AMPARO INDIRECTO
QUEJOSO: BRENDA IVONNE RANGEL
ORTIZ.
Se promueve JUICIO DE AMPARO por
violación directa a DERECHOS HUMANOS
Y SUS GARANTÍAS
REFERENCIA: Peligro en la salud, vida y
mínimo vital de una mujer que padece
cáncer.
TRAMITACIÓN INMEDIATADA /
URGENTE EN TÉRMINOS DEL
ARTÍCULO 112 DE LA LEY DE AMPARO.
JUZGADO DE DISTRITO EN MATERIA DE AMPARO CIVIL, ADMINISTRATIVO Y
DE TRABAJO Y DE JUICIOS FEDERALES EN EL ESTADO DE QUERÉTARO EN
TURNO.
C. BRENDA IVONNE RANGEL ORTIZ, mexicana, mayor de edad, por mi propio
derecho, con domicilio habitual el ubicado en Boulevard Centro Sur número 3000
interior 182, fraccionamiento Claustro del Sur, de esta ciudad de Querétaro y
señalando como domicilio para oír y recibir notificaciones, documentos y valores el
ubicado en Calle Cerro de la Silla número 15, colonia Colinas del Cimatario, de
esta ciudad de Querétaro, Qro., autorizando para oír y recibir toda clase de
notificaciones, documentos y valores al licenciado VÍCTOR MANUEL GARCÍA
HERRERA y que dichas notificaciones, aún las de carácter personal, me sean
efectuadas a los números telefónico 442.128.25.14 y/o 442.118.33.32 y/o cuenta de
correo electrónico
[email protected] ligada al usuario del Portal del Poder
Judicial de la Federación LICG79, quedando el profesionista citado para actuar en
este proceso, pero facultada únicamente con la suma de atribuciones prevista en la
parte final del segundo párrafo del artículo 12 de la Ley de Amparo, ante Usted
comparezco con el debido respeto comparezco y expongo lo siguiente:
Con fundamento en los artículos 8, 103, fracción I, 107 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos; 1°, 2, 3, 5, 6, 8, 10, 17, 18, 33, fracción IV, 35, 107,
fracción II, 108, 110, 112, 119 y demás aplicables de la Ley de Amparo; 52, fracción
IV y demás aplicables de la Ley Orgánica del Poder Judicial Federal; y en el “Acuerdo
General 3/2013 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, relativo a la
determinación del número y límites territoriales de los Circuitos Judiciales en que se
divide la República Mexicana; y al número, a la jurisdicción territorial y especialización
por Materia de los Tribunales de Circuito y de los Juzgados de Distrito. ”, por medio del
presente escrito se promueve JUICIO DE AMPARO INDIRECTO y se demanda el
amparo y protección de la Justicia Federal, en contra de las omisiones que se precisan
a continuación.
Es importante señalar que la presente demanda de amparo debe turnarse y
proveerse de forma inmediata y urgente, pues en la especie las omisiones
reclamadas importan peligro de privación y pérdida de la vida de la Quejosa,
según se desprende de todo lo expuesto y desarrollado a lo largo de la
presente demanda de amparo, destacadamente debido a que la falta de
suministro del medicamento detallado en el cuerpo de la demanda
requerido por la Quejosa, atento a la naturaleza de su padecimiento, pone
en riesgo su vida e integridad personal.
Sin perjuicio de lo anterior, en atención la gravedad de los hechos bajo protesta de
decir verdad que se plantean en la presente demanda, se debe privilegiar el turno y
substanciación de la presente demanda, en todo caso, al admitir la demanda requerir
a las autoridades responsables para que informen y confirmen si el padecimiento de la
Quejosa pone en riesgo su vida, y así privilegiar los derechos humanos de la Quejosa
que se desarrollan en los conceptos de violación, y respetar las garantías judiciales
que derivan del artículo 17 Constitucional, que por una parte prevé la existencia de
órganos jurisdiccionales expeditos para impartir justicia, y por otra el deber de
privilegiar la solución de fondo del asunto por encima de cualquier formalismo; estimar
lo contrario implicaría reconocer que el Acuerdo 4/2020 referido, materialmente,
restringe o limita los derechos de la Quejosa, siendo que previo a la emisión de ese
acuerdo no se han cumplido las formalidades ni requisitos previstos en el Artículo 29
Constitucional, máxime que ese mismo precepto prohíbe limitar de forma alguna
derechos relacionados con la vida, así como las garantías para su protección.
A efecto de dar cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 108 de la Ley de Amparo,
manifiesto lo siguiente:
I. NOMBRE Y DOMICILIO DE LA QUEJOSA:
Los que han quedado precisados en el proemio del presente ocurso.
2
II. EL NOMBRE Y DOMICILIO DE LOS TERCEROS INTERESADOS.
Bajo protesta de decir verdad, manifiesto a su Señoría que no existe.
III. LA AUTORIDAD O AUTORIDADES RESPONSABLES.
En términos del artículo 5, fracción II de la Ley de Amparo, son autoridades
responsables las siguientes:
1. El C. Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano del
Estado de Querétaro, con domicilio en _________;
2. La Secretaría de Gobierno del Poder Ejecutivo del Estado de
Querétaro, con domicilio en ___________;
3. La Oficialía Mayor del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro, con
domicilio en __________________,
4. La Secretaría de Planeación y Finanzas del Poder Ejecutivo del
Estado de Querétaro, con domicilio en
5. La Secretaría de Salud del Poder Ejecutivo del Estado de
Querétaro, con domicilio en ____________
6. El Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública
Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro,
con domicilio en ______________;
7. El Director General del Nuevo Hospital General de Querétaro del Organismo
Público Descentralizado de la Administración Pública Estatal denominado
Servicios de Salud del Estado de Querétaro, con domicilio en avenida
Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle José Antonio García Jimeno
número 1000, colonia Exhacienda La Capilla, C.P. 76180, de esta ciudad de
Querétaro.
8. El Subdirector administrativo del Nuevo Hospital General de Querétaro del
Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública Estatal
denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro, con domicilio en
avenida Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle José Antonio García
Jimeno número 1000, colonia Exhacienda La Capilla, C.P. 76180, de esta
ciudad de Querétaro.
3
9. El Titular del Área de Compras del Nuevo Hospital General de Querétaro del
Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública Estatal
denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro, con domicilio en
avenida Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle José Antonio García
Jimeno número 1000, colonia Exhacienda La Capilla, C.P. 76180, de esta
ciudad de Querétaro.
10. El Titular del Área de Farmacia del Compras del Nuevo Hospital General de
Querétaro del Organismo Público Descentralizado de la Administración
Pública Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro cuyo
domicilio se ubica en avenida Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle
José Antonio García Jimeno número 1000, colonia Exhacienda La Capilla,
C.P. 76180, de esta ciudad de Querétaro.
11. Consejo de Salud del Estado de Querétaro, con domicilio en
12. Junta de Gobierno del Organismo Público Descentralizado de la
Administración Pública Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de
Querétaro
13. La Coordinación General del Organismo Público Descentralizado de la
Administración Pública Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de
Querétaro; y,
14. Instituto de Salud para el Bienestar, con domicilio en avenida
Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle José Antonio García Jimeno
número 1000, colonia Exhacienda La Capilla, C.P. 76180, de esta ciudad de
Querétaro.
15. Director General del Instituto de Salud para el Bienestar, con
domicilio en avenida Zaragoza y Carretera de cuota a Celaya, Calle José
Antonio García Jimeno número 1000, colonia Exhacienda La Capilla, C.P.
76180, de esta ciudad de Querétaro.
NOTA ACLARATORIA: La parte Quejosa precisa que NO SEÑALA COMO
AUTORIDAD RESPONSABLE A LOS MÉDICOS TRATANTES toda vez no reúnen
la calidad de autoridad responsable al sólo actuar como auxiliar de las responsables,
sin ejercer facultad discrecional. En apoyo de lo anterior, el siguiente precedente
judicial aplicable por analogía:
4
“NOTARIOS PÚBLICOS. NO SON AUTORIDAD PARA EFECTOS DEL JUICIO
DE AMPARO EN LOS CASOS EN QUE CALCULAN, RETIENEN Y ENTERAN EL
IMPUESTO SOBRE ADQUISICIÓN DE INMUEBLES, PORQUE ACTÚAN COMO
AUXILIARES DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. Esta Segunda Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación al resolver la contradicción de tesis 423/2014,
determinó que de acuerdo con el artículo 5, fracción II, segundo párrafo, de la Ley de
Amparo, para que un particular pueda ser llamado a juicio en calidad de autoridad
responsable se requiere que el acto que se le atribuya: 1) sea equivalente a los de
autoridad, esto es, que dicte, ordene, ejecute o trate de ejecutar algún acto en forma
unilateral y obligatoria, o bien, que omita actuar en determinado sentido; 2) afecte
derechos creando, modificando o extinguiendo situaciones jurídicas; y 3) que sus
funciones estén determinadas en una norma general que le confiera las atribuciones
para actuar como una autoridad del Estado, cuyo ejercicio, por lo general, tenga un
margen de discrecionalidad. Sobre esa base, cuando el notario público por disposición
legal calcula, retiene y entera el impuesto sobre adquisición de inmuebles, no tiene el
carácter de autoridad responsable para efectos del juicio de amparo, en virtud de que
no actúa de manera unilateral y obligatoria sino en cumplimiento de las disposiciones
que le ordenan la realización de esos actos, de donde se entiende que actúa como
auxiliar del fisco. Ello no implica desconocer que esos actos pueden ser considerados
como la aplicación de una norma general para efectos de la promoción del juicio de
amparo.”1
IV. NORMA GENERAL, ACTO Y OMISIÓN QUE DE CADA AUTORIDAD SE
RECLAME.
En relación con la fracción IV del artículo 108 ya mencionado, las omisiones que
reclamo de todas y cada una de las autoridades anteriormente señaladas son:
a) La omisión de proporcionarme el medicamento denominado
PALPOCICLIB DE 125 MILIGRAMOS, lo cual pone en peligro mi salud,
integridad y mi vida.
b) La omisión de garantizarme el acceso a la salud de manera progresiva y
no regresiva.
c) La omisión de realizar los procedimientos administrativos necesarios que
garanticen la debida existencia y abasto del medicamento denominado
PALPOCICLIB DE 125 MILIGRAMOS CADA 21 DÍAS, tal y como fue
prescrito por mi médico tratante, lo cual pone en peligro mi salud,
integridad y mi vida.
d)La omisión de adoptar de forma inmediata, urgente y con la debida
diligencia, las medidas que sean adecuadas para proteger mis derechos a la
salud, integridad y vida, junto con una política o medida estatal dirigida al
tratamiento seguro y eficaz de mi enfermedad.
e) La omisión de organizar todo el aparato gubernamental y en general,
todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio del
1
[J]; 10a. Época; 2a. Sala; Gaceta S.J.F.; Libro 22, Septiembre de 2015; Tomo I; Pág. 510. 2a./J.
127/2015 (10a.).
5
poder público para la existencia y abasto del medicamento y tratamiento
por mi requerido, así como la correcta vigilancia sanitaria.
f) La omisión de adoptar todas las medidas necesarias para proteger mis derechos
humanos a la salud, integridad y vida, contemplando: (i) los principios de
universalidad e inalienabilidad; indivisibilidad; interdependencia e interrelación de
todos los derechos humanos; (ii) la igualdad y la no discriminación; (iii)
diversidad e interseccionalidad; (iv) la inclusión; (v) la rendición de cuentas; y
(vi) el respeto al Estado de Derecho.
g)La omisión de asegurar el diseño de un plan de actuación que guie los
procedimientos a seguir el tratamiento, control y seguimiento de la
enfermedad que padezco, así como su prevención y detención.
h)La omisión de asegurar la disponibilidad, provisión, distribución y acceso
equitativo a las instalaciones, bienes y servicios de salud, medicamentos y
tecnologías necesarias, insumos y suplementos médicos, sin discriminación
alguna, sean públicos o privados, para el tratamiento de la enfermedad que
padezco.
i) La omisión de disponer y movilizar el máximo de los recursos disponibles,
incluyendo acciones de búsqueda permanente de dichos recursos a nivel
nacional y multilateral, para hacer efectivo mi derecho humano a la salud.
j) La omisión de facilitar el abasto, dar continuidad y permitir la producción,
distribución y suministro con la calidad necesaria del medicamento
denominado PALBOCICLIB DE 125 MILIGRAMOS necesario para el
tratamiento de la enfermedad que padezco.
k) La omisión de las autoridades responsables de adoptar, instrumentar y
verificar la existencia y abasto de los medicamentos, bienes, servicios de
proveedores a nivel nacional o internacional necesarios para el tratamiento
de mi enfermedad bajo los criterios de modernización y desarrollo
administrativo, la descentralización de funciones y la efectiva delegación de
facultades.
l) La omisión de las autoridades responsables de licitar, contratar, adquirir
los servicios correspondientes para mantener adecuada y
satisfactoriamente asegurados los medicamentos necesarios para el
tratamiento de mi enfermedad.
6
m)La omisión de realizar los estudios de factibilidad a efecto de determinar
la mejor mecánica de adquisición de los medicamentos necesarios para el
tratamiento de mi enfermedad, a fin de garantizar su existencia y abasto
en el Estado de Querétaro.
n) Los efectos y consecuencias de las omisiones reclamadas y reseñadas en
los apartados a), b), c), d), e), f), g), h), i) j), k), l), m) y n)
anteriores.
V. BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD, MANIFIESTO QUE LOS HECHOS O
ABSTENCIONES QUE CONSTITUYEN LOS ANTECEDENTES DEL ACTO
RECLAMADO O QUE SIRVE DE FUNDAMENTO A LOS CONCEPTOS DE
VIOLACIÓN, SON LOS SIGUIENTES:
De acuerdo con la fracción V del numeral en cita -bajo protesta de decir verdad-
narro los hechos y abstenciones que constituyen los antecedentes de las omisiones
reclamadas:
1. Es el caso que a la fecha, como consecuencia de las omisiones reclamadas,
se ha generalizado el desabasto de diversos medicamentos tales como los
oncológicos requeridos por la Suscrita.
2. Efectivamente, la parte quejosa fui diagnosticado en el mes de agosto de
2020, me fue diagnosticado por el personal médico del Organismo Público
Descentralizado de la Administración Pública Estatal denominado Servicios de
Salud del Estado de Querétaro, carcinoma ductal de mama izquierda etapa
IIIB (T4d N2M0), subtipo molecular Luminal, receptores de estrógenos 100%,
receptores de progesterona 80%, Her 2 negativo, Ki 67 DE 40%.
3. Derivado del diagnóstico anterior, en el área de oncología del Nuevo Hospital
General de Querétaro del Organismo Público Descentralizado de la
Administración Pública Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de
Querétaro, recibí quimioterapia neoadyuvante con esquema basado en
antraciclinas por 4 ciclos, secuencial con paclitaxel semanal por 12,
concluyendo dicho tratamiento el 10 de marzo de 2021.
Una vez terminado el tratamiento de quimioterapia, se realizo mastectomía
radical modificada izquierda, continuando tratamiento adyuvante con
Tamoxifeno+Leuprorelina.
7
Y pasada la etapa de recuperación de la mastectomía, recibí quimioterapia de
ciclo mamario completo, concluyendo dicho tratamiento el 1º de junio de
2021.
4. Durante el seguimiento de mi enfermedad, en el mes de agosto de 2022,
presente recurrencia ósea a nivel de la 10 décima vertebra de mi columna
vertebral, razón por la cual mi médico tratante me considero candidata a
tratamiento con Letrozol, leuprorelina y palbociclib.
Por lo que a partir del mes de agosto de 2022, mi medico tratante me
prescribe el medicamento palbociclib de 125 miligramos, debiendo tomar una
capsula cada 24 horas durante 21 días y descanso una semana, sin embargo,
el tratamiento de acuerdo a las recomendaciones de mi medico tratante es
indefinido hasta la progresión de la enfermedad o toxicidad inaceptable.
5. Es el caso que el pasado 1º de marzo de 2022, acudí a la Unidad de
Oncología del Nuevo Hospital General de Querétaro, a fin de que me fuera
entregada la receta medica correspondiente al mes de marzo de 2023, misma
que mi médico tratante me expidió en tiempo y forma; sin embargo, al acudir
a farmacia para que me fuese surtido mi medicamento palbociblib de 125
miligramos, me fue indicado por el personal de farmacia que no me lo podían
entregar porque no lo tenían en existencia y que no sabían para cuando
podrían tenerlo, por lo que me sugería que regresara el lunes 06 de marzo de
2022.
6. Y así el día lunes 06 de marzo de 2023, al constituirme en las instalaciones
del área de farmacia del Nuevo Hospital General de Querétaro, a fin de surtir
mi receta el personal me indico que no tenían el medicamento, además que
no me lo podían entregar porque la receta estaba mal y que lo viera
directamente con mi médico.
Por lo anterior, el día de ayer 8 de marzo de 2023, acudí con mi medico
tratante y este me expidió una nueva receta de mi medicamento
PALBOCICLIB de 125 miligramos, sin embargo, al llegar al área de farmacia
nuevamente su personal me indica que no lo tienen en existencia por lo que
no me lo puede surtir y que llame o acuda nuevamente el día lunes 13 de
marzo de 2022 para ver si les llega.
7. En ese sentido, es importante precisar que desde el mes de agosto de 2020,
se me ha dado seguimiento y tratamiento a mi enfermedad en el área de
8
oncología del Nuevo Hospital General de Querétaro del Organismo Público
Descentralizado de la Administración Pública Estatal denominado Servicios de
Salud del Estado de Querétaro y desde el mes de agosto de 2022 para el
tratamiento de mi enfermedad se me receto el medicamento PALBOCICLIB
DE 125 MILIGRAMOS, el cual se había venido otorgando de manera
permanente mes con mes.
8. Sin embargo, es el caso que a la fecha las autoridades responsables han sido
omisas en suministrar a la quejosa el medicamento necesario para mi
tratamiento, pues el 1º, 6 y 8 de marzo de 2023 a la fecha se me negó el
medicamento porque supuestamente no lo han surtido en el Nuevo Hospital
General de Querétaro del Organismo Público Descentralizado de la
Administración Pública Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de
Querétaro, lo cual lo coloca en peligro de que continúe deteriorándose mi
salud y, peor aún, de perder la vida hasta que el medicamento me sea
proporcionado de la misma manera en la que lo había venido recibiendo
desde que recibí el diagnóstico de mi enfermedad.
9. En ese sentido es que a la fecha las autoridades responsables no han
realizado todos y cada uno de los actos tendientes para garantizar la debida
existencia y abasto del medicamento denominado PALBOCICLIB DE 125
MILIGRAMOS dentro del Nuevo Hospital General de Querétaro del
Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública Estatal
denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro, lo cual pone en
peligro mi salud, integridad y vida.
10. Ante estos hechos que muestran de forma contundente que la
parte quejosa me encuentro en un estado de salud grave y que las omisiones
de las responsables podrían repercutir en mi salud, en mi integridad física y en
mi vida, por lo cual es que acudo a esta autoridad jurisdiccional federal a
solicitar el amparo y protección de la justicia federal para el efecto de que las
responsables me proporcionen el tratamiento médico necesario y así prescrito
por mi médico tratante del área de oncológica del Nuevo Hospital General de
Querétaro del Organismo Público Descentralizado de la Administración Pública
Estatal denominado Servicios de Salud del Estado de Querétaro.
VI. PRECEPTOS QUE CONTIENEN LOS DERECHOS HUMANOS QUE SE
CONSIDERAN VIOLADOS.
9
En cumplimiento a lo dispuesto en la fracción VI del citado artículo, los preceptos que
contienen los derechos humanos y garantías que hasta este momento me han sido
transgredidos son los que a continuación se enumeran:
- Artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
- Artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
- Artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
- Artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
- Artículo 2, 3, 5 y 12 del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
- Artículo 1, 4 y 5 de la Convención Americana de los Derechos Humanos.
- Artículo 1 y 10 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre
Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
"Protocolo De San Salvador".
VII. CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. -En relación con lo dispuesto en la fracción
VIII de dicho numeral, planteo los siguientes conceptos de violación:
Primero. Las omisiones reclamadas violan los derechos humanos a la salud,
vida e integridad física y mental de la quejosa.
De conformidad con las reformas constitucionales de junio de 2011, el artículo 1° de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos incorpora el nuevo sistema de
control constitucional para la protección de los derechos humanos/ fundamentales de
las personas; mismo que para pronta referencia se transcribe a continuación:
“Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los
derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales
de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección,
cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las
condiciones que esta Constitución establece.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta
Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo
tiempo a las personas la protección más amplia.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la
obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos de conformidad con los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado
deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos
humanos, en los términos que establezca la ley. (…)”
10
Así pues, el artículo 1° Constitucional consagra los principios pro persona y favor
libertatis, al disponer que se deberá buscar la interpretación que más beneficie a la
persona y que reconozca la mayor amplitud al contenido de los derechos humanos.
En ese sentido, el artículo 1, tercer párrafo, de la Constitución expresamente señala la
obligación de TODAS las autoridades, en el ámbito de su competencia, de promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de fuente constitucional o
convencional.
La interpretación de las normas relativas a los derechos humanos es y debe ser
obligatoria, y debe ser de conformidad con la propia Constitución y de conformidad
con los tratados internacionales de la materia, bajo un principio “pro persona”.
En el ámbito de los tratados internacionales, México también reconoció la competencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyos criterios jurisprudenciales
resultan también obligatorios a las autoridades del país.
Dicho de otra manera, si en algún instrumento internacional existe una protección más
benéfica para las personas respecto de las instituciones jurídicas que se analicen, se
deberá privilegiar y prevalecerá incluso sobre el texto constitucional.
En ese sentido el Poder Judicial de la Federación ha emitido los siguientes criterios:
PRINCIPIO PRO PERSONA. CRITERIO DE SELECCIÓN DE LA NORMA DE
DERECHO FUNDAMENTAL APLICABLE. De conformidad con el texto vigente del
artículo 1o. constitucional, modificado por el decreto de reforma constitucional
publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, en materia de
derechos fundamentales, el ordenamiento jurídico mexicano tiene dos fuentes
primigenias: a) los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; y, b) todos aquellos derechos
humanos establecidos en tratados internacionales de los que el Estado
mexicano sea parte. Consecuentemente, las normas provenientes de
ambas fuentes, son normas supremas del ordenamiento jurídico
mexicano. Esto implica que los valores, principios y derechos que ellas
materializan deben permear en todo el orden jurídico, obligando a todas
las autoridades a su aplicación y, en aquellos casos en que sea
procedente, a su interpretación. Ahora bien, en el supuesto de que un mismo
derecho fundamental esté reconocido en las dos fuentes supremas del
ordenamiento jurídico, a saber, la Constitución y los tratados internacionales, la
elección de la norma que será aplicable -en materia de derechos humanos-,
atenderá a criterios que favorezcan al individuo o lo que se ha
denominado principio pro persona, de conformidad con lo dispuesto en el
segundo párrafo del artículo 1o. constitucional. Según dicho criterio
interpretativo, en caso de que exista una diferencia entre el alcance o la
protección reconocida en las normas de estas distintas fuentes, deberá
prevalecer aquella que represente una mayor protección para la persona o
que implique una menor restricción. En esta lógica, el catálogo de
derechos fundamentales no se encuentra limitado a lo prescrito en el
texto constitucional, sino que también incluye a todos aquellos derechos
11
que figuran en los tratados internacionales ratificados por el Estado
mexicano2. (…)”
PRINCIPIO PRO PERSONA. NO ES FUNDAMENTO PARA OMITIR EL
ESTUDIO DE LOS ASPECTOS TÉCNICOS LEGALES EN EL JUICIO DE
AMPARO. Si bien es cierto que el artículo 1o., párrafo segundo, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos exige que los derechos humanos se
interpreten conforme a la propia Constitución y a los tratados internacionales, de
forma que se favorezca de la manera más amplia a las personas, también lo es que
la aplicación de este principio no puede servir como fundamento para omitir el
estudio de los aspectos técnicos legales que puedan actualizarse en el juicio de
amparo. Lo anterior es así, toda vez que la interpretación pro persona se
traduce en la obligación de analizar el contenido y alcance de los derechos
humanos ante la existencia de dos normas que regulan o restringen el
derecho de manera diversa, a efecto de elegir cuál será la aplicable al caso
concreto, lo que, por un lado, permite definir la plataforma de
interpretación de los derechos humanos y, por otro, otorga un sentido
protector a favor de la persona humana, pues la existencia de varias
posibles soluciones a un mismo problema, obliga a optar por aquella que
protege en términos más amplios, lo que implica acudir a la norma
jurídica que consagre el derecho de la manera más extensiva y, por el
contrario, al precepto legal más restrictivo, si se trata de conocer las
limitaciones legítimas que pueden establecerse a su ejercicio. En
consecuencia, la utilización de este principio, en sí mismo, no puede ser invocado
como fundamento para ignorar el cumplimiento de los requisitos de procedencia en
el juicio de amparo3. (…)”
PRINCIPIO PRO PERSONA O PRO HOMINE. FORMA EN QUE LOS
ÓRGANOS JURISDICCIONALES NACIONALES DEBEN DESEMPEÑAR SUS
ATRIBUCIONES Y FACULTADES A PARTIR DE LA REFORMA AL ARTÍCULO
1o. DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS, PUBLICADA EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL
10 DE JUNIO DE 2011.Si bien la reforma indicada implicó el cambio en el
sistema jurídico mexicano en relación con los tratados de derechos humanos, así
como con la interpretación más favorable a la persona al orden constitucional -
principio pro persona o pro homine-, ello no implica que los órganos
jurisdiccionales nacionales dejen de llevar a cabo sus atribuciones y facultades de
impartir justicia en la forma en que venían desempeñándolas antes de la citada
reforma, sino que dicho cambio sólo conlleva a que si en los instrumentos
internacionales existe una protección más benéfica para la persona
respecto de la institución jurídica que se analice, ésta se aplique, sin que
tal circunstancia signifique que dejen de observarse los diversos
principios constitucionales y legales que rigen su función jurisdiccional -
legalidad, igualdad, seguridad jurídica, debido proceso, acceso efectivo a
la justicia, cosa juzgada-, ya que de hacerlo se provocaría un estado de
incertidumbre en los destinatarios de tal función. (…)”
En el caso, las omisiones reclamadas violentan los derechos humanos de la quejosa a
la salud, integridad y vida conforme a las siguientes interpretaciones:
(A) Las omisiones reclamadas violan el derecho a la salud en
relación con el derecho al disfrute del más alto nivel posible de
salud de la Suscrita BRENDA IVONNE RANGEL ORTIZ.
2
“Décima Época, registro: 2002000, instancia: Primera Sala, Jurisprudencia, fuente: Semanario Judicial
de la Federación y su Gaceta, lbro XIII, Octubre de 2012, Tomo 2, materia(s): Constitucional, tesis:
1a./J. 107/2012 (10a.), página: 799.
3
“Décima Época, registro: 2002359, instancia: Primera Sala, tesis Aislada, fuente: Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, libro XV, Diciembre de 2012, Tomo 1, materia(s): Constitucional, Común,
tesis: 1a. CCLXXVI/2012 (10a.), página: 530.
12
El derecho a la salud se encuentra contemplado en el artículo 4° de la
Constitución Federal:
“ARTÍCULO 4o.-[...] Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La
Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y
establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia
de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de
esta Constitución. [...]
En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el
principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus
derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades
de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral.
Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las
políticas públicas dirigidas a la niñez. [...]”
Asimismo, al ser que el artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos prevé que los derechos humanos contemplados en los Tratados
Internacionales de los cuales México sea parte, a su vez constituyen el marco
normativo nacional y, por tanto, los mismos deben de ser garantizados y respetados
por las autoridades4, enseguida se transcriben los siguientes artículos del Pacto de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales:
“ARTÍCULO 2 1. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se
compromete a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y
la cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el
máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos
los medios apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas,
la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos. 2. Los Estados Partes en el
presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de los derechos que en él
se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma,
religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición social. 3. Los países en
desarrollo, teniendo debidamente en cuenta los derechos humanos y su economía
nacional, podrán determinar en qué medida garantizarán los derechos económicos
reconocidos en el presente Pacto a personas que no sean nacionales suyos.”
4
ARTÍCULO 1°. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en
los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece. Las normas relativas a los derechos humanos se
interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo
en todo tiempo a las personas la protección más amplia. Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias,
tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los
principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá
prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la
ley. […] [Énfasis propio]
13
“ARTÍCULO 3 Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a
asegurar a los hombres y a las mujeres igual título a gozar de todos los
derechos económicos, sociales y culturales enunciados en el presente
Pacto.”
[Énfasis propio]
“ARTÍCULO 5 1. Ninguna disposición del presente Pacto podrá ser
interpretada en el sentido de reconocer derecho alguno a un Estado,
grupo o individuo para emprender actividades o realizar actos
encaminados a la destrucción de cualquiera de los derechos o libertades
reconocidos en el Pacto, o a su limitación en medida mayor que la
prevista en él. 2. No podrá admitirse restricción o menoscabo de ninguno de los
derechos humanos fundamentales reconocidos o vigentes en un país en virtud de
leyes, convenciones, reglamentos o costumbres, a pretexto de que el presente
Pacto no los reconoce o los reconoce en menor grado.”
[Énfasis propio]
“ARTÍCULO 12. 1. Los Estados Parte en el presente Pacto reconocen el
derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud
física y mental. 2. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en
el Pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las
necesarias para: a) La reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y
el sano desarrollo de los niños; b) El mejoramiento en todos sus aspectos de la
higiene del trabajo y del medio ambiente; c) La prevención y el tratamiento de las
enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha
contra ellas; d) La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica
y servicios médicos en caso de enfermedad.”
[Énfasis propio]
Del último artículo transcrito se desprende el derecho de toda persona al disfrute del
más alto nivel posible de salud física y mental, el cual, según el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, -que es el órgano facultado para la interpretación
de dicho tratado-, abarca en todas sus formas y niveles los siguientes elementos
esenciales:
a) Disponibilidad. Cada Estado Parte deberá contar con un número
suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos de salud y centros de
atención de la salud, así como de programas. La naturaleza precisa de los
establecimientos, bienes y servicios dependerá de diversos factores, en particular el
nivel de desarrollo del Estado Parte. Con todo, esos servicios incluirán los factores
determinantes básicos de la salud, como agua limpia potable y condiciones sanitarias
adecuadas, hospitales, clínicas y demás establecimientos relacionados con la salud,
personal médico y profesional capacitado y bien remunerado habida cuenta de las
condiciones que existen en el país, así como los medicamentos esenciales definidos en
el Programa de Acción sobre medicamentos esenciales de la OMS.
b) Accesibilidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud
deben ser accesibles a todos, sin discriminación alguna, dentro de la
jurisdicción del Estado Parte. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones
14
superpuestas: i) No discriminación: los establecimientos, bienes y servicios de salud
deben ser accesibles, de hecho y de derecho, a los sectores más vulnerables y
marginados de la población, sin discriminación alguna por cualquiera de los motivos
prohibidos. ii) Accesibilidad física: los establecimientos, bienes y servicios de salud
deberán estar al alcance geográfico de todos los sectores de la población, en especial
los grupos vulnerables o marginados, como las minorías étnicas y poblaciones
indígenas, las mujeres, los niños, los adolescentes, las personas mayores, las personas
con discapacidades y las personas con VIH/SIDA. La accesibilidad también implica que
los servicios médicos y los factores determinantes básicos de la salud, como el agua
limpia potable y los servicios sanitarios adecuados, se encuentran a una distancia
geográfica razonable, incluso en lo que se refiere a las zonas rurales. Además, la
accesibilidad comprende el acceso adecuado a los edificios para las personas con
discapacidades. iii) Accesibilidad económica (asequibilidad): los establecimientos,
bienes y servicios de salud deberán estar al alcance de todos. Los pagos por
servicios de atención de la salud y servicios relacionados con los factores
determinantes básicos de la salud deberán basarse en el principio de la
equidad, a fin de asegurar que esos servicios, sean públicos o privados,
estén al alcance de todos, incluidos los grupos socialmente desfavorecidos.
La equidad exige que sobre los hogares más pobres no recaiga una carga
desproporcionada, en lo que se refiere a los gastos de salud, en
comparación con los hogares más ricos. iv) Acceso a la información: ese acceso
comprende el derecho de solicitar, recibir y difundir información e ideas acerca de las
cuestiones relacionadas con la salud. Con todo, el acceso a la información no debe
menoscabar el derecho de que los datos personales relativos a la salud sean tratados
con confidencialidad.
c) Aceptabilidad. Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud
deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, es decir
respetuosos de la cultura de las personas, las minorías, los pueblos y las
comunidades, a la par que sensibles a los requisitos del género y el ciclo de vida, y
deberán estar concebidos para respetar la confidencialidad y mejorar el estado de
salud de las personas de que se trate.
d) Calidad. Además de aceptables desde el punto de vista cultural, los
establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser también apropiados desde el
punto de vista científico y médico y ser de buena calidad. Ello requiere, entre otras
cosas, personal médico capacitado, medicamentos y equipo hospitalario
15
científicamente aprobados y en buen estado, agua limpia potable y
condiciones sanitarias adecuadas5.
Como se desprende de lo anterior, el Estado mexicano al ser parte de este tratado
internacional se encuentra obligado a garantizar el derecho de toda persona al
disfrute del más alto nivel de posible de salud física y mental, el cual abarca que
los servicios de salud deben de ser accesibles a todas las personas,
considerando que los pagos de estos deben de ser en atención a proteger a
los más desfavorecidos socialmente, como lo son aquellos que carecen de
los recursos económicos para cubrirlos. Asimismo, se desprende que los
servicios de salud abarcan los medicamentos necesarios para el tratamiento de los
padecimientos de las personas.
De la misma manera, el Comité del que se habla, en su Observación General 14
señaló: "La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y
servicios médicos en caso de enfermedad", tanto física como mental, incluye el
acceso al tratamiento apropiado de enfermedades, afecciones, lesiones y
discapacidades frecuentes, preferiblemente en la propia comunidad;
el suministro de medicamentos esenciales, y el tratamiento y atención
apropiados de la salud mental”.
Tiene relación con lo anterior, lo establecido por el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo De San Salvador”:
“ARTÍCULO 1 Obligación de Adoptar Medidas Los Estados partes en el presente
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos se
comprometen a adoptar las medidas necesarias tanto de orden interno como
mediante la cooperación entre los Estados, especialmente económica y técnica,
hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su grado de
desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación
interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente
Protocolo.”
“ARTÍCULO 10. 1. Toda persona tiene derecho a la salud, entendida
como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social. 2.
Con el fin de hacer efectivo el derecho a la salud los Estados partes se
comprometen a reconocer la salud como un bien público y particularmente a
adoptar las siguientes medidas para garantizar este derecho: a. la atención
primaria de la salud, entendiendo como tal la asistencia sanitaria esencial puesta al
alcance de todos los individuos y familiares de la comunidad; b. la extensión de los
beneficios de los servicios de salud a todos los individuos sujetos a la jurisdicción
del Estado; c. la total inmunización contra las principales enfermedades
infecciosas; d. la prevención y el tratamiento de las enfermedades endémicas,
profesionales y de otra índole; e. la educación de la población sobre la prevención
y tratamiento de los problemas de salud, y f. la satisfacción de las necesidades de
5
COMITÉ DE DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES, observación general 14, E/C.12/2000/4,
CESCR, 11 de agosto de 2000.
16
salud de los grupos de más alto riesgo y que por sus condiciones de pobreza sean
más vulnerables.”
[Énfasis propio]
Asimismo, a fin de ser más claro en lo que se ha expuesto hasta este momento,
enseguida se transcribe el siguiente criterio emitido por la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación:
“DERECHO A LA SALUD. SU REGULACIÓN EN EL ARTÍCULO 4o. DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS Y SU
COMPLEMENTARIEDAD CON LOS TRATADOS INTERNACIONALES EN
MATERIA DE DERECHOS HUMANOS. Este Alto Tribunal ha señalado que el
derecho a la protección de la salud previsto en el citado precepto
constitucional tiene, entre otras finalidades, la de garantizar el disfrute
de servicios de salud y de asistencia social que satisfagan las
necesidades de la población, y que por servicios de salud se entienden
las acciones dirigidas a proteger, promover y restaurar la salud de la
persona y de la colectividad. Así, lo anterior es compatible con varios
instrumentos internacionales de derechos humanos, entre los que destacan el
apartado 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
que señala que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le
asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la
alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales
necesarios; el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, que alude al derecho de toda persona al disfrute del
más alto nivel posible de salud física y mental, y refiere que los Estados
deben adoptar medidas para asegurar la plena efectividad de este derecho; y el
artículo 10 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo de
San Salvador", según el cual toda persona tiene derecho a la salud, entendida
como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social. En ese
sentido y en congruencia con lo establecido por el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, el derecho a la salud
debe entenderse como una garantía fundamental e indispensable para el
ejercicio de los demás derechos humanos y no sólo como el derecho a
estar sano. Así, el derecho a la salud entraña libertades y derechos, entre las
primeras, la relativa a controlar la salud y el cuerpo, con inclusión de la libertad
sexual y genésica, y el derecho a no padecer injerencias, torturas, tratamientos o
experimentos médicos no consensuales; y entre los derechos, el relativo a un
sistema de protección de la salud que brinde a las personas oportunidades iguales
para disfrutar del más alto nivel posible de salud. Asimismo, la protección del
derecho a la salud incluye, entre otras, las obligaciones de adoptar leyes
u otras medidas para velar por el acceso igual a la atención de la salud y
los servicios relacionados con ella; vigilar que la privatización del sector
de la salud no represente una amenaza para la disponibilidad,
accesibilidad, aceptabilidad y calidad de los servicios; controlar la
comercialización de equipo médico y medicamentos por terceros, y
asegurar que los facultativos y otros profesionales de la salud reúnan las
condiciones necesarias de educación y experiencia; de ahí que el derecho
a la salud debe entenderse como un derecho al disfrute de toda una
gama de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarios para
alcanzar el más alto nivel posible de salud6.”
[Énfasis propio]
En el mismo sentido, esa Primera Sala del máximo tribunal del país concluyó en la
siguiente tesis jurisprudencial:
6
Época: Novena Época, registro: 169316, instancia: Primera Sala, tipo de Tesis: Aislada, fuente: Semanario Judicial
de la Federación y su Gaceta, tomo XXVIII, Julio de 2008, materia(s): Constitucional, Administrativa, tesis: 1a.
LXV/2008, página: 457.
17
“DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA SALUD. DIMENSIONES INDIVIDUAL
Y SOCIAL. La protección de la salud es un objetivo que el Estado puede perseguir
legítimamente, toda vez que se trata de un derecho fundamental reconocido en el
artículo 4o. constitucional, en el cual se establece expresamente que
toda persona tiene derecho a la protección de la salud. Al respecto, no hay
que perder de vista que este derecho tiene una proyección tanto individual o
personal, como una pública o social. Respecto a la protección a la salud de las
personas en lo individual, el derecho a la salud se traduce en la obtención de un
determinado bienestar general integrado por el estado físico, mental, emocional y
social de la persona, del que deriva otro derecho fundamental, consistente en el
derecho a la integridad físico-psicológica. De ahí que resulta evidente que el
Estado tiene un interés constitucional en procurarles a las personas en lo
individual un adecuado estado de salud y bienestar. Por otro lado, la faceta
social o pública del derecho a la salud consiste en el deber del Estado de atender
los problemas de salud que afectan a la sociedad en general, así como en
establecer los mecanismos necesarios para que todas las personas
tengan acceso a los servicios de salud. Lo anterior comprende el deber de
emprender las acciones necesarias para alcanzar ese fin, tales como el desarrollo
de políticas públicas, controles de calidad de los servicios de salud, identificación
de los principales problemas que afecten la salud pública del conglomerado social,
entre otras7.”
[Énfasis propio]
En congruencia con lo anterior, conviene tener en cuenta lo resuelto en la
ejecutoria relativa al amparo en revisión 173/2008 (Registro Núm. 21489), por la
misma Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el que al
tenor de lo dispuesto en el artículo 4o. constitucional, determinó que:
" […] el derecho a la protección de la salud tiene, entre otras finalidades, el
disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfaga las necesidades de
la población; y que por servicios de salud se entienden las acciones dirigidas a
proteger, promover y restaurar la salud de la persona y de la colectividad”.
Asimismo, determinó que la protección del derecho a la salud incluye, entre otras,
las obligaciones de los Estados de adoptar leyes u otras medidas para velar por el
acceso igual a la atención de la salud y los servicios relacionados con la salud
proporcionados por terceros; velar porque la privatización del sector de la salud no
represente una amenaza para la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad
de los servicios de atención de la salud; controlar la comercialización de equipo
médico y medicamentos por terceros, y asegurar que los facultativos y otros
profesionales de la salud reúnan las condiciones necesarias de educación y
experiencia.
Concluyó señalando que, el derecho a la salud, entre varios elementos, comprende:
el disfrute de servicios de salud de calidad en todas sus formas y niveles,
entendiendo calidad como que sean apropiados médica y científicamente, esto es,
7
Época: Décima Época, registro: 2019358, instancia: PrimeraSala, tipodeTesis: Jurisprudencia, fuente:
GacetadelSemanarioJudicialdelaFederación, libro 63, febrerode 2019, TomoI, materia(s): Constitucional, tesis:
1a./J. 8/2019 (10a.), Página: 486
18
que exista personal médico capacitado, medicamentos y equipo hospitalario
científicamente aprobados y en buen estado, y condiciones sanitarias adecuadas.
De la interpretación armónica de los anteriores criterios se desprende que el derecho
a la salud implica que las autoridades mexicanas deben de garantizar los servicios a la
salud, que son todos aquellos medios que protegen y restauran la salud de las
personas desde su proyección individual. Asimismo, este derecho constitucional y
convencional implica que las mismas autoridades deben de buscar el bienestar físico y
mental de las personas a través de la accesibilidad de esos servicios de salud, es
decir, garantizar los medios que protejan y restauren de las enfermedades a las
personas, como lo son los medicamentos.
Con la finalidad de ahondar en todo lo anterior, enseguida se transcribe la siguiente
tesis jurisprudencial emitida por el Pleno de la misma Suprema Corte de Justicia de la
Nación:
“SALUD. EL DERECHO A SU PROTECCIÓN CONFORME AL ARTÍCULO 4o.,
TERCER PÁRRAFO, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS, ES UNA RESPONSABILIDAD SOCIAL. La Ley General
de Salud, reglamentaria del citado precepto constitucional, precisa que los servicios
de salud, atendiendo a los prestadores de los mismos, se clasifican en: a)
servicios públicos a la población general, que se prestan en
establecimientos públicos de salud a los residentes del país, regidos por
criterios de universalidad y de gratuidad, cuyas cuotas de recuperación se
fundarán en principios de solidaridad social y guardarán relación con los
ingresos de los usuarios, debiéndose eximir del cobro cuando éstos
carezcan de recursos para cubrirlas; b) servicios a derechohabientes de
instituciones públicas de seguridad social, que son los prestados a las personas
que cotizan o las que hubieren cotizado conforme a sus leyes, así como los que
con sus propios recursos o por encargo del Ejecutivo Federal se presten por tales
instituciones a otros grupos de usuarios; c) servicios sociales y privados, los
primeros se prestan por los grupos y organizaciones sociales a sus miembros y
beneficiarios de los mismos, directamente o mediante la contratación de seguros
individuales y colectivos, y privados, los que se prestan por personas físicas o
morales en las condiciones que convengan con los usuarios, sujetos a las leyes
civiles y mercantiles, los cuales pueden ser contratados directamente por los
usuarios o a través de sistemas de seguros individuales o colectivos y, d) otros que
se presten de conformidad con la autoridad sanitaria, como lo son aquellos que
conforman el Sistema de Protección Social en Salud, previsto para las personas
que no sean derechohabientes de las instituciones de seguridad social o no
cuenten con algún otro mecanismo de previsión social en salud, que será
financiado de manera solidaria por la Federación, los Estados, el Distrito Federal y
los propios beneficiarios mediante cuotas familiares que se determinarán
atendiendo a las condiciones socioeconómicas de cada familia, sin que el nivel de
ingreso o la carencia de éste sea limitante para acceder a dicho sistema. Lo
anterior permite advertir que el derecho a la protección de la salud se traduce en
la obligación del Estado de establecer los mecanismos necesarios para que todas
las personas tengan acceso a los servicios de salud y que en virtud de que ésta es
una responsabilidad que comparten el Estado, la sociedad y los interesados, el
financiamiento de los respectivos servicios, no corre a cargo del Estado
exclusivamente, pues incluso, se prevé el establecimiento de cuotas de
recuperación a cargo de los usuarios de los servicios públicos de salud y del
sistema de protección social en salud, que se determinan considerando el costo de
los servicios y las condiciones socioeconómicas de los usuarios, eximiéndose de
su cobro a aquellos que carezcan de recursos para cubrirlas, de ahí que la
19
salud sea una responsabilidad que comparten indisolublemente el Estado, la
sociedad y los interesados, con base en criterios de capacidad contributiva y
redistribución del ingreso8.
[Énfasis propio]
Es así como el máximo Tribunal ha interpretado este derecho al punto de
reconocer que aquellos usuarios del servicio que no cuenten con el recurso
económico para cubrir los servicios de salud deben de recibir por parte de
las autoridades competentes los mismos, bajo el principio de gratuidad y
así eximírseles del pago.
En tales condiciones, el derecho a la salud genera también, al igual que sucede con
todos los derechos sociales, la obligación del Estado de preservar el bien jurídico
tutelado, es decir la salud misma. Tal protección a la salud supone la obligación del
estado de abstenerse de dañar la salud, lo cual es una obligación negativa, pero que a
su vez, hace nacer la obligación positiva de evitar que los particulares la dañen. Así
pues, puede decirse que el derecho a la salud presupone una complejidad de
derechos y obligaciones.
Partiendo de la idea de lo antes expuesto, se puede precisar que el sistema de
prestaciones establecidas para hacerlo efectivo, debe tener al menos tres
características: (i)la universalidad, que implica que toda persona es sujeto de este
derecho; (ii) la equidad, es decir para que los servicios públicos de salud sean
financiados por impuestos y no por el pago de cuotas de sus usuarios; y (iii) la
calidad, que debe prevalecer por sobre todas las cosas en el sistema nacional de
salud.
Asimismo, de los criterios antes señalados y conforme a la interpretación aportada por
los Tribunales mexicanos, se concluye que el Derecho Humano a la Salud comprende
medularmente: (i) acceso y disfrute a servicios básicos de salud, (ii) disponibilidad de
insumos necesarios, (iii) disponibilidad de medicamentos, (iii) atención médica de
carácter preventivo, curativa y de rehabilitación, y (iv) atención médica de urgencias.
Características las anteriores que se estiman violadas al tenor de las omisiones
reclamadas en la medida en la que no se permite a la quejosa el acceso a los
8
Época: Novena Época, registro: 168549, instancia: Pleno, tipo de Tesis: Jurisprudencia, semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, tomo XXVIII, octubre de 2008, materia(s): Constitucional, Administrativa, tesis: P./J.
136/2008, página: 61.
20
medicamentos necesarios para el tratamiento de la enfermedad que ha quedado
detallados en los antecedentes.
Así las cosas, siguiendo con el análisis de todos los efectos y alcances del Derecho
Humano a la Salud, se le imputan al Estado diversas obligaciones que consisten en
respetar, proteger y cumplir, mismas que se desarrollan en los términos
siguientes:
(i) Obligaciones de respetar: Los Estados tienen la obligación
de respetar el derecho a la salud, en particular absteniéndose de
denegar o limitar el acceso igual de todas las personas, incluidos, los
presos o detenidos, los representantes de las minorías, los solicitantes de
asilo o los inmigrantes ilegales, a los servicios de salud preventivos,
curativos y paliativos; abstenerse de imponer prácticas discriminatorias
como política de Estado; y abstenerse de imponer prácticas discriminatorias
en relación con el estado de salud y las necesidades de la mujer.
(ii) Obligaciones de proteger: Las obligaciones de proteger incluyen, entre
otras, las obligaciones de los Estados de adoptar las medidas para
velar por el acceso igual a la atención de la salud y los servicios
relacionados con la alud proporcionados por terceros.
(iii) Obligaciones de cumplir: La obligación de cumplir requiere, en
particular, que los Estados Partes reconozcan suficientemente el
derecho a la salud en sus sistemas políticos y ordenamientos
jurídicos nacionales, de preferencia mediante la aplicación de
leyes, y adopten una política nacional de salud acompañada de un
plan detallado para el ejercicio del derecho a la salud.
En íntima relación con lo anterior, la obligación de cumplir requiere en particular que
los Estados adopten medidas positivas que permitan y ayuden a los particulares y las
comunidades disfrutar del derecho a la salud. Los Estados Partes también tienen la
obligación de cumplir un derecho específico enunciado en el Pacto en los casos en que
los particulares o los grupos no están en condiciones, por razones ajenas a su
21
voluntad, de ejercer por sí mismos ese derecho con ayuda de los medios a su
disposición.
Con relación a ello, el Comité DESC en la Observación General citada en supra líneas,
también señala las formas en las que los Estados pueden incurrir en violaciones al
Derecho Humano a la Salud, en concreto, violaciones a las obligaciones antes
referidas de respetar, proteger y cumplir:
(i) Violaciones de las obligaciones de respetar: Son las acciones,
políticas o leyes de los Estados que contravienen las normas establecidas
en el artículo 12 del Pacto y que son susceptibles de producir lesiones
corporales, una morbosidad innecesaria y una mortalidad evitable.
Como ejemplos de ello cabe mencionar la denegación de acceso
a los establecimientos, bienes y servicios de salud a
determinadas personas o grupos de personas como resultado de
la discriminación de iure o de facto; la ocultación o tergiversación
deliberadas de la información que reviste importancia fundamental para
la protección de la salud o para el tratamiento; la suspensión de la
legislación o la promulgación de leyes o adopción de políticas que
afectan desfavorablemente al disfrute de cualquiera de los componentes
del derecho a la salud; y el hecho de que el Estado no tenga en cuenta
sus obligaciones legales con respecto al derecho a la salud al concertar
acuerdos bilaterales o multilaterales con otros Estados, organizaciones
internacionales u otras entidades, como, por ejemplo, las empresas
multinacionales.
(ii) Violaciones de las obligaciones de proteger: Dimanan del hecho de
que un Estado no adopte todas las medidas necesarias para
proteger, dentro de su jurisdicción, a las personas contra las
violaciones del derecho a la salud por terceros.
(iii) Violaciones de la obligación de cumplir: Se producen cuando los
Estados Partes no adoptan todas las medidas necesarias para
dar efectividad al derecho a la salud. Cabe citar entre ellas la no
adopción o aplicación de una política nacional de salud con
22
miras a garantizar el derecho a la salud de todos; los gastos
insuficientes o la asignación inadecuada de recursos públicos
que impiden el disfrute del derecho a la salud por los
particulares o grupos, en particular las personas vulnerables o
marginadas; la no vigilancia del ejercicio del derecho a la salud en el
plano nacional, por ejemplo mediante la elaboración y aplicación de
indicadores y bases de referencia; el hecho de no adoptar medidas
para reducir la distribución no equitativa de los
establecimientos, bienes y servicios de salud; la no adopción de
un enfoque de la salud basado en la perspectiva de género; y el
hecho de no reducir las tasas de mortalidad infantil y materna.
Por otro lado, el caso de la Corte IDH, Caso Cuscul Pivaral y otros Vs. Guatemala, en
su sentencia de de 23 de agosto de 2018 estableció que la salud es un derecho
humano fundamental e indispensable para el ejercicio adecuado de los
demás derechos humanos, y que todo ser humano tiene derecho al disfrute
del más alto nivel posible de salud que le permita vivir dignamente, en los
términos literales siguientes:
“(…) 103. En razón de lo anterior, la Corte advierte, en primer término, que la
Declaración Americana reconoce en su Artículo XI que toda persona tiene el
derecho “a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales,
relativas a […] la asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan
los recursos públicos y los de la comunidad”. En el mismo sentido, el artículo 10
del Protocolo de San Salvador establece que toda persona tiene derecho a la
salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico,
mental y social, e indica que la salud es un bien público. El mismo artículo
establece que, entre las medidas para garantizar el derecho a la salud, los Estados
deben impulsar “la total inmunización contra las principales enfermedades infecciosas”,
“la prevención y el tratamiento de las enfermedades endémicas, profesionales y de otra
índole”, y “la satisfacción de las necesidades de salud de los grupos de más alto riesgo
y que por sus condiciones de pobreza sean más vulnerables”.
104. En sentido similar a las obligaciones previstas por la Carta de la OEA, la
Declaración Americana, y el Protocolo de San Salvador, en el ámbito universal el
PIDESC entiende el derecho a la salud como “el disfrute más alto de bienestar
social, físico y mental”, y reconoce la obligación estatal de adoptar medidas
para “[l]a prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas,
endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas”.
105. Al respecto, esta Corte ya ha reconocido que la salud es un derecho humano
fundamental e indispensable para el ejercicio adecuado de los demás
derechos humanos, y que todo ser humano tiene derecho al disfrute del más
alto nivel posible de salud que le permita vivir dignamente, entendida la salud
no sólo como la ausencia de afecciones o enfermedades, sino también como un
estado completo de bienestar físico, mental y social, derivado de un estilo de
vida que permita alcanzar a las personas un balance integral. El Tribunal ha
precisado que la obligación general de protección a la salud se traduce en el
deber estatal de asegurar el acceso de las personas a servicios esenciales de
23
salud, garantizando una prestación médica de calidad y eficaz, así como de
impulsar el mejoramiento de las condiciones de salud de la población.
106. En el mismo sentido, el Tribunal ha establecido que la operatividad de dicha
obligación comienza con el deber de regulación, por lo que ha indicado que los
Estados son responsables de regular con carácter permanente la prestación
de servicios (tanto públicos como privados) y la ejecución de programas
nacionales relativos al logro de una prestación de servicios de calidad. La
Corte ha tomado en cuenta la Observación General No. 14 del Comité DESC
sobre el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud. En particular,
en dicha Observación destacó que el DERECHO ABARCA LA ATENCIÓN DE SALUD
OPORTUNA Y APROPIADA, ASÍ COMO LOS SIGUIENTES ELEMENTOS
ESENCIALES E INTERRELACIONADOS DE DISPONIBILIDAD, ACCESIBILIDAD,
ACEPTABILIDAD Y CALIDAD, CUYA APLICACIÓN DEPENDERÁ DE LAS
CONDICIONES PREVALECIENTES EN CADA ESTADO (…)
107. En relación con lo anterior, la Corte concluye que el derecho a la salud se refiere
al derecho de toda persona a gozar del más alto nivel de bienestar físico, mental y
social. Este derecho abarca la atención de salud oportuna y apropiada
conforme a los principios de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y
calidad. El cumplimiento de la obligación del Estado de respetar y garantizar este
derecho deberá dar especial cuidado a los grupos vulnerables y marginados, y deberá
realizarse de conformidad con los recursos disponibles de manera progresiva y de la
legislación nacional aplicable. A continuación, el Tribunal se referirá a las obligaciones
específicas que surgen para la atención a la salud para personas que viven con el VIH.
108. El acceso a medicamentos forma parte indispensable del derecho al
disfrute del más alto nivel posible de salud. Al respecto, la Corte ha retomado el
criterio sobre que el acceso a la medicación en el contexto de pandemias como las de
VIH, tuberculosis y paludismo es uno de los elementos fundamentales para alcanzar
gradualmente el ejercicio pleno del derecho de toda persona al disfrute del más alto
nivel posible de salud física y mental. En el mismo sentido, el Tribunal ha
considerado que los Estados deben adoptar medidas dirigidas a regular el
acceso a los bienes, servicios e información relacionados con el VIH, de modo
que haya suficientes prestaciones y servicios de prevención y atención de los casos de
VIH. También ha señalado que los Estados deben tomar las medidas necesarias
para asegurar a todas las personas el suministro de y la accesibilidad a
bienes de calidad, servicios e información para la prevención, tratamiento,
atención y apoyo del VIH, incluidos la terapia antirretrovírica y otros medicamentos,
pruebas diagnósticas y tecnologías relacionadas seguras y eficaces para la atención
preventiva, curativa y paliativa del VIH, de las infecciones oportunistas y de las
enfermedades conexas. (…)
156. El Tribunal ha señalado que, para efectos de determinar la responsabilidad
internacional del Estado en casos de muerte en el contexto médico, es preciso
acreditar los siguientes elementos: a) cuando por actos u omisiones se niegue a
un paciente el acceso a la salud en situaciones de urgencia médica o
tratamientos médicos esenciales, a pesar de ser previsible el riesgo que
implica dicha denegación para la vida del paciente; o bien, b) se acredite una
negligencia médica grave , y c) la existencia de un nexo causal, entre el acto acreditado
y el daño sufrido por el paciente . Cuando la atribución de responsabilidad proviene de
una omisión, se requiere verificar la probabilidad de que la conducta omitida hubiese
interrumpido el proceso causal que desembocó en el resultado dañoso. Dichas
verificaciones deberán tomar en consideración la posible situación de especial
vulnerabilidad del afectado, y frente a ello las medidas adoptadas para garantizar su
situación. (…)”
Ahora bien, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Ximenes Lopes
vs. Brasil Cantoral Huamaní y García Santa Cruz Vs. Perú señaló que es obligación del
Estado, garantizar los derechos humanos a la salud, vida e integridad física de las
personas, y consecuencia deben regular y fiscalizar toda la asistencia de salud
24
prestada a las personas bajo su jurisdicción. Para una mayor referencia, se transcribe
la parte medular de la resolución dictada en dicho caso:
“(…)89. En relación con personas que se encuentran recibiendo atención médica, y
dado que la salud es un bien público cuya protección está a cargo de los
Estados, éstos tienen la obligación de prevenir que terceros interfieran
indebidamente en el goce de los derechos a la vida y a la integridad personal,
particularmente vulnerables cuando una persona se encuentra bajo tratamiento de
salud. La Corte considera que los Estados tienen el deber de regular y fiscalizar toda la
asistencia de salud prestada a las personas bajo su jurisdicción, como deber especial de
protección a la vida y a la integridad personal, independientemente de si la entidad que
presta tales servicios es de carácter público o privado.
90. La falta del deber de regular y fiscalizar genera responsabilidad
internacional en razón de que los Estados son responsables tanto por los
actos de las entidades públicas como privadas que prestan atención de salud,
ya que bajo la Convención Americana los supuestos de responsabilidad internacional
comprenden los actos de las entidades privadas que estén actuando con capacidad
estatal, así como actos de terceros, cuando el Estado falta a su deber de regularlos y
fiscalizarlos. La obligación de los Estados de regular no se agota, por lo tanto, en los
hospitales que prestan servicios públicos, sino que abarca toda y cualquier institución
de salud. (…)”
También, resulta relevante el caso de la misma Corte en el Caso Chinchilla Sandoval y
otros Vs. Guatemala en su sentencia de Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 29 de febrero de 2016 estableció que los derechos a la vida y a
la integridad personal se encuentran íntimamente vinculados con la atención a la salud
humana y en consecuencia la obligación del Estado de garantizar su salud
física y mental, específicamente mediante la provisión de revisión médica
regular y, cuando así se requiera, de un tratamiento médico adecuado,
oportuno y, en su caso, especializado, que a la letra establece:
“(…) 170. La Corte ha considerado que los derechos a la vida y a la integridad
personal se hallan directa e inmediatamente vinculados con la atención a la
salud humana. En este sentido, la protección del derecho a la integridad personal
supone la regulación de los servicios de salud en el ámbito interno, así como la
implementación de una serie de mecanismos tendientes a tutelar la efectividad de
dicha regulación.
171. Por ello, con base en el principio de no discriminación, el derecho a la vida de las
personas privadas de libertad también implica la obligación del Estado de
garantizar su salud física y mental, específicamente mediante la provisión de
revisión médica regular y, cuando así se requiera, de un tratamiento médico
adecuado, oportuno y, en su caso, especializado y acorde a las especiales
necesidades de atención que requieran las personas detenidas en cuestión. (…)
188. La Corte considera que la necesidad de protección de la salud, como parte de la
obligación del Estado de garantizar los derechos a la integridad personal y a
la vida, se incrementa respecto de una persona que padece enfermedades
graves o crónicas cuando su salud se puede deteriorar de manera progresiva.
Bajo el principio de no discriminación (artículo 1.1 de la Convención), esta obligación
adquiere particular relevancia respecto de las personas privadas de libertad. Esta
obligación puede verse condicionada, acentuada o especificada según el tipo
de enfermedad, particularmente si ésta tiene carácter terminal o, aún si no lo
tiene per se, si puede complicarse o agravarse ya sea por las circunstancias
propias de la persona, por las condiciones de detención o por las capacidades reales
de atención en salud del establecimiento carcelario o de las autoridades encargadas.
Esta obligación recae en las autoridades penitenciarias y, eventual e indirectamente, en
25
las autoridades judiciales que, de oficio o a solicitud del interesado, deban ejercer un
control judicial de las garantías para las personas privadas de libertad.
189. Las autoridades deben asegurarse de que, cuando lo requiera la
naturaleza de una condición médica, la supervisión sea periódica y
sistemática dirigida a la curación de enfermedades del detenido o a prevenir su
agravamiento, en lugar de tratarlos de forma meramente sintomática. El Tribunal
Europeo ha tomado en cuenta el principio de equivalencia de la atención médica,
señalado por el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y Tratos Crueles o
Degradantes, con base en el cual el servicio de salud en los recintos de privación de
libertad debe poder proveer tratamiento médico y de enfermería así como dietas
apropiadas, fisioterapia, rehabilitación y otras facilidades necesarias especializadas en
condiciones comparables con aquellas disfrutadas por pacientes en la comunidad
exterior. La falta y/o deficiencia en la provisión de dicha atención médica, o un
tratamiento médico negligente o deficiente, no es acorde con la obligación de proteger
el derecho a la vida de las personas privadas de libertad. (…)”
Asimismo, resulta relevante el caso de la Caso Poblete Vilches y otros Vs. Chile en el
cual en su sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas se estableció lo siguiente:
“(…) 148. Para efectos de determinar la responsabilidad internacional del
Estado en casos de muerte en el contexto médico, es preciso acreditar los
siguientes elementos: a) cuando por actos u omisiones se niegue a un paciente
el acceso a la salud en situaciones de urgencia médica o tratamientos
médicos esenciales, a pesar de ser previsible el riesgo que implica dicha
denegación para la vida del paciente; o bien, b) se acredite una negligencia
médica grave; y c) la existencia de un nexo causal, entre el acto acreditado y el daño
sufrido por el paciente. Cuando la atribución de responsabilidad proviene de una
omisión, se requiere verificar la probabilidad de que la conducta omitida hubiese
interrumpido el proceso causal que desembocó en el resultado dañoso. Dichas
verificaciones deberán tomar en consideración la posible situación de especial
vulnerabilidad del afectado, y frente a ello las medidas adoptadas para garantizar su
situación.
149. En el caso sub judice, este Tribunal acreditó una serie de omisiones en
prestaciones básicas en materia de salud, varias de las cuales inclusive fueron
reconocidas por el Estado (supra párrs. 17 y 18). Particularmente en su segundo
ingreso se verificó que el Estado era consciente del tratamiento intensivo (dispuesto en
la ficha clínica) que requería el señor Poblete Vilches, y no obstante no lo dispensó.
150. La Corte estima que el Estado negó al señor Poblete Vilches un
tratamiento médico de urgencia, no obstante habría consciencia, por parte
del personal médico, que su vida se encontraba en riesgo si no se dispensaba
el soporte vital requerido, y particularmente frente a su situación de adulto
mayor (supra párr. 137). Así, el Estado no adoptó las medidas necesarias,
básicas y urgentes que razonablemente podrían haberse adoptado para
garantizar su derecho a la vida (supra párrs. 141 y 142). Asimismo, el Estado no
aportó una justificación válida para haber negado los servicios básicos de urgencia.
151. Respecto del nexo causal, la Corte estima que no se puede imputar causalmente
el resultado dañino a la falta de atención de la salud, porque se trata de una omisión, y
es de toda evidencia que las omisiones no “causan”, si no que dejan andar una
causalidad que “debía” ser interrumpida por la conducta jurídicamente ordenada. En
consecuencia, siempre se debe valorar sobre una probabilidad acerca de la interrupción
de una causalidad que no se interrumpió. Dado ello, lo probado en el caso, existía
una alta probabilidad de que una asistencia adecuada en materia de salud
hubiese al menos prolongado la vida del señor Poblete Vilches, por lo cual
debe concluirse que la omisión de prestaciones básicas en materia de salud
afectó su derecho a la vida (artículo 4 de la Convención). (…)”
De la misma manera, la Corte IDH al resolver el Caso Hernández vs. Argentina en su
Sentencia de Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas de 22 de noviembre
26
de 2019, determinó que los Estados se encuentran obligados a garantizar el disfrute
del mas alto nivel posible de salud en cumplimiento de los principios de (i)
disponibilidad; (ii) accesibilidad; (iii) aceptabilidad; y (iv) calidad. En los términos
siguientes:
77. En el mismo sentido, el Tribunal ha establecido que la operatividad de dicha
obligación comienza con el deber de regulación, por lo que ha indicado que los Estados
son responsables de regular con carácter permanente la prestación de servicios (tanto
públicos como privados) y la ejecución de programas nacionales relativos al logro de
una prestación de servicios de calidad137. La Corte ha tomado en cuenta la
Observación General No. 14 del Comité DESC sobre el derecho al disfrute del más alto
nivel posible de salud138. En particular, en dicha Observación destacó que el derecho
abarca la atención de salud oportuna y apropiada, así como los siguientes elementos
esenciales e interrelacionados de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad,
cuya aplicación dependerá de las condiciones prevalecientes en cada estado:
a) Disponibilidad. Cada Estado Parte deberá contar con un número suficiente de
establecimientos, bienes y servicios públicos de salud y centros de atención de la salud,
así como de programas. La naturaleza precisa de los establecimientos, bienes y
servicios dependerá de diversos factores, en particular el nivel de desarrollo del Estado
Parte. Con todo, esos servicios incluirán los factores determinantes básicos de la salud,
como agua limpia potable y condiciones sanitarias adecuadas, hospitales, clínicas y
demás establecimientos relacionados con la salud, personal médico y profesional
capacitado y bien remunerado habida cuenta de las condiciones que existen en el país,
así como los medicamentos esenciales definidos en el Programa de Acción
sobre medicamentos esenciales de la OMS.
b) Accesibilidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles
a todos, sin discriminación alguna, dentro de la jurisdicción del Estado Parte. La
accesibilidad presenta cuatro dimensiones superpuestas:
i) No discriminación: los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser
accesibles, de hecho y de derecho, a los sectores más vulnerables y marginados de la
población, sin discriminación alguna por cualquiera de los motivos prohibidos.
ii) Accesibilidad física: los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán estar al
alcance geográfico de todos los sectores de la población, en especial los grupos
vulnerables o marginados, como las minorías étnicas y poblaciones indígenas, las
mujeres, los niños, los adolescentes, las personas mayores, las personas con
discapacidades y las personas con VIH/SIDA. La accesibilidad también implica que los
servicios médicos y los factores determinantes básicos de la salud, como el agua limpia
potable y los servicios sanitarios adecuados, se encuentran a una distancia geográfica
razonable, incluso en lo que se refiere a las zonas rurales. Además, la accesibilidad
comprende el acceso adecuado a los edificios para las personas con discapacidades.
iii) Accesibilidad económica (asequibilidad): los establecimientos, bienes y servicios de
salud deberán estar al alcance de todos. Los pagos por servicios de atención de la salud
y servicios relacionados con los factores determinantes básicos de la salud deberán
basarse en el principio de la equidad, a fin de asegurar que esos servicios, sean
públicos o privados, estén al alcance de todos, incluidos los grupos socialmente
desfavorecidos. La equidad exige que sobre los hogares más pobres no recaiga una
carga desproporcionada, en lo que se refiere a los gastos de salud, en comparación con
los hogares más ricos.
iv) Acceso a la información: ese acceso comprende el derecho de solicitar, recibir y
difundir información e ideas acerca de las cuestiones relacionadas con la salud. Con
todo, el acceso a la información no debe menoscabar el derecho de que los datos
personales relativos a la salud sean tratados con confidencialidad.
c) Aceptabilidad. Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser
respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, es decir respetuosos de la
cultura de las personas, las minorías, los pueblos y las comunidades, a la par que
27
sensibles a los requisitos del género y el ciclo de vida, y deberán estar concebidos para
respetar la confidencialidad y mejorar el estado de salud de las personas de que se
trate.
d) Calidad. Además de aceptables desde el punto de vista cultural, los establecimientos,
bienes y servicios de salud deberán ser también apropiados desde el punto de vista
científico y médico y ser de buena calidad. Ello requiere, entre otras cosas, personal
médico capacitado, medicamentos y equipo hospitalario científicamente aprobados y en
buen estado, agua limpia potable y condiciones sanitarias adecuadas1
De los anteriores criterios jurisprudenciales internacionales se desprende que
claramente la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha determinado que el
alcance al derecho humano a la salud consiste -entre otros- que:
(i) Que la salud es un derecho humano fundamental e
indispensable para el ejercicio adecuado de los demás derechos
humanos, y que todo ser humano tiene derecho al disfrute del
más alto nivel posible de salud que le permita vivir dignamente;
(ii) Que la obligación del Estado comprende el deber de asegurar el
acceso de las personas a servicios esenciales de salud,
garantizando una prestación médica de calidad y eficaz, así
como de impulsar el mejoramiento de las condiciones de salud
de la población;
(iii) Que dicho derecho abarca la atención de salud oportuna y
apropiada conforme a los principios de disponibilidad,
accesibilidad, aceptabilidad y calidad;
(iv) Que también implica contar con el acceso a medicamentos forma
parte indispensable del derecho al disfrute del más alto nivel
posible de salud;
(v) Que los Estados deben tomar las medidas necesarias para
asegurar a todas las personas el suministro de y la accesibilidad
a bienes de calidad, servicios e información para la prevención,
tratamiento, atención y apoyo;
(vi) Que para determinar la responsabilidad internacional del Estado
en casos de muerte en el contexto médico, es preciso acreditar los
siguientes elementos: (a) cuando por actos u omisiones se niegue
a un paciente el acceso a la salud en situaciones de urgencia
médica o tratamientos médicos esenciales, a pesar de ser
28
previsible el riesgo que implica dicha denegación para la vida
del paciente; (b) se acredite una negligencia médica grave , y (c) la
existencia de un nexo causal, entre el acto acreditado y el daño sufrido
por el paciente; y
(vii) Que el Estado debe de adoptar las medidas necesarias, básicas y
urgentes para garantizar el derecho a la vida de las personas, es
decir, si existe una alta probabilidad de que a través de una asistencia
médica adecuada se puede / pudiese salvar o prolongar la vida de las
personas, se deben de prestar todas las atenciones médicas a las
personas y de está manera no afectar el derecho a la vida e integridad
física de ellas.
Es por ello, que resulta importante resaltar que las enfermedades como la
denominada
carcinoma ductal de mama izquierda etapa IIIB (T4d N2M0), subtipo molecular
Luminal, receptores de estrógenos 100%, receptores de progesterona 80%, Her 2
negativo, Ki 67 DE 40% con recurrencia ósea a nivel de T10, debido a subtipo
molecular luminal ante la falta de atención afecta gravemente la plena vigencia de los
derechos humanos de la quejosa y de la población en general en virtud de los riesgos
para los derechos humanos a la vida, salud e integridad personal; así como sus
impactos de inmediato, mediano y largo plazo sobre la sociedad en el Estado
Mexicano y sobre las personas.
En esas condiciones, la falta de proporcionarle a la quejosa la atención médica integral
y el medicamento necesario para el tratamiento de su enfermedad pone en peligro su
salud, integridad y su vida generando un impacto diferenciado e interseccional sobre
la realización de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, lo que
provoca la necesidad del Estado Mexicano de adoptar políticas para subsanar esas
omisiones, así como las medidas de seguridad social y acceso al sistemas de salud
pública que faciliten el tratamiento oportuno y accesible; a fin de brindar a la quejosa
y a la población en general la atención integral de la salud.
29
Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con el apoyo de sus
Relatorías Especiales sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y
Ambientales y sobre la Libertad de Expresión, han señalado que los Estados tienen la
obligación reforzada de respetar y garantizar los derechos humanos, de conformidad
con los estándares interamericanos en la materia.
Debiendo destacar que la salud es un bien público que debe ser protegido por todos
los Estados y que el derecho humano a la salud es un derecho de carácter inclusivo,
que guarda correspondencia con el goce de otros derechos, que comprende sus
determinantes básicos y sociales como el conjunto de factores que condicionan su
efectivo y disfrute.
El derecho a la salud se refiere al derecho de toda persona a gozar del más alto nivel
de bienestar físico, mental y social. Incluso dicho derecho incluye la atención de salud
oportuna y apropiada, así como los elementos esenciales e interrelacionados de
DISPONIBILIDAD, accesibilidad, aceptabilidad y calidad de los servicios,
bienes e instalaciones de salud, incluyendo los medicamentos y los
beneficios del progreso científico, en condiciones de igualdad y no discriminación.
Es por ello, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la
resolución 1/20, ha determinado que los Estados tienen la obligación -entre otras- de:
(a) Adoptar todas las medidas que sean adecuadas para proteger los derechos a la
vida, salud e integridad personal de las personas que se encuentran en sus
jurisdicciones frente a un riesgo de salud.
(b) Adoptar de manera inmediata e interseccional el enfoque de derechos
humanos en toda estrategia, política o medida estatal dirigida a proteger los
derechos a la salud, integridad física y la vida, los cuales deben estar apegadas
al respeto irrestricto de los estándares interamericanos e internacionales en
materia de derechos humanos, en el marco de su universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y transversalidad.
30
(c) El deber de garantía de los derechos humanos requiere que los Estados
protejan los derechos humanos atendiendo a las particulares necesidades de
protección de las personas y que esta obligación involucra el deber de los
Estados de organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las
estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público,
de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno
ejercicio de los derechos humanos.
(d) El deber de los Estados de organizar todo el aparato gubernamental y, en
general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio
del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente
el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.
(e) Los Estados deben adoptar medidas de forma inmediata y de manera diligente
todas las medidas para prevenir la ocurrencia de afectaciones al derecho a la
salud, la integridad personal y la vida.
(f) Los Estados deben adoptar las medidas se deben basar en proteger los
derechos humanos, contemplando la universalidad e inalienabilidad;
indivisibilidad; interdependencia e interrelación de todos los derechos
humanos; la igualdad y la no discriminación; la perspectiva de género,
diversidad e interseccionalidad; la inclusión; la rendición de cuentas; el respeto
al Estado de Derecho y el fortalecimiento de la cooperación entre los Estados.
(g) Asegurar el diseño de un plan de actuación que guie los procedimientos a
seguir para la prevención, detección, tratamiento, control y seguimiento de la
atención de medicamentos, con base en la mejor evidencia científica y el
derecho humano a la salud, los procedimientos deben ser transparentes,
independientes, participativos, claros e inclusivos.
(h) Instrumentar espacios oportunos de participación social para la evaluación de
los impactos y resultados de las medidas adoptadas, que permitan gestionar
los ajustes necesarios desde un enfoque de derechos humanos.
(i) Asegurar una distribución y acceso equitativo a las instalaciones, bienes y
servicios de salud sin discriminación alguna, sean públicos o privados,
asegurando la atención de las personas.
(j) Asegurar el acceso, disponibilidad y provisión oportuna a los medicamentos y
tecnologías sanitarias necesarias para enfrentar los contextos de las
31
enfermedades, particularmente poniendo atención al uso de estrategias, como
la aplicación de cláusulas de flexibilidad o excepción en esquemas de propiedad
intelectual, que eviten las restricciones a medicamentos.
(k) Disponer y movilizar el máximo de los recursos disponibles, incluyendo
acciones de búsqueda permanente de dichos recursos a nivel nacional y
multilateral, para hacer efectivo el derecho a la salud
Es de esta manera como se desprende que las autoridades responsables se
encuentran obligadas a garantizar los servicios de salud de manera integral como lo es
la atención médica a favor de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] incluyendo
todo tipo de estudios o medicamentos para el tratamiento que padece, ya que de no
ser así se pone en riesgo su salud, integridad y vida.
Como su Señoría no podrá dejar de advertir, del marco constitucional y
convencional recién aludido, mi menor hijo tiene el derecho a recibir de las
autoridades responsables los medicamentos necesarios para tratar su enfermedad, así
como la atención médica necesaria para que dichos medicamentos le ayuden a
mejorar su salud.
Sin embargo, derivado de la omisión por parte de las responsables en proveer
los insumos necesarios para salvaguardar la salud del quejoso, se evidencia la
violación directa a derechos fundamentales. Las omisiones de las responsables ponen
en riesgo la salud, integridad y la vida de este impetrante.
Asimismo, es claro que las omisiones de las autoridades responsables de: (i)
adoptar, instrumentar y verificar la existencia y abasto de los medicamentos, bienes,
servicios de proveedores a nivel nacional o internacional necesarios para el
tratamiento de la enfermedad de mi menor hijo/a bajo los criterios de modernización y
desarrollo administrativo, la descentralización de funciones y la efectiva delegación de
facultades; (ii) contratar los servicios correspondientes para mantener adecuada y
satisfactoriamente asegurados los medicamentos necesarios para el tratamiento de la
enfermedad de mi menor hijo/a; y (iii) realizar los estudios de factibilidad a efecto de
determinar la conveniencia para la adquisición de los medicamentos necesarios para el
32
tratamiento de la enfermedad de mi menor hijo/a, se evidencia la violación directa a
derechos fundamentales a la salud, integridad y a la vida de mi menor hijo/a.
Bajo ese contexto es claro, que las autoridades responsables están negando el
acceso a la parte quejosa a los establecimientos, bienes y servicios de salud
necesarios para el tratamiento de su enfermedad, y en consecuencia está violando sus
obligaciones de respetar el derecho humano a la salud.
Además, las autoridades responsables no están tomando las medidas
necesarias para proteger dentro de su jurisdicción a la parte quejosa, toda vez que a
través de las omisiones reclamadas se está transgrediendo el derecho a la salud del
quejoso.
Máxime que, las autoridades responsables no toman las medidas necesarias
para dar efectividad al derecho a la salud, toda vez que -entre otros-: (i) no están
adoptando / aplicando una política nacional de salud con miras de garantizar el
derecho a la salud; (ii) no existe una inadecuada asignación de recursos públicos que
impiden el disfrute del derecho a la salud; (iii) no están asegurando el acceso a las
personas a servicios esenciales de salud, y en consecuencia no garantizan una
prestación médica de calidad y eficaz ni mucho menos impulsan un mejoramiento de
las condiciones de salud de la población; (iv) no están proporcionando un atención de
salud oportuna apropiada y conforme a los principios de disponibilidad,
accesibilidad, aceptabilidad y calidad; (v) no cuentan con un acceso a
medicamentos por lo que no garantizan de forma indispensable del derecho al disfrute
del más alto nivel posible de salud; y (vi) no están garantizando / tomando las
medidas necesarias para asegurar que la parte quejosa tenga el adecuado suministro
y accesibilidad a bienes de calidad, servicios e información para el tratamiento,
atención y apoyo.
Es decir, como consecuencia de todo lo anterior resulta claro que las
autoridades responsables SON OMISA EN ADOPTARLAS MEDIDAS
NECESARIAS, BÁSICAS Y URGENTES PARA GARANTIZAR LOS DERECHOS
HUMANOS A LA VIDA, SALUD E INTEGRIDAD FÍSICA DE LA PARTE
QUEJOSA, ya que, ante la falta de medicamentos, se pone en riesgo la vida de la
parte quejosa, transgrediendo gravemente los antes referidos derechos humanos.
33
Lo anterior, a pesar de sus obligaciones de respetar, proteger y garantizar los
derechos humanos a la vida, salud e integridad física de las personas, toda vez que las
autoridades responsables tienen la obligación de realizar todos los actos y
procedimientos necesarios para la debida existencia del medicamento denominado
[***NOMBRE DEL MEDICAMENTO RECETADO***] dentro del territorio nacional;
omisiones que ponen en peligro la salud, integridad y vida de mi menor hijo/a.
Conforme a lo anterior, se insiste que las responsables tienen la obligación de
adoptar, instrumentar y verificar la existencia y abasto de los medicamentos, bienes y
servicios a nivel nacional o internacional necesarios para el tratamiento de la
enfermedad de mi menor hijo/a, así como de contratar todos los servicios necesarios
para mantener de manera adecuada y satisfactoriamente asegurados los
medicamentos para el tratamiento de la enfermedad de la parte quejosa, y en
consecuencia debe de realizar todos los estudios de factibilidad para determinar el
abasto de los medicamentos para el tratamiento.
Sin que sea óbice para justificar la no disponibilidad el que las autoridades
responsables se hagan valer de un supuesto “desabasto” de medicamentos, pues el
hecho de que así sea se desprende directamente de la falta de ejecución adecuada de
los mecanismos de compra y la omisión en la previsión anticipada de las necesidades
del sistema de salud.
Es decir, el mecanismo de compras/abastecimiento del sistema de salud
depende de la realización de diversos procesos en la generación de ordenes de
compra a cargo de la Administración Publica Federal, que de no ejecutarse
oportunamente tiene por resultado la falta de provisiones necesarias para la debida
ejecución de los servicios de salud -como en la especie-.
De ahí que las omisiones reclamadas tengan por resultado la violación directa al
texto constitucional consagrado en el artículo 4º de la Constitución Federal, pues el
hecho de que las autoridades responsables hayan soslayado sus facultades en materia
de compra y abastecimiento de medicamentos del sector salud impacta directamente
en que no se hayan obtenido los insumos necesarios para el correcto tratamiento del
padecimiento de esta parte quejosa.
34
En efecto, la omisión de las responsables en realizar los procedimientos
necesarios que garanticen la debida existencia y abasto de medicamentos dentro del
territorio nacional, pone en peligro la salud, integridad y vida de esta parte quejosa,
pues se traduce en la imposibilidad material para la atención medica adecuada e
integral del padecimiento que afecta a mi menor hijo.
En esas condiciones, el Juzgador se podrá percatar que al ser un protector de
los derechos humanos consagrados en la Constitución Federal y en Tratados
Internacionales, tenga las más amplias facultades para instruirles a las autoridades
que suministren los medicamentos y los tratamientos necesarios de manera gratuita a
mi menor hijo, a efecto de salvaguardar su derecho fundamental a la salud.
Así las cosas, es claro que las responsables han violado en perjuicio del quejoso
su Derecho Humano a la Salud, ya que además de que a la fecha no han
proporcionado los medicamentos necesarios para combatir el padecimiento señalado
en los antecedentes, lo cierto es que las responsables de manera injustificada a través
de las omisiones reclamadas vulneran día con día los derechos fundamentales de la
parte quejosa.
Sin perjuicio de lo anterior, es importante señalar que el 29 de noviembre de
2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se
reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de la Ley General de
Salud, en los que se estableció la gratuidad universal de los servicios de salud. En ese
sentido, se transcriben los siguientes preceptos de esa Ley:
“ARTÍCULO 23.-Para los efectos de esta Ley, se entiende por servicios de salud
todas aquellas acciones realizadas en beneficio del individuo y de la sociedad en
general, dirigidas a proteger, promover y restaurar la salud de la persona y de la
colectividad.”
“ARTÍCULO 24.-Los servicios de salud se clasifican en tres tipos: I. De atención
médica; II. De salud pública, y III. De asistencia social.”
“ARTÍCULO 27. Para los efectos del derecho a la protección de la salud, se
consideran servicios básicos de salud los referentes a: […] III. La atención
médica integral, que comprende la atención médica integrada de
carácter preventivo, acciones curativas, paliativas y de rehabilitación,
incluyendo la atención de urgencias. […]
VIII. La disponibilidad de medicamentos y otros insumos esenciales para
la salud; IX. La promoción de un estilo de vida saludable X. La asistencia social a
los grupos más vulnerables y, de éstos, de manera especial, a los pertenecientes a
las comunidades indígenas, XI. La atención médica a los adultos mayores en áreas
de salud geriátrica.”
35
“ARTÍCULO 33. Las actividades de atención médica son: I. Preventivas, que
incluyen las de promoción general y las de protección específica; II. Curativas, que
tienen como fin efectuar un diagnóstico temprano y proporcionar tratamiento
oportuno; III. De rehabilitación, que incluyen acciones tendientes a optimizar las
capacidades y funciones de las personas con discapacidad, y IV. Paliativas, que
incluyen el cuidado integral para preservar la calidad de vida del paciente, a través
de la prevención, tratamiento y control del dolor, y otros síntomas físicos y
emocionales por parte de un equipo profesional multidisciplinario.”
“ARTÍCULO 35.- Son servicios públicos a la población en general los que se
presten en establecimientos públicos de salud a los residentes del país que así lo
requieran, preferentemente a favor de personas pertenecientes a grupos
sociales en situación de vulnerabilidad, regidos por criterios de
universalidad y de gratuidad en el momento de usar los servicios,
fundados en las condiciones socioeconómicas de los usuarios. Los
derechohabientes de las instituciones de seguridad social podrán acceder a los
servicios a que se refiere el párrafo anterior en los términos de los convenios que
al efecto se suscriban con dichas instituciones, de conformidad con las
disposiciones aplicables.”
[Énfasis propio]
“Artículo 77 bis 1.-Todas las personas que se encuentren en el país que no
cuenten con seguridad social tienen derecho a recibir de forma gratuita la
prestación de servicios públicos de salud, medicamentos y demás insumos
asociados, al momento de requerir la atención, de conformidad con el artículo 4o.
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin importar su
condición social. La protección a la salud, será garantizada por el Estado, bajo
criterios de universalidad e igualdad, deberá generar las condiciones que permitan
brindar el acceso gratuito, progresivo, efectivo, oportuno, de calidad y sin
discriminación a los servicios médicos, incluidas intervenciones quirúrgicas,
farmacéuticos y hospitalarios que satisfagan de manera integral las necesidades de
salud, mediante la combinación de intervenciones de promoción de la salud,
prevención, diagnóstico, tratamiento y de rehabilitación, seleccionadas en forma
prioritaria según criterios de seguridad, eficacia, efectividad, adherencia a normas
éticas profesionales y aceptabilidad social. Invariablemente, se deberán contemplar
los servicios de consulta externa en el primer nivel de atención, así como de
consulta externa y hospitalización para las especialidades básicas de medicina
interna, cirugía general, ginecoobstetricia, pediatría y geriatría, en el segundo nivel
de atención, así como a los medicamentos y demás insumos del Compendio
Nacional de Insumos para la Salud. Las disposiciones reglamentarias establecerán
los criterios necesarios para la organización, secuencia, alcances y progresividad de
la prestación gratuita de los servicios de salud, medicamentos y demás insumos
asociados a que se refiere este Título.”
“Artículo 77 bis 2.Para los efectos de este Título, se entenderá por prestación
gratuita de servicios de salud, medicamentos y demás insumos asociados a las
personas sin seguridad social, al conjunto de acciones que en esta materia
provean la Secretaría de Salud, por sí o en coordinación con las entidades
agrupadas en su sector coordinado, así como los gobiernos de las entidades
federativas a través de sus servicios estatales de salud .La Secretaría de Salud, con
el auxilio del Instituto de Salud para el Bienestar, organizará las acciones para la
prestación gratuita de los servicios de salud, medicamentos y demás insumos
asociados que requieran las personas sin seguridad social, cuando así lo haya
pactado con las entidades federativas mediante la celebración de los acuerdos de
coordinación a que se refiere este Título. La Secretaría de Salud, por sí o en
coordinación con las entidades de su sector coordinado, así como los gobiernos de
las entidades federativas a través de sus servicios estatales de salud, garantizarán
las acciones a que se refiere el presente Título mediante la coordinación eficiente,
oportuna y sistemática de la prestación de los servicios de salud.”
[Énfasis propio]
“Artículo 77 bis 6. El Instituto de Salud para el Bienestar y las entidades
federativas celebrarán acuerdos de coordinación para la ejecución, por
parte de estas, de la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos y
36
demás insumos asociados para las personas sin seguridad social. Para estos
efectos, la Secretaría de Salud establecerá el modelo nacional a que se sujetarán
dichos acuerdos, tomando en consideración la opinión de las entidades
federativas.”
[Énfasis propio]
“Artículo 77 bis 7.-Para ser beneficiario de la prestación gratuita de servicios de
salud, medicamentos y demás insumos asociados a que se refiere el presente
Título, se deberán reunir los requisitos siguientes: I.- Ser personas que se
encuentren en el territorio nacional; II. No ser derechohabientes de la seguridad
social, y III. Contar con Clave Única de Registro de Población. En caso de no
contar con dicha clave, podrá presentarse acta de nacimiento, certificado de
nacimiento o los documentos que se establezcan en las disposiciones
reglamentarias; […]”
Es de esta manera como se desprende que las autoridades responsables se
encuentran obligadas a garantizar los servicios de salud de manera integral como lo es
la atención médica a favor de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] incluyendo
todo tipo de estudios o medicamentos para el tratamiento que padece, ya que de no
ser así se pone en riesgo la salud, integridad y vida de mi menor hijo.
Como su Señoría no podrá dejar de advertir, del marco constitucional y
convencional recién aludido, mi menor hijo tiene el derecho a recibir de las
autoridades responsables los medicamentos necesarios para tratar su enfermedad, así
como la atención médica necesaria para que dichos medicamentos le ayuden a
mejorar su salud.
Sin embargo, derivado de la omisión por parte de las responsables en proveer
los insumos necesarios para salvaguardar la salud del quejoso, se evidencia la
violación directa a derechos fundamentales. Las omisiones de las responsables ponen
en riesgo la salud, integridad y la vida de este impetrante.
De ahí que el Juzgador como protector de los derechos humanos consagrados
en la Constitución Federal y en Tratados Internacionales, tenga las más amplias
facultades para instruirles a las autoridades que suministren los medicamentos y los
tratamientos necesarios de manera gratuita a mi menor hijo, a efecto de salvaguardar
su derecho fundamental a la salud.
Es así como a partir de lo expuesto en este apartado con relación a las
omisiones que se reclaman en el presente escrito inicial, es que se concluye que las
autoridades responsables vulneran el derecho a la salud con relación al derecho al
disfrute del más alto nivel posible de salud. Ello, pues son omisas en proporcionar los
servicios médicos de manera integral a fin de que distribuyan los medicamentos
necesarios para que [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] atienda su
37
padecimiento, esto considerando que tales insumos tienen como objetivo proteger y
restaurar la salud del mismo.
Aunado a ello, incumplen con sus obligaciones convencionales y constitucionales
de garantizar el derecho a la salud bajo los principios de universalidad y
gratuidad.
En ese sentido, es imprescindible que su Señoría otorgue el amparo y la
protección de la justicia federal a fin de que se ordene a las autoridades responsables
garanticen el derecho a la salud y el derecho al disfrute del más alto nivel posible de
salud del quejoso y así proporcionen el medicamento y el tratamiento médico que se
requiera para tratar su padecimiento.
(B). -Las omisiones reclamadas violan el derecho a la vida y a la
integridad física y mental de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***]
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla lo siguiente:
“Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona
alguna. Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o
derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente
establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y
conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho. […]”
“Artículo 22. Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia,
la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva,
la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales.
Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico
afectado. […]”
Respecto de este derecho la Convención Americana de los Derechos Humanos
establece:
“Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos 1. Los Estados Partes en
esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos
en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su
jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma,
religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. 2. Para los
efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.”
“Artículo 4. Derecho a la Vida. 1. Toda persona tiene derecho a que se respete
su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del
momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.”
“Artículo 5. Derecho a la integridad personal 1. Toda persona tiene derecho
a que se respete su integridad física, psíquica y moral”.
Preceptos de los que se desprende la obligación del Estado Mexicano de proteger
la vida y la integridad corporal de las personas, incluyendo sus habilidades motrices y
sus convicciones, de tal forma que ni los gobernados, ni las autoridades mismas
tomen determinaciones que atenten contra dichos bienes jurídicos.
38
Respecto a la interpretación de este derecho, el órgano facultado para
interpretar la Convención Americana en mención que es la Corte Interamericana de
Derechos Humanos9, ha manifestado:
“El derecho a la vida es un derecho humano fundamental, cuyo goce
pleno es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás derechos
humanos. De no ser respetado, todos los derechos carecen de sentido. En razón
de dicho carácter, no son admisibles enfoques restrictivos del mismo. De
conformidad con el artículo 27.2 de la Convención este derecho forma parte del
núcleo inderogable, pues se encuentra consagrado como uno de los derechos que
no puede ser suspendido en casos de guerra, peligro público u otras amenazas a la
independencia o seguridad de los Estados Partes 10.”
[Énfasis propio]
“Los Estados tienen la obligación de garantizar la creación de las
condiciones que se requieran para que no se produzcan violaciones de
este derecho inalienable y, en particular, el deber de impedir que sus agentes
atenten contra él. La observancia del artículo 4, relacionado con el artículo 1.1 de
la Convención Americana, no sólo presupone que ninguna persona sea privada de
su vida arbitrariamente (obligación negativa), sino que además requiere que los
Estados adopten todas las medidas apropiadas para proteger y preservar el
derecho a la vida (obligación positiva), conforme al deber de garantizar el pleno y
libre ejercicio de los derechos de todas las personas bajo su jurisdicción 11.”
[Énfasis propio]
En atención a los artículos antes referidos, se desprende el reconocimiento del
Estado al derecho a la vida en su ordenamiento jurídico, lo que implica por un lado
respecto de los gobernados una declaración de reconocimiento de un derecho que les
es intrínseco, y respecto del Estado tiene como consecuencia la obligación para todas
las autoridades de adoptar las medidas necesarias a fin de que sean respetados y
garantizados dichos derechos humanos, lo que se logrará únicamente cuando bajo
ninguna circunstancia se ponga en peligro la vida y la integridad de los gobernados.
Es por ello, que, el derecho a la inviolabilidad de la vida surge como
consecuencia de la dignidad de la persona y constituye una conducta de acción,
omisión, respeto y salvaguarda de la vida misma por parte de todas las autoridades
del Estado.
Conforme a lo anterior, resulta evidente que existe la obligación por parte del
Estado Mexicano de proteger no solo el cuerpo de las personas, sus habilidades
9
La Convención Americana de Derechos Humanos prevé en su artículo 33:Son competentes para conocer de los
asuntos relacionados con el cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados Partes en esta
Convención: a) la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, llamada en adelante la Comisión, y b) la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, llamada en adelante la Corte.
10
Corte IDH. Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia) Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2006. Serie C No. 150. Párr. 63.
11
Corte IDH. Caso García Ibarra y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 17 de noviembre de 2015. Serie C No. 306. Párr. 97.
39
motrices, sus convicciones, sino que su vida misma, de tal forma que ni los
gobernados, ni las autoridades mismas tomen determinaciones que atenten y/o
puedan llegar a atentar y/o poner en riesgo dichos bienes jurídicos. Esto, no sólo
implica la obligación por parte del Estado y de las autoridades de respetarlos, sino
también la obligación de adoptar todas las medidas apropiadas para garantizarlos y
prevenir su posible contradicción o violación.
Al respecto, resulta también relevante, tal como lo ha señalado, la maestra Ana
Salado Osuna, el derecho humano a la vida “es un derecho inherente al ser humano
por el simple hecho de serlo, y que al derivar de la dignidad intrínseca de la persona
humana es anterior y superior a las legislaciones escritas y a los acuerdos entre
gobiernos, de modo que su reconocimiento tiene simplemente efectos declarativos,
aunque la obligación que de él deriva tiene efectos constitutivos en el sentido de que
los Estados tendrán que adoptar las medidas necesarias a fin de que sea respetado y
garantizado”12
En ese sentido, tal como lo establece la maestra Ana Salado Osuna, el derecho
a la vida constituye un derecho intrínseco al ser humano que va más allá de su
regulación en una norma escrita, de tal forma que el hecho de que sea reconocido en
una norma emitida por un Estado únicamente tiene efectos declarativos y constitutivos
para el Estado, en el entendido de que tendrá que adoptar las medidas necesarias
para garantizar a los gobernados que su derecho a la vida sea respetado y nunca
puesto en peligro, de modo tal que deberá de adoptar todas las medidas necesarias
para su salvaguarda.
Dicho en otras palabras, el hecho de que un Estado reconozca en su
ordenamiento jurídico el derecho a la vida implica por un lado respecto de los
gobernados únicamente una declaración de reconocimiento de un derecho que les es
intrínseco, y respecto del Estado tiene como consecuencia la obligación para todas las
autoridades de adoptar las medidas necesarias a fin de que sea respetado y
garantizado dicho derecho humano, para que bajo ninguna circunstancia se ponga en
peligro el derecho a la vida de ningún gobernado.
12
Salado Osuna, Ana. La pena de muerte en derecho internacional: Una excepción al derecho a la vida. España,
Técnicos, 1999. Página 17.
40
Sobre esa misma línea de argumentación, el maestro Massini, ha señalado que
el derecho a la inviolabilidad de la vida “tiene su fundamento o justificación racional
en la inminente dignidad de la persona humana y su contenido o materia está dado
por el respeto al bien básico de la vida en cuanto modo propio de la existencia de los
entes humanos. En otras palabras, la prestación que corresponde a este derecho
consiste en una conducta; acción u omisión, de respeto y salvaguarda al bien básico
de la vida”13.
En ese sentido, el derecho a la inviolabilidad de la vida surge como
consecuencia de la dignidad de la persona y constituye una conducta de acción,
omisión, respeto y salvaguarda de la vida misma por parte de todas las autoridades
del Estado.
Así, partiendo de las dos definiciones anteriores, válidamente podemos concluir
que el derecho a LA VIDA CONSTITUYE UN DERECHO INTRÍNSECO DE LOS SERES
HUMANOS, cuyo reconocimiento en un ordenamiento jurídico trae aparejada la
obligación por parte del Estado de garantizar dicho derecho humano a través de
acciones y medidas que sean necesarias para salvaguardarlo, de modo tal que incluye
una prohibición para las autoridades estatales de poner en riesgo la vida de cualquier
persona dentro del territorio nacional. El derecho a la vida refiere a la obligación del
Estado de realizar todos y cada una de las acciones necesarias que eviten el riesgo y
que prevengan la posibilidad de riesgo.
Es así como el derecho a la vida debe ser visto como un derecho prestacional, en
el sentido de que el Estado debe de proporcionar los elementos vitales a las personas
para su disfrute. Por lo que, el Estado no sólo debe de abstenerse de actuar para
lograr su garantía, sino que a su vez debe de emprender acciones necesarias para
proteger la vida de las personas, como lo es la atención en las enfermedades de las
personas a través de los servicios médicos necesarios.
En atención a lo anterior, tiene relevancia el siguiente criterio jurisprudencial
emitido por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:
“DERECHO A LA VIDA. SU PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL. Del análisis
integral de lo dispuesto en los artículos 1o., 14 y 22 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, se desprende que al establecer, respectivamente, el
principio de igualdad de todos los individuos que se encuentren en el territorio
13
Massini, C.I. El derecho a la vida en la sistemática de los derechos humanos. Massini C.I. y Serna P. (eds).
Página 193.
41
nacional, por el que se les otorga el goce de los derechos que la propia
Constitución consagra, prohibiendo la esclavitud y todo tipo de discriminación; que
nadie podrá ser privado, entre otros derechos, de la vida, sin cumplir con la
garantía de audiencia, esto es, mediante juicio seguido ante los tribunales
previamente establecidos en el que se sigan las formalidades esenciales del
procedimiento; y que la pena de muerte sólo podrá imponerse contra los sujetos
que la propia norma constitucional señala, protege el derecho a la vida de todos
los individuos, pues lo contempla como un derecho fundamental, sin el cual no
cabe la existencia ni disfrute de los demás derechos 14.”
Es así como para el caso concreto con relación a los anteriores artículos
establecidos de donde emanan las obligaciones particulares de las autoridades
responsables, es que se sostiene que las mismas vulneran el derecho a la vida de
[***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] por las omisiones que generaría un
deterioro a su salud y a su vida, por la naturaleza misma de la enfermedad que se
trata.
Por su parte, el derecho a la integridad personal, se encuentra previsto en el
artículo 5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ya citado, el cual
otorga una protección amplia a las personas en su integridad física, moral y psíquica.
Así, el derecho a la integridad personal establece la obligación tanto al Estado
como a otros particulares de respetar la integridad física, psíquica y moral de las
personas, es decir, a través del derecho a la integridad personal se busca proteger y
resguardar a las personas en toda su extensión, tanto en su aspecto físico como
mental.
En ese sentido, el maestro Javier Alonso Galindo ha señalado que la integridad
física “implica la preservación de los órganos, partes y tejidos del cuerpo humano,
además del estado de salud de las personas así como de su salud mental y psíquica” 15.
De igual forma, continúa estableciendo que la integridad psíquica “alude a la
preservación de todas las habilidades motrices, emocionales e intelectuales” 16.
En ese sentido y respecto a la integridad moral, el maestro Javier Alonso
Galindo ha señalado que “consiste en el derecho de cada ser humano de poder
desarrollar su vida de acuerdo con sus convicciones personales” 17.
14
Época: Novena Época, registro: 187816, instancia: Pleno, tipo de Tesis: Jurisprudencia, fuente: Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XV, febrero de 2002, materia(s): Constitucional, tesis: P. /J. 13/2002,
página: 589.
15
Alonso Galindo Javier. Contenido del derecho a la Integridad Personal. Revista Derecho del Estado. 23 (1), 89-
130
16
Op. Cit.
17
Op. Cit.
42
Por otro lado, y en el mismo sentido, el maestro Daniel O´Donell ha señalado
que la integridad personal “es el bien jurídico cuya protección se busca y que
constituye el fin y objetivo primordial que instaura la prohibición de tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes” 18.
Así, de una interpretación sistemática de las definiciones recién transcritas el
derecho a la integridad personal constituye el derecho fundamental que tiene como
finalidad la protección y preservación de todas las partes del cuerpo humano, sus
habilidades motrices, emocionales e intelectuales y el derecho de cada ser humano
para poder desarrollar su vida conforme a sus convicciones personales.
Es decir, a través del derecho a la integridad personal se busca proteger y
resguardar a las personas en toda su extensión, tanto en su aspecto físico como
mental. De esta manera, el respeto al derecho a la integridad personal implica la
protección y respeto a la integridad física de cada ser humano, así como a la facultad
que tiene cada ser humano de desarrollar su vida acorde con sus convicciones
personales.
Derivado de lo anterior, resultará claro que el derecho a la integridad personal
debe entenderse como el derecho a la protección tanto del cuerpo, habilidades y
convicciones de cada ser humano.
Una vez señalado lo anterior, conviene insistir que en el orden jurídico
mexicano, los derechos a la vida y a la integridad personal se encuentran regulados
por nuestra Constitución dentro de los artículos 1º, 14 y 22. Ello es así, pues el
artículo 1º de nuestra Carta Magna establece que todos los individuos gozarán de los
derechos humanos que otorga la Constitución y los Tratados Internacionales de los
que el Estado Mexicano forma parte, los cuales no pueden restringirse ni suspenderse
sino en los casos expresamente establecidos en la misma.
Por su parte, al artículo 14 constitucional prevé el derecho fundamental de
debido proceso legal por virtud del cual, ninguna persona puede ser privada de sus
propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales
que estén previamente establecidos, en los que se respeten las formalidades
18
Daniel O´Donell. Derecho internacional de los derechos humanos. Normativa, jurisprudencia y doctrina de los
sistemas universal e interamericano, Bogota, Oficina de Colombia del Alto Comisionado de Derechos Humanos de
las Naciones Unicas, 2004, p 170.
43
esenciales del procedimiento y sea conforme las leyes expedidas con anterioridad al
hecho.
El artículo 22 de nuestra Carta Magna establece que en México se encuentra
prohibida la pena de muerte, mutilación, infamia, marca, azotes, palos y tormento de
cualquier especie.
En concordancia con lo anterior, los artículos 4 y 5 de la Convención Americana
de Derechos Humanos, de la que México es parte, establecen que toda persona tiene
derecho a la vida, así como a la integridad personal, entendida como el respeto a su
integridad física, psíquica y moral.
De la misma manera, los artículos 6 y 7 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos prevén que cada ser humano tiene derecho a la vida y establecen la
prohibición de que sean privados arbitrariamente, así como también el derecho a la
integridad personal y física al señalar que nadie podrá ser sometido a torturas, penas
o tratos crueles.
En ese sentido, si bien los derechos a la vida y a la integridad física no se
encuentran previstos expresamente en un precepto constitucional, sí se encuentran
previstos en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano es parte,
aunado a que de una interpretación sistemática de los artículos 1, 14 y 22 de nuestra
Carta Magna, 4 y 5 de la Convención Americana de Derechos Humanos, así como 6 y
7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, se desprende la obligación
por parte del Estado Mexicano de proteger el cuerpo de las personas, sus habilidades
motrices, sus convicciones y su vida misma, de tal forma que ni los gobernados,
ni las autoridades mismas tomen determinaciones que atenten contra
dichos bienes jurídicos.
Derivado de lo anterior, los derechos a la vida y a la integridad personal no sólo
implican la obligación por parte del Estado y de las autoridades de respetarlos, sino
también la obligación de adoptar todas las medidas apropiadas para
garantizarlos.
Dicha cuestión, ha sido corroborada por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en el Caso Cantoral Huamaní y García Santa Cruz Vs. Perú. Excepción
44
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 10 de julio de 2007 , en el que
señaló que es obligación del estado, garantizar los derechos consagrados en los
artículos 4, 5 y 7 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Para una mayor
referencia, se transcribe la parte medular de la resolución dictada en dicho caso:
“100. Tal como fue indicado, además del deber de respetar los derechos
consagrados en la Convención, el Estado también tiene el deber de
garantizar tales derechos. La Corte ha establecido que “una de las condiciones
para garantizar efectivamente los derechos a la vida, a la integridad y a la libertad
personales es el cumplimiento del deber de investigar las afectaciones a los mismos,
que se deriva del artículo 1.1 de la Convención en conjunto con el derecho sustantivo
que debe ser amparado, protegido o garantizado”
101. El deber de garantizar implica la obligación positiva de adopción, por
parte del Estado, de una serie de conductas, dependiendo del derecho
sustantivo específico de que se trate. En el presente caso, cuyos hechos se
refieren a la privación ilegítima de la libertad de Saúl Cantoral Huamaní y Consuelo
García Santa Cruz, seguida del sometimiento a un tratamiento violatorio de su
integridad personal y su posterior ejecución, la obligación de garantizar los derechos
protegidos en los artículos 4, 5 y 7 de la Convención conlleva el deber de investigar los
hechos que afectaron tales derechos sustantivos.”
Así, resultará claro que tal como lo ha señalado la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, el derecho a la vida y a la integridad personal no sólo implica la
obligación por parte del Estado de respetar los derechos consagrados, sino también la
obligación de garantizar la protección de dichos derechos.
Dicho criterio, también fue corroborado por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia en su
sentencia de Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones de Sentencia de 30 de
noviembre de 2012, en cuya resolución expresamente se señaló que los derechos a la
vida e integridad personal no sólo implican que el Estado debe respetarlos, sino que,
además, debe adoptar todas las medidas apropiadas para garantizarlos.
Para una mayor referencia, se transcribe la parte conducente de la resolución
dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso Masacre de
Santo Domingo Vs. Colombia, de fecha 30 de noviembre de 2012, a continuación:
“188. Con respecto a los derechos a la vida y a la integridad personal, la
Corte reitera que los mismos no sólo implican que el Estado debe
respetarlos, sino que, además, requiere que el Estado adopte todas las
medidas apropiadas para garantizarlos, en cumplimiento de su deber general
establecido en el artículo 1.1 de la Convención Americana. Con respecto a lo anterior el
Tribunal ha señalado que, de las obligaciones generales de respetar y garantizar los
derechos que establece el artículo 1.1 de la Convención Americana, derivan deberes
especiales determinables en función de las particulares necesidades de protección del
sujeto de derecho, ya sea por su condición personal o por la situación específica en
que se encuentre. Además, la Corte ha establecido también que la responsabilidad
internacional del Estado se funda en actos u omisiones de cualquier poder u órgano de
45
éste, independientemente de su jerarquía, que sean violatorios de los derechos y
obligaciones contenidos en la Convención Americana.
189. En lo que se refiere a la obligación de respeto, la primera asumida por los Estados
Parte, en los términos del citado artículo implica necesariamente la noción de la
restricción al ejercicio del poder estatal. Por otro lado, en cuanto a la obligación
de garantía, la Corte ha establecido que ésta puede ser cumplida de diferentes
maneras, en función del derecho específico que el Estado deba garantizar y de las
particulares necesidades de protección. Esta obligación implica el deber de los
Estados de organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las
estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder
público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y
pleno ejercicio de los derechos humanos. Como parte de dicha obligación, el
Estado está en el deber jurídico de “prevenir, razonablemente, las
violaciones de los derechos humanos, de investigar seriamente con los medios a
su alcance las violaciones que se hayan cometido dentro del ámbito de su jurisdicción
a fin de identificar a los responsables, de imponerles las sanciones pertinentes y de
asegurar a la víctima una adecuada reparación”.”
Derivado de todo lo anterior, efectivamente, el derecho humano a la vida y a la
integridad personal implican el reconocimiento que hace el Estado de dichos derechos,
pero también la obligación que tiene de adoptar todas las medidas necesarias
para garantizarlos, de tal forma que organice todos los aparatos del Estado
y las estructuras que integran el poder público, de manera tal que sean
capaces de garantizar el pleno ejercicio y goce de dichos derechos
humanos.
Resulta aplicable la siguiente tesis emitida por nuestra Suprema Corte de
Justicia de la Nación:
“DERECHOS A LA VIDA Y A LA INTEGRIDAD PERSONAL. SU VIOLACIÓN
GENERA EL DEBER DEL ESTADO DE INVESTIGAR EFECTIVAMENTE LOS
HECHOS RESPECTIVOS.
Los derechos a la vida y a la integridad personal imponen al Estado tanto la
obligación de que los agentes públicos y los particulares se abstengan de
afectarlos (dimensión sustantiva), como la de PREVENIR, PROTEGER Y
SANCIONAR SU POSIBLE AFECTACIÓN POR PARTE DE AUTORIDADES
Y/O PARTICULARES (DIMENSIÓN PROCESAL); es decir, tales derechos
no sólo presuponen que ninguna persona sea privada de su vida
arbitrariamente (obligación negativa), sino que además requieren que el
Estado adopte todas las medidas apropiadas para preservarlos (obligación
positiva), conforme al deber de garantizar su pleno y libre ejercicio, lo cual implica no
sólo la necesidad de que se inicien las averiguaciones para determinar a los sujetos
involucrados en su violación, sino que tales procedimientos se lleven con diligencia,
cuidado, profundidad y profesionalismo, a fin de que puedan constituir lo que la
doctrina y la jurisprudencia llaman "investigaciones efectivas", que realmente lleven a
identificar a los responsables, seguirles el procedimiento legalmente establecido en el
que se reúnan las suficientes probanzas para que, en su caso, puedan ser
justificadamente sancionados. Esto es así, toda vez que la omisión de reprimir esas
conductas abusivas se traduce en un quebrantamiento constitucional por inacción,
injusticia para las víctimas e impunidad, lo cual lacera no sólo a la víctima de la
violación de que se trate, sino también a la sociedad. (…)”
46
En ese sentido, tal como lo señala la tesis anterior, el reconocimiento del
derecho a la vida y a la integridad personal que existen en México, imponen al Estado
la obligación de adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que los mismos
no sean afectados, si como de “PREVENIR, PROTEGER Y SANCIONAR SU POSIBLE
AFECTACIÓN POR PARTE DE AUTORIDADES Y/O PARTICULARES (DIMENSIÓN
PROCESAL)”.
Así, en los Estados Unidos Mexicanos, los derechos a la vida e integridad
personal constituyen un derecho subjetivo que se desprende de lo previsto en los
artículos 1º, 14 y 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 4 y 5
de la Convención Americana de Derechos Humanos, así como 6 y 7 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, al establecer por un lado el
reconocimiento de dichos derechos, y por el otro, la obligación de las autoridades del
Estado de adoptar todas las medidas necesarias para preservarlos.
De esta manera, tal como lo ha señalado nuestra Suprema Corte de Justicia de
la Nación, el hecho de que nuestra Carta Magna proteja los derechos humanos a la
vida e integridad personal, lleva necesariamente aparejada la obligación del Estado,
en todos sus niveles de gobierno y a través de todos sus órganos, de adoptar todas y
cada una de las medidas necesarias para salvaguardar y garantizar el respeto a la vida
misma, así como prevenir proteger y sancionar su posible afectación.
Así, cualquier decisión, acción u omisión que sea tomada o realizada
por un órgano del Estado mexicano debe necesariamente partir de la base
de que el Estado se encuentra constreñido a adoptar todas y cada una de las
medidas necesarias para proteger, salvaguardar y prevenir posibles
afectaciones a la vida de sus habitantes.
Derivado de todo lo anterior, resultará completamente claro para su Señoría
que el derecho humano a la vida y a la integridad personal implican el reconocimiento
que hace el Estado de dichos derechos, pero también la obligación que tiene de
adoptar todas las medidas necesarias para garantizarlos, de tal forma que organice
todos los aparatos del Estado y las estructuras que integran el poder público, de
manera tal que sean capaces de garantizar el pleno ejercicio y goce de dichos
derechos humanos, así como prevenir, y sancionar su posible afectación.
47
Así, cualquier decisión, acción u omisión que sea tomada o realizada por un
órgano del Estado mexicano debe necesariamente partir de la base de que el Estado
se encuentra constreñido a adoptar todas y cada una de las medidas necesarias para
proteger y salvaguardar la vida de sus habitantes.
Por lo anterior, en el caso, las omisiones reclamadas son inconstitucionales al
ser violatorios al derecho humano a la vida e integridad física, toda vez que las
autoridades a través de dichas omisiones están NEGANDO / NO ESTÁN brindando el
derecho de acceso y disponibilidad a medicamentos/tratamiento, con el
objeto de alcanzar el disfrute de su derecho humano a la salud, implicando
que no se está salvaguardando la vida de la parte quejosa, al no brindarle el
tratamiento / medicamento que se requiere para que se garantice su salud
y en consecuencia proteger su vida e integridad física.
Es decir, las autoridades responsables han sido omisas de realizar los
procedimientos de compra necesarios para garantizar el aprovisionamiento de
medicamentos y con ello la debida atención del padecimiento de esta parte quejosa.
Lo anterior, aunado a que resulta procedente hacer valer los siguientes criterios
emitidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que refieren al
derecho a la vida como un prerrequisito para el goce de los demás derechos
humanos, de tal forma que no puede concluirse que en la especie, se reclama la
protección del multicitado derecho:
En el caso Cruz Sánchez y otros vs. Perú, en la resolución de Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia de 17 de abril de 2015, la
Corte Interamericana de Derechos Humanos dispuso:
“(…) B. Consideraciones de la Corte
B.1 El derecho a la vida y la evaluación sobre el uso de la fuerza en las circunstancias y
el contexto de los hechos del caso
257. La Corte recuerda que el artículo 4.1 de la Convención Americana establece que
toda persona tiene derecho a que se respete su vida. La Corte ha indicado en
reiteradas ocasiones que el derecho a la vida ocupa un lugar fundamental en la
Convención Americana, por ser el presupuesto esencial para el ejercicio de los demás
derechos. De conformidad con el artículo 27.2 de la Convención, este derecho forma
parte del núcleo inderogable, pues se encuentra reconocido como uno de los derechos
que no puede ser suspendido en casos de guerra, peligro público u otras amenazas a la
independencia o seguridad de los Estados Partes.
48
258. La observancia del artículo 4, relacionado con el artículo 1.1 de la Convención
Americana, no sólo presupone que ninguna persona sea privada de su vida
arbitrariamente (obligación negativa), sino que además requiere que los Estados
adopten todas las medidas apropiadas para proteger y preservar el derecho a
la vida (obligación positiva) 309, conforme al deber de garantizar el pleno y
libre ejercicio de los derechos de todas las personas bajo su jurisdicción.
259. En consecuencia, los Estados tienen la obligación de garantizar la creación de las
condiciones que se requieran para que no se produzcan violaciones de ese derecho
inalienable y, en particular, el deber de impedir que sus agentes atenten contra el
mismo. Esta protección activa del derecho a la vida por parte del Estado no sólo
involucra a sus legisladores, sino a toda institución estatal y a quienes deben
resguardar la seguridad, sean éstas sus fuerzas de policía o sus fuerzas armadas. (…)”
De la misma manera, en el caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa vs.
Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia de 29 de marzo de 2006, la
misma Corte dispuso:
“(…) 150. El derecho a la vida es un derecho humano fundamental, cuyo
goce pleno es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás
derechos humanos 203. De no ser respetado, todos los derechos carecen de
sentido. En razón de dicho carácter, no son admisibles enfoques restrictivos del
mismo 204. De conformidad con el artículo 27.2 de la Convención este derecho
forma parte del núcleo inderogable, pues se encuentra consagrado como uno de los
que no puede ser suspendido en casos de guerra, peligro público u otras amenazas a
la independencia o seguridad de los Estados Partes. (…)”
Conforme a lo anterior, resulta evidente que existe la obligación por parte del
Estado Mexicano de proteger el cuerpo de las personas, sus habilidades motrices, sus
convicciones y su vida misma, de tal forma que ni los gobernados, ni las
autoridades mismas tomen determinaciones que atenten y/o puedan llegar
a atentar contra dichos bienes jurídicos. Esto, no sólo implican la obligación por
parte del Estado y de las autoridades de respetarlos, sino también la obligación de
adoptar todas las medidas apropiadas para garantizarlos y prevenir su
posible contradicción.
Asimismo, en el caso de la corte Corte IDH. Caso Cuscul Pivaral y otros
Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de agosto de 2018. Serie C No. 359, establece que los Estados
son responsables de velar por el derecho a la integridad personal de las personas
contenido en el artículo 5.1. de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
pues debe proporcionarles un tratamiento médico adecuado, en los términos literales
siguientes:
“(…) 163. En relación con lo anterior, la Corte tiene por acreditado que 46
presuntas víctimas sufrieron secuelas físicas y psíquicas como resultado de su
condición como personas que viven con VIH. De esta forma, por las mismas
razones que fueron mencionadas en el acápite anterior (supra párrs. 119 y
126), el Tribunal advierte la existencia de un nexo causal entre la falta
49
de un adecuado tratamiento médico de las presuntas víctimas, y las
secuelas físicas y psíquicas que sufrieron como personas que viven con
el VIH. En efecto, el Estado, al no asegurar una terapia antirretroviral,
realizar las pruebas diagnóstico correspondientes, y proveer apoyo
social, lo cual habrían permitido a las presuntas víctimas mitigar o
eliminar los factores endógenos y exógenos que fueron causa de
sufrimientos físicos y psíquicos derivados de su condición como
personas que viven con el VIH, es responsable por la vulneración a su
derecho a la integridad personal. En consecuencia, el Estado es responsable
por la violación al deber de garantía del derecho a la integridad
personal contenido en el artículo 5.1 de la Convención Americana en
perjuicio de 46 presuntas víctimas del caso. Respecto al resto de las
presuntas víctimas, la Corte carece de elementos para determinar si sufrieron
secuelas físicas o psíquicas como personas que viven con el VIH. (…)”
Es de esta manera como se desprende que las autoridades responsables se
encuentran obligadas a garantizar los servicios de salud de manera integral como lo es
la atención médica a favor de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] incluyendo
todo tipo de estudios o medicamentos para el tratamiento que padece, ya que de no
ser así se pone en riesgo la salud, integridad y vida de mi menor hijo.
Como su Señoría no podrá dejar de advertir, del marco constitucional y
convencional recién aludido, mi menor hijo tiene el derecho a recibir de las
autoridades responsables los medicamentos necesarios para tratar su enfermedad, así
como la atención médica necesaria para que dichos medicamentos le ayuden a
mejorar su salud.
Sin embargo, derivado de la omisión por parte de las responsables en proveer
los insumos necesarios para salvaguardar la salud del quejoso, se evidencia la
violación directa a derechos fundamentales. Las omisiones de las responsables ponen
en riesgo la salud, integridad y la vida de este impetrante.
De ahí que el Juzgador como protector de los derechos humanos consagrados
en la Constitución Federal y en Tratados Internacionales, tenga las más amplias
facultades para instruirles a las autoridades que suministren los medicamentos y los
tratamientos necesarios de manera gratuita a mi menor hijo, a efecto de salvaguardar
sus derechos fundamentales a la vida, integridad física y a la salud.
Es así como a partir de lo expuesto en este apartado con relación a las
omisiones que se reclaman en el presente escrito inicial, es que se concluye que las
50
autoridades responsables vulneran los derechos humanos a la vida, integridad física y
a la salud con relación al derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud. Ello,
pues son omisas en proporcionar los servicios médicos de manera integral a fin de que
distribuyan los medicamentos necesarios para que [***NOMBRE DE LA PARTE
QUEJOSA***] atienda su padecimiento, esto considerando que tales insumos tienen
como objetivo proteger y restaurar la salud del mismo.
Por lo expuesto en estos conceptos de violación, es que se solicita el Amparo y
la protección de la Justicia Federal de su Señoría en favor [***NOMBRE DE LA PARTE
QUEJOSA***].
SEGUNDO. Las omisiones reclamadas vulneran el principio de
progresividad en su vertiente de no regresividad en relación con el principio
de legalidad en perjuicio de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***]
En el presente apartado se procederá a demostrar que las omisiones reclamadas
resultan violatorias al principio de progresividad en su vertiente de no regresividad de
cara al principio de legalidad consagrado en los artículos 1°, 14 y 16 de la Constitución
Federal.
Para ello, (i) se realizará un análisis general de la forma en la que la Suprema
Corte ha estudiado violaciones a los Derechos Económicos Sociales y Culturales y a las
obligaciones positivas del Estado en general, (ii) se detallarán los alcances del
principio de no regresividad y legalidad, para (iii) finalmente demostrar que el Estado
ha violado sus obligaciones en relación a los derechos a la salud, vida e integridad
personal del quejoso en relación con el principio de no regresividad de los derechos de
cara al principio de legalidad.
A. De los principios de progresividad en su vertiente de no regresividad,
legalidad y seguridad jurídica.
Como señaló la Suprema Corte en el amparo en revisión 566/2015, para
determinar si ha habido un incumplimiento por parte de las autoridades respecto de
un determinado derecho social, debe de analizarse de manera sucesiva: (1) si las
autoridades han garantizado el núcleo esencial del derecho, (2) si se han adoptado
políticas razonables para, de manera progresiva, alcanzar el pleno ejercicio del
derecho en cuestión y (3) no adoptar medidas regresivas sin una estricta justificación
constitucional.
51
En dicha sentencia se lee:
De acuerdo con lo expuesto anteriormente, puede decirse que existe una distinción
entre distintos niveles de protección en los derechos sociales: (i) un núcleo esencial
que protege la dignidad de las personas e impone al Estado obligaciones de
cumplimiento inmediato e ineludible en caso de una vulneración; (ii) cuando se
sobrepase ese núcleo esencial, un deber de alcanzar progresivamente la plena
realización del derecho; y (iii) un deber de no adoptar injustificadamente medidas
regresivas.19
La omisión reclamada vulnera el núcleo esencial de los derechos a la salud, vida
e integridad, además de que no garantiza una progresividad en el goce. En el
presente concepto de violación nos enfocaremos en el principio de progresividad en su
vertiente de no regresividad.
A efecto de exponer el principio en cuestión, resulta fundamental tener en
cuenta texto del artículo 1° constitucional, cuyo tenor literal es el siguiente:
Artículo 1°. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los
derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales
de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su
protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y
bajo las condiciones que esta Constitución establece.
(…)
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la
obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia,
indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir,
investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los
términos que establezca la ley.
(…)
La disposición en cita contiene el mandato a todas las autoridades de promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos bajo los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Establece que, ante su
transgresión, el Estado deberá ordenar la adecuada reparación en favor de los
gobernados.
En el mismo sentido, el artículo 2.1 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales señala:
Artículo 2
1. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a adoptar
medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los
recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los
medios apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la
plena efectividad de los derechos aquí reconocidos.
[Énfasis añadido]
19
Idem.
52
Por su parte, el artículo 1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana
sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
“Protocolo de San Salvador” señala:
Artículo 1
Obligación de Adoptar Medidas
Los Estados partes en el presente Protocolo Adicional a la Convención Americana
sobre Derechos Humanos se comprometen a adoptar las medidas necesarias
tanto de orden interno como mediante la cooperación entre los Estados,
especialmente económica y técnica, hasta el máximo de los recursos disponibles
y tomando en cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y
de conformidad con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos
que se reconocen en el presente Protocolo.
[Énfasis añadido]
De igual forma, el artículo 26 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos dispone lo siguiente:
Artículo 26. Desarrollo Progresivo
Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno
como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica,
para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se
derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y
cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos,
reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles,
por vía legislativa u otros medios apropiados.
[Énfasis añadido]
El principio de progresividad impone la obligación de los estados de adoptar
medidas hasta el máximo de los recursos disponibles para lograr progresivamente la
plena efectividad de los derechos humanos. Concretamente, a través de este principio,
todas las autoridades del Estado Mexicano, en el ámbito de su competencia, están
constreñidas a incrementar el grado de tutela en la promoción, respeto, protección y
garantía de los derechos humanos.
De manera correlativa, les está impedido adoptar medidas que, sin plena
justificación constitucional, disminuyan el nivel de la protección a los derechos
humanos de quienes se someten al orden jurídico del Estado Mexicano, es decir, el
principio de progresividad impone un deber correlativo de no regresividad.20
En este sentido, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en su
Observación General No. 3, señaló que en virtud del principio de progresividad de los
derechos humanos:
20
Ver Tesis Jurisprudencial Tesis: 2a./J. 35/2019 (10a.) de Rubro “PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD DE LOS
DERECHOS HUMANOS. SU NATURELA Y FUNCIÓN EN EL ESTADO MEXICANO”.
53
(…) todas las medidas de carácter deliberadamente retroactivo en este aspecto
requerirán la consideración más cuidadosa y deberán justificarse plenamente por
referencia a la totalidad de los derechos previstos en el Pacto y en el contexto del
aprovechamiento pleno del máximo de los recursos de que se disponga.
Al respecto, la Suprema Corte en el Amparo en Revisión 566/2015 señaló que el
mandato de la no regresividad implica que:
(…) una vez alcanzado un determinado nivel de satisfacción de los derechos
económicos, sociales y culturales, el Estado está obligado a no dar marcha atrás, de
modo que las prestaciones concretas otorgadas en un momento determinado
constituyen el nuevo estándar mínimo a partir del cual debe seguirse avanzando hacia
la satisfacción plena de tales derechos.
Y que:
(…) en la adopción de medidas que resulten regresivas, corresponde al Estado
justificar con información suficiente y argumentos pertinentes la necesidad de dar un
paso regresivo en el desarrollo de un derecho social. En tal sentido, la
constitucionalidad de una medida regresiva en materia de derechos económicos,
sociales y culturales depende de que supere un test de proporcionalidad, lo que
significa que la medida debe perseguir un fin constitucionalmente válido, además de
idónea, necesaria y proporcional en sentido estricto.
En consecuencia, las medidas regresivas se encuentran prohibidas salvo que el
Estado pueda justificar que la medida debe perseguir un fin constitucionalmente
válido, que es idónea, necesaria y proporcional en sentido estricto.
Por su parte, los artículos 14 y 16 de la Constitución Federal consagran los
derechos fundamentales de legalidad y seguridad jurídica, cuyo núcleo de protección
comprende el conjunto general de requisitos a que debe sujetarse la actividad estatal
para generar una afectación válida en la esfera jurídica de los particulares.
La función de estos derechos fundamentales es la previsibilidad, esto es, que los
gobernados puedan anticipar con base en un sistema normativo preestablecido, las
consecuencias de sus actos, confiando en que las autoridades aplicarán el marco
normativo de manera coherente y razonable, dejando de lado la posibilidad de una
actuación estatal arbitraria.
El principio que subyace es el de prohibición de la arbitrariedad, esto es, la
exigencia de que cada acto que potencialmente pueda afectar la esfera jurídica de los
sujetos regulados esté respaldado en el ordenamiento jurídico, constituyendo esto la
norma de clausura del sistema de cara a las autoridades.
Lo anterior significa que las autoridades únicamente pueden hacer aquello que
expresamente les está ordenado o facultado por las leyes, en el entendido de que
éstas materializan la voluntad general, por lo que cualquier acto -destacadamente los
54
de tipo administrativo- que no encuentre respaldo en una norma de esta jerarquía,
debe tacharse de arbitrario y, en consecuencia, expulsarse del orden normativo.
En este sentido, la previsibilidad en las normas, en tanto componente del
principio de legalidad y de seguridad jurídica, no solamente habla por un elemento
meramente formal en su confección, sino también da cuenta de una característica
implícitamente sustantiva y relevante en su función: poner límites a la arbitrariedad
mediante el establecimiento de normas respecto de las cuales los gobernados o
sujetos obligados conocen con antelación su perímetro y expectativas de aplicación. 21
Por tanto, la garantía de seguridad jurídica es un principio que atraviesa e
informa de manera transversal la estructura del Estado de Derecho, abarcando varias
dimensiones que, en su concepción más esencial, supone una garantía de certeza del
actuar estatal.
El principio de seguridad jurídica implica que todo acto de autoridad debe estar
debidamente fundado y motivado, situación que va de la mano con la certeza jurídica
que se genera para el gobernado al tener pleno conocimiento de la posibilidad de
actuar de la autoridad, así como de las consecuencias jurídicas de los hechos o actos
que lleve a cabo.
Por tanto, la seguridad jurídica se expresa en mandatos de carácter claro y
formal con respecto a la actuación de los órganos estatales, con el objetivo de
respetar y preservar las libertades de los gobernados.
Estos principios son respetados cuando las normas que facultan a las autoridades
administrativas para actuar en determinado sentido encauzan el ámbito de esa
actuación, a fin de que, por un lado, el gobernado conozca cuál será la consecuencia
jurídica de los actos que realice y, por otro, que el actuar de la respectiva autoridad se
encuentre acotado. Esto de tal manera que la posible afectación a la esfera jurídica de
los gobernados no resulte caprichosa o arbitraria.
Así, el Alto Tribunal fijó criterio en el sentido de la relevancia que entraña la
garantía de seguridad jurídica contenida en los artículos 14 y 16 de la Constitución
Federal, esto es, que las normas que facultan a las autoridades para actuar en
determinado sentido deben contener los elementos mínimos que permitan al particular
hacer valer su derecho y conocer las consecuencias jurídicas de los actos que realice.
21
Véase: LON L. FULLER (1958) Positivism and Fidelity to Law – A Reply to Professor Hart, 71. Harv. L. Rev. 630.
55
En el otro extremo, que el actuar de la autoridad no resulte arbitrario, sino limitado y
acotado.22
B. Violación en la especie.
Ahora bien, se aduce la violación al principio de progresividad en su vertiente de
no regresividad, toda vez que las autoridades responsables deciden suspender sin
justificación alguna la ejecución de un servicio encaminado a proteger y alcanzar el
mayor nivel posible de salud.
Ello pues, no existe una justificación estrictamente constitucional que dé lugar a
tal regresión o marcha hacia atrás en la protección del núcleo esencial de los derechos
fundamentales a la salud, vida, integridad personal y dignidad humana.
Es decir, resulta violatorio del principio de progresividad en su vertiente de no
regresividad, pues se pretende -con la omisión reclamada- retrotraer un grado de
protección al amparo del artículo 4 de la Constitución Federal, sin plena justificación
constitucional, pues las autoridades responsables no han externado las razones por las
cuales sin justificación alguna se ha suspendido el tratamiento al quejoso, situación
que desde luego lo coloca en un estado de peligro inminente para su salud y vida.
En efecto, la medida deliberativa retroactiva traducida en la omisión de continuar
prestando el tratamiento los servicios de salud materia de reclamo, no se funda en
consideración o justificación alguna, por el contrario, las autoridades responsables
optaron por simplemente suspender la entrega de medicamentos, sin siquiera dar una
explicación.
Así, la omisión reclamada es inconstitucional, pues se traduce en una regresión
al nivel de protección y/o satisfacción de los derechos a la salud, integridad personal,
vida y dignidad en detrimento de esta parte quejosa. El impacto de esta violación es
tal que anula el núcleo esencial de los derechos que han sido reclamados por esta
parte quejosa.
Lo anterior es así, pues si bien la teoría constitucional y los criterios, tanto del
Alto Tribunal como de la CIDH, nos refieren que las prestaciones concretas otorgadas
en un momento determinado constituyen el nuevo estándar mínimo a partir del cual
debe seguirse avanzando hacia la satisfacción plena de tales derechos, en la especie
las autoridades responsables le arrebatan al quejoso el pleno goce de sus derechos
fundamentales a la salud, vida, integridad personal y dignidad humana.
22
GARANTÍA DE SEGURIDAD JURÍDICA. SUS ALCANCES. [J]; 9a. Época; 2a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo
XXIV, Octubre de 2006; Pág. 351. 2a./J. 144/2006.
56
Se acredita también la violación al principio de progresividad en su vertiente de
no regresividad de cara a los principios de legalidad y seguridad jurídica, pues no
obstante el Décimo Primero Transitorio del Decreto por el que se reforman y adicionan
diversas disposiciones de la Ley General de Salud y de la Ley de los Institutos
Nacionales de Salud, publicado en el DOF el pasado 29 de noviembre de 2019, intenta
preservar el núcleo esencial de los derechos a la salud, vida, integridad personal y
dignidad humana, las autoridades responsables han sido omisas de continuar con la
prestación de los servicios de salud en perjuicio de esta quejosa. A saber:
Décimo Primero. Las personas que, a la entrada en vigor del presente Decreto
cuenten con afiliación vigente al Sistema de Protección Social en Salud,
continuarán en pleno goce de los derechos que les correspondan.
Es decir, la omisión reclamada violenta el principio de legalidad y seguridad
jurídica y, con ello, al principio de progresividad en su vertiente de no regresividad,
pues lejos de dotar de certeza a esta quejosa -como el décimo primero transitorio
pretende-, retrotrae a la quejosa a un status quo violatorio del orden constitucional y
convencional.
En conclusión, las omisiones reclamadas tienen efectos regresivos a la salud e
integridad personal del quejoso, protegidos por los artículos 1° y 4° de la Constitución
Federal, así como de los artículos 22 y 25 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, 2 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, 1.1, 3, 5 y 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 10 del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
En razón de lo expuesto, se solicita de su Señoría conceda el amparo y
protección de la justicia de la unión a esta parte quejosa, para efectos de que se
restituya el goce de los derechos fundamentales a la vida, salud, integridad personal y
dignidad humana y, en consecuencia, otorgue el tratamiento que se le venía
otorgando previo a la omisión reclamada.
VIII. SUSPENSIÓN DE LOS ACTOS Y OMISIONES RECLAMADAS
En otro orden de ideas, en este apartado expongo respetuosamente los
razonamientos por los cuales su Señoría debe de decretar la suspensión de plano de
los actos reclamados:
El artículo 107, fracción X, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos prevé:
57
“ARTÍCULO 107. Las controversias de que habla el artículo 103 de esta
Constitución, con excepción de aquellas en materia electoral, se sujetarán a los
procedimientos que determine la ley reglamentaria, de acuerdo con las bases
siguientes: [...] X. Los actos reclamados podrán ser objeto de suspensión
en los casos y mediante las condiciones que determine la ley
reglamentaria, para lo cual el órgano jurisdiccional de amparo, cuando la
naturaleza del acto lo permita, deberá realizar un análisis ponderado de la
apariencia del buen derecho y del interés social. Dicha suspensión deberá
otorgarse respecto de las sentencias definitivas en materia penal al comunicarse la
promoción del amparo, y en las materias civil, mercantil y administrativa, mediante
garantía que dé el quejoso para responder de los daños y perjuicios que tal
suspensión pudiere ocasionar al tercero interesado. La suspensión quedará sin
efecto si éste último da contragarantía para asegurar la reposición de las cosas al
estado que guardaban si se concediese el amparo y a pagar los daños y perjuicios
consiguientes; [...]”
[Énfasis propio]
Por su parte la Ley de Amparo se prevé:
“Artículo 125. La suspensión del acto reclamado se decretará de oficio o
a petición del quejoso.”
“ARTÍCULO 126. La suspensión se concederá de oficio y de plano cuando se
trate de actos que importen peligro de privación de la vida, ataques a la
libertad personal fuera de procedimiento, incomunicación, deportación o expulsión,
proscripción o destierro, extradición, desaparición forzada de personas o alguno de
los prohibidos por el artículo 22 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, así como la incorporación forzosa al Ejército, Armada o
Fuerza Aérea nacionales. En este caso, la suspensión se decretará en el auto de
admisión de la demanda, comunicándose sin demora a la autoridad responsable,
por cualquier medio que permita lograr su inmediato cumplimiento. La suspensión
también se concederá de oficio y de plano cuando se trate de actos que tengan o
puedan tener por efecto privar total o parcialmente, en forma temporal o
definitiva, de la propiedad, posesión o disfrute de sus derechos agrarios a los
núcleos de población ejidal o comunal.”
[Énfasis propio]
Derivado de la lectura de los preceptos anteriores, se desprende que para la
concesión de la suspensión de plano es necesario que el asunto que se trata se
encuentre en peligro la vida de una persona, tal como acontece en el presente caso,
pues, la atención médica que requiere [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] es
necesaria de forma ininterrumpidamente para que la enfermedad que padece no
provoque la muerte de las personas. Asociado esto a que como se describió, la
enfermedad que padece mi menor hijo [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***] es
un tipo de cáncer que al no ser atendido de forma inmediata y con los tratamientos y
medicamentos provoca la muerte.
De esta manera se concluye que todos aquellos asuntos en los que se vea en
riesgo la integridad física de una persona y por consiguiente su vida, merecen que la
suspensión sea otorgada de oficio.
En ese orden de ideas, enseguida se transcriben diversos criterios relacionados
con la suspensión de plano de asuntos como el que se le expone a su Señoría:
58
Al respecto, los Tribunales Colegiados han sostenido que conforme a lo
dispuesto en el artículo 4° constitucional, el Estado tiene como obligación el brindar
los servicios y prestaciones para garantizar el más alto nivel de protección a la salud
de las personas mediante el otorgamiento de medicamentos, entre diversas
cuestiones, por lo que en el juicio de amparo indirecto en donde el quejoso reclame la
omisión de otorgar los servicios médicos para el tratamiento de una enfermedad que
pone en peligro su vida, resulta procedente conceder la suspensión de plano,
en términos de lo que establece el artículo 126 de la Ley de Amparo, tal y como
acontece en el presente asunto.
En ese orden de ideas, se solicita la suspensión de plano para efecto de que de
inmediato las autoridades proporcionen la atención médica debida y urgente
requerida, así como al seguimiento y comunicación exacta de los procedimientos que
se deben aplicar, junto con los medicamentos y tratamiento necesarios, a efecto de
que se garantice la salvaguarda de los derechos humanos a la salud y a la vida del
quejoso.
“SUSPENSIÓN EN EL AMPARO INDIRECTO. DEBE DECRETARSE DE
OFICIO Y DE PLANO CUANDO EL QUEJOSO RECLAMA AFECTACIÓN AL
DERECHO A LA SALUD Y PRECISARSE CON EXACTITUD SUS EFECTOS,
LOS CUALES DEBEN INCLUIR LA ATENCIÓN MÉDICA DEBIDA Y URGENTE
REQUERIDA. El derecho mencionado, tutelado por el artículo 4o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos conlleva, entre otras, la
obligación del Estado de brindar los servicios y prestaciones para garantizar el más
alto nivel de protección a la salud de las personas (mediante atención médica,
tratamiento, medicamentos, rehabilitación, otorgamiento de licencias médicas,
etcétera). Por tanto, cuando en el amparo indirecto se reclame la omisión de
otorgar los servicios médicos para el tratamiento de una enfermedad que pone en
peligro la vida del quejoso, debe decretarse la suspensión de plano, en términos
del artículo 126 de la Ley de Amparo, y los efectos de esa medida deben
precisarse con claridad, a fin de vincular a la autoridad a proporcionar la atención
médica debida y urgente requerida, así como al seguimiento y comunicación
exacta de los procedimientos que se deben aplicar, junto con los medicamentos y
tratamiento necesarios e, incluso, las licencias médicas que legalmente procedan,
para garantizar plenamente el derecho a la salud.”
De igual forma, los Tribunales Colegiados sostienen que cuando el quejoso
reclame la omisión de suministrar los medicamentos necesarios para su tratamiento
médico y, por tanto, solicite la suspensión, es procedente concederla si de la
ponderación de la apariencia del buen derecho y la no afectación al interés social, se
advierte que con el otorgamiento de la medida cautelar no se sigue perjuicio al
interés social no se contravienen disposiciones de orden público, pues realizar lo
contrario podría implicar un deterioro irreversible en el quejoso o peor aún
pone en grave riesgo su vida, actualizándose el peligro en la demora.
“SUSPENSIÓN DEFINITIVA EN EL AMPARO PROMOVIDO CONTRA LA
OMISIÓN DE UN ORGANISMO DE SEGURIDAD SOCIAL DE MINISTRAR
UN MEDICAMENTO. PROCEDE CONCEDERLA CON EFECTOS
59
RESTITUTORIOS Y ORDENAR A LA AUTORIDAD RESPONSABLE QUE LO
SUMINISTRE A LA QUEJOSA. La protección de la salud constituye un derecho
fundamental que el Estado está obligado a garantizar y que está tutelado por los
artículos 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 25 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, y 12 del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de los cuales se advierte que los
servicios básicos de salud consisten, entre otros aspectos, en la disponibilidad de
medicamentos y otros insumos esenciales para la salud, para cuyo efecto habrá un
cuadro básico y catálogo de insumos del sector salud. Por otra parte, conforme al
artículo 147 de la Ley de Amparo, cuando proceda conceder la suspensión de los
actos reclamados, de ser jurídica y materialmente posible, el órgano jurisdiccional
podrá restablecer provisionalmente al quejoso en el goce del derecho que dice
violado; para lo cual, debe tomarse en cuenta la apariencia del buen derecho, a
que se refieren los artículos 107, fracción X, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos y 138 de la propia ley, en el que se encuentra imbíbita
la noción del peligro en la demora. En esa tesitura, si una persona reclama la
omisión de un organismo de seguridad social de surtirle un medicamento básico e
indispensable para su tratamiento médico, resulta procedente otorgar la
suspensión definitiva solicitada con efectos restitutorios y ordenar a la autoridad
responsable que se lo suministre, habida cuenta que existe petición de parte de la
agraviada y al realizarse una ponderación entre la apariencia del buen derecho y la
no afectación al interés social, se advierte que con el otorgamiento de la medida
cautelar no se sigue perjuicio al interés social ni se contravienen disposiciones de
orden público, porque no se interfiere en el cumplimiento las relaciones u
obligaciones del asegurado con su patrón o con el instituto asegurador, aunado a
que la consumación del acto reclamado sería de difícil reparación, pues podría
implicar un deterioro irreversible en las condiciones de salud del agraviado o,
incluso, su muerte, con lo cual también se actualiza el peligro en la demora.”
En ese sentido, como su Señoría podrá advertir, en el presente caso resulta
procedente otorgar a la parte quejosa la medida cautelar para el efecto de que las
autoridades responsables de inmediato le proporcionen los medicamentos necesarios,
así como el tratamiento correspondiente para el efecto de salvaguardar sus derechos
humanos a la salud, pues de lo contrario su salud se deteriora poniendo su vida en
peligro.
La Primera Sala del máximo tribunal del país concluyó al resolver la
Contradicción de tesis 266/2017 que es razonable otorgar la suspensión de plano y de
oficio cuando por las circunstancias y el contexto se comprometa la dignidad y la
integridad personal de los quejosos:
“SUSPENSIÓN EN EL JUICIO DE AMPARO. EXCEPCIONALMENTE, ES
PROCEDENTE CONCEDERLA DE PLANO Y DE OFICIO TRATÁNDOSE DE LA
OMISIÓN DE LA AUTORIDAD PENITENCIARIA DE PROVEER A LOS
INTERNOS ROPA Y ZAPATOS EN BUEN ESTADO. Si bien este acto reclamado,
por lo general, no constituye un acto de tormento de los prohibidos por el artículo
22 constitucional, para efectos de proveer de oficio y de plano sobre la suspensión
en términos de los artículos 125, 126 y 128 de la Ley de Amparo, pues aunque
implica una molestia, no se equipara a tortura y otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes; lo cierto es que en casos excepcionales, la omisión de la autoridad
penitenciaria de proporcionar zapatos y ropa adecuados a los internos puede
constituir tormento y debe proveerse sobre la suspensión de oficio y de plano. Así
sucede, por mencionar algunos ejemplos, cuando por las circunstancias y el
contexto, es razonable suponer que esa omisión compromete la dignidad e
integridad personales, ya sea por la exposición del interno a un clima
extremadamente gélido o caluroso; por la presencia de fauna, flora u otros entes
60
nocivos; cuando el acto se realiza con el propósito de vejar o humillar al interno,
etcétera23.”
[Énfasis propio]
De la misma manera, esa Primera Sala resolvió:
“SUSPENSIÓN DE OFICIO Y DE PLANO EN EL JUICIO DE AMPARO. DEBE
CONCEDERSE CUANDO UN INTERNO RECLAMA DE LAS AUTORIDADES
PENITENCIARIAS LA OMISIÓN DE BRINDARLE ATENCIÓN MÉDICA, SI SE
ADVIERTE QUE ESA SITUACIÓN COMPROMETE GRAVEMENTE SU
DIGNIDAD E INTEGRIDAD PERSONAL, AL GRADO DE EQUIPARARSE A
UN TORMENTO. Es criterio reiterado de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación que la suspensión de oficio y de plano obedece a la necesidad de tutelar
derechos fundamentales de especial relevancia de ataques que consumarían
irreparablemente la violación en perjuicio del quejoso, haciendo imposible su
restitución a través del juicio de amparo, como son los actos prohibidos por el
artículo 22 constitucional, entre los que se encuentra el tormento de cualquier tipo,
el cual se refiere a aquellos actos y omisiones que afectan gravemente a la
dignidad e integridad personales (como pueden ser los actos de tortura y otros
tratos crueles, inhumanos o degradantes). Ahora bien, la omisión de proporcionar
atención médica es un acto que recorre una amplia gama no reducible a un solo
supuesto, pues puede abarcar desde los casos en que se pide en relación con
actividades preventivas, que no colocan al quejoso en una situación en la que su
dignidad e integridad personal se encuentren gravemente comprometidas, hasta
aquellos que obedecen a actividades curativas, de rehabilitación, o bien, de
urgencia médica, cuya falta de atención oportuna somete al quejoso a cierto dolor
físico y/o estado patológico que, incluso, pudiera tener consecuencias irreversibles
en su salud o la pérdida de su vida, por lo que sí es factible que lo ubiquen en la
situación apuntada. Por lo tanto, el juez de amparo deberá conceder la suspensión
de oficio y de plano, en los casos en que un interno reclame dicha omisión, si a
partir de un juicio valorativo en el que pondere las manifestaciones vertidas en la
demanda de amparo, advierte que la falta de atención médica que se reclama,
compromete gravemente su dignidad e integridad personal, al grado de
equipararse tal situación a un tormento24.
Por su parte, la Segunda Sala de ese máximo tribunal del país sostuvo:
“SALUD. DERECHO AL NIVEL MÁS ALTO POSIBLE. ÉSTE PUEDE
COMPRENDER OBLIGACIONES INMEDIATAS, COMO DE CUMPLIMIENTO
PROGRESIVO. El artículo 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales prevé obligaciones de contenido y de resultado; aquéllas, de
carácter inmediato, se refieren a que los derechos se ejerciten sin discriminación y
a que el Estado adopte dentro de un plazo breve medidas deliberadas, concretas y
orientadas a satisfacer las obligaciones convencionales, mientras que las de
resultado o mediatas, se relacionan con el principio de progresividad, el cual debe
analizarse a la luz de un dispositivo de flexibilidad que refleje las realidades del
mundo y las dificultades que implica para cada país asegurar la plena efectividad
de los derechos económicos, sociales y culturales. En esa lógica, teniendo como
referente el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud
física y mental contenido en el artículo 12 del citado Pacto, se impone al Estado
Mexicano, por una parte, la obligación inmediata de asegurar a las
personas, al menos, un nivel esencial del derecho a la salud y, por otra,
una de cumplimiento progresivo, consistente en lograr su pleno ejercicio
por todos los medios apropiados, hasta el máximo de los recursos de que
disponga. De ahí que se configurará una violación directa a las obligaciones del
Pacto cuando, entre otras cuestiones, el Estado Mexicano no adopte medidas
23
Época: Décima Época, registro: 2017717, instancia: Primera Sala, tipo de Tesis: Jurisprudencia, fuente: Gaceta
del Semanario Judicial de la Federación, libro 57, agosto de 2018, Tomo I, materia(s): Común, tesis: 1a./J.
35/2018 (10a.), Página: 964
24
Época: Décima Época, registro: 2020430, instancia: Primera Sala, tipo de Tesis: Jurisprudencia
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 69, agosto de 2019, Tomo II, materia(s): Común,
Penal, tesis: 1a./J. 55/2019 (10a.), página: 1270.
61
apropiadas de carácter legislativo, administrativo, presupuestario, judicial o de otra
índole, para dar plena efectividad al derecho indicado 25.”
[Énfasis propio]
De los anteriores criterios se desprende que lo que se busca con la
suspensión de plano en asuntos como el presente es que las autoridades
responsables actúen de manera inmediata a fin de preservar la integridad y
dignidad de las personas y proteger su vida -bien jurídico éste último de
mayor entidad del ser humano-, justo cuando se advierta una situación que
compromete tales derechos, tal y como acontece en el presente asunto, pues la
ausencia de la ingesta de los medicamentos y los tratamientos necesarios para tratar
la enfermedad de mi menor hijo ocasionan daños permanentes en su salud, y así la
muerte.
Por otro lado, los Tribunales Colegiados del Poder Judicial de la Federación han
establecido:
“DERECHO A LA SALUD. AL SER DE NATURALEZA PRESTACIONAL, EL
ESTADO DEBE REALIZAR UNA ADECUADA SUPERVISIÓN DE LA
ASISTENCIA MÉDICA OTORGADA, POR LO QUE EL TRATAMIENTO QUE SE
INICIE CON MOTIVO DE LA SUSPENSIÓN CONCEDIDA EN EL AMPARO,
NO ES SUFICIENTE PARA SOBRESEER O NEGAR LA PROTECCIÓN
CONSTITUCIONAL AL QUEJOSO. Cuando el quejoso reclama una violación al
derecho a la salud, previsto en el artículo 4o., cuarto párrafo, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos por la omisión de que se le brinde un
tratamiento médico, y en el juicio de amparo respectivo se concede la
suspensión de plano y luego la definitiva, para que la autoridad
responsable cumpla con su obligación de otorgar el servicio médico
requerido, no puede considerarse en la sentencia que no existe violación que
reparar, por la sola circunstancia de que ya se esté otorgando dicho tratamiento.
Esto es así, pues debe analizarse el material probatorio que obra en autos para
determinar si el cumplimiento de esa prestación como obligación por parte del
Estado de garantizar a la población las condiciones adecuadas para proteger la
salud física, mental, emocional y social, fue realizada en respeto a ese derecho
humano en sí mismo, o únicamente en acatamiento a la suspensión decretada por
el Juez Federal, ya que no debe perderse de vista que los efectos de esta medida
sólo permanecen hasta que se dicte resolución en el juicio principal, por lo que no
tiene un efecto definitivo. De no atenderse esta circunstancia, el sobreseimiento o
la negativa de la protección constitucional solicitada dejaría sin efectos la
suspensión concedida en el juicio de amparo, con el riesgo de que, al no haber un
pronunciamiento firme y definitivo sobre el derecho humano en cuestión, se deja a
la discrecionalidad de la autoridad el continuar o no brindando el servicio médico
solicitado. Lo anterior, si se considera que los Estados no sólo tienen la obligación
de respetar, absteniéndose de negar el acceso o de dar el tratamiento médico
solicitado, pues al tratarse de un derecho de naturaleza prestacional está sujeto a
la obligación de hacer del Estado -realizar una adecuada prestación y supervisión
de la asistencia médica-, ello bajo los principios de universalidad y progresividad 26.”
[Énfasis propio]
25
Época: Décima Época, registro: 2007938, instancia: Segunda Sala, tipo de Tesis: Aislada, fuente: Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, libro 12, noviembre de 2014, Tomo I, materia(s): Constitucional, tesis: 2a.
CVIII/2014 (10a.), página: 1192.
26
Época: Décima Época, registro: 2014025, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, tipo de Tesis: Aislada,
fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 40, marzo de 2017, Tomo IV, materia(s): Común,
tesis: (VIII Región) 2o.16 L (10a.), página: 2660
62
Asimismo, con relación a lo antes dicho, se transcribe un criterio que tiene
relación con que la suspensión de plano permite a los solicitantes el goce del derecho
humano violado de forma inmediata pues en caso contrario sería físicamente
imposible restituir al quejoso, como sucede con los asuntos en los cuales podría
perder su vida:
“SUSPENSIÓN DE PLANO. DERIVA DIRECTAMENTE DE LA NATURALEZA
DEL ACTO RECLAMADO, NO DE LAS RAZONES QUE AL EFECTO ADUZCA EL
QUEJOSO. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 123 de la Ley de
Amparo, la suspensión de oficio de los actos reclamados en el juicio de garantías
procede cuando se trata de actos que importen peligro de privación de la vida,
deportación o destierro o alguno de los prohibidos por el artículo 22 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, o cuando se trata de actos
que, si llegaren a consumarse, harían físicamente imposible restituir al
quejoso en el goce de la garantía violada, de lo que se sigue que esta clase
de suspensión deriva directamente de la naturaleza del acto reclamado, esto es,
que para concederla es necesario atender al origen mismo del acto tildado de
inconstitucional, ello en atención a que acorde con lo establecido en el precepto
legal en comento, cuando se trate de un acto que importe peligro de privación de
la vida, deportación o destierro o alguno de los prohibidos por el artículo 22 citado,
que invariablemente sería de restitución físicamente imposible, o de un acto
diverso que de consumarse igualmente haría físicamente imposible la restitución
de la garantía violada en perjuicio del quejoso, la suspensión debe concederse de
plano, es decir, sin que tengan que tomarse en consideración los requisitos
previstos en el artículo 124 de la ley de la materia, en particular que la solicite el
quejoso, motivo por el cual lo que éste manifieste al respecto no determina la
procedencia o no de la suspensión de oficio, sino que ello es una atribución
exclusiva del Juez de Distrito, quien atendiendo a la naturaleza del acto y no a
enfoques subjetivos de las partes, es el único facultado para decidir si se está o no
en presencia de un acto que lo obligue a decretar la suspensión de oficio 27.”
[Énfasis propio]
Tiene relación con lo argumentado hasta este momento el siguiente criterio:
“PELIGRO DE VIDA. UNA INTERPRETACIÓN SISTEMÁTICA Y
TELEOLÓGICA DEL ARTÍCULO 48 DE LA LEY DE AMPARO, A LA LUZ DEL
PRINCIPIO PRO HOMINE, LLEVA A CONSIDERAR QUE CIERTOS RIESGOS
O AFECTACIONES A LA SALUD QUE CONSTITUYAN UN RIESGO DE VIDA
ACTUALIZAN EL DEBER DE LOS JUZGADORES DE AMPARO DE
PRONUNCIARSE SOBRE LA SUSPENSIÓN, AUN CUANDO NO SEAN
COMPETENTES PARA CONOCER DEL JUICIO, DE MANERA PREVIA A
DIRIMIR CUALQUIER CUESTIÓN COMPETENCIAL. El artículo 48 de la Ley de
Amparo establece que, por excepción, los Jueces deben pronunciarse sobre la
suspensión del acto reclamado aun cuando consideren que no son competentes
para conocer del juicio y previo a plantear su incompetencia, entre otros
supuestos, cuando el acto reclamado implique "peligro de vida". Este precepto
no admite solamente una interpretación literal conforme a la cual, "el
peligro de vida" se actualice sólo en casos en que haya una persecución
letal o una pena de muerte o casos como los que, en otras épocas
históricas, eran esperables entender que quedaban referidos en tal
expresión, en los que directamente se viera comprometida la vida de un
individuo. Una interpretación de tal expresión, sensible a las
problemáticas actuales y a la protección de los derechos humanos, lleva
a considerar que son diversas las hipótesis que de facto pueden
representar un riesgo o amenaza a la subsistencia de las personas, como
sucede en determinados casos en torno a ciertos riesgos o afectaciones a
la salud que comprometen la subsistencia o integridad de las personas,
27
Época: Novena Época, registro: 179731, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, tipo de Tesis: Aislada,
fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XX, diciembre de 2004, materia(s): Común, tesis:
VI.1o.A.19 K, página: 1458.
63
pues son esas situaciones de alto y sensible riesgo a las que la legislación de
amparo ha querido acoger y dar una protección especial y de amplio acceso,
haciendo inaplazable y de carácter urgente proveer sobre la medida cautelar 28.”
[Énfasis propio]
De la misma manera, la siguiente tesis aislada determina:
“DERECHO A LA SALUD. LA SUSPENSIÓN CONCEDIDA EN EL JUICIO DE
AMPARO RESPECTO DE LA OMISIÓN DE BRINDAR ATENCIÓN MÉDICA A
LOS INTERNOS DE UN CENTRO FEDERAL DE READAPTACIÓN SOCIAL,
DEBE TENER COMO EFECTO INMEDIATO LA PRESTACIÓN DEL SERVICIO
DE ACUERDO CON EL PROCEDIMIENTO DEL REGLAMENTO RELATIVO. De
conformidad con el artículo 4o., párrafo cuarto, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, toda persona tiene derecho a la protección de la salud,
esto es, sin importar su situación personal o jurídica, por lo que, tratándose de
internos de un centro penitenciario federal que reclamen la omisión de brindarles
la atención médica requerida, procede conceder la suspensión en el juicio de
amparo. Sin embargo, en esos casos, la medida no debe desconocer el contexto
normativo que regula la implementación de dicho derecho, al tratarse de un
aspecto de orden público inserto en un marco normativo más amplio, cuya base
constitucional deriva del artículo 18 de la Carta Magna y su finalidad esencial es la
reinserción de los procesados, así como la estabilidad de la seguridad pública.
Consecuentemente, los efectos de la suspensión deben consistir en la
inmediata prestación del servicio requerido, de acuerdo con los artículos 49
y 50 del Reglamento de los Centros Federales de Readaptación Social, conforme a
los cuales, se prevé la existencia de un Área de Servicios Médicos encargada de
velar por la salud física y mental de la población, los cuales, por regla general, se
brindarán en las propias instalaciones del centro, salvo que se trate de casos
extraordinarios en que la gravedad del interno requiera la autorización de las
autoridades penitenciarias, bajo su más estricta responsabilidad y previo dictamen
de la unidad médica correspondiente, para que accedan especialistas de
instituciones públicas del sector salud, con las cuales previamente se hayan
celebrado convenios de colaboración o, incluso, el traslado de los afectados a
éstas, con el propósito de brindar la atención requerida, salvo que el sector público
manifieste su incapacidad para otorgar el servicio, caso en el que se debe permitir
la intervención de médicos particulares 29.”
[Énfasis propio]
En el mismo sentido, el siguiente criterio orientador se concluye:
“DERECHO A LA SALUD. AL SER DE NATURALEZA PRESTACIONAL, EL
ESTADO DEBE REALIZAR UNA ADECUADA SUPERVISIÓN DE LA
ASISTENCIA MÉDICA OTORGADA, POR LO QUE EL TRATAMIENTO QUE SE
INICIE CON MOTIVO DE LA SUSPENSIÓN CONCEDIDA EN EL AMPARO,
NO ES SUFICIENTE PARA SOBRESEER O NEGAR LA PROTECCIÓN
CONSTITUCIONAL AL QUEJOSO. Cuando el quejoso reclama una violación al
derecho a la salud, previsto en el artículo 4o., cuarto párrafo, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos por la omisión de que se le brinde un
tratamiento médico, y en el juicio de amparo respectivo se concede la
suspensión de plano y luego la definitiva, para que la autoridad
responsable cumpla con su obligación de otorgar el servicio médico
requerido, no puede considerarse en la sentencia que no existe violación
que reparar, por la sola circunstancia de que ya se esté otorgando dicho
tratamiento. Esto es así, pues debe analizarse el material probatorio que obra en
autos para determinar si el cumplimiento de esa prestación como obligación por
28
Época: Décima Época. registro: 2018959, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
tipo de Tesis: Aislada, fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 62, enero de 2019, Tomo IV,
materia(s): Común, tesis: I.18o.A.22 K (10a.), página: 2563
29
Época: Décima Época, registro: 2012471, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
tipo de Tesis: Aislada, fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 34, septiembre de 2016, Tomo
IV, materia(s): Común, tesis: I.8o.A.98 A (10a.), página: 2657.
64
parte del Estado de garantizar a la población las condiciones adecuadas para
proteger la salud física, mental, emocional y social, fue realizada en respeto a ese
derecho humano en sí mismo, o únicamente en acatamiento a la suspensión
decretada por el Juez Federal, ya que no debe perderse de vista que los efectos de
esta medida sólo permanecen hasta que se dicte resolución en el juicio principal,
por lo que no tiene un efecto definitivo. De no atenderse esta circunstancia, el
sobreseimiento o la negativa de la protección constitucional solicitada dejaría sin
efectos la suspensión concedida en el juicio de amparo, con el riesgo de que, al no
haber un pronunciamiento firme y definitivo sobre el derecho humano en cuestión,
se deja a la discrecionalidad de la autoridad el continuar o no brindando el servicio
médico solicitado. Lo anterior, si se considera que los Estados no sólo tienen la
obligación de respetar, absteniéndose de negar el acceso o de dar el tratamiento
médico solicitado, pues al tratarse de un derecho de naturaleza prestacional está
sujeto a la obligación de hacer del Estado -realizar una adecuada prestación y
supervisión de la asistencia médica-, ello bajo los principios de universalidad y
progresividad30.”
Cabe decir que la suspensión de plano de este tipo de casos en diversos Circuitos
Judiciales ha sido en el sentido de que las responsables proporcionen la atención
médica integral, oportuna, eficaz y suficiente así como los medicamentos
correspondientes de acuerdo al diagnóstico del quejoso, llevando a cabo todas las
acciones necesarias para su cumplimiento la protección inmediata de la vida e
integridad física de las personas en cuanto a la salud, como fue en el amparo indirecto
750/2018 del índice del Juzgado del Tercer Distrito del Estado de Durango; así como
el amparo indirecto 451/2016 del índice del Juzgado Segundo de Distrito de
Michoacán de Ocampo; el amparo indirecto 396/2019 del índice del Juzgado del
Tercer Distrito Judicial de Yucatán, amparo indirecto 84/2020 del índice del Juzgado
Sexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, por mencionar
algunos.
Al respecto, el Juez Sexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de
México, al conceder la suspensión de plano en el juicio de amparo 84/2020 señaló que
los actos reclamados al colocar al entonces quejoso en una situación de peligro de
perder la vida, le causa daños y perjuicios de imposible reparación, por lo que no
obstante se obtuviera una sentencia favorable en dicho juicio, no se estaría en la
posibilidad de restituir en la violación de los derechos humanos, ya que es imposible
volver las cosas al estado en que se encontraban antes de la violaciones demandadas
y restituir al quejoso el pleno goce de sus derechos, evidenciándose con ello la
procedencia de conceder a la quejosa la suspensión de plano para el efecto
de que las responsables de forma inmediata le proporcionen a [***NOMBRE
DE LA PARTE QUEJOSA***] la atención médica necesaria, integral,
oportuna, eficaz y suficiente, así como los medicamentos correspondientes
de acuerdo a su diagnóstico entorno al padecimiento que presenta,
30
Época: Décima Época, registro: 2014025, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Tipo de Tesis: Aislada, fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 40, marzo de 2017, Tomo IV,
materia(s): Común, Laboral, tesis: (VIII Región) 2o.16 L (10a.), página: 2660.
65
debiendo así, realizar todas las acciones dentro de sus competencias para
preservar su salud, integridad y vida.
Es así como de todo lo antes expuesto analizado respecto del caso concreto es
que se puede concluir que las omisiones atribuidas a las responsables relacionadas
con la omisión de prestar los servicios médicos de manera integral, y con ello el
medicamento provoca la muerte de [***NOMBRE DE LA PARTE QUEJOSA***], por lo
que es dable que se otorgue la suspensión de plano que establecen los artículos 125 y
126 de la Ley de Amparo.
Por todo lo anterior, y en atención a que el legislador ordinario le encomendó al
Poder Judicial de la Federación la facultad de ordenar que las autoridades cesen actos
u omisiones que pongan en peligro la vida de las personas, es por lo que SOLICITO
respetuosamente a su Señoría otorgue al menor quejoso la suspensión de
oficio y plano de las omisiones reclamadas, a efecto de que se le
proporcione por parte de las autoridades responsables el medicamento y la
atención médica integral que requiere.
Finalmente, para efecto de acreditar fehacientemente el interés suspensional con
que cuenta el quejoso, se anexa en los tantos destinados al incidente de suspensión,
copia de las documentales que en copia certificada se ofrecen en el principal, mismas
que solicito atentamente se cotejen y compulsen con las copia certificadas, y hecho
ello se certifiquen y se agreguen como prueba al incidente.
Una vez demostradas las violaciones de derechos humanos en las que han
incurrido las autoridades responsables, se solicita que, se conceda el amparo y la
protección de la justicia federal, cuya sentencia contenga los siguientes efectos:
1.- La restitución de los derechos a la salud, al disfrute del más alto nivel posible
de salud y a la vida del quejoso.
2.- Se ordene a las autoridades responsables que garanticen la atención médica
del quejoso de forma integral hasta en tanto lo requiera, respecto al padecimiento que
aquí se narró y todos aquellos que puedan generarse en un futuro.
3.- Se ordene a las autoridades responsables proporcionen todos y cada uno de
los tratamientos médicos y medicamentos necesarios para atender su padecimiento
médico, y todos aquellos que puedan requerirse con relación al mismo.
66
4.- Se ordene a las autoridades responsables ejecuten todas las medidas a su
alcance para garantizar la disponibilidad de los medicamentos que componen el
tratamiento del padecimiento de esta parte quejosa.
IX. PRUEBAS
Expuestas las consideraciones de hecho y de derecho antes referidas, a efecto
de acreditar los extremos de lo manifestado en términos de lo establecido por los
artículos 119, 123 y 124 de la Ley de Amparo, se exhiben y ofrecen las siguientes
pruebas:
1. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en [***IDENTIFICACIÓN DEL
PADRE O MADRE DEL MENOR QUE FIRMA LA DEMANDA***]. Se acompaña al
presente como Anexo 1.
2. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en [***DOCUMENTO QUE
ACREDITE EL DIAGNÓSTICO***]. Se acompaña al presente como Anexo 2.
3. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en [***ÚLTIMA RECETA MÉDICA
DEL MEDICAMENTO NO SUMINISTRADO***]. Se acompaña al presente como Anexo
3.
4. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consistente en la nota publicada
el 29 de junio de 2019 denominada “Gobierno declara desierta 62% de la licitación
para la compra de medicamentos” misma que constituye un hecho notorio al ser
consultable en la página electrónica
https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/gobierno-declara-desierto-62-de-la-
licitacion-para-la-compra-de-medicamentos
5. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consistente en la nota publicada
el 29 de junio de 2019 denominada “Desierta, 62% de la licitación para la
compra de medicamentos” misma que constituye un hecho notorio al ser
consultable en la página electrónica
https://expansion.mx/empresas/2019/06/29/desierta-62-de-la-licitacion-para-la-
compra-de-medicamentos
6. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consistente en la nota publicada
el 29 de junio de 2019 denominada “Gobierno declara desierta 62% de la
licitación para la compra de medicamentos” misma que constituye un hecho
notorio al ser consultable en la página electrónica
67
https://www.animalpolitico.com/2019/06/gobierno-desierta-licitacion-compra-
medicamentos/
7. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consistente en la nota publicada
el 29 de junio de 2019 denominada “Gobierno declara desierta el 62% de la
licitación para la compra de medicamentos” misma que constituye un hecho
notorio al ser consultable en la página electrónica
https://www.proceso.com.mx/590394/gobierno-declara-desierta-el-62-de-la-licitacion-
para-la-compra-de-medicamentos
8. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consistente en la nota publicada
el 29 de junio de 2019 denominada “Desierto 62% de licitación para compra de
medicinas” misma que constituye un hecho notorio al ser consultable en la página
electrónica https://www.elsoldemexico.com.mx/finanzas/desierto-62-de-licitacion-
para-compra-de-medicinas-3833933.html
9. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
25 de diciembre de 2019 denominada “El 36% de la compra de medicamentos queda
desierta” https://elfinanciero.com.mx/empresas/el-36-de-la-compra-de-medicamentos-
queda-desierta
10. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
25 de diciembre de 2019 denominada “Casi 36% de compras de medicamentos queda
desierta: SHCP” https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2019/12/25/casi-36-
de-compras-de-medicamentos-queda-desierta-shcp-8472.html
11. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
25 de diciembre de 2019 denominada “Hacienda declara desiertas 224 partidas en
licitación de medicamentos” https://www.milenio.com/politica/hacienda-declara-
desiertas-224-partidas-licitacion-medicamentos
12. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
25 de diciembre de 2019 denominada “Pisa obtiene el 18% de contratos de
medicamentos para 2020; el 30% de contratos quedó sin licitar”
https://www.sinembargo.mx/25-12-2019/3701949
13. LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
25 de diciembre de 2019 denominada “SHCP declara desiertas 224 partidas de
licitación de medicamentos”https://politico.mx/minuta-politica/minuta-politica-
68
gobierno-federal/shcp-declara-desiertas-224-partidas-de-licitaci%C3%B3n-de-
medicamentos/
14 LA DOCUMENTAL // HECHO NOTORIO, consiste en la nota publicada el
26 de diciembre de 2019 denominada “Pisa fue la firma ganadora de la compra de
medicamentos”https://www.informador.mx/economia/Pisa-fue-la-firma-ganadora-de-
la-compra-de-medicamentos-20191227-0001.html
15. LA PRESUNCIONAL LEGAL Y HUMANA, en todo lo que beneficie a los
intereses de esta parte quejosa.
16. LA INSTRUMENTAL DE ACTUACIONES, en todo lo que beneficie a los
intereses de la parte quejosa.
Las pruebas referidas se relacionan con todos y cada uno de los antecedentes
narrados en el presente escrito de demanda, así como con lo establecido en los
conceptos de violación.
La quejosa se reserva el derecho, en términos de los artículos 117, 119 y demás
relativos de la Ley de Amparo, a ofrecer más pruebas a efecto de que sean
consideradas en la audiencia constitucional correspondiente.
X. SUPLENCIA DE LA QUEJA
Finalmente, en atención a la naturaleza de los derechos fundamentales cuya
violación se invoca, además de tratarse que la parte quejosa es un menor de edad y
que nos encontramos ante una situación que genera una violación a los derechos y
principios constitucionales de la población mexicana, se solicita a su Señoría que en
caso de ser necesario se supla la deficiencia de la queja en el presente asunto, en
caso de que advierta que de los actos reclamados se desprenda una violación de
derechos humanos.
Lo anterior, de conformidad con el artículo 79 de la Ley de amparo que establece
que la autoridad que conozca del juicio de amparo de un menor o incapaz esté deberá
de suplir la deficiencia de los conceptos de violación, en los términos literales
siguientes:
“Artículo 79. La autoridad que conozca del juicio de amparo deberá suplir la
deficiencia de los conceptos de violación o agravios, en los casos siguientes: (…)
II. En favor de los menores o incapaces, o en aquellos casos en que se afecte el
orden y desarrollo de la familia; (…)”
69
(Énfasis añadido)
Asimismo, es aplicable conforme a los principios sobre derechos humanos
señalados en el cuerpo de la presente demanda de amparo y de acuerdo con la
jurisprudencia emitida por el Poder Judicial de la Federación, visible en el Semanario
Judicial de la Federación, Libro XVIII, Tomo 3, correspondiente a marzo de 2013,
página 1830, que a la letra indica:
“SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE EN EL JUICIO DE AMPARO. PROCEDE
CUANDO EL JUZGADOR ADVIERTA LA VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS.
De acuerdo con el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en su texto vigente a partir del once de junio de dos mil once, todas las
autoridades, en el ámbito de sus competencias, están obligadas a promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos establecidos en
aquélla y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, interpretando las normas relativas a esos derechos de conformidad con dichos
ordenamientos (principio de interpretación conforme) favoreciendo en todo tiempo a las
personas con la protección más amplia (principio pro homine). Lo anterior, acorde con
los principios de interdependencia, indivisibilidad, universalidad y progresividad, de los
cuales se advierte que los derechos humanos se interrelacionan y dependen
recíprocamente unos de otros y tienen como origen común la dignidad humana, por lo
cual no es procedente relegar algunos para conceder prioridad a otros ni puede existir
jerarquía entre ellos, lo que significa que todos los derechos humanos deben ser objeto
de protección sin distinción alguna. En atención a lo expuesto y de conformidad con el
artículo 103 de la Carta Magna, a las autoridades jurisdiccionales que
conozcan del amparo les corresponde con mayor énfasis, en razón de sus
funciones de impartición de justicia y conforme al objeto del citado juicio,
"proteger" y "garantizar" los derechos humanos en las controversias
sometidas a su competencia. Por su parte, los artículos 8 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y 25, numeral 1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, establecen que toda persona tiene
derecho a un recurso "efectivo" ante los tribunales competentes, que la
amparen contra los actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución y esos instrumentos normativos. Asimismo, el
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sostuvo en la tesis P. LXVII/2011
(9a.), de rubro: "CONTROL DE CONVENCIONALIDAD EX OFFICIO EN UN MODELO DE
CONTROL DIFUSO DE CONSTITUCIONALIDAD.", que los Jueces están autorizados para
realizar un control de convencionalidad "ex officio", esto es, con independencia de que
las partes lo invoquen, pues dicha facultad no debe quedar limitada exclusivamente por
las manifestaciones de los accionantes en cada caso concreto. En observancia de todo
lo anterior, cuando el juzgador de amparo advierta que la norma general, acto
u omisión reclamada de la autoridad responsable vulnera los derechos
humanos del quejoso, debe abordar el estudio de esa violación, con
independencia de que las partes invoquen o no dicha infracción en sus
conceptos de violación o agravios, pues de esta manera se favorece el acatamiento
de los principios señalados y se resguarda el efecto útil del juicio de amparo como
medio para proteger y garantizar los derechos fundamentales, sin soslayar, desde
luego, los presupuestos necesarios para suplir la deficiencia de argumentos,
tales como que el juzgador tenga competencia, que el juicio sea procedente y
que se respete la litis planteada. Esta suplencia complementa la prevista en la Ley
de Amparo, ya que revela mayores alcances en cuanto al sujeto, al proceder en favor
de cualquier persona y no sólo en beneficio de determinados individuos, circunstancia
que, sin embargo, no torna inoperante el beneficio regulado en dicha ley, pues éste
reviste una protección más amplia en cuanto al objeto, debido a que no se limita a
violaciones de derechos humanos en materia de constitucionalidad y convencionalidad,
sino también de legalidad. Lo anterior deja entrever que si bien ambas clases de
suplencia pueden concurrir en ciertos casos, en otros puede resultar procedente una u
70
otra, de manera que la contemplada en la Ley de Amparo sigue teniendo plena eficacia
en los supuestos que prevé.”31
“SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE EN EL JUICIO DE AMPARO. SUS
ALCANCES A RAÍZ DE LAS REFORMAS CONSTITUCIONALES DE 10 DE JUNIO
DE 2011.
A partir de la reforma de diez de junio de dos mil once al artículo 1o., en relación con el
133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se estableció la
obligación de toda autoridad de promover, respetar y garantizar los derechos
humanos, de conformidad con los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad, quedando así establecidas las
premisas de interpretación y salvaguarda de los derechos consagrados en la
Constitución, que se entiende deben respetarse en beneficio de todo ser humano, sin
distinción de edad, género, raza, religión, ideas, condición económica, de vida, salud,
nacionalidad o preferencias (universalidad); asumiendo tales derechos como
relacionados, de forma que no es posible distinguirlos en orden de importancia o como
prerrogativas independientes, prescindibles o excluyentes unas ante otras
(indivisibilidad e interdependencia); además, cada uno de esos derechos o todos en su
conjunto, obedecen a un contexto de necesidades pasadas y actuales, y no niegan la
posibilidad de su expansión, siendo que crecen por adecuación a nuevas condiciones
sociales que determinen la vigencia de otras prerrogativas que deban reconocerse a
favor del individuo (progresividad). Al positivarse tales principios interpretativos en la
Constitución, trascienden al juicio de amparo y por virtud de ellos los tribunales han
de resolver con una tendencia interpretativa más favorable al derecho
humano que se advierta conflagrado y con una imposición constitucional de
proceder a su restauración y protección en el futuro, debiendo por ello quedar
superados todos los obstáculos técnicos que impidan el estudio de fondo de la
violación, fundados en una apreciación rigorista de la causa de pedir, o la forma y
oportunidad en que se plantea. En ese sentido, la suplencia de la queja deficiente
encuentra fortalecimiento dentro del juicio de garantías, pues a través de
ella el Juez puede analizar por sí una violación no aducida y conceder el
amparo, librando en ese proceder los obstáculos derivados de las omisiones,
imprecisiones e, incluso, inoportunidades en que haya incurrido quien resulta
afectado por el acto inconstitucional, de manera que es la suplencia el
instrumento que mejor revela la naturaleza proteccionista del amparo, y su importancia,
como mecanismo de aseguramiento del principio de supremacía constitucional,
mediante la expulsión de aquellos actos o disposiciones que resulten contrarios al
Ordenamiento Jurídico Máximo. Así, las reformas comentadas posibilitan ampliar su
ejercicio, por lo que cuando en el conocimiento de un juicio de amparo la autoridad
advierta la presencia de un acto que afecta los derechos fundamentales del quejoso,
podrá favorecer el estudio de la violación y la restauración de los derechos
conflagrados, por encima de obstáculos derivados de criterios o interpretaciones sobre
las exigencias técnicas del amparo de estricto derecho, como la no impugnación o la
impugnación inoportuna del acto inconstitucional, su consentimiento presuntivo, entre
otros, pues estos rigorismos, a la luz de los actuales lineamientos de interpretación
constitucional, no podrían anteponerse válidamente a la presencia de una manifiesta
conflagración de derechos fundamentales, ni serían suficientes para liberar al tribunal
de procurar la restauración de dicha violación, del aseguramiento de los derechos
fundamentales del individuo y del principio de primacía constitucional en la forma más
amplia. Además, tal proceder es congruente con la intención inicial reconocida
a la suplencia de la queja, pues ante la presencia de un acto inconstitucional,
se torna en salvaguarda del ordenamiento jurídico en general y del principio
de supremacía constitucional, consagrado en el artículo 133 constitucional,
en tanto que las deficiencias en que incurra el agraviado, relacionadas con la
falta de impugnación o la impugnación inoportuna, pueden entenderse como
una confirmación del estado de indefensión en que se encuentra y del cual
debe ser liberado32.
31
[J]; 10a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Libro XVIII, Marzo de 2013; Tomo 3; Pág. 1830. XXVII.1o.(VIII
Región) J/3 (10a.).
32
Época: Décima Época, registro: 2003771, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, tipo de Tesis:
Jurisprudencia, fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, libro XX, mayo de 2013, Tomo 2,
materia(s): Común, tesis: IV.2o.A. J/6 (10a.), página: 1031.
71
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL CUARTO
CIRCUITO.
Amparo directo 319/2011. Joaquín del Bosque Martínez. 24 de mayo de 2012.
Unanimidad de votos. Ponente: José Carlos Rodríguez Navarro. Secretario: Eucario
Adame Pérez. (…)”
De los criterios anteriormente transcritos, se desprende que todas las
autoridades, en el ámbito de sus competencias, están obligadas a promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos establecidos en
aquélla y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, interpretando las normas relativas a esos derechos de conformidad con dichos
ordenamientos (principio de interpretación conforme) favoreciendo en todo tiempo a
las personas con la protección más amplia (principio pro homine).
Es decir, cuando los juzgadores de amparo adviertan que la norma general,
acto u omisión reclamada a la autoridad responsable vulnera los derechos humanos
del quejoso, se debe abordar el estudio de esa violación con independencia si las
partes lo invoquen o no, pues de esta manera se favorece los antes principios
señalados y se protege el efecto del juicio de amparo para proteger y garantizar los
derechos fundamentales / humanos, por lo que se complementaría la suplencia de la
queja prevista en la Ley de amparo.
Asimismo, resulta aplicable en el caso concreto de los menores de edad, existen
los criterios jurisprudenciales siguientes:
“MENORES DE EDAD. LA SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE PROCEDE,
AUNQUE LOS DERECHOS CUESTIONADOS NO PROVENGAN DE UNA
CONTROVERSIA DE NATURALEZA FAMILIAR.
En el marco del derecho internacional público, los derechos del niño están
comprendidos en varios instrumentos internacionales, entre los que destacan la
Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículo 25), el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículo 24), la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (artículo 19), la Declaración de los Derechos del Niño y,
especialmente, la Convención sobre los Derechos del Niño. Este conjunto de
disposiciones internacionales no sólo protegen los derechos del niño en materia de
alimentación, salud y sano esparcimiento, sino en otros rubros o materias que colocan
en grado predominante la protección o defensa del interés superior del niño, la cual no
es limitativa a los órganos jurisdiccionales, sino de todas las autoridades administrativas
que ejercen una función pública incluyendo a las instituciones privadas, cuando
desarrollan actividades relacionadas con niños o prestan servicios públicos que en
principio deberían estar a cargo del Estado. De ello se sigue que la suplencia de la
queja deficiente no sólo fue estructurada por el legislador para tutelar los
derechos de naturaleza familiar, sino también para ser aplicada en los
amparos y en toda clase de juicios o controversias en los que se vea afectado
el interés superior de los menores, cuando éstos sean o no parte, con
independencia de cuál sea la naturaleza de las acciones que se ejecuten,
previéndose la necesidad de que la autoridad que conozca de la controversia,
cualquiera que sea su naturaleza o instancia, quede investida de facultades
amplísimas al grado de que pueda actuar de oficio para hacer valer acciones,
argumentaciones y allegarse de pruebas que conduzcan a la verdad real para
resolver la controversia y lograr el bienestar del menor33”.
33
Época: Novena Época, registro: 163784, instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, tipo de Tesis:
Aislada, fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXXII, septiembre de 2010,
72
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO CUARTO CIRCUITO. (…)”
“MENORES DE EDAD O INCAPACES. PROCEDE LA SUPLENCIA DE LA QUEJA,
EN TODA SU AMPLITUD, SIN QUE OBSTE LA NATURALEZA DE LOS DERECHOS
CUESTIONADOS NI EL CARÁCTER DEL PROMOVENTE.
La suplencia de la queja es una institución cuya observancia deben respetar los
Jueces y Magistrados Federales; suplencia que debe ser total, es decir, no se
limita a una sola instancia, ni a conceptos de violación y agravios, pues el
alcance de la misma comprende desde el escrito inicial de demanda de
garantías, hasta el periodo de ejecución de la sentencia en caso de
concederse el amparo. Dicha suplencia opera invariablemente cuando esté de
por medio, directa o indirectamente, la afectación de la esfera jurídica de un
menor de edad o de un incapaz, sin que para ello sea determinante la naturaleza de
los derechos familiares que estén en controversia o el carácter de quién o quiénes
promuevan el juicio de amparo o, en su caso, el recurso de revisión, ello atendiendo a
la circunstancia de que el interés jurídico en las controversias susceptibles de afectar a
la familia y en especial a menores e incapaces, no corresponde exclusivamente a los
padres, sino a la sociedad, quien tiene interés en que la situación de los hijos quede
definida para asegurar la protección del interés superior del menor de edad o del
incapaz. Se afirma lo anterior, considerando la teleología de las normas referidas a la
suplencia de la queja, a los criterios emitidos por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, así como a los compromisos internacionales suscritos por el Estado mexicano,
que buscan proteger en toda su amplitud los intereses de menores de edad e
incapaces, aplicando siempre en su beneficio la suplencia de la deficiencia de
la queja, la que debe operar desde la demanda (el escrito) hasta la ejecución
de sentencia, incluyendo omisiones en la demanda, insuficiencia de
conceptos de violación y de agravios, recabación oficiosa de pruebas, esto es,
en todos los actos que integran el desarrollo del juicio, para con ello lograr el
bienestar del menor de edad o del incapaz34. (…)
Tesis de jurisprudencia 191/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal,
en sesión de fecha treinta de noviembre de dos mil cinco.”
De la transcripción anterior, se desprende que la suplencia de la queja en caso
de menores no solamente opera para derechos de naturaleza familiar, sino también
para ser aplicada en amparos y en toda clase de juicios o controversias en las que se
vea afectado el interés superior del menor, por lo que se le otorga a los Juzgadores
las facultades amplísimas para que puedan actuar de oficio y hacer valer las acciones,
argumentaciones y allegarse de las pruebas necesarias que conduzcan a la verdad real
para resolver la controversia y lograr el bienestar del menor.
Además, la suplencia de la queja es una institución cuya es de observancia
obligatoria y deben de respetar los Juzgadores, máxime que dicha suplencia debe ser
total, es decir, no solo se limita a una sola instancia, ni a conceptos de violación y/o
agravios, pues el alcance desde comprender desde el escrito inicial de demanda, hasta
el periodo de ejecución de la sentencia en caso de concederse el amparo
materia(s): Civil, tesis: XXIV.1o.11 C, página: 1346.
34
Época: Novena Época, registro: 175053, instancia: Primera Sala, tipo de Tesis: Jurisprudencia, fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXIII, mayo de 2006 9, materia(s): Civil, tesis:
1a./J. 191/2005, página: 167.
73
En esas condiciones, la suplencia de la queja en el caso que nos ocupa, busca
proteger en toda su amplitud los intereses de los menores de edad o incapaces, la
que debe operar desde el escrito inicial de demanda hasta la ejecución de
sentencia, incluyendo omisiones en la demanda, insuficiencia de conceptos
de violación y de agravios, recopilación oficiosa de pruebas, esto es, en
todos los actos que integran el desarrollo del juicio, para con ello lograr el
bienestar del menor de edad o del incapaz.
Es por lo anterior, que los anteriores criterios jurisprudenciales resultan
aplicables, toda vez que establecen que tratándose de violaciones humanos
consagrados por los Tratados Internacionales de los que el Estado Mexicano es parte,
en cumplimiento de su deber de llevar a cabo un control difuso de los derechos
humanos, es procedente la suplencia de la queja por parte de su Señoría en caso de
detectar una violación flagrante a cualquier derecho humano como acontece en el
caso en particular máxime que la parte quejosa es un menor de edad, por lo que se
debe buscar en proteger y garantizar sus derechos e intereses en su mayor amplitud,
con la finalidad de lograr el bienestar del menor de edad.
XI. SOLICITUD DE CONSULTA DE EXPEDIENTE ELECTRÓNICO
Con fundamento en el artículo 3°, párrafos sexto, séptimo y octavo, de la Ley de
Amparo y con el Acuerdo General 1/2015 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
y del Consejo de la Judicatura Federal, solicito se autorice a las cuentas de usuario
[***CUENTAS ELECTRÓNICAS DEL PORTAL DE SERVICIOS EN LÍNEA DEL PJF***], el
acceso al Portal de Servicios en Línea del Poder Judicial de la Federación en relación
con el presente recurso de revisión, a fin de que puedan, consultar el expediente
electrónico, recibir notificaciones y en su caso realizar las promociones
correspondientes.
Por lo anteriormente expuesto a ese JUZGADO DE DISTRITO [***MATERIA Y
ADSCRIPCIÓN DEL JUZGADO***], EN TURNO, respetuosamente solicito:
PRIMERO. Tenerme por presentado en tiempo y forma, a nombre y en
representación del menor de edad que funge como parte quejosa, solicitando el
amparo y protección de la Justicia Federal en contra de los actos y omisiones de las
autoridades señaladas como responsables y admitir la demanda de amparo indirecto
74
con sus respectivos anexos y correr traslado de la misma a las partes para todos los
efectos legales a que haya lugar.
SEGUNDO. Abrir a trámite el cuaderno incidental y ordenar la suspensión de
plano en los términos expuestos. Asimismo, se solicita atentamente la expedición a mi
costa de copia certificada del acuerdo en el que se provea sobre la suspensión de
plano.
TERCERO. Autorizar a las personas indicadas para los efectos señalados, así
como habilitar para acceso al expediente las cuentas electrónicas del Portal de
Servicios en Línea del Poder Judicial de la Federación que antes se mencionaron.
CUARTO. Correr traslado a las autoridades responsables y al Ministerio Público
con las copias que se adjuntan y requerir a aquéllas para que rindan sus informes
previos y justificados dentro de los plazos a que se refiere la Ley de Amparo, con los
apercibimientos de ley y en su oportunidad, ordenar se expida copia simple de los
mismos a la parte quejosa.
QUINTO. Acordar se expida a costa de la parte quejosa copia certificada del
auto por el que se admita la presente demanda de garantías, o bien ordenar la
notificación personal del mismo.
SEXTO. En términos del artículo 119 de la Ley de Amparo, tener por exhibidas,
ofrecidas y relacionadas las pruebas documentales y presuncional legal y humana que
se señalan en el capítulo respectivo. Ello sin perjuicio de ofrecer diversas probanzas en
términos de lo dispuesto por la Ley de Amparo.
75
ÚLTIMO. Previos los trámites de rigor, conceder el amparo y protección de la
Justicia Federal a la parte quejosa en contra de los actos y omisiones reclamados en el
presente.
ATENTAMENTE,
______________________________
[NOMBRE DE QUIEN EJERCE LA PATRIA POTESTAD]
[CIUDAD en la que se promoverá el amparo, ENTIDAD FEDERATIVA], a
la fecha de su presentación
76