ANALECTAS
¿Que eran los Analectas?
Las Analectas (en chino Lún Yŭ o 论语, que significa literalmente
"discusión sobre el significado de las palabras") recogen una serie de
charlas que Confucio dio a sus discípulos, así como las discusiones que
mantuvieron entre ellos.
FRASS DE ANALECTAS
1Si tenéis algún defecto, procurad corregirlo
2Las palabras han de expresar con fidelidad nuestro pensamiento.
3Tan malo es pasar de la medida como no alcanzarla
4 ¿En qué consiste la ciencia? En conocer a los hombres.
5 ¿En qué consiste la bondad? En amar a todos los hombres.
6Aún las profesiones más humildes son dignas de respeto.
7Los hombres vicioso procuran disimular sus faltas con apariencias de honradez
8Conocer lo que es justo y no practicarlo es una cobardía.
9La inconstancia y la impaciencia destruyen los más elevados propósitos.
10El hombre prudente es parco en el hablar pero activo en el obrar.
11En general los hombres aman más la belleza corporal que la virtud.
12Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras
virtudes.
13Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces.
14Resulta totalmente imposible gobernar un pueblo si éste ha perdido la confianza en
sus gobernantes.
15Deben imponerse castigos cuando convenga. La fidelidad no es contraria a una
justa corrección.
16Si se mata una gallina, ¿Para qué utilizar un cuchillo, que sirve para matar bueyes?
17El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.
18Quienes son pródigos en exceso y se entregan al lujo, fácilmente se vuelven
orgullosos.
19Transmitid la cultura a todo el mundo, sin distinción de razas ni de categorías.
20Un hombre digno debe ayudar a los necesitados, pero no aumentar los bienes de
los ricos.
21El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.
22No os avergoncéis de preguntar para resolver vuestras dudas, y meditad las
respuestas que os hayan sido dadas.
23La cortesía que debe presidir nuestras actuaciones cotidianas se fundamenta
principalmente en el respeto y comprensión hacia todos.
24Es posible lograr que el pueblo siga al hombre bueno, pero nunca se le podrá forzar
a que le comprenda
25Cuando uno no sabe aún lo que es la vida, ¿cómo podría conocer lo que es la
muerte?
26 ¿Cuál es la esencia de un buen gobierno? No resolver los asuntos con
precipitación y no buscar el propio provecho.
27Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca
de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.
28No debe afligirnos el que los hombres no os conozcan. Lo lamentable es que no
seáis dignos de ser conocidos por los hombres.
29Sed rígidos con vosotros mismos, pero condescendientes con los demás. De este
modo os veréis libres de toda envidia y resentimiento.
30 ¿Qué es la muerte? Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿Cómo puede
inquietarnos el conocer la esencia de la muerte?
31Cuando uno examina su propia interioridad y comprueba que no hay en ella nada
malo, ¿por qué habría de ser triste, ¿qué tiene que temer?
32El noble no da crédito a las palabras por la sola autoridad de quien las pronuncia;
tampoco rechaza la verdad, aunque provenga de una persona ignorante.
33El que sabe mantener un porte digno aun cuando se halla entre sus amigos,
conseguirá que sus más íntimos amigos sientan un gran respeto hacia él
34Se puede calificar de hombre superior el que primero pone en práctica sus ideas, y
después predica a los demás lo que él ya realiza.
35Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y
feliz. Y cuando sea rico, ¿Qué más puede hacerse por él? Educarlo.
36El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la
máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante
37Lo único que yo ambiciono y deseo es no caer en la necesidad de vanagloriarme
por mis virtudes y por mi inteligencia, y no pregonar mis buenas acciones
38El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El
hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras
39La verdadera ciencia consiste en conocer que se sabe lo que realmente se sabe, y
que se ignora lo que en verdad se ignora. En esto consiste la verdadera sabiduría.
40El medio más eficaz para combatir nuestros vicios y malas inclinaciones consiste en
no combatir los vicios y malas inclinaciones de los demás antes de haber eliminado los
propios.
41Mucho más excelente es la virtud del que permanece fiel a la práctica del bien,
aunque el país se halle carente de leyes y sufra una deficiente administración.
42Si el hombre sabio observa una conducta displicente, no inspirará respeto; si se
limita a estudiar, sus conocimientos no serán profundos. Debéis ser siempre sinceros,
fieles y actuar con buena fe.
43Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si
examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad
es sincera o fingida.
44Quien se controla a sí mismo y por el bien, no tendrá dificultad alguna para gobernar
con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la
conducta de los demás hombres
45Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en
que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres,
escucho sus palabras y al propio tiempo observo sus acciones
46Estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio si con él pudiera obtener grandes
riquezas por medios honrados; si por el contrario, para enriquecerse debiera emplear
medios deshonestos, preferiría seguir en la pobreza dedicándome a mis actividades
favoritas.
47El hombre superior no discute ni se pelea con nadie. Sólo discute cuando es preciso
aclarar alguna cosa, pero aún entonces cede el primer lugar a su antagonista vencido
y sube con él a la sala; terminada la discusión, bebe con su contrincante en señal de
paz. Estas son las únicas discusiones del hombre superior.