Universidad Nacional de San Juan
Escuela Industrial “Domingo Faustino Sarmiento”
Curso: 3° año 4ta división
Asignatura: Geografía
Docente: Prof. Enzo Petrignani
Las aguas continentales.
El conjunto de las aguas continentales está integrado por los ríos y arroyos, los lagos y las
lagunas, los campos de huelo y los glaciares y las aguas subterráneas.
En el territorio argentino, en su porción americana emergida, la distribución espacial de las
aguas dulces es irregular debido especialmente a los tipos de climas. Más de la mitad de su
superficie tiene problemas de disponibilidad de agua, ya sea por su escasez o por la calidad de
las mismas que las torna inadecuadas para su uso, como la elevada salinidad. Esta situación
afecta a un sector importante de la población y de los suelos que se podrían incorporar a las
actividades agrícolas-ganaderas.
Los ríos son corrientes de agua que se desplazan siguiendo la pendiente del terreno y
desembocan en el mar o en el océano, en los lagos y las algunas o se pierden en el interior de
los continentes por infiltración o evaporación.
Hay ríos que se originan por las lluvias, como el Paraná y el Uruguay; son los más caudalosos que
cruzan el territorio argentino y son los colectores de la cuenca del Plata. Nacen en las elevaciones
del macizo de Brasilia, en el Sudeste del Brasil.
Otro centro dispersor de aguas es la Cordillera de los Andes; en ella, los ríos se originan por el
deshielo, por eso el mayor caudal lo tienen en primavera y verano, como los ríos del Sistema del
Desaguadero y los ríos patagónicos. Estos ríos, aunque tienen menor caudal que los de la cuenca
del Plata, son muy importantes porque transportan las aguas de los deshielos a las áreas áridas
y permiten la organización de extensos oasis con alta densidad de población y actividad agro-
industrial como el del río Tunuyán, en Mendoza, y el del río Negro, en la provincia homónima.
De acuerdo con las pendientes del terreno, las cuencas hidrográficas se clasifican según su lugar
de desembocadura en tres tipos:
Cuencas exorreicas: Son aquellas cuyas aguas llegan al océano: la cuenca del Plata, los
ríos del sur de la provincia de Buenos Aires y los ríos patagónicos pertenecen a la
pendiente del océano Atlántico. En la Patagonia algunos ríos como el Manso y el
Futaleufú desembocan en el océano Pacífico.
Cuencas endorreicas: Son los territorios drenados por ríos cuyas aguas se vierten en un
río colector que desagua en el interior del continente en lagos, lagunas, bañados, etc.;
como ríos de la Puna, de las Sierras Pampeanas y los del Sistema del Desaguadero.
También son cuencas endorreicas la depresión de Guaminí, la salina de Llancanelo y
algunos lugares de las mesetas patagónicas.
Cuencas arreicas: Son las que se caracterizan por tener cursis de agua superficiales que
generalmente pierden continuidad por evaporación o infiltración en el terreno o se
pierden en lagunas o salinas. Este tipo de cuencas se encuentra, por ejemplo, en el
centro-oeste de la llanura chaqueña y en ciertos lugares de las mesetas patagónicas.
Las cuencas lacustres están constituidas por las aguas continentales que se alojan en
depresiones de la superficie terrestre. En la Argentina, la mayor parte de los lagos se originaron
los procesos tectónicos de la orogenia andina y luego fueron sobreexcavados por la acción de
los glaciares, por ello se localizan en la Patagonia, especialmente en las áreas relacionadas con
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la cordillera. Por ejemplo, los lagos Nahuel Huapi, Viedma, Argentino y San Martín, entre otros.
Hay algunos lagos que no tuvieron este origen, como el Copahue que se formó porque la lava
solidificada del volcán taponó sus chimeneas y el agua de las lluvias, las nevadas y los deshielos
se acumuló en su cráter originando el lago.
Las lagunas se formaron en las superficies con poco declive y tienen poca profundidad. Por
ejemplo, la Laguna Mar Chiquita (Ansenuza) en Córdoba, las lagunas Epecuén y Chascomús en
Buenos Aires y la de Llancanelo en Mendoza.
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Las partes de un río1.
En geografía se reconocen tres partes de un río según su perfil longitudinal o representación
gráfica de la línea de un curso de un río que surca desde el nacimiento hasta la desembocadura.
A lo largo del curso, aprecian diferencias en el flujo del río que dependen de su velocidad, la cual
determina la capacidad de erosión, transporte y sedimentación fluvial.
1. Curso alto.
El curso alto o superior de un río es la parte donde se da lugar el nacimiento del río (en general
en zonas montañosas de una cuenca hidrográfica) que posteriormente, fluye por fuertes
pendientes y con aspecto de torrente. En el curso alto, predomina la alta capacidad de erosión
y transporte, por encima de la sedimentación.
En este tramo, la acción erosiva en el fondo del lecho genera valles que adoptan formas de V,
gargantas o desfiladeros, donde el agua está muy oxigenada. Entre las formas más
características de este tramo del río se encuentran: las cascadas, los rápidos, marmitas de
gigante, etc.
2. Curso medio.
El curso medio de un río es la parte del río donde discurre el agua a menos velocidad procedente
del curso superior. Se caracteriza por un ensanchamiento del cauce y del caudal, junto a una
pendiente más suave, donde predomina el transporte y la sedimentación sobre la acción erosiva.
Se forman valles planos y amplios, denominados llanuras aluviales o de inundación. El cauce
puede ser anastomosado (estructura trenzada) y meandriforme (meandros). Con este tipo de
trazado, la acción erosiva del agua sucede en la zona abierta de la curva y sedimenta en la zona
interna de la curva. A medida que el valle se abre por la erosión de los meandros, el valle
adquiere forma de artesa (forma de recipiente).
3. Curso bajo.
En el curso o tramo inferior de un río desemboca el agua recogida por el curso medio del río. La
pendiente y la velocidad de las aguas se reducen. La capacidad erosiva se pierde predominando
la sedimentación y el transporte de materiales muy finos.
En este tramo, el caudal del río es muy pequeño sobre toda la extensión de la llanura de
inundación, que solo se ocupa en época de crecidas. Estas extensas llanuras recogen los
sedimentos transportados, incluyendo nutrientes que generan zonas muy fértiles que se
denominan “vegas”. Las vegas se utilizan para el cultivo de regadío, aprovechando la fertilidad
del suelo y el abastecimiento de agua. Tienen cierta ocupación humana que suponen un peligro
ante las avenidas o crecidas del río. También es habitual en este tramo que se recarguen las
aguas subterráneas en los acuíferos y en ocasiones, también hay presencia de afluentes.
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Partes de un río
En la desembocadura de un río, pueden adoptar dos formas:
Delta: en él se desemboca gran cantidad de sedimentos y agua, a baja velocidad. Los
sedimentos taponan la desembocadura del río al mar por la poca actividad en la orilla
del mar.
Estuario: El agua desemboca a mucha velocidad, donde los sedimentos rápidamente
acaban en un mar con mucha actividad.
La cuenca del Plata.
La cuenca del Plata es una de las más extensas del mundo, abarca una superficie cercana a los
3.100.000 km2, de los cuales poco más de 900.000 km2 corresponde a la Argentina.
Esta cuenca es una de las áreas de mayor riqueza potencial de nuestro continente por su
diversidad climática, su aptitud agropecuaria, sus posibilidades energéticas y de comunicación.
Las precipitaciones que se producen en su ámbito se reúnen en dos grandes colectores que son
los ríos Paraná y Uruguay.
El río Paraná nace de la unión de los ríos Paranaiba y Grande, en el Sudeste de Brasil. Tras
recorrer aproximadamente 4.000 km, confluye con el río Uruguay y ambos originan el río de la
Plata. EN el curso del río Paraná se distinguen dos sectores: el Alto Paraná y el Paraná Déltico.
El Alto Paraná se extiende desde su nacimiento hasta recibir por su margen derecha al río
Paraguay. Su lecho es rocoso con afloramientos de meláfiros que forman rápidos en el agua e
islas peñascosas. Tiene acentuada pendiente y gran potencia hidráulica, por ello en su curso se
encuentran las represas hidroeléctricas de Itaipú, entre Brasil y Paraguay, y el de Yacyretá, entre
Paraguay y la Argentina. En este tramo, el río Paraná, en territorio argentino, recibe por su
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margen izquierda al río Iguazú que también nace en Brasil y 22 km antes de desembocar forma
las cataratas del mismo nombre.
El río Paraguay nace en el Sur del Mato Grosso, en el Brasil. Es un río de llanura, con escasa
pendiente, y atraviesa varios pantanos; el más extenso es el de Xarayes o Gran Pantanal. El río
Paraguay en territorio argentino recibe por su margen derecha a los ríos Pilcomayo y Bermejo
que traen las aguas cargadas de sedimentos de la región montañosa del Nordeste del país. Estos
sedimentos están aumentando por los derrumbes de cerros y el lavado de los suelos durante las
lluvias del verano como consecuencia de la deforestación de la región.
Al río Paraná desde que recibe al río Paraguay hasta su confluencia con el Uruguay se lo
denomina Paraná Déltico. El nombre se debe a que a lo largo de su curso existe un proceso de
formación de islas sedimentarias por la escasa pendiente y la cantidad de sedimentos que
acarrea. La orilla izquierda es elevada y no es afectada por las inundaciones; la derecha es baja
e inundable hasta la localidad de San Lorenzo (En Santa Fe). A partir de Diamante se extiende el
delta propiamente dicho donde el río se ramifica y toma los nombres de Paraná Pavón, Paraná
Ibicuy, Paraná de las Palmas, Paraná Guazú y Paraná Miní.
El río Uruguay nace en la sierra Geral, del sistema Do Mar en el Brasil. Desde su nacimiento hasta
el Norte de Entre Ríos es un típico río de meseta, con frecuentes saltos y rápidos. Allí existían los
saltos sobre los cuales se construyó la represa binacional de Salto Grande. La principal función
de esta represa es la producción de energía, pero la construcción de esclusas también permite
la navegación aguas arriba. El embalse se utiliza para actividades de recreación como la práctica
de deportes náuticos.
El río de la Plata recibe las aguas de la vasta cuenca homónima y las vuelca en el océano
Atlántico. Su cauce se ensancha progresivamente hasta su desembocadura establecida en una
línea recta entre la Punta Norte del cabo San Antonio y Punta del Este en la República Oriental
del Uruguay. Al río de la Plata se lo considera la comunidad morfológica e hidrológica del Paraná
y su color se debe a la enorme cantidad de limo en suspensión que recibe de sus tributarios,
especialmente el Bermejo.
En el cauce del río de la Plata existen numerosos bancos, que son parte del antiguo delta del
Paraná que fue arrasado por una transgresión marina, hace aproximadamente 8.000 años. Estos
bancos están separados por canales que eran los brazos del río Paraná. Los bancos frenan el
desplazamiento del agua y, por lo tanto, aceleran la acumulación de los sedimentos, por ello se
lo debe dragar con frecuencia para permitir la navegación.
Por la amplitud de su cauce, el régimen de los ríos Paraná y Uruguay tiene muy poca influencia
en la altura del río de la Plata. En realidad tiene más influencia la acción de los vientos Pampero
y Sudestada. Cuando sopla con fuerza el Pampero, las aguas se acumulan sobre la costa
Uruguaya, dejando un gran desplayado sobre la costa bonaerense, que puede alcanzar a las
tomas de agua y comprometer el abastecimiento de la misma a la Ciudad de Buenos Aires,
mientras que la Sudestada actúa en sentido contrario y eleva las aguas sobre la costa
bonaerense y produce inundaciones.
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El sistema del Desaguadero.
La escasez de agua hace que los ríos de la cuenca endorreica del Desaguadero sean de vital
importancia. La misma reside en los oasis creados en sus márgenes utilizando sus aguas para
riego, y también se los aprovecha para la producción de energía que alimenta la mayor parte del
consumo industrial, generando más bienes.
El régimen de los ríos es exclusivamente de deshielo, porque las precipitaciones son inferiores a
los 300 mm, con excepción de las altas cumbres de la cordillera Frontal y Principal, donde las
nevadas equivalen a unos 800 mm de lluvia. Por lo tanto, la principal fuente de alimentación de
los ríos es el deshielo producido desde fines de agosto hasta principios del verano por la fusión
de las nieves, pues la de los glaciares contribuye con una mínima parte.
El río colector del sistema del Desaguadero tiene dirección predominante norte-sur, y a lo largo
de su recorrido recibe los nombre de Jagüe, Vinchina, Bermejo, Desaguadero, Salado y
Chandileuvú, Curacó. Por el intenso aprovechamiento de las aguas para el riego y el consumo
de la población, los afluentes le aportan muy poco caudal al río colector y por esta causa en la
actualidad el último tramo de su cauce está seco.
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Los afluentes se originan en las cordilleras Frontal y Principal y cruzan el piedemonte para llegar
al río colector. Ellos son el Jáchal, el San Juan, el Mendoza, el Tunuyán, el Diamante y el Atuel.
El rio Jáchal se origina de los deshielos de la Cordillera Frontal que se encauzan en dos ríos
principales: el Blanco y el Iglesia. Ambos se reúnen y forman el Jáchal que atraviesa la
Precordillera y llega a la planicie pedemontana. En el curso de este río se construyó el dique de
Pachimoco que asegura los caudales necesarios para el oasis de San José de Jáchal.
El río San Juan es el más caudaloso (caudal medio anual 63m3/seg), porque su frente de
alimentación se extiende desde el paso de Agua Negra hasta la vertiente norte del Aconcagua.
Al entrar en la zona llana, al pie de la Precordillera, el río deposita los sedimentos. Poe esta causa
construyó un extenso cono de deyección también denominado abanico aluvional, donde se
encuentran las plantaciones y la ciudad de San Juan. El río San Juan está embalsado en el dique
San Emiliano, que es desarenador y derivador, y en las obras de Ullum y de Caracoles, cuyas
funciones son de represa, producción de energía y regulación de caudales.
El río Mendoza es el segundo por su caudal medio anual (50m3/seg). Sus vertientes se extienden
entre el Aconcagua y el Tupungato, donde se originan varios ríos que se reúnen y forman el río
Mendoza. En su curso se encuentran las presas de Álvarez Condarco, Cacheuta y Blanco
Encalada. Con sus caudales superficiales y los que se infiltran en el subsuelo se riega el oasis más
importante del país, donde se encuentra la ciudad de Mendoza.
El río Tunuyán se origina de una serie de arroyos que descienden del volcán Tupungato. Al salir
del ámbito montañoso es embalsado, primero, en el dique del Valle de Uco y luego, en el de El
Carrizal.
El río Diamante nace en la laguna Diamante y al abandonar la zona montañosa atraviesa un
profundo cañón, donde se construyó el dique Agua del Toro. En su curso inferior es un cauce
seco y solo en ocasiones extraordinarias llega al río colector.
El río Atuel nace en la laguna del mismo nombre. En el curso superior corre encajonado y tiene
saltos debido a la gran pendiente. Está embalsado en El Nihuil y desde la salida del dique
atraviesa la sierra de San Rafael mediante un extraordinario cañón, que por su grandiosidad se
convirtió en uno de los atractivos turísticos de Mendoza. En el extremo oriental del cañón se
encuentra el dique de Valle Grande, que es utilizado para generar energía, riego y regulación de
caudales. Este río rara vez llega al colector porque su curso inferior atraviesa una zona arenosa
y salitrosa en la que pierde gran cantidad de agua.
El agua y su aprovechamiento energético.
Existen numerosas centrales hidroeléctricas en la región de Cuyo ya que los ríos tienen gran
potencia hidráulica, porque al descender de las montañas su importante ángulo de caída les da
fuerza. Algunas centrales tienen toma directa, pero de esta manera tienen que trabajar con
complementación de centrales térmicas porque estos ríos son de régimen irregular y en la época
en que disminuyen los caudales se afecta a la producción de energía. En cambio, las grandes
obras hidroeléctricas se hacen con embalses que regulan el caudal. En primavera y verano,
cuando los ríos tienen creciente por el deshielo, guardan agua para la época de estiaje y así
pueden producir electricidad todo el año.
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En Mendoza se destaca el complejo El Nihuil
en el río Atuel. Para su construcción se
aprovechó el curso medio de este río que
desciende casi 600 m en 45 km. Se organizó
un sistema escalonado sobre el cañón del
río Atuel, que incluye las centrales Nihuil,
Nihuil I, Nihuil II, Nihuil III y Nihuil IV. Este
sistema en escalera está formado por las
centrales y los embalses El Nihuil y Valle
Grande.
Los embalses también ofrecen otros
beneficios a la comarca porque aseguran el
abastecimiento hídrico para la población y
para el desarrollo industrial. Permiten la
regulación de caudales para evitar
inundaciones y aprovechar mejor las aguas
para el riego y para los deportes náuticos y
la pesca.
Sobre el río San Juan se construyeron las
obras para el aprovechamiento
hidroeléctrico Caracoles con aportes
conjuntos de la Nación y de la provincia de
San Juan. Su objetivo es generar energía y
mejorar la regulación de este río que
constituye el recurso hídrico más
importante de la provincia de San Juan.
Se prevé que la central Caracoles produzca
energía para cubrir alrededor del 40% del
consumo energético total de esta provincia,
y su embalse permite contar con una
reserva de agua para el riego de 17.000
hectáreas nuevas del Valle de Tulum.
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