IA en Deporte: Desafíos y Principios
IA en Deporte: Desafíos y Principios
net/publication/360950926
CITATIONS READS
0 2,365
1 author:
SEE PROFILE
Some of the authors of this publication are also working on these related projects:
"Gobernanza global del deporte. Lex sportiva y autonomía normativa. Del soft law a los derechos”. View project
All content following this page was uploaded by José Luis Pérez Triviño on 30 May 2022.
Abstract: Artificial Intelligence (AI) has become a hot topic in sport. In this paper, I have
tried to analyse the advantages and disadvantages of AI by distinguishing two senses of sport. In
a broad sense, it would include amateurs, medicine, journalism, sponships, etc. and in a narrow
sense, it would comprise only the practice of sport. My attention has been directed to this area
of sport, where I have pointed out several problems that could be caused by the application of
AI: a) loss of autonomy; b) possible inequality among athletes; c) loss of the human element
of sport; d) disruption in the comparison of merit in sporting modalities; e) loss of emotion in
sporting competition. In conclusion, I have pointed out that AI can be accepted in sport. But in
any case, measures should be put in place distinguishing the extent of enhancements and with
the aim to ensure respect for the primacy of natural talent in sporting achievement and equality
between competitors and to this end, after discussing other more demanding proposals that call
for the adaptation of AI to sporting excellence, I have suggested assuming the criteria that govern
Paralympic sport: equality, safety and respect for natural talent.
Key words: artificial intelligence; sport; equality; rights; fair play; fair play.
* Grupo de investigación «Gobernanza global del deporte. Lex sportiva y autonomía normativa. Del
soft law a los derechos». PID2020‐119089RB-I00/MICIN/AEI/10.13039/501100011033 Financiado
por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación.
Sumario: I. Introducción.– II. Del Big Data a la Inteligencia Artificial en el deporte.– III. La
Inteligencia Artificial en el deporte: A. Planteamiento.– B. La Inteligencia Artificial para
los deportistas.– C. La Inteligencia Artificial para los entrenadores.– D. La Inteligencia
Artificial en el arbitraje.– IV. Los problemas éticos y jurídicos de la Inteligencia Artificial
en el deporte en el sentido amplio: A. Planteamiento.– B. Autonomía e igualdad.– C. La
seguridad.– D. La privacidad de los datos.– E. La transparencia.– V. Los problemas de la
Inteligencia Artificial en el deporte en sentido estricto: A. Previo.– B. La autonomía de
los deportistas.– C. La preocupación por la igualdad en el deporte.– D. El problema de
la deshumanización del deporte.– E. La disrupción en la comparación de méritos en las
modalidades deportivas.– F. Pérdida de emoción.– G. Otros problemas: 1. Problemas con
la transparencia de la Inteligencia Artificial y la autonomía de los entrenadores.– 2. Los
límites de la Inteligencia Artificial en el deporte.– VI. Inteligencia Artificial y fair play
tecnológico.– VII. Conclusión.– VIII. Bibliografía.
I. Introducción
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en uno de temas de moda en el deporte.
Los augurios acerca de sus potenciales efectos mejoradores sobre el rendimiento deportivo
han provocado que aparezcan empresas 1 y universidades 2 que ofrecen sus servicios a los
clubes con la promesa de incrementar el estado físico de los deportistas, mejorar sus estra-
tegias, prevenir lesiones, realizar fichajes eficientes, etc. En efecto, en pocos años, la IA ha
aterrizado en diversas áreas del deporte: medicina, gestión de instalaciones, reclutamiento
de jugadores, sistemas de entrenamiento, etc.
La irrupción de la IA no se reduce obviamente al deporte sino que ha entrado de lleno
en la medicina, el transporte, los seguros, la publicidad3, los mercados financieros, la segu-
ridad, la defensa militar, los procesos penales4, etc.5. La IA ofrece la garantía de mejorar la
toma de decisiones, haciéndolas más rápidas, eficientes, seguras y fiables. El logro de estos
resultados superiores a los que pueden ofrecer los talentos humanos reside en el uso de los
datos masivos junto una combinación de algoritmos que imitan ciertas capacidades de los
1
A modo de ejemplo, la empresa Olocip creada por el jugador del fútbol Esteban Granero URL:
https://olocip.com. Última visita: 25 de agosto de 2021.
2
«La inteligencia artificial al servicio del deporte». URL: https://www.upf.edu/es/web/e-noticies/
recerca_upf/ /asset_publisher/8EYbnGNU3js6/content/id/227810144/maximized#.YSZuTS0lOCU.
Última visita: 25 de agosto de 2021.
3
En este ámbito es bien conocida la capacidad de los navegadores de sugerirnos compras en deter-
minados establecimientos a partir de nuestras consultas previas en otras páginas webs.
4
R. de Asís, «Inteligencia artificial y derechos humanos», en Materiales de Filosofía del Derecho,
núm. 4 (2020).
El sistema COMPAS está siendo utilizando en EEUU para determinar las probabilidades de reinci-
dencia de un acusado. Véase URL: https://towardsdatascience.com/compas-case-study-fairness-of-
a-machine-learning-model-f0f804108751. Última visita 25 de agosto de 2021. Sin embargo, su uso
no está exento de problemas como se comprobó en el caso People vs Collins de la Corte Suprema
de California (De Asís).
5
M. Coeckelbergh, AI Ethics, The MIT Press, Cambridge, 2020, p. 3.
40
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
seres humanos como copiar, aprender, razonar y tomar decisiones. E incluso, al ir aprendiendo
de los errores, le permite mejorar sus propias prestaciones sin ya la intervención humana.
Sin embargo, no son pocos los problemas que despierta la IA, en especial, el que gracias
a su capacidad de autoaprendizaje (machine learning)6 escape del control humano. En efecto,
en tanto que su aprendizaje se perfecciona, éste se va haciendo cada vez más autónomo e
independiente gracias a las interactuaciones que realizan con seres humanos y otras máquinas
y a su capacidad de procesar datos a gran escala7. De ahí que ya instituciones tan relevantes
como la Unión Europea hayan dictado documentos 8 para afrontar su uso, pues los riesgos
que despierta una tecnología tan potente alcanzan la posible desaparición o destrucción de
la raza humana, según los pronósticos más o menos pesimistas9. No obstante, dado el actual
desarrollo de la IA los riesgos más extremos distan mucho de ser viables a corto plazo. En
cambio, sí son más verosímiles otros riesgos de menor entidad, pero que no dejan de ser
amenazas serias para los intereses y derechos del los humanos.
En lo que respecta al deporte, las aplicaciones diseñadas hasta el momento han cambiado de
forma sobresaliente la industria del deporte y en la medida que los avances hagan más potentes
los dispositivos y el software, no es un escenario de ciencia ficción que en varias décadas haya
robots que desplieguen capacidades físicas y cognitivas similares o superiores a los de los
mejores deportistas actuales10. En todo caso, y a corto y medio plazo, pilares centrales de la
concepción actual del deporte como la relativa igualdad de los competidores, el respeto por el
talento humano, la comparación de los méritos o la emoción de las competiciones se ven ame-
nazadas por la progresiva introducción de la tecnología en el deporte, y por la IA, en particular.
En lo que sigue examinaré, en primer lugar, el precedente del Big Data y su impacto en
el deporte. En segundo lugar, expondré brevemente los usos de la IA en el deporte, tanto en
un sentido amplio como estricto. En tercer lugar, analizaré los riesgos desde un punto de vista
6
El aprendizaje automático es un subconjunto de la inteligencia artificial. Básicamente, en lugar de dar
a un ordenador un conjunto de instrucciones, se le da un montón de ejemplos. Con estos ejemplos,
empieza a reconocer patrones y llega a una solución por sí mismo. Cuantos más ejemplos recibe la
máquina, más inteligente se vuelve.
J. Kees Mons, «10 ways how Artificial Intelligence will impact sports in a big way», en Sport
Tomorrow, https://sporttomorrow.com/how-ai-is-impacting-the-world-of-sports/.
7
D. García San José, «Implicaciones jurídicas y bioéticas de la Inteligencia Artificial. Especial con-
sideración al marco jurídico normativo internacional», en Cuadernos de Derecho Transnacional,
vol. 3, núm. 1 (2021), p. 257.
8
Son varios los comités y organismos que han publicado documentos en los que se abordan los prin-
cipios que deberían regular la aplicación de la IA. A modo de ejemplo, un documento privado es la
Declaración de Montreal para un desarrollo responsable de la IA: URL: https://www.montrealdecla
ration-responsibleai.com/the-declaration. Última visita: 17 de julio de 2021. A nivel de organismo
público, puede citarse lo Principios de la OCDE sobre Inteligencia Artificial(https://www.oecd.org/
centrodemexico/medios/cuarentaydospaisesadoptanlosprincipiosdelaocdesobreinteligenciaartificial.
htm ). Son muchas las incertidumbres que plantea la regulación internacional de la IA como muestra
García en su trabajo, como también dicho artículo es útil para consutar las diversas actuaciones
normativas llevadas a cabo a nivel internacional.
Cfr. D. García San José, «Implicaciones jurídicas y bioéticas de la Inteligencia Artificial», cit.
9
M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 8.
10
F. J. Lopez Frias y J. L. Pérez Triviño, «Will robots ever play sports?», en Sport, Ethics and Phi-
losophy, núm. 10-1 (2016).
41
José Luis Pérez Triviño
jurídico y ético en el deporte en sentido amplio para, en cuarto lugar, focalizar la atención en
el deporte en sentido estricto. Por último, en el apartado quinto, trataré de ofrecer criterios por
los que se debería proceder a la aceptacion de los dispositivos de IA en el deporte, tomando
como principales referencias el respeto a la igualdad, el talento natural y la seguridad.
11
La compañía francesa PIQ especializada en robótica para deporte ha diseñado un «wearable» para
los deportes de combate. Confeccionada con «machine learning» es capaz de trazar y analizar
variaciones microscópicas en los movimientos de los púgiles para así ayudar a la maximizar los
entrenamientos.
C. Gottschalk, S. Tewes y B. Niestroj, «The Innovation of Refereeing in Football through AI», en
International Journal of Innovation and Economic Development, vol. 6., núm. 2 (2020).
12
J. M. López Nicolás, La ciencia de los campeones, Barcelona, Planeta, 2021, p. 181.
13
M. Hilbert y P. López, «How to measure the world’s technological capacity to communicate, store
and compute information. Part I: Results and Scope», en International Journal of Communication,
núm. 6 (2012).
42
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
14
«Fly-Fut, los drones que le aportan una visión exclusiva del entreno a Simeone», en 2Playbook, 30
de agosto de 2021.
URL: https://www.2playbook.com/mas-deporte/fly-fut-drones-aportan-vision-exclusiva-entreno-
simeone-ya-factura-millon_4856_102.html. Última visita: 30 de agosto de 2021.
15
En 2017 el Big Data permitía recopilar ocho millones de datos por partido. En la actualidad, sesenta
millones. Cfr. J. M. López Nicolás, La ciencia de los campeones, cit., p. 182.
16
El mejor ejemplo posible es el Leicester City FC, equipo modesto que logró el ascenso a la Premier
League inglesa en la temporada 2013-2014 y que, tan solo dos años después, se proclamaba campeón
de Liga.
43
José Luis Pérez Triviño
Además de esas utilidades, la minería de datos también ha tenido como objeto el análisis
de jugadores y en función de la información extraída se lleva a cabo su valoración. Parte
del éxito de Beane con los Oakland Athletics residía en este funcionalidad. En España es
conocido el éxito del Sevilla CF en su política de fichajes basada principalmente en el uso
del Big Data para gestionar datos de más de 18.000 jugadores17.
La expresión IA se utiliza a veces de forma poco cuidadosa para referirse una variedad
de funciones y tareas que poco tienen que ver entre ellas o que no acaban de diferenciarse
del Big Data. A pesar de las dificultades de definición, cuestión que excede el marco de este
trabajo, puede partirse de la siguiente caracterización: la IA es la inteligencia desarrollada
o simulada por códigos (algoritmos) o máquinas18. En consecuencia, la IA se distingue del
Big Data en que este recopila datos masivos mientras la IA realiza tareas propias de los seres
humanos: percibir, procesar, planear, analizar, aprender e incluso tomar decisiones. En este
sentido se distingue entre IA débil y general 19, siendo la primera aquella cuyo alcance es
limitado, esto es, centrado en una tarea concreta (por ej. jugar al ajedrez, clasificar imágenes),
mientras que la segunda se refiere a la emulación de la inteligencia humana (o, incluso, su
superación a través de la superinteligencia). El rasgo relevante de la IA general es que se
trata de dispositivos que en primer lugar adquieren información, en segunda instancia tienen
capacidad de análisis y de aprendizaje (deep learning) y, en tercer lugar, pueden llegar a tomar
decisiones. Como señalan Barlow-Sriskandarajah, «IA puede realizar tareas automatizadas,
ayudar a hacer las cosas mejor y más rápidamente, ayudar a tomar mejores decisiones y, en
última instancia, automatizar los procesos de toma de decisiones que pueden hacerse com-
pletamente sin personas»20.
¿Cómo contribuyó el Big Data a esta hazaña histórica? Por aquel entonces, el club ya llevaba 10
temporadas utilizando este tipo de datos para mejorar el rendimiento de sus futbolistas. Aquella
temporada, el Leicester City fue el equipo con menos lesiones y su entrenador repitió la misma
alineación hasta doce veces a lo largo de la temporada. Solamente utilizó veintitrés jugadores durante
la temporada, diez menos que el Manchester United. Véase URL: https://www.merkleinc.com/es/
es/blog/big-data-mundo-futbol.
17
«Así ficha Monchi: departamento I+D, data y algoritmo entre 18.000 futbolistas». Marca URL:
https://www.marca.com/primera-plana/2020/02/08/5e3709e822601d8a5b8b458e.html. Última
visita: 29 de julio de 2021. Como señala el exitoso director técnico del club sevillano respecto al
uso del Big Data y la IA, «lo que pretendemos es rebajar la subjetividad y aumentar objetividad
para reducir el error humano en 18.000 jugadores».
18
M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 64).
19
También se suele distinguir entre la IA basada en software y la IA incorportada dispositivos de
hardware. La primera actúa en el mundo virtual (por ejemplo, asistentes de voz, software de análisis
de imágenes, motores de búsqueda, sistemas de reconocimiento de voz y de rostros) y la segunda
en hardware: automóviles autónomos, robots, aviones no tripulados o aplicaciones de Internet de
las cosas.
20
A. Barlow y S. Sriskandarajah, «Artificial Intelligence. Application to the Sports Industry», en www.
pwc.com.au (2019), p. 4.
44
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
La IA es cada vez más importante en los más variados ámbitos profesionales y sociales:
medicina, transporte, periodismo, márquetin, etc. Y el deporte no es una excepción. Es un
sector donde también está siendo aplicada con profusión en lo que afecta a la mejora de la
forma física, el rendimiento deportivo, la gestión de los entrenamientos, la toma de decisiones
tácticas, el reclutamiento de jugadores, la prevención y recuperación de lesiones, la venta
de entradas, la fidelización de aficionados, la negociación de contratos, etc. Teniendo en
cuenta los muchos beneficios e impactos positivos de los sistemas de IA es fácil pronosticar
su progresiva extensión en la diversidad de facetas del deporte. Algunas aplicaciones de la
IA ya se han introducido en el deporte de élite y ya se están popularizando en virtud del
conocido market stimulus effect, esto es, a medida que la tecnología se vuelve más barata,
esta se vuelve más accesible para capas sociales con menos recursos económicos.
La IA puede ser usada en múltiples ámbitos diferenciados del deporte, entre los cuales
parece adecuado distinguir entre el deporte en sentido amplio y el deporte en sentido estricto.
Por deporte en sentido amplio entiendo todo el conjunto de actores y actividades que se mueven
alrededor del deporte (aficionados, intermediarios, empresas de patrocinio, de televisión, gim-
nasios, etc.). Así por ejemplo, en lo que respecta los aficionados, la IA a través de los chatbots
augura cambiar la forma y manera que tienen los clubes de relacionarse con sus aficiones,
como también la de las federaciones con sus afiliados21. Así por ejemplo, la National Basket
Association y la National Hockey League están utilizando asistentes virtuales para responder a
las consultas de los aficionados sobre una amplia gama de temas, como el acceso seguro a los
estadios, información sobre los partidos en directo, estadísticas del equipo, venta de entradas,
aparcamiento y logística del estadio22. Por otro lado, torneos de tenis como Wimbledon han
incorporado funciones de realidad aumentada para ayudar a los aficionados a identificar a los
jugadores, las estadísticas clave y los puntos de interés en tiempo real. Aunque en este ámbito
se han hecho palpables alguno de los riesgos más evidentes que afecta a la IA: la vigilancia
y control a través de los marcadores biométricos en el acceso a las instalaciones o el uso de
drones puede conculcar derechos individuales básicos, como la intimidad o la propia imagen.
El ámbito de la negociación de los contratos de los deportistas tampoco ha quedado al
margen de las ventajas de la IA como ha sido el reciente caso de la renovación del jugador
belga De Bruyne por el Manchester City, la cual ha sido llevado a cabo teniendo en consi-
deración la valoración económica efectuada por sistemas de IA: «De Bruyne pudo mostrarle
al City, a través de los datos recopilados, su valor perdurable como jugador más influyente,
y los utilizó para negociar un aumento de sueldo significativo según los términos del nuevo
acuerdo, asegura el Daily Mirror. De este modo, “KDB”, que ganaba 400.000 euros a la
semana, pasará a percibir 462.000, unos 24 millones de euros anuales»23.
Otro ámbito que se incluye en el deporte en sentido amplio y donde se está aplicando la
IA es en la medicina para la prevención de lesiones, la reducción de los tiempos de recupe-
ración de una lesión o la predicción del impacto del entrenamiento en los músculos y huesos.
21
K. Senaar, «Artificial Intelligence in Sports — Current and Future Applications», 28 de noviembre
de 2019. EMERJ.URL: «https://emerj.com/ai-sector-overviews/artificial-intelligence-in-sports/».
22
A. Barlow y S. Sriskandarajah, «Artificial Intelligence», cit., p. 7; K. Senaar, «Artificial Intelligence
in Sports», cit.
23
«La extraña renovación de De Bruyne: sin agente y usando el “big data” para calcular su sala-
rio», Marca, URL: https://www.marca.com/futbol/premier-league/2021/04/07/606de998e2704e-
7f238b45a9.html. Última visita: 26 de agosto de 2021.
45
José Luis Pérez Triviño
Respecto de los deportistas, la IA puede usarse por los deportistas para aprender y mejorar
habilidades o técnicas en el mismo momento que llevan a cabo el entrenamiento o la activi-
dad deportiva. En efecto, los sistemas de IA se utilizan para mejorar el rendimiento tanto de
atletas individuales como de equipos.
El sistema interactivo de IA Home Court 25 puede servir de ejemplo. El sistema utiliza la
cámara de un dispositivo móvil para convertir el entrenamiento deportivo en un videojuego
de acción en directo. Por otro lado, un estudio realizado por investigadores de la Univer-
sidad Católica de Lovaina también demostró que las técnicas de aprendizaje automático
pueden incluso predecir un índice de esfuerzo percibido —utilizado para medir la intensidad
del ejercicio— para futuras sesiones con el fin de optimizar el diseño y la evaluación del
entrenamiento.
Pero para exponer con más detalle las diversas funcionalidades de la IA para un depor-
tista puede ponerse como ejemplo el caso de Carolina Marín, la extraordinaria jugadora de
bádminton26. La jugadora onubense trabaja desde hace años con un equipo de expertos que
han analizado más de 240.000 partidos, obteniendo una media de 52.000 datos de cada uno
de ellos, lo que da como resultado más de 12.500 millones de datos, los cuales analizan y
manejan con la unidad de datos de Telefónica (LUCA). A partir de ellos, los ingenieros de
datos diseñan tanto las tácticas de juego como la preparación física (acelerometría).
En lo que concierne al análisis táctico del juego, se lleva a cabo una analítica descriptiva
y una predictiva. Respecto de la primera —que no sería distinta de lo que ofrece el Big
Data— merced a la base de datos recopilada tienen a su disposición doscientos mil golpes
24
Hay otros ámbitos del deporte en sentido estricto donde también se está utilizado la IA como es la
persecución del dopaje o el lanzamiento de penaltis, pero que no se analizarán aquí. Respecto al
primer tema puede verse A. Carrio, «La igualdad en el deporte», en Deporte, Derecho, Filosofía, ed.
de J. L. Pérez Triviño y A. Carrio, Fontamara, Mexico D.F., 2021, p. 28. Y respecto del segundo y,
en concreto, el uso del Big Data, J. L. Pérez Triviño, «El deporte en una sociedad transhumanista
y la necesidad de un fair play tecnológico», en Materiales para la historia del deporte, núm. 19
(2019).
25
URL: https://www.homecourt.ai. En su portal en AppStore, la aplicación se promociona de la
siguiente manera: «Es probable que HomeCourt sea lo más grande que haya sucedido en el básquet
desde la invención de los tenis deportivos».
Esta app utiliza inteligencia artificial (IA) y realidad aumentada (AR) para crear y dar forma a
ejercicios aplicables en la cancha. Es capaz de detectar si estás lanzando a canasta después de
driblar, bloqueando el balón y jugándotela con un tiro directo o si simplemente estás practicando
tu puntería con unos tiros libres. También mide la velocidad de la trayectoria y el ángulo de tu
disparo. Y además, sabe lo rápido que te mueves antes de disparar, calcula tu elevación vertical y en
cuanto acabas el entrenamiento, te muestra un análisis de tu rendimiento usando gráficos y video.
En definitiva: el sueño de cualquier fanático de las mediciones». URL: https://apps.apple.com/co/
story/id1466719164. Última visita: 27 de agosto de 2021.
26
J. M. López Nicolás, La ciencia de los campeones, pp. 24 y ss.
46
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
de más de sesenta jugadoras de bádminton, lo cual le permite conocer sus patrones de juego
y así planear los partidos en virtud de los puntos fuertes y débiles de las rivales.
Respecto a la analítica predictiva, que es la función propia de la IA, a través de modelos
matemáticos se predicen los golpes de la rival, lo cual le permite a la onubense adelantarse
al comportamiento de su rivales.
En lo que concierne al análisis de la preparación física, la cuantificación de datos sobre
diversas áreas fisiológicas de Carolina Marín permite que esta alcance un estado de forma
óptimo. Dicha recolección de datos se realiza a través de sensores colocados en su cuerpo que
suministran cientos de miles de datos. Estos facilitan a los expertos que asesoran a Carolina
Marín medir el grado de desgaste y fatiga, su grado de concentración, las horas de sueño,
etc. De esta manera, se logra diseñar de forma más precisa los entrenamientos y se reduce
la probabilidad de lesiones27.
Por otro lado, como ocurría con el Big Data, la IA también puede usarse para desarro-
llar y mejorar las estrategias de juego, pero a un nivel superior. Mediante el aprendizaje
profundo28, se pueden usar vídeos de partidos que sirven a los entrenadores para entender el
juego y diseñar estrategias, con una mayor precisión en el análisis de los errores comunes y
un mejoramiento de las tácticas a un ritmo más rápido que los humanos. Así por ejemplo, el
Liverpool Football Club utiliza los sistemas de IA de SkillCorner29 para seguir a los jugadores
y el balón, lo que permite a los entrenadores detectar de un vistazo los puntos débiles del
equipo sobre el terreno de juego.
En otros deportes el desarrollo de la IA está incluso más avanzado. Baste recordar como
Deep Blue derrotó a Kasparov, y como este mismo describió el funcionamiento de estas
máquinas como más «humanas». Dispositivos más complejos que Deep Blue ya pueden
examinar selectivamente sólo las opciones más prometedoras basándose en los «conoci-
mientos humanos aplicados». En 2017 AlphaZero30, el programa informático desarrollado
por DeepMind, demostró ser invencible.
27
J. M. López Nicolás, La ciencia de los campeones, p. 241.
28
El aprendizaje profundo va un nivel más allá del machine learning ya que se trata es un aprendizaje
automático que pretende imitar el cerebro humano en la medida de lo posible. Utiliza diferentes
subconjuntos de datos para tomar decisiones estructuradas.
29
En su página web (https://www.skillcorner.com), la empresa señala que «SkillCorner is your compe-
titive advantage in player recruitment and fan engagement. With powerful AI, it’s never been easier
to collect and analyze football».
30
Compañía de inteligencia artificial inglesa que, posteriormente fue adquirida en 2014 por Alphabet
Inc., empresa matriz de Google.
La compañía ha creado una red neuronal que aprende cómo jugar a los videojuegos de una manera
similar a la de los seres humanos, así como una máquina de Turing Neural, o una red neuronal que
puede ser capaz de acceder a una memoria externa como una máquina convencional de Turing, lo
que resulta en una computadora que imita la memoria a corto plazo del cerebro humano. AlphaZero
fue entrenado mediante una técnica de aprendizaje por refuerzo denominada autojuego. Partiendo
de un juego aleatorio, y sin ningún conocimiento del dominio salvo las reglas del juego, AlphaZero
logró en 24 horas un nivel de juego sobrehumano en las partidas de ajedrez.
47
José Luis Pérez Triviño
31
N. Joshi, «Hereʼs How AI Will Change The World Of Sports!», en Forbes.com, 15 de marzo de
2019; URL: https://www.forbes.com/sites/cognitiveworld/2019/03/15/ heres-how-ai-will-change-
the-world-of-sports/#4acd4e64556b, 2020.
32
https://humango.ai/#coaches.
33
M. Lakuyte, «Disruptive Technologies and the Sport Ecosystem: A Few Ethical Questions», en The
Impact of Biotechnology: A New Paradigm in Sport?, ed. de J. L. Pérez Triviño, F. J. López Frías
y A. Carrio, Philosophies, 2020.
34
URL: https://www.isotechne.com Como otras compañías similares, Isotechne destaca en su web
sus servicios específicos: «ISOTechne® has pioneered the field of skill analytics–for the very first
time, you can objectively measure a player’s ability to perform any specific skill. Our exclusive
technology will turn those measurements into your biggest team advantage».
M. Lakuyte, «Disruptive Technologies and the Sport Ecosystem», cit, p. 5.
35
En su página web (https://sportlogiq.com/en/) esta empresa publicita sus diversas aplicaciones para
el mundo del deporte: «Sportlogiq uses computer vision and machine learning to produce data and
insights. Across the world, elite teams from Hockey, Soccer and Football are making smarter deci-
sions by utilizing Sportlogiq’s cutting-edge analytics products». Al margen de ofrecer sus servicios a
varias modalidades deportivas, ofrece también como un valor el hecho de que sus productos puedan
adaptarse al deporte profesional y al amateur.
48
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
tar jugadores con talento que, de otro modo, no habrían sido descubiertos. SciSports 36 ha
desarrollado un algoritmo que puede valorar el impacto total de un jugador de fútbol en el
juego. Esto permite a los entrenadores evaluar los puntos fuertes individuales de un jugador
de forma más exhaustiva. Como señala Joshi, la incorporación del Big Data y la IA en la
gestión deportiva permite utilizar los datos históricos de todo tipo para predecir el potencial
futuro de los jugadores antes de invertir en ellos. También puede utilizarse para estimar el
valor de mercado de los jugadores para hacer las ofertas adecuadas al adquirir nuevos talentos
o jugadores ya consagrados. Este es el caso de K. de Bruyne mencionado anteriormente.
Por otro lado, Lakuyte enfatiza que la diferencia entre los históricos «ojeadores» y la IA no
es significativa cuando se trata de identificar a los deportistas con supertalento y descartar a los
de menor talento. Pero sí es relevante cuando se trata de atletas de nivel similar. En este contexto,
el apoyo basado en la IA podría ser especialmente útil dado su mayor grado de fiabilidad37.
Para el arbitraje la IA también puede ser útil en la medida que puede contribuir a reducir
las decisiones erróneas, las cuales, al margen de sus consecuencias estrictamente deportivas,
pueden tener impactos económicos altísimos 38. Por otro lado, las decisiones arbitrales erró-
neas (deliberadas o no) también pueden estar vinculadas a amaños de partidos 39. Por ello,
no es extraño que a pesar de las iniciales reticencias de las autoridades deportivas se haya
finalmente incorporado la tecnología para evitar esos errores. En efecto, varios estudios han
concluido que la objetividad de la labor arbitral humana puede verse afectada negativamente
por varios factores como el ruido del público local40 o los sesgos basados en la reputación de
los jugadores41, el origen del equipo42 o la propia decisión previa43. Todos estos obstáculos
propios del arbitraje llevado a cabo por humanos podrían superarse con dispositivos tecno-
lógicos que evaluaran objetiva y desprejuicidamente las acciones controvertidas44.
36
SciSports (https://www.scisports.com/es/) entrega información útil y accionable basada en datos
para mejorar el rendimiento de los profesionales del fútbol en reclutamiento.
37
M. Lakuyte, «Disruptive Technologies and the Sport Ecosystem», cit, p. 5.
38
C. Gottschalk, S. Tewes y B. Niestroj, «The Innovation of Refereeing in Football through AI», cit.
39
La IA también se está utilizando para prevenir y detectar los amaños. Así, LaLiga utiliza la apliación
Tyche 3.0 una herramienta pionera en el fútbol internacional capaz de monitorizar decenas de partidos
en juego, cotejar datos históricos y controlar las cuotas de las casas de apuestas para detectar posibles
fraudes. Véase URL: https://elpais.com/economia/2020/04/19/actualidad/1587289180_012133.html.
Última visita: 27 de agosto de 2021.
40
A. Nevill, N. Balmer y A. Williams, «The Influence of Crowd Noise and Experience upon Refereeing
Decisions in Football», en Psychology of Sport and Exercise, núm. 3-4 (2002).
41
M. V. Jones, G. C. Paull, y J. Erskine, «The impact of a team’s aggressive reputation on the decisions
of association football referees», en Journal of Sports Sciences, núm. 20 (2002).
42
Messner y Schmid, citados por C. Gottschalk, S. Tewes y B. Niestroj, «The Innovation of Refereeing
in Football through AI», cit.
43
R. Brand, H. Plessner y G. Schweizer, «Conceptual Considerations about the Decision-Making
Training Method for Expert Soccer Referees», en Perspectives on Cognition and Action in Sport,
ed. de D. Araujo, H. Ripoll y M. Raab, Nova Science, 2009.
44
Salvo que, como se mencionará más adelante, pudiera haber sesgos discriminatorios.
49
José Luis Pérez Triviño
El VAR junto la «Tecnología de Línea de Gol» serían los ejemplos más característico
de un sistema de detección infracciones que podría llegar a actuar autónomamente. En otros
deportes como el tenis con el «Hawk Eye» o el béisbol están ensayando un sistema de rastreo
de bolas basado en un radar, el cual podría reemplazar por completo a los árbitros humanos
no solo evitando los errores sino tomando autónomamente la decisión pertinente. Es decir,
en este escenario, estos dispositivos no solo ayudan a los árbitros… son el árbitro, y no de
manera metafórica, ya que pueden sustituir a los árbitros de línea en el tenis.
Pero incluso en modalidades deportivas donde la evaluación del juez es en gran parte
subjetiva, la IA puede ofrecer una ayuda. Así, la Federación Internacional de Gimnasia (FIG)
tenía previsto utilizar el «Sistema de apoyo al arbitraje» desarrollado por Fujitsu durante
los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio (Japón)45. Este sistema suministra información casi
en tiempo real del rendimiento de un atleta. A continuación compara esos datos con los
estándares de realización gimnástica y emite una puntuación. Y aunque este resultado no
es obligatorio para los jueces humanos, podría ser de ayuda aquellos casos en los que las
decisiones del juez humano sean cuestionadas46.
Gottschalk, Tewes y Niestroj señalan que a pesar de los límites de la IA en el fútbol,
en especial por la profusión de jugadas que requieren de interpretación, hay margen para
que su perfeccionamiento en el futuro le permita desempeñar un papel más relevante del
que juega en la actualidad. Esas posibles aplicaciones de la IA en el arbitraje deberían ser
graduales empezando a aplicarse en las jugadas blanco-negro (por ejemplo, las jugadas de
línea) y contando con la participación de los interesados (stakeholders) para así garantizar
la transparencia de la decision. En todo caso, estos mismos autores señalan que una jugada
concreta, la delimitación de una jugada de peligro en la zona DOGSO (Denying an Obvius
Goal Scoring Opportunity) podría ser analizada por dispositivos del IA y ayudar al árbitro a
tomar una decisión fiable en un tiempo mínimo47.
IV. L
os problemas éticos y jurídicos de la Inteligencia Artificial en
el deporte en el sentido amplio
A. Planteamiento
A pesar de las ventajas que supone la IA también plantea diversos problemas éticos y
jurídicos48. Pero como se ha realizado en el apartado anterior, parece relevante distinguir las
objeciones distinguiendo entre el deporte en sentido amplio y deporte en sentido estricto. En
lo que respecta al deporte en sentido amplio, tales problemas no parecen cualitativamente
distintos de los que se producen en otros ámbitos sociales con la IA:
45
Véase https://futurism.com/ai-judges-score-gymnastics-2020-olympics (consultado el 2 de junio
de 2020). Como tambien: https://www.fujitsu.com/global/about/resources/news/press-relea-
ses/2019/1015-02.html).
46
M. Lakuyte, «Disruptive Technologies and the Sport Ecosystem», cit, p. 6.
47
C. Gottschalk, S. Tewes y B. Niestroj, «The Innovation of Refereeing in Football through AI», cit.,
p. 38.
48
J. Carr y M. Hersey, «Is there trouble on the horizon for algorithms in sport?», en Law in Sport, 17
de septiembre de 2020.
50
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
49
Como recuerdan Fierens y de Bruyne, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) fue atacada por el
grupo de ciberespionaje ruso Tsar Team durante los Juegos Olímpicos de 2016 en Río. El grupo
obtuvo acceso ilegal a la base de datos del Sistema de Administración y Gestión Antidopaje de la
AMA. Como consecuencia, los datos médicos de los atletas se publicaron en línea. Otro ejemplo
fue el hackeo de la plataforma de ojeo del Manchester City, Scout7, por el Liverpool en el 2013,
lo que llevó a un supuesto acuerdo de un millón de libras entre ambos clubes.
M. Fierens y J. de Bruyne, «Artificial Intelligence in sports. The legal and ethical issues at
play», en Law in Sport, 21 de agosto de 2020. URL: https://www.lawinsport.com/topics/item/
artificial-intelligence-in-sports-the-legal-and-ethical-issues-at-play.
50
A. Barlow y S. Sriskandarajah, «Artificial Intelligence», cit., p. 15.
51
Otras amenazas y peligros que ya se han manifestado que los algoritmos de la IA fomenten el dis-
curso del odio en internet, que condicionen votaciones o que se creen vídeos falsos que manipulen
emociones o decisiones de los destinatarios. Los riesgos de que los ciudadanos podamos ser vícti-
mas de manipulación y explotación por un uso desviado de la IA son bien conocidos en el ámbito
del márquetin, la publicidad e incluso, en el terreno político, como sucedió en el conocido caso de
Cambridge Analytics. Además, hay que contar con el impacto medioambiental por el aumento del
consumo de energía y la contaminación.
Cfr. M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 76.
52
En la medida que la IA carezca de otras capacidades humanas como la determinación de la rele-
vancia, comprensión, experiencia, sensibilidad y sabiduría seguirá siendo necesaria la implicación
de los humanos en los procesos en los que haya intervenido la IA.
Cfr. M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 90.
53
Proposal for a Regulation of the European Parliament and of the Council laying down harmo-
nised rules on artificial intelligence (artificial intelligence act) and amending certain union
legislative acts com/2021/206 final (2021). URL: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/
TXT/?qid=1623335154975&uri=CELEX%3A52021PC0206.
51
José Luis Pérez Triviño
2. Sistemas de alto riesgo, entre los que se incluye aquellos que hagan usos biométricas,
en el transporte, los sesgos, la cirugía, como también los que se utilizan en el control migra-
torio, en la justicia o en los procesos democráticos.
3. Sistemas de riesgo limitado: los asistentes conversacionales.
4. Sistemas de riesgo mínimo, aquellos que no generan riesgos ni peligros.
La mayoría de aplicaciones de la IA en el deporte caen en la segunda y tercera categorías,
pero no hay que descartar que algunas de ellas puedan calificarse como sistemas de alto riesgo
como el uso de datos biométricos de los deportistas a raíz de los tratamientos médicos o la
presencia de sesgos en la selección de jugadores.
La alerta que manifiesta el proyecto respecto de estos posibles efectos reside principal-
mente en el impacto sobre los derechos y principios fundamentales54. Esta ha sido la principal
preocupación en los diversos foros internacionales donde se han discutido y propuesto docu-
mentos reguladores de la IA55. Así, los derechos más afectados por la IA son: a) autonomía
e igualdad; b) la seguridad; c) la privacidad de los datos, y d) la transparencia.
B. Autonomía e igualdad
54
R. de Asís, «Inteligencia artificial y derechos humanos», cit.
55
Véase D. García San José, «Implicaciones jurídicas y bioéticas de la Inteligencia Artificial», cit. A
modo de ejemplo en el Libro Blanco de la Comisión Europea sobre la IA se señala: «El futuro marco
normativo para la IA en Europa... Debe velar por el cumplimiento de las normas de la Unión Europea,
especialmente las normas de protección de los derechos fundamentales y los derechos de los consumi-
dores, y en concreto, con relación a los sistemas de IA que operan en la Unión Europea y presentan
un riesgo elevado». Cfr. Libro Blanco de la Comisión Europea sobre la Inteligencia Artificial: un
enfoque europeo orientado hacia la excelencia y la confianza, COM (2020) 65 final, p. 3.
56
Como se ha señalado antes un ejemplo de sesgos discriminatorios se detectó en el sistema COMPAS
en la determinación de las probabilidades de reincidencia que eran injustificadamente respecto de la
población negra. Riesgos similares se han detectado en sistemas de AI aplicados a la concesión de
hipotecas y solicitudes de trabajo. Cfr. M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 6. Otro caso conocido de
sesgo discrminatorio en un programa de IA afectó a Amazon en 2018 que se vio obligada a abandonar
una herramienta de contratación desarrollada por la IA que, al parecer, favorecía a los candidatos mas-
culinos. La herramienta se había desarrollado durante los cuatro años anteriores y se había entrenado
con diez años de datos de contratación. El programa de IA, según se informó, se había enseñado a sí
mismo a favorecer los términos utilizados por los candidatos masculinos. Aunque el algoritmo no tenía
en cuenta el género del candidato, identificaba palabras explícitamente sexistas como «de mujeres»,
como en «deportes femeninos» y, cuando se excluían, pasaba a palabras implícitamente sexistas como
«ejecutado» y «capturado» que, al parecer, son utilizadas mucho más por los hombres que por las
mujeres. Cfr. J. Carr y M. Hersey, «Is there trouble on the horizon for algorithms in sport?», cit.
52
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
elaboración perfiles 57. Así pues, se excluye por tanto que las decisiones solo tengan como
base un proceso completamente automatizado, en el que haya una ausencia relevante de
influencia humana en el resultado o que los datos utilizados sean insuficientes o tratados de
forma sesgada. Por lo tanto, la participación humana tiene que ser activa y no solo un gesto
simbólico, lo que en un contexto deportivo exige la participación de los stakeholders58. Esta
participación contribuiría notablemente a hacer efectivas las llamadas a una cada vez mayor
participación democrática de los deportistas en los asuntos que les afectan directamente y
que poco a poco organizaciones como el Comité Olímpico Internacional empiezan a incluir
entre sus pretensiones normativas.
C. La seguridad
En lo que concierne a la privacidad de los datos, los riesgos en la recolección y uso de las
informaciones obtenidas de los ciudadanos son obvias. En particular, el ciudadano60 requiere
ser puesto en conocimiento, consultado y su consentimiento es imprescindible a la hora de
recoger y procesar sus datos así como en el momento de cederlos a terceras partes, dada la
trascendencia que un mal uso de aquellos puede ocasionarle durante su carrera deportiva o
incluso, una vez finalizada esta. Los datos personales deben ser tratados legal, leal y de forma
transparente. Aunque como es habitual caben excepciones no solo basadas en el consenti-
miento previo sino cuando son necesarias medidas adecuadas para salvaguardar los derechos,
libertades e intereses legítimos de los deportistas.
E. La transparencia
57
R. de Asís [«Inteligencia artificial y derechos humanos», cit., p. 3] ofrece varios ejemplos de sesgos
discriminatorios en programas de IA.
58
M. Fierens y J. de Bruyne, «Artificial Intelligence in sports», cit.
59
M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 106.
60
Obviamente, también los aficionados cuando se trata de datos que les afectan.
53
José Luis Pérez Triviño
Un deportista tiene derecho a saber si se están tomando datos que puedan afectar a dere-
chos fundamentales, especialmente, aquellos que resulten especialmente sensibles para su
intimidad, honor, imagen o salud. La recolección de los datos debe realizarse con su previo
consentimiento y además, habiéndole suministrado toda la información relevante acerca de
su uso y la posible cesión a terceras partes.
Por otro lado, el deportista tiene derecho a no estar sujeto a una decisión basada única-
mente en el procesamiento automatizado, incluido la elaboración de perfiles, en especial,
cuando se da la posibilidad de que ese perfil pueda afectarle de manera significativa, como
es en el caso de la detección de talentos y los criterios de contratación. Así, en el deporte se
corre el mismo riesgo que tuvo lugar en el Reino Unido donde se dieron casos de algoritmos
que usaban sesgos discriminatarios que perjudicaban a los estudiantes de entornos desfavo-
61
C. O’Neil, Armas de destrucción matemática: Cómo el Big Data aumenta la desigualdad y amenaza
la democracia, Capitán Swing, Madrid, 2018.
62
N. García-Prieto, «¿Qué es un robot?», en Derecho de los robots, dir. por M. Barrio Andrés, Wol-
ter-Kluwers, Madrid, 2019, p. 55.
63
M. Coeckelbergh, AI Ethics, cit., p. 120.
54
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
recidos 64. O que se tomen como referencia datos de una temporada en la que el deportista
no estuvo en su mejor momento, lo cual puede implicar no ser contratado o que se le rebaje
su salario.
La aceptación del uso de la IA puede afectar a la igualdad en el deporte 65 dado los benefi-
cios competitivos que aquella pueda aportar al deportista o al equipo respecto de quien no la
utiliza. Esta crítica es común a la que se dirige a otros métodos mejoradores del rendimiento
deportivo siendo además, la fuente de esa ventaja un elemento externo o artificial contrario
al ethos deportivo.
El análisis de esta objeción requiere desmenuzar el argumento en varios apartados. En
primer lugar, ¿ofrecen todas las modalidades de IA una ventaja competitiva que amenace la
igualdad relativa entre deportistas? En segundo lugar, ¿tienen un acceso igualitario todos los
deportistas a esas mejoras que ofrece la IA?
Respecto de la primera cuestión, parece oportuno no adoptar una valoración uniforme
para todas las formas en que la IA impacta en el deporte. Como ya se ha señalado respecto
de otras tecnologías mejoradoras, al menos en su estado actual de desarrollo, debe exami-
narse con atención si estas han avanzado tanto como para que haya resultados deportivos
muy superiores a los que existen en presente. Puede darse el caso de que la IA sólo ofrezca
una diferencia pequeña en las marcas deportivas y, por lo tanto, un atleta que confiado en los
resultados milagrosos de aquella dejara de entrenarse difícilmente podría estar en la élite66.
Sin embargo, el argumento tiene cierta verosimilitud: si la IA permitiera en un futuro
resultados deportivos disruptivos entonces tendría sentido establecer regulaciones que limi-
taran su uso, ya fuera porque deshumanizaran el deporte —argumento que será analizado
a continuación— o porque no todos los deportistas tuvieran las mismas posibilidades de
acceso —punto que será examinado a continuación—.
En el contexto de las mejoras humanas sugerí diferenciar entre mejoras en sentido estricto,
y mejoras posthumanas/transhumanas67, distinción que parece perfectamente aplicable en este
contexto respecto de los efectos de la IA en el rendimiento deportivo. Una mejora «humana»
sería aquella en la que el aumento del potencial natural humano es realizado dentro del ámbito
64
https://www.wired.com/story/an-algorithm-determined-uk-students-grades-chaos-ensued/.
65
Veáse A. Carrio, «Algunas consideraciones éticas sobre la aplicación de la inteligencia artificial en
el deporte», en Citius, Altius, Fortius, vol. 13, núm. 2 (2020).
66
De hecho, este cuestionamiento se realizó respecto del caso de Oscar Pistorius, donde la aplicación
de este argumento basado en la obtención de una ventaja ilegítima tuvo que rechazarse porque en
otros estudios científicos realizados sobre su supuesta ventaja, se determinó que las cheetah blade
ofrecían desventajas que compensaban aquella presunta ventaja. En efecto las «piernas» de fibra
de carbono generaban una menor aceleración en la arrancada así como una menor estabilidad.
Otro estudio determinó que conferían una desventaja en cuanto a la eficiencia de la energía ya que
solo devolvía un 80% de la energía absorbida en cada zancada, mientras que una pierna natural lo
hacía en un 240%. Y fue este dato el determinante para permitirle participar en competiciones de
deportistas capacitados.
67
J. L. Pérez Triviño, «El deporte en una sociedad transhumanista y la necesidad de un fair play
tecnológico», cit.
55
José Luis Pérez Triviño
típico de lo que es un ser humano, como por ejemplo, aumentar el cociente intelectual de un
individuo de 100 a 104. Una mejora transhumana sería la mejora superhumana, es decir, el
aumento de las capacidades de una persona por encima del ámbito característico de la especie
humana, como sería por ejemplo aumentar el cociente intelectual de un individuo de 100 a 200.
Si se aplica esta distinción a los impactos de la IA en el rendimiento deportivo, se pueden
obtener dos conclusiones respecto de cada una de esas mejoras: a) los efectos mejoradores
de la IA en el deporte están lejos de ser transhumanos; b) respecto de las mejoras en el nivel
humano no parece que haya argumentos para la prohibición de la IA ya que sus efectos no
serían cualitativamente distintos de otros medios que se utilizan para aumentar la competiti-
vidad en el deporte y tampoco parece que haya efectos sobre la salud de los deportistas. Si
se establecieran restricciones a la IA en este nivel, sería muy discutible que no se hiciera lo
mismo respecto de las inversiones que dedican los clubes poderosos en fichar a los mejores
jugadores, contratar a los médicos más reputados, o en usar un número altísimo de ojeadores
por todo el planeta para reclutar a los mejores talentos. No obstante, habrá que proceder
con atención y cuidado distinguiendo claramente los impactos de la IA en cada disciplina
deportiva y sus especiales características.
Pero en el supuesto de que la IA pudiera tener efectos mejoradores transhumanistas, una
opción sería establecer competiciones segregadas. De igual manera que hay justificación para
establecer competiciones segregadas por edad, peso o sexo, aquí se darían razones suficientes
para crear competiciones para aquellos deportistas o equipos que utilicen una tecnología IA
disruptiva. Pero en estas nuevas competiciones seguiría vigente la necesidad de garantizar
la igualdad de las competiciones. En cualquier caso, se deberá llegar a un punto intermedio
que no impida el desarrollo tecnológico a la vez que se establezcan límites para asegurar un
cierto grado de igualdad entre los competidores. Como se señalará más adelante, las medidas
que podrán adaptarse para asegurar un «fair play tecnológico» requerirán estar basadas en
principios similares a los que rigen en el deporte paralímpico.
Ahora bien, evidentemente desconocemos qué efectos tendrían estas competiciones sobre
los aficionados: ¿suplantarían la atención que se dedica en la actualidad a las competicio-
nes entre deportistas normales, o bien quedarían en un segundo plano? Como también se
preguntan Barlow-Sriskandarajah respecto de una potencial Fórmula 1 sin pilotos humanos:
«¿Estarían interesados los aficionados en ver esta carrera en su formato actual o se convertirá
en un deporte totalmente nuevo con una nueva base de aficionados? ¿Sería una extensión
de los eSports?».
Pero es que además, en el caso de la IA, no resulta tan simple establecer el grado de esa
mejora: ¿cuál fue el nivel de aumento de rendimiento deportivo en el reclutamiento de Billy
Beane con los Oakland Athletics respecto al resto de clubes que seguían usando a los ojeadores
para decidir fichar a un jugador o a otro? Y vinculada a esta duda también habrá que distinguir
entre el uso de la IA en la propia prueba deportiva, la cual hará más probable la sospecha de
alteración injusta de la competición de aquellos usos que sean anteriores, supuestos en los
que será más difícil ver las diferencias con otros métodos de mejora competitiva permitidos.
56
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
68
En este sentido los defensores del uso de la tecnología en el deporte señalan que cualquier individuo,
(y por lo tanto, también los deportistas) ejerce su libertad al cuestionar los límites impuestos por la
naturaleza, «desafiar los proyectos límites del deporte moderno, incluyendo aquellos entre humanos,
máquinas y tecnología, y explorar nuevos modos de ser persona a través de la interacción con las
tecnologías a su disposición».
También han denunciado los continuos esfuerzos llevados a cabo por la burocracia deportiva para
imponer forzosamente una rígida separación entre los competidores «naturales» y los otros «tecno-
lógicos». No resulta nada fácil deslindar lo natural de lo artificial. Por ejemplo, un deportista que
se sometiera a una operación «Tommy John» podría jugar como lanzador en un equipo de béisbol.
Sin embargo, otro deportista que necesitara reemplazar su brazo o su pierna por uno artificial que
circunstancialmente mejorara sus marcas deportivas o que le permitiera jugar mejor, no podría a
tenor de la actual legislación deportiva. Pero ¿cuál es la diferencia ética entre los dos tratamientos
para permitir uno y prohibir el otro? Piénsese en otro ejemplo que podría producir perplejidad si se
generalizasen las prohibiciones de dispositivos que mejorasen el rendimiento deportivo («cualquier
dispositivo técnico que incorpore resortes, ruedas o cualquier otro elemento que proporcione a
quien lo usa una ventaja sobre otros atletas que no usen tal dispositivo»). Según esta prohibición
estaría prohibido que un golfista utilizara lentillas oculares que paliasen una miopía, pero no estaría
prohibido que jugara después de haberse sometido a una operación de erradicación de la miopía.
Por cierto, este es el caso de Tiger Woods. Sería muy extraño y paradójico que se le prohibiera
jugar si llevara lentillas, pero que se le permitiera si ha sido operado, cuando el resultado a efectos
prácticos es el mismo.
57
José Luis Pérez Triviño
posible que se afectara la humanidad del deporte. Pero como se ha señalado anteriormente se
está muy lejos de alcanzar la IA fuerte y, por otro lado, ya hay regulaciones que establecen
los límites del uso de la IA, en particular, que la última decisión siempre deba corresponder
a un humano.
No obstante, la advertencia presupuesta en esta crítica no debe caer en el vacío ya que
hay deportes en los que la IA ya es superior a las destrezas que pueda desarrollar un humano,
como ocurre en el ajedrez. En este sentido vale recordar que en 1996 Deep Blue ganó una
partida contra Kasparov, el mejor ajedrecista del momento. Solo habían transcurrido 46
años desde la creación del primer software de ajedrez. Como se señaló antes, el programa
informático AlphaZero demostró ser invencible.
Por otro lado, la evolución de la IA (junto a otras tecnologías) convierte en factible que
el modelo de deporte que es la Fórmula 1 se replique en otras modalidades deportivas. Como
es sabido, el grado de tecnificación en la Fórmula 1 es enorme. Durante el transcurso de la
carrera, numerosos expertos están atentos a las pantallas de los ordenadores en el circuito
supervisando y analizando en tiempo real exactamente lo que está ocurriendo, para que todo
pueda optimizarse en el menor tiempo posible. Se realizan sofisticadas simulaciones por
ordenador de todos los escenarios posibles para que los estrategas puedan tomar las decisiones
más importantes, como el momento ideal para «entrar en boxes» y ganar espacio en la pista,
o para rebasar al piloto que va por delante. Esas simulaciones no sólo incluyen lo que hacen
los coches del equipo, sino también los de otras escuderías.
Con la mención al modelo Fórmula 1 se hace referencia a un deporte tecnológicamente
avanzado donde el elemento mecánico juega un papel primordial respecto del que desarrolla
el piloto. Este cuenta cada vez menos en el resultado final de la carrera. Ningún piloto, por
experto que sea, ganará a menos que tenga el coche adecuado. El director de equipo McLaren,
Teddy Mayer, afirmaba ya en los años 70 del pasado siglo que «los pilotos son sólo bombillas
intercambiables: los enchufas y hacen el trabajo».
En un estudio realizado por la Universidad de Sheffield con datos obtenidos entre 1950 y
2014, se llegó a la conclusión de que el papel del conductor ha ido reduciéndose a lo largo de
las décadas pasando en los resultados de una importancia del 30% a principios de la década
de 1980 a un 10% de en la actualidad. En el periodo comprendido entre 1979 y 2014, el 86%
del rendimiento proviene del coche/equipo y el 14% del conductor69.
Los deportes eminentemente físicos y colectivos están todavía lejos de seguir el patrón de
la Fórmula 1. Pero no se encuentran a salvo de que la expansión de la IA los haga parecidos.
El caso Pistorius es un síntoma. Pero no el único. En 1956, el inventor alemán Josef Pachta
creó los futbolistas robot que simulan ser jugadores contrarios para ayudar a las sesiones
de práctica de los futbolistas. Los futbolistas de Pachta no contenían piezas mecánicas, ni
eran autónomos, pero inspiraron el trabajo de los ingenieros cuyos robots tomaron parte en
la primera RoboCup, el torneo para robots que se celebra en la ciudad japonesa de Nagoya
desde 1997. El objetivo de la RoboCup es desarrollar un equipo de once jugadores para el
año 2050 que podría tener las habilidades para vencer a los humanos ganadores de la Copa
Mundial. Una victoria de los robots sobre los seres humanos en un juego más complejo con
69
Multilevel modelling of Formula One Driver and Constructor performance, 1950—2014, Sheffield
Methods Institute at the University of Sheffield in the UK, citado por A. Barlow y S. Sriskandarajah,
«Artificial Intelligence», cit., p, 13).
58
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
contenido más físico, como el fútbol o el baloncesto, sin duda sería revolucionario. Pero
¿sería deporte una actividad practicada por robots?70.
La supuesta amenaza de la IA por medio de la cual los deportistas resulten superados o
sustitudos por robots no parece que vaya a cumplirse a corto plazo. Mientras no se llegue a
ese escenario, es difícil afirmar que los avances tecnológicos deshumanicen necesariamente
la práctica deportiva. Ahora bien, es innegable que progresivamente el uso de la IA en el
deporte es mayor y por lo tanto, se necesitará discutir acerca de los criterios que regulen su
incorporación para así garantizar una competición justa y humana como se ha visto en el
apartado anterior. Sobre este aspecto volveré más adelante cuando analice el fair play tecno-
lógico. Por lo tanto, de nuevo, la respuesta debe condicionarse temporalmente y en función
de los distintos efectos disruptivos que pueda tener cada dispositivo de IA sobre la práctica
deportiva. No es lo mismo, en este sentido, la Fórmula 1 que la mayoría de disciplinas que
se incluyen en el atletismo o la gimnasia, donde parece complicado erradicar el elemento
humano, o incluso, reducirlo, pues el deportista sigue siendo quien toma la última decisión
en el desarrollo de la prueba deportiva.
Los logros y los récords deportivos exigen continuidad con su propia historia. Si se reali-
zan cambios tecnológicos disruptivos entonces se rebaja la posibilidad de comparación entre
deportistas tanto con él mismo o con sus rivales coetáneos o predecesores. Este es un riesgo
que se corre con la IA, esto es, que suponga una disrupción en el rendimiento deportivo y
ello haga difícil, sino imposible, la comparación de resultados.
La respuesta a esta objeción consiste en señalar que los avances tecnológicos o de otro
tipo siempre han existido en el deporte: mejoras en los materiales de las javalinas, sticks de
hockey, bicicletas, zapatillas, bañadores. Asimismo, la introducción de dietas, las técnicas
de recuperación o incluso, la incorporación de entrenadores o la introducción del deporte
profesional, constituyeron cambios drásticos en la concepción del deporte por su impacto
en la mejora del rendimiento deportivo. En este sentido, es difícil afirmar que exista una
propiedad esencial, intocable y permanente en el fenómeno deportivo. Éste ha sido desde
sus inicios un fenómeno cambiante y voluble.
No parece que haya una «esencia» que nos permita identificar qué es el rendimiento
deportivo, en tanto concepto sobre el cual se erige la idea de mérito deportivo. En cualquier
caso, es una mezcla de capacidades naturales, técnicas, estéticas, psicológicas y físicas71. Es
también una expresión histórica y cultural que ha ido cambiando su referencia con el paso
del tiempo. Así por ejemplo, muchos lectores recordarán que en la película «Carros de fuego»
el atleta universitario que aspiraba a participar en los Juegos Olímpicos de París estuvo a
punto de ser rechazado por las autoridades de la Universidad de Cambridge porque sus
entrenamientos eran guiados por un entrenador, cuando en esa época no estaban permitidos,
pues se concebía que el rendimiento deportivo debía ser resultado única y exclusivamente
del propio atleta. En cambio, hoy día, un atleta no solo tiene un entrenador; tiene todo un
70
F. J. Lopez Frias y J. L. Pérez Triviño, «Will robots ever play sports?», cit.
71
M. V. Jones, G. C. Paull, y J. Erskine, «The impact of a team’s aggressive reputation on the decisions
of association football referees», cit., p. 39.
59
José Luis Pérez Triviño
cuerpo técnico a su servicio para mejorar su rendimiento. Tal y como señala Magdalinski,
«no solo hay diversas mejoras definidas arbitrariamente, sino que su uso a través de culturas y
períodos históricos sugiere que, como el cuerpo atlético “natural”, la mejora del rendimiento
es un concepto elástico»72.
De ahí que sea tan complicado comparar y elegir un mejor rendimiento cuando se toman
como referentes deportistas de distintas épocas o de distintas sociedades: ¿es mejor futbolista
Messi, Di Stéfano o Pelé? ¿Qué criterios tomar en consideración para llevar a cabo la com-
paración en el rendimiento deportivo en algunos deportes? Así por ejemplo, se suele ensalzar
a futbolistas de otras épocas porque luchaban y corrían más que los actuales, pero es una
impresión falsa. En el fútbol moderno se corre como promedio dos kilómetros más que hace
treinta años. Todo va más deprisa y los jugadores tienen menos tiempo para pensar cuando
tienen el balón en sus pies, lo que añade más dificultad a sus movimientos. Simultáneamente,
juegan muchos más partidos... Pero, por otra parte, se benefician de los avances que se han
producido en la nutrición, ayudas médicas, psicológicas, etc. ¿Cómo proceder entonces a la
comparación para que sea mínimamente razonable? Si las mencionadas mejoras en el rendi-
miento deportivo no han sido prohibidas a pesar de su impacto negativo en la comparación
de méritos y logros no se ve porqué la IA deba serlo.
F. Pérdida de emoción
La comisión de errores por parte de los árbitros o de los propios deportistas es una forma
de participación —positiva o negativa— que provoca entusiasmo o frustración entre los
aficionados. Como ya avanzó de Wachter, la eliminación de errores y de los elementos alea-
torios produciría que el deporte perdiera interés para los aficionados al erradicar factores que
promueven la incerteza de los resultados y el consecuente drama. Los deportes podrían con-
vertirse en un fenómeno estéril y aburrido porque solo se jugaría de la manera más eficiente73.
Este es precisamente uno de los riesgos de la progresiva extensión de los sistemas de IA:
podría llevar a borrar la emoción propia del deporte. Si los jugadores fueran seleccionados
únicamente sobre la base de sistema de IA sin el consejo de los entrenadores, si ellos mismos
obedecieran como robots las órdenes de un software o si los árbitros fueran sustituidos por
cámara de alta precisión, el deporte quedaría exento de errores y del factor suerte y tendería
más a parecerse a un experimento científico.
Una versión de esta objeción es que la IA puede afectar a la dinámica del deporte y al
clímax de la celebración de un reto deportivo. Un ejemplo donde esta crítica ha cobrado una
especial importancia es el uso del VAR en el fútbol. La remisión al VAR en las diferentes
jugadas comporta una pérdida de tiempo, afectando la dinámica del partido, en especial
en los casos cuando el árbitro observa el monitor en el campo de juego 74. Pero más grave
aún es la afectación al clímax de la celebración de un gol, disminuyendo la emoción de los
aficionados. La sospecha de haberse conseguido un gol en fuera de juego o por efecto de
una infracción previa conduce frecuentemente a su revisión, lo que supone la pérdida del
72
T. Magdalinski, Sport, technology and the body: the nature of performance, Routledge, Londres,
2016, p. 66.
73
M. Fierens y J. de Bruyne, «Artificial Intelligence in sports», cit.
74
«The Video Assistant Referee is just wasting time», The Roar (1 de febrero de 2018) URL: https://
www.theroar.com.au/2018/02/02/video-assistant-referee-just-wasting-time/.
60
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
clímax y de la emoción propia que genera el momento cumbre de un partido de fútbol. Como
señala Jorge Valdano «el VAR interrumpe, contamina el espíritu salvaje que ha caracterizado
siempre al fútbol»75.
Hay varias respuestas a la primera objeción. En primer lugar, la IA puede contribuir a
llevar las habilidades deportivas a un nivel más alto por lo que en lugar de rebajar el atractivo
del deporte, lo aumente. Esto es que haga más excelso el desafío humano. En este mismo
sentido, como se ha señalado anteriormente, la decisión última siempre corresponde a los
humanos. Pero es que en segundo lugar, hasta el momento la IA no ha eliminado el papel
del talento natural en el deporte, ni tampoco el uso de la IA garantiza necesariamente el éxito
deportivo. Si bien es cierto que el Leicester ganó un campeonato de la Premier League, es
más que probable que otros clubes que también usaran la IA pero no por ello obtuvieron la
victoria. Como tampoco en temporadas siguientes el Leicester repitió los triunfos76. Por otro
lado, como se está viendo en estos años que lleva vigente el VAR, este ofrece tantos o más
motivos para la controversia que el fútbol de antaño con los errores arbitrales.
En definitiva, la actual IA no ofrece siempre y de forma uniforme resultados superio-
res a los del talento humano en determinadas modalidades deportivas. Y afortunadamente,
el deporte incluye una variedad de factores que no pueden todavía ser controlados por la
tecnología por lo que se puede concluir que no elimina el factor aleatorio y de emoción. Y
si fuera así, deberían haberse adoptado medidas similares cuando un equipo, apoyado en su
mayor potencia económica, ha ganado 19 de los últimos 21 campeonatos de fútbol, como le
ha ocurrido al Sheriff Tiraspol77.
La respuesta a la segunda versión es que gran parte de las aplicaciones de la IA tienen
lugar antes de la disputa de la competición deportiva por lo que no suponen pérdidas de
tiempo ni de clímax. En todo caso, respecto del VAR quizá la solución hubiera sido reducir su
aplicación a las jugadas donde los dispositivos fueran técnicamente intachables y se produjera
menos pérdida de tiempo78. Hasta que los dispositivos de IA no sean más eficientes y veloces
quizá la medida más adecuada para garantizar otros valores del deporte sea limitar su uso.
G. Otros problemas
1. P
roblemas con la transparencia de la Inteligencia Artificial y la autonomía de los
entrenadores
La transparencia de los datos y decisiones tomadas sobre la base la IA puede originar
especiales problemas a los entrenadores. Como antes se ha señalado, aunque la fiabilidad de
75
https://www.elperiodico.com/es/deportes/20200214/entrevista-valdano-premio-vazquez-montal-
ban-elperiodico-7845974. El Periódico, 14 de febrero de 2020.
76
El Milan AC lleva tiempo utilizando diversas tecnologías con sus jugadores. Sin embargo, está
atravesando una crisis deportiva que dura varios años.
77
Veáse URL: https://www.marca.com/futbol/champions-league/2021/08/25/61254e27268e3ef
3538b45ed.html?utm_source=pocket_mylist. Última visita: 28 de agosto de 2021.
78
J. L. Pérez Triviño, «El deporte en una sociedad transhumanista y la necesidad de un fair play
tecnológico», cit.; y «Por una visión más prudente del VAR», en Iusport. URL:https://iusport.com/
art/84596/una-version-mas-prudente-del-var; A. J. López Nieto, «Yo habría limitado e VAR a lo que
no es interpretable», en Iusport, 18 de agosto de 2021. URL: https://iusport.com/art/73969/lopez-
nieto-yo-habria-limitado-el-var-a-lo-que-no-es-interpretable.
61
José Luis Pérez Triviño
la IA sea alta en la selección de jugadores —para ser contratados o para ser elegidos para
disputar un partido—, la última palabra siempre la conserva el entrenador, de forma que puede
convalidar o no los resultados aportados por la IA. Pero es obvio que el entrenador puede
recurrir a la IA para justificar y legitimar su decisión. Imagínese la situación del entrenador
al elegir a unos jugadores en lugar de otros. Si la IA confirma su elección no hay problema,
porque precisamente aquella servirá para justificar su decisión frente al deportista perjudi-
cado, al club o frente a los padres del jugador afectado. En este supuesto, estos perderán
legitimidad para criticar la decisión adoptada por el entrenador.
Pero en el supuesto contrario, en el que el entrenador opte por una decisión opuesta a lo
sugerido por la IA, la transparencia de los datos y el permitir su acceso a los propios jugadores,
al club o a los padres abre la puerta a su descrédito, dado que, entonces, aquellos tendrán una
base muy sólida para cuestionar sus decisiones. Es más, también eso puede ser utilizado para
el club para despedir al entrenador en los casos en que la situación del equipo sea crítica.
79
J. L. Pérez Triviño, «Los límites epistémicos del VAR», en Revista Aranzadi de Entretenimiento y
Deporte, núm. 72 (2021).
80
C. Gottschalk, S. Tewes y B. Niestroj, «The Innovation of Refereeing in Football through AI», cit.
62
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
cial en el hockey hierba porque se consideró que mejoraba las prestaciones de los jugadores
al golpear la bola, pero no en el fútbol ya que el balón para ser golpeado y manejado por
los jugadores requiere estar unos centímetros por encima de la superficie. En todos estos
supuestos las autoridades deportivas han tenido que evaluar la justicia de introducir o no
esas mejoras tecnológicas, tomando en consideración criterios como el grado de incremento
del rendimiento deportivo, la posibilidad de que hubiera daños, el respeto por los talentos
naturales, el acceso igualitario o universal de todos los deportistas a dichas mejoras, etc. Estas
mismas evaluaciones se presentan con la IA.
Como se ha examinado en el apartado anterior, el uso de la IA aplicada al deporte levanta
dudas en tanto suponen ayudas externas al propio atleta y de alguna manera pervierten la
igualdad que debiera regir la competición deportiva. La IA en el deporte no está al alcance
de todos los deportistas o clubes, lo cual genera que se produzca una palpable desigualdad.
Resulta obvio que un equipo de fútbol que facilite a sus jugadores lesionados los más eficaces
tratamientos médicos o que pueda sacar ventaja del Big Data y la IA estará en una posición
ventajosa respecto a los deportistas y clubes que no puedan recurrir a ellos. Y dado que los
efectos sobre los resultados deportivos pueden ser cada vez mayores y más decisivos, parece
necesario abrir un debate acerca de regular el uso de la IA en el deporte, y eventualmente,
establecer medidas que garanticen un «Fair Play tecnológico»81.
Colocados pues en este escenario de mejoras tecnológicas, y en concreto de la IA, dentro
del promedio humano, hay dos posiciones que podrían centrar el debate: a) prohibición total;
b) permisivismo. Sin embargo, creo que hay espacio para una tercera posición que es la que
trataré de defender, aquella que permita la introducción de la IA en condiciones de igualdad
para los competidores.
La posición que defiende el prohibicionismo total de este tipo de mejoras es —aparte de
otros problemas relativos a la caracterización del cuerpo o del rendimiento deportivo— rela-
tivamente débil dado que su aplicación supondría invalidar las otras mejoras ya introducidas
a lo largo de la historia del deporte. Sería bastante extraño prohibir ahora el uso de la fibra
de carbono en la fabricación de pértigas, raquetas o sticks.
En sentido opuesto, el laissez-faire de la segunda opción postula que debe permitirse el
acceso libre a estas mejoras, sin restricciones de ningún tipo incluso cuando los rendimien-
tos que ofrezcan tales dispositivos sean de gran calado. Sin embargo, este posicionamiento
teórico debe enfrentar a una objeción principal. Tal y como se ha mencionado anteriormente,
el acceso a tales mejoras —en especial, las de extensión transhumana, aunque solo fuese
temporalmente— solo estarían al alcance de los atletas y clubes ricos, y dado que aquellas
podrían suministrar ventajas competitivas muy sobresalientes, se aumentaría la desigualdad
a niveles que pondrían en cuestión la propia prueba deportiva. En consecuencia, puede per-
judicar notablemente a los deportistas peor posicionados que sufrirían injustas limitaciones
de oportunidades.
Frente a estas dos concepciones extremas y opuestas, creo que cabe defender una tercera
opción intermedia que respeta la primacía del talento natural en el deporte y, a la vez garantiza
81
J. L. Pérez Triviño, «El deporte en una sociedad transhumanista y la necesidad de un fair play
tecnológico», cit.
Carrio propone varios principios para la regulación de la IA en el deporte, pero entiendo que se
aplican indistintamente al deporte en sentido amplio y estricto Cfr. A. Carrio, «Algunas considera-
ciones éticas sobre la aplicación de la inteligencia artificial en el deporte», cit.
63
José Luis Pérez Triviño
82
En este sentido, Loland distingue entre varias concepciones respecto a la tolerancia de la tecnología
en el deporte: a) la no teoría; b) la teoría delgada y, c) la teoría densa. La «no teoría» vendría a
sostener la misma posición que la visón del laissez faire. Es, por tanto, una teoría «externa» o «ins-
trumental», porque acepta «cualquier tipo de tecnología deportiva siempre que sirva para alcanzar los
objetivos externos deseados», como el prestigio y las ganancias. Por su lado, la «teoría delgada» es la
teoría de la «igualdad» con la actitud positiva para adquirir igualdad de oportunidades y condiciones
objetivas y óptimas para todos los participantes en lo que respecta a probar los límites deportivos
humanos. Por lo tanto, de acuerdo con la teoría delgada, todo avance tecnológico es aceptable si
está disponible para todos los competidores involucrados en términos y condiciones supuestamente
iguales. Como se acaba de exponer esta sería la concepción que me parece más ajustada.
83
S. Loland, «Technology in Sport: Three Ideal-Typical Views and Their Implications», en The Ethics
of Sports Technologies and Human Enhancement, ed. de T. H. Murray y V. T. Chuan, Routledge,
Londres, vol. 13 (2017), p. 167.
64
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
84
M. Škerbic, «Internal Values of Sport and Bio-Technologized Sport», en The Impact of Biotechno-
logy: A New Paradigm in Sport?, ed. de J. L. Pérez Triviño, F. J. López Frías y A. Carrio, Philoso-
phies, 2020, p. 6.
85
¿Cómo dar cuenta de la aparición y aceptación social de la cirugía estética, del bótox o de las
prótesis que prometen en poco tiempo mejorar algunas funciones y órganos del propio cuerpo?
86
T. Magdalinski, Sport, technology and the body: the nature of performance, cit., p.22).
87
Por cierto, las aplicaciones de visión computerizada ya se están utilizando en el automovilismo.
Así lo hace Nascar a través de Argo AI/Ford Motor quienes han usado el «deep learning» para
diseñar vehículos auto dirigidos para mejorar las medidas de seguridad. Cfr. K. Senaar, «Artificial
Intelligence in Sports», cit.
65
José Luis Pérez Triviño
88
M. Škerbic, «Internal Values of Sport and Bio-Technologized Sport», cit., p. 6.
89
S. Loland, «The vulnerability thesis and the use of bio-medical technology in sport», en Genetic
technology and sport: ethical questions, ed. de C. Tamburrini y T. Tänssjö, Routledge, Londres,
2005.
90
M. Škerbic, «Internal Values of Sport and Bio-Technologized Sport», cit., p. 8.
66
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
91
J. L. Pérez Triviño, «El deporte en una sociedad transhumanista y la necesidad de un fair play
tecnológico», cit.
92
El deporte para discapacitados está organizado internacionalmente por una serie de federaciones
deportivas que estructuran las competiciones para grupos específicos de discapacidades. A los efectos
que más interesan aquí, los deportes para discapacitados se organizaron originalmente en categorías
tomando en consideración dos razones. En primer lugar, se establecieron categorías para fomentar la
participación en el deporte de las personas con discapacidad con el objetivo de incluir a las personas
con discapacidad en el deporte y en la sociedad en general. En segundo lugar, las categorías han
evolucionado con el fin establecer una competencia justa entre participantes de diferentes capacida-
des funcionales. Cfr. C. Jones y P. D. Howe, «The Conceptual Boundariesof Sport for the Disabled:
Classification and Athletic Performance», en Journal of the Philosophy of Sport, núm. 32 (2005).
93
C. Jones y P. D. Howe, «The Conceptual Boundariesof Sport for the Disabled: Classification and
Athletic Performance», cit.
67
José Luis Pérez Triviño
Es obvio que entre los atletas discapacitados y los que asumen libremente el uso de alguna
tecnología mejoradora existe una diferencia fundamental. Los primeros padecen una disca-
pacidad no elegida —fruto de la lotería genética, de un accidente o enfermedad— mientras
que los segundos deciden deliberadamente usar una tecnología mejoradora. Estos eligen
autónomamente incorporar las ventajas que suministra el dispositivo tecnológico. Pero esta
diferencia no es relevante respecto de la tarea principal de clasificar a los atletas en una u
otra categoría según criterios que respeten los principios del fair play tecnológico que, en
resumidas cuentas, se expresa en los principios antes mencionados: seguridad, equidad y
primacia de los talentos humanos.
VII. Conclusión
En este trabajo he tratado de analizar las transformaciones que operará la IA sobre el
deporte tal y cómo lo conocemos en la actualidad. Para ello, he comenzado con el impacto del
Big Data en el deporte como tecnología precedente de la IA. A continuación he introducido
ideas generales respecto de la IA, —en qué consiste y cuáles son los riesgos generales que
presenta para los derechos humanos y para los intereses generales de la sociedad— he distin-
guido entre su impacto en el deporte en sentido amplio (aficionados, medicina, periodismo,
contratación, etc) y en sentido estricto, prestando especial atención a este último, en el que
he incluido a los deportistas, los entrenadores y los árbitros. Respecto al deporte en sentido
amplio, los riesgos de la IA no son esencialmente distintos a los que se presentan en otros
ámbitos (medicina, transporte, etc.): autonomía, transparencia, cumplimiento de la normativa
y cuestiones de atribución de responsabilidad, privacidad y fuga de datos, ciberseguridad,
dependencias de terceros, gestión de riesgos estratégicos y operativos.
En lo que respecta al deporte en sentido estricto he apuntado diversos problemas que
podría causar la aplicación de la IA: a) la pérdida de autonomía; b) la posible desigualdad entre
los deportistas; c) la pérdida del elemento humano de la práctica deportiva; d) la disrupción
en la comparación de méritos en las modalidades deportivas; e) la pérdida de emoción de la
competición deportiva. Problemas a los que he añadido la afectación a la autonomía de los
entrenadores y la falibilidad.
Como conclusión he señalado que la IA puede ser aceptada en el deporte en la medida
que los incrementos en el rendimiento deportivo sean de escala humana. Pero en todo caso,
deberán establecerse medidas para garantizar el respeto a la primacía de los talentos natu-
rales en el logro deportivo y la igualdad entre competidores y para ello, tras discutir otras
propuestas más exigentes que reclaman la adaptación de la IA a la excelencia del deporte,
he sugerido asumir los criterios que rigen en el deporte paralímpico: igualdad, seguridad y
respeto por el talento natural.
En cualquier caso, es inevitable que las mejoras tecnológicas se vayan incorporando al
deporte, lo cual no quiere decir que cualquiera de ellas se deba adoptar irrestrictamente. Habrá
que adoptar el principio de precaución para garantiar que se adopten criterios objetivos que
honren principalmente la autoría humana en el logro deportivo y que los deportistas tengan
un acceso universal a esos dispositivos para así también consagrar la igualdad y seguridad
en las competiciones. Y para ello, puede ser un referente lo que ya se viene realizando en el
deporte paralímpico donde surgen problemas parecidos debido al frecuente uso de prótesis
e implantes.
68
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
VIII. Bibliografía
Asís, R. de: «Inteligencia artificial y derechos humanos», en Materiales de Filosofía del
Derecho, núm. 4 (2020).
Barlow, A. y Sriskandarajah, S.: «Artificial Intelligence. Application to the Sports Indus-
try», en www.pwc.com.au (2019).
Brand, R., Plessner, H. y Schweizer, G.: «Conceptual Considerations about the Deci-
sion-Making Training Method for Expert Soccer Referees», en Perspectives on Cognition
and Action in Sport, ed. de D. Araujo, H. Ripoll y M. Raab, Nova Science, 2009.
Carrio, A.: «Algunas consideraciones éticas sobre la aplicación de la inteligencia artificial
en el deporte», en Citius, Altius, Fortius, vol. 13, núm. 2 (2020).
—: «La igualdad en el deporte», en Deporte, Derecho, Filosofía, ed. de J. L. Pérez Triviño
y A. Carrio, Fontamara, Mexico D.F., 2021.
Carr, J. y Hersey, M.: «Is there trouble on the horizon for algorithms in sport?», en Law
in Sport, 17 de septiembre de 2020.
Coeckelbergh, M.: AI Ethics, The MIT Press, Cambridge, 2020.
Fierens, M. y De Bruyne, J.: «Artificial Intelligence in sports. The legal and ethical issues
at play», en Law in Sport, 21 de agosto de 2020. URL: https://www.lawinsport.com/
topics/item/artificial-intelligence-in-sports-the-legal-and-ethical-issues-at-play.
García San José, D.: «Implicaciones jurídicas y bioéticas de la Inteligencia Artificial. Espe-
cial consideración al marco jurídico normativo internacional», en Cuadernos de Derecho
Transnacional, vol. 3, núm. 1 (2021).
García-Prieto, N.: «¿Qué es un robot?», en Barrio Andrés, M., Derecho de los robots,
Wolter-Kluwers, Madrid, 2019.
Gottschalk, C., Tewes, S. y Niestroj, B.: «The Innovation of Refereeing in Football
through AI», en International Journal of Innovation and Economic Development, vol.
6., núm. 2 (2020).
Hilbert, M. y López, P.: «How to measure the world’s technological capacity to communi-
cate, store and compute information. Part I: Results and Scope», en International Journal
of Communication, núm. 6 (2012).
Ignacio, J.: «Inteligencia artificial (y Administración Pública)»,en Eunomía. Revista en Cul-
tura de la Legalidad, núm. 20 (2021).
Jones, C. y Howe, P. D.: «The Conceptual Boundariesof Sport for the Disabled: Classifica-
tion and Athletic Performance», en Journal of the Philosophy of Sport, núm. 32 (2005).
Jones, M. V., Paull, G. C. y Erskine, J.: «The impact of a team’s aggressive reputation
on the decisions of association football referees», en Journal of Sports Sciences, núm.
20 (2002).
Jones, C. y Howe, P. D.: «The Conceptual Boundariesof Sport for the Disabled: Classifica-
tion and Athletic Performance», en Journal of the Philosophy of Sport, núm. 32 (2005).
69
José Luis Pérez Triviño
Joshi, N.: «Here’s How AI Will C,hange The World Of Sports!», en Forbes.com, 15 de marzo
de 2019; URL: https://www.forbes.com/sites/cognitiveworld/2019/03/15/ heres-how-ai-
will-change-the-world-of— sports/#4acd4e64556b, 2020.
Kees Mons, J. : «10 ways how Artificial Intelligence will impact sports in a big way», en
Sport Tomorrow, https://sporttomorrow.com/how-ai-is-impacting-the-world-of-sports/.
Lakuyte, M.: «Disruptive Technologies and the Sport Ecosystem: A Few Ethical Questions»,
en The Impact of Biotechnology: A New Paradigm in Sport?, ed. de J. L. Pérez Triviño,
F. J. López Frías y A. Carrio, Philosophies, 2020.
Le Claire, J. M. : Disability in the global sport arena: A sporting chance, Routledge,
Londres, 2012.
Loland, S.: Fair Play in Sports, Routledge, Londres, 2002.
—: «The vulnerability thesis and the use of bio-medical technology in sport», en Genetic
technology and sport: ethical questions, ed. de C. Tamburrini y T. Tänssjö, Routledge,
Londres, 2005.
—: «Technology in Sport: Three Ideal-Typical Views and Their Implications», en The Ethics
of Sports Technologies and Human Enhancement, ed. de T. H. Murray y V. T. Chuan,
Routledge, Londres, vol. 13 (2017).
Lopez Frias, F. J. y Pérez Triviño, J. L.: «Will robots ever play sports?», en Sport, Ethics
and Philosophy, núm. 10-1 (2016).
López Nicolás, J. M.: La ciencia de los campeones, Barcelona, Planeta, 2021.
López Nieto, A. J.: «Yo habría limitado e VAR a lo que no es interpretable», en Iusport,
18 de agosto de 2021. URL: https://iusport.com/art/73969/lopez-nieto-yo-habria-
limitado-el-var-a-lo-que-no-es-interpretable.
Magdalinski, T.: Sport, technology and the body: the nature of performance, Routledge,
Londres, 2016.
Messner, C. y Schmid, B.: «Über die Schwierigkeit, unparteiische Entscheidungen zu fällen:
Schiedsrichter bevorzugen Fußballteams ihrer Kultur», en Zeitschrift für Sozialpsycho-
logie, núm. 38 (2007).
Morgan, W. J.: «Broad Internalism, Deep Conventions, Moral Entrepreneurs, and Sport»,
en Journal of the Philosophy of Sport, núm. 39 (2012).
—: «The normativity of sport: A historicist take on broad internalism», en Journal of the
Philosophy of Sport, núm. 43 (2016).
Nevill, A., Balmer, N. y Williams, A.: «The Influence of Crowd Noise and Experience
upon Refereeing Decisions in Football», en Psychology of Sport and Exercise, núm.
3-4 (2002).
O’Neil, C.: Armas de destrucción matemática: Cómo el Big Data aumenta la desigualdad
y amenaza la democracia, Capitán Swing, Madrid, 2018.
Pérez Triviño, J. L.: «El deporte en una sociedad transhumanista y la necesidad de un fair
play tecnológico», en Materiales para la historia del deporte, núm. 19 (2019).
70
La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción
71
View publication stats