METROPOLIS
Esta película plantea problemas de la clase trabajadora. La alienación como individuo, trabajando
dentro de una de las tesis fundamentales de la ideología comunista y de la lucha de clases. Grupos
separados, subordinados, desprovistos de toda conciencia de grupo, descienden en ascensor al
infierno en ese siniestro y oscuro plano que presenta cambios de turno. Unos años más tarde,
Chaplin revive el concepto de alienación y lo reinventa en la comedia, desdramatizándola, pero
conservando plenamente la carga crítica original. En la era moderna, cuando las masas tímidas se
ponen a trabajar, el simple hecho de girar un tornillo adquiere toda una ironía sistémica. En lo que
se refiere a la Metrópolis, los ecos de la Revolución Soviética y los acontecimientos que siguieron
se desarrollaron en paralelo. Otro punto de conexión entre Lang y Chaplin se da en la figura del
Gran Hermano, la personificación de la represión institucionalizada, la vigilancia, las fuerzas
omniscientes, omniscientes, en otras palabras, un hombre imbuido de cualidades divinas. Poder,
encuentra su mejor definición en el cine. 1984 (George Orwell) y más recientemente de Vendetta.
Gran Hermano conserva las raíces de un sistema basado en la jerarquía, donde la dicotomía de
planos simbólicos y alto-bajo, ciudad-subsuelo tiene pleno sentido y significado. En Metrópolis, los
trabajadores habitan el Inframundo, por lo que estructuralmente el peso de toda la estructura
recae sobre ellos.