CARLOS LUIS JAUREGUI
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
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CARLOS LUIS JAUREGUI
Colección “Cultura y Sociedad”
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
LA HOMOSEXUALIDAD
EN LA ARGENTINA
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CARLOS LUIS JAUREGUI
LA HOMOSEXUALIDAD
EN LA
ARGENTINA
EDICIONES TARSO S.A.
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CARLOS LUIS JAUREGUI
Diseño de tapa: Sergio Camporeale
Las regalías correspondientes a los derechos de autor de este libro han
sido cedidas por Carlos Jáuregui a la Comunidad Homosexual
Argentina.
© Ediciones Tarso S.A. Alsina 1535, 20/2011088 Capital. Queda hecho
el depósito que marca la ley 11.723. Impreso en la Argentina I.S.B.N.
950-9578-06-1
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A Pablo, por el amor.
A mis compañeros de la C.H.A.,
por la lucha.
A las Madres de Plaza de Mayo, por
la esperanza.
Nada me retuvo. Me liberé y fui
hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.
La delicia y el perfume de mi vida
es la memoria de esas horas
en que encontré y retuve el placer
tal como lo deseaba.
Delicias y perfumes de mi vida,
para mí que odié
los goces y los amores rutinarios.
Konstantino Kavafis.
1863-1933
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PROLOGO
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Releo una vez más el manuscrito de este trabajo y
reafirmo la vieja idea: ¡Qué difícil se vuelve hablar de uno
mismo! No porque en estas páginas se refieran historias de mi
vida, sino porque siento como propias cada tortura, cada
injuria, cada acto represivo, cada muerte, cada sufrimiento y
padecimiento y también, ¿por qué no?, cada alegría de las que
pueblan estas páginas.
No he intentado en este libro justificar nada. No creo que
sea necesario. He intentado mostrar una realidad milenaria: la
represión y la discriminación que los homosexuales hemos
padecido desde hace, cuando menos, dos mil años. Y también
he querido pintar ese maravilloso y emocionante fenómeno que
es la liberación gay.
Paralelamente, la investigación, la búsqueda del material
necesario, la lectura y la reflexión, me han llevado a
cuestionarme el problema de nuestra identidad. Nuestra
identidad homosexual.
¿La tenemos? ¿Existe una identidad gay? ¿No será,
acaso, peligrosa, si su existencia fuera probada? ¿Los
homosexuales no estaremos cayendo en una trampa
resaltando nuestra propia autoestima? ¿No le estaremos
haciendo el juego a un poder que lo único que pretende es
encasillar en comportamientos, para alcanzar así ese “divide y
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reinarás” maquiavélico? Muchas son las posibles respuestas.
Me invade una certeza: la identidad gay no existe. Pero es
necesario construirla. Elaborarla. Trabajarla.
Surge, entonces, la pregunta: ¿cuál es la identidad que
queremos? La respuesta no es sencilla y engendra un
problema, tan serio como el anterior.
Creo, sin embargo, que me voy aproximando a la
respuesta. La identidad gay tiene que estar dada y sustentada
por una ideología transformadora. Como lo expresó Michel
Foucalt, “el problema no es descubrir en sí la verdad de la
propia sensualidad, sino más bien usar la propia sensualidad
para desarrollar una multiplicidad de relaciones.” Porque es
absurdo pretender reducir la problemática de la identidad
homosexual a la cuestión: “¿Quién soy?”. Por el contrario, es
necesario que pensemos, a partir de esa realidad que es
nuestra homosexualidad, cuáles son los tipos de relaciones
que podemos establecer con el mundo, de qué forma podemos
establecerlas y qué necesitamos inventar para hacerlo.
Al igual que el citado Foucault (autor que, reiteradamente,
aparecerá a lo largo de estas páginas) “no creo que ser gay
implique identificarse a los rasgos psicológicos y a las
máscaras visibles del homosexual, sino tratar de definir y
desarrollar un modo de vida.”.
También me he cuestionado la imperiosa necesidad de definir
el libre ejercicio de la sexualidad como un derecho humano,
aún no legalizado.
Para ello he partido, en primer lugar, de precisar el
sentido de éste; qué es lo que se incluye dentro de él y cuáles
son sus límites, si los posee.
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Incluyo dentro de esta libertad toda relación sexual en la
cual los participantes (el número no tiene ninguna importancia)
consideren que hacer lo que están haciendo va encaminado a
un fin que para ellos mismos es digno de ser perseguido.
Asimismo, se debe estimar el hacer lo que, a los ojos del o de
los otros participantes, sea también digno de ser hecho.
Las relaciones sexuales entre personas concientes de la
dignidad de sus actos, son irrebatibles, cualquiera sea su
naturaleza.
Ante esta afirmación entiendo que el conflicto nace
cuando nos enfrentamos a la moral sexual tradicional, para la
cual, el dejar de tener cierto tipo de prácticas, el dejar de hacer
ciertas cosas, es moralmente bueno.
Trato de afirmar en este libro que ha llegado el momento
de reconocer que ningún acto sexual es en sí mismo bueno o
malo, normal o anormal. Las interpretaciones globales de los
fenómenos sexuales, expuestos de forma dogmática y
categórica, son susceptibles de ser sometidas a críticas, no
solamente porque sean anticientíficas sino porque, en un
sentido, son también poderosamente inmorales.
Esto es así porque no incitan a pensar, a investigar sobre
uno mismo. No estimulan ninguna clase de esfuerzo
conducente a tomar una decisión personal. Además, al
incentivar el conformismo, sólo mueven a una negación, casi
diría soporífera, sobre la responsabilidad moral que tenemos
en relación a nuestros propios actos.
Finalmente, descubro que en mi discurso subyace una
idea que podríamos llamar: la política del darse a conocer. Tal
actitud no es un descubrimiento nuevo. Para que algo deje de
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ser temido, rechazado, reprimido u odiado, debe ser,
previamente, conocido.
El darnos a conocer como homosexuales es quitarnos
una máscara que, de otra forma, estaremos condenados a
llevar de por vida. No hacerlo implica una aceptación
complaciente de la culpa y el miedo en el que hemos sido
educados.
No es, indudablemente, una actitud fácil de asumir. Es
preciso, de manera previa, una maduración que nos demuestre
que estamos preparados para enfrentarnos con nosotros
mismos. Mal puede darse a conocer aquél que no ha llegado a
conocerse a sí mismo.
Desde hace dos décadas en el mundo, y apenas tres
años en la Argentina, los homosexuales nos hemos agrupado
para defender nuestros derechos, para descubrir nuestra
identidad, para aprender a darnos a conocer. Este
agrupamiento implica muchas cosas. Implica asumir y
asumirnos; democratizar y democratizarnos, para luego poder
liberalizar y liberalizarnos.
En un mundo en el que coexisten la guerra y la poesía, en
el que el espanto nuclear amenaza la subsistencia del hombre,
debemos regenerarnos hasta el punto de rescatar todo lo que
de humano hay en nosotros.
Algún día, que entreveo cada vez más cercano,
aprenderemos que, por sobre todas nuestras diferencias, en el
Planeta Tierra sólo existen personas.
Buenos Aires, 22 de setiembre de 1986.
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I.- INTRODUCCION
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“Hace años, los historiadores
mostraron su orgullo por la
posibilidad que se les abría de hacer
no sólo la Historia de las batallas,
los reyes, las instituciones, sino
también de la economía. Y he aquí
que ahora se asombran porque
algunos, los más sagaces,
han aprendido que de la misma forma se
puede hacer la historia de los
sentimientos, de los
comportamientos, de los cuerpos.
Pronto comprenderán que de la
Historia de Occidente no se puede
disociar el modo en que la verdad se
produce e inscribe sus efectos.
Vivimos en una sociedad que marcha
en gran parte ‘por la verdad’, quiero
decir, que produce y pone en
circulación discursos que cumplen
función de verdad, que pasan por tal
y que encierran gracias a ello poderes
específicos. Uno de los problemas
fundamentales de Occidente es la
instauración de discursos verdaderos
(discursos que, por otra parte,
cambian incesantemente). La
Historia de la verdad —del poder
propio de los discursos aceptados
como verdaderos— está todavía por
hacerse.”
Michel Foucault.
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“El hombre tiene el supremo
derecho de decidir su rol en la
vida.”
Johnas Salk
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El presente trabajo pretende ahondar en el estudio de una
realidad determinada: la de una minoría sexual que ha sido —y
aun hoy lo es— marginada y perseguida, discriminada y
reprimida. Pero esta realidad, como todas, puede ser
sustancialmente modificada de acuerdo al discurso, al lenguaje
que se elija para comprenderla. Esta es, según Foucault, una
verdad incuestionable. Es por ello que para el estudio y la
profundización de la realidad que nos ocupa, debemos
puntualizar sistemáticamente los términos del discurso que
utilizaremos para entenderla y transmitirla.
Puesto en claro el punto anterior, es necesario convenir
en que —y ésto ha sido reiteradamente explicado por el mismo
Foucault— para nuestra sociedad (me refiero a la tan remanida
sociedad occidental y cristiana), el sexo se ha vinculado
siempre con la búsqueda y el descubrimiento de la “verdad”.
El sexo, en realidad, la sexualidad, no ha sido
simplemente el factor de humanidad que permite la
reproducción de la especie, que procura placer y gozo, alegría
y entrega. El canal más profundo a través del cual generamos
vínculos y los estrechamos con otros seres humanos. Además,
desde hace siglos, se la ha considerado el lugar privilegiado
donde se lee, donde se dice —donde nosotros creemos que se
lee y se dice— nuestra “verdad” más profunda. Por ello, para
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revelar esa verdad que llevamos dentro, esa verdad que nos
explica ante nosotros mismos y ante los demás, hemos vuelto
al sexo objeto de examen, de vigilancia, de transformación en
discurso.
La búsqueda de nuestra verdad adopta, entonces, la
forma de una confesión, donde se podía —de hecho se
puede—, hablar de sexo, de la sexualidad —y muy
profusamente—, pero sólo para prohibirlo.
Buscamos, entonces, la verdad más profunda que
poseemos en el lugar que creemos más apropiado, para
encontrarnos, de pronto, frente a la prohibición, a la censura, a
la normatización de esa verdad que creemos transmitir en el
ejercicio de nuestra sexualidad.
A la búsqueda de esa verdad, pero frente a su
prohibición, se abocan todos los movimientos llamados de
liberación sexual, que deben ser entendidos como movimientos
de afirmación que parten de la sexualidad en la que estamos
plantados, del dispositivo de la sexualidad en que vivimos, pero
a la que, finalmente, desbordan.
Los homosexuales —cabría decir toda minoría sexual, al
igual que todo grupo de discriminados y oprimidos por su
identidad especifica—, partimos de la sexualidad en la que se
trata de colonizarnos para llegar a realizar otro tipo de
afirmaciones. De igual modo, reinventamos un modo propio de
existencia política, económica, social, cultural, etc. Existe,
entonces, una sexualidad oficial, aquella en la que, como
decíamos anteriormente, se trata de colonizar a toda minoría
sexual. Esta sexualidad no es otra que la heterosexualidad.
Pero no toda heterosexualidad; sólo aquella volcada a la
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
reproducción y que, además, debe ser legalizada civil y/o
religiosamente.
En nuestra civilización, todo el potencial sexual debe estar
volcado, por lo menos desde la aparición del cristianismo
(debería decirse de la tradición judeocristiana) al efecto de la
reproducción, pues, como ya veremos, se presupone que ése y
no otro es el objetivo único de la sexualidad.
Tal afirmación no es más que una gran falacia que, sobre
todo a partir de las últimas décadas, ha comenzado a ser cada
vez más discutida.
Profesionales representativos de nuestro medio, como el
Dr. Arnaldo Rascovsky, se han encargado de desmentir el
concepto anterior. El citado científico ha afirmado: “la relación
sexual en función de procreación se da en un número escaso
de veces. Si usted quiere tres hijos necesita tres coitos, pero
con tres coitos no llegamos a la satisfacción y a la salud del
individuo. El hombre y la mujer realizarán cientos de coitos en
su vida al servicio del placer y la satisfacción de vivir. La
reducción del coito a la reproducción es un absurdo.”1.
Esta reducción de la sexualidad a su función reproductiva
moldeó nuestra civilización hasta el extremo de rechazar,
prohibir y en no pocos casos reprimir toda otra forma de
sexualidad en la que estuviese ausente esa función.
La sexualidad de las mujeres heterosexuales, la de
los adolescentes, la de los hombres y mujeres homosexuales,
la de los discapacitados, la de los ancianos, la de tantas otras
minorías sexuales, son sexualidades “anómalas”, negadas,
discriminadas y reprimidas por el alto porcentaje de la mayoría
1 Rascovsky, Arnaldo: Sexualidad. En Revista “El Porteño”, septiembre de 1984, pág. 32.
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“normal”, la que se acerca al promedio y hace lo que está
socialmente estatuido como válido.
El logro de esta actitud es desexualizar a la sociedad.
Causa y consecuencia que iremos desarrollan do a lo largo de
este libro.
Dice Ricardo Grimson en La cura de la locura: “Debemos
entender que va incluido en este proceso el proyecto ilusorio
de hacer desaparecer la anormalidad. Aquello que no es como
debe ser, debe desaparecer y en caso de que se resista, debe
degradárselo hasta que resulte irreconocible. Es que la
alteración, la variación, se presenta ante la normalidad
insatisfactoria como un desafío.”2.
Si quitamos la función reproductiva, ¿qué es lo que nos
queda del ejercicio de nuestra sexualidad? Pues, simplemente,
el placer.
Pero el placer —como, en definitiva, todo lo que el
hombre no puede dominar racionalmente— provoca miedo,
rechazo, censura y prohibición.
Pretendiendo defender la moral, se combate el placer.
Quizás debiéramos preguntarnos: ¿será la moral un universal,
como la filosofía? ¿No será la moral acaso, nada más que una
compleja pregunta para que existen miles, quizás millones, de
respuestas válidas?
Durante el siglo XVIII, la internación en prisiones, asilos y
manicomios constituyó el medio más empleado para
salvaguardar la moral tradicional. Ya desde el siglo XVI, el
Poder había empezado a temer a las muchedumbres —sobre
todo a sus acciones irracionales— y las leyes se fueron
2 Grimson, Ricardo. La cura de la locura, Buenos Aires, 1972.
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
endureciendo, respondiendo, también, a un proceso de
afirmación de los Estados Nacionales de Europa Occidental.
Se perseguía hasta su confinamiento a cualquier individuo
que cuestionara tanto al sistema político imperante, como
también, y con una especial saña, a quienes, podríamos decir,
cuestionaban la civilización.
A los centros de corrección fueron llevados miles de
vagabundos, mendigos, enajenados, prostitutas y sodomitas,
siendo ésta, por sobre todas las cosas, la mejor manera para
olvidarse de ellos.
El investigador Viader Vives señala que “la preocupación
de todos los jueces europeos consistía en hallar el mejor medio
de hacer sufrir mucho sin extinguir o atacar los órganos vitales,
problema este que fue resuelto de mil maneras diferentes, que
abarcan desde la privación del sueño hasta el empleo de
ciertos aparatos que rompían los huesos de las
extremidades.”3.
Todavía en 1789, año de la Revolución Francesa, el
abate Demonceax, en un opúsculo titulado Bienfaisance
Nationale, señalaba esta intención, cuando decía,
reconociendo el carácter temible de esos lugares de encierro:
“... los asilos forzosos son retiros tan útiles como necesarios...
El aspecto de estos lugares tenebrosos y de los culpables que
encierran, es bueno para preservar a una juventud en exceso
licenciosa, de cometer los mismos actos que merecen una
justa reprobación; es, pues, prudente que los padres y las
madres hagan conocer a tiempo a sus hijos esos lugares,
donde la vergüenza y la ignominia se unen con el crimen,
3 Vives, Viader. En: García Valdez, Alberto. Historia y presente de la homosexualidad. Barcelona,
Akal, 1981, pág. 68.
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donde el hombre degradado en su esencia a menudo pierde
para siempre los derechos que había adquirido en la
sociedad.”4.
No es casual, como señala Foucault, que toda la literatura
fantástica de la locura y el horror, contemporánea a la obra del
Marqués de Sade, se sitúe de manera esencial en los
principales lugares de confinamiento.
El Poder, mediante el encierro en asilos y prisiones, no
pretendía más que mantener un orden que, de pronto, se
encontró sometido a la fuerza renovadora del pensamiento de
los ilustrados.
Las ideas humanitarias de la Revolución Francesa
llegaron también al campo de la sexualidad. La sociedad
comenzaba, lentamente, a volverse laica y la religión comenzó,
más lentamente aún, a perder influencia en las costumbres, en
un proceso que, desde entonces y felizmente, continuará aun
en nuestros días.
Sin embargo, los prejuicios cimentados tras varios siglos
de dominio eclesiástico sobre las mentalidades de los pueblos
de Europa y América, acompañados por un sentimiento y una
concepción autoritaria de la vida, fomentaron toda forma de
sexismo: machismo, heterosexismo, incluso homosexualismo,
verdaderas enfermedades sociales.
En los tiempos modernos, todos los sistemas autoritarios
de poder no han podido prescindir de la sexualidad, ya que,
formulada o prohibida (o, como hemos visto, formulada y
prohibida), es algo que no puede escapar al control estatal.
Porque su prohibición, su rechazo, su censura, están muy lejos
4 Abate Demonceaux, en: Garcia Valdéz, Alberto. Op. cit. Pág. 68.
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de ser sus formas esenciales; por el contrario, no son sino sus
limites extremos.
Nuestra sociedad industrial, compleja y caótica, encierra,
a la vez, toda la intensidad de los goces y la obstinación de los
poderes.
La libre sexualidad continúa aun hoy siendo discriminada
por la sociedad y reprimida por el Estado.
Esa discriminación y represión se desarrollan en distintos
niveles de la realidad: las expresiones de fe, la ciencia, la
jurisprudencia, el lenguaje, la política, la vida cotidiana, están
plagados de manifestaciones de intolerancia hacia las minorías
sexuales. Nuestro plan de trabajo consiste en intentar
responder cómo y porqué se producen esa discriminación y
represión sobre la libre sexualidad, para llegar, finalmente, a
proponer la elaboración de un nuevo discurso —un discurso
humanista— sobre la sexualidad, pues al igual que el escritor
Jerry Rubin, entendemos que “el cuerpo se resiste, pero el
cambio resulta posible, la gente crece”. Estamos alcanzando
un nuevo potencial dentro de nosotros mismos para controlar
nuestros cuerpos, nuestras percepciones y nuestra salud. En
un nivel profundo, el mundo está atravesando una masiva
evolución de conciencia. Mucha gente está fusionando todos
los niveles de su ser, político, emocional, sexual, económico,
psicológico. Por primera vez en la historia, estamos hablando
de crear el ser humano total en escala masiva, a medida que
nos desarrollamos en todos los aspectos de nuestro ser.”5.
5 Rubin, Jerry. Growing up at 37, Ed. Warner Books, New York, 1976, pág. 124. (Rubin ha sido uno
de los líderes del movimiento hippie en Estados Unidos.)
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II.- APUNTES SOBRE LA
SEXUALIDAD HASTA LA
APARICION DEL CRISTIANISMO
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No es el objetivo de este capítulo realizar una descripción
pormenorizada y detallada de las prácticas de la libre
sexualidad en las culturas mediterráneas. Quien así lo desee,
podrá recurrir a los excelentes trabajos de Nin Frías y Richard
Burton6.
Pero, dado que es indudable el papel fundamental que
cumplió el cristianismo en la transformación de las costumbres
sexuales de los pueblos que fue dominando, resulta
interesante conocer cuáles eran éstas hasta la expansión de la
cruz como símbolo universal de poder y dominación. Con una
simple contemplación podremos apreciar las diferencias
notables existentes entre una y otra época.
A. LA CIVILIZACION MESOPOTAMICA
La denominada Mesopotamia, entre los ríos Tigris y
Eufrates, en el Oriente Medio (en la actualidad Irán, Irak y
Afganistán, aproximadamente) fue, a lo largo de la historia,
dominada por distintos pueblos, cada uno de los cuales aportó
su propio acervo cultural, hasta constituir un perfil
medianamente definido de civilización.
6 Nin Frias, A. Homosexualismo creador. Ed. Morata, Madrid, 1933. Y Burton, Richard. Arabian
nights. Benares, Ed. Kamashastra, 1855. Diéz volúmenes. A pesar de su antiguedad, una obra
de consulta imprescindible.
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CARLOS LUIS JAUREGUI
La situación de la mujer tuvo variaciones significativas de
acuerdo a los cambios políticos antes mencionados. Puede
afirmarse que gozaba de mayores derechos en el siglo XVIII
(A.C.), en época del rey Hammurabi, que en el siglo XI (A.C.),
época sobre la que poseemos mejores conocimientos, por la
mayor cantidad de documentación existente.
En los tiempos más remotos de los que tenemos
información (la llamada época Sumeria, por la cultura
desarrollada en Súmer, porción meridional de la Mesopotamia)
la familia era de carácter patriarcal y la mujer estaba en una
situación claramente inferior a la del hombre, pudiendo ser
objeto de compraventa.
Con respecto a los homosexuales, cabe consignar que es
muy poca la documentación al respecto. Aparentemente no
habría habido grandes prohibiciones. De los cuatro mil años de
historia de la Mesopotamia, sólo ha llegado hasta nosotros una
ley contra la sodomía que se encuentra en una tablilla,
conservada en el Museo del Louvre, del tiempo del rey asirio
Tiglath-Pilayer (1117-1077 A.C.); en ella se sancionaba con la
castración a las prácticas homosexuales.
El historiador George Conteneau, en su libro La vida
cotidiana en Babilonia y Asiria7, apunta que, observando los
bajorelieves, puede notarse la forma de diferenciar a los
hombres veteranos o adultos de los efebos, jóvenes que eran
sus servidores y que aprendían de los mayores las artes de la
guerra. Tal diferenciación, para el autor, tiene connotaciones
paidofilicas.
Durante toda la antigüedad es una constante la
importancia concedida al adolescente masculino y la exaltación
7 Contenau, George. La vida cotidiana en Babilonia y Asiria. Barcelona, Mateu, 1962, pág. 65.
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
del valor viril en detrimento del rol de la mujer dentro de la
sociedad.
Según Parrot, en su ya clásico (aunque algo anticuado)
libro Súmer, el mito de Gilgamesh, poema épico de la cultura
mesopotámica, es claramente una historia homosexual.
Otro autor, Campell Thompson, enumera los diferentes
tipos de espíritus malignos existentes en los distintos
panteones de cada uno de los pueblos que se asentaron en la
región. Entre ellos, se encontraba uno muy especial, que se
unía carnalmente con hombres. Eran unos diablos, llamados
lulus, que buscaban el comercio sexual con los seres
humanos.
Las prohibiciones contra la homosexualidad no parecen
haber sido fuertes ya que la prostitución sagrada masculina
estaba ampliamente extendida en los templos mesopotámicos.
B. EL ANTIGUO EGIPTO.
Herodoto afirmaba que los egipcios eran los más
religiosos de los hombres y que sentían mayor afecto por sus
divinidades si éstas padecían las mismas flaquezas que ellos.
Un papiro de aproximadamente el año 2000 (A.C.) refiere
cómo el dios Seth hizo uso sexual del dios Horus.
La intersexualidad también aparece en la mitología
egipcia en el dios Haapi, que habitaba más allá de la primera
catarata del Nilo, quien era macho y hembra al mismo tiempo.
Este mito del andrógino también se comprueba en algunas
representaciones de la diosa Isis.
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CARLOS LUIS JAUREGUI
La casta sacerdotal debió estar básicamente compuesta
por personas homosexuales que, en la mayoría de los casos,
eran castrados voluntariamente, transformándose en eunucos.
En los cultos religiosos, las prácticas sodomíticas y
bucogenitales eran harto frecuentes.
En otro orden de cosas, podemos precisar que el
matrimonio incestuoso era práctica habitual, y obligatorio para
los faraones, quienes debían contraer matrimonio y procrearse
con sus propias hermanas.
Podemos afirmar que, en términos generales, aunque la
organización social era muy rígida, la moral sexual debió ser
muy laxa.
C. GRECIA
La civilización griega nos ofrece el modelo más
característico de civilización homofilica.
En el siglo V (A.C.), cuando Grecia se encontraba en su
momento más floreciente, la sensualidad y la relativa falta de
inhibiciones sexuales eran características de la vida cotidiana
en sus ciudades. Los griegos pusieron énfasis en todo lo
humano, incluido el sexo. Transformaron así un mundo
atemorizado en un universo lleno de belleza. Desacralizaron la
sociedad tomando el dominio de la vida intelectual de los
sacerdotes y el asumir el sexo, que era algo que estaba en
manos de los dioses, desacralizaron también el sexo. En el
Libro I de las Epidemias, se decía que la perfección de la
naturaleza de cada cosa conspira contra la perfección de la
común naturaleza de todas las cosas. A la voluntad habitual de
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
participar en esa conspiración es, justamente, a lo que los
griegos dieron el nombre de Philia, es decir, amistad. La
relación amistosa constituyó algo básico en el pensamiento de
esta cultura. Para Platón, el fin de la amistad es la perfección
de la naturaleza humana en las realizaciones individuales de
esa propia naturaleza que son los mismos amigos. El eros es
algo más; Aristóteles lo definió como una amistad
especialmente intensa.
Fue en Grecia donde, por primera vez en la historia de
occidente, apareció en sentido fisiológico y técnico la doctrina
acerca de la intersexualidad humana. En el Corpus
hipocraticum y en la obra de Aristóteles se dice que cada
individuo posee uno y otro sexo en proporciones diversas.
Luego de los griegos, esta idea será olvidada hasta que, ya en
el siglo XX, resucita con las obras de Tardieu, Lombroso,
Havellock Ellis, Hirschfeld y, sobre todo, Freud.
En la obra ya clásica de C. Licht, Vida sexual en Grecia,
el autor afirma que “la cultura griega era totalmente masculina
y la mujer sólo formaba parte del esquema del hombre como
madre de sus hijos y administradora de su casa. La antigüedad
trataba al hombre como foco de toda vida intelectual. Esto
explica porqué la crianza y educación de las niñas se
descuidaba hasta un punto casi inimaginable pero, por el
contrario, los hijos varones prolongaban su educación mucho
más tiempo de lo que es habitual entre nosotros.”8.
Las relaciones heterosexuales fueron consideradas, como
dice Gonzalez Duro, como “una experiencia poco
8 Licht, C. Vida sexual en Grecia. Madrid, Ed. Fermar, 1976, pág. 319.
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ennoblecedora, casi como una necesidad puramente
biológica.”9.
El hombre sólo podía tener, en estas condiciones,
contactos sexuales de mayor calidad a través de una relación
homoerótica, en la que, por medio del amante elegido, se
llegaba a “apreciar racionalmente la belleza.”10.
El ideal griego del amor era el dirigido a los jóvenes
varones. Este sentimiento es definido como paidofilia. Se
trataba, sobre todo, de un amor al que podríamos llamar
filosófico, más propio de las clases intelectuales y dominantes.
No sabemos cual sería el ideal de los menos favorecidos,
sobre todo, teniendo en cuenta que en la época de Pericles
habría habido, sólo en Atenas, alrededor de cien mil esclavos,
sin contar a las mujeres.
Una ley promulgada por el legislador ateniense Solón
hacia el año 600 (A.C.), regulaba la pederastia, prohibiendo a
los esclavos tener relaciones sexuales con muchachos libres.
Así se trataba de evitar que se debilitaran los tradicionales
sentimientos de superioridad tan característicos de los
hombres libres griegos, en las relaciones intimas con los
siervos masculinos.
El afeminamiento, entre tanto, no era bien aceptado por
los griegos. El uso de ropas o adornos de carácter femenino
entre los jóvenes no era tolerado o por lo menos era
ridiculizado y despreciado.
No podemos agregar mucho a todo lo hasta aquí
comentado. Para la cultura griega la homosexualidad era una
práctica común y corriente que excedía el terreno de lo
9 González Duro, E. Represión sexual, dominación social. Madrid, Akal, 1976, Pág. 122-123.
10 González Duro, E.: Ob., Cit. pág. 123.
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
meramente sexual y se zambullía en el más profundo de los
sentimientos.
D. ROMA
Bajo los césares, las relaciones sexuales entre varones
también eran practicadas habitualmente y consideradas
normales, aunque no había una tendencia homoerótica entre
adultos y adolescentes tan desarrollada como en Grecia.
La sociedad romana estaba rígidamente articulada,
siendo considerado el pater familiae como un pontífice. El
desacato a su persona era un verdadero sacrilegio cometido
contra los penates, dioses protectores del hogar.
Para un patricio romano, desde el punto de vista moral,
todo estaba permitido. Se trataba de un pansexualismo, en el
que la homosexualidad formaba parte como un componente
más. Dice West (y su postura es bastante cuestionable): “si en
Grecia el amor homosexual fue puesto al servicio de los más
altos ideales de la época, en Roma sólo añadía variedad al
libertinaje.”11.
En la legislación romana no se hacía mención a la
homosexualidad, hasta que Augusto trató de moderar la vida
del Imperio. Más tarde, la Ley Scantinia condenó los actos
homosexuales y el adulterio. La observación de esta ley, que
definía muchas faltas como delitos privados, dando al cabeza
de familia toda la autoridad necesaria para que se erigiera en
juez y verdugo del acusado, permanece desconocida.
11 West, D. Psicología y psicoanálisis de la homosexualidad, Buenos Aires, 1967, Paidós, pág. 83.
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CARLOS LUIS JAUREGUI
El abuso homosexual de menores fue prohibido también
por la Ley Julia, pero tampoco conocemos mucho acerca de su
cumplimiento, que de haberse aplicado alguna vez, lo habría
sido exclusivamente sobre las clases más populares.
E. CONCLUSIONES
No vamos a detenernos demasiado en comentar la
sexualidad de la época antigua. Pero por todos los elementos
manejados, podemos afirmar que la situación de los
homosexuales ha sido, sobre todo en las culturas clásicas de
Grecia y Roma, mejor que la de las mujeres. La constante
relación entre moral y sexualidad que comenzará a producir el
cristianismo, era desconocida en los tiempos anteriores a
Cristo. Los límites de lo que era moral eran muy laxos, por lo
que no existían compartimientos estancos para encasillar las
conductas sexuales. Aunque con características particulares, la
homofilia12 en los tiempos clásicos era práctica común y
corriente.
12 Homofilia es una expresión acuñada en España, por algunos grupos de liberación gay. Tiene la
ventaja de no reducir la problemática al mero hecho de la sexualidad.
40
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
III.- JUDEOCRISTIANISMO
Y SEXUALIDAD
41
CARLOS LUIS JAUREGUI
42
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Es imposible cambiar al pueblo de
Dios sin reincorporar a los
marginados.”
Umberto Eco (El nombre de la
rosa).
43
CARLOS LUIS JAUREGUI
44
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A. LA POSTURA TRADICIONAL.
“Imaginar un Cristo permisivo sobre la vida matrimonial,
sobre el asunto del aborto, sobre el de las relaciones sexuales,
antes y fuera del casamiento, o sobre el de las relaciones
homosexuales, no corresponde a la realidad; la permisividad
no hace dichosos a los hombres.”13.
Tales palabras, pronunciadas por el actual Papa en mayo
de 1985, ante tres mil jóvenes alumnos de escuelas católicas
en Amarssfort, Holanda, revelan a las claras cuál es la actitud
oficial de la Iglesia Católica sobre la libre sexualidad, postura
que, por otra parte, es la misma desde su asentamiento y
expansión por todo el mundo mediterráneo. Afortunadamente,
ese discurso abiertamente discriminatorio, suscitó la respuesta
inmediata de las organizaciones feministas, del movimiento
homosexual y de grupos de intelectuales progresistas y
alternativos.
Además, amplios sectores de la propia Iglesia Católica
Holandesa también elevaron sus protestas, marcando así una
diferencia más con la actual política vaticana.
La consigna, coreada a todo lo largo y ancho del país,
luego de las expresiones del Papa polaco, fue contundente e
13 Diario “Clarin”, Sección Internacional. 13 de mayo de 1985. pág. 32.
45
CARLOS LUIS JAUREGUI
irónica: “Si el Papa estuviera embarazado, el aborto sería un
sacramento.”14.
LA MUJER Y EL PLACER.
Las tribus israelitas antiguas, al igual que los griegos y los
romanos, no debían conocer las manifestaciones represivas
contra la sexualidad que luego se fueron desarrollando. Las
tribus judías, en sus primeros tiempos, debían estar
organizadas con una moral sexual muy laxa, pues el antiguo
judaísmo constituía una sociedad relativamente matriarcal, de
tipo comunitario, dedicada a la caza y a la pesca y con
influencia de las mujeres en su ordenamiento. En algún tiempo,
“los judíos imitaban muchas de las tendencias sexuales de sus
vecinos, incluyendo varias formas de culto sexual. Estas
llegaban a extremos como la prostitución sagrada de hombres
y mujeres, la introducción de los jóvenes a las exaltaciones
religioso-sexuales del orgasmo dentro del Templo y a los
contactos ceremoniales buco-genitales entre los sacerdotes y
los fieles.”15.
Cuando se redactó el Antiguo Testamento, muy
probablemente las costumbres judaicas habían cambiado por
necesidades adaptativas y a consecuencia del desarrollo de la
agricultura y la ganadería. Las mujeres se vieron degradadas
en su posición social, pues su trabajo perdió importancia
comparado con el más productivo del hombre, y se pasó a una
sociedad donde éste tenía mayor importancia que su mujer.
14 Diario “Clarin”, Sección internacional. 13 de mayo de 1985. pág. 32.
15 Tripp, C.A. La cuestión homosexual. Madrid, Edaf, 1978. pág. 30. También puede consultarse
Epstein, L.M. Sex laws and customs in judaism. Block, New York, 1948.
46
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Con la llegada de Cristo y su buena nueva, recogida en el
Nuevo Testamento, se va a mantener, aunque de forma
diferente, la sexofobia de las viejas escrituras.
El cristianismo de los primeros tiempos no sancionaba
con fuertes penas ni castigaba a muerte a los que cometían
sodomía o a las adúlteras, sino que perseguía la interiorización
de la culpa, la idea de pecado, a través del autocontrol, en
detrimento de la sanción externa.
El ideal cristiano era permanecer en estado de celibato.
Toda la sexualidad, incluso la reproductora, era punible,
pasible de ser sancionada, por su carácter placentero. Todas,
absolutamente todas, las manifestaciones sexuales, llegaron a
ser pecaminosas y la castidad fue elevada al rango de virtud.
Con San Pablo, la dualidad entre cuerpo y alma se va a
volver equivalente a pecado y virtud. Se presentó a la
naturaleza humana —que yo creo indisoluble— en una
mutilación de cuerpo y alma, materia y espíritu, como términos,
puede decirse, irreconciliables y enemigos.
Los primeros Padres de la Iglesia descubrieron en la
mujer un instrumento del diablo para tentar y corromper al
hombre.
En el año 553, el Concilio de Tiro produjo una declaración
categórica: “La mujer es la puerta del infierno, el camino de la
iniquidad, la mordedura del escorpión, un espécimen nocivo.”16.
El matrimonio fue instituido para el único fin de la
procreación: “En los lechos de los esposos no deben existir
desórdenes del pecado que ha inventado la Voluptuosidad,
16 Castiglioni, Carlos. Historia de los Papas, Madrid, Labor, 1958, dos tomos. Tomo I, pág. 302.
Citado por Ruiz Nuñez, Héctor. La Iglesia y el sexo. En Revista “Humor”, septiembre 1985.
47
CARLOS LUIS JAUREGUI
porque se les ha permitido casarse, pero no ser
voluptuosos.”17.
La subordinación de la mujer al hombre se reafirmó tras el
paso del tiempo: “Por más áspero y de más fiera condición que
el marido sea, es necesario que la mujer lo soporte. ¿Que es
un verdugo? Pero es tu marido. ¿Un borracho? El nudo
matrimonial lo hizo contigo. ¿Un despreciable, un violento? Ya
es una parte tuya y principal.”18.
El Concilio de Trento, iniciado el 13 de diciembre de 1545,
para restructurar a la Iglesia Romana luego del Cisma
Protestante, fijó los tres puntos esenciales sobre los que se
levantaba y se levantaría la teoría sexual de la Iglesia: “La
virginidad es el estado perfecto. El celibato es un estado
menos perfecto que la virginidad. El matrimonio de ningún
modo es un estado perfecto.”19.
De allí en más, como podremos apreciar, la Iglesia se
mantuvo firme en su condena del placer.
LA HOMOSEXUALIDAD
“Si un hombre se acuesta con otro hombre, como se hace con
una mujer, ambos cometen una abominación y serán
castigados con la muerte; caiga su sangre sobre ellos.”
(Levitico, 20, 13). Esta es la postura sobre las relaciones
homosexuales en el Antiguo Testamento.
Aunque habitualmente también se ha relacionado con
ellas el episodio de Sodoma y Gomorra, en la actualidad todos
17 San Agustin. Confesiones, Ed. Poblet, Barcelona, 1941.
18 Fray Luis de León. La perfecta casada, Buenos Aires, Losada, 1949.
19 Castiglioni, Carlos. Ob. Cit, pág. 27.
48
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
los teólogos consideran que el mismo nada tiene que ver con
esta cuestión, sino con la falta de hospitalidad.
En el Nuevo Testamento será San Pablo quien se ocupe
de la cuestión homosexual en: Romanos 1, 24- 27; I Crintios 6,
9 y I Timoteo 1, 10. Repitiendo la condena, severísima por
cierto, hacia las relaciones homoeróticas.
Con la expansión del cristianismo por el mundo
mediterráneo, las relaciones entre personas del mismo sexo
serán consideradas como una acción impía, abominable y
justamente condenadas por Dios.
Los que mantengan estas relaciones estarán instigados
por el demonio: “Diabólica Instigatione”, estará prohibido a
todos cometer esta “luxure ilicite” y se obliga a los que han sido
encontrados culpables a confesarse y arrepentirse de ello ante
el patriarca y a cumplir una penitencia. En cuanto a los que no
quieran corregirse se les aplicará terribles castigos.
En el Concilio de Illiberis (305-306 D.C.) se excluyó a los
pederastas (“stupratores puerorum”) de la recepción de la
santa comunión aunque estuviesen en peligro de muerte,
estableciendo una serie de castigos, según las edades y el
estado civil de cada infractor20.
En el año 342, el emperador Constancia dictó la ley según
la cual “cuando un hombre se casa y está dispuesto a
ofrecerse a hombres de forma femenina voluntariamente,
cuando el sexo ha perdido su significado, cuando se trata de
un delito de tal naturaleza que no resulta provechoso que se
sepa, cuando Venus toma otra forma, ordenamos que se
establezcan normas, que se arme la ley con espada vengadora
20 López Ibor, José Miguel. La homosexualidad masculina. Madrid, Uve, 1981. Pág. 25.
49
CARLOS LUIS JAUREGUI
y que esos individuos indignos que son, o puedan ser
culpables, reciban un severo castigo.”21.
El 6 de agosto del año 390, el emperador Teodosio dictó
otra ley que decía: “Todas las personas que tengan la
vergonzosa costumbre de condenar al cuerpo de un hombre a
jugar el papel de una mujer, a padecer un sexo ajeno, expiarán
su delito en las llamas vengadoras.”22.
En los años 538 y 544, respectivamente, se dictaron la
primera y la segunda Novellae de Justiniano contra los actos
homosexuales, donde el emperador del Imperio Romano de
Oriente expuso que tales actos son un peligro para el Estado,
pues podían acarrear la ira de Dios atrayendo pestes,
enfermedades y hambrunas23.
En el Liber Judiciorum Lex Visigothotum, (compendio
jurídico de los pueblos visigodos de la Península Ibérica),
redactado entre los años 642 al 649, se indicaba que los
homosexuales debían ser penados con la castración y la
disolución del vínculo matrimonial en caso de ser casados24.
De la misma forma, en el décimosexto Concilio de Toledo,
del año 693, el rey visigodo Egica instó a los obispos y al clero
en general a luchar contra las prácticas homosexuales,
haciendo una referencia explícita a la historia de Sodoma25.
En el año 824, el Fuero de Albarracín, aplicado sobre
territorios recuperados a los árabes, castigaba los actos
homosexuales, acusando a los moros de la introducción de tan
deleznable práctica26.
21 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 25.
22 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 25.
23 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 25.
24 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 26.
25 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 26.
26 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 27.
50
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
En Inglaterra, en el año 960, en ocasión de la fundación
de la Abadía de Wesminster, Dunstand, arzobispo de
Canterbury, cumpliendo la ordenanza del rey Eduardo, en la
que se advierte sobre la proliferación de canónigos y monjes
sodomitas, condenándolos a la hoguera, ejecuta a 1.102
hombres, previa castración. Un comerciante en lanas, de la
comarca de Flandes, relató: “... y el olor de los cuerpos
quemados era tan asqueroso y repugnante, que al llegar al
puente, tuve que volver sobre mis pasos y vomitar.”27.
En el año 994, en las actas del Sínodo de Limoges, se
puede leer: “El demonio sodomiza, el fuego libera.”28.
Es indudable, considerando la repetición de las condenas
a las prácticas homosexuales y el carácter terrible que
poseían, que estas relaciones debieron haber representado un
gran problema para la Iglesia Católica y que la libre sexualidad
de los tiempos clásicos no había podido ser destruida como se
pretendía.
Todos los datos hasta aquí aportados hablan por si
mismos. La Iglesia, que constantemente habla de penitencia y
reconciliación, aún no ha pedido perdón a la Humanidad por
los terribles crímenes cometidos en su afán de detentar el
control moral de la población.
NUESTRO TIEMPO
El 1° de noviembre de 1983, la Sagrada Congregación
para la Educación Católica dictó las Orientaciones educativas
27 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 27.
28 López Ibor, José Miguel. Ob. Cit. pág. 27.
51
CARLOS LUIS JAUREGUI
sobre el amor humano. Pautas de Educación Sexual 29. En ellas
se contemplan la concepción cristiana de la sexualidad, las
responsabilidades en la realización de la educación sexual, así
como sus condiciones y modalidades; finalmente se plantean
algunos problemas particulares.
En el documento se define a la sexualidad como “un
elemento básico de la personalidad; un modo de ser, de
manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar
y vivir el amor humano”30. Un poco más adelante se agrega: “la
genitalidad, orientada a la procreación, es la expresión máxima
de amor de los cónyuges”31.
Genitalidad, reproducción, matrimonio: los tres elementos
de la postura católica sobre la sexualidad humana. Se presenta
a la familia como el lugar preferente ‘para la formación de los
jóvenes en la castidad, sobre la que en el párrafo 18 leemos:
“la castidad consiste en el dominio de si, en la capacidad de
orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en
el desarrollo de la persona”32. La sexualidad humana continúa
siendo un medio y no un fin en si misma. Luego se agrega: “...
los padres cristianos reservarán una atención y cuidado
especiales a la educación para la virginidad, como suprema
forma del don de uno mismo que constituye el sentido genuino
de la sexualidad humana”33. El concepto del Concilio Tridentino
se mantiene incólume.
29 El Prefecto de la Sagrada Congregación para la Educación Católica es el Cardenal William
Baum, quien junto al secretario de la misma, Arzobispo Antonio Javierre, firman el documento.
Orientaciones Educativas sobre el amor humano. Ed. Paulinas, Buenos Aires, 1984, pág. 4.
30 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 5.
31 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 10.
32 Sagrada Congregación., Ob. Cit. Pág. 10.
33 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 11.
52
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
En cuanto a la mujer, se reconoce “la igualdad de
naturaleza y dignidad”34, aunque se dejan sentadas las
diferencias en las actitudes de los sexos.
La prohibición so pena del castigo, al igual que la de la
culpa, se mantienen como los métodos más efectivos de
control sobre los individuos: “es deber del Estado tutelar a los
ciudadanos contra las injusticias y desórdenes morales, como
el abuso de los menores y toda forma de violencia sexual, la
degradación de las costumbres, la permisividad y la
pornografía y la manipulación de los datos estadísticos”35. “Las
autoridades civiles tienen peculiares deberes en esta materia
en razón del bien común, el cual exige que un reglamento
jurídico de los instrumentos de comunicación social proteja la
moralidad pública, en particular el mundo juvenil,
especialmente en lo que concierne a revistas, filmes,
programas radiotelevisivos, exposiciones, espectáculos y
publicidad”36.
Como ya hemos dicho, el único lugar reservado al sexo
es el matrimonio, excluyendo toda la amplia gama de
posibilidades a las que se las cataloga de “genitales”37 y como
“un desorden moral porque se dan fuera de un contexto
matrimonial”38.
Al comenzar el detalle de esta amplia gama de
posibilidades se dice que “un problema particularmente
complejo y delicado que puede presentarse, es el de la
masturbación y sus repercusiones en el crecimiento integral de
las personas. La masturbación es un grave desorden moral; un
34 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 34.
35 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 36.
36 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 40.
37 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 22.
38 Sagrada Congregación., Ob. Cit. Pág. 43.
53
CARLOS LUIS JAUREGUI
educador debe esforzarse por individualizar las causas de esta
desviación”39. Asimismo se recomienda al educador consejero
que se encuentre ante un problema de este tipo animar al
adolescente “a recurrir a los medios recomendados por la
ascesis cristiana, como la oración y el sacramento y a
ocuparse en obras de justicia y caridad”40.
Con respecto a la homosexualidad se explica que ésta
“impide a la persona el llegar a la madurez sexual”41. Las
personas que así se manifiestan “deben ser sostenidas en la
esperanza de superar sus dificultades personales y su
inadaptación social”42. “También su culpabilidad debe ser
juzgada con prudencia”43. Pero “no se puede emplear ningún
método pastoral que reconozca una justificación moral a estos
actos, por considerarlos conformes a la condición de esas
personas”44. Al buscar las causas de este “desorden” se
mencionan “falta de afecto, inmadurez, impulsos obsesivos,
seducción, aislamiento social, la depravación de costumbres y
lo licencioso de los espectáculos y las publicaciones”45. Aclara,
asimismo, que siempre se deberá tener presente que “en lo
profundo del hombre yace su innata debilidad, consecuencia
del pecado original”46.
39 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 45.
40 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 54.
41 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 55.
42 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 56.
43 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 56.
44 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 57.
45 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 57.
46 Sagrada Congregación., Ob. Cit. pág. 57.
54
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
B. LA POSTURA NO TRADICIONAL.
Luego del Concilio Vaticano II y de los documentos
latinoamericanos de Medellín y Puebla, han tenido lugar dentro
de la Iglesia distintos movimientos tendientes a producir una
profunda reforma dentro de la misma.
Se apunta, por un lado, a realizar, una exégesis bíblica a
tono con la época que nos toca vivir y que pareciera estar a
varios siglos de distancia del “tempo” de la jerarquía vaticana.
Es en tal sentido, siguiendo ese mismo camino, que surge una
concepción nueva en lo que respecta a la sexualidad humana.
Esta nueva visión permite la presencia de distintas
características de acuerdo a los autores47, pero todos
parecieran coincidir en que los actos homosexuales hay que
valorarlos a la luz de su significado racional.
El criterio del juicio aquí utilizado para juzgar la
homosexualidad no es el objetivo de la procreación sino la
capacidad y la posibilidad de vivir una relación plena, madura,
creativa entre dos seres humanos, independientemente de su
sexo. Por lo tanto, las relaciones homosexuales consideradas
desde este punto de vista son, en si mismas, indiferentes,
neutras en cuanto a valor y adquieren una connotación moral y
ética en la medida que expresen o no una relación de amor
generoso, que fomenten y permitan el desarrollo del ser
humano hacia una plena creatividad.
Surge así un uso responsable de la sexualidad,
independiente del compañero sexual en cuanto a determinante
47 Son muchos los teólogos que han trabajado en tal sentido. En castellano puede consultarse la
obra del sacerdote jesuíta Mc. Neil, John. La Iglesia y la homosexualidad, Madrid, Aguilar, 1981.
Asimismo, pueden consultarse Pittinger, Norman. A christian interpretation of homosexuality. The
Christian Century, New York, 1979.
55
CARLOS LUIS JAUREGUI
de su valor. Lo que importa es la intensidad de la relación, la
responsabilidad con que se asume al otro, al respecto de las
individualidades, la integración en el contexto social y la
saludable relación con el mundo que les rodea.
C. HACIA UNA INTERPRETACION DE LA POSTURA
OFICIAL DE LA IGLESIA.
Un adolescente, alumno del Colegio Nicolás Avellaneda
definió así la postura que tiene la Iglesia Católica sobre la
sexualidad: “La promoción del aspecto ‘pecaminoso’ de la
sexualidad es y fue el instrumento esgrimido por la religión,
para enfrentar y separar a los seres humanos. Por este
enfrentamiento se niega el principio mismo de la humanidad: la
solidaridad social, que incita a un egoísmo desenvuelto que
atenta contra eso que en apariencia sostienen denominado
‘amor al prójimo’, detrás de una egoísta máscara de piedad y
misericordia religiosa”48.
Analogando la descripción del fascismo que realizó
Wilhem Reich49 puede decirse que, en términos de economía
sexual, el placer, tan cuestionado por la Iglesia, implica un
peligro para todo sistema que pretenda mantener el control y
dominio de la población con miras a sumar a los hombres al
proceso productivo.
Como ya vimos anteriormente, para la Iglesia los
componentes de la sexualidad son los mismos desde hace dos
mil años, con el agravante de que, en la actualidad, los
48 Braustein, Martín. Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Trabajo inédito.
49 Reich, Wilhem. Psicología de masas del fascismo.
56
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
conocimientos científicos son mucho mayores y, por lo tanto,
no se puede alegar la ignorancia a la hora de sustentar
posiciones completamente alejadas de la realidad.
Incentivar las culpas subyacentes, instintivamente, en
todos los seres humanos, como señala Marcuse, es una
maniobra hábil con que la Iglesia pretende mantener el dominio
moral de la población.
57
CARLOS LUIS JAUREGUI
58
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
IV. SEXUALIDAD Y CIENCIA.
59
CARLOS LUIS JAUREGUI
60
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Mi horror por la ciencia y mi odio
por la
tecnología me llevarán, finalmente, a
esa
miserable creencia en Dios.”
Luis Buñuel. Testamento Definitivo.
61
CARLOS LUIS JAUREGUI
62
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A la luz de las teorías raciales que inspiraron el nazismo y
que sirvieron como invalorable plataforma científica para la
concreción del genocidio más grande en la historia de la
humanidad, poco es lo que puede agregarse para comprender
la estrecha vinculación entre la ciencia y los sistemas de poder.
A. LA MUJER.
Es en este terreno donde, quizás, mejor puede percibirse
la discriminación que aún hoy sufre la mujer en la sociedad
contemporánea.
Con la excepción del preservativo, la totalidad de los
métodos anticonceptivos temporarios se practican sobre el
cuerpo de la mujer, provocando todo tipo de trastornos y
complicaciones. Espirales, diafragmas, pastillas
anticonceptivas, aerosoles, óvulovaginales, últimamente
inyecciones (la OMS se apresta a ensayar sobre 300
voluntarias la efectividad de éstas)50, son consumidos por las
mujeres ante la necesidad de no quedar embarazadas,
desconociendo, en la mayoría de los casos, los riesgos que su
uso trae aparejado.
50 Diario “Clarin”, 19 de febrero de 1986, pág. 27.
63
CARLOS LUIS JAUREGUI
Por otra parte, es interesante destacar que la Iglesia
Católica que abomina del aborto, lo considera como crimen
similar a la guerra. Pero, a su vez, descalifica el uso de la gran
mayoría de los anticonceptivos; son aceptados exclusivamente
los de origen natural, que como es sabido, disminuyen
notablemente el placer durante la relación sexual,
especialmente en el momento del orgasmo.
Un hecho a denunciar es la actitud de las grandes
compañías multinacionales de fármacos, que antes de
lanzarlos para su comercialización en los mercados de las
grandes naciones desarrolladas, ensayan los nuevos
productos del orden que nos interesa sobre las mujeres de los
países del Tercer Mundo, quienes ante la miseria y la
necesidad de disminuir las altas tasas de natalidad existentes,
aceptan dichosas convertirse en conejitos de indias. Tales
prácticas, que llevan ya varias décadas, fueron oportunamente
denunciadas ante la Organización de las Naciones Unidas.
Asimismo, es notable que existiendo técnicas de
esterilización permanente tanto para mujeres (ligazón de las
trompas) como para hombres (vasectomía o corte del conducto
seminal), ésta última, prácticamente, no es aplicada jamás. En
cambio la primera tiene una gran difusión tanto en los países
desarrollados como en los subdesarrollados, en este último
caso con el agravante de practicarse muchas veces en forma
compulsiva.
Dentro de estas últimas naciones mencionadas se
encuentra la India, donde desde el Gobierno se han iniciado y
estimulado reiteradamente campañas de esterilización de la
población, tanto de hombres como de mujeres. Se prefirió
frustrar a los individuos en su paternidad y maternidad, que
64
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
constituyen un derecho inalienable, antes de propiciar una más
justa distribución de las riquezas.
En cuanto al tema del aborto, aún sin asumir una posición
ética sobre el mismo, es necesario recalcar, aunque parezca
obvio, que siempre es practicado sobre el cuerpo de la mujer.
Por lo que en aquellas sociedades que, como la nuestra, aún
está penalizado, es la mujer quien siempre carga con las
consecuencias, sobre todo si tenemos en cuenta que la
operación se realiza en forma ilegal y por presión del hombre,
que no desea asumir la paternidad, o ante su ausencia. Si a
todo ello se le suman las condiciones económicas, vemos que
la libertad de elección es aún para la mujer un derecho a
conquistar.
Esto se explica si entendemos que la necesidad de
mantener el sistema de producción doméstico ha dado origen,
a través del tiempo, a una brutal represión sexual de la mujer.
Por ejemplo podemos recordar que no hace mucho tiempo las
Naciones Unidas han denunciado la práctica aberrante,
habitual en mucha culturas de África y Asia, de la ablación del
clítoris; tal operación, por otro lado bastante sencilla,
insensibiliza a la mujer ante la penetración51.
La idea dominante, muchas veces de inspiración religiosa,
es que la mujer no debe gozar del acto sexual. Esto es común
a todas las culturas, que desarrollan distintos mecanismos de
control, algunos drásticos como el mencionado anteriormente.
Tales costumbres tienen sus equivalentes en nuestra
civilización, como la tradición que obliga a las jóvenes a llegar
vírgenes al matrimonio, en tanto entre los jóvenes varones se
fomenta la promiscuidad, entendiendo este último concepto sin
51 Diario “Clarin”, 23 de febrero de 1986, pág. 34.
65
CARLOS LUIS JAUREGUI
ninguna connotación peyorativa. Esta tradición otorga a la
virginidad un valor per se, idea absurda y sin otra
fundamentación que su origen religioso.
En 1985, un grupo de investigadores del Centro de
Estudios de la Mujer (CEM), con sede en Buenos Aires, realizó
un estudio y trabajó con ciento veinte maestras de la Capital
Federal. El objetivo del mismo era detectar el grado de
discriminación hacia la mujer en la educación primaria por
parte de las mismas mujeres-maestras. Se intentaba captar el
grado de percepción que ellas mismas tenían de los
estereotipos sexuales en la organización sexual. Los
resultados fueron notables. En general las discriminaciones
eran percibidas, sobre todo en la organización del trabajo
doméstico y en determinadas actividades, pero ellas no se
daban cuenta de cómo reproducían los estereotipos sexuales
en la enseñanza.
El trabajo que siguió fue arduo: “No sólo tuvieron una
mayor percepción de la desigualdad —explica la directora del
proyecto—, sino que también cambió su concepción del
problema: antes partían de una explicación naturalista del
fenómeno de la diferencia de roles. Pasaron a tener una
concepción más social, advirtiendo que las diferencias son
efectos de una socialización diferencial”52.
El proceso es claro: cuando se asumen cuáles son las
determinantes históricas, sociales, políticas, económicas y
culturales que explican las diferencias, se empieza a pensar
que hay cosas que pueden y deben cambiarse.
52 Ferrari, Andrea, La Porteña fue a la escuela, en Revista “El Porteño”, diciembre 1985, pág. 61.
66
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
B. EL HOMOSEXUAL.
El viernes 29 de agosto de 1984, el Canal 13 de televisión
de la Capital Federal emitió el programa Grandes temas
médicos, dedicado a la sexualidad. La conclusión, al cabo de
una hora y media de emisión, fue formulada por el Dr. René
Favaloro, de la siguiente manera: “Yo quisiera destacar una
parte de esta segunda emisión, que es el problema de las
desviaciones sexuales, que constituye un verdadero problema,
una verdadera tragedia en nuestro tiempo, una tragedia que no
está solamente en los grandes países desarrollados, —
evidentemente al que le toca viajar la puede ver
fundamentalmente en Estados Unidos, en Inglaterra, en
Francia, en los grandes países, digamos desarrollados—,
donde ya se ha constituido en una verdadera plaga, a mi
entender. Esto no quiere decir que no deba ser también
analizada en profundidad, buscar las razones y corregirla, pero
yo no puedo entender todos estos movimientos sociales, en
donde se hace, quizás, hasta una apología de la
homosexualidad. Este incremento, debo confesarlo, para mí es
aterrador, porque significa una desviación de algo, que la
naturaleza nos dice que no ocurre...”53.
El Dr. Everardo Power (profesional conocido a raíz de su
homofobia), de la Liga Argentina de Educación Sexual, decía
en un reportaje concedido a la revista Destape en junio de
1984: “Nosotros consideramos que la homosexualidad es un
estado patológico desde el momento que altera los
lineamientos generales de la biología, así como los altera en
otro orden aquel que envenena los ríos o los que matan
53 En video archivo de la CHA consta copia del programa.
67
CARLOS LUIS JAUREGUI
animales tendiendo a extinguir una especie. Nosotros creemos
que si una persona es homosexual debe ser tratada; pero si
esa persona saca una bandera para que todos los chicos se
hagan homosexuales, es un delincuente”54.
A poco de instalado el gobierno constitucional, el Ministro
del Interior, Dr. Antonio Tróccoli, al ser interrogado sobre el
tema que nos ocupa por un periodista, declaró: “La
homosexualidad es una enfermedad y nosotros pensamos
tratarla como tal. Si la policía ha actuado es porque existieron
exhibiciones o actitudes que comprometen públicamente lo que
podría llamarse las reglas de juego de una sociedad que quiere
ser preservada de manifestaciones de ese tipo”. Luego,
consultado acerca de la manera de tratar esta “enfermedad”, el
Dr. Tróccoli afirmó: “Sobre la base de una educación, una
docencia que permita preservar a los jóvenes para evitar que
se introduzcan en este tipo de prácticas”55.
La simple lectura de las opiniones citadas nos demuestra
a las claras su falta de rigor científico y cómo, a través de un
discurso pretencioso, se trata de imponer, en cada uno de los
casos, una concepción ética y política particular. El Dr.
Favaloro, careciendo de toda lógica, llega al extremo de
afirmar que algo que se da espontáneamente, desde que el
hombre existe sobre la Tierra, no es natural, porque la
naturaleza nos dice que no se da. Tremendo error (absurdo,
además), porque su simple existencia ha sido reiteradamente
descubierta por los científicos en casi todas las especies
animales.
54 Revista “Destape”, 12 de junio de 1984, pág. 6.
55 Symms, Enrique. Troccoli y las reglas del juego. En revista “El Porteño”, mayo de 1984, págs. 7 y
8.
68
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Si la homosexualidad es, según sus palabras, una plaga
—plaga de vieja data por cierto—, descubriendo el virus que la
provoca lograremos, muy pronto, elaborar una vacuna para
prevenirla. Pero como todos sabemos que esto es ridículo, el
mensaje tácito del nombrado científico es la exclusión de los
enfermos que puedan contaminar al cuerpo de la sociedad.
Para el Dr. Favaloro, los homosexuales deberíamos cumplir en
la actualidad el rol reservado a los leprosos en la Edad Media.
Quizás la ciencia, en estos tiempos difíciles en que nos
toca vivir, debiera recobrar la conciencia.
El Dr. Power, al igual que el Ministro del Interior,
seguramente nunca han leído al Dr. Sigmund Freud, quien
afirmó que convertir a un heterosexual o viceversa, son
operaciones absolutamente imposibles pues no presentan
ninguna posibilidad de éxito.
No nos es posible analizar aquí todas las teorías
científicas sobre la homosexualidad. Eso queda reservado a
los psicólogos y a los libros de psicología. Por otra parte no es
ese nuestro interés. Esto es así, porque es más importante la
propia conciencia de salud que los homosexuales hemos ido
desarrollando a todo lo largo de las últimas décadas, que las
definiciones dadas por quienes han redefinido a la
homosexualidad como una variante de la sexualidad. Entre
ellos se encuentran: la Asociación de Psicólogos Americanos,
la Asociación de Psiquiatras Americanos (ambas instituciones
desde 1974), el Diccionario Internacional de Sexología (en su
edición de 1976), el Ministerio de Salud de Francia (desde
1981), el Ministerio de Salud de Brasil y la Organización
Mundial de la Salud (OMSD), (desde 1983 en ambos casos).
69
CARLOS LUIS JAUREGUI
La conciencia de salud que hemos generado nos va
permitiendo aceptar y aceptarnos, desarrollar una vida “sana”
entendiendo a la salud como “el bienestar físico, psíquico y
social”56.
Pero lo que es de suma importancia es el uso que se ha
hecho de las distintas interpretaciones que consideran a la
homosexualidad como una enfermedad.
Desde la aparición de la doctrina psicoanalítica, comenzó
a manejarse en alusión a la sexualidad el término perversión
que, literalmente, significa, otra versión, otra forma. En tal
sentido, todas y cada una de las formas de la sexualidad son
perversas. Pero una mala o malintencionada lectura del
pensamiento freudiano llevó a concebir como perversas sólo
algunas manifestaciones de la sexualidad. Y como la norma
era la heterosexualidad, todas las otras variantes debían ser
corregidas.
Distintos fueron los métodos y las técnicas empleados
para la “curación” de los homosexuales, empezando por el
mismo psicoanálisis, tarea más que compleja si pensamos que
el propio Dr. Freud escribió en 1935 a una madre americana,
angustiada por la homosexualidad de su hijo: “La
homosexualidad no es, desde luego, una ventaja. Pero
tampoco es algo de lo que uno deba avergonzarse, un vicio o
una degradación, ni puede clasificarse como una
enfermedad...”57.
No conformes con los resultados, los médicos y los
psicólogos practicaron, desde los años cincuenta y en los
sesenta, otros métodos más drásticos e inhumanos:
56 Tal es la definición oficial dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
57 Freud, Sigmund. Carta a una madre americana. En López Ibor, José Miguel, Ob. cit. pág. 104.
70
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
electroshocks, terapias aversivas (consistentes en la inyección
de drogas que inhibían las respuestas ante un estímulo
homosexual), formación de grupos de “homosexuales
anónimos”, castración, etc.
Los resultados obtenidos con la aplicación de estos
métodos: neurosis, infelicidad, profundas angustias, suicidios y
la propia indignidad de los profesionales involucrados en este
tipo de prácticas.
Todo hubiese sido muy distinto si hubiesen sabido
asimilar las palabras de su maestro: “El emprender la
reconversión de un homosexual completamente desarrollado
no resulta más esperanzador que el emprender la operación
inversa, con la particularidad de que, por razones de índole
práctica, esta última operación no se ha intentado realizar
nunca”58.
EL INFORME KINSEY.
En 1948 se publicó en Filadelfia el libro titulado “SEXUAL
BEHAVIOR IN THE HUMAN MALE” (El comportamiento sexual
del varón), redactado por un gran grupo de profesionales
científicos, bajo las directivas del Dr. Alfred Kinsey.
En el prefacio de la obra, posteriormente conocida como
“Informe Kinsey”, se puede leer: “Las pruebas que en la
actualidad poseemos sobre la incidencia y la frecuencia de la
actividad homosexual indican que una tercera parte, por lo
menos, de la población masculina, tendría que ser sometida al
aislamiento completo del resto de la comunidad si todos los
58 Freud, Sigmund. Psicogénesis de la homosexualidad femenina. Buenos Aires, Paidós, 1957.
71
CARLOS LUIS JAUREGUI
homosexuales tuvieran que ser tratados. Ello significaría que
un trece por ciento por lo menos de la población masculina
habría de ser reglamentada y aislada, si todas las personas
predominantemente homosexuales tuvieran que ser sometidos
al referido tratamiento”59.
Durante más de una década, el equipo de profesionales
que encabezaba el Dr. Kinsey, realizó un denodado trabajo de
investigación entre los miembros de la comunidad homosexual
de los EEUU. Las conclusiones a las que arribaron en su
informe, produjeron una verdadera revolución en las opiniones
que se tenían sobre la homosexualidad, hasta ese momento,
tanto en los círculos profesionales como entre la población en
general.
La idea central que expresa el Informe Kinsey es que no
existe una sexualidad heterosexual y otra homosexual sino
que, entre uno y otro extremo de una parábola, se alinean, se
inscriben y se interrelacionan un gran número de posibilidades,
de combinaciones, preferencias, matices, etc. Este espectro de
posibilidades es lo que Kinsey da en llamar “el contínuo hétero-
homosexual”.
Kinsey y sus colaboradores establecieron una esca la que
va de cero a seis para medir el espectro al que hacíamos
mención, aclarando previamente que, incluso entre los matices
contemplados en su escala, había intercaladas a su vez,
muchísimas posibilidades más.
La escala elaborada por ellos es la siguiente:
59 Kinsey, Alfred y otros. Sexual Behaviour in the human male. W.B. Saunders, Filadelfia, 1948,
pág. 76.
72
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
0. Los contactos y las respuestas socio-sexuales de estos
individuos son efectuadas, exclusivamente, con personas
del sexo contrario.
1. Son aquellos individuos que poseen una experiencia
homosexual sólo incidental y cuyas experiencias y
reacciones heterosexuales superan ampliamente a las de
tipo homosexual.
2. Son aquellos individuos que poseen una experiencia
homosexual más que incidental y que responden de una
manera bastante definida a estímulos homosexuales.
Empero, sus experiencias y reacciones heterosexuales
superan a las de tipo homosexual.
3. Son individuos que resultan ser tan heterosexuales como
homosexuales.
4. Son aquellos individuos cuyas actividades y reacciones
son abiertamente homosexuales, si bien todavía
sostienen bastantes relaciones heterosexuales.
5. Son individuos casi enteramente homosexuales en su
actividad sexual y relaciones, sólo incidentalmente llevan
a cabo actividades heterosexuales.
6. Son individuos enteramente homosexuales en sus
actividades y relaciones. Según las estadísticas
suministradas en el mismo Informe, en el grado seis de la
escala, o sea los homosexuales absolutos, se engloba el
cinco por ciento de la población masculina de los EEUU.
Al ser relevadas, estas cifras trastornaron a la sociedad
americana. Muchos homosexuales afirman que, por primera
vez en su vida, descubrieron, que “no se encontraban solos”60.
60 En este sentido son interesantes las declaraciones de homosexuales y lesbianas aportadas en el
film documental Antes de Stonewall.
73
CARLOS LUIS JAUREGUI
Continuando en la brecha abierta por el Dr. Kinsey, la Dra.
Evelin Hooker realizó una serie de estudios y monografías que
contribuyeron notablemente a la comprensión de la actividad
homosexual.
La misma Dra. Hooker, en el film documental Before
Stonewall (Antes de Stonewall)61 afirma que, hasta la aparición
del Informe Kinsey, ella enseñaba a sus alumnos de psicología
que la homosexualidad era una enfermedad que podría ser
curada con el tratamiento adecuado para cada paciente.
En un momento de sus investigaciones descubrió que
todos los casos analizados por la psicología y la psiquiatría
eran los de homosexuales que habían recurrido a los
consultorios para recibir atención terapéutica; pero que de ser
ciertas las cifras aportadas por el Informe Kinsey, nada se
había dicho ni escrito aún sobre la inmensa masa de
homosexuales (en ese momento estimada en unos quince
millones de personas) compuesta por todos aquellos que no
consideraban necesaria ningún tipo de atención, o que, llegado
el momento de acudir a un terapeuta, lo hacían por
motivaciones ajenas a su sexualidad.
Con vistas a estudiar a este importante sector de la
población, se dirigió a lo que según sus propias expresiones
consideró su ámbito “natural” de encuentro: los bares y
discotecas gays de New York y San Francisco. Luego de
meses de estudio confeccionó unas seiscientas fichas de
personas homosexuales, con test de todo tipo, a las que
mezcló con otras tantas fichas de heterosexuales.
Posteriormente, en un Congreso de Psicología en la ciudad de
Chicago, presentó sus fichas a un grupo de profesionales
61 Existe copia en el Video Archivo de la CHA.
74
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
(compuesto por médicos clínicos, psicólogos y psiquiatras)
conocidos por compartir la idea de la homosexualidad
patológica, a los que les explicó su trabajo y les ofreció que
estudiaran sus fichas para diferenciar las que correspondían a
los heterosexuales sanos de los homosexuales enfermos. Al
cabo de seis meses de estudio, el equipo de profesionales
llegó a la conclusión de “la imposibilidad de distinguir los
historiales de un grupo de homosexuales de otro integrado por
sujetos heterosexuales”62.
Para completar el panorama de aquellos científicos que,
venciendo todos los prejuicios imperantes, brindaron un
enfoque nuevo de la homosexualidad, debemos mencionar al
psiquiatra George Weimberg, quien en 1972 en su obra El
homosexual y su liberación escribió: “Nunca considero curado
a un paciente a menos que haya superado su prejuicio contra
la homosexualidad”63.
El Dr. Weimberg, quien últimamente ha retomado su
prédica antidiscriminatoria al acusar a la derecha americana de
un manejo arbitrario y criminal de la cuestión del SIDA64,
analizó los factores que, a su juicio, originan la Homofobia (el
odio, el temor a las relaciones homosexuales y a quienes las
practican).
Los factores por él mencionados son los siguientes:
—Los prejuicios de índole religiosa, que ya hemos analizado.
—El secreto temor a ser, uno mismo homosexual. En la
sociedad argentina, muy machista, este temor está
62 Hooker, Evelyn. En el film Antes de Stonewall.
63 Weimberg, George. El homosexual y su liberación, Buenos Aires, Granica, 1973.
64 Weimberg, George. “Aids politics”. En: “The Advocate”
mayo 1985, pág. 32.
75
CARLOS LUIS JAUREGUI
ejemplificado por la broma habitual: “yo no la pruebo, a ver si
me gusta”.
—La amenaza a los “valores consagrados” de la sociedad. (La
familia, el matrimonio indisoluble, la sexualidad reproductiva, y
también, las “reglas del juego” que mencionara el Dr. Troccoli).
—La envidia reprimida. Pues el homosexual, con su simple
existencia, cuestiona el valor que tienen, por sí mismos, los
atributos masculinos y que tanto esfuerzo cuesta mantenerlos
a los hombres heterosexuales. Valores como la agresión viril,
el “espíritu de empresa”, la falta de sensibilidad, “los hombres
no lloran”, etc., son demitificados por el homosexual, aunque
muchas veces, como producto de la educación machista que
se recibe, la misma gente gay, repita estos esquemas.
—La posibilidad de admitir una existencia sin una inmortalidad
sustitutiva (es decir, sin hijos).
A través del trabajo de estos científicos y muchos más
como ellos, se alcanzó un primer logro muy importante, como
lo fue la supresión y posterior prohibición de las técnicas
aversivas —que ya explicamos— en el tratamiento y curación
de la homosexualidad en los Estados Unidos.
Todos aquellos que, años después, se horrorizaron ante
la aplicación de estas técnicas en el personaje central de La
naranja mecánica (novela de A. Burgess, llevada al cine por S.
Kubrik), desconocían (¿desconocían?) su aplicación durante
años en las clínicas neuropsiquiátricas americanas, sobre
pacientes homosexuales.
76
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
V.- SEXUALIDAD, SISTEMAS DE PODER Y
JURISPRUDENCIA.
77
CARLOS LUIS JAUREGUI
78
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Es en el instinto de libertad no
sublimado donde se hunden las
raíces de la exigencia de una libertad
política y social; exigencias de una
forma de vida en la que incluso la
agresión y la destrucción sublimadas
estuviesen al servicio del Eros, es
decir, de la construcción de un
mundo pacificado.
Siglos de represión instintiva han
recubierto este elemento político del
Eros; la concentración de la energía
erótica en la sensualidad genital
impide la trascendencia del Eros
hacia otras zonas del cuerpo y hacia
su medio ambiente, impide su fuerza
revolucionaria y creadora.
Allí donde hoy se repliega la libido
como tal fuerza, tiene que servir al
proceso de producción y a sus
consecuencias, integrándose en el
valor de cambio.”
Herbert Marcuse. El Hombre
Unidimensional.
79
CARLOS LUIS JAUREGUI
80
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Ningún pensador antiguo o contemporáneo ha descripto
con mayor precisión que Marcuse la potencialidad
transformadora del Eros.
El autor ha explicado cómo uno de los resultados
sorprendentes de nuestra sociedad, ha sido la “administración
y la movilización metódicas de los instintos humanos, lo que
hace así socialmente manejables y utilizables a elementos
explosivos y «antisociales» del inconciente”65. Asimismo,
expresó con total claridad y certeza que “libertad administrada
y represión instintiva llegan a ser las fuentes renovadas sin
cesar de la productividad”66.
Circunscribir el Eros (instinto de vida, según Freud) a la
genitalidad, ha servido a los modernos sistemas de poder para
ejercitar un control «natural» e inconciente sobre la población.
Los estados contemporáneos han intentado imponer —con
distintos grados de éxito— un modelo único de relación, para lo
que han necesitado legislar el comportamiento sexual.
65 Marcuse, Herbert. El hombre unidimensional, Barcelona, Seix Barral, 1970, pág. 7.
66 Marcuse, Herbert. Ob. Cit. pág. 7.
81
CARLOS LUIS JAUREGUI
A. CUANDO LOS HETEROSEXUALES HACEN LA LEY67.
A continuación repasaremos la situación legal de las
personas homosexuales en distintos países y bajo diversas
formas de gobierno. Es preciso aclarar que, si bien los datos
suministrados corresponden al año 1984, lo que los vuelve
bastante actualizados, puede haber habido modificaciones
significativas en algunas de las naciones mencionadas. En
algunos casos puede que se haya suprimido legislaciones
represivas o discriminatorias, dada la inquebrantable lucha
asumida en tal sentido por parte de organizadores gay y
organismos internacionales de derechos humanos, que han
incorporado para su tratamiento la problemática del libre
ejercicio de la sexualidad.
Por otro lado, es posible que, en algunos casos, se hayan
desempolvado viejas legislaciones represivas ya en desuso o
dictado algunas nuevas, con motivo del gran rebrote de la
discriminación y el prejuicio hacia los homosexuales, a partir de
la aparición del SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia
Adquirida).
También es necesario convenir en que, en aquellos
estados que no penalizan las relaciones homosexuales, o
donde no existen expresas disposiciones discriminatorias,
igualmente es posible que, en reiteradas oportunidades, se
produzcan casos de represión o de marginación como veremos
más adelante.
En Chile, la homosexualidad masculina está prohibida.
Las penas previstas van de 541 días de prisión a tres años. La
67 Toda la información concerniente a las distintas legislaciones mundiales han sido extraidas del
Anuario 1984 de la International Gay Association (IGA), también publicados por “Le Nouvelle
Observateur”, setiembre 1985.
82
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
situación de los homosexuales nunca ha sido especialmente
dramática en el país trasandino, ni siquiera desde 1973, año en
que se instauró la cruenta dictadura del General Augusto
Pinochet. Quizás pueda entenderse mejor esta situación
contradictoria si se analiza el rol progresista y defensor de los
derechos humanos que —a diferencia de su similar en la
Argentina— ha mantenido hasta la actualidad la Iglesia
Católica chilena.
En Paraguay, la homosexualidad también está penada
por la ley y existe una gran persecución contra quienes la
practican. En los últimos años se ha producido numerosos
asesinatos de personas homosexuales. Sin embargo, es de
destacar que existe tolerancia y apoyo oficial para la
explotación de menores prostitutos.
En Perú, la homosexualidad es, oficialmente, considerada
un hábito de personas ociosas y sancionada con fuertes multas
y sesenta días de arresto. El 23 de agosto de 1980, el prefecto
de la ciudad de Lima, Coronel Clemente Noel, autorizó a la
Junta Calificadora de Vagancia el traslado de 177
homosexuales varones a la cárcel tenebrosa de Lurigancho68.
En Brasil se produce una situación bastante
contradictoria. Oficialmente no existe ninguna condena contra
los actos homosexuales y las relaciones están despenalizadas
a partir de los 18 años (al igual que las relaciones
heterosexuales); sin embargo y a pesar de la aparente libertad
general, la discriminación contra los homosexuales está tan
arraigada como en el resto de Latinoamérica. Se estiman en
más de doscientos (según fuente policial) los travestis y
68 Información suministrada por “France Press”, 24 de agosto de 1980.
83
CARLOS LUIS JAUREGUI
homosexuales asesinados en la ciudad de San Pablo entre
1974 y 1984, por comandos de moralidad.
En Bélgica, la homosexualidad está autorizada a partir de
los 18 años, en tanto que las relaciones heterosexuales lo son
a partir de los 16 años. Durante el verano de 1986, se
registraron cinco asesinatos de homosexuales en la ciudad de
Bruselas, aparentemente perpetrados por la misma persona o
grupo de personas, entre otras cosas, por haberse encontrado,
en todos los casos, las paredes de las casas de las víctimas
escritas con consignas homofóbicas que siempre eran las
mismas.
La misma situación que en Bélgica se repite en ambas
Alemanias, donde las relaciones homosexuales son
autorizadas en privado a partir de los 18 años, en tanto que las
heterosexuales lo son a partir de los 16. En Gran Bretaña las
relaciones entre personas del mismo sexo son despenalizadas
a partir de los 21 años, en tanto que las homosexuales son
severamente castigadas en el ejército.
El ambiente político londinense se vio sacudido en los
últimos cuatro años por varios escándalos que involucraron a
políticos de renombre en supuestas orgías homosexuales,
debiendo por ello renunciar a sus cargos.
En Rumania, la homosexualidad es ilegal a cualquier
edad.
En Polonia, las personas son condenadas, simplemente,
por parecer homosexuales, aunque en general las sanciones
consisten en horas suplementarias de trabajo y basta para ello
un informe del delegado laboral. El 18 de enero de 1978,
numerosos homosexuales fueron arrestados en Lublin,
Gdansk, Poznan, Lodz, Radom y otras ciudades polacas. En
84
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
todos los casos, la policía allanó los domicilios de las víctimas
y les condujo a la Sección Delitos Especiales de la Central
Policial de Varsovia69.
Es necesario destacar que en ninguna de las naciones
socialistas existe el movimiento gay.
En Irán, desde la instauración del régimen irracional de
Khomeini, la represión es feroz, siendo penados con la muerte
quienes mantienen relaciones homosexuales. Hasta 1984
fueron ahorcados o apaleados un número no determinado de
personas, pero que asciende a varios centenares.
Concretamente, el 26 de mayo de 1979, las Cortes
revolucionarias iraníes dispusieron la muerte por lapidación
(pedradas lanzadas por el público) de siete hombres y una
mujer acusados de homosexualidad. Otra mujer acusada de la
misma práctica, en el momento de la captura se suicidó
arrojándose por una ventana. No se suministraron los nombres
de los sentenciados.
El 22 de julio del mismo año, el Ayatollah Khomeini declaró:
“La música es opio para los jóvenes, en los varones alienta el
homosexualismo y en las mujeres, la prostitución y el safismo.
El ex-sha era un invertido, por eso alentó la música en TV y en
radio”70.
En China, ninguna forma de sexualidad, fuera del
matrimonio, es mencionada en la Ley, por lo que la situación
de los homosexuales no es oficialmente reconocida. Sin
embargo, la homosexualidad es considerada una perversión y
condenada con internación en campos de reeducación.
69 Agencia UPI, febrero de 1978.
70 Agencia UPI, agosto de 1979.
85
CARLOS LUIS JAUREGUI
En la India, la homosexualidad está prohibida y
severamente castigada con diez años de prisión.
En Israel, las relaciones homosexuales son toleradas (no
legales) desde los 18 años y existe un número creciente de
organizaciones gays.
En Argelia, la homosexualidad está prohibida. El código
penal ha previsto penas que van desde los dos meses, hasta
los dos años de prisión.
En Libia, la homosexualidad es penada con la muerte
desde la instauración del gobierno «revolucionario y
antiimperialista» de Khadaffi.
En Uganda también es penada con la muerte, norma
impuesta durante el gobierno de Idi Amin que aún se encuentra
en vigencia. En Nueva Zelanda, la homosexualidad es penada,
de manera muy rigurosa, con cuatro años de prisión. En
Australia es ilegal, aunque la región de Australia Meridional
tiene legalizadas las relaciones homosexuales a partir de los
17 años. Existen, además, un gran número de organismos
gays.
En Norteamérica, se pueden apreciar grandes diferencias
en las posturas legales sobre la homosexualidad entre unos y
otros de los estados de la Unión.
Los actos homosexuales realizados en privado están
legalizados en una minoría de estados, a saber: Colorado,
Ohio, Connecticut, Deleware, Hawaii, Illinois, Oregon, y
últimamente California, donde se ha reformado el Código Penal
en este sentido, permitiéndose las relaciones homosexuales
desde los 16 años.
En otros estados, como New York, Minnesota o Kansas,
las prácticas homosexuales, aunque sean realizadas entre
86
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
personas adultas y en privado, siguen constituyendo un delito,
aunque las penas se hayan reducido en los últimos años y, en
New York, por ejemplo, la máxima aplicada sea de tres meses
de prisión.
La confusión existente en los códigos penales
estadounidenses en lo referente a la homosexualidad, roza los
límites del absurdo. En muchos estados todavía se emplean
términos como “crimen contra natura”, “actos sexuales
desviados” o “conocimiento carnal con el propio sexo”71. “A la
hora de condenar a la homosexualidad, se producen
discusiones legales para averiguar qué tipo de conductas
sexuales deben ser sancionadas con aquellos conceptos: las
relaciones anales, las bucogenitales o simplemente los besos.
La polémica llegó, incluso, a la Suprema Corte de Justicia, que
recientemente se expresó en el sentido de dejar librados a los
fueros judiciales de cada estado para declarar o no a la
sodomía como un delito72.
En distintas legislaciones norteamericanas, la
homosexualidad está incluida dentro de otras conductas
penales, como la de “gran indecencia” o “actos inmorales”, que
no especifican si son practicados entre personas del mismo
sexo o de sexo contrario, pero cuya aplicación en forma
mayoritaria (y discriminatoria) se efectúa sobre personas
homosexuales.
La población exclusivamente homosexual de los Estados
Unidos se aproxima, en la actualidad, a los veinticinco millones
de personas, pero a pesar de esta cifra tan elevada, los
homosexuales siguen siendo ciudadanos de segunda
71 García Valdez, Alberto. Ob. Cit. pág. 278.
72 Diario “Tiempo Argentino”, 2 de julio de 1986.
87
CARLOS LUIS JAUREGUI
categoría, como lo puso de manifiesto en 1977 la realización
de un referendum celebrado en la ciudad de Miami para decidir
sobre la discriminación en cuestión de trabajo y vivienda contra
las personas homosexuales. El sesenta y nueve por ciento de
los votantes lo hizo a favor de ella y sólo el treinta y uno por
ciento restante lo hizo en su contra, por lo que fue abolida una
anterior ordenanza municipal que prohibía todo tipo de
discriminación entre unas y otras personas. En la actualidad,
los homosexuales tienen en esa ciudad menos derechos
sociales que el resto de los ciudadanos.
La cantante Anita Bryant, una mujer heterosexual de
treinta y siete años, líder del movimiento antihomosexual y que
desarrolló una activa campaña al frente de la organización
Salvad a nuestros hijos, declaró al conocer los resultados del
referendum que “las leyes de Dios y los valores culturales del
hombre han sido reivindicados”73.
El referendum fue seguido con interés en todos los
Estados Unidos, pues aunque no era la primera vez que una
parte de la población del país se expedía sobre el tema, nunca
antes la posición discriminatoria había sido tan publicitada y,
por otro lado, el resultado revelaba la opinión, todavía
mayoritaria, en favor de la discriminación contra los
homosexuales.
Sin embargo, es interesante analizar los motivos de tal
votación y el por qué los resultados obtenidos. Expertos
sociólogos74 han afirmado que el éxito de la postura
discriminatoria se debió esencialmente al alto promedio de
edad de los ciudadanos votantes, ya que la ciudad de Miami
73 García Valdez, Alberto. Ob. Cit. pág. 279.
74 Entre ellos Albrich, Alan. En “The Advocate”. Noviembre de 1977.
88
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
concentra desde hace varias décadas la población de jubilados
más alta del país. Los ancianos confluyen en esta ciudad de la
península de la Florida por su clima benigno y sus hermosas
playas. Probablemente, otro hubiese sido el resultado si los
votantes hubiesen sido mayoritariamente jóvenes, dado que
entre las personas de menor edad, como es obvio, los
prejuicios y las actitudes autoritarias son menores.
Un años antes, el campo de batalla entre la reacción y los
partidarios de la no discriminación había tenido como
escenario la ciudad de San Francisco.
A principio de 1976 había sido elegido, para integrar el
Consejo Deliberante de la ciudad, el activista gay Harvey Milk.
De esa manera y por primera vez en la historia, alcanzaba un
cargo público una persona homosexual, conocida
públicamente, que había basado su campaña en la no
discriminación y la plena vigencia de los derechos humanos de
todas las minorías marginadas. Al mismo tiempo, ciertos
sectores del Consejo Deliberante, presentaron la absurda
moción de impedir a los homosexuales acceder a los puestos
de maestros y profesores en cualquier nivel de la enseñanza.
El proyecto despertó agrias polémicas en todos los sectores
hasta que se decidió la realización de un referendum. Milk se
lanzó a la campaña, transformándose en el líder de la no
discriminación y consiguiendo, incluso, el pronunciamiento
favorable en tal sentido del propio candidato a Presidente
James Carter, quien entre otros puntos significativos había
basado su campaña en los derechos humanos. Finalmente la
moción no fue aceptada, logrando las organizaciones gays y el
propio Harvey Milk un triunfo sin precedentes.
Lamentablemente, el júbilo y la euforia que originaron el
89
CARLOS LUIS JAUREGUI
triunfo, se trastocaron en un sentimiento de pesar y profundo
dolor, apenas unos meses después, cuando en diciembre de
1976, a escasos diez meses de haber ocupado su banca en el
Consejo, el Consejal Milk fue asesinado en su despacho por
otro consejal, de conocidas posturas conservadoras. El
asesino, sorpresivamente fue condenado a escasos cuatro
años de prisión; se alegó que había actuado bajo los efectos
de una gran tensión nerviosa y actualmente se encuentra de
nuevo en libertad. La Justicia no se lleva bien con los
homosexuales en ninguna parte del mundo.
Cuando analizamos el detalle de las distintas naciones del
mundo y su forma de penalizar a las relaciones homosexuales,
pudimos apreciar otro problema acuciante: el de los límites de
edad.
La mayoría de los países, incluso aquellos más
tolerantes, diferencian el límite de edad para despenalizar las
relaciones sexuales, se trate de hétero u homosexuales.
Además de discriminatoria, tal situación es absurda, pues no
posee ningún asidero científico y contradice todas las teorías
modernas sobre la sexualidad.
El Partido Social Demócrata Alemán (SPD) ha presentado
en 1985 un proyecto de Ley para despenalizar las relaciones
—hétero u homosexuales— desde los catorce años; hasta el
momento, como vimos el límite era dieciséis y dieciocho años
respectivamente. El proyecto se fundamenta en la opinión de
médicos expertos, para los cuales los jóvenes de ambos
sexos, a partir de los catorce años, deben poder decidir por si
mismos sus tendencias sexuales.
La heterosexualidad, como la homosexualidad, se dan
ambas naturalmente y el intentar regular legalmente el instinto
90
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
sexual es, en verdad, lo antinatural. En este orden de cosas,
las naciones más avanzadas son: Francia, donde cualquier
relación es despenalizada a partir de los quince años y
Dinamarca, a partir de los dieciséis. En este último país, el 30
de noviembre de 1980, la Federación de Homosexuales emitió
un comunicado informando que cerraba sus puertas en
Copenhagüe ya que “en los estados daneses no existe
discriminación en tal sentido”75.
B. EL CASO DE LA UNION DE REPUBLICAS SOCIALISTAS
SOVIETICAS.
En 1918, al tiempo que se proclamaba el derecho a la
autodeterminación sexual, económica y social de la mujer, se
hizo desaparecer del Código Penal el incesto, el adulterio, el
aborto y la homosexualidad. Complementariamente, se
legislaba admitiendo el divorcio.
En términos generales puede concluirse que, en lo
relativo a la sexualidad, el gobierno de Lenin tuvo la tendencia
a realizar un profundo cambio desprejuiciado y en abierta
oposición a la cerrada moral zarista y a la postura oscurantista
de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Posteriormente, en 1934, con los
cambios políticos padecidos y con la excusa de que
amenazaban el orden, la estabilidad y la capacidad del Estado
para afrontar la guerra, Stalin hizo incluir nuevamente en el
Código Penal el incesto, el adulterio y la homosexualidad.
Asimismo, uno de los conceptos más manejados para
llevar adelante esa reforma tremendamente opresora fue la
75 Revista “Ad Info”, Bruselas, 22 de diciembre 1980. pág. 4.
91
CARLOS LUIS JAUREGUI
consideración de que la energía que se dedicaba a la actividad
sexual era energía que se robaba a la revolución y al
proletariado. La homosexualidad fue clasificada como
decadente, burguesa y fascista. Posición que compartía y
sostenía a in en 1971 el Partido Comunista Francés. Como
veremos más adelante, no es demasiado distinta a la posición
del Partido Comunista Argentino.
En marzo de 1984, el gobierno soviético ordenó a la
Justicia la condena de los actos homosexuales con penas de
cárcel de tres a ocho años; es decir, reimplantó la derogada
legislación antihomosexual del zarismo. Por este motivo se
produjeron no pocos suicidios, inclusive entre viejos militantes
comunistas y oficiales del ejército rojo.
En la actualidad, observadores occidentales pudieron
apreciar, sólo en Moscú, (nada podría afirmarse sobre el resto
del país), la existencia de lugares de reunión para la
comunidad homosexual y una mínima tolerancia social hacia
los mismos. Sin embargo, una de las prácticas muy difundidas
entre los varones homosexuales, es el contraer matrimonio con
una mujer extranjera, vinculo que permite una emigración legal.
Las pocas causas penales iniciadas por homosexualidad
en las últimas décadas, parecerían estar más ligadas a la
disidencia política que a la práctica de relaciones sexuales con
personas del mismo sexo.
Uno de los peores padecimientos que deben soportar los
hombres homosexuales que se mantienen solteros —una
minoría se casa por las grandes presiones que existen en
sentido contrario— es el de alquiler de vivienda, ya que la
escasez de las mismas obliga al régimen a privilegiar a las
familias, por sobre quienes aún no la han constituido.
92
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
C. EL CASO DE ALEMANIA.
Entre 1869 y 1933, Alemania tuvo el privilegio de ser
testigo de la creación del primer movimiento organizado en
defensa de los derechos humanos de las personas
homosexuales.
Dice el Lic. Marcelo Benitez: “Las últimas décadas del
siglo pasado fueron testigos de una proliferación de obras
científicas y literarias que tenían como centro de análisis el
tema de la homosexualidad. Este movimiento culminaría en
1897 cuando un grupo de destacados científicos e
intelectuales, entre ellos Magnus Hirschfeld, fundó el Comité
Científico y Humanitario, cuyo objetivo principal era la
liberación gay”76.
Ya desde 1923, el Movimiento comenzó a sufrir los
primeros ataques por parte de los criminales nazis, en especial
en la persona del propio Magnus Hirschfeld (quien también era
judío), que fue reiteradamente atacado y golpeado en forma
salvaje, hasta que debió exiliarse en París donde murió tiempo
después.
El último comunicado publicado por el Comité apareció en
febrero de 1933, gracias a Kurt Hiller, quien posteriormente,
fue detenido y confinado en el campo de concentración de
Oraniemburg, lugar en el que fue asesinado.
La noche del 30 de junio de 1934, los SS irrumpieron en
la estación terminal de Bad Wesse (cuartel central de los SA),
cuyo líder era Ernest Rohen, conocido como homosexual.
Fusilaron a todos los presentes y, en los días siguientes, otros
76 Benitez, Marcelo. “Los homosexuales y el nazismo”. En: “Nueva Presencia”, 3 de enero de 1986.
pág. 13.
93
CARLOS LUIS JAUREGUI
doscientos homosexuales fueron asesinados por el mismo
motivo.
En 1936, Himmler promulgó un decreto que decía: “Al
igual que hemos vuelto a la antigua postura germana respecto
a los matrimonios interraciales, en nuestro juicio de la
homosexualidad hemos de volver al principio rector nórdico: al
exterminio de los degenerados”77.
El día 11 de noviembre del mismo año, en una alocución
pública, el propio Führer dijo: “no vacilamos en abatir esta
peste (la homosexualidad) en nuestras propias filas”78.
El siguiente cuadro estadístico nos revela a las claras la
gran escalada represiva que se produjo:
CONDENADOS POR HOMOSEXUALIDAD
Año Cantidad
1933……………………….835
1934……………………….948
1936……………………….5.321
1939……………………….24.450
Las cifras hablan por sí mismas. Se desató una
persecución contra la libre sexualidad como hacia varios siglos
no se había visto.
Las premisas ideológicas y científicas para esta
persecución fueron aportadas por Rudolf Klare, quien propuso
el reforzamiento de los castigos a los homosexuales y la
creación de reformatorios para lesbianas. Ya hacia 1940, se
77 Benítez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 14.
78 Benítez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 14.
94
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
comenzó a destinar a los homosexuales a los campos de
concentración, en los cuales se los diferenciaba con un
triángulo rosa sobre la solapa (el mismo se ha vuelto un
símbolo del movimiento gay de liberación en todas partes del
mundo).
Eugen Kohon afirma: “Sobre el destino reservado a los
homosexuales sólo puede decirse que fue terrible; casi todos
están muertos”79. Y el médico Classen Neudegg, testigo de
muchos casos de homosexuales cautivos, afirma: “Los
homosexuales ya habían sido atormentados y hechos morir de
hambre y exceso de trabajo con una crueldad inigualable”80,
“Entonces, la puerta de la residencia del comandante se abre y
un oficial de nuestro grupo anuncia: «Trescientos amorales
serán reunidos según la orden»; reunirlos significaba
fusilarlos”81.
También Neudegg describió tratamientos con fósforo a los
que se sometía a homosexuales y que producían dolores
“imposibles de traducir en palabras”82.
En Nuremberg, uno de los oficiales juzgados fue acusado
de asesinar de doscientos a trescientos homosexuales,
disparándoles potentes chorros de agua hirviendo.
Es difícil establecer la cantidad de homosexuales
asesinados por los nazis. Las cifras oficiales de Alemania
estiman que las victimas fueron entre cincuenta y ochenta mil,
en tanto la Iglesia Luterana Austríaca (una de las primeras en
revisar su posición sobre la homosexualidad) afirma que los
muertos no fueron menos de doscientos veinte mil seres
79 García Valdéz, Alberto. Ob. Cit. pág. 111.
80 Benítez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 16.
81 Benitez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 16.
82 Benitez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 16.
95
CARLOS LUIS JAUREGUI
humanos83, En la posguerra, ni los aliados occidentales, ni los
soviéticos se interesaron por conocer a fondo la tragedia de los
hombres marcados con el triángulo rosa. La injusticia y el
escarnio no terminaron con la caída del régimen nazi. Cuando
se trató la cuestión de las compensaciones a todos los
sobrevivientes del Holocaus to, a los homosexuales se les dijo
que no podían solicitarlas, porque seguían siendo legalmente
delincuentes ante la justicia alemana. No hubo posibilidad de
protestas pues privaba la necesidad de preservar en secreto la
identidad homosexual por miedo a discriminaciones y castigos
mayores.
D. EL CASO DE ESPAÑA.
En el Código Penal de 1932 y sus correspondientes
reformas de 1944 y 1963, la homosexualidad no figuraba como
un delito por la influencia del código francés de 1810 y éste, a
su vez, de las ideas de la Revolución Francesa; sin embargo,
la conducta homosexual se ha venido castigando bajo tres
figuras delictivas84:
—Teoría del daño a la libertad sexual: toda persona tiene
derecho a disponer libremente de su cuerpo y, por lo tanto,
debe protegerse la libertad sexual castigando todo acto hecho
con fuerza o engaño (la violación, el estupro, el rapto, los
abusos deshonestos).
—Teoría del daño a las estructuras sociales, por la cual se
castigan los hechos que atentan contra las estructuras
83 Benitez, Marcelo. Ob. Cit. pág. 16 y García Valdez, Alberto. pág. 112.
84 De Fluvia, Armand. “Aspectos juridicos-legales de la homosexualidad”, Ed. Lamda, Barcelona,
1979.
96
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
sociales, en especial la familia (incesto, adulterio,
amancebamiento).
—Teoría de la grave molestia al sentimiento ético mayoritario:
por ella el derecho se pone al servicio de los valores morales y
de las pautas de comportamiento social consideradas
normales, ya que se afirma que la moral y el delito son
inversamente proporcionales y en consecuencia, la moral
sexual es un bien jurídico protegido por la ley penal y queda
justificado al castigo al escándalo público, la pornografía, la
prostitución y toda esa gama de conductas severamente
calificadas como atentatorias a la moral y a las «buenas
costumbres», aunque objetivamente no se causa daño
personal o estructural. Se trata de los llamados, en otros
países, “delitos sin víctimas”.
El Código de Justicia Militar, por su parte, castiga con las
penas de seis meses y un día a seis años de prisión y
separación del servicio, al militar “que cometa actos
deshonestos con individuos del mismo sexo”85.
El concepto que, a lo largo de la década del setenta,
merece la conducta homosexual a los magistrados españoles
es claro y rotundo, como puede verse en un muestreo de
expresiones extraídas de sentencias del Tribunal Supremo de
Justicia: “actos contra natura”, “perversión sexual”, “nefando
tráfico sodomítico”, “invertidos sexuales”, “repugnante vicio”,
“vicio antinatural y perturbador”, “vicio merecedor de la más
completa repulsa”, “nefandas relaciones”, “repugnante
porquería”, “desviación sexual”, “actos de desviada lujuria”,
85 De Fluvia, Armand. Ob. Cit.
97
CARLOS LUIS JAUREGUI
“extravío sexual”, “inmorales aberraciones”, “torpes instintos”,
“acción soez”, etc86.
El sumario de un juicio por escándalo público o por
corrupción de menores debido a actos de homosexualidad era
remitido, además, cuando el encausado no pasaba
directamente a ella, a la jurisdicción especial de los Juzgados
de Peligrosidad Social, de acuerdo con la Ley de Peligrosidad
y Rehabilitación Social, sancionada el 4 de agosto de 1970. El
fundamento filosófico de dicha Ley era la “Doctrina de la
Defensa Social”, que afirmaba la existencia de conductas que
sin estar tipificadas como delitos, denotaban, sin embargo, una
peligrosidad para la sociedad ya que podían considerarse
predelictuales. Para amparar a la sociedad de este peligro, el
Estado imponía a quienes las seguían unas medidas de
seguridad para la «rehabilitación social» que, al no existir una
infraestructura preventiva y rehabilitadora se convertían, de
hecho, en normas represivas.
El anteproyecto de la mencionada ley fue redactado por el
juez Antonio Sabater y Tomás, conocido por su animosidad
contra ciertos marginados sociales, especialmente los gitanos
y los homosexuales. En el mismo, pretendía que los
homosexuales mayores de dieciséis años fueran declarados
peligrosos sociales por el mero hecho de serlo. En su
tratamiento en las Cortes, y ante la presión internacional de
organizaciones homosexuales, el proyecto quedó redactado en
forma menos radical, dejando al criterio de los jueces declarar
la peligrosidad de aquellos individuos que “probadamente
86 De Fluvia, Armand. Ob. Cit.
98
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
realicen actos de homosexualidad y se aprecie en ellos una
peligrosidad social”87.
Las medidas de seguridad que la ley aplicaba para su
cumplimiento sucesivo a los homosexuales declarados
peligrosos sociales, era las siguientes:
—Internamiento en un establecimiento de reeducación (de seis
meses a cinco años).
—Prohibición de residir (también de seis meses a cinco años)
en el lugar o territorio donde hubiere sido detenido, o de visitar
ciertos lugares o establecimientos públicos. Generalmente esta
prohibición afectaba el lugar de residencia del individuo con los
consiguientes perjuicios afectivos y económicos.
En el reglamento de la ley, del 13 de mayo de 1971, se
especificaba que “los establecimientos de reeducación de
homosexuales peligrosos sociales perseguirán su
rehabilitación social, promoviendo las inclinaciones favorables
del sujeto con medios pedagógicos y formativos”88.
Los centros más importantes funcionaron en Badajoz y
Huelva. Ciertas informaciones aseguraban que, en dichos
lugares, se practicaban sobre los reclusos, ciertos tipos de
terapias aversivas.
En 1974, en el Juzgado de Peligrosidad Social de Madrid,
los casos de homosexuales representaron el 6,12 por ciento de
los expedientes. De un total de 64 casos, 63 eran varones y 1
mujer; 57 eran solteros y 7 casados; 32 obreros, 3 estudiantes,
16 profesionales y 13 sin trabajo89.
Tras la muerte del dictador Franco, los homosexuales
declarados peligrosos sociales no fueron beneficiados con el
87 De Fluvia, Armand. Ob. Cit.
88 De Fluvia, Armand. Ob. Cit.
89 De Fluvia, Armand. Ob. Cit.
99
CARLOS LUIS JAUREGUI
indulto del 25 de noviembre de 1975, ni por la amnistía parcial
del 31 de julio de 1976, porque se consideró que la Ley de
Peligrosidad Social no tipificaba delitos sino que preveía
estados de peligrosidad y en consecuencia no imponía penas
sino medidas de seguridad y, puesto que tales medidas se
dirigían a curar y regenerar socialmente a los sujetos
peligrosos, eran impuestas en su propio beneficio.
Finalmente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social
fue modificada por una ley aprobada por las cortes y
sancionada por el rey el 26 de diciembre de 1978, en el sentido
de quedar excluidos de la misma los homosexuales. Aún se
mantienen en vigencia las teorías enumeradas y las
disposiciones del Código de Justicia Militar.
E. EL CASO DE CUBA.
“Si yo no fuera homosexual no pensaría nunca en irme de
Cuba”. Tal fue la declaración efectuada por un revolucionario
cubano al profesor danés Julius Lundt, autor del libro “Los
homosexuales en La Habana”90.
Una primera observación de la realidad de esta isla del
Caribe, permite apreciar cuáles son las cosas que más
notoriamente han desaparecido desde el triunfo de la
Revolución: la miseria y la libertad sexual.
Con respecto a la primera, su desaparición —junto a la
desaparición del analfabetismo, las bajas tasas de mortalidad
infantil y el buen nivel general de la salud pública— se ha
90 El libro del Prof. Julius Lundt aún no ha sido editado en castellano. Sus citas corresponden a
charlas mantenidas personalmente con él.
100
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
vuelto uno de los logros más maravillosos del régimen; en
tanto que, la ausencia de la segunda, es uno de los aspectos
más vulnerables pero, ciertamente, corregible.
Con respecto a este punto, diversas son las opiniones
sustentadas. Para el director cinematográfico cubano Gutiérrez
Allea, el problema es anterior al período revolucionario. En
declaraciones a la revista neoyorkina The Village Voice dijo:
“En veinticinco años no se pueden anular siglos de machismo
hispano y oscurantismo católico”91.
Sin embargo, ésta es una interpretación simplista que
tiende a diluir el problema, generalizando situaciones comunes
a toda Latinoamérica.
Además, otros serios problemas endémicos de origen
similar han sido hábilmente resueltos por el gobierno de
Castro. Tal el caso de la situación de la mujer, notablemente
equiparada a la del hombre, tanto en la legislación, como en la
educación y el salario.
Allen Young, investigador norteamericano, en su obra
Gays under the Cuban Revolution92 explica que en los años
cincuenta La Habana era un gran prostíbulo de los Estados
Unidos, situación ricamente pintada en diversas obras
cinematográficas. Luego de la caída del régimen de Batista, los
revolucionarios, concientes de esa situación, vieron en ello una
de las caras del imperialismo americano, por lo que se
propusieron barrer con la libre sexualidad. Young piensa que,
en el régimen late un fuerte puritanismo.
Durante los años sesenta, se hicieron tristemente
célebres en todo el mundo las UMAP, Unidades Militares de
91 Una entrevista con Gutiérrez Allea, “The Village Voice”, VOICE, 22 de julio de 1986.
92 Young. Allen. Gay under the Cuba Revolution. Brooken Press, New York, 1983.
101
CARLOS LUIS JAUREGUI
Ayuda a la Producción. Tales campos de concentración, que
funcionaron a pleno entre 1964 y 1966, albergaban toda una
gama de «perversos sociales»: prostitutas, travestis (La
Habana había sido famosa en todo el mundo por sus shows de
transformismo), homosexuales y lesbianas. Lentamente se fue
limpiando el sector cultural y educativo de homosexuales,
tratando de reformarlos mediante su internamiento en las
UMAP, donde se los obligaba a la realización de trabajos
forzados.
El proyecto fue un fracaso total. Hubo presiones de
intelectuales (especialmente franceses, entre ellos Jean Paul
Sartre) hasta alcanzar su disolución.
Aún en la actualidad, hay un gran control por parte de los
CDR, Comités de Defensa de la Revolución, a los cuales
pertenecen el ochenta por ciento de los cubanos, de los cuales
parte la información sobre la vida intima de las personas,
información que es centralizada por la policía.
A pesar de la represión policial, según el profesor Lundt,
muy pocos homosexuales son abiertamente
contrarrevolucionarios; la mayoría de ellos prefiere
desentenderse de la política, esencialmente por no tener
posibilidades de ganar un espacio dentro de ella. En 1980,
cuando se produjeron los conocidos episodios de Puerto
Mariel, desde donde emigraron a los Estados Unidos unos
125.000 cubanos, según cifras del Departamento de
Inmigraciones del Gobierno Federal de ese país, entre ellos
había un diez o quince mil homosexuales. Esto motivó al
Gobierno a iniciar una gran “caza de brujas” que tuvo como
principales víctimas a prostitutas y gays. A poco de producido
ese episodio, se realizó una marcha de repudio a los
102
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“marielitos”, aquellos que decidieron irse de Cuba. Durante la
misma, una de las consignas más cantadas fue: “Mi ciudad
más limpia y bonita, sin lumpen ni mariquita”. En tanto,
mientras los ciudadanos cubanos daban rienda suelta a su
homofobia, la gran mayoría de homosexuales cubanos
residentes en los Estados Unidos, incluso muchos “marielitas”,
criticaban al director cinematográfico hispano-cubano Néstor
Almendros, (fotógrafo de films como Apocalipse Now y Kramer
vs. Kramer) por su film documental Conducta impropia (figura
contravencional que se aplica a los homosexuales en Cuba).
La crítica se fundamentaba en que, pretendiendo denunciar los
abusos del régimen sobre las libertades individuales, se
transformaba en una furiosa propaganda antirrevolucionaria.
Incluso varios de los testigos convocados a testimoniar ante las
cámaras denunciaron este hecho.
Al margen de la represión oficial (las razzias policiales son
cotidianas en los lugares de reunión gay), hay una gran
discriminación hacia los homosexuales. Esto es especialmente
notorio entre los que podríamos llamar sectores medios.
Aquellas personas homosexuales que posean un buen empleo,
con ciertos privilegios, corren el riesgo de perderlo todo ante la
menor sospecha sobre su homosexualidad.
Dentro de la burocracia del régimen es especialmente
peligroso ser homosexual.
Todo este contexto que describimos lleva a una gran
autorepresión por parte de los gays, cuya tendencia más
evidente es la del “arreglo” ante las condiciones que se les
imponen y que los obligan al oportunismo. Si no se tienen
principios políticos muy arraigados ésto es posible, pero los
revolucionarios homosexuales viven, generalmente,
103
CARLOS LUIS JAUREGUI
desgarrados por este dilema, llegando a extremos increíbles de
vacilación y angustia.
Para el profesor Lundt, todo esto se debe a que el
régimen no puede admitir ninguna crítica y por ello utiliza a los
homosexuales como chivos expiatorios ante distintas
problemáticas, sustentándose en los prejuicios machistas tan
arraigados en la población.
Podemos concluir el tema que nos ocupa reproduciendo
el diálogo mantenido por dos revolucionarios heterosexuales93:
—Hay que tener en cuenta que la contrarrevolución ha
trabajado mucho sobre esos elementos.
—Culpa nuestra que no supimos darnos una política
hacia ellos.
—Eso es verdad, compañero.
F. EL CASO DE FRANCIA.
El 11 de mayo de 1981, pocos días después del triunfo de
Francois Miterrand, el periódico Le Monde escribía: “Los
cálculos indican que el voto de los cuatro o cinco millones de
homosexuales franceses, contribuyó notablemente a la victoria
del nuevo presidente”94.
Esa respuesta masiva hacia el socialismo, por parte de
los homosexuales, respondía a las promesas electorales
realizadas por el candidato presidencial y que no tardarían en
volverse realidad.
93 Informe Especial Cuba hoy. En: “El Periodista de Buenos Aires”. 1 al 7 de diciembre de 1984.
Pág. 30.
94 Duchaps, Armand. Quelques estadistiques. En “Le Monde”. 11 de mayo de 1981, pág. 8.
104
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
El 11 de junio, el Ministerio del Interior, Gastón Deferre,
prohibió a la policía que fichara a los ciudadanos
homosexuales a la vez que obligó a abandonar todo trato
discriminatorio hacia los mismos. Al día siguiente, el Ministerio
de Salud comunicó a la Organización Mundial de la Salud
(OMS) que se negaba a seguir considerando a la
homosexualidad como una enfermedad.
En agosto quedaron sin efecto las clausuras de bares
dispuestas por comisarios parisinos.
En diciembre fueron amnistiados todos los homosexuales
presos por corrupción de menores ya que se consideró
absolutamente discriminatorio el artículo 331, alineado 2 del
Código Penal, por el cual se fijaba en 18 años la mayoría de
edad requerida para las relaciones entre personas del mismo
sexo, en tanto que para las relaciones heterosexuales el límite
eran los 15 años. En 1982, aprovechando la mayoría socialista
en el Parlamento, dicha Ley fue equiparada, igualando los
términos.
En febrero de 1982 se abolió de la Ley de Alquileres el
artículo que exigía a los varones solteros una conducta de
«buenos padres de familia» en las viviendas alquiladas.
En diciembre de 1982, el Ministerio de Justicia, del que
dependen los fiscales públicos, envió una circular a éstos
ordenándoles que protegieran los derechos de las personas
homosexuales con particular celo. También en febrero del 83
se abolía toda discriminación en el ámbito de la administración
pública.
Todas estas medidas antidiscriminatorias culminaron el 7
de febrero de 1984, cuando el Ministro del Interior, Deferre,
recibió a dos organizaciones gays en su despacho oficial,
105
CARLOS LUIS JAUREGUI
procediendo con posterioridad a la entrevista a nombrar una
funcionaria del Parlamento, Mme. Aiméé Dubois, para que se
encargara de elevar al Ministerio todas las inquietudes y los
reclamos de la población homosexual francesa.
El 17 de febrero de 1984, la funcionaria declaró a la
revista Gaied Pied: “Estamos trabajando. El sexismo es un
cáncer de la sociedad contemporánea y hay muchas fuerzas
poderosas que se oponen al cambio; el denodado trabajo de
los organismos gay abre una senda nueva hacia la sociedad
que deseamos”95.
Le Nouvel Observateur publicada el 13 de setiembre de
1985: “Es un combate difícil, desigual, pero será ganado.
Contra la discriminación, la humillación y el odio. el derecho de
amar a quien se quiera parece al fin triunfar después de siglos;
con el SIDA, los homosexuales están de duelo y los imbéciles
y las fuerzas retrógradas se pavonean con orgullo”96.
95 Gai Pied, Un entretien avec Aimeé Dubois, setiembre de 1984, pág. 16.
96 Josselin, Jean Francois. La grande peur des homosexuels. En: “Le Nouvelle Observateur”,
setiembre 1985, pág. 56.
106
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
VI.- SEXUALIDAD, MEDIOS DE
COMUNICACION Y VIDA
COTIDIANA.
107
CARLOS LUIS JAUREGUI
108
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Un hombre normal, desde el punto
de vista sexual, debería ser capaz de
hacer el amor con cualquiera e
incluso con cualquier cosa, pues el
instinto de la especie es ciego;
trabaja al por mayor. Esto es lo que
explica las costumbres complacientes,
atribuidas al vicio, del pueblo y
sobre todo de los marineros. El acto
sexual cuenta por si solo.”
Jean Cocteau. Opio.
109
CARLOS LUIS JAUREGUI
110
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
En 1976, el escritor norteamericano Gore Vidal declaró
que el primer síntoma importante del cese de la discriminación
hacia el homosexual se producirá cuando el concepto
“homosexual” sea nada más que un adjetivo y haya perdido su
valor como sustantivo97.
Desde que Saussure puso la piedra fundamental de la
lingüística moderna, se ha ido precisando cada vez más el
valor de la conceptualización en su relación con los sistemas
de poder. La conceptualización es la última “vuelta de tuerca”
necesaria para clasificar (también podríamos decir para
encasillar) algo (en el caso que nos ocupa un comportamiento
social y sexual).
El homosexual no tiene conciencia de su homosexualidad
como una entidad concreta y material. No posee un color de
piel que lo distinga del resto, ni un folklore particular o un
cúmulo de tradiciones propias y comunes a todos, ni sus
ancestros pueden ser diferenciados. No posee, tampoco, una
cultura propia, o una religión que lo diferencie. Es,
simplemente, homosexual, palabra dentro de la cual los
heterosexuales (con ésta última clasificación ocurre lo mismo)
97 Muchas son las obras publicadas por Gore Vidal referidas a la cuestión gay. También ha sido
entrevistado en varias oportunidades y sus palabras forman parte de distintos volúmenes sobre el
tema. En especial, es de destacar: Leyland, Winston y otros. Cónsules de Sodoma. Entrevistas
de Gay Sunshine. Barcelona, Tusquet, 1982. 2 volúmenes. (Reportaje a Gore Vidal en el
volumen 2).
111
CARLOS LUIS JAUREGUI
y a veces también los mismos homosexuales, han tratado de
encerrar un número de fenómenos tan extenso que vuelve
absolutamente insatisfactorio al uso de tal concepto.
De esa forma se circunscribe una cuestión tan compleja a
la actividad sexual. Toda la vida de una persona queda
reducida a una sola de sus facetas.
Por otra parte, en un mismo intento de simplificación se
habla de “la homosexualidad”, se vierten conceptos, se la
estudia, se la clasifica, para llegar finalmente a la conclusión
obvia: “la homosexualidad” no existe, ya que, cuando menos,
hay tantas homosexualidades como personas homosexuales
hay sobre la Tierra.
Esta verdad, que, indudablemente provoca confusiones,
debe ser reiterada continuamente ante el intento, muchas
veces inconciente, de englobar o generalizar fenómenos y
comportamientos que son de orden individual.
Creer que la homosexualidad otorga una personalidad
común a todos los seres que la ejercitan es negar todas las
otras facetas de la vida de cualquier persona. El ser
homosexual no significa, a priori, poseer una misma identidad,
una misma ideología, cultura o forma de ver y comprender el
mundo. La lucha por alcanzar una identidad, el sentido de
pertenencia a una comunidad, el moldear, de esa forma,
nuestra inserción en la sociedad a la que aspiramos, es tarea
prioritaria del movimiento de liberación gay a escala mundial.
112
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A. EL PAPEL DE LA PRENSA.
Anteriormente mencionamos ciertos errores que son
repetidos de manera sistemática sin querer entender que sólo
contribuyen a la perduración de prejuicios ancestrales.
Recorrer las páginas de los diarios y revistas, intentando
encontrar cuál es la visión que se brinda de los homosexuales,
significa remontarnos a tiempos inquisitoriales.
Veamos algunos titulares aparecidos, en los últimos años,
en los periódicos de nuestra ciudad:
—“Homo, morbosos detalles.” (Crónica, 2 de octubre de 1982).
—“Crímenes contra amorales.” (La Prensa, 4 de octubre de
1982).
—“Mujeres homosexuales en fumatas.” (La Razón, 6 de
octubre de 1982).
—“El crimen de un amoral.” (Clarín, 25 de febrero de 1983).
—“Asesinaron a otro amoral.” (La Razón, 13 de julio de 1983).
—“Los crímenes de amorales.” (Diario Popular, 28 de julio de
1983).
—“Un submundo casi inexpugnable. Un amoral dirigía una
pandilla.” (Diario Popular, 18 de agosto de 1983).
—“Qué milonga con los gay” (Crónica, 20 de febrero de 1984).
—“Allanan un refugio homosexual y se llevan a 31” (Crónica,
28 de febrero de 1984).
—“Detienen a 50 gay drogadictos en restaurant de Once.”
(Diario Popular, 23 de marzo de 1984).
—“Detienen a homosexuales en baño sauna”. (Clarín, 30 de
mayo de 1984).
Las listas podrían ser, francamente, interminables. Y las
conclusiones que podemos elaborar sobre ellas, contundentes.
113
CARLOS LUIS JAUREGUI
En primer lugar, atendiendo a las palabras del Lic.
Marcelo Benítez, cuando muere una persona homosexual,
para los medios, no ha muerto un ser humano, lo que muere es
su sexualidad. Si la víctima de un crimen es una persona
común y corriente, la noticia de su muerte es anunciada por los
periódicos, generalmente, según la profesión de la víctima, o
de acuerdo a conceptos generales como “persona”, “individuo”,
etc. En cambio, como podemos apreciar en los ejemplos
citados, los homosexuales muertos son homosexuales o, mejor
dicho, son “amorales”, apelativo con el cual una sutil segunda
lectura tiende a la justificación, a la explicación, cuando no a la
aprobación del hecho.
Incluso, en el caso en que una persona homosexual sea
protagonista de un hecho delictivo, priva su condición de
homosexual por sobre el delito cometido. ¿Se pretenderá,
acaso, demostrar que ser homosexual es peor que ser ladrón o
asesino?
Pero si los titulares son significativos por si mismos,
analizar el contenido de las notas nos brinda algunos detalles
más sobre los prejuicios manejados y sobre la ideología que se
intenta imponer.
Hemos escogido para el análisis un reportaje realizado a
dos ex-comisarios de la Policía Federal en oportunidad de
producirse la trágica seguidilla de asesinatos contra personas
homosexuales, ocurrida entre 1982 y 1983.
Entrevistados por un periodista del “Diario Popular”98, los
comisarios Donatto y Urricelqui vertieron, entre otros, los
siguientes conceptos (los subrayados son nuestros):
98 “Diario Popular”, 28 de junio de 1983.
114
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
—“... desde que se inició esta verdadera cacería de desviados
sexuales... existen varios tipos de consumación en estos
homicidios. Por una parte está el matrimonio de desviados, que
puede concluir con el crimen de uno de ellos por problemas de
celos o desavenencias.” (Urricelqui).
—“También encontramos al homosexual que va a los baños
públicos y mira por encima de los mármoles el sexo de los
hombres y llega a desabrocharles la bragueta.” (Urricelqui).
—“Son frecuentes los casos de individuos de vida equívoca
que son masacrados mediante la aplicación de golpes en la
cabeza. Esto puede explicarse por la especial posición que
ocupan los amorales durante la relación.” (Donatto).
—“Las mismas víctimas buscan su autoeliminación porque a
veces a ellos mismos les falta valor para suicidarse.” (Donatto).
—“El desviado sólo quiere la relación sexual” (Urricelqui).
—“El homicidio es un accidente, un medio para robar.”
(Urricelqui).
—“... es un problema de psicosis de los homosexuales que
buscan la mano ejecutora de su muerte. Los desviados saben
que el suicidio no puede publicitarse es por eso que recurren a
alguien que logre el mismo objetivo saliendo del anonimato”
(Donatto).
Al leer los conceptos antes mencionados, nos
preguntamos cómo es posible que, quienes sustentan esas
ideas, sean los encargados de investigar los crímenes, ya que
para ellos la condición de homosexual parece justificar el
accionar del victimario. El asesino asume en el discurso de los
represores el papel de vengador anónimo de la sociedad
mancillada por las acciones del homosexual.
115
CARLOS LUIS JAUREGUI
El papel del periodismo es clave para mantener el orden
en vigencia. Dice el Lic. Alfredo Marcotegui, del grupo de
psicólogos de la C.H.A.: “Por más esfuerzos voluntarios que
éste o cualquier otro periodista ponga, siempre será víctima de
una ideología de la que no siempre él es consciente. De hecho
estará volcando en sus notas los prejuicios con los que la
sociedad lo educó. Y no hará otra cosa que volcarlos, tanto en
sus notas como en todo contacto que tenga con su realidad
circundante”99.
Cuando no es en las páginas policiales, el homosexual es
protagonista de situaciones “escandalosas” de acuerdo al
pudor burgués de los sectores medios de nuestra sociedad.
Pueden ser las declaraciones de algún travesti o tranformista
de moda en su afán de equipararse a la vedette de turno,
contribuyendo así a estimular una imagen frívola de una
problemática social dramática, pues en tanto uno de estos
personajes es publicitado, decenas de ellos son remitidos
periódicamente a la cárcel de Villa Devoto por la aplicación de
figuras jurídicas que estudiaremos en detalle en el capítulo
correspondiente. En otras oportunidades, hechos de
trascendencia o importancia son remplazados por la prensa
con noticias que desvirtúan su significado real. Tomemos como
ejemplo la muerte del escritor norteamericano Truman Capote,
que movilizó a los periodistas esencialmente porque el autor
legó su cuantiosa fortuna personal a quien fuera el compañero
de toda su vida. O el fallecimiento de Rock Hudson, víctima del
SIDA, transformado por ciertos medios en un morboso show
pleno de cinismo.
99 Marcotegui, Alfredo. Homosexualidad y prensa. En: “Boletín de la Comunidad Homosexual
Argentina”. N° 2, octubre de 1984.
116
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
En cuanto a las mujeres, la situación no es mayormente
diferente. La agresión es distinta, pero no está ausente. Para la
prensa, la población femenina requiere un lenguaje especial.
Los códigos son otros, y por lo tanto, requieren un espacio
diferente. Esto motiva la existencia, en casi todos los medios,
de secciones o suplementos dedicados a la mujer. Lo que
indica que el resto del medio está dirigido al hombre.
Habitualmente, dichas secciones o suplementos tienden a
reproducir, al igual que las revistas para mujeres (verdaderas
licuadoras mentales), el tradicional sistema doméstico. Otorgan
a las señoras el único papel de amas de casa, dedicadas al
cuidado y educación de los hijos, al mantenimiento de la
economía doméstica y a su propio embellecimiento.
Una de estas revistas, dedicada durante los años de la
dictadura militar a publicar tarjetas denunciando la “campaña
antiargentina en el exterior” que nos acusaba de no ser
“derechos y humanos”, al volver la democracia a nuestro país,
comenzó a publicar reportajes a las pocas mujeres que
participaban en política y que llegaron a desempeñar funciones
públicas. En estos reportajes, las periodistas de “Para Ti” no
preguntaban a María Julia Alsogaray o a Cristina Guzmán
sobre los desaparecidos, la deuda externa o la desnutrición
infantil, sino sobre... cómo se las arreglaban para llevar los
chicos al colegio, donde hacían las compras, o qué perfume
utilizaban.
Dedicadas a vaciar cerebros, las revistas femeninas
imponen su concepción machista y autoritaria de la vida. Son
imbéciles que imbecilizan.
117
CARLOS LUIS JAUREGUI
B. CINE Y HOMOSEXUALIDAD.
En la actualidad, ningún individuo o grupo humano puede
permitirse ignorar la tremenda importancia que posee el cine.
La imagen, en la actualidad, produce y ayuda a producir el
modo general de pensar y de sentir de nuestra cultura.
El cine, hasta estos últimos años, no ha sido un lugar
confortable para los homosexuales. Inclusive en la actualidad
se continúan produciendo películas que no hacen más que
contribuir a mantener vivo el prejuicio contra este sector
importante de la población. Durante muchos años hemos sido
utilizados para hacer reír burlonamente o provocar miedo y a
veces hasta asco en los espectadores.
En los años cuarenta y cincuenta, e inclusive en los
sesenta, sólo encontramos algunos personajes con rasgos
homosexuales o situaciones ambiguas desde el punto de vista
de la sexualidad dentro de films de variadas temáticas: “Una
Eva y dos Adanes”, “Obsesión”, “Te y simpatía”, etc. En estos
films, la caracterización del gay sólo servía a los efectos del
guion y no era fundamental.
Con los cambios radicales que comienzan a producirse
desde mediados de los sesenta, la temática homosexual se
introduce con mayor precisión en el mundo de Hollywood.
Surge así una serie de films sobre homosexuales y lesbianas
que, en general, son presentados como personajes torturados
cuando no directamente como casos patológicos: “Reflejos en
tu ojo dorado” (1967, dirigido por J. Huston), “Los muchachos
de la banda” (1970, W. Friedklin, quizás el primer film que
mostró a una ‘marica’ con todos sus atributos), “El sargento
solitario” (1968, Flynn), “Perdidos en la noche” (1969, J.
118
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Schlesinger, film que hace alusión a la prostitución masculina),
etc.
No sólo los Estados Unidos descubrieron la temática
homosexual para el cine en este período. También el cine
europeo se dedicó, y muy especialmente, a bucear en los
conflictos de las personas que amaban a sus iguales,
produciendo películas como: “El asesinato de la enfermera
George” (1969, Inglaterra, R. Aldrich), “Mujeres enamoradas”
(1969, Inglaterra, K. Russel), “Tres amores en conflicto” (1971,
Inglaterra, J. Schlesinger), “Muerte en Venecia” (1971, Italia,
Visconti), “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” (1972,
Alemania, W. R. Fassbinder).
Ya bien entrada la década de los setenta y en especial en
los ochenta, puede apreciarse que en todos los niveles de la
realidad, y el cine es uno de ellos, tuvo el movimiento de
liberación gay. Las películas con una temática homosexual o
que incluían personajes o situaciones gay, se multiplicaron en
número y bucearon más humanamente en la personalidad de
los homosexuales y las lesbianas que reflejaban.
En los Estados Unidos, cabe mencionar, para el período
que nos ocupa, la producción, entre otros, de films como: “El
campo de cebollas” (1979, Hecker), “Manhattan” (1979), W.
Allen), “Nijinsky” (1980), H. Ross), “Su otro amor” (1982, A.
Hiller), “Cruising” (1980), W. Friedklin), “Windows” (1980),
“Bodyguard” (1982), “Personal best” (1982), etc.
También el cine europeo produjo films de una calidad
superior a los de la década anterior, entre ellos: “A un Dios
desconocido” (1977, España, Chavarri), “Un año con trece
lunas” (1978, Alemania, W. Fassbinder), “El diputado” (1978,
España, de la Iglesia), “La jaula de las locas” (1978, Francia-
119
CARLOS LUIS JAUREGUI
Italia, Molinaro), “Un día muy particular” (1977, Italia, Scola),
“Querelle” (1982, Alemania, W. Fassbinder), “Valnetino” (1977,
Inglaterra, K. Russel), etc.
También en nuestro país el cine se ha aproximado a
ofrecer una visión de los homosexuales, aunque, en muchos
casos, de manera ridícula o agresiva. De los films estrenados a
partir de 1983, vale la pena destacar dos: “Adiós Roberto”
(1984, E. Dawi) y, de modo muy especial, “Otra historia de
amor” (1986, A. Ortiz de Zárate). Este film relata con
desacostumbrada dignidad una de las tantas posibles historias
de amor de una pareja de hombres homosexuales.
Es necesario destacar, asimismo, las producciones
realizadas, en el caso de los Estados Unidos, por la propia
comunidad homosexual, pues entre ellas se encuentran
algunas verdaderas obras de esclarecimiento sobre la
problemática gay. Dos de ellas se destacan por su confección
y su alto valor testimonial: “Antes de Stonewall” (1985) y “El
tiempo de Harvey Milk” (1984), esta última, ganadora del Oscar
como mejor largometraje documental.
Muchas veces, las visiones ofrecidas no han sido ni son
propicias para fomentar la tolerancia y el respeto deseados.
Pero, en cierto sentido, es preferible contar con la posibilidad
de corregir o denunciar los planteamientos erróneos que se
ofrecen al público (como el caso de “Cruising”, que suscitó el
repudio de los organismos gay), a no poder hacerlo por no
existir, como ocurría en el pasado, ni siquiera esas visiones
negativas.
120
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
C. LA VIDA COTIDIANA
Para el homosexual que, negándose a aceptar lo
socialmente estatuido como válido, se dispone a vivir una vida
plena y sana, sin inhibir su deseo (pues en hacerlo consiste la
auténtica y más cruel enfermedad), la vida cotidiana presenta
una innumerable cantidad de pequeños y grandes problemas.
Nuestra sociedad ha consagrado distintos prejuicios con
respecto a los homosexuales, quienes, en muchos casos,
hemos colaborado inconcientemente para que así ocurra.
Entre los más extendidos, podemos mencionar:
—Los homosexuales corrompen menores. Los homosexuales
son drogadictos.
—Los homosexuales se prostituyen.
—Los homosexuales pagan para mantener relaciones
sexuales.
—Los homosexuales son neuróticos.
—Los homosexuales seducen heterosexuales.
—Los homosexuales desean ser mujeres.
—Los homosexuales son frívolos.
—Los homosexuales son melancólicos.
—Los homosexuales son más sensibles que los
heterosexuales.
—Los homosexuales son pésimos deportistas.
—Los homosexuales son afeminados.
—Los homosexuales son delatores.
—Los homosexuales son insatisfechos.
—Los homosexuales son débiles.
—Los homosexuales son infelices.
—Los homosexuales son cultos y amantes de la ópera.
121
CARLOS LUIS JAUREGUI
—Los homosexuales son solteros.
—Los homosexuales no tienen hijos.
—Los homosexuales poseen gran talento artístico.
—Los homosexuales poseen gran sentido del humor.
—Los homosexuales pertenecen a clases acomodadas.
—Los homosexuales provienen de hogares desavenidos.
Todos estos auténticos mitos —y muchísimos más—
tienen gran consenso en nuestra sociedad, siempre tan
propensa a las generalizaciones y a los encasillamientos,
sobre todo en la medida en que éstos ayuden a resaltar la
propia aceptación.
Para analizar el valor de algunos de estos mitos, nos
sirven como ejemplo, las declaraciones citadas en el parágrafo
dedicado a los medios de comunicación y producidas por dos
comisarios de la Policía Federal. Para ambos declarantes, el
homosexual es sólo uno de los sujetos involucrados en las
relaciones sexuales que comentan: aquel que paga y, además,
cumple un rol determinado, tradicionalmente definido como
pasivo. Esto queda revelado por la suposición que elaboran al
afirmar que los golpes recibidos en la nuca por algunas de las
víctimas se debían a la posición que ocupan en la cama
durante el acto sexual. El otro, el que cobra, no es homosexual
sino que ‘lo hace por el dinero’. Para ambos comisarios es
imposible imaginar que, el pago, la justificación del rédito,
brinda a muchos homosexuales ‘tapados’ la posibilidad de
acceso a una relación que les resulta absolutamente deseable
y placentera pero que están imposibilitados de reconocer como
tal.
Estos prejuicios y mitos son el origen de todas las
dificultades en la vida cotidiana de cualquier homosexual (tanto
122
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
si acepta llevar una vida gay o si, vencido por las presiones del
medio, se entrega a una actitud hipócrita que,
irremediablemente, lo conducirá a la infelicidad.
Sería oportuno aclarar aquí el significado que doy a la
palabra gay, palabra que, por otro lado, tiene ya un uso
mundial. En una primera lectura, esta expresión podría ser
considerada sinónimo de homosexual; sin embargo, existe la
tendencia a nombrar con ella un determinado estilo de vida, un
comportamiento que va más allá de la sexualidad. Todos los
gays son homosexuales pero no todos éstos son gays. Un
primer beneficio que aporta el uso de esta expresión es que, al
no poseer ninguna carga peyorativa, contribuye a resaltar la
autoestima de las personas homosexuales. En una sociedad
represora como la nuestra, enorme cantidad de personas que
se sienten atraídas por su mismo sexo prefieren, para evitar las
sanciones sociales, mantener sólo relaciones casuales,
aunque en realidad su deseo sea otro. Como es posible
imaginar, cuando tal actitud no proviene de una decisión libre y
elaborada con plena conciencia por parte del individuo, no
puede producir una gran satisfacción.
Para comenzar a señalar las dificultades que aquejan al
homosexual en su vida cotidiana, debemos mencionar las
particulares relaciones que se gestan en el seno de una
familia, en la cual uno de sus miembros es homosexual. Tal
sujeto vivirá desgarrado interiormente por el temor a provocar a
sus seres queridos un inmenso dolor, puesto que éstos no
comprenderían que su elección sexual no lo predispone a ser
bueno o malo, feliz o infeliz, sano o enfermo, decente o
indecente.
123
CARLOS LUIS JAUREGUI
Si en un hogar uno de los miembros de la familia se
declara o es descubierto homosexual, la discriminación
existente lleva, en numerosos casos, a la expulsión del mismo,
con los trastornos económicos, sociales, afectivos y laborales
que tal situación trae normalmente aparejados.
El problema adquiere otras características, incluso más
dramáticas, cuando el sujeto homosexual es esposo y padre.
Los homosexuales casados se ven obligados, en la sociedad
argentina contemporánea, a llevar una doble vida rayana en la
esquizofrenia. En relación al problema familiar, es necesario,
también marcar otro aspecto que no está demasiado
analizado. Lo que podríamos llamar “el factor residencia”.
Por una parte, siempre, ante la necesidad de preservar la
intimidad, los homosexuales deben habitar solos o, a lo sumo,
acompañados por su pareja o compañero de vivienda.
Sabemos el problema que significa el déficit habitacional en
nuestro país, con lo que tenemos otro elemento conflictivo más
para la vida cotidiana de una persona gay.
En relación a esta cuestión se encuentra también el
problema geográfico. Los homosexuales nacidos en
poblaciones chicas del interior del país se ven absolutamente
obligados a emigrar hacia los grandes centros poblacionales, y
en especial, hacia la Capital Federal, que no concentra menos
del cincuenta por ciento de los homosexuales argentinos. En
una megalópolis como Buenos Aires, donde el anonimato y el
desinterés por la vida ajena son la norma, el homosexual se
encuentra más a salvo para preservar su intimidad y
sociabilizarse con quienes comparten su problemática.
En el ámbito laboral, un trabajador homosexual, deberá
esforzarse doblemente, tanto ante sus propios compañeros de
124
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
trabajo como ante sus superiores, para lograr demostrar que
puede cumplir con sus obligaciones “como cualquier persona
normal”. Desde luego, en la actividad gremial (ámbito machista
por excelencia) es nulo el espacio reservado a las personas
homosexuales.
Pero la división del trabajo en la sociedad industrial
contemporánea, sin embargo, ha otorgado algunos
compartimientos estancos a los homosexuales: diseño de
modas, peluquería, artes plásticas, danza, etc., son campos
propicios para quedar dentro de la regla y ser socialmente
aceptado y a veces hasta admirado.
Por el contrario, otras profesiones están absolutamente
vedadas, en especial la docencia, pues como apuntábamos
anteriormente, se encuentra muy arraigado el mito de la
corrupción de menores; a pesar de que las estadísticas
modernas indican que el noventa y seis ciento de estos casos
corresponden a los abusos de hombres heterosexuales sobre
niñas menores de edad100.
En su vida de relación, el homosexual deberá resignarse
a fingir una aparente heterosexualidad, ante sus vecinos,
compañeros de clubes, instituciones culturales o sociales en
las que participe, miembros de su iglesia o de su partido
político, porque la simple sospecha de una vida “irregular”
comúnmente trae aparejada la exclusión del grupo. Este temor
a la exclusión, atávico en todos los seres humanos, genera
distintas respuestas que van desde una aceptación
complaciente de las reglas del juego, hasta la ruptura total y el
enfrentamiento abierto con el grupo, tendiendo a la formación
de uno nuevo, con quienes se pueda identificar el sujeto.
100 Esta cuestión ha sido ampliamente estudiada en los Estados Unidos por Master y Johnson.
125
CARLOS LUIS JAUREGUI
Indudablemente, ni una ni otra, son respuestas
adecuadas. Con la primera se permite la perpetuación de la
discriminación que continuará generando sufrimientos enormes
a otros sujetos. Con la segunda se logra lo que las fuerzas
autoritarias pretenden: el encerrar al marginado en un ghetto
del que no sale porque le es más cómodo vivir en él.
126
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
VII.- EL MOVIMIENTO DE
LIBERACION GAY.
127
CARLOS LUIS JAUREGUI
128
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Mirad hacia adelante, aquí está el
Frente de Liberación Gay, brotando
como una verruga sobre el blanco
rostro de América, causando
espasmos de indigestión en los
equilibrados y delicados intestinos
del país. Nunca os libraréis de
nosotros, porque nos reproducimos
fuera de vuestros cuerpos.”
Martha Shelley. Gay is Good.
129
CARLOS LUIS JAUREGUI
130
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Fue en los Estados Unidos de América donde se dio inicio
a la organización sistemática e ininterrumpida del movimiento
de liberación homosexual. Luego de la Segunda Guerra
Mundial, comenzaron a notarse ciertas consecuencias de la
misma que habían afectado poderosamente a la población del
país.
En primer lugar, durante los años del enfrentamiento
bélico, cientos de miles de mujeres solas, se habían visto
obligadas por cuestiones económicas a emigrar de los
pequeños pueblos y áreas rurales a las grandes
concentraciones humanas, reforzando, de esa manera un
proceso iniciado diez años antes, luego del crack económico-
financiero de 1929.
En este aporte inmigratorio, las mujeres vinieron a ocupar
la mano de obra vacante, dejada por los hombres que se
habían visto obligados a marchar al frente de combate. De esa
manera, puestos y ocupaciones tradicionalmente masculinos
fueron desempeñados y muy bien desempeñados por mujeres
que, en gran número, eran lesbianas. Por otra parte, ya
finalizado el conflicto, comienza a producirse el regreso de las
tropas cuyos miembros encuentran, sorpresivamente, sus
habituales trabajos ocupados por mujeres que ya no los
cederían.
131
CARLOS LUIS JAUREGUI
Miles de jóvenes desencantados fueron concentrándose
en las más importantes áreas urbanas de ambas costas del
país, donde se libraron, definitivamente, del puritanismo
adquirido en los pequeños pueblos de las áreas rurales donde
habían nacido y se habían educado.
Las grandes ciudades vieron así incrementadas en forma
asombrosa la población de gente que vivía sola o que
compartía pequeños departamentos y que, en general,
presentaba una gran disconformidad con el establishment
americano. Así se fueron consolidando y creciendo
rabiosamente los “barrios bohemios” cuyo mejor ejemplar es el
Greenwich Village en New York.
La tolerancia, el inconformismo, la ruptura con los valores
tradicionales consagrados por la hipocresía de la sociedad, las
primeras experiencias con alucinógenos, el surgimiento del
rock como propuesta contracultural y una mayor y muy bien
definida libertad sexual, tuvieron su origen y su máxima
expansión en esos barrios de las grandes ciudades, a fines de
los años cincuenta y principios de los sesenta.
A fines de esta década estalló el movimiento hippie, junto
al movimiento por los derechos civiles de la población negra
encabezado por el pastor Martin L. King y el Woman’s Lib
(movimiento de liberación de la mujer).
Los homosexuales habían sido salvajemente perseguidos
por el gobierno durante los negros años de Mc. Carthy, al
punto de producirse interpelaciones en el Congreso a aquellos
funcionarios catalogados como gays. Pero ahora, más
tranquilos (quizás, también, más concientes de sus derechos
como ciudadanos), acompañaron el surgimiento de todos los
movimientos antes mencionados y comenzaron tímidos
132
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
intentos de agrupamiento como fueron las organizaciones
“Mattachine Society”, y “Daughters of bilitis”. Las mismas
realizaron una importante labor, sobre todo al llevar a través de
sus publicaciones una voz de apoyo y solidaridad a los
millones de homosexuales dispersos por todo el territorio del
país.
Complementariamente, desde 1967, comenzó a editarse
la publicación gay más importante de los Estados Unidos. Bajo
la dirección del abogado Lenny Giteck, nació “The Advocate”,
quizás el máximo vocero de la liberación gay en su país, desde
su aparición hasta la actualidad.
A. LA GENERACION DE STONEWALL.
El periodista Tom Burke, en una nota para la revista
“Rollings Stones”, titulada “El milenio violeta”101 publicado en
1977, describe de la siguiente manera los hechos ocurridos la
noche del día 28 de junio de 1969:
“Por aquel entonces ya se estaba más allá de la farsa, pero
todo esto fue un Edipo Rey comparado con lo que ocurriría la
primera noche de luna llena en junio de 1969, ‘el año más gay
del siglo’, como alguien escribió. Aquella mañana del día 27,
los clientes del bar Stonewall y sus compatriotas se habían
acercado para dejar descansar en paz (figurativa y
temporalmente) el cadáver de Judy Garland en el cementerio
de Ferncliff, en el condado de Westchester, y ahora, catorce
horas más tarde, la música a todo volumen de sus discos
101 Burke, Tom. El Milenio Violeta. En: El nuevo periodismo en Rollings Stones. Barcelona,
Anagrama, 1979, pág. 133.
133
CARLOS LUIS JAUREGUI
surgía de las ventanas abiertas de la calle Christopher
cortando el calor sepulcral de la noche. Los travestis callejeros,
altos, mutados en aves chillonas multicolores, revoloteaban por
el cercano parque de Sheridan Square, desmadrados, bajo la
severa mirada del viejo general Philip Henry Sheridan. Nadie
se ha fijado en el coche patrulla que se ha parado en la calle
Christopher a la puerta del Stonewall. Más tarde la policía
aseguraría (cerca de un centenar de veces a otros tantos
periodistas), que no quería arrestar a nadie, sólo cerrar el local
por las quejas de los vecinos. Antes, siempre, cuando los
bares gays eran cerrados por la policía, los clientes expulsados
se daban buena prisa en abandonar el lugar; pero esta vez, en
cambio, media docena se queda en la acera, todavía con sus
botas de cerveza en la mano, mascullando entre ellos. Su
número aumenta al unírseles las ruidosas locas del parque,
estos groseros polimorfos que habían sido considerados como
parias de la homosexualidad, castrados irrisorios, que
comienzan a enfrentar a la policía; y ya hay uno de ellos que
escupe el primer ¡Cerdos! y lanza el primer bote de cerveza
contra un agente atónito. Ahora, la mayoría de los doscientos
clientes del Stonewall ya están en la calle y no parecen tener
muchas ganas de largarse, y hay alguien que recoge el grito de
guerra y lanza otro bote cerveza; al instante, latas, botellas,
aullidos son arrojados contra los coches patrulla. Los policías,
abrumados, se refugian en el bar, un claro error táctico; ahora
están atrapados. Increíble; arrancan un parquímetro de la
acera y lo utilizan como ariete contra la puerta de madera. A
través del boquete un chico arroja líquido inflamable, y luego
una cerilla encendida...
134
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Sirenas: aparecen súbitamente docenas de guardias,
pero no son bastantes para contener la revuelta. Los gays se
organizan, se relevan en piquetes y resisten el ataque. Y
cuando por fin las aceras se quedan limpias, la luna ya se ha
retirado. Pero no así el Village. En todas partes se discute el
suceso sin precedentes. La policía les dice a los periódicos que
el Stonewall no tenía licencia para expender licores, pero el
público se muestra más dispuesto a dar crédito al comunicado
de la Mattachine, apresuradamente impreso y distribuido al día
siguiente del hecho. Los disturbios continuaron todas las
noches durante siete días.”
Un grito, nunca antes escuchado, se oyó por primera vez:
“Gay is good. Gay is Pride. Gay is Freedom.” (Gay es bueno.
Gay es orgullo. Gay es libertad).
Sólo aquellos que pertenezcan a una minoría perseguida
y oprimida (en el presente o en el pasado) comprenderán la
magnitud de los hechos que hasta aquí hemos relatado.
Stonewall fue nuestro ghetto de Varsovia.
¿Cómo explicarlo? ¿Cómo explicar la ruptura de un tabú
milenario? ¿Cómo entender las palabras de ese policía que,
luego de los hechos, comentaba a un periodista: “Algo
increíble, no lo podías creer, tuvo que salir la policía especial
antidisturbios para agarrar a un puñado de maricones y
tortilleras”102.
Entonces comenzó la verdadera marcha que aún no se
ha detenido, por el contrario, sólo recién comienza.
Pocos días después de Stonewall se formó el Gay
Liberation Front (Frente de Liberación Gay) en el que
confluyeron algunos grupos prexistentes más el aporte de los
102 Burke, Tom. Ob. cit. pág. 136.
135
CARLOS LUIS JAUREGUI
nuevos militantes que habían descubierto la causa gay
posteriormente a la rebelión del 28 de junio.
Primero en las grandes ciudades de ambas costas, luego
en las del interior del país, por último en las más pequeñas, en
los más recónditos pueblos de las áreas rurales comenzaron a
surgir organizaciones gays. Lo abarcaban todo: las fábricas y
las universidades, los gremios, las agrupaciones profesionales,
las empresas privadas y las estatales o municipales. No quedó
—no queda en la actualidad— ningún sector social que no
haya presenciado la agrupación de los homosexuales y las
lesbianas.
Cualquier guía gay actualizada, ofrece no menos de cinco
mil direcciones de organismos de diversa índole, teniendo
como común denominador la lucha contra la discriminación y la
represión. Desde Iglesias y agrupaciones religiosas como la
metropolitan community church, primera Iglesia Homosexual,
formada por el Pastor Troy Perry, hasta asociaciones de
padres de homosexuales y de homosexuales padres: desde
los grupos más radicalizados de gays socialistas, hasta los que
reunen a los policías gays; todos han encontrado su forma de
participar y colaborar en la causa de la liberación.
Un año después de los sucesos del Stonewall, el 28 de
junio de 1970, los habitantes del Village confluyeron, de
manera espontánea, sobre la Christopher Street ante las
puertas del clausurado bar y realizaron una marcha pacífica
por las calles del barrio de la que participaron cerca de 10.000
personas.
Al año siguiente, las organizaciones, establecieron el 28
de junio como el Día del orgullo gay y decidieron
conmemorarlo con una marcha por la Quinta Avenida, desde el
136
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Village hasta el Central Park, donde se cerró el acto con un
gran festival artístico. Desde entonces, la marcha se ha
repetido, ininterrumpidamente, hasta la fecha, participando
cada vez más personas.
En 1985, trescientos mil hombres y mujeres gays,
participaron de la conmemoración, en esa oportunidad bajo la
consigna: el virus del sida se llama Ronald Regan103.
Indudablemente, con el paso de los años, el movimiento
fue sufriendo cambios significativos. Desde 1980 y, con
especial énfasis, desde 1983, se ha visto obligado a concentrar
toda su atención en la repercusión del sida sobre la población
gay de los EE.UU.
Por una parte se ha ido desarrollando una labor
asistencial sin precedentes (es necesario tener en cuenta que,
hasta septiembre de 1986, habían muerto de este terrible mal
unas 15.000 personas). Por otra, se han encarado todas las
cuestiones paralelas que la enfermedad trajo aparejada:
cientos de casos de discriminación en hospitales y lugares
asistenciales; persecución policial, despidos, desalojos, etc.
fueron combatidos con la habitual practicidad del pueblo
norteamericano.
El 19 de septiembre de 1985, se desarrolló en la ciudad
de Los Angeles un gran festival organizado por el “Comité por
la vida” con sede en esa ciudad. Su objetivo era recaudar
fondos para la financiación del “Proyecto sida de Los Angeles”,
comisión investigadora sobre la enfermedad, financiada por la
comunidad gay local, ante la negativa por parte del gobierno de
aportar fondos al proyecto de estudio e investigación. Se
recaudó un millón de dólares.
103 Gay pride day. En Video Archivo de la CHA. 1985.
137
CARLOS LUIS JAUREGUI
El orador central, miembro de la Fundación Sherwood que
dirige el proyecto, expresó: “El sida ataca el cuerpo, la
homofobia ataca el espíritu. Uno es causado por un virus, la
otra por la ignorancia. Ambos deben morir. Al virus se lo vence
con dólares, a la ignorancia sólo se la puede vencer con la
verdad”104.
B. LA EXPANSION DEL MOVIMIENTO GAY.
El crecimiento del movimiento gay fue tan significativo
que, muy pronto, se extendió fuera de los Estados Unidos.
Los países de Europa occidental no tardaron en ver surgir
organizaciones similares a las existentes en América. El
movimiento tuvo especial repercusión en Inglaterra, Francia e
Italia.
En América Latina, las especiales circunstancias que
llevaron a la implantación de la Doctrina de la Seguridad
Nacional durante la década de los setenta, postergó casi diez
años el surgimiento del movimiento organizado. En la
actualidad, Méjico, Brasil y la Argentina se encuentran a la
delantera en América del Sur. También Oriente ha
presenciado, en los últimos años, el surgimiento de la
organización por la liberación homosexual. Japón, Indonesia,
Malasia y las Filipinas se encuentran a la delantera en su
continente. En 1978 se creó en Coventry, Inglaterra, la
International Gay Association (IGA), organización con sede en
Estocolmo que agrupa a todas las organizaciones de
homosexuales del mundo. Los objetivos de la IGA son:
104 “The Advocate”, 12 de noviembre de 1985, pág. 118.
138
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Trabajar por la liberación de las mujeres y los hombres
homosexuales de la discriminación legal, social, cultural y
económica por los siguientes medios:
1. Proveyendo información para la aplicación de presiones
políticas concertadas sobre los gobiernos y entidades
internacionales a fin de obtener la instauración de derechos
para los homosexuales.
2. Promoviendo la unidad de los homosexuales de todo el
mundo por medio del acopio y distribución de información
sobre la opresión y la liberación de los homosexuales.
3. Maximizando la efectividad de las organizaciones
homosexuales por medio de la coordinación de acciones
políticas a nivel internacional.
4. Intercambiando información y promoviendo la cooperación
con otros movimientos que apoyan la liberación homosexual.
5. Alentando a los grupos de mujeres y hombres
homosexuales a mantenerse en contacto y apoyarse
mutuamente tanto como sea posible en la práctica”105.
A escala mundial, el movimiento de liberación gay ha
concitado el apoyo o la crítica de los políticos e intelectuales de
más renombre. En 1978, Michel Foucault declaró: “Los
historiadores del siglo XXI, al observar nuestro siglo,
rescatarán sin duda asombrados dos hechos claves: el
surgimiento del nazismo y la aparición de la liberación”106.
105 International Gay Association (IGA). Declaración de Principios. (Ed. en español), 1985.
106 Lepot, Jean. Un entretien avec Michel Foucault. En “L’Express”, 17 de junio de 1979, pág. 34.
139
CARLOS LUIS JAUREGUI
140
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
VIII.- REPRESION A LA
SEXUALIDAD EN LA ARGENTINA.
141
CARLOS LUIS JAUREGUI
142
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Las acciones privadas de los
hombres que de ningún modo
ofendan al orden y la moral pública,
ni perjudiquen a un tercero, están
sólo reservadas a Dios y exentas de
la autoridad de los magistrados.
Ningún habitante de la Nación será
obligado a hacer lo que no manda la
Ley, ni privado de lo que ella no
prohíbe.”
Art. 19 de la Constitución Nacional
Argentina.
143
CARLOS LUIS JAUREGUI
144
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Las prácticas sexuales de los habitantes de nuestro país
fueron vigiladas y reprimidas mediante normas religiosas y
estatales. De esta forma, lenta y paulatinamente, el amor y el
placer dejaron de ser una elección individual para adquirir un
acentuado carácter público.
A. ANTECEDENTES HISTORICOS.
Ya desde los tiempos de la conquista y colonización de
nuestro territorio nacional, la intromisión del poder en la
intimidad de las personas se había desarrollado de manera
notable.
Nuestra historia está plagada de hechos que demuestran
esta injerencia del Estado y de la Iglesia en la vida privada de
los ciudadanos.
En 1607, tuvo lugar un “Proceso criminal fulminado de
oficio de la Real Justicia contra el Alférez Ximenez Caballería
del Castillo sobre acusarle que intentó el pecado de sodomía,
Juez el Capitán Gómez, cabo de los galeones de Su Majestad
1606 y 1607”107.
107 Rodriguez Molas, Ricardo. Historia de la Tortura y el orden represivo en la Argentina. Eudeba,
Buenos Aires, 1985, pág. 24.
145
CARLOS LUIS JAUREGUI
Asimismo, Alonso Gómez de Santoya, miembro de una
expedición al Río de la Plata, relata: “aconteció un caso
nefando y harto estupendo, que en la Capitana se hayá al
contramaestre della que era puto, que se echaba con un
mochaco y con otro, pasaba un caso horrendo, y al
contramaestre dieron garrote y echaron a la mar, y a los
mochachos azotaron, por ser sin edad les quemaron los rabos,
cosa que dio alteración harta en ambos naos”108.
En 1771, el comerciante en esclavos de nombre Higgins,
inició un pleito contra el criollo Manuel Miltos, por injurias, ya
que éste, en una “confituría” le habría dicho: “teníamos los
criollos la gloria de no haber salido de nuestras tierras ningún
manfrodita como en la suya”, aludiendo a la nacionalidad
inglesa del querellante. El término “manfrodita” es, obviamente,
una deformación del vocablo “hermafrodita”109.
Un año después del último episodio mencionado, en
1772, fue condenado por intentar abusar de un menor y
pegarle un tiro en la cabeza, Mariano de los Santos Toledo,
desertor del ejército mallorquino y amante, por ese entonces,
de un tal Mateo. Fue ahorcado, su cuerpo quemado y
arrojadas sus cenizas al viento110.
Fray Pedro José de Parrás, inspector de la Compañía de
Jesús, en el libro que reúne los informes elevados a su
superioridad, apunta horrorizado, en relación a la vida sexual
de los naturales americanos, que una de las tribus por él
conocidas, y de costumbres bien guerreras, llevaba en sus
largas campañas bélicas un grupo de adolescentes masculinos
108 Rodriguez Molas, Ricardo. Ob. cit. pág. 23.
109 Benítez, Marcelo. Historia de la represión a la sexualidad en la Argentina. En: Acevedo, Zelmar.
Homosexualidad, hacia la destrucción de los mitos. Buenos Aires, Del Ser, 1985, pág. 220.
110 Benítez, Marcelo. Historia... Ob. cit.
146
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
para cumplir con los requerimientos sexuales de la tropa,
durante el tiempo que permanecían alejados de la aldea111. A
su vez, la homosexualidad de los indígenas de las Misiones
Jesuíticas, recibía castigos que iban desde la reclusión en las
Islas Malvinas hasta arrojar a las víctimas a la voracidad de los
perros salvajes del desierto112.
En cuanto al trato recibido por la mujer indígena poco es
lo que puede agregarse a lo ya conocido. La brutalidad de los
europeos —especialmente los portugueses— las transformó
en esclavas sexuales, entre las que hizo estragos la sífilis y
otras enfermedades.
Todos los ejemplos citados —dolorosos por cierto— nos
muestran a las claras que, muy lentamente, el resultado
logrado fue cimentar una gran autorrepresión en la gente.
Autorrepresión que comenzó teniendo como principal
instigadora a la Iglesia Católica.
Dice al respecto Ricardo Rodríguez Molas: “se enseñaba
a apagar el deseo sexual derramando la sangre del propio
cuerpo”113.
El mismo autor apoya su razonamiento, informándonos
que en 1781, en la ciudad de Córdoba, el obispo José Antonio
de San Alberto advirtió en una carta pastoral que el Estado
debe imponer por la fuerza el orden sexual y la moral cristiana
a la población. Considera que la libertad sexual representa un
peligro para la estabilidad del orden social y político imperante.
Toda relación placentera, señala, es un hecho demoníaco y
destructor, “un infierno que deshumaniza a los hombres”114.
111 Benitez, Marcelo. Historia... Ob. cit.
112 Benítez, Marcelo. Historia... Ob. cit.
113 Rodriguez Molas, Ricardo. Ob. cit.
114 Rodríguez Molas, Ricardo. Ob. cit.
147
CARLOS LUIS JAUREGUI
En 1785, el mismo personaje, en una alocución referente
al sexo femenino, expresó: “Esa mano débil es la de una mujer
necia, vana y ociosa que (...) gasta la vida en conversaciones,
en adornos, en galanteos y en vicios, hasta parar en una mujer
prostituida y escandalosa que siendo mala para si, es la ruina
del caudal, de la salud y aún de aquellos infelices que
incautamente se dejaron prender de sus lazos o que llegaron a
beber del cáliz dorado de sus placeres”115.
Esta actitud misógina y discriminatoria, no puede ser
atribuída más que a una concepción autoritaria de la vida. Esos
argumentos no pueden explicarse a la luz de supuestos
pensamientos imperantes en la época, ya que las ideas de la
Ilustración habían arribado desde hacía algunos años al Río de
la Plata.
Esta posición se mantendrá, incluso, después de la
Independencia. En 1828, Tomás de Anchorena se opuso a la
educación de la mujer y a que éstas lograran alguna forma de
independencia. En un discurso pronunciado ante la Cámara de
Representantes de la Provincia de Buenos Aires, también
aludió a la invasión de inmigrantes “corrompidos”, temiendo
que pudieran introducir cambios sustanciales en las
costumbres tradicionales116.
Sobre todos los argumentos mencionados se sustentó el
primer escándalo sexual de nuestra historia que,
paradójicamente, tuvo como uno de sus protagonistas a un
sacerdote católico: el Padre Ladislao Gutiérrez. Este fue
fusilado, junto a la joven Camila O’Gorman, en 1848, durante el
gobierno de Rosas, acusados ambos de adulterio.
115 Rodríguez Molas, Ricardo. Ob. cit.
116 Rodríguez Molas, Ricardo. Ob. cit.
148
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Una muy rápida observación de la literatura decimonónica
argentina, desde El matadero, de Esteban Echeverría, hasta la
novela de Eugenio Cambaceres En la sangre, pasando por el
poema La refalosa, de Hilario Ascasubi, nos revelan la
persecución a la homosexualidad y los prejuicios con que ésta
era teñida.
Ya en el siglo XX, la prédica antihomosexual tiene un hito
en Roberto Arlt, quien en su novela El juguete rabioso (1926)
describió a un joven homosexual con todos los atributos con
que los distinguía la mojigata sociedad de entonces: vil,
corrupto, de clase acomodada, poco afecto a la limpieza y
admitiendo francamente su pretendida condición de enfermo
mental.
La situación no ha variado demasiado en las últimas
décadas. La tradición machista y homofóbica ha sido
mantenida, en la literatura de nuestro país, por una serie de
autores “duros” como Jorge Asís y Enrique Medina.
Sin embargo, es importante destacar como contrapeso de
esa literatura represiva en lo sexual, el efecto provocado por la
excelente obra de Manuel Puig, laureado autor que en libros
como El beso de la mujer araña brindó una visión más humana
y más digna de la sexualidad del homosexual.
B. EL SIGLO XX.
Ya iniciado el siglo XX, podemos afirmar que la represión
a la libre sexualidad no era ya patrimonio de la Iglesia, sino que
se había trasladado a la órbita del Estado. De la conciencia
individual y social sobre las que la Iglesia estimulaba culpas y
149
CARLOS LUIS JAUREGUI
proponía penitencias, pasó al gobierno de la policía y el
ejército. La llegada al poder de los sectores medios en 1916,
luego del dictamen de la nueva ley electoral, se dio a través del
triunfo del radicalismo en los comicios electorales en los que
resultó victorioso Hipólito Yrigoyen. Este triunfo no significó
nada en si mismo para la historia de la sexualidad en nuestro
país, advirtiéndose simplemente, en comparación a la
estructura totalitaria que adquirirá el Estado desde 1930, una
mayor tolerancia, en cierta medida reivindicable. En 1942,
durante la presidencia de Ortiz, se produce el primer escándalo
homosexual, relacionado con las Fuerzas Armadas.
La supuesta participación de cadetes del Colegio Militar
en orgías homosexuales, lanzó el tema a la primera plana de
los diarios, que se dedicaron a denunciar con lujo de detalles
esa “inmoralidad”.
Reconstruir los hechos es tarea difícil. Aparentemente, un
grupo de personas homosexuales, fotografiaba a algunos de
esos jóvenes alumnos mientras realizaban el acto sexual y
luego los chantajeaba, exigiéndoles que les proporcionasen a
sus propios compañeros a fin de mantener relaciones sexuales
con ellos.
Uno de los muchachos así invitados a participar de esos
actos, habría denunciado el hecho a la superioridad. Esta
procedió a tomar cartas en el asunto realizando una
investigación, luego de la cual fueron separados
inmediatamente del establecimiento todos los cadetes
involucrados.
El 30 de octubre de ese año, el diario “Noticias Gráficas”
publicó la nómina completa de las personas que participaron
en el affaire. Treinta y dos nombres y apellidos tomaron
150
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
dominio público, siendo procesados por “asociación ilícita” bajo
jurisdicción del Juez Dr. Narciso Campo, quien procedió a
ordenar su detención.
La mayoría de los involucrados huyeron al Uruguay,
aunque dos de ellos se suicidaron; uno, el arquitecto Jorge
Duggan, esperó a cumplir la condena impuesta y una vez en
libertad, se pegó un tiro.
Dos años después, en 1944, bajo la dictadura del General
Ramirez, se produjo el primer gran operativo antihomosexual.
La policía interrumpió violentamente la actuación de Miguel de
Molina, famoso cantante y bailarín de la época, quien era
homosexual, llevándose detenidos al artista, a la compañía y al
público que ocupaba el paraíso del teatro. Miguel de Molina,
que era español, fue deportado de modo aparatoso.
LOS EDICTOS POLICIALES.
En la Capital Federal, los edictos fueron surgiendo año
tras año y sobre la marcha de la vida cotidiana, desde
principios del siglo XX.
Buenos Aires dejaba de ser, por entonces, «La Gran
Aldea» y comenzaba un raudo crecimiento hasta transformarse
en una gran metrópoli. Por ello se creyó necesario reglamentar
el pudor y la tranquilidad de los transeúntes (lógicamente, los
de la clase media), la limpieza de las calles, la diversión no
procaz. Estas figuras legales estaban destinadas a reprimir
faltas menores conocidas como contravenciones. Es necesario
distinguir entre éstas y los delitos que están previstos en el
Código Penal, cuyo articulado está redactado con un criterio
151
CARLOS LUIS JAUREGUI
más universal, penalizando todas aquellas faltas graves contra
la vida, la libertad y la propiedad. La simple lectura del texto de
algunas de estas figuras nos indican a las claras su filosofía117.
El edicto Carnaval, artículo 5°, prohíbe “tirar ramos de
flores y otros objetos suspendidos con hilos sobre los
transeúntes desde balcones o azoteas” acto punido con 6-15
días de arresto. El mismo edicto, artículo 6º, prohíbe “recoger
del suelo papel picado para jugar” y es penado con 3-9 días de
detención o multado con 300-900 pesos.
En el edicto Escándalo, artículo 2º, inciso C, se pena “a
los que se bañaren en lugares públicos” y en el inciso B, se
castiga “a los que molestaren con requiebros”, al igual que el
inciso E castiga “a los que se despojaren de ropas de vestir,
exigibles a la cultura social”. En este mismo edicto, el inciso F
condena a los “que se exhibieren en la vía pública vestidos o
disfrazados con ropas del sexo contrario” y el tristemente
célebre inciso H, a las “personas de uno u otro sexo que
públicamente incitaren o se ofrecieren al acto carnal”.
En el edicto Bailes públicos, artículo 3º, inciso A, se
castiga al “Director, empresario o encargado de un baile
público o en su defecto al dueño o encargado del local, que
permitiera el baile en pareja del sexo masculino”.
Con respecto a los procedimientos especiales,
encontramos el Artículo 207, De los homosexuales: “Las
comisarías seccionales, al tener conocimiento que en
determinadas casas o locales de su jurisdicción se reúnan
homosexuales con propósitos vinculados a su inmoralidad,
independientemente de las medidas preventivas y de represión
que puedan corresponderles, comunican el hecho a la
117 Código de procedimientos contravencionales de la Policía Federal Argentina.
152
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
superintendencia de investigaciones criminales para su
intervención”.
Como puede apreciarse, estas normas y muchísimas más
que también se mantienen en vigencia, en 1986 resultan
totalmente anacrónicas. Muchas de ellas se encuentran en
desuso y hasta la misma policía las desconoce, pero en
situaciones especiales y respondiendo a su propia
conveniencia, son utilizadas.
En 1949, durante la presidencia del general Perón, todos
los edictos que se encontraban en vigencia, junto a otros
nuevos, pasaron a formar parte del Reglamento de
Procedimientos Contravencionales, por el cual la Policía
Federal adquirió la facultad para sancionar y aplicar edictos
“que reprimen actos no previstos en materia de seguridad”.
En 1954 y 1955, en pleno conflicto con la Iglesia, el
gobierno peronista desató una verdadera cacería de
homosexuales como pretexto para legalizar la prostitución
femenina, cuya clandestinidad, se arguía, condenaba a los
jóvenes a la perversión.
En su editorial del 3 de enero de 1955, el diario La
Prensa, por ese entonces en manos de la CGT, clamaba: “En
cuanto a la Ley de Profilaxis Social, cabe volver a aplaudir su
reglamentación por lo que significa en la liberación de una
supuesta continencia que no era sino nefanda desviación”118.
La dictadura iniciada tras el golpe de setiembre de 1955,
desmanteló el aparato peronista —especialmente en lo referido
a algunas de las numerosas reformas sociales propiciadas
desde el gobierno— pero dejó prácticamente intacta a la
policía. No obstante, el 17 de mayo de 1957, la Corte Suprema
118 “La Prensa”. Editorial del 3 de enero de 1955, pág. 6.
153
CARLOS LUIS JAUREGUI
de Justicia declaró la inconstitucionalidad del precepto de la
“Ley de Organización de la Policía Federal”, por la cual se
facultaba a ésta para emitir y aplicar edictos. Por consiguiente,
el Reglamento de Contravenciones que punía la prostitución, la
homosexualidad, la vagancia, la ebriedad, etc., también fue
considerado inconstitucional por la Corte Suprema. Pero ese
mismo año, por decreto 17.189, los edictos fueron ratificados y,
durante el gobierno del Dr. Arturo Frondizi, elevados al rango
de ley por el Congreso de la Nación.
De esa manera, la represión la ejercía y aún hoy, en
1986, la sigue ejerciendo una fuerza organizada en base a un
principio de autoridad que cuenta con armas jurídicas que
legitiman el abuso de esa autoridad.
Ese mismo año, el Congreso de la Nación otorgó a la
policía una nueva y eficaz herramienta para reprimir al pueblo
y, dentro de éste, con especial sadismo, a los homosexuales.
Fue el Decreto Ley 333/58, de la Ley Orgánica de la Policía
Federal, en cuyo artículo 5º, inciso 1, se dispuso autorizar a las
fuerzas represoras a “Detener con fines de identificación, en
circunstancias que lo justifiquen y por un lapso no mayor de
veinticuatro horas, a toda persona de la cual sea necesario
constatar sus antecedentes”.
Esta norma, como las consagradas en los edictos,
adolece de un tremendo vicio jurídico que las vuelve
inconstitucionales. Al ser tan abierta, ¿cuál es el criterio para
su aplicación? ¿Quién determina cuando es necesario detener
a un ciudadano para comprobar sus antecedentes, aún
considerando que la policía debiera tener esa atribución, cosa
bastante discutible? ¿Quién decide cuándo alguien está
cometiendo una “incitación al acto carnal en la vía pública”?
154
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Bajo el auspicio del comisario Margaride se desarrollaron
vastos operativos de moralidad que llegaron a extremos
absurdos, como la detención de parejas homosexuales por
besarse en los parques y plazas públicas o allanar hoteles
alojamiento para la identificación de los ocasionales
huéspedes.
A partir de ese momento, puede afirmarse que la historia
de la represión a la libre sexualidad se liga íntimamente a la
figura siniestra de Margaride —personaje irónicamente
conocido como la Tía Margarita—, quien también ejerció
cargos en la represión bajo las administraciones de Guido
(1962/63), Onganía (1966/70) y Perón (1973/76).
Las campañas de moralidad, interrumpidas durante el
gobierno de Illia, recrudecieron durante la dictadura de
Ongania, surgiendo tímidos intentos de tolerancia durante la
gestión de Lanusse.
Los primeros meses del gobierno justicialista (con
Cámpora en la Presidencia) trajeron un respiro hasta que,
nuevamente, desde 1974 se reinició la represión a la libre
sexualidad.
C. LA ULTIMA DICTADURA.
El proceso iniciado tras el golpe del 24 de marzo de 1976,
encabezado por los condenados Videla, Massera y Agosti, se
apoyó en la siniestra doctrina de la seguridad nacional para
iniciar una política de extirpación radical de la «subversión».
Claro que, para los militares argentinos, el pueblo todo es
«subversivo».
155
CARLOS LUIS JAUREGUI
Uno de los aspectos de esta “guerra santa” (insignificante
si pensamos en el directo ataque a la vida realizado por los
usurpadores del poder) fue la persecución sistemática y
organizada contra la libre sexualidad.
La publicidad oficial tendió a lograr que los padres
implementaran un control policíaco sobre sus hijos
adolescentes y jóvenes, a fin de preservarlos de “caer en el
vicio o en la subversión”.
“¿Sabe Ud. donde está su hijo en este momento?”, era la
inquietante pregunta que disparaban los militares desde el
televisor o la radio a cualquier hora del día.
En los primeros meses con posterioridad al golpe, se
clausuraron en forma aparatosa algunos locales que a duras
penas habían subsistido durante los últimos años del gobierno
peronista y que nucleaban a la comunidad homosexual. Esa
campaña se desató con furia desde marzo de 1978, como
parte de la «limpieza» previa al Mundial de Fútbol. Todo el
aparato represivo de la Policía Federal, pero en especial la
deleznable Brigada de Moralidad, se abocó a esta tarea.
Los clubes y bares gays funcionaban de manera
prácticamente clandestina, gracias a la «coima» de algún
sector policial. Pero siendo imposible comprar a toda la policía
(no tanto por principios éticos, como por la existencia de
rivalidades internas), inevitablemente algún sector no
«arreglado» irrumpía en el local deteniendo a toda la
concurrencia.
De esta forma, en junio de 1978, ante las presiones del
obispo de San Martín, se logró la intervención policial y la
detención de doscientos parroquianos en el bar «La Gayola»,
156
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
de Caseros119, y en los meses siguientes se repitieron
procedimientos similares que dejaron un saldo de más de mil
cuatrocientas personas detenidas.
En lo que hace a las detenciones en la vía pública, se
utilizaban menores prostitutos para seducir y luego acusar de
corruptor al «vicioso» que caía en la trampa. Pero sería muy
ingenuo pensar que tal práctica —de por sí detestable—
obedecía simplemente a un afán de limpiar las calles de
«sujetos indeseables». La campaña estaba dirigida hacia
mayores de edad, adultos o ancianos, que aparentaran una
buena posición económica; ciertos profesionales con prestigio
social, médicos, abogados, etc., eran las presas más
codiciadas. Luego de algunas horas de “ablande” se les
informaba la posibilidad de solucionar el problema mediante el
pago de una fuerte suma de dinero. Las víctimas, presionadas
por las circunstancias, habitualmente pagaban sin realizar
ningún tipo de denuncia.
Todo este modo de operación buscaba, según
declaraciones del jefe de la División de Moralidad de la Policía
Federal en las Jornadas de Patología Social realizadas en
junio de 1977, “espantar a los homosexuales de las calles para
que no perturben a la gente decente”120.
¿Sobre qué fundamentos legales se asentaba esta teoría
que lo único que perseguía era «espantar» a quienes, para la
ley en vigencia, son contraventores, en lugar de proceder a su
detención y correspondiente castigo?
Esta “guerra sucia” contra la perversión se complementó
con la prohibición de toda mención oral y escrita del tema.
119 Así como “La Gayola”, cayeron Pato’s, Privado, Experiment, Cats, etc.
120 Perlongher, Néstor. La represión sexual en el Proceso. En Revista “El Porteño”, suplemento
“Cerdos y Peces”, diciembre 1983, pág. 16.
157
CARLOS LUIS JAUREGUI
Homosexualidad, anticoncepción, aborto, relaciones
prematrimoniales, fueron temas vedados en los medios de
comunicación sobre todo en los primeros años del Proceso.
Recién en noviembre de 1981, The Buenos Aires Herald
dedicaba una breve nota a una razzia en la Feria de Plaza
Dorrego, en el tradicional barrio porteño de San Telmo,
habitual lugar de reunión de gente gay. “La policía irrumpió en
un show musical llevándose detenidos al cantante y a veinte de
los presentes. La justificación policial fue que hay mucha gente
amoral, homosexuales y ese tipo de gente en la Plaza”121.
El aspecto más delicado relacionado con la situación de
los homosexuales durante la dictadura, es el de aquellos que
desaparecieron.
Es muy difícil precisar si alguna persona desapareció a
causa de ser homosexual. No hay información ni —
desgraciadamente— la habrá nunca. Como sabemos, los
asesinos se cuidaron de borrar el mayor número de huellas
posible.
Pero el convencimiento íntimo nos llevaba a creer que
entre los miles de compañeros desaparecidos, victimas del
terrorismo de Estado, debía haber, cuando menos, algunos
centenares que fuesen homosexuales. El dato estadístico no
es oficial, no figura en el Informe de la Comisión Nacional
sobre la Desaparición de Personas Nunca más, pero uno de
los integrantes responsables de la CONADEP afirma la
existencia de, por lo menos, 400 homosexuales integrando la
lista del horror. El trato que recibieron, nos informó, fue similar
al de los compañeros judíos desaparecidos: especialmente
121 Perlongher, Néstor. Ob. cit.
158
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
sádico y violento. En su totalidad fueron violados por sus
moralistas captores.
No los conocimos, no los conoceremos jamás. Son,
solamente, cuatrocientos de los treinta mil gritos de justicia que
laten en nuestro corazón.
LOS ASESINATOS
Durante los años 1982 y 1983, en lo que el Lic. Marcelo
Benitez define como una “luctuosa campaña de moralidad
criminal”, se sucedieron una larga lista de asesinatos
perpetrados contra personas homosexuales, la mayoría de los
cuales, aparentemente, no ha sido resuelto hasta el día de hoy.
Los casos conocidos a través de la prensa de la época
fueron los siguientes:
—25-1-82. José Emilio Scatena. (cincuenta y dos años).
—26-6-82. Alberto Pintos. (treinta y dos años).
—26-6-82. Luis Mesa. (treinta años).
—30-6-82. Alejandro Bachrach. (setenta y seis años).
—1-7-82. César Díaz Goñi. (treinta y siete años).
—26-8-82. Ricardo Ramírez. (cincuenta y seis años).
—26-8-82. Eduardo Bushe. (treinta y ocho años).
—24-9-82. Ernesto A. Edrera. (cincuenta años).
—25-9-82. Mario Duchini. (sesenta años).
—11-2-83. Rodolfo Solari. (cincuenta y siete años).
—21-2-83. Elías Barinaga. (sesenta años).
—19-6-83. Julio César Tonina. (treinta y siete años).
—17-7-83. Jorge Mario Lenouvel. (cincuenta y tres años).
—2-7-83. Rubén José Macir. (¿?)
159
CARLOS LUIS JAUREGUI
—19-8-83. Marino Suárez. (treinta y dos años).
—14-9-83. Pedro Bartolomé Molina. (sesenta y cuatro años).
—17-10-83. Moisés Perciado Keschales (ochenta y dos años).
—18-11-83. Alejandro Morawsky. (cincuenta años).
Desgraciadamente, la información suministrada por la
policía a los medios de comunicación es tan escasa que se
vuelve dificultoso, si no arriesgado, extraer algún tipo de
conclusiones.
Es necesario destacar que la mayoría de los asesinatos
permanece sin esclarecer. En aquellos pocos casos en los que
la policía afirmó haber detenido a los victimarios, no se
suministró la identidad de los mismos.
¿Cuál sería la idea dominante para proceder de ésta
forma? ¿Qué o a quién se intentaba proteger?
En junio de 1982, un autodenominado Comando Cóndor,
envió a todos los periódicos un comunicado en el que advertía
su intención de acabar con los teatros de revistas y los
homosexuales. Poco después, en el mes de julio del mismo
año, se hicieron responsables del atentado con explosivos que
ocasionó el incendio del Teatro El Nacional.
Otra organización similar, el Comando de Moralidad, en
setiembre de 1983, expulsó del país al cineasta alemán
Werner Schcroeter, quien se encontraba realizando una
investigación sobre la situación de los homosexuales en la
Argentina para rodar un film documental que sería proyectado
por la Televisión Alemana. Igualmente, dicho comando se hizo
responsable del atentado con explosivos contra la sede de la
Organización Argentina de Protección Familiar, institución que,
sin fines de lucro, trabajó en diferentes áreas de la educación
sexual.
160
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Con tales antecedentes, no sería extraño que alguna de
esas agrupaciones fascistas hubiese emprendido una
“expurgación de la sociedad”, propiciando la matanza de
homosexuales.
Los prejuicios contra la población gay, que cimentaron y
avalaron esta actitud represora durante la dictadura, se
explican, según el Lic. Marcelo Benitez, “en el concepto de que
la muerte de estas personas con inclinaciones homosexuales
es el castigo justo para sus «andanzas», o es consecuencia de
una pretendida frivolidad perversa”122.
Al respecto, es ilustrativo lo declarado a la prensa por el
jefe de la División Homicidios de la Policía Federal, comisario
Nelson Horacio Corgo: homosexuales viven manteniendo
relaciones superficiales, yo estoy seguro que si podría (sic)
revivir a uno de los que murió (sic) el otro día y le preguntara:
¿Quién lo mató?, diría: «No sé, un tipo que conocí hace media
hora»123.
Ya agonizante, el régimen, antes de entregar el gobierno
a la civilidad, se despidió con un fastuoso procedimiento
realizado en un local del barrio de Belgrano, aparentemente
ante las denuncias por ruidos molestos formuladas por vecinos
del lugar. En ese acto represivo, más de trescientas personas
inocentes se vieron vejadas en su intimidad y sometidas a la
humillación de un encierro injustificado. Al día siguiente, 11 de
setiembre, la policía entregó a los diarios fotografías del
procedimiento y de los detenidos, que fueron publicadas en
primera página por varios matutinos.
122 Benítez, Marcelo, Asesinatos a personas homosexuales.
123 Benitez, Marcelo. Asesinatos... Ob. cit.
161
CARLOS LUIS JAUREGUI
La libre sexualidad, en nuestro país, vivió su período más
negro durante los años de la dictadura militar protagonizada
por una banda de ladrones y asesinos que se
autodenominaban Proceso de Reorganización Nacional. Que
la historia los coloque en el lugar que les corresponde: al de la
ignominia.
D. LA VUELTA A LA DEMOCRACIA
“La seguridad sin libertad pierde
todo su contenido... las libertades
individuales implican resguardo de
su intimidad”.
Dr. Raúl Alfonsín. Discurso en el
Congreso de la Nación. 10-11-83.
Siete años de muerte, de agonía, de falta de libertad, de
quebrantamiento de la de por sí bastante débil economía
nacional. Siete años de grandes injusticias. ¿Cómo reconstruir,
entonces, el tejido social de un país al borde de la quiebra ética
y material, herido por sus propias contradicciones? ¿De qué
manera “democratizar” a una sociedad autoritaria y prejuiciosa,
cuyas mentalidades —individuales y colectivas— marginan lo
“distinto”, lo “diferente”, de una sociedad, donde el sexo, la
sexualidad, el placer, han sido, por norma, terriblemente
bastardeados?
En tal sentido, el problema esencial de los argentinos, no
ha sido —ni es— la homosexualidad o cualquier otra variante
de la sexualidad, sino toda la sexualidad, la de cada uno de
sus habitantes que rechaza el placer, que reniega de la
162
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
posibilidad de gozar, que desconoce su cuerpo y sus
funciones, que no está educado para el amor.
Una sexualidad desconocida y temida, vilipendiada desde
los sectores reaccionarios de poder como la Iglesia Católica
(salvo excepciones que no hacen más que confirmar la regla) y
los grupúsculos fascistas, tan pequeños en número y tan
grandes en poder.
Oficialmente, poco o nada ha sido lo trabajado en materia
de sexualidad desde diciembre de 1983 hasta la fecha. Por el
contrario, en no pocos temas se ha preferido atender los
reclamos de esos reaccionarios anteriormente mencionados,
propiciando diversas formas de censura, represión y
ocultamiento en ciertas cuestiones trascendentales.
Pero algún factor de difícil evaluación ha golpeado en
nuestra sociedad, la que día a día tiende, cada vez con mayor
ímpetu, a romper la política del avestruz mantenida hasta el
presente en aquellos temas considerados tabúes. En tal
sentido, se puede decir que ha comenzado una época de
sinceramiento y diálogo provechoso.
Los argentinos hemos comprendido que callar ciertas
realidades, por más dolorosas que sean, no las hace
desaparecer. Estas realidades difíciles comienzan a ser
socialmente debatidas. Actitud imprescindible para llegar a una
sociedad donde el disenso y la tolerancia impregnen la vida
cotidiana.
Los medios de comunicación se han hecho eco de esta
nueva necesidad de debate sobre determinadas problemáticas,
hasta ahora consideradas procaces o pornográficas, y a veces
con un mero afán comercial, otras con un sincero deseo de
esclarecer al público, se han sumergido en temas tales como el
163
CARLOS LUIS JAUREGUI
aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales, la
homosexualidad masculina y femenina, la pornografía, el
adulterio, las relaciones buco-genitales y anales, la sexualidad
de los ancianos, etc.
Los sectores más puritanos ponen el grito en el cielo ante
el menor atisbo de liberación sexual, que atenta contra el
sistema hipócrita que propugnan.
LA JERARQUIA CATOLICA ARGENTINA Y LA
SEXUALIDAD.
“Democracia cambalache y boba. La que permite, como
mercadería de consumo, a ojos vistas, objetos, actos
personas, libros y/o espectáculos erótico-sexualistas, y todo
basado en la peregrina opinión de sesudos (para mí
¡descarados!) seriotas juristas, que dicen no entender (¡ah
picaros!) lo que significan las expresiones: figuras obscenas,
mujeres lascivas, espectáculos pornográficos, jovatos
libertinos, viejos corruptos, escándalo de niños, etc. y muchas
otras más que descubren las mal disimuladas intenciones de la
poderosa Pandilla «destapista». Una Democracia así, dudo,
redudo y recontradudo, que por mucho tiempo exista (Dios nos
guarde y nos asista, Amén). (Y seguimos cambiando de
consonante).
La que ignora que la etapa pornográfica, es la última de
toda civilización y cultura, como lo enseña la historia a gritos
con gran dolor y amargura. Repudiada por Dios y por la misma
violada natura, se autodestruye por dentro, por su interior
164
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
mortífera fractura; y es barrida sin mayor esfuerzo, por
cualquier enemigo, como escoria inútil y maloliente basura.
¡Oh civilización occidental y Euroamérica belicosa y
erótica!, tu fin se acerca y con gran premura: con sangre, dolor
y lágrimas (¿será acaso con la bomba atómica?) pagarás tu
desafío al cielo y por haber idiotizado a los pueblos con el odio
fratricida y la pasión impura. ¡Hombres responsables de
Occidente!, reflexionad y salvad a la Humanidad toda, de tanto
inútil dolor y tan amarga desventura. Que así sea”124.
Tal fue el texto de una «oración» repartido por el cura
Julio Triviño en la célebre misa de la organización FAMUS
(Familiares y Amigos de Muertos por la Subversión), en
noviembre de 1984, en la que instó «a tomar las armas
espirituales y materiales contra la Democracia Pornográfica».
Desde estas expresiones hasta las amenazas de
excomunión expresadas por Monseñor Ogñenovich contra
aquellos legisladores que votaran a favor de una ley de
divorcio vincular, toda una artillería de condenas y denuncias
contra el «libertinaje imperante» fueron pronunciadas por los
mismos sacerdotes que, durante la dictadura militar, cerraban
las puertas de la Catedral metropolitana, para impedir a las
Madres de Plaza de Mayo refugiarse en ella ante las
arremetidas policiales.
El semanario «Esquiú», vocero de los sectores más
reaccionarios de la Iglesia Católica, en su número del 10 de
junio de 1984, publicó una nota que reflejaba a las claras su
posición sobre la libre sexualidad.
Luego de transcribir el texto integro de una solicitada
publicada por la Comunidad Homosexual Argentina (ver Anexo
124 La conspiración militar. En: “El Porteño”, diciembre 1984. pág. 19.
165
CARLOS LUIS JAUREGUI
documental), callando los nombres y apellidos de los firmantes
de la misma, se dedicó a comentarla y a aconsejar a los
padres, en caso de descubrir la homosexualidad de un hijo,
cuáles son los pasos a seguir para poder curarla.
En la nota se expresa: “ante la actitud desafiante de ellos
(los homosexuales), pidiendo, reclamando «las
transformaciones de los modelos culturales», dan ganas de
arriarlos a todos a Sierra Chica. Pero ésta no es la actitud de la
Madre y Maestra de todos los tiempos: la Santa Iglesia”125.
Es absolutamente comprensible que a la mencionada
publicación le molesten «las transformaciones de los modelos
culturales», ya que el modelo cultural que propugnan tiene dos
mil años de antigüedad y todos los cambios sociales, políticos,
económicos y culturales, han sido contemplados en forma
negativa, a lo largo del tiempo, por la casta sacerdotal. Por otro
lado, estamos de acuerdo en que la política de la Iglesia no ha
sido enviar a los homosexuales a la cárcel; durante años,
durante siglos, se prefirió quemarlos vivos, previa castración.
En algo estamos de acuerdo: a nosotros también, ante la
intolerancia y la discriminación, nos dan ganas de arriar a
todos los curas a Sierra Chica. Pero esa no es la enseñanza
del verdadero Padre y Maestro de todos los tiempos: el respeto
y el pluralismo democrático.
Con una gran falta de rigor científico, en la nota se tilda a
los homosexuales de «pecadores contra la sexualidad» y se
recomienda a los padres preocupados recurrir a un «psiquiatra
católico o a un confesor sabio y prudente».
En un aparte de la misma nota (de autor anónimo, ya que
la intolerancia es patrimonio de los cobardes), el cura Enrique
125 “Esquiú”, 10 de junio de 1984.
166
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Fabris expresa que la «homosexualidad no es una alternativa
válida de la sexualidad». Con lo que, tácitamente, está
admitiendo que sí hay alternativas dentro de ésta. Lo que
contradice lo pretendido por su propia institución, para la cual
la sexualidad no presenta ninguna alternativa válida, ya que su
única forma es la heterosexualidad reproductiva.
Transcribo a continuación una carta abierta a Monseñor
Ogñenovich, que escribí y publiqué en pleno debate
parlamentario sobre la Ley de Divorcio Vincular:
“Días atrás, el diario «La Razón» publicó expresiones por
Ud. vertidas en oportunidad de celebrarse una jornada en
contra del divorcio. En la misma usted expresó: «el divorcio es
un flagelo que, al igual que la droga y la homosexualidad,
tienden a la disolución de la sociedad.”
El andar tanteando los intrincados laberintos de la historia
desde hace más de diez años, me ha enseñado que la
intolerancia manifestada por la Institución que usted representa
ha teñido de sangre la memoria colectiva de la Humanidad.
Señor, yo no me considero católico, aunque siempre he
lamentado que la Iglesia haya olvidado el mandamiento
evangélico —maravilloso— de amarse los unos a los otros
(siempre entendiendo que «los otros» son aquellos que, a
diferencia de usted, no confunden la gente y el rebaño).
Pocos días después de sus declaraciones tuve el honor
de estrechar la mano de ese gran hombre que es el padre
Antonio Puigjané. Era un jueves y él se había acercado a la
Plaza de Mayo a darle un beso a las queridas Madres. Usted
debería darse, cuando pueda, una vuelta por la Plaza. ¿Sabe
por qué se lo aconsejo? Porque creo que le va a hacer muy
bien para comprender lo que es la disolución familiar (tema que
167
CARLOS LUIS JAUREGUI
tanto le preocupa), ya que no hay ejemplo más trágico para
entenderla que presenciar (no lo invito a participar, no creo que
usted acepte) la ronda de las Madres. A lo mejor en ese
momento usted se pone a hablar con propiedad, claro que
habrá sido una lástima que no lo haya hecho antes, en el
preciso momento en que unos degenerados y pervertidos se
dedicaban no sólo a disolver familias, sino también a torturar,
secuestrar niños, asesinar y otras atrocidades semejantes, en
nombre de Cristo Rey.
Por momentos pienso que usted debe sentir en lo más
intimo de su corazón una tremenda tristeza por su silencio
cómplice de ayer y sus malintencionadas expresiones de hoy;
en otros, me doy cuenta que sólo los que creemos y amamos
la vida podemos llegar a sentir tristeza ante cualquier cosa que
atente contra ella. Ojalá un día aprenda, como intentamos
hacerlo todos los seres humanos, lo que es el amor”126.
PARTIDOS POLITICOS Y SEXUALIDAD.
En 1983, previamente a las elecciones del 30 de octubre,
algunos grupos gay de reciente formación127 realizaron una
consulta entre los dirigentes de los partidos políticos que
presentaban candidatos a los mencionados comicios
electorales. Se les presentó un cuestionario donde se incluían
preguntas referidas a la sexualidad en general, a la
homosexualidad, a los asesinatos de personas homosexuales
y a la legislación represiva en vigencia.
126 Jauregui, Carlos. Carta abierta a Monseñor Ogñenovich. En “Vamos a andar”. (Publicación de la
CHA) No 1. Julio 1986.
127 Se trata de la coordinadora de grupos gay a la que me referiré en el capitulo siguiente.
168
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Con respecto al Partido Comunista, el documento
elaborado con posterioridad a la ronda de entrevistas que
efectuaron los representantes de los mencionados grupos,
puntualiza: “Se nos manifestó que por una cuestión de tiempo,
no podía atenderse oficialmente a nuestro documento. Se
expresaron alarmados por los asesinatos y su falta de
esclarecimiento y en contra de toda legislación represiva,
abierta o encubierta, contra los sectores marginados”. El
documento agrega: “Tenemos conocimiento de dos casos de
militantes del P.C. expulsados de este organismo a causa de
su homosexualiad”.
Tiempo después, el dirigente de este Partido Fernando
Nadra declaró a la revista “Satiricón”, interrogado sobre su
posible reacción si tuviera un hijo homosexual: “Sería muy
doloroso”. Y al preguntarle el periodista si prefería tener un hijo
homosexual o un hijo policía, Nadra no vaciló: “Preferiría que
fuera policía”128.
También los sectores juveniles de este partido integrante
del FREPU (Frente del Pueblo) manifestaron su postura
homofóbica en una encuesta realizada por la revista “El
Porteño” entre los partidos de izquierda sobre la sexualidad.
Allí manifestaron los dirigentes de la «Fede». Lo normal es la
relación entre el hombre y la mujer”129.
El Partido Intransigente, según el documento antes
mencionado, “se mostró particularmente interesado por el
tema, reconociendo poseer poca o ninguna información al
respecto y admitiendo este factor como una falencia dentro del
128 Sanchez, Matilde y Villar, Eduardo. Satiricón interviu: Fernando Nadra, pág. 31.
129 Nuñez, Sergio. En “El Porteño”, N° 39. 24.
169
CARLOS LUIS JAUREGUI
Partido, siendo que represión al homosexual afecta a un sector
importante de la población.”
Con respecto al PI, es de destacar que varios de sus
dirigentes, entre ellos el diputado nacional Raúl Rabanaque
Caballero, se han expresado públicamente a favor del respeto
a las libertades individuales de los ciudadanos homosexuales y
por el cese de toda represión.
En la actualidad, la Secretaría de Derechos Humanos del
Comité Capital del Partido Intransigente, se ha pronunciado a
favor de la derogación de las normas represivas como los
edictos policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes.
Sin embargo, en la encuesta de la revista “El Porteño”, los
líderes juveniles del PI manifestaron que la Juventud
Intransigente promueve el debate sobre si la homosexualidad
debe ser considerada o no una enfermedad, más allá que los
homosexuales “son indudablemente seres humanos”.
Según el documento de 1983, el Movimiento al
Socialismo “respeta todas las posiciones y/o opiniones
sociales, políticas, religiosas, de raza, de sexo, etc. Se
manifiesta a favor del esclarecimiento de todos los asesinatos
ocurridos en la República Argentina y de que la justicia se
encargue de hacer pagar a los culpables de estos delitos. Sus
bases están sentadas sobre la libertad de todos los seres
humanos sin exclusión. El Partido Socialista de los
Trabajadores fue, en las elecciones de 1973 y 1974, el único
organismo político de la Argentina donde la cuestión
homosexual figuraba en su programa de gobierno en términos
netamente favorables. Ese punto no fue transferido a la
composición programática del MAS.”
170
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Es necesario destacar que esta falencia fue corregida en
la Plataforma Electoral de 1985, en vísperas a las elecciones
parlamentarias de ese año, incluyéndose un punto donde se
pronuncian contra toda forma de represión y discriminación en
contra de los homosexuales así como de otras minorías.
Cuando fue llevado el cuestionario de los grupos gays al
Movimiento de Integración y Desarrollo, “el Sr. Osvaldo Trocca,
del Comité Capital del MID, nos manifestó que su Partido no
consideraba y era improbable lo considerase en el futuro, la
cuestión de la derogación de los edictos policiales y la
averiguación de antecedentes.
Al debate sobre la homosexualidad, así como también el
divorcio, los observó como problemas secundarios.” El mismo
documento también recuerda que, durante los años de
gobierno del Dr. Frondizi, los homosexuales vivimos una de las
épocas de mayor represión policial.
Continúa el documento informando que, en el Partido
Demócrata-Cristiano (Línea Humanismo y Liberación)
“manifestaron ser contrarios a toda idea sobre discriminación a
los homosexuales y al sistema legal o paralegal que se emplea
para reprimirnos. Augusto Comte ha sido el único político que
en la actual campaña electoral se explayó, sobre el tema de la
homosexualidad.”.
Con respecto al Partido Justicialista, el documento de
1983 consigna que “se observa una marcada homofobia en los
principales sectores del Justicialismo, particularmente el
sindical. Se nos manifestó que: 1. El Partido está en total
desacuerdo con todo tipo de asesinato, ya sea individual,
grupal o de ningun orden; 2. Que no existe para el
Justicialismo más que una clase de hombres: «los que
171
CARLOS LUIS JAUREGUI
trabajan». «El hombre es un fin en si mismo y no un simple
medio instrumental. Sujeto y no objeto.» (Juan D. Perón)”.
El ex-candidato presidencial por este partido, Italo A.
Luder, ha declarado a principios de 1986: “No creo que haya
habido represión (hacia la gente gay). Desde luego que el
Peronismo hace una descalificación categórica de la
homosexualidad, pero que yo sepa no ha reprimido nunca ni
ha dictado una legislación represiva sobre ese tema”130. Es
extraño que un ex presidente provisional desconozca que, en
el año de 1949, se dictó el artículo 2, inciso H del Edicto de
escándalo, que oportunamente comentáramos. Los dirigentes
políticos y sindicales argentinos no gozan buena memoria.
Por la Unión Cívica Radical, fue entrevistado, en 1983, el
candidato a Diputado, Dr. Marcelo Stubrin quien “se mostró
asombrado por la escasa difusión referente a los asesinatos.
Manifestó que su partido está en contra de toda legislación
contra los homosexuales y toda minoría individualizada por
caracteres políticos, religiosos, sociales, raciales, etc. a causa
de la orientación sexual y por el restablecimiento de las
libertades individuales y total respeto por los Derechos
Humanos, extendido a todos los sectores de la población. El
punto 4 de las Bases para una política de Justicia, Paz interior
y Protección de los Derechos Humanos, de la Plataforma
Electoral, dice: «El ejercicio efectivo de la Democracia
cotidiana exige terminar con la Facultad de la Policía de aplicar
penas en virtud de edictos policiales. Se crearán juzgados
contravencionales para juzgar tales faltas. El proceso será oral,
público, sumario y de instancia única.”.
130 Reportaje a Italo A. Luder. En “El Porteño”, enero 1986. pág. 24.
172
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A treinta meses de asumido el gobierno radical, la policía
continúa aplicando penas en virtud de los edictos de modo
igualmente arbitrario que durante los negros años del Terror.
Los datos suministrados hablan por si mismos. Ninguna
de las fuerzas políticas de la República Argentina tiene,
realmente elaborado, el tema de la sexualidad. Si bien en
algunos sectores de la llamada izquierda se ha iniciado un
debate fructífero sobre la sexualidad, éste no se desarrolla al
ritmo deseado. Parafraseando al poeta podríamos decir que “el
que no cambia todo, no cambia nada”, por lo cual es necesario
que todos los sectores auténticamente democráticos superen
los temores para encarar la problemática sexual, pues sólo a
través del esclarecimiento de lo que no es conocido y la
destrucción de los prejuicios y los mitos tan arraigados
aprenderemos a convivir más armónicamente con nosotros
mismos y con los demás.
EL ACCIONAR POLICIAL
La perduración de la legislación represiva que lesiona, no
sólo las libertades individuales sino también las garantías de la
Constitución, vuelven vacías de contenido las expresiones
profundamente respetuosas de la dignidad humana,
pronunciadas por el Dr. Alfonsín en oportunidad de asumir el
mando, y que citáramos al iniciar el punto C. de éste capítulo.
Para la policía, la vuelta de la democracia no significó ningún
cambio positivo.
El 20 de diciembre de 1983, el Comisario Antonio Di
Vietri, por entonces jefe de la Policía Federal, declaró en un
173
CARLOS LUIS JAUREGUI
programa radial: “existe una psicosis generalizada, una
reacción casi inconciente con respecto a quienes reprimimos
desde el punto de vista legal. Quizás nosotros tenemos el
mote de torturadores, por esa analogía con otras policías del
mundo, que están vinculadas con hechos fantásticos y a veces
reales, difundidos en televisión, literatura y el cine”131. Al ser
consultado sobre los métodos de tortura para obtener
declaraciones dijo: “es una transgresión que no se debe
permitir. Para tranquilidad de la población puedo asegurarles
que tenemos una policía altamente científica…”. Reconoció la
existencia de la «coima», aunque recalcó que “es un mal
mundial”. Respecto de los menores, dijo que los padres en
todo el país “pueden quedarse bastante tranquilos”, ya que la
policía practica “con un poco de arbitrariedad el tutelaje de los
menores con el fin de protegerlos” y es por eso que “nuestra
juventud no está corrompida como en otros lugares del
mundo”.
Esa policía, “altamente científica” detuvo, según fuentes
periodísticas132 entre el 20 de diciembre de 1983 y el 21 de
marzo de 1984, escasos tres meses, la increíble suma de
veintiún mil trescientas cuarenta y tres personas por
averiguación de antecedentes. En ninguno de los
procedimientos donde se detuvo a esos ciudadanos se utilizó
el digicom (aparato electrónico instalado en los coches
patrulleros que permite comprobar los antecedentes de los
ciudadanos identificados), sino que todos fueron detenidos por
un lapso de 24 horas como prevee el artículo de la
averiguación de antecedentes.
131 “La Razón”, 20 de diciembre de 1983.
132 Diarios “Clarin” y “La Razón” desde el 20/12/83 hasta el 31/3/84.
174
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Si tuviésemos las estadísticas de los meses siguientes,
especialmente las correspondientes a 1986, comprobaríamos
que las mencionadas anteriormente son increíblemente
menores, dado el rebrote represivo producido en ese tiempo.
En relación a los homosexuales, la única e importante
mejora producida es la falta de maltratos físicos tan común
durante los años de la dictadura. Pero, si prestamos atención a
lo expuesto por un abogado de la Policía Federal ante el juez
correspondiente e de las numerosas causas promovidas por la
Comunidad Homosexual Argentina, caemos en la cuenta de
que la ausencia de malos tratos es meramente casual. Dicho
profesional, quien seguramente prestó juramento ante la
Constitución Nacional, expresó, según testimonio del Dr.
Roberto Rangoni, abogado del Servicio Legal de la CHA: “Los
homosexuales no tienen derechos civiles en este país.”
Desde luego que esto no puede extrañarnos, como
tampoco puede hacerlo lo declarado por el Comisario Di Vietri
si, por ejemplo, tenemos en cuenta que, en el Informe de la
CONADEP, puede leerse que: “Dependiendo de la Jefatura de
Policía de la Provincia de Buenos Aires, bajo el mando del
entonces Coronel Ramón Camps y de la Dirección General de
Investigaciones a cargo de Miguel Etchecolatz, operó un
Circuito de Campos Clandestinos de Detención, dentro del
área 113...”133. Ocho centros de tortura y de muerte en manos
de la “policía científica” de la que hablaba Di Vietri. Según el
mismo informe, en estos centros se concentraba a miles de
desaparecidos, a los que luego de asesinarlos “se los
enterraba en una fosa existente en los fondos del
133 Nunca Más. Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Eudeba,
Buenos Aires, 1985, pág. 166.
175
CARLOS LUIS JAUREGUI
destacamento, siempre de noche. Allí se colocaban los
cuerpos para ser quemados, disimulando el olor característico
de la quema de carne humana, incinerando simultáneamente
neumáticos”134.
Sí, como dice Di Vietri, los padres pueden quedarse
bastante tranquilos... Para conocer en profundidad el accionar
policial en relación a los homosexuales, es preciso diferenciar
los procedimientos que realizan:
—Procedimientos en la vía pública: en el caso de la Capital
Federal, son habituales en arterias de gran circulación:
Avenidas Corrientes, Santa Fe, Nueve de Julio, de Mayo, etc.;
Florida, Lavalle, etc.
Dos comisarías especialmente activas en este tipo de
procedimientos son la 17 y la 19, ya que corresponden a zonas
de gran concentración de población gay. Las víctimas de estos
abusos de autoridad son individuos aislados a los que en la
gran mayoría de los casos se detiene por averiguación de
antecedentes. Una vez en la comisaría y luego de las ya
habituales horas de “ablande” se lo interroga, “acusándolo” de
homosexual hasta obtener su “confesión”. Lo habitual durante
el interrogatorio es la amenaza de llamar telefónicamente a la
familia o al lugar de trabajo de la víctima para informar los
motivos de su detención; de la averiguación de antecedentes
se pasa a la acusación de contraventor, sin mediar ninguna
explicación. La sensación de indefensión, sumada al atávico
sentimiento de culpa y a la posibilidad por cierto real de perder
el trabajo o causar dolor a los seres queridos, lleva a la víctima
a firmar cualquier acusación, en especial el temido 2ºH. Puesto
en libertad, el damnificado, no aspira más que a olvidar el mal
134 Nunca Más. Ob. Cit. pág. 175.
176
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
momento vivido y por ello habitualmente no realiza ninguna
tipo de apelación. Los vicios de fondo y forma, en los
mencionados procedimientos son innumerables: falsificación
de testigos, imposición de edictos fuera de lugar, negativa
policial a conceder al detenido su facultad de realizar un
llamado telefónico, ruptura de apelaciones, extensión del plazo
de veinticuatro horas en la detención por averiguación de
antecedentes, etc., vuelven a estos procedimientos, en su gran
mayoría, nulos de toda nulidad.
—Procedimientos en lugares de reunión: El bar gay es, por
antonomasia, el lugar de reunión de los homosexuales (en
especial los de clase media). Al respecto se han escrito
numerosos libros y documentos135 en los que se detalla sus
particularidades, su estilo y su funcionamiento. Con una gran
carga de frivolidad a cuesta (factor éste sin ninguna
importancia), el bar gay representa un hecho significativo en la
vida de muchos homosexuales, ya que las especiales
condiciones de represión y discriminación en las que se
encuentran sumergidos en su vida cotidiana, vuelven a éste el
lugar más privilegiado y necesario para socializarse con
quienes sienten como ellos.
A diferencia de épocas anteriores, donde esta clase de
lugares sólo podían ser localizados en las zonas periféricas de
la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, desde 1983 los
mismos se han concentrado en pleno centro de la misma, en
un espacio delimitado por las Avenidas Nueve de Julio, Las
Heras, Coronel Díaz y Córdoba. Al no existir, como en el resto
del mundo, una clasificación especial para su habilitación, los
135 Sobre este tema puede consultarse Hooker, Evelin. The gay bar of San Francisco. En
“Psycolochical Today”, enero 6 de 1977, pág. 32 y sig.
177
CARLOS LUIS JAUREGUI
locales de estas características deben recurrir a las categorías
dispuestas por la Municipalidad de Buenos Aires, anacrónicas
como la mayoría de los aspectos municipales que hacen al
desarrollo de una metrópolis como la nuestra.
Las relaciones de estos comercios con la Policía Federal
varían, se trate de las respectivas comisarías seccionales o
bien de la Brigada de Moralidad, cuya sede se encuentra en el
segundo piso del Departamento Central de Policía.
Con las comisarías seccionales, lo habitual es la “coima”
que facilita la no intervención de las patrullas en el o los locales
en cuestión.
Habitualmente, durante los meses de verano, las
comisarías desarrollan inusuales procedimientos. Esto se debe
a la necesidad de renovar los “arreglos”, ya que es la época del
año en que se producen los ascensos y traslados que llevan a
las nuevas autoridades de cada seccional a tener que
presionar para demostrar “de lo que son capaces” si no reciben
el dinero que requieren.
Durante los años 1984 y 1985, la División de Moralidad
realizó un gran número de procedimientos en estos lugares,
algunos más resonantes que otros y que fueron
generosamente publicitados por la prensa. Todos, en términos
generales, presentan las mismas características: irrupción de
las fuerzas policiales, iluminación a giorno del local, detención
de la música, requisa de documentos, selección indiscriminada
de parroquianos para su detención por «identificación».
Conducidos al Departamento Central de Policía, a las
increíblemente sucias dependencias de la División de
Moralidad, el procedimiento de rutina es similar al mencionado
en oportunidad de tratar las detenciones en la vía pública, con
178
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
la única diferencia de que, como el 2ºH menciona de manera
explícita la «vía pública», al haberse producido la detención en
un lugar cerrado, las contravenciones aplicadas son otras:
ebriedad, escándalo, etc.
Es digno de destacar que el trato brindado a los
homosexuales en esta dependencia es especialmente
discriminatorio, estando los insultos y las amenazas a la orden
del día, por más que el jefe de la repartición, Comisario Benito
Eleazar Mola (apodado por sus subordinados “Benito el
Terrible”) se esfuerce en demostrar lo contrario. En el único
reportaje conocido, efectuado a este funcionario público
(Revista “El Periodista de Buenos Aires”, N° 58, octubre de
1985), ante las inteligentes preguntas formuladas por el
cronista, el comisario intenta ofrecer una imagen democrática
de su repartición, en abierta contradicción con lo que decenas
de damnificados —incluido quien esto escribe— han
testimoniado ante la Justicia.
Una Iglesia represiva, fuerzas políticas desinteresadas de
la cuestión, autoridades inoperantes y esquivas, policías
represoras, sociedad complaciente. Todos estos factores se
sumaron, luego de la apertura democrática, para dar
nacimiento al movimiento organizado por la liberación
homosexual.
179
CARLOS LUIS JAUREGUI
180
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
IX.- LA ASOCIACION CIVIL
COMUNIDAD HOMOSEXUAL
ARGENTINA
181
CARLOS LUIS JAUREGUI
182
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Yo te libraré del miedo.” George
Bernard Shaw. La doncella de
Orleans.
183
CARLOS LUIS JAUREGUI
184
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
A. ANTECEDENTES
El 17 de abril de 1984 se proclamó el acta fundacional de
la Comunidad Homosexual Argentina. Esta organización no fue
la primera de su tipo en funcionar en nuestro país. El
antecedente más remoto es el Frente de Liberación
Homosexual (F.L.H.) que funcionó, sin salir de la
clandestinidad, durante los primeros años de la década del
setenta.
En esa época de gran efervescencia política, el F.L.H.
brindó su adhesión al FREJULI (Frente Justicialista de
Liberación) apoyando el regreso del general Perón al país.
Los pocos militantes que sobrevivieron a la dictadura
militar o que permanecieron en el país, sin tener que exiliarse
en el exterior, recuerdan, con entusiasmo, la presencia del
Frente, en la Plaza, ante la Casa de Gobierno, el 1° de mayo
de 1974, cuando Perón expulsó a los Montoneros del lugar.
En esa oportunidad y ante la agresión de los sectores de
derecha del Justicialismo, la izquierda peronista respondió con
la consigna: “No somos putos, no somos faloperos, somos
soldados de FAR y Montoneros”. Indudablemente no era ésta
la mejor manera de apoyar las reivindicaciones del F.L.H., que
por su parte, les había brindado su adhesión.
185
CARLOS LUIS JAUREGUI
Durante los primeros años del gobierno militar, la
represión fue tan brutal que no permitió ningún tipo de
organización, hasta que, desde 1981, coincidiendo con la
decadencia del régimen, fueron realizándose distintos intentos
de resistencia, ninguno de los cuales logró salir a la luz.
Así fueron surgiendo, especialmente desde comienzos de
1983, algunos grupos, entre los cuales pueden mencionarse
los siguientes: G.A.G. (Grupo de Acción Gay), Pluralista, San
Telmo, Oscar Wilde, algunos de los cuáles continúan aún en
actividad dentro de la C.H.A.
Estos grupos, en plena campaña proselitista para las
elecciones presidenciales, se reunieron en una Coordinadora
de Grupos Gay que, entre otras tareas, realizó la primera
conferencia en el país sobre el tema SIDA.
La Coordinadora confeccionó un cuestionario para ser
presentado a todos los partidos políticos de prepresentación
nacional y con los resultados obtenidos confeccionó un
documento, de vital importancia para conocer la postura de los
mismos sobre la problemática homosexual.
La idea dominante, en los meses previos a las elecciones,
era que el radicalismo ofrecía las mayores garantías para el
respeto de las libertades individuales. Estaba en la memoria el
recuerdo del gobierno del Dr. Arturo Illia. Durante este período
no hubo, prácticamente, actos represivos y las Garantías
Constitucionales habían sido ampliamente respetadas. Sin
existir estadísticas al respecto, como la realizada en Francia
por el periódico “Le Monde”, que transcribimos en su momento,
puede afirmarse que el 30 de octubre los homosexuales dimos
mayoritariamente nuestro voto al Dr. Alfonsín. El 10 de
diciembre, el Presidente electo habrá podido observar, desde
186
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
el balcón que ocupó en el Cabildo una pancarta colocada por
la Coordinadora de Grupos Gay sobre el enrejado de la
Arquidiócesis Metropolitana, dando la bienvenida al régimen
constitucional.
Escasos tres o cuatro meses después sabíamos que las
promesas electorales referidas a la derogación de las normas
represivas en vigencia, no serían cumplidas. Era necesario
hacer algo más.
B. CONSTRUCCION.
A fines de 1983 y principios de 1984, la Coordinadora
había entrado crisis. El “verano en democrático”, la apertura de
bares y discotecas gays como nunca antes se los había visto
en la Argentina, el inusitado respeto policial, contribuían a la
desmovilización. A todo ello es necesario sumarle las
desinteligencias producidas entre los grupos que la
componían, para comprender porqué en marzo la
Coordinadora estaba disuelta.
Fue justamente marzo el mes elegido por la policía para
realizar el primer gran operativo bajo el gobierno radical. El día
22, efectivos de la División de Moralidad irrumpieron en un bar
llamado “Balvanera”, ubicado en el barrio del cual tomó su
nombre y llevaron detenidos a más de cincuenta ciudadanos.
Tal acontecimiento (minuciosamente descripto por la
prensa amarilla) cayó como baldazo de agua fría sobre los
desmovilizados militantes de la disuelta Coordinadora y sobre
muchos otros homosexuales que, aunque no habíamos
participado en anteriores organismos gay, empezamos a sentir
187
CARLOS LUIS JAUREGUI
la necesidad de luchar por nuestros propios derechos,
concientes de que nadie lo haría en lugar nuestro.
La información corrió de boca en boca y, a principios de
abril, se realizó una primera Asamblea, de la que participaron
unas 100 personas y en la que se fijó el nombre de la
Organización. Unas semanas después, el 17 del mismo mes
se aprobó el acta fundacional de la Comunidad Homosexual
Argentina, abriéndose en ese momento un listado de aquellas
personas que estaban dispuestas a trabajar en forma pública,
por la Organización del Movimiento.
Catorce nombres y apellidos quedaron escritos en esa
hoja de papel. Catorce personas dispuestas a librarse del
miedo. Catorce hombres decididos a darse a conocer. ¡A no
mentir nunca más!
Los integrantes de este primer grupo de trabajo
entendimos que, el mejor camino a seguir por la Comunidad
era la legalización del movimiento gay, para lo cual nos
abocamos a la redacción de los que serían los estatutos de la
Asociación Civil, que fueron finalmente aprobados en una
nueva asamblea el 21 de mayo.
En dichos Estatutos se fijaron como objetivos de la
Asociación:
a. Promover una vida digna para las personas homosexuales.
b. Reivindicar para las personas homosexuales los derechos
inherentes a su condición de seres humanos y de ciudadanos
garantizados por la Constitución Nacional.
c. Desarrollar el espíritu comunitario, incentivando la
solidaridad y la unidad entre las personas homosexuales.
188
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
d. Bregar por que la condición de homosexual no sea motivo
de discriminación en lo familiar, social, legal, moral, religioso,
laboral ni de ninguna otra índole.
e. Generar un ámbito de reflexión y estudios multidisciplinarios
sobre la problemática homosexual y difundir los mismos.
Ante la propuesta realizada por uno de los asesores
legales del movimiento, fui electo para ocupar, por un período
de un año, la presidencia de la C.H.A.; para el cargo de
vicepresidente, fue propuesto y electo Alejandro Zalazar.
El 28 de mayo hicimos que la Asociación tomara vida
pública haciendo aparecer una solicitada en el diario “Clarín”
(ver anexo documental) que tuvo una enorme repercusión en
todos los medios gráficos y radiales. El mismísimo Bernardo
Neustad se encargó de comentarla por radio en reiteradas
oportunidades a lo largo de su programa matinal.
Estábamos aprendiendo a crecer, a tomar decisiones que
involucraban a un número muy grande de personas y por ello
debían ser pensadas con mucho detenimiento. A veces las
discusiones no tenían fin y las reuniones en “la jabonería de
Vieytes” (el sótano de un bar llamado “Error Dos”, propiedad de
Alfredo Marcotegui; Alejandro Zalazar, donde pasamos ¡tanto
frio!), se hacían interminables.
Veíamos crecer la organización con mucha alegría.
Veíamos cómo, lenta, muy lentamente, se nos iban abriendo
las puertas que golpeábamos: diputados nacionales,
organismos de derechos humanos, partidos políticos,
personalidades...
Aprendíamos a convivir ‘democráticamente’ con el miedo.
Luego de la aparición de la solicitada en “Clarín”, nos
enteramos por un informante del diario que, en los días
189
CARLOS LUIS JAUREGUI
siguientes, la policía se había hecho presente para recabar los
datos de los firmantes. ¿Qué hacíamos? Pues lo más simple:
llamar por teléfono al Departamento Central y ofrecerlos
directamente nosotros. No había nada que ocultar.
Descubríamos como se solicitaba una entrevista, como se
adhería a un acto, como se confeccionaba un volante, como se
organizaba una conferencia.
Convivíamos (aún hoy lo hacemos) en un absoluto
pluralismo ideológico. Complicado a la hora de tomar ciertas
decisiones, pero absolutamente imprescindible para
democratizar y democratizarnos.
Allá por el mes de setiembre de 1984, vivimos la emoción
más grande de todas, tanto a nivel individual como
institucional: nuestra primera aparición en público, en
oportunidad de la marcha convocada por los Organismos de
Derechos Humanos, para apoyar la entrega del Informe de la
CONADEP, por parte de su titular, el escritor Ernesto Sábato,
al Presidente de la Nación. El 20 de setiembre de 1983
marchamos a la Plaza de Mayo. Nosotros, cien aterrorizados
homosexuales y lesbianas, nos concentramos en Perú e
Hipólito Yrigoyen, allí desplegamos nuestras pancartas, una
con el nombre de la Asociación, otra con la consigna de la
jornada: “Juicio y Castigo a los culpables”.
Avanzamos hacia la Plaza por Hipólito Yrigoyen.
Sabíamos que delante nuestro había una multitud, calculada
en cincuenta mil personas. Al llegar a la altura del Cabildo nos
tomamos las manos; la gente comenzó a abrirse para dar paso
a nuestra pequeña columna. Primero miraban asombrados,
después... los aplausos que, sabíamos, no significaban nada y
significaban todo.
190
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Un periodista de “La Razón”, Rodolfo Brasceli, publicó al
día siguiente un extenso y emotivo comentario sobre la
concentración. A nosotros nos vio así: “Inmediatamente una
columna pequeña: ‘Agrupación de Homosexuales de la
Argentina’ (sic). Hay algún silbido, alguna broma, varios ‘qué
me contás’ y por sobre todo eso, un aplauso que empieza a
crecer”136.
La experiencia de esa noche es intransferible. Desde mi
adolescencia participé en infinidad de actos políticos, marchas
y concentraciones de diversa índole; mientras residí en el
exterior, participé de varias concentraciones del movimiento
gay. He visto actos donde se han concentrado 200.000
homosexuales y a pesar de ello, esa columna de 100
personas, en esa Plaza colmada, exigiendo Justicia, es el
recuerdo más emocionante que guardo en la memoria.
La Organización continuaba creciendo y, como era de
esperar, recibía críticas de toda índole. Propios y ajenos
tenían, siempre, algo para reprochar a la institución.
Se nos ha identificado con todas las corrientes políticas,
se nos acusó de oficialistas, de subversivos, de gorilas, de
troskystas, se dijo que nos financiaba la Policía Federal y que
recibíamos fondos de la Corona Británica, se publicó que
participábamos de reuniones junto al sionismo internacional
para apuntalar al gobierno radical, se dijo que éramos,
simplemente, reformistas, egoístas preocupados sólo por lo
que nos afectaba en particular. Se habló. Se dijo. Se comentó
de todos y de cada uno de nosotros.
Empezamos a recibir amenazas; ¿es necesario aclarar
que siempre eran anónimas? Incluso hubo algunas agresiones
136 Brasceli, Rodolfo. “La Razón”, 21 de setiembre de 1984.
191
CARLOS LUIS JAUREGUI
en la calle; una noche, al regresar a mi casa, fui “asaltado” al
mejor estilo proceso, por tres hijos de puta que bajaron de un
Fiat 128 rojo, cuya patente termina en 138.
¿Serían esas, también, las «reglas del juego» de las que,
por ese entonces, hablaba Troccoli?
En 1985, tuvimos nuestro pequeño Stonewall. Al
rebelarme ante un injustificado procedimiento policial fui
detenido por personal de la Brigada de Moralidad, bajo el
mando del oficial principal Díaz (alias «Chupete»), conocido
represor de dicha división.
La CHA se movilizó. En pocas horas, comunicados de
prensa con la firma de Héctor Pérez (por entonces
prosecretario de la Institución), hábeas corpus, los medios de
comunicación llamando al Departamento de Policía. Casi, casi,
una persona importante...
Procesado por “desorden”, apelamos la sentencia ante la
Justicia y fui sobreseído. Ganó la CHA.
Empezamos a participar cada vez más activamente en el
movimiento de Derechos Humanos. Marchas, jornadas,
conferencias, encuentros, congresos; tratamos de estar en
todas partes.
En 1986, en el mes de abril, tuvimos nuestras primeras
elecciones “en serio”. Un año antes, la Asamblea anual me
renovó el mandato. No había opciones...
En cambio, ahora hubo dos candidatos a presidente (yo
no me repostulé) y listas parciales. Tuvimos nuestra interna.
Alejandro Zalazar y Zelmar Acevedo hicieron sus campañas
«con todo». En la Asamblea triunfó Alejandro. Al otro día
seguimos trabajando como si nada hubiera cambiado.
192
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Durante este año desarrollamos dos tareas importantes:
la campaña por la derogación de la ley de averiguación de
antecedentes y un ciclo de conferencia y plenarios donde
fuimos delineando en profundidad nuestra ideología.
También es de destacar nuestra participación en la
movilización general por la libertad de los presos políticos. Hay
ciertos crímenes por los que, si uno no protesta, no tiene
derecho a protestar por nada. Ya otros lo dijeron antes: ¡La
lucha continúa!
C. LAS IDEAS.
Desde nuestros inicios, en el campo específico de acción
que desarrollamos, hemos exigido:
—El libre ejercicio de la sexualidad entendido como un derecho
humano de tercera generación (aquellos que recién comienzan
a ser formulados) porque la sexualidad no es otra cosa que
una forma de expresión del amor, a través de la cual los
hombres y las mujeres obtenemos y producimos placer y
felicidad. Por ello debe estar resguardado por ese
ordenamiento de las necesidades vitales de las personas que
se ha dado en llamar «derechos humanos».
—La derogación de la Ley de Averiguación de Antecedentes y
de los edictos policiales, porque vulneran garantías
constitucionales y son herramientas de la represión contra el
pueblo.
—El juicio y castigo a todos los culpables del genocidio en la
Argentina, porque somos concientes de que sólo a través de
una Justicia eficaz alcanzaremos la paz que nuestro país
193
CARLOS LUIS JAUREGUI
necesita y nuestro pueblo ansía y porque, de no ser así, no nos
resignamos a convivir con asesinos y torturadores.
—La restitución a sus legítimas familias de los niños
secuestrados y mantenidos, aún hoy, en cautiverio, porque el
conocer la real identidad es un derecho inalienable de la
persona humana.
—La libertad a los presos políticos heredados de la dictadura,
porque su existencia no condice con la del Estado de Derecho.
Desmantelar el aparato represivo porque su perduración hace
peligrar la democracia.
—No a la impunidad ni a ninguna injerencia del Poder
Ejecutivo en el accionar de la Justicia. Cese de toda
discriminación en los ámbitos de competencia del Estado,
porque con ella no puede haber democracia, ya que niega la
libertad e igualdad que consagra el Estado de Derecho.
—El respeto a todas las libertades individuales, porque es el
único camino para afianzar el pluralismo democrático en la vida
cotidiana.
—La sanción de la Ley de Divorcio Vincular, porque contribuye
a solucionar los problemas de miles de parejas y afianza el
respeto a la libertad individual.
—El establecimiento de la mayoría de edad en 16 años sin
discriminación, porque la actual legislación es anacrónica y
discriminatoria.
—La separación de la Iglesia del Estado, porque el sistema
democrático no admite prerrogativas de ninguna índole y la
situación actual es absolutamente discriminatoria para los
miembros de otras confesiones.
—Viviendas, salarios y educación dignos para todos,
sencillamente porque todos los merecemos.
194
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
—En otro orden de cosas, dirigido esencialmente hacia la
población homosexual, propugnamos el darse a conocer como
uno de los mejores medios para arribar a la superación de
todos los prejuicios y discriminaciones que padece el
homosexual en la vida cotidiana.
D. OTRAS ORGANIZACIONES.
En el interior del país también han comenzado distintos
intentos de organización en defensa de los derechos de las
personas homosexuales. Dentro de los más destacados, por
su labor y continuidad se encuentra el Movimiento de
Liberación Homosexual, que funciona en la Provincia de Santa
Fe. Esta agrupación está integrada por distintos AGO (Acción
Gay Organizada), en las ciudades de Rosario, Santa Fe y
Paraná. Desarrollan una importante labor en la defensa y
promoción de los Derechos Humanos.
Aunque diferenciados de la CHA en su forma de
organización (no han optado por la legalización del movimiento
ni poseen una comisión directiva), se asimilan a ella por haber
adoptado los postulados fundacionales de nuestra Asociación
Civil, los que habían sido expuestos en nuestro estatuto y en la
primer solicitada publicada por la CHA.
Intentos de agrupación existen en Tucumán y Mendoza,
donde han sido creadas filiales de la CHA. Estas filiales
tendrán sus propias autoridades y se responsabilizarán del
accionar en sus respectivas provincias.
195
CARLOS LUIS JAUREGUI
196
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
X. CONCLUSION.
197
CARLOS LUIS JAUREGUI
198
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Se nos presenta una nueva era y
debe bregarse por ella con alegría,
con pleno conocimiento y
disfrutando la vida. El cambio no
tiene lugar sólo en nosotros mismos.
Una nueva conciencia se anida en
todos los hombres. En todas partes
comienza un nuevo combate por la
libertad, la felicidad y el placer. Veo
signos de ello en los continentes y en
la gente del planeta. Puede ponerse
fin al hambre y a la muerte inútil.
Veo que es una lucha constante y
también meramente, un fresco
capullo de lo que es constante.”
Michel Mc Clure.
199
CARLOS LUIS JAUREGUI
200
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
“Yo soy, en fin, uno de los judíos hijos de puta que no va
a diluir su identidad especifica porque la cultura dominante se
lo imponga, sino que va a seguir luchando con esa misma
identidad por las causas populares, en nuestro país, la
República Argentina, a pesar de las dificultades que hoy
presupone, aquí y ahora, romper los prejuicios, inclusive los
prejuicios del campo popular de una sociedad donde el
discurso colonizador de la derecha y los rasgos autoritarios
siguen aún fuertemente adheridos a sus paredes”137. Esto lo
escribía Herman Schiller, presidente del Movimiento Judío por
los Derechos Humanos, luego del rebrote de antisemitismo
producido en una de las multitudinarias concentraciones de la
Confederación General del Trabajo.
Tales palabras constituyen un buen punto de partida para
comenzar a esbozar el final de este trabajo. Me niego a decir
«aquí están las conclusiones», sencillamente porque estaría
traicionando mis sentimientos. En un tema como el que nos
embarga, las conclusiones no son posibles. Lo único posible es
realizar una síntesis que funcione como patada inicial para
generar nuevas ideas, y que éstas a su vez generen otras más,
para que nos acerquen lentamente al ideal que soñamos.
137 Schiller, Herman. En “Humor”, abril de 1986, pág. 34.
201
CARLOS LUIS JAUREGUI
En mi caso podría hacer mías las palabras de Schiller,
transformando en un «puto», el «judío» inicial. Yo tampoco
pienso renunciar a una identidad que, lentamente, voy
perfilando con mayor claridad. Una identidad que necesito,
fervientemente, para insertarme, sin más, dentro del proceso
de cambio que vive nuestra sociedad y del que,
indefectiblemente, tendrán que salir grandes realizaciones: un
pueblo feliz. ¿Y cómo hago para insertarme en este proceso
sin autoproscribirme, sin dejar que me marginen a causa de mi
sexualidad? Mostrando que existo, que valgo, que soy más allá
de ésta. Porque mi homosexualidad no me define, pero, tal
vez, me explica. Y aquí hemos vuelto al problema de la verdad
que planteáramos en la Introducción de este libro. Desde la
discriminación que he sufrido, mi sexualidad me explica en
tanto me hace tomar conciencia de la dignidad de mi ser.
Si digo: «soy homosexual», no estoy diciendo
prácticamente nada. En cambio, al expresar «porque soy
homosexual me pasa esto y debo hacer aquello», estoy
transformando algo. En esa transformación que genero, que
provoco, está mi identidad.
Vivimos en una sociedad y en un tiempo en que se nos
fomenta el conformismo. Se nos impone un reglamento
determinado. Se nos presenta el vicio y la virtud definidos en
términos de un patrón de conducta exterior que nos impide
encontrar la manera de autorealizarnos.
En función de ello, cada individuo, cada grupo, cada
comunidad deberá encontrar la forma que mejor le convenga
para enfrentar el conformismo y la imposición de un modelo
único de realización y de relación. Para esto no hay recetas.
En la lucha contra la mediocridad los modelos no existen.
202
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
La discriminación es un fenómeno tan viejo como el
hombre. Por lo menos, desde que los griegos llamaban
bárbaros a todos los extranjeros, simplemente porque eran
distintos (y ya sabemos cuál es el sentido dado en la
actualidad a aquella palabra), marginar a quien no se pareciera
a uno mismo ha sido la práctica corriente.
Nuestra cultura siempre reservó un lugar especial para
toda clase de seres diferentes: extranjeros, leprosos,
discapacitados, mujeres, negros, judíos, homosexuales,
noctámbulos, prostitutas, jugadores, usureros, sifilíticos,
asiáticos, indios americanos, «cabecitas negras», locos,
actores, comerciantes, vagabundos. La lista podría ser
inmensamente larga; todos, a su tiempo, ocuparon un lugar en
el ranking de los excluidos.
Unos llegaban y otros se iban. Algunos eran reincididos, y
otros expulsados sin compasión. La gente normal es la que
decidía y —aún decide— quién se queda y quién se va.
Alguien podrá preguntar, entonces: ¿para qué luchar por
permanecer donde no se nos quiere, donde se nos reprime y
rechaza? Elaborar la respuesta puede ser muy complicado. No
imagino un mundo dividido entre marginadores y marginados,
entre normales y anormales. No deseo un mundo fragmentado
en miles y millones de pequeños ghettos donde cada grupo
especifico (¿de acuerdo a qué, distribuido por quién?) pueda
desarrollar en libertad su peculiaridad (parafraseando a Néstor
Perlongher, quien a su vez parafrasea a la diputada brasileña
Ruth Escobar, que los negros viven su negritud, las mujeres su
femineidad, los judíos su judaísmo, los homosexuales... su
deseo). Imagino un mundo de seres humanos, de individuos
viviendo su libertad. Individuos y libertades no en un sentido
203
CARLOS LUIS JAUREGUI
burgués y egoísta, sino volcados a la totalidad. Entregados a
mejorar su vida para mejorar La Vida.
En la sociedad argentina tiene que empezar a prevalecer
el respeto y la tolerancia. No podemos seguir siendo
represores del vecino (quien a su vez es nuestro represor) y de
nosotros mismos.
Debemos encontrar la forma de convivir con lo diferente,
que tanto nos cuesta. Y tenemos que empezar a aprender a
gozar. Hay que precisarlo, de una vez y para siempre.
Combatido y reprimido, maltratado y discriminado, el Deseo se
mantiene vivo; ha podido sobrevivir a siglos de hipocresía. En
estos tiempos en los que nos toca vivir, en los que la amenaza
del holocausto nuclear crece día a día, cuando nuestro mundo
pierde, lentamente, toda su riqueza de vida y la humanidad no
encuentra su mañana, el deseo y el placer se vuelven la única
posibilidad de rescatar la esencia del ser humano. En la vieja
lucha entre Eros y Thanatos —la vida y la muerte—, el deseo
es la única potencia capaz de regenerar al hombre universal, al
único idéntico a si mismo a través del tiempo y del espacio. El
deseo y el placer son la última esperanza —violenta
esperanza, diría Apollinaire— que le queda al hombre.
204
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
ANEXO DOCUMENTAL
205
CARLOS LUIS JAUREGUI
206
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Primera solicitada de la CHA aparecida en el diario “Clarín” el
28 de mayo de 1984. Su repercusión llevó a nuestra
“democrática” Policía Federal a recabar nuestros datos en la
redacción del periódico.
207
CARLOS LUIS JAUREGUI
Texto del primer volante de la CHA realizado ante las citadas
declaraciones del Ministro del Interior.
208
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Texto de la segunda solicitada de la CHA, también publicada
en “Clarín”, el 1 de abril de 1985.
209
CARLOS LUIS JAUREGUI
Respuesta del Diputado Augusto Conte ante la solicitud de la
CHA en el sentido de que se considerara a la orientación
sexual como una causa de discriminación pasible de ser
sancionada.
210
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Segunda carta abierta a los legisladores presentada al iniciarse
la campaña por la derogación de la Ley de Averiguación de
Antecedentes.
211
CARLOS LUIS JAUREGUI
Algunas de las adhesiones recibidas por la Comunidad,
procedentes de Organismos de Derechos Humanos.
212
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
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CARLOS LUIS JAUREGUI
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LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
215
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216
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
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CARLOS LUIS JAUREGUI
218
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
INDICE
PROLOGO-----..……………………………………….11
I. INTRODUCCION. …………………………………..17
II. APUNTES SOBRE LA SEXUALIDAD
HASTA LA APARICION DEL CRISTIANISMO…….31
A. La civilización mesopotámica……………….33
B. El antiguo Egipto……………………………..35
C. Grecia………………………………………….36
D. Roma..…………………………………………39
E. Conclusiones………………………………….40
III. JUDEOCRISTIANISMO Y SEXUALIDAD……….41
A. —La postura tradicional……………………...45
—La mujer y el placer…………………………...46
—La homosexualidad…………………………...48
—Nuestro tiempo………………………………...51
B. —La postura no tradicional…………………..55
C. —Hacia una interpretación de la
postura oficial de la Iglesia……………………..56
IV. SEXUALIDAD Y CIENCIA………………………..59
A. —La mujer…………………………………….63
B. —El homosexual……………………………..67
C. —El Informe Kinsey………………………….71
219
CARLOS LUIS JAUREGUI
V. SEXUALIDAD, SISTEMAS DE PODER Y
JURISPRUDENCIA……………………………...77
A. —Cuando los heterosexuales hacen la ley..82
B. —El caso de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas…………………………...91
C. —El caso de Alemania………………………93
D. —El caso de España………………………...96
E. —El caso de Cuba…………………………...100
F. —El caso de Francia……………………..….104
VI. SEXUALIDAD, MEDIOS DE COMUNICACION
Y VIDA COTIDIANA…………………………….107
A. —El papel de la prensa.……………………..113
B. —Cine y homosexualidad…………………...118
C. —La vida cotidiana.…………………………..121
VII. EL MOVIMIENTO DE LIBERACION GAY……...127
A. —La generación de Stonewall………………133
B. —La expansión del movimiento gay......….. 138
VIII. REPRESION A LA SEXUALIDAD EN LA
ARGENTINA……………………………………..141
A. —Antecedentes históricos…………………..145
B. —El siglo XX………………………………….149
—Los edictos policiales..……………………….151
C. —La última dictadura………………………..155
—Los asesinatos………………………………..159
D. —La vuelta de la democracia……………...162
—La jerarquía católica argentina y la
sexualidad……………………………………….164
—Partidos políticos y sexualidad……………..168
—El accionar policial…………………………...173
220
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
IX. LA ASOCIACION CIVIL COMUNIDAD
HOMOSEXUAL ARGENTINA………………….181
A. —Antecedentes………………………………185
B. —Construcción……………………………….187
C. —Las ideas…………………………………...193
D. —Otras organizaciones……………………..195
X. CONCLUSION……………………………………..197
ANEXO DOCUMENTAL……………………………..205
221
CARLOS LUIS JAUREGUI
Este libro se terminó de imprimir en los Talleres EDIGRAF S.A.
Delgado 834, Buenos Aires, República Argentina, en el mes de
febrero de 1987.
222
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
223
CARLOS LUIS JAUREGUI
224