AÑO IX VOL. XXXVIII [Link] QUINCENA ENERO NÚM.
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tremos nuestra atención en la cara pedagógica. Agru-
pemos las diversas criticas pronunciadas a este res-
pecto en tres apartados didácticos: preparación, di-
: rección y corrección de dichos trabajos domésticos.
La preparación, de este trabajo corresponde al pro-
fesor titular de la asignatura. Nadie se lo discute. El
La realización de trabajos profesor ordena las tareas escolares para casa. No
siempre da, sin embargo, las indicaciones precisas
escolares en casa para que el alumno por su cuenta las haga. Estudia
tú solo, le dice, pero j, sabe cómo se estudia? De aquí
I. ESTADO DE LA CUESTIÓN. que el niño pida consejo a los padres, pregunte al
hermano, acuda a otro profesor, al profesor particu-
Se trata de un tema escabroso que ha suscitado y lar que reclama a veces este excesivo complemento
suscitada duras criticas. Confío en que mi doble con- escolar. Resultan en cierto modo incompetentes estos
dición de profesor y de padre de familia con cuatro consejeros. Ni siquiera el profesor privado, por sabio
hijos impregne de serenidad este juicio, evitando todo y discreto que sea, alcanza a adivinar hasta dónde ni
lo que implique echar leña al fuego de la polémica, de qué manera ha presentado el profesor principal la
para recalar la atención en algo constructivo. materia. Por qué separar entonces estas dos fun-
¿Deben o no realizar los alumnos trabajos en casa ? ciones, la de preparar y la de dirigir ese trabajo do-
En el supuesto de que deban hacerlos, con qué li- méstico?
mitaciones? He aquí las preguntas que no pueden Dirección del trabajo. Casi todos la tienen en su do-
eludirse, que no pueden dejar de ser contestadas. micilio. 2, Se piensa que nadie le dirige en casa ? Fal-
Si traemos a colación a los maestros, vemos que se sa suposición. Lo que sucede es que son diferentes los
dividen en dos bandos, los que ponen trabajos para directores en los diferentes días y de diferente com-
casa y los que radicalmente los suprimen. Si son pro- petencia: el padre, la madre, el hermano, el profesor...
fesores de enseñanza media los citados, la coinciden- Si son incompetentes, se acumulan las nociones oscu-
cia en ponerlos es casi universal. Si pedimos parecer ras. Y adiós aureola del padre si no puede satisfacer
a los pediatras, nos dicen y amontonan razones ergo- la consulta al hijo. Despojo cruel de su autoridad.
métricas contra la prolongación del trabajo escolar Con frecuencia esa ayuda es reclamada en momento
en el propio domicilio. Se quejan los padres de que importuno. Apretado el tiempo, o se rechaza total-
apenas hacen con los hijos vida familiar, ya que el mente al estudiante o se le abrevia el trabajo. 2, Cómo ?
tiempo libre de asistencia escolar dista mucho de ser La ayuda se hace hasta desleal. Se le suprimen difi-
libre. Preocupa a los gobernantes, que no saben si cultades. Acabar pronto a toda costa. Y si no todos
permitir el trabajo juvenil en el hogar o suprimirlo, tienen igual ayuda, ¿ cómo evaluar luego con justi-
como algunos paises han decretado. En fin, tiene tan- cia los merecimientos? ¿Cómo cargárselos al escolar ?
tos detractores la extensión de las tareas escolares También quedan objeciones para la corrección de
a domicilio, que su porfiada continuidad llegar a cau- los ejercicios. El alumno vierte errores en sus tareas
sar extrañeza. a domicilio como en las del colegio. Más todavía en
Que aprendan y estudien en la Escuela o en el Ins- casa. Está cansado ya al empezar. Ante una dificul-
tituto, dicen algunos, y que en su casa inviertan las tad, duda; pero como dudar es cosa que lleva tiempo,
horas libres en compenetrarse con sus familiares, tan se echa a adivinar. El error debe evitarse, dice la Pe-
conveniente para su formación moral, atender a sus dagogía, porque perdura con fuerza en su siquismo.
relaciones sociales de niños, que sólo viviéndola es Preferible el procedimiento preventivo al correctivo.
un hecho la educación social; entregarse a recreos, No se sigue aquí este postulado didáctico. Por otra
juegos y deportes, indispensables para su formación parte, esas tareas plagadas de errores han de ser ob-
física y para su salud; sepan emplear su ocio en jeto de una corrección profesoral penosa, apresura-
ocupaciones de su gusto que pueden cristalizar en da y, por apresurada, a veces ilegible. En el alumno
tendencias vocacionales; respétese su bien merecido queda el desánimo, la frustración; en el profesor, el
descanso y no se les fuerce a superar incluso la jor- desaliento, la fatiga. Si ese dilatado tiempo de co-
nada de ocho horas del adulto... rrección se aplicara directamente a los alumnos, 2, no
sobrarían estos fastidiosos ejercicios?
El problema es complejo. Tiene, como vemos, mu- Sabemos las trabas que el alumno encuentra en la
chas perspectivas: higiénica, moral, siquiátrica, so- comprensión de lo que de él se pide, en la ejecución
cial, pedagógica, etc. Vale la pena abrir un breve de lo que es largo o él se lo hace largo, la valora-
capítulo a las objeciones para situar bien el proble- ción no siempre justa de su esfuerzo, en fin, la fatiga
ma y, puesto que la exigencia proviene del aula es- y trastornos síquicos que lleva consigo.
colar y no de que autoridad alguna lo imponga, cen- En la mayoría de los hogares españoles —escribe
una madre, Maria Nieves González Echevarría— el
• Conferencia pronunciada ante educadores y padres ama de casa espera por las tardes la llegada de
de familia en el Curso sobre la Familia y la Educación, hijos que regresan del colegio con la moral de quien
organizado por el Instituto Municipal de Educación de
Madrid (noviembre-diciembre 1959). va a vivir unas horas de pesadilla. Durante ellas, en
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ese ambiente familiar, normalmente pacífico, van a ¿Que no se explican los padres la dificultad de
sonar bofetadas, gritos de protesta, llantinas. Los ni- acortarlos? Sinceridad por sinceridad: los pedagogos
ños vienen abrumados de deberes para el día siguien- tampoco. Es como si preguntáramos a las madres de
te. Hay que controlarlos, que no se distraigan, que familia dónde está la dificultad de ahorrar dinero a
no jueguen, que merienden rápidamente si han espe- sus maridos. Bien hacedero es: acortar el programa
rado a hacerlo en casa (1). de gastos. Pues bien, las necesidades culturales son
tan acuciantes y coactivas como las otras. El estudio
Esta tensión dramática, apuntan, puede remediar- del átomo, ¿no debe ampliarse en vez de reducirse?
se disponiendo que se hagan esos trabajos en el mis- ¿Qué dicen de la Astronáutica, de saber con cuán-
mo centro de enseñanza. Ganan con ello alumnos y tos satélites cuenta nuestro planeta ? Apremia tanto
profesores. Gana la enseñanza. Se cantan ahora sus como poseer neveras y aparatos de radio o televisión
excelencias, las excelencias del trabajo en la escue- en los hogares. No es sencillo, no, reducir los pro-
la, felizmente contrapuesto al de casa. gramas. Abarca muchos y hondos problemas que
En efecto, la preparación que hace el profesor es escapan a la decisión del pedagogo. Hasta implica
más prudente. Reduce sus exigencias porque palpa desasosiegos de desarme cultural.
a continuación las dificultades intelectuales que en- Si son muchos los que abiertamente impugnan la
cierra para los alumnos y la extensión de la tarea ejecución de tareas escolares en casa, no son pocos
impuesta. Es más inteligente su dirección, más dis- los que las defienden de manera implícita. Incluso
creta su ayuda, porque sabe quién la necesita en ma- madres, ;óigase bien!, muchas madres, sobre todo de
yor grado. Observa el esmero y atención que cada ambiente popular, consideran que la bondad del pro-
uno aplica. Incita a la autocorrección sobre la mar- fesor es de alto calibre si pone trabajos para casa
cha, en el momento preciso de surgir el interés y no a los niños. Todo lo monstruoso que se quiera, pero
al día siguiente. Por anticiparse al error, no es tan los maestros se ven frecuentemente forzados para
desalentadora esa corrección. no romper la armonía que debe existir entre escuela
Las críticas enderezadas contra el trabajo fuera de y familia, a ponerlos en contra de su voluntad. Tie-
la Escuela o del Instituto acaban en esto, en que se nen prisa por convertir a su hijo en Pulgarcito que
sienta aquí el alumno como en su propia casa y haga aventaje intelectualmente al gigante de las botas de
las cosas que podría hacer en su casa: comer los siete leguas, al más adulto de los adultos.
que viven lejos, practicar los deportes algún tiempo Participan finalmente de semejante opinión todos
más que las horas intercaladas de recreo, hacer sus los profesores —y son muchos— que a su pesar los
ejercicios, estudiarse las lecciones, etc. Se legisla la ponen. Necesario será abandonar el terreno move-
implantación de permanencias. La palabra es de suyo dizo de lo opinable para asomarse unos y otros, par-
bien expresiva. ¿Que ha de aumentarse el horario a tidarios y detractores, a la investigación experimen-
los profesores? Bueno, prolónguese y retribúyase, tal, aunque sea ésta escasa todavía.
pero será siempre ahorrar sinsabores a todos, alum-
nos, profesores y familiares.
Las objeciones expuestas, disparadas con el pun-
II. COMPARACIÓN DEL TRABAJO EN CASA CON EL
to de mira pedagógico, parecen llevar a la conclu-
TRABAJO EN LA ESCUELA.
sión de que los trabajos que un niño hace fuera del
colegio apenas valen en comparación con los veri-
¿Es, como dicen, de más rendimiento el trabajo
ficados en el mismo. Sin embargo, algún motivo ha-
en casa que el verificado en la escuela? La pregunta
brá para que no sean suprimidas radicalmente las
lleva inmersa esta otra: ¿ es mejor el rendimiento
tareas en privado.
del trabajo individual, propio del doméstico, que el
La misión del padre —dicese ahora en contra de
colectivamente verificado en las aulas bajo el influjo
los anteriores— no acaba con el delegar en el maes-
tro la educación de sus hijos. ¿ Acaso no se preocu- del profesor y de los compañeros?
pa en el hogar de su formación moral? Parece recu- A. Mayer se sirve para averiguarlo de niños de
sable que se despreocupe de su educación intelectual, unos once años de una Escuela primaria de Alema-
cuando tan ligada está, a la anterior. Las tareas es- nia. Emplea como trabajos comunes la escritura al
colares suelen constituir en muchos casos el cordón dictado, cálculo oral, combinación de tareas, reten-
umbilical que mantiene el debido contacto entre es- ción nemónica de sílabas sin sentido y cálculo es-
cuela y familia. Con la implantación de permanencias crito, todo esto enderezado a investigar el trabajo del
no se soluciona razonablemente el problema, porque entendimiento, de la fantasía y de la memoria. Tra-
¿ es prudente la absore'ón total del hijo por la es- bajan de una de estas tres maneras: a) de prisa y
cuela? Habría de tenerse la valentía de suprimir bien, b) bien y despacio, e) muy de prisa.
también éstas. ¿Resultados obtenidos? 1. Q En general se perci-
Ahora bien, el curso lectivo es extraordinaria- be una ganancia considerable del trabajo escolar so-
mente corto, y no por obra de maestros. O se redu- bre el doméstico, es decir, del trabajo colectivo sobre
cen los programas, o hay que ampliar con "perma- el del niño aislado en casa o aislado en la misma es-
nencias" y en casa la jornada escolar. Intentos de cuela. Es superior en cantidad y en calidad al efec-
acortar los programas ha habido muchos, en nuestro tuado en el domicilio.
país y en todos los países culturalmente desarrolla- 2. g En general, con el trabajo en clase, los niños
dos, y ahí están.., inmensos, inabarcables. flojos y de ritmo lento salen más gananciosos que
los de mayor capacidad de trabajo y los pequeños
(1) Las dificultades escolares de los niños. Rialp. Ma- más que los mayores. Se benefician en mayor grado
drid, 1959, pág. 43.
VOL. XXXVIII—NÚM. 109 LA REALIZACIÓN DE TRABAJOS ESCOLARES EN CASA 35—(199)—CURSO 1959-60
los intelectualmente débiles, los que necesitan más comete más errores cuando trabaja el alumno en
del acicate de la clase y del profesor. casa que cuando lo hace en la escuela (3).
3. La clase y la colectividad influyen uniforman- Los experimentos mencionados son interesantes
do el trabajo. Es quizá una consecuencia de lo ante- pero no agotan las direcciones en que debe estudiar-
rior, porque al recibir mayor estímulo los alumnos se el problema. Influyen también las características
mediocres que los superiores, se igualan o acercan individuales de los alumnos. Mayer y Schmidt no han
sus niveles de rendimiento. Acusan más personali- prestado mucha atención a esto. Hay niños que tra-
dad las tareas verificadas en privado (2). bajan peor en su casa que en la escuela. Otros no
Pero esto es sólo una visión unilateral del pro- logran vencer los muchos obstáculos exteriores que
blema. Hay que tener en cuenta otros factores expe- trae consigo el trabajo socializado y, por el con-
rimentales, por ejemplo, las condiciones materiales trario, rinden más cuantitativa y cualitativamente
en que se realiza uno y otro. Así lo comprende en el sosiego reconfortante de la propia casa. Se dan,
Fr. Schmidt, quien se ocupa de averiguarlo con niños pues, excepciones en los resultados generales ante-
de doce y trece arios de enseñanza primaria de Wurz- riores. La individualidad influye, pero en unos tra-
burgo. bajos más que en otros, principalmente en los traba-
Examina la actitud que los padres y hermanos jos cualitativamente superiores, como los de compo-
mayores guardan respecto a las tareas del estudiante sición.
en casa. También anota las condiciones materiales Parece confirmarse por unos y otros investigado-
de las habitaciones donde hace el niño sus trabajos res que el trabajo doméstico acusa notable valor
y se fija en las horas destinadas a hacerlos. Los cuando se refiere a tareas que solicitan el ejercicio
trabajos de casa son así cotejados con los de igual de las funciones mentales superiores y de aptitudes
dificultad que se realizan en clase. Tres semanas específicas. Difiere en esto del trabajo del aula. Mien-
después, otros trabajos domésticos y escolares seme- tras el quehacer de la escuela requiere menos inde-
jantes son examinados de nuevo. Se practican, ahora pendencia y originalidad, en cambio el doméstico es
como antes, ejercicios de copia, de cálculo y de com- notablemente valioso para suscitar la actitud crea-
posición libre, y las faltas se puntúan según baremos dora, para el trabajo que exige un modo de ser ori-
para mayor objetividad. Veamos sus resultados. ginal, único, auténtico. Con los años crece esa supe-
1. 2 Faltaba calefacción adecuada en sus habita- rioridad del trabajo doméstico hasta el punto de pre-
ciones de estudio al 2-3 por 100 de los alumnos, vi- ferirlo los jóvenes, como la manifestación más ade-
viendo el 4,6-13,5 por 100 en casas de una sola habi- cuada a la naturaleza expansiva de su personalidad.
tación y el 29,5-55 por 100 en casas de dos habita- Vemos perfilarse poco a poco la bondad superior
ciones. ;Cómo van a resultar bien los trabajos he- del trabajo en la escuela comparada con la del do-
chos en la cocina, única habitación de la casa, sobre méstico, sobre todo para los niños pequeños. ¿A qué
sillas o en el borde de las ventanas! se debe esta superioridad con los más pequeños?
2.2 resultado: Las molestias puramente exteriores Meumann ensaya una explicación. Cree que la cla-
en la ejecución de las tareas a domicilio no tienen la se en cuanto colectividad y el maestro por su rango
importancia que se les ha dado. La mayoría de los jerárquico espolean su voluntad de trabajar, a su
alumnos se acostumbran rápidamente a los estorbos corta edad todavía incipiente.
de su casa y reciben poco perjuicio de ellos, mientras También puede ser debido a que uno y otro, la
no se llega a una directa interrupción de ese trabajo. clase y el maestro, influyen sobre el niño menor ha-
Los niños se acomodan en gran manera a los estor- ciéndole atisbar la importancia que tiene lo que rea-
bos domésticos, a la falta de quietud en la casa, al liza para su vida posterior. No puede todavía deter-
ruido que les viene de la calle, a la luz deficiente, al minarse por consideraciones generales y motivos idea-
aire viciado, etc. les en la medida que un adulto, o como los estudian-
(La conclusión es de verdad sorprendente, pero tes de los últimos cursos de bachillerato, quienes tie-
merece ser revisada, ya que los avances de la civili- nen ya la madurez mental que este determinarse ne-
zación han traído al hogar del estudiante una radio cesita. Se hallan influenciados más poderosamente
y probablemente a sus vecinos.) por las excitaciones del medio ambiente, se distraen
3.2 Las horas del día o de la noche en que reali- con estar junto a sus camaradas, se distraen por la
zan esos trabajos también condicionan su perfección. vista y el oído y, sin embargo, paradójicamente estas
Son preferidas, según esta investigación, en el si- incitaciones distractivas que dispersan exteriormen-
guiente orden: de 5 a 6 de la tarde, de 7 a 8, de 6 a 7, te el trabajo escolar avivan por otro lado su aten-
de 1 a 2 y de 9 a 10 de la noche. La hora menos ele- ción, estimulan su voluntad y hacen que trabaje me-
gida para estudiar en casa parece ser la de 9 a 10, jor que si faltara esas distracciones.
a pesar de que da en general buenos resultados, quizá Añádanse a estas causas las afectivas, como son
porque al ser conclusiva de la jornada de activida- la emulación, el deseo de no quedarse rezagado, los
des atrae más intensivamente la atención y la vo- apremios del profesor, la acomodación de los, más
luntad del escolar. Es decir, que resulta comprobada lentos al tiempo de los que trabajan de prisa, el
la afirmación de Kräpelin de que en la curva de tra- temor a la represión o castigo y el deseo de elogio.
bajo se percibe un supremo esfuerzo cuando el que Todo esto influye sobre el trabajo escolar, elevando
trabaja ve próximo el fin de sus tareas. su rendimiento (4).
En cuanto a la calidad del trabajo verificado, Pero se trasluce ahora algo que está a punto de
si es superior o inferior al escolar, se observa que pasarnos inadvertido: el trabajo ordenado para casa
(2) E. Meumann: Compendio de Pedagogía experi- (3) Lay, W. A.: Pedagogía experimental, págs. 182-83.
mental, págs. 253-54. (4) 0. c., 256-57.
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tiene un halo afectivo distinto del de la clase. Aquí, III. CoNcLusióN.
en el aula, predomina el dar lo nuevo; allí, en casa,
la mera repetición, el ejercicio, el fijarlo con exac- Hemos empezado por tomar nota de las opiniones
titud. Para el aula, lo novedoso, lo estimulante; para habidas en pro y en contra de los trabajos en casa.
el hogar, lo de estímulo gastado, lo conocido en cier- Intentamos después salir de lo meramente opinable
to modo, lo que hay que retener. Tal vez se deba a para anclar en su examen científico. Aun éste se ha
esto el apelativo de "deberes", que no nos gusta por- mantenido en el plano de lo estrictamente didáctico
que tiene marcada resonancia de trabajo forzoso, tra- por creer que su existencia hunde sus raíces en mo-
bajo de corvea, trabajo de galeote. Todo lo contrario tivaciones precisamente didácticas. Era ir al fondo
de lo que debe ser, incitación a la originalidad, aci- del problema. Todavía en este campo sentimos la
cate del espíritu de iniciativa. inquietud de no haber abarcado muchas otras facetas.
Habría que añadir a nuestro examen otro gran as-
pecto del problema: el higiénico. Se anuncia el tra-
bajo en cas como una sobrecarga, como especial-
El trabajo doméstico, en cuanto manifestación de mente fatigoso, nocivo para la salud.
la personalidad, como exponente del ser auténtico del Según múltiples experiencias realizadas ininterrum-
alumno, es muy superior al escolar, según hemos vis- pidamente desde Sikorsky hasta nuestros días, todo
to. Vuelven a decirlo Jensen y Lamszus, quienes ven trabajo escolar que se ejecuta en estado de fatiga
que los trabajos de composición y dibujo realizados agota mucho más que el mismo trabajo en circuns-
en casa se caracterizan por su sello personal, su ori- tancias normales. Y en este caso se encuentra el
ginalidad. En clase, esos mismos ejercicios resultan alumno después de la clase. Para él es un trabajo
uniformes, casi iguales, descoloridos, sin persona- considerable hacer en la escuela lo que de él se pide.
lidad. Acaba cansado, fatigado, y en esas condiciones debe
A medida que crece la edad de los estudiantes dis- empezar a trabajar en casa. El rebajamiento de esta
minuye la superioridad del trabajo doméstico sobre disposición inicial para la aplicación de su esfuerzo
el escolar, y hasta se invierten sus valores, como pone hace que la fatiga que viene ahora a acumularse se
de relieve la investigación de William E. Anderson, prolongue, persevere más allá del descanso noctur-
verificada en 1946 sobre dos secciones de un curso no. Es decir, que el niño se levanta por las mañanas
de enseñanza media equiparable al cuarto del bachi- ya cansado. Se le llama a esto sobrecarga intelectual,
llerato español con 29 alumnos cada una. Los dos "surmenage". Las consecuencias son a la larga desas-
grupos, el de control y el experimental, son equiva- trosas no sólo para la economía del trabajo, sino para
lentes en nivel de inteligencia y en conocimiento de el equilibrio físico y mental.
la lengua materna, materias sociales y matemáticas, En resumen. Del examen objetivo del problema se
que son los estudios que más exigen trabajo a domi- desprende que en los grados elementales y de perfec-
cilio. Los ejercicios que resultan de aplicar los tests cionamiento de la escuela primaria, y en los cursos
son puntuados por persona ajena a los profesores, iniciales del bachillerato deben proscribirse radical-
para mayor objetividad, y el rigor estadístico-expe- mente los trabajos para casa, contentándose con el
rimental se mantiene con esmero. Difieren los dos verificado en el aula escolar bajo la guía directa del
grupos en que unos hacen trabajo en casa y los otros, profesor. Tiene éste una misión importante que rea-
no. lizar, la de enseñarles a organizarse su trabajo, la
Se comprueba que con estos alumnos mayores, el de enseñarles cómo estudiar y qué estudiar. Para esto
trabajo doméstico es superior al efectuado en la sirven muy bien las actividades dirigidas, como se
High School para los tres tipos de asignaturas. Los las denomina en el campo pedagógico.
alumnos del grupo de "trabajo en casa" mantienen El estudio dirigido no es procedimiento remedia-
aproximadamente el mismo rango de aprovechamien- vagos, porque sabe el profesor no dar resuelta la di-
to en lengua materna, matemáticas y estudios socia- ficultad, sino apuntar dónde y cómo puede resol-
les. Suelen ser más seguros en su aprendizaje, exhi- verla. Frente a una palabra desconocida, recomien-
ben más capacidad para el trabajo independiente, es da acudir al diccionario y se asegura de que sabe
decir, sin ayuda del profesor, que los alumnos del manejarlo. Ante una demostración que no entiende
grupo de control. Por el contrario, los del grupo que le recuerda aquella otra anteriormente dada, que le
"no trabaja en casa" son más desiguales, más irre- sirve de fundamento para que la repase. Una pre-
gulares, esto es, que en unas asignaturas logran un gunta le es contestada con otra pregunta sugerente,
puesto adelantado y en otras calificación relativa- que invita a la reflexión.
mente baja. Los alumnos más inteligentes de este No es pretexto la presencia del profesor para que
grupo no ganan proporcionalmente tanto como sus el alumno inquieto se levante a cada momento, in-
homólogos del grupo de "trabajo en casa". Esta di- terrumpa y ni haga ni deje hacer. Silenciosamente
ferencia se observa también entre los de inteligen- se levanta el que pide ayuda. escribe en el encerado
cia media y entre los inferiores. Todos estos alum- su nombre y vuelve a sentarse, en espera de que le
nos de cuarto curso de enseñanza media obtienen llegue el turno de ser llamado por el profesor.
rendimientos superiores trabajando en casa que en el Aprender a estudiar, racionalización del trabajo
Instituto (5). intelectual; he aquí algo que no se enseña de modo
expreso, que el alumno adquiere a través de fracasos
5) Anderson, William E.: An Attempt through the y sinsabores, y que otros menos esforzados renun-
use of experimental techniques to deternine the effect cian a conseguirlo. Sólo con carácter excepcional pue-
of home aseignments upon scholastic meces. "Journal of de invitárseles a realizar algún quehacer en casa, y
Educational Research", XL, 2, oct. 1946.
VOL. vocvni—Ntm. 109 LA LINatAsTicA Y LA E. DE LAS LENGUAS MODERNAS 37—(201)—CURSO 1959-60
éste, precisamente de tipo creador, no de carácter Claro está, en una lógica ponderación con los demás
reiterativo. profesores de las demás asignaturas, si los tuviere.
Rebasado este estadio discente de la escuela pri- Sólo así podrá conseguirse el objetivo que la es-
maria y media, que puede jalonarse hacia los doce cuela afanosamente persigue, el de preparar a los
años, el aspecto del problema cambia. Puede y debe jóvenes para la vida, en este caso para nutrir por sí
ir trabajando por su cuenta en el propio hogar. Se mismos las necesidades de la vida intelectual pos-
le supone ya en posesión de las técnicas de trabajo terior.
necesarias para ello y con la madurez suficiente para
hacer los ejercicios que el discreto profesor aconseje. ESTEBAN VILLAREJO.
partir de los resultados del análisis fonético de los
La Lingüística y la ense- mismos: fundamentalmente son la misma cosa: en
los suecos la w es evidentemente una semiconsonante
ñanza de las Lenguas mo- equiparable a la de los ejemplos que presenta N. To-
más en su manual (suerte, puerta, etc. § 65) ; en los
dernas huecos se trata también de una w, pero su labializa-
ción es más intensa (3). Pero no siempre, como ve-
II remos más abajo, dispone la lengua de elementos fo-
néticos como éstos para resolver ambigüedades; mu-
LIGAZÓN. ENTONACIÓN Y ACENTO. chas veces quedan éstas insolubles y los hablantes
En el artículo precedente (REVISTA DE EDUCACIÓN, las soslayan o se repiten para aclarar el concepto; en
número 92, 1. § quincena febrero) habíamos visto otras, para nosotros las más útiles, por su valor ilus-
cómo los avances de la lingüística y en especial los trativo, lo que aclara el posible equívoco es la en-
tonación.
de la lingüística estructural, permitían hoy afrontar
con medios más eficaces el problema de la enseñanza Algunas gramáticas norteamericanas de inglés que
de los sonidos de una lengua extranjera. Vamos a ver dedican atención a la entonación en la frase no dejan
ahora cómo otros importantes elementos del lengua- nunca de hacer mención del contraste que en la fór-
je, no tan exhaustivamente estudiados como los so- mula de salutación norteamericana posee la primera
indagación de cortesía Ho-ui are you?, con elevación
nidos, presentan a la luz de la lingüística moderna
facetas susceptibles de aprovechamiento en el aula. tonal en la Oeenada palabra, frente a la contrapre-
gunta Thank;i tv are you? con acento en la últi-
Trataremos al mismo tiempo de ver hasta qué punto
ma palabra. DeŠçle,5el punto de vista semántico re-
algunas deficiencias que ofrece la lengua en la articu-
lación sucesiva de las unidades lingüísticas quedan sulta una exceal sutileza distinguir entre los dos
sentidos, pero son numerosos los casos en todas las
neutralizadas a menudo por la intervención de uni-
dades no segmentables. En otros casos, la intoleran- lenguas en que merced a la entonación se obtiene un
claro matiz diferenciativo entre dos frases o palabras
cia de estas situaciones ha provocado, como es sabi-
do, procesos orgánicos que llenan la historia de las de secuencias fonéticas idénticas. Pero si en el prece-
dente ejemplo resulta excesiva sutileza la determi-
lenguas y pertenecen, por tanto, a la lingüística dia-
crónica (1). Insistiendo aún más en la delimitación nación del valor semántico de las dos frases contra-
puestas, no podemos considerar igual Isn't she pretty ?
de elementos fonéticos significantes en los casos de
(2, No es bonita?) frente a Isn't she pretty! (Qué bo-
aparente homonimia, se pueden descubrir a veces da-
nita es!). Regularmente, las lenguas han desarrolla-
tos inadvertidos por los fonetistas. Así, en castellano
se puede observar la existencia de una W —con valor do estructuras morfológicas o sintácticas más o me-
nos adecuadas a cada tipo de elocución (ing. Y ou see.
fonológico propio y distinta de la descrita por N. To-
más—, si comparamos dos secuencias como los huevos Don't you seer, You dcm't see, Do you see, etc.;
al. Du kommet nicht hier, Komm hier! Komm nicht
y los suevos, o entre los suecos y los huecos, o entre
los suelen (o lo suelen) freir y los huelen freir. La hier! Kommst du nicht hiel. ? Kämest du doch hier!,
etcétera), pero parece existir una tendencia popular
importancia de esta diferenciación la hemos compro-
a superar estos moldes tradicionales y a dotar a
bado sometiendo a un grupo de alumnos extranjeros
frases de una estructura determinada de contenidos
a una prueba de comprensión de las dos series parale-
no acostumbrados y que sólo afloran en el momento
las de secuencias, sin que cometieran un solo error.
Es probable que habiéndose tratado de alemanes, el
deslinde de las dos w hubiera ofrecido mayores difi- (3) Comentando este hecho con el profesor Mac Carthy,
jefe del Departamento de Fonética de la Universidad
cultades (2). Para definir los dos fonemas habría que de Leeds, éste señaló una aparente sonorización de la
s del articulo en el último caso. Aun admitiéndola, habla
que tener en cuenta que el español no la percibe; por
(1) Precisemos más: los estados de ambigüedad de tanto, hemos de aceptar que la diferencia fonológica
la lengua que no resuelve la entonación o el acento, se reside en la w. Stockwell, Bowen y Silva-Fuenzalida, en
resuelven generalmente en desplazamientos semánticos el articulo que citamos más adelante, contraponen la
o léxicos que sanean el lenguaje. suerte a las huertas, que es un caso paralelo, y trans-
(2) No porque la diferencia no sea patente. Lo es para criben la s de las como sonora, pero advierten también
oídos españoles y basta. Pero el alemán no tiene con- la distinta naturaleza de la w, que transcriben con un
ciencia lingiiistica natural del sonido tu, menos aún de circunflejo invertido encima. De otro modo, ¿a qué atri-
una subdivisión del mismo. buir la sonorización de la s?