciente - Indicios - Prueba indiciaria - Ambiente laboral - Violación a convenios internacionales y normas nacionales - abuso o desviación

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DECRETERO DE SENTENCIAS

//tevideo 20 de julio de 2023.


No. 389
VISTOS:
Para sentencia definitiva, estos autos caratulados:
“IZAURRALDE, PABLO con ADMINISTRACIÓN DE
FERROCARRILES DEL ESTADO. Acción de Nulidad” (Ficha No.
535/2021).
RESULTANDO:
I) El actor dedujo pretensión anulatoria contra la
Resolución R.D. Nº 39/2021, de 11 de marzo de 2021, mediante la cual el
Directorio de la Administración de Ferrocarriles del Estado dispuso:
“1°) SANCIONAR con 45 (cuarenta y cinco) días de suspensión, al
funcionario de la Unidad Gestora de Inmuebles, señor Arquitecto Pablo
Izaurralde, por su responsabilidad en cometer actos que revisten la
calidad de acoso sexual laboral, dirigidos a la funcionaria, Arquitecta
Yaneth Márquez.
2°) DISPONER como medida de protección, mantener al referido
funcionario en su ubicación actual y que él mismo no tenga comunicación
directa, ni acercamiento con la Arquitecta Márquez.
3°) DISPONER medidas de observación y evaluación,
encomendando su realización a la Comisión Bipartita de Seguridad y
Salud.
4°) ENCOMENDAR a la Gerencia de Recursos Humanos, las
gestiones tendientes a la contratación de organizaciones o personas de
notoria idoneidad, cuyo objeto sea el dictado de cursos de sensibilización y
capacitación para el personal en materia de violencia de género y acoso
sexual.
5°) ENCOMENDAR a la Asesoría Jurídico-Notarial, la realización
de la denuncia penal por revelación de secretos” (fs. 223 a 225, en carpeta
azul de antecedentes, A.A.) (la negrilla no está en el original).
En lo medular de su embate, sostuvo que el 15 de octubre de 2021,
ya estando plenamente en curso el procedimiento sumarial incoado al
promotor, se publicó en el semanario Búsqueda un artículo titulado “AFE
tardó más de un año en resolver una investigación por acoso sexual y no
trasladó al denunciado porque era imprescindible”.
De la nota de prensa aludida, publicada por un semanario de enorme
resonancia pública y mediática, se desprende la filtración de buena parte de
las conclusiones jurídicas de la investigación administrativa y de los sujetos
presuntamente involucrados, exponiendo al Sr. Izaurralde al escarnio
público y a una clara situación de prejuzgamiento, en contrariedad con los
principios de reserva, de protección a la honra y de presunción de
inocencia.
En tanto dichos principios, de acuerdo con el artículo 23 literal a) del
Decreto Ley Nº 15.524, son regla de derecho, su inobservancia acarrea la
nulidad de las actuaciones administrativas cumplidas.
En cuanto a los hechos que meritaron la aplicación de la sanción de
suspensión, cuestionó que AFE no valoró adecuadamente la prueba
diligenciada.
En este sentido, aseveró que la Administración no tomó en cuenta la
declaración de los testigos que ofreció, que aseveraron no haber visto ni
presenciado ningún trato acosador de su parte hacia la Sra. Márquez.
No. 389 En otro orden, indicó que, contrariamente a lo sustentado por la
demandada, los mensajes intercambiados fuera del horario laboral con la
denunciante nunca tuvieron contenido sexual. A su entender, de su tenor se
desprende que se trató de intercambios respetuosos, sin ánimo acosador.
Además, sostuvo que la demandada no tomó en cuenta que la
denunciante, al declarar, manifestó que el acoso no era sexual; del mismo
modo que soslayó que una vez que la denunciante comunicó su ánimo de
cesar en el intercambio de mensajes el actor dejó de enviarlos.
En definitiva, consideró que los supuestos actos de acoso sexual por
los cuales se sancionó no se encuentran acreditados en forma alguna, lo que
conlleva una violación al principio de verdad material (fs. 8 a 18 vto.).
II) Conferido el correspondiente traslado compareció la
Administración de Ferrocarriles del Estado, que se opuso al accionamiento
en base a la siguiente fundamentación.
En resumidos términos, expuso que el actor no acreditó, ni podrá
acreditar, que la filtración de información a la prensa fue la razón en virtud
de la cual la Administración decidió sancionarlo.
Sobre tal aspecto, la posición de la demanda resulta absurda, ya que
los hechos reprochados al Sr. Izaurralde se materializaron y probaron con
mucha antelación a la publicación de Búsqueda.
Inclusive, siguiendo esta línea de razonamiento, hasta el propio actor
es sospechoso de la divulgación de la información de la investigación
administrativa, pues a la postre pudo usar la situación a su favor.
En cuanto a la prueba de la falta, fue correctamente valorada y el
acoso sexual del Sr. Izaurralde a la Sra. Márquez surge de una valoración
unitaria de los elementos allegados a la causa.
Adviértase que el propio actor reconoció haber cursado mensajes en
horas y días inapropiados y con un contenido de galantería ofensiva.
Resulta claro que el uso abusivo de las comunicaciones emitidas por
el Arq. Izaurralde en perjuicio de la Arq. Márquez, tanto en horas de
servicio como en tiempo de descanso, llegando incluso a ocupar días de
licencia anual, consulta médica y aun a altas horas de la noche, podría
interpretarse como una forma de acoso, agravada por la posición jerárquica
que el actor ostentaba sobre la denunciante.
Por otra parte, el hecho de que la denunciante hubiese sugerido
cambiar el rótulo de la denuncia carece de trascendencia en mérito a que es
la Administración quien tiene la potestad de calificar los hechos y juzgarlos
a la luz de la normativa vigente.
En suma, bregó por la confirmación de la Resolución impugnada (fs.
24 a 28).
III) Por decreto No. 22/2022 (fs. 30) se dispuso la
apertura a prueba y se produjo su diligenciamiento hasta que el 30 de mayo
de 2022 se dio cuenta del estado de los procedimientos (fs. 65).
IV) La parte actora y la demandada alegaron en el plazo
común de quince días (fs. 68 a 73 y 75 a 77, respectivamente).
V) La Sra. Procuraduría del Estado en lo Contencioso
Administrativo se pronunció mediante dictamen Nº 674/2022 y aconsejó la
confirmación del acto impugnado (fs. 80 a 83 vto.).
VI) Puestos los autos para sentencia, previo pase a
estudio de los Sres. Ministros en forma sucesiva, se acordó en legal y
oportuna forma (fs. 85).
No. 389
CONSIDERANDO:
I) En el aspecto formal, procede relevar el
cumplimiento de los requisitos establecidos en la Constitución de la
República y normas concordantes para entablar la acción de nulidad
(artículos 317 y 319 de la Constitución de la República y artículos 4 y 9 de
la Ley No. 15.869, de 22 de junio de 1987).
La Resolución R.D. Nº 39/2021 se emitió el 11 de marzo de 2021
(fs. 223 a 225, A.A.) y se notificó al actor el 26 de marzo de 2021 (fs. 226,
A.A.)
El 5 de abril de 2021 interpuso el correspondiente recurso de
revocación (fs. 229 a 230, A.A.).
El acto conclusivo de la vía administrativa se produjo mediante
denegatoria expresa, a través del dictado de la Resolución R.D. Nº
173/2021, de 19 de agosto de 2021 (fs. 244 a 244 vto., A.A.), notificada a
la parte el 23 de setiembre de 2021 (fs. 245, A.A.).
La demanda se interpuso el 19 de noviembre de 2021, dentro del
término legal (nota de cargo, fs. 19).
II) A fin de efectuar un correcto abordaje de la situación
planteada corresponde realizar una breve reseña de los antecedentes
relevantes para la resolución de la causa.
El origen de las actuaciones administrativas se remonta a la
presentación por parte de la Arquitecta Yaneth Márquez, funcionaria de la
Unidad Gestora de Inmuebles de AFE, de una denuncia de acoso sexual en
contra de su superior jerárquico, Arquitecto Pablo Izaurralde, el 15 de julio
de 2019.
En dicha denuncia, la funcionaria Márquez manifestó: “En primer
lugar, para conocer el contexto de mi situación actual, me voy a referir a
las fechas que van desde fines de diciembre de 2018 hasta el 12 de abril de
2019.
Entre esas fechas fui víctima de acoso sexual que me corresponde
denunciar. Debo dejar en claro que el tipo de acoso sexual que padecí fue
expresado a través de conductas reiteradas y no deseadas en el lugar de
trabajo, provocándome incomodidad, humillación e intimidación. Las
conductas que me refiero fueron insinuaciones, declaraciones amorosas e
invitaciones a salir, así como mensajes de texto a toda hora y casi todos los
días, con las intenciones anteriormente mencionadas maquilladas en
consultas de trabajo.
Este tipo de comportamiento es considerado por muchos como
“natural” en el ámbito de trabajo, una conducta sobre la que no se habla,
salvo en círculos de confianza, y que, en general, no es denunciada.
Lamentablemente, a quien debo denunciar es a mi jefe, el Arq. Pablo
Izaurralde, con quien al día de hoy, debido a rechazarlo en todas sus
declaraciones y a través de todos los medios no deja de hostigarme
laboralmente.
De esta forma, llegando al presente, el ambiente de la Unidad
Gestora de Inmuebles se ha tornado, para quien suscribe, imposible de
sobrellevar. Discusiones, imposiciones de poder, gritos que incluyen
golpes a mi escritorio, acusaciones públicas de que no quiero trabajar en
dicha Unidad, asignación de tareas subvaloradas a mi profesión y,
paradójicamente, dejándome fuera de la participación de los temas
No. 389 arquitectónicos y edilicios que nos competen, desinteresándose de ellos por
completo” (fs. 1, A.A.).
En sucesivas actuaciones, lucen capturas de conversaciones vía
Whatsapp y Messenger entre la Sra. Márquez y el Sr. Izaurralde, agregadas
como respaldo documental de lo denunciado por la funcionaria (véase fs. 8
a 33, A.A.)
El 16 de julio de 2019, la Gerencia General, en atención a lo
dispuesto en los arts. 6 y 7 de la Ley No. 18.561, dispuso iniciar una
investigación administrativa y traslado de la funcionaria Márquez, como
medida cautelar, a las dependencias de la Gerencia de Infraestructura hasta
que culminara la investigación (fs. 2, A.A.).
En el marco de dicha instrucción, además de recibirse sendas
ampliaciones de denuncia por parte de la Sra. Márquez, acompañadas de
nuevas pruebas (fs. 36 y siguientes, A.A.), se procedió a recabar
declaraciones a los Srs. Alessandro Bagnasco (fs. 127 a 127 vto., A.A.),
Fernando Pedrozo (fs. 128 a 128 vto., A.A.), Julio Cesar Altamiranda (fs.
129 a 129 vto., A.A.) y Horacio Pablo Izaurralde (fs. 130 a 133, A.A.).
El 10 de setiembre de 2020, la Asesoría Jurídico Notarial-Sección
Sumarios, elaboró un informe circunstanciado, mediante el cual concluyó
que: “2) La denuncia de violencia ambiental no ha sido plenamente
probada, aunque, como mínimo, han resultado reconocidas las discusiones
entre denunciado y denunciada, por lo que sería conveniente mantener la
medida cautelar de separación impuesta.(…)
4) El arquitecto IZAURRALDE surge con responsabilidad por la
pérdida de tiempo en horas de servicio en reiteradas ocasiones al
mensajear a la denunciante con temas de contenido extra laboral (más de
25 episodios).
5) El Arquitecto IZAURRALDE es responsable por el llenado
deficiente de las boletas de comisión en forma permanente y darle trámite
sin una verificación de cumplimiento fehaciente.
6) El Arquitecto IZAURRALDE también es responsable por
autorizar a la Arquitecta MÁRQUEZ el uso de boletas llenadas con el
cuadro “Motivo” en modo incompleto y tramitarlas sin una intervención
que probase su cumplimiento” (fs. 141 A.A.).
Pasados los autos a la Asesoría Letrada, se pronunció por informe
letrado de 18 de setiembre de 2020 (fs. 142 a 147, A.A.).
En dicha actuación, luego de exponer el marco normativo aplicable a
las situaciones de acoso sexual y su delimitación conceptual por parte de la
doctrina, se indicó: “1) Preliminarmente, y sin perjuicio de posteriores
instancias, se advierte un supuesto de acoso sexual del Arq. Pablo
IZAURRALDE a la Arq. Yaneth Márquez.
2) No se advierte la presencia de acoso laboral por parte del Arq.
Pablo IZAURRALDE a la Arq. Yaneth MÁRQUEZ.” (fs. 146 vto. a 147,
A.A.).
Sobre dicha base, sugirió encomendar la instrucción de un sumario
administrativo al Arquitecto Pablo Izaurralde y mantener la medida de
protección adoptada en favor de la denunciante con fecha 16 de julio de
2019 (fs. 147, A.A.).
Por Resolución R.D. Nº 226/2020, de 30 de setiembre de 2020, el
Directorio de AFE dispuso instruir un sumario administrativo al actor, a
los efectos de determinar su responsabilidad en la denuncia de acoso sexual
presentada en su contra (fs. 148 a 148 vto., A.A.).

No. 389 En este contexto, luego de recabarse una nueva declaración al Sr.
Izaurralde (fs. 156 a 157 vto., A.A.), la Asesoría Jurídico Notarial elaboró
un nuevo informe letrado (fs. 161 a 164, A.A.) en el cual, tras analizar las
resultancias de las actuaciones cumplidas, afirmó que las comunicaciones
emitidas por Izaurralde hacia Márquez podían interpretarse
“(…) como una forma de acoso, máxime desde el punto de vista de
la denunciante.
Agravaría esta situación la relación de jerarquía directa del
denunciado sobre la víctima.
De tal modo, se daría por confirmado el dictamen de 18 de
setiembre de 2020, al término de la investigación administrativa, en lo que
hace a las puntualizaciones 16 a 19, 21 y 22 (…)” (fs. 164, A.A.).
Puestos los autos de manifiesto, y conferida vista a la denunciante y
al sumariado, ambos procedieron a evacuarla en escritos obrantes a fs. 171-
174 A.A. y fs. 175-182 A.A., respectivamente.
Ante la solicitud de diligenciamiento de prueba testimonial por parte
del actor, se tomó declaración a la Sra. María del Carmen González
Ferreira (fs. 188 a 189, A.A.), al Sr. Gonzalo Sebastián Aranda Montero
(fs. 190 a 191, A.A.) y al Sr. Nicolás Cabrera Dolio (fs. 192 a 192 vto.,
A.A.).
Otorgada una segunda vista al Sr. Izuaurralde y a la Sra. Márquez,
nuevamente ambos la evacuaron en escritos que lucen a fs. 197-199 A.A. y
fs. 204-206 vto., respectivamente.
El 23 de febrero de 2021, la Asesoría Jurídico Notarial elaboró otro
informe letrado (207 a 216 vto., A.A.) en el que valoró los elementos
obrantes en la causa y la normativa aplicable a la situación denunciada,
concluyendo que: “(…) en el marco de lo dispuesto por la Ley No. 18.561
y su decreto reglamentario, las resultancias de la instrucción permiten
sostener que existió una situación de acoso sexual por parte del Arq.
Pablo IZAURRALDE hacia la Arq. Yaneth MÁRQUEZ, al existir un
comportamiento de naturaleza sexual (invitaciones, proposiciones,
referencias a su aspecto, etc.) realizados a su persona y que no eran
deseados por esta última, creando un ambiente laboral hostil e
intimidante que llevaron a la realización de la denuncia” (fs. 214 vto.,
A.A.) (la negrilla no está en el original).
Así, luego de sugerirse una calificación de falta grave (en aplicación,
por analogía, de lo dispuesto en el artículo 74 de la Ley Nº 19.121), la
adopción de medidas de observación y evaluación, la radicación de una
denuncia penal por el suministro de información al semanario Búsqueda, y
la denuncia ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el 11 de
marzo de 2021 se dictó el acto que se procesa en autos (fs. 223 a 225,
A.A.).
III) El Tribunal, por unanimidad de sus integrantes,
habrá de compartir el dictamen de la Sra. Procuradora del Estado Adjunta
en lo Contencioso Administrativo (fs. 80 a 83 vto.) y dispondrá la
confirmación del acto impugnado, por los distintos fundamentos que se
explicitarán.
En primer término, con relación al agravio basado en la violación al
No. 389 principio de reserva de las actuaciones sumariales y su incidencia en la
resolución de sanción adoptada, no asiste razón al actor.
Concretamente, la demanda no relacionó de modo suficiente de qué
forma la entrega de documentación reservada a la prensa pudo tener
repercusión en el ámbito de la decisión impugnada.
Desde este entendido, cabe afirmar que no basta con referir
genéricamente a la filtración de la información y a la violación de tales o
cuales principios, pues lo denunciado en la demanda importa a un supuesto
de desviación de poder, que, como tal, debió alegarse derecha y
categóricamente.
Sin perjuicio de ello, aun salvando el defectuoso planteo formulado
por el promotor, no se advierte que la sanción se hubiese adoptado con
miras a una finalidad distinta a la asignada por las normas del
ordenamiento jurídico.
Antes bien, la existencia de actos que encartan dentro de la tipología
de acoso sexual -como sucesivamente se analizará- despejan cualquier duda
en punto a un afán persecutorio o complaciente con el medio de prensa que
elaboró la nota obrante de fs. 40 a 41, infolios.
Por otra parte, debe verse que la nota periodística publicada por el
Semanario Búsqueda el 15 de octubre de 2020, es posterior a la
Resoluciones que dispusieron iniciar un sumario administrativo al actor
(fs. 148 a 148 vto., A.A.) y su traslado a otra oficina como medida de
prevención (fs. 149 a 149 vto., A.A.), que datan del 30 de setiembre de
2020 y del 8 de octubre de 2020, respectivamente.
Por consecuencia, el cotejo de las fechas referidas reafirma que AFE
no actuó por presiones de terceros ajenos al procedimiento sumarial, sino
por la convicción, posteriormente corroborada, de que los actos
denunciados por la Sra. Márquez eran, prima facie, reprochables
funcionalmente al Sr. Izaurralde.
En cuanto al punto, se comparten plenamente las precisiones
realizadas por la Asesoría Letrada, en cuanto a que: “El contenido de la
publicación no afectó el principio de inocencia ni significó una situación
de prejuzgamiento, ya que no se cita opiniones de las autoridades de AFE
relativas al actuar del funcionario Arq. Pablo IZAURRALDE. Por otra
parte, se utiliza expresiones en condicional como “Presunto acosador era
su Jefe” y “quien según el relato”, haciendo referencia a las expresiones
de la denunciante.
La publicación no significó un cercenamiento de las garantías del
debido proceso, ya que se le brindó al funcionario sumariado las
máximas garantías para esgrimir su defensa, entre las que corresponde
destacar: dos evacuaciones de vista para presentar sus descargos, entrega
de copia de todo el expediente, y el diligenciamiento de prueba solicitado.
En virtud de lo expuesto, la violación al principio de inocencia y
reserva alegados no pueden provocar la nulidad del presente
procedimiento” (fs. 212, A.A.) (la negrilla no está en el original).
IV) Despejado lo anterior, el thema decidendum del
caso estriba en determinar si la Administración de Ferrocarriles del Estado
razonablemente probó o no la situación de acoso sexual por la cual se
sancionó al actor con una medida de suspensión de cuarenta y cinco días
sin goce de sueldo.
Como ha sido puesto de manifiesto por esta Corporación, la temática
No. 389
del acoso sexual tiene como particularidad la dificultad que conlleva la
configuración de la prueba, ya que precisamente, se busca no dejar rastro
ni señales externas dentro del ámbito laboral: “(...) los actos atribuidos a la
parte empleadora no resultan comúnmente explícitos, puesto que no
surgen de un modo claro e inequívoco, sino más bien -salvo excepciones-
emergen de una construcción indiciaria dada por una conducta más o
menos oculta” (sentencia Nº 109/2016) (la negrilla no está en el original).
En ese sentido, se ha destacado que “(…) existen “objetos difíciles
de probar”, ya por las situaciones que entrañan, por los sujetos
singulares que intervienen o por la combinación de ambos elementos. En
esta línea se encuentran las situaciones de violencia doméstica, la basada
en género, acoso sexual, laboral, docente, los fenómenos de mobbing,
bossing, bullyng, el despido abusivo, la destitución ilegítima (arbitraria)
de un funcionario público. El jurista debe aguzar los sentidos para
encontrar la prueba que permita fundar su posición (…) La valoración
debe realizarse desde la perspectiva de la protección de la víctima. Dada
la dificultad de la existencia de prueba directa sobre los comportamientos
que conforman el acoso sexual, la jurisprudencia nacional ha relevado
ciertos datos, que podrían constituir concretos medios de prueba como las
declaraciones testimoniales y de las partes, la inspección judicial y los
indicios: la conducta observada por la persona denunciada respecto de
otros trabajadores; la posición de los sujetos, en especial la relación de
jerarquía; la afectación emocional o psicológica de la víctima; las
características socio culturales de denunciante y denunciado y del medio
en que se desarrolla la relación laboral; las características físicas del
ambiente de trabajo, por ejemplo, las posibilidades de privacidad”
(KLETT, Selva “El estado y el avance de la ciencia procesal respecto de la
actividad probatoria en vistas a posibles reformas”, II Conferencia
Internacional & XXVI Jornadas de Derecho Procesal del Instituto
Iberoamericano de Derecho Procesal y de la International Association of
Procedural Law, Ed. Atelier, Libros Jurídicos, Barcelona, 2018, ps. 603 -
604).” (sentencia Nº 289/2022) (la negrilla y el subrayado no están en el
original).
Del punto de vista normativo, el artículo 2 de la Ley Nº 18.561
definió: “Se entiende por acoso sexual todo comportamiento de naturaleza
sexual, realizado por persona de igual o distinto sexo, no deseado por la
persona a la que va dirigido y cuyo rechazo le produzca o amenace con
producirle un perjuicio en su situación laboral o en su relación docente, o
que cree un ambiente de trabajo intimidatorio, hostil o humillante para
quien lo recibe.”
Por su parte, el artículo 3 del referido plexo normativo contiene una
enunciación no taxativa de conductas de acoso sexual, que comprende: “3)
Uso de expresiones (escritas u orales) o de imágenes de naturaleza sexual,
que resulten humillantes u ofensivas para quien las reciba. Un único
incidente grave puede constituir acoso sexual.”
En tanto, el artículo 4 de la Ley dice así: “(Agentes y responsables
del acoso sexual).- Los actos comprendidos en el artículo precedente serán
los cometidos directamente por la persona del empleador o jerarca o por
quienes lo representen en el ejercicio del poder de dirección, que se
sucedan tanto en el ámbito privado como en el público.
El empleador o jerarca será también responsable por los actos de
No. 389
sus dependientes o de toda otra persona vinculada al lugar de trabajo o
entidad docente, en tanto haya tenido conocimiento de su ocurrencia y no
haya tomado medidas para corregirla.
En caso de que el autor del acoso sexual fuera un trabajador
dependiente, será sancionado de acuerdo con la gravedad del
comportamiento, pudiendo ser despedido por notoria mala conducta y en
caso de ser funcionario público la conducta será calificada falta grave.”
Pues bien. En obrados, no caben dudas que muchos de los mensajes
que el actor enviaba a la Sra. Márquez vía Whatsapp y Messenger
encuadran dentro de la tipología de actos de acoso sexual definida
precedentemente.
En tal sentido, es menester poner de manifiesto la persistencia del
actor en pretender entablar un vínculo afectivo con la denunciante, incluso
luego de varias negativas de la funcionaria, lo que no es otra cosa que una
hipótesis de acoso sexual laboral, agravada por la posición jerárquica
superior de quien ejerció dichos actos.
Al respecto, ha de verse que la denunciante (y así surge del
temperamento de los mensajes enviados el 31 de diciembre a las 14 horas,
fs. 11, A.A.) rechazó la propuesta de entablar una relación afectiva.
Sin embargo, durante varios meses posteriores al mencionado
episodio, el Sr. Izaurralde persistió en su designio, enviando mensajes con
contenidos por demás inapropiados a horas también inadecuadas.
Así, las invitaciones a salir a tomar algo (rechazadas en varias
ocasiones por la Sra. Márquez), las opiniones sobre la apariencia física de
la denunciante y hasta su aspecto en traje de baño (ignoradas por completo
por la denunciante), y hasta el reproche de falta de claridad sobre la
relación entre ambos (véase que esto tiene cabida cuando Márquez
confronta directamente al actor), son tan solo algunas de las conductas
acosadoras desarrolladas por el Sr. Izaurralde, y que, sin lugar a dudas,
respaldan la imputación efectuada por el acto impugnado (véanse
especialmente los mensajes del 31 de enero de 2019 y del 20 y 21 de
febrero de 2019, a fs. 18, 19 y 22, respectivamente, A.A.).
Del mismo modo, se disiente categóricamente con que los mensajes
eran en el marco de un intercambio respetuoso. Dicha afirmación, sostenida
y reiterada en la demanda, soslaya las faltas de respuesta en múltiples
oportunidades y la palpable incomodidad padecida por la Sra. Márquez al
querer evitar hablar sobre ciertos tópicos.
Es notorio, pues, que las cortas e incómodas respuestas emitidas por
la denunciante no se enviaron con otro tenor porque el acosador era,
justamente, su superior jerárquico.
De modo que dicha responsabilidad no se puede hacer gravitar sobre
quien padece el acoso y enfrenta, con alto grado de probabilidad, un
agravamiento de la situación.
En la especie, las capturas de pantalla de los mensajes enviados por
el actor a la Sra. Márquez son prueba evidente de lo que reproducen y de
aquello que oportunamente la víctima denunció; esto es: que las
insinuaciones, propuestas y demás comentarios de índole sexual tuvieron
cabida tanto dentro como fuera del ámbito laboral.
En lo que a ello respecta, es menester precisar que las diversas
declaraciones recabadas fueron francamente insuficientes para desvirtuar lo
acreditado mediante recaudos documentales, objetivos, desprovistos de

No. 389 cualquier apreciación de terceros ajenos a la situación de acoso.


Por otro lado, en lo que tiene que ver con la ausencia de intención
que alega el actor (véase fs. 15 vto., infolios), debe tenerse presente que la
categoría de acoso sexual prescinde totalmente del aspecto volitivo y se
decanta en la percepción de la víctima para definir la categoría legal.
Ello se infiere de la expresión “Se entiende por acoso sexual todo
comportamiento de naturaleza sexual, realizado por persona de igual o
distinto sexo, no deseado por la persona a la que va dirigido (…)”,
interpretada a la luz del principio de trabajo en condiciones de dignidad que
inspira el Convenio Internacional de Trabajo Nº 190, así como de los
estándares que surgen de la Recomendación Nº 206 de la OIT, entre ellos el
referido a que “todas las comunicaciones internas y externas relacionadas
con incidentes de violencia y acoso se tengan debidamente en
consideración y se adopten las medidas que correspondan”.
V) Para la Dra. Rosina Rossi, los hechos que se han
considerado probados a la luz del derecho aplicable - ley 18.561 -
interpretada conforme los principios pro persona, igualdad de género y
trabajo decente (ODS 5 y 8 Naciones Unidas, 2015), califican como ciber
acoso sexual descendente: acciones perpetradas a través de medios de la
tecnología de la comunicación, de parte de un trabajador superior
jerárquico hacia una trabajadora que expresó resistencia.
En el caso la Administración de Ferrocarriles del Estado en su
condición de empleadora, actuó apegada al marco normativo citado en
tanto tempestivamente: a)investigó; b) dispuso medidas de protección
inmediatas para la trabajadora violentada ordenando que el funcionario no
tuviera comunicación directa ni acercamiento con ella; c) dispuso la
observación y evaluación encomendándolo a la Comisión Bipartita de
Seguridad y Salud (dec.291/2007) ; d) ordenó la realización de un proceso
de información y formación dirigido a todo el personal, en materia de
violencia de género y acoso sexual; y e) sancionó. Vale decir que la
Administración no solo respondió sancionando sino protegiendo y
adoptando medidas de prevención dirigidas a deconstruir posibles
estereotipos culturales de los funcionarios del contexto, eventualmente
propicios a la violencia basada en género.
VI) En definitiva, valorando la prueba producida en sede
administrativa y jurisdiccional de conformidad con las reglas de la sana
crítica, y atendiendo a los particularismos propios de las situaciones de
acoso sexual, el Tribunal considera que la Administración probó suficiente
y razonablemente la conducta imputada.
Por las razones expuestas, el Tribunal de lo Contencioso
Administrativo en atención a lo dispuesto por los artículos 309 y 310 de la
Constitución de la República
FALLA:
Desestímase la pretensión anulatoria y, en su mérito,
confírmase el acto administrativo impugnado.
Sin sanción procesal específica.
A los efectos fiscales, fíjanse los honorarios de los
abogados, de la parte actora y demandada, en la cantidad de $46.000
(pesos uruguayos cuarenta y seis mil), cada uno.
Oportunamente, devuélvanse los antecedentes
administrativos agregados; y archívese.
Dra. Klett, Dr. Corujo, Dr. Simón, Dr. Balcaldi (r.), Dra. Rossi.
Dr. Marquisio. (Sec. Letrado).

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