ESCUELAS FILOSOFICAS ESTOICAS – SARA PEREZ
Buenas, mi nombre es Sara Pérez y el día de hoy vamos a hablar de las escuelas filosóficas estoicas
y el estoicismo.
Pero primero que todo, ¿que es el estoicismo?
Como estoicismo se denomina la doctrina filosófica que practicaba el dominio de las pasiones que
perturban la vida valiéndose de la virtud y la razón. Como tal, su objeto era alcanzar la felicidad y
la sabiduría prescindiendo de las comodidades, los bienes materiales y la fortuna. De allí que
también designe cierta actitud moral, relacionada con la fortaleza y la ecuanimidad en el carácter.
El ideal de los estoicos era lograr la imperturbabilidad y cierto grado de independencia ante el
mundo externo. Aunque era una doctrina fundamentalmente ética, también tenía sus propias
concepciones lógicas y físicas. Fue influida por los cínicos y por Heráclito.
La escuela estoica fue fundada por Zenón de Citio hacia el año 301 a. de C. en Atenas.
Acostumbraban reunirse en un pórtico de la ciudad, de lo cual derivó su nombre, que proviene del
griego Στωϊκός (Stoikós), derivado de στοά (stoá), que significa ‘pórtico’.
Fue una de las escuelas filosóficas helénicas de mayor influencia. Su periodo de auge se registra
entre el siglo III a. de C. y el II d. de C. Su debilitamiento coincidió con el auge del cristianismo.
En la doctrina estoica se reconocen tres fases: una primera, encabezada por Zenón y Crisipo,
denominada estoicismo antiguo; la segunda, caracterizada por las contribuciones de Panecio y
Posidonio, se conoce como estoicismo medio, y finalmente, se encuentra el estoicismo nuevo,
representado por figuras de la talla de Séneca, Epícteto y Marco Aurelio.
Para los estoicos, el universo estaba gobernado por la razón o logos, un principio divino que
dominaba todo. Por lo tanto, estar en armonía con el universo significaba vivir en armonía con
Dios.
La filosofía estoica también proponía que los hombres vivieran con virtud, un concepto que para
ellos estaba íntimamente asociado con la razón, como explica el filósofo Donald Robertson.
"Si podemos vivir sabiamente, guiados por la razón, floreceremos y desarrollaremos nuestro
potencial como seres humanos. Dios nos ha dado esta capacidad, depende de nosotros usarla
adecuadamente", parafrasea.
El estoicismo floreció durante dos siglos en la antigua Grecia, y alrededor del 100 a.C. llegó su
popularidad a Roma.
Uno de los pensadores más conocidos de la época es Séneca, consejero del infame emperador
romano Nerón.
En una carta a su amigo Lucílio, el filósofo habla de uno de los componentes centrales de la virtud:
la capacidad de armarnos contra la desgracia.
Séneca habló sobre cómo "blindarse contra el infortunio".
"La mayoría de los hombres son débiles y fluyen en la miseria entre el miedo a la muerte y las
dificultades de la vida, no están dispuestos a vivir y, sin embargo, no saben cómo morir".
"Por esa razón, haz que la vida en general sea placentera para ti, eliminando todas las
preocupaciones al respecto".
La idea central de esta carta es que no debemos solo prepararnos para hacer frente a las
necesidades de la vida, sino también preparamos para lo peor, explica el italiano Massimo
Pigliucci, filósofo contemporáneo y estoico.
Los estoicos también tenían una visión particular de las emociones, llamadas pasiones, que se
dividían en tres categorías: emociones buenas, malas e indiferentes.
Propusieron que deberíamos centrarnos en las emociones malas o poco saludables, aprendiendo a
lidiar con ellas.
"Pero en lugar de tratar de suprimir (las emociones), debemos confrontar las creencias que nos
llevarán a convertirlas en emociones saludables", explica.
La búsqueda del autocontrol es fundamental para la filosofía estoica.