Comercio Internacional: Beneficios y Desafíos
Comercio Internacional: Beneficios y Desafíos
FCE - UNLP
2 de mayo de 2023
Existe1 un amplio consenso entre especialistas respecto a que el comercio internacional y el producto
per cápita de una economía se relacionan de manera positiva. No obstante, hay quienes cuestionan
si es beneficioso intercambiar productos que un país puede producir autónomamente. Se plantea, por
ejemplo, si no sería preferible consumir exclusivamente bienes de producción nacional para preservar
empleos locales.
La teoría económica, sostiene que el comercio internacional genera ganancias, es decir, al intercam-
biar bienes y servicios, los países involucrados suelen beneficiarse. Las situaciones en las que el comercio
internacional resulta ventajoso son más amplias de lo que comúnmente se piensa. Erróneamente, se
cree que el comercio es perjudicial cuando existen grandes diferencias entre países en términos de
productividad o salarios.
Por un lado, en países menos avanzados tecnológicamente, los empresarios pueden temer que abrir
sus economías al comercio internacional desencadene el colapso de las cadenas de valor locales, puesto
que sus industrias no podrían competir con productos o insumos importados más económicos. Por
otro lado, en países tecnológicamente avanzados y con salarios más elevados debido a una mayor
productividad, podría preocupar que el comercio con países menos avanzados y con salarios más bajos
reduzca su nivel de vida. Es frecuente escuchar a políticos alertando sobre la pérdida de empleos al
firmar acuerdos de apertura comercial.
Sin embargo, el primer modelo sobre las causas del comercio que analizaremos, demuestra que
dos países pueden comerciar y beneficiarse mutuamente. Esto sucede incluso si uno de ellos es más
eficiente en la producción de todos los bienes y el menos eficiente sólo puede competir pagando salarios
más bajos. Además, el comercio ofrece ventajas al permitir a las distintas economías exportar bienes
cuya producción requiere de una utilización intensiva de aquellos recursos que son abundantes en el
país, e importar aquellos bienes cuya producción requiere recursos que les son escasos. El comercio
internacional también posibilita la especialización en gamas de productos más reducidas, permitiendo
alcanzar mayor eficiencia a través de la producción a gran escala.
1
Las notas se basan ampliamente en los capítulos 1 a 3 del Libro Economía Internacional de Krugman y Obstfeld
(7ma edición).
1
Los beneficios del comercio no se limitan a bienes tangibles, el intercambio internacional de activos
con riesgo, como acciones y bonos, puede beneficiar a todos los países al permitirles diversificar su
riqueza y disminuir la volatilidad de sus ingresos. Estas formas invisibles de comercio generan ganancias
tan reales como el intercambio de bienes tangibles que permite disfrutar de fruta fresca latinoamericana
en los mercados de Toronto en febrero.
Aunque las naciones suelen beneficiarse del comercio internacional, es posible que ciertos grupos
sociales dentro de una economía se vean afectados negativamente. Por ejemplo, el comercio internacio-
nal puede perjudicar a los propietarios de recursos que son “específicos” para las industrias locales que
compiten con importaciones, si no pueden encontrar demanda para su producción. De esta manera, el
comercio puede alterar la distribución de ingresos entre grupos o clases sociales, como trabajadores y
capitalistas.
Estas preocupaciones se han convertido en temas centrales del debate político, ya que se ha demos-
trado científicamente que los salarios reales cambian al ajustar las cantidades producidas y los flujos
de comercio. Lógicamente, el efecto variará según la calificación de los trabajadores. Muchos analistas
atribuyen este fenómeno al crecimiento en el volumen de bienes y servicios comerciados internacional-
mente, en particular al rápido aumento de las exportaciones de bienes manufacturados provenientes
de países con bajos salarios, como los del sudeste asiático.
Los economistas, por su parte, se enfocan en entender los patrones del comercio internacional con
el fin de analizar sus efectos y causas. Todo trabajo científico debe basarse en evidencia empírica sólida
respecto a su fenómeno de estudio. Como Milton Friedman señaló en su discurso de aceptación del
premio Nobel:
Aunque algunos patrones observados tienen explicaciones relativamente sencillas, la mayoría son
más sutiles. Las teorías sobre las causas del comercio han evolucionado y existen diferentes enfoques
que buscan explicar por qué ciertos países exportan ciertos bienes. David Ricardo propuso una expli-
cación del comercio basada en las diferencias entre economías en la productividad del trabajo. Hasta la
fecha, su argumento se considera una reflexión innovadora y poderosa para fundamentar modelos más
complejos. Otras teorías sugieren la existencia de un componente aleatorio en los patrones del comer-
cio internacional. Además, se ha explorado la relación entre los patrones del comercio, la interacción
de las dotaciones relativas de recursos nacionales y el uso relativo de estos factores en la producción
de los diferentes productos. La evidencia empírica ha demostrado que el comercio es beneficioso pa-
ra las economías, ya que permite intercambiar indirectamente factores productivos basándose en la
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abundancia/escasez de los mismos, la tecnología y las preferencias sociales.
El comercio internacional generalmente genera beneficios mutuos para los países involucrados,
permitiendo (aprovechando) la especialización, la eficiencia y la diversificación de riesgos. Sin embargo,
es importante tener en cuenta que, aunque el comercio puede ser beneficioso en el agregado, sus
beneficios no necesariamente se distribuyen de manera homogénea. Profundizando lo explicado, es
posible observar efectos negativos en la distribución de la renta. Por lo tanto, resulta crucial abordar
estas preocupaciones y garantizar que los beneficios del comercio se “compartan” de manera equitativa
y que se minimicen y distribuyan sus costos. El debate entre libre comercio y proteccionismo es uno
de los temas más relevantes dentro del campo de la economía internacional desde el punto de vista
político. Desde la aparición de los modernos estados-nación en el siglo XVI, los gobiernos han estado
preocupados por el efecto de la competencia internacional en la prosperidad de sus industrias nacionales
y han intentado implementar políticas comerciales para defenderlas de la competencia extranjera
limitando importaciones o apoyando sectores específicos mediante subsidios a las exportaciones.
La visión más arraigada en el área de la economía internacional ha sido analizar los efectos de
las políticas comerciales y, generalmente, criticar el proteccionismo, destacando las ventajas del libre
comercio. No obstante, el debate sobre “cuánto” comercio permitir adquirió mayor relevancia en la
década de 1990. Desde la Segunda Guerra Mundial, las democracias occidentales lideradas por Estados
Unidos han seguido una política general de eliminar gradualmente las barreras al comercio interna-
cional, impulsadas no solo por razones técnicas sino también políticas, buscando promover el libre
comercio como motor de prosperidad y paz mundial.
En la primera mitad de la década de 1990, se negociaron varios acuerdos importantes sobre libre
comercio, como el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) entre Estados Unidos,
Canadá y México en 1993, y la creación de la Organización Mundial del Comercio en 1994, tras la
Ronda Uruguay. Sin embargo, desde entonces, un movimiento político internacional contrario a la
globalización ha ido ganando adeptos. En 1999, este movimiento alcanzó notoriedad cuando mani-
festantes provocaron enfrentamientos con la policía durante una importante reunión sobre comercio
internacional en Seattle. Este movimiento, obligó hasta cierto punto a los defensores del libre comercio
a explicar sus puntos de vista.
Con el tiempo, los economistas han desarrollado modelos analíticos sencillos pero poderosos para
determinar los efectos de las políticas gubernamentales en el comercio internacional. Estos modelos
no solo predicen los efectos de las políticas comerciales, sino que también permiten análisis de coste-
beneficio y establecen criterios para determinar cuándo es conveniente la intervención gubernamental
en la economía. Sin embargo, en la realidad, los gobiernos no siempre implementan políticas que
el análisis de coste-beneficio de los economistas considera “óptimas”. El análisis económico ayuda a
comprender la política del comercio internacional, mostrando o anticipando qué grupos sociales se
perjudican y cuáles se benefician de un determinado curso de acción.
3
Ejemplo de esto es el caso de las importaciones de flores en Estados Unidos. El 14 de febrero de
1996, Patrick Buchanan, el candidato presidencial republicano se paró en una floristería a comprar
una docena de rosas para su esposa. A menos de una semana para las elecciones primarias, aprovechó
la ocasión para pronunciar un discurso denunciando el incremento de las importaciones de flores en
Estados Unidos que, según afirmó, estaban provocando la desaparición de los cultivadores de flores
[Link] hecho, es cierto que una proporción creciente del mercado de rosas de invierno
en Estados Unidos está siendo cubierta por importaciones provenientes de América del Sur. Pero, ¿es
acaso esto un hecho negativo?. El ejemplo de Buchanan en 1996, ilustra la necesidad de un análisis más
profundo en política económica aplicada. Si bien es cierto que una proporción creciente del mercado
de rosas de invierno en Estados Unidos proviene de América del Sur, no está claro si este fenómeno es
perjudicial para el país. Cultivar rosas frescas en febrero en Estados Unidos implica un costo elevado
en términos de energía, inversión en capital y otros recursos escasos que podrían ser utilizados en
la producción de otros bienes, como computadoras personales (PCs). Los economistas emplean el
término “costo de oportunidad” para describir este tipo de fenómeno. Si Estados Unidos cultivara
10 millones de rosas para el Día de San Valentín utilizando recursos que podrían haber producido
100.000 PCs, el costo de oportunidad de las rosas en términos de PCs sería de 100.000 unidades.
En América del Sur, es probable que el costo de oportunidad de las rosas en términos de PCs
sea menor que en Estados Unidos, debido a factores como la estacionalidad y la eficiencia en la
producción de bienes sofisticados. Esto sugiere la posibilidad de una configuración de producción
mundial mutuamente beneficiosa. Si Estados Unidos se especializa en la producción de PCs y América
del Sur en la producción de rosas, la producción total de PCs podría incrementarse sin afectar la
cantidad de rosas producidas.
La razón por la cual el comercio internacional aumenta la producción mundial radica en la espe-
cialización de cada país en bienes en los que posee una ventaja comparativa: Un país tiene ventaja
comparativa en la producción de un bien si el costo de oportunidad de producir ese bien
en términos de otros bienes es menor en ese país en comparación con otros. En este ejem-
plo, América del Sur posee ventaja comparativa en la producción de rosas de invierno, mientras que
Estados Unidos la tiene en la producción de PCs. El nivel de consumo puede incrementarse en ambos
sitios si América del Sur produce rosas para el mercado estadounidense y Estados Unidos produce
PCs para Sudamérica.
El concepto de ventaja comparativa sostiene que el comercio entre dos países puede beneficiar a
ambos si cada uno exporta los bienes en los que tiene dicha ventaja. Sin embargo, esta afirmación
se refiere a posibilidades y no necesariamente a lo que ocurre en realidad. En el mundo real, la
producción y el comercio internacional se determinan en gran medida en el mercado, regidos por las
leyes de oferta y demanda. Cabe destacar que existe cierto nivel de comercio .artificial.o administrado
con fines políticos y no necesariamente técnicos.
4
Para abordar estas cuestiones, es necesario un análisis más explícito. A continuación, se desarrolla
el modelo de comercio internacional ideado por el economista británico David Ricardo, quien intro-
dujo el concepto de ventaja comparativa a principios del siglo XIX. Esta aproximación, denominada
modelo ricardiano, sostiene que el comercio internacional se debe únicamente a las diferencias en la
productividad del trabajo entre economías.
aLV
− (2)
aLQ
Esta pendiente representa la tasa de intercambio entre los dos bienes en términos de horas de
trabajo. Si un país tiene una ventaja comparativa en la producción de un bien (por ejemplo, si su
productividad laboral en la producción de vino es más alta que en la producción de queso), entonces
puede producir más eficientemente ese bien y exportarlo a otros países, mientras importa el bien en el
que no tiene ventaja comparativa. De esta manera, todos los países pueden beneficiarse del comercio
internacional. En el contexto de una Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) lineal, el costo
de oportunidad del queso respecto al vino es constante. Este costo de oportunidad se define como la
cantidad de litros de vino que la economía debe sacrificar para producir un kilo adicional de queso.
5
Matemáticamente, se expresa como:
aLQ
Costo de oportunidad del queso en términos de vino = (3)
aLV
En este ejemplo, si se requiere una hora de trabajo para producir un kilo de queso y dos horas para
producir un litro de vino, el costo de oportunidad del queso en términos de vino es 1/2. Este costo de
oportunidad es igual al valor absoluto de la pendiente de la FPP.
La FPP representa las diferentes combinaciones de bienes que una economía puede generar, siendo
la curva o “frontera”, aquellas combinaciones máximas que se pueden generar en caso de emplearse
todos los factores productivos. Para determinar qué se producirá concretamente, es necesario conocer
los precios relativos entre los dos bienes. En una economía de mercado, las decisiones sobre la oferta
se basan en los esfuerzos de los individuos por incrementar sus ingresos. En la economía simplifica-
da presentada, donde el trabajo es el único factor de producción, la oferta de queso y vino estará
influenciada por el traslado del factor trabajo hacia el sector con salarios más elevados.
Consideremos que PQ y PV son los precios del queso y el vino, respectivamente. Para producir un
kilo de queso, se necesitan aLQ horas de trabajo. En este modelo sin ganancias, el salario por hora en
el sector del queso será igual al valor de lo que un trabajador puede producir en una hora, es decir,
PQ
aLQ . Como se requieren aLV horas para producir un litro de vino, el salario por hora en el sector del
PV PQ aLQ
vino será aLV . Los salarios en el sector que fabrica queso serán más altos si PV > aLV , y por tanto, los
PQ aLQ
salarios en el sector del vino serán más altos si PV < aLV . El .arbitraje”(movimiento de trabajadores)
será el mecanismo que determine las cantidades producidas. La economía se enfocará en la producción
PQ aLQ PQ aLQ
de queso si PV > aLV y en la producción de vino si PV < aLV . Solamente en el caso particular de que
PQ aLQ
PV = aLV , ambos bienes se producirán localmente.
aLQ
La relación aLV indica el costo de oportunidad del queso en términos de vino. Hemos obtenido una
proposición esencial acerca de la relación entre precios y producción: la economía se centrará en la
producción de queso si el precio relativo del queso supera su costo de oportunidad y en la producción
de vino si el precio relativo del queso es menor que su costo de oportunidad.
En ausencia de comercio internacional, el país deberá producir ambos [Link] el contexto de
una Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) lineal, el costo de oportunidad del queso respecto
al vino es constante. Este costo de oportunidad se define como la cantidad de litros de vino que la
economía debe sacrificar para producir un kilo adicional de queso. Matemáticamente, se expresa como:
aLQ
Costo de oportunidad del queso en términos de vino = (4)
aLV
En este ejemplo, si se requiere una hora de trabajo para producir un kilo de queso y dos horas para
producir un litro de vino, el costo de oportunidad del queso en términos de vino es 1/2. Este costo de
oportunidad es igual al valor absoluto de la pendiente de la FPP.
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La FPP representa entonces, las diferentes combinaciones de bienes que una economía puede
producir como máximo utilizando todos sus recursos. Para determinar qué se producirá concretamente,
es necesario conocer los precios relativos entre los dos bienes. En una economía de mercado, las
decisiones sobre la oferta se basan en los esfuerzos de los individuos por incrementar sus ingresos. En
la economía simplificada presentada, donde el trabajo es el único factor de producción, la oferta de
queso y vino estará influenciada por el traslado del factor trabajo hacia el sector con salarios más
elevados.
Consideremos que PQ y PV son los precios del queso y el vino, respectivamente. Para producir un
kilo de queso, se necesitan aLQ horas de trabajo. En este modelo sin ganancias, el salario por hora en
el sector del queso será igual al valor de lo que un trabajador puede producir en una hora, es decir,
PQ
aLQ . Como se requieren aLV horas para producir un litro de vino, el salario por hora en el sector del
PV PQ aLQ
vino será aLV . Los salarios en el sector que fabrica queso serán más altos si PV > aLV , y por tanto, los
PQ aLQ
salarios en el sector del vino serán más altos si PV < aLV . El .arbitraje”(movimiento de trabajadores)
será el mecanismo que determine las cantidades producidas. La economía se enfocará en la producción
PQ aLQ PQ aLQ
de queso si PV > aLV y en la producción de vino si PV < aLV . Solamente en el caso particular de que
PQ aLQ
PV = aLV , ambos bienes se producirán localmente.
aLQ
La relación aLV indica el costo de oportunidad del queso en términos de vino. Hemos obtenido una
proposición esencial acerca de la relación entre precios y producción: la economía se centrará en la
producción de queso si el precio relativo del queso supera su costo de oportunidad y en la producción
de vino si el precio relativo del queso es menor que su costo de oportunidad.
Es importante destacar que en ausencia de comercio internacional, el país deberá producir ambos
bienes. Sin embargo, solo se producirán ambos bienes si el precio relativo del queso coincide con su
costo de oportunidad. Podemos resumir cómo se determinan los precios sin comercio internacional
mediante una teoría básica del valor trabajo, donde el costo de oportunidad es igual a la relación entre
los requerimientos unitarios de trabajo para la producción de queso y vino. Por lo tanto, cuando no
hay comercio internacional, el precio relativo de los bienes corresponde a sus requerimientos relativos
por unidad de trabajo.
Es posible ilustrar el patrón y los efectos del comercio entre dos naciones con un único factor
productivo, vale aclarar que a priori, algunas de las conclusiones pueden parecer contraintuitivas.
Aun así, este modelo simplificado puede arrojar luz sobre temas reales, como la competencia y el
intercambio internacional.
Supongamos que hay dos países (A y B): uno es nuestra nación y el otro es un país extranjero.
Ambos tienen un factor productivo (trabajo) y pueden generar dos bienes: vino y queso. Designamos
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L como la cantidad de trabajo en nuestra nación y aLV y aLQ como los requerimientos unitarios de
trabajo en la producción de vino y queso, respectivamente. De forma análoga, la cantidad de trabajo
en el país extranjero es L∗ , y los requerimientos unitarios de trabajo en la producción de vino y queso
son bLV y bLQ , respectivamente.
En términos generales, los requerimientos unitarios de trabajo pueden variar. Por ejemplo, nues-
tra nación podría ser menos productiva que el país extranjero en la producción de vino, pero más
productiva en la producción de queso, o viceversa. Se comienza con el supuesto de que:
aLQ bLQ
< (5)
aLV bLV
Y por tanto:
aLQ aLV
< (6)
bLQ bLV
8
unidades de trabajo. Por lo tanto, en nuestro país, el precio relativo del queso sería aLQ /aLV ; mientras
que en el extranjero sería bLQ /bLV .
No obstante, cuando las economías se abren al comercio internacional, los precios no se determi-
narán solo por consideraciones nacionales. Si el precio relativo del queso es más alto en el extranjero
que en nuestro país, será ventajoso exportar queso desde nuestro país al extranjero e importar vino
del extranjero a nuestro país. Pero esto no puede continuar indefinidamente. Llegará un punto en
que nuestro país exportará suficiente queso y el extranjero suficiente vino como para igualar el precio
relativo. Entonces, ¿qué determina el nivel al que se establece ese precio?
9
PQ
relativa de ambos bienes, lo que resulta en una sección plana de la curva OR. Si PV está entre
aLQ bLQ
aLV y bLV , el país se especializará en la producción de queso, mientras que el extranjero continuará
especializándose en la producción de vino.
Podemos expresar matemáticamente las condiciones en las que el país B se especializa en la pro-
ducción de vino utilizando las mismas relaciones de requerimientos unitarios de trabajo que se usaron
anteriormente para nuestro país. Específicamente, el extranjero se especializará en la producción de
vino si el precio relativo del queso es menor o igual al costo de oportunidad del vino en términos de
queso en el país B, es decir, si:
PQ bLQ
≤ (7)
PV bLV
donde bLQ y bLV son los requerimientos unitarios de trabajo para la producción de queso y vino
en el país B, respectivamente.
Por otro lado, cuando el precio relativo del queso es igual al costo de oportunidad del queso en
términos de vino en nuestro país, los trabajadores son indiferentes entre producir queso o vino, y
nuestro país produce una cantidad relativa de ambos bienes. Esto se refleja en una sección plana de
la curva OR. Formalmente, si:
PQ aLQ
= (8)
PV aLV
entonces nuestro país produce una cantidad relativa de ambos bienes y la curva OR tiene una
sección plana.
Finalmente, si el precio relativo del queso está entre los costos de oportunidad del queso en términos
de vino en ambos países, nuestro país se especializará en la producción de queso y el extranjero
continuará especializándose en la producción de vino. Es decir, si:
aLQ PQ bLQ
< < (9)
aLV PV bLV
L L∗
/ (10)
aLQ bLV
los trabajadores extranjeros son indiferentes entre producir queso o vino, lo que da lugar a otra sección
bLQ
horizontal de la curva OR. Por último, para precios relativos del queso superiores a bLV , ambos países
se especializarán en la producción de queso y no habrá producción de vino. Esto implica una .oferta
10
relativa de queso infinita”.
La curva de demanda relativa DR tiene una pendiente negativa, que refleja los efectos de sus-
titución. A medida que el precio relativo del queso aumenta, los consumidores tenderán a comprar
menos queso y más vino, lo que hace que la demanda relativa de queso disminuya. El precio relativo
de equilibrio del queso se determina por la intersección de las curvas de oferta y demanda relativas.
PQ
PV
bLQ
bLV OR
aLQ
aLV DR
L QAQ +QBQ
aLQ
QAV +QBV
L∗
bLV
En el caso en que la curva DR intercepta a la curva OR en un punto donde el precio relativo del
queso se ubica entre los precios previos al comercio en ambos países, cada país se especializa en la
producción del bien en el que tiene ventaja comparativa: la economía doméstica produce únicamente
queso y el extranjero produce únicamente vino. Sin embargo, esta no es la única solución posible.
Si la curva de demanda relativa fuera diferente, la intersección de la oferta y la demanda relativas
podría ocurrir en una de las secciones horizontales de la curva OR. En ese caso, el precio relativo
mundial del queso después del comercio sería igual al costo de oportunidad del queso con relación al
vino en el país que se especializa en la producción de queso. En esta situación, la economía del país
no necesita especializarse en la producción de queso o vino y, en cambio, producirá una combinación
PQ
de ambos bienes. No obstante, dado que PV está por debajo del costo de oportunidad del queso con
relación al vino en el extranjero, este último aún se especializará completamente en la producción
de vino. Excepto en este caso particular, el resultado típico del comercio es que el precio de un bien
intercambiado (queso) en relación con el otro bien (vino) se sitúa entre los niveles previos en los dos
países. Esta convergencia de precios relativos implica que cada país se especializa en la producción del
bien en el que tiene un requerimiento de trabajo por unidad relativamente menor.
5. Ejemplo numérico
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Cuadro 1: Requerimientos unitarios de trabajo
País Queso aLQ Vino aLV
A 1 hora por kg 2 horas por litro
B 6 horas por kg 3 horas por litro
de los dos países. Aunque nuestro país tiene una ventaja absoluta en ambas industrias (menores
requerimientos de trabajo unitarios), es la ventaja comparativa la que determina la especialización.
PQ
En el equilibrio mundial, suponemos que PV = 1. Dado este precio relativo, nuestro país se
especializa en la producción de queso, ya que requiere menos trabajo para producirlo en comparación
con el vino (1 frente a 2). Por otro lado, el país B se especializa en la producción de vino, ya que
necesita el doble de personas-hora para producir queso en comparación con el vino (6 frente a 3).
Este patrón de especialización produce ganancias del comercio para ambos países. Nuestro país (A)
puede ”producir”vino de manera más eficiente al fabricar queso e intercambiarlo por vino, en lugar de
producirlo directamente. La misma hora de trabajo en nuestro país produce 1/2 litro de vino o 1 kilo
de queso. Al intercambiar 1 kilo de queso por 1 litro de vino, nuestro país se beneficia con el comercio.
De manera similar, el país B puede utilizar 1 hora de trabajo para producir 1/3 litro de vino e
intercambiarlo por 1/3 kilo de queso, el doble de la cantidad de queso que obtendría al producirlo
directamente. En este ejemplo, cada país puede utilizar su trabajo de manera más eficiente al inter-
cambiar por lo que necesita en lugar de producirlo por sí mismo, lo que demuestra cómo la ventaja
comparativa y el comercio benefician a ambas partes involucradas.
6. Salarios Relativos
En debates políticos sobre comercio internacional, a menudo se comparan salarios entre distintos
países. Por ejemplo, se cuestiona el comercio entre Alemania y India, argumentando que en India los
trabajadores ganan sólo 2 dólares por hora, mientras que en Alemania ganan más de 15 dólares por
hora. Aunque este análisis no ha comparado explícitamente los salarios de ambos países, es posible
hacerlo en un contexto numérico.
Suponiendo que los países se especializan, todos los trabajadores de un país estarán empleados
produciendo queso, mientras que los del otro país producirán vino. Si se requiere una hora de trabajo
para producir un kilo de queso, los trabajadores del primer país ganan el valor de un kilo de queso
por hora. Por otro lado, los trabajadores del segundo país requieren tres horas para producir un litro
de vino, ganando el valor de 1/3 de litro de vino por hora. Para convertir estos valores en dólares, se
deben conocer los precios del queso y el vino.
Suponiendo que un kilo de queso y un litro de vino se venden por 12 dólares cada uno, los tra-
bajadores del primer país ganarán 12 dólares por hora, mientras que los del segundo país ganarán
4 dólares. El salario relativo de los trabajadores de un país es la cantidad que ganan por hora en
12
comparación con la cantidad que ganan los trabajadores del otro país. En este caso, el salario relativo
de los trabajadores del primer país será igual a 3.
Este salario relativo no depende del precio de un kilo de queso, siempre y cuando un litro de vino
se venda al mismo precio. Si el precio relativo del queso es 1, el salario de los trabajadores del primer
país será el triple que el de los trabajadores del segundo país.
Se observa que la relación de tasas salariales se encuentra entre las relaciones de productividad
de las dos industrias en ambos países. El primer país es seis veces más productivo que el segundo en
queso, pero sólo una vez y media más productivo en vino. Por lo tanto, su tasa salarial resulta ser tres
veces mayor que la del segundo país. Precisamente debido a que el salario relativo se encuentra en un
punto intermedio de las productividades relativas, cada país tiene una ventaja en el costo de un bien.
El país con menor tasa salarial tiene ventaja en el costo del vino, a pesar de su menor productividad.
Por otro lado, el país con mayor tasa salarial tiene ventaja en el costo del queso, ya que su mayor
salario se compensa con una mayor productividad.
Aunque el modelo ricardiano de un solo factor es una simplificación extrema para analizar de
manera completa las causas y efectos del comercio internacional, el enfoque de las productividades
relativas del trabajo puede ser útil para reflexionar sobre el mismo. Este modelo simple permite abordar
ideas erróneas comunes acerca de la ventaja comparativa y los beneficios del libre comercio, las cuales
a menudo aparecen en debates públicos donde es notorio el desconocimiento del concepto de ventajas
comparativas.
Mito 1:El libre comercio sólo es beneficioso si un país es lo suficientemente productivo como para
resistir la competencia internacional.
Este argumento parece creíble para muchos. Por ejemplo, un historiador conocido criticó recien-
temente los argumentos a favor del libre comercio, preguntándose qué sucede si no hay nada que un
país pueda producir de manera más barata o eficiente que otros lugares, a menos que reduzca cons-
tantemente sus costos laborales.
El error en este punto de vista radica en no comprender el concepto esencial del modelo de Ri-
cardo: las ganancias del comercio dependen de la ventaja comparativa, no de la ventaja absoluta. La
preocupación es que un país no tenga algo que produzca de manera más eficiente que cualquier otro, es
decir, no tenga ventaja absoluta en nada. Pero ¿por qué es esto tan terrible? En el ejemplo numérico
simplificado del comercio, un país tiene una productividad superior en ambos sectores, queso y vino.
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Aun así, ambos países se benefician del comercio.
Existe la tentación de suponer que la capacidad de exportar un bien depende de que un país tenga
una ventaja absoluta en productividad. Pero tener una ventaja productiva absoluta sobre otros países
en la producción de un bien no es condición necesaria ni suficiente para tener una ventaja comparativa
en ese bien. En el modelo de un solo factor, la razón por la cual la ventaja absoluta en productividad
en una industria no es necesaria ni suficiente para lograr una ventaja competitiva es evidente: la
ventaja competitiva de una industria depende no sólo de su productividad en relación con la industria
extranjera, sino también de la tasa salarial en comparación con la tasa salarial extranjera. La tasa
salarial en un país depende, a su vez, de la productividad relativa en otras industrias. En el ejemplo
numérico, un país es menos eficiente que otro en la producción de vino, pero también tiene una mayor
desventaja de productividad en la producción de queso. Debido a su menor productividad total, este
país debe pagar salarios más bajos que el otro, lo suficientemente bajos para tener costos menores en la
producción de vino. De manera similar, en el mundo real, Portugal tiene una productividad reducida
en la producción textil en comparación con Japón; pero, como la desventaja de productividad de
Portugal es aún mayor en otras industrias, sus salarios son lo suficientemente bajos como para tener
una ventaja comparativa en la producción textil.
Sin embargo, ¿no es de algún modo injusta la ventaja competitiva basada en salarios reducidos?
Muchas personas lo creen, lo que nos lleva al segundo mito comúnmente aceptado.
Mito 2: La competencia exterior es injusta y perjudica a otros países cuando se basa en salarios
reducidos. Este argumento, a menudo llamado “argumento de los salarios paupérrimos”. El mito de
que la competencia exterior basada en salarios reducidos es injusta y perjudica a otros países ha sido
adoptado por muchas personas, incluidos los sindicatos que buscan protección contra la competencia
exterior. Ross Perot, un multimillonario y excandidato presidencial de Estados Unidos, en 1993 ad-
virtió que el libre comercio entre Estados Unidos y México, caracterizado por salarios muy inferiores,
conduciría a un ”tremendo efecto absorció[Link] desplazar la industria estadounidense hacia el sur. Ese
mismo año, Sir James Goldsmith, un multimillonario hecho a sí mismo, que era un diputado influyente
en el Parlamento Europeo, ofreció un punto de vista similar en su libro ”La Trampa”, que se convirtió
en un best-seller en Francia.
Sin embargo, nuestro sencillo ejemplo revela la falacia de este argumento. En el ejemplo, nuestro
país es más productivo que el extranjero en ambas industrias, y el menor costo del extranjero en
la producción de vino se debe por completo a su tasa salarial mucho menor. La menor tasa salarial
extranjera es, sin embargo, irrelevante en la cuestión de si nuestro país gana con el comercio. Lo que
importa para nuestro país es que es más barato, en términos de nuestro propio trabajo, producir queso
e intercambiarlo por vino que producir nuestro propio vino.
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Es importante destacar que la idea de que el comercio es bueno únicamente si recibimos salarios
elevados es otra falacia. El comercio basado en la ventaja comparativa puede beneficiar a ambos países
involucrados, incluso si uno de ellos tiene salarios más bajos. Los países con salarios más bajos pueden
mejorar sus condiciones económicas a través del comercio, lo que a su vez puede conducir a un aumento
de los salarios y una mejor calidad de vida a largo plazo. En lugar de rechazar el comercio basado
en salarios bajos, es más efectivo abordar las causas subyacentes de la desigualdad salarial y buscar
soluciones para mejorar las condiciones laborales y económicas en todos los países involucrados.
Mito 3: El comercio explota a un país y lo empobrece si sus trabajadores reciben unos salarios muy
inferiores a los de los trabajadores de otros países. Es común encontrarse con argumentos emotivos que
comparan los salarios exorbitantes de los ejecutivos de grandes empresas con los salarios miserables
que cobran muchos trabajadores en países en vías de desarrollo. En este sentido, un ejemplo común es
comparar el salario de un director ejecutivo de una empresa con los salarios de los trabajadores que
producen parte de los productos de dicha empresa en países subdesarrollados. Es comprensible que
esto pueda generar una reacción de indignación y un deseo de proteger a los trabajadores que ganan
menos, pero es importante preguntarse si rechazar el libre comercio es realmente la solución.
La cuestión no radica en si los trabajadores merecen ganar más, sino en si ellos y su país están
peor exportando bienes basados en salarios reducidos que si rechazaran participar en un comercio tan
degradante. Si nos preguntamos por la bondad del libre comercio, debemos tener en cuenta que el
comercio basado en la ventaja comparativa puede beneficiar a ambos países involucrados, incluso si
uno de ellos tiene salarios más bajos.
Para ilustrar esto, podemos utilizar un ejemplo numérico sencillo. Supongamos que hay dos países,
A y B, y que producen dos bienes, queso y vino. El país A es más eficiente en la producción de queso,
mientras que el país B es más eficiente en la producción de vino. Supongamos además que el país B
tiene salarios más bajos que el país A, lo que se traduce en un menor costo de producción del vino. En
este escenario, el país A puede producir queso a un costo de 1/2 de kilo de queso por hora de trabajo,
mientras que el país B puede producir queso a un costo de 1/3 de kilo de queso por hora de trabajo.
Por otro lado, el país A puede producir vino a un costo de 3/4 de kilo de queso por litro, mientras
que el país B puede producir vino a un costo de 1/2 de kilo de queso por litro.
En este ejemplo, el país A es más eficiente en la producción de queso y el país B es más eficiente en
la producción de vino, lo que implica que ambos países pueden beneficiarse del comercio. Supongamos
que el país A decide producir su propio vino en lugar de importarlo de B. En este caso, el país A tendría
que dedicar 1,5 horas de trabajo para producir un litro de vino, mientras que el país B solo tendría que
dedicar 1/2 hora de trabajo. Si el país A decide producir vino por sí mismo, estaría desperdiciando
recursos que podría utilizar para producir queso, lo que resultaría en una pérdida para ambos países.
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Por lo tanto, aunque el país B tenga salarios más bajos, el comercio beneficia a ambos países.
Este ejemplo ilustra que no podemos afirmar que un salario bajo constituye una explotación si no
conocemos cuál es la alternativa. Si el país B rechazara comerciar con el país A, los salarios reales
serían incluso más bajos. El poder adquisitivo del salario por hora de un trabajador se reduciría desde
1/3 hasta 1/6 de kilo de queso.
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