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Brandolin, Introduccion A La Fenomenologia de Husserl

Husserl propone la fenomenología como un método para acceder a la verdad a través de tres reducciones fenomenológicas. La primera es la reducción fenomenológica o epokhé, que consiste en abstenerse de juzgar si los fenómenos son reales o no para quedarse con la experiencia que ofrece el mundo. La segunda es la reducción eidética, que busca la esencia de las cosas a través de su manifestación directa. Y la tercera es la reducción trascendental, que consiste

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Brandolin, Introduccion A La Fenomenologia de Husserl

Husserl propone la fenomenología como un método para acceder a la verdad a través de tres reducciones fenomenológicas. La primera es la reducción fenomenológica o epokhé, que consiste en abstenerse de juzgar si los fenómenos son reales o no para quedarse con la experiencia que ofrece el mundo. La segunda es la reducción eidética, que busca la esencia de las cosas a través de su manifestación directa. Y la tercera es la reducción trascendental, que consiste

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INTRODUCCIÓN A LA FENOMENOLOGÍA DE HUSSERL (DIEGO BRANDOLÍN)

Husserl, quien inicialmente se interesó por las ciencias exactas, se vio luego atraído por la base psicológica de las
matemáticas, lo que lo llevó a participar de los cursos de filosofía y psicología dictados por Franz Brentano. Este
contacto lo decidió a virar definitivamente su interés hacia la filosofía. Tomó de Brentano un concepto que sería
clave en su propuesta filosófica y metodológica: la intencionalidad de la conciencia.
En 1931, Husserl entrega “Meditaciones cartesianas”, obra en la que propone rescatar el ideal científico de
Descartes: unificar el campo de la ciencia y el de la filosofía. Se plantea esta posibilidad mediante un método único,
la fenomenología. A través de su aplicación es para Husserl posible aprehender la verdad.
Para introducir su propuesta, retoma a Descartes partiendo del Método (este consistía en acercarse al
conocimiento de la verdad a través de la aplicación sistemática de la duda sobre todos los enunciados fruto de la
experiencia y la reflexión), pero señala que el hecho de arrojar los fenómenos a la duda no los hace desaparecer. Se
trata de una abstención del yo que reflexiona respecto a otorgarle o no juicio de realidad, de existencia, al
fenómeno; lo cual no significa que por no tomar posición respecto de ellos, los fenómenos no sigan estando
presentes en el campo de la experiencia del yo.
Husserl ve en ello un primer paso para acercarse a la verdad. A esta abstención de señalar si algo es real o no, si es
verdadero o no, para quedarse exclusivamente con la experiencia que ofrece el mundo al campo de la conciencia, él
lo llama Reducción Fenomenológica o epokhe (término griego que puede traducirse como abstención o suspensión).
Husserl se apoya en una distinción en el proceso de conocer. Si observamos la relación que guarda el sujeto que
conoce con el objeto de conocimiento, distinguiremos en ella una intencionalidad. El objeto siempre lo es en
referencia a un sujeto y el sujeto lo es inevitablemente en referencia a un objeto.
La fenomenología se presenta entonces como un método radical y universal por medio del cual me aprehendo
como un yo puro, con la vida de conciencia pura que me es propia, en la cual y por medio de la cual el mundo
objetivo entero es para mí. No hay ninguna cosa detrás del fenómeno y este no es apariencia de ser, no es imagen o
representación de algo distinto a su propio aparecer.
Husserl establece una distinción en el proceso de conocimiento entre los actos mediante los cuales la conciencia
tiende hacia su objeto y que tiene distintos modos de ser representados (pensar, temer, desear) y el contenido de
esos actos (lo pensado, lo temido, lo deseado). Llama nóesis a los actos y les atribuye un carácter subjetivo de la
conciencia, mientras que los contenidos son nóema, y es un aspecto objetivo de la conciencia. Es el nóema el que
valida y explica la nóesis.
Este filósofo define a la fenomenología pura como ciencia de esencias. Para comprenderlo, es necesario ver las dos
operaciones adicionales a la epokhe que él debe concretar. Primero, realiza una segunda Reducción Fenomenología
llamada eidética, en donde habiendo eliminado el problema de la existencia extramental a través de la primer
abstención, queda por buscar la esencia de las cosas mediante la manifestación directa e inmediata de los límites
dentro de los cuales algo podría variar sin dejar de ser lo que es.
Al operar la segunda reducción, la conciencia pura tiene acceso a la esencia de la cosa en sí, el eidós. Para Husserl,
mientras que los hechos son particulares, contingentes y témporo-espacialmente situados, las esencias no se
localizan en tiempo ni espacio alguno y poseen un carácter de distinción fundamental. Pero no piensa en ambos por
separado: al sentido de todo lo contingente le es inherente tener precisamente una esencia. Dicha aprehensión se
opera a través de lo que Husserl llama intuición esencial, un acto en el que es dada efectivamente una esencia de
manera originaria, no secundaria ni derivada. No es una mera y vaga representación, pues la esencia así aprehendida
queda captada en su propia identidad y no a través de algún sucedáneo.
Esta intuición esencial se apoya y requiere como base una intuición individual o corriente basada en la experiencia
sensorial. Cabe afirmar entonces que la fuente de todo conocimiento es la experiencia en su más amplio sentido,
que incluye las variaciones de la intuición. Así, lo exigido por la fenomenología es pasar de los hechos a las esencias
que en ellos se dan, a través de la reducción eidética.
La tercera Reducción Fenomenológica es Trascendental. Consiste en la persistencia en la aplicación de la epokhe o
abstención de juicio. El resultado que se obtiene como fruto de la sistemática aplicación de la abstención es la
conquista de una nueva región: la esencia de la conciencia pura en general. Lo que no puede ser objeto de epokhe es
precisamente aquello que la efectúa.

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