Parte general del derecho privado
Te invito a recorrer las bases del derecho privado, ya que constituye el punto de
partida de las materias codificadas de la carrera de Abogacía en la rama del derecho
privado, es decir, tanto del derecho civil como del derecho comercial.
El derecho privado civil constituye la rama principal de la que se desprenden las
demás disciplinas del derecho privado en general. Es por ello que desarrollaremos las
nociones introductorias, estableciendo la diferenciación entre el derecho público y el
derecho privado, y una vez delimitada dicha distinción, procederemos al estudio del
proceso de codificación, su evolución histórica, la unificación legislativa y el método del
Código Civil y Comercial.
El derecho privado
Noción
El derecho, en su aspecto objetivo, es el conjunto de normas o reglas de conducta
impuestas por el Estado con carácter obligatorio, que prevén o describen
comportamientos humanos, e imponen deberes y reconocen facultades con miras a
crear un orden social justo.
El derecho se divide en “ramas”, como comúnmente se las denomina, para su mejor
estudio e interpretación. No son independientes, sino que se interrelacionan. Ello es
así debido a las exigencias científicas y la división del trabajo, ya que es imposible
abordar el estudio de todo el derecho como una totalidad.
Esta división en múltiples ramas (Torré, 2011) responde al carácter de las relaciones
sociales regidas por esas normas y su contenido. No podemos olvidar que el derecho,
al regir conductas humanas intersubjetivas, se transforma a diario, y van surgiendo
nuevas formas de relaciones, que crean nuevas disciplinas o nuevas ramas.
Sin embargo, de abordar el estudio de cada una de estas ramas del derecho, es válido
tener en cuenta lo que nos dice Torré:
… conviene advertir que no es posible establecer límites precisos y tajantes
entre las diversas ramas jurídicas, puesto que, en realidad, hay una zona
común en las fronteras, que abarca elementos integrantes de ambos campos
limítrofes y que será más o menos amplia, según las ramas de que se trate.
(2011, p. 435)
Para su mejor conocimiento y aplicación, el derecho objetivo positivo se clasifica en
dos grandes ramas: Clasificación del derecho objetivo positivo
Son muchas las teorías que han propuesto fundamentar diferentes criterios de
clasificación para estas dos ramas, y la idea no es profundizar en esos criterios, sino
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básicamente distinguir estas ramas conforme al sujeto que interviene en la relación,
que es el criterio más usado.
Entonces:
Derecho público: Una norma es de derecho público cuando por lo menos uno de los
sujetos que interviene en la norma es el Estado como poder público.
Derecho privado: Una norma es de derecho privado cuando los sujetos mencionados
por la norma son los particulares, y aun el Estado cuando no actúa como poder público
(por ejemplo, un contrato en donde el Gobierno le compra un inmueble a un particular,
o un contrato de locación entre dos particulares).
Según esta teoría, para que la norma sea de derecho público, no es necesario que se
establezca una relación de subordinación entre un sujeto y el otro, aunque ello
usualmente suceda.
En general, se consideran ramas del derecho público los derechos constitucional,
administrativo, penal, financiero y procesal, y del derecho privado, los derechos civil,
comercial y laboral. Sin embargo, no es posible hacer una clasificación muy exacta, ya
que en todas estas ramas hay instituciones de uno y otro, y, hoy por hoy, existe
marcada tendencia al publicismo en las instituciones del derecho privado.
El hecho de que el derecho sea tan dinámico conduce, además, al surgimiento de
nuevas disciplinas, que se van posicionando en el mundo del derecho, como lo es el
derecho a la salud, el derecho de las tecnologías, el derecho deportivo, entre otras.
¿Es posible, entonces, el surgimiento de nuevas ramas del derecho?
Para poder dar respuesta al interrogante planteado, te invito a leer el siguiente artículo,
el cual plantea el interrogante respecto de diferentes disciplinas jurídicas de la
actualidad que se van posicionando como ramas del derecho, como es el caso del
derecho a la moda. ¿Se la puede considerar a esta última una nueva rama del
derecho?
Derecho de la moda rama del derecho.pdf
Ahora bien, una vez identificada la existencia de diferentes ramas del derecho, nos
focalizaremos en el estudio del derecho privado.
El derecho privado se divide en dos partes: una parte general y otra especial. En la
parte general se estudian los elementos esenciales y comunes a toda clase de
relaciones jurídicas: sujetos, objeto y causa. En la parte especial se estudiará lo
siguiente: el derecho de familia, los derechos personales, es decir, derecho de las
obligaciones, de los contratos y de la responsabilidad civil, derechos reales, derecho
de las sucesiones.
Rivera y Crovi definen al derecho civil de la siguiente manera:
… una rama del derecho privado que se ocupa del hombre como sujeto del
derecho sin distinción de calidades accidentales, y de las relaciones jurídicas
patrimoniales y familiares que lo tienen como sujeto, regulando las instituciones
básicas y sirviendo por lo tanto como punto de conexión de las demás ramas
del derecho privado. (2016, p. 48)
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El derecho civil durante muchos años ha sido el derecho madre del cual se han ido
disgregando las restantes disciplinas del derecho privado.
Evolución histórica
Durante los últimos años existió una fuerte tendencia a la unificación del derecho civil
con el derecho comercial, por compartir problemáticas que caían bajo la regulación de
ambas.
Lo que se pretendía era edificar las bases de un derecho privado patrimonial, que
englobara tanto al derecho civil patrimonial como al derecho comercial, sobre
parámetros más amplios, propios de un derecho común. Esto quiere decir que antes
de la sanción del Código Civil y Comercial1 era nítida la separación entre ambas ramas
del derecho privado.
[1] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Contenido actual
Ahora bien, ese panorama se vio modificado sustancialmente con la sanción del
Código Civil y Comercial2, que unifica finalmente el derecho civil con el derecho
comercial en un solo cuerpo normativo, aunque esta unificación es parcial, pues
muchos microsistemas legislativos subsisten, en particular en el área del derecho
comercial, como son los casos de la Ley de Sociedades3, la Ley de Seguros4, la Ley
de Concursos5, entre otras.
[2] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
[3] Ley 19550. Ley de Sociedades Comerciales. (1984). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2SbM1bp
[4] Ley 20091. Ley de Entidades de Seguros y su control. (1974). Poder Ejecutivo Nacional.
Recuperado de https://bit.ly/2XrmuOj
[5] Ley 24522. Concursos y Quiebras. (1995). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de https://bit.ly/30xmKMO
Al respecto, Rivera y Crovi resaltan lo siguiente:
… existe una clara tendencia hacia la formulación de un derecho privado
patrimonial común, que tanto rige para las relaciones patrimoniales
comúnmente calificada como civiles, cuanto tanto para las relaciones
generalmente llamadas mercantiles. Es decir el derecho de las obligaciones, de
los contratos, y de los derechos reales es básicamente un derecho común.
Constitucionalización
Desde su sanción, hemos escuchado que el nuevo Código Civil y Comercial asienta
sus bases sobre la constitucionalización del derecho privado. Ricardo Lorenzetti,
presidente de la comisión redactora, afirmó en aquella oportunidad que “por primera
vez hay una conexión entre la Constitución y el derecho privado, basada en los
aportes de la doctrina y jurisprudencia” (2018).
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¿A qué se refería Lorenzetti específicamente con “constitucionalización de
derecho privado”?
Para poder adentrarnos en esta temática, te invito a que leas una entrevista realizada
a una jurista prestigiosa de nuestro país, la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci.
Para acceder al artículo, hacer clic aquí.
Entonces, podemos afirmar que los fundamentos de tal proceso de
constitucionalización pueden hallarse en el Anteproyecto del nuevo Código Civil,
expuesto por la Comisión Redactora, el cual manifiesta sobre el referido proceso de
constitucionalización del derecho privado, que expresa lo siguiente:
La mayoría de los Códigos existentes se basan en una división tajante entre el
derecho público y privado. En nuestro anteproyecto, en cambio, tomamos muy
en cuenta los tratados en general, en particular los de derechos humanos, y los
derechos reconocidos en todo el bloque de constitucionalidad. En este aspecto
innova profundamente al receptar la constitucionalización del derecho privado,
y establece una comunidad de principios entre la Constitución, el derecho
público y el derecho privado, ampliamente reclamada por la mayoría de la
doctrina jurídica argentina6.
Es por esto que el nuevo paradigma que plantea el texto del Código Civil y Comercial
se fundamenta en el art. 1°, que dispone en el párrafo 1° lo siguiente: “los casos que
este Código rige deben ser resueltos según las leyes que resulten aplicables,
conforme con la Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos en lo que
la República sea parte”7.
[7] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El Código Civil y Comercial toma, entonces, muy en cuenta los tratados en general, en
particular, los de Derechos Humanos y los derechos reconocidos en todo el bloque de
constitucionalidad. Es decir, que se produce “la constitucionalización del derecho
privado”, y se establece una comunidad de principios entre la Constitución, el derecho
público y el derecho privado.
Así se ve claramente, por ejemplo, en la protección de la persona humana a través de
los derechos fundamentales, los derechos de incidencia colectiva, la tutela del niño, de
las personas con capacidades diferentes, entre otros aspectos. En otras palabras,
“puede afirmarse que existe una reconstrucción de la coherencia del sistema de
derechos humanos con el derecho privado”8.
En su Código Civil y Comercial de la Nación Argentina Comentado, Ricardo Lorenzetti
expresa lo que se cita a continuación:
el bloque de constitucionalidad se manifiesta en todos los campos: la
protección de la persona humana a través de los derechos fundamentales, los
derechos de incidencia colectiva, la tutela del niño, de las personas con
capacidades diferentes, de la mujer, de los consumidores, de los bienes
ambientales y muchos otros aspectos. Puede afirmarse que existe una
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reconstrucción de la coherencia del sistema de Derechos Humanos con el
Derecho Privado. (2018, p. 30)
Principios generales del derecho privado
La Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci, en la entrevista sobre el Código Civil y
Comercial, que leímos previamente, destacaba la importancia del estudio de los
principios generales del derecho privado en las futuras generaciones de abogados,
pero ¿cuáles son esos principios?
Para conocer la respuesta, te invito a que leas este paper, donde se desarrollan los
principios fundantes de este Código Civil y Comercial (en adelante, CCyC).
El siguiente paper, publicado por el Dr. Juan Manuel Lezcano, resalta la relevancia del
tema de principios en el nuevo Código unificado, ya que constituye una de las
cuestiones centrales en el Título Preliminar del CCyC. Expone cada uno de los
principios destacando sus particularidades e importancia en el marco del nuevo
Código.
Los principios jurídicos en el nuevo Código Civil y Comercial.pdf
Por otro lado, Rivera y Crovi (2016) destacan la importancia del reconocimiento de los
principios de inviolabilidad de la persona, la dignidad personal, autonomía, igualdad,
libre crítica, como presupuestos fundantes de la convivencia en una sociedad
democrática y pluralista.
Los autores, además, destacan que “sobre tales principios se está construyendo el
derecho moderno actual y su fuente está en la Constitución Nacional” (Rivera y Crovi,
2016, p. 16).
Los Códigos: Código Civil de Vélez y Código Civil y Comercial
Tanto hemos hablado de la importancia del nuevo CCyC9 y sus principios fundantes,
pero no hubiéramos llegado hasta el actual de no haber sido por los antecedentes que
constituyeron su base.
[9] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Es por ello que resulta necesario hacer un breve repaso de los antecedentes.
Antecedentes
Tanto el Código Civil10 como el Código de Comercio11 –que regían con anterioridad al
sancionado mediante ley 26994, Código Civil y Comercial de la Nación– fueron
elaborados por Dalmacio Vélez Sarsfield.
[10] Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://bit.ly/37UUrK0
[11] Ley 2637. Código de Comercio. (1890). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/3d3uCuN
La primera iniciativa orgánica, orientada a promover la codificación de nuestro
derecho, la constituye el decreto de Urquiza, de fecha 24 de agosto de 1852. Por ese
decreto, se disponía la Constitución de una Comisión General Codificadora, dividida
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en cuatro secciones, cada una de las cuales estaba dedicada, respectivamente, al
derecho civil, al derecho comercial, al derecho penal y al derecho procesal.
Esta iniciativa se convierte en precepto constitucional: Constitución de 1853, art. 64
inc. 1112, y en la Constitución de 1860, art. 67 inc. 1113, donde se confiere facultad al
Congreso de la Nación para dictar los Códigos fundamentales.
[12] Art. 64. Constitución Nacional. (1853). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/3d4J4Tw
[13] Art. 67. Constitución Nacional. (1860). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/2ZzKIIQ
De tal modo, Urquiza nombra a Vélez Sarsfield, en setiembre de 1854, como miembro
redactor de la sección encargada de preparar el proyecto del Código Civil (Buteler
Cáceres, 2000).
Reseña histórica
Vélez Sarsfield prepara, junto con Eduardo de Acevedo, el proyecto de Código de
Comercio para la provincia de Buenos Aires, que entra en vigencia en 1859 y que, por
sanción del Congreso de la Nación de 1862, vino a convertirse en Código de Comercio
de la República Argentina. Así, el primer Código de derecho privado fue el Código de
Comercio14.
[14] Ley 2637. Código de Comercio. (1890). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/3d3uCuN
Bartolomé Mitre, por decreto de fecha 20 de octubre de 1864, encomienda a Vélez la
tarea de la preparación de un proyecto de Código Civil, quien se consagra
enteramente a dicha tarea, y finaliza la obra en 1869.
El Poder Ejecutivo remite el proyecto al Congreso de la Nación, el que resuelve
sancionarlo “a libro cerrado”, lo que fue un acierto, porque nunca se habría logrado la
sanción del Código si este hubiera sido sometido a una revisión integral por las dos
Cámaras del Congreso.
La Ley 340 es la que disponía la sanción del proyecto y, en su artículo primero
establecía que el Código Civil entraría a regir como Ley de la República a partir del
primero de enero de 187115. Este Código, con varias modificaciones, rigió hasta la
entrada en vigencia del Código Civil y Comercial sancionado por Ley 2699416 (Buteler
Cáceres, 2000).
[15] Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://bit.ly/37UUrK0
[16] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El Código Civil y Comercial
La unificación legislativa. Contenido
Tal como se ha señalado anteriormente, la sanción del Código Civil y Comercial ha
unificado el derecho civil y el derecho comercial y renovado la legislación de derecho
privado.
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La renovación de la legislación de derecho privado era necesaria. El Código
sancionado responde a criterios generalmente aceptados por la doctrina y
avalados muchas veces por la jurisprudencia ya imperante. La adecuación del
derecho civil y comercial al derecho supranacional de los derechos humanos y
-por supuesto- a la Constitución Nacional, como lo hace el Código nuevo es un
avance indiscutible. (Rivera y Medina, 2014, p. 47)
Fuentes
Para la elaboración del Código Civil y Comercial17 se han tenido en cuenta los
antecedentes más significativos del derecho comparado, la doctrina de los autores
nacionales y extranjeros con mayor prestigio académico, la opinión de los congresos
de juristas y los criterios de la jurisprudencia.
[17] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Se han utilizado los siguientes proyectos de reformas:
● El Anteproyecto de 1926, preparado por Juan Antonio Bibiloni.
● El Proyecto de 1936.
● El Anteproyecto de 1954, redactado bajo la dirección del Dr. Jorge
Joaquín Llambías.
● El Proyecto de Unificación de la Legislación Civil y Comercial,
proveniente de la Cámara de Diputados de la Nación en 1987 (Proyecto
1987).
● El Proyecto de 1993 de Unificación de la Legislación Civil y Comercial,
elaborado por la denominada Comisión Federal de la Cámara de
Diputados de la Nación (Proyecto 1993 CF).
● El Proyecto preparado por la Comisión creada por decreto del Poder
Ejecutivo Nacional 468/92 (Proyecto 1993 PEN).
● El Proyecto de 1998, preparado por la Comisión creada por decreto del
Poder Ejecutivo Nacional 685/95 (Proyecto 1998)18.
[18] Fundamentos del Anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación (2012). Congreso
de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3d2ebPw
Todo ello fue enriquecido por numerosos trabajos críticos de la doctrina y decisiones
jurisprudenciales que también se tuvieron en consideración para la elaboración del
Código Civil y Comercial.
Es importante destacar además que tras su sanción ha sufrido de reformas, tal como
la acaecida en junio del 2020 al sancionarse una nueva ley de alquileres que modifica
el Código Civil y Comercial de la Nación y establece nuevas reglas para los contratos
de locación.
Contenido
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Para comprender un poco más sobre el contenido y el alcance de la unificación
gestada en el nuevo Código, te invito a leer una publicación del Dr. Lorenzetti,
presidente de la comisión redactora del CCyC, donde destaca los principales temas
abordados y sus principales características y modificaciones. En esta publicación el
Dr. Lorenzetti hace una introducción sobre el CCyC para que el lector pueda
comprender los aspectos de técnica jurídica del nuevo Código.
Introducción al Código Civil y Comercial.pdf
Título Preliminar
La Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci en la entrevista sobre el Código Civil y Comercial
que leímos previamente destacaba la importancia de los principios del derecho privado
que precisamente se hallaban hasta en el Título Preliminar del Código. Cabe
preguntarnos, ¿qué contiene el Título Preliminar?
El Título Preliminar contiene las reglas generales de todo el sistema para que los
operadores jurídicos tengan guías para decidir en un sistema de fuentes complejo y
puedan, de esta manera, promover la seguridad jurídica y la apertura del sistema a
soluciones más justas.
El Título Preliminar distingue entre el derecho como sistema y la ley como fuente
principal, pero no única.
En el primer capítulo, denominado “Derecho”, se fijan reglas claras para la toma de
decisión. Así, en primer lugar, se dispone que los casos deben ser resueltos conforme
a un sistema de fuentes, y se destaca primeramente que deben resolverse de acuerdo
con la ley que resulte aplicable; de lo contrario, aparecerían sentencias arbitrarias por
no aplicar la ley o apartarse de ella sin declarar su inconstitucionalidad. También se
alude a la Constitución Nacional y aquellos tratados de los que el país forme parte, y
se regula el valor de los usos, prácticas y costumbres, los que refiere que son
vinculantes cuando las leyes o los interesados se refieren a ellos o en situaciones no
regladas legalmente, siempre que no sean contrarios al derecho19.
[19] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la
Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El art. 2° establece pautas de interpretación y señala que la ley debe ser interpretada
de acuerdo con la letra de la ley, sus fines, las leyes análogas, las disposiciones que
surgen de los tratados sobre derechos humanos y los principios y valores jurídicos,
todo de modo coherente con el ordenamiento20.
[20] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Finalmente, el último artículo de este capítulo regula la obligación de los jueces de
decidir razonablemente y de manera fundada, expresión que “se ajusta a lo que surge
de la doctrina de la arbitrariedad de sentencias. Esta disposición se aplica
extensivamente a todos los que deben decidir casos con obligación de fundarlos”21.
[21] Fundamentos del Anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación (2012).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3d2ebPw
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El segundo capítulo, denominado “Ley”, que comprende del artículo 4 al 8 inclusive,
estatuye en primer lugar la obligatoriedad de la ley y su vigencia. Luego dispone el
modo de contar los intervalos de derecho22.
[22] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El artículo 7, por su parte, prevé que, a partir de su entrada en vigencia, las leyes se
aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes23.
[23] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
En cuanto a los contratos en curso de ejecución, ellos deben ser juzgados por la vieja
ley, salvo que se trate de una relación de consumo y la nueva sea más favorable al
consumidor, en cuyo caso se aplicará esta última, pues el legislador la habrá
sancionado de acuerdo con lo que le parezca más razonable según los cambios
sociales o las prácticas negociales.
Por último, se regula el principio de la “inexcusabilidad de derecho”, es decir, que no
se puede alegar, como excusa de cumplimiento, la ignorancia de las leyes, salvo los
casos que determine el ordenamiento jurídico.
El capítulo tercero, “Ejercicio de los derechos”, tiene como destinatario principal a los
ciudadanos. Las cláusulas generales relativas a la buena fe, el abuso, el fraude, son
principios generales en todo el derecho privado, y es por ello que se incluyen en el
Título Preliminar24.
[24] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Así, en este capítulo se instituye la regla de que los derechos deben ser ejercidos de
acuerdo con el principio de buena fe, y los límites en su ejercicio son el abuso del
derecho, el orden público, el fraude a la ley y los derechos de incidencia colectiva (esto
será desarrollado en el punto 1.6, a cuya lectura remitimos).
Asimismo, se consagra la prohibición a la renuncia general de las leyes, la que es
plenamente justificable porque, de lo contrario, se afectaría la obligatoriedad de la ley.
Por último, el capítulo 4, “Derechos y bienes”, contiene una serie de pautas generales
que regulan la relación del sujeto y su patrimonio. Así, por un lado, se dispone que la
persona es titular de los derechos individuales sobre los bienes susceptibles de valor
económico que integran su patrimonio, y, por otro, se reconocen los siguientes
derechos: a) derechos sobre el cuerpo humano y sus partes; y b) derechos de
propiedad comunitaria de los pueblos originarios25.
[25] Título Preliminar. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Método
El método de las normas o de los códigos representa el ordenamiento sistemático de
las instituciones en el cuerpo normativo, con el fin de brindar coherencia, organicidad y
claridad. De hecho, la codificación es el último peldaño de la evolución legislativa.
Como operadores del derecho, debemos conocer el método del CCyC26, ya que nos
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facilitará la tarea diaria al momento de tener que encuadrar las situaciones jurídicas
que se nos presenten en los diversos institutos que el Código regula.
[26] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Te presento el siguiente caso práctico para que lo analices.
Susana Martínez, de 73 años de edad, ha iniciado una demanda ante el Juzgado de
Primera Instancia, a fin de solicitar se declare a su esposo, Juan Pérez, ausente con
presunción de fallecimiento. ¿Dónde se encuentran las normas que regulan la
ausencia con presunción de fallecimiento?
Para poder saberlo, tendremos que primero conocer el método de nuestro CCyC, y,
así, dar respuesta al interrogante.
Te invito, entonces, a tomar tu CCyC (en versión digital o en versión papel) y a que
repasemos juntos el método.
El Código Civil y Comercial contiene un Título Preliminar y luego una Parte General
para todo el Código, así como partes generales para las diversas instituciones que
regula27.
[27] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El Título Preliminar incluye las definiciones sobre las fuentes del derecho y las reglas
de interpretación y establece pautas para el ejercicio de los derechos con cláusulas
generales relativas a la buena fe, abuso del derecho, fraude a la ley.
Luego, el Libro Primero es la Parte General para todo el Código, en el que se regulan
los institutos de esta asignatura, es decir lo atinente a persona, capacidad e
incapacidad, derechos y actos personalísimos, atributos de la persona, persona
jurídica, bienes, derechos de incidencia colectiva, vivienda, hechos y actos jurídicos,
vicios de los actos jurídicos, ineficacia y nulidad.
El Libro Segundo reglamenta las relaciones de familia; el Libro Tercero, los derechos
personales; el Cuarto, los derechos reales; el Quinto, la transmisión de derechos por
causa de muerte; y el Sexto está integrado por disposiciones comunes a los derechos
reales y personales.
Por otro lado, el Código no contiene notas, y se ha tratado de incluir solo aquellas
definiciones que tienen efecto normativo y no meramente didáctico, en consonancia
con la opinión de Vélez Sarsfield, primer codificador, expresada en la nota al artículo
495 del Código Civil.
¿Has podido resolver el interrogante? ¿Dónde se encuentra regulada la ausencia
con presunción de fallecimiento?
En el Libro Primero de la Parte general, Título 1, capítulo 7 donde se desarrolla la
regulación jurídica del instituto ausencia con presunción de fallecimiento, desde el art.
85 hasta el art. 92.
Veamos otro caso práctico:
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Micaela, de 13 años de edad, quiere viajar a Europa con sus amigas del club a un
campeonato de hockey que se realiza en Alemania en la ciudad de Mannheim.
¿Dónde se encuentran las normas que regulan la capacidad?
Para responder el interrogante, una vez más vamos a tener que consultar el método
del Código.
A continuación, te ofrezco una pequeña ayuda:
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¿Has podido encuadrar el caso práctico en el método?
Si es así, ¡enhorabuena! Puede que no sea sencillo las primeras veces, y todo
requiere de práctica. Esta es una tarea que deberás realizar a diario cuando tengas un
cliente en tu estudio jurídico. Siempre tendremos que encuadrar el problema jurídico
planteado y repasar la normativa para poder dar nuestro asesoramiento.
Ahora te invito a realizar una actividad de repaso.
José es de San Martín de los Andes, Neuquén, pero se encuentra viviendo en
la ciudad de Córdoba, ya que pretende estudiar la carrera de abogacía. Para
ello, deberá alquilar un departamento y solicitar asesoramiento para redactar
un contrato de locación. ¿Dónde se encuentran las normas que regulan el
contrato?
Las normas que regulan el problema planteado se encuentran en el Libro
Tercero de Derechos personales, en el título II.
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● Esto es verdadero porque se encuentra en el Libro Tercero de los
Derechos Personales, en el Título II donde se regulan los contratos en
general.
● Esto es falso, porque, si bien la regulación se encuentra en el Libro
Tercero de los Derechos personales, el Contrato de Locación se trata
de un contrato particular y se encuentra regulado en el título IV.
Consejos para utilizar el Código Civil y Comercial
A continuación, te dejo algunos consejos para la utilización del Código28, que te van a
servir una vez recibido de la carrera, a lo largo de tu vida profesional.
[28] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
● Tener a mano siempre el índice del Código Civil y Comercial de la Nación a los
fines de ubicarse rápidamente en los institutos del Código.
● Señalizar la división del Código en libros a los fines de esquematizar la
organización de sus artículos.
● Ubicar los conceptos teóricos en los libros del Código Civil y Comercial de la
Nación.
● Apuntar y relacionar los fallos y conceptos desarrollados en la jurisprudencia
que se vaya conociendo con la ubicación en el Código en función de la
interpretación que se hace de la normativa.
● Pensar siempre en la relación y fuente de los institutos que se vayan
aprendiendo del Código con la normativa supralegal y convencional en función
del proceso de convencionalización a la cual se adecuó el derecho privado.
Dentro de todos los códigos que vas a encontrar a largo de tu carrera, el Código Civil y
Comercial29 es el que probablemente más utilizarás, de hecho, lo consultarás a lo largo
de toda tu carrera. Sin embargo, no será la única ley o código con el que deberás
trabajar, por lo que es de suma importancia conocer cómo buscar legislación, como
así también jurisprudencia.
[29] Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Aprendamos juntos...
¿Cómo buscar legislación?
En primer lugar, es importante saber cómo buscar una ley.
Pongamos por ejemplo a José, el estudiante de Abogacía que había alquilado un
departamento en Córdoba. Ha comenzado las clases y en su primer día de cursado le
dicen que debe buscar la Ley 26743 de Identidad de Género para resolver un caso
práctico. ¿Cómo lo hará? La tarea es sencilla. Contamos con buscadores gratuitos de
sitios web oficiales que nos permiten acceder a dicha normativa.
Página 14 | 165
Veamos algunos ejemplos de buscadores.
Existe una página oficial que contiene toda la legislación argentina
vigente: https://www.argentina.gob.ar/normativa
Página web oficial Argentina.gob.ar
Juan podrá buscar la Ley 26743 de Identidad de Género y otras leyes como también
cualquier tipo de normas: decretos, reglamentos, decretos leyes, etcétera. Se puede o
bien buscar una norma con palabras clave, o bien ingresando directamente el número
de la norma.
Si, por ejemplo, haces clic en el ícono “Búsqueda simple”, podrás acceder a una
pantalla desde donde se te permitirá buscar la norma que necesites, según diferentes
criterios de búsqueda, tal como se muestra en la siguiente imagen:
Búsqueda de leyes en Argentina.gob.ar
Para iniciar la búsqueda, deberás ingresar el “Tipo de norma” y el “Número” o “Año”.
Por ejemplo, Juan busca la ley 26994 (Código Civil y Comercial):
Búsqueda por tipo de norma en Argentina.gob.ar
Página 15 | 165
Al hacer clic sobre la norma, tendrás dos opciones:
● “Texto completo de la norma”
● “Texto actualizado de la norma”
Lo más importante es que deberás dirigirte entre todas las opciones posibles a la de
"Texto actualizado de la norma", ya que allí se encuentra lo vigente.
Al abrir la norma, encontrarás el índice del CCCN, lo cual te permitirá ubicarte
rápidamente en los distintos libros en que se divide la norma, con sus respectivos
títulos y artículos.
Tal como aparece en la pantalla, puede verse en la misma página la metodología
principal de este Código, el cual comienza con su Título Preliminar, luego están sus
diferentes materias divididas en los diferentes libros que, a grandes rasgos, vemos que
se subdividen en títulos y capítulos.
También tenemos otros sitios web, que usarás a diario, como los siguientes:
● Infoleg
Link: http://www.infoleg.gob.ar/
Infoleg es una base de datos que recopila leyes nacionales y actos administrativos de
alcance general del Poder Ejecutivo nacional, y donde se pueden realizar diferentes
tipos de búsqueda según los criterios que se muestran en la siguiente imagen.
Página 16 | 165
¿Cómo buscamos una jurisprudencia?
La jurisprudencia, como sabemos, representa la labor de los jueces en el dictado de
su sentencia. Es aquí donde estos sientan doctrina al momento de decidir los casos
concretos que se les presentan, y, además, interpretan o aplican normas. Asimismo, la
falta de la jurisprudencia fija criterios y decide según la sana crítica racional.
Entonces, si a Juan el profesor le solicita que busque jurisprudencia sobre cambio de
nombre de las personas, ¿cómo lo hará?
Existen bases de datos donde se publica jurisprudencia. Este es el caso del Centro de
Información Judicial, Infojus, entre otras.
Veamos unos ejemplos.
● Centro de Información Judicial
Link: http://www.cij.gov.ar
El Centro de Información Judicial (CIJ) es la principal agencia de noticias del Poder
Judicial de la Nación. En su página web se publican noticias de actualidad del ámbito
jurídico-legal nacional, así como también decisiones judiciales de trascendencia.
Además, el CIJ cuenta con dos bases de consulta de jurisprudencia, ambas de
carácter público y gratuito.
En la pestaña principal de inicio, podrás visualizar, como se muestra en la imagen, los
criterios, ya sea para buscar sentencias, acordadas de la Corte Suprema, resoluciones
de la Corte Suprema, entre otras opciones.
Página web del Centro de Información Judicial
Página 17 | 165
Si hacemos clic en “Búsqueda de sentencias”, podremos ver los criterios de búsqueda
de esta, tales como “Jurisdicción”, “Tribunal”, “Carátula del expediente”, “Fecha de la
sentencia”, entre otros, tal como nos muestra la siguiente imagen.
Centro de Información Judicial. Búsqueda de sentencias
● Infojus
Link: http://www.infojus.gov.ar
Esta página web funciona en el marco del Sistema Argentino de Información Jurídica,
perteneciente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Presidencia de la
Nación.
Además de legislación y doctrina, posee una base de consulta de jurisprudencia de
carácter totalmente público y gratuito. Asimismo, Infojus brinda información acerca de
noticias jurídicas destacadas y permite suscribirse a un boletín de novedades.
La base de consulta de sentencias de Infojus exige necesariamente elegir una opción
de varias que se presentan en la pestaña “Jurisprudencia” de su portada, de acuerdo
con una clasificación de los órganos de los cuales emanan las resoluciones, o bien
según la materia.
Página web de Infojus
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● Poder Judicial de la Nación
Link: http://jurisprudencia.pjn.gov.ar/documentos/jurisp/index.jsp
Esta página de consulta de jurisprudencia cuenta con una base de datos pública y
gratuita, en la cual se pueden consultar únicamente sumarios de diversas cámaras
nacionales y federales de apelaciones.
Página web del Poder Judicial de la Nación
Luego de seleccionar una de las bases se desplegará la pantalla de Búsqueda por
Campos.
Página web Poder Judicial de la Nación. Búsqueda por campos
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● Corte Suprema de Justicia de la Nación
Link: https://sj.csjn.gov.ar/sj/
La página oficial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación cuenta con una sección
específica destinada a la búsqueda de jurisprudencia, en la que únicamente se
publican decisiones emanadas de este Tribunal.
Esta herramienta, de acceso público y gratuito, cuenta con opciones múltiples
disponibles al momento de iniciar una búsqueda.
Probablemente, este sea el buscador que más uses a lo largo de tu carrera como
estudiante, por lo que detallaremos a continuación cómo realizar una búsqueda.
Primero, deberás posicionarte y hacer clic en la opción deseada.
Página web de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Base temática de sumarios es una de las mejores herramientas de la página web
de la Corte Suprema. Los sumarios son resúmenes de las cuestiones que se abordan
en el caso. Contiene los sumarios de las sentencias de la Corte Suprema dictadas
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entre 1863 y 2020, redactados tal como ellos aparecieron publicados en la Colección
Oficial de Fallos.
Veamos un ejemplo de búsqueda de sumarios. Si, por ejemplo, utilizas un criterio
amplio en el campo “Texto” e indica “Amparo”, el buscador te llevará a un listado de
todos los fallos que contengan referencias a amparos. Por supuesto, puedes refinar la
búsqueda colocando más datos en los restantes criterios de búsqueda.
Página web de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Búsqueda de sumarios
Veamos los resultados de la búsqueda de “Amparo”. Como podrás ver en la imagen,
aún es posible refinar más la búsqueda, dependiendo de qué tipo de fallo estés
buscando.
Página web de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Resultados de búsqueda de
“Amparo”
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También tenemos como opción realizar la búsqueda de “Fallos completos”.
Página web de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Búsqueda de fallos
completos
● La Ley Online
Link: http://www.laleyonline.com.ar
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El Ministerio Público de la Defensa dispone del servicio de búsqueda de jurisprudencia
de La Ley Online, al cual, por el momento, se accede a través de un usuario y una
contraseña.
Este sitio web cuenta con una opción de “Búsqueda Temática” y otra de “Navegación”.
Dentro de la opción de “Búsqueda Temática” pueden adicionarse hasta tres variables,
que es el número máximo. Por otra parte, también es posible ingresar una cita o
cualquier texto para poder guiar la búsqueda.
Página web La Ley Online
Además, la Corte Suprema de Justicia de la Nación elabora periódicamente boletines
de Jurisprudencia temáticos.
El objetivo general de estos boletines es brindar información sobre determinados
núcleos temáticos en los que se ha pronunciado la Corte, con el propósito de ilustrar
acerca de la doctrina elaborada. A tal fin, en cada uno de ellos se ha efectuado una
selección de fallos, de los cuales se extraen algunas de las cuestiones jurídico-
constitucionales más relevantes sometidas a debate, y se señalan en torno a estas los
principales estándares enunciados por el Tribunal. Además de las sentencias de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación referidas al tema, los boletines incorporan
extractos de legislación referidos al tema.
La relación jurídica privada
En este módulo te invito a recorrer el concepto de la relación jurídica privada
analizando cada uno de sus extremos, sus elementos esenciales y las vinculaciones
que surgen al abordar una de las ramas del derecho privado y su contenido. Además,
nos enfocaremos en la regulación de los derechos subjetivos. Si bien la naturaleza
jurídica de los derechos subjetivos ha dado lugar al nacimiento de diversas teorías,
cualquiera sea la teoría que se adopte, existen límites al disfrute del derecho que
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surgen de su propia regulación jurídica. Se analizará la estructura de los derechos
subjetivos, sus límites, la tutela de los mismos y los medios de defensa. Nos
focalizaremos en los institutos jurídicos: abuso del derecho, orden público, fraude a la
ley y los derechos de incidencia colectiva.
La relación jurídica privada
Noción y elementos
¿Cuándo estamos frente a una relación jurídica privada?
Antes de responder este interrogante, te propongo leer el siguiente fragmento de un
boleto de compraventa de inmueble (es decir, un contrato donde una persona le
transfiere el derecho de dominio sobre inmueble, en este caso un departamento, a otra
persona). Ello es a los fines de que puedan analizar si, en este caso, estamos frente a
una relación jurídica privada o no.
Fragmento del contrato
En la ciudad de Córdoba de la Provincia de Córdoba de la República Argentina, a los
18 días del mes de mayo, comparecen las siguientes partes:
En calidad de vendedor/a: el Sr. Domingo Machado domiciliado en la calle Colón N.°
775, Piso 4 Depto. C, de la localidad de Córdoba quien acredita identidad con el DNI
N.º xxxxxxxxx, en adelante denominado el/la VENDEDOR.
En calidad de comprador/a: la Sra. Alejandra Gómez del Carrillo domiciliada en la calle
San Martín N.° 123, Piso 3 Depto. F, de la localidad de Córdoba, quien acredita
identidad con DNI N.º xxxxxxx, en adelante denominado el/la COMPRADORA.
Convienen en suscribir el presente boleto de compraventa sujeto a las siguientes
cláusulas y condiciones:
PRIMERA: el/la VENDEDOR vende a la COMPRADORA quien compra de
conformidad el inmueble sito en la calle Martínez Paz, N.° 170 , Piso 1, Depto. F, de la
Ciudad de Córdoba, Provincia de Córdoba, con Nomenclatura Catastral:
Circunscripción: xxx, Sección: xxx, Manzana: xxx, Parcela: xxx, Subparcela xxx, todo
ello conforme a su respectivo título de propiedad extendido por Escritura Pública N.º
xxx, con fecha xxxx, autorizada por el Escribano Público Juan Quiroga, titular del
Registro N.º 4, la que pasó al Folio xxx de dicho Registro e inscripta en el Registro de
la Propiedad Inmueble en la Matrícula N.º xxx con fecha xxx (en adelante, el
INMUEBLE), en el estado en que se encuentra y que el/la COMPRADOR/A denuncia
conocer desde antes. ———
SEGUNDA: la presente operación se realiza por el precio total y convenido de Pesos
Cinco millones ($ 5 000 000), pagaderos de la siguiente forma: Pesos 4 000 000 ($ 4
000 000) la COMPRADORA los entrega en este acto al/la VENDEDOR, en dinero en
efectivo, a cuenta de precio y como principio de ejecución de contrato, quien le otorga,
por medio del presente, el más suficiente recibo y carta de pago en forma por la suma
recibida. El saldo de Pesos 1 000 000 ($ 1 000 000) será abonado de la siguiente
forma: en un pago a los 30 días de la firma del presente boleto de compraventa.
TERCERA: la presente venta se realiza en base a títulos perfectos del INMUEBLE,
libre de todo gravamen y/o inhibición y con todos sus impuestos, tasas y
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contribuciones y demás cargas totalmente pagas al día de la fecha, libre de ocupantes
y/o intrusos y sin oposición de terceros.
*El fragmento del contrato contiene datos ficticios y contiene más cláusulas que no se
insertaron en esta actividad, ya que lo importante es que usted piense en cada uno de
los elementos que han integrado este acuerdo de voluntad de las partes firmantes del
contrato, a los fines de que pueda verificar si se trata o no, de una relación jurídica
privada.
Para ello, primero debemos responder este interrogante: ¿cuándo existe una relación
jurídica privada?
Rivera y Crovi (2016) definen la relación jurídica privada como “la situación en la que
se encuentran varias personas vinculadas entre sí respecto a determinado bien o
interés, estable y orgánicamente regulada por el Derecho, como cauce para la
realización de una función social merecedora de tutela jurídica” (p. 169).
Ahora bien, no toda relación entre personas, aun cuando pueda producir efectos
jurídicos, es relación jurídica. Así, la amistad, pese a que puede producir ciertos
efectos jurídicos, como la obligación de los jueces de excusarse cuando tienen
amistad íntima con alguna de las partes litigantes, no es relación jurídica.
En una palabra, es el vínculo entre dos o más personas que, tendiente a la
satisfacción de intereses dignos de tutela jurídica, es disciplinado y orgánicamente
regulado por el ordenamiento jurídico.
La relación jurídica está conformada entonces por ciertos elementos:
Elementos de la relación jurídica privada
Analicemos juntos cada uno de los elementos tomando como base el fragmento del
boleto de compraventa.
Como la relación jurídica, por lo general, es compleja, se encuentra formada por un
conjunto de relaciones específicas que están relacionadas entre sí. El contrato de
compraventa, por ejemplo, en este caso de la firma del boleto de compraventa entre el
Sr. Domingo Machado y la Sra. Alejandra Gómez del Carrillo, donde se tiene como fin
transmitir un departamento, se genera una relación entre dos partes: por un lado, del
vendedor y por otro lado el comprador. En esta relación surgen un conjunto de
derechos y obligaciones recíprocas, interdependientes entre sí: el comprador tiene,
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entre otros, el derecho a que le sea transferida la cosa vendida, a que el vendedor le
garantice la posesión si un tercero reclama derecho preexistente sobre ella, a que la
cosa sirva para su uso convenido o natural; el vendedor, por su parte, tiene el derecho
principal a recibir el precio y otros derechos conexos. Por otra parte, los derechos y
deberes del comprador y del vendedor están internamente conexos entre sí, de modo
que se influencian recíprocamente; así si el comprador no paga el precio, el vendedor
puede suspender la tradición de la cosa (art. 1552 del Código Civil1) o pedir la
resolución del contrato con indemnización de perjuicios (art. 14892 y 1826 II). Es decir,
que de esta relación jurídica surgen múltiples efectos jurídicos.
[1] Art. 1552, Ley 340. Código Civil. (1869). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/2AEkNVP
[2] Art. 1489, Ley 340. Código Civil. (1869). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
https://bit.ly/2AEkNVP
Ahora, analicemos cada uno de los elementos de esta relación jurídica.
Sujetos: Son los titulares de las prerrogativas y deberes jurídicos que la conforman.
Estos sujetos asumen los roles de sujeto activo y de sujeto pasivo.
Tal como explican Rivera y Crovi: “Las relaciones se establecen entre personas y
exclusivamente entre ellas. Esto significa que normalmente se encuentra un sujeto
activo titular del poder (derecho subjetivo) y un sujeto pasivo, titular del deber jurídico
correlativo a él” (2016, p. 170).
El sujeto activo es, entonces, la persona a quien el ordenamiento jurídico atribuye el
poder. Si, por ejemplo, Juan le debe a Pedro la suma de $ 5 000, también estamos
frente a una situación jurídica privada, donde el acreedor es el sujeto activo de la
obligación, y tiene el poder o facultad para obtener el pago de su crédito, incluso
forzadamente. El sujeto pasivo será entonces, la persona sobre la cual recae el deber.
Así, por ejemplo, el deudor es el sujeto pasivo de la obligación, encontrándose en la
necesidad de satisfacer una deuda.
Los sujetos que crean la relación jurídica se llaman partes.
Retomando el caso de la firma del boleto de compraventa del inmueble, podemos
afirmar que los sujetos son quienes se encuentran como partes firmantes del contrato.
La Sra. Alejandra Gómez del Carrillo en la posición jurídica de comprador y el Sr.
Domingo Machado como vendedor, donde uno de ellos debe abonar el precio en
dinero por la cosa que adquiere de la otra, es decir, por la entrega del inmueble.
Objeto: Es aquello sobre lo que recae cada uno de los derechos. En el supuesto
planteado, el objeto sería el inmueble que se quiere transferir, es decir, el
departamento situado en la calle Martínez Paz, N.° 170, piso 1, dpto. F, de la ciudad
de Córdoba. Pero es importante destacar que el objeto pueden ser bienes, como en
este caso, o intereses.
Al respecto, Rivera y Crovi resaltan que:
El objeto de las relaciones jurídicas son los bienes y los intereses. Ellos se
resumen a conductas humanas, cuando el objeto de la prestación es una
prestación de servicios, ejemplo de ello son las relaciones laborales. De otro
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lado, el objeto de los derechos pueden ser bienes susceptibles de valor
económico; los bienes materiales son cosas (art. 16 del CCyC).
Se comprenden las energías y fuerzas naturales susceptibles de ser puestas al
servicio del hombre (art. 16 CCyC) (2016, p. 171).
Causa: La causa es la fuente de la que ella emana. Son los hechos o actos jurídicos
que le dan origen. Son, por lo tanto, los hechos y actos jurídicos que producen como
efecto el nacimiento de la relación jurídica. Es el hecho o acto que hace nacer a la
relación jurídica, o que por el contrario la modifica o la extingue. También se la
denomina “causa eficiente o causa fin”, de la relación jurídica.
Así, por ejemplo, el contrato de compraventa da nacimiento a una relación jurídica
entre comprador y vendedor. Como lo es, en este caso, la firma del boleto de
compraventa entre el Sr. Machado y la Sra. Gómez del Carrillo.
Los autores brindan otro ejemplo de relación jurídica privada. Un sujeto ingresó a la
vivienda de otro sujeto, con el fin de robar. Sería la relación jurídica que nace fruto de
un hecho ilícito, donde existe el autor del hecho y la víctima, en virtud de la cual la
víctima tiene el derecho a obtener de aquel la indemnización del daño que ha sufrido.
La relación tuvo como causa el hecho voluntario ilícito (Rivera y Crovi, 2016).
Los derechos subjetivos
Definición. Teorías
Hemos señalado precedentemente que el derecho en sentido objetivo, es el conjunto
de normas jurídicas sancionadas por el estado y vigentes en un determinado
momento, tendientes a instaurar un orden social justo.
Ahora bien, el fenómeno jurídico también puede ser aprehendido desde una esfera
subjetiva. Así, se nos presenta como un conjunto de facultades o prerrogativas
otorgadas por el derecho objetivo a los individuos –derechos subjetivos– frente a los
que aparecen, también en la esfera subjetiva del derecho, los deberes jurídicos.
Los derechos subjetivos son los contenidos de las relaciones jurídicas. Es de vital
importancia su conocimiento a fin de poder aplicar su régimen regulatorio, sus
acciones, la manera de hacer efectivo su cumplimiento, los procesos y los medios de
defensa de quien ejerce la titularidad del derecho.
Para definirlos, existieron distintas teorías: teorías que los afirman y teorías negatorias.
Dentro de las primeras podemos encontrar las que se describen a continuación.
Teorías que afirman los derechos subjetivos
Doctrina de la voluntad: Esta concepción considera que el derecho subjetivo es un poder
atribuido a la voluntad. Fue inicialmente atribuida a Savigny, quien concibe al derecho
subjetivo como una esfera en la cual reina soberana la voluntad de las personas, por
cuanto es esta la que resulta determinante para hacer uso o no de las facultades que
la norma le confiere.
Doctrina del interés: Ihering ha criticado la doctrina de la voluntad, señalando que la
voluntad no alcanza para explicar el derecho subjetivo, por cuanto hay sujetos
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carentes de voluntad que son titulares de derechos subjetivos. Es decir, estos
derechos pueden adquirirse independientemente de la voluntad del beneficiario. Así,
define al derecho subjetivo como el interés jurídicamente protegido.
Teorías intermedias: Numerosos autores posteriores han descubierto que, en realidad,
los elementos de la voluntad y del interés no se contraponen ni se excluyen, sino que,
por el contrario, se complementan. Por eso, con algunos matices, se sostiene
generalmente que el derecho subjetivo es la potestad de voluntad humana, reconocida
y protegida por el orden jurídico, que tiene por objeto un bien o un interés.
Teorías negativas de los derechos subjetivos
Teoría normativista: Kelsen considera que tanto la teoría de la voluntad como la teoría
del interés, piensan que existe un derecho subjetivo previo al derecho objetivo, lo que
supone retornar a la teoría iusnaturalista que defiende el dualismo entre derecho
objetivo y derecho subjetivo y que debe ser eliminado, ya que el derecho subjetivo no
constituye más que un aspecto del derecho objetivo que toma la forma de un deber
cuando la norma sanciona a un sujeto o bien la de un derecho subjetivo cuando se
pone a disposición de un sujeto. En este último caso, las normas colocan al sujeto en
la posición de poder crear derecho, por lo que, para Kelsen, el derecho subjetivo no es
más que una técnica de creación del derecho (aunque solo estará presente en algunos
ordenamientos jurídicos, por lo que no puede ser considerada como una categoría del
derecho en general). Esta teoría elimina el dualismo derecho objetivo-derecho
subjetivo y, por el contrario, afirma el carácter primario del deber jurídico. Para Kelsen,
el derecho subjetivo se subsume en el derecho objetivo, ya que se pueden trasladar
los enunciados de derecho subjetivo en enunciados normativos. No es posible, en
definitiva, la formulación de un concepto general de derecho subjetivo, pero, en tanto
que admite su presencia (aunque solo sea como una manifestación del derecho
objetivo) no niega radicalmente su existencia, si bien se limita a considerarlo un
aspecto de la norma de derecho objetivo.
Teoría de Duguit: Duguit niega la existencia de las personas jurídicas, porque niega la
de sujeto del derecho en general. Ciñéndose a un método estrictamente positivista,
sostiene que no hay otra realidad jurídica que el derecho objetivo; los derechos
subjetivos no existen; los hombres solo disponen de ciertas facultades que pueden
poner en movimiento cuando son conformes a la regla de derecho. El hombre no tiene
derechos; solo tiene deberes que cumplir respecto de la sociedad en que vive.
Realismo jurídico: La teoría del realismo jurídico que se desarrolló tanto en
Norteamérica como en los países escandinavos en dos vertientes o escuelas distintas,
defiende una teoría jurídica de signo empirista, que explica el derecho desde los que
considera hechos jurídicos. Para el realismo jurídico americano, la conducta de los
tribunales es la que constituye los hechos jurídicos y los derechos subjetivos, en la
medida en que derivan de las normas jurídicas que son las que atribuyen facultades.
No tienen relación con los hechos y tienen una naturaleza puramente metafísica, por lo
que no pueden ser tomados en consideración en el marco de la ciencia jurídica, que
es una ciencia empirista y solo debe tener en cuenta los hechos jurídicos. Para el
realismo jurídico escandinavo, los derechos subjetivos son solo un producto de la
imaginación y se apoyan en la creencia de que existen unas facultades, potestades o
inmunidades que no tienen correlato en la realidad. Los derechos subjetivos no tienen
existencia real, pues son solo una construcción de la ciencia jurídica que permite
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explicar el derecho vigente, aunque cumplen la función de crear el sentimiento de
poseer unas facultades que motivan las conductas jurídicas.
Actualmente, los derechos subjetivos se definen como “un poder o facultad conferido a
los sujetos por el ordenamiento jurídico, para exigir de otros sujetos un
comportamiento o conducta, tendiente a la satisfacción de intereses dignos de
protección” (Tagle, 2002, p. 68).
Rivera y Crovi (2016) destacan que:
Los derechos subjetivos se ejercen frente a un sujeto titular del deber. Este
puede cumplir voluntariamente con su deber o no; en este caso el titular del
derecho subjetivo debe ejercerlo a través de una acción que persigue el
reconocimiento y efectivización de tal derecho en una sentencia judicial (p.
189).
Elementos y clasificación
Para poder identificar los elementos que componen el derecho subjetivo, te presento el
siguiente caso.
Pedro tiene la facultad, como acreedor de Agustín, de exigir de este, su deudor, el
cumplimiento de la prestación debida (pago de la suma de $ 5 000), toda vez que
Agustín haya recibido en tiempo y forma lo comprometido por Pedro (insumos para su
computadora).
El análisis de la estructura del derecho subjetivo, permite descubrir que poseen los
tres elementos descriptos a continuación.
Sujeto: Un sujeto al que pertenece, que resulta ser titular.
El sujeto del derecho es quien resulta investido de la potestad que esta encierra; no
siempre coincide con el portador del interés (por ejemplo, los representantes de los
incapaces de obrar, son quienes ejercen los derechos subjetivos que a aquellos
corresponden).
OBJETO: El objeto es la entidad o materia sobre la que recae el poder conferido al sujeto.
Contenido: El contenido de los derechos subjetivos está conformado por el conjunto de
poderes o facultades que detenta su titular, de acuerdo a la naturaleza del derecho de
que se trate
Como se puede apreciar en el caso planteado, podemos identificar el sujeto, que es
quien detenta el poder de exigir (Pedro), el objeto sobre el que recae y el contenido
que hace referencia las facultades que tiene Pedro para exigir la conducta debida, en
este caso, el pago del dinero adeudado.
En esta materia se estudiará cada uno de estos elementos, ya que constituyen los
pilares de base para agrupar sistemáticamente todo lo que comprende el contenido de
la parte general de derecho privado.
Clasificación
Ahora bien, si retomamos el caso de la firma del boleto de compraventa del
departamento entre la Sra. Alejandra Gómez del Carrillo como parte compradora y el
Página 29 | 165
Sr. Domingo Machado, como vendedor, podemos apreciar que de esa relación
jurídica surgen derechos subjetivos patrimoniales, que surgen de la transmisión de un
inmueble hacia la otra parte de la relación jurídica, dando como nacimiento el derecho
real de dominio en manos del comprador, en este caso la Sra. Alejandra Gómez del
Carrillo, que se constituye como nueva propietaria del departamento una vez realizada
la venta conforme a los requisitos establecidos por ley.
Analicemos otro caso práctico:
Rogelio López, con la intención de renovar su jardín, contrata a Juan Delgado, un
arquitecto especialista en paisajismo, y convienen como precio de la obra la suma de
pesos veinte mil. ¿Qué derecho se encuentra involucrado en este caso imaginario?
Para responder este interrogante, primero tendremos que hacer un breve repaso sobre
la clasificación de los derechos subjetivos.
Los derechos subjetivos se clasifican en diferentes categorías. Se encuentran primero
dos grandes grupos: los derechos subjetivos patrimoniales y los extrapatrimoniales.
1. Entre los derechos subjetivos extrapatrimoniales o que importan a la persona,
se encuentran:
a. los denominados iura in persona ipsa o derechos sobre la propia persona,
que son los derechos humanos, también denominados personalísimos, que
se consideran innatos;
b. los denominados iura in persona aliena o derechos sobre la persona ajena,
que son los denominados derechos potestativos y que importan las
relaciones de familia (responsabilidad parental, tutela o curatela).
2. Entre los derechos subjetivos patrimoniales o que importan al patrimonio, se
encuentran:
a) los derechos personales o derechos creditorios u obligaciones, que
implican la facultad de un sujeto acreedor de exigir de otro deudor, el
cumplimiento de una conducta o prestación debida;
b) los derechos reales que importan la relación de las personas con las
cosas;
c) los derechos intelectuales que importan la protección del ingenio
humano; entre estos se encuentran los derechos de autor, las marcas y
las patentes.
Ahora bien, retomando el caso de Rogelio López, estamos en condiciones de afirmar
que se trata de un derecho subjetivos patrimonial que da nacimiento a un derecho
personal, ya que los derechos personales, derechos creditorios u obligaciones,
implican la facultad de un sujeto acreedor, de exigir de otro, deudor, el cumplimiento
de una conducta o prestación debida.
Gráficamente, se puede representar la clasificación de estos derechos de la siguiente
manera:
Derechos subjetivos
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Los derechos personalísimos son derechos subjetivos extrapatrimoniales,
irrenunciables.
● Verdadero, ya que son un derecho subjetivo extrapatrimonial, que ante su
vulneración da derecho a su titular a reclamar la prevención y reparación
de los daños causados.
● Falso, ya que son derechos subjetivos patrimoniales, dado que su
contenido puede ser susceptible de apreciación pecuniaria.
Límites en el ejercicio de los derechos
Ejercer un derecho entonces, es hacer uso del mismo. El ejercicio del derecho es, por
lo tanto, la actuación de su contenido. Comprende, en sentido amplio, tanto los actos
de uso y disfrute del objeto del derecho, como la utilización de acciones y otros medios
de defensa que pertenecen al titular para la protección de su derecho.
Se entiende entonces por ejercicio del derecho subjetivo, a la realización del acto o
actividades para los que facultan o autoriza el poder concedido a su titular por el
ordenamiento jurídico.
¿Cuándo tiene lugar el ejercicio del derecho subjetivo?
Cuando se ejecutan en todo o en parte, todos o algunos de los actos para los que está
facultado el titular del derecho subjetivo. Debe servir para satisfacer los intereses del
titular mediante el poder de actuación que la titularidad le confiere.
¿Quién puede ejercer el derecho subjetivo?
En primer lugar, directa o personalmente, el titular lo ejercita. Pero se puede ejercitar a
través de otra persona que actúa en nombre y por cuenta del titular del derecho
subjetivo.
● Representación legal: cuando lo establece la ley. Ejemplo: cuando el
titular es incapaz.
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● Representación voluntaria: cuando se encomienda el ejercicio del derecho
subjetivo a otra persona para que actúe en interés del titular. Al representado
se le puede llamar mandante o poderdante y, al representante, mandatario o
apoderado.
Quien realmente ejercita los derechos subjetivos es el titular. Sobre él recaen los
efectos jurídicos.
El acto del ejercicio del derecho subjetivo por medio del cual su titular se dirige contra
otra persona, se llama pretensión. La pretensión puede ser satisfecha cuando el titular
del derecho reclama del sujeto pasivo que este dé satisfacción a su interés (por
ejemplo, el acreedor reclama del deudor el pago de la deuda; el propietario reclama,
frente a quien posee indebidamente, la restitución de la cosa). Las pretensiones
pueden dar lugar a un ejercicio judicial de los derechos o realizarse privadamente. El
ejercicio de un derecho subjetivo en ocasiones puede determinar la consumación del
derecho que una vez realizado se extingue. Por ejemplo, el derecho de crédito queda
consumido y extinguido una vez que el acreedor cobra aquello que se le debe. En
otras ocasiones, en cambio, el acto de ejercicio, en lugar de agotar y consumir el
derecho, lo consolida y prorroga. Por ejemplo, el goce de la propiedad determina la
continuación del derecho y excluye la prescripción del mismo.
Como afirmamos previamente, la ley concede derechos subjetivos, pero los otorga
teniendo un fin determinado, útil y justo; por lo que las personas que lo ejecutasen
desviándose de ese fin, ya no estarán haciendo ejercicio o uso de ese derecho, sino
abuso. Es por ello que los derechos subjetivos son relativos y limitados.
Ahora bien, este ejercicio tiene límites. Uno de ellos es el “principio de buena fe”.
Principio de buena fe
Rivera y Crovi (2016) explican que, si una persona debe obrar de buena fe, ello implica
que debe comportarse como lo hace la gente que es honesta y con lealtad. Además,
explican que el principio de buena fe se posiciona como un principio general del
derecho que se proyecta en la totalidad de ordenamiento jurídico.
El art. 9 del Código Civil y Comercial dispone: “Principio de buena fe. Los derechos
deben ser ejercidos de buena fe”4. Lo que implica, según Rivera y Medina, con
“recíproca lealtad de las partes en el curso de las relaciones contraídas, la que debe
apreciarse objetivamente, aplicando a cada situación el criterio de lo que hubieran
hecho dos personas honorables y razonables” (2014, p. 83).
[4] Art. 9, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
La Comisión redactora del nuevo Código5, concluye que bajo el principio de “buena fe”
se asume tanto “la exigencia de un comportamiento leal” (buena fe objetiva), como
también la denominada “buena fe creencia” (buena fe subjetiva), que incluye la
apariencia (Lorenzetti, Highton y Kemelmajer, 2015).
[5] Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
La doctrina de los actos propios
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Veamos un ejemplo sobre la doctrina de los actos propios.
Juan vive en un edificio desde hace 2 años. El consorcio de propietarios lo ha
demandado y le solicita la demolición de la obra de cerramiento que ha realizado en su
terraza descubierta.
Juan alega que el consorcio de propietarios le ha permitido previamente a otros
vecinos realizar el cerramiento de sus terrazas, por lo que considera que en su caso el
demandarlo sería un caso de discriminación, ya que esta conducta se ha permitido a
otros vecinos. De modo tal, que Juan considera que el consorcio está actuando en
contra de sus propios actos. El solo hecho de que el consorcio le haya permitido esa
misma conducta a otros vecinos, a Juan le ha dado a entender que dicha conducta se
encuentra permitida. Este es un claro ejemplo de aplicación de la teoría de los actos
propios donde se vulnera el principio de buena fe, donde existe una contradicción
entre una conducta anterior y una actual.
Esta doctrina se encuentra receptada en nuestro CCyC en el art. 1067 que reza: “La
interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las partes se deben
recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente
relevante, previa y propia del mismo sujeto”6.
[6] Art. 1067, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
Rivera y Crovi (2016), respecto de la doctrina de los actos propios expresan que:
La buena fe exige congruencia consigo misma. De modo tal que puede
entenderse que, bajo ciertas circunstancias, obra prescindiendo de la buena fe,
quien obra sobre una conducta anterior que ha creado en la otra parte de una
relación jurídica, una expectativa seria de comportamiento jurídico (p. 194).
Para que la conducta anterior pueda considerarse contradictoria con la actual, ella
debe pertenecer al mismo sujeto y ser jurídicamente relevante; esto es, no viciada,
vinculada con la misma relación jurídica de la que se trate y a algún aspecto
importante de ella, no a una cuestión accesoria.
Cabe aclarar que esta doctrina fue aplicada en muchos casos jurisprudenciales antes
de la vigencia del CCyC7.
[7] Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
Para poder profundizar lo anteriormente expuesto, te invito a leer el siguiente paper el
cual te permite profundizar en la teoría de los “actos propios” como una limitación al
ejercicio de los derechos subjetivos, impuesta por el deber de un comportamiento
coherente con la conducta anterior del sujeto que suscita en otro una fundada
confianza.
Actos propios. Doctrina y jurisprudencia.pdf
El abuso del derecho
Retomando el caso de Juan, quien vivía en un edificio desde hace 2 años. Sucede
que, en esta oportunidad, Juan se acerca a la oficina del consorcio para quejarse por
los ruidos molestos provenientes de su vecina Andrea.
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Andrea, como es noctámbula y tiene serios problemas para conciliar el sueño, por las
noches escucha música heavy metal a todo volumen hasta quedarse dormida. Juan
está convencido que en realidad Andrea tiene esa conducta debido a que ellos se
encuentran enemistados desde hace tiempo. Andrea, además, conoce que Juan
trabaja como paramédico y que se levanta muy temprano para ir a trabajar.
Si bien Andrea tiene derecho a, dentro de su departamento, elegir qué desea hacer
con su vida, lo que no puede hacer es ejercer actividades que afecten a los demás
vecinos del edificio, ya que el derecho de Andrea, termina donde empieza el derecho
del otro individuo. Este sería un ejemplo muy común de abuso de derecho.
Dice Lorenzetti (2014) que:
Los derechos son relativos, en un sentido general, ya que no hay posibilidad de
ejercerlos de un modo absoluto a costa de cualquier otro interés. Los derechos
son relativos, en un sentido estricto, cuando el límite que tienen está dado por
otros derechos invocados por otros sujetos. De tal modo, es un supuesto de
colisión de derechos, y el límite es externo: la mayor o menor extensión de un
derecho está en relación directa con lo que se conceda al otro o con lo que el
titular del otro derecho esté dispuesto a conceder. La descalificación del
ejercicio de un derecho es también un límite, pero en este caso proviene del
derecho mismo: el derecho debe ser ejercido de un modo regular, conforme a
la buena fe, las buenas costumbres, los fines de la ley; es decir, que el derecho
en su nacimiento contiene un perímetro que el ejercicio posterior no puede
transgredir (p. 60).
Ha dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que el ejercicio de todo derecho
debe tener lugar dentro de los límites impuestos por la buena fe, traspasados los
cuales aquel deviene abusivo y no resulta amparado por la justicia8.
[8] CSJN. Estado Nacional Argentino, Sec. de Estado de Justicia; S.A. Las Palmas del Chaco
Austral. (1986).
La teoría del abuso del derecho nació con el objeto de mitigar la concepción
individualista del derecho. Esta teoría entraña la admisión aristotélica de que “las
cosas se especifican por su fin”, es decir, que cabe resguardar en su ejercicio el
sentido, ratio legis o finalidad que lo caracteriza.
Lo que se protege es el ejercicio regular del derecho, lo que supone que, cuando el
legislador nos confiere una prerrogativa, no es para que hagamos de ella cualquier
uso, sino aquel que ha tenido en vista un objetivo determinado (Rivera y Medina,
2014).
Para comprender el instituto abuso del derecho, les invito a leer la siguiente
explicación sobre un fallo emitido por los tribunales de Francia. Al final del fragmento
encontrarán el enlace para acceder al artículo completo.
El conocido constructor de globos dirigibles, Clement Bayard, adquirió un
inmueble, y en él construyó un hangar para guardar allí sus dirigibles. Un
vecino edificó en su propiedad, pero al frente y a los lados de la puerta de
acceso del hangar, altas empalizadas de madera que terminaban en puntas de
metal. Al mismo tiempo, colocó postes que terminaban en punta, unidos todos
por un alambrado de púa. En cierta ocasión, uno de los globos que se probaba
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para ser entregado al gobierno, fue arrastrado por el viento, y su envoltura se
rasgó en una de estas originales construcciones. Clement Bayard se presentó
ante la justicia, y obtuvo la condenación del vecino porque demostró que todas
aquellas construcciones no se habían realizado persiguiendo una utilidad, no
se habían levantado para que el propietario recibiera los beneficios, los
provechos, las utilidades a que era acreedor como todo titular de un derecho
subjetivo. Se estableció que estas construcciones no podían tener otro fin que
el inconfesable de dañar, de producir un perjuicio. Se lo condenó al demandado
a destruir sus construcciones y a indemnizar los daños y perjuicios,
consistentes en la destrucción de la envoltura de uno de los globos (León,
1931, p. 38).
En Argentina, en el año 2011, tuvimos un fallo9 de similares características al anterior.
[9] SCBA. Fernández, Luis Roberto c/Reyes Terrabusi, Carlos Anibal y otras. (2011).
Recuperado de https://bit.ly/2A9v4Jr
En este fallo, el señor Luis Roberto Fernández entabla una demanda contra Carlos
Aníbal Reyes Terrabusi y High Door S.A. por los daños y perjuicios “causados a raíz
de la construcción de una torre de 36 metros de altura en el establecimiento de campo
“La Picaza”, que habría impedido la utilización del aeródromo privado explotado hasta
entonces por el Sr. Fernández”10.
[10] SCBA. Fernández, Luis Roberto c/Reyes Terrabusi, Carlos Anibal y otras. (2011).
Recuperado de https://bit.ly/2A9v4Jr
El principio que veda el abuso del derecho se aplica a todo el ámbito de las relaciones
jurídicas entre particulares y, de ahí, su tratamiento en el “Título Preliminar” del
CCyC11. Es por ello que el nuevo artículo 1012 del CCyC se ocupa de regular este
instituto como uno de los principios generales del derecho civil y comercial.
[11] Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
[12] Art. 10, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
El art. 10 del Código Civil y Comercial, al respecto, reza:
Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento
de una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto.
La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que
contraría los fines del ordenamiento jurídico o el que excede los límites
impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres13.
[13] Art. 10, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
El abuso del derecho, entonces, es el ejercicio de un derecho propio, ejercido de modo
injusto, inequitativo o irrazonable, con afectación de los derechos de otros.
Se considera ejercicio abusivo a aquel que:
a) contraría los fines del ordenamiento jurídico;
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b) excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas
costumbres.
Estos supuestos, que aluden a conceptos que deben ser objeto de interpretación en
cada caso concreto, y deben ser valorados en forma dinámica, pues la determinación
de lo que es o no abusivo queda a criterio del juez en el caso concreto, y de hecho la
norma lo faculta para disponer de las medidas necesarias a fin de evitar los efectos del
acto abusivo y, en su caso, la reposición al estado anterior de las cosas y la posibilidad
de fijar una indemnización.
Es decir, los elementos del acto abusivo son:
● la conducta del titular de un derecho subjetivo permitida por una expresa
disposición legal;
● el perjuicio a un tercero sin provecho o utilidad alguna para el titular;
● la conducta en contradicción con los fines de la norma o con las reglas de la
buena fe, la moral o las buenas costumbres.
¿Quiénes pueden invocar el abuso de derecho?
Rivera y Crovi (2016) indican que: “puede invocarse a pedido de parte, por vía de
acción con la finalidad de obtener la nulidad del acto, o por vía de excepción, es decir,
como defensa frente al ejercicio irregular que se pretende por vía de acción” (p. 203).
Los autores, además, plantean la posibilidad de su aplicación de oficio (Rivera y Crovi,
2016).
Abuso de posición dominante
Las normas que analizamos previamente sobre ejercicio abusivo del derecho, se
aplican también a los casos de abuso de posición dominante en el mercado. De
hecho, el art. 11 del CCyC reza: “Lo dispuesto en los artículos 9 y 10 se aplica cuando
se abuse de una posición dominante en el mercado, sin perjuicio de las disposiciones
específicas contempladas en leyes especiales”14.
[14] Art. 11, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
Esta incorporación del Código15 hace remisión a leyes especiales en la materia, como
el artículo 1 y ss. de la Ley N.° 25.15616 (Defensa de la Competencia), la cual prevé
sanciones para quienes constituyan abuso de una posición dominante en un mercado,
de modo que pueda resultar en un perjuicio para el interés económico general.
[15] Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
[16] Ley 25.156. Defensa de la Competencia. (1999). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2XzTmo2
Para comprender el alcance de este instituto que se deriva del anterior, los invito a leer
esta nota periodística relativa a una situación de abuso de posición dominante en el
cual se ejemplifica una situación de posición dominante de una empresa. El fallo
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condenatorio fue adoptado por la jueza en lo Comercial de primera instancia, Susana
Polotto. El fallo condena la posición monopólica de YPF y la obliga a pagar una suma
que superaría los 50 millones de pesos, como consecuencia del "abuso de su posición
dominante y de otros comportamientos anticompetitivos".
Clickea en el siguiente enlace para leer el artículo.
YPF y Repsol condenadas por monopolizar el gas envasado
¿Pero en qué consiste el abuso de posición dominante? ¿Incurrió entonces YPF en
abuso de posición dominante en el mercado?
Veamos en qué consiste esa práctica abusiva.
Para Rivera y Crovi (2016):
La posición dominante es la que ejerce una empresa cuando tiene la
posibilidad independiente, que la pone en condiciones de actuar sin tener en
cuenta los competidores, los compradores o los proveedores; existe abuso de
esa posición cuando la empresa pretende, falsea la competencia o lleva
perjuicio a los usuarios y proveedores (p. 204).
Está claro que esta situación se da en el marco de una situación de monopolio u
oligopolio en la provisión de un determinado bien y servicio, generando una situación
de vulnerabilidad en quien lo recibe.
En el caso de YPF planteado previamente, el tribunal dicta su sentencia argumentada
que las prácticas de YPF tenían la finalidad de perjudicar a todos los usuarios de
garrafas permitiéndole a la empresa dominar el mercado mediante esa política de
precios.
Orden público. Fraude a la ley
El art. 12 del Código Civil y Comercial dispone
Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto las leyes en cuya
observancia está interesado el orden público.
El acto respecto del cual se invoque el amparo de un texto legal, que persiga
un resultado sustancialmente análogo al prohibido por una norma imperativa,
se considera otorgado en fraude a la ley. En ese caso, el acto debe someterse
a la norma imperativa que se trata de eludir17.
[17] Art. 12, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
En relación con el “orden público” como límite de la autonomía de la voluntad privada,
si bien se trata de un concepto difícil de precisar por su generalidad y mutabilidad (por
hallarse ligado a las ideas que predominan en una sociedad y que, por tanto, son
variables), se concluye que existen dos tipos o categorías de leyes: las que pueden
ser dejadas sin efecto por las partes –llamadas supletorias, interpretativas o
permisivas– y las que no.
A estas últimas, el Código las denomina de orden público y son precisamente las
imperativas, puesto que lo que las caracteriza y configura es la circunstancia de que
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las partes no pueden dejarlas sin efecto18. Así, la ley de orden público prevalece sobre
la voluntad individual contraria, por lo que los interesados no pueden eliminar u
obstaculizar los efectos de una disposición de tal carácter.
[18] Art. 12, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
En otro orden de ideas, en cuanto al alcance del segundo párrafo, es decir, del fraude
a la ley, lo que el legislador busca es que prime la verdad real sobre la formal, la
buena fe sobre la maniobra fraudulenta19. Así, el acto fraudulento “debe someterse” a
la norma imperativa que se trata de eludir (Rivera y Medina, 2014).
[19] Art. 12, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
El art. 1220 contiene dos conceptos que se encuentran relacionados entre sí. En el
primer párrafo, determina los límites de la autonomía individual, identificados con el
concepto de orden público. En el segundo, determina la noción de acto otorgado en
fraude a la ley y sus efectos.
[20] Art. 12, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
El orden público es un concepto dinámico y variable, que muta con los cambios que
acaecen en la sociedad, cuyo alcance debe ser precisado por el intérprete.
En cuanto al fraude a la ley, se trata de un supuesto donde se contempla un acto
determinado que ha sido realizado bajo la órbita de una norma, pero destinado a burlar
una prohibición que ha sido establecida por otra norma con carácter imperativo. Es por
ello que el fraude a la ley implica el despliegue de actos aisladamente válidos pero
nulos, en tanto tienen como finalidad la de eludir una prohibición de orden público.
Este acto es ineficaz, porque se vio privado de los efectos pretendidos por las partes
en razón de tener la intención de violar una ley imperativa, desplazando al acto
fraudulento.
Para profundizar estos institutos, te invito a leer el artículo: “El fraude y el orden
público. Un análisis del art. 12 del Código Civil y Comercial” por Fernando Shina,
donde se desarrollan las principales características y regulación de estos institutos.
Fernando-Shina-Consumidor.pdf
Derechos de incidencia colectiva
Te invito a leer lo dispuesto en un fallo de la CSJN. ¿Cómo se relaciona la tutela del
medio ambiente con los derechos de incidencia colectiva?
Según la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su fallo de fecha 20/6/2006,
“Mendoza, Beatriz y otros c/ Estado Nacional y otros”, LL 2006-D-86:
La segunda pretensión de los actores tiene por objeto la defensa del bien
configurado por “el ambiente”. En este supuesto, los actores reclaman como
legitimados extraordinarios (Constitución Nacional, arts. 41, 43, y 30 de la ley
25.675) para la tutela de un bien colectivo, el que por su naturaleza jurídica, es
de uso común, indivisible y está tutelado de una manera no disponible por las
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partes, ya que primero corresponde la prevención, luego la recomposición y, en
ausencia de toda posibilidad, se dará lugar al resarcimiento21.
[21] CSJN. Mendoza, Beatriz y otros; Estado Nacional y otros. (2006). Recuperado de
https://bit.ly/3darDkt
Para responder el interrogante planteado previamente, primero debemos indagar
cuáles son los derechos de incidencia colectiva.
Rivera y Crovi (2016) expresan que:
Los derechos de incidencia colectiva, en una primera aproximación identifican
el interés de la comunidad en general de que se respeten ciertos derechos que
corresponden a sus integrantes; por ejemplo, el medio ambiente, la fauna, la
flora, los valores espirituales o culturales, los vinculados a la protección del
consumidor, etc. (p. 177).
El artículo 14 del Código Civil y Comercial dispone:
Derechos individuales y de incidencia colectiva. En este Código se reconocen:
derechos individuales; derechos de incidencia colectiva.
La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales cuando
pueda afectar al ambiente y a los derechos de incidencia colectiva en general22.
[22] Art. 14, Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la
Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2VIOoW7
Los derechos de incidencia colectiva son los que tienen por objeto bienes colectivos
(art. 43 CN23). Es decir, son los que tutelan un bien que pertenece a toda la
comunidad.
[23] Art. 43, Ley 24.430. Constitución Nacional Argentina. (1994). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/36NHFgU
La Constitución establece en su art. 4324, segundo párrafo, que la acción de amparo
en lo referente “a los derechos de incidencia colectiva en general” (incluyendo
explícitamente “los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y
al consumidor” y “cualquier forma de discriminación”) tiene tres tipos de legitimados
activos:
● el propio afectado;
● el Defensor del Pueblo;
● las asociaciones que propendan a esos fines, registradas conforme a la ley, la
que determinará los requisitos y formas de su organización25.
[24] Art. 43, Ley 24.430. Constitución Nacional Argentina. (1994). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/36NHFgU
[25] Art. 43, Ley 24.430. Constitución Nacional Argentina. (1994). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/36NHFgU
A estos tres supuestos constitucionales, corresponde agregar un supuesto legal
adicional previsto en la Ley de Defensa del Consumidor26.
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[26] Ley 24.240. Defensa del Consumidor. (1993). Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2TONypx
Otro límite al ejercicio de los derechos, es lo estatuido en el mencionado artículo27,
pues se prohíbe el ejercicio abusivo de los derechos individuales en cuanto pueden
dañar al ambiente y a “los derechos de incidencia colectiva en general”28, como por
ejemplo, los derechos del consumidor.
[27] Art. 43, Ley 24.430. Constitución Nacional Argentina. (1994). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/36NHFgU
[28] Art. 43, Ley 24.430. Constitución Nacional Argentina. (1994). Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de https://bit.ly/36NHFgU
A modo de cierre de esta lectura, te propongo el repaso de cada uno de los institutos
abordados, mediante la lectura del siguiente paper.
apuntes sobre los límites al ejercicio de los derechos.pdf
Personas y sujetos de derecho
Esta lectura invita a profundizar sobre el primer elemento de la relación jurídica: la
persona, como sujeto de derecho, como titular de las prerrogativas o facultades, y sus
correlativos deberes que conforman el contenido de la relación jurídica. En lo referente
al aspecto subjetivo de las relaciones del ámbito civil, abordaremos la noción de
persona y realizaremos la distinción, en primer lugar, de las clases de personas
previstas por el Código Civil y Comercial de la Nación (CCyCN): la persona humana y
la persona jurídica.
La personalidad implica una serie de cualidades o atributos que permiten distinguir a
cada persona de sus semejantes. En el campo jurídico, se denomina atributo de la
personalidad a las características propias de una persona humana o jurídica.
Sujetos de la relación jurídica
¿Cuándo podemos hablar de “sujetos de derecho”? En su aspecto subjetivo, la
relación jurídica privada, ¿por quiénes puede ser ejercida?
Para responder estos interrogantes, te propongo la lectura de un caso de
jurisprudencia real que motivó el dictado de una sentencia en nuestro país.
A fines de 2014, en un fallo inédito a escala mundial, la justicia argentina le
reconoció derechos básicos como “sujeto no humano” a una orangutana
[llamada Sandra] del zoológico porteño y posibilitó que fuera trasladada a un
santuario.
Al admitir el habeas corpus [1] presentado por la Asociación de Funcionarios y
Abogados por el Derecho de los Animales (AFADA), la Cámara Federal de
Casación Penal dispuso que Sandra, de 30 años y oriunda de Sumatra, fuera
reconocida como persona jurídica. Antes, pedidos similares para grandes
simios interpuestos por diferentes organizaciones, en los que se alegaba que
tienen cierto grado de raciocinio y características emocionales similares a las
de los humanos, fueron rechazados.
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Al decidir en sentido favorable al planteo de la actora, Casación revocó un fallo
de primera instancia y señaló que a partir de una interpretación jurídica
dinámica era menester explicitar que animales como esos son sujetos de
derechos. (“Corte de EE. UU negó que los chimpancés sean ‘personas no
humanas’, 7 de julio de 2017, https://comercioyjusticia.info/blog/justicia/corte-
de-eeuu-nego-que-los-chimpances-sean-personas-no-humanas/).
Por otro lado, en EE. UU., un tribunal neoyorquino sostuvo, en un caso de similares
características, que los animales no tienen derecho a estar libres porque no pueden
asumir obligaciones, asumiendo una postura contraria a la expuesta por el tribunal
argentino.
Entonces, a Sandra, ¿en qué categoría la ubicamos?
¿Cómo entendemos al concepto de persona? ¿Es sinónimo de sujeto de derecho?
En primer lugar, diremos que, si bien el CCyCN no nos proporciona un concepto
de persona, desde la perspectiva del derecho y en cuanto a su regulación jurídica,
diremos que entendemos a la persona como centro de imputación de normas jurídicas,
titular de derechos y obligaciones, es decir, como un verdadero sujeto de derecho. Es
importante destacar que tanto la persona humana como la jurídica, cuando participan
en una relación jurídica concreta, se denominan sujetos de derecho.
Entonces, ¿podría considerarse persona a la orangutana Sandra? Al respecto, Rivera
y Crovi (2016) expresan que
…se encuentran en contra de esa posición: el CCCN clasifica las personas en
“humanas” y “jurídicas”; los animales son “cosas”, tal como lo indica el art.
227 [2] del CCCN al referirse a las cosas muebles, como aquellas que pueden
desplazarse por sí mismas o por una fuerza externa.
Si alguna acción de protección se concede a los animales, lo es en
consideración a la protección de los intereses difusos de toda la sociedad. (p.
212).
En el caso de la orangutana Sandra del zoológico de Buenos Aires, el tribunal se
sujetó a una interpretación diferente de la clasificación de personas, asimilando al
animal a una persona jurídica. Esta interpretación recibió muchas críticas por parte de
estudiosos del derecho, quienes afirman que el Código, en su literalidad, no admite
que los animales sean considerados personas jurídicas.
Ahora pensemos en otro supuesto: ¿qué sucedería si, actualmente, existiera un ente
que pudiera tomar determinaciones racionales, sin la necesidad de una persona
humana, como es el caso de los robots?
En mayo de 2018, el Parlamento Europeo propuso la creación de un estatuto jurídico
específico para los robots autónomos, para que los más sofisticados tengan la
condición de personas electrónicas, con derechos y obligaciones específicas, entre
ellas, la de reparar los daños que puedan causar. La aplicación de la personalidad
electrónica se haría efectiva para casos en los que los robots toman decisiones
inteligentes de manera autónoma o interactúan con terceros de forma independiente
(“El Parlamento Europeo quiere que los robots tengan personalidad jurídica”, 4 de julio
de 2016). El tema aún sigue en debate.
Página 41 | 165
¿Las ciencias jurídicas deberían reconocer al robot como un sujeto de derecho
nuevo?
Este artículo científico nos permite profundizar y reflexionar sobre la pretendida
personalidad jurídica de los animales y los robots.
Los animales y los robots frente al derecho.pdf
[1]
El habeas corpus es la garantía constitucional que tiene como fin la protección de la libertad
física de los individuos.
Art. 227, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
[2]
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Persona humana
Persona y sujeto de derecho: nociones y distinciones
La noción de persona es muy importante para nuestro sistema jurídico, ya que posee
una cantidad de connotaciones necesarias para comprender su protección.
Nuestra ley no da una noción de lo que debe entenderse por persona; directamente
empieza el Título I, refiriendo al comienzo de su existencia. Matilde Zavala de
González, (1983) expresa:
…mientras que el hombre es una realidad ontológica (un "ente" biosíquico y
espiritual), persona es, dentro del derecho, una categoría jurídica (el ente,
humano o no, que goza de capacidad de derecho) … El hombre existe en la
naturaleza, la persona solamente en el derecho. (p. 4).
Esto quiere decir que cuando hablamos de persona hacemos alusión a una categoría
jurídica, a una calidad que contiene, en sí misma, la aptitud de ser portadora de
derechos. Así, se puede deducir que la palabra persona hace referencia a la
personalidad jurídica —la investidura jurídica de la que goza el sujeto—, a la aptitud, la
disposición potencial para tener derechos, para adquirirlos, para ser sujeto activo o
pasivo de las relaciones jurídicas. Por su parte, hombre hace referencia al sustrato o
soporte biológico de las personas humanas, que, para estar protegido, necesita de esa
personalidad jurídica.
Por último, la expresión sujeto de derecho alude a las personas cuando están
interactuando en interferencia intersubjetiva, por ejemplo, cuando le están dando vida
a un contrato. Gráficamente, es la persona en movimiento.
Derechos y actos personalísimos
Definición. Naturaleza jurídica
“Los derechos personalísimos son los que recaen sobre ciertos aspectos o
manifestaciones de la personalidad del hombre para proteger su libre
desenvolvimiento: derecho al honor, a la intimidad, a la libertad, a la integridad física,
etc.” (“Qué son los ‘derechos personalísimos’: protección del honor, intimidad, su
libertad e integridad física”, 12 de junio de 2018,
https://www.elliberal.com.ar/noticia/530905/encontraron-sin-vida-persona-hotel-quimili?
utm_campaign=ScrollInfinitoDesktop&utm_medium=scroll&utm_source=nota).
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Estos derechos subjetivos no solo tienen reconocimiento expreso en el Código Civil y
Comercial; el derecho supranacional de derechos humanos constitucionalizado (art.
75, inc. 22 de la Constitución Nacional [CN]) [3] establece las bases fundacionales del
régimen de los derechos personalísimos, toda vez que la dignidad personal, como sus
emanaciones (intimidad, imagen, identidad, honor y derechos sobre el propio cuerpo),
son reconocidos de manera explícita en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y en otros instrumentos supranacionales (“Qué son los ‘derechos
personalísimos’: protección del honor, intimidad, su libertad e integridad física”, 12 de
junio de 2018).
[3] Art. 75, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm
Caracteres
Estos derechos son innatos, vitalicios, necesarios, absolutos, esenciales, de objeto
interior, extrapatrimoniales, irrenunciables, relativamente disponibles por las partes,
absolutos, autónomos y, por ende, no transmisibles.
● Son innatos, ya que corresponden a las personas desde su origen.
● Son vitalicios, ya que rigen durante toda la vida de la persona.
● Son necesarios, porque no pueden faltar durante toda la vida del ser humano y
no pueden perderse de modo definitivo.
● Son esenciales, porque representan un mínimo imprescindible para el
contenido de la personalidad humana.
● Son de objeto interior, porque son modos peculiares de su ser.
● Son inherentes, porque existe una unión inseparable del objeto y del sujeto.
● Son extrapatrimoniales, ya que, en principio, en el caso de ser lesionados,
generan, a favor de su titular, una acción de resarcimiento económico sin
perjuicio de la aplicación de otras medidas.
● Son absolutos, porque se dan contra todos, erga omnes, ya que todos y cada
uno de los miembros que constituyen la comunidad jurídicamente organizada
están obligados a respetar la persona de los demás.
● Son autónomos, ya que son una categoría especial de derechos subjetivos.
● Relativamente disponibles por las partes, pues, de conformidad al art. 55 del
Código Civil y Comercial, se puede disponer de los derechos personalísimos
bajo ciertas condiciones: que medie consentimiento por el titular de los
derechos, que este no sea contrario a la ley, la moral o las buenas costumbres.
Asimismo, prevé que el consentimiento no se presume, es decir que debe
otorgarse en forma clara, ya sea expresa, tácita, o incluso por vía de silencio, y
“es de interpretación restrictiva, y libremente revocable” [4].
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Otro carácter es que la vulneración de ellos da derecho a su titular a reclamar la
prevención y reparación de los daños conforme lo estipulado en los arts. 1708 a 1780
inclusive del Código Civil y Comercial [5].
Ahora bien, una vez que hemos aprendido respecto de sus características como
derechos subjetivos, ahora nos focalizaremos en cada uno de ellos.
[4] Art. 55, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Arts. 1708-1780, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
[5]
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
La inviolabilidad de la persona humana
A continuación, te invito a leer los fundamentos de un fallo donde podemos visualizar
la vulneración de los derechos de una persona. En este caso, una señora intentó
ingresar en un supermercado.
En el caso, la mujer denunció haber sido maltratada por personal de vigilancia
luego de que se activara la alarma del local por tener una prótesis de titanio en
su columna. El nuevo Código consagra el trato digno y no discriminatorio del
consumidor.
La Sala I de la Cámara Civil y Comercial de San Martín revocó una sentencia
de primera instancia y condenó a un supermercado a abonar a una mujer $20
000 en concepto de daño moral, con aplicación del nuevo Código Civil y
Comercial. Se trata del caso de una mujer discapacitada que entró en un
supermercado y activó la alarma del local por tener una prótesis de titanio en
su columna vertebral y, a pesar de la explicación, recibió un trato no digno por
personal del lugar.
En la resolución, firmada el pasado 17 de septiembre por los jueces Carlos
Ramón Lami y Manuel Augusto Sirvén, se subraya que el nuevo Código
incorpora una serie de principios generales de protección al consumidor que
actúan como una “protección mínima”, regulándose lo atinente a la relación de
consumo, contrato de consumo e interpretación y prelación normativa.
El nuevo ordenamiento establece que “la persona humana es inviolable y en
cualquier circunstancia tiene derecho al reconocimiento y respeto de su
dignidad” [6]. Al respecto, los magistrados sostuvieron que “el mal trato, la falta
de colaboración de los dependientes de una empresa para con el consumidor o
usuario, que en el caso particular resulta una persona discapacitada,
configuran una violación a la obligación de trato digo, debiendo, en
consecuencia, exigirse con mayor rigor el cumplimiento de los deberes a cargo
del polo más fuerte en la relación de consumo” [7].
En tanto, la nueva normativa dispone que “hay daño cuando se lesiona un
derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por
objeto la persona, el patrimonio o un derecho de incidencia colectiva” [8].
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Según el fallo, el mal trato recibido por la actora, tal como se encuentra
acreditado, provocó un daño de carácter moral, “ya que significó una afección
en los sentimientos de la actora, viéndose vulnerado su derecho a la paz y
tranquilidad, experimentando angustias y ansiedades” [9]. (“Fallo ordena a un
supermercado indemnizar a una mujer con aplicación del nuevo Código Civil y
Comercial”, 23 de septiembre de 2015, https://www.cij.gov.ar/nota-18066-Fallo-
ordena-a-un-supermercado-indemnizar-a-una-mujer-con-aplicaci-n-del-nuevo-
C-digo-Civil-y-Comercial.html).
El hombre es el eje y centro de todo el sistema jurídico y, en tanto fin en sí mismo, su
persona es inviolable. Como bien lo ha resaltado el tribunal en el fallo expuesto, la
persona humana es inviolable y tiene derecho a que se respete su dignidad.
El artículo 51 del CCyCN expresa: “Inviolabilidad de la persona humana. La persona
humana es inviolable y en cualquier circunstancia tiene derecho al reconocimiento y
respeto de su dignidad” [10]. De modo tal que el reconocimiento y el respeto de la
dignidad personal, además de estar previstos expresamente en el Código, encuentran
amparo constitucional por vía del art. 75 inc. 22 [11] y rango constitucional asignado al
art. 11 del Pacto de San José de Costa Rica [12].
Este derecho implica que todo ser humano debe ser respetado como persona tanto en
su existencia – vida, cuerpo, salud– como en su propia dignidad – honor, intimidad,
imagen–.
Así, la inviolabilidad de la persona humana extiende su tutela tanto a los derechos de
la personalidad espiritual (es decir, la imagen, la intimidad, identidad, honor o
reputación) como a cualquier otro que resulte de una emanación de la dignidad
personal. De igual forma, la inviolabilidad de la persona hace que esté protegida la
integridad física y, por ende, primordialmente la vida y la salud.
En cuanto a la clasificación de los derechos personalísimos, podemos diferenciar los
siguientes:
Derechos sobre la personalidad...
Dentro de esta primera clasificación se encuentran:
● derecho a la intimidad personal y familiar;
● derecho a la honra o reputación;
● derecho a la imagen;
● derecho a la identidad.
Derechos de la personalidad f...
En esta segunda categoría se encuentran:
● derecho a la vida;
● derecho a la integridad física;
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● derecho a disponer del propio cuerpo;
● derecho a disponer del propio cadáver.
Comencemos entonces con los derechos sobre la personalidad espiritual. El
artículo 52 del Código Civil y Comercial de la Nación dispone:
La persona humana lesionada en su intimidad personal o familiar, honra o
reputación, imagen o identidad, o que de cualquier modo resulte menoscabada
en su dignidad personal, puede reclamar la prevención y reparación de los
daños sufridos, conforme lo dispuesto en el Libro Tercero, Título V, Capítulo
I [13].
Art. 51, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[6]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[7]
Cám. Apel. Civ. y Com. San Martín, Sala I, “L., M. G. c/ INC S. A.-Supermercados Carrefour y
otro s/ daños y perjuicios” (2015). Recuperado de https://www.cij.gov.ar/nota-18066-Fallo-
ordena-a-un-supermercado-indemnizar-a-una-mujer-con-aplicaci-n-del-nuevo-C-digo-Civil-y-
Comercial.html
[8]
Art. 1737, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[9]
Cám. Apel. Civ. y Com. San Martín, Sala I, “L., M. G. c/ INC S. A.-Supermercados Carrefour y
otro s/ daños y perjuicios” (2015). Recuperado de https://www.cij.gov.ar/nota-18066-Fallo-
ordena-a-un-supermercado-indemnizar-a-una-mujer-con-aplicaci-n-del-nuevo-C-digo-Civil-y-
Comercial.html
[10]
Art. 51, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[11]
Art. 75, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm
[12]
Art. 11, Pacto de San José de Costa Rica [Tratado Multilateral]. (22 de noviembre 1969).
Organización de los Estados Americanos. Recuperado
de https://www.oas.org/dil/esp/tratados_b-
32_convencion_americana_sobre_derechos_humanos.htm
Derecho a la intimidad personal o familiar
Basta con utilizar alguna red social para darnos cuenta de qué manera las personas
vulneran el derecho a la intimidad de otras personas sin tener conciencia de ello. Sin ir
más lejos, existen padres que publican fotos de sus hijos menores de edad en las
redes sociales a diario, exponiéndolos a los graves peligros de la red. Esta conducta
se ha denominado oversharenting y hace referencia al uso excesivo de las redes
sociales por parte de los padres para mostrar a sus hijos.
Si bien la publicación en redes sociales de contenidos relacionados con los hijos no
tiene por qué ser vergonzosa, cuando el niño crece y comienza tener conciencia de su
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identidad digital, descubre que en la red existe un historial de información no deseada
por ellos. Esto es un claro ejemplo de cómo actuamos exponiendo nuestros datos
personales y exponiendo nuestra intimidad y la de los demás.
Pero también existen otros casos donde este derecho se encuentra vulnerado en
contra de la voluntad de la persona, como es el caso de Micaela Giolito.
Te invito a leer esta noticia de actualidad, donde se vislumbra un claro ejemplo de
vulneración al derecho a de la intimidad, que ha sentado un precedente jurisprudencial
en mayo de 2020.
Le robaron su Gmail, reclamó por el acceso a sus archivos y sentó un precedente
local.pdf
Este artículo hace referencia al primer fallo contra Google en nuestro país y ello es
consecuencia de una denuncia presentada por Micaela Giolito, que habilitó la
investigación y sanción. Esto resalta la importancia de la protección de la intimidad de
las personas cuando hay violaciones a la ley de protección de datos personales.
El caso de Micaela es uno de los tantos casos que suceden a diario donde se
producen violaciones al derecho a la intimidad. El hecho de no poder acceder a su
cuenta de Gmail, le costó a Micaela perjuicios económicos, financieros, morales y
psicológicos, ya que la información sobre su persona quedó en manos de alguien que
se dedica a vulnerar el derecho a la intimidad.
La intimidad es el ámbito de reserva de la vida, de los sentimientos y de las creencias
de un individuo. Este ámbito de reserva es el bien jurídico protegido por este derecho,
que garantiza al titular el derecho a vivir en forma independiente, sin injerencias ni
intromisiones que puedan provenir de la autoridad o de terceros, en tanto su conducta
no ofenda al orden público, a la moral ni perjudique a terceros (Tagle, 2002).
De la lectura del artículo 11 del Pacto de San José, se advierte que no solo se protege
la intimidad personal, sino también la familiar, es decir que “nadie puede ser objeto de
injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia…” [14].
Ahora bien, este derecho tendrá más reducida su esfera de acuerdo al grado de
actuación o función pública que posea, pues mientras más pública sea la imagen de la
persona, más reducida será la esfera de protección, pero siempre la conserva. Por
ello, algunas personas reconocidas o famosas han iniciado acciones para proteger su
derecho a la intimidad cuando la prensa ha invadido tal esfera.
[14] Art. 11, Pacto de San José de Costa Rica [Tratado Multilateral]. (22 de noviembre 1969).
Organización de los Estados Americanos. Recuperado
de https://www.oas.org/dil/esp/tratados_b32_convencion_americana_sobre_derechos_humano
s.htm
Derecho a la honra o reputación
A continuación, te presentamos un sumario (resumen) de un fallo donde se visualiza la
vulneración de este derecho.
Sumario:
1.-La demanda por daños sufridos al derecho a la intimidad y al honor del
accionante es procedente, pues, sin perjuicio de la fuerte exposición pública de
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la accionante, de su presencia en medios televisivos, la demandada difundió en
un programa televisivo un informe de la actora en el que se detallan diferentes
características, todas y cada una indignas, ultrajantes, con las que llevaría
adelante su vida, se la presentó al público de manera descarnada, una vida
miserable, absolutamente penosa, abyecta, calificativos extremos que denotan
una clara invasión en su vida privada, y dicho producto televisivo se llevó a
cabo sobre [la] base de testimonios de vecinos, fuente vaga o genérica de la
información que se suministraba.
2.-Si bien el accionante reviste el carácter de mediático, la intimidad nunca
puede ser considerada como algo superfluo, pues todos tienen derecho a su
preservación y, por lo tanto, también el demandante, aun cuando elija tener una
fuerte exposición pública.
3.-El hecho [de] que el accionante haya participado personalmente de una
segunda emisión del mismo programa en el cual se había presentado un
informe que violentó su derecho a la intimidad, no significa aceptación o
consentimiento, ni menos aún renuncia a la acción que luego habría de
entablar y que fundamenta el caso de autos… [15].
En este fallo, quien demanda es una figura mediática con gran exposición en los
medios televisivos; sin embargo, esto no da lugar a que se vulnere su derecho a la
honra. Pues lejos de haberse ejercido el derecho de informar, se han vulnerado los
aspectos más íntimos de la persona, exponiendo detalles de su vida privada (sean
reales o no), ya que el informe la presenta como una persona que come de los tachos
de basura, entre otras cuestiones degradantes para la persona, que no deben darse a
conocer de manera pública porque pertenecen a la esfera de su intimidad.
Por ende, es importante recordar que este derecho comprende dos aspectos. De un
lado, el honor en sentido objetivo, que es la valoración que otros hacen de la
personalidad, es el buen nombre o reputación, el aprecio de terceros; y en sentido
subjetivo, es la autovaloración, el íntimo sentimiento que cada persona tiene de la
propia dignidad y la de su familia (Tagle, 2002).
La vulneración al honor da lugar a la posibilidad de interponer acciones penales, como
la injuria y la calumnia. La injuria procede cuando alguien afecta el honor de una
persona con dichos que la degradan; la calumnia consiste en la falsa imputación de un
delito.
[15]
Cám. Nac. Apel. Civ., Sala/Juzgado J, “D., Z. N. c/ Balvanera Producciones S.R.L. y otro”.
(2016). Recuperado de https://aldiaargentina.microjuris.com/2016/11/02/violacion-al-derecho-a-
la-intimidad-y-al-honor-de-una-persona-mediatica-por-un-informe-televisivo/
Derecho a la imagen
En tiempos de pandemia del Covid-19, las redes sociales estuvieron repletas de
videos e imágenes como la siguiente, donde se ve a voluntarios entregando alimentos
a los más carenciados.
Figura 1: Jóvenes calingastinas ayudan a los que menos tienen
Ahora bien, ¿se cuenta con el consentimiento previo para la utilización de la imagen
de las personas retratadas? ¿Se respetan derechos de carácter constitucional que no
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pueden ser objeto de libre e injustificada disposición y manipulación de terceros, como
el derecho a la propia imagen?
Analicemos el texto del CCyCN que, en su art. 53, hace referencia al derecho a la
imagen expresando que:
Para captar o reproducir la imagen o la voz de una persona, de cualquier modo,
que se haga, es necesario su consentimiento, excepto en los siguientes casos:
a) que la persona participe en actos públicos;
b) que exista un interés científico, cultural o educacional prioritario y se
tomen las precauciones suficientes para evitar un daño innecesario;
c) que se trate del ejercicio regular del derecho de informar sobre
acontecimientos de interés general.
En caso de personas fallecidas, pueden prestar el consentimiento sus
herederos o el designado por el causante en una disposición de última
voluntad. Si hay desacuerdo entre herederos de un mismo grado,
resuelve el juez. Pasados veinte años desde la muerte, la reproducción
no ofensiva es libre [16].
El derecho a la propia imagen es el derecho personalísimo que protege la imagen —
entendida esta en sentido amplio— de una persona física, ya que permite a su titular
oponerse a que su imagen o su voz sean reproducidas, captadas o publicadas por
cualquier medio sin su consentimiento. Este derecho goza de amparo constitucional,
ya sea como un aspecto del derecho a la privacidad [17] o bien como un derecho
autónomo implícito en el art. 33 de la CN [18], a lo que se suma su recepción por vía del
art. 75 inc. 22, que otorga rango constitucional a diversos instrumentos
internacionales [19], entre los que se encuentra el Pacto de San José de Costa Rica [20].
Este derecho se vulnera con la mera captación de la imagen o la voz, sin el
consentimiento del sujeto, aun cuando no se infiera una lesión a la privacidad. Se
señala que tiene un contenido positivo y uno negativo. Desde su faz negativa o de
exclusión, el derecho a la imagen confiere la facultad de oponerse y prohibir a terceros
su captación y divulgación; desde su faz positiva, permite a su titular ceder su uso y
explotación, incluso a título oneroso (Rivera y Medina, 2014).
En relación al alcance de lo que debe interpretarse por “imagen”, tal como hemos
señalado, el concepto es amplio y, por ende, la protección legal comprende distintas
formas de reproducción de la imagen, como dibujos, caricaturas o pinturas, cualquiera
sea la vía de difusión (por ejemplo, filmaciones, reproducciones televisivas, entre
otras) (Tagle, 2002).
La regla es la exigibilidad del consentimiento, a fin de “captar” o “reproducir”, de
cualquier forma, la imagen o la voz de una persona (carácter disponible de este
derecho). Dicha conformidad no se presume, es de interpretación restrictiva y
libremente revocable [21].
Sin embargo, el precepto precedente señala tres excepciones a la exigencia del
consentimiento:
1. “Que la persona participe en actos públicos” [22], es decir, inauguraciones,
desfiles, cortejos fúnebres de hombres célebres, ceremoniales oficiales, etc.
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2. “Que exista un interés científico, cultural o educacional prioritario” [23], siempre
que no resulte ofensivo y que se tomen las precauciones suficientes para evitar
un daño innecesario. Por ejemplo: evitar la identificación de la persona en
ilustraciones en revistas médicas.
3. Que se trate de informar sobre acontecimientos de interés general, es decir
que haya un interés colectivo en la información, ya sea porque la imagen se
vincula a la actividad profesional o pública del sujeto, porque presenta cierta
relevancia pública, o porque su difusión se hace para verificar o refutar
aspectos de la vida privada que, voluntariamente, la persona involucrada ha
expuesto al público [24].
Cabe analizar si en el caso de la fotografía de los voluntarios entregando alimentos
hubo consentimiento para la difusión de las imágenes y si este caso puede
encuadrarse en la última excepción, es decir, en la que indica que no será necesario el
consentimiento si se trata de “informar sobre acontecimientos de interés general”.
Recordemos otro caso paradigmático, como el fallecimiento de la modelo Jazmín de
Grazia, en el que el personal policial que intervino en la investigación filtró fotografías
de la fallecida. El Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N° 8, a
cargo de Cecilia Gilardi Madariaga de Negre, hizo lugar a una demanda entablada
contra el Estado Nacional (Policía Federal Argentina).
Resolución de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso
Administrativo Federal en causa “De Grazia Ricardo Daniel y otro cEditorial Sarmien
En el fallo citado, se determinó la violación del deber de custodia del material
fotográfico que recaía sobre los funcionarios policiales, señalando que la culpa de la
fuerza demandada consiste en la falta de medidas concretas y protocolos para
asegurar, de la mejor manera posible, las cadenas de custodia de los registros
fotográficos policiales destinados a servir como prueba en las investigaciones
judiciales, lo que llevó al tribunal a admitir la responsabilidad por falta de servicio del
Estado Nacional. En consecuencia, la firma Editorial Sarmiento S. A, propietaria del
Diario Crónica, resultó responsable de la vulneración del derecho a la intimidad.
Este caso es relevante a los fines del art. 53 del CCyCN, ya que en el último párrafo la
norma dispone:
En caso de personas fallecidas pueden prestar el consentimiento sus
herederos o el designado por el causante en una disposición de última
voluntad. Si hay desacuerdo entre herederos de un mismo grado, resuelve el
juez. Pasados veinte años desde la muerte, la reproducción no ofensiva es
libre [25].
La norma indica que el consentimiento puede ser prestado por sus herederos o por
quien hubiera sido designado por el causante del efecto en una disposición de última
voluntad. En el caso de Jazmín de Grazia, fueron las padres quienes demandaron con
el fin de proteger el derecho de su hija difunta.
Ahora bien, pasados veinte años desde la muerte, la reproducción es libre en tanto no
resulte ofensiva. De tal modo, si antes de transcurrido tal lapso legal no existiese
ninguna de las personas que, por ley, deben prestar su consentimiento, podría
reproducirse la imagen.
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[16]
Art. 53, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
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[17]
Art. 19, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
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Art. 33, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
[18]
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
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Art. 75, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
[19]
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
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Art. 11, Pacto de San José de Costa Rica [Tratado Multilateral]. (22 de noviembre 1969).
[20]
Organización de los Estados Americanos. Recuperado
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Art. 55, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
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Art. 53, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
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Art. 53, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
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Art. 53, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
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Art. 53, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
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Derecho a la identidad
El derecho a la identidad implica que “cada persona sea ella misma”, que pueda
distinguirse sobre la base de sus atributos y sus propias cualidades personales, que
hacen a esa determinada persona distinta de las otras. Este derecho comprende tanto
la identidad biológica como la identidad de género (regulada por ley 26.743 “De
identidad de género”).
Este tema también lo abordaremos con mayor profundidad en el tema “atributos de las
personas: nombre”.
Ahora sigamos con el segundo grupo de derechos, los derechos de la personalidad
física:
Derecho a la vida
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Este derecho se encuentra profundamente protegido y se refleja en el impedimento de
obrar contra la propia vida y sobre la vida de los demás.
Rivera y Crovi (2016) expresan que la vida humana se encuentra tutelada por
diferentes disposiciones de derecho constitucional, penal y civil, así como por el
derecho supranacional de los derechos humanos.
En los códigos civiles no existe un reconocimiento expreso del derecho a la vida y de
sus consecuencias. Es por ello que la protección de la vida humana se manifiesta a
través del derecho al resarcimiento a favor de los parientes de la persona que ha sido
privada de aquella (Rivera y Crovi, 2016).
Este derecho, actualmente, se encuentra en grandes discusiones bioéticas, debido a
que existen fallos que lo contraponen con el derecho a la dignidad, por ejemplo,
cuando se permite a la persona (siendo capaz o por ser objetor de conciencia)
negarse recibir tratamiento médico para preservar su dignidad. Es sumamente
importante esta categoría porque se tiene (al igual que los demás derechos humanos)
desde que se comienza a ser persona para el derecho.
Otro caso emblemático relativo a la defensa del derecho a la vida fue el dictado por la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en el conocido fallo "Portal de Belén", de
fecha 5 de marzo de 2002, que prohibió la fabricación y distribución del medicamento
comúnmente denominado “Píldora del día después”.
En aquella oportunidad, la asociación civil sin fines de lucro, Portal de Belén,
promovió acción de amparo contra el Ministerio de Salud y Acción Social de la
Nación a fin de que se le ordene revocar la autorización y prohíba la
fabricación, distribución y comercialización del fármaco de Laboratorios Gabor
S. A., cuyo nombre comercial es "Imediat", pues se trata de una píldora con
efectos abortivos, encubierta bajo la denominación eufemística de
"anticoncepción de emergencia".
Dicha afirmación se fundamenta en que el fármaco impide el anidamiento del
embrión en el endometrio, lugar propio de implantación, tal como el mismo
prospecto del medicamento reconoce entre sus modos de acción: "...c)
modificando el tejido endometrial produciéndose una asincronía en la
maduración del endometrio que lleva a inhibir la implantación".
De esta manera, afirmaba el accionante, se tiende a impedir que un óvulo
humano fecundado anide en el útero materno, lo que constituye la muerte, por
aborto, de un ser humano ya concebido. La Cámara Federal de Apelaciones de
Córdoba (sala B) (LLC, 2000-263; DJ, 2000-1-526) dejó sin efecto el fallo de
primera instancia que ordenó revocar la autorización concedida y prohibir la
fabricación, distribución y comercialización del fármaco "Imediat". Contra tal
pronunciamiento, la actora dedujo recurso extraordinario cuya concesión
produjo el ingreso a conocimiento de la Corte Suprema.
Cabe discriminar ahora las dos posturas que se exhibieron en dicho fallo, y
respecto a ello reseñar que la mayoría de la Corte Suprema declaró que el
derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana
preexistente a toda legislación positiva que resulta garantizado por la
Constitución Nacional, y terminó prohibiendo la fabricación y distribución del
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medicamento, por considerar que atentaba contra dicho derecho natural.
(“Derecho a la vida, métodos anticonceptivos, píldora del día después,
establecimientos asistenciales, fallos de la Corte Suprema” [Sumario de fallo],
28 de enero de 2013, http://www.saij.gob.ar/derecho-vida-metodos-
anticonceptivos-pildora-dia-despues-establecimientos-asistenciales-fallos-corte-
suprema-suf0029869/123456789-0abc-defg9689-200fsoiramus).
Derecho a la integridad física
Rivera y Crovi (2016) establecen que, en este derecho, se encuentran incluidos:
1. la determinación de las atribuciones que la persona debe tener sobre su propio
cuerpo y sobre sus despojos mortales, y la fijación de sus límites;
2. la tutela legal que posibilite el efectivo ejercicio de ellas frente a la oposición, al
atentado o a la amenaza de agresión que puedan provenir de terceros o del
Estado; y que, asimismo, establezca los recursos y sanciones
correspondientes.
El artículo 54 del CCyCN [26] dispone que no resultan exigibles aquellas convenciones
que tengan por objeto la realización de un acto peligroso para la vida o para la
integridad física. En otras palabras, el contrato mediante el cual una persona
comprometa un acto que traiga aparejado dicho peligro, carecerá de fuerza obligatoria
para quien asumió dicha obligación, no siendo pasible de exigir su cumplimiento
forzado o indirecto, salvo que el acto de que se trate se corresponda a su actividad
habitual (por ejemplo, un boxeador o un corredor de autos) y que se adopten las
medidas de prevención y seguridad adecuadas a las circunstancias.
Este derecho se vincula también con el derecho a disponer sobre el propio cuerpo.
[26] Art. 54, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Derecho a disponer sobre el propio cuerpo
En primer lugar, es dable señalar que el cuerpo humano no es una cosa en sentido
jurídico, en tanto no constituye un objeto material susceptible de apreciación
pecuniaria.
Así, el art. 17 del CCYCN establece que:
Los derechos sobre el cuerpo humano o sobre sus partes no tiene un valor
comercial, sino afectivo, terapéutico, científico, humanitario o social y solo
pueden ser disponibles por su titular siempre que se respete alguno de esos
valores y según lo dispongan las leyes especiales [27].
Este derecho de disponer del cuerpo humano se vincula con el anterior, es decir, con
el derecho a la integridad física, que procura determinar las atribuciones que se tienen
sobre el propio cuerpo, sus límites y la tutela legal que posibilite su efectivo ejercicio
frente a la oposición, atentado o amenaza de agresión, ya sea proveniente de terceros
o del Estado.
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La regla es que no están autorizados aquellos actos que causen una disminución
permanente en la integridad del propio cuerpo o sean contrarios a la ley, la moral o las
buenas costumbres.
Sin embargo, el art. 56 del CCYCN [28] prevé excepciones a tal principio, las que tienen
lugar cuando se trata de actos enderezados al mejoramiento o preservación de la
salud de la persona titular, como ser una intervención quirúrgica; o,
“excepcionalmente”, para el mejoramiento o preservación de la salud de otra persona
distinta a la del titular, la que tiene lugar cuando se dispone la ablación de un órgano
(que se rige por la ley 24.193, modificada por ley 26.066) a los fines de ser
trasplantado.
Analicemos un caso que tomó notoriedad en las noticias internacionales:
En 2018, un investigador chino, He Jiankui, anunció el nacimiento de los primeros
seres humanos modificados genéticamente en su estado embrionario: dos gemelas,
Lulu y Nana. En 2019, fue condenado a tres años de cárcel y a pagar una multa de
tres millones de yuanes (380 000 euros) declarándolo culpable de “llevar a cabo, de
manera ilegal, la edición genética de varios embriones humanos con fines
reproductivos” (Román, 3 de enero de
2020, https://www.infobae.com/salud/ciencia/2020/01/03/por-que-son-peligrosos-los-
experimentos-de-he-jiankui-el-cientifico-condenado-a-prision-por-edicion-genetica-de-
embriones/).
Sin dudas, el experimento de este doctor abrió un debate sobre los límites de la licitud
en cuanto a la modificación y mejora del genoma humano.
¿Resuelve nuestro CCyCN esa cuestión?
Nuestro CCyCN ha tomado posición al respecto y en su texto indica que están
prohibidas las prácticas destinadas a la modificación de la constitución genética de la
descendencia [29], salvo aquellas que tiendan a prevenir enfermedades genéticas o la
predisposición a ellas (art. 57 CCyCN).
Por otro lado, se prevé la regulación de las investigaciones biomédicas en seres
humanos que procuran un beneficio para el paciente sobre el cual se realizan, a la par
que pueden aprovechar, en general, a la ciencia médica. Estas investigaciones deben
cumplir con los recaudos legales que establece el art. 58 del CCyCN, teniendo una
especial trascendencia el previsto en el punto “f”, que alude al ineludible acuerdo que
debe prestar la persona objeto de la intervención, quien siempre deberá estar
debidamente informada en relación a los riesgos para su vida [30].
[27] Art. 17, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[28] Art. 56, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[29] Art. 57, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
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[30] Art. 58, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Derecho de disposición sobre el cadáver propio
A continuación, presentamos un caso de un fallo del 17 de mayo de 2019, en el que un
tribunal (Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal) dicta
sentencia condenando a un nosocomio que entregó el cuerpo del fallecido a una
familia equivocada.
El nosocomio demandado tuvo que otorgar a los hijos de la fallecida una
indemnización por daño moral, ya que se encuentra acreditado que la entidad
—a través de su dependiente— entregó el cuerpo a la persona equivocada y
no se puede desconocer la perturbación que significa tal desaparición, sobre
todo porque el culto a los muertos es un hecho jurídicamente relevante,
tutelado en donde los parientes más próximos gozan derecho subjetivo de
custodiar sus restos y perpetuar su memoria. (“Cadáver equivocado:
Responsabilidad del hospital que entregó el cuerpo de una persona a una
familia equivocada”, 10 de julio de
2019, https://aldiaargentina.microjuris.com/2019/07/10/cadaver-equivocado-
responsabilidad-del-hospital-que-entrego-el-cuerpo-de-una-persona-a-una-
familia-equivocada/).
La norma del artículo 61 del CCyCN [31] consagra el derecho que posee toda persona
capaz en orden a establecer el destino post mortem de su cuerpo. Es decir que la
persona, mientras viva, puede disponer de sus exequias o inhumación, como así
también la dación de todo o parte de su cadáver con fines terapéuticos, científicos,
pedagógicos o de índole similar.
La manifestación de la voluntad puede ser expresada de cualquier forma, es decir,
puede ser por disposición testamentaria, o bien puede ser escrita o por signos
inequívocos, o inducida de hechos o circunstancias que posibiliten conocerla.
Ahora bien, en ausencia de instrucciones por parte del difunto, será el cónyuge, el
conviviente o los parientes, según el orden sucesorio, quienes dispongan del cadáver
de su familiar.
Es por ello que, en virtud de lo dispuesto por el art. 61 del CCyCN, el juez que
intervino en el caso del hospital citado previamente reconoce el derecho de los
familiares del difunto para disponer de su cadáver.
[31] Art. 61, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Atributos de las personas
La persona, en tanto tal, posee ciertos atributos, que son sus cualidades esenciales.
Estas son inherentes y consideradas a priori de la persona, es decir que comienzan
con su existencia.
Estos atributos de la persona humana son: capacidad, nombre, estado y domicilio. A
toda persona individual le son inherentes la capacidad, cualidad que la distingue como
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sujeto potencial de derechos y deberes; el nombre, que la individualiza; el estado, que
la sitúa en el medio familiar en el que se desenvuelve; y el domicilio, que la sitúa
jurídicamente en un lugar determinado.
Naturaleza y caracteres
Los atributos no son derechos ni deberes, sino cualidades inherentes a la calidad de la
persona, que no se adquieren luego, sino que son contemporáneas a la persona, a su
existencia y la acompañan toda su vida, protegiéndola e identificándola.
Los atributos participan de los siguientes caracteres:
Caracteres
● Son necesarios e inherentes a las personas: no se concibe que la persona física
pueda carecer de alguno de estos atributos por cuanto la determinan en su
individualidad.
● Son únicos: una misma persona no puede poseer más de un atributo de cada
clase en un momento determinado. Así, la persona humana no puede ser
capaz e incapaz a la vez de adquirir un derecho, no puede tener más estados
civiles familiares del mismo orden, por ejemplo, soltero-casado.
● Son indisponibles: no pueden ser transferidos, pues están fuera del comercio.
● Son inmutables: solo se modifican cuando se verifica el supuesto normativo
que así lo prevé.
● Son imprescriptibles: por cuanto no se adquieren ni pierden por el transcurso
del tiempo.
Nombre. Noción
El nombre es el atributo de la persona que la identifica y la individualiza del resto. Está
compuesto por dos elementos: el pronombre o nombre de pila (o apelativo) y el
apellido (o cognomen o patronímico). Ambos cumplen funciones diferentes: el nombre
de pila individualiza a la persona en su familia y el apellido la individualiza en la
sociedad.
Naturaleza jurídica:
Respecto de su naturaleza jurídica, existen varias teorías. Siguiendo a María Victoria
Tagle (2002), podemos citar:
Tesis de la propiedad: Sostenida, fundamentalmente, en Francia, a mediados del XIX,
esta tesis consideraba que el nombre era objeto de un derecho de propiedad análogo
al que se tiene sobre las cosas. Ha sido abandonada.
Tesis del derecho de la personalidad: Parte de la doctrina entiende que el nombre es un
derecho o un bien de la personalidad que permite distinguir al individuo de los demás.
El nombre, al ser utilizado como forma de distinguir al individuo, es un atributo esencial
de la personalidad.
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Institución de policía móvil: Planiol concibe al nombre como una institución de policía
civil, por cuanto es impuesto por la ley en forma obligatoria para la identificación de los
individuos. Tesis seguida en nuestro país por Orgaz.
Institución compleja: Consideran que el nombre es tanto un derecho de la personalidad
como una institución de policía civil, porque protege intereses individuales y también
sociales. Esta posición es compartida por autores como Salvat, Llambías, Borda,
Rivera.
Así, el artículo 62 del CCyCN establece: “Derecho y deber. La persona humana tiene
el derecho y el deber de usar el prenombre y el apellido que le corresponden”[32]. Es de
este artículo de donde surge su naturaleza jurídica, en donde confluyen los dos
criterios: que el nombre es un derecho de la personalidad y que es una institución de
policía civil.
[32] Art. 62, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Régimen legal
El prenombre. Apellido de los hijos
Es dable señalar que el apellido, nombre familiar o patronímico es la designación
común a todos los miembros de una misma familia, que, unido al prenombre, identifica
a la persona física, conformando su nombre propiamente dicho. Así, el apellido
designa el grupo familiar, pues cada individuo lleva el apellido que le corresponde en
razón de su pertenencia a dicho grupo.
El art. 64 del CCyCN [33] prevé que el hijo matrimonial lleve el primer apellido de alguno
de los cónyuges; en caso de no haber acuerdo, se determina por sorteo en el Registro
del Estado Civil y Capacidad de las Personas. A pedido de los padres o del interesado
con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del otro. Asimismo,
dispone que, en caso de que un mismo matrimonio tuviera muchos hijos, todos deben
llevar el mismo apellido que se haya decidido para el primero. Ahora bien:
● En el caso del hijo extramatrimonial con un solo vínculo filial, este lleva el
apellido de ese progenitor.
● Si la filiación de ambos padres se determina simultáneamente, se sigue la regla
establecida para los hijos matrimoniales en cuanto a que llevarán el primer
apellido de alguno de los cónyuges.
● Si la segunda filiación se determina después, ambos padres deberán acordar el
orden de los apellidos. A falta de acuerdo, será determinado por el juez según
sea el interés superior del niño.
● Para el supuesto de la persona menor de edad sin filiación determinada, se
establece que debe ser anotada por el oficial del Registro del Estado Civil y
Capacidad de las Personas con el apellido que esté usando o, en su defecto,
con un apellido común [34] o bien, si la persona tiene edad y grado de madurez
suficiente, puede solicitar la inscripción del apellido que esté usando [35].
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[33] Art. 64, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
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[34]
Art. 65, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[35]
Art. 66, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Apellido de los cónyuges
Te presento, a continuación, un caso para que lo analicemos:
Marta González ha quedado viuda, ya que su esposo, Juan Quiroga, ha fallecido,
luego de una larga enfermedad que lo mantuvo en estado de coma por varios años.
Desde su fallecimiento, ella se ha hecho cargo de la empresa de su marido,
asumiendo todas las responsabilidades.
Ya ha pasado un tiempo desde su muerte y ha conocido a Carlos, con quien ha
decidido constituir una unión convivencial y formar una familia ensamblada con los
hijos de ambos. Marta va a tu estudio jurídico para consultar si es posible seguir
usando el apellido de su esposo fallecido. ¿Qué le responderías? ¿Da una solución el
CCyCN para este caso?
En relación al apellido de los cónyuges, el art. 67 dispone:
Cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro, con la
preposición “de” o sin ella. La persona divorciada o cuyo matrimonio ha sido
declarado nulo no puede usar el apellido del otro cónyuge, excepto que, por
motivos razonables, el juez la autorice a conservarlo. El cónyuge viudo puede
seguir usando el apellido del otro cónyuge mientras no contraiga nuevas
nupcias, ni constituya unión convivencial [36].
Como se advierte, en materia de apellido y matrimonio, el Código posibilita a que
cualquiera de ellos pueda utilizar el apellido del otro con o sin la preposición “de”.
Ahora bien, en el caso de persona divorciada y de la nulidad del matrimonio, la regla
es la prohibición de empleo del apellido y solo de mediar razonables motivos, el juez
puede acordar su conservación. En cuanto al viudo, este puede seguir usando el
apellido del otro cónyuge mientras no contraiga nuevas nupcias ni constituya unión
convivencial.
Aquí está el problema en el caso de Marta. Ella podría seguir usando el apellido de su
esposo difunto, pero al constituir una unión convivencial con Carlos, pierde la
posibilidad de seguir usándolo.
[36] Art. 67, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Cambio del prenombre y del apellido
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Pablo, de 22 años de edad, llega a tu estudio jurídico planteando su situación. Te
comenta que, desde los 5 años de edad, no se ha sentido bien consigo mismo y que
desde pequeño se ha autopercibido como mujer y no como varón, razón por la cual ha
iniciado un tratamiento, con la idea de realizar un cambio de género. Te pregunta si es
jurídicamente posible cambiar su nombre “Pablo” por el nombre “Paula”, con el que
siente más identificado. ¿Qué le responderías?
Los arts. 69 y 70 del Código Civil y Comercial receptan la posibilidad del cambio del
prenombre y del apellido solo de mediar, a criterio del juez, justos motivos. Al respecto,
formula una enunciación de justos motivos:
1. cuando el seudónimo hubiese adquirido notoriedad;
2. por “la raigambre cultural, étnica o religiosa”;
3. por “la afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea
su causa, siempre que se encuentre acreditada” [37].
Así, para lograr el cambio del nombre y/o del prenombre, se precisa la intervención del
Poder Judicial y esa es la regla, con excepción de los dos supuestos contemplados en
el último párrafo del art. 69.
En tales casos, no se requiere la intervención judicial y se consideran justos motivos
cuando se pretende “el cambio del prenombre por razón de identidad de género y el
cambio de prenombre y apellido por haber sido víctima de desaparición forzada,
apropiación ilegal o alteración o supresión del estado civil o de la
identidad” [38]. Entonces, en el caso de Pablo, deberás responderle que sí puede
cambiar su nombre por “Paula” y que, para ello, no necesitará autorización judicial, ya
que este supuesto es considerado un justo motivo por la ley para solicitar la
modificación.
El cambio de nombre se tramitará “por el proceso más abreviado que prevea la ley
local, con intervención del Ministerio Público” [39], debiendo “publicarse en el diario
oficial una vez por mes en el lapso de dos meses”, a fin de que presenten las
oposiciones y se soliciten informes respecto de “las medidas precautorias que
existieren con relación al interesado” [40]. Una vez inscrita en el Registro de Estado Civil
y Capacidad de las Personas, será oponible a terceros.
[37]
Art. 69, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[38]
Art. 69, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[39]
Art. 70, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[40]
Art. 70, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Acciones de protección
Las acciones están reguladas en el art. 71 del CCyCN, que dispone:
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Puede ejercer acciones en defensa de su nombre:
a) aquel a quien le es desconocido el uso de su nombre, para que le sea
reconocido y se prohíba toda futura impugnación por quien lo niega; se
debe ordenar la publicación de la sentencia a costa del demandado;
b) aquel cuyo nombre es indebidamente usado por otro, para que cese en
ese uso;
c) aquel cuyo nombre es usado para la designación de cosas o personajes
de fantasía, si ello le causa perjuicio material o moral, para que cese el
uso.
En todos los casos puede demandarse la reparación de los daños y el
juez puede disponer la publicación de la sentencia. Las acciones
pueden ser ejercidas exclusivamente por el interesado; si ha fallecido,
por sus descendientes, cónyuge o conviviente, y a falta de estos, por los
ascendientes o hermanos [41].
Así, las acciones para proteger el nombre son tres:
1. Acción de reclamación o reconocimiento del nombre: se requiere que el
demandado haya desconocido el derecho de usar el nombre por parte del
sujeto afectado, debiendo el juez ordenar la publicación de sentencia a costa
del demandado.
2. Acción de impugnación o usurpación del nombre: requiere que el
demandado use en forma indebida el nombre de otra persona y el efecto propio
de la sentencia es el cese de dicho uso indebido.
3. Acción de supresión del nombre: debe mediar un uso indebido por parte del
demandado del nombre de otra persona para individualizar una cosa o un
personaje de fantasía y dicho uso provocar un perjuicio material o moral. El
efecto de la sentencia es el cese de dicho uso indebido.
Por último y en orden a quiénes pueden interponer estas acciones, se establece que el
titular exclusivo es el interesado y, si este ha fallecido, podrá ser ejercida por sus
descendientes, cónyuge o conviviente; a falta de estos, por los ascendientes o
hermanos.
[41]
Art. 71, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Seudónimo
Llega a tu estudio jurídico el Sr. Alejandro Wiebe, conocido en los medios de
televisivos por el nombre artístico de "Marley", y te comenta que nadie lo llama
“Alejandro” en su vida privada, por lo que le gustaría cambiar su nombre por "Marley
Wiebe", ya que todos lo conocen por su seudónimo y no por su nombre real. ¿Qué
deberías responderle al conductor de TV?
Analicemos juntos qué nos dice al respecto el CCyCN. En cuanto al seudónimo, el art.
72 contempla “El seudónimo notorio goza de la tutela del nombre” [42].
El seudónimo es la designación, diferente del nombre verdadero, que una persona
voluntariamente se da a sí misma en el desarrollo de alguna actividad específica
cultural, artística, comercial o profesional, sea con el objeto de ocultar su verdadera
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identidad o para darle realce en el ejercicio de esa actividad. Puede formarse con un
nombre y apellido, con un prenombre o con una designación de fantasía. Como el
seudónimo notorio goza de la tutela del nombre, el titular, para su protección, podrá
interponer las acciones previstas para proteger el nombre, es decir, las previstas en el
art. 71.
Asimismo, el art. 69 ha receptado el cambio de nombre cuando existan justos motivos
a criterio del juez y el inc. “a" dispone que se considera justo motivo al supuesto en
que el seudónimo hubiese adquirido notoriedad [43].
En el caso de “Marley”, estamos ante un claro caso de seudónimo; entonces, debemos
responderle a nuestro cliente que sí puede solicitar el cambio de prenombre, porque el
seudónimo que ha utilizado ha adquirido notoriedad y, por lo tanto, está determinado
como un justo motivo por la ley para solicitar la modificación.
[42] Art. 72, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[43]
Art. 69, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
El hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de los cónyuges; en caso de
no haber acuerdo, se determina por sorteo en el Registro del Estado Civil y
Capacidad de las Personas.
● Verdadero, ya que, si no hay acuerdo entre los progenitores, se determina
por sorteo en el Registro del Estado Civil y de las Personas.
● Falso, ya que la ley establece que en caso de no haber acuerdo, el hijo
matrimonial lleva al primer apellido del padre.
Domicilio
Noción. Caracteres
El ordenamiento jurídico requiere situar a la persona en un determinado lugar, aun
cuando no actúe necesariamente allí. Domicilio, en sentido jurídico, es el lugar que la
ley considera como centro o sede legal de la persona.
Como veremos seguidamente, existen distintas clases de domicilio: el domicilio
general y el especial. El domicilio general es el atributo, cualidad o propiedad inherente
a la persona que representa su indispensable asiento o sede legal para el ejercicio de
sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones (Tagle, 2002).
Este domicilio general puede ser legal, es decir, instituido por la ley, o real, que es la
efectiva residencia de la persona en un cierto lugar con ánimo de permanecer allí. El
domicilio general, sea legal o real, es necesario, ya que no puede faltar en ninguna
persona, y es único, ya que una persona no puede tener más de un domicilio general.
Por último, decimos que el domicilio general es mutable, es decir, es modificable, ya
sea por cambio en la capacidad de las personas (por ejemplo, un menor que cumple la
mayoría de edad pasa de domicilio legal a domicilio real) o por un cambio en su
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situación (por ejemplo, una persona que es designada en un puesto de funcionario
público y que requiere trasladarse cambia de domicilio real a domicilio legal).
Clases de domicilio. Distinciones
Como vimos, el domicilio se clasifica en general (u ordinario) y especial. El domicilio
general, lugar en que la ley sitúa a la persona para la generalidad de sus relaciones
jurídicas, se clasifica en: real o voluntario, y legal o forzoso. Por su parte, el domicilio
especial solo produce efectos en relación a una o varias relaciones jurídicas
determinadas y puede ser convencional, procesal, conyugal, comercial, entre otros.
Gráficamente:
Figura 2: Clasificación del domicilio
El domicilio real, definido en el art. 73 del CCyCN [44], es donde la persona humana
tiene su residencia habitual. Ahora bien, si ejerce actividad profesional o económica, lo
tiene en el lugar donde la desempeña para el cumplimiento de las obligaciones
emergentes de dicha actividad.
Como podemos ver, la ley contempla la residencia como un elemento del domicilio,
dado que este se determina en función de la residencia habitual, entendida como el
lugar en el que, habitual y permanentemente, reside una persona. También se
considera domicilio real el lugar de desempeño de la actividad profesional o
económica para las obligaciones nacidas de estas.
Este domicilio toma en cuenta la efectiva residencia de la persona; es voluntario, pues
solo depende de la voluntad del individuo y, además, es de libre elección e
inviolable [45].
Elementos constitutivos del domicilio real: el domicilio real, esencialmente voluntario,
está conformado por un elemento material o corpus, y el elemento intencional
o animus. El primero está constituido por la residencia de la persona, que es efectiva y
permanente, y el animus es la intención o propósito de permanecer en un determinado
lugar. Así, el domicilio real se constituye por la reunión de sus dos elementos.
Analicemos ahora un caso:
Adrián, de 35 años de edad, casado y con 3 hijos, reside en la provincia de Mendoza
con su familia. Es gendarme desde hace 5 años y hace 6 meses fue trasladado al
norte del país con el objetivo de proteger la frontera norteña. Si te preguntan qué clase
de domicilio tiene Adrián, ¿qué responderías?
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El art. 74 del CCyCN define el domicilio legal como “el lugar donde la ley presume, sin
admitir prueba en contra, que una persona reside de manera permanente para el
ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones” [46].
Así, prevé los casos de personas que tienen domicilio legal:
a) los funcionarios públicos tienen su domicilio en el lugar en que deben cumplir
sus funciones, no siendo estas temporarias, periódicas, o de simple comisión;
b) los militares en servicio activo tienen su domicilio en el lugar que lo están
prestando;
c) los transeúntes o las personas de ejercicio ambulante, como los que no tienen
domicilio conocido, lo tienen en el lugar de su residencia actual;
d) las personas incapaces lo tienen en el domicilio de sus representantes [47].
Como se puede apreciar, el caso de Adrián, el gendarme, encuadra en la norma
porque se trataría de un domicilio legal. Este domicilio es forzoso, en tanto la ley lo
impone independientemente de la voluntad del interesado, es ficticio, pues el sujeto
puede no estar allí presente; es excepcional y de interpretación restrictiva, pues solo
funciona en los casos previstos por la ley; y es único, en tanto es una clase de
domicilio general u ordinario.
Por último y en relación al domicilio especial, cabe poner de relieve que este no es un
atributo de la persona; solo lo es el general, en todas sus clasificaciones.
Analicemos otro caso práctico:
Juan ha alquilado su departamento a Marcos y han firmado un contrato de locación de
inmueble por el plazo de 2 años con destino habitacional. En dicho contrato han
designado como domicilio la calle Av. San Martín 126, piso 4, oficina C, que es donde
funciona la oficina de la inmobiliaria que tendrá a su cargo la administración del
inmueble. ¿Qué clase de domicilio es el estipulado?
El domicilio especial es el que las partes de un contrato eligen para el ejercicio de los
derechos y obligaciones que de él emanan [48].
Este domicilio produce sus efectos limitados a una o varias relaciones jurídicas
determinadas, es decir, tiene eficacia solo para aquellas relaciones jurídicas para las
que ha sido instituido. Es elegido libremente por las partes y el domicilio convenido
tiene fuerza de ley para los contratantes, es decir que tiene efecto vinculante, salvo
que, por acuerdo común de las partes, lo modifiquen.
En principio, este domicilio es temporario y se termina cuando la situación finaliza,
como en el caso del contrato de Juan, cuyo domicilio tendrá sus efectos legales
mientras dure el contrato, (en este caso, los 2 años que pactaron).
Por eso, no se puede decir que este sea un atributo de las personas, sino que puede
faltar.
Otro caso de domicilio especial es el que se constituye a los efectos de un
determinado proceso, denominado domicilio procesal.
El domicilio especial participa de los siguientes caracteres: no es necesario, pues la
persona puede no tener constituido domicilio especial alguno; puede ser múltiple,
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porque la persona puede tener varios domicilios especiales; es voluntario,
convencional y transmisible tanto a los sucesores universales como a los singulares.
[44]
Art. 73, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[45]
Art. 18, Ley Nº 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm
[46
] Art. 74, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[47]
Art. 74, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[48]
Art. 75, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Importancia y efectos
El domicilio produce importantes efectos jurídicos. Siguiendo al art. 78 del CCyCN,
debemos señalar, en primer lugar, que determina la competencia judicial [49]. Así, por
ejemplo, para el proceso donde se solicite la declaración de incapacidad o de
restricción de la capacidad, deberá tenerse en cuenta el domicilio de la persona en
cuyo interés se lleva a cabo el proceso [50]; en la declaración de ausencia, es juez
competente el del domicilio del ausente [51]; y en el proceso sucesorio, es competente
el juez del último domicilio del causante, entre otros.
Asimismo, de conformidad a la última parte del mencionado artículo, en caso de
constitución de domicilio contractual o de elección, se admite la prórroga de
competencia, la que importa que deja de ser competente el juez que normalmente
hubiera correspondido por aplicación de los principios procesales en los códigos de
rito, para dar lugar a aquel del domicilio elegido.
Cabe aclarar que este último efecto será siempre en caso de que la jurisdicción judicial
resulte renunciable, es decir, cuando la jurisdicción sea impuesta en razón del
domicilio de las personas, pues la determinada en razón de la materia no puede
alterarse porque es de orden público (Rivera y Medina, 2014). La prórroga tampoco
podrá operar en los supuestos de fuero de atracción, que tienen virtualidad en los
concursos y quiebras, y en los procesos sucesorios, pues el fuero de atracción es de
orden público.
[49] Art. 78, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[50]
Art. 36, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
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[51]
Art. 81, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Cambio de domicilio
El domicilio real puede modificarse de un lugar a otro sin que dicha facultad pueda ser
coartada por contrato ni por disposición de última voluntad. Dicho cambio se verifica
instantáneamente por el hecho de trasladar la residencia de un lugar a otro con ánimo
de permanecer en ella [52].
El domicilio real es mutable, y es necesario que concurran los dos elementos ya
referidos: corpus, es decir, efectivo cambio de domicilio, y animus, esto es, intención
de establecerse en el nuevo lugar.
[52] Art. 77, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Capacidad- Noción
La capacidad es uno de los atributos más importantes de la persona. Como se expuso
anteriormente, este atributo forma parte del concepto mismo de persona; la capacidad
de derecho siempre está presente.
Clases. Caracteres
La noción de capacidad no se agota en la capacidad de derecho –atributo de la
persona– puesto que comprende también la capacidad de hecho o de obrar, que
consiste en la aptitud de las personas físicas para ejercer por sí mismas los actos de la
vida civil.
Las reglas que gobiernan la capacidad son de orden público y no pueden ser
modificadas por voluntad de los particulares; es principio general que tanto las
incapacidades como las restricciones a la capacidad son la excepción; las
restricciones a la capacidad son de interpretación restrictiva.
La capacidad tiene los siguientes caracteres:
Capacidad de derecho. Definición
El artículo 22 del CCyCN define así la capacidad de derecho: “Capacidad de derecho.
Toda persona humana goza de la aptitud para ser titular de derechos y deberes
jurídicos. La ley puede privar o limitar esta capacidad respecto de hechos, simples
actos, o actos jurídicos determinados” [53].
Así, la capacidad de derecho se define como la aptitud de que goza toda persona
humana para ser titular de derechos y deberes jurídicos. Esta aptitud se vincula muy
directamente con la personalidad humana. Por ello, todas las personas son capaces
de derecho y no puede concebirse una incapacidad de derecho absoluta, es decir que
comprenda todos los derechos y obligaciones, porque sería contrario al orden natural.
Por el contrario, sí existen incapacidades de derecho relativas, es decir, referidas a
ciertos derechos en particular, como lo prevé el art. 1002 del Código Civil y Comercial
al referir, por ejemplo, que:
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No pueden contratar en interés propio:
a) los funcionarios públicos, respecto de bienes de cuya administración o
enajenación están o han estado encargados;
b) los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores, y
sus auxiliares, respecto de bienes relacionados con procesos en los que
intervienen o han intervenido;
c) los abogados y procuradores, respecto de bienes litigiosos en procesos en los
que intervienen o han intervenido;
d) los cónyuges, bajo el régimen de comunidad, entre sí.
Los albaceas que no son herederos no pueden celebrar contrato de
compraventa sobre los bienes de las testamentarias que estén a su cargo [54].
[53] Art. 22, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Art. 1002, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[54]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
A continuación, los invito a leer el fallo (sentencia firme) de un caso donde se aborda
la importancia de la capacidad progresiva de los menores de edad de intervenir en la
toma de decisiones. Juzgado de Familia de Junín, “R. N. J. s Rectificación de
partidas”.pdf
En esta sentencia que los invito leer podrán ver la importancia de la capacidad
progresiva de los menores de edad de intervenir en la toma de decisiones, tema
regulado por nuestro CCyCN. En él, se resalta la importancia del derecho a ser oído
en el proceso a los menores de edad y el instituto del abogado del niño, como así
también la afectación de otros derechos subjetivos, la aplicación de un principio rector:
“el interés superior” del niño en el ámbito del derecho de familia y de protección de la
niñez.
Tal como indican Rivera y Crovi (2016), la idea de autonomía progresiva ya no coloca
el eje en la edad de los sujetos exclusivamente, sino en la madurez suficiente para
celebrar ciertos autos jurídicos o tomas de decisiones y, de esa forma, se pretende
que las personas gocen de su autonomía personal.
En los últimos años, esto se ha vinculado muy directamente con los actos de
disposición sobre el propio cuerpo, como el consentimiento para tratamientos médicos
o las cuestiones relacionadas con la capacidad reproductiva. A su vez, los autores
indican que esta capacidad progresiva debe reservarse para el ejercicio de derechos
no patrimoniales por una cuestión de seguridad del tráfico jurídico.
Es por ello que, además de la capacidad aplicable a las relaciones patrimoniales, el
CCyCN regula los aspectos derivados de la denominada capacidad
progresiva o competencia.
Como se pudo visualizar a partir de la lectura del fallo expuesto, la capacidad
progresiva es un tema sustancial, ya que ha permitido, por parte del juez, un análisis
pormenorizado de las circunstancias y de la petición del menor. Además, hemos visto
de qué manera se encuentran afectados otros derechos subjetivos; en este caso, el
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derecho a la identidad, la dignidad y libertad de las personas, temas que hemos
desarrollado en esta lectura previamente.
La resolución del tribunal se fundamentó sobre dos grandes ejes rectores: el interés
superior del niño y su capacidad progresiva, consagrados en la Convención de los
Derechos del Niño, en la ley 26.061 de Protección Integral de Derechos de Niñas,
Niños y Adolescentes, y en el Código Civil y Comercial de la Nación, vinculados
ambos principios a la identidad sexual y de género, como así también a la dignidad y
la libertad de la persona.
Capacidad de ejercicio
Por su parte, el artículo 23 define la capacidad de ejercicio o de hecho y prevé
“Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma sus
derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en este Código y en una
sentencia judicial” [56].
[56] Art. 23, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Capacidad de ejercicio: La capacidad de ejercicio está definida en el art. 23 del
CCYCN.: “Toda persona humana puede ejercer por sí misma sus derechos, excepto
las limitaciones expresamente previstas en este Código y en una sentencia judicial” [57].
[57] Art. 23, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Incapaces del ejercicio: Son incapaces de ejercicio, según el artículo 24 del CCyCN: a)
la persona por nacer; b) la persona que no cuenta con la edad y grado de madurez
suficiente, con el alcance dispuesto en la Sección 2ª sobre “Persona Menor de Edad”;
c) la persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la extensión dispuesta en
esa decisión [58].
[58] Art. 24, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
La capacidad de ejercicio es la aptitud para ejercer derechos por sí mismo. Así, el
principio general es la capacidad, con las limitaciones que prevé el Código en su
artículo 24 al referir a las personas incapaces de ejercicio y las que determine en una
sentencia judicial, referencia que alude al supuesto de restricción al ejercicio de la
capacidad en relación a los mayores de edad, en las condiciones establecidas por la
legislación en el art. 24, inc. “c” y 31 y ss. del CCyCN.
SUPUESTO FUNDAMENTO
Dada la incapacidad de obrar de ese niño, el ejercicio
El bebé de 20 semanas de gestación que lleva en su sus derechos corresponde a sus representantes, quie
vientre Susana. se identifican con sus padres y, en su caso, si estos so
incapaces, los tutores que se designen.
Micaela, de 6 años de edad, que participará en un Atento a que por su edad no cuenta con grado de
concurso de comedia musical que será televisado. madurez suficiente, el ejercicio de sus derechos
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corresponde a sus representantes, quienes se identific
con sus padres.
Marcelo, de 33 años de edad, diagnosticado con un Resulta incapaz y puede declararse su incapacidad po
trastorno mental severo que requiere internación en un sentencia judicial si carece de posibilidades para ejerc
instituto mental. todos los actos de la vida civil o algunos de ellos.
Te invito a analizar los supuestos de incapacidad de ejercicio prestando atención a los
respectivos fundamentos, teniendo en cuenta lo desarrollado previamente:
Tabla 1: Supuestos de incapacidad de ejercicio.
Tabla 2: Comparación entre capacidad de derecho y capacidad de ejercicio.
Estado civil
Definición
El estado es un atributo propio de las personas físicas y hace referencia a la posición o
rol que ocupa una persona en la sociedad, por ejemplo, estado civil, o en una familia,
por ejemplo, estado de padre, de hijo, etc.
Caracteres
El estado participa de los siguientes caracteres:
Las normas que regulan el estado de las personas son de orden público; no pueden
ser modificadas por la voluntad de los interesados; es indivisible y oponible erga
omnes; generalmente, es recíproco o correlativo, porque a cada estado de una
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persona le corresponde el de otro que resulta correlativo; es inalienable, es decir,
intransmisible; es necesario, indisponible y único, es decir que no se puede tener dos
estados correlativos a la vez (por ejemplo, no ser casado y soltero al mismo tiempo, no
ser padre e hijo al mismo tiempo).
Los invito, una vez más, a leer un fallo muy interesante donde se plantea un conflicto
relacionado con el atributo “estado”, en este caso, con el estado civil “casado”.
Veamos el resumen del fallo:
Matrimonio-impedimento de ligamen-facultad de los jueces “V., N.J. c/R., V.H.
s/nulidad de matrimonio” Sentencia Nro. 1140/17 – 25/10/17 Tribunal de
Familia. Firmante: Dra. Viviana Karina Kalafattich.
Sumarios:
1. El C.C.C define al ligamen como “el matrimonio anterior mientras subsista”.
Este es un impedimento de vigencia universal en los países que aceptan el
matrimonio monogámico, es independiente de la disolubidad o indisolubilidad
del matrimonio en vida de los esposos, pues la posibilidad de disolver el
matrimonio anterior mediante el divorcio vincular no excluye la imposibilidad
legal de contraer nuevas nupcias en tanto no se produzca la disolución de los
anteriores.
2. La buena fe radica en el desconocimiento del impedimento o circunstancia que
provoca la invalidez. Esta ignorancia y por ende la buena fe que de ella deriva,
como regla, ha de ser presumida, por tratarse de un principio que surge de
normas análogas como los arts. 2, 3, 9 y 1919 del Código Civil y Comercial.
3. Es oportuno recordar que el art. 710 del CCC. y del Código Procesal (art. 383)
dispone que el juez ha de apreciar, según las reglas de la sana crítica, las
circunstancias y motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de las
declaraciones. Como así también que esas reglas son las de la lógica, la
experiencia y el sentido común, que constituyen el soporte del correcto
entendimiento judicial (Fallos: 316:1877; 321:2990; 335:729), que no ha de
prescindir del curso natural y ordinario de las relaciones humanas (Fallos:
316:247; 321:1596; 325:450 de la CSN). (Tribunal de Familia Formosa, “V.,
N.J. c/R., V.H. s/nulidad de matrimonio”. Sentencia Nro. 1140/17. (2017).
Recuperado
de http://www.jusformosa.gov.ar/jurisprudencia/fallos/FallosNovedosos/
Familia/Matrimonio%20-%20Impedimento%20de%20ligamen%20-%20Facultad
%20de%20los%20jueces%20%28S-1140TF%29/SUMARIOS%20y%20FALLO
%201140%20S%202017-TFAMILIA.pdf).
En el siguiente fallo se plantea el caso de una persona que procede a unirse en
matrimonio con otra, siendo que esa persona estaba casada, es decir, estaba
subsistente un matrimonio anterior.
sumarios y fallo 1140 s 2017-tfamilia.pdf
Como se puede apreciar en este fallo, el estado como atributo de las personas
humanas, se rige por normas de orden público. Uno de los caracteres del estado civil
de casado es que es único, por ende, una persona no puede estar casada con dos
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personas a la vez. En este fallo, el demandado tenía un subsistente un matrimonio
anterior, del cual no había obtenido aún una sentencia de divorcio; por ende, no había
recuperado todavía su aptitud nupcial para celebrar el segundo matrimonio.
Efectos
El estado genera deberes jurídicos, como el de usar un apellido o suministrar
alimentos. En el ámbito del derecho procesal es causal de excusación o de recusación
de los jueces o funcionarios, quienes no podrán entender en aquellos pleitos en que
intervengan parientes que se hallen en los grados previstos en las leyes rituales; en el
ámbito penal, es agravante o eximente de penas.
Asimismo, se relaciona con los otros atributos porque, por ejemplo, en el matrimonio
(estado: casado), los esposos tienen limitaciones entre sí para ciertos contratos; o por
caso, los padres no pueden contratar con sus hijos sometidos a responsabilidad
parental. Además, si se logra el reconocimiento de un hijo extramatrimonial por el
padre, este reconocimiento cambia el estado del hijo reconocido y del padre que
reconoce.
Por ello, se dice que los efectos de este atributo son importantes a la hora de los
reclamos patrimoniales o de deberes correspondientes al estado que se posea, para lo
cual la ley establece una serie de normas que lo protegen. Por ejemplo, a las personas
les reconoce dos acciones:
● De reclamación de estado: que son acciones que persiguen un
reconocimiento (por ejemplo, las acciones de filiación).
● De impugnación de estado: que son acciones que persiguen un
desconocimiento de un estado ostentado hasta entonces (por ejemplo, la que
le corresponde al padre con respecto al hijo nacido en matrimonio y que no es
suyo).
Prueba
Los datos concernientes a la existencia y estado civil de las personas deben recogerse
de modo fidedigno y ser custodiados en archivos oficiales, en beneficio no solo del
interesado, sino también del Estado y de los terceros que puedan tener interés en
obtener información útil.
El Código establece que el nacimiento, matrimonio y muerte de las personas físicas se
prueba con las partidas del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas,
conocido como Registro Civil [59].
[59] Arts. 96 y 420, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
La existencia de la persona humana
Sujetos de la relación jurídica
Comienzo y fin de la existencia de las personas humanas
Personas por nacer
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Noción de personas y vida humana
¿Cómo entendemos al concepto de persona?
En primer lugar, diremos que, si bien el Código no nos brinda un concepto de persona,
desde la perspectiva del derecho y en cuanto a su regulación jurídica, entendemos a la
persona como centro de imputación de normas jurídicas, titular de derechos y
obligaciones, es decir, como un verdadero sujeto de derecho. Es importante destacar
que tanto la persona humana como la jurídica, cuando participan en una relación
jurídica concreta, se denominan sujetos de derecho.
Además, cabe distinguir entre persona y vida humana. Tal como señalamos
anteriormente, la noción de persona es una categoría jurídica, pues se trata de ser
portador de derechos, mientras que la vida humana es un suceso de la naturaleza, es
su asiento natural.
Importancia jurídica de la concepción
La persona humana comienza su existencia como tal desde la concepción, según lo
estipula el Código Civil y Comercial argentino, en el artículo 17 [1] siguiendo las normas
establecidas en Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
De conformidad al mencionado artículo, la concepción determina el momento a partir
del cual se es persona, es decir, el sujeto tiene personalidad jurídica y goza de
protección de la ley. Así, el Código Civil y Comercial subsume el concepto de vida
humana con el de persona en el sentido técnico del término, reconociendo su
comienzo en el momento mismo de la concepción. De esta manera, se considera que
hay persona durante todo el proceso de gestación: desde su inicio, hasta el nacimiento
y, luego, habrá persona física, desde ese instante hasta la muerte. En igual línea,
Vélez Sarsfield aclaraba, en la nota a su art. 63, que “las personas por nacer, no son
personas futuras, pues ya existen en el vientre de la madre” [2].
Ahora bien, esta solución no podría haber sido diferente a la adoptada, toda vez que el
art. 4.1 del Pacto de San José de Costa Rica, establece: “... Toda persona tiene
derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en
general, a partir del momento de la concepción…” [3].
El dispositivo de jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22, CN) asigna tutela jurídica a la
vida humana desde este momento de la concepción [4]. Así se visualiza con claridad
que, bajo el enfoque de la jerarquía normativa, de conformidad a la pauta del art. 31 de
la CN, la asignación de personalidad al ente natural no puede ser ubicada por nuestra
legislación común en un momento posterior a este [5]. Lo propio puede afirmarse sobre
la Convención sobre los Derechos del Niño que, en su art. 1, establece que “niño” es
todo ser humano menor de dieciocho años de edad [6].
Con respecto al comienzo de la vida, la Convención nada aclara, pero sí lo hace la ley
23.849 –la de ratificación del Tratado– en su art. 2, el cual declara que, con relación al
artículo 1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la República Argentina
entiende por niño a todo ser humano desde el momento de la concepción y hasta los
18 años [7]. Repárese en que lo que goza de jerarquía constitucional es el texto de la
Convención, junto con la ley de ratificación, porque, como bien lo señala el art. 75, inc.
22, de la Carta Magna, cada tratado adquiere jerarquía constitucional “en las
condiciones de su vigencia”, incluyendo así la ratificación como una unidad que debe
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ser considerada de ese modo, a la hora de valorar las disposiciones con jerarquía
constitucional.
[1]
Nota al art. 63 del Código Civil dictado por Vélez Sarsfield, actualmente derogado por el
Código Civil y Comercial de la Nación.
[2]
Art. 17, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[3]
Art. 4, Pacto de San José de Costa Rica [Tratado Multilateral]. (22 de noviembre 1969).
Organización de los Estados Americanos. Recuperado
de https://www.oas.org/dil/esp/tratados_b-
32_convencion_americana_sobre_derechos_humanos.htm.
[4]
Art. 75, Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm
[5]
Art. 31, Ley Nº 24.430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm
[6]
Art. 1, Convención sobre los Derechos del Niño. (20 de noviembre de 1989). Naciones
Unidas. Recuperado de https://www.un.org/es/events/childrenday/pdf/derechos.pdf
[7]
Art. 2, Ley 23.849. (27 de septiembre de 1990). Convención sobre los Derechos del Niño.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/249/norma.htm
Duración del embarazo
El embarazo es el estado funcional en el que se encuentra la mujer desde la
concepción hasta que se produce el nacimiento.
La determinación del tiempo de duración del embarazo tiene sentido, a los fines de
establecer la época en que ha ocurrido, en cada caso, la concepción. Según
sostuvimos anteriormente, esta definición resulta relevante porque allí es donde
comienza la existencia de la vida humana y, por tanto, desde entonces, puede
asignarse a ella la calidad de persona, con la consecuente adquisición de derechos.
Nuestro Código Civil y Comercial proporciona las indicaciones, en el artículo 20, en
torno a los plazos del embarazo. Así, dice:
Duración del embarazo. Época de la concepción. Época de la concepción es el
lapso entre el máximo y el mínimo fijados para la duración del embarazo. Se
presume, excepto prueba en contrario, que el máximo de tiempo del embarazo
es de trescientos días y el mínimo de ciento ochenta, excluyendo el día del
nacimiento [8].
De tal modo, un embarazo de trescientos días significa una franja temporal, en
semanas, de casi cuarenta y tres semanas, mientras que uno de ciento ochenta
importa una gestación de más de veinticinco semanas. Sobre esta base y atendiendo
a que, desde el punto de vista médico, la duración del estado de gravidez alcanza a
cuarenta semanas de gestación, se advierte que la previsión resulta “generosa”, tanto
en máximo como en mínimo.
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En definitiva, sin contar el día del parto, se cuentan trescientos días hacia atrás y,
luego, ciento ochenta días, también hacia atrás. En el período de ciento veinte días
que hay entre uno y otro término, la ley presume que se ha producido la concepción.
En una palabra, se presume, salvo prueba contraria, que la concepción se produjo en
los primeros ciento veinte días de los trescientos del embarazo, sin contar la fecha de
parto.
[8]
Art. 20, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Figura 1: Duración del embarazo
Esto es lo que afirma la regla. Sin embargo, se puede probar la concepción de la
persona fuera de estos plazos máximos y mínimos que fija la ley.
Ejemplo de relevancia jurídica: La paternidad del marido no se presume respecto del
hijo nacido después de los 300 días de embarazo, contados a partir de la disolución
del vínculo, o la separación de hecho. Sin embargo, a los efectos de determinar, por
ejemplo, si el hijo es matrimonial o no, hoy en día se cuenta con el avance de la
tecnología y la ciencia, que utilizan métodos mucho más certeros.
Nuevas consideraciones jurídicas a partir de los avances científicos
Para dar comienzo a este tema, los invito a leer el siguiente artículo:
El comienzo de la persona humana en el Código Civil y Comercial.pdf
En el artículo, la autora realiza un análisis del alcance de una de las normas más
debatidas y cuestionadas del nuevo Código Civil y Comercial: el artículo 19, relativo al
comienzo de la persona humana y la consecuente naturaleza del embrión in vitro.
Entonces, ¿los embriones no implantados son personas?
Para dar respuesta a este interrogante, primero te propongo la lectura de
un paper relativo al análisis de la sentencia “Artavia Murillo y otros (Fecundación in
vitro) vs. Costa Rica” de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, fallo de
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trascendental importancia en el debate generado por este tema tan controversial y
discutido por la doctrina.
Análisis de la sentencia Artavia Murillo y otros.pdf
Se trata del caso “Artavia Murillo y otros c/ Costa Rica” El 28/11/2012. Ese tribunal
condenó a Costa Rica y señaló que prohibir la fertilización in vitro viola el derecho a la
privacidad, a la libertad, a la integridad personal, a la no discriminación y el derecho a
formar una familia.
Teniendo en cuenta lo dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
ahora, te invito a leer el siguiente artículo periodístico para poder reflexionar y dar
respuesta al interrogante que nos planteamos al inicio.
El artículo periodístico aborda el tema del descarte de los embriones crioconservados:
La Justicia autorizó a desechar los embriones congelados de una pareja
que no quiere tener más hijos
El fallo instó al Congreso Nacional a que trate el tema ante la falta de
legislación vigente.
Una pareja tiene el ferviente deseo de convertirse en padres; sin embargo, por
una imposibilidad física, no pueden concebir a su hijo de forma natural.
Recurren a un tratamiento de fertilidad y comienzan a experimentar una
extensa etapa en la que se generan los embriones in vitro, se implantan y,
finalmente, llega el ansiado embarazo. El anhelo por tener un bebé en sus
brazos y la felicidad que puede generar superar juntos esta lucha por la vida
deja en segundo plano el vacío legal con respecto a qué sucede con el resto de
los embriones que se criopreservan. Algunos no son conscientes de la
problemática a la que se enfrentarán con el paso del tiempo; para otros, la
inobjetable prioridad de tener un hijo supera cualquier desafío que deberán
afrontar a futuro. Ante el debate sobre desde cuándo se considera la vida
humana, el deseo de volver a ser padres y el costo de mantener embriones que
posiblemente nunca se utilicen, un fallo de la Justicia puede sentar precedente
en la legislación argentina.
Los procedimientos en los que la fecundación ocurre fuera del cuerpo de la
mujer conllevan, habitualmente, la generación de un número de embriones
mayor al que será transferido al útero, lo que da lugar al congelamiento
(vitrificación) a -198° en nitrógeno líquido de los embriones no transferidos.
Pero no todos son utilizados en posteriores transferencias. Se estima que hay
más de 25 000 embriones congelados en clínicas de la Argentina. Dado que el
Código Civil considera que ese embrión es vida humana, las únicas opciones
son utilizarlo en un tratamiento de fertilización in vitro, donarlo a otra pareja
(embriodonación) o mantenerlo congelado.
Un matrimonio de la ciudad de La Plata recurrió a la clínica Procrearte en 2008
para iniciar un tratamiento de fertilización (aún no se había legislado al respecto
ni en Provincia ni en Nación). Tras lograr tener una hija, 10 años más tarde
decidieron no ampliar la familia y desechar los embriones congelados. Pero la
falta de legislación vigente y una deuda por manutención convirtió la decisión
de no tener más hijos en un problema por el cual debieron acudir a la Justicia.
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Mediante una sentencia emitida el pasado 30 de septiembre, el juzgado de
Familia N°8 de La Plata autorizó al matrimonio a cesar la criopreservación de
embriones y proceder a su descarte. “Es algo que le ocurre a muchas parejas
que no los usan (a los embriones) por distintos factores: ya sea por no querer
seguir adelante con el tratamiento, por un divorcio, la muerte de alguno de
ellos, o por no querer seguir teniendo más hijos”, explicó a Infobae la abogada
de la familia en cuestión, Griselda De Luca.
La manutención de los embriones ronda entre los 100 y 200 dólares anuales,
dependiendo del establecimiento donde se realiza el tratamiento y del contrato
que se haya firmado. Todos los gastos quedan a cargo de la pareja que inicia
el procedimiento. Luego de varios años, la familia comenzó a endeudarse con
la clínica. Fue ahí que surgió el interrogante: “¿Por qué seguir manteniéndolos
si ya había cesado la voluntad procreacional?”, contó la letrada.
Incluso teniendo éxito en el tratamiento, son variadas las preguntas que giran
en torno a las parejas y la decisión de seguir conservando o descartar los
embriones. ¿Si por el momento no, pero después quieren volver a tener hijos?;
¿si, producto de una separación, uno los quiere los embriones y el otro no?;
¿quién se hace cargo de la manutención de los embriones en caso de
fallecimiento de los solicitantes? De Luca apuntó a que no hay legislación al
respecto: “Se tendría que poder cesar la criopreservación, revocando el
consentimiento, pero no hay una ley específica sobre el tema”. “Está la
autonomía de la voluntad de no querer tenerlos más, que no está respetada por
las leyes porque dejan una laguna. Hay un contrato a tiempo indefinido en
cuanto al cuidado y mantenimiento de embriones, ya que no está legislado que
se puedan destruir”, explicó la abogada.
El fallo, que lleva la firma del juez Mauro Javier Cerdá, argumentó que los
cónyuges “carecen de voluntad procreacional” y apunta que los solicitantes
no quieren estar “atados a un contrato indefinido y que tampoco tienen la
voluntad de donarlos ni dejarlos para la investigación”. “Es un fallo
vanguardista, no es un detalle menor que un juez tenga esta iniciativa. Es
bueno para lo que puede aportar a la comunidad, basándonos siempre en la
autonomía de la voluntad de las partes que son los propietarios del material
genético”, destacó De Luca, quien recordó que “ya hay dos fallos preexistentes:
uno en Mendoza y otro, también en La Plata". Sin embargo, resaltó este último
porque “insta al Poder Legislativo a tratar el tema porque hay un vacío
legal en relación a qué hacer con los embriones que pertenecen a una
familia si no quiere seguir teniendo hijos ni continuar manteniéndolos”.
La letrada también apuntó que al iniciarse estos tratamientos de fertilidad “no
hay suficiente información sobre el cese de embriones, hay un vacío legal en
cuanto hasta dónde y cuándo se protege, y la discusión siempre se basa en
desde qué momento se considera la vida humana”.
En ese sentido, sostuvo que “un fallo de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos -el caso Artavia Murillo- dice que el embrión no implantado no es
persona”, y que “en nuestro ordenamiento legal se podría entender que es
persona a partir de la implantación”. Ante este panorama, “la clínica se
resguarda porque no está definido el tema. Sería ideal que salga una
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normativa que aclare o modifique la ley de fertilidad existente, y que sea la
pareja la que decida cuando cesa la voluntad procreacional, hay que definirlo
jurídicamente”.
De Luca hizo referencia a un proyecto que persigue el objetivo de aclarar la
situación de los embriones implantados presentado por el diputado nacional
Daniel Filmus, pero que aún no fue tratado en el Congreso.
Al respecto de cómo continúa la situación de esta familia a partir del reciente
fallo, explicó que “deben terminar unos pasos procesales y después estarán
presentes en la clínica al momento de desechar los embriones que no se van a
utilizar. Les cesa un contrato vitalicio, lo tenían que mantener de por vida”.
Al no haber contraparte, no se puede apelar la decisión de la Justicia, por lo
que el fallo “quedará firme el jueves próximo”, explicó. (Russo Coroman, 9
de octubre de 2019, https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/09/la-justicia-
autorizo-a-desechar-los-embriones-congelados-de-una-pareja-que-no-quiere-
tener-mas-hijos/).
Analicemos juntos este tema.
El artículo 19, en su versión original del Proyecto de Código Civil, de 2012, decía:
La existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno
materno. En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza
con la implantación del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la
ley especial para la protección del embrión no implantado [9].
Este precepto dejaba de lado cualquier discusión con relación al nasciturus concebido
en el vientre de la madre, al que se lo seguía considerando persona y sujeto
destinatario de la protección del derecho. Sin embargo, no ocurría lo mismo con
relación a los embriones no implantados, los que quedaban huérfanos de toda
protección legal, hasta tanto no se produjese su implantación en el cuerpo de la
madre, momento a partir del cual, recién, eran considerados personas humanas
(Rivera y Medina, 2014).
[9]
Art. 19, Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación (2012). Poder Ejecutivo Nacional.
Recuperado de http://www.saij.gob.ar/docs-f/ediciones/libros/codigo_civil_comercial.pdf
Según Rivera y Medina (2014), la Comisión de Reformas suministró tres argumentos
por los cuales los embriones no implantados no son personas humanas:
1. El primero de ellos tiene que ver con el estado actual de las técnicas de
reproducción humana asistida. De acuerdo con ellas, no existe posibilidad de
desarrollo de un embrión fuera del cuerpo de la mujer.
2. El segundo motivo alegado radica en que la regulación de la persona humana
tiene como finalidad establecer los efectos jurídicos que tienen fuente en esa
personalidad, tanto en el orden patrimonial como extrapatrimonial, sin ingresar
en otros ámbitos, como puede ser el derecho penal, conducido por otros
principios.
3. Y el tercer argumento decía que, tal como está regulado en el derecho
comparado, corresponde que tan importante cuestión sea regulada en leyes
especiales, que prevean su revisión periódica, dado el permanente avance
científico en la materia.
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De los múltiples proyectos que, sobre el tema, existen en el Congreso, solamente en
dos de ellos se protege la vida de los embriones desde la concepción extrauterina. En
los restantes proyectos, se trata a los embriones no como vidas humanas, sino como
objetos descartables, tal como lo hace la actual ley 26.862, “Reproducción
Médicamente Asistida” [10].
Ahora bien, tal como quedó el texto definitivo del artículo 19, no quedan dudas de que
el Código Civil y Comercial tutela la vida humana desde el momento mismo de la
concepción. El tema es que el término “concepción” ha dado lugar a distintas teorías
que conviven.
Así, por un lado, se sostiene que el ser humano comienza con la unión de los gametos
masculino y femenino, es decir, del óvulo y del espermatozoide, lo que se conoce
como fecundación del cigoto. A partir de allí, se configura una realidad genética
distinta de las dos que le dieron origen, es decir, se produce una combinación de
cromosomas claramente diferenciable de las de sus progenitores. Así, para esta
postura, el término concepción, supone fecundación.
Por otro lado, otra postura entiende que el cigoto necesita anidar en el útero de la
mujer, para que se produzca el inicio de la vida humana. Los sostenedores de esta
doctrina distinguen el embrión preimplantario, del embrión propiamente dicho,
fundando tal distinción en el momento en que tiene lugar la anidación en la pared del
útero, que se produce en el día catorce, contando a partir de la entrada del gameto
masculino en el femenino. En consecuencia, la anidación resulta de trascendental
importancia jurídica, pues antes de ella, no hay vida humana.
Otra postura más innovadora propugna un desarrollo aún superior de maduración de
embrión posterior a la anidación para que estemos frente a un individuo.
La última tesis ubica el comienzo de la persona humana en un tiempo posterior, en el
que el feto adquiere su viabilidad en el nacimiento (Chiapero, 2012).
La divergencia entre una y otra posición se aprecia en los cambios que sufrió el
dispositivo antes de la versión definitiva y que son un reflejo de las discordancias en la
comunidad jurídica argentina.
La mayoría de las doctrinas se inscriben en la posición que considera persona a la
vida humana a partir de la fecundación, sin perjuicio de admitir que no ocurre lo mismo
en la doctrina y la jurisprudencia internacional. Para la postura mayoritaria, la
fecundación del óvulo por el espermatozoide da inicio no solo a la vida humana, sino
también a la persona humana, sea que la fecundación se hubiese producido en el
seno materno o en el laboratorio.
Esto puede comprobarse al repasar lo ocurrido en las XIX Jornadas Nacionales de
Derecho Civil en la Ciudad de Rosario (año 2003), en donde la Comisión de Parte
General abordó el tópico y la mayoría aprobó el despacho que sostuvo que la
existencia de la persona humana comienza con su concepción, entendida como
fecundación, y lo propio ocurrió diez años después en las XXIV Jornadas en la
Universidad de Buenos Aires (año 2013).
Hemos señalado, precedentemente, que la jurisprudencia internacional no participa de
la postura mayoritaria, en orden a que la concepción debe entenderse como
fecundación.
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Así, en autos “Artavia Murillo y otros ("Fecundación in vitro") vs. Costa Rica”, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), luego de repasar las dos
interpretaciones del término concepción, señaló que “la prueba científica concuerda en
diferenciar dos momentos complementarios y esenciales en el desarrollo embrionario:
la fecundación y la implantación” [11] y que “solo al cumplirse el segundo momento, se
cierra el ciclo que permite entender que existe concepción” [12].
El Alto Tribunal Internacional admite que, si bien al ser fecundado el óvulo se da paso
a una célula diferente y con la información genética suficiente para el posible
desarrollo de un "ser humano", lo cierto es que, si dicho embrión no se implanta en el
cuerpo de la mujer, sus posibilidades de desarrollo son nulas.
La Corte razona que prueba de ello es que solo es posible establecer si se ha
producido o no un embarazo, una vez que se ha implantado el óvulo fecundado en el
útero, al producirse la hormona denominada gonodatropina coriónica, que solo es
detectable en la mujer que tiene un embrión unido a ella. Antes de esto, es imposible
determinar si en el interior del cuerpo ocurrió la unión entre el óvulo y un
espermatozoide, y si esta unión se perdió antes de la implantación, concluyendo a
partir de allí. que hay diferencia entre embrión implantado y embrión no implantado.
Por todo lo anterior, la Corte concluyó (por mayoría) que la interpretación histórica y
sistemática de los antecedentes existentes en el Sistema Interamericano confirma que
no es procedente otorgar el estatus de persona al embrión, quedando claro en cuál de
las dos posiciones se enrola el Tribunal Internacional en este decisorio.
Sin embargo, el Estado involucrado no fue Argentina, sino Costa Rica y, por ende,
parte de la doctrina sostiene que no se desprende de la Convención Americana que
sus fallos tengan obligatoriedad erga omnes, más allá del expediente en el que fueron
dictadas, por lo que no es vinculante para la República Argentina. Pero quienes
descartan esta posición sostienen que dichas resoluciones son vinculantes y que
Argentina debe tomar decisiones a la luz de esas consideraciones.
Al respecto, Rivera y Crovi (2016) sostienen que “la disposición actual no soluciona la
cuestión relativa a la naturaleza jurídica del embrión no implantado, producto de las
técnicas de reproducción humana asistida, ni protege su destino”(p. 218).
Luego de la lectura de los artículos propuestos, ha quedado claro que el embrión
crioconservado no se trata de una persona, pero ello no le quita que sea merecedor de
protección jurídica.
[10]
Ley 26.862. (5 de junio de 2013). Reproducción Médicamente Asistida. Honorable Congreso de la
Nación Argentina. Recuperado de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/215000-
219999/216700/norma.hm
Corte Interamericana de Derechos Humanos, "Artavia Murillo y otros (Fertilización in vitro) vs. Costa
[11]
Rica". (2012) Recuperado de http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_257_esp.pdf
Corte Interamericana de Derechos Humanos, "Artavia Murillo y otros (Fertilización in vitro) vs. Costa
[12]
Rica". (2012) Recuperado de http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_257_esp.pdf
A continuación, te invito a leer un paper científico donde se aborda la problemática de
los embriones crioconservados a la luz de diferentes fallos que autorizaron su
descarte. Sentencias judiciales que ordenan descartar embriones humanos. Un
retroceso en la protección de derechos.pdf
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El autor de este paper analiza los fallos que dieron lugar al descarte de embriones
criocongelados y plantea una posición diferente, colocando su mirada en la bioética y
en el respeto a la originalidad de la transmisión de la vida humana.
Laferriere resalta: si los embriones criocongelados no son personas, entonces, ¿qué
son? Lamm (2015) responde este interrogante diciendo que:
El embrión humano no puede ser considerado una persona humana completa,
pero tampoco es mero tejido humano sin estatus moral. Considero que el
embrión humano tiene un “estatus moral intermedio”. Consecuentemente, al
embrión se le debe cierto respeto, aunque no todas las protecciones de la
persona humana. (p. 8).
Nacimiento con vida
Definición
El artículo 21 del CCCN dispone: “Nacimiento con vida. Los derechos y obligaciones
del concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nace
con vida. Si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió. El
nacimiento con vida se presume” [13].
Art. 21, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[13]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Como el nacimiento con vida se presume, se puede afirmar que corresponderá a quien
alega probar que existió vida, aunque sea por un corto período de tiempo, siempre que
se haya producido la separación definitiva de la madre. Se trata de una presunción
que admite cualquier tipo de prueba.
Los derechos y obligaciones adquiridos por el nasciturus en el momento mismo de la
concepción (es allí donde adquiere la calidad de persona) quedan sometidos a una
suerte de condición suspensiva: el nacimiento con vida. Ocurrido ello, se produce su
“adquisición irrevocable” de todos los derechos que le correspondan por filiación; por
el contrario, es decir, en caso de nacer muerto o sin vida, se extinguirán
retroactivamente la totalidad de los derechos que pudo haber adquirido desde la
concepción.
En una palabra, si el niño nace con vida, mantiene o conserva esos derechos que
adquirió desde la concepción, de manera tal que su nacimiento lo único que hace es
perfeccionar o consolidar esa personalidad que ya poseía.
Los invito a leer este artículo publicado por el Dr. Nicolás Lafferriere relativo a la
importancia del nacimiento con vida de la persona humana.
La persona por nacer y la condición de su nacimiento con vida.pdf
En esta publicación, el Dr. Lafferriere destaca la importancia del nacimiento con vida
de la persona humana para el despliegue de los derechos patrimoniales y el error de
invocar el artículo 21 del CCCN para sostener que la persona por nacer no sería una
persona en sentido completo.
Todos los derechos y obligaciones que se hayan adquirido por personas por
nacer quedan sujetos a un hecho natural, el ______________ con vida
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Medios de prueba
Los artículos 96, 97 y 98 del código unificado regulan en materia de prueba del
nacimiento y de la muerte [15].
En primer lugar, es dable señalar que, prueba por excelencia del nacimiento, así como
de las circunstancias de tiempo, lugar, sexo, nombre y filiación de las personas
nacidas, es la partida del Registro Civil.
Las partidas del Registro Civil asumen el carácter de verdaderos instrumentos
públicos, siempre que estén confeccionadas en debida forma, sean emitidas por
oficiales públicos con competencia para tal fin o que, por las circunstancias en las que
se encuentren, estén autorizados a emitirlas (arts. 289 inc. “b” y 296)[16].
Asimismo, se dispone que el nacimiento ocurrido en el extranjero se prueba con los
instrumentos otorgados según las leyes del lugar donde se produce, legalizado o
autenticado del modo que disponen las convenciones internacionales y, a falta de
ellas, las disposiciones consulares de la República.
A continuación, les presento un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil,
Sala I, relativo a la importancia de la prueba del nacimiento, para poder dar lugar a la
inscripción de una persona. Si bien el dictado de esta sentencia es anterior a la
sanción del CCCN, se mantienen los mismos principios en materia probatoria.
Fallo: N.N. o R.K.S. s. inscripción de nacimiento
En este caso, la sala I confirmó la sentencia del juez de grado que había
rechazado el pedido de la actora para obtener la anotación de su nacimiento.
La peticionaria (quien tendría alrededor de 30 años, habría nacido en la
provincia de Salta y su alumbramiento no habría sido inscripto ante la autoridad
registral del lugar) no contaba con elementos de prueba para acreditar de
modo directo el día y lugar de su nacimiento. Para así decidir, la cámara
consideró que “…para poder seguir adelante con el trámite de inscripción de
nacimiento debe contarse con la prueba del lugar y fecha en que ocurrió. Ello
puede realizarse por medio de testigos –como dispone el inciso d) [del artículo
29 de la ley 26.413], o suplirse con otras medidas de prueba. Esa es una
prueba insoslayable para poder determinar el lugar y la fecha del nacimiento y
vincular las demás pruebas reunidas, con la situación de la persona de que se
trata”. Asimismo, el tribunal sostuvo que “[e]strechamente ligado a la falta de
prueba, se encuentra la pobreza del relato en orden a poder reconstruir la
historia, cuyos datos se pretenden anotar. Es cierto que la obtención de la
prueba referida podría resultar dificultosa, pero los obstáculos que pudieran
presentarse no pueden ser sorteados por vía de disponer la anotación de la
persona sin los recaudos legales, sino procurando el apoyo de la peticionaria
por parte de los organismos protectores de derechos para que pueda realizar
las averiguaciones que resultan necesarias para justificar el lugar o fecha de
nacimiento” [17].
Teniendo en cuenta el fallo citado, se puede apreciar que, para probar la existencia del
nacimiento con vida, existe libertad probatoria, por ende, esta persona podría haber
acreditado el nacimiento con la declaración de testigos u otros medios probatorios,
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para que el tribunal pudiera tener certeza del lugar y fecha de nacimiento del
solicitante, a los fines dar lugar a la inscripción.
Ahora bien, para el supuesto en que no hubiera partida del Registro, porque no hay
registro público o bien porque falta o es nulo el asiento, y quisiera demostrarse el
hecho del nacimiento, se podrá acreditar por cualquier otro medio de prueba, ya sea
una información pericial, testimonios de los médicos o expertos, entre otros, como en
el caso del fallo citado, donde se solicitó la presentación de cualquier otro medio de
prueba.
Arts. 96-98, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[15]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[16]
Arts. 289 y 296, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Cám. Nac. Apel. Civ., Sala I, “N.N. o R.K.S. s. inscripción de nacimiento”. (2014). Recuperado
[17]
de https://jurisprudencia.mpd.gov.ar/Jurisprudencia/Forms/DispForm.aspx?ID=213&source=https://
jurisprudencia.mpd.gov.ar/Jurisprudencia/Forms/voces.aspx?voces=REGISTRO%20CIVIL
Presunción
El mencionado artículo 21 establece que “el nacimiento con vida se presume” [18],
presunción que funciona ante la hipótesis de que existieran dudas al respecto.
Ahora bien, esta presunción admite prueba en contrario, es decir que si alguien
alegara que el niño nació muerto, debe cargar con la prueba de tal extremo.
Art. 21, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[18]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Ausencia de la persona
Definición
Analicemos juntos esta noticia que tuvo repercusión a nivel internacional.
Volver de la muerte: el caso de la mujer que regresó tras 11 años de estar
desaparecida
Brenda Heist desapareció sin dejar rastro hace 11 años en el condado de Lancaster,
en Pensilvania, y acabó siendo declarada muerta por las autoridades. ¿Qué sucede
cuando alguien "regresa de la muerte" de esta manera?
Una mañana de 2002, Heist sacó la cena del congelador, planchó algo de ropa y llevó
a la escuela a sus dos hijos, una niña de 8 años y un niño de 12. Después,
desapareció tras conocer a un grupo de personas sin hogar que estaban viajando
hacia Florida.
En ese momento, se estaba divorciando de su marido de forma amistosa y acababa
de saber que le habían denegado una ayuda pública para vivienda. Tras años de
pesquisas para hallar su paradero, el marido de Brenda, Lee Heist, pidió a un tribunal
que la declarara oficialmente muerta. Pero la mujer, que ahora tiene 54 años, acaba
de reaparecer en los cayos de Florida, en mayo de 2013, donde ha estado, según su
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testimonio, viviendo con un grupo de indigentes (“Volver de la muerte: el caso de la
mujer que regresó tras 11 años de estar desaparecida”, 5 de mayo de 2013).
¿Qué sucederá ahora con Brenda? ¿Qué tratamiento le da el CCCN argentino a la
ausencia de las personas?
El Código Civil y Comercial contempla en seis artículos (79 a 84) [19] las normas
sustantivas y procedimentales correspondientes a la simple ausencia y al
procedimiento previsto a los fines de obtener tal declaración. El fin último de esta
regulación es la protección del patrimonio del ausente, pues lo que se pretende es la
designación de un curador especial a los bienes para que estos puedan ser
administrados en debida forma, mientras dure el estado de ausencia.
Art. 79-84, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[19]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Presupuestos fácticos y jurídicos
El CCCN, en el art. 79, regula la ausencia simple. La norma reza:
Si una persona ha desaparecido de su domicilio, sin tenerse noticias de ella, y
sin haber dejado apoderado, puede designarse un curador a sus bienes si el
cuidado de estos lo exige. La misma regla se debe aplicar si existe apoderado,
pero sus poderes son insuficientes o no desempeña convenientemente el
mandato. [20]
Pareciera tratarse del caso de Brenda, que se ausentó de su domicilio sin que se
tengan noticias de ella, dejando todos sus bienes a la deriva y sin nadie que los
administre. En el estado de Pensilvania (EE. UU.), se requiere un período de tiempo
de siete años para declarar legalmente a alguien muerto en ausencia, aunque en otros
estados es de cinco.
Veamos qué nos dice nuestra legislación al respecto.
De conformidad con el art. 79 [21] del CCCN, para configurarse el presupuesto de la
ausencia simple es preciso que:
● la persona haya desaparecido de su domicilio, sin que se tenga noticias sobre
su existencia;
● haya dejado bienes que exijan protección;
● no haya dejado apoderado o que los poderes del apoderado del ausente
resulten insuficientes, o que este haya incurrido en un desempeño
inconveniente de su mandato.
Como se advierte, la ley argentina no exige que haya transcurrido plazo alguno para
peticionar, ante el juez competente, la declaración de ausencia simple ni que la
desaparición se vincule con un hecho extremo del cual se presuma la muerte del
ausente. En el caso de Brenda, en Pensylvania, la ley sí establecía un plazo. Nuestra
norma solo establece, como requisito, que existan bienes para cuidar, de manera tal
que se adopten aquellas medidas necesarias para proteger el patrimonio del ausente.
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Art. 79, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[20]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[21]
Art. 79, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Procedimiento
Los artículos 80, 81, 82, 83 y 84 del CCCN regulan el procedimiento para obtener la
declaración de ausencia.
Si el caso de Brenda Heist hubiera acaecido en nuestro país, ¿quién estaría legitimado
para solicitar el procedimiento de ausencia?
El art. 80 establece quiénes se encuentran legitimados para incoar el proceso de
ausencia [22]:
● el Ministerio Público;
● toda persona que tenga interés legítimo respecto de los bienes del ausente.
La solicitud de la declaración deberá incoarse ante el juez del domicilio del ausente; si
este no lo tuvo en el país o no es conocido, es competente el juez del lugar donde
existen bienes, y si hubiere bienes en distintas jurisdicciones, el que haya prevenido;
todo ello conforme lo prevé el art. 81[23].
El artículo 82 regula el procedimiento para la petición de la declaración de ausencia
simple, disponiendo, en primer término, que el presunto ausente debe ser citado por
edictos durante cinco días y, si vencido el plazo no comparece, se debe dar
intervención al defensor oficial o, en su defecto, nombrarse un defensor al ausente,
debiendo nombrarse un abogado de la matrícula. Asimismo, se prevé que el Ministerio
Público es parte necesaria en el juicio y su intervención resulta imprescindible.
“En caso de urgencia, el juez puede designar un administrador provisional o adoptar
las medidas que las circunstancias aconsejan” [24], a fin de la preservación del
patrimonio.
Una vez oído el defensor y producida la prueba correspondiente, que tendrá por fin
acreditar la desaparición del ausente y que podrá rendirse por cualquier medio, si
concurren los extremos legales, el juez estará en condiciones de dictar la sentencia de
declaración de ausencia simple y designar al curador.
Art. 80, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[22]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[23]
Art. 81, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Art. 82, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[24]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Efectos
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Dictada la sentencia de simple ausencia, se designará un curador, a fin de que realice
los actos de conservación y administración ordinaria de los bienes. Para el supuesto
de que deba realizar un acto que exceda la administración ordinaria, deberá requerir
autorización al juez, la que debe ser otorgada solo en caso de necesidad evidente e
impostergable.
La curatela del ausente termina por su presentación personalmente o por apoderado;
por su muerte o por su fallecimiento presunto declarado judicialmente [25].
[25]
Art. 84, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Muerte presunta
Régimen legal. Casos y términos
La presunción de fallecimiento, al igual que la muerte, constituye supuestos jurídicos
extintivos de la persona humana. Así, los efectos de la sentencia judicial que declara el
fallecimiento presunto son idénticos a los de la muerte, pero la ley establece
diferencias fundadas en la eventual reaparición del declarado muerto presunto y en la
necesidad de proteger sus intereses.
El Código prevé distintos supuestos, ya sea porque se ha perdido totalmente la noción
o los datos del paradero de una persona durante un tiempo prolongado o porque la
persona se haya encontrado en circunstancias en las que se presume su muerte.
Analicemos un caso real: la tragedia del submarino ARA San Juan.
La desaparición del ARA San Juan (S-42) se refiere a la pérdida de contacto con el
submarino ARA San Juan (S-42) de la Armada Argentina, sucedida el 15 de
noviembre de 2017, a las 7:30 a. m. (hora local) en aguas del Mar Argentino, con 38
tripulantes y 6 buzos tácticos a bordo.
¿Qué sucede con estas personas? ¿Se las puede declarar ausentes con presunción
de fallecimiento? ¿Quiénes pueden solicitar la medida?
Todas estas cuestiones las responde nuestro CCCN, planteando diferentes
escenarios: si la persona tiene una ausencia prolongada en el tiempo sin que se
tengan noticias de ella o si existe una situación en la que se presume que la persona
ha fallecido.
Así, el Código contempla, en el art. 85, el caso ordinario y, en el art. 86, los supuestos
extraordinarios.
Supuesto ordinario: Ausencia de una persona física que se prolonga por tres años, de
manera continua y sin ningún tipo de noticia de ella; estos tres años se comienzan a
contar desde el día en que se ausentó o desde la última noticia que se tuvo de la
persona [26] (art. 85 CCCN). Se exigen dos requisitos: ausencia prolongada de tres
años y la falta de noticias sobre esa persona.
Supuesto extraordinario genér... :Es el caso de la desaparición de una persona
domiciliada o residente en la República que hubiese sido gravemente herida en un
conflicto de guerra o un naufragio, o algún tipo de desastre común, cuyo suceso sea
susceptible de ocasionar la muerte. También, causa la presunción de fallecimiento,
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pero, a diferencia del caso que analizamos anteriormente, son necesarios tres
requisitos: a) es necesario que no tengamos noticias de estas personas, b) que el
lapso sea de dos (2) años a contar desde el día del evento dañoso, si fue conocido, o
desde un término medio entre el principio y fin de la época en que sucedió el evento, y
c) que el ausente se haya encontrado en el mismo espacio físico que el suceso
extraordinario, de índole tal capaz de producir la muerte[1] (art. 86 CCCN, primer
párrafo).
Supuesto extraordinario espec...:Si la persona que se encuentra ausente se hubiese
encontrado en una nave o aeronave naufragada o perdida, y no se tienen noticias de
ella por el término de seis (6) meses, desde el día que ocurrió el suceso o pudo haber
ocurrido y no se tengan noticias de ella. Es decir, este supuesto acorta bastante el
plazo, siempre, entonces, que se den los tres requisitos:
1. ausencia injustificada;
2. falta de noticias por el lapso legal de seis (6) meses, y
3. que se trate de uno de los supuestos enunciados en la norma[28] (art. 86 CCCN,
segundo párrafo).
Art. 86, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[28]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Art. 86, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[27]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[26]
Art. 85, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
En resumen, conforme lo prescribe el art. 85[29], para que nazca la presunción de
fallecimiento es preciso que la persona se ausente de su domicilio, sin que se tengan
noticias de ella por el término de tres años y no requiere la norma que la ausencia de
la persona haya ocurrido en virtud de una circunstancia que traiga aparejada la muerte
(supuesto de buque o aeronave naufragada, incendio, terremoto, etc.), como ocurre en
los casos extraordinarios. Por último, el plazo de tres años debe contarse desde la
fecha de la última noticia que se haya tenido del ausente.
La disminución de los plazos en los casos extraordinarios ,en relación al supuesto
ordinario se debe a que se trata de hipótesis que se sustentan en circunstancias
particulares, en las que las posibilidades de supervivencia resultan ínfimas.
Teniendo en cuenta estos supuestos, estamos, entonces, en condiciones de afirmar
que la tragedia del ARA San Juan puede enmarcarse dentro del supuesto
extraordinario específico.
En ese caso, todas aquellas personas que tuvieren algún derecho sobre los bienes de
estas personas desaparecidas (imaginemos un heredero de uno de las personas
tripulantes del ARA San Juan) deben solicitar al juez del domicilio del ausente, la
declaración del día en que presuntamente falleció, probando todas las circunstancias
analizadas precedentemente.
Se encuentran legitimadas aquellas personas que tuvieren algún derecho sobre los
bienes de estas personas desaparecidas subordinados a la muerte: herederos,
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legatarios, el fisco, el cónyuge (queda excluido el cónyuge si se hubieren divorciado
con anterioridad).
Art. 85, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[29]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Procedimiento para su declaración
En primer lugar, debe señalarse que (de conformidad, lo establece el art. 87),
cualquier persona que tenga “algún derecho subordinado a la muerte de la persona de
que se trate, puede pedir la declaración de fallecimiento presunto, justificando los
extremos legales y la realización de diligencias tendientes a la averiguación de la
existencia del ausente” [30] que arrojen resultado negativo.
La acción debe interponerse en el juez del domicilio del ausente.
El artículo 88 [31] prescribe el procedimiento que debe seguir el juez en orden al trámite
del pedido de declaración de fallecimiento presunto.
Art. 87, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[30]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[31]
Art. 88, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
● Deberá nombrarse un defensor al ausente, a fin de garantizarle el derecho de
defensa durante la tramitación del juicio.
● Deberá citarse al ausente por edictos que se publicarán una vez por mes
durante seis meses, publicación que deberá disponerse en el Boletín Oficial y
en otro que resulte de importancia.
● En el supuesto de que existan bienes y no haya mandatario o, si lo hubiere,
ejerciera incorrectamente el mandato, deberá nombrarse un curador a sus
bienes a los fines de que los administre y conserve.
Por último, el artículo 88 aclara que la declaración de simple ausencia no constituye
presupuesto necesario para la declaración de fallecimiento presunto, ni suple la
comprobación de las diligencias realizadas para conocer la existencia del ausente.
Así las cosas, pasados los seis meses –tiempo en que se publican los edictos–,
recibida la prueba que acredite que la búsqueda del ausente dio resultado negativo y
oído el defensor, el juez debe declarar el fallecimiento presuntivo si están acreditados
los extremos legales, fijar el día presuntivo del fallecimiento y disponer la inscripción
de la sentencia en el Registro Civil.
Por su parte, el art. 90 dispone qué día debe fijare como el presuntivo del fallecimiento.
Día presuntivo de fallecimiento. Deberá fijarse como día presuntivo del
fallecimiento:
1. en el caso ordinario, el último día del primer año y medio;
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2. en el primero de los casos extraordinarios, el día del suceso y si no está
determinado, el día del período medio de la época en que podría o podría
haber ocurrido;
3. en el segundo caso extraordinario, el último día en que tuvo noticia del buque o
aeronave perdidos;
4. si es posible, la sentencia debe determinar también la hora presuntiva del
fallecimiento; en caso contrario, se tiene por sucedido a la expiración del día
declarado como presuntivo del fallecimiento [32].
Art. 90, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[32]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Efectos de la declaración
En orden a los efectos patrimoniales, los artículos 90 y 91 regulan sobre el punto.
Así, tenemos que, dictada la declaratoria, el juez mandará abrir, si existiese, el
testamento que hubiese dejado el desaparecido; los herederos y los legatarios deben
recibir los bienes del declarado presuntamente fallecido, previo inventario. El dominio
se inscribirá en el registro correspondiente (Registro de la Propiedad, Registro de la
Propiedad del Automotor) con la prenotación del caso, a nombre de los herederos o
legatarios, que podrán hacer partición de los bienes, pero no enajenarlos ni gravarlos
sin autorización judicial [33].
¿Qué sucede si luego de la ausencia prolongada la persona reaparece?
Este sería el caso de Brenda Heist, que mencionamos previamente, que apareció 11
años después de ser declarada ausente con presunción de fallecimiento.
El CCCN, para este caso, establece que, si entregados los bienes, aparece el ausente
o se tiene noticia cierta de su existencia, queda sin efecto la declaración de
fallecimiento, procediéndose a la devolución de aquellos a petición del interesado.
Esta circunstancia fue tenida en cuenta como recaudo frente a la posible aparición de
la persona ausente. De todos modos, en caso de que aparezca luego de la posesión
definitiva, se le entregarán los bienes en el estado en que se encuentren. El cónyuge
puede volver a casarse, disolviéndose el anterior matrimonio en el momento de la
celebración de las segundas nupcias y, si aparece luego el ausente, no hay nulidad del
matrimonio contraído.
La conclusión de la prenotación se encuentra regulada en el art. 92. Este prevé que la
prenotación queda sin efecto transcurridos cinco años, desde la fecha presuntiva del
fallecimiento, u ochenta años, desde el nacimiento de la persona. Desde ese
momento, puede disponerse libremente de los bienes, es decir que los herederos y
legatarios pasan a tener el dominio pleno [34].
Efectos sobre el matrimonio: según el art. 435, inc. “b”, la declaración de ausencia con
presunción de fallecimiento es una causal de disolución del matrimonio, por lo que el
otro cónyuge podrá contraer nuevo matrimonio [35].
Arts. 90 y 91, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[33]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
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Art. 92, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[34]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[35]
Art. 435, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Reaparición del presunto muerto
Ahora bien, si el ausente reaparece, como en el caso citado previamente, de Brenda
Heist, que reapareció 11 años después, podría reclamar:
● la entrega de los bienes que existen en el estado en que se encuentran;
● los bienes adquiridos con el valor de los que faltan;
● el precio adeudado de los bienes enajenados;
● los frutos no consumidos.
Muerte comprobada
Definición. Forma y prueba
A continuación, recordemos un caso que fue de público conocimiento en el año 2012.
Luz Milagros Verón, una bebé chaqueña nacida en forma prematura, con solo seis
meses de gestación, permaneció 12 horas en la morgue con temperatura de cero
grados; los médicos la dieron por muerta porque, aparentemente, no tenía signos
vitales. Declarada muerta después de su nacimiento prematuro, la bebé resistió más
de 10 horas en un refrigerador de la morgue, antes de ser encontrada viva por su
mamá (Sousa Dias, 5 de agosto de 2019).
Más allá del análisis que podemos realizar sobre la responsabilidad civil o penal que
tuvieron los médicos en este caso, nos preguntamos: ¿qué establece el CCCN sobre
la muerte? ¿Hay algún criterio legal para establecer el fin de la persona humana?
El artículo 93 del Código Civil y Comercial sienta el principio general de que “la
existencia de la persona humana termina por su muerte” [36], hecho que será
comprobado, según el art. 94, de acuerdo a “los estándares médicos aceptados,
aplicándose la legislación especial en el caso de ablación de órganos del cadáver” [37].
Es decir que, para la comprobación de la muerte, se tendrán en cuenta los
conocimientos científicos, los avances de la biotecnología, de las ciencias biológicas y
de la medicina, entre otros.
Cuando la comprobación de la muerte se requiere a los fines de la ablación de
órganos cadavéricos, el art. 94 se remite, en forma directa, a lo prescripto en la
legislación especial vigente. De tal modo, la ley 24.193, de trasplantes de órganos, en
sus arts. 23 y 24, prescribe las bases para el diagnóstico bajo criterios neurológicos y
a esta normativa especial se remite el art. 94.
El art. 23 de la mencionada ley establece que se considerará que una persona ha
fallecido:
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…cuando se verifiquen de modo acumulativo los siguientes signos, que
deberán persistir ininterrumpidamente seis (6) horas después de su
constatación conjunta.
a) ausencia irreversible de respuesta cerebral, con pérdida absoluta de
conciencia;
b) ausencia de respiración espontánea;
c) ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no
reactivas;
d) inactividad encefálica corroborada por medios técnicos y/o
instrumentales adecuados a las diversas situaciones clínicas, cuya
nómina será periódicamente actualizada por el Ministerio de Salud y
Amiente con el asesoramiento del Instituto Nacional Central Único
Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) [38].
Y el art. 24, requiere que la certificación del fallecimiento sea efectuada por dos
médicos (entre los que figurará, por lo menos, un neurólogo o neurocirujano) y que
ninguno de ellos integre el equipo que realice ablaciones o implantes de órganos de
fallecidos [39].
Al igual que el nacimiento, la muerte se prueba con la partida del Registro Civil, es
decir, con el asiento extendido en los libros respectivos, con arreglo a la ley y las
copias auténticas de estos.
El Código unificado prescribe, en el art. 289 inc. “b”, que revisten el carácter de
instrumento público los extendidos por funcionarios públicos con los requisitos que
establecen las leyes.
El art. 296 prevé que hacen plena fe y enuncia el alcance de su eficacia probatoria.
Art. 93, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[36]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[37]
Art. 94, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Art. 23, Ley 24.193. (24 de marzo de 1993). Trasplantes de órganos y materiales anatómicos.
[38]
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/591/norma.htm
[39]
Art. 24, Ley 24.193. (24 de marzo de 1993). Trasplantes de Órganos y Materiales Anatómicos.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/591/norma.htm
Según el art. 59 de la Ley 26.413, en el Registro Civil se inscribirán:
1. todas las defunciones que ocurran en la Nación;
2. todas aquellas cuyo registro sea ordenado por juez competente;
3. las sentencias sobre ausencia con presunción de fallecimiento;
4. las sentencias que declaren la desaparición forzada de personas;
5. las que ocurran a buques o aeronaves de bandera argentina, ante el oficial
público del primer puerto o aeropuerto argentino de arribo;
6. las que se ocurran en lugares bajo jurisdicción nacional[40].
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Según el art. 97 del CCCN, la muerte sucedida en el extranjero debe probarse con los
instrumentos otorgados según las leyes del lugar donde acaece, los que deberán
legalizarse o autenticarse según lo disponen las convenciones internacionales [41].
Por último, el art. 98 prevé cuándo no hay de registro o el asiente es nulo. En este
caso, el nacimiento o la muerte pueden acreditarse por otros medios de prueba, que
es lo que se llama la prueba supletoria, es decir, aquella que, a falta de prueba directa,
permita al juez arribar a la certera convicción de que el hecho se ha producido [42].
Para el supuesto de que el cadáver de una persona no sea hallado o no pueda ser
identificado, el juez puede tener por comprobada la muerte y disponer la pertinente
inscripción en el registro, si la desaparición se produjo en circunstancias tales que la
muerte deba ser tenida como cierta.
Otro supuesto que abordaremos cuando hablamos de la muerte y esta no está
comprobada, es el de la desaparición forzada de personas.
La desaparición forzada de personas está regulada en la Ley Nacional Nº 24.321 y se
dictó con motivo de la última dictadura que tuvo lugar en nuestro país, cuyos sucesos
son de público conocimiento. La ley establece en su artículo 1 que: “Podrá declararse
la ausencia por desaparición forzada de toda aquella persona que hasta el 10 de
diciembre de 1983, hubiera desaparecido involuntariamente del lugar de su domicilio o
residencia, sin que se tenga noticia de su paradero” [43].
¿Qué es “desaparición forzada de personas”?
Es aquella que se configura cuando se hubiere privado a alguien de su libertad
personal y el hecho fuese seguido por la desaparición de la víctima, o si esta hubiera
sido alojada en lugares clandestinos de detención.
Podrán solicitar la declaración de ausencia por desaparición forzada todos aquellos
que tuvieren algún interés legítimo subordinado a la persona del ausente. Ejemplos: el
cónyuge, los ascendientes, los descendientes, etc.
El art. 4 de esta ley establece que “Será competente para entender en la causa, el juez
en lo civil del domicilio del solicitante o en su defecto el de la residencia del
desaparecido. El procedimiento en jurisdicción nacional será por trámite sumario” [44].
[40]
Art. 59, Ley 26.413. (10 de septiembre de 2008). Registro del Estado Civil y Capacidad de las
Personas. Honorable Congreso de la Nació]n Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/145000-149999/145345/norma.htm
Art. 97, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
[41]
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
[42]
Art. 98, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
Art. 1, Ley 24. 321. (11 de mayo de 1994). Desaparición Forzada de Personas. Honorable Congreso de
[43]
la Nación Argentina. Recuperado de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/719/
norma.htm
[44]
Art. 4, Ley 24. 321 (11 de mayo de 1994). Desaparición Forzada de Personas. Honorable Congreso de
la Nación Argentina. Recuperado de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/719/
norma.htm
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Hipótesis de la Conmoriencia
Para comprender este supuesto, debemos partir de un caso. Supongamos que, en un
avión, viaja la familia Martínez, compuesta por Susana (madre) y Marcelo (padre) y
sus 2 hijos: Milagros y Juan Cruz. El avión, luego de transcurridas 3 horas de vuelo,
tiene un desperfecto que causa su impacto en alta mar, donde toda la tripulación ha
quedado sin vida en el accidente. Si te consultaran si hay alguna manera de
determinar quién ha fallecido primero de los miembros de la familia, ¿qué
responderías?
Repasemos entonces la hipótesis de conmoriencia, receptada por el CCCN.
El artículo 95 del CCCN establece: “Conmoriencia. Se presume que mueren al mismo
tiempo las personas que perecen en un desastre común o en cualquier otra
circunstancia, si no puede determinarse lo contrario” [45].
Este artículo está destinado a solucionar la cuestión que plantea la muerte de dos o
más personas, entre las que pudiera existir transmisión de derechos, sin que pueda
determinarse cuál de ellas falleció primero, como es el caso de la familia Martínez. En
tal caso, debe considerarse que todas murieron al mismo tiempo.
Para el supuesto en que se pretendiera la transmisión de derecho entre los fallecidos,
tendrá que probarse, efectivamente, que uno murió antes que el otro, pues, a falta de
pruebas, se considerarán simultáneas las muertes.
[45]
Art. 95, Ley 26.994. (1 de octubre de 2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado
de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#2
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La capacidad de la persona humana
La capacidad es el grado de aptitud que el ordenamiento jurídico reconoce a las
personas para ser titulares de derechos y deberes jurídicos, y para el ejercicio de las
facultades que emanan de esos derechos o el cumplimiento de las obligaciones que
implican los mencionados deberes. La ley puede privar o limitar esta capacidad con
respecto a hechos, simples actos, o actos jurídicos determinados. El Código Civil y
Comercial de la Nación Argentina (CCyCN), en la Sección 1 del Libro Primero, Título I,
Capítulo 21, sienta los principios generales en materia de capacidad.
En la presente lectura te invitamos a recorrer el régimen jurídico de la capacidad de la
persona humana, teniendo en cuenta su clasificación, caracteres y distinciones de los
diferentes supuestos contemplados por el CCyCN2 en materia de capacidad e
incapacidad.
1
Ley 26994. (2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2ALIhZu
2
Ley 26994. (2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de https://bit.ly/2ALIhZu
La capacidad: Noción. Clases
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Para entender el régimen de capacidad de las personas, te presentamos la siguiente
situación a modo de ejemplo de caso:
La familia González está integrada por Sandra, de 38 años de edad y Marcelo, de 45
años y de profesión arquitecto. El matrimonio tiene 4 hijos: Mateo, de 17; Matías, de
16; Juan Cruz, de 7; y Helena que viene en camino, puesto que Sandra tiene un
embarazo de 6 meses de gestación.
Matías les ha planteado a sus padres, hace un tiempo, la necesidad de realizar una
transformación en su cuerpo, ya que le gustaría comenzar un tratamiento para el
cambio de género. ¿Podrá realizarlo o requerirá la autorización de sus padres?
Juan Cruz, por su parte, tiene un campamento con su equipo de fútbol en otra
provincia. ¿Podrá asistir?
A su vez, Mateo quiere viajar con sus compañeros del colegio a España para las
vacaciones. Además, está pensando en casarse con su novia, Natalia, antes de fin de
año. ¿Requerirá de alguna autorización para realizar dichos actos?
¿Cuál es el régimen de capacidad aplicable a todas las personas que integran la
familia González? ¿Qué actos jurídicos pueden celebrar cada uno de ellos conforme a
nuestro régimen de capacidad?
En la familia González se plantean situaciones cuyos interrogantes iremos resolviendo
a lo largo de esta lectura. Para ello, te proponemos repasar el régimen de capacidad
regulado por el CCyCN3.
Es importante señalar que el correcto estudio del concepto de capacidad es esencial
para entender la materia. Todo nuestro sistema se basa en las capacidades, por ello,
es conveniente prestar especial atención sobre este tema.
Tal como mencionamos anteriormente, la capacidad es uno de los atributos más
importantes de la persona. Este atributo, como hemos expuesto, forma parte del
concepto mismo de persona, pues la capacidad de derecho siempre está presente.
Existen diferentes tipos de capacidades: la de derecho, que es atributo de la persona,
y la de hecho o de ejercicio, que no es un atributo, puesto que puede faltar por
completo.
Capacidad de derecho: La capacidad de derecho, también llamada capacidad de goce,
se define como la aptitud de que goza toda persona humana para ser titular de
derechos y deberes jurídicos. Esta capacidad de derecho resulta esencial para
apreciar la persona desde el punto de vista del Derecho. No se concibe la persona
totalmente privada de la titularidad de derechos u obligaciones.
Capacidad de ejercicio: La capacidad de hecho o de ejercicio es la aptitud o grado de
aptitud de las personas físicas para ejercer los derechos de los que se es titular, o
para ejercer por sí los actos de la vida civil. Es decir que, en este caso, sí se pudieron
adquirir ciertos derechos, pero por alguna situación en especial, no se los puede
ejercer si no es a través de un representante.
La capacidad de derecho se vincula con la personalidad humana, por ello, decimos
que es un atributo y, por lo tanto, no puede concebirse una incapacidad de derecho
absoluta, porque sería contrario al orden natural (Borda, 2008).
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La capacidad de derecho el Código la define como la aptitud para ser titular de
derechos y deberes jurídicos (también llamada capacidad de goce), y la
capacidad de ejercicio (también conocida como capacidad de hecho) que
significa la facultad de poder ejercer el propio sujeto los derechos y deberes
jurídicos de los cuales es titular.
Esta visión de la capacidad se relaciona con la posibilidad de gozar y ejercer
derechos de contenido patrimonial o poder desarrollarse con mayor o menor
autonomía dentro de un grupo familiar. (Rivera y Crovi, 2016, p. 237).
El Art. 22 del CCyCN prescribe: “Capacidad de derecho. Toda persona humana goza
de la aptitud para ser titular de derechos y deberes jurídicos. La ley puede privar o
limitar esta capacidad respecto de hechos, simples actos o actos jurídicos
determinados”4.
La capacidad de ejercicio, en cambio, está expresamente prevista en el Art. 23 que
establece: “Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma
sus derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en este Código y en
una sentencia judicial”5.
Comparación. Caracteres
La capacidad de derecho nunca puede faltar de manera absoluta, pues es uno de los
atributos de la persona, es decir, que nace concomitante a su existencia. Ahora bien,
es relativa, pues no se posee de manera total, ya que el límite para ser titular de
derechos no solo está en los derechos de los demás, sino también en el interés
público.
Es por ello que, el Art. 22 CCyCN6 establece que la ley puede privar o limitar esta
capacidad con respecto a hechos, simples actos o actos jurídicos determinados, por
ende, no existen incapaces de derecho, sino supuestos de incapacidades de derecho.
Podemos señalar como ejemplos de incapacidades de derecho los impedimentos
matrimoniales que se plantean en el Art. 4037, las inhabilidades para contratar
previstas en los Arts. 1001 y 10028 y las disposiciones que impiden ser sucesores
ante el fallecimiento de una persona enumeradas en el Art. 24829.
Distinto es el caso de la capacidad de ejercicio, que puede ser absoluta o restringida, o
faltar de manera absoluta o restringida para determinados actos jurídicos.
El fundamento de las restricciones a la capacidad de ejercicio es la falta de
edad y grado de madurez suficiente o la ineptitud psíquica del sujeto para el
pleno ejercicio de sus derechos; estos son los casos de los menores de edad y
las personas de capacidad restringida. En otros supuestos el fundamento es la
absoluta imposibilidad material de ejercer los derechos (personas por nacer), o
la imposibilidad de interactuar con su entorno y expresar su voluntad (personas
incapaces). (Rivera y Crovi, 2016, p. 245).
El principio general del que debe partirse es el de la capacidad, con las limitaciones
que prevé el CCyCN en el Art. 2410 en orden a las personas incapaces de ejercicio y
a las que se determinen en una sentencia judicial, para el supuesto de restricción al
ejercicio de la capacidad en relación con los mayores de edad, en las condiciones
establecidas por la legislación en el Art. 24 inc. “c” y 31 y ss. del CCyCN11.
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La incapacidad: Noción. Clasificación
Además de las capacidades, existen las incapacidades de derecho y de ejercicio. Las
mal llamadas “incapacidades de derecho” son, en realidad, incompatibilidades o
prohibiciones que la ley prevé, en casos concretos, para evitar un daño al interés
público, es decir, son restricciones a la aptitud genérica para ser titular de ciertos
derechos en una determinada relación jurídica. El fin concreto de estas prohibiciones
es proteger el interés público y al incapaz para evitar que cometa actos o hechos que
puedan ser perjudiciales para otras personas.
La incapacidad de ejercicio se verifica cuando determinada persona no tiene aptitud
para ejercer por sí misma determinados actos de la vida civil, por lo que podemos
decir que se trata de una persona necesitada de un régimen de protección jurídica que
la ampare y que impida el aprovechamiento, por parte de terceros, de esa situación de
debilidad. El Art. 24 del CCyCN12 establece quiénes son las personas incapaces de
ejercicio, tema sobre el que volveremos más adelante.
La incapacidad de derecho: Definición. Caracteres
Tal como señalamos anteriormente, las incapacidades de derecho se presentan como
prohibiciones o restricciones impuestas por la ley teniendo en cuenta distintas
circunstancias, e implican la total imposibilidad de adquirir el derecho, contraer el
deber o realizar el acto prohibido, no solamente por actuación propia, sino también por
intermedio de otra persona. (Tagle, 2002).
De la circunstancia de que la capacidad de derecho se vincula con los derechos
inherentes al hombre como tal, se desprenden los siguientes caracteres acerca de los
casos de incapacidad de derecho:
● Son excepcionales: la regla es la capacidad, sólo por excepción se establecen
ciertas incapacidades de derecho en forma de prohibiciones de realizar
determinados “hechos, simples actos o actos jurídicos determinados”, las que
suelen ser precisas, es decir, sin tener carácter general.
● Obedecen siempre a una causa grave: la restricción a la capacidad de derecho
responde siempre a un interés superior o una razón moral y de buenas
costumbres.
● No pueden suplirse por representación: la incapacidad de derecho no puede
subsanarse por representación como se prevé para los incapaces de hecho
(Borda, 2008).
Incapacidades de derecho: Enunciación ejemplificativa
Retomando el caso de la familia González: ¿podría Marcelo, por ejemplo, comprar por
medio de otra persona bienes que ha recibido su hijo Mateo, provenientes de una
donación de un tío?
Analicemos qué dice el CCyCN13 respecto de las incapacidades de derecho.
Las incapacidades de derecho no están sistematizadas en el CCyCN14, sino que
aparecen diseminadas. Se refieren a prohibiciones o restricciones en relación con:
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● la calidad de las personas que intervienen en el acto;
● las cosas que constituyen su objeto;
● la clase de acto de que se trate.
Un ejemplo de incapacidades en razón de la calidad de las personas que intervienen
está presente en el Art. 689 del CCyCN15, que refiere a los contratos que tienen
prohibido celebrar los progenitores con el hijo que está bajo su responsabilidad. Por
caso, no pueden comprar por sí ni por persona interpuesta, bienes de su hijo, ni
constituirse en cesionarios de créditos, derechos o acciones contra su hijo, ni hacer
partición privada con su hijo de la herencia del progenitor prefallecido, entre otros
actos. Este sería el caso de Marcelo con respecto a los bienes de su hijo Mateo. Se
trata de una prohibición por ley que se sustenta en una incapacidad de derecho.
Un ejemplo de prohibiciones con relación a “las cosas” es el Art. 1002 del CCyCN que
señala que:
No pueden contratar en interés propio: a) los funcionarios públicos, respecto de
bienes de cuya administración o enajenación están o han estado encargados;
b) los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores, y
sus auxiliares, respecto de bienes relacionados con procesos en los que
intervienen o han intervenido; c) los abogados y procuradores, respecto de
bienes litigiosos en procesos en los que intervienen o han intervenido; d) los
cónyuges, bajo el régimen de comunidad, entre sí. Los albaceas que no son
herederos no pueden celebrar contrato de compraventa sobre los bienes de las
testamentarias que estén a su cargo.16
En lo que toca a prohibiciones con relación a ciertos actos, podemos citar el Art.
12017 que prevé los actos prohibidos del tutor, y el Art. 1646 inc. “b”, que establece
que no pueden hacer transacciones “los padres, tutores o curadores respecto de las
cuentas de su gestión, ni siquiera con autorización judicial” 18.
La incapacidad de ejercicio: Definición. Caracteres
Tal como sostuvimos, debe partirse de que la capacidad es la regla y la incapacidad la
excepción. La incapacidad de ejercicio resulta de un precepto legal que establece
quiénes son los incapaces de ejercicio (Art. 24 CCyCN19). Consiste en la falta de
aptitud o en la imposibilidad del sujeto para realizar por sí mismo actos jurídicos
válidos, pero esta ineptitud legal puede suplirse a través del instituto de la
representación previsto en los Arts. 100 y 101 del CCyCN20.
Las incapacidades de ejercicio han sido establecidas en interés mismo del incapaz y,
por ello, la ley ha procedido con un criterio tutelar. Esta incapacidad es susceptible de
grados, ya que una persona puede carecer de capacidad de hecho de manera
absoluta, o bien, sólo para determinados actos jurídicos.
Enumeración legal
Al haber ya diferenciado la capacidad de derecho de la capacidad de ejercicio,
estamos en condiciones de retomar el caso de la familia González para establecer el
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régimen jurídico aplicable a cada uno de los miembros de la familia, teniendo en
cuenta la edad y el grado de madurez de cada integrante.
Veamos que nos indica en este caso el CCyCN en su Art. 24:
Son incapaces de ejercicio: a) la persona por nacer; b) la persona que no
cuenta con la edad y grado de madurez suficiente, con el alcance dispuesto en
la Sección 2ª de este Capítulo; c) la persona declarada incapaz por sentencia
judicial, en la extensión dispuesta en esa decisión.21
De acuerdo con el precepto, tenemos que son incapaces de hecho:
a) La persona por nacer: este sería el caso de la bebé Helena González, de 6
meses de gestación, que se encuentra en el vientre de Sandra. La persona por
nacer es aquella que ha sido concebida, pero que aún no ha nacido, para que
sus derechos y obligaciones queden irrevocablemente adquiridos, debe nacer
con vida, de lo contrario, se considerará que nunca existió.
b) Menores de edad y mayores que no cuentan con edad y grado de madurez
suficiente: en esta categoría podemos incluir a Juan Cruz, a Matías y a Mateo,
ya que los tres son menores de 18 años. Luego analizaremos la capacidad
para celebrar los diversos actos específicos teniendo en cuenta cada una de
las particularidades.
Este inciso del Art. 2422 debe estudiarse en correlación con lo dispuesto en el Art.25
que dispone: “menor de edad es la persona que no ha cumplido dieciocho años”23.
En efecto, el supuesto de análisis refiere que son incapaces de ejercicio las personas
“que no cuentan con la edad y grado de madurez suficiente”24, por lo que incluye a
todas las personas que no han cumplido los dieciocho años, salvo:
● El supuesto de los adolescentes en relación con tratamientos no invasivos.
Más adelante analizaremos si el cambio de género que quiere realizarse
Matías encuadra o no dentro de tratamiento invasivo.
● El caso de los menores emancipados por matrimonio que gozan de plena
capacidad de ejercicio con las limitaciones previstas (Arts. 27 y 2825).
Retomando el caso de Mateo, de 17 años de edad, se trata de un incapaz de
ejercicio, sin embargo, si decidiera casarse con su novia Natalia antes de
cumplir su mayoría de edad (18 años), estaríamos en el supuesto de
emancipación por matrimonio, excepción aquí señalada, donde adquiere plena
capacidad con las restricciones indicadas por la ley.
● La persona menor de edad con título profesional habilitante que puede ejercer
profesión sin necesidad de previa autorización (Art. 3026).
Fuera de estas situaciones excepcionales, la regla es que las personas, para gozar de
la plena facultad para ejercer los derechos, deben ser mayores de 18 años.
También son considerados incapaces de obrar las personas mayores de edad que no
cuenten con madurez suficiente, pues el artículo utiliza la conjunción copulativa “y”,
requiriéndose ambos requisitos para que alguien sea considerado capaz.
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En definitiva, estas dos pautas, edad y madurez suficiente, predeterminan el límite, ya
que, si la persona tiene edad y madurez suficiente puede validar su actuación
autónoma, de lo contrario es incapaz de ejercicio (Fernández, 2014).
C) La persona incapaz por sentencia judicial: este supuesto implica que, mediante
sentencia, se puede restringir la capacidad para determinados actos, debiendo
partirse siempre del presupuesto de la capacidad y que sus limitaciones son de
carácter excepcional. Cuando la persona se encuentre absolutamente
imposibilitada de interaccionar y expresar su voluntad, el sentenciante puede
declarar la incapacidad y designar un curador.
Por último, comprende a los inhabilitados por prodigalidad, a quienes se les designará
un apoyo para el otorgamiento de actos de disposición entre vivos y en los demás
actos que determine la sentencia. Sobre este supuesto volveremos al abordar las
restricciones a la capacidad.
Menor de edad y adolescencia: Definición
Tomando como ejemplo a los integrantes de la familia González, ¿quiénes de ellos
son menores de edad y quiénes son adolescentes, para nuestro régimen jurídico?
Conforme con el Art. 25 del CCyCN27, menor de edad es la persona que no ha
cumplido 18 años y adolescente, la persona menor de edad que cumplió 13 años, es
decir que todas las personas desde su nacimiento hasta que cumplen 18 años son
menores de edad, especificando la denominación de adolescente para la persona
menor de edad que ha cumplido 13 años.
En el caso de la familia González, sabemos que Helena, la bebé que se encuentra en
el sexto mes de gestación, es una persona por nacer. Ahora bien, de acuerdo con lo
que acabamos de exponer, sabemos también que los 3 hijos varones de Susana y
Marcelo son menores de edad, pero con la aclaración de que Mateo y Matías, al tener
más de 13 años de edad, entran en la categoría de adolescentes para nuestro régimen
jurídico.
Distinción entre menor de edad y adolescente
La Real Academia Española define adolescencia como: “Período de la vida humana
que sigue a la niñez y precede a la juventud” (Real Academia Española, 2019,
https://dle.rae.es/adolescencia).
La diferente categoría entre menor de edad y adolescente parece tomar el
antecedente de la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes (Ley 26061)28, creando una categoría jurídica no prevista por la
Convención de los Derechos del Niño que integra nuestro ordenamiento jurídico dentro
del bloque federal de constitucionalidad, que define al niño como: “todo ser humano
menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable,
haya alcanzado antes la mayoría de edad”29. De tal modo, en nuestro ordenamiento
jurídico los adolescentes son, indudablemente, niños, sin que el CCyCN30 pueda
afectar este carácter por estar consagrado en una norma de jerarquía superior.
Influencia de los tratados internacionales
A continuación, te invitamos a leer un artículo de doctrina donde se puede apreciar la
influencia de los tratados de internacionales de Derechos Humanos en relación con el
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régimen de capacidad de los niños, niñas y adolescentes, teniendo como eje la
capacidad progresiva de estos sujetos de derecho.
Doctrina Capacidad progresiva de niñas, niños y adolescentes en el Código Civil y
Comercial.pdf
En resumen, el CCyCN31, en relación con el Código de Dalmacio Vélez Sársfield 32,
ha introducido modificaciones importantes en la capacidad de ejercicio, a fin de
adecuar el derecho positivo a la Convención Internacional de los Derechos del
Niño33 y a la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad34.
De tal modo, el CCyCN35 parte del principio de capacidad y dispone que las
restricciones a la capacidad son excepcionales, establece las facultades judiciales
para la determinación de esas restricciones y los sistemas de apoyo, la obligación del
juez de oír y valorar las opiniones de las personas interesadas, así como el deber de
darle la debida intervención en el proceso, la revisión de la sentencia en un plazo
máximo de tres años, acorde con la Ley de Salud Pública36, entre otras
modificaciones importantes que introduce en materia de capacidad.
La Convención sobre los Derechos del Niño consagra la “capacidad o autonomía
progresiva”, sistema que ha sido asumido por el CCyCN37, estableciendo que es de
dicha capacidad de donde resulta la autonomía del niño que constituye el principio
general.
La expresión autonomía progresiva implica reconocer que el niño es un sujeto de
derecho que tiene necesidades propias y específicas. Por lo tanto, implica la
obligación de darle la participación que corresponda de acuerdo con su edad y
desarrollo, además de respetar su ámbito de autonomía. Este deberá ser mayor a
medida que transcurren los años, lo que implica que será progresivamente menor la
injerencia de los padres en las decisiones que involucren los intereses del menor. En
este proceso, el niño deberá ser escuchado y su opinión deberá ser tenida en cuenta
cuando tenga la edad suficiente para ser su propio portavoz.
Todos estos criterios fueron tomados en consideración cuando se dictó, en el año
2005, la Ley 26061 de Protección Integral de Derechos de los niños, niñas y
adolescentes38. Así, la autonomía progresiva fue calificada por la ley como integrante
del interés superior del niño, al establecer que debe respetarse su condición de sujeto
de derecho, edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás
condiciones personales. (Santi, 2012).
El reconocimiento de los derechos y garantías procesales del niño adquiere tal
relevancia que ha dado origen a la Convención Europea sobre el Ejercicio de los
Derechos del Niño. Esta comenzó a regir el 1° de julio de 2000, a la que han ido
prestando adhesión en forma sucesiva los miembros de la Unión Europea.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva Nº 17/02
del 28 de agosto de 2002, estableció en su Art. 10 que, en los procedimientos
judiciales o administrativos que involucren a los niños, deben atenderse las
particularidades que se derivan de su situación específica y que se proyectan
razonablemente sobre la intervención personal en dichos procedimientos, aspectos
que son receptados por nuestra Ley 2606139 y por el CCyCN40.
Modo de ejercer los derechos para los menores de edad
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Para comprender este tema, te invitamos a leer el siguiente artículo de doctrina, a los
fines de que puedas comprender el cambio de paradigma que ha planteado el nuevo
CCyCN41 en torno a la capacidad de ejercicio de los menores de edad.
El rol jurídico de los menores en la actualidad.pdf
En primer lugar, debemos sentar la reglamentación según la cual la persona menor de
edad ejerce sus derechos a través de sus representantes legales, que son los padres,
tutor o curador (sobre este tema volveremos al tratar el instituto de la representación).
Sin embargo, la persona menor de edad que cuenta con edad y grado de madurez
suficiente puede ejercer por sí los actos que le son permitidos por el ordenamiento
jurídico, salvo que hubiere conflicto de intereses con sus representantes legales, caso
en el que ejercerán sus derechos mediante asistencia letrada.
Algunos de los derechos que pueden ejercer los menores de edad sin necesidad de
que intervengan sus representantes legales son:
● El menor de edad que ha obtenido título habilitante puede ejercer la profesión
por cuenta propia (Art. 30) 42.
● La persona mayor de 16 años es considerada adulta para las decisiones sobre
su propio cuerpo, así como el adolescente tiene aptitud para decidir sobre
tratamientos que no resulten invasivos, ni comprometan su estado o provoquen
un riesgo grave para su vida o integridad física (Art. 26) 43.
● El adoptado con edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a conocer
los datos relativos a su origen y puede acceder a ellos cuando así lo requiera
(Art. 596) 44.
● Los progenitores adolescentes, estén o no casados, ejercen la responsabilidad
parental de sus hijos, pudiendo decidir y realizar por sí mismos las tareas
necesarias para su cuidado, educación y salud (Art. 644) 45.
● El hijo menor de edad puede reclamar a sus progenitores por sus propios
intereses sin previa autorización judicial, si cuenta con la edad y grado de
madurez suficiente y asistencia letrada (Art. 679) 46.
● El hijo adolescente no precisa autorización de sus progenitores para estar en
juicio cuando sea acusado criminalmente (Art. 680)47.
En definitiva, la persona menor de edad debe actuar por medio de sus representantes
legales, salvo en los casos en que el CCyCN48 establezca que pueden hacerlo por sí
solo (Art. 26)49.
El derecho a ser oído
Te invitamos a leer el resumen de un fallo donde se puede apreciar la importancia del
derecho a ser oído de los niños, las niñas y los adolescentes, y del protagonismo de
este derecho tras la sanción del CCyCN50 a los fines de proteger el interés superior
del niño.
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Nuevo Código Civil y Comercial: revocan fallo que ordenaba a una menor
a mantener contacto con su madre
Lo resolvió la Cámara de Apelaciones de Trelew, Chubut. El tribunal reafirmó el
derecho de la niña a ser oída durante el proceso y a ser sujeto activo de una
decisión que ella juzgaba traumática y perturbadora de su vida.
La Sala A de la Cámara de Apelaciones de Trelew, Chubut, revocó un fallo que
había ordenado a una menor de edad a concretar encuentros con su madre y
el gradual retorno a su hogar, y reafirmó el derecho de la niña a ser oída
durante el proceso y a ser sujeto activo de la decisión, que ella juzgaba
traumática y perturbadora de su vida.
En la resolución, el tribunal destacó que habiendo entrado en vigencia el nuevo
Código Civil y Comercial, y siendo esta una cuestión de orden público,
corresponde aplicar el nuevo ordenamiento.
Así, señaló que resulta de aplicación el artículo 26 del nuevo cuerpo normativo,
que señala: “La persona menor de edad ejerce sus derechos a través de sus
representantes legales. No obstante, la que cuenta con edad y grado de
madurez suficiente puede ejercer por sí los actos que le son permitidos por el
ordenamiento jurídico. En situaciones de conflicto de intereses con sus
representantes legales, puede intervenir con asistencia letrada. La persona
menor de edad tiene derecho a ser oída en todo proceso judicial que le
concierne, así como a participar en las decisiones sobre su persona”.
Ante ello, el camarista Marcelo López Mesa –uno de los firmantes del fallo– dijo
que “la norma es de tal claridad que exime de comentar directamente sus
términos, como que de ella emana prístino el derecho de una menor no solo a
ser oída, sino a participar de las decisiones que la involucren, lo que es lo
menos que puede decirse de una situación a la que se la quiere exponer y la
que le hará revivir recuerdos traumáticos. Es más, de la audiencia de vista de
causa tomada por esta Sala y cuya acta está glosada a fs. 192/vta. surgió
patente que la madre de la menor no se halla en dominio de sus emociones y
que no tiene a la presente estabilidad anímica como para lidiar eficazmente con
una menor en las condiciones en que se encuentra S., pudiendo hacerle más
mal que bien el contacto con ella, en tanto se mantengan las actuales
condiciones”.
“Y toda vez que en el caso de autos la menor ha expresado en audiencia ante
esta Cámara que no desea verse sometida a maltratos, como los que
experimentaba de su madre y del Sr. B. –vid. Acta reservada– lo que sumado a
la prueba colectada en la causa respecto de las repercusiones negativas que la
revinculación con la madre tendría para la menor, al menos en las actuales
condiciones (cfr. fs. 77, 87, 125vta, 131, etc.), se patentiza que el punto II de la
resolución apelada deviene apresurado, imprudente, pasible de revocación,
máxime cuando no se dan en la sentencia en crisis fundamentos bastantes
para apoyar debidamente tal medida, inconveniente para la niña, según las
constancias de la causa y la propia percepción de este juez en la audiencia
tomada en la Sala”, añadió.
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En cuanto a la sentencia de primera instancia, que había autorizado a la menor
a permanecer durante tres meses junto a una tía abuela y ordenado concretar
encuentros con su madre y el gradual retorno a su hogar, la jueza Natalia
Spoturno manifestó que “parece dictada para otra causa. No se tuvo en cuenta
ni la opinión de la adolescente ni los consejos de los profesionales
intervinientes… El derecho que tienen las niñas, niños y adolescentes a ser
escuchados y que su opinión sea tenida en cuenta posee jerarquía
constitucional desde la reforma constitucional de 1994”.
Agregó que, en la audiencia realizada tras la apelación, la menor –que cuenta
en la actualidad con 14 años de edad– se mostró “madura, serena y
conocedora de la situación que la tiene como protagonista. Es así que, tal
como aconsejó su médico tratante y también su psicóloga, es ella quien debe
determinar si está o no preparada para la revinculación con su madre y el modo
de hacerlo. Considero, coincidiendo en consecuencia mi opinión con la del
vocal preopinante, que no se respeta su superior interés forzándola a atravesar
por situaciones para las cuales tal vez no esté aún preparada –o no lo esté su
madre–”.
“Será ella también quien, en uso de su capacidad progresiva y acompañada
por su psicóloga tratante, así como por el ETI, determinará el momento en que
se encuentre preparada para retornar al hogar materno. Es por ello que
también debe dejarse de lado la idea de que vuelva al hogar en un breve –e
impuesto– plazo”, añadió. (Centro de Información Judicial, 2015. Recuperado
de https://bit.ly/2UTzICQ).
Puedes leer el Fallo completo haciendo clic aquí.
La persona menor de edad tiene ___________________en todo proceso judicial que
le concierne, así como a participar en las decisiones sobre su persona.
En resumen, el Art. 26 del CCyCN53, en concordancia con el Art. 12 de la Convención
de los Derechos del Niño y con la Ley 2606154, consagra el derecho de los menores a
ser oídos, esto implica que siempre que los menores tengan edad para poder expresar
una opinión con fundamento, deben ser escuchados y debe ser tenido en cuenta su
parecer.
De esta forma, se contempla y reafirma un importante protagonismo del niño, en
cuanto que se le reconoce mayor intervención en los actos que le competen y afectan.
Este reconocimiento implica destacar la autonomía de la voluntad del sujeto, a pesar
de su condición de menor.
En definitiva, se establecen las condiciones de participación de los menores en los
procesos judiciales que le conciernen, teniendo en cuenta el juez el grado de madurez,
reconociendo en forma progresiva su capacidad sobre la base de la regla del
discernimiento, en particular en aquellos casos en los que pudiera haber conflictos de
intereses entre el menor y sus representantes legales.
Otro tema que se relaciona con el derecho a ser oído, es la del Instituto del Abogado
del Niño. Rivera y Crovi (2016) destacan la importancia de este instituto, ya que no
solo se le asegura al niño la posibilidad de expresarse libremente en el proceso, sino
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que se garantiza que sus declaraciones sean tenidas en cuenta para/por ser
asesorado y patrocinado por un abogado que sea especialista en la materia.
El Art. 27 de la Ley 2606155, bajo la denominación de "garantías mínimas de
procedimiento", establece que los niños tienen derecho a ser asistidos por un letrado,
preferentemente especializado en niñez y adolescencia, desde el inicio del
procedimiento judicial o administrativo que lo incluya. En caso de carecer de recursos
económicos, el Estado deberá asignarle de oficio un letrado que lo patrocine.
¿Pero es procedente la figura del abogado del niño en todas las situaciones?
Analicemos el sumario del siguiente fallo:
Partes: I. R. B. c/ D. R. Ch. F. M. s/ incidente de modificación de
cuidado personal de hijos
Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del
Plata
Sala/Juzgado: II
Fecha: 11-abr-2019
Cita: MJ-JU-M-118136-AR | MJJ118136 | MJJ118136
Improcedencia de la designación de un abogado del niño para un menor con
apenas cuatro años de edad, dada la carencia de grado de discernimiento y
madurez suficiente como para tener participación autónoma como parte
procesal.
Sumario:
1.-Corresponde hacer lugar al recurso de apelación subsidiaria deducido por el
Asesor de Menores y, en consecuencia, revocar la resolución que dispuso la
intervención de un abogado del niño, pues se observan una serie de
connotaciones especiales en torno al principio de la capacidad progresiva que
muestran la innecesariedad e inconveniencia de la designación de dicha figura,
ya que el menor cuenta con apenas cuatro años de edad, lo que denota la
carencia de grado de discernimiento y madurez suficiente como para tener
participación autónoma como parte procesal; además, el menor se encuentra
atravesando una grave situación, dada la incomunicación de sus progenitores.
2.-El nuevo Código Civil y Comercial no exige una edad mínima para poder
efectivizar la designación de abogado a un niño, sino que ha adoptado un
criterio flexible-mixto muy razonable; así ha fijado como regla que si se trata de
un adolescente de trece años su capacidad de discernimiento y grado de
madurez se presumen, pero si es un niño le corresponde al magistrado evaluar
en cada caso en concreto si cuenta con las condiciones necesarias para poder
participar en forma autónoma con asistencia técnica letrada. (Microjuris, 2019,
https://bit.ly/3fDMPjq).
En el fallo en cuestión queda claro que esta figura aparece solo en los supuestos
donde se verifique la existencia de un grado de discernimiento y madurez del menor,
de modo tal que pueda tener una participación autónoma como parte procesal a los
fines de ejercer el derecho a ser oído en el proceso.
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Es importante destacar que este abogado lo puede designar el propio menor, pero
puede ser designado por los padres e, incluso, por el propio tribunal (Rivera y Crovi,
2016).
El Art. 261 del CCyCN56 establece que solo los adolescentes que tienen discernimiento
para los actos lícitos pueden nombrarlo, de modo que la decisión de nombrar un
abogado por quien no tiene 13 años podría ser considerada un acto involuntario y
sujeto a nulidad. Sin embargo, la jurisprudencia de la Corte Suprema de la Nación, en
este punto, ha ido cambiando, en un fallo dictado en octubre de 2010, no hizo
distinciones y ordenó se designe abogado a dos niñas, una menor impúber y otra
púber. (Rivera y Crovi, 2016).
Las decisiones de los menores en el ámbito de la salud
Ahora bien, retomando el caso de la familia González, recordemos lo planteado por
Matías a sus padres, la posibilidad de comenzar un tratamiento médico para el cambio
de género. ¿Podrá hacerlo por su propia iniciativa o deberá contar con la autorización
de sus padres? Además, si el otro hijo, Mateo, quisiera donar sangre, ¿lo puede hacer
o se debe solicitar la autorización de los padres como representantes legales, ya que
es menor?
Para dar respuesta a estos interrogantes, analicemos qué nos dice al respecto el
CCyCN57.
El Art 26 del CCyCN58 indica los actos que toman en cuenta la madurez del menor
para permitirle el ejercicio de sus derechos, entre estos, se refiere a tratamientos
médicos sobre los cuales el menor puede decidir. El mencionado artículo distingue
entre aquellos menores que tienen entre 13 años y 16 años (adolescentes), y los que
tienen entre 16 y 18 años (que son adolescentes calificados como adultos para este
tipo de decisiones).
También tiene en cuenta la calidad del acto que se pretende realizar, es decir, si es o
no un tratamiento invasivo. Ello supone un primer problema que consiste en
determinar cuáles son los tratamientos que encajan en la categoría de no invasivos,
pues la competencia o capacidad progresiva que se pretende reconocer se le otorga
en relación con los tratamientos médicos.
Rivera y Crovi (2016) destacan que es preciso determinar cuándo resulta invasivo un
tratamiento, entendiéndolo como aquel que no involucra instrumentos que rompen la
piel o que penetran físicamente en el cuerpo. Los ejemplos abarcan: las radiografías,
un examen oftalmológico estándar, una tomografía computarizada, una resonancia
magnética, un monitor Holter, un electrocardiograma. Cualquier tratamiento cruento
que implique romper la piel o tejidos sería un acto médico cuya decisión está vedada
al adolescente.
Además, el CCyCN59 exige que esos tratamientos no comprometan la salud ni
provoquen un riesgo grave en la vida o integridad física del menor no adolescente. Por
último, la norma establece que el conflicto entre el representante y el menor se
resuelva teniendo en cuenta el interés superior sobre la base de opiniones médicas
respecto de las consecuencias de la realización del acto médico.
a) Tratamientos no invasivos. El Art. 26 del CCyCN60 establece una presunción de
que el adolescente de entre 13 y 16 años puede y se considera facultado para
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aceptar y consentir por sí mismo ciertos tratamientos, siempre que estos no
resulten invasivos ni comprometan su estado de salud o provoquen un riesgo
grave en su vida o integridad física. Esta presunción funcionará en tanto el
adolescente pueda comprender los aspectos esenciales relativos a la práctica
propuesta, aunque, de ser necesario, una última determinación siempre
quedará en manos de los tribunales, la lex artis y la costumbre y, por lo
general, será el médico tratante quien decida acerca de la aptitud del
tratamiento, con base en criterios que, desde el ámbito médico, se van
pautando.
b) Tratamientos que comprometen la salud del menor. Si se trata de un
tratamiento que compromete su estado de salud o está en riesgo su vida, el
adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus
progenitores, en caso de existir un conflicto entre ambos, se resolverá
judicialmente teniendo en cuenta el interés superior del niño y la opinión
médica con respecto a las consecuencias de la realización del acto.
De lo expuesto podemos extraer la siguiente conclusión: para tratamientos
médicos de relevancia, el consentimiento puede ser dado por los
representantes legales con la intervención de los menores, cuya opinión debe
ser tenida en cuenta, pero cuando exista una urgencia médica de gravedad, el
profesional de la salud podrá optar por tomar en cuenta la voluntad de los
representantes legales, quienes deben actuar de acuerdo con el interés
superior del menor, que exige un equilibrio entre los derechos y garantías de
las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del bien común ( Rivera y
Crovi, 2016).
c) Los cuidados del propio cuerpo del mayor de 16 años. Por último, el Art.
2661 establece que la persona mayor de 16 años es considerada como un
adulto para las decisiones sobre el cuidado de su propio cuerpo. De esta
manera, se reconoce una anticipación de la capacidad de los menores para dar
consentimiento o asentimiento para ciertos actos de intrusión en su cuerpo. En
el caso de desacuerdo entre el menor, el médico y los padres, deberá intervenir
la justicia a fin de que se valore la situación concreta del sujeto.
Analicemos una noticia que presenta el caso donde una menor entró en conflicto con
su representante legal (su madre) y la justicia tuvo que expedirse:
19 MAYO, 2016- JUZGADO DE MENORES N°1
Autorizan trasplante de médula ósea a menor de edad cuya madre se
negaba por cuestiones religiosas
El Juzgado de Menores N° 1 autorizó a una adolescente de 16 años
hipoacúsica a realizarse un trasplante de médula ósea. Su madre se negaba a
la intervención por requerir [esta] transfusiones de sangre, lo cual iba en contra
de sus principios religiosos.
La doctora Rosa Esquivel Iglesia, a cargo de la dependencia judicial, por
sentencia N° 22/16 autorizó a la adolescente M.D.M. a realizarse todas las
intervenciones, procedimientos, tratamientos y prácticas médicas necesarias
para efectivizar el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (CPH) o
médula ósea que necesita.
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A la adolescente de 16 años, quien padece además una hipoacusia severa, se
le diagnosticó síndrome mielodisplásico, enfermedad linfoproliferativa que se
caracteriza por una falla o alteración en algunas células madres de la médula
ósea y cursa con citopenias de las diferentes líneas celulares de la médula
(anemia, leucopenias o trombocitopenias). Según los informes médicos, su
salud se encontraba en riesgo ya que la patología podía derivar en una
leucemia.
El conflicto planteado ante el Juzgado de Menores radicaba en los intereses
contrapuestos que poseían la adolescente y la madre: mientras que ella
manifestaba “querer curarse” la madre lo aceptaba siempre y cuando no
recibiera transfusiones de sangre. Fundaba su parecer en principios religiosos,
declarándose “Testigo de Jehová”. Por su parte, los médicos aseguraron que
en la realización de un trasplante de médula necesariamente se realizan
transfusiones de sangre.
La jueza expresó “Si lo que tenemos en cuenta es la edad de la adolescente, la
falta de consentimiento informado de su madre no sería obstáculo, ya que la
joven gozaba de la presunción de su autonomía, y era considerada como un
adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo, pudiendo
decidir por sí misma, prescindiendo del asentimiento de su madre”. Pero a
pesar de la presunción de autonomía, M.D.M. era hipoacúsica y presentaba
limitaciones para comunicarse y comprender los procedimientos médicos a los
cuales debía ser sometida, generando así dudas respecto a su madurez y
competencia para comprender realmente la situación en la que se encontraba.
Ello derivaba en que no podía saberse si realmente estaban frente a un
verdadero consentimiento informado, situación que llevó a la Jueza a ajustarse
a lo establecido por la Ley N° 26529 de los Derechos del Paciente62. Según la
normativa debían tener en cuenta la opinión dada por la representante legal, o
sea, la madre, quien en principio se negó para luego dar un consentimiento
tácito, pero no informado.
La doctora Esquivel Iglesia priorizó el superior interés de la adolescente, su
derecho a la vida y a la salud por sobre el derecho que pudiera tener la madre
a no prestar su consentimiento a que se le realicen prácticas médicas a su hija
por motivos religiosos. “Entiendo que lo mejor para M.D.M. es que se le realice
el trasplante de médula ósea y todas las prácticas médicas que sean
necesarias para preservar su vida, puesto que esta alternativa es el mejor y
único modo de satisfacer su interés superior, evitando un daño futuro en su
salud que ponga en riesgo su vida, máxime teniendo en cuenta que la
adolescente ha expresado querer curarse”.
La jueza dispuso, además, solicitar colaboración al Director del Hospital
Pediátrico Juan Pablo II para que ‒en forma excepcional‒ los médicos
continúen brindando el tratamiento a la joven, ya que son los que tienen todos
sus antecedentes y la adolescente se mostraba confiada y segura con ellos.
Libró también oficio con habilitación de días y horas al Instituto Nacional de
Servicio Social para Jubilados y Pensionados (PAMI) ‒Unidad de Gestión Local
2‒ Corrientes, para notificar lo dispuesto y solicitarle dispongan de todos los
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medios que necesarios para que la adolescente acceda al tratamiento e
intervenciones médicas. Otro oficio fue librado al Ministerio de Desarrollo Social
de Corrientes, a fin de que se le garantice un lugar seco, limpio y acorde a los
cuidados que debe recibir. (Dirección de Prensa, 2016. Recuperado de
https://bit.ly/3fJXUQd).
Como se puede apreciar en el artículo, el juez, al dictar sentencia en consecuencia, no
solo respetó el derecho del menor a ser oído, sino que además priorizó el superior
interés de la adolescente, la protección del derecho a la vida y su salud por encima de
la facultad de prestar el consentimiento de los padres.
Ahora bien, retomando la pregunta planteada al inicio de este tema y dando respuesta
a los interrogantes planteados, podemos afirmar que:
En el caso de Matías, que ha solicitado cambio de género, se deberá analizar primero
qué tipo de tratamiento de cambio de género va a realizarse. No es lo mismo un
tratamiento hormonal integral o bloqueadores hormonales que un tratamiento mutilante
de cambio de género. Una operación de cambio de género mutilante excede el campo
del cuidado del propio cuerpo, por ende, en esos casos se solicita que sea una
persona mayor de edad, en el caso de que sea un menor, requerirá el consentimiento
del menor de edad y la autorización judicial. Por ende, deberá analizarse cada caso en
particular cuando se trate de decisiones que afecten la salud y la integridad física del
menor, teniendo en cuenta el tipo de tratamiento médico a efectuarse y si es un
procedimiento invasivo o no.
En el caso de Mateo, que quiere donar sangre, podemos afirmar que los menores
tienen capacidad progresiva y que, para algunos actos, no es necesaria la mayoría de
edad. Cumplidos los 16 años, se los considera adultos para algunas decisiones sobre
el propio cuerpo, dentro de las cuales se incluye la donación de sangre. Por lo tanto,
Matías puede donar sangre.
La persona menor de edad con título profesional habilitante. Efectos
La persona menor de edad que ha obtenido título habilitante para ejercer la profesión
puede hacerlo por cuenta propia sin necesidad de previa autorización;
consecuentemente, se le otorga la facultad de administración y disposición de los
bienes que adquiera con el producto de aquella, pudiendo también estar en juicio civil
o penal por cuestiones vinculadas con dicho ejercicio (Art. 30 del CCyCN)63.
Sobre este aspecto, Kemelmajer de Carlucci destaca que un título habilitante es aquel
que se obtiene necesariamente tras haber realizado estudios disciplinarios
reglamentados por la autoridad educacional. Al finalizar dichos estudios, la autoridad
competente extiende la correspondiente constancia que permite el ejercicio de la
profesión reglada (1976).
En lo referente a la expresión “por cuenta propia”, se ha entendido que no obsta para
que el menor pueda emplearse, pues sería contradictorio que, si puede trabajar por
cuenta propia, no pueda trabajar en relación de dependencia, máxime teniendo en
cuenta que, en este último ámbito, se encuentra amparado por la legislación protectora
del derecho del trabajo.
Por el contrario, en los casos del menor sin título habilitante deben tenerse en cuenta
las prohibiciones de la Ley 26390 de Prohibición de Trabajo Infantil y Protección del
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Trabajo Adolescente64. Así, cabe destacar que la ley laboral prohíbe trabajar a los
menores de 16 años; luego de esa edad, solo pueden hacerlo, hasta los 18 años, si
cuentan con autorización de los padres, tal como lo prevé el Art. 32 de la Ley 2074465.
Por último, es dable destacar que los bienes adquiridos por el menor con su trabajo
constituyen un patrimonio especial que queda bajo su libre administración y
disposición, mientras que los bienes del patrimonio general siguen bajo la
administración del representante legal.
Mayoría de edad: Definición. Efectos
El momento en que se alcanza la mayoría de edad es el día en que la persona cumple
los 18 años. En dicho momento cesa la incapacidad de obrar y, consecuentemente, la
persona adquiere la plena capacidad para ejercer todos los derechos, salvo que se
trate de alguno de los supuestos contemplados en el Art. 31 y ss.66, en los que, aun
cuando el sujeto haya cumplido los 18 años, este puede ver restringida su capacidad.
Emancipación por matrimonio: Definición. Caracteres
Retomando el caso de la familia González: ¿Podrá casarse Mateo con 17 años?
Antes de dar respuesta a este interrogante, analicemos juntos este instituto.
La emancipación por matrimonio es una institución que tiene su origen en el derecho
romano, mediante el cual se abre un período intermedio entre la capacidad restringida
y el de la plena capacidad. Antes se enseñaba que permitía al menor hacer una
especie de “noviciado”, iniciarse gradualmente en la práctica de la vida jurídica y de los
negocios.
Las personas humanas no solo adquieren plena capacidad de ejercicio cuando
alcanzan la mayoría de edad a los 18 años, sino también antes de esa edad a través
de la emancipación por matrimonio. De este modo, la emancipación por matrimonio
consiste en que, si bien la edad legal para contraer matrimonio es de 18 años (Art.
403, inc. “f”, del CCyCN67), es posible contraerlo igualmente antes de esa edad, previa
autorización de los padres o judicial.
La emancipación por matrimonio presenta los siguientes caracteres:
● Se produce de pleno derecho con la celebración del matrimonio, sin depender
de ninguna formalidad.
● Es irrevocable, de modo que, si el matrimonio se disuelve por muerte o divorcio
vincular, la emancipación del menor se mantiene. Aun en el supuesto de
nulidad del matrimonio, el cónyuge de buena fe mantiene la capacidad; por el
contrario, para el cónyuge de mala fe, la emancipación deja de tener efecto a
partir del momento en que recae sentencia de nulidad en el proceso
correspondiente.
Requisitos
Tal como hemos señalado, la edad legal para contraer matrimonio es a partir de los 18
años, sin embargo, es posible contraer matrimonio válido antes de esa edad, previa
autorización. El Art. 404 del CCyCN68 dispone que, para el caso en que el menor de
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edad no haya cumplido 16 años, este puede contraer matrimonio previa dispensa
judicial. Ahora bien, si el menor ya cumplió los 16 años, puede contraer nupcias con
autorización de sus representantes legales y, a falta de ésta, puede hacerlo previa
dispensa judicial.
Para el otorgamiento de la dispensa, el juez mantendrá una entrevista personal con los
futuros contrayentes y con sus representantes legales, y tendrá en cuenta la edad y el
grado de madurez de los pretendientes. Valorará si comprenden las consecuencias
jurídicas del acto matrimonial, así como también evaluará la opinión de sus
representantes.
Cumplimentados estos recaudos y otorgada la autorización, ya sea de los
representantes legales o del juez, según corresponda, podrán contraer matrimonio y
se producirán los efectos previstos para la emancipación.
Efectos
La persona menor de edad que contrae matrimonio queda emancipada por ese acto y
adquiere plena capacidad de ejercicio, con el límite establecido en los Arts. 28, 29 y
644 del CCyCN69.
La emancipación es causal de extinción de la titularidad de la responsabilidad parental,
de conformidad con los Arts. 638 y 69970, de manera tal que cesa la representación
legal que ejercen los padres, como así también la tutela.
Por otro lado, la persona emancipada no podrá, ni con autorización judicial, aprobar
las cuentas de sus tutores, ni liquidarlas, otorgar contrato de donación que tenga por
objeto bienes recibidos a su vez por título gratuito, ni celebrar contrato de fianza. Estas
son incompatibilidades de derecho, cuya violación daría lugar a un acto nulo de
nulidad absoluta en los términos del nuevo Art. 386 del CCyCN71.
La persona emancipada puede ejercer la responsabilidad parental respecto de sus
hijos menores de edad, simplemente se establecen algunas restricciones en el Art.
64472, tendientes a asegurar el consentimiento de ambos padres.
Régimen legal
En la esfera extrapatrimonial, la emancipación extingue la responsabilidad parental y,
por ende, el menor puede, en adelante, gobernar libremente su persona y, como
señalamos, puede ejercer la responsabilidad parental respecto de sus hijos menores
de edad.
Desde la esfera patrimonial, la capacidad del menor emancipado sufre dos clases de
restricciones: por un lado, los actos prohibidos que no pueden realizarse ni con
autorización judicial (Art. 2873); por otro, los actos que el menor no puede realizar por
sí solo, pero sí con autorización judicial (Art. 2974).
Los llamados actos prohibidos no son removibles ni con autorización judicial, por eso
dijimos que son incompatibilidades de derecho. Estos son:
a. No puede aprobar las cuentas de sus tutores y darles finiquito. Resulta
evidente que el sustento normativo se encuentra en las obligaciones del tutor
de rendir cuentas de su gestión y, por ende, estas deben ser aprobadas
judicialmente (Arts. 120, 130 y 131 del CCyCN75).
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b. Le está prohibido hacer donación de bienes que hubiese recibido a título
gratuito. El fundamento del precepto sigue encontrándose en la liberalidad que
implica el acto de donación de un bien también recibido de ese modo. Por
último, se prohíbe al emancipado por matrimonio afianzar obligaciones. De este
modo, la persona emancipada no puede afianzar obligaciones de terceros,
cualquiera sea su naturaleza y especie.
Desde otro costado, el Art. 29 del CCyCN prevé: “Actos sujetos a autorización judicial.
El emancipado requiere autorización judicial para disponer de los bienes recibidos a
título gratuito. La autorización debe ser otorgada cuando el acto sea de toda necesidad
o de ventaja evidente”76. Según este precepto, debe establecerse que el emancipado
tiene la facultad de disponer bienes –a título oneroso– recibidos a título gratuito
siempre que cuente con autorización judicial, debiendo el juez valorar la necesariedad
del acto o la conveniencia de este.
Ahora bien, la persona emancipada tiene vedada la posibilidad de disponer a título
gratuito los bienes que hubiera recibido de igual modo (Art. 28 inc. “b”77), pero puede
disponerlos a título oneroso si cuenta con autorización judicial.
Por ende, dando respuesta al interrogante planteado al inicio, Mateo, con 17 años de
edad, podrá casarse con su novia Natalia, emancipándose por matrimonio. En este
caso, como se trata de un menor de 17 años, basta con la autorización de sus
representantes legales (en este caso, Sandra y Marcelo que son sus padres), pero si
no cuenta con esta autorización, puede recurrir a la dispensa judicial.
Las restricciones a la capacidad
La capacidad es el grado de aptitud que el ordenamiento jurídico reconoce a las
personas para ser titulares de derechos y deberes jurídicos y, también, para el
ejercicio de las facultades que emanan de esos derechos o el cumplimiento de las
obligaciones que implican los mencionados deberes.
La ley, en determinadas circunstancias, permite una serie de restricciones en la
capacidad de obrar de las personas. Dichas limitaciones se producen a fin de proteger
a la persona que las sufre, al hallarse en circunstancias físicas o psíquicas que
disminuyen sus facultades de modo decisivo. En esta lectura te invitamos a recorrer el
régimen jurídico vigente relativo a las restricciones de capacidad en nuestro
ordenamiento jurídico.
Personas con capacidad restringida
Noción de persona con capacidad restringida y con incapacidad. Distinción
¿Cuándo debe existir restricción a la capacidad? ¿Qué parámetros deben tenerse en
cuenta? ¿Qué es el sistema de apoyos? Estos son algunos de los interrogantes a los
que damos respuesta a lo largo de esta lectura.
Antes de comenzar a desarrollar el régimen de incapacidades, invitamos a leer un
resumen de sentencia donde podrá visualizar de manera integral muchos de los
aspectos que debe tener en cuenta un juez a la hora de analizar la capacidad de una
persona a los fines de restringirla.
Capacidades diferentes
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La Justicia decretó la "capacidad restringida" de una mujer y determinó que
para los actos jurídicos necesarios contar con el apoyo de su hermano. Los
jueces aplican el nuevo Código Civil y Comercial 1, que incorpora la normativa
internacional en este sentido.
En los autos “D., JS s / Insania y curatela”, los integrantes de la Sala III de la
Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata determinaron
que una mujer tenía “capacidades restringidas”, en orden a lo dispuesto por el
nuevo Código Civil y Comercial 2 en materia de capacidad de las personas.
También ordenaron que para ciertos actos jurídicos deberá tener la asistencia y
el apoyo de su hermano.
Los jueces afirmaron que se debía aplicar la nueva normativa porque la
sentencia de primera instancia no se encontraba firme y, además, hicieron
lugar al pedido de la asesora de Incapaces para que se trataba de una forma
de discriminación descartada a nivel internacional del léxico jurídico, sino que
además constituía una expresión “estigmatizante” para su defendida.
En su voto, la jueza Nélida Zampini señaló que “El Código Civil y Comercial de
la Nación3 establece como regla que toda persona humana puede ejercer por sí
misma sus derechos. Esta capacidad debe presumirse y analizarse en toda
circunstancia y todas las personas, con independencia de cualquier
característica personal e incluso de cualquier diagnóstico médico”.
La magistrada relató: “Ahora bien, según el art. 31 del Código Civil y
Comercial 4, la restricción al ejercicio de la capacidad jurídica se rige por las
siguientes reglas generales: la capacidad general de ejercicio de la persona
humana se presume, aun cuando se encuentre internada en un establecimiento
asistencial; las limitaciones a la capacidad son de carácter excepcional y se
imponen siempre en beneficio de la persona”.
“La intervención estatal tiene siempre carácter interdisciplinario, tanto en el
tratamiento como en el proceso judicial; la persona tiene derecho a recibir
información a través de medios y tecnologías adecuadas para su comprensión;
la persona tiene derecho a participar en el proceso judicial con asistencia
letrada, que debe ser proporcionada por el Estado si carece de medios; deben
priorizarse las alternativas terapéuticas menos restrictivas de los derechos y
libertades”, completó la camarista.
La vocal reseñó que “esta presunción de capacidad que dispone el Código Civil
y Comercial 5 concuerda con lo establecido en las Artes. 3 y 5 de la Ley
26657 6, el derecho a la igualdad que consagran los Arts. 1, párr. 2 y 12 de la
Convención de Derechos de Personas con Discapacidad (CDPD)7 y la garantía
antidiscriminatoria de su Art. 2, párr. 3 8, pudiendo sólo apartarse de esta regla
frente a las limitaciones que el mismo cuerpo legal prevé y ante una sentencia
judicial que así lo disponga”.
La integrante de la Cámara explicó que “la capacidad restringida supone que la
persona conserva su capacidad, la cual solo es limitada para determinados
actos. Es decir que la excepcionalidad de la restricción no se fundamenta en
una característica de la persona, ‘su discapacidad’ (criterio subjetivo), sino que
se restringe para un acto determinado o una serie de actos determinados y
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debidamente especificados en la sentencia (criterio objetivo), de este modo, no
existe en el Código Civil y Comercial 9 un supuesto de restricción a la
capacidad jurídica por motivo de discapacidad”.
La sentencia espetó que “en tal sentido, el art. 32 del Código Civil y
Comercial 10 expresa que 'El Juez puede restringir la capacidad para
determinados actos de una persona mayor de trece años que padecen una
adicción o una alteración mental permanente o prolongada, de suficiente
gravedad, siempre que estime que del ejercicio de su plena capacidad puede
resultar un daño a su persona o sus bienes. En relación con dichos actos el
juez debe designar el o los apoyos necesarios que requieren el Art. 43 11,
especificando las funciones con los ajustes razonables en función de las
necesidades y circunstancias de la persona '”.
Zampini precisa que “otro aspecto relevante que introduzca el nuevo Código
Civil y Comercial 12 es la exigencia de que el proceso de determinación de la
capacidad jurídica se realice del modo personalizado, atendiendo a las
circunstancias personales y familiares de la persona, erradicando la 'solución'
uniforme y homogeneizante previsto por el Código Civil derogado 13, lo que ha
dado lugar a un proceso donde la persona tiene un rol protagónico, que
garantiza el contacto directo con el juez, su participación en forma personal y
defensa técnica , su derecho a ser oída ya que su opinión sea tenida en cuenta
y valorada ”.
La jueza entendió que “los aspectos sobre lo que debe pronunciar la sentencia
de capacidad están enumerados en el art. 37 del Código Civil y Comercial 14 y
son: ´diagnóstico y pronóstico; época en que la situación se manifiesta;
recursos personales, familiares y sociales privados; régimen para la protección,
asistencia y promoción de la mayor autonomía posible. Para expedirse, es
imprescindible el dictamen de un equipo interdisciplinario´”. (Diario Judicial,
2015, https://bit.ly/2VjT1Wn).
El fallo completo se encuentra disponible haciendo clic aquí.
Tras haber leído el resumen de la sentencia, estamos en condiciones de extraer de
este pronunciamiento las reglas generales aplicables a la restricción a la capacidad.
Previo a establecer la distinción entre personas con capacidad restringida e
incapacidad, es importante señalar que el Art. 31 del Código Civil y Comercial
(CCyCN) 15 establece reglas generales en materia de restricción a la capacidad que se
encuentran, a su vez, señaladas en el Fallo en cuestión. Así, dispone:
ARTÍCULO 31.- Reglas generales. La restricción al ejercicio de la capacidad
jurídica se rige por las siguientes reglas generales:
a. la capacidad general de ejercicio de la persona humana se presume, aun
cuando se encuentre internada en un establecimiento asistencial;
b. las limitaciones a la capacidad son de carácter excepcional y se imponen
siempre en beneficio de la persona;
c. la intervención estatal tiene siempre carácter interdisciplinario, tanto en el
tratamiento como en el proceso judicial;
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La persona tiene derecho a recibir información a través de medios y
tecnologías adecuadas para su comprensión;
d. la persona tiene derecho a participar en el proceso judicial con asistencia
letrada que debe ser comprometida por el Estado si carece de medios; …
e. deben priorizarse las alternativas terapéuticas menos restrictivas de los
derechos y libertades. 16
Estas reglas generales, que se agrupan en la norma, rigen todo lo referido a las
restricciones al ejercicio de la capacidad jurídica de las personas, y son producto
específico de la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad (Ley 26378) 17 y de la Ley Nacional de Salud Mental (Ley 26657) 18.
Manteniendo el criterio biológico-jurídico, el art. 32 del CCyCN 19 prevé dos supuestos
diferenciados:
● Incapacidad de ejercicio relativo, que alcanza los actos señalados en cada
sentencia, cuentos como lo expresado en el Fallo citado previamente. En el
caso de esa señora, la restricción fue delimitada para ciertos actos jurídicos.
● Incapacidad de ejercicio absoluta.
De la lectura del art. 32 del CCyCN 20 se advierte que, a partir de los 13 años se puede
restringir judicialmente la capacidad de una persona cuando ésta padece una adicción
o alteración mental permanente o prolongada de la entidad suficiente –elemento
biológico–, y se estime que de no restringir la capacidad puede ocasionar un daño a su
persona o sus bienes –elemento jurídico–; o excepcionalmente declarar la incapacidad
"cuando la persona se encuentra absolutamente imposibilitada de interactuar con su
entorno y declarar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado y el
sistema de apoyo resultante ineficaz" 21.
Presupuestos jurídicos y fácticos
La persona con capacidad restringida es, por regla, una persona capaz, únicamente
no podrá ejercer por sí sola determinados actos que se especifiquen en la sentencia
(Art. 24 inc. "C") 22. Tal es así que el juez de la sentencia que citamos previamente,
especificó que la restricción estaba limitada a ciertos actos y determinantes, para
ciertos actos jurídicos, debe contar con el apoyo de su hermano.
Por lo tanto, el juez, en la sentencia, debe designar el o los apoyos que estime
convenientes, siempre tratando de limitar lo menos posible la autonomía de la
persona, favorecer las decisiones que responden a las limitaciones de la persona
tutelada y, de esta de manera, protegido el respeto de los derechos de la persona
protegida.
El o los apoyos que se designen no tienen por misión sustituir la voluntad del sujeto,
sino todo lo contrario; promueven la libertad, la autonomía, “la comunicación, la
comprensión y la manifestación de voluntad de la persona para el ejercicio de sus
derechos" 23.
Ahora bien, se considerará una persona incapaz de ejercicio absoluta “cuando la
persona se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y
expresar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado y el sistema de
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apoyos [cualquiera que fuere] resulte ineficaz" 24 . En este supuesto, el juez deberá
designar un curador para que represente al incapaz, siendo de aplicación los Arts. 138
a 140 25 (curatela).
Es dable señalar que, si no se dieran estos requisitos esenciales, corresponderá una
sentencia de capacidad restringida y no una declaración de incapacidad absoluta, tal
como sucede en el fallo que citamos previamente, donde se revisa la restricción
impuesta a la persona y se determina que no se trata de una incapacidad absoluta,
sino de una restricción a la capacidad para ciertos actos.
Procedimiento para su declaración
Medios de protección: noción y enunciación. Legitimados
Tal como hemos señalado anteriormente, los medios de protección de la persona que
padece alguna discapacidad, son:
● La declaración de capacidad restringida (como en el citado Fallo).
● La incapacidad, cuando la persona padece una incapacidad absoluta, es decir
que no puede accionar con el medio que la circunda y los medios de apoyo son
ineficaces.
● La declaración de inhabilitación en el caso del código, que analizaremos más
adelante.
Ahora bien, la declaración de incapacidad, sea ésta absoluta o restringida a ciertos
actos, no proceda de oficio, sino que es necesario que las personas legitimadas a tal
fin, lo soliciten.
El Art. 33 del CCyCN 26 establece quiénes son las personas legítimas y, en primer
lugar, autoriza al propio interesado a iniciar la acción. De ser este quien lo solicite,
deberá presentarse con abogado; de no hacerlo, se le deberá nombrar un asesor que
lo represente.
También se encuentra legitimado el cónyuge no separado de hecho y el conviviente
mientras que la convivencia no haya cesado, es decir, la unión basada en relaciones
afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas
que conviven y se unen un proyecto de vida común, sean del mismo o sexo diferente
(Art. 509) 27.
Asimismo, están legitimados los parientes dentro del cuarto grado, sea que se trate de
un parentesco por naturaleza, por métodos de reproducción humana asistida o por
adopción, en línea recta o colateral y, si fueran por afinidad, solo hasta el segundo
grado. Finalmente, se prevé que puede iniciar la acción el Ministerio Público.
Se sostiene que la enumeración que realiza el artículo mencionado es taxativa de las
personas que se hallan facultadas para peticionar la declaración de incapacidad. Sin
embargo, en caso de tratarse de personas que no están legitimadas para iniciar la
acción, podrán hacer una presentación ante el Ministerio Público, a fin de que evalúe
la posibilidad de iniciar el proceso (Rivera y Medina, 2014).
Entrevista personal. Importancia
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¿Qué elementos debe tener en cuenta el juez para declarar la restricción a la
capacidad? ¿Cuál es el grado de importancia que tiene la entrevista personal?
El conocimiento personal del juez con el interesado debe ser obligatorio y no
facultativo. Es por ello que la entrevista personal prevista en el art. 35 del CCyCN 28 no
será una facultad, sino un deber indelegable en cabeza del juez. Este es quien lo
solicite en cada proceso, previo a dictar cualquier resolución, salvo las medidas
cautelares que puede ordenar en caso de urgencia para los derechos personales y
patrimoniales de la persona (Art. 34) 29.
A la audiencia deberán concurrir el interesado, el Ministerio Público y al menos un
letrado que ejerza la defensa técnica de la persona. Esta entrevista es de fundamental
importancia, ya que el juez tomará contacto personal con el padeciente para
garantizarle el goce o ejercicio en igualdad de condiciones con los demás y para darle
un trato más personalizado y humanitario, así como la garantía de acceso directo al
órgano de decisión.
Intervención del interesado. Competencia
La persona en cuyo interés se lleva adelante el proceso es parte y, como tal, puede
aportar todas las pruebas que hacen a su defensa. Así, la persona podrá comparecer
con un abogado particular y, en caso de no hacerlo, necesariamente se le deberá
designar un defensor que ejerza su defensa técnica desde el inicio del proceso.
En relación con la prueba que puede acercar al proceso, rige el principio de amplitud
probatoria, pudiendo aportar todos los elementos que hagan a su defensa. Por
ejemplo, podrá proponer el nombramiento de un perito médico que actúe en conjunto
con los designados de oficio como medida que hace a la defensa de su capacidad.
Por otro lado, el art. 36 30 contiene una norma de competencia procesal y establece
que el juez competente para entender en la causa es el correspondiente al domicilio o
lugar de internación de la persona.
Valor del dictamen del equipo interdisciplinario
Previo al dictado de la sentencia es imprescindible el dictamen de un equipo
interdisciplinario. Este dictamen es una prueba necesaria pues, sin su realización, no
podrá arribarse luego al dictado de una sentencia válida.
Los equipos interdisciplinarios para realizar la evaluación incluyen las áreas de
psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras
disciplinas o campos pertinentes (Rivera y Medina, 2014).
El dictamen debe ser valorado por el juez junto con los otros elementos traídos al
proceso, quedando una carga del juzgador la resolución de la incapacidad en la
medida en que esta impida al sujeto dirigir su persona o administrar sus bienes.
Sentencia. Alcances
Luego de la valoración del dictamen interdisciplinario, el juez debe resolver con
relación al ejercicio de la capacidad jurídica, considerando especialmente la voluntad,
deseos y preferencias de la persona, y procurando que la afectación de la autonomía
personal sea la menor posible.
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De tal modo, la sentencia puede:
● desestimar la acción;
● restringir la capacidad del sujeto;
● declarar la incapacidad.
Analicemos otra sentencia. En este caso se trata de un mayor de edad. El juez decide
en su sentencia restringir la capacidad y no declarar la incapacidad absoluta.
Fallo sobre restricción de capacidad
Partes: N., G.A. por proceso de restricción de capacidad
Tribunal: Juzgado Civil de Personas y Familia Nro 6, Salta
Fecha: 18 de junio de 2015
Síntesis: Salud mental. Hace un lugar a la restricción de la capacidad de obrar
de un joven de veintidós años de edad que padece el síndrome de Down.
Considera que de las constancias de la causa no se advierte necesaria la
intervención de un curador, sino de un apoyo, a fin de permitir que la persona
con discapacidad mental tenga la máxima autonomía posible dentro de sus
limitaciones. Entiende que, en el marco de la Convención de Derechos para las
Personas con Discapacidad, de la Ley 26657 31 y el Art. 152 ter del Código Civil
actual 32 correspondencia restringir la capacidad de obrar del mismo solo para
los actos de disposición y administración de bienes muebles o inmuebles
registrables, debiendo contar para ello, de manera ineludible e insalvable, con
el apoyo y consejo de su madre. (Derecho y salud, 2015, https://bit.ly/311XUab)
Puedes consultar el Fallo completo haciendo clic aquí.
Como se observar en el artículo anterior, el juez ha valorado la capacidad del sujeto en
su sentencia entendiendo que, por más que padece síndrome de Down, es una
persona capaz y la restricción a la capacidad solo es para ciertos actos (actos de
disposición y administración de ciertos bienes), para los cuales establece un sistema
de apoyo y no de la asistencia de un curador.
Por ende, la sentencia que limite o restrinja la capacidad debe señalar los actos y
funciones que la persona no puede realizar por sí misma y, a fin de que tome las
decisiones pertinentes, le designará los apoyos que considere necesarios e indicará la
modalidad de actuación, es decir, si la función debe ser cumplida por dos o más
personas, si la actuación debe ser conjunta o indistinta, o si la validez de los actos
jurídicos requiere del asentimiento otorgado por el apoyo. Tal como se indica en el
fallo citado, donde se menciona el sistema de apoyo en cabeza de la madre del sujeto.
Asimismo, en el supuesto de que la sentencia disponga de la incapacidad de la
persona que deberá indicar los curadores que se designan (puede ser una o más
personas), permitiendo que la persona pueda designar quién puede ayudar a su
curatela, ya sea mediante una directiva anticipada (Art. 6033) o descubriendo su
verdadera voluntad por alguna manifestación (Art. 4334). En una palabra, la sentencia
que limita la capacidad, ya sea en forma total o parcial, es un verdadero estatuto de
cómo debe actuar la persona del incapaz.
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A continuación, te invitamos a leer un documento donde se resalta el rol del sistema
de apoyo y de los curadores en los procesos de restricción de la capacidad.
El rol de los curadores, los apoyos y otros profesionales de la salud en los procesos de
restricción a la capacidad.pdf
Registración de la sentencia
La sentencia que restrinja la capacidad y los sistemas de apoyo que se designen,
deben ser inscriptos en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas,
debiendo dejar constancia marginal en la partida de nacimiento de la persona. Este
régimen pretende dar publicidad de la sentencia y, a su vez, resguardar los derechos
de terceros que contraten con la persona a la que se le ha restringido su capacidad
jurídica.
Una vez que las restricciones sean dejadas sin efecto, o bien modificadas por una
nueva sentencia dictada, se deberá ordenar la inmediata cancelación o inscripción
registral, respectivamente.
Revisión
Una vez decretada la declaración de incapacidad, ¿puede ser revisada con
posterioridad?
Te proponemos la lectura del resumen de un fallo en la provincia de Río Negro. El
artículo incluye, además, un video que te invitamos a mirar para reforzar los conceptos
relativos a la restricción de la capacidad de la persona.
La insania en el Nuevo Código 35: un caso de Río Negro
Una mujer de 36 años consiguió que se dejara sin efecto la declaración de
insanía dictada en el año 2000 por un juzgado de otra provincia. Hoy, gracias a
la implementación por parte del Poder Judicial de Río Negro de los paradigmas
que impuso en el Nuevo Código Civil y Comercial 36, estudia y se reinserta en la
vida social...
La jueza de Familia Marisa Calvo explica en un video, realizando merced a un
convenio entre el Poder Judicial de Río Negro y Canal 10, las características
del nuevo paradigma respecto a la capacidad.
“El Nuevo Código Civil y Comercial 37 reconoce a todas las personas las
capacidades de ejercer sus propios derechos. Por eso, la declaración de
incapacidad se limita a casos muy extremos.
En el viejo Código 38, un informe médico era suficiente para declarar incapaz a
una persona y para reemplazar su voluntad por la de un tercero, llamado
curador ”, explica la magistrada.
“Hoy las personas con diagnóstico sobre su salud mental pueden iniciar un
proceso judicial para que se le asigne una figura de apoyo, es decir, una
persona que lo va a guiar y asistir a la hora de tomar decisiones, respetando su
voluntad, deseos y preferencias”, añade.
“Se procura la afectación mínima de la capacidad y los controles y revisión
periódica de estas personas, garantizándoles el debido proceso y la igualdad
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de sus derechos. Es por ello que no deben ser obligadas a iniciar trámites
judiciales para acceder a pensiones y otros beneficios de protección social”,
finaliza. (Comunicación judicial, 2015, https://bit.ly/2V5EvBd).
Video 1: Jueza Marisa Calvo. “Nuevo régimen de capacidad”
Una historia en Río Negro: Ella nació y vivió en otra provincia hasta los 25
años. Se crió sin su padre y mantuvo una relación distante con su madre, tiene
hermanos, pero perdió el contacto con ellos. No tuvo escolaridad en su
infancia, ni recibió estímulo por parte de sus referentes adultos. Tuvo un bebé
en la adolescencia, pero fue obstaculizado el vínculo entre madre e hijo y ella
no lo pudo criar. A los 19 años fue declarada “insana” bajo el anterior
paradigma e incluso, en ese momento, los profesionales que intervinieron
concluyeron que su estado era “irreversible”. Sin su consentimiento la
sometieron a una ligadura de trompas como método anticonceptivo.
A los 25 años se fue de su casa y llegó a la región. Allí se inscribió por su
cuenta en una escuela en la que aprendió a leer, pero no a escribir. Lavó
coches, vendió ropa y cuidó niños. Sufrió un accidente de tránsito y su vida
protagonizó otras desventuras hasta que conoció a la persona que, desde hace
algunos años, es su pareja y con quien convive. En ese contexto accedió al
Poder Judicial de Cipolletti: allí intervinieron, además de la jueza de familia
Marissa Palacios, el defensor público Matías Vidovic y la defensora de
incapaces Débora Fidel. También los equipos interdisciplinarios del juzgado, el
Departamento de Servicio Social y el Cuerpo de Investigación Forense. Los
profesionales concluyeron que, si bien padece un retraso mental leve
congénito, se encuentra en condiciones de alcanzar una independencia
completa para el cuidado de su persona, para actividades prácticas y de la vida
doméstica.
La jueza de familia de Cipolletti, Marissa Palacios, revisó esa sentencia de
principios de siglo y, con la intervención interdisciplinaria, determinó que la
mujer, si bien posee un retraso mental, puede llevar adelante por sí misma
actos de la vida en sociedad y ya no necesita de la figura del curador, que por
casi 20 años sustituyó su voluntad.
La revisión de la sentencia se produjo a la luz del nuevo Código Civil y
Comercial que en su Art. 40 39 establece que las sentencias deben ser
revisadas en un plazo no superior a tres años, sobre la base de nuevos
dictámenes interdisciplinarios y mediando la audiencia personal con el
interesado. La jueza Marissa Palacios se entrevistó directamente con la mujer.
El equipo interdisciplinario conformado por el Departamento de Servicio Social
y los médicos y psicólogos del Cuerpo de Investigación Forense del Poder
Judicial concluyeron que la mujer “posee capacidad de autodeterminación y
para dirigir su vida, presentando algunas dificultades surgidas de su
incapacidad para el cálculo y de lecto escritura”. También consignaron que las
actividades educativas podrían mejorar su capacidad de interacción con el
medio.
La jueza, concluyó el proceso de revisión, dejó sin efecto la declaración de
insania (contemplada en el anterior Código Civil 40) e hizo cesar a la persona
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que ejerció el cargo de curadora. Además, comunicó tal decisión al Registro de
Estado Civil y Capacidad de las Personas. (Comunicación judicial, 2015,
https://bit.ly/2V5EvBd).
Como se desprende del análisis del citado fallo, el juez que revisó la sentencia decidió
modificarla conforme con el nuevo paradigma de la capacidad, entendiendo que en
este caso no se trata de una incapacidad absoluta de obrar. Para ello, tuvo una
entrevista personal con la mujer e intervino, además, un equipo interdisciplinario que
llegó a la conclusión de que esta posee capacidad de autodeterminación; haciendo
cesar las funciones del curador designado y comunicando la nueva resolución al
Registro del Estado Civil y Capacidad de las personas.
Por ende, dando respuesta al interrogante planteado al inicio, podemos afirmar que la
sentencia puede ser revisada en cualquier momento, a instancias del interesado para
su inscripción.
Asimismo, se impone al juez la carga de impulsar de oficio la revisión de los términos
de la sentencia en un plazo no mayor a tres años, a partir de la realización de nuevas
evaluaciones interdisciplinarias y tras haber entrevistado nuevamente en forma
personal al interesado; de lo que se desprende el rol activo que se le asigna al juez.
En caso de que ello no ocurra, es el Ministerio Público quien deberá instar a que se
lleve a cabo la revisión. El plazo de los tres años es un plazo máximo; es posible instar
su revisión con anterioridad si las circunstancias del caso así lo aconsejan.
Cese de la incapacidad
¿Puede cesar la incapacidad de la persona? Para responder a esta pregunta, te
invitamos a leer la siguiente sentencia, en la cual el juez decreta el cese de la
incapacidad de la persona. Analicemos los motivos de dicha decisión.
Restricciones a la capacidad. Revisión de sentencia. Apreciación del
dictamen judicial: reglas de la sana crítica. Capacidad jurídica plena.
Modelo médico rehabilitador. Modelo social: autonomía y dignidad de la
persona. Apoyo moral y asistencial
Juzgado de Familia N. ° 4, Departamento Judicial de Mar del Plata, Expte. N. °
16111-2017 “CPJS s / materia a categorizar (incidente de revisión de
sentencia)”, 18 de julio de 2019
La sentencia de la referencia dejó sin efecto la declaración de incapacidad
oportunamente decretada respecto del Sr. PJC, por la sentencia de fecha 15 de
diciembre de 2008 con fundamento en lo dispuesto por el Art. 141 del derogado
Código Civil 41; restableció plenamente la capacidad jurídica del causante y
declaró la inexistencia de impedimento legal alguno en su persona. Asimismo,
exhortó a la señora B. I. H. a que continuara prestando apoyo moral y
asistencial (extrajudicial) al Sr. C. en su evolución personal y en el cuidado de
su salud.
En los autos “C. P. J. s/ insania y curatela, Expte. 24670/07” el causante, con
patrocinio letrado, solicitó que fuera revisada la sentencia dictada en fecha 15
de diciembre de 2008 y se dispusiera el cese de las restricciones a su
capacidad ordenadas en el aludido resolutorio; manifestó al respecto que se
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encontraba en uso de la totalidad de sus facultades mentales y capacitado a
los efectos del manejo y administración de sus bienes.
En esa actuación, informó el fallecimiento de la Sra. L. S. V., quien en vida
fuera su progenitora y curadora, ocurrido el día 12 de mayo de 2014 y que,
desde esa fecha, se encontraba viviendo en pareja con la Sra. B. H.
Ante esta presentación, el magistrado interviniente, de conformidad con la
solicitud de rehabilitación plena del causante también efectuada por el
Ministerio Público, dejó sin efecto la declaración de incapacidad oportunamente
decretada respecto del Sr. P. J. C. con fundamento en lo dispuesto por el Art.
141 del derogado Código Civil [42] y restableció plenamente su capacidad
jurídica; declaró la inexistencia de impedimento legal alguno en su persona e
instó a la señora B. H. a que prestara apoyo moral y asistencial (extrajudicial) al
Sr. C. en su evolución personal y en el cuidado de su salud.
Para así resolver, el magistrado resaltó, entre las consideraciones que vertió,
que la labor del equipo interdisciplinario de peritos no debía ser considerada
desde el modelo médico rehabilitador, sino desde el modelo social, el que,
según puntualizó, robustecía la autonomía y el principio de dignidad de las
personas.
De tal suerte, prosiguió, a la hora de merituar los aspectos relativos a la
capacidad de las personas, los jueces debían tener una visión amplia, abierta y
permeable a las diversas situaciones fácticas que pudieran presentarse en la
realidad personal y en la vida de relación de los sujetos con padecimientos
mentales, con especial respeto por su dignidad.
Remarcó que el respeto a la dignidad es clave en la perspectiva intelectual de
los conceptos de capacidad vs. discapacidad, en tanto lleva implícito el
reconocimiento del derecho a la autonomía para tomar decisiones.
Expresó que los padecimientos mentales no constituyen una condición de la
persona, sino una situación que por la que esta puede atravesar en un
momento determinado, pudiendo con el correr del tiempo, modificarse.
Por ello, concluyó, ante los elementos probatorios que daban cuenta de la
innecesaridad del mantenimiento de la sentencia que restringía la capacidad
jurídica, correspondía a qué fuera de dejada sin efecto, restableciendo la
capacidad jurídica del causante.
En tal sentido, destacó la situación fáctica del Sr. C. había variado desde la
sentencia que había decretado su incapacidad a la actualidad. Este, un peso
de “cargar con el 'estigma' de insano se había procurado una red familiar a
través de su pareja actual” que le había permitido desarrollar su vida en forma
autónoma, sin limitaciones alguna y sin inyección limitativa del Estado.
En virtud de ello, el magistrado ponderó que resultó justo reconocer y destacar
la dedicación, compromiso, amor y acompañamiento que había profesado al
causante, su pareja, la Sra. H., y estimó clave su aporte en la evolución que
este había tenido. (Centro de información jurídica, 2015, https://bit.ly/3fKh5cI)
Puedes leer el Fallo completo haciendo clic aquí .
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En este fallo quedan ejemplificados aquellos casos donde la situación de la persona o
de sus condiciones de salud han cambiado desde el dictado de la sentencia que
declaraba su incapacidad. El juez, al declarar el cese de esta incapacidad, destaca la
importancia de hacer prevalecer la autonomía y el principio de dignidad de las
personas.
Teniendo en cuenta lo analizado previamente en la jurisprudencia estamos en
condiciones de afirmar que:
"El Cese de la incapacidad o de la restricción a la capacidad debe decretarse por el
juez que la declaró, examen previo de un equipo interdisciplinario integrado..., que
dictamine sobre el restablecimiento de la persona" 43.
El juez competente para declarar el cese de las restricciones será el mismo que en su
momento las había impuesto.
El juez, ante la solicitud de los legitimados ‒quienes podrán promover un nuevo
procedimiento para determinar el cese de las restricciones a través del dictado de una
nueva sentencia‒, podrá disponer el cese total de las restricciones, o bien, que este
sea solo parcial, en cuyo caso se podrá ampliar la nómina de actos y funciones que la
persona podrá realizar por sí misma o con asistencia de los apoyos.
En efecto, cuando la sentencia haya sido de incapacidad, en el marco del
procedimiento para el cese se podrá dictar una nueva sentencia:
[43] Ley 340. Art. 47. (1869). Código Civil. Honorable Congreso de la Nación. Recuperado de
https://bit.ly/3dlrREG
● Que resuelva el cese total y definitivo de la incapacidad.
● Que confirma la situación actual.
● Que convierte la incapacidad en capacidad restringida, debiendo especificar las
restricciones y nombrando el o los apoyos necesarios. Esta es la situación
planteada en el fallo citado previamente.
En cambio, cuando la sentencia haya sido de “capacidad restringida”, la nueva
sentencia podrá: a) resolver el cese total de las restricciones; b) ampliar o disminuir la
nómina de actos que la persona podrá realizar por sí sola y si requiere de nuevos
apoyos; c) mantener la situación actual sin modificaciones. (Rivera y Medina, 2014).
De acuerdo con lo dicho anteriormente, la sentencia que se dicte deberá inscribirse en
el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas para la debida oponibilidad a
terceros.
Para dar cierre a este tema, te invito a leer la siguiente publicación: Doctrina de la
revisión.pdf
Internación de personas
Régimen legal
En primer lugar, es necesario establecer qué se entiende por internación. Esta refiere
a aquella situación en la que la persona pasa las 24 horas del día en el
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establecimiento, siendo irrelevante si este es cerrado o de puertas abiertas, puesto
que lo que importa es que la persona, reglamentariamente, está bajo control de sus
autoridades el día y la noche enteros. En cambio, no entran dentro de la normativa
legal las otras formas de alojamiento que, como el hospital de día o el de noche, no
son verdaderas internaciones. (Rivera y Medina, 2014, p. 172).
Por su parte, la Ley de Salud Mental (Ley 26657) en su Art. 14 44, especificados:
La internación es considerada como un recurso terapéutico de carácter
restrictivo, y sólo puede llevarse a cabo cuando aporte mayores beneficios
terapéuticos que el resto de las intervenciones realizables en su entorno
familiar, comunitario o social. Debe promoverse el mantenimiento de vínculos,
contactos y comunicación de las personas internadas con sus familiares,
allegados y con el entorno laboral y social, salvo en aquellas excepciones que
por razones terapéuticas debidamente fundadas establezca el equipo de salud
interviniente. 45
A continuación, te invitamos a leer otro fallo de la provincia de Córdoba, que no sólo
decreta la internación de la persona incapaz, sino que, además, le explica a la persona
los fundamentos de su decisión en un lenguaje acorde a su destinatario.
Restricción de capacidad: la peculiar forma por la que optó un juez
cordobés para explicar los fundamentos de su fallo.
Para explicar los fundamentos de la declaración de restricción de la capacidad
de una mujer para llevar adelante actos jurídicos propios, un magistrado optó
por recurrir a un lenguaje acorde y especialmente orientado a la destinataria de
la resolución en cuestión.
El juez a cargo del Juzgado en lo Civil, Comercial y de Familia de 4º
Nominación de Villa María, Provincia de Córdoba, Alberto Ramiro Domenech,
dispuso la restricción del pleno ejercicio de la capacidad jurídica de una mujer
de 45 años por afectación de su salud mental. Asimismo, designó al padre
como persona de apoyo a favor de ésta para la celebración de todos los actos
jurídicos vinculados con ella.
La novedad radica en que, en pos de lograr la mejor comunicación de lo
decidido a esta persona con discapacidad, el magistrado introdujo en la
sentencia párrafos en formato de “fácil lectura”, destinados directamente a la
destinataria de la resolución.
Por medio de un lenguaje sencillo, el juez le explicó a la mujer en cuestión (M.
P. F.) aquello que motivaba la decisión y los pasos que se habían seguido. “De
los papeles tuyos, y de tus cosas más importantes, se va a encargar tu papá,
A. S. P., pero siempre te va a preguntar primero qué es lo que vos querés”,
manifestó.
Luego de informarle dónde sería internada y de que allí podrían visitarla sus
familiares (padres, hija y nieta que M. P. F. tiene), el magistrado le dijo: “Si
necesitás algo, se lo podés pedir a la gente del hogar, a tu papá y a tus
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familiares. También, si querés, podés pedir hablar con una abogada o un
abogado, o con el juez, si tenés alguna duda con esta carpeta”.
Lenguaje adaptado al destinatario
En el momento de fundamentar por qué había recurrido a este inédito formato,
el juez subrayó que, de acuerdo con la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad (con jerarquía constitucional en la Argentina) 46,
““existe un mandato y compromiso internacional de promover y proteger la
autonomía, la dignidad y la plena integración en la sociedad de las personas
con discapacidad”. En ese sentido, se “establece que la ‘comunicación’ (dirigida
a las personas con discapacidad) incluirá los lenguajes, la visualización de
textos, en medios y formatos de fácil acceso” (Art. 2 de la Convención 47).
En la misma dirección, destacó las “Normas Uniformes sobre la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad” (aprobadas por la
Asamblea General de Naciones Unidas en 1994), que fijan la obligación de los
estados de “hacer accesible la información y documentación para las personas
con discapacidad, bajo un lenguaje simple y directo que evite los tecnicismos,
abstracciones y elaboraciones complejas” (Art. 5, inciso b). Asimismo, las
Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de
Vulnerabilidad (2008) instan a “garantizar la accesibilidad de las personas con
discapacidad al sistema de justicia, incluyendo aquellas medidas conducentes
(…) que garanticen su (…) comprensión y comunicación”.
Examen interdisciplinario
Mientras tanto, en la parte de la sentencia en formato tradicional, el magistrado
esgrimió que, del examen interdisciplinario practicado a M. F. P., surgía que, a
raíz de un accidente de tránsito (2007), la mujer padece “traumatismo
craneoencefálico, deterioro cognitivo (con cambios de conducta), deterioro
motor, ataxia, apraxia y epilepsia traumática”. “Se indica, como valoración
médica, que M. F. P. es una persona vigil, sin lucidez, que no está orientada en
tiempo y espacio, con enlentecimiento de su conducta psicomotriz, y que
presenta sus funciones cognitivas (memoria, atención, inteligencia, etcétera)
disminuidas”, afirmó.
El juez también tuvo en cuenta que, luego del accidente, se dificultó la
convivencia entre M. F. P. y su grupo familiar (padre, madre e hija) “por su alto
grado de agresividad e irritabilidad, lo que provocaba un alto monto de angustia
en la familia” que imposibilitaba su cuidado. “Se agrega, como conclusión
interdisciplinaria: incapacidad para dirigir su persona, realizar actos jurídicos y
disponer de bienes, y necesidad de asistencia de terceros responsables para
su cuidado y disposición de sus bienes. Se indica que la patología es crónica
(permanente) e irreversible. Se indica que se sugiere su internación, bajo
cuidados permanente de terceros, con apoyo psiquiátrico y psicológico
permanente y periódico (neuropsiquiátrico). No se recomienda una internación
domiciliaria”, manifestó.
Revisión cada tres años
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Como consecuencia, el magistrado consideró que resultaba pertinente el
pedido de los padres de M. P. F. (actualmente internada en un centro de la
tercera edad) de que se declarara que, en virtud de padecer una patología
crónica, definitiva e irreversible, que afecta su autonomía personal, la mujer “se
encuentra restringida en su capacidad para dirigir su persona, realizar actos
jurídicos y de disposición de bienes, y necesita de la asistencia de terceros
responsables para el cuidado y disposición de sus bienes” (según Arts. 32, 38 y
concordantes con el CCyCN 48). El requerimiento contaba con la opinión
favorable de la curadora provisional y de la Asesora Letrada.
Asimismo, teniendo en cuenta los nuevos paradigmas vigentes en materia de
discapacidad, “basados en la promoción y protección de la autonomía, la
dignidad y la plena integración en la sociedad” y reconocidos por los tratados
internacionales suscriptos por la Argentina, el juez concluyó que dentro de tres
años (o antes, a petición de parte interesada) debía revisarse nuevamente la
declaración, mediante una nueva evaluación interdisciplinaria, en función de lo
previsto por el nuevo CCyCN 49.
Fecha: 12 de mayo de 2017.
Causa: "P., MF - Demanda de limitaciones a la capacidad". (Tu espacio
jurídico, 2017, https://bit.ly/314SbQK)
En este pronunciamiento podemos ver diferentes aspectos que ya ha sido abordados
en la lectura. Por ejemplo, la asignación del sistema de apoyo. En este caso se
designa al padre como persona de apoyo a favor de la misma para la celebración de
todos los actos jurídicos vinculados con la mujer. Por otra parte, designa el lugar de
internación de la persona atenta a la enfermedad mental que presenta, previa
intervención del equipo interdisciplinario. Pero también se recalca, como de indicó
previamente, que éste sentencia es pasible de ser revisada. El juez determina el plazo
de 3 años para poder revisar si la situación que dio origen a la internación ha cesado o
requiere de una nueva evaluación.
Lo interesante del pronunciamiento es el lenguaje utilizado por el magistrado para que
el destinatario comprenda la medida que se está tomando en cuanto a su persona.
Caracteres Requisitos
¿En qué casos resulta necesaria la internación de la persona? ¿Cuándo es
procedente? En primer lugar, es dable señalar que la internación de personas debe
ser excepcional y sólo debe ocurrir siempre y cuando no haya otro medio de apoyo
eficaz u otra alternativa eficaz para su tratamiento.
De conformidad con las normas generales establecidas en materia de restricciones a
la capacidad (Art. 32 50), aun cuando la persona esté internada en un establecimiento
asistencial, debe partirse de la presunción de la capacidad de ejercicio de la persona.
Además, esta medida debe ser excepcional y siempre en beneficio de la persona,
debiendo priorizarse las alternativas terapéuticas menos restrictivas de sus derechos y
libertades.
Asimismo, se prevé que todas las medidas que se adopten en relación con la
restricción de la capacidad jurídica deberán estar sustentadas en evaluaciones
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interdisciplinarias, en las que intervendrán psicólogos, psiquiatras, asistentes,
trabajadores sociales, entre otros.
Tal como hemos señalado anteriormente, el art. 41 del CCyCN 51 prevé los recaudos
que deben cumplimentarse para el supuesto de una internación involuntaria. Estos
son:
a. debe estar situado en una evaluación de un equipo interdisciplinario ... que
señale los motivos que justifican y la ausencia de una alternativa eficaz menos
restrictiva de su libertad;
b. sólo procede ante la existencia de riesgo cierto e inminente de un daño de
entidad para la persona protegida o para terceros;
c. es considerada un recurso terapéutico de carácter restrictivo y por el tiempo
más breve posible; debe ser supervisada periódicamente;
d. debe garantizarse el debido proceso, el control judicial inmediato y el derecho
de defensa mediante asistencia jurídica;
e. la sentencia que aprueba la internación debe especificar su determinación,
duración y periodicidad de la revisión. 52
Por último, la norma establece “que toda persona con padecimientos mentales, se
encuentra o no internada, goza de los derechos fundamentales y sus extensiones” 53.
Por otra parte, para el supuesto en que la persona se encuentra en una situación de
riesgo para sí o para terceros y no podemos o no podemos concurrir a un
establecimiento de salud, resultante de la aplicación del art. 42 del CCyCN 54. De tal
modo, la autoridad pública –concepto que comprende a cualquier funcionario público
en ejercicio de sus funciones, como ser las fuerzas policiales y de seguridad,
funcionarios de la salud, jueces, entre otros– podrá disponer el traslado de la persona
a un centro de salud, para lo cual contará con el auxilio de las fuerzas de seguridad y
de los servicios públicos de la salud. Cabe aclarar que este traslado es a los fines de
que la persona sea evaluada por un equipo interdisciplinario, debiendo determinarse si
corresponde la internación o no.
Sistemas de apoyo al ejercicio de la capacidad. Noción Función
En los diferentes fallos que citamos en esta lectura, el juez interviniente ha otorgado
un régimen de apoyo, cuando se trata de una persona a la cual debe restringirle su
capacidad. Pero, ¿en qué consiste ese régimen de apoyo?, ¿cuál es su alcance como
medida?
La Ley 26378 55, que aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad y su Protocolo Facultativo, mediante la resolución de la Asamblea
General de las Naciones Unidas del mes de diciembre de 2006, establecido en su Art.
12 56:
Igual reconocimiento como persona ante la ley:
1. Los Estados Partes confirman que las personas con discapacidad tienen
derecho en todas las partes al reconocimiento de su personalidad jurídica.
2. Los Estados Partes reconocen que las personas con discapacidad tienen
capacidad jurídica en igualdad de condiciones con los demás en todos los
aspectos de la vida.
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3. Los Estados Partes adoptarán las medidas correspondientes para proporcionar
acceso a las personas con discapacidad al apoyo que puedan necesitar en el
ejercicio de su capacidad jurídica:
4. Los Estados Partes asegurarán que en todas las medidas relativas al ejercicio
de la capacidad jurídica se proporcionen salvaguardias adecuadas y efectivas
para impedir los abusos de conformidad con el derecho internacional en
materia de derechos humanos. 57
El texto de la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad 58 fue pensado para reemplazar el anterior modelo de sustitución de
voluntad del “incapaz” por la recuperación, por parte de las personas con
discapacidad, del poder de decisión sobre sus propias personas y bienes,
buscando medidas de protección destinadas a proporcionar los apoyos necesarios
para colocar a estas personas en un plano de igualdad con los demás.
Este nuevo modelo reformula la figura del curador, quien ya no reemplaza al
representado, sino que lo apoya en el ejercicio de sus derechos. Por su parte, el
Art. 43 del CCyCN 59 define como sistema de apoyo para el ejercicio de la
capacidad jurídica:
Cualquier medida de carácter judicial o extrajudicial que facilite a la persona que lo
necesite la toma de decisiones para dirigir su persona, administrar sus bienes y
celebrar actos jurídicos en general.
Las medidas de apoyo tienen como función la de promover la autonomía y facilitar
la comunicación, la comprensión y la manifestación de voluntad de la persona para
el ejercicio de sus derechos.
El interesado puede proponer al juez la designación de una o más personas de su
confianza para que le presten apoyo. El juez debe evaluar los alcances de la
designación y procurar la protección de la persona respecto de eventuales
conflictos de intereses e influencia indebida. La resolución debe establecer la
condición y la calidad de las medidas y, de ser necesario, ser inscripta en Registro
de Estado Civil y Capacidad de las Personas. 60
Los apoyos que se designen pueden ser de los más variados, pueden consistir en
apoyos terapéuticos, de intérpretes, de un curador, de asistencia tecnológica, entre
otros, es decir, cualquier medida de protección destinada a colocar a la persona con
discapacidad en pie de igualdad con los demás.
De la lectura del mencionado artículo se advierte que el apoyo deberá garantizar la
búsqueda de la voluntad de la persona, lo que ella hubiera querido, quiere o podría
querer, valorando todas las herramientas y referencias posibles sin limitación. Si esta
voluntad no fuere expresa, deberá tratar de reconstruirse a través de distintos
elementos constitutivos de la persona.
A continuación, te invitamos a leer un artículo donde se resaltan las principales
características de este instituto establecido por el CCyCN 61.
Doctrina Capacidad jurídica de las personas con discapacidad en el código civil y
comercial.pdf
Designación
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La designación de los apoyos será efectuada por el juez, quien valorará la propuesta
de la persona interesada, si la hubiere, o designará los apoyos que estime necesarios
para garantizar el respeto a los derechos de la persona discapacitada, debiendo evitar
el conflicto de intereses e influencias indebidas.
Esta designación podrá recaer en una o más personas que cumplan la función de
apoyo para la toma de decisiones en la vida cotidiana del sujeto, teniendo que
adoptarse las debidas salvaguardias, como ser las garantías de procedimiento,
derecho a ser oído, a contar con asistencia letrada, a que su sentencia sea revisada al
menos cada tres años, a que se realicen exámenes periódicos, entre otras.
Inscripción
Cuando la actuación de los apoyos sea requisito para la validez de determinados actos
a celebrarse, de acuerdo con la modalidad prevista por el juez en la sentencia, estos
deberán inscribirse en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas a los
fines de resguardar los derechos de terceros que contraten con la persona a la que se
le ha restringido su capacidad jurídica, pues serán nulos los actos de la persona
incapaz o con capacidad restringida que contraríen lo dispuesto en la sentencia
realizada con posterioridad a su inscripción en el Registro.
Inhabilitados. Noción. Presupuestos fácticos.
Te invitamos a leer la siguiente situación.
Susana y Juan están casados desde hace 25 años y tienen 3 hijos, dos de ellos en
edad escolar. Durante todos estos años, han llevado adelante, juntos, una empresa
familiar donde también trabaja su hijo mayor, Marcelo, de 19 años.
Marcelo ha tenido sospechas sobre su padre, ya que ha desaparecido dinero de la
caja de seguridad de la empresa, en varias oportunidades, y ningún empleado tiene
acceso a esa área de la empresa, excepto su padre. Para disipar sus dudas, decidió
instalar cámaras de seguridad que, finalmente, confirmaron que era su padre quien
estaba robando el dinero.
Una mañana procedió a seguirlo a escondidas para ver hacia dónde se dirigía con el
dinero, y quedó sorprendido al ver que su padre ingresaba al casino. Esta conducta se
repite casi todos los días de la semana, y está perdiendo tanto dinero de forma
interrumpida que hace peligrar la supervivencia de la empresa familiar.
Casos como estos suceden a diario, en los cuales hay personas que gastan a cuenta
y comprometen no sólo su presente, sino también su futuro y el de sus familias. No se
los puede considerar dementes, puesto que son personas mentalmente sanas.
¿Puede hacerse algo por ellos? ¿Quién puede hacerse cargo de proteger su persona
y su patrimonio?
La prodigalidad en el Código Civil y Comercial de la Nación [62] es regulada bajo
el título de Inhabilitados y se ocupa de los pródigos, estableciendo que pueden
ser inhabilitados quienes por la prodigalidad en la gestión de sus bienes
expongan un cónyuge, conviviente o sus hijos menores de edad o con
discapacidad a la pérdida del patrimonio. (Sirkin, sf, https://bit.ly/3hM7V0Z).
Te invitamos a leer el siguiente artículo sobre la regulación de los códigos en nuestro
CCyCN 63.
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La inhabilitación por prodigalidad en el Código Civil y Comercial.pdf
El CCyCN 64 redujo la declaración de inhabilitación judicial a los supuestos de
prodigalidad. En el caso de prodigalidad, la inhabilitación tiene como objetivo limitado
el ejercicio de dicha capacidad jurídica a las multas de tutelar principalmente el
patrimonio familiar. Diferentes son los casos de declaración de incapacidad o
capacidad restringida, que tienen como fin la protección de la propia persona afectada
por la medida.
De conformidad con el art. 48 del CCyCN 65, entonces podrán ser inhabilitados los
pródigos, es decir, aquellos a quienes, por la mala gestión de sus bienes, en el sentido
de dilapidar, malgastar, expongan el patrimonio familiar a que se vea menoscabado.
El mencionado artículo define a la persona del pródigo como aquella que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o mental que, en relación con su
edad y medio social, implica desventajas considerables para su integración familiar,
social, educacional o laboral.
Lo que la ley pretende es, justamente, proteger al grupo familiar ‒es decir, a las
personas del cónyuge, conviviente, hijos menores de edad o con discapacidad‒ de la
pérdida del patrimonio, legitimando a promover la inhabilitación al cónyuge,
conviviente, ascendientes y descendientes.
En definitiva, para que proceda la inhabilitación se requiere: personas a quienes
proteger y prodigalidad en la gestión del patrimonio por parte de la persona que se
pretende inhabilitar.
Procedimiento de la declaración
¿Qué se requiere para que prospere la inhabilitación judicial?
Tal como hemos señalado anteriormente, los legitimados a solicitar la declaración de
inhabilitación son el cónyuge, conviviente, ascendientes y descendientes, sin
establecer la norma distinción de grados ni edad, por lo que debe interpretarse que,
cualquiera fuere la edad o el grado, podrán iniciar la acción.
En el caso propuesto, son Susana y los hijos de Juan quienes están legitimados para
entablar la acción solicitando la inhabilitación de este.
Quienes estén legitimados, deberán iniciar la acción ante el juez del domicilio de la
persona que se pretende inhabilitar y acompañar los elementos probatorios. Si bien no
está prevista la evaluación interdisciplinaria dentro del proceso, podría realizarse por
interpretación analógica con lo normado en el Art. 50 66, donde sí se exige en el marco
del proceso para disponer el cese de la inhabilitación. Por último, es dable poner de
resalto que deben aplicarse supletoriamente las normas previstas sobre incapacidad o
capacidad restringida en la medida en que no sean incompatibles.
Efectos de la declaración
¿Qué efecto produce la declaración de inhabilitación?
Declarada la inhabilitación, se restringe la capacidad jurídica de la persona, quien ya
no podrá ejercer libremente determinados actos por sí misma. Así, no podrá ejercer
actos de disposición entre vivos, sí los de última voluntad, y para aquellos requerirá
contar con un apoyo que lo asista. Además de estos actos, el apoyo deberá asistir al
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inhabilitado en todos aquellos actos que hayan sido indicados por el juez en su
sentencia de inhabilitación.
La figura del apoyo es necesaria a fin de evitar que el inhabilitado realice actos de
otorgamiento que puedan perjudicar la integridad del patrimonio y perjudicar, así, a las
personas del cónyuge, conviviente e hijos menores o con discapacidad.
El juez, en la sentencia, deberá establecer las condiciones de validez de los actos y la
modalidad de actuación del apoyo, debiendo inscribirse esta sentencia en el Registro
del Estado Civil y Capacidad de las Personas, a fin de resguardar a los terceros que
contratan con la persona del inhabilitado.
Cese de la inhabilitación
El mismo juez que declaró la inhabilitación será el encargado de decretar el cese,
previo examen interdisciplinario que dictamine sobre el restablecimiento de la
persona.
La sentencia que se dicte podrá, por un lado, ordenar el cese total de la inhabilitación,
recuperando la plena capacidad jurídica la persona del inhabilitado, podrá disponer
ampliar la nómina de actos que la persona puede realizar por sí o con apoyo, o bien
mantener las restricciones que se habían impuesto sin modificaciones. Todo ello
dependerá, fundamentalmente, de lo que aconseje el examen de facultativos, el que,
si bien no será vinculante para el juez, tendrá fundamental importancia.
Teniendo en cuenta lo establecido por el CCyCN en los Arts. 48 a 50, los
_____________son los pródigos.
La representación y asistencia de los incapaces. La representación necesaria. Definición
El Art. 100 del CCyCN 67 establece que las personas incapaces ejercen, por medio de
sus representantes, los derechos que no pueden ejercer por sí mismos. Recordamos
que estos incapaces a los que refiere el precepto son única y exclusivamente los
incapaces de obrar o de hecho, quienes no podrán obrar por sí mismos, pero sí a
través del instituto de la representación.
La representación legal o necesaria es el medio más eficaz para subsanar los
impedimentos derivados de la incapacidad de obrar. Esta tiene lugar siempre que el
representante investido de suficiente poder o facultad actúa en nombre y por cuenta
de otro –el representado– sobre el cual recaen los efectos jurídicos del acto celebrado.
La relación entre representante y representado puede provenir de la ley –que es la
representación legal o necesaria– o de la voluntad del representado, en cuyo caso es
representación voluntaria.
La representación es necesaria, pues no puede faltar; es legal, pues se impone con
prescindencia de la voluntad del representado; y es conjunta, pues se complementa
con la actuación del Ministerio Público.
Responsabilidad parental. Tutela Curatela Régimen legal
El Art. 101 del CCyCN 68 nos dice quiénes son los representantes legales de los
incapaces y comprende tres instituciones: la responsabilidad parental, la tutela y la
curatela.
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Son representantes:
● Los padres de las personas por nacer.
● Los padres de las personas menores de edad no emancipadas.
● El tutor o los tutores que se designen, en caso de falta de padres, o si ambos
son incapaces o privados de la responsabilidad parental o suspendidos en su
ejercicio.
● El o los apoyos designados de las personas con capacidad restringida cuando,
conforme a la sentencia, estos tienen representación para los actos afectados.
● El curador de las personas incapaces en los términos del art. 32 del CCyCN 69.
Noción de asistencia
La responsabilidad parental, según el Art. 638 del CCyCN, es el “conjunto de deberes
y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo,
para su protección, desarrollo y formación integral, mientras sea menor de edad y no
se haya emancipado" 70.
Los principios que rigen la responsabilidad parental son: el interés superior del niño, la
autonomía progresiva del hijo y el derecho del niño a ser oído y a que a su opinión sea
tenida en cuenta, según su edad y grado de madurez.
El ejercicio de la responsabilidad parental le corresponde:
● En caso de convivencia con ambos progenitores, a estos. Se presume que los
actos realizados con la conformidad de uno, cuentan con la conformidad del
otro, salvo los supuestos que determinados el Art. 645 71 que son los actos que
tienen del consentimiento de ambos progenitores o que medie expresa
oposición.
● En caso de no convivencia, divorcio o nulidad del matrimonio, ambos
progenitores. En estos casos, mediante sentencia judicial, se puede establecer
que el ejercicio le corresponda a uno de ellos, o bien distintas modalidades.
● En caso de muerte, ausencia con presunción de fallecimiento, privación de la
responsabilidad parental o suspensión del ejercicio de un progenitor, al otro.
● En caso de hijo extramatrimonial con solo un vínculo filial, al único progenitor.
● En caso de hijo extramatrimonial con doble vínculo filial, los progenitores de
común acuerdo pueden decidir el ejercicio conjunto, o bien es el juez quien
establecerá las modalidades.
A continuación, los invito a leer el siguiente artículo relativo a la responsabilidad
parental.
Doctrina responsabilidad parental.pdf
Ahora bien, ¿qué es la tutela?
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La tutela es la institución jurídica y social por la que se va a proteger a la persona y a
los bienes de los niños, niñas y adolescentes en tanto sujetos de derechos, ante el
fallecimiento de los progenitores o cuando estos hayan sido privados o suspendidos
de la responsabilidad parental.
La tutela puede ser unipersonal o conjunta, es decir, puede ser ejercida por una o más
personas conforme con el interés superior del niño, debiendo establecerse para cada
caso concreto. Asimismo, es dable señalar que el cargo de tutor es intransmisible y de
carácter personal. Este instituto se encuentra regulado en los Arts. 104 a 137 del
CCyCN 72.
Para profundizar el instituto de la tutela te invito a leer la siguiente publicación.
Doctrina Régimen jurídico de la tutela.pdf
¿La curatela es lo mismo que la tutela?
No son lo mismo. La curatela consiste en el instituto por el que se protege a un sujeto
mayor de edad incapaz, dónde está en juego no solamente la imposibilidad de dirigir la
marcha de los negocios propios, sino también la integridad de su persona.
La función del curador es de carácter personal y se orienta al cuidado específico de la
persona, a la recuperación de su salud –fin primordial– y a la protección de sus bienes.
Así como en la tutela, el ejercicio de la curatela puede ser conjunto o compartido,
pudiendo designarse curadores a quienes la persona capaz haya designado mediante
una directiva anticipada, o bien, a quienes los padres designen. A falta de previsiones,
el juez podrá nombrar curador al cónyuge, conviviente, hijos, padres o hermanos de la
persona a proteger, según quién tenga mayor aptitud, valorando la idoneidad moral y
económica. Este instituto se encuentra regulado en los Arts. 138 a 140 del CCyCN 73.
Todas estas instituciones terminan cuando la incapacidad cesa; en el caso de que se
pruebe que los representantes les ocasionaron daños a sus representados o que sus
intereses se encuentren contrapuestos, pueden ser suplidos por otras personas.
Actuación del ministerio público
Tal como venimos estudiando, hemos dicho que la persona con capacidad restringida
y los inhabilitados son asistidos por los apoyos designados por el juez en la sentencia.
Así, la noción de asistencia debe entenderse como la figura de apoyo destinada a
promover la autonomía, favorecer las decisiones que respondan a las preferencias e
interés de la persona protegida y asegurar los derechos y garantías de la persona.
De este modo, el apoyo designado no va a reemplazar la voluntad del sujeto, sino que
justamente lo va a “asistir” en la toma de decisiones y va a colaborar para que la
persona con discapacidad pueda desenvolverse en el contexto social en condiciones
de igualdad en relación con todos los demás y lograr su inclusión.
El Art. 103 del CCyCN 74 regula la actuación del ministerio público. El establecimiento
de esta actuación puede ser judicial complementaria o principal, o extrajudicial:
● Es complementaria en todos los casos en los que se encuentran involucrados
intereses de personas menores de edad, incapacidades y con capacidad
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restringida. La falta de intervención de este órgano causa la nulidad relativa del
acto.
● Es principal cuando los derechos de los representantes están comprometidos y
existe inacción de los representantes; cuando el objeto del proceso es exigir el
cumplimiento de los deberes de los representantes; cuando las personas
menores de edad o con capacidad restringida carecen de representante legal y
es necesario proporcionar la representación.
● En el ámbito extrajudicial, el Ministerio Público actúa ante la ausencia, carencia
o inacción de los representantes legales, cuando están comprometidos los
derechos sociales, económicos y culturales.
Personas jurídicas
Como analizamos en el primer módulo la relación jurídica privada se compone de
sujetos, objeto y causa. Las relaciones jurídicas privadas se caracterizan, además, por
vincular los sujetos que interactúan en las situaciones jurídicas. Ya estudiamos el
régimen jurídico de las personas humanas; ahora abordaremos a las personas
jurídicas, su régimen jurídico y sus principales características.
Personas jurídicas
Noción
Cuando analizamos las relaciones jurídicas privadas, abordamos sus elementos
esenciales siendo los sujetos de derecho aquellos que identificamos en los polos de
esa relación jurídica. Si bien resulta fácil identificar cuando estamos frente a una
persona humana, no resulta del todo sencillo identificar a las personas jurídicas. De
hecho, existen diferentes corrientes doctrinarias que explican qué se entiende por
persona jurídica, analizando su personalidad jurídica.
Para adentrarnos en el mundo de las personas jurídicas y estar en condiciones de
identificar cuáles son, te proponemos la lectura de un artículo que lleva a reflexionar
sobre si ciertos entes pueden considerarse personas jurídicas en el futuro. Para ello,
nos preguntamos: ¿Los robots podrán tener personalidad jurídica? ¿La inteligencia
artificial (IA) podría ser considerada persona jurídica en un futuro?
Leamos el artículo cuya autora, la abogada Eliana A. Portilla, parte del siguiente
interrogante: ¿Qué tan lejos estamos de otorgarle personalidad jurídica a robots?
Los avances en materia de inteligencia artificial y su uso en tareas que, hasta
hace poco, estaban reservadas a la inteligencia humana han generado
discusiones respecto de hasta qué punto se podría y debería otorgar
personería jurídica a robots basados en IA. Este artículo aborda el tema desde
el punto de vista legal y estudia las implicaciones que dicho otorgamiento
generaría.
Las nuevas tecnologías que han dado lugar a la llamada cuarta revolución
industrial está transformando la manera en que vivimos. Tecnologías como la
inteligencia artificial han hecho que volvamos a retomar la idea de un mundo en
el que los humanos conviven con robots, y digo retomar porque ya en los años
‘60, cineastas como Stanley Kubrick llevaron su público a viajes futuristas en
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películas como Una Odisea en el Espacio en donde tres astronautas se
embarcaban en un viaje guiado por una supercomputadora llamada HAL9000.
A esta producción le siguieron muchas otras como Short Circuit en 1986,
Inteligencia Artificial en 2001, Yo Robot en 2004 y la saga de Star Wars. La
idea de convivir con robots que tengan un nivel de inteligencia equiparable o
mayor a la inteligencia humana siempre ha hecho parte de nuestro imaginario
futurista, sin embargo, el desarrollo y mejoramiento de las técnicas de IA están
cerrando poco a poco esa brecha entre ficción y realidad.
Uno de los aspectos más discutidos en los últimos años, desde el punto de
vista legal, ha sido la creación de la IA autónoma. Aunque aún no existe un
nivel de IA que iguale las capacidades humanas (IA General), el nivel de
inteligencia existente (IA Limitada) ya ha alcanzado logros sorprendentes en
todas las áreas de la tecnología. La IA Limitada se está usando como
herramienta en toma de decisiones corporativas y judiciales, ha mejorado
considerablemente los procesos de innovación y ha generado obras e inventos
de manera autónoma que, de haber sido creados por humanos, serían
protegibles a través de la propiedad intelectual.
Lo anterior ha suscitado todo tipo de discusiones, y una de ellas ha sido hasta
qué punto se podría y debería otorgar personalidad legal a los robots
inteligentes. Algunos países han sido pioneros en conceder ciertos atributos a
humanoides, como son los casos de Vital, un robot basado en IA que hace
parte de la junta directiva de la empresa japonesa Deep Knowledge, Shibuya
Mirai, un robot con la apariencia física de un niño de 7 años, quien fue
reconocido por el estado japonés como un residente especial, y Sophia,
declarada por Arabia Saudita como la primera ciudadana robot. Estonia, por su
parte, lanzó una iniciativa legal para otorgar personalidad jurídica a la IA, y
Malta se encuentra en la redacción de una ley que otorga personería jurídica a
DAO, una organización autónoma descentralizada, lo cual crearía un
precedente que serviría para otorgar personería jurídica a entidades no-
humanas basadas en IA.
El Parlamento Europeo, de igual manera, consideró la posibilidad de otorgar
personalidad jurídica a la IA al recomendar a la Comisión la creación de un
estatus específico para robots, de manera que pudieran ser personas
electrónicas responsables por los daños que puedan causar. Estas
recomendaciones provocaron una ola de críticas, como lo demuestra la carta
abierta a la Comisión Europea preparada por más de 150 firmantes, desde
profesores de prestigiosas universidades, directores de organizaciones de
investigación hasta expertos en ética, afirmando que la creación de una
personalidad jurídica para robots es inapropiada desde el punto de vista legal y
ético y que se fundamentó en una comprensión superficial de la tecnología
desde un punto de vista técnico.
Ahora bien, para saber qué tan lejos estamos de otorgar personalidad legal a la
IA y las implicaciones que esto conllevaría, es necesario empezar por definir
algunos conceptos.
El primero de ellos es el sujeto de derechos. El sujeto de derechos se define
como el centro de imputación de derechos y de deberes. Aunque en un
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principio solo las personas físicas se consideraban sujetos de derecho en su
individualidad, con el tiempo se creó una ficción legal para que, mediante un
acto constitutivo establecido en la ley, se le dé tratamiento de sujetos de
derecho a sujetos creados artificialmente. De esta manera, la ley otorga
personalidad jurídica a sujetos que, en principio, al no ser personas físicas, no
podrían haber adquirido dicha atribución.
Al adquirir personalidad jurídica, el sujeto adquiere capacidad jurídica y
capacidad de obrar, siendo la primera la capacidad de ser titular de derechos y
de deberes y, la segunda, la idoneidad de un sujeto para la adquisición o
ejercicios de sus derechos por medio de la manifestación consciente de su
propia voluntad. De acuerdo con la teoría de Savigny, acogida por la mayoría
de las legislaciones de tradición civil, las personas jurídicas son incapaces de
obrar por lo que es necesario que sean representadas en la misma forma que
un incapaz, y es por esto que se requiere que al menos un humano en sus
plenas capacidades sea el representante legal de la persona ficticia.
De lo anterior se podría resaltar que el otorgamiento de la personería legal solo
depende de la voluntad del legislador, por lo que es fácticamente posible que
se otorgue dicha personería a robots basados en IA. Sin embargo, se debe
analizar cuáles serían las implicaciones legales resultantes del mencionado
otorgamiento. En el caso de Sophia, el gobierno le concedió estatus de
ciudadana, pero al parecer no pasó de ser un tema mediático en tanto nunca
se determinó cuál era el alcance de tal reconocimiento. Una cosa es conceder
a un robot el título en papel de ciudadano, residente e incluso autor o inventor,
y otra muy distinta es otorgar personería legal, ya que esta última tiene
implicaciones directas en temas de titularidad y responsabilidad.
Un robot es incapaz de dar su consentimiento, de ser parte en relaciones
contractuales y de ceder sus derechos, entre otros. De otra parte, existiría el
riesgo de que las personas usaran la figura de la personalidad jurídica en
cabeza de un robot para evadir su propia responsabilidad. Es por esto por lo
que comparto la opinión con aquellos doctrinantes que no encuentran el menor
beneficio práctico en otorgar personalidad jurídica a robots.
En materia de propiedad intelectual, el otorgamiento de personalidad jurídica a
robots basados en IA ha sido muy discutido en los últimos años, dado que, de
acuerdo con la legislación actual de la mayoría de las jurisdicciones, la
personalidad jurídica se requiere para ser autor, inventor y titular. La única
diferencia radica en que para ser autor o inventor se requiere de la personería
jurídica que ostentan los humanos, y para ser titular se permite tanto la
personería jurídica humana como la atribuida legalmente a una persona
artificial a través de un acto formal de constitución.
Por esta razón, aunque la IA tenga la capacidad de generar inventos sin que
medie intervención sustancial humana, al no tener personalidad jurídica, no
podría ser reconocida como autora, inventora ni titular de sus propias
creaciones.
Con respecto a los derechos de autor, el gobierno chino sentó un importante
precedente a nivel mundial al reconocer a un robot de IA llamado Dreamwriter
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de la compañía Tencent, como autora de una noticia publicada en un periódico,
argumentando que su obra cumple con el requisito de originalidad. El
pronunciamiento judicial es de crucial trascendencia, ya que reconoció como
autora a una entidad no-humana carente de personalidad jurídica.
En materia de patentes aún no existe un primer caso en que se reconozca a la
IA como inventora de su creación, pero nada obsta para que en un futuro no
muy lejano se permita tal designación. Sin embargo, dado que las figuras del
autor e inventor son el punto de partida para la determinación de la titularidad,
se requeriría del establecimiento de criterios legales independientes para
asignar los derechos de propiedad sobre las creaciones generadas por IA a
personas físicas o legales diferentes de la IA. Dicho de otro modo, dado que
expertos en todo el mundo han reconocido que el otorgamiento de personería
jurídica a robots sería sumamente problemático, es posible que los legisladores
modifiquen las leyes para permitir el reconocimiento de la IA como autora o
inventora sin que se le confiera personalidad jurídica.
Sin embargo, todo sigue estando en arenas de discusión por lo que, hasta no
tener criterios claramente establecidos por los reguladores en cada jurisdicción,
este tema seguirá dando de qué hablar. Esperemos que como sociedad
estemos preparados para dar adecuadas y oportunas respuestas legales a la
IA que cada día cuenta con mayores niveles de inteligencia y autonomía
(Portilla, 2020, https://bit.ly/3dpJbrQ).
Por el momento no estamos en condiciones para otorgarles personalidad jurídica a
esos entes, pero, ¿qué entes cuentan con personalidad jurídica en nuestro
ordenamiento jurídico argentino? ¿Qué entendemos por personas jurídicas? Las
respuestas las tendremos en el Código Civil y Comercial de la Nación1 (CCyCN).
Respecto de la persona humana el CCyCN2 no nos brinda una definición, solo nos
indica cuándo comienza su existencia, pero en el caso de las personas jurídicas el Art.
1413 las define y brinda un concepto.
Analicemos juntos el Art. 141 del CCyCN4 que define a las personas jurídicas de la
siguiente manera: “Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el
ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer
obligaciones para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación”5.
Por ende, se parte de la noción de “ente” para diferenciarlo de los sujetos de derechos
humanos. La personalidad jurídica de una persona jurídica depende del ordenamiento
jurídico y, además, que debe ser creada a los fines de cumplir con un objeto
determinado.
Así, puede conceptualizarse a la persona jurídica como categoría normativa
conformada por una colectividad de individuos o un conjunto de intereses humanos
considerados intelectivamente como un solo ser con individualidad, o como un centro
de imputación con capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, y
determinar las consecuencias de las diversas concepciones en el ámbito jurídico
(Tagle, 2002).
Según Buteler Cáceres (2000), las personas de existencia ideal son abstracciones que
se originan en la realidad social y representan la posibilidad de los hombres de unir
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sus esfuerzos en pos de un fin común; por ello, estos entes se encuentran provistos de
personalidad jurídica y están dotados de capacidad para adquirir derechos y contraer
obligaciones.
De este modo, se comprende que la persona jurídica es una creación del pensamiento
jurídico, con base en la realidad, es decir, una abstracción, una ficción de la ley que se
hace porque en la realidad sucede, es decir, los seres humanos tienden a agruparse
para lograr fines comunes.
Importancia actual
La realidad social muestra que el hombre no se relaciona con sus semejantes solo en
forma individual, sino que forma parte de agrupaciones concretas de todo tipo,
aunando esfuerzos para obtener finalidades compartidas, cuyas actividades benefician
no solo a los partícipes del grupo, sino también a la sociedad en general. Así, estas
agrupaciones o instituciones en las que se administra un patrimonio en beneficio de
terceros han ido adquiriendo, con el devenir del tiempo, una complejidad tal que ha
determinado la necesidad de unificar ese complejo de relaciones jurídicas, admitiendo
el hecho social subyacente de que la entidad se ha independizado de los integrantes
del grupo para lograr el objetivo o finalidad común a la que esas personas individuales
han servido. Por otro lado, ciertos emprendimientos no podrían concretarse si no se
reconociera la existencia del grupo como sujeto de relaciones jurídicas, con
independencia de los miembros que lo componen.
De este modo, la personalidad jurídica es, entonces, el presupuesto de actuación de
los grupos humanos dentro de la sociedad. Su reconocimiento se presenta como una
exigencia ineludible para posibilitar el pleno desarrollo de los individuos que integran
una comunidad jurídicamente organizada (Tagle, 2002).
Retomando lo analizado en el artículo citado previamente sobre la posibilidad de
otorgarles categoría de personas jurídicas o personas electrónicas a la IA en el futuro,
queda claro que el ordenamiento jurídico será quien debe otorgarle esa personalidad.
Las personas jurídicas tienen persona jurídica que deviene de la ley misma.
Como bien sabemos, los robots no son personas porque no tienen la dignidad humana
ni la capacidad de obrar jurídicamente, aunque a través del entrenamiento pueden ser
cada vez más autónomos, así, hasta el momento no se les ha dotado de personalidad
jurídica para ser personas jurídicas.
Naturaleza jurídica
Ahora bien, ¿cuál es la naturaleza jurídica de las personas jurídicas? Existieron tres
grandes posturas a lo largo de la historia que trataron de descifrar la naturaleza
jurídica de estos entes de existencia ideal. Al respecto de las teorías hay distintas
maneras de agruparlas.
Buteler Cáceres (2000), las clasifica o agrupa de la siguiente manera:
1. La teoría de la ficción: elaborada por Savigny, parte de la proposición de que el
derecho subjetivo es un poder que se sustenta en la voluntad moral, por lo
tanto, la única persona que lo puede detentar es la real, la persona física. Pero
la realidad demuestra la necesidad de los hombres de actuar conjuntamente y
administrar bienes durante esa actuación, por lo tanto, solo pueden lograrlo a
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través de la creación de un ente artificial, producto de la ficción, al que
denomina “sujeto del derecho de bienes”. Sin embargo, este sujeto no tiene
voluntad propia, por eso actúan por él las personas físicas que lo representan.
2. Las teorías negatorias de la personalidad jurídica: estas teorías parten de la
base de que estos sujetos que se unen para lograr sus objetivos no logran
crear un sujeto distinto, por lo tanto, ese sujeto no existe. La base para lograr la
protección de la ley es solo que estos grupos persiguen fines de acuerdo con la
solidaridad social. Entre estas teorías se encuentran las de los patrimonios de
afectación y la de la propiedad colectiva.
3. Las teorías realistas: estas reconocen que el sujeto creado por sus miembros
conforma un ente diferente. Estas teorías, a su vez, presentan diferentes
posturas:
● Las que se fundan en la voluntad: sostienen que la persona jurídica es un
verdadero ente semejante al organismo de las personas físicas, se basa en
una fantasía que asimila biológicamente y orgánicamente a las personas
físicas y jurídicas. Este grupo a su vez tienen un subgrupo:
▪ La teoría del órgano: este es un concepto que se toma en la
actualidad y reemplaza el concepto de la representación de la
persona jurídica por el del órgano de voluntad de la misma.
● Las que se basan en los intereses: sostienen que las personas jurídicas
poseen un interés distinto al de los miembros que las componen, entonces,
este ente representa la configuración jurídico legal de ese interés.
● La teoría de la institución: de Hauriou, quien sostiene que la persona jurídica
es una institución, idea de obra o de empresa que se realiza y dura
jurídicamente en un medio social; para la realización de esta idea, se organiza
un poder que le procura los órganos necesarios. Por otra parte, entre los
miembros del grupo social interesado en la realización de la idea, se producen
manifestaciones de comunión dirigidas por órganos de poder y reglamentadas
por procedimientos. El elemento más importante de toda institución corporativa
es la idea de la obra a realizar. Todo cuerpo constituido lo es por la realización
de una obra o de una empresa. La idea de la empresa es el objeto de la
empresa, porque la empresa tiene por objeto realizar la idea. El segundo
elemento de toda institución corporativa es un poder de gobierno organizado
para la realización de la idea de la empresa, y que está a su servicio. El tercer
elemento de la institución corporativa, para Hauriou, es la “manifestación de
comunión” de los miembros del cuerpo y también de los órganos de gobierno,
tanto en la idea de la obra a realizar como en los medios a emplear
Criterio actual
El enfoque actual del tema es diferente. Por un lado, se ha generalizado la idea
del carácter eminentemente técnico del concepto de persona jurídica. Ferrara
sostiene que es vana la tentativa de querer buscar detrás de la persona jurídica
un cierto ente u organismo volitivo, social o psicológico; la personalidad es solo
la “vestimenta jurídica” con la cual grupos humanos o establecimientos se
presentan en la vida del derecho. Como dice Messineo, la persona jurídica
constituye una realidad “en y para el mundo jurídico”.
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Ahora bien, este último criterio es acertado desde un ángulo normativo, pero
sin olvidar que derecho reconoce aptitud y personalidad a los grupos que real y
efectivamente actúan en la sociedad. Por ello, también se sostiene que la
persona jurídica surge de una interacción de tres elementos: conductas
humanas, valores y normas jurídicas. En otros términos, no es posible
prescindir de los seres humanos que la constituyen, que celebran actos
jurídicos y que se benefician de sus resultados. Tampoco de los valores, que
son propios de los fines perseguidos (Fernández Sessarego) (Rivera y Crovi,
2016, pp. 451-452).
Comienzo de la existencia
¿Cuál es el momento que marca el comienzo de existencia de la persona jurídica?
¿Será también un hecho, como la concepción que abordamos en el caso de la
persona humana?
La simple voluntad de los particulares no es suficiente para crear una persona
jurídica; los actos constitutivos de estas ‒cualquiera fuera su naturaleza‒
requieren además la existencia de una disposición de Derecho objetivo que
atribuya a lo actuado la virtualidad suficiente para darle el carácter de persona
jurídica (Rivera y Crovi, 2016, p. 454).
Los procedimientos de constitución son el “elemento formal” de las personas jurídicas.
El CCyCN6 ha adoptado, como pauta general, el sistema de libre constitución, el Art.
1427 establece que “la existencia de la persona jurídica privada comienza desde su
constitución”8. Las personas jurídicas no necesitan autorización legal para funcionar,
excepto disposición legal en contrario. “En los casos en que se requiere autorización
estatal, no pueden funcionar antes de obtenerla”9.
Entonces, por regla, a estos entes se les reconoce el principio de libre constitución, ya
que nacen con el acto constitutivo que les da origen, sin ningún otro requisito, con la
excepción de que la ley disponga que para constituirla se requiera algo adicional. Por
ello, si expresamente se requiere la autorización estatal, por ejemplo, la personalidad
del ente quedará condicionada a ese acto administrativo.
La regla general, de acuerdo con el Art. 142 del CCyCN10, es que la existencia de la
persona jurídica privada comienza siempre desde su constitución, siendo la
autorización legal para funcionar la excepción a dicha regla.
De este modo, para que se reconozca la existencia del ente ideal, es necesario que el
contrato constitutivo se inscriba en el Registro de Personas Jurídicas; a partir de allí,
los actos realizados se tendrán como realizados por la sociedad.
El Art. 169 del CCyCN11 dispone que el acto constitutivo de la asociación civil debe ser
otorgado por instrumento público e inscripto en el registro correspondiente una vez
otorgada la autorización estatal para funcionar. Hasta la inscripción, se aplican las
normas de la simple asociación.
Por su parte, el Art. 18712 del mismo cuerpo legal establece que la simple asociación
se debe constituir por instrumento público o por instrumento privado, con firma
certificada por escribano público. Al nombre debe agregársele, antepuesto o
pospuesto, el aditamento “simple asociación” o “asociación simple”.
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Y el Art. 19513 estatuye que el acto constitutivo de la fundación debe ser suscripto por
el o los fundadores o apoderado con poder especial, si se lo hace por acto entre vivos,
o por el autorizado por el juez del sucesorio, si es por disposición de última voluntad.
El instrumento debe ser presentado ante la autoridad de contralor para su aprobación.
En consecuencia, frente a los diferentes tipos de personas jurídicas privadas que
contempla el código, la forma de constitución de dichas personas dependerá, en cada
caso, del tipo de que se trate.
Retomando el caso planteado al inicio, te propongo que leas una noticia relativa la
Fundación Sadosky que, en tiempos de la pandemia Covid-19, nos brinda un
panorama sobre el uso de las tecnologías, atento al lanzamiento no oficial de
diferentes aplicaciones y plataformas basadas en IA en relación con la pandemia del
Coronavirus. Por ejemplo, aplicaciones para celular que predicen el riesgo de un
individuo a contagiarse con solo compartir la geolocalización, algoritmos que prometen
diagnosticar coronavirus a partir de imágenes de tomografías o rayos x entre otras. Si
bien estas herramientas parecieran ser prometedoras, deben usarse con cautela. Por
ende, la fundación es citada para participar en el lanzamiento de una aplicación
denominada Cuidar.
La Fundación Sadosky destaca la participación público-privada en el
desarrollo de la aplicación Cuidar
En estos momentos en que el aislamiento parece ser la estrategia más
extendida en el mundo para hacerle frente a la pandemia (con las
particularidades de cada caso), diversos países han avanzado con propuestas
que incorporan la tecnología como herramienta para ayudar a mejorar la
respuesta del sistema de salud e ir generando las condiciones para suavizar
las restricciones de circulación cuando esto es posible.
En algunos se ha recurrido a propuestas muy invasivas de la privacidad, como
en el caso de países cuya legislación autoriza el seguimiento individual o el
cruce de bases de datos estatales, privadas y sistemas de reconocimiento
facial para detectar contactos cercanos de posibles infectados. Otros países
han invertido grandes esfuerzos en montar sistemas de rastreo de contacto de
uso voluntario para luego descubrir que aportaron menos valor del esperado.
Para evaluar qué alternativas tecnológicas podrían resultar más apropiadas
para la Argentina, la Secretaría de Innovación Pública, dependiente de la
Jefatura de Gabinete de Ministros, convocó a la Fundación Sadosky para
articular la colaboración público-privada en pos de la salud de la población. Se
conformó así un equipo de trabajo en el que participaron la Cámara de la
Industria Argentina del Software (CESSI), como así también investigadores del
CONICET del Área Informática, quienes donaron su trabajo para desarrollar la
aplicación Cuidar. Las empresas nucleadas en la CESSI se encargaron del
desarrollo mientras que los actores del sector científico colaboraron en el
análisis de la bibliografía especializada y de las alternativas utilizadas en otros
lugares del mundo, asesorando a los tomadores de decisiones y participando
en la definición de requerimientos en los puntos clave.
La aplicación Cuidar, de uso voluntario, combina tres funcionalidades claves:
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-Por un lado, mediante un sencillo autodiagnóstico permite descartar síntomas
que pueden confundirse con los de Coronavirus, pero no se corresponden de
acuerdo con la información científica actual. Esta funcionalidad rápidamente
brinda alivio a la ciudadanía y descongestiona las líneas de emergencia y las
guardias de hospitales.
-Por el otro, cuando mediante el autodiagnóstico no se puede descartar una
sospecha de infección, la aplicación deriva el caso al Centro Operativo de
Emergencia Provincial de la jurisdicción donde se encuentra el o la usuaria de
la aplicación para expeditar la atención ciudadana, evitándole tener que llamar
a líneas potencialmente congestionadas. Solamente en ese caso la aplicación
recurre a la geolocalización del celular, o utiliza la dirección declarada cuando
se instala la aplicación, si el usuario optó por no conceder ese permiso. Es
decir, funciona perfectamente sin recurrir a ninguna geolocalización.
-A su vez, la aplicación incorpora el Certificado Único Habilitante para la
Circulación, de manera tal que no es necesario portarlo en papel. Para poder
exhibir este certificado la aplicación solicita que nos realicemos un
autodiagnóstico cada 48 hs, y permite usarlo mientras el autodiagnóstico no
nos derive al sistema de salud.
Además, la aplicación pone a disposición de las autoridades de la salud de
cada provincia información estadística anonimizada, lo que democratiza las
herramientas con las que cuentan las jurisdicciones de menor tecnologización
para dar respuestas sanitarias a su población.
Con casi dos millones de usuarios en la actualidad, Cuidar se ha convertido en
una iniciativa que es pionera en varios sentidos:
-Muestra la potencialidad del Estado como demandante de soluciones que
resultan en una articulación entre el sector científico y la industria nacional.
-Es respetuosa de los derechos individuales: a diferencia de otras propuestas
tecnológicas mucho más invasivas, Cuidar recoge una cantidad mínima de
información, solo cuando lo necesita, y sus Términos y Condiciones son
explícitos sobre la información recolectada, el período de guarda, sus usos y su
opcionalidad.
-Cumple un rol activo en descongestionar el sistema de salud y permite brindar
una rápida respuesta a quienes sí necesitan asistencia.
Actualmente, la Secretaría de Innovación Pública junto con el equipo de
asesores continúa trabajando en el desarrollo de nuevas prestaciones de la
aplicación que den respuesta a las necesidades del país en este contexto. En
este sentido, la iniciativa también se destaca por su evolución incremental,
incorporando sugerencias de usuarios, ONG y público en general. Un ejemplo
de esto es la decisión de publicar el código fuente en futuras ediciones
(Fundación Sadosky, 2020, https://bit.ly/2CnJo1Z).
En el artículo anterior, podemos ver los alcances de la intervención del Estado para la
conformación de una persona jurídica, por ejemplo, una fundación. De hecho, a esta
fundación la convoca la misma Secretaría de Innovación Pública, dependiente de la
Jefatura de Gabinete de ministros, para articular la colaboración público-privada en
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pos de la salud de la población en tiempos de pandemia por el Covid-19. Cabe
recordar que estas personas jurídicas (las fundaciones) son personas jurídicas que
requieren, además, de la decisión de los integrantes a conformarla, necesitan de un
acto administrativo de autorización para que pueda crearse, como desarrollaremos
más adelante.
Repasemos algunos conceptos:
● Comienzo de existencia de las personas jurídicas: El Art. 142 del
CCyCN14 establece: “La existencia de la persona jurídica privada comienza
desde su constitución. No necesita autorización legal para funcionar, excepto
disposición legal en contrario. En los casos en que se requiere autorización
estatal, la persona jurídica no puede funcionar antes de obtenerla”15.
● Personalidad jurídica: La persona jurídica tiene una personalidad distinta de la de
sus miembros, por ende, existen dos patrimonios que responden, cada uno,
por sus propias deudas.
Ahora te invitamos a leer la siguiente ponencia, realizada en el marco de las XXVI
Jornadas Nacionales de Derecho Civil, donde se resaltan los temas aprendidos hasta
el momento respecto de las personas jurídicas. En esta ponencia los autores realizan
un repaso sobre el régimen jurídico de las personas jurídicas, destacando su
concepto, su forma de constitución, las diversas teorías relativas a su personalidad,
con constitución y su régimen actual.
Ponencia XXVI Jornadas Nacionales de Derecho Civil.pdf
Concepción de la personalidad de las personas jurídicas
Tal como hemos señalado, cuando hablamos de persona jurídica hacemos referencia
a un ente ideal distinto de los socios que lo componen. Este ente cuenta con
capacidad jurídica plena para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación y,
por ende, puede adquirir compromisos propios frente a los terceros y constituye un
centro de imputación distinto del patrimonio de los socios.
El principio de la personalidad diferenciada está consagrado explícitamente en el Art.
143 del CCyCN16, que establece que “la persona jurídica tiene una personalidad
jurídica distinta de la de sus miembros”17 y ellos “no responden por las obligaciones
contraídas por la persona jurídica”18, salvo en los casos previstos en la ley.
Así, se consagra el principio de separación de patrimonios entre la persona jurídica y
sus miembros, que es uno de los ejes rectores de la personalidad de las personas
jurídicas. Este principio opera en relación con los bienes de titularidad de la persona
jurídica que, por ende, no pertenecen a ninguno ni a todos sus miembros, y en relación
con las obligaciones, ya que ninguno de sus miembros, ni el conjunto de ellos, es
responsable por estas.
Dicho principio solo se puede dejar de lado ante circunstancias excepcionales
previstas en el CCyCN19 o en otras leyes especiales o generales, como la Ley 19550
de Sociedades20 o la Ley 24522 de Concursos y Quiebras21 (Rivera y Medina, 2014).
Inoponibilidad de la personalidad jurídica
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Cuando el accionar de la persona jurídica esté destinado a la consecución de fines
ajenos a la persona jurídica o constituya un recurso para violar la ley, el orden público
y la buena fe, o para frustrar derechos de cualquier persona procede la inoponibilidad
de la persona jurídica, es decir que, en tales casos, la actuación del ente se imputará
directamente a los socios, asociados, miembros, controlantes directos e indirectos que
la hicieron posible, quienes responderán solidaria e ilimitadamente por los perjuicios
causados (Art. 144 del CCyCN22).
Es decir que la inoponibilidad de la personalidad jurídica opera en un doble sentido: a)
la imputación diferenciada, esto es, atribuye la actuación al miembro del ente en su
propia persona; b) la limitación de la responsabilidad, debiendo responder el miembro
ilimitada y solidariamente por los daños causados.
Respecto al tema, la doctrina que predomina es la Teoría del Órgano, que cuestiona o
plantea la naturaleza de la administración societaria. Originariamente, la
administración se basaba en la Teoría del Mandato, que consideraba que el
administrador de la sociedad se vinculaba con esta a través del contrato de mandato.
Posteriormente, y superada esta teoría, aparece la Teoría del Órgano, entendiendo a
la persona jurídica como un sujeto de derecho independiente y distinto de los socios.
Para profundizar este tema, te invitamos a leer el siguiente artículo. El nuevo
CCyCN23 ha incorporado a la parte general de la persona jurídica la figura de la
desestimación de la personalidad que fuera reglada en la Ley de Sociedades
Comerciales mediante la incorporación, por Ley 22903, del Art. 5424, y que fuera
motivo de numerosos abordajes doctrinarios y jurisprudenciales. Los autores de este
artículo realizan un análisis profundo del instituto, resaltando sus caracteres y causales
de inoponibilidad.
La inoponibilidad de la persona jurídica a la luz del artículo 144 del Código Civil y
Comercial de la Nación.pdf
Clasificación
¿Qué tienen en común el Estado nacional, la Iglesia Católica, la fundación, el
consorcio de propietarios del Edificio Palermo III y el club de fútbol Boca Juniors?
Todos son personas jurídicas, pero algunas son públicas y otras privadas.
Si retomamos el caso de la fundación Sadosky, relativo a la aplicación de IA,
podremos analizar si esa fundación se trata de una persona pública o privada. Para
ello debemos distinguir qué personas jurídicas son públicas y cuáles, privadas.
Las personas públicas están enumeradas en el Art. 14625 y las privadas en el Art.
14826.
El CCyC abandona la denominación de personas de “carácter” público y de
“carácter” privado que contenía el código anterior, para directamente clasificar
a las personas jurídicas en públicas y privadas.
Si bien es cierto que resulta ajeno al Derecho Civil la regulación de los entes
públicos, sin lugar a dudas el Estado nacional, los Estados provinciales, la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los gobiernos municipales, intervienen en
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relaciones jurídicas del Derecho Privado y, por consiguiente, el Código debe al
menos enunciarlos como posibles sujetos de estas relaciones (Rivera y Crovi,
2016, pp. 460-461).
La distinción de las personas jurídicas en públicas y privadas tiene gran interés
práctico. Lloveras de Resk (1995) entiende que son personas jurídicas públicas
aquellas titulares de poderes o prerrogativas públicas.
Las personas jurídicas públicas son reguladas por las normas del derecho público que
las crean. Su reconocimiento, el comienzo de su existencia y su finalización, su
capacidad, su funcionamiento y su organización se rigen por las leyes respectivas.
Mientras que son personas jurídicas privadas las que no los poseen, lo cual determina
que las personas públicas sean reguladas principalmente por el derecho público, y que
las personas jurídicas privadas lo sean por el derecho privado respectivo, sobre todo
en orden a su creación, organización y funcionamiento (Lloveras de Resk, 1995). Esta
afirmación no importa desconocer que las personas jurídicas públicas pueden
desarrollar parte de su actividad en el ámbito del derecho privado, y las personas
jurídicas privadas pueden hacerlo en el campo del derecho público, con lo cual cada
una de estas personas se regirá por la rama del derecho que corresponda a esa
actividad.
Repasemos juntos esta clasificación:
Personas jurídicas públicas: Las personas jurídicas públicas están enumeradas en el Art.
146 del CCyCN y son:
a. el Estado nacional, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los
municipios, las entidades autárquicas y las demás organizaciones constituidas
en la república a las que el ordenamiento jurídico atribuya ese carácter;
b. los estados extranjeros…
c. la iglesia católica. 27
Personas jurídicas privadas: Las personas jurídicas privadas están enumeradas en el Art.
148 del CCyCN y son:
a) las sociedades; b) las asociaciones civiles; c) las simples asociaciones; d) las
fundaciones; e) las iglesias…, comunidades o entidades religiosas [no católicas]; f) las
mutuales; g) las cooperativas; h) el consorcio de propiedad horizontal; i) toda aquella
otra contemplada en disposiciones del Código u otras leyes, y cuyo carácter de tal se
establece o resulta de su finalidad y normas de funcionamiento.28
A continuación, te presentamos un gráfico en el que se puede diferenciar la
clasificación planteada previamente respecto de las personas jurídicas públicas y
privadas.
Figura 1: Personas jurídicas
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El principio de personalidad diferenciada de las personas jurídicas establece que
los miembros de la persona jurídica responden con los bienes registrables de su
patrimonio antes obligaciones contraídas por el ente.
● Verdadero, ya que este principio consagra la separación entre bienes
registrables y no registrables para responder ante obligaciones contraídas
por la persona jurídica.
● Falso, ya que este principio consagra la separación de patrimonios entre la
persona jurídica y los miembros que la conforman.
Personas jurídicas públicas y privadas
El Código Civil y Comercial de la Nación (CCyCN)1 establece el concepto de persona
jurídica en el Art. 1412: “Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el
ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer
obligaciones para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación”3. Esta
definición permite distinguirla de la persona humana. Las personas jurídicas, a su vez,
pueden ser públicas o privadas.
A continuación, te invitamos a repasar las principales características y el régimen
jurídico de cada una de ellas
Personas jurídicas públicas
Definición. Caracteres
La persona jurídica pública es aquella cuya existencia y funcionamiento dependen del
derecho público, aunque parte de su actividad esté regulada por el derecho privado.
Así, para determinar el carácter público de un ente es necesario:
1. la obligación de la persona jurídica hacia el Estado de cumplir sus fines
propios;
2. el control estatal de la gestión de la entidad; y
3. el ejercicio de potestades de imperio.
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La inclusión de las personas jurídicas públicas en el CCyCN4 se hace con un fin
meramente descriptivo, ya que la personalidad de estas entidades resulta de las
respectivas disposiciones de derecho público.
Clases: A continuación, te invitamos a leer un resumen (Sumario) de un fallo.
Ratas y ratones: Responsabilidad del Estado por el fallecimiento de un
gendarme contagiado por hantavirus
Partes: Lara Margarita Sandra y otros c/Estado Nacional Ministerio de
Seguridad Gendarmería Nacional s/daños y perjuicios
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal
Sala/Juzgado: III
Fecha: 19-jul-2019
Cita: MJ-JU-M-120387-AR | MJJ120387 | MJJ120387…
Sumario:
1.- Corresponde que el Estado nacional otorgue una indemnización a favor de
la esposa e hijos del gendarme fallecido mientras prestaba servicios, ya que,
en primer lugar, el sometimiento voluntario a las normas que gobiernan la
institución no constituye óbice para que el agente sea resarcido por los daños
que sufra durante el desempeño del servicio, con apoyo en las disposiciones
del derecho común, y, en último lugar, no es posible equiparar el contagio de
una enfermedad ‒hantavirus‒ a una acción bélica, que sí excluiría la
responsabilidad (Microjuris, 2019, https://bit.ly/315DGwd)
Puedes ver el fallo completo haciendo clic aquí.
Como se puede apreciar en este caso, el Estado nacional, como persona jurídica de
carácter público, se hace responsable e indemniza a la esposa e hijos del gendarme
por la pérdida sufrida, es decir, responde como ente diferenciado del conjunto de
personas que lo conforman.
Ahora bien, ¿qué otras personas jurídicas existen, de carácter público, además del
Estado nacional? Para responder a este interrogante, analicemos lo que indica el art.
146 del CCyCN5 que dispone:
Son personas jurídicas públicas:
a. el Estado nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, los municipios, las entidades autárquicas y las demás
organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento
jurídico atribuya ese carácter;
b. los Estados extranjeros, las organizaciones a las que el derecho
internacional público reconoce la personalidad jurídica y toda otra
persona jurídica constituida en el extranjero cuyo carácter público
resulte de su derecho aplicable;
c. la Iglesia Católica.6
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Cuando el artículo, en el inciso "a)", se refiere a "las demás organizaciones
constituidas en la República a las que el ordenamiento jurídico atribuye ese carácter"7,
debe entenderse que abarca los entes públicos no estatales: sindicatos, obras sociales
sindicatos, empresas del Estado, partidos políticos, entre otras entidades.
Las entidades autárquicas son organismos del Estado que tienen funciones
administrativas públicas específicas, con un patrimonio propio y atribuciones
correspondientes, por ejemplo: el Banco Central, el Banco de la Nación, la UBA.
En el inciso “b)”, se clasifican los estados extranjeros, las organizaciones que tengan
su personería jurídica reconocida por el derecho internacional público y “toda otra
persona jurídica constituida en el extranjero cuyo carácter público resulte de su
derecho aplicable”8. La alusión a los estados extranjeros debe entenderse
comprensiva de los estados provinciales y municipales, organizaciones
internacionales, supranacionales o regionales, como la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), la Organización de los Estados Unidos (OEA), la Cruz Roja
Internacional y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Finalmente, en el inciso "c"9, se coloca a la Iglesia Católica, debiendo entenderse que
se trata de la religión Católica Apostólica Romana, cuya persona está expresamente
reconocida en la Constitución Nacional10.
Por último, es dable aclarar que esta enumeración no es taxativa.
Ley aplicable
Las personas jurídicas públicas nacen en virtud de una norma jurídica, constitucional o
legal, que las crea. Las personas jurídicas públicas afectadas al Estado nacional, la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las provincias y los municipios que tienen su
origen en la Constitución Nacional11. De tal modo, todas las cuestiones relacionadas
con su reconocimiento, nacimiento, capacidad, organización y existencia se deben
regir por la norma de origen, y por aquellas que la complementen o se dicten por
delegación.
Como consecuencia del distinto régimen jurídico a que se hallan sometidas, las
personas jurídicas públicas se encuentran sujetas, en principio, a las leyes de derecho
público, las que establecen a su favor prerrogativas o potestades de carácter público,
sujetándolas a normas de procedimiento y proceso especial y estableciendo una
fiscalización estatal directa o indirecta sobre la actividad del ente.
En pocas palabras, las personas jurídicas públicas se rigen por "las leyes y
ordenamientos de su constitución"12.
Retomando el caso del gendarme fallecido, en el cual la esposa y los hijos recibieron
una indemnización por parte del Estado nacional, es importante destacar que el
Estado responde como ente diferenciado. Esto es así porque la persona jurídica tiene
una personalidad distinta de la de sus miembros. Los miembros no responden por las
obligaciones de la persona jurídica, excepto en los supuestos que la ley lo disponga.
Personas jurídicas privadas
Noción. Caracteres
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Ya hemos mencionado a las personas jurídicas públicas. Por ende, ahora debemos
diferenciarlas de las privadas. ¿Cuáles son y bajo qué normas se rigen?
Las personas jurídicas privadas son aquellas que tienen reglamentadas su existencia y
sus actividades por el derecho privado, aunque dependan de una autorización especial
para funcionar. Por consiguiente, dentro de las personas jurídicas privadas tendremos
aquellas que requieren autorización para funcionar, como es el caso de las
asociaciones civiles o las fundaciones; y las que no, como las sociedades comerciales
y el consorcio de propietarios, entre otras.
Enunciación
En esta oportunidad, te invitamos a leer el resumen (sumario) de un fallo.
El consorcio debe responder: Una persona sufrió daños cuando cayó por
las escaleras, que carecían da pasamanos y cuyos escalones carecían de
antideslizantes
Partes: Espinosa Nancy Carolina c/Cons. de Prop. Rivadavia 2667 y otro s/
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil
Sala/Juzgado: C
Fecha: 21-oct-2019
Cita: MJ-JU-M-122145-AR | MJJ122145 | MJJ122145
El consorcio de propietarios es responsable ante el daño sufrido por una
persona que cayó por unas escaleras que carecían de pasamanos y cuyos
escalones lisos no tenían colocado un antideslizante…
Sumario:
1. Es procedente confirmar la sentencia que admitió la demanda
resarcitoria iniciada contra un consorcio de propietarios, por quien sufrió
lesiones en oportunidad que se encontraba descendiendo entre el
primer piso y la planta baja del edificio por la escalera común y cayó
rodando, pues resulta insoslayable concluir en que la escalera
presentaba deficiencias de entidad suficiente para provocar un siniestro
como el referido, conclusión a la que se arriba, incluso, pese a no
haberse producido prueba concluyente en torno al funcionamiento del
sistema de iluminación, al estar acreditada la carencia de un
pasamanos y la falta de colocación de un material antideslizante en los
escalones lisos.
2. Para que rija el Art. 1113 del CCyCN13, no basta con que haya
intervenido una cosa en la causación del daño, sino que este debe
haber sido causado por ella y que no haya sido un mero instrumento
que responda exactamente a la voluntad del agente.
3. El carácter inerte de la cosa no impide la aplicación del Art. 1113 del
CCyCN14, ya que no es una condición del hecho de las cosas su
movimiento.
4. El Art. 1113 del CCyCN15 no hace diferencia alguna entre las cosas
inertes y aquellas que no lo son, por ello la viabilidad de la acción no
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depende de esta distinción, sino del análisis en el caso concreto del
carácter riesgoso de la cosa, sea esta inerte o móvil, y lo trascendente
desde este punto de vista es evaluar la participación de la cosa inerte o
no en el suceso y la relación causal entre esta y el daño, teniendo en
cuenta los posibles eximentes, atenuantes y las concausas.
5. Las sumas de dinero otorgadas en concepto de indemnización, con
excepción de las correspondientes a erogaciones aún no realizadas,
devengarán intereses desde la fecha del hecho y hasta el efectivo pago,
a la tasa activa, cartera general (préstamos) nominal anual vencida a
treinta días del Banco de la Nación Argentina.
6. Con excepción de las partidas correspondientes a erogaciones aún no
realizadas, a los rubros indemnizatorios corresponde aplicar una tasa
pura anual del 8% desde que se configuró cada perjuicio objeto de
reparación y hasta el momento de su cuantificación, y desde allí en
adelante la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual
vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina (voto en
disidencia parcial del Dr. Trípoli). (Microjuris, 2020,
https://bit.ly/2A0wGpe).
Puedes ver el fallo completo haciendo clic aquí.
Como se puede apreciar en este caso, quien responde por los daños ocasionados es
el consorcio de propietarios. Tal como en el caso del gendarme el Estado nacional es
quien responde ante el daño como persona jurídica pública, en este caso el consorcio
de propietarios como persona jurídica privada tiene el deber de responder por el daño
ocasionado. Así, el Art. 143 del CCyCN16 dispone:
La persona jurídica tiene una personalidad distinta de la de sus miembros.
Los miembros no responden por las obligaciones de la persona jurídica,
excepto en los supuestos que expresamente se prevén en este Título y lo que
disponga la ley especial.17
Es el consorcio como ente quien responde, y no los miembros del consorcio a título
personal. Ello es así por lo que aclaramos previamente respecto a la personalidad
diferenciada. Las personas jurídicas son entes compuestos por personas humanas,
que se congregan para obtener un determinado fin, pero se diferencian de las
personas que las componen, formando un ente diferente, con derechos y obligaciones
propias y con un fin determinado para la cual fue creado. Es por esto que, si hay algún
conflicto que requiera de intervención judicial, quien haya sufrido un daño deberá
demandar, como en este caso, al consorcio como persona jurídica, y no a los
miembros u organismos del consorcio. Esto tiene, además, su fundamento en que el
fin perseguido por quienes han creado ese ente, es decir, esa persona jurídica, lo han
realizado con el fin de crear un nuevo sujeto de derecho del cual derivan derechos,
obligaciones, tiene un patrimonio propio y tiene responsabilidad jurídica.
Analicemos un ejemplo ficcional de autoría propia:
Juan y Pedro constituyen una sociedad comercial denominada “El Trébol S.R.L.”. Una
vez que la sociedad haya obtenido reconocimiento y se haya constituido como
persona jurídica podrá, por ejemplo, comprar insumos, contratar personal, contraer
deudas con proveedores etcétera. Además, las deudas que contraiga como sociedad
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las contrae el ente, no las personas humanas que la componen. Este principio de
separación de patrimonios entre la persona jurídica y sus miembros constituye uno de
los pilares de la personalidad de los sujetos de derecho. Opera en relación con los
bienes de titularidad de la persona jurídica, que no pertenecen a ninguno ni a todos
sus miembros, como las deudas, ya que ninguno de los socios ni el conjunto de ellos
es responsable por estas en forma directa, salvo disposición en contrario.
Ahora bien, ¿qué otras personas jurídicas privadas existen, además del consorcio de
propietarios y las sociedades? El Art. 14818 enuncia a las personas jurídicas de
carácter privado.
Personas jurídicas privadas. Son personas jurídicas privadas:
a. las sociedades;
b. las asociaciones civiles;
c. las simples asociaciones;
d. las fundaciones;
e. las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas;
f. las mutuales;
g. las cooperativas;
h. el consorcio de propiedad horizontal;
i. toda otra contemplada en disposiciones de este Código o en otras
leyes, y cuyo carácter de tal establece o resulta de su finalidad y
normas de funcionamiento.19
Tal como hemos señalado en relación con las personas jurídicas públicas, la
enumeración que realiza el artículo recién mencionado es meramente enunciativa.
En relación con el inciso "a"20, cabe puntualizar el Anexo 2, punto 2.2 de la Ley
2699421 (ley que aprueba la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación)
sustituye el texto del Art. 1 de la Ley 19550 (Ley de Sociedades)22 por el siguiente:
Habrá sociedad si una o más personas en forma organizada conforme a uno de
los tipos previstos en esta ley, se obligan a realizar aportes para aplicarlos a la
producción o intercambio de bienes o servicios, participando de los beneficios y
soportando las pérdidas. La sociedad unipersonal sólo se podrá constituir como
sociedad anónima.
La sociedad unipersonal no puede constituirse por una sociedad unipersonal.23
Conforme con el concepto precedente, se admite la sociedad unipersonal, toda vez
que establece que ella existe cuando “una o más personas”24 comparecen a
constituirla, siempre que ello sea “conforme a uno de los tipos previstos en esta ley”25,
siempre que el tipo societario permita la constitución por una sola persona, lo que no
ocurrirá en la práctica respecto de las sociedades colectivas, por subsistir la
responsabilidad del socio único, y es imposible en las de capital e industria, en
comandita simple o por acciones, ya que, por su naturaleza, deben contar con dos o
más socios. En los hechos, la sociedad unipersonal solo se podrá constituir como
sociedad anónima y como sociedad de responsabilidad limitada.
Con respecto a las asociaciones civiles, las simples asociaciones y las fundaciones,
veremos más adelante cómo funcionan y sus principales características.
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En el inciso “h” se incluye como personas jurídicas privadas al “consorcio de propiedad
horizontal”26, y en las disposiciones del Título V del Libro Cuarto, denominado
“Propiedad Horizontal”27, refiere su naturaleza jurídica y regula su funcionamiento.
Dentro de ese Título, el Art. 2044 dispone que “el conjunto de los propietarios de las
unidades funcionales constituye la persona jurídica consorcio”28, es decir que este es
un sujeto de derecho distinto de los copropietarios de las diversas unidades
funcionales que lo componen. Como se cita en el fallo respecto del consorcio de
propietarios que debió responder ante una persona que sufrió daños cuando cayó por
las escaleras, que carecían da pasamanos y cuyos escalones carecían de
antideslizantes.
Por otro lado, el Artículo 149 del código único señala que “la participación del Estado
en personas jurídicas privadas no transforma la calidad de estas”29, la que sigue
siendo privada sin importar el grado de participación del Estado y sin perjuicio de que
se prevea un régimen especial en materia de derechos y obligaciones. Esta norma se
aplica no solo a las sociedades, sino a todo tipo de personas jurídicas de carácter
privado.
Ley aplicable
¿Cuál es la normativa aplicable para esta clase de personas jurídicas? El Art. 150 del
CCyCN30 dispone:
Leyes aplicables. Las personas jurídicas privadas que se constituyen en la
República, se rigen:
a. por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto, de este
Código;
b. por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y de los
reglamentos, prevaleciendo las primeras en caso de divergencia;
c. por las normas supletorias de leyes especiales, o en su defecto, por las de
este Título.
Las personas jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero se rigen por
lo dispuesto en la ley general de sociedades.31
El citado artículo establece, entonces, un orden jerárquico de aplicación de las
disposiciones establecidas para las personas jurídicas privadas, las cuales, en
principio, están sometidas a las normas imperativas que establecen las leyes
especiales.
En segundo lugar, de prelación y para el caso de existir una laguna de la ley, se
ubican las disposiciones del acto constitutivo y los reglamentos internos de la persona
jurídica, dando relevancia a la voluntad de las partes en el plano de aquellos derechos
y facultades de libre disponibilidad.
Finalmente, y para aquellas cuestiones no previstas en el estatuto ni el reglamento, se
aplican las restantes normas de las leyes especiales que regulan el funcionamiento del
ente y, en su defecto, las previstas en el CCyCN32.
Este orden de prelación resulta relevante pues, salvo las derogaciones expresas que
se formulen, quedan subsistentes todas las reglamentaciones aplicables a las diversas
personas jurídicas privadas contenidas en leyes especiales, con exclusión de las
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asociaciones civiles y las fundaciones, a las cuales se contempla al legislar en el
cuerpo del propio CCyCN33.
Indique cuáles de las siguientes son personas jurídicas públicas:
● El Estado nacional, provincial y municipal.
● Las sociedades en las que tiene participación el Estado.
● Los partidos políticos.
● Las asociaciones sindicales.
● Las iglesias.
Asociaciones civiles
Definición
Antes de definir a las asociaciones civiles, te invitamos a analizar un ejemplo con el fin
de colocarnos en contexto sobre esta clase de personas jurídicas privadas.
La Cruz Roja Argentina es una Asociación Civil humanitaria que, con 64 filiales y más
de 10.000 voluntarios, lleva adelante su misión de “contribuir a mejorar la vida de las
personas, en especial aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad”
(Cruz Roja Argentina, s. f., https://bit.ly/2YW2iVq).
En el contexto de la pandemia, la Cruz Roja Argentina desarrolló un Plan de Acción
Integral que busca brindar respuesta a la pandemia de COVID-19 en coordinación con
el Estado nacional. En el marco de las actividades de recaudaciones de fondos es
donde se presenta la siguiente noticia que te invito a leer:
Fundación Telefónica Movistar dona 25 millones a la Cruz Roja por la
covid-19
Esta donación se suma a otras acciones que la Fundación Telefónica Movistar
viene desarrollando desde el inicio de la propagación de la covid-19.
En tiempos de pandemia, la solidaridad marca la diferencia. Y cuando
hablamos de solidaridad no solo nos referimos a que las personas a nivel
individual contribuyan a evitar la propagación del virus, sino también a que el
Estado y las empresas se comprometan con el bienestar del país y sus
ciudadanos.
En este contexto, Fundación Telefónica Movistar Argentina donó 25 millones de
pesos a la Cruz Roja Argentina para la adquisición de equipamiento
recomendado por el Ministerio de Salud de la Nación para trabajar en acciones
sociosanitarias que puedan dar respuesta a quienes más lo necesiten.
El presidente de la Cruz Roja Argentina, Diego Tipping, destacó que “este
aporte es muy valioso porque nos permite trabajar hoy en los barrios que más
lo necesitan. Agradecemos enormemente el apoyo de Fundación Telefónica
Movistar”.
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“Iniciativas como esta nos permiten reforzar nuestra misión y compromiso,
pensar y actuar por el bien común, en pos de construir un mundo más humano,
conectando la vida de las personas”, explicó por su parte Agustina Catone,
directora de Fundación Telefónica Movistar Argentina y de Negocio
Responsable.
La donación de Telefónica se suma a otras acciones puestas en marcha por la
compañía desde el inicio de la emergencia. Una de las más destacadas es, sin
lugar a dudas, la ampliación de la conectividad en diecisiete Hospitales de
Campaña y nuevos Centros de Salud, como Campo de Mayo y Tecnópolis.
A su vez, el aporte de 10 millones de pesos a Seamos Uno, un programa que,
en coordinación con el Estado, busca ayudar a los sectores más vulnerables de
la sociedad con donaciones por coronavirus.
La Fundación Telefónica lanzó también la campaña de prevención “Sonidos”,
que busca visibilizar la problemática de violencia de género y fomenta el
llamado a la línea 144 de atención, contención y asesoramiento. Por otro lado,
desde el Programa de Voluntariado Corporativo del que participan empleados
de la empresa, se donaron máscaras faciales impresas en 3D, además de
realizar acompañamiento de contención telefónica a adultos mayores.
Con el fin de contribuir con la comunidad educativa, se diseñó el programa
digital y de vanguardia Beneficio Zero Rating para evitar el consumo de datos
móviles en portales educativos y universidades de todo el país, además de
recursos formativos gratuitos. A su vez, la empresa colaboró con el desarrollo
de índices de movilidad ciudadana en alianza con la Universidad de San
Martín, algo que permitirá tomar mejores decisiones en materia sanitaria.
Con estas acciones, la Fundación Telefónica Movistar Argentina contribuye al
cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas,
especialmente de los tres relacionados con alcanzar el hambre cero, reducir la
desigualdad en y entre los países y lograr que las ciudades y asentamientos
humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles (Página 12, 2020,
https://bit.ly/2Nu01LD).
La noticia se trata de dos entes de carácter privado: una asociación civil, la Cruz Roja
Argentina, que recibe donaciones de otra persona jurídica privada, la Fundación
Telefónica.
Ahora bien, ¿qué características tienen estas clases de personas privadas?
Comencemos con las asociaciones civiles:
Las asociaciones civiles son un tipo de personas jurídicas privadas (inc. “b” del art.
14835) a través de las cuales se puede realizar múltiples actividades.
En el caso de la Cruz Roja, mencionada en el artículo periodístico, su misión es
desarrollar acciones humanitarias, promoviendo la reducción de riesgos y el desarrollo
integral de las personas, construyendo y fortaleciendo las capacidades locales,
fomentando la inclusión y participación de todos los grupos sin ninguna distinción o
discriminación.
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A los fines de su constitución, las asociaciones deben cumplir ciertos requisitos y
formalidades, como ser: tener por principal objeto el bien común, el interés general, es
decir, un espíritu altruista.
Como se puede apreciar en el artículo, se resalta el compromiso con el bien común y
el fin humanitario de las actividades que realizan. Este interés general debe
interpretarse “dentro del respeto a las diversas identidades, creencias y tradiciones,
sean culturales, religiosas, artísticas, literarias, sociales, políticas o étnicas que no
vulneren los valores constitucionales”36.
Otro de los presupuestos de las asociaciones civiles es que deben evitar el lucro, lo
que las distingue de las sociedades comerciales. Esta ausencia de fin de lucro no
significa que no puedan realizar actos dirigidos a obtener ganancias que sirvan para
seguir cumpliendo con su finalidad específica, tal como es el caso de la Cruz Roja
Argentina.
De tal modo, el Art. 168 del CCyCN prevé que “no puede perseguir el lucro como fin
principal, ni puede tener por fin el lucro para sus miembros o terceros”37, es decir, el
fin de obtener réditos económicos no debe ser el principal objetivo de la asociación
civil.
Requisitos de formación
La forma instrumental para constituirse las asociaciones civiles es la escritura pública,
la que deberá ser inscripta una vez que haya sido otorgada la autorización estatal para
funcionar. De esta manera, lo que dará nacimiento a la asociación civil como tal es la
inscripción en el registro correspondiente; hasta tanto acaezca dicha inscripción, serán
aplicables las normas de la simple asociación.
El contenido del acto constitutivo está precisado en el Art. 170 del CCyCN38, el que
estatuye que debe contener (entre otros recaudos que establece):
a. la identificación de los constituyentes;
b. el nombre de la asociación con el aditamento “Asociación Civil” antepuesto o
pospuesto;
c. el objeto;
d. el domicilio social;
e. el plazo de duración…,
f. las causales de disolución;
g. las contribuciones que conforman el patrimonio inicial de la asociación…,
h. el régimen de administración y representación…
El precepto mencionado establece los requisitos mínimos e indispensables que deben
consignarse en el acto de constitución, pudiendo las partes libremente establecer
cualquier otra cuestión que sea útil para reglar y cumplir los fines de la asociación,
teniendo como único límite la no afectación del orden público, la moral y las buenas
costumbres.
Simples asociaciones
Las simples asociaciones también son personas jurídicas privadas (Art. 148, inc. “c”40)
que no requieren autorización estatal alguna para funcionar. La forma por la que se
constituyen estos entes ideales puede ser por instrumento público o por instrumento
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privado con firma certificada por escribano público, debiendo consignarse el
aditamento “simple asociación” o “asociación civil”.
Las simples asociaciones comienzan su existencia como personas jurídicas a partir de
la fecha del acto constitutivo, es decir que, una vez otorgada la escritura pública o el
instrumento privado con firmas certificadas, estos sujetos de derechos gozan de
personalidad jurídica.
Están reguladas en los Arts. 187 a 192 del CCyCN41 y se prevé que, en cuanto a su
constitución, gobierno, administración, socios, órgano de fiscalización y
funcionamiento, se rigen por lo dispuesto para las asociaciones civiles, es decir, remite
a los Arts. 168 a 18642.
Fundaciones
Noción. Caracteres
Retomando el artículo periodístico presentado previamente, en el cual se explicitaba
que la Asociación Civil Cruz Roja Argentina recibió de la Fundación Telefónica 25
millones de pesos para que destine a ayuda humanitaria, analicemos las
características de la fundación como persona jurídica privada.
Las fundaciones son personas jurídicas con propósito de bien común, sin fines de
lucro, que se constituyen con el aporte patrimonial de una o más personas, destinado
a hacer posibles sus objetivos.
En el caso de La Fundación Telefónica, se resalta el propósito de bien común del ente,
donde se mencionaban diferentes donaciones y acciones destinadas al bien común en
tiempos de la pandemia. A su vez, se remarca la colaboración del ente con el
cumplimiento de los objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
Estos entes carecen de miembros, solo tienen órganos de conducción y beneficiarios;
por ello, para su nacimiento no se requiere de una unión de un grupo de personas
físicas, sino solamente la existencia de un sujeto de derecho que es la persona del
fundador, quien se convierte en un extraño cuando la fundación obtiene la autorización
para funcionar (Rivera y Medina, 2014).
Es importante resaltar, en el caso de las fundaciones, el propósito de bien común y
que sus actividades deben ser sin fines de lucro. Estos caracteres hacen a su esencia
como ente.
Para visualizar en un ejemplo concreto de este aspecto, te invitamos a leer el siguiente
resumen de un fallo:
No procede la exención de impuestos a las ganancias de una fundación
sin fines de lucro, ya que no mostró la donación de sus ingresos
Partes: Fundación Honorio Bigand de Asistencia y Desarrollo Solidario c AFIP
DGI s/incidente de medida cautelar
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal
Sala/Juzgado: IV
Fecha: 7-jun-2018
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Cita: MJ-JU-M-111743-AR | MJJ111743 | MJJ111743
Rechazo de exención de impuesto a las ganancias solicitado por una fundación
sin fines de lucro porque no se demostró que los ingresos obtenidos por su
actividad económica se hayan destinado a donaciones.
Sumario:
1. La exención del impuesto a las ganancias solicitada por una fundación sin fines
de lucro debe rechazarse, dado que no se advierte la existencia de
verosimilitud en el derecho, ya que de las pruebas arrimadas no puede prima
facie concluirse que los ingresos obtenidos por su actividad agrícola se hayan
destinado efectivamente a cumplir su objeto social.
2. La decisión que deniega la exención del impuesto a las ganancias solicitada
por el recurrente debe confirmarse, pues no se observa la verosimilitud del
derecho invocado ni peligro en la demora con el grado de evidencia que se
requiere para suspender los efectos de un acto administrativo de contenido
tributario, con la consiguiente afectación de la normal percepción de la renta
pública (del voto del Dr. Vicenti) (Microjuris, 2018, https://bit.ly/3enUrGF).
Puedes leer el fallo completo haciendo clic aquí.
Como se puede apreciar en este fallo, el hecho de no haber podido demostrar que los
ingresos obtenidos por su actividad económica del ente se hayan destinado a
donaciones, le impidió al ente de percibir una exención de tipo tributario, en el pago del
impuesto a las ganancias. Las fundaciones están eximidas al pago de este impuesto,
pero en este caso no se pudo demostrar el destino del bien común del ente.
Modo de constitución
Las fundaciones deben constituirse necesariamente mediante instrumento público y
solicitar y obtener autorización del Estado para funcionar. Este acto constitutivo que
crea la fundación debe ser otorgado por el o los fundadores o apoderado con poder
especial, si se hace por acto entre vivos o por el autorizado por el juez del sucesorio si
es por disposición de última voluntad y debe contener:
1. La identificación de los fundadores, sean personas físicas o jurídicas;
2. nombre y domicilio de la fundación;
3. objeto preciso y determinado que propenda al bien común;
4. patrimonio inicial, integración y recursos futuros;
5. plazo de duración;
6. organización del consejo de administración, duración de los cargos, régimen de
reuniones y procedimiento para la designación de sus miembros;
7. cláusulas atinentes a su funcionamiento;
8. procedimiento y régimen para la reforma del estatuto;
9. fecha de cierre del ejercicio anual;
10. cláusulas de disolución y liquidación y el destino de los bienes;
11. plan trienal de actividades.
Confeccionado el instrumento de constitución, deberá ser presentado ante la autoridad
de contralor para su aprobación y una vez aprobada, adquirirá personalidad jurídica.
Los estados contables y la contabilidad
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¿Deben la contabilidad las personas jurídicas? ¿Quiénes son los sujetos obligados?
¿Qué documentación respaldatoria exige el CCyCN43? Estos son solo algunos de los
interrogantes a los que debemos dar respuesta.
Analicemos el caso de una asociación con ciertas particularidades. Para ello, te
invitamos a leer el siguiente artículo periodístico.
Llaman a regularizar a unas 400 cooperadoras escolares
Esas asociaciones son las que reciben los subsidios del Gobierno para poder
dar la copa de leche y el comedor.
El inminente comienzo de las clases alertó a las autoridades del Ministerio de
Educación sobre las cooperadoras escolares que están en condiciones de
funcionar normalmente este año y encontró que alrededor de 400 de ellas
deberían presentar la documentación necesaria para acceder a los beneficios
que el Gobierno de la Provincia les otorga, como la copa de leche, el comedor
escolar y el servicio de transporte.
“Según el informe que nos han enviado desde Educación, son
aproximadamente 400 las que tendrían que acercarse a consultar sobre el
estado en el que se encuentran, según las constancias que figuran en sus
legajos registrados en nuestra dependencia”, señaló la directora provincial de
Constitución y Fiscalización de Personas Jurídicas (DPCyFPJ), Paula Vergés.
Además, destacó que “en caso de tener su situación en regla, deberían solicitar
el certificado de regularidad porque ese es uno de los requisitos que exige
Educación para poder acceder a los subsidios que otorga el Estado provincial a
estas entidades”. Y en caso de que no cumplan con este requisito, dijo que
“deberían comenzar un proceso de regularización que dependerá de los
trámites que tengan pendientes”.
Vergés explicó que tanto la creación como el funcionamiento de estas
entidades se rigen por la Resolución 38/2018 y en ella figuran todos los
requisitos que deben cumplir, además, de los trámites que deben presentar
para su constitución y actuación. “Dependiendo del estado en que esté cada
una y de la documentación que les esté faltando, será el procedimiento que
tengan que seguir”, aclaró la funcionaria.
Para obtener el certificado de regularidad deben cumplir con dos condiciones:
estar al día con los estados contables, es decir, la rendición de los fondos que
reciben de parte del Gobierno, y tener vigentes los mandatos de la comisión
directiva y de la comisión revisora de cuentas. “Para llegar a eso, las
cooperadoras deben celebrar todos los años las asambleas ordinarias donde
se les da aprobación a todos los estados contables y, a su vez, eligen a sus
autoridades”, informó Vergés. Y enseguida comentó que “si bien depende de
cada una en qué estado están hoy, en general lo que suele pasar es que o no
tienen los balances aprobados en asamblea, o bien el mandato de sus
autoridades no está vigente”.
Si bien no es obligatorio que cada escuela de la provincia cuente con una
cooperadora escolar, sí es necesario contar con una cuando se quiera recibir
los beneficios que otorga la Provincia, como la copa de leche (desayuno o
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merienda), tanto para los alumnos y alumnas del ciclo primario y secundario, un
comedor escolar en caso de requerirlo y, si se trata de una escuela rural, poder
acceder al servicio de transporte para cada uno de sus estudiantes.
La DPCyFPJ fiscaliza el orden jurídico de cada cooperadora desde el momento
en que se registran como asociación civil porque, a su vez, están reguladas por
el Código Civil y Comercial de la Nación44 y la Ley provincial de Personas
Jurídicas (112/2004), y solo interviene cuando algunos de estos requisitos o
trámites no se cumplen como lo exigen estas normas y eso afecte el orden
institucional o su funcionamiento, y los estudiantes no puedan recibir los
subsidios que les otorga el Estado provincial.
Pero Vergés aclaró que “todo lo relacionado con las rendiciones de cuentas de
los montos, subsidios y beneficios es un tema que maneja el Ministerio de
Educación. Nosotros lo que hacemos es otorgarles el certificado en tanto y en
cuanto esa rendición de cuentas tenga la aprobación de ese ministerio y se
haya hecho a través de una asamblea y con sus autoridades vigentes” (El
diario de la República, 2020, https://bit.ly/2YshPNO).
Como se puede apreciar en el artículo, las cooperadoras al registrarse como
asociaciones civiles deben cumplir con los requisitos estipulados por ley, aun cuando
reciban subsidios del Estado. En el caso planteado, se les exige, para obtener el
certificado de regularidad, cumplir con dos condiciones: estar al día con los estados
contables, es decir, la rendición de los fondos que reciben de parte del Gobierno, y
tener vigentes los mandatos de la comisión directiva y de la comisión revisora de
cuentas. De allí la importancia de tener al día los estados contables de estas
instituciones para poder gozar de los beneficios que otorga el Estado en estos casos.
Definición de estados contables
Para adentrarnos más en el tema de los estados contables, primero debemos conocer
a qué se refieren.
Los estados contables consisten en la presentación estructurada de información
contable histórica, que incluye notas explicativas, cuya finalidad es la de informar
sobre los recursos económicos y las obligaciones de una entidad en un momento
determinado o sobre los cambios registrados en ellos en un período de tiempo, de
conformidad con un marco de información contable.
El Art. 326 del CCyCN45 refiere que los estados contables comprenden, como mínimo,
un estado de situación patrimonial o evolución del patrimonio y un estado de
resultados, que refiere al flujo de efectivo y aplicación de fondos.
Sujetos obligados. Excepciones
De acuerdo con el Art. 320 del CCyCN, “están obligadas a llevar la contabilidad todas
las personas jurídicas privadas y quienes realizan una actividad económica organizada
o son titulares de una empresa o establecimiento comercial, industrial, agropecuario o
de servicios”46.
Además, las restantes personas, facultativamente pueden llevar la contabilidad
solicitando la pertinente inscripción y rubricación o autorización de registros, previa
inscripción en el Registro Público.
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Ya vimos quiénes son los sujetos obligados a llevar la contabilidad y quiénes pueden
llevarla de manera facultativa. Ahora bien, el precepto mencionado también dispone
las exclusiones, es decir, quiénes no deben llevar contabilidad. Así, prevé que quedan
excluidos de la obligación de llevar contabilidad los profesionales liberales y quienes
realizan actividades agropecuarias, y también podrán ser eximidos quienes tengan
escasa actividad, quedando ello al arbitrio de las jurisdicciones locales.
Registros indispensables
Artículo 322.- Registros indispensables. Son registros indispensables, los
siguientes:
a. diario;
b. inventario y balances;
c. aquellos que corresponden a una adecuada integración de un sistema de
contabilidad y que exige la importancia y la naturaleza de las actividades a
desarrollar;
d. los que en forma especial impone este Código u otras leyes.47
En el libro diario se registran todas las operaciones relativas a la actividad de la
persona que tienen efecto sobre el patrimonio, como por ejemplo la emisión de títulos
de créditos.
En el libro de inventario y balances se registra el conjunto de bienes y derechos de
propiedad del sujeto que lleva la contabilidad.
Los incisos “c” y “d” hacen referencia a aquellos registros que deban llevarse de
acuerdo con la actividad que se realice o a la naturaleza jurídica del sujeto. Por
ejemplo, la Ley de Sociedades (Ley 19.550)48 prevé la obligatoriedad de los libros de
actas de deliberaciones de órganos colegiados, registro de accionistas, depósito de
acciones y asistencia a asamblea, entre otros.
Forma de llevar los registros
Los libros y registros contables deben llevarse en forma cronológica y actualizada, es
decir, sin demoras, sin alteración alguna que no haya sido debidamente salvada, en
idioma y moneda nacional.
Está prohibido alterar el orden de los asientos, dejar blancos que puedan utilizarse
para intercalaciones o adiciones, interlinear, raspar, enmendar o tachar, mutilar parte
alguna del libro, arrancar hojas o alterar la encuadernación o foliatura.
Todas las equivocaciones y omisiones deben salvarse mediante un nuevo asiento
hecho en la fecha en que se advierte el error. Asimismo, se dispone que los registros
indispensables deben permanecer en el domicilio de su titular.
Todos estos recaudos se toman con el fin de garantizar la veracidad de las
registraciones y su inalterabilidad, es decir, la imposibilidad de adulteración o
sustitución de las registraciones.
Eficacia probatoria
La contabilidad es un medio probatorio que puede ser presentado en juicio, sea a
petición de parte o de oficio por el juez, mediante la compulsa de determinadas
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partidas o asientos vinculados con el litigio, sin que pueda ampliarse a los demás
registros.
Esta regla funciona solo en aquellos casos en que el pleito es entre quienes llevan
contabilidad, sea obligada o voluntariamente, pues, de lo contrario, es un principio de
prueba.
Así, el Art. 330 del CCyCN49 prevé las reglas para estos supuestos:
● Prueba en contra del dueño: se da en todos los casos, estén o no en forma
los libros, sin admitir prueba en contra, pero siempre utilizando todos los
asientos en forma completa.
● Prueba a favor del dueño: cuando lleve bien sus libros y la otra parte no los
lleve o no los presente, pudiendo el juez exigir prueba supletoria en función de
los otros elementos probatorios.
● Neutralización: “cuando ambos libros están en forma y hay resultado
contradictorio” (Rivera y Medina, 2014, p. 748).
A continuación, te invitamos a leer el siguiente artículo relativo a la contabilidad y
estados contables de las personas jurídicas. Este artículo nos permite profundizar
sobre la contabilidad y estados contables a la luz del CCyCN50, haciendo un análisis
pormenorizado de la normativa, como así también una crítica sobre la regulación
actual. El autor reflexiona sobre la importancia de actualizar la normativa a las
exigencias de la actualidad.
Contabilidad y estados contables en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación lo
bueno, lo nuevo, lo malo y lo que faltó.pdf
Atributos de las personas jurídicas
Noción
La persona jurídica resulta no sólo una regulación del derecho constitucional de
asociarse con fines útiles y una forma de ejercer libremente una actividad económica,
sino que constituye una realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico para
que todo grupo de individuos pueda realizar el fin lícito que se propone.
Hemos señalado que la persona jurídica tiene personalidad jurídica y que, por ende,
posee atributos: el nombre para individualizarse, el domicilio para determinar la ley
aplicable y la jurisdicción donde puede demandar o ser demandada, la capacidad
siempre de derecho y limitada al objeto para el que se constituyó y el patrimonio, a los
fines del cumplimiento de sus fines.
Nombre. Régimen legal
¿Cómo se legisla el nombre como atributo de las personas jurídicas? El nombre es su
forma de designación, es el medio de identificación. Por ejemplo, el Estado Argentino
es una persona jurídica de carácter público, y su nombre está indicado en el Art. 35 de
la Constitución Nacional51.
El nombre de una fundación, como la que mencionamos previamente (Telefónica
Fundación), o el de una asociación civil (Cruz Roja Argentina), o bien de una sociedad
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comercial (El Trébol SRL) será el consignado en su estatuto fundacional o societario.
Es obligatorio para cualquier entidad designar en su instrumento de creación con qué
nombre o designación social va a funcionar en la vida comercial.
En resumen, el nombre o razón social es un atributo de las personas jurídicas, toda
vez que es necesario a los fines de su individualización y designación que permita
distinguirlas.
De acuerdo con lo normado en el Art. 151 del CCyCN52, el nombre debe reunir los
siguientes requisitos:
1. Aditamento de la forma jurídica utilizada para que los terceros conozcan la
naturaleza y extensión de la responsabilidad, por ejemplo “S.R.L.”, “S.A.”.
Como es el caso mencionado previamente de la sociedad “El trébol S.R.L.”. En
este caso se trata de un nombre de fantasía.
2. Cumplir con los recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, a los fines
de que se distingan entre las personas jurídicas.
3. No contener términos contrarios a la ley, el orden público o las buenas
costumbres.
4. No inducir a error sobre la clase u objeto de la persona jurídica.
5. La inclusión en el nombre de la persona jurídica del nombre de personas
humanas requiere la conformidad de estas, que se presume si son sus
miembros.
Este último caso sería donde los socios deciden optar por designar a la persona
jurídica con el apellido de uno de los socios. Por ejemplo, “González y Cía.”.
Se debe diferenciar el nombre comercial del nombre civil, que es un atributo. Este
nombre comercial es el nombre bajo el cual el comerciante actúa en el tráfico
comercial. Con este nombre, el comerciante asume compromisos y obligaciones.
Permite distinguir al empresario individual o empresario social de sus competidores en
el mercado. Este nombre comercial adquiere un valor patrimonial. El nombre comercial
comprendería tanto la designación como el tipo social asumido al momento de la
creación. Incluye la denominación, firma, o designación de fantasía que el comerciante
le da a su negocio.
Domicilio y sede social
El Art. 152 del CCyCN53 regula el atributo domicilio.
En primer lugar, cabe distinguir entre domicilio y sede social. El término “domicilio”
remite a la indicación genérica de la ciudad, localidad o región donde se ha constituido
la sociedad, mientras que el término “sede” alude al lugar geográfico concreto
(dirección) donde se ha instalado la persona jurídica. Por ejemplo, ciudad de Córdoba
es el domicilio y Bv. San Juan 710 es la sede.
Retomando el caso de la persona jurídica Cruz Roja Argentina mencionada al
comienzo de la lectura, podemos distinguir su sede de su domicilio. La sede se ubica
en Hipólito Yrigoyen 2070 Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el domicilio en
Buenos Aires - Ciudad Autónoma, Argentina.
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En el estatuto de las personas jurídicas deberá consignarse obligatoriamente el
domicilio y la sede o dirección, esto es, no solo la ciudad o localidad, sino también la
calle, el número y la designación de la unidad funcional si la hubiera.
Por otro lado, el precepto establece que “la persona jurídica que posee muchos
establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos solo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas”54.
No debemos confundir las sucursales con las filiales. En el caso de la persona jurídica
Cruz Roja Argentina, no tiene sucursales, pero sí filiales, cuya distinción no es menor.
La sucursal no es una persona jurídica diferenciada de su matriz o “parent company”,
de hecho, es una forma de descentralización administrativa de su matriz, por ende, se
trata de un establecimiento secundario que colaborará en actividad principal y objeto
social de su casa matriz. En cambio, las filiales se tratan de personas jurídicas
diferentes de la accionista principal o casa matriz, lo que conlleva un centro de
derechos y obligaciones propias y diferenciadas, con un patrimonio propio y diferente
al de la casa matriz. Es por ello que, en el caso de las filiales, la casa matriz por regla
no responde por las deudas asumidas por la filial.
Por último, se prevé que, para el caso que se quiera cambiar el domicilio de la persona
jurídica, debe modificarse el estatuto y, si se quiere cambiar la sede, puede ser
resuelto por el órgano de administración.
Las notificaciones que se realicen en la sede inscripta de la persona jurídica serán
vinculantes, aunque ya no funcione allí, pues lo que se pretende es proteger los
derechos de terceros que contraten con el ente social.
Patrimonio
El patrimonio constituye un elemento esencial de la persona jurídica; es un atributo y,
consecuentemente, no se concibe la idea de persona jurídica sin patrimonio. En
cambio, el patrimonio no es atributo de las personas humanas, porque una persona
puede no tener dinero, ni bienes, ni deudas, y no por ello deja de ser persona. Por
ejemplo, la persona por nacer, que está concebida, pero que aún no ha nacido, sin
tener patrimonio, sigue siendo persona. Distinto es el caso de las personas jurídicas
donde el patrimonio constituye un atributo de la personalidad.
Es por ello que el Art. 154 del CCyCN estatuye: “la persona jurídica debe tener un
patrimonio”55.
Así, el patrimonio comienza a formarse desde el mismo momento en que los socios se
comprometen a realizar aportes, y es el conjunto de bienes de la persona jurídica con
el cual la sociedad actúa y afronta el pasivo que lo integra. Este patrimonio no se
confunde con el de los individuos que concurren a conformar el sustrato material de la
entidad.
El patrimonio se compone de elementos activos y pasivos. Los primeros se identifican
con los derechos subjetivos susceptibles de valor económico, son los Derechos
Patrimoniales, a saber: a) Derechos reales; b) Derechos personales; y c) Derechos
intelectuales. Esta clasificación ha sido elaborada por la doctrina mayoritaria. Los
elementos pasivos están compuestos por los deberes jurídicos, es decir, las
restricciones o limitaciones impuestas a un sujeto, en virtud de las cuales este debe
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cumplir un determinado comportamiento positivo o negativo en beneficio o interés de
otro (acreedor).
El orden jurídico espera que el deudor cumpla con la prestación debida de modo
espontáneo, es decir, sin necesidad de apelación por parte de su acreedor. En caso
de que así ocurra, el derecho se mantiene al margen de esa relación, ya que a las
partes no les hará falta recurrir a ninguna institución jurídica. Pero cuando esto no
ocurre así, el patrimonio cumple con una función importantísima, además de todas las
hasta aquí analizadas, que es la garantía de los acreedores. Por ello, decimos que el
patrimonio se encuentra afectado al cumplimiento de las obligaciones que pesan sobre
su titular.
Es importante destacar la función de garantía que cumple el patrimonio del deudor, a
los fines de proteger el crédito, que interesa a quien revista la calidad de acreedor. Los
acreedores tienen el derecho de poder ejecutar esos bienes para cobrar sus deudas,
que han sido impagas por el deudor.
Con respecto al patrimonio de las personas jurídicas, te invitamos a leer el siguiente
artículo. El CCyCN56 establece pautas que definen y diferencian la correcta acepción
del concepto de patrimonio respecto del de capital social en nuestro ordenamiento. El
autor del artículo se explaya sobre las diferencias existentes entre ambos conceptos y
sus implicancias jurídicas.
Patrimonio y Capital Social el Nuevo Código y una definición.pdf
Capacidad de derecho. Principio general. Limitaciones
La capacidad vinculada a las personas jurídicas se refiere solo a la capacidad de
derecho o aptitud para ser titular de derechos y deberes jurídicos, y ejercer por sí o por
otros los actos inherentes a los derechos de los que se es titular. La noción de
capacidad de obrar es absolutamente ajena, pues estos sujetos de derechos siempre
actuarán a través de sus órganos o representantes.
La regla general en materia de capacidad de las personas jurídicas es que tienen
capacidad de derecho para todos los actos y todos los derechos que no les estén
expresamente prohibidos. Esta capacidad, sin embargo, tiene sus limitaciones en
razón del principio de especialidad y de la naturaleza de las cosas.
1. El principio de la especialidad: significa que las personas jurídicas tienen
capacidad para celebrar aquellos actos inherentes a la finalidad para la que
han sido creadas, es decir, en función de su objeto y su fin. De tal modo, no
pueden celebrar actos que nada tengan que ver con su objeto de creación,
pero ello no significa que no puedan ejecutar los que son convenientes o
necesarios para la mejor obtención de aquel. Si pensamos en el caso de la
Fundación Telefónica que donó una suma importante de dinero para los más
vulnerables, en tiempos de pandemia, no podríamos pensar en una actividad
lucrativa ya que el fin el objeto social de esas personas jurídicas (las
fundaciones) se reducen a la búsqueda del bien común y actividades sin fines
de lucro.
2. Limitaciones impuestas por la naturaleza de las cosas: las personas
jurídicas no pueden ser titulares, por ejemplo, de los derechos potestativos.
Representación. Noción. Régimen legal
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Las personas jurídicas desarrollan su actividad por medio de personas físicas que
actúan en su nombre y por su cuenta, de modo tal que su gestión es atribuida a la
misma entidad. Así, las personas jurídicas actúan a través de sus órganos, es decir,
aquellas personas autorizadas a manifestar la voluntad del ente y a desarrollar la
actividad jurídica necesaria para la consecución de sus fines. Por ejemplo, en el
artículo citado previamente donde el presidente de la Asociación Cruz Roja Argentina
se manifestaba como representante del ente, haciendo alusión a las actividades que
se estaban realizando con los fondos donados a la institución por la Fundación
Telefónica.
El Art. 159 del CCyCN57 establece una pauta general a la cual debe adecuarse la
conducta de los administradores sociales, disponiendo que los administradores deben
obrar con lealtad hacia la persona que les encarga la función de administrar sus
intereses y con diligencia, es decir, con idoneidad, con aptitud profesional para el
exitoso desenvolvimiento de la clase de actividad que constituye el objeto social.
El deber de obrar con lealtad tiene por fundamento la obligación de fidelidad del
mandatario (Art. 1324 del CCyCN58), que se extiende a todos los casos de
representación de intereses ajenos, y el deber de buena fe (Art. 9 CCyCN59).
El administrador se debe conducir con la corrección de un hombre honrado, en
defensa de los intereses cuya administración se le ha confiado, por encima de
cualquier otra consideración, evitando obtener un beneficio particular a expensas de la
persona jurídica. Tiene prohibido contratar con esta, salvo que se trate de contratos
referidos a su actividad ordinaria y en las mismas condiciones en que el ente lo
hubiera hecho con terceros. Deberá abstenerse de intervenir en la toma de decisiones
en las que tenga un interés contrario a la persona jurídica y no podrá competir con ella.
(Roitman, 2006).
En efecto, el Art. 159 menciona las siguientes reglas de conducta:
El administrador no puede perseguir ni favorecer intereses contrarios a los de
la persona jurídica.
“Si en determinada operación los tuviera por sí o por interpósita persona, debe
hacerlo saber a los demás miembros del órgano de administración o, en su
caso al órgano de gobierno, y abstenerse de cualquier intervención relacionada
con dicha operación”60.
[En estos] supuestos… se encuentra comprometido el deber de lealtad, más
allá de que se puedan incorporar situaciones no contempladas
normativamente…
El deber del administrador de actuar con diligencia debe examinarse según las
circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar, debiendo tenerse en
cuenta los siguientes aspectos:
1. La dimensión de la sociedad.
2. El objeto social.
3. Las funciones genéricas que le incumben y las específicas que le hubieran
confiado.
4. Las circunstancias en que debió actuar.
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5. La aptitud que es común encontrar en personas que administran negocios
similares (Fondevila, 2017, https://bit.ly/2B6cEtP).
Responsabilidad civil. Responsabilidad contractual y extracontractual
¿Deben responder las personas jurídicas ante un daño dañado?
Te invitamos a leer el siguiente artículo donde verás que la responsabilidad de las
personas jurídicas de existencia ideal posee dos ámbitos: el interno y el externo. El
autor fundamenta y explica ambas facetas de la responsabilidad de las personas
jurídicas en el marco del CCyCN61.
Responsabilidad de las personas jurídicas de existencia ideal en el Código Civil y
Comercial.pdf
La responsabilidad civil por daño, entendida en sentido amplio, incluye tanto la
responsabilidad dimanada del incumplimiento de obligaciones contractuales cuanto la
proveniente de los daños causados por los actos ilícitos obrados por los
administradores o representantes de la persona jurídica. Así, los administradores y
representantes de la persona jurídica son responsables ilimitada y solidariamente
frente a la persona jurídica, sus miembros y terceros por los daños causados por su
culpa en el ejercicio o con ocasión de sus funciones (Arts. 160 y 1763 del CCyCN62).
Responderán ilimitadamente con todo su patrimonio por los daños que produzcan a la
persona jurídica, pues quien causa un daño debe repararlo, y solidariamente entre los
administradores que faltaren a sus obligaciones de lealtad y diligencia en los casos de
administración plural.
Para que surja la responsabilidad, es necesario que hayan ocasionado un daño, ya
sea por dolo o culpa, en el ejercicio o con ocasión de sus funciones. El daño se
considera ocasionado en ejercicio de la función cuando existe congruencia entre el
daño y la actuación propia de la esfera de competencia del órgano, cuando es el
resultado directo del desempeño de la función. El daño se causa con ocasión de la
función cuando el hecho que lo produce es extraño por su índole, contenido o
naturaleza, a la actividad propia del órgano de la persona jurídica, aunque mantiene
alguna vinculación con esta. Es decir, son actos ajenos a la función propiamente
dicha, pero que solo han podido cometerse por el órgano de la persona jurídica en esa
calidad (Tagle, 2002).
Por último, debemos señalar que la responsabilidad de los administradores con
respecto a la persona jurídica es de naturaleza contractual, y es extracontractual
respecto de los terceros (Rivera y Medina, 2014).
Disolución y liquidación. Noción
Pensemos en el caso de la Fundación Telefónica que mencionamos al principio de la
lectura. ¿Se puede disolver y extinguir como persona jurídica? Sí, es posible previo
cumplimiento de los requisitos y trámite establecidos por ley. Este trámite permite a las
fundaciones inscribir la disolución y nombramiento del liquidador. Concluido el proceso
de liquidación, se debe realizar la cancelación. Ello sucede cuando la voluntad de los
miembros de la fundación, expresados en una reunión extraordinaria celebrada al
efecto, desea disolver la entidad.
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El trámite puede ser efectuado por la persona interesada o representante con poder
especial o por la máxima autoridad de la fundación o representante con poder
especial.
En resumen, la disolución de la persona jurídica provoca su extinción como sujeto de
derecho, la extinción de su personalidad jurídica y la liquidación de su patrimonio.
Producida la disolución por alguna de las causales previstas en el Art. 163 del
CCyCN63 –que seguidamente veremos–, comienza la etapa de liquidación de los
bienes, que tiene por objeto la realización del activo previa cancelación del pasivo y, si
hubiere remanente, la entrega de los bienes a los miembros de la persona jurídica o a
terceros, según lo disponga el estatuto o lo exija la ley en el caso concreto.
Acaecido alguno de los supuestos previstos en el Art. 16364, la persona jurídica queda
impedida de realizar nuevas operaciones, debiendo limitarse a la conclusión de
aquellos actos que se encuentren pendientes al momento de declararse o producirse
la disolución.
Causales
El Art. 163 prevé:
Causales. La persona jurídica se disuelve por:
a. la decisión de sus miembros adoptada por unanimidad o por la mayoría
establecida por el estatuto o disposición especial;
b. el cumplimiento de la condición resolutoria a la que el acto constitutivo
subordinó su existencia;
c. la consecución del objeto para el cual la persona jurídica se formó, o la
imposibilidad sobreviviente de cumplirlo;
d. el vencimiento del plazo;
e. la declaración de quiebra; la disolución queda sin efecto si la quiebra
concluye por avenimiento o se dispone la conversión del trámite en
concurso preventivo, o si la ley especial prevé un régimen distinto;
f. la fusión respecto de las personas jurídicas que se fusionan o la
persona o personas jurídicas cuyo patrimonio es absorbido; y la
escisión respecto de la persona jurídica que se divide y destina todo su
patrimonio;
g. la reducción a uno del número de miembros, si la ley especial exige
pluralidad de ellos y ésta no es restablecida dentro de los tres meses;
h. la denegatoria o revocación firme de la autorización estatal para
funcionar, cuando ésta sea requerida;
i. el agotamiento de los bienes destinados a sostenerla;
j. cualquier otra causa prevista en el estatuto o en otras disposiciones de
este Título o de ley especial.65
Así, se advierte que se prevén causales de disolución voluntarias, es decir que la
decisión surge del estatuto libremente consensuado por los miembros de la persona
jurídica o por decisión voluntaria al respecto, y son: el vencimiento del plazo estatutario
(pues podrían prorrogarlo o reconducirlo), la decisión anticipada de sus miembros, el
cumplimiento de la condición resolutoria y la fusión, transformación y escisión.
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También se prevé la disolución por cumplimiento del objeto, es decir, por haber
cumplido totalmente los fines para los que ha sido creada la persona jurídica, o por
imposibilidad sobreviniente de cumplimiento; en ambos supuestos la existencia del
ente carece de sentido.
Asimismo, estipula la disolución en los casos en que les es retirada su personería por
el propio Estado, con respecto de las personas jurídicas que necesitan autorización
para funcionar, como son las asociaciones y las fundaciones.
También se disuelve por conclusión de los bienes, toda vez que, tal como hemos
señalado, el patrimonio es un atributo de las personas jurídicas y, por ende, si se
produce el agotamiento total de los bienes que impiden sostener la actividad, debe
extinguirse la persona jurídica.
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