Manual práctico sobre falsas enseñanzas
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Publicado originalmente en inglés bajo el título
A Field Guide on False Teaching
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421 Ligonier Court, Sanford, FL, 32771
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Printed in Ann Arbor, Michigan
Cushing-Malloy, Inc.
0000921
Segunda edición
ISBN 978-1-64289-401-1 (Tapa rústica)
ISBN 978-1-64289-401-1 (ePub)
ISBN 978-1-64289-402-8 (Kindle)
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Traducción y adaptación al español: Ministerios Ligonier
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Introducción
Preparados para presentar defensa
I. FALSAS ENSEÑANZAS
El evangelio de la prosperidad
Deísmo
Legalismo y antinomianismo
II. SECTAS
Mormonismo
Ciencia cristiana
Testigos de Jehová
III. RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
Budismo
Hinduismo
Islam
Espiritualidad de la nueva era
Ateísmo y secularismo
Conclusión
Notas
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
Con un poco más del 30% de la población mundial profesando ser
cristianos en 2017, el cristianismo es la religión más grande y difundida en
el mundo. 1 Sin embargo, existe una asombrosa diversidad de opiniones en
cuanto a doctrinas y prácticas bajo la sombrilla del cristianismo. 2 Si bien
muchos de los que profesan ser cristianos tienen una comprensión precisa
de la teología de la Escritura, no todos entienden las doctrinas bíblicas
fundamentales de la fe resumidas en las confesiones y los credos cristianos
clásicos, y muchos de los que afirman seguir a Jesús tienen creencias que
niegan la enseñanza bíblica. Por otro lado, los cristianos deben interactuar a
diario en sus trabajos y comunidades con personas que no profesan ser
cristianas en absoluto y quizás hasta cuestionan la enseñanza bíblica.
Las falsas enseñanzas, tanto dentro como fuera de la Iglesia, siempre
han sido proclamadas en oposición a la verdad de la Escritura. Por lo tanto,
es esencial que los creyentes conozcan bien las doctrinas bíblicas sobre la
revelación, Dios, el hombre, el pecado, Cristo, la expiación, la salvación y
la eternidad. Además, los creyentes deben procurar familiarizarse con las
características esenciales de las enseñanzas, religiones y cosmovisiones
falsas a fin de que puedan reconocer el error y refutarlo en aras del
evangelio. Con ese propósito en mente, esta obra es una introducción a las
falsas enseñanzas que circulan hoy en la Iglesia y a las falsas religiones del
mundo. No es un estudio exhaustivo, sino que más bien procura señalar
muchas de las falsas doctrinas de nuestra época. Nuestro deseo sincero es
que este folleto te ayude a estar mejor «[preparado] para presentar defensa
ante todo el que… demande razón de la esperanza que hay en [ti]» (1 Pe
3:15).
Las verdades esenciales del cristianismo
Aunque todo lo que Dios revela en las Escrituras puede considerarse
«esencial» para la vida de la Iglesia, algunas doctrinas son más importantes
que otras para el sistema de la verdad cristiana. Al considerar enseñanzas y
religiones falsas, las siguientes doctrinas bíblicas son vitales para que
conservemos el cristianismo como nos fue dado por Jesús y los apóstoles.
La revelación
Los teólogos llaman «revelación general» a la autorrevelación de Dios en la
creación y la conciencia humana, y «revelación especial» a Su revelación
en la Escritura. La revelación general da a conocer el poder eterno y la
naturaleza divina de Dios, así como Su ley moral básica para la humanidad
(Sal 19:1-6; Rom 1:8 – 2:16). La revelación especial es una revelación más
completa del carácter de Dios, de Su plan de salvación para la humanidad y
de Sus instrucciones para que vivamos de una forma agradable a Él (Sal
19:7-11; 2 Tim 3:16-17). El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento
constituyen la revelación especial, completa y final de Dios. En los sesenta
y seis libros de la Biblia, Dios nos ha dado «todo cuanto concierne a la vida
y a la piedad» (2 Pe 1:3). Las Escrituras son infalibles e inerrantes. Todo lo
que Dios ha revelado en Su Palabra es fidedigno, suficiente, claro y
necesario para la salvación de los creyentes, las vidas de los cristianos y el
ministerio de la Iglesia. El mensaje central de la Escritura es la salvación de
Dios en la persona y la obra de Cristo (Lc 24:27, 44). No existe otra
revelación especial de Dios posterior al cierre del canon de la Escritura.
Dios
El punto de partida de toda verdad es el mismísimo Dios santo. Al indagar
en la Escritura, descubrimos que el único Dios vivo y verdadero es infinito
(1 Re 8:27; Sal 147:5), eterno (Sal 90:1; Is 57:15) e inmutable (Mal 3:6) en
todas Sus perfecciones divinas (Ex 34:6; Nm 14:18; Neh 9:31; Sal 86:5, 15;
Jl 2:13). En la Divinidad hay tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Estas tres personas son el único Dios vivo y verdadero. El Padre, el
Hijo y el Espíritu son de la misma sustancia e iguales en poder y gloria.
Dios es la santa Trinidad.
El hombre
En la creación, Dios hizo al hombre, varón y hembra, según Su propia
imagen, en conocimiento, justicia y santidad (Gn 1:26-27; Ef 4:24; Col
3:10). Dios comisionó a los hombres y las mujeres que llenaran la tierra y
ejercieran dominio sobre ella (Gn 1:28). Hizo un pacto de obras con Adán
en la creación, prohibiéndole comer del árbol del conocimiento del bien y
del mal, y prometiéndole vida si obedecía y muerte si desobedecía (Gn
2:15-17; Rom 5:12-21). Esta prohibición de comer del árbol del
conocimiento del bien y del mal tenía como propósito probar la obediencia
de Adán y también recordarle que Dios es el Creador y el hombre es la
criatura.
El pecado
Cuando Adán desobedeció a Dios y comió del árbol del conocimiento del
bien y del mal, cayó de la condición original en la que Dios lo había creado.
Por su desobediencia, Adán trajo el pecado y la muerte al mundo. Adán
actuó como el representante de todos sus descendientes, de modo que todos
los que descienden de él por generación ordinaria pecaron en él y cayeron
con él (Rom 5:12-21; 1 Co 15:22). La culpa de Adán ha sido imputada a sus
descendientes nacidos de forma natural; ellos han sido privados de la
justicia original que poseía Adán y han heredado la corrupción de toda su
naturaleza. Por naturaleza, todos los seres humanos (a excepción de Cristo)
están «muertos en… delitos y pecados» y bajo la ira y la maldición de Dios
(Ef 2:1-3). Los pecados que cometemos actualmente proceden de la
corrupción de nuestra naturaleza y constituyen transgresiones de la ley de
Dios o faltas de conformidad a ella. Como escribió el apóstol Juan: «…el
pecado es infracción de la ley» (1 Jn 3:4).
Cristo
El Señor Jesucristo, el Hijo eterno de Dios y la segunda persona de la
Trinidad, se encarnó en la plenitud del tiempo, sumando una naturaleza
humana a Su persona, uniéndose así a nuestra humanidad. Jesús es
verdadero Dios y verdadero hombre en una persona, para siempre. Jesús es
el único Mediador entre Dios y el hombre. Vivió una vida sin pecado para
cumplir las demandas de la ley de Dios (Rom 5:12-21; Gal 4:3-4) y dio Su
vida como sacrificio expiatorio por Sus ovejas ( Jn 10:15). En Su muerte,
Jesús propició (satisfizo y quitó) la ira de Dios al asumir el castigo por los
pecados de Su pueblo. Jesús resucitó de los muertos al tercer día. Ascendió
al cielo, donde está sentado «a la diestra de la Majestad en las alturas» (Heb
1:3). Jesús volverá en gloria para consumar todas las cosas y juzgar a los
vivos y a los muertos. Su dominio como Rey del Reino de Dios nunca
tendrá fin.
La salvación
La salvación es por la sola gracia a través de la sola fe en solo Cristo para la
gloria de solo Dios. Dios escogió un pueblo para Sí mismo en Su Hijo
desde antes de la fundación del mundo (Ef 1:3-4). El Hijo vivió y murió
para expiar los pecados de los que Dios ha elegido ( Jn 10:29). La salvación
que Cristo logró mediante Su muerte y resurrección es aplicada a Su pueblo
por el Espíritu Santo de Dios, la tercera persona de la Divinidad. El Espíritu
Santo regenera a las personas por las que Cristo murió, llevándolas así de
muerte a vida ( Jn 3:5). Todos los que son nacidos de nuevo por el Espíritu
de Dios llegan a confiar en Cristo y son unidos a Él por la fe sola. Cuando
un pecador es unido a Cristo por medio de la fe, es justificado, apartado y
adoptado como hijo de Dios. Todo el que esté unido a Cristo será
glorificado cuando muera o cuando Cristo regrese en gloria.
La eternidad
La Biblia enseña que habrá un día de juicio final en el que todas las
personas comparecerán ante el trono de Dios y tendrán que dar cuenta por
todo lo que han hecho (Rom 14:12; 2 Co 5:10). Los espíritus de los
creyentes que mueran antes de ese día final irán a estar con Cristo en el
cielo, mientras que los espíritus de los que mueran sin haber confiado en
Cristo sufrirán en el infierno (Mr 9:45; Lc 12:5; 16:19-31; 2 Co 5:8; Flp
1:23). Tanto los cuerpos de los creyentes como los de los incrédulos que
mueran antes del juicio final permanecerán en el sepulcro en espera de la
resurrección corporal que ocurrirá en ese día (Hch 24:15). Cuando Cristo
regrese, todos los que han muerto antes de Su venida serán resucitados.
Todos los que han confiado en Cristo recibirán cuerpos glorificados, unidos
a sus espíritus, e irán a estar con Él en la gloria por la eternidad, habitando
con Él en los cielos nuevos y la tierra nueva. Todo el que no haya confiado
en Jesús solo para salvación perecerá eternamente en el lago de fuego ( Jn
3:36; 1 Co 15:35-37; Ap 20 – 21).
PREPARADOS PARA
PRESENTAR DEFENSA
La defensa de la fe
Dios instruye a los creyentes a estar «siempre preparados para presentar
defensa [apologia en griego] ante todo el que os demande razón de la
esperanza que hay en vosotros» (1 Pe 3:15). La apologética implica dar a
las personas una respuesta bien razonada a sus acusaciones; es una defensa
verbal y racional de la fe cristiana. Para poder presentar una defensa eficaz
de la verdad, lo primero es que necesitamos conocer bien las Escrituras.
Defender la verdad de la Palabra de Dios contra falsedades y mentiras es
parte integral de la vida y el servicio del cristiano. Para hacerlo con eficacia,
también debemos estar preparados para defender la verdad contra
enseñanzas y prácticas falsas que contradicen las Escrituras.
Además de presentar una defensa racional de la verdad de la Escritura,
los cristianos debemos defenderla con nuestra forma de vivir y de actuar. El
testimonio del cristiano a favor de la verdad suele ser una respuesta a un
mundo que observa cómo el cristiano vive su fe. Pedro introdujo una
dimensión ética al mandamiento de defender la fe. Exhortó a los creyentes a
presentar defensa «con mansedumbre y reverencia» (1 Pe 3:15). Nuestras
vidas funcionan como defensa de la verdad. Jesús les enseñó a Sus
discípulos: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis
amor los unos a los otros» ( Jn 13:35). El apóstol Pablo instó a los creyentes
a que se comprometieran a hablar «la verdad en amor» (Ef 4:15). Este es un
aspecto clave para la defensa de la fe. La manera en la que hablamos la
verdad es vital en nuestra defensa de la misma. Es significativo tanto para
los pastores como para los laicos. Tal como el apóstol Pablo le escribió a
Timoteo: «Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para
con todos, apto para enseñar… corrigiendo tiernamente a los que se
oponen» (2 Tim 2:24-25).
La contienda por la fe
Los cristianos no solo somos llamados a defender la fe, sino también a
«contender por la fe» ( Jud 3) de forma proactiva. La Iglesia debe ser
proactiva en la promoción de la verdad de la fe cristiana, exponiendo,
refutando, reprendiendo y corrigiendo los errores teológicos (Ef 5:11; 2 Tim
2:25; Tit 1:13; 2:15). Esto se puede apreciar en la manera en que Pablo
interactuó con las enseñanzas e ideologías falsas representadas en Atenas
(Hch 17:16-34). En especial, a los pastores les ha sido dada la
responsabilidad de contender por la verdad a favor de los miembros de la
iglesia. Esta tarea incluye desenmascarar las enseñanzas y los estilos de
vida falsos que contradicen la verdad. Pablo le encarga a Tito que reprenda
a los que tienen vidas que contradicen el evangelio para que «sean sanos en
la fe» (Tit 1:13). También, se refirió a los que «profesan conocer a Dios,
pero con sus hechos lo niegan» (v. 16). El apóstol Juan exhortó a la Iglesia a
que no le dieran a nadie la oportunidad de diseminar falsas enseñanzas en la
comunidad cristiana (2 Jn 9-11). Pablo instó a los ancianos de Éfeso a que
se mantuvieran alertas porque de entre ellos se levantarían hombres
«hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos» (Hch
20:30). Este llamado a contender por la fe es un tema común en las
epístolas pastorales (1 Tim 1:3-4; 2 Tim 1:13; Tit 3:9).
La proclamación de la fe
Puesto que Dios ha instituido pastores para proteger la verdad (2 Tim 1:14),
la predicación de la Palabra de Dios es el medio principal para defenderla y
preservarla. Dios ha instituido la predicación del evangelio como Su
herramienta principal para el avance de Su Reino (Rom 10:14-17; 1 Co
1:21). La predicación de la Palabra también es la vía central para corregir el
error y las enseñanzas falsas. Pablo exhortó a Timoteo: «Predica la palabra;
insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha
paciencia e instrucción. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana
doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros
conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se
volverán a mitos» (2 Ti 4:2-4).
Aunque no todos los cristianos son llamados y capacitados para predicar
y enseñar en la iglesia, Dios llama a todos sus miembros a ser fieles en la
propagación de Su Palabra en sus interacciones cotidianas con otras
personas. Fue por eso que Pablo elogió a los miembros de la iglesia en
Tesalónica: «Porque saliendo de vosotros, la palabra del Señor ha resonado,
no solo en Macedonia y Acaya, sino que también por todas partes vuestra fe
en Dios se ha divulgado» (1 Tes 1:8). A medida que los ministros
proclamen fielmente la verdad de la Palabra de Dios, los creyentes estarán
mejor equipados para comunicar fielmente la verdad de la Escritura en sus
relaciones cotidianas. Con este fin en mente, nuestra esperanza es que cada
sección de esta obra sea de ayuda tanto para pastores como para miembros
de la iglesia que desean ser fieles en la defensa y proclamación de la fe
cristiana.
“
SANTIFICAD A CRISTO COMO SEÑOR
EN VUESTROS CORAZONES, ESTANDO
SIEMPRE PREPARADOS PARA
PRESENTAR DEFENSA ANTE TODO EL
QUE OS DEMANDE RAZÓN DE LA
ESPERANZA QUE HAY EN VOSOTROS.
1 PEDRO 3:15
INTRODUCCIÓN A
FALSAS
ENSEÑANZAS
La refutación de falsas enseñanzas en la Iglesia constituyó una parte
importante del ministerio de enseñanza de los profetas del Antiguo
Testamento, del Señor Jesucristo y de los apóstoles. De hecho, muchos de
los escritos neo-testamentarios fueron producidos de manera específica para
combatir las amenazas de las falsas enseñanzas y las controversias en la
Iglesia primitiva.
Jesús y los apóstoles batallaron constantemente contra perversiones
legalistas de la doctrina de la justificación por la fe sola (Lc 18:9-14; Rom
4:1-12; 10:1-13; Gal 2:16-21; 3:1-14), profecías falsas (Mt 7:15; Hch 20:30;
1 Tes 5:20-21; 2 Pe 2:1; 1 Jn 4:1-3), posturas aberrantes sobre la
resurrección (Mr 12:18-27; 1 Co 15), rechazos de la divinidad de Cristo ( Jn
10:33; 1 Jn 2:22-23; 2 Jn 9-10), negaciones de la segunda venida de Jesús
(1 Tes 4:13-18; 2 Pe 3:4) y el libertinaje displicente (Mt 7:21-23; 1 Co 6:12-
20; 1 Jn 5; Jud 4). De principio a fin, el Nuevo Testamento aborda
controversias doctrinales y refuta errores.
Así como la Iglesia de la era apostólica se vio azotada por varias falsas
enseñanzas, la Iglesia de hoy sigue siendo amenazada por una serie de
doctrinas erróneas. Entre las falsas enseñanzas que se han arraigado hoy en
día en varias iglesias, encontramos: el evangelio de la prosperidad, el
rechazo de la soberanía y la providencia de Dios, la negación de la deidad
de Cristo, doctrinas legalistas respecto a la justificación y la santificación, y
el antinomianismo (es decir, el libertinaje). Ministros y feligreses por igual
deben resistir estas formas de enseñanza incorrecta cuandoquiera y
dondequiera que aparezcan. En esta sección, resumiremos la historia, los
personajes clave y las creencias esenciales de varias falsas enseñanzas que
amenazan a la Iglesia moderna. También compararemos las convicciones
esenciales de estos sistemas de enseñanza errónea con la doctrina bíblica.
Por último, ofreceremos ciertas consideraciones prácticas para que podamos
compartir el evangelio eficientemente con los que han adoptado estas
enseñanzas incorrectas. Nuestro deseo es que esta sección te ayude al
equiparte para «contender ardientemente por la fe que de una vez para
siempre fue entregada a los santos» ( Jud 3) de una mejor manera y para
testificar más fielmente de la gracia de Dios en el evangelio de nuestro
Señor Jesucristo.
FALSAS ENSEÑANZAS
EL EVANGELIO
DE LA PROSPERIDAD
¿Qué es el evangelio de la prosperidad?
El evangelio de la prosperidad es uno de los movimientos de falsas
enseñanzas más prominentes de nuestros días. Sus televangelistas y
predicadores han engañado a multitudes en todo el mundo con un evangelio
falso que enseña que todo el que tenga una fe genuina en Cristo de seguro
obtendrá prosperidad física, material y financiera en esta vida.
¿Cuándo comenzó?
La Iglesia apostólica tuvo un buen número de falsos maestros que
pervertían la verdad del evangelio convirtiéndolo en una herramienta para
obtener ganancia monetaria o en una manera de manipular a Dios para
obtener poder (Hch 8:9-24; 19:11-20). A lo largo de la historia de la Iglesia,
ha habido muchas formas de esta clase de doctrina errónea. El movimiento
moderno del evangelio de la prosperidad comenzó en los años cincuenta
como una corriente pentecostal posterior a la Segunda Guerra Mundial a
través del ministerio del televangelista estadounidense Oral Roberts. Los
libros de Roberts ayudaron a divulgar el mensaje del movimiento del
evangelio de la prosperidad. Dentro de las obras más populares de Roberts,
encontramos: If You Need Healing Do These Things [Si necesitas sanidad,
haz estas cosas] y The Miracle of Seed-Faith [El milagro de la semilla de la
fe]. El movimiento fue impulsado por Jim Bakker y Jimmy Swaggart,
quienes dirigieron ministerios televisivos muy influyentes en los años
ochenta. Otras figuras clave en la historia del movimiento fueron E. W.
Kenyon y Kenneth E. Hagin.
¿Quiénes son las figuras clave?
Kenneth Copeland, Benny Hinn, Joel Osteen, Rony Chávez, Guillermo
Maldonado, Cash Luna, César Castellanos, Claudio Freidzon, Ana Méndez
Ferrel, T. D. Jakes, Creflo Dollar, Paula White y Joyce Meyer son algunos
de los televangelistas principales que han comercializado las enseñanzas del
evangelio de la prosperidad en nuestra época. Durante décadas, estos
hombres y mujeres han transmitido un evangelio falso a través de canales
radiales y televisivos como Trinity Broadcast Network (TBN) y Enlace. De
este modo, han llevado su doctrina errónea a toda América Latina, África,
Europa y Asia.
“
SÉ VIVIR EN POBREZA, Y SÉ VIVIR EN
PROSPERIDAD; EN TODO Y POR TODO
HE APRENDIDO EL SECRETO TANTO
DE ESTAR SACIADO COMO DE TENER
HAMBRE, DE TENER ABUNDANCIA
COMO DE SUFRIR NECESIDAD.
FILIPENSES 4:12
¿Cuáles son las creencias principales?
Este movimiento tiene cuatro creencias principales:
Jesús compró
I. Jesús compró todos los beneficios de la salvación para esta vida.
la sanidad física completa para Su pueblo en esta vida al morir en la
cruz. Pervirtiendo la enseñanza de Isaías 53:5 y Juan 10:10, los
predicadores del evangelio de la prosperidad aseguran que Jesús murió
para quitar toda enfermedad en esta vida y para expiar el «pecado» de la
pobreza económica.
II. Una herencia en el presente. En el pacto abrahámico, Dios prometió una
vasta herencia material y financiera para los creyentes en esta vida. Si
una persona cree en Jesús, heredará grandes posesiones y bendiciones
tangibles en esta vida.
III. Dar para recibir. Los predicadores del evangelio de la prosperidad enseñan
a sus seguidores que la manera de obtener riquezas es aportando más
dinero para el Reino, sobre todo en sus iglesias y ministerios. La
magnitud de la prosperidad material y financiera que uno puede esperar
recibir es proporcional a lo que uno da.
IV. Decláralo y reclámalo. La fe y la oración empoderan a las personas para
obtener bendiciones físicas y materiales en esta vida. Algunos líderes de
este movimiento han popularizado el término Palabra de Fe para
resumir la esencia de su enseñanza. Así pues, si alguien ejerce suficiente
fe, nunca más tendrá que estar sujeto a los efectos invalidantes de la
enfermedad y las dolencias. Si las personas siguen sufriendo aflicciones
o pobreza, se debe a su falta de fe a nivel personal. Cuando oramos con
fe, forzamos a Dios a prosperarnos, sobre todo cuando declaramos que
ya poseemos la bendición deseada. Asimismo, algunos maestros
convencen a sus seguidores de no usar palabras negativas, pues podrían
dar lugar a cosas negativas.
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
Los falsos maestros del evangelio de la prosperidad apuntan a los deseos de
provisión, posición y poder que tienen sus oyentes. En lugar de enfocarse
en Cristo, la eternidad y la gloria de Dios, enfatizan que vivamos nuestra
«mejor vida ahora». Muchas personas que viven en comunidades con
grandes dificultades económicas y en países del tercer mundo siguen esta
enseñanza porque les promete empoderamiento social y liberación de la
pobreza y la enfermedad extrema. Otros siguen la doctrina porque justifica
la codicia.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
Según la Escritura, la prosperidad física, material y financiera no son
marcas seguras del favor de Dios, y el sufrimiento tampoco es evidencia
clara de Su desagrado. La Biblia enseña que la prosperidad material a
menudo es una trampa (Lc 12:15) y que con frecuencia el sufrimiento es
una señal de bendición (Mt 5:10; 1 Pe 3:14). La Palabra de Dios no enseña
que la vida cristiana consiste enteramente en prosperidad física y material
ni tampoco que consiste enteramente en sufrimiento. Más bien, enseña que
en la vida del creyente puede haber períodos de prosperidad y períodos de
sufrimiento (Flp 4:12). La Escritura nos llama a no poner nuestros
corazones en las riquezas (Sal 62:10) y enseña a los creyentes ricos a no
confiar en sus fortunas (1 Tim 6:17).
En contraste con las cuatro creencias principales del evangelio de la
prosperidad, la Escritura enseña lo siguiente:
I. En la predicación apostólica de la cruz, Dios llama a las personas a venir
a Cristo para recibir el perdón de los pecados. Jesús murió para expiar
los pecados de Su pueblo (Hch 2:38; 5:31; 10:43; 13:38; 26:18). El
enfoque nunca está en la prosperidad física, financiera o material en esta
vida. Si bien Jesús sí asegura bendiciones eternas para Su pueblo
mediante Su muerte en la cruz (que incluyen la sanidad física), los
creyentes solo llegarán a disfrutar los beneficios completos de la muerte
de Cristo en la resurrección que ocurrirá en el día final.
II. Dios le prometió a Abraham que sería heredero del mundo (Rom 4:13).
Esta promesa se cumplió en la persona y la obra del Hijo de Abraham,
Jesucristo (Gal 3:16). Todos los que creen en Jesucristo son hijos de
Abraham y coherederos de la herencia que se le prometió (Gal 3:29).
Mediante la misma fe que ejerció Abraham, recibimos las bendiciones
de la salvación: la justificación, la adopción, el Espíritu Santo de la
promesa y la garantía de la herencia eterna (Gal 3:7-9). Los creyentes no
poseerán la totalidad de la herencia hasta la resurrección en el día final
(Heb 11:39-40; 13:14).
III. Los creyentes tienen el deber y el privilegio de dar generosamente para
la obra del Reino de Dios en esta vida. Cuando el pueblo de Dios da con
generosidad, Él hace que Su gracia abunde sobre Su pueblo para que
podamos seguir dando con liberalidad (2 Co 9:8-11). La Escritura nunca
nos enseña a dar para recibir ni a guardar tesoros para nosotros mismos.
IV. El apóstol Pablo oró fervientemente al Señor para que lo sanara, pero
Jesús solo le dijo: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en
la debilidad» (2 Co 12:7-9). Esto no se debió a una falta de fe por parte
de Pablo. Dios no nos ha prometido sanidad completa en esta vida. Él
solo promete sanarnos completamente cuando resucitemos en el día
final.
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en la vida y la muerte de Cristo para el perdón de pecados. El mensaje
central del evangelio es que Jesús murió por los pecados de Su pueblo.
Jesús vertió Su sangre en la cruz para cubrir el pecado de aquellos por
quienes murió. El evangelio reconcilia a los pecadores con Dios
mediante la persona y la obra de Cristo. El apóstol Pablo explicó el
mensaje de la cruz cuando escribió: «Al que no conoció pecado, le hizo
pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él»
(2 Co 5:21); y «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose
hecho maldición por nosotros (porque escrito está: “Maldito todo el que
cuelga de un madero”), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de
Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del
Espíritu mediante la fe» (Gal 3:13-14).
II. Enfócate en la esperanza de la bendición eterna. La Biblia anima a los
creyentes a creer en Dios y anhelar la herencia eterna que Él ha
reservado para nosotros. El apóstol Pedro animó a los creyentes que
sufren a recordar que están siendo preservados por Dios para «obtener
una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará,
reservada en los cielos para vosotros» (1 Pe 1:4). El escritor de Hebreos
también enseñó: «Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino
que buscamos la que está por venir» (Heb 13:14). El apóstol Pablo
explicó que los sufrimientos que soportamos en esta vida son
prerrequisitos para obtener la herencia eterna: «El Espíritu mismo da
testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos,
también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en
verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con
Él» (Rom 8:16-17).
III. Enfócate en el consuelo que recibimos al participar en los sufrimientos de Cristo.
En toda la Escritura, el sufrimiento se presenta como un prerrequisito
para la gloria (Rom 8:17). El mismo Jesús fue «varón de dolores y
experimentado en aflicción» (Is 53:5). Su vida fue una de reproches,
penurias, dificultades, oposición, pobreza, soledad y sufrimiento (Lc
9:58). Sus discípulos siguieron Sus pasos. De hecho, el único discípulo
de Jesús que apostató amaba el dinero (Jn 12:6). Dios ha ordenado que
Su pueblo sufra por causa de Cristo en esta vida (Flp 1:29). Ha
prometido la resurrección, la salud, la restauración y la abundancia en el
mundo venidero (Ap 21:4).
DEFINICIÓN CLAVE
—
PALABRA
DE FE
P alabra de Fe es un movimiento cristiano evangélico mundial que enseña que
los seres humanos tienen el poder de crear cosas a través del poder de la
palabra. Asociado a menudo con los movimientos pentecostal y carismático,
Palabra de Fe sostiene que el ser humano, en virtud de haber sido creado a
imagen de Dios, es a su vez creador y puede llevar a cabo actos creativos a
través de sus palabras como lo hizo Dios en la creación. De esta manera, se
anima a los adherentes a decir cosas positivas respecto a sus circunstancias. A
su vez, se les exhorta a nunca decir palabras negativas, pues hacerlo podría
producir tales cosas. Muchos citan a E. W. Kenyon como el autor de esta
enseñanza, y Kenneth Hagin Sr. fue un promotor importante de la misma.
ORAL
ROBERTS
1918-2009
Oral Roberts fue un evangelista, revivalista y sanador espiritual pentecostal y
carismático nacido en Estados Unidos. Fue uno de los pioneros del
televangelismo y de la teología de la semilla de la fe. Comenzó a predicar en la
radio en 1947, y para 1954 ya estaba en la televisión. Luego de leer 3 Juan 2
—«Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que
tengas buena salud»— concluyó que los cristianos pueden ser ricos. Fundó la
Oral Roberts Evangelistic Association y la Oral Roberts University, además de una
escuela de medicina y un hospital donde la medicina moderna se combinó con
principios de sanación bíblica.
FALSAS ENSEÑANZAS
DEÍSMO
¿Qué es el deísmo?
El deísmo es una filosofía religiosa que floreció en los siglos XVIII y XIX,
pero sus efectos perduran hasta el día de hoy. Enseña que todas las personas
pueden conocer y creer en un Ser supremo —la causa primera de todas las
cosas— y conocerlo a través del mero uso de la razón. Históricamente, los
deístas a menudo han adoptado una forma modificada de cristianismo que
le quita todo elemento sobrenatural a la fe, pero mantiene su instrucción
moral. A pesar de que es más un conjunto de ideales filosóficos y religiosos
que una religión organizada, el deísmo ofrece una cosmovisión que se
opone a lo sobrenatural como alternativa al teísmo cristiano.
¿Cuándo comenzó?
Aunque muchos de los principios del deísmo se remontan a las cavilaciones
de los filósofos antiguos, no fue sino hasta la época de Edward Herbert, el
barón Herbert de Cherbury (1583-1648) —conocido como el padre del
deísmo inglés— que esta filosofía se transformó en una alternativa
elaborada al cristianismo bíblico. Herbert se vio muy influenciado por los
escritos de los académicos medievales sobre la religión natural. En su
influyente obra De Religione Gentilium [Religión pagana], Herbert sostuvo
que es inmoral insistir en que las naciones paganas que no han tenido
acceso a la Escritura merezcan ser castigadas por Dios. Herbert desarrolló
el principio del deísmo a partir de un deseo de librar del castigo eterno a los
que nunca han sido expuestos a la revelación bíblica.
¿Quiénes son las figuras clave?
Muchas figuras influyentes se encuentran entre los renombrados deístas que
siguieron a Herbert. Destacados intelectuales, políticos y autores franceses
como Voltaire, Napoleón Bonaparte, Víctor Hugo y Julio Verne abogaron
por el deísmo. Adam Smith y Thomas Paine estuvieron entre los deístas
británicos más influyentes. Muchos han señalado que John Locke promovió
el deísmo más que cualquier otro individuo en Inglaterra. Sin embargo,
hablando técnicamente, Locke era un sobrenaturalista racional: no aceptaba
ni negaba todas las formas de revelación o sobrenaturalismo. En la historia
de Estados Unidos, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin y Abraham
Lincoln fueron deístas. En el siglo XX, el astronauta Neil Armstrong
profesó creer en el deísmo. Debido a la falta de proselitismo formal, el
deísmo, en su definición clásica, tiene pocos adeptos en la actualidad. No
obstante, muchos han afirmado que el «deísmo terapéutico moralista»
(DTM) es el principal sistema de creencias religiosas de Estados Unidos en
la actualidad. El DTM es una forma de deísmo funcional. 3
¿Cuáles son las creencias principales?
El deísmo tiene cinco creencias esenciales:
I. Un Ser supremo: El deísmo enseña que hay un Dios supremo que hizo
todas las cosas y vela por el mundo. Este Dios ha sido comparado a un
gran relojero que le da cuerda al mundo como si fuera un reloj y luego lo
deja funcionando según sus propias leyes, sin interferir después de
iniciar el proceso. En el pensamiento deísta, la razón —sin la revelación
— guía al ser humano hacia el Dios supremo. Los deístas niegan la
divinidad de Cristo y sostienen que es irracional creer que hay tres
personas en el único Dios verdadero. Aunque el deísmo tiende a
enfatizar que Dios no interviene en el mundo, algunos deístas han
mantenido una postura sobre la providencia que admite que Dios está
guiando a Su creación. De todas formas, no han aceptado la totalidad de
la doctrina bíblica de la providencia.
II. Adoración: El deísmo llama a la humanidad a adorar al único Dios
supremo, pero los deístas difieren en cuanto a la manera concreta de
hacerlo. Muchos de ellos creen que la adoración consiste en la búsqueda
de una vida virtuosa. Algunos deístas han sostenido una postura sobre el
Dios supremo que los lleva a la oración, pero otros no.
III. Moralidad: En la cosmovisión deísta, la moral es el fin más alto del
hombre. Somos aceptables ante el Dios supremo por nuestra correcta
manera de vivir. Todos tenemos el mismo concepto de la virtud y
sabemos cómo debemos vivir, especialmente en relación con nuestros
semejantes.
IV. Arrepentimiento: La gente apacigua al Dios supremo afligiéndose por las
cosas que saben que han hecho mal. Los deístas no ven lugar para un
Dios que requiera un sacrificio de sangre para satisfacer Su justicia.
V. Inmortalidad: Los deístas han diferido sobre si los seres humanos tienen un
alma inmortal y sobre la existencia de la vida después de la muerte.
Muchos deístas han negado la inmortalidad, mientras que otros la han
afirmado. Los deístas que afirman la existencia de una vida después de la
muerte han sostenido generalmente que toda la humanidad puede
alcanzar la vida eterna haciendo lo que es correcto. En otras palabras, la
gente buena o virtuosa va al cielo cuando muere. El deísmo es
esencialmente una religión moralista de justicia basada en las obras.
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
En la época de la Ilustración, el deísmo era extremadamente atractivo para
la civilización occidental. Ofrecía una alternativa racional al cristianismo
bíblico histórico. Además, el deísmo le prometía a la gente moderna una
religión que parecía más compasiva que el cristianismo. El deísmo
terapéutico moralista le ofrece a la gente un Dios que no se mete demasiado
en sus vidas y que a la vez los anima a ser buenos, justos y amables con los
demás. Garantiza la salvación de los que buscan una vida de bondad y
gentileza.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
Aunque Dios se revela a Sí mismo en las cosas que ha creado (Rom 1:19-
20), solo podemos conocerlo como Salvador mediante la revelación de
Cristo en las Escrituras (Lc 16:29, 31; 24:27, 32, 45; Rom 10:14). El mundo
fue creado por la palabra del poder de Dios (Heb 11:3). Él lo sostiene por
esa misma palabra (Col 1:17; Heb 1:3). Dios está íntimamente involucrado
en el gobierno de cada acción y evento del mundo. Como dijo el Dr. R. C.
Sproul: «Si en este universo hubiera una sola molécula rebelde que
anduviera suelta, totalmente libre de la soberanía de Dios, entonces no
tendríamos la garantía de que ni siquiera una de las promesas de Dios se
cumplirá». La salvación es un regalo gratuito de Dios; no está basada en
nada de lo que hagamos.
En contraste con las cinco creencias principales del deísmo, la Escritura
enseña lo siguiente:
I. El Ser supremo: Hay un solo Dios vivo y verdadero, que existe en tres
personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada miembro
de la Divinidad es digno de nuestra adoración, pues todos los miembros
de la Divinidad son «de la misma sustancia, iguales en poder y gloria». 4
El Padre es Dios (1 Co 1:3; Gal 1:3; Ef 1:2), el Hijo es Dios ( Jn 1:1;
8:58; 10:30; Flp 2:6; Col 1:15-16; Heb 1:1-3) y el Espíritu Santo es Dios
(Hch 5:3-4). Estas tres personas son distintas, pero no constituyen tres
dioses diferentes, pues comparten la única esencia divina completa y
equitativamente.
II. Adoración: Solo Dios es digno de nuestra adoración. Debemos adorar a
Dios exclusivamente según Su verdad revelada. Juan 4:24 dice: «Dios es
espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad».
Nadie puede acceder a la presencia de Dios sin un mediador. Siendo
Dios y hombre, Jesús es el único Mediador entre Dios y los hombres (1
Tim 2:5). Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie
viene al Padre sino por mí» ( Jn 14:6).
III. Moralidad: Todas las personas (a excepción de Cristo) han pecado y no
alcanzan la gloria de Dios (Rom 3:23). No hay nada que nosotros
mismos podamos hacer para llegar a tener una relación correcta con
Dios. Dios ha provisto redención en Cristo. La Escritura enseña que Dios
nos justifica gratuitamente (nos declara justos y nos perdona) por Su
gracia mediante la redención que es en Cristo. La salvación es mediante
la fe sola por la gracia sola, no por obras (Ef 2:8-9). No intentamos vivir
de una manera moralmente correcta para ser aceptados por Dios. Somos
aceptados por Dios y, por lo tanto, procuramos vivir en obediencia
agradecida, sometiéndonos a la ley moral de Dios (Ef 2:10).
IV. Arrepentimiento: Aunque Dios ordena a todos los hombres en todas partes
que se arrepientan de sus pecados (Hch 17:30), nuestro arrepentimiento
no expía el pecado. Dios envió a Cristo para que fuera el sacrificio
perfecto por nuestros pecados (Heb 7:27; 9:26). La sangre de Jesús cubre
todas nuestras ofensas contra Dios (1 Jn 1:7).
V. Inmortalidad: Nadie va al cielo debido a sus obras, sino que todo aquel que
cree en el Hijo de Dios tendrá vida eterna ( Jn 3:15-16, 36; 6:47). La
salvación es un regalo gratuito de la gracia de Dios en Cristo. Jesús vivió
una vida absolutamente libre de pecado para cumplir las demandas de la
ley de Dios como el representante del pueblo de Dios (2 Co 5:21; Gal
4:3-4). Jesús murió bajo la ira de Dios para tomar el castigo de Su
pueblo, y Su obediencia perfecta es imputada a todos los que creen en
Él, lo que significa que los creyentes tenemos vida eterna debido al bien
que Él ha hecho. Dios reserva el cielo para los que confían en la obra
completa de redención efectuada por el Hijo (1 Pe 1:3-5).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en el poder soberano de Dios para gobernar toda Su creación. Negar
que Dios actúa providencialmente en Su creación es negar a Dios
mismo. Si el Creador soberano no está llevando a cabo Su plan según su
sapientísimo consejo, el azar se impone. La Escritura enseña que Dios no
está alejado de Su creación, sino que interviene en las vidas de Sus
criaturas. En lugar de vivir alejados de Dios, la Escritura nos llama a
reconciliarnos con Él por la obra salvífica de Jesús. El Dios trascendente
se acerca a nosotros en la persona de Jesucristo y por la obra poderosa de
Su Espíritu.
II. Enfócate en la pecaminosidad del hombre. Si alguien insiste en que Dios nos
acepta por nuestra bondad, debemos recordarle lo que dice la Escritura
sobre la pecaminosidad del hombre. Somos seres caídos en Adán y
estamos bajo la ira y la maldición de Dios (Rom 5:12-21; Gal 3:13).
Nacemos muertos en delitos y pecados (Ef 2:1-4), y en nuestra
naturaleza pecaminosa somos incapaces de hacer cualquier cosa
espiritualmente aceptable para Dios. Todo intento por ganar la
aprobación de Dios es una manifestación de justicia propia. Nada de lo
que hagamos puede llevarnos a tener una relación correcta con Dios.
III. Enfócate en la perfección de la persona y la obra salvífica de Cristo. Es
solamente en Cristo que Dios acepta a los pecadores. Jesús es Dios
encarnado, y tomó el pecado de Su pueblo sobre Sí mismo en la cruz
para reconciliarnos con Dios y hacernos justos ante Él (Rom 3:21-26; 2
Co 5:21; 1 Tim 3:16; 1 Pe 2:4; 3:18). Jesús recibió la ira infinita de Dios
para expiar todo el pecado de Su pueblo. Dado que Jesús sufrió el
castigo que Su pueblo merece, ninguno de los que confían solo en Él
para salvación sufrirá la muerte eterna, sino que todos ellos heredarán la
vida eterna.
DEFINICIÓN CLAVE
—
DEÍSMO
TERAPÉUTICO
MORALISTA
D eísmo terapéutico moralista es un término acuñado por los sociólogos
Christian Smith y Melinda Lundquist Denton en su libro Soul Searching: The
Religious and Spiritual Lives of American Teenagers [Examinando el alma: Las
vidas religiosas y espirituales de los adolescentes estadounidenses] (2005). Se
refiere a una variante del deísmo funcional que, aunque no constituye un sistema
religioso completo o formal, a veces es descrito como el principal sistema de
creencias en Estados Unidos, sobre todo entre los jóvenes. El DTM tiene cinco
creencias centrales: existe un Dios; Él quiere que la gente sea buena con los
demás; el fin de la vida es ser feliz; Dios no se involucra en los asuntos humanos
excepto para resolver problemas y la gente buena va al cielo cuando muere.
EDWARD
HERBERT
1583-1648
Edward Herbert, primer barón Herbert de Cherbury, fue un político, soldado,
diplomático, poeta y filósofo inglés. Educado en Oxford, Herbert se desempeñó
como parlamentario, soldado en varias campañas europeas y embajador en
Francia, donde negoció con éxito el matrimonio de Enriqueta María con el futuro
rey Carlos I de Inglaterra. En su libro De Veritate [Sobre la verdad, 1624], Herbert
intentó establecer que la razón es la guía más segura para hallar la verdad;
rechazó la revelación como fuente de verdad y en su lugar procuró construir una
religión natural.
FALSAS ENSEÑANZAS
LEGALISMO Y
ANTINOMIANISMO
¿Qué son el legalismo y el antinomianismo?
Los términos legalismo y antinomianismo describen dos falsas enseñanzas
sobre la relación entre la ley y el evangelio. El legalismo es la insistencia de
que una persona es aceptada por Dios en base a su cumplimiento de la ley.
Enseña que somos declarados justos ante Dios por nuestra propia
observancia de la ley divina o de reglas y normas creadas por el hombre. El
antinomianismo afirma que Dios no requiere que el creyente obedezca la
ley moral (es decir, los Diez Mandamientos). En su forma más extrema y
perversa, el antinomianismo permite una conducta inmoral basada en la
indulgencia de la gracia.
¿Cuándo comenzaron?
El legalismo y el antinomianismo tienen sus raíces en la caída de Adán.
Toda la humanidad está predispuesta a estos dos errores morales y
teológicos. En consecuencia, han surgido innumerables formas de legalismo
y antinomianismo a lo largo de la historia. El legalismo y el
antinomianismo son la base de todo tipo de falsas enseñanzas y herejías.
¿Quiénes son las figuras clave?
Legalismo
Jesús reprendió a los líderes religiosos de Israel por sus enseñanzas y vidas
hipócritas y arrogantes (Mt 23:4; Lc 18:9). El apóstol Pablo defendió a viva
voz el evangelio contra el legalismo doctrinal que plagaba la Iglesia
primitiva (Gal 1 – 3; 1 Tim 1:6-7).
La Iglesia católica ha promovido por largo tiempo un elaborado sistema
de legalismo religioso, lo cual se evidencia muy claramente en su ascetismo
monástico, su sistema de penitencias, su sacramentalismo y su énfasis en el
mérito. 5 El catolicismo romano niega la doctrina bíblica de la justificación
por la fe sola en Cristo solo, y enseña que las personas son justificadas por
la fe en Cristo junto con sus buenas obras, que son producidas por el
Espíritu.
A lo largo de los siglos, el legalismo doctrinal y práctico ha emergido
en las iglesias evangélicas y protestantes. Al obligar a los miembros a
observar reglas y normas hechas por seres humanos, muchas iglesias han
promovido un legalismo centrado en el hombre (Col 2:20-23).
En décadas recientes, los defensores de la(s) Nueva(s) perspectiva(s) de
Pablo han enseñado que el hecho de que una persona finalmente llegue a ser
considerada justa ante Dios depende de su obediencia a los mandamientos
divinos.
Las religiones falsas como el islam, el judaísmo y el budismo son
formas no cristianas de legalismo, ya que proclaman una salvación basada
en obras, en la que vamos al cielo o experimentamos el nirvana debido a
nuestras buenas obras.
Antinomianismo
En la Iglesia primitiva, ciertos falsos maestros promovieron la idea de que
la gracia de Dios tolera la vida libertina (ver 2 Pedro y Judas). Algunos
autorizaron impíamente la inmoralidad sexual en nombre de la gracia ( Jud
4). El apóstol Juan luchó contra las ideas antinomianas en su primera
epístola (1 Jn 2:4).
“
AL QUE NO CONOCIÓ PECADO, LE
HIZO PECADO POR NOSOTROS, PARA
QUE FUÉRAMOS HECHOS JUSTICIA DE
DIOS EN ÉL.
2 CORINTIOS 5:21
A lo largo de la historia de la Iglesia, el antinomianismo ha aparecido en
formatos menos explícitos y perversos que los vistos en la Iglesia primitiva.
Martín Lutero escribió la obra Contra los antinomianos para refutar la
enseñanza errónea del antinomiano neoluterano Johannes Agricola. Edward
Fisher escribió The Marrow of Modern Divinity [La médula de la divinidad
moderna] para hacer frente al legalismo y el antinomianismo que había
detrás de ciertas vertientes del movimiento puritano. Este libro también fue
el centro de un debate respecto al antinomianismo en la Iglesia de Escocia
en el siglo XVIII. 6 Durante el siglo XX, algunos maestros
dispensacionalistas importantes promovieron una forma de antinomianismo
denominada «cristianismo fácil» [easy-believism en inglés].
¿Cuáles son las creencias principales?
En la iglesia, el legalismo aparece cuando gente enseña o cree las siguientes
ideas:
I. Entramos por gracia; permanecemos guardando la ley. Si bien la mayoría de
las formas de legalismo dentro de la Iglesia niegan el mérito estricto, en
el sentido de que afirman la necesidad de la gracia, casi todas ellas
insisten en que las buenas obras de los individuos son necesarias para su
justificación final ante Dios en el día del juicio. El catolicismo romano
enseña que las personas son justificadas inicialmente en el bautismo. 7
Sin embargo, su derecho final a presentarse ante Dios depende de una
vida de cumplimiento continuo de rituales religiosos y de buenas obras
producidas por el Espíritu.
II. Merecemos la justicia. El legalismo enseña que la gente puede cooperar con
Dios para ganarse la aceptación por sus obras. Aunque esta postura no
involucra mérito en su sentido estricto, sí refleja un esquema meritorio
de la salvación. El legalismo a menudo va acompañado de una actitud
arrogante por parte de los que lo defienden. Tal como explicó Lucas, los
fariseos «confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los
demás» (Lc 18:9). Los judíos de los tiempos de Pablo procuraban
«establecer su propia justicia» (Rom 10:3, RVC).
El antinomianismo es evidente en estas dos creencias:
I. Gracia, no ley. El antinomianismo enseña que como la gracia de Dios es
mayor que todo nuestro pecado, ya no tenemos ninguna obligación de
obedecer la ley divina. Si las buenas obras no cuentan para nuestra
justificación —para que seamos declarados justos a los ojos de Dios—,
entonces son innecesarias en la vida cristiana. Muchas enseñanzas
antinomianas niegan que la gente pueda desagradar a Dios por su
desobediencia. En consecuencia, los creyentes ya no necesitan prestar
atención a las advertencias de la Escritura.
II. Solamente justificación. Muchas formas de antinomianismo se centran
únicamente en la justificación por la fe sola en Cristo y, por lo tanto,
niegan funcionalmente la santificación. En la enseñanza del
antinomianismo neoluterano, la fe no resulta en que el creyente siga los
caminos de la obediencia a Dios. En el antinomianismo dispensacional,
los Diez Mandamientos han sido cumplidos por Cristo y ya no tienen
vigencia para los creyentes.
¿Por qué la gente cree en estas falsas
enseñanzas?
Nuestros depravados corazones humanos gravitan hacia el legalismo y el
libertinaje. La inclinación a ganarnos la salvación está enraizada en nuestra
naturaleza pecaminosa. El legalismo se alimenta del orgullo de la
humanidad, pues le ofrece una forma de compensar los males que hemos
hecho. Convence a las conciencias de la gente de que ellos mismos tienen
lo que necesitan para conseguir la justicia ante Dios y los hombres.
El antinomianismo obra en la conciencia de las personas para
convencerlas de que Dios no requiere que nos volvamos de nuestros malos
caminos. Presenta un cristianismo que no requiere ningún esfuerzo personal
ni ninguna lucha espiritual contra el pecado. Ofrece una versión falsificada
de la verdadera libertad que Cristo da a los creyentes.
¿Cómo estas falsas enseñanzas se comparan
con el cristianismo bíblico?
En contraste con las dos doctrinas principales del legalismo, la Escritura
enseña lo siguiente:
I. No comenzamos la vida cristiana confiando en Cristo y luego la
completamos con nuestras obras (Gal 3:1-4; Ef 1:3-14; Flp 1:6). La
justificación es un acto irreversible y definitivo de Dios por el cual Él
perdona todos los pecados de los creyentes y los acepta como justos solo
por la justicia imputada de Cristo (Gn 15:6; Rom 3:21-22; 4:1-5). La
santificación de un cristiano no añade nada a su posición ante Dios. Los
creyentes no pueden perder su posición ante Dios por su pecado, aunque
Dios puede castigarlos por ello.
II. La ley de Dios requiere obediencia perfecta (Gal 3:10-11). Cristo nació
sujeto a la ley para lograr la justicia perfecta para Su pueblo (Gal 4:4).
Como el último Adán, Jesús obedeció perfectamente la ley de Dios.
Donde Adán pecó, Jesús obedeció. Dios produce buenas obras en los
creyentes después de aceptarlos en Cristo, pero estas obras no tienen
peso alguno con respecto a su posición ante Él (Ef 2:8-10).
“
NO HAGO NULA LA GRACIA DE DIOS,
PORQUE SI LA JUSTICIA VIENE POR
MEDIO DE LA LEY, ENTONCES CRISTO
MURIÓ EN VANO.
GÁLATAS 2:21
En oposición a las dos doctrinas principales del antinomianismo, la
Escritura enseña lo siguiente:
I. La gracia justificadora de Dios es mayor que todo nuestro pecado (Rom
5:21) y produce santidad en las vidas de los que Él ha justificado. El
apóstol Pablo defendió el evangelio de los cargos de antinomianismo
explicando que la unión del creyente con Cristo se traduce en santidad
(Rom 6:1-14). Con frecuencia, Pablo defendió el papel de la ley en la
vida del cristiano (Rom 13:9; Ef 6:1). Aunque nadie es justificado por
guardar la ley, los creyentes cumplen la ley de Dios a través del amor
(Gal 5:14). Cada creyente debe tomar las advertencias de Dios con la
mayor seriedad (1 Co 6:9-10).
II. En la justificación, Jesús expía la culpa de nuestros pecados. En la
santificación, Jesús, que ha roto el poder del pecado, nos capacita para
vivir cada vez más para Él (Rom 6:6-10). Mientras que la justificación es
un acto único e irrepetible de Dios, la santificación es un proceso
continuo en la vida del creyente. Los cristianos están llamados a plasmar
en sus vidas cristianas lo que Dios está obrando en ellos (Flp 2:12-13).
Eso incluye el procurar activamente una vida de santidad y obediencia a
los mandamientos de Dios.
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen estas falsas enseñanzas?
I. Enfócate en los muchos rechazos de estos errores en las Escrituras. La
Escritura refuta constantemente las falsas enseñanzas del legalismo y el
libertinaje. En el Antiguo Testamento, Dios siempre llama al Israel
rebelde a arrepentirse de sus obras libertinas. En los evangelios, Jesús
reprende una y otra vez a los líderes religiosos de Israel por su legalismo.
En las epístolas, los apóstoles abordan las peligrosas falsas enseñanzas
tanto del legalismo como del libertinaje. Cuanto más guiemos a los
demás a la Escritura para que vean la prevalencia de estos errores, más
podremos ayudar a convencerlos de lo peligroso que es adoptarlos y más
útiles seremos para darles el remedio del evangelio.
II. Enfócate en la enseñanza bíblica sobre la depravación del corazón humano. Ya
que el legalismo y el antinomianismo surgen de la depravación
pecaminosa del corazón humano, podemos ayudar a otros a apartarse de
estos errores si les señalamos lo que las Escrituras enseñan sobre nuestra
condición pecaminosa. La Biblia enseña que todos por naturaleza
estamos «muertos en… delitos y pecados» (Ef 2:1-5). Por nosotros
mismos, somos incapaces de hacer algo espiritualmente agradable a Dios
(Rom 5:6; Ef 2:12). Todas nuestras obras sin Cristo son violaciones de la
ley de Dios que nos hacen merecedores del eterno furor y juicio de Dios
(Mt 7:23).
III. Enfócate en la suficiencia de la persona y la obra de Cristo. El mensaje del
Cristo crucificado es la cura para el legalismo y el antinomianismo. Jesús
murió para lidiar con nuestra justicia propia y nuestro libertinaje. Cristo
vino como el último Adán (Rom 5:12-21). No tenemos justicia fuera de
Él. Cuando entendamos que recibimos Su justicia imputada por la fe
sola, dejaremos de intentar establecer una justicia propia por medio de
nuestro desempeño (Flp 3:9). Al reconocer que Jesús murió para expiar
nuestra iniquidad (1 Jn 3:4), desearemos vivir una vida de obediencia a
Sus mandamientos. Cuando entendemos que Cristo es la fuente de la
santificación de los creyentes (1 Co 1:30), anhelamos conformarnos cada
vez más a Su imagen.
DEFINICIÓN CLAVE
—
LA
CONTROVERSIA
DE LA MÉDULA
L a controversia de la médula fue una disputa surgida en la Iglesia de Escocia
durante el siglo XVIII en torno a la relación entre la ley y el evangelio, y entre el
legalismo y el antinomianismo. Fue provocada por una declaración conocida como
el Credo de Auchterarder: «No es sano ni ortodoxo enseñar que debemos
abandonar el pecado para acudir a Cristo». En 1717, un candidato ministerial se
negó a afirmar tal declaración, lo que expuso una división en la Iglesia. La
Asamblea General condenó la declaración, causando protestas del grupo llamado
los hombres de la médula; estos fueron opuestos por los neonomistas, que
consideraban que la fe y el arrepentimiento cumplían las condiciones legales de la
«nueva ley» que eran necesarias para la salvación. El título hombres de la médula
viene del libro La médula de la divinidad moderna, escrito por Edward Fisher y
republicado en 1718. El libro trazaba un camino entre el legalismo y el
antinomianismo; fue prohibido por la Asamblea General, pero promovido por
Thomas Boston, que escribió y publicó notas extensas sobre él.
INTRODUCCIÓN A
SECTAS
Con frecuencia, los académicos han utilizado la palabra secta como
designación común de una comunidad religiosa desarrollada en torno a un
nuevo conjunto de creencias y prácticas. Durante los últimos siglos, ha
habido numerosas sectas religiosas compitiendo con el cristianismo bíblico.
En el uso común que le dan los cristianos, la palabra secta normalmente
conlleva la idea de una religión falsificada con elementos de doctrina
cristiana acompañados de enseñanzas nuevas y antibíblicas, ideadas por una
figura fundadora persuasiva. Las sectas de ese tipo son organizaciones
religiosas que se asocian con la Biblia, pero se desvían sustancialmente del
cristianismo bíblico presentado en las confesiones y los credos históricos de
la fe cristiana. Hay tres características comunes de toda secta: en primer
lugar, una estructura de liderazgo jerárquica y autoritaria; en segundo lugar,
una serie de doctrinas y prácticas extremadamente restrictivas a las que el
liderazgo del movimiento ata las conciencias de los miembros; y, en tercer
lugar, la aceptación de revelación extrabíblica (que por lo general surge con
el líder fundador del movimiento) o la creencia de que solo la figura
fundadora de la secta u organización ha interpretado la Biblia
correctamente. Si recordamos estas características mientras meditamos en
los diversos movimientos religiosos asociados con la Biblia que procuran
definirse como cristianos, seremos capaces de identificar correctamente las
sectas y de defender la verdadera fe cristiana de sus doctrinas y prácticas
antibíblicas.
En su obra The Four Major Cults [Las cuatro sectas principales],
publicada en 1963, Anthony Hoekema resaltó las enseñanzas y las prácticas
de cuatro sectas religiosas aberrantes: la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días (los mormones), el adventismo del séptimo día, la
ciencia cristiana y los testigos de Jehová. Los mormones, los cientistas
cristianos, los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová tienen
raíces que se remontan al siglo XIX, y se originaron en estrecha proximidad
geográfica en el contexto del entusiasmo religioso del avivamiento. Hacia
mediados del siglo XX, el mormonismo, la ciencia cristiana y los testigos
de Jehová eran las sectas más ampliamente reconocidas en Estados Unidos,
mientras que los desarrollos del adventismo del séptimo día hicieron que
muchos lo sacaran de la lista de las sectas y lo identificaran como una
expresión idiosincrásica de la fe cristiana. Junto al movimiento
contracultura de fines de los años 60, surgió una nueva ola de sectas
comunitarias más pequeñas en Estados Unidos, que incluyó el Templo del
Pueblo de los Discípulos de Cristo, fundado por Jim Jones; los niños de
Dios, una secta formada por David Berg, y los davidianos de la rama,
liderados por David Koresh.
Para el 2019, ya había aproximadamente veinticinco millones de
miembros de las tres principales sectas en todo el mundo (mormonismo,
ciencia cristiana y testigos de Jehová). Por lo tanto, es vital que los
cristianos conozcamos la historia y las creencias básicas de cada una de
estas organizaciones. Muchos miembros de estas sectas prominentes son
parte integral de la sociedad, la academia, la política y la industria del
entretenimiento. Estudiar la historia, las creencias esenciales y las figuras
importantes de estos grupos ayudará a los cristianos a dialogar con los
miembros de estos movimientos religiosos antibíblicos. En esta sección,
ofrecemos un breve resumen de la historia y las enseñanzas del
mormonismo, la ciencia cristiana y los testigos de Jehová, contrastando sus
creencias esenciales con las enseñanzas de la Escritura y ofreciendo algunas
recomendaciones para compartir el evangelio de una forma más efectiva
con los que han caído en el lazo de estas organizaciones espiritualmente
destructivas. Nuestro deseo sincero es que este material te ayude a estar
mejor equipado para defender la fe cristiana de las enseñanzas falsas de
estas sectas, a fin de que el Señor te use para rescatar a los que han sido
descarriados por ellas.
SECTAS
MORMONISMO
¿Qué es el mormonismo?
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también
conocida como Iglesia SUD o Iglesia mormona, es una de las mayores
sectas religiosas en el mundo. Para el 2019, la religión mormona contaba
con más de 16,3 millones de miembros. 8 El mormonismo enseña que hay
muchos dioses y que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres dioses
independientes entre muchos otros. Además, también sostiene que es
posible que los humanos asciendan hasta llegar a convertirse en dioses. La
obediencia a las leyes morales y la observancia de rituales religiosos son
centrales para la fe mormona.
¿Cuándo comenzó?
La Iglesia mormona fue fundada por José Smith Jr. Nacido en Vermont en
1805, Smith asistió a iglesias metodistas y presbiterianas durante su niñez.
En 1820, afirmó haber tenido una visión reveladora de dos seres divinos
que, según él, eran Dios el Padre y Jesucristo. Le enseñaron que todas las
denominaciones protestantes estaban equivocadas. 9 En 1823, dijo que un
ángel llamado Moroni le mostró varias planchas de oro con inscripciones
religiosas. Supuestamente, este ángel también le dio un par de piedras de
vidente, que denominó urim y tumim, las cuales se podía colocar como si
fueran unas gafas para poder interpretar las inscripciones. En 1827, Smith
comenzó a traducir las planchas con la ayuda de Oliver Cowdery, un
conocido suyo. Smith no tradujo en el sentido convencional, que implica
trabajar a partir del texto, sino que se colocaba las piedras delante de sus
ojos, ponía su rostro en un sombrero y luego la traducción inglesa le
aparecía de la nada. Cowdery escribía lo que Smith le dictaba, y el resultado
de este proceso colaborativo fue El libro de mormón.
En 1830, Smith fundó una institución que denominó la Iglesia de Cristo.
En 1838, le cambió el nombre a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días. Además de El libro de mormón, Smith escribió la mayor
parte de otro libro que forma parte de las escrituras mormonas, denominado
Doctrina y convenios, y un último libro escritural titulado La perla de gran
precio. Smith se movió por todo Estados Unidos hasta que en 1844 las
autoridades lo arrestaron en Illinois bajo los cargos de sedición,
perturbación del orden público y poligamia. Una turba enardecida irrumpió
en la prisión y mató a Smith y a su hermano Hyrum. Brigham Young, un
líder de la comunidad mormona primitiva, relevó a Smith luego de una
crisis sucesoria y guio a sus discípulos hacia la cuenca del Gran Lago
Salado, ubicada en el territorio de Utah, donde fundaron Salt Lake City.
¿Quiénes son las figuras clave?
La Iglesia mormona ha tenido diecisiete presidentes desde su fundación.
Después de Smith, Young —el segundo presidente de la iglesia— es la
figura más importante en su historia.
En Estados Unidos, ha habido numerosos mormones influyentes en la
educación, los medios de comunicación, el entretenimiento, los deportes y
la política. Entre los atletas mormones más célebres se encuentran Steve
Young (descendiente de Brigham Young), mariscal de campo de la NFL;
Jack Dempsey, campeón de boxeo de peso pesado; y Danny Ainge, jugador,
entrenador y directivo de la NBA. Los exsenadores estadounidenses Harry
Reid y Orrin Hatch son mormones practicantes. El senador Mitt Romney es
uno de los miembros más reconocidos de la iglesia SUD en la actualidad.
Algunos de los mormones y exmormones destacados de la industria del
entretenimiento son Glenn Beck, Aaron Eckhart, Gladys Knight y Donny y
Marie Osmond.
¿Cuáles son las creencias principales?
El mormonismo tiene cuatro creencias principales:
I. Revelación continua. Las cuatro fuentes escritas de revelación según la
Iglesia SUD son El libro de mormón, Doctrina y convenios, La perla de
gran precio y la Santa Biblia: Reina-Valera 2009. No obstante, según el
mormonismo, la revelación divina no se limita a estos libros, sino que
también incluye las declaraciones de profetas que están vivos. La iglesia
ha desarrollado su doctrina y práctica a lo largo del tiempo, incluso
después de la muerte de su fundador. Su presidente es considerado un
profeta viviente y los miembros son animados a buscar revelaciones
personales. Según la iglesia: «Los Santos de los Últimos Días creen en
un canon bíblico abierto, lo que implica que hay otros libros de Escritura
además de la Biblia (como El libro de mormón) y que Dios sigue
revelando Su Palabra a través de profetas vivientes». 10
II. Deidad humanizada. La creencia en una pluralidad de dioses que existieron
previamente como espíritus materiales es fundamental para la doctrina
de los SUD. El Dios de este mundo era un hombre que se transformó en
dios. Smith dijo: «Dios mismo fue como nosotros somos ahora y es un
hombre exaltado… Hemos imaginado y supuesto que Dios fue Dios
desde la eternidad. Voy a refutar esa idea… Dios mismo, el Padre de
todos nosotros, habitó sobre una tierra, como lo hizo el mismo
Jesucristo». 11 Así como Dios ascendió hasta llegar a la deificación,
también los justos —hombres o mujeres— pueden llegar a ser dioses.
Esta idea fue resumida por Lorenzo Snow, expresidente de la iglesia, de
la siguiente forma: «Como es el hombre ahora, fue Dios una vez; como
es Dios ahora, el hombre puede ser». 12
Jesús es el Hijo de Dios engendrado desde la eternidad; sin embargo,
no es el Dios supremo. Smith escribió: «Los apóstoles descubrieron que
había dioses en lo alto… habiendo un Dios superior, el Padre de nuestro
Señor Jesucristo». 13 Según Smith, Jesús era un ser espiritual eterno que
—junto con su hermano espiritual Lucifer— se encarnó para ser probado
y convertirse en un dios.
III. Humanidad preexistente. Todo ser humano existía antes de nacer como un
hijo espiritual eterno. Smith enseñó: «Antes de venir a la tierra en un
cuerpo temporal, el hombre —como espíritu— es engendrado por padres
celestiales, nace y es criado hasta alcanzar la madurez en las mansiones
eternas del Padre». 14 El hombre debe procurar convertirse en un dios en
el más allá viviendo una vida recta.
IV. Expiación y vida después de la muerte. Los mormones creen que Jesús es el
redentor que murió en la cruz, pero no para expiar el pecado, sino para
garantizar la resurrección de todas las personas. Luego de la muerte, las
almas humanas pasan al mundo espiritual, donde esperan la resurrección
y el juicio final. Hay tres niveles de gloria a los que la gente puede ser
asignada después del juicio final, dependiendo de su aceptación y
obediencia a las enseñanzas y ordenanzas mormonas: el reino telestial, el
reino terrestre y el reino celestial. Las tinieblas de afuera están
reservadas para los que no alcanzan ninguno de esos niveles de gloria.
Los que rechazan el evangelio mormón y continúan en pecado son
enviados al reino telestial, el nivel más bajo de gloria. Los habitantes
espirituales del reino telestial sirven a Dios, pero no pueden entrar a Su
presencia. Cuando Cristo establezca Su reino milenial en la tierra, los
miembros del reino telestial vivirán como espíritus encarcelados hasta el
fin de ese período. En segundo lugar, está el reino terrenal, el destino de
los que viven vidas rectas, pero no aceptan el evangelio mormón. Los
que entran al reino terrenal experimentan la presencia de Jesús, pero no
la plenitud de Dios el Padre. Solo los justos —los que han vivido según
las enseñanzas mormonas y han observado las ordenanzas mormonas—
van al reino celestial, donde pueden transformarse en dioses y poblar sus
propios planetas junto a sus cónyuges. Es posible ascender de nivel de
gloria incluso después de la muerte si uno cree el evangelio mormón en
el mundo espiritual y recibe las ordenanzas mormonas de manera
vicaria. Además de estos niveles de gloria, hay un lugar llamado las
tinieblas de afuera, que es el destino de Satanás y sus ángeles, y también
el de los humanos que han cometido el pecado imperdonable (que con
frecuencia se interpreta como apostatar del mormonismo).
“
COMO ES EL HOMBRE AHORA, FUE
DIOS UNA VEZ; COMO ES DIOS AHORA,
EL HOMBRE PUEDE SER.
LORENZO SNOW
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
Los seguidores de Smith lo consideraron un mártir. La persecución de las
sectas de Estados Unidos en el siglo XVIII fue un motor para la esperanza
escatológica de los discípulos mormones. Hoy en día, el crecimiento del
mormonismo se debe a su proselitismo. Todos los hombres mormones son
capacitados y enviados a las misiones por dos años. El mormonismo
promueve las familias numerosas y proyecta una imagen de valores
familiares saludables que a menudo están ausentes en nuestra sociedad. El
moralismo de la religión mormona es una de las características que más
atrae a los no regenerados.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
En contraste con las cuatro creencias principales del mormonismo, la
Escritura enseña lo siguiente:
I. El Antiguo y el Nuevo Testamento son la única revelación escrita de
Dios, inspirada e infalible (2 Tim 3:16; 2 Pe 1:20-21). Dios ha dado
fuertes advertencias contra los que añaden a Su Palabra o sustraen de ella
(Ap 22:18-19). La Biblia enseña que muchos falsos profetas propagarán
herejías destructoras (Mt 7:15; 24:11, 24; 2 Pe 2:1; 1 Jn 4:1). El apóstol
Pablo instó a los creyentes a ser diligentes en preservar la verdad del
evangelio frente a los ataques de evangelios falsos proclamados por
hombres o ángeles (Gal 1:8).
II. El Dios de la Escritura es el Dios vivo y verdadero (Dt 6:4; 29:18; Sal
96:5; 1 Tes 1:9). Dios ha sido, es y siempre será el Dios eternamente
inmutable (Ex 3:14; Mal 3:6; Jn 8:58). Dios es espíritu y existe
eternamente en tres personas (Mt 28:19; Jn 4:24; 2 Co 13:14). Jesús es la
segunda persona de la Divinidad y es Dios encarnado ( Jn 1:14). El Hijo
es igual al Padre y al Espíritu en todas las cosas ( Jn 1:1; 10:30; Rom
9:5; Flp 2:6; Heb 1:3).
III. Dios nos hizo a Su propia imagen en conocimiento, justicia y santidad
(Gn 1:26; Ef 4:24; Col 3:10). El hombre no existía antes de la creación.
La Escritura no enseña en ninguna parte que las personas se conviertan
en dioses.
IV. Jesús murió en la cruz en lugar de Su pueblo para expiar sus pecados (1
Co 15:3; 2 Co 5:21; 1 Pe 2:24) y propiciar la ira de Dios (Rom 5:9; 8:1;
1 Tes 1:10; 1 Jn 2:2). Jesús murió para salvar a Su pueblo de sus pecados
y de la ira eterna (Mt 1:21). En el día final, todos los que creen en Cristo
resucitarán para vida eterna (Mr 10:30; Jn 3:15-16, 36; 5:24), y todos los
que no hayan creído resucitarán para ser castigados eternamente en el
infierno (Mt 18:8; 25:46; Mr 9:44; 2 Tes 1:9; Jud 6-7).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en la infalibilidad, la inerrancia y la autoridad de la Escritura. Las
Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento son la única Palabra de
Dios infalible, inerrante y autoritaria (Pr 30:5; Jn 17:17; 2 Tim 3:16; 2 Pe
1:20-21). Si es posible, usa la versión Reina-Valera de la Biblia cuando
testifiques a los mormones. Como los mormones usan la Reina-Valera, si
la utilizas en tus encuentros con ellos, te será más fácil testificarles que si
lo hicieras con una versión moderna de la Biblia en español. Enfócate en
la prohibición final de la Biblia contra la revelación continua (Ap 22:18-
19).
II. Enfócate en la verdad bíblica sobre el Dios triuno. La enseñanza bíblica sobre
la Divinidad es esencial para ayudar a un mormón a ver la verdad (Mt
28:19; 2 Co 13:14). Explica cómo la Biblia habla a veces del Dios triuno
tal y como es en Sí mismo y otras veces de las distintas funciones de los
miembros de la Divinidad en la obra de la redención. Explica los pasajes
que tratan sobre la deidad de Cristo ( Jn 1:1-3; Rom 9:5; Col 1:15-16;
Heb 1:1-3, 8-12), y también los pasajes que hablan de Su papel sumiso
como el Mediador en la obra de redención ( Jn 10:29; 1 Co 11:3; 1 Tim
2:5-6).
III. Enfócate en la enseñanza bíblica sobre el evangelio. La salvación es por la
gracia sola mediante la fe sola en Cristo solo (Gal 1:8; Ef 2:8-9). Jesús es
Dios «manifestado en la carne» (1 Tim 3:16; ver Jn 1:14). Una mera
criatura nunca podría expiar los pecados de otra criatura, mucho menos
los de una multitud. Solo Jesús, el infinito y eterno Dios encarnado,
podía venir y entregarse en la cruz como sustituto por los pecados de Su
pueblo. Él no solo hizo que la salvación fuera posible al garantizar
nuestra resurrección, sino que de hecho la completó mediante Su
sacrificio único, irrepetible y perfecto a favor de Su pueblo. La salvación
no se basa en nuestra obediencia; se basa totalmente en la obra completa
de Cristo.
DEFINICIÓN CLAVE
—
ELLIBRO
DE MORMÓN
E l libro de Mormón es uno de los cuatro textos sagrados de la Iglesia SUD. Fue
publicado en 1830 por José Smith. Pretende ser un relato sobre los antiguos
habitantes de Norteamérica: los jareditas, los nefitas y los lamanitas. Se dice que
estos grupos se originaron en el antiguo Cercano Oriente. Los jareditas llegaron a
América después de la torre de Babel, mientras que los nefitas y los lamanitas
hicieron su viaje poco antes de la caída de Jerusalén en 586 a. C. El clímax del
libro es la aparición de Cristo resucitado en el libro llamado Tercer Nefi, que los
mormones ven como el cumplimiento de Sus palabras respecto a «otras ovejas
que no son de este redil» (Jn 10:16). La aparición de Jesús marcó el comienzo de
un renacimiento, pero los habitantes pronto volvieron a dividirse en facciones
antagónicas. Se dice que el libro fue recopilado por un hombre llamado Moroni,
que escondió los registros en lo que ahora es el estado de Nueva York. Se
apareció como un ángel a Smith, lo guió hasta las planchas y le dio los medios
para traducirlas del «egipcio reformado».
SECTAS
CIENCIA
CRISTIANA
¿Qué es la ciencia cristiana?
La ciencia cristiana es un movimiento religioso originado en el siglo XIX
que se basa en los escritos de Mary Baker Eddy, fundadora de la Iglesia de
Cristo, Científico. Su libro Ciencia y salud con clave de las Escrituras
constituye la fuente principal de las enseñanzas de la ciencia cristiana.
Ciencia y salud contiene la interpretación de Eddy de partes de la Escritura,
combinada con sus enseñanzas sobre la ciencia y el poder de la mente sobre
la materia para la sanidad física. Se estima que hoy en día hay unas dos mil
congregaciones de la ciencia cristiana a nivel mundial, a menudo
representadas por salas de lectura ubicadas en calles céntricas.
¿Cuándo comenzó?
Mary Ann Morse Baker nació en New Hampshire, Estados Unidos, en
1821. Durante gran parte de su juventud sufrió de enfermedades
recurrentes, por lo que visitó al mentalista Phineas Quimby en 1864
buscando instrucción sobre los principios del poder divino de la mente
sobre la materia para la sanidad física. El 1 de febrero de 1866, Mary se
lesionó gravemente al resbalar y golpearse la cabeza contra el hielo.
Después de que el doctor le dijera que solo le quedaban unos pocos días de
vida, Mary tomó una Biblia, leyó sobre la sanación del paralítico en Mateo
9:1-8 y aplicó los principios metafísicos de la mente sobre la materia que
había aprendido de Quimby. Al hacerlo —afirmó ella— experimentó una
sanidad completa. Ese fue el comienzo de la nueva religión de Mary, a la
que denominó ciencia cristiana, insistiendo en que era básicamente un
rescate del cristianismo primitivo. En 1875, fundó la Sociedad Editorial de
la Ciencia Cristiana con el propósito de publicar y diseminar copias del
libro Ciencia y salud. En 1879, fundó la Iglesia de Cristo, Científico.
¿Quiénes son las figuras clave?
Aunque Eddy es la única maestra prominente de la Iglesia de la ciencia
cristiana, la organización tiene en sus filas a varias figuras bien conocidas y
a personas conectadas con gente famosa. Audrey Hepburn, Elizabeth
Taylor, Henry Fonda, Robin Williams, Robert Duvall, Kelsey Grammer,
Ellen DeGeneres y los padres de Marilyn Monroe fueron miembros
practicantes en algún momento de sus vidas. Ginger Rogers y Joan
Crawford fueron miembros de la iglesia hasta sus muertes. La gimnasta
Shannon Miller, medallista de oro en los Juegos Olímpicos, creció en un
hogar de seguidores de la ciencia cristiana.
¿Cuáles son las creencias principales?
Debido a la naturaleza profundamente mística y filosófica de los escritos de
Eddy, se hace difícil sistematizar su doctrina. Sin embargo, las siguientes
enseñanzas son centrales en sus escritos:
I. Monoteísmo místico y antitrinitario. Según Mary Baker Eddy, la mente y la
inteligencia son Dios. «La inteligencia es omnisciencia, omnipresencia y
omnipotencia. Es la cualidad primordial y eterna de la Mente infinita, del
Principio trino —la Vida, la Verdad y el Amor— denominado Dios… la
Mente es Dios». 15 Eddy rechazó el trinitarianismo cristiano histórico.
Escribió: «La teoría de que existen tres personas en un Dios (es decir,
una Trinidad o Tri-unidad personal) apunta más bien al politeísmo que al
único y siempre presente YO SOY». 16 Eddy redujo a Dios a un principio
filosófico universal del que participan todos los seres humanos a través
de la mente y el intelecto. 17
II. Negación de la caída, el pecado, la miseria y la muerte. Eddy negó la caída. Si
Dios es perfecto, el hombre —la idea o el reflejo de Dios— también es
perfecto como reflejo. Explicó: «Dios es el Creador del hombre, y como
el Principio divino del hombre sigue siendo perfecto, el reflejo divino, al
ser indestructible, sigue siendo perfecto. El hombre es la expresión del
ser de Dios». 18 En otro lugar, escribió: «En cierto grado, el hombre es
tan perfecto como la Mente que lo forma». 19 Al reflexionar sobre el
pecado y la miseria, Eddy propuso: «Para acabar con la idea del pecado,
debes detectarla, quitarle la máscara, señalar su engaño y obtener así la
victoria sobre el pecado, demostrando así su irrealidad. Los enfermos no
se sanan meramente declarando que no hay enfermedad, sino sabiendo
que no la hay». 20 Respecto a la muerte, Eddy escribió: «Si el hombre
cree en la muerte, debe dejar de creer en ella cuando vea que no hay
realidad en la muerte, pues la verdad sobre la existencia no incluye la
muerte». Eddy enseñó que si creemos que existen cosas como el pecado,
la enfermedad y la muerte, seremos súbditos de la ilusión de tales cosas.
Si admitimos que no existen esas cosas, entonces seremos liberados
tanto de la ilusión como de la realidad.
III. Negación de la deidad, la muerte y la expiación de Jesús. Eddy negó la deidad
de Jesús. Enseñó explícitamente que «Jesús no es Dios, tal como declaró
Jesús mismo». 21 Eddy rechazó la eficacia de la sangre de Jesús. Escribió:
«Cuando la sangre material de Jesús fue derramada en la “maldita cruz”,
fue igual de ineficaz para limpiar el pecado que cuando estaba corriendo
por sus venas mientras se ocupaba día a día en los negocios de Su
Padre». 22 Eddy enseñó que en realidad Jesús no murió. Más bien, Jesús
solo aparentó morir, y al escapar de la muerte, exhibió el acto supremo
de la mente sobre la materia, acto que Sus discípulos tenían que emular.
Su ejemplo salva a la humanidad de la ilusión del pecado, la enfermedad
y la muerte. 23 Jesús salva a la gente al ejemplificar la unidad con Dios en
la verdad, la vida y el amor. 24
“
LOS ENFERMOS NO SE SANAN
MERAMENTE DECLARANDO QUE NO
HAY ENFERMEDAD, SINO SABIENDO
QUE NO LA HAY.
MARY BAKER EDDY
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
En una era de racionalismo religioso y progreso médico, las enseñanzas de
Eddy resultaron atractivas para los que estaban buscando renovación
espiritual y poder para vencer la enfermedad. Uniendo su interpretación de
la Escritura a sus enseñanzas sobre la ciencia y el mentalismo metafísico,
Eddy formuló una religión que procuraba hallar el equilibrio entre el
«protestantismo estricto» y el «liberalismo dubitativo». 25 Sus doctrinas
presentaron una espiritualidad alcanzable para la mente natural, que evitaba
el sobrenaturalismo del protestantismo y el antisobrenaturalismo del
liberalismo.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
I. El Dios triuno. La Escritura revela que solo hay un Dios vivo y verdadero:
«Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es» (Dt
6:4). La Biblia también enseña con claridad que el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo son tres personas distintas que subsisten en el único Dios
(Mt 28:19; 1 Co 12:4-6; 2 Co 13:14; Ap 1:4-5). Estas tres personas no
son tres dioses. Más bien, los tres miembros de la Divinidad coexisten
eternamente como el único Dios vivo y verdadero.
II. El pecado, la miseria y la muerte. La Escritura enseña que el pecado, la
miseria y la muerte son las consecuencias ineludibles del pecado de
Adán. En conjunto, forman la triste experiencia de la vida en este mundo
caído. El apóstol Pablo explicó: «Por tanto, tal como el pecado entró en
el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la
muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron» (Rom
5:12). En resumen, «la paga del pecado es muerte» (Rom 6:23). Todas
las miserias de esta vida son resultado de la primera transgresión de
Adán, incluso la muerte y el castigo eterno. Negar la realidad del pecado
es engañarnos a nosotros mismos. Como dice la Escritura: «Si decimos
que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros» (1 Jn 1:8).
III. La deidad, muerte y expiación de Jesús. La Biblia revela que Jesús «está
sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos» (Rom 9:5). «Agradó
al Padre que en Él habitara toda la plenitud» (Col 1:19). Él es «el
resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza» (Heb
1:3). El Hijo de Dios encarnado murió verdaderamente en la cruz (Flp
2:8; Heb 2:9, 14). Según la Escritura, la sangre de Jesús es eficaz para
expiar el pecado de todo Su pueblo (Rom 5:9; Heb 9:12; Ap 1:5). La
Biblia enseña que «sin derramamiento de sangre no hay perdón» (Heb
9:22).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
Aunque la ciencia cristiana es una religión que está en rápido declive, su
visión sobre la irrealidad de la enfermedad y la muerte tiene ciertas
afinidades con los movimientos del evangelio de la prosperidad y la Palabra
de Fe. Si te encuentras con un cientista cristiano, aquí hay dos cosas en las
que debes enfocarte para compartir el evangelio con él:
I. Enfócate en lo que enseña la Biblia sobre el pecado, la miseria y la muerte.
Mediante su desobediencia, Adán trajo al mundo el pecado, la miseria y
la muerte (Gn 3; Rom 5:12-21). Los que niegan la caída del hombre
deben ser confrontados con la realidad ineludible del pecado y la miseria
en este mundo caído. Además, resalta que la Escritura enseña que el
pecado es la violación de la ley de Dios (1 Jn 3:4). Apela a Romanos
6:23. Considera la opción de hacer las siguientes preguntas: Si Dios es
todo en todo, como indicó Eddy, ¿de dónde viene el mal? Si el pecado y
la muerte no existen, ¿por qué habríamos de creer que se puede lograr la
sanidad mediante la oración para que la mente prevalezca sobre la
materia?
II. Enfócate en lo que revela la Escritura sobre la muerte de Jesús. Las Escrituras
enseñan que la victoria final sobre el pecado y la muerte viene solo a
través de la muerte de Jesús en la cruz. El Hijo eterno de Dios se encarnó
para morir por los que creerían en Él. Al derramar Su sangre en la cruz,
Jesús expió los pecados de Su pueblo (Hch 20:28; Rom 3:25; 5:9; Heb
9:12-14; 1 Jn 1:7). Jesús murió en lugar de Su pueblo, soportando la ira
de Dios a fin de librarlos del poder del pecado y de las potestades de las
tinieblas (Rom 5:10; 6:10; Heb 2:9, 14-15), y Su victoria se manifestará
plenamente cuando la presencia del pecado, la enfermedad y la muerte
sea eliminada en los cielos nuevos y la tierra nueva (Ap 21). Considera
la opción de hacer la siguiente pregunta: Si en las Escrituras Jesús afirmó
haber muerto, como reconoció Eddy, ¿por qué ella niega que Él haya
realmente muerto?
PHINEAS P. QUIMBY
1802-66
Phineas P. Quimby fue un mentalista y mesmerista estadounidense, considerado
como el fundador del Nuevo Pensamiento. Este movimiento enseña que el estado
mental de una persona puede manifestarse en la realidad, una creencia que a
menudo enfatiza que la enfermedad es una ilusión y que uno puede curarse a sí
mismo a través del pensamiento positivo. Quimby afirmó haberse sanado de
tuberculosis por el poder de la mente sobre la materia. Mary Baker Eddy,
fundadora de la ciencia cristiana, fue alumna de Quimby, aunque luego aseguró
que él no tuvo ningún papel en la formulación de su sistema. Cabe destacar que
el sistema de Eddy contiene un elemento teísta que está ausente en la enseñanza
de Quimby.
SECTAS
TESTIGOS
DE JEHOVÁ
¿Quiénes son los testigos de Jehová?
Durante el último siglo y medio, los testigos de Jehová se han convertido en
una de las sectas más importantes del planeta. En 2019 se estimó que hay
8,7 millones de personas en el mundo que se adhieren a la doctrina y
práctica de esta religión falsa. 26
¿Cuándo comenzaron?
A finales de la década de 1870, Charles Taze Russell, un pastor del
movimiento restauracionista, comenzó a publicar su doctrina herética en
una revista titulada Torre del Vigía de Sión y Heraldo de la Presencia de
Cristo. Russell creció en un hogar religioso asistiendo a iglesias
presbiterianas y congregacionalistas. Sin embargo, al llegar a la
adolescencia, comenzó a cuestionar varias doctrinas cristianas esenciales
como las de la Trinidad y la del castigo eterno. Luego de convertirse en
seguidor del movimiento adventista —un término general para identificar a
los que estaban bajo la influencia del predicador estadounidense William
Miller y su falsa predicción del retorno de Cristo en 1843—, Russell
comenzó a insistir en que Cristo volvería de forma invisible en 1874.
Cuando fracasó su predicción de que los cristianos resucitarían en 1878,
Russell se distanció del movimiento adventista. Comenzó su propia
editorial en 1881, a la que denominó Sociedad de Biblias y Tratados Torre
del Vigía, que llegó a publicar dieciséis millones de copias de sus libros y
panfletos antes de su muerte en 1916.
¿Quiénes son las figuras clave?
En 1916, J. F. Rutherford fue electo como el segundo presidente de la
organización. Aunque fue un escritor mucho menos prolífico que Russell,
Rutherford asumió el papel del profeta infalible de la organización (aunque
esto no era oficial). Cuando Rutherford murió en 1942, N. H. Knorr pasó a
ser el presidente de los testigos de Jehová. Dentro de los testigos de Jehová
más famosos de nuestra época se encuentran el fallecido músico Prince y
las estrellas tenísticas Serena y Venus Williams. Michael Jackson y Dwight
D. Eisenhower también crecieron siendo parte de los testigos de Jehová.
¿Cuáles son las creencias principales?
Los testigos de Jehová son conocidos principalmente por negar la Trinidad,
la deidad de Cristo, la personalidad del Espíritu Santo y la doctrina del
castigo eterno. Su enseñanza falsa sobre estos asuntos se puede resumir
bajo dos encabezados principales:
I. Solo el Padre es Dios.Los testigos de Jehová solo creen en la deidad del
Padre porque dicen que Jehová (traducción muy frecuente del nombre
pactual de Dios en hebreo) es presentado como el único Dios en la
Escritura. Negando la doctrina trinitaria clásica, los testigos de Jehová
rechazan rotundamente la idea de que hay tres personas en la Divinidad.
En su ataque contra la doctrina cristiana histórica, los testigos de Jehová
insisten en que creer que hay tres personas en la Divinidad equivale a
creer en tres dioses.
Ya que los testigos de Jehová no creen en el Dios triuno, enseñan que
Jesús es un ser creado (específicamente, el arcángel Miguel). Aunque se
refieren a Cristo como el «unigénito de Dios», los testigos de Jehová
enfatizan que Jesús es el primer ser creado por Dios. Enseñan que Jesús
aceptó ser puesto en el vientre de la virgen María con el propósito de
sacrificarse por los pecados de la humanidad. Sin embargo, los testigos
de Jehová no creen que la muerte de Jesús propició la ira eterna de Dios,
pues no creen en la deidad de Jesús ni en el castigo eterno.
Según los testigos de Jehová, el Espíritu Santo no es una persona ni
mucho menos Dios. Más bien, el Espíritu es una mera fuerza activa que
emana de Dios.
II. No hay castigo eterno. Los testigos de Jehová insisten en que no existe el
tormento eterno para los incrédulos en el más allá. Según la teología de
los testigos de Jehová, el cuerpo y el alma son inseparables, así que el
alma muere con el cuerpo. Los testigos de Jehová creen que la muerte
física fue lo único que Adán sufrió al caer en el Edén. De acuerdo con
los testigos de Jehová, no existe un alma inmortal.
Los testigos de Jehová enseñan que los 144 000 mencionados en
Apocalipsis 7:4 son 144 000 testigos fieles de Jehová que irán al cielo.
El resto de los testigos fieles serán resucitados y vivirán para siempre en
la tierra. Los que mueran sin oír de Cristo y sin conocer la voluntad de
Dios revelada en la Biblia serán levantados en la resurrección de los
injustos para tener una segunda oportunidad de creer en las enseñanzas
de los testigos de Jehová, obedecer a Dios y ser incluidos en la herencia
final de la vida eterna en la tierra. El que no haya creído ni obedecido las
enseñanzas de los testigos de Jehová no recibirá la herencia eterna y será
aniquilado.
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
Los testigos de Jehová insisten en que la Escritura es la única fuente de
revelación divina. Esto lleva a la conclusión errónea de que los testigos de
Jehová simplemente están enseñando la Biblia. Sin embargo, la
organización también publica y distribuye millones de copias de la revista
Atalaya —a la que tratan como intérprete infalible de la Escritura— y otras
publicaciones.
El proselitismo es la característica central de su religión. La
organización equipa y envía a todos sus miembros al mundo para que ganen
conversos. Los testigos de Jehová le ofrecen a la gente una religión
moralista y monoteísta. Debido a que proyectan la imagen de tener familias
moralmente limpias, buena salud y una conducta recta, la doctrina falsa que
sostienen los testigos de Jehová puede fomentar la confianza en la justicia
propia.
Además, los testigos de Jehová son una organización multiétnica,
característica que con frecuencia está ausente en otros grupos religiosos.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
I. El Dios triuno es el Dios vivo y verdadero. La Escritura enseña claramente que
hay tres personas en la Divinidad (Mt 28:19; 2 Co 13:14). El Padre es
Dios (Is 63:16; Lc 11:2; Jn 4:23). El Hijo es Dios ( Jn 1:1; Rom 9:5; Col
1:15-16; Heb 1:3). El Espíritu Santo también es Dios (Hch 5:3-4). Las
tres personas de la Divinidad no son tres dioses, sino tres personas que
subsisten en el único Dios.
El Hijo es completamente divino. Jesús revela que Él mismo es
Jehová (Ex 3:14; Jn 8:58). Jesús afirmó ser igual al Padre en la
Divinidad ( Jn 8:58; 10:30). La Biblia enseña que Jesús es Dios en todos
los aspectos en que se define a Dios como Dios (Rom 9:5; Flp 2:5-6). La
Escritura revela que «todas las cosas» fueron hechas por medio del Hijo
( Jn 1:3; Col 1:16). Es imposible que «todas las cosas» hayan sido
creadas por Él si Él mismo fue creado. La Escritura enseña que el
Espíritu Santo es una persona divina que se comunica; es el agente
personal de la revelación sobrenatural. David dijo: «El Espíritu del
SEÑOR habló por mí» (2 Sam 23:2). Jesús afirmó que el Espíritu inspiró
personalmente la Escritura cuando citó el Salmo 110, diciendo: «David
en el Espíritu le llama “Señor”» (Mt 22:43). El escritor de Hebreos apeló
a la autoría divina del Espíritu respecto al Salmo 95 al escribir: «Por lo
cual, como dice el Espíritu Santo: “Si oís hoy su voz”» (Heb 3:7). El
apóstol Pedro reconoció la deidad del Espíritu cuando confrontó a
Ananías diciendo: «¿Por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir
al Espíritu Santo… No has mentido a los hombres sino a Dios» (Hch
5:3-4).
El Credo Niceno (la antigua declaración de fe cristiana escrita en el
año 325 d. C.) declara la enseñanza bíblica de la deidad de Cristo en
relación con la Trinidad, contrastándola con todas las herejías que
surgieron en la Iglesia antigua en torno a esta doctrina.
II. La muerte eterna es el destino de los impíos. La Escritura enseña que Dios
creó al hombre a Su imagen con un alma inmortal (Gn 1:26; Ec 12:5-7).
El juicio de Dios contra el pecado que el hombre cometió en el huerto
fue la muerte eterna. Por su desobediencia, Adán trajo la muerte
espiritual, física y eterna sobre sí mismo y sobre sus descendientes
nacidos por generación ordinaria (Rom 5:12-21). La Escritura usa el
adjetivo «eterno» para describir la naturaleza del castigo que merece el
hombre por su pecado ( Jer 20:11; Mt 18:8; 25:46; 2 Tes 1:9; Jud 6-7;
ver también Dn 12:2; Mr 9:44). La idea de que Dios aniquila las almas
de los hombres es contraria a la enseñanza bíblica sobre la justicia eterna
de Dios. Dios el Hijo se encarnó para propiciar (satisfacer) la ira eterna
de Dios en lugar de Su pueblo mediante Su muerte en la cruz. Jesús vino
para dar vida eterna a todos los que confían en Él para salvación ( Jn
3:15-18). Todos los pecadores merecen la muerte eterna —el castigo
eterno—, pero Jesús rescata de ese destino a todos los que confían solo
en Él.
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en lo que enseña la Biblia sobre la deidad de Cristo. Los testigos de
Jehová tienen su propia traducción de la Escritura —la Traducción del
Nuevo Mundo—, que es muy imprecisa y le quita a la Palabra de Dios
sus muchas referencias a la deidad de Cristo. Sin embargo, en ella sigue
habiendo varios pasajes que han sido traducidos correctamente y le
atribuyen deidad al Hijo. Puedes hacer que un testigo de Jehová vaya a
Isaías 9:6 en la Traducción del Nuevo Mundo y mostrarle que el nombre
del Mesías prometido es «Dios poderoso». La Traducción del Nuevo
Mundo también ha intentado cambiar la redacción de Hebreos 1, ya que
es evidente que le atribuye deidad a Cristo. Sin embargo, en Hebreos 1:8,
Dios el Padre se dirige al Hijo usando el nombre Jehová mientras cita el
Salmo 102:25-26. Esa es una evidencia bíblica de que Jesús es Jehová.
Por último, aunque los testigos de Jehová han intentado despojar a la
Biblia de sus muchas alusiones claras al hecho de que Jesús recibió
adoración de Sus discípulos, Lucas 24:52 es un pasaje que no pueden
evitar. Solo Dios debe ser adorado. Jesús recibió adoración; por lo tanto,
Jesús es Dios. No obstante, aunque todas las traducciones de las
Escrituras al español dicen correctamente «lo adoraron» en Lucas 24:52,
la Traducción del Nuevo Mundo dice: «le rindieron homenaje».
II. Enfócate en la enseñanza bíblica sobre el castigo justo por el pecado. La
Escritura enseña que «la paga del pecado es muerte» (Rom 6:23). Para
los que están bajo la ira y la maldición de Dios, la muerte física conduce
a la muerte eterna. Jesús y los apóstoles enseñaron que el castigo justo
por el pecado es el «castigo eterno» (Mt 25:46; ver también 2 Tes 1:9;
Jud 7). Dios es infinito y eterno; por lo tanto, un solo pecado contra el
Dios infinito y eterno merece un castigo infinito y eterno. Aceptar lo que
nuestro pecado merece es esencial para que veamos nuestra necesidad
del sacrificio expiatorio del Dios-hombre, Jesucristo. Por el contrario, si
no hubiera castigo eterno, las personas simplemente querrían vivir
buscando posesiones y placer (1 Co 15:32).
FECHA CLAVE
—
1914
E l año de 1914 es importante para la escatología de los testigos de Jehová.
Debido a sus orígenes en la tradición millerita, el establecimiento de fechas ha
sido un aspecto importante de la teología de los testigos desde su inicio, y durante
las primeras décadas de la historia del grupo hubo varias profecías ligadas a
eventos escatológicos que surgieron y pasaron sin pena ni gloria. Al comienzo, las
publicaciones de los testigos predijeron que Cristo volvería para destruir el
cristianismo nominal y dar paso al Armagedón en octubre de 1914. Cuando eso
no ocurrió, la predicción fue modificada para afirmar, en cambio, que había
regresado de forma invisible para establecer Su reino en el cielo, lo que marcó el
comienzo de un período de juicio sobre la humanidad.
DEFINICIÓN CLAVE
—
TRADUCCIÓN
DEL NUEVO
MUNDO
L a Traducción del Nuevo Mundo es una versión bíblica producida por los
testigos de Jehová, publicada originalmente en inglés en 1950 (Nuevo
Testamento) y 1961 (Biblia completa), y revisada ampliamente en 2013. Aunque
no es la primera traducción de los testigos de Jehová, fue la primera que se
tradujo a partir de los idiomas bíblicos originales. A su vez, se ha traducido a 184
idiomas a nivel mundial, incluidos los 29 de la revisión de 2013 (en español en
2019). Se caracteriza por sus opciones de traducción idiosincráticas, que a
menudo favorecen la teología de los testigos —en particular, «la Palabra era un
dios» en Juan 1:1—, y por usar el nombre Jehová en lugar del nombre divino
Yahvé. Jehová se utiliza incluso en el Nuevo Testamento, donde no aparece el
nombre divino; en su lugar, Jehová se usa para traducir kyrios (señor).
INTRODUCCIÓN A
RELIGIONES Y
COSMOVISIONES
FALSAS
El Israel del antiguo pacto vivía rodeado de naciones que adoraban y
servían a dioses falsos. Por esa razón, Dios le advirtió incesantemente a Su
pueblo acerca del peligro de sucumbir a la influencia y las prácticas de las
religiones falsas a lo largo del período del Antiguo Testamento (Ex 34:15;
Dt 6:14; 7:3-4, 16; 11:16, 28; 13:6-8; 20:18; Jos 24:20; 1 Sam 7:3; 1 Re
9:1-9; 2 Re 17:7-23; 2 Cr 36:1-21; Jer 16:1-13). Sin embargo, en lugar de
escuchar estas advertencias, los reyes y el pueblo de Israel se entregaron
una y otra vez a las religiones falsas y la adoración de las naciones vecinas.
En un sentido, el Antiguo Testamento es un registro de la larga y triste
historia de la idolatría de Israel. El Antiguo Testamento explica lo inútiles
que son los ídolos y las religiones falsas (1 Re 18:20-40; Is 44:9; Jer 10).
También revela que son productos de la influencia demoníaca (Lv 17:7; Dt
32:12; 2 Cr 11:15; Sal 106:37). La Escritura nos enseña que las religiones
falsas existen porque Satanás es «mentiroso y el padre de la mentira» (Jn
8:44). De hecho, Satanás a menudo «se disfraza como ángel de luz» (2 Co
11:14) para inspirar religiones falsas que en ciertos aspectos pueden tener
una apariencia de piedad, pero que en la práctica niegan su poder (2 Tim
3:1-9).
En el nuevo pacto, Jesús ordenó a Sus discípulos que llevaran el
evangelio a las naciones (Mt 28:19). Cuando los apóstoles fueron a predicar
el evangelio entre los gentiles, se encontraron con diversas religiones falsas
en muchas de las ciudades y regiones donde ministraron (Hch 14:8-18;
17:16-34; 19:23-41). Lucas nos dice que el espíritu del apóstol Pablo se
enardecía dentro de él al ver la gran cantidad de ídolos y religiones falsas en
la ciudad de Atenas (17:16). En respuesta a esta evidente idolatría, Pablo les
habló sobre la ignorancia espiritual que demostraban (vv. 22-23). Luego, les
predicó la verdad de Dios y la resurrección de Cristo (vv. 22-34). El Nuevo
Testamento revela la manera en que Dios está redimiendo a un pueblo de su
idolatría y sus religiones falsas (1 Tes 1:9-10).
Las religiones falsas son tan comunes hoy como lo eran en los días del
Israel del Antiguo Testamento y de la época apostólica. En la actualidad,
cerca del 85% de la población mundial profesa devoción a una de las 4 200
religiones que existen en el planeta. 27 La mayoría de los que se identifican
con una afiliación religiosa se adhieren a una de las doce religiones
principales del mundo: el cristianismo, el judaísmo, el islam, el hinduismo,
el budismo, el sijismo, el confucianismo, el taoísmo, el bahaísmo, el
sintoísmo, el jainismo y el zoroastrismo. Un número cada vez mayor de los
que no siguen ninguna religión profesan ser ateos, agnósticos, escépticos o
secularistas. Aunque estas personas no constituyen un «grupo religioso» en
el sentido técnico, los investigadores han determinado que en verdad
constituyen el segundo grupo religioso más grande de Norteamérica y
buena parte de Europa. 28 En los últimos años, muchas de estas personas sin
afiliación religiosa han sido catalogadas como «nones» [«sin religión»], ya
que no profesan devoción a ninguna religión en particular.
Cuando se comparan con el cristianismo, las religiones y cosmovisiones
falsas a menudo parecen tener una ética y prácticas similares al mismo. En
su carta a los colosenses, el apóstol Pablo habló sobre la naturaleza
engañosa de las enseñanzas falsas. Les advirtió a los creyentes acerca de las
religiones falsas que tienen «apariencia de sabiduría en una religión
humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo» (Col
2:23). Sin embargo, todas las religiones falsas son anticristianas en su
esencia. El apóstol Juan explicó: «¿Quién es el mentiroso, sino el que niega
que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre» (1 Jn 2:22-23).
Si queremos ser más eficaces en nuestra defensa de la fe cristiana contra
los ataques de las religiones falsas y las cosmovisiones anticristianas, los
cristianos debemos saber un poco sobre los orígenes y las creencias
fundamentales de las principales religiones falsas. Además, debemos poder
discernir las diferencias entre las creencias de las religiones falsas y las
doctrinas cristianas esenciales que han sido reveladas por el Dios triuno en
la Escritura. En esta sección, consideraremos la historia y los principios
esenciales de tres de las principales religiones falsas del mundo (el
budismo, el hinduismo y el islam) y de dos cosmovisiones anticristianas
predominantes (la espiritualidad de la nueva era y el ateísmo y
secularismo). Posteriormente, compararemos sus creencias fundamentales
con las enseñanzas de la Escritura. Por último, ofreceremos algunas
sugerencias para compartir el evangelio con los que han adoptado estas
religiones falsas y cosmovisiones anticristianas. Nuestro deseo sincero es
que esta sección te guíe en tus esfuerzos por vivir como un testigo fiel de la
gracia de Dios en Cristo revelada en el evangelio.
RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
BUDISMO
¿Qué es el budismo?
El budismo, la cuarta religión más grande del mundo, es una religión
antigua que tiene sus orígenes en el subcontinente indio. Hay varias ramas y
subramas del budismo (entre ellas, las escuelas theravada, mahasamghika,
vajrayana, nichiren, shingon y zen), pero todas son monistas y no
monoteístas. Es decir, la base del budismo es la creencia en la unidad
absoluta de todas las cosas y el balance de los opuestos en la única realidad.
Según el budismo, toda realidad es, en última instancia, una sola, y no
existe absolutamente ninguna distinción entre el Creador y la criatura (ver
más abajo). En la actualidad, se estima que quinientos millones de personas
practican el budismo.
¿Cuándo comenzó?
Existe bastante desacuerdo en cuanto a los detalles de los orígenes del
budismo. Sin embargo, los eruditos concuerdan en que fue fundado en el
siglo IV o V a. C. por Siddhartha Gautama, quien llegó a ser conocido
como Buda. Gautama, un joven príncipe del norte de la India, notó el
contraste entre el materialismo de su crianza y el sufrimiento, la
enfermedad y la muerte que veía a su alrededor. Por eso, comenzó a
cuestionarse el sentido del sufrimiento. Con la esperanza de entender estas
cosas, Gautama abandonó a su esposa, a su hijo y su hogar para buscar
mentores que le enseñaran los principios de la vida ascética y la meditación.
Gautama alcanzó la iluminación luego de meditar cuarenta días y cuarenta
noches debajo de una higuera (que ahora se conoce como el árbol de Bodhi
o «árbol del despertar»). Según afirmó, vio el planeta Venus en el horizonte
y se dio cuenta de que se estaba viendo a él mismo (ya que todo es uno).
Pasó los siguientes cuarenta y cinco años viajando por el norte de la India,
enseñando los principios que obtuvo mediante su experiencia de
iluminación. Luego de la muerte de Gautama, un poderoso emperador indio
llamado el rey Ashoka (274-232 a. C.) se convirtió al budismo y aseguró su
establecimiento en toda la antigua Asia.
¿Quiénes son las figuras clave?
Durante milenios, innumerables maestros, académicos y monjes budistas
célebres han promovido diversas formas de enseñanza budista. El budista
más conocido en la actualidad es el decimocuarto dalái lama, Tenzin
Gyatso, cuyo título se utiliza para el líder espiritual de una rama particular
del budismo tibetano.
Hay varios empresarios, atletas, músicos, autores, activistas, cineastas,
actores y actrices que han practicado el budismo, entre ellos Richard Gere,
Steve Jobs, Tiger Woods, Leonard Cohen, David Bowie, Jack Kerouac,
Rosa Parks, George Lucas, Oliver Stone, Goldie Hawn, Jeff Bridges, Brad
Pitt, Jennifer Aniston y Kate Hudson.
¿Cuáles son las creencias principales?
I. Todo es uno.La creencia en la unidad absoluta es esencial para el
budismo. La unidad es fundacional; la diversidad es derivativa. Uno no
aprende de Buda; uno se transforma en Buda. El balance de los opuestos
es el fin más alto de la vida. La compasión y la crueldad, el bien y el
mal, la vida y la muerte, y Dios y el diablo deben ser balanceados. No
hay virtud en la victoria de un opuesto sobre el otro. Insistir en el triunfo
de uno sobre el otro es destruir la unidad. No existe la individualidad;
solo hay progreso y potencial en una realidad.
II. Cuatro nobles verdades
i. La verdad del sufrimiento. La primera ley es que todas las personas
sufren. Este concepto es denominado dukkha en el idioma litúrgico
pali, lo que puede traducirse como «sufrimiento», «angustia»,
«dolor» o «insatisfacción». Según la tradición, Buda dijo: «He
enseñado una cosa y solo una cosa: el dukkha y el cese del dukkha».
ii. La causa del sufrimiento. La causa de todo sufrimiento es el deseo. La
palabra pali tanha conlleva la idea de «asir», «sed», «anhelo»,
«antojo», «deseo» o «apego», y está ligada a la noción de desear
cosas que no nos pueden satisfacer por completo. No es un mero
deseo, sino un apetito enfermizo por cosas no permanentes y una sed
insaciable de autogratificación. Tratar de adueñarnos de cosas que no
tenemos nos lleva al sufrimiento, en especial cuando no recibimos lo
que deseamos. Nuestras mentes se llenan de dolor cuando las
circunstancias no cumplen nuestras expectativas.
iii. El fin del sufrimiento. El sufrimiento (dukkha) solo terminará cuando
experimentemos el cese del tanha. Cuando una persona deja de
desear, se vuelve uno con el todo. La liberación del sufrimiento no se
logra por el mero hecho de desear ser liberado de él, sino al aceptar
la realidad de que «el sufrimiento es».
iv. La liberación del sufrimiento. La liberación definitiva del sufrimiento se
alcanza siguiendo el camino óctuple de Buda. El camino óctuple es
una serie de principios morales, mentales y sapienciales que
debemos aprender a poner en práctica. Incluyen la aplicación de la
visión correcta, el pensamiento correcto, el hablar correcto, el actuar
correcto, el medio de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención
consciente correcta y la concentración correcta.
III. El ciclo de vida. Al igual que los maestros hindúes que lo precedieron,
Buda promovió la idea del karma: «A todo evento que ocurre le seguirá
otro evento cuya existencia fue causada por el primero, y este segundo
evento será agradable o desagradable dependiendo de si su causa fue
hábil o inhábil». Si todas las cosas son causas y efectos con relación a
nuestras acciones y todo es uno en el universo, entonces el resultado de
nuestras acciones será nuestra reencarnación o renacimiento (samsara en
pali) en la única realidad bajo una forma u otra. La libertad de este ciclo
de renacimientos se denomina nirvana, y se logra al alcanzar la
iluminación.
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
En un mundo de división y conflictos, la idea de ser uno con el todo es
poderosa. El concepto de la unidad absoluta ofrece beneficios terapéuticos
que prometen sanar las mentes y los espíritus cargados por el sufrimiento.
El budismo plantea una manera de vencer la esclavitud al materialismo y la
discordia. La introducción de muchas ideas propias de las religiones
orientales en varios programas de salud y bienestar, como también en la
cultura popular, ha fomentado la propagación del budismo en el mundo
occidental.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
El problema filosófico de la unidad
I. La distinción entre el Creador y la criatura.
y la diversidad encuentra su solución en la distinción bíblica entre el
Creador y la criatura. La Escritura no contempla toda diversidad como
algo indeseable. Distinguir entre el Creador y la criatura es esencial para
entender el mundo de una manera correcta. Dios no es Su creación, y
nosotros no somos Él. Dios es absoluto, eterno y personal. En nuestra
condición caída, oscurecemos y suprimimos la distinción entre Dios y el
hombre (Rom 1:22-23, 25, 28). El Dios triuno —quien en Sí mismo es
diversidad y unidad eterna, pues son tres personas con una sola esencia
— ha creado un mundo temporal de diversidad y unidad. Dios hizo a la
humanidad diferente del resto de la creación. Él creó las plantas, los
árboles, los peces, las aves y los animales «según su género» (Gn 1:11-
12, 21, 24-25). Dios ha entrelazado la diversidad en el tejido de la unidad
de Su creación. Aunque todas las personas tienen en común el haber sido
creadas a imagen de Dios, haber descendido de Adán y Eva, haber caído
en Adán y estar bajo la ira y maldición de Dios fuera de Cristo, Dios ha
hecho que cada uno de nosotros sea distinto de los demás a nivel
individual (Sal 139:13-14).
II. El sufrimiento y el deseo. El deseo por lo que no es permanente no es malo
en sí mismo. Fuimos creados tanto para desear lo que es permanente
(Dios y lo bueno ante Sus ojos) como lo que no es permanente en este
lado de la gloria (una buena salud, el éxito material, etc.). El problema
no es el acto de desear, sino muchas de nuestras intenciones y muchas de
las cosas que deseamos desde la caída (Jer 2:13; Stg 1:14-15). En
contraste con el budismo, la Biblia revela que el deseo malvado debe ser
mortificado y reemplazado por un deseo por algo mejor: Cristo. Jesús
vino a satisfacer para siempre al alma sedienta con el agua viva que Él
otorga gratuitamente por Su gracia (Jn 4:10-11; 7:38; Ap 7:17). Jesús
pasó sed en la cruz, bajo la ira de Dios, para expiar nuestros deseos
malvados, para que no tengamos sed nunca más (Jn 19:28). Al estar
unidos a Cristo, somos capacitados para mortificar los deseos malvados
y desear lo que es bueno, recto y verdadero (Rom 6:12-14; Col 3:5).
III. El castigo eterno y la vida eterna. La Escritura enseña el principio de la
siembra y la siega (Gal 6:7-8), no la idea del karma y la reencarnación.
En lugar de una concepción cíclica de la realidad, la Escritura revela que
Cristo regresará para consumar todas las cosas y concluir la historia
humana. Todos seremos juzgados según lo que hemos hecho en el
cuerpo (2 Co 5:10). Los incrédulos sufrirán el castigo eterno. Los que
creen en Cristo heredarán la vida eterna (Jn 3:18). Dios no pasa por alto
las malas obras de los creyentes. Jesús, como nuestro sustituto, tomó
sobre Sí mismo la ira que nosotros merecemos cuando llevó nuestros
pecados en Su cuerpo (1 Pe 2:24).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen estas falsas enseñanzas?
I. Enfócate en el Redentor que conquista todos los males. La meditación y la
iluminación nunca podrán vencer el mal en este mundo caído. El
budismo se niega a reconocer que el mal es una realidad que debe ser
conquistada. Debes enfatizar lo que enseña la Escritura sobre el Hijo de
Dios: que vino al mundo para vencer a Satanás, al pecado y a la muerte
(Gn 3:15; Mt 1:21; 1 Co 15:26; 1 Jn 3:8). Explica que el Hijo de Dios
vino al mundo para encargarse del problema de nuestro pecado personal
en la cruz (Mt 1:21; 2 Co 5:21; 1 Jn 1:9). Ayuda a los budistas a
plantearse las preguntas más importantes sobre Dios, la culpa por su
propio pecado y el juicio venidero. Destaca la enseñanza bíblica sobre el
perdón de los pecados y la muerte de Jesús (Hch 2:38; 5:31; Ef 1:7; Col
1:14; Heb 9:22).
II. Enfócate en la enseñanza bíblica sobre la renovación de todas las cosas. La
reencarnación es una falsificación del plan de salvación bíblico. Cuando
le prediques a un budista, explícale que Jesús no solo redime a
individuos. Murió y resucitó para garantizar «nuevos cielos y nueva
tierra, en los cuales mora la justicia» (2 Pe 3:13). El plan divino de
redención cósmica es la solución al problema del sufrimiento en esta
vida. Toda la creación, la cual Dios sometió a vanidad debido a nuestro
pecado, será restaurada por Cristo en el día final (Hch 3:20-21; Rom
8:18-22; Heb 1:10-12; 2:5-9).
DEFINICIÓN CLAVE
—
DUKKHA
E l dukkha es un concepto central para la enseñanza budista. Su traducción
aproximada sería «sufrimiento» o «dolor», y se refiere a todo lo que es incómodo,
desagradable o insatisfactorio respecto a la condición humana. Entender la
naturaleza del dukkha y aprender a aliviarlo es de suma importancia para el
budismo. Las cuatro nobles verdades enseñan que el sufrimiento es causado por
el deseo y se puede aliviar mediante el cese del deseo. El cese del deseo, si se
logra alcanzar, puede llevar a un estado denominado nirvana, que se caracteriza
por la libertad del ciclo de reencarnaciones y a menudo es comprendido como la
extinción de la propia existencia personal.
DALÁI
LAMA
El dalái lama es el líder espiritual de la rama Gelug del budismo tibetano. Dalái
lama es un título que significa algo así como «gran gurú» u «océano de
sabiduría». Se considera que el dalái lama es la reencarnación del ocupante
anterior del cargo. Cuando el dalái lama muere, comienza la búsqueda de su
sucesor. El actual ocupante del título es Tenzin Gyatso (1935-), decimocuarto
dalái lama. En 1951 la República Popular China ocupó el Tíbet, y en 1959 un
levantamiento forzó al dalái lama a huir a la India, donde estableció el gobierno
tibetano en el exilio. Es reconocido a nivel internacional como maestro, defensor
de la paz y promotor de la armonía religiosa.
RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
HINDUISMO
¿Qué es el hinduismo?
La religión conocida como hinduismo en realidad es un conjunto de varias
tradiciones religiosas asociadas entre sí que se originaron en la antigua
India. El hinduismo es la tercera religión más grande del mundo, y en la
actualidad cuenta con más de novecientos millones de adherentes. Al igual
que el budismo, el hinduismo es una religión monista, lo que significa que
entiende toda la realidad, en última instancia, como una unidad. Los
hindúes buscan la unidad con el espíritu último o realidad suprema
(Brahman). A diferencia del budismo, el hinduismo moderno tiende al
henoteísmo. El henoteísmo es la adoración de un dios supremo junto a las
manifestaciones (es decir, los avatares) de ese dios, que constituyen una
pluralidad de dioses y diosas. 29 En el hinduismo, la religión y la sociedad
están conectadas inseparablemente en un sistema de castas (una jerarquía
social fija). El hinduismo tiene cuatro ramas principales: el visnuismo, el
shivaísmo, el shaktismo y el smartismo. Sin embargo, el hinduismo es una
religión increíblemente amplia y diversa, con una gran variedad de
creencias y prácticas dentro de cada una de sus ramas principales.
¿Cuándo comenzó?
La palabra hindú se refiere al territorio y a los habitantes que rodean el río
Indo. Las referencias a esta región en las escrituras hindúes han llevado a
los académicos a concluir que el hinduismo se originó en el norte de la
India. La ausencia de una sola figura fundadora distingue al hinduismo de
prácticamente todas las otras religiones del mundo. Si bien el hinduismo
cuenta con una colección de escritos sagrados, estos no se consideran
revelación divina en el mismo sentido en que los cristianos ven la Biblia
como revelación divina o en que los musulmanes afirman que el Corán es
revelación divina. El hinduismo surgió entre el 2000 y el 1500 a. C., por lo
que es una de las religiones más antiguas del mundo. En un comienzo, las
creencias y prácticas hindúes se difundían y pasaban de generación a
generación por tradición oral. La colección más antigua de literatura
sagrada hindú es conocida como los Vedas (nombre proveniente de una
palabra sánscrita que significa «conocimiento» o «sabiduría»); estos
escritos están redactados como himnos ancestrales. Los Vedas comprenden
cuatro libros: Rig-Veda, Sama-Veda, Yajur-Veda y Atharva-Veda. El Rig-
Veda es el más antiguo de todos. Las secciones finales de los Vedas,
conocidas como Upanishads, cubren cuestiones filosóficas y son los textos
fundacionales de la mayor parte de los estudios espirituales hindúes. El
texto hindú más famoso es el Bhagavad-gītā, que forma parte de la antigua
épica hindú Mahabharata. El Bhagavad-gītā contiene la esencia de la
enseñanza devocional del hinduismo.
¿Quiénes son las figuras clave?
El filósofo del siglo VIII Adi Shankara unificó el hinduismo mediante un
cuidadoso estudio de los Vedas y los Upanishads. Fue el autor del dicho
hindú «Atman es Brahman», que captura la idea de que toda alma
individual (atman) finalmente es una unidad con el espíritu último
(Brahman).
El monje del siglo XIX Swami Vivekananda representó al hinduismo en
el Parlamento Mundial de las Religiones celebrado en Chicago en 1893.
Logró una importante reforma del sistema de castas.
Mohandas Gandhi es quizás el hindú más conocido en la actualidad. Es
conocido por sus enseñanzas sobre la desobediencia civil no violenta para
lograr la reforma social y política en la India a principios y mediados del
siglo XX.
Entre las figuras populares, George Harrison, de los Beatles, se
convirtió al hinduismo, al igual que la actriz Julia Roberts y el actor Russell
Brand.
¿Cuáles son las creencias principales?
I. Uno y muchos dioses. Los hindúes creen en un dios impersonal o realidad
suprema —Brahman—, pero al mismo tiempo afirman la existencia de
una pluralidad de dioses y diosas. Hay tres manifestaciones principales
de Brahman —Brahma, Visnú y Shiva—, y todos los otros dioses y
diosas son manifestaciones encarnadas de ellos. Brahma, el dios creador,
es prácticamente ignorado en el hinduismo moderno, mientras que
Visnú, el dios preservador, y Shiva, el dios destructor, cuentan con
muchos adoradores. También hay muchos hindúes que no adoran
principalmente a Visnú ni a Shiva, sino a Sakti, representante femenina
de Brahman que se manifiesta como diferentes diosas. Para efectos
prácticos, la devoción popular hindú identifica a Visnú, a Shiva o a Sakti
como Brahman dependiendo de la tradición que siga la gente. Todos los
hindúes creen que Brahman se manifiesta en muchos avatares
(encarnaciones terrenales de dioses y diosas). A menudo, se ha dicho que
hay 330 millones de dioses y diosas (avatares) en el hinduismo. Dicho
número no debe interpretarse de forma literal, sino como «una
exageración que pretende enfatizar la multiplicidad de los dioses». 30
II. Dharma. El concepto del dharma es central para el hinduismo. Aunque es
difícil de traducir, la palabra dharma representa el deber, la conducta, la
ley, el orden, la religión, la virtud, la justicia y la moralidad del hindú.
Tiene un papel importante en el sistema de castas de la India. Cada casta
tiene sus propias reglas a las que sus miembros deben ceñirse. El dharma
está relacionado con el karma y el ciclo de renacimientos o
reencarnaciones, ya que es necesario observar fielmente los deberes
específicos para pasar a una casta superior en la vida siguiente. Una
persona no puede salirse de la casta o «clase social» en la que ha nacido
mientras viva.
III. Karma. La doctrina del karma es el eje central del sistema religioso y
social del hinduismo. 31 El karma afirma que todo lo que alguien tiene —
ya sea su apariencia física, condición financiera, personalidad, salud o
sufrimiento— es resultado de su vida pasada. Uno pasa por el ciclo de la
reencarnación basado en su dharma en una vida anterior. Si alguien se
entrega al vicio y la degeneración moral, no será destruido ni dejará de
existir. Más bien, continuará en el ciclo de la reencarnación por tanto
tiempo como sea necesario hasta que su alma alcance el nirvana y se
unifique con la realidad suprema. Si alguien vive una vida de mal
dharma, renacerá en una casta inferior o como una forma de vida
inferior en el siguiente ciclo.
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
La propagación del hinduismo se debe, en buena medida, a su antigüedad y
alcance. Su ideología comprende la totalidad de la vida familiar, social y
religiosa del individuo, por lo que abandonarlo es difícil y costoso. Los
brahmanes (sacerdotes y maestros de la casta más alta) ejercen poder sobre
las vidas de los miembros de las castas inferiores y los mantienen
confinados a su sistema. En el mundo occidental, elementos del hinduismo
se han extendido gracias a la popularidad del yoga en los gimnasios y los
programas de ejercicio. Además, la cultura popular occidental ha estado
fascinada desde hace tiempo con las religiones orientales como el
hinduismo. Por ejemplo, los Beatles popularizaron las ideas hindúes gracias
a sus viajes a la India y su defensa de la meditación trascendental
(influenciada por el hinduismo) en la década de los 60.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
I. Solo hay un Dios. Contrario al hinduismo, la Biblia revela que hay un solo
Dios vivo y verdadero. Este Dios verdadero es un ser personal. Él no
cambia (Mal 3:6). El único Dios subsiste en tres personas (el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo); cada una de las cuales es plenamente divina y,
sin embargo, distintas entre sí según la propiedad personal única de cada
una. El Hijo no es un avatar del Padre, y el Padre no se transformó en el
Hijo encarnado. Más bien, la persona del Hijo de Dios unió una
naturaleza humana sin pecado a Su eterna naturaleza divina y, de este
modo, se transformó en el Dios-hombre. El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo existen eternamente como el único Dios verdadero. Cuando el
Nuevo Testamento habla de los miembros de la Divinidad, los coloca
uno al lado del otro, distinguiéndolos según Sus propiedades personales,
pero manteniendo que son idénticos en cuanto a Su única esencia divina
(1 Co 8:6; 12:4-6; 2 Co 13:14; 2 Tes 2:13-14; 1 Pe 1:2; 1 Jn 5:4-6; Ap
1:4-6).
II. La ley y la gracia. La Biblia contiene prescripciones de deberes, leyes,
rituales y principios de virtud, justicia y moralidad. Mediante Su ley,
Dios revela Su voluntad respecto a la conducta de Su pueblo. Sin
embargo, nadie se salva por intentar guardar la ley. Todas las personas,
con la excepción de Cristo, son caídas e incapaces de agradar a Dios por
naturaleza (Rom 3:10-20; 5:12-21), y están bajo la ira y la maldición de
Dios (Gal 3:13). En Adán, estamos muertos en pecado y depravación, y
necesitamos una salvación que venga desde fuera de nosotros. Dios
inicia, obtiene y provee salvación exclusivamente por Su gracia. En la
enseñanza hindú no existe la gracia. La gente es galardonada o castigada
únicamente sobre la base de su buen o mal dharma. Según la Escritura,
Dios redime a un pueblo para Sí mismo sobre la base del mérito de
Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, quien, como representante nuestro,
guardó la ley a la perfección y sufrió el castigo que nosotros merecemos.
En Cristo, Dios perdona, acepta y reconcilia a los creyentes consigo
mismo (1 Co 1:30).
III. La muerte, el juicio y la salvación. La muerte vino por el pecado de Adán.
Dios juzgará a los hombres por lo que han hecho en esta vida. Fuera de
la gracia, estamos bajo la ira eterna de Dios por el pecado (Rom 1:18; Ef
5:6; Col 3:5-6; Ap 19:15). Solo los que confían en Cristo obtendrán vida
eterna (Jn 3:16-18). Como explica el autor de Hebreos: «Y así como está
decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el
juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los
pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el
pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan» (9:27-28).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en el pecado y el juicio. Cuando testifiques a los hindúes, explícales
que el pecado no es, ante todo, una violación de las normas sociales o
una ofensa a su propia casta. El pecado es principalmente una ofensa
contra Dios (Gn 39:9; Sal 51:4). Dado que los hindúes suelen pensar en
el castigo por el pecado en términos de degradación social y no como
justicia incurrida por una ofensa personal contra el Creador, es vital
ayudarles a pensar adecuadamente en las ramificaciones eternas de pecar
contra el Dios eterno. La Escritura está llena de referencias a la muerte
eterna y al juicio contra el pecado (Gn 2:17; Sal 5:5; 11:5; 50:21; 94:10;
Rom 1:18; 2:3; 6:21, 23; Gal 3:10; Ef 2:3).
II. Enfócate en el perdón de los pecados en Cristo. Los hindúes —en especial los
de castas inferiores— se pasan la vida tratando de salir del sistema de
castas a través de sus obras. Muchos llevan el peso de sus fracasos sobre
sus hombros. Los hindúes necesitan oír del perdón que Dios otorga
gratuitamente en Cristo. Jesús dijo: «Venid a Mí, todos los que estáis
cansados y cargados, y Yo os haré descansar» (Mt 11:28). Explícales que
Dios asumió el castigo por nuestro pecado en la persona de Jesucristo (2
Co 5:21). Compárteles que Dios promete perdonar a todos los que
confían solo en Jesús para ser salvos (Ex 34:6-7; Sal 130:4; Jer 31:34;
Dn 9:9; Hch 5:31; 13:38; 26:18; Rom 4:7; Ef 1:7; Col 1:14).
III. Enfócate en Jesús como Mediador. La mayor necesidad del hombre es
reconciliarse con Dios. La Biblia enseña que la reconciliación solo
ocurre a través de la obra mediadora de Jesucristo (2 Co 5:19). Como
Dios y hombre, Jesús cierra la brecha entre el Dios infinitamente santo y
los pecadores. Jesús murió en la cruz para llevarnos a Dios (1 Pe 3:18).
Jesús es el gran Sumo Sacerdote de los creyentes. «Vive perpetuamente
para interceder por ellos» (Heb 7:25). Jesús es el único Mediador. Él
dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino
por mí» (Jn 14:6). Pablo también explicó: «Porque hay un solo Dios, y
también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús
hombre» (1 Tim 2:5).
“
POR CUANTO TODOS PECARON Y NO
ALCANZAN LA GLORIA DE DIOS,
SIENDO JUSTIFICADOS
GRATUITAMENTE POR SU GRACIA POR
MEDIO DE LA REDENCIÓN QUE ES EN
CRISTO JESÚS.
ROMANOS 3:23-24
DEFINICIÓN CLAVE
—
BRAHMAN
E l Brahman es el principio o realidad última en la teología hindú. Es concebido
de varias maneras en las diferentes escuelas del hinduismo. Aunque Brahman se
considera la fuente de todo lo que es, no se ve como un dios creador personal,
sino como el material o principio impersonal que subyace a toda la realidad. Todo
lo que vemos y experimentamos es una manifestación temporal y mutable de la
realidad eterna e inmutable que constituye el Brahman. La relación del alma
(atman) con Brahman es un concepto clave en el hinduismo. En las escuelas
teístas, el atman está separado de Brahman y cada alma está separada de las
demás. Sin embargo, la mayoría de las escuelas son monistas y ven el atman y
Brahman como uno o lo mismo. El objetivo, entonces, es comprender esta verdad
y convertirse en uno con Brahman al morir. La unicidad de Brahman también
informa la ética hindú. Puesto que todo es uno, cada persona está relacionada o
forma parte de todas las demás; por tanto, los seres humanos deben ser
compasivos con los demás y esforzarse por el bienestar y la felicidad de los
demás.
DEFINICIÓN CLAVE
—
DHARMA
E l dharma es un concepto central para la ética hindú. No existe una palabra
castellana que capture por completo el concepto del dharma, pero, de forma
aproximada, puede entenderse como la manera correcta de vivir. Tiene que ver
con la forma en que uno actúa en sí mismo y también con la forma en que actúa
con los demás, y se ilustra a menudo en las escrituras hindúes en historias e
ilustraciones. Por ejemplo, la epopeya Mahabharata presenta los problemas como
si tuvieran tres posibles soluciones encarnadas por tres personajes diferentes. Las
elecciones que hace el ser humano tenderán hacia el dharma o su opuesto, el
adharma, y estas elecciones redundan en la siguiente vida que uno vive en el
ciclo de la reencarnación. Por lo tanto, la culpa de la posición que uno ocupa en la
vida siempre recae sobre uno mismo, una enseñanza que está detrás del mal
trato que se da a los de las castas inferiores en la India.
RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
ISLAM
¿Qué es el islam?
El islam es la segunda religión más grande del mundo. Hoy en día, se
estima que 1 300 millones de personas profesan ser musulmanes; es decir,
seguidores de la fe islámica. Cerca de mil millones de ellas viven en Medio
Oriente, África del Norte y el Sudeste Asiático. El islam es una religión
monoteísta que exige sumisión a su único dios, Alá, y a todo lo que Alá ha
revelado a través del profeta Mahoma. Los dos textos normativos
principales en el islam son el Corán y los hadices. Según se afirma, el
Corán es la revelación que Alá le dio a Mahoma. Los hadices son las
tradiciones orales de las enseñanzas y prácticas de Mahoma que se han
transmitido de generación a generación en la comunidad musulmana, y
fueron escritos unos pocos siglos después. Los cinco pilares del islam
estructuran la esencia de las creencias y prácticas musulmanas. El islam
tiene dos ramas principales: el sunismo y el chiismo; y también existe una
gran tradición mística: el sufismo. La Nación del Islam, un movimiento
político-religioso afroamericano, ha concientizado a muchos
estadounidenses con respecto al islam. Sin embargo, dicho movimiento es
una religión etnocéntrica occidental que los musulmanes ortodoxos no
reconocen como una tradición islámica auténtica.
¿Cuándo comenzó?
Mahoma fue el fundador del islam. Nació en el 570 d. C. en La Meca (una
ciudad en el oeste de la península arábiga). 32 Su padre murió antes de que él
naciera y su madre falleció cuando él tenía seis años. Mahoma se fue a vivir
con su abuelo Abd al-Muttalib. Cuando tenía ocho años, su abuelo murió,
por lo que tuvo que ir a vivir con su tío Abu Talib, quien se desempeñaba
como mercader itinerante. Abu Talib llevó a Mahoma en muchos de sus
viajes.
A los veinticinco años, Mahoma se casó con Jadiya, una adinerada
mercader itinerante. Jadiya había sido criada por cristianos ebionitas. Los
ebionitas eran una secta cristiana judía que negaba la deidad de Cristo. Los
eruditos piensan que Mahoma aprendió sus versiones distorsionadas de los
relatos bíblicos durante sus viajes con Abu Talib y Jadiya.
Mahoma dijo que el ángel Gabriel lo visitó en La Meca en el 610,
dando inicio a un período de veintitrés años en el que Mahoma afirmó
recibir la revelación del Corán. La tradición dice que ochenta y seis suras
(capítulos) del Corán le fueron reveladas a Mahoma mientras vivía en La
Meca, y las otras veintiocho le fueron reveladas en la ciudad de Medina.
Las primeras dos personas que aceptaron el mensaje de Mahoma fueron
su esposa Jadiya y su primo Ali ibn Abi Talib. El primer converso ajeno a la
familia de Mahoma fue Abu Bakr, un mercader itinerante. Durante su
estadía en La Meca, Mahoma comenzó a llamar a los ciudadanos politeístas
a arrepentirse y someterse a Alá, el único dios verdadero. Luego de años de
rechazo, persecución y batallas, Mahoma viajó a Medina (que en aquel
entonces se conocía como Yathrib) en el 622. Este evento, denominado la
Hiyra, marca el comienzo del calendario musulmán. El mensaje del islam
tuvo una mejor aceptación en Medina: la comunidad musulmana creció allí
y Mahoma se transformó en el líder de la ciudad. Con el paso del tiempo,
Mahoma logró reunir a un ejército suficientemente poderoso para capturar
La Meca, ciudad donde erradicó el politeísmo. En la actualidad, La Meca es
una de las ciudades más sagradas en el islam.
A la muerte de Mahoma en el 632, Abu Bakr se convirtió en el primer
califa (el líder religioso y político del estado musulmán), aunque muchos
musulmanes creían que el califa debía ser un pariente de Mahoma, más en
específico, su primo Ali. Abu Bakr continuó fomentando la religión
islámica hasta su muerte. Los califas Umar Ibn al-Khattab, Uthman ibn
Affan, y Ali, primo de Mahoma, sucedieron a Abu Bakr en ese mismo
orden. Tras la muerte de Alí, los desacuerdos dentro de la comunidad
musulmana sobre quién podía ser califa siguieron creciendo, y los chiitas
acabaron rompiendo con la mayoría de los musulmanes —los sunitas— por
la creencia chiita de que el califa debía ser de la familia de Mahoma.
¿Quiénes son las figuras clave?
A lo largo de su extensa historia, el islam ha producido múltiples
gobernantes, académicos, filósofos, autores, atletas, empresarios, científicos
y maestros de gran influencia. Los matemáticos y filósofos musulmanes han
tenido un papel importante en el desarrollo de disciplinas como el álgebra y
en el redescubrimiento del pensamiento aristotélico en Occidente durante la
Baja Edad Media. Los imperios islámicos conquistaron gran parte del
Oriente cristiano.
En la actualidad, los políticos musulmanes más conocidos son el rey
Abdalá II de Jordania; el rey Salmán de Arabia Saudita; Alí Jamenei, líder
supremo de Irán, y Mohammed VI, rey de Marruecos.
Antes de convertirse al sunismo, Malcolm X ayudó a dar a conocer a la
Nación del Islam en la cultura estadounidense. Louis Farrakhan es el líder
actual de la Nación del Islam, una secta etnocéntrica considerada herética
por los musulmanes ortodoxos.
Muhammad Ali, Mike Tyson y Kareem Abdul-Jabbar son algunos de
los atletas musulmanes más famosos de las últimas décadas.
¿Cuáles son las creencias principales?
Aunque todos los musulmanes profesan creer en el
I. Revelación e inspiración.
Corán, hay una inmensa variedad de creencias y prácticas en las diversas
ramas del islam. Los musulmanes sunitas, que conforman la gran
mayoría de la comunidad musulmana a nivel mundial, dependen en gran
medida de los expertos en la ley para resolver las controversias en torno
a las enseñanzas del Corán. Estos juristas, al desarrollar la ley islámica o
sharía, buscan reconciliar las diferencias entre las enseñanzas del Corán
y los hadices a través de consensos y analogías. Los musulmanes chiitas,
que constituyen el segundo grupo más numeroso de musulmanes a nivel
mundial, creen que el verdadero sucesor de Mahoma como líder de todos
los musulmanes viene de la familia de Ali (los sunitas creen que el
sucesor de Mahoma puede venir de la comunidad islámica más amplia).
Además, los chiitas tienen sus propias colecciones de hadices, que solo
consisten en tradiciones que se remontan a Ali. Las disputas dentro de la
comunidad chiita son resueltas por imanes asignados para tal labor,
cuyas decisiones se consideran vinculantes. Los sufíes creen en una
interpretación espiritual, no literal, del Corán y participan en prácticas
místicas. Una de las prácticas más famosas es la danza de los giros,
asociada especialmente a la orden de los sufíes Mevlevi (los giros
derviches).
Aunque profesa ser la revelación autorizada del único Dios
verdadero, el Corán incluye varios relatos histórica y teológicamente
inexactos de figuras bíblicas. Por ejemplo, el Corán enseña que Abraham
ofreció a Ismael y no a Isaac. El Corán también enseña que Isa ibn
Maryam (Jesús, hijo de María) fue un simple profeta milagroso de Alá.
Además, el Corán niega la deidad y la muerte expiatoria de Jesús.
Afirma: «No lo asesinaron, ni lo mataron por crucifixión, sino que
apareció ante ellos como crucificado… pero ciertamente ellos no lo
mataron. Por el contrario, Alá lo exaltó hacia Él» (Sura 4:158-159). 33
II. Devoción. Los cinco pilares del islam encapsulan las creencias y prácticas
esenciales del islam. Estos son:
i. La profesión de fe. El primer pilar del islam es la shahada o profesión
de fe. En primer lugar, requiere confesar que «no hay otro dios fuera
de Alá». En segundo lugar, requiere aceptar que «Mahoma es el
mensajero de Alá». Según la fe islámica, Mahoma es el mayor y
último profeta de Alá.
ii. Las oraciones. El segundo pilar del islam es el salat, las oraciones
diarias. Se espera que los musulmanes oren cinco veces al día: al
amanecer, al mediodía, en la tarde, a la puesta del sol y en la noche.
Esta práctica evidencia su sumisión y lealtad a Alá.
iii. La limosna. El tercer pilar es el azaque o zakat, la limosna regular.
Los musulmanes están obligados a dar aproximadamente el 2,5% de
su riqueza a los funcionarios religiosos de un estado islámico o a la
mezquita local. Esta práctica provee los recursos para cubrir las
necesidades de la comunidad, mitigar la pobreza, mantener los
lugares de reunión religiosa y propagar la fe.
iv. El ayuno. El cuarto pilar del islam es el sawm, que es el ayuno
durante ramadán, el noveno mes del calendario lunar islámico. Desde
la salida del sol y hasta su puesta, los musulmanes deben abstenerse
de comida, bebida y relaciones sexuales. Esta práctica es un símbolo
de purificación mediante un sacrificio corporal para Alá. Mahoma
aseguró haber recibido sus visiones durante ramadán.
v. La peregrinación. El quinto pilar del islam es el hach, la peregrinación
a La Meca. Todo aquel que cuente con los recursos económicos y la
capacidad física está obligado a hacer un viaje a La Meca al menos
una vez en su vida. Hay una serie de prácticas rituales que los
musulmanes deben realizar en su peregrinación. Una de las más
importantes es caminar siete veces en sentido contrario a las agujas
del reloj alrededor de la Kaaba (un santuario sagrado en La Meca
que los musulmanes consideran el lugar más sagrado de la tierra).
III. Redención. Aunque el Corán anima a los musulmanes a acudir a Alá en
busca de misericordia, enseña que la redención está basada en la libertad
de la voluntad de Alá. Las personas pueden expiar sus pecados mediante
la devoción por Alá, el arrepentimiento y las buenas obras. Alá tiene la
libertad de extender o restringir su misericordia según le parezca, lo que
significa que puede dejar a un lado su amor y su justicia para decidir con
respecto al destino final de una persona. Todas las personas terminarán
en el paraíso (el concepto musulmán del cielo) o en el infierno. Sin
embargo, algunos hadices parecen enseñar que, a fin de cuentas, Alá
llevará al paraíso a la gente que está en el infierno. Mahoma afirmó:
«Alá sacará a algunos del Fuego y les dejará entrar en el Paraíso» (Sahih
Muslim 1:368).
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
Debido a que es una de las tres principales religiones monoteístas que se
remontan a Abraham, el islam tiene algunas similitudes superficiales al
judaísmo y al cristianismo. Los relatos bíblicos hallados en el Corán,
aunque históricamente imprecisos, hacen que el islam sea una falsificación
convincente de la religión cristiana. Muchos se han visto atraídos por los
aspectos éticos y ritualistas del islam. Además, la naturaleza sociopolítica
del islam garantiza su expansión sobre todas las facetas de las vidas de sus
miembros, algo que atrae a los que buscan orden y estructura en sus vidas.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
I. Revelación. En contraste con el islam, el cristianismo sostiene que el Dios
triuno se ha revelado completa y finalmente a través de Sus profetas y
apóstoles en el Antiguo y Nuevo Testamento. El Espíritu Santo
supervisó la revelación de la salvación de Dios en Cristo usando a
muchos hombres a lo largo de un período de 1 500 años (Heb 1:1-2; 1 Pe
1:10-12; 2 Pe 1:21). Dios se ha revelado completamente en Su Hijo.
Jesús no solo es el gran Profeta; es Dios encarnado (Jn 1:1, 14; Rom 9:5;
1 Tim 3:16). El tema principal de la Escritura es el sufrimiento de Cristo
y Su posterior gloria (Lc 24:25-26, 44-47; 1 Pe 1:10-12). Todas las
revelaciones especiales cesaron luego de los ministerios de Jesús y de los
apóstoles (Heb 1:2; Ap 22:18-19).
II. Devoción. La Escritura enfatiza la importancia de profesar fe en Dios y en
Cristo (Mt 16:16; Jn 3:16-18; Rom 10:9-10). La Biblia anima a los
creyentes a ser fervientes en la oración (1 Tes 5:17; Stg 5:16) y fieles en
compartir sus posesiones (1 Co 16:1; Gal 6:6). Sin embargo, la devoción
religiosa es una muestra de gratitud por la redención que tenemos en
Cristo por gracia. El cristianismo no promueve la peregrinación a ningún
edificio físico. El templo del antiguo pacto cumplió su propósito en la
historia de la redención. El templo físico era un tipo de Cristo, y Su
Iglesia —Su pueblo— es Su templo en la era del nuevo pacto (Jn 2:19-
22; 4:21; 1 Co 6:19; 1 Pe 2:4-5).
III. Redención. La Biblia enseña que todos los hombres nacen muertos en sus
pecados (Ef 2:1-4). Las buenas obras no pueden salvarnos, sin importar
cuántas hagamos. Los actos religiosos, sin importar cuántos sean, no
pueden justificarnos ante Dios. La Escritura enseña que Jesús, el Hijo
eterno de Dios, murió en la cruz para expiar los pecados de Su pueblo y
propiciar la ira de Dios en lugar de Su pueblo (1 Jn 1:8 – 2:2). Jesús
representa a Su pueblo ante Dios sobre la base de Su vida sin pecado, Su
muerte expiatoria y Su intercesión continua (2 Co 5:21; Heb 7:25).
Somos salvos mediante la fe en Cristo, no por nuestras obras (Rom 4:1-
8; Ef 2:8-9). Aunque Dios elige libremente mostrar misericordia a
algunos y a otros no (Ex 33:19; Rom 9:15), al hacerlo Él no anula Su
amor ni Su justicia. Por el contrario, en la cruz Dios mantiene Su justicia
al castigar a Su Hijo en lugar de Su pueblo y demuestra Su amor al
perdonarlos y reconciliarlos consigo mismo (Rom 3:26).
“
DIOS, HABIENDO HABLADO HACE
MUCHO TIEMPO, EN MUCHAS
OCASIONES Y DE MUCHAS MANERAS A
LOS PADRES POR LOS PROFETAS, EN
ESTOS ÚLTIMOS DÍAS NOS HA
HABLADO POR SU HIJO.
HEBREOS 1:1-2
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en la unidad de la Escritura. Ya que el Corán incorpora porciones
tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, debemos ayudar a los
musulmanes a ver la unidad y coherencia internas de la Biblia. Ambos
Testamentos se centran en la persona de Jesús y en Su obra salvadora.
Mientras caminaba con Sus discípulos en el camino a Emaús, Jesús «les
explicó lo referente a Él en todas las Escrituras» (Lc 24:27). El mensaje
del Antiguo Testamento es el mismo del Nuevo Testamento: que Dios
salva a los pecadores por gracia mediante Cristo crucificado y resucitado
(Jn 5:46; 8:58; Gal 3:8).
II. Enfócate en lo que la Biblia enseña sobre la inmanencia de Dios. Según el
islam, Alá es absoluta y exclusivamente trascendente y no relacional. Por
lo tanto, es vital que enfaticemos la verdad bíblica de la inmanencia o
cercanía del Dios triuno cuando estemos testificando a musulmanes. La
Escritura enseña que Dios es trascendente y también inmanente (Is 55:8;
64:1). En la persona de Jesús, Dios vino al mundo para obtener la
redención (Jn 1:1, 14). Dios el Espíritu Santo obra directamente en Su
creación tanto en la revelación como en la regeneración. Dios se acercó a
Sus profetas durante la historia de la redención para darles Su
autorrevelación dirigida a Su pueblo (2 Pe 1:21). El Espíritu regenera los
corazones de Su pueblo para darles así la capacidad de creer y tener
comunión con Dios (Jn 3:5-6; Tit 3:5).
III. Enfócate en la expiación y la seguridad de la salvación. La enseñanza bíblica
con respecto al sacrificio expiatorio de Jesús es lo más importante que
podemos compartir con los musulmanes. Dios provee gratuitamente un
sacrificio expiatorio por los pecados: la muerte sacrificial de Jesús (Jn
1:29, 36). Ya que la muerte de Jesús en la cruz es un sacrificio eficaz
para todos aquellos por los que Él murió, nada puede separar a los
creyentes de Dios (Rom 8:35-39). Los musulmanes siguen una religión
basada en obras, y por eso viven con la incertidumbre de si Alá los
recibirá o no en el paraíso. Tal incertidumbre no existe en el mensaje del
evangelio (Jn 17:3; Rom 8:1; 1 Jn 5:13).
FECHA CLAVE
—
622
E n el año 622 d. C. tuvo lugar la Hiyra, el viaje que Mahoma realizó de La Meca
a Medina (que en aquel entonces se conocía como Yathrib). Este evento marca el
inicio del calendario musulmán. Mahoma había exhortado a los habitantes de La
Meca a renunciar a su paganismo y volverse al islam, que —según él— era su
religión original, pero ellos reaccionaron con hostilidad. Sin embargo, Medina fue
más receptiva: los residentes de esa ciudad fueron a donde estaba Mahoma para
aprender sobre el islam y prometieron recibirlo como profeta. Mahoma mandó a
algunos de sus seguidores a Medina con el propósito de que predicaran el islam,
luego de lo cual la ciudad invitó a Mahoma a vivir allí y a reconciliar a sus tribus
porque estaban en disputa. Aceptó la invitación y se trasladó a Medina en el 622,
que en esos días era el hogar de varias tribus de judíos y árabes paganos.
Mahoma promulgó la Carta de Medina para poner fin al conflicto y unificar las
tribus. Aunque se garantizó la libertad religiosa para los judíos, con el paso del
tiempo estos fueron expulsados o asesinados. Mahoma consolidó su posición
mediante una serie de batallas contra La Meca antes de regresar y capturar la
ciudad en el 630.
DEFINICIÓN CLAVE
—
YIHAD
Y ihad significa «lucha» o «esfuerzo» y es un concepto importante en el islam.
En general, tiene que ver con los intentos de los musulmanes por conformar sus
vidas a los principios de Alá que se hallan en el Corán y los hadices. Hoy en día, a
menudo se asocia con conflictos armados, especialmente en conexión con grupos
terroristas islámicos, pero su significado es fuente de debate entre los eruditos
musulmanes. Algunos creen que se refiere principalmente a lo interno, a la guerra
contra las propias inclinaciones malvadas. Otros creen que su referencia primaria
es externa, pero está limitada a las batallas defensivas. Por último, otros creen
que tiene que ver primariamente con la guerra ofensiva contra los incrédulos. A
quien participa en la yihad se le llama muyahidín (pl. muyahidines), un término
que se hizo muy conocido como descripción de los combatientes en Afganistán.
RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
ESPIRITUALIDAD
DE LA NUEVA ERA
¿Qué es la espiritualidad de la nueva era?
La espiritualidad de la nueva era es un término general usado para
describir un movimiento religioso contemporáneo, no una religión
organizada. Los promotores del movimiento animan a las personas a
esforzarse por lograr todo su potencial a través de una mezcla variada de
conceptos y prácticas sacados del misticismo oriental, el hinduismo, el
budismo, la metafísica, el naturalismo, la astrología, el ocultismo y la
ciencia ficción. En sus muchas formas, la espiritualidad de la nueva era es
tanto monista (cree que toda la realidad es, en última instancia, una unidad)
como panteísta (cree que todo es divino). A diferencia de las religiones
organizadas, la espiritualidad de la nueva era no cuenta con una figura
fundadora, un liderazgo estructurado, una casa matriz oficial ni escritos
normativos aceptados por todos sus promotores. La espiritualidad de la
nueva era ha ejercido una importante influencia social sobre la cultura
occidental durante las últimas tres décadas. Se estima que uno de cada tres
estadounidenses acepta varios elementos de la ideología de la nueva era.
¿Cuándo comenzó?
Las referencias a la «nueva era» provienen del mundo de la astrología. Sus
promotores afirman que aproximadamente cada 2 100 años entramos a una
nueva «era astrológica» que corresponde a uno de los doce signos del
zodiaco. La fecha exacta de la transición es motivo de disputas, pero la
mayoría de los astrólogos aseveran que pasamos de la era de Piscis a la era
de Acuario en algún punto del siglo XX.
El movimiento contemporáneo de la nueva era se originó a finales de
los años 60 y a comienzos de los años 70, de forma simultánea al
movimiento contracultural hippie. Los Beatles popularizaron el misticismo
oriental y la religión monista en la cultura popular estadounidense luego de
volver de la India en 1965, país donde practicaron la meditación
trascendental con el gurú nativo Maharishi Mahesh Yogi. El musical Hair,
presentado en 1967, promovió los elementos astrológicos del movimiento
de la nueva era con su pegajoso número inicial, que afirmaba: «Este es el
amanecer de la era de Acuario». En 1969, los promotores del festival
musical Woodstock lo publicitaron como «una exposición acuariana: Tres
días de amor y paz».
¿Quiénes son las figuras clave?
Shirley MacLaine, la actriz ganadora del Óscar, promovió la reencarnación
y las experiencias de vidas pasadas, ideas propias de la nueva era, en su
libro Lo que sé de mí, publicado en inglés en 1984. En 1989, Deepak
Chopra publicó su libro Curación cuántica, que dice integrar los conceptos
científicos modernos en el marco del misticismo oriental con el fin de sanar
el cuerpo. Eckhart Tolle, autor de El poder del ahora y Una nueva tierra, es
uno de los promotores más conocidos de este movimiento en la actualidad.
En un artículo publicado en el 2008, The New York Times describió a Tolle
como «el autor espiritual más popular de [los Estados Unidos]» 34. La
destacada figura mediática Oprah Winfrey sigue siendo una de las
defensoras más fervientes de la ideología de la nueva era.
¿Cuáles son las creencias principales?
Es casi imposible establecer una doctrina sistemática asociada con el
movimiento de la nueva era, ya que toma prestados elementos de muchas
religiones y tradiciones esotéricas. Sin embargo, los promotores de la nueva
era tienen varias ideas generales en común:
I. Determinación cosmológica. Según los astrólogos, el movimiento de las
estrellas y otros cuerpos celestes determina el desarrollo cultural, social
y también individual. Por consiguiente, la humanidad ha pasado de la era
de Piscis, en la que procuramos descubrir nuestra identidad y existencia,
a la era de Acuario, en la que estamos buscando la paz y la unidad
completas. Como hemos pasado colectivamente a una nueva era,
debemos adoptar los cambios culturales que coinciden con la era
astrológica actual. Este cambio ya ha causado un impacto en todas las
personas y seguirá haciéndolo. Todo lo que aprendimos de nuestros
padres y todo lo que nuestros padres aprendieron de sus padres fue el
resultado de la influencia de la era de Piscis y ahora debe ser
abandonado en su mayoría. En la era de Acuario, debemos aprender a
aceptarnos como individuos que no necesitan creer en nada que esté
fuera de nosotros mismos. Todo lo que está en nosotros y todo lo que
está en el universo es dios; por lo tanto, a fin de lograr la unidad y el
equilibrio con Dios, debemos intentar abrazar lo que está ocurriendo en
esta era acuariana mientras lo divino se expresa a sí mismo en nosotros y
en los demás. Esta forma de panteísmo atribuye al orden creado algo que
solo le pertenece a la soberanía eterna de Dios.
II. Energía monista. Los defensores del movimiento de la nueva era creen que
Dios y el universo son una misma sustancia. El movimiento de la nueva
era rechaza el monoteísmo bíblico para reemplazarlo por el monismo o
el panteísmo. Los promotores de la nueva era creen que cada parte del
universo tiene una energía divina inherente. Para recuperar la energía o
el poder del universo, debemos armonizarnos con todos los aspectos del
universo. Según el movimiento de la nueva era, los medios para alcanzar
la armonía y recuperar el poder personal son extremadamente diversos.
Para lograr esta unidad, los practicantes fomentan el uso de formas
antiguas y modernas de meditación, sesiones de espiritismo, adivinación,
numerología y conjuros. Muchos de los promotores de la nueva era creen
que la práctica del yoga les permitirá avanzar en la búsqueda del
equilibrio y la armonía que caracteriza a su ideología.
III. Autodeificación. El movimiento de la nueva era enseña que tenemos todo
lo necesario para lograr la realización dentro de nosotros mismos. El yo
es el bien supremo. Existimos para guiarnos a nosotros mismos, sanarnos
a nosotros mismos y cumplir nuestros propios destinos. Muchos de los
que adoptan las prácticas de la nueva era creen en el karma y la
reencarnación. Al igual que en el hinduismo, el fin último del
movimiento de la nueva era es lograr la unidad con lo divino. Los que
creen en la espiritualidad de la nueva era rechazan las doctrinas bíblicas
de la caída, la pecaminosidad y la depravación del hombre, así como la
necesidad de un sacrificio expiatorio y de un mediador entre Dios y el
hombre.
“
CAMBIARON LA VERDAD DE DIOS POR
LA MENTIRA, Y ADORARON Y
SIRVIERON A LA CRIA TURA EN LUGAR
DEL CREADOR, QUIEN ES BENDITO
POR LOS SIGLOS. AMÉN.
ROMANOS 1:25
¿Por qué la gente cree en esta falsa enseñanza?
Si bien el movimiento de la nueva era rechaza la idea de que la humanidad
es diferente de las otras partes del orden creado, es un excelente ejemplo de
lo que ocurre cuando la gente se aferra continuamente a la idea de la
supremacía y la autonomía del hombre. La idea de que tenemos en nosotros
mismos el poder para progresar, alcanzar la armonía con el universo y guiar
nuestro propio destino tiene un enorme atractivo para los seres humanos
caídos que desean la paz y la libertad, pero no según las reglas de Dios.
¿Cómo esta falsa enseñanza se compara
con el cristianismo bíblico?
Contrario al movimiento de la nueva era, la Escritura
I. Soberanía divina.
enseña que el Dios vivo lleva a cabo Su decreto eterno y soberano por
medio de Su creación y providencia. El Creador mantiene Su soberanía y
la creación conserva su dependencia de Él. Herman Bavinck explicó: «El
teísmo de la Escritura afirma una conexión entre Dios y el mundo, la
absoluta soberanía de Dios y la completa dependencia de sus criaturas,
evitando así tanto el error del panteísmo como el del deísmo». 35 El Dios
triuno es soberano sobre todas Sus criaturas y todas las acciones que
ellas realizan (Jue 14:3-4; Sal 115:3; Dn 4:34-35). No hay nada que
quede fuera de Su plan eterno. Dios no ha investido a la creación con el
poder final de determinar el curso de las ideologías sociales y culturales.
Tampoco forma parte del mundo creado. Dios está fuera del tiempo y del
espacio: habita en la eternidad (Is 57:15).
II. Poder divino. La Escritura enseña que Dios es infinito en poder. El Dios
triuno sostiene el mundo por la palabra de Su poder (Heb 1:3). En última
instancia, toda la creación depende de Dios para todas las cosas (Hch
17:25). Dios no le ha otorgado un poder independiente a la creación.
Más bien, ha dado a conocer Su poder mediante la predicación de la cruz
(1 Co 1:18, 24). En el mensaje del Cristo crucificado, Dios revela e
imparte Su poder salvífico a todos los que creen (Rom 1:16). La unidad
que deseamos tener con Dios y con la creación solo se logra a través de
la obra salvífica de Jesús. Por medio de Su muerte en la cruz, Jesús une a
los creyentes con Dios y con otros creyentes (Ef 2:14).
III. Propósito divino. La Biblia revela que Dios es el bien supremo. Dios creó
al hombre para que lo glorificara cumpliendo Su santo propósito en el
mundo. Cuando Dios creó el mundo, hizo a todos los seres vivientes
«según su género» (Gn 1:11, 12, 21, 25; 6:20). Dios creó al hombre a Su
propia imagen, distinto a los demás seres vivos del universo (Gn 1:26).
Le encargó al hombre gobernar sobre el resto de la creación (Gn 1:26;
Sal 8:6-8). Después de la caída, Dios cumplió este mandato creacional
mediante la muerte y resurrección de Cristo (Heb 2:5-9). A través de Su
muerte expiatoria en la cruz, Jesús garantizó la nueva creación. Ahora
está sentado a la diestra de Dios como la cabeza de una humanidad
redimida. En el día del juicio, los que han sido redimidos por Cristo
reinarán con Cristo y juzgarán a las naciones incrédulas (Ap 2:26) y a los
ángeles caídos (1 Co 6:3). La humanidad redimida nunca se volverá
divina. Siempre existirá una distinción entre el Creador y la criatura.
“
EL ACTO MÁS CREATIVO QUE JAMÁS
EMPRENDERÁS ES EL DE CREARTE A
TI MISMO.
DEEPAK CHOPRA
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen esta falsa enseñanza?
I. Enfócate en el ser de Dios. Los promotores de la espiritualidad de la nueva
era necesitan entender la enseñanza bíblica sobre la naturaleza y los
atributos de Dios. Dios es la fuente autoexistente y autosustentadora de
toda vida. Aunque muchos de los que están involucrados en las prácticas
de la nueva era hablan de Dios en términos generales, no lo conocen
como el Dios infinito y eterno de la Escritura. Ya que la ideología de la
nueva era es monista y panteísta en su esencia, es vital que expliquemos
el teísmo cristiano a sus adherentes partiendo de la Escritura. El Dios
triuno es trascendente. El hombre es finito. Explícales que el Dios de la
Escritura es espíritu (Jn 4:24), infinito, eterno e inmutable en todas Sus
perfecciones divinas (Ex 34:6; Sal 86:5, 15; Jon 4:2).
II. Enfócate en la distinción entre el Creador y la criatura. Cuando testifiques a los
que adoptan la ideología de la nueva era, es vital que les expliques la
doctrina de la creación (Gn 1; Heb 11:3). Busca oportunidades para
hablar sobre la enseñanza bíblica de cómo Dios creó exclusivamente al
hombre a Su imagen (Gn 1:26; 2:7-9). Al igual que todas las religiones
monistas, la espiritualidad de la nueva era elimina la distinción entre el
Creador y la criatura. Considera la opción de llevar a las personas a las
que estás testificando a Romanos 1:18-32 para explicarles la
responsabilidad moral que tenemos para con Dios como nuestro Creador.
III. Enfócate en la necesidad de redención. En todas las formas de la
espiritualidad de la nueva era, los individuos buscan una paz, una unidad
y una plenitud que solo puede hallarse en Jesucristo. Si quieres ayudar a
rescatar a una persona atrapada en la enseñanza de la nueva era, procura
usar la ley de Dios para revelar la pecaminosidad del hombre y nuestra
necesidad del sacrificio expiatorio de Jesús. Enfócate en la caída del
hombre y las consecuencias finales del pecado (Gn 3; Rom 6:23).
Explícale por qué necesitamos un mediador entre Dios y el hombre que
reconcilie al hombre con Dios tomando el pecado y el castigo que el
hombre merece por su pecado (2 Co 5:21; 1 Tim 2:5) y que obtenga para
Su pueblo la justicia que ellos nunca podrían alcanzar (Rom 5:19; Flp
3:9).
DEFINICIÓN CLAVE
—
LA ERA
ASTROLÓGICA
L a era astrológica es un concepto de gran importancia para la nueva era. Cada
era astrológica corresponde a uno de los doce signos del zodiaco. A medida que
el eje de la tierra oscila, cambia lentamente la dirección del cielo a la que apunta.
En el transcurso de unos 26 000 años, el eje terrestre realiza una rotación
completa. La era actual se determina por la posición del sol en relación con las
estrellas del fondo en el equinoccio vernal. Los astrólogos discrepan en cuanto al
momento exacto en que ocurrió la transición de la era de Piscis a la era de
Acuario porque existen desacuerdos en torno a la ubicación de los límites entre
las constelaciones. En la espiritualidad de la nueva era, se dice que el signo de la
era astrológica actual tiene efectos masivos sobre la humanidad que
corresponden a dicho signo, lo que significa que la transición de una era a otra es
un momento trascendental que puede dar paso a ciertos cambios para la
humanidad.
RELIGIONES Y COSMOVISIONES FALSAS
ATEÍSMO Y
SECULARISMO
¿Qué son el ateísmo y el secularismo?
El ateísmo y el secularismo son dos cosmovisiones filosóficas modernas
muy influyentes. Aunque no son religiones organizadas, estas dos
cosmovisiones filosóficas son antirreligiosas por naturaleza. Los
promotores del ateísmo rechazan el teísmo y la religión. Los promotores del
secularismo rechazan la presencia del teísmo y la religión en las
instituciones políticas y sociales. Todos los ateos profesan ser secularistas,
pero no todos los secularistas profesan ser ateos. Se estima que en el mundo
existen entre 250 y 500 millones de personas que no profesan fe en ninguna
deidad. Dicha cifra incluye entre 200 y 400 millones de habitantes de países
como Rusia y China, y unos 30 millones de residentes en Estados Unidos.
El 8% de la población en América Latina (51 millones) se considera como
irreligiosa.
¿Cuándo comenzó?
Aunque desde la caída de Adán ha habido varias filosofías que podemos
considerar antiteístas, el ateísmo y el secularismo como se conocen hoy en
día se originaron durante la Ilustración del siglo XVIII en Gran Bretaña y
Europa continental. Autores, científicos y filósofos como John Locke, Isaac
Newton, Immanuel Kant, Johann Wolfgang von Goethe, Voltaire, Jean-
Jacques Rousseau y Adam Smith fueron líderes de la Ilustración, pero
ninguno de ellos era ateo en su sentido estricto; más bien, se consideraban
deístas o creían en expresiones heterodoxas de la fe cristiana. El énfasis
ilustrado sobre la razón y el individualismo en contraste con la tradición
religiosa fomentó la extensión del deísmo, el panteísmo y —finalmente— el
ateísmo.
En particular, la Ilustración francesa impulsó el ateísmo y el
secularismo en el mundo occidental. El barón Paul Henri Thiry d’Holbach,
un intelectual ateo, enseñó una metafísica mecanicista que funcionó como
un catalizador del movimiento ateo moderno. D’Holbach dedicó dos obras a
la defensa y propagación del ateísmo: Sistema de la naturaleza y El buen
sentido. Se piensa que su contemporáneo Denis Diderot lo ayudó a producir
el libro Sistema de la naturaleza, que es fuertemente ateo y materialista.
Diderot fue el primero en redactar una definición moderna del ateísmo, la
que incluyó en su Enciclopedia.
Con el surgimiento de la revolución científica, las visiones materialistas
sobre los orígenes del universo lograron una aceptación más amplia en
Occidente. Así pues, los ateos se valieron de la publicación de El origen de
las especies de Charles Darwin en 1859, afirmando que dicha obra
justificaba su postura desde el punto de vista científico. El libro de Darwin
propició agendas secularistas en los países occidentales, principalmente
debido a que Karl Max aplicó los principios darwinianos en sus teorías
económicas y políticas. En Das Kapital, Marx apeló a las contribuciones de
Darwin. Si bien Darwin no apoyaba el uso que Marx le dio a su filosofía
para propagar el socialismo político y económico, el surgimiento del
secularismo se puede ligar directamente a la influencia de Darwin sobre
Marx.
Después de Marx, el filósofo alemán del siglo XIX Friedrich Nietzsche
impulsó la filosofía antiteísta en todo el mundo occidental. En muchas
ocasiones, Nietzsche usó la frase «Dios ha muerto» para explicar los efectos
de la Ilustración en la producción de una creciente incredulidad en Dios y la
posterior secularización de la sociedad occidental.
En 1927, el filósofo británico Bertrand Russell dio una charla en la
Sociedad Nacional Laica de Londres que fue publicada en 1969 bajo el
título Por qué no soy cristiano y otros ensayos sobre religión y temas
relacionados. Este libro tuvo una importante influencia sobre los líderes de
Gran Bretaña y Estados Unidos, popularizando aún más el ateísmo y el
secularismo. Russell ayudó a sentar las bases del movimiento del «nuevo
ateísmo», una forma contemporánea de apologética atea popularizada por
Richard Dawkins, Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens. La
obra de Dawkins El espejismo de Dios, publicada en 2006, fue un best
seller del New York Times y el segundo libro más vendido en Amazon ese
año. El nuevo ateísmo se distingue de las formas más antiguas de ateísmo
en que no solo rechaza la fe en Dios, sino que también es hostil hacia las
personas que tienen posturas religiosas.
El término secularismo fue acuñado por George Holyoake a mediados
del siglo XX en su obra Los principios del secularismo. Holyoake definió el
secularismo de la siguiente forma: «El secularismo es una serie de
principios cuyo propósito es guiar a las personas que piensan que la
teología es vaga o inadecuada o la consideran indigna de su confianza.
Reemplaza la teología, que básicamente ve la vida como una necesidad
pecaminosa, una escena de aflicción por la que pasamos antes de llegar a un
mundo mejor». 36
Aunque el secularismo se extendió por Europa durante el siglo XVIII,
demoró más tiempo en arraigarse en los Estados Unidos, donde irrumpió
con fuerza a finales del siglo XIX y a comienzos del XX. En 1963, la Corte
Suprema de los Estados Unidos —en el marco del caso del Distrito Escolar
de Abington contra Schempp— falló a favor de la inconstitucionalidad de
que las escuelas fomenten la lectura bíblica y la oración. Madalyn Murray
O’Hair, fundadora de Ateos de América y quien presentó un caso similar,
Murray vs. Curlett, fue una líder infame en el impulso de la secularización
de las escuelas públicas en Estados Unidos.
¿Quiénes son las figuras clave?
En la actualidad, los cuatro promotores más famosos del ateísmo a nivel
popular son Dawkins, Dennett, Harris y Hitchens. Hay muchos otros
filósofos, científicos, académicos, autores, políticos, animadores y activistas
que dicen ser ateos o secularistas. Algunos de los promotores más famosos
del ateísmo en los últimos años han sido Stephen Hawking, el renombrado
físico teórico; Peter Singer, profesor de bioética de la Universidad de
Princeton; el exitoso novelista Philip Pullman, y Ray Kurzweil, destacado
inventor y defensor del transhumanismo.
¿Cuáles son las creencias principales?
Ateísmo
I. Negación de la existencia de Dios. El ateísmo es definido como la negación
intelectual de la creencia en la existencia de dioses en general y de un
Dios monoteísta en particular. Muchos ateos distinguen entre el ateísmo
positivo y el ateísmo negativo. El ateísmo positivo afirma la inexistencia
de Dios. El ateísmo negativo es la ausencia de fe en un Dios específico o
en los dioses a modo general. El ateísmo negativo se diferencia de la
idea relacionada del agnosticismo, que afirma que no sabemos si Dios
existe. Ciertos ateos negativos reconocen que creen en la existencia de
seres sobrenaturales, pero al mismo tiempo rechazan la noción de un ser
sobrenatural y autoexistente que hizo todas las cosas. En su esencia, el
ateísmo es la conclusión lógica del materialismo, postura que dice que
todo cuanto existe está compuesto de materia física.
II. Teoría materialista de la vida. La creencia en una concepción materialista del
mundo es fundamental para todas las clases de ateísmo. La mayor parte
de las teorías evolutivas sobre los orígenes del universo están unidas
inexorablemente a una filosofía atea. Si bien los ateos ofrecen múltiples
explicaciones respecto al origen del universo, todos ellos rechazan el
creacionismo. La concepción materialista del universo coincide con el
rechazo ateo de la existencia de un propósito ordenado y una ética
trascendente. Herman Bavick explica: «El materialismo asevera que no
existe un propósito en las cosas y que la interpretación teleológica
[deliberada] de la naturaleza debe dar lugar a una mecánica [meramente
descriptiva]». 37 Mientras el cristianismo bíblico enseña que hay un
propósito divino intencionado (teleología) para el mundo creado, el
ateísmo niega que sea necesario estructurar la realidad según un estándar
trascendente o creer que haya un fin último para el universo. Los ateos
tienden a reconocer la necesidad de una ética social, pero rechazan la
idea de una ética basada en una persona y una norma divina
trascendente, a saber, Dios y Su ley moral eterna.
Secularismo
I. La razón humana es la única autoridad. El principio fundamental del
secularismo es la creencia en la autonomía de la razón humana; es decir,
en la razón humana como el estándar final de todas las cosas. El
secularismo básicamente es una religión que se opone a la revelación.
Sus adherentes creen que dentro de sí mismos tienen todo lo necesario
para interpretar y estructurar con precisión el mundo que los rodea.
II. Neutralidad sociopolítica. El secularismo como filosofía promueve la idea
de la neutralidad del Estado. Por ende, el Estado debe mantenerse
totalmente libre de la influencia de la Iglesia y de la religión en general.
Los secularistas rechazan la idea de que la Iglesia u otras instituciones
religiosas deban tener algo que decir con respecto al Estado y sus
instituciones.
¿Por qué la gente cree en estas falsas
enseñanzas?
Los hombres y mujeres caídos buscan la autonomía absoluta, es decir, la
independencia total de Dios. La mayor expresión de autonomía es la
libertad de las restricciones de la autoridad y el gobierno divinos. El
ateísmo es la máxima expresión del desprendimiento filosófico de la
responsabilidad moral y la culpabilidad que tienen las personas ante su
Creador. El secularismo es la máxima expresión social de la liberación
humana del gobierno divino.
¿Cómo estas falsas enseñanzas se comparan
con el cristianismo bíblico?
Ateísmo
Cuando Dios se reveló a Moisés, usó el verbo «Yo
I. El Dios autoexistente.
soy» (Ex 3:14). El Dios vivo y verdadero es el Ser autoexistente que es
superior a todos. Es infinito, eterno, inmutable y autosuficiente en todas
Sus perfecciones divinas. Dios se revela a todos por medio de la
naturaleza y la conciencia humana. Como explicó Pablo en Romanos
1:20, los atributos invisibles de Dios, «Su eterno poder y divinidad, se
han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado».
Sin embargo, ya que la gente cambia naturalmente la verdad de Dios por
la mentira (vv. 18, 25), nadie puede ser salvo a través de la revelación
general de Dios en la creación. Aun así, todas las personas son
confrontadas a diario con la realidad de que son hechas a Su imagen y
viven en el mundo que Él creó (Hch 17:25, 28).
II. Creación y providencia. La Escritura enseña que Dios creó el mundo por la
palabra de Su poder en el espacio de seis días (Gn 1:1-31; Sal 33:8-9; Jn
1:1-3; Heb 11:3). Cuando Dios se reveló a Job, preguntó: «¿Dónde
estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra?» (Job 38:4). El
Dios triuno autosuficiente y eternamente existente es antes de todas las
cosas, y todas las cosas han sido creadas por Él. Además, la Escritura
enseña que Él sostiene (sustenta y guía) el universo «por la palabra de su
poder» (Heb 1:3). Dios está guiando todos los asuntos de Su creación a
fin de que cumpla el propósito para el que fue creada.
Secularismo
I. Revelación especial sobrenatural. Desde el principio, el hombre ha
necesitado la revelación especial de Dios (las palabras que Él pronuncia
en adición a Su revelación mediante la conciencia y la naturaleza) para
interpretar correctamente el mundo que lo rodea. Cuando Dios mandó a
Adán que no comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal en el
huerto de Edén (Gn 2:16-17), le estaba enseñando que en realidad no
podía comprender la revelación general de Dios sin la palabra hablada
especial de Dios. Vemos esto mismo en el mandamiento creacional que
Dios dio a Adán y Eva cuando los formó: «Sed fecundos y multiplicaos,
y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar,
sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la
tierra» (1:28). Si el hombre necesitaba la revelación especial de Dios en
la creación, ¿cuánto más la necesitamos nosotros después de la caída?
No solo necesitamos la revelación especial de Dios para poder entender
Su voluntad y el sentido del mundo que nos rodea, sino también para
conocer a Dios de forma salvadora. En la actualidad, la revelación
especial de Dios está contenida en la Palabra escrita de Dios, los sesenta
y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento.
II. No hay neutralidad. La Biblia enseña que Dios es Rey sobre toda la tierra y
gobierna sobre las naciones (Sal 47:7-8). No hay nada en este mundo
que quede fuera de Su gobierno y señorío soberano. Dios hizo el mundo
para Sí mismo. Por lo tanto, debemos hacer todas las cosas para Su
gloria (1 Co 10:31). Aunque Dios ha distinguido las esferas de Su
gobierno en este mundo (p. ej.: la Iglesia no es el Estado, y el Estado no
es la Iglesia), ninguna parte de la creación ha sido dejada al gobierno
autónomo del hombre. La Iglesia es la manifestación especial del
gobierno real de Dios en el mundo, con la que Él pretende influenciar
todos los aspectos de la sociedad para Su gloria (Mt 13:31-33).
¿Cómo puedo compartir el evangelio
con los que sostienen estas falsas enseñanzas?
I. Enfócate en la cuestión de la existencia. La interrogante que debemos
plantearle al ateo o secularista es la cuestión de la existencia: ¿Por qué
existe algo en lugar de nada? El que tiene una concepción materialista de
la vida no puede responder esa pregunta. Ni siquiera puede responder
por qué existe la materia. Toda existencia procede del Dios eternamente
autoexistente. Todo efecto debe tener una causa, y el universo es un claro
efecto de una causa mayor. En última instancia, debe haber una causa
primera que haya puesto en movimiento ciertos efectos que a su vez se
transformaron en causas de otros efectos, y así sucesivamente. La causa
primera es el Dios autoexistente, el que tiene el poder de existir en Sí
mismo, el que es autoexistente y no tiene causa.
II. Enfócate en asuntos morales. En la cosmovisión atea y secularista, no
puede haber un estándar objetivo de la realidad. En la Escritura, Dios nos
ha dado una ética trascendente, que se resume en los Diez
Mandamientos. Si el hombre rechaza la ley de Dios como ética
trascendente obligatoria para todas las personas, no puede reemplazarla
con nada que, en última instancia, sea vinculante tanto para él mismo
como para la sociedad que lo rodea. Busca oportunidades para discutir
con el ateo o secularista sobre la necesidad de una ética trascendente.
Explícale que no puede decir que la ética de otra sociedad u otro
individuo es incorrecta o malvada a menos que cuente con una ética que
pueda ejercer juicio tanto sobre su propia ética como sobre la de los
demás. Explícale que el hecho de que él juzgue la ética de otros implica
que existe un estándar normativo externo a él mismo al que puede apelar
para evaluar a los demás. Existe un estándar del bien que él mismo está
asumiendo, y todos —incluyéndolo a él mismo— deben responder. Ese
estándar es Dios.
III. Enfócate en la reconciliación con Dios. Nuestra necesidad más básica es la
reconciliación con Dios. Todos los hombres necesitan ser confrontados
con la realidad de su condición caída en Adán, su depravada naturaleza
pecaminosa y su necesidad de un sacrificio expiatorio para poder
reconciliarse con el Dios que han rechazado. Todos los hombres por
naturaleza son ateos de corazón en el sentido de no querer tener nada que
ver con el Dios que existe. El salmista dijo: «El necio ha dicho en su
corazón: “No hay Dios”» (Sal 14:1; 53:1). En Cristo, Dios vino al
mundo que Él creó para revelarse a los hombres que lo rechazaron por su
amor al pecado. En la cruz, Jesús expió los pecados de los que una vez
fueron Sus enemigos para llevarlos a la reconciliación con el Dios triuno,
y resucitó para que los pecadores puedan ser declarados justos y reciban
las bendiciones de nuestro Creador.
FECHA CLAVE
—
1859
E n 1859 se publicó El origen de las especies, del naturalista inglés Charles
Darwin. El libro expone las teorías de Darwin sobre la diversidad de la vida, que él
explica como producto de la evolución por selección natural en un patrón de
ramificación a partir de un ancestro en común. Esto significa que una especie
puede producir múltiples especies descendientes en el curso de muchas
generaciones gracias a las mutaciones que le dan una ventaja en su entorno y
que le permiten reproducirse de forma más exitosa. La teoría de Darwin se basó
en la investigación llevada a cabo durante el viaje del HMS Beagle, en especial en
sus observaciones de los pinzones de las islas Galápagos. El libro sentó las
bases de la biología evolutiva moderna, pero de inmediato causó controversia ya
que se oponía a las ideas contemporáneas sobre la fijación de las especies.
BERTRAND
RUSSELL
1872-1970
Bertrand Russell, tercer conde de Russell, fue un filósofo, lógico, matemático y
escritor británico. A la edad de dieciocho años, Russell abrazó el ateísmo luego de
leer la autobiografía de su padrino, John Stuart Mill, con su crítica del argumento
de la causa primera. Russell hizo carrera académica, la que en ocasiones se vio
afectada por sus posturas controvertidas, su ateísmo y su pacifismo. Es
considerado uno de los fundadores de la filosofía analítica, la cual procuró
claridad en el campo de la filosofía luego de la obra de David Hume, que Russell
consideraba innecesariamente obscura. Entre sus obras notables se encuentran
Principia Mathematica e Historia de la filosofía occidental.
CONCLUSIÓN
Dios cambia los corazones
Dios no ha llamado a su pueblo a participar en la apologética simplemente
para ganar argumentos o debates. Más bien, llama a los cristianos a
defender y promover la fe cristiana para que, a través de estos esfuerzos,
Dios gane las almas de Sus elegidos para el Señor Jesucristo. Con este
propósito, nos corresponde estudiar diligentemente las doctrinas esenciales
de la fe cristiana en las Escrituras. A medida que estudiemos la enseñanza
bíblica e histórica sobre las verdades cristianas esenciales —y vigilemos
nuestras vidas— estaremos mejor «preparados para presentar defensa ante
todo el que [nos] demande razón… con mansedumbre y reverencia;
teniendo buena conciencia» (1 Pe 3:15-16). Los cristianos deben ser celosos
en la difusión del evangelio a todos los que están en este mundo perdido y
moribundo.
Sin embargo, por mucho que estudiemos o muy piadosos que seamos,
nunca podremos cambiar el corazón de otro pecador ni darle entendimiento
espiritual de la verdad de la Escritura. Por naturaleza, todos los seres
humanos están «muertos en [sus] delitos y pecados» (Ef 2:1). Desde la
caída, todos están «entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la
vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su
corazón» (4:18). La regeneración espiritual (es decir, el nuevo nacimiento)
es lo único que puede abrir los ojos de los corazones de las personas para
que puedan ver y aceptar la verdad. La regeneración es la obra soberana del
Espíritu de Dios. Solo Él puede llevar a los pecadores de la muerte
espiritual a la vida espiritual. Esa es la clara enseñanza de la Escritura. El
Señor mandó al profeta Ezequiel a orar para que el Espíritu viniera y les
diera nueva vida a los huesos secos en el valle (Ez 37:3-14). Como le dijo
Jesús a Nicodemo, «el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar
en el reino de Dios» (Jn 3:5).
Además de regenerar a los pecadores, el Espíritu Santo es el único que
puede otorgar iluminación espiritual. En lugar de dar nuevas revelaciones,
el Espíritu Santo usa la revelación de la Escritura y abre las mentes y los
corazones de los hombres a la verdad de Cristo. El Espíritu Santo capacita a
los creyentes para que vean lo que Dios ha revelado claramente en la
Escritura (Lc 24:27, 44). En su sermón «Una luz divina y sobrenatural»,
Jonathan Edwards explicó: «[El Espíritu Santo] no revela ninguna doctrina
nueva… no le sugiere a la mente ningún postulado nuevo… no enseña nada
nuevo con respecto a Dios, a Cristo ni a otro mundo fuera de lo que se
enseña en la Biblia. Más bien, solo entrega una comprensión correcta de las
cosas que se enseñan en la Palabra de Dios». 38
La obra regeneradora e iluminadora del Espíritu Santo se ejemplifica en
el relato de Lucas sobre la conversión de Lidia. Lucas nos dice que después
de que Pablo predicó el evangelio a un grupo de mujeres en Filipos, «el
Señor abrió [el] corazón [de Lidia] para que recibiera lo que Pablo decía»
(Hch 16:14). En su epístola a la iglesia de Éfeso, el apóstol Pablo explicó
que estaba orando para que Dios siguiera iluminando los ojos de los
corazones de los creyentes, de modo que pudieran ver todo lo que tienen en
Cristo (Ef 1:18-20). El puritano Thomas Manton resumió la necesidad de la
obra iluminadora del Espíritu cuando escribió: «Sin la asistencia, el consejo
y la iluminación del Espíritu Santo, no podemos hacer nada en los asuntos
divinos… La mente de Dios está revelada en la Escritura, pero no podemos
ver nada sin las gafas del Espíritu Santo». 39
Oración y paciencia
Ya que liberar a los hombres de la esclavitud de las falsas enseñanzas y
religiones es obra exclusiva de Dios, debemos confiar en que Él lo hará con
aquellos con los que compartimos el evangelio. Debemos orar
fervientemente a Dios por la salvación de nuestros seres queridos, vecinos,
compañeros de trabajo y conocidos. Dado que el Dios triuno es el único que
puede cambiar los corazones humanos, debemos confiar en que Él lo hará.
También debemos ser pacientes y esperar que el Señor muestre la gracia y
misericordia de Su salvación a los que nos rodean. Cuando recordamos lo
paciente que Dios ha sido con nosotros, ¿cómo podemos ser impacientes
mientras confiamos en que Él cambiará los corazones de los demás? La
comprensión espiritual y la fe salvadora están basadas exclusivamente en la
gracia soberana y la misericordia de Dios (Ex 33:19; Rom 9:15-16).
NOTAS
1. Conrad Hackett y David McClendon, «Christians remain world’s largest religious group but they
are declining in Europe» [«Los cristianos siguen siendo el grupo religioso más grande del mundo,
pero disminuyen en Europa»] FactTank (blog), 5 de abril de 2017,
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group-but-they-are-declining-in-europe/.
2. La encuesta Ligonier State of Theology survey 2018 [encuesta sobre el estado de la teología
2018] pone de relieve la diversidad de opiniones sobre doctrinas bíblicas clave. Puedes revisar sus
resultados [en inglés] en: https://thestateoftheology.com.
3. Christian Smith, «On ‘Moralistic Therapeutic Deism’ as U.S. Teenagers’ Actual, Tacit, De Facto
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concreta de los adolescentes estadounidenses»], Catholic Education Resource Center, recuperado
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misconceptions/on-moralistic-therapeutic-deism-as-u-s-teenagers-actual-tacit-de-facto-religious-
faith.html.
4. Catecismo Menor de Westminster, pregunta 6.
5. El párrafo 2010 del Catecismo de la Iglesia católica dice: «Bajo la moción del Espíritu Santo y de
la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra
santificación, para el crecimiento en la gracia y en la caridad, y para la obtención de la vida
eterna». Recuperado el 24 de agosto de 2020,
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6. Si deseas una explicación de la Controversia de la Médula, puedes ver la serie Ligonier The
Whole Christ [El Cristo completo] presentada por Sinclair Ferguson (en inglés) en
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7. Catecismo de la Iglesia Católica, párrafos 1266 y 2020, recuperado el 24 de agosto de 2020,
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8. «Facts and Statistics» [«Datos y estadísticas»], The Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints,
recuperado el 20 de febrero de 2020, https://newsroom.churchofjesuschrist.org/ facts-and-
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9. La mayor parte de este resumen histórico se puede encontrar en José Smith-Historia, tomado de
la Perla de Gran Precio, recuperado el 26 de agosto de 2020,
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10. «Biblia, Inerrancia de la», La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, recuperado
el 27 de agosto de 2020,
11. José Smith, «El Sermón de King Follet», recuperado el 27 de agosto de 2020,
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mundo por número de adherentes»], Adherents.com, recuperado el 28 de febrero de 2020,
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[«¿Cuál es el segundo grupo religioso más grande de cada país?»], Fact Tank (blog), 22 de junio
de 2015, recuperado el 15 de noviembre de 2019, https://www.pewresearch.org/fact-
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32. Cien años después de la muerte de Mahoma, Ibn Ishaq, escritor árabe del siglo VIII, escribió
una biografía de la vida del profeta titulada Sīrat Rasūl Allāh (Vida del mensajero de dios).
Aunque no queda ninguna copia original, la versión editada y revisada por Ibn Hisham, erudito y
autor árabe del siglo IX, se sigue imprimiendo en la actualidad.
33. El Sagrado Corán, ed. Comunidad Musulmana Ahmadía, recuperado el 7 de septiembre de
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