Teach Me
Teach Me
No le basta con tener que cuidar a un problemático hermano que apenas conoce, ahora
tiene que escribir sobre lujuria, un sentimiento que nunca antes ha experimentado
porque, a sus veinticinco años, su experiencia sexual es mínima y prefiere mantenerse
alejado del género masculino.
Kim Taehyung necesita ayuda para escribir su libro. Jeon Jungkook puede dársela, pero,
tiene una condición...
¿Kim Taehyung podrá, a cambio del conocimiento, entregarse a sus deseos, aun sabiendo
que para Jeon Jungkook en cuestión de sexo, nada se explica y todo se practica?
CAPÍTULO 1
Decir que mi día había comenzado mal era de mal gusto, porque, en realidad, había
empezado siendo un verdadero desastre. Me quedé dormido, y como el último fin de
semana había tenido una fuerte discusión con Yeonjun por negarse a explicar
coherentemente la razón de la citación del director, se me olvidó comprar champú y mi
leche del desayuno. Nunca imaginé que tener que cuidar a un adolescente en plena etapa
hormonal era tan complicado, eso sin contar que nos conocemos hace menos de dos
meses.
Tomé algo de zumo de naranja de caja (lo único que había en mi refrigerador) y salí
apresurado a la reunión con mi editor, sabía de antemano que no eran buenas noticias.
Que Jung Hoseok te llamara a las 06:30 de la mañana para una reunión extraordinaria,
sólo podía ser sinónimo de que algo realmente malo estaba por suceder, sobre todo
porque nadie era capaz de levantar la humanidad de Hoseok de su cama antes de las
8:30 a.m. y menos para una reunión en su casa.
Afortunadamente, las calles no estaban tan congestionadas, así que llegué a tiempo.
Aparqué en el estacionamiento de visita, saludé al conserje con una seña de manos y me
fui a la zona de los elevadores. Apoyé mi espalda en la pared y suspiré, mi cabeza era
una maraña de pensamientos, todos enfocados en una sola persona: Yeonjun... y su afán
por sacarme de mis casillas, Yeonjun y su habilidad para meterse en problemas. En
menos de dos meses había ido más de cinco veces a la escuela. Si mi abuelo estuviese
vivo seguramente esto no sucedería.
El ascensor llegó sacándome de mis pensamientos, dos horas despierto y ya deseaba que
acabara el día, entré al cubículo y seguí desenmarañando mi cabeza. Era hora de hablar
seriamente con ese chico. Habían transcurrido dos meses desde la muerte de Hwasa,
aunque para mí era como si fuesen años y si no arreglaba esta relación, terminaríamos
muy mal. No nos comunicamos, no nos entendíamos, no nada…. solo nos teníamos a
nosotros y aunque no era algo que buscáramos, era hora de empezar a comportarnos
como lo que éramos: Hermanos.
Justo cuando las puertas se estaban cerrando un zapato deportivo las bloqueó haciendo
que nuevamente se abrieran. Contuve todas mis ganas de resoplar cuando vi que entraba
un hombre alto, atlético, de cabello negro, que aparentemente estaba haciendo ejercicio
debido a la ropa que llevaba, tenía la frente perlada en sudor y un par de audífonos en
sus oídos.
Solo tardé dos segundos en reconocer quien era, mientras intentaba disimuladamente
controlar el estremecimiento en mi cuerpo. Ese hombre era Jeon Jungkook, uno de los
amigos y vecinos de Hoseok. El tipo era un creído, el Dios de la virilidad, guapo, exitoso y
seguro de sí mismo, ¿dije algo de su infinita prepotencia? Famoso por tener a una
persona distinta colgada del brazo cada fin de semana. El representante absoluto de lo
que yo podría definir como un maldito y perfecto Adonis.... Pero yo paso ¡No me
interesan en absoluto los hombres Apolíneos!
El tipo se giró observándome de una manera que no supe descifrar, me dio una sonrisa
torcida digna del comercial de un ortodoncista: dientes blancos, brillantes, parejos, de
esos que se lavan solo con las más exclusivas marcas de crema dental…Por dos segundos,
me atonte, lo reconozco ¡él estaba muy bueno a la vista! Se río más ampliamente y luego
giró nuevamente dándome la espalda.
Tenía que reconocer que su sonrisa era tremendamente excitante, pero él no tenía por
qué saber lo que yo pensaba, afortunadamente la gente no anda leyendo la mente de
otras personas.
Acomode mis gafas y me quite los audífonos, mire mi reflejo en el muro espejo del
elevador y me di cuenta de lo sucia que estaba mi gorra blanca -era de mi equipo
favorito de la NBA y ocultaba perfectamente mi cabello sucio- y de lo gastadas que
estaban mis zapatillas. Mordí mi labio inferior fuertemente, parecía un adolescente y no
un hombre hecho y derecho, escritor de profesión y con un hermano de 15 años a cargo;
volví a suspirar mirando fijamente la espalda y el bien formado trasero del vecino de
Hoseok. Era imposible no darle una mirada cuando me lo topaba cada vez que visitaba a
mi editor y amigo.
Había conocido a Jung Hoseok cuando salí de la Universidad hace algunos años, era un
chico lleno de sueños, con metas por alcanzar y un manuscrito hermoso que nadie quería
leer. Estaba a punto de bajar los brazos, de darme por vencido – y regresar a mi antigua
casa para decirle al espectro de mi abuelo que había tenido razón y qué estudiar
literatura había sido un error- cuando él se sentó a mi lado, tomó el manuscrito y me
tendió la mano que necesitaba: edito mi novela y la publicó en la Editorial donde trabaja.
Después de eso, se había convertido en el mejor amigo bisexual que un hombre pudiese
conseguir.
¿Hoseok? -mi voz salió ahogada a causa de los nervios- Está probándose a sí mismo
cuánto puede correr en la cinta elástica, ayer tuvo un día de trabajo normal hasta que
recibió una llamada; al parecer está estresado. Se pone como perro rabioso y se mata
con esas máquinas cuando lo ataca el estrés.
Le di un beso a Jisoo y camine a ver que tenía tan inquieto a mi querido editor, no toque
la puerta de su gimnasio personal, entre sin anunciarme, ya que era normal que hiciera
esto, Estaba de espaldas, solo con los pantalones de sudadera azul y una toalla al cuello,
miraba por el ventanal hacia el Central Park así que pude mirar tranquilamente su
atlética complexión y perderme en el recorrido que pequeñas gotitas de sudor hacían
por su ancha espalda ¡Maravilloso!
Negué otra vez con mi cabeza; para muchas mujeres y hombres Hoseok era el prototipo
de hombre que merecía estar en la portada de algún a revista masculina, él era la
fantasía sexual de cualquier persona, cabello rubio, ojos verdes, un cuerpo musculoso y
espalda ancha, pero tenía un gran defecto y yo lo conocía; era incapaz de
comprometerse.
-No digas nada por su “Ahí estás” mira que tu “Si” fue deplorable- Mis neuronas
necesitaban una sacudida urgente, no podía haber dicho algo que me colocara más en
evidencia. Tomó su camiseta negra de una silla y se la colocó rápidamente, trate de que
en mi cara no se notara la decepción - ¿ya había dicho que mirar no era pecado?,
¿verdad? - además si de espaldas era hermoso, de frente era un Dios bajado del Olimpo.
Me dio una de sus miradas pícaras como siempre cuando me descubría observándolo.
A pesar de su diversión por mí no muy educado gesto, podía ver que estaba preocupado,
muy preocupado, parecía que lo que me iba a decir era la peor de las catástrofes. Mi
mente maquinaba una y otra cosa ¿Que podía ser? A mi segundo libro le estaba yendo
bien en las librerías y próximamente sería traducido al portugués; en cuanto al primero,
la Editorial estaba pensando imprimir la tercera impresión de bolsillo; técnicamente las
cosas funcionaban como debían funcionar, así que no entendía que podía preocuparle a
Hoseok.
CAPÍTULO 2
Tan pronto llegamos al estudio, se colocó detrás de su escritorio y rebusco entre los
cajones del mueble.
¡Hoseok, estás haciendo que me dé un colapso nervioso, habla de una buena vez! -exigí-
Mientras me sentaba, saco unos libros de una gaveta y los colocó frente a mí.
Leí el título de la famosa trilogía erótica, había escuchado acerca de la novela gracias a
Jimin. Era la típica historia del chico tímido que se enamora del dominante guapo, rico y
exitoso, que lo trata como un cualquiera…. No gracias no iba conmigo y mucho menos con
mi forma de escribir. Yo amaba las historias de romances dulces y con trasfondo, como
“Orgullo y Prejuicio”, y las historias de romances tormentosos como “Cumbres
Borrascosas”, las nuevas propuestas literarias no eran mi estilo de lectura favorito.
¿Qué significa esto? -pregunte, tomando el libro como si fueses a morderme la mano-
Tu nuevo desafío -Hoseok se recostó en su silla- es lo que el señor Lee quiere de ti.
¡Que! ¿No estarás hablando en serio? -bromee- Muy buena broma Hoseok, pero no es el
día de los inocentes, -a pesar de mi risa, el gesto serio en el rostro de mi editor era la
confirmación que necesitaba para saber que hablaba en serio-
—No lo sabe. Estuvieron intentando comunicarse con él anoche, pero no fue posible.
—Entonces... ¿me avisas tú? — levanté mi ceja izquierda. Era mi pobre intento de
parecer amenazante.
En qué cabeza cabe que ¿Yo?... ¡Yo!... ¿Escribiendo sobre relaciones sexuales? ¡Jimin, tú
debiste evitarme este bochorno!
—¡Te estás burlando de mí! —me levanté de la silla caminando de un lado para otro, me
sentía como pillado en falta— ¡Yo jamás seré un escritor erótico!
¿Cómo carajos iban a escribir un libro de ese calibre con mi nula experiencia?
Levanté la vista y pude ver a mi amigo, socio y hermano levantando una ceja.
—No me digas —dije sarcástico—, se puede saber ¿cómo diablos piensas que voy a
escribir un libro así? ¡Nunca me he leído un jodido libro de esos! — bufé frustrado.
—Nunca... ¿nunca?
—¡No! Tengo veinticinco años y soy más virgen que la propia Virgen María y su séquito de
virginales amigas— bromeé.
Hoseok sonrió por mi comparación con las vírgenes, pero luego se puso muy serio, exhaló
pesadamente y llevó su mano a su rostro apretando levemente el puente de su nariz.
—Pues, así te toque ver porno, hentai, contratar amos y sumisos, tomar clases de
Tantra, leerte el Kamasutra o lo que sea, ¡deberás escribir ese maldito libro erótico que
quiere Lee Min-ho
—¡Me niego!
—¡Oh, vamos! no es el fin del mundo —gimió Hoseok, levantándose para venir hacia mí—,
yo sé que tú puedes— enarcó una de sus cejas.
—Me estás pidiendo un imposible Hoseok... yo, yo ni siquiera sé cómo abordar ese tema—
estaba asombrado, casi molesto por la petición. No... perfectamente, ¡encabronado!
—Melodramático—sonrió—. Te nominaré como él próximo “Drama Queen” del mes.
—No te hagas el gracioso. Sabes que eso no es mi tipo —quité la gorra de mi cabeza y
me revolví el cabello en un gesto de completa desesperación—¿Por eso estás tan
nervioso? Jisoo me contó que te la has pasado en el gimnasio.
—Tú, como mi editor, debiste defenderme—me miró culpable— por lo que veo, ni
siquiera lo intentaste.
—Tae—se acercó a mí colocando sus manos en mis hombros—, confío en ti, en tu talento,
sé que puedes hacerlo.
—Esa ha sido tu decisión, yo estoy más que dispuesto a terminar con tu castidad
autoimpuesto, conmigo obtendrás experiencia y diversión. Soy tan bueno que ofrezco
dos opciones por el precio de uno—murmuró moviendo sus cejas sugerentemente.
—¿Y mandar al tacho de la basura nuestra amistad? No, gracias. Tengo una relación
laboral que cuidar y no tengo vocación de trofeo.
Hoseok tenía una foto con cada persona que salía y follaba. Él los llamaba “el álbum de
sus conquistas”
Sonreí sarcástico intentando por todos los medios sofocar los nervios por tener a
Hoseok tan cerca en su pose de “Soy muy bueno en el sexo”
—Dile al señor Lee que yo no puedo hacerlo—lo empujé con la punta de mis dedos.
—¡Oh, vamos!
—No, no soy el único escritor de “Editoriales Lee” que puede hacer ese trabajo, están
Lisa, y esta chica nueva que le gusta escribir cosas paranormales.
—Suran...
—Ella.
Entiende, esto es algo superior a mí y no lo haré —fui tajante.
—No pueden —respondí categóricamente— por catorce meses más, soy propiedad de
Editoriales Lee.
—Y, te recuerdo que las letras pequeñas dicen que estas a completa merced de la
Editorial, o sea, tú y yo somos un par de títeres y hacemos todo lo que el todopoderoso
Lee Min-ho quiera —terminó caminando hacia mí—, en mi lenguaje, estamos cogidos por
los huevos y querer revocar o finalizar el contrato nos va salir un ojo de tu cara y uno de
la mía y yo no me vería sexy con un solo ojo —me dio uno de sus guiños coquetos.
—Hoseok...
—Yo sé que puedes —tomó mis manos, pero las solté enseguida. Siempre que miraba a
Hoseok podía ver lo fuerte y hermoso que era, no era ciego, quizás un poco cegatón, él
tenía todo lo necesario para atraer a cualquier persona, aunque era mi mejor amigo, su
cercanía, con sus caricias suaves y su toque íntimo y sensual me hacían sentir incómodo.
Negué con la cabeza antes de levantarme de la silla como si fuese impulsado por un
resorte.
—Trataré...
—Eso está mejor—sus fuertes brazos me arroparon con alegría. Era un abrazo sincero
de amistad o al menos eso quería creer y por eso no lo rechazaba
—No lo será —uno de sus dedos subió mi mentón hasta quedar a la altura de su rostro.
Mi mirada, en ese preciso instante se detuvo en el pacífico mar verdoso que eran sus
ojos— insisto, solo necesitas a alguien que te enseñe.
La forma en cómo susurró lo último hizo que mi cuerpo se estremeciera. Por un segundo
la mirada de Hoseok se posó en mis labios y justo cuando su rostro empezó a descender,
negué con la cabeza y sonreí sarcástico, alejándome de él.
—¡Cómo si fuera tan fácil! —resoplé, separándome lo más que pude de mi amigo, cuando
él estaba tan cerca no podía pensar con claridad.
—Algo se te ocurrirá...
La carcajada de Hoseok fue tan fuerte que podría jurar que los cristales de su ventana
temblaron.
—Ok, ok no un letrero, pero podemos buscar a alguien que nos ayude, al menos, con lo
técnico —mi amigo se quedó callado y luego sonrió, una sonrisa tan amplia como la del
gato Rison ustedes saben, a lo muy arrogante—. ¡Tengo el candidato perfecto! Ya
verás...ya verás —puso una cara de estar tramando algo.
—Es mi amigo desde niño, tiene prestigio profesional —alzó sus cejas repetidas veces—,
te puede acercar teóricamente, y de manera científica, a lo que tanto temes —caminó
nuevamente hacia mí tomándome las manos—. Mira,
Choi es sexólogo, estoy seguro que podrá ayudarte con todas las dudas que tengas.
No, ya tenía suficiente con tener que escribir ese tipo de historias como también para
pasar por la vergüenza de contar mis cosas a un extraño. Sentí mi celular vibrar así que
fue una buena excusa para zafar mis manos de las de mi amigo, busqué el teléfono en el
bolsillo trasero de mis jeans y lo desactivé, era el recordatorio de mi reunión con el
director de la escuela de Yeonjun.
—¿Problemas en el paraíso?
Yeonjun no es un objeto.
—Amaneciste muy gracioso esta mañana —me levanté de la silla—. Dile al señor Lee que
intentaré hacer su jodido libro, pero necesito tiempo. Hoseok volvió a acercarse, tomó
un mechón de mi cabello y lo colocó detrás de mí oreja.
—Sé que puedes —repitió observándome con ojos de borreguito—¿Sabes que te amo? —
dijo con su mirada manipuladora, sentí todo mi cuerpo tensarse. No estaba interesado
en volver a experimentar el amor, ese sentimiento había sido bastante cruel conmigo. Si
algo tenía claro en esta vida es que los caminos que se llaman amor terminan en un
callejón oscuro de sufrimiento y lágrimas. Yo no quería eso para mí, ya había sufrido
suficiente en manos de personas que decían amarme.
Salí del departamento de Hoseok con más dudas de las que tenía cuando llegué, ahora no
solo tenía que pensar que iba hacer con Yeonjun, sino que también cómo iba a salir de la
fabulosa idea de Lee. Busqué mis auriculares dispuestos a relajarme con música, cuando
escuché la campanilla del elevador y sentí las puertas abrirse, levanté la mirada
encontrándome con la pesadilla.
El asombro debió notarse en mi rostro ya que pude ver como el engreído con aires de
rey del mundo que David tenía como vecino, traía una sonrisita estúpida en la cara.
Alcé una ceja en su dirección y pude ver nuevamente esa sonrisita baja bragas.... Di un
paso dentro de la cabina y acomodé mis auriculares, mirando hacia el espejo del
ascensor mientras lo veía sonreír.
¡Idiota! ¿Acaso tiene tatuada esa estúpida sonrisita? ya no vestía deportivo, ahora lucía
un traje negro, muy elegante —podría apostar mi auto que era de diseñador— y unos
brillantes zapatos negros, su cabello aún se veía húmedo, pero no podía ver sus ojos ya
que iban cubiertos por unas estilosas gafas Ray Ban.
Mickey, era mini Cooper rojo con negro, mi bebé, uno de los pocos caprichos que me
había dado cuando mi primer libro tuvo su segunda edición, en menos de veinte minutos
recorrió la gran distancia y me dejó afuera de la escuela en la que Jimin había
matriculado a Yeonjun.
*Yo estaba en una firma de autógrafos fuera de Nueva York junto con Hoseok cuando
me había llegado la notificación de la muerte de Hwasa y su esposo Jackson; él no tenía
familia y como mis abuelos ya habían fallecido, yo era el único familiar vivo, así que mi
madre — si es que podíamos llamarla así— me dejó con la responsabilidad de criar a su
otro hijo, un hijo con él que nunca había cruzado palabra ¿Qué más podía esperar de
ella? No era conocida por ser la mejor madre del mundo, me dejó con mi abuelo cuando
conoció a Jackson, un niño pequeño no era lo ideal si de andar con el baterista de una
banda de rock se trataba. Que un hombre mayor cuidara a un niño de cuatro años
tampoco. Pero, no puedo quejarme del que había sido mi padre; Soobin había estado para
mí siempre, aunque fuera con su rigurosa disciplina y sus excesivos castigos. Mark,
padrino de Yeonjun y mejor amigo de Jackson, había intentado quitarme la custodia,
pero el Juez había fallado a mi favor por los lazos de consanguinidad y estaba tratando
de cumplir con mi deber. Aunque eso significaba amargarme la vida hasta que él
cumpliera veintiún años.
Me quité la gorra de la cabeza y peiné mis cabellos con los dedos, limpiándome luego la
mano en mi jean—necesitaba ir al supermercado— respire un par de veces y salí
dispuesto a enfrentar lo que fuese que sucediese en la oficina del Director. Al principio,
la escuela no me había gustado, pero Jimin insistió en que sería un buen entorno ya que
era exclusivo para jovencitos —a mí parecía elitista — y cuando llegué a la sala de
padres, una vez más lo comprobé: las miradas de las empaquetadas damas se enfocaron
en mí ¡genial! ¿Qué me hace falta? Oh sí, que me orine un perro... ¿es que en este colegio
nunca habían visto un chico en Converse y jeans?, negué con la cabeza y acomode mis
lentes sentándome al lado de Yeonjun; quien, para variar, bufó y me dio una de sus
miradas de odio.
—Bueno —el Rector del colegio nos miró a todos, en el salón— buenos días —todos
respondimos— creo que saben porque estamos aquí. En mis años como Rector de esta
prestigiosa Institución, nunca me había topado con un caso tan desagradable como este
—sí, cómo no, solo era marihuana— así que están aquí para ser informados de lo que se
acordó, según reglamento.
—Director Chanyeol, me parece bien lo que dice, es más, es lo que tiene que hacer. Lo
que no me parece es que me cite a mí y a los otros padres cuando sabe que él único
culpable de este lamentable suceso es la joven Yeonjun. — Estaba a punto de intervenir,
pero el director Chanyeol fue mucho más rápido que yo. —Pues, la investigación
realizada arrojó que las jóvenes aquí presentes se reunieron explícitamente a fumar en
el baño del personal del tercer piso. El Comité decidió aplicar el reglamento y determinó
las sanciones. Ninguno de ellos podrá salir por tres fines de semana seguidos, se
quedarán en el internado haciendo trabajo voluntario y si vuelven a realizar un acto
como el ocurrido, nos veremos en la penosa tarea de cancelar la colegiatura, ahora
necesito que ustedes como padres de familia o tutores— me observó no tan
disimuladamente— firmen un acta de compromiso, un episodio tan lamentable no puede
volver a ocurrir en nuestra Institución. Las mujeres empezaron a discutir, todas tenían
eventos a los cuales sus niños debían asistir, pero yo opté por acatar la sanción. No
había terminado de firmar cuando Yeonjun salió del salón, me excusé con el Rector y salí
tras él.
—¡Yeonjun! —lo llamé— ¡Yeonjun, detente! —él siguió caminando rápido— ¡¡¡Yeonjun!!Se
detuvo bruscamente, volteando a verme
—¡¿Qué quieres?!
—Hablar contigo.
—Y desde cuando es una prioridad para mí lo que tú quieras —siguió su andar. Me tocó
correr hasta alcanzarlo.
—¿Y qué tengo que creer, si tú nunca me hablas? Desde que llegaste no acabas de salir
de un problema para meterte en otro... y, sí sabes por qué me hice cargo de ti.
—Yo tampoco, niño, sin embargo, no estoy lamentándome y lloriqueando por los rincones,
o tomando actitudes de chico rebelde para llamar la atención — peiné mis cabellos hacia
atrás, completamente frustrado como cada vez que Yeonjun me hacía perder la
paciencia—, tenemos que hacer el intento.
Conocernos...
—¿Conocernos? ¡Ahora que estaré en esta maldita prisión por todo un maldito mes! ¡Qué
fabulosa idea, hermano mayor!
—Cuida tu vocabulario, jovencito y aquí, el sarcasmo está demás.
—Me sacaste de una prisión para meterme en otra y ¿así quieres conocerme? ¡Já! Pues
no te creo— también se peinó su cabellera con las manos—. Quizás, esto es lo mejor que
pudo habernos pasado, así no tenemos que fingir que nos soportamos.
—Yeonjun...
—¡Odio que me digan Yeonjun!, ¿es tan difícil para ti decirme Yeon? —atacó.
—¡No soy perfecta, Yeon! —grité enfadado— Para mí no fue fácil enterarme que la
mujer que me abandonó cuando tenía cuatro años y de la que solo recibía una postal cada
año junto con dos obsequios, tenía un hijo y, mucho menos enterarme que debía hacerme
cargo de su hijo, ¡un hijo que no sabía que existía! —tomé aire intentando calmarme, se
suponía que yo era el adulto aquí—, sin embargo, aquí estoy y tú te metes en mil y un
problemas, puedo soportar tus actitudes de niño rebelde, pero ¿Drogas? ¡Qué diablos
tienes en la cabeza!
desde allá, me enfrentó—¿Crees en el cliché del rock y la droga, verdad? Pues, déjame
decirte que mi padre era un salvaje baterista, pero nunca se metió nada, ni siquiera
marihuana.
—Mira, Yeon—apreté el puente de mi nariz porque esta ridícula discusión no nos llevaba
a ningún lado—, sé que esto no es fácil para ti, pero, tampoco lo es para mí, no sé si lo
hiciste o si solo es una confusión, solo tú sabes que sucedió, pero, voy venir a verte en
los días de visita y trataremos de conocernos.
—No hagas las cosas más difíciles— me tenía fastidiado la situación—, por lo menos, aún
conservas el celular, así que llámame si necesitas alguna cosa, así te la traigo cuando
venga de visita.
seco, por esa razón yo no era muy cerrado a expresar mis sentimientos. Sin embargo,
jale a mi hermano y le di un abrazo que pretendía dure muy poco tiempo. Cuando intenté
apartarme, él se deshizo en llanto haciendo que me viese torpe e incómodo. No supe
cuánto tiempo estuve ahí, junto con Yeon, dejándolo llorar. Solo puedo decir que me fui
cuando él estuvo calmado.
Llegué a casa agotado, no podía creer que había pasado casi todo el día de un lado para
otro. Después de dejar a Yeon, había ido con mi odontólogo y luego a la Editorial,
afortunadamente no me topé con el señor Lee. Tan pronto llegué a mi habitación me
saqué toda la ropa y me di una larga ducha. Ordené una pizza para la cena, puse música y
me tomé una copa de vino mientras esperaba.
—A menos que le hayas dado la idea del libro a Lee.. ¿no fuiste tú, verdad? —entré
cerré mis ojos para concentrarme en el tono y la emoción de cada una de las palabras de
su respuesta.
—¡Por supuesto que no! ¡Te conozco! Pensé que Hoseok bromeaba cuando me
lo dijo, pero cuando me llamó Lee para informarme sobre la entrevista de mañana...
—¡Espera, espera, espera! ¿De qué entrevista estamos hablando? La línea parecía
muerta pero aún podía escuchar los chillidos de Susy al chapotear el agua.
—¡Jimin!
—¡Ups!
—¡No me culpes a mí! Lee me llamó y me dijo que había concretado con Jeon Mina una
entrevista
¡¿Yoongi puedes venir a ayudarme?! —gritó. Escuché a Yoongi decirle algo y luego como
una puerta se cerraba—. ¡Listo! su padre se encargará de terminar de darle el baño a la
princesita. Volviendo a lo nuestro, Lee me pidió que te acompañara a esa entrevista;
también me dijo que te quiere para un almuerzo en su oficina: Hoseok, tú y yo.
—Me voy a ver la emergencia al baño. Pero, antes ¡acuérdate que tenemos una cita en el
salón de belleza!
Al día siguiente, todo fue un perfecto caos, en mi otra vida tuve que haber sido una
persona muy perra para que el karma estuviera jodiéndome de esta manera, no solo Yeon
que no me contestaba el celular si no que Lee había sido un verdadero dolor en el
trasero. La reunión fue agotadora —se dio por sentado que escribiría el libro en un
ridículo plazo de cinco meses—, la salida con Jimin fue una tortura: fuimos a un centro
llamado “Beauty & Style” y después, a comprarme ropa que no necesitaba—digo, era
una entrevista radial nadie iba a verme—, llegamos a mi departamento apenas con el
tiempo para comer algo y cambiarme. Como una pequeña venganza, ignoré la ropa recién
comprada y me puse un suéter azul eléctrico de cuello alto, unos pantalones ajustados a
la cadera y anchos de pierna, de color negro, zapatos planos y una gabardina porque
habían anunciado vientos fríos. Jimin me esperaba en la sala.
—Insisto, te verías mejor con la camisa negra transparente y el pantalón de cuero que
hace resaltar tus piernas y realza tu trasero.
—Es una entrevista radial y el público no me verá —tomé mis lentes y salimos.
La cita era en las dependencias de Lee Producciones, una extensión más del grupo de
Min-ho, mi gran jefe; ahí se emitía el programa radial “Hablemos de Sexo” —alrededor
de la medianoche— que era conducido por Jeon Mina, la gurú del sexo placentero, y el
misterioso Doctor Sex “el hombre con la voz más caliente del planeta”. Palabras de
Jimin, no mías.
Había escuchado un par de veces el programa, el misterioso Doctor Sex era poseedor
de un tono de voz suave, grave y muy sexy, pero al mismo tiempo era arrogante y daba la
impresión de que el tipo se creía el Dios personificado del sexo.
—No puedes seguir así—se escuchó una voz femenina— ¿Viste a papá?
—No estás incluyendo las fiestas y a todas las zorras que te tiras.
—No vamos a hablar mis historias de cama, cariño—ahora se escuchaba mucho más
agotado.
—¿Te sientes muy mal? No quería ser cotilla, pero la voz de la chica salía realmente
preocupada y me causaba curiosidad saber quién era el chico con quien hablaba, así que
me comporté peor que la señora chismosa del edificio y me quedé a escuchar como
concluía la conversación. Estaba muy nervioso por el programa de radio y enterarme de
los problemas de otros estaba siendo relajante sin contar que me moría por escuchar
como concluía todo.
—Estoy bien, solo me duele un poco la cabeza —sentí el chirriar de una silla antes que el
hombre murmurara que estaba bien con voz agotada.
—Descansa un poco, Félix está terminando de organizar todo con Wonho le diré a Hyuna
que te traiga unos analgésicos.
—Sí, está en cabina, en veinte minutos empezamos el programa ¿Crees que tu dolor de
cabeza mejore antes de salir al aire?
—No entiendo por qué Min-ho nos pidió esto... Sabe que no me gusta perder el tiempo...
menos, con ese tipo de gente —sonaba hastiado.
—No todos se han dedicado en cuerpo y alma a investigar sobre los placeres del sexo.
Tú sabes, algunos solo los disfrutamos—sentí una leve risa por lo que supuse que Mina
sonreía—. Además, hay que apoyar a ese chico y darle confianza, es su primer libro
erótico.
—Esos libros son una pérdida de tiempo —estuve completamente de acuerdo con él,
aunque en el fondo deseaba patearle su engreído trasero— hombres dominantes que
cambian de un día a otro, mujeres que hacen cualquier cosa por tenerlos.
—¡Oye! Estoy leyendo una buena trilogía, Wonho y yo vamos a practicar algunas de esas
posturas —picó la chica.
—Iré por los analgésicos—la puerta se cerró luego de unos minutos. Respire hondo
mientras lo escuchaba murmurar.
—¡Escritores!... Creen que, porque plasman todas sus frustraciones eróticas en un papel,
tienen un gran libro.
Tomé una respiración fuerte para no decirle a ese bocón lo que pensaba y salí del
cubículo, aún no tenía ni idea cómo carajos iba a hacer ese libro, pero no sería como los
que están por ahí. Con esa determinación caminé hasta la cabina. Jimin estaba hablando
con los productores, uno me indicó donde tenía que sentarme y otro conectó los cables a
un aparato de sonido. Una pelinegra bastante esbelta y encaramada en unos tacones de
muerte llegó a la sala de consolas y le dio un beso —que no debería estar catalogado
como apto a todo público—al chico que se había presentado como Wonho y luego abrió la
puerta que dividía la sala de mandos de la cabina.
—Tae.
—Soy Jeon Mina—así que ella era Mina—, Doctor Sex estará aquí en unos minutos, obvio
no se llama así, pero ser el enigmático Doctor Sex, le da un toque de misterio al
programa y él mantiene su identidad privada—asentí—. Esta noche hablaremos de los
libros eróticos; tú deberás opinar y responder las preguntas que te hagamos. No
hablamos de vida personal, solo de lo que preguntan los oyentes, así que no te preocupes
—la chica me daba confianza y eso me tranquilizaba.
Estaba acomodándome en lo que sería mi lugar, dispuesto a tener una muy instructiva
jornada, cuando una fragancia demasiado conocida para mí inundó el lugar, me giré
completamente para ver—cerrando la puerta que dividía el estudio con la cabina de
control— al mayor idiota del planeta.
CAPÍTULO 3
En un intento patético por ocultarme, giré mi silla para que no me viera, pero era obvio
que él me había visto.
¡Maldita sea mi mala suerte! ¿Qué hacía el vecino de Hoseok aquí? ¡No!, ¡no!, ¡no! ¿Por qué
no caía un puto rayo y me mataba? O, mejor aún ¿por qué no me daban una cuchara de
postres para cavar mi propia tumba? Jimin me miró sin entender mi reacción.
—Taehyung, quiero presentarte a Doctor Sex —respiré profundo y volví mi silla para
enfrentarlo con mi mejor cara de póker—Doctor Sex, él es Kim Taehyung, el escritor
enviado por Min-ho para acompañarnos en el programa de hoy.
Él me dio una de sus tradicionales sonrisas torcidas, mostrándome una vez más, sus
blancos y relucientes dientes. Asintió con su cabeza sin gesticular palabra y se sentó en
la silla frente a mí.
—“Sexo en papel ¿Porno para mamás o erotismo literario?” —Mina tomó una botella de
agua para ella y me ofreció una, me sentía demasiado perturbado así que negué
amablemente, tampoco es que la actitud del idiota ayudara con mis nervios.
—¡Chicos, entramos en cinco minutos! —nos anunció Wonho desde la cabina de audio.
Mina se sentó a mi lado mientras Taemin les daba la última revisión a los micrófonos. Mis
ojos aún no se despegaban del hombre frente a mí, era un gilipollas ¡Ni un puto hola!, un
gracias por venir ¡Nada! ¿Qué le pasaba a este hombre? ¿Había sido educado en alguna
escuela para imbéciles?
Me sentía enojado y.… atraído. No pude evitar que mi mirada captara cada uno de sus
movimientos, desde la forma en cómo los lentes que tenía puestos delineaban sus ojos,
hasta la sensual forma en cómo sus labios se adherían a la botella con agua que
degustaba. Lo vi suspirar fuertemente y apretarse el puente de la nariz. Mina se acercó
a él rápidamente.
—¿Sigues con dolor de cabeza? —preguntó en tono bajo, tenía el ceño fruncido y su
expresión preocupada.
—Estoy bien ¿podemos simplemente ignorar al maldito dolor y terminar este programa?
Quiero irme a casa. Hyuna ya me dio un par de analgésicos, deja de preguntar cada cinco
minutos, me siento bien—sí que estaba fastidiado.
—Pero así me amas, hermanita—le hizo un guiño y le regaló su sonrisa deslumbrante. Ella
reaccionó a la provocación mostrándole el dedo del medio.
—Estaremos al aire en tres... dos...uno —vi como el letrero de “Al Aire”, se encendía
antes de que él se acercara suavemente al micrófono para hablar.
—Buenas noches queridos oyentes, esta noche traemos para ustedes un programa que a
muchos les resultará interesante —su voz era suave y muy pausada—, “Sexo en papel
¿Porno para mamás o erotismo literario?”—por un momento me quedé anonadado
observando el sutil movimiento de sus labios, como si estuviese adorando el micrófono.
Jungkook río por algo que Mina había dicho haciéndome salir de mi ensoñación. Tragué
grueso por la manera en cómo su voz hacía que mi piel se erizase y miré a Jimin que
yacía del otro lado de la ventana observando al idiota como un fan adolescente viendo a
su jodido ídolo.
—Como expresó Doctor Sex, esta noche tenemos muchas sorpresas para nuestros
oyentes. Al finalizar el programa diremos el nombre del ganador de la trilogía erótica
del momento. Les recuerdo que el último libro aún no está a la venta, solo nuestro gurú
del sexo pudo conseguir un par ejemplares y uno de ellos será suyo esta noche.
—Exactamente, cariño. ¿Qué dices tú sobre este nuevo tipo de lectura?— preguntó en
dirección a Mina— Sexo rudo en libros: la nueva ola del entretenimiento.
—Yo los llamo libros educativos —Mina alzó sus cejas en dirección a Wonho—, aunque
muchos lo llaman pornografía en libros o como dice nuestro título “Porno para mamás”.
—Las personas tienden a ser un poco moralistas, Mina. La nueva literatura erótica es un
género que se relaciona, directa o indirectamente, con el erotismo y el sexo, y que ahora
es catalogada pornográfica por su forma explícita de detallar las cosas.
—Eso sin contar que el 80% de las mujeres que leen este tipo de literatura son madres
de familia—completó Mina.
—Creo que no me he hecho entender querida, tienes que aprender a diferenciar entre
erótico, pornográfico y lo obsceno. En el caso de los libros como las trilogías o sagas
eróticas del momento, se considera que erotismo es todo aquello que vuelve la carne
deseable, la muestra en su esplendor o florecimiento, inspira una impresión de salud, de
belleza, de juego placentero; mientras que la obscenidad devalúa la carne, que así se
asocia con la suciedad, las imperfecciones, los chistes escatológicos, las palabras sucias.
—Te he entendido perfectamente, igual pueden llamarlos como quieran, pero yo estoy
completamente enamorada del señor Black y su precioso látigo de siete puntas. Pero
para explicar más sobre este tipo de literatura desde el punto de vista del escritor,
esta noche nos acompaña el autor de “Tentación” y “Prohibido”: Kim Taehyung,
¿Cómo estás Taehyung? —me preguntó Mina, tragué fuertemente dándole a Jimin una
mirada de soslayo, ¡Él sabía lo nervioso me ponían este tipo de situaciones! —¿Taehyung?
—insistió provocando que hablara.
—Ok, Tae, ¿Quieres hablarnos de tu libro? —Su sonrisa era sincera y muy tranquila.
—La verdad fue algo difícil ya que Hyun Bin, el protagonista de la historia, no sabía nada
acerca de sexo, él era un sacerdote consagrado con una misión que...
—Tu otro libro “Prohibido” habla de la historia de dos hermanos, ¿cómo llevándote por la
línea de amores imposibles piensas dar un salto a la rama erótica? ¿Crees que estás
calificado para hacerlo? —me cortó nuevamente ¿El maldito estaba desafiándome?
—Lo que Doctor Sex quiere decir...— Mina trató de hablar, pero le interrumpí, viendo la
sonrisa canalla en el muy hijo de puta conductor radial.
—Entonces, ¿por qué ahora escribirás algo sexual? —él seguía divirtiéndose a mi costa y
su diversión estaba siendo la causante de mi enojo.
—Retos, Doctor Sex, la vida se basa en eso, sin contar que un escritor puede variar sus
tópicos siempre y cuando tenga la manera de buscar la información e investigar
correctamente
—si ese bobalicón pensaba hacerme quedar mal no solo con Lee sino con medio Corea
estaba perdiendo el tiempo—, sin contar que la creatividad juega parte fundamental al
momento de escribir.
La sonrisa estúpida desapareció de su rostro y me pareció bien, estaba tan enojado que
podía sentir como la sangre corría más aprisa sobre mis venas. Si sigues por ese camino,
cabrón, arruino tu bonito programa de radio.
Mina enfocó su vista hacia la cabina en donde Wonho y Jimin se encontraban. Doctor
Sexo y yo nos acribillábamos con la mirada.
—Vamos a una pausa musical y de regreso abriremos nuestras líneas para que
conversemos con nuestro acompañante del día de hoy.
Habló rápidamente Mina quitándose los audífonos y mirando a Doctor Sex fijamente
antes que la puerta se abriese y Jimin entrara hecho una furia colocando sus manos en
la mesa.
—¡¿Qué demonios te está pasando?! —dijo, furioso, mientras se podía escuchar la letra
de Closer de Nine Inch Nails. Amaba esta faceta de Jimin, antes que fan, era mi
representante —¿Así tratas a todos tus invitados? —
Soy el representante de Taehyung — por eso mismo lo había contratado, nadie podía
escapar de la furia de mi amigo.
—¿Siente usted que la estoy atacando, joven Kim? —expresó sarcásticamente. Sus ojos
reflejaban burla y la sonrisa en su rostro me hacía querer levantarme y borrársela de un
certero puñetazo.
Mi amigo hizo señas para irnos, pero me negué, tomé la mano que el idiota me ofrecía y
la apreté suave.
Irme como Jimin lo sugería, le daría la razón al hijo de puta ¿Qué estábamos
discutiendo? No importa, no me voy a ir. A lo lejos podía escuchar Playing Dangerous de
Lana del Rey.
—¿Te sientes bien? Estas de mal color —Mina se acercó al ya no tan misterioso Doctor
Sex—Estás sudando
—tocó su frente en un gesto muy tierno. Él sonrió antes de tomar su mano y plantar un
beso en ella.
Wonho, al otro lado del vidrio, vocalizaba algo que no pude entender y
—Estamos en una pausa comercial al regreso se abrirán las líneas para que los oyentes
nos hagan preguntas— Mina me habló—, si te sientes incómodo nosotros responderemos
por ti
Jimin volvió a bufar y se sentó a mi lado con los ojos abiertos. Doctor Sex, su querido
hombre con voz moja bragas, lo había ignorado completamente. Toqué su mano
diciéndole con el gesto que estaba bien, él me pasó una botella con agua sin gas y sonreí
tratando de calmarlo.
—Cálmate Jimin, no voy a dejar que me haga quedar mal. Conmigo encontró la horma de
su zapato —volví a sonreír, pero Jimin estaba demasiado molesto como para hacerlo—
¿Susy se quedó con tu suegra? —pregunté tratando de distraerla.
—Sí, Yoongi quiere que nos quedemos solos el fin de semana. Insiste en tener otro hijo.
—Lo hemos hablado, pero dice que no quiere que Susy y su futuro hermano se lleven por
muchos años, tú sabes cómo es su relación con quien ya sabes
—asentí— quiere que sus hijos tengan mejor relación que la que tiene él con su
—Tener un bebé es una decisión de dos, Jimin. Decidas lo que decidas, siempre contarás
conmigo.
—Si vuelve atacarte, te juro que nos vamos y Min-ho sabrá de esto—dijo molesto, con un
gesto que me hizo recordar a Draco Malfoy de Harry Potter. Al salir, tropezó con
Jungkook quien le brindó una brillante sonrisa torcida haciendo que Jimin le enseñara su
dedo medio. Al parecer, el amor de mi amigo por el apuesto—y antipático— Doctor Sex
había caducado; sin importarle nada, se sentó junto a Wonho y de ahí me hizo gesto
gracioso. El Doctor Sex se sentó a mi lado dándome una sonrisa cálida. Antes de
colocarse los audífonos, se recostó en la silla, cerró los ojos y masajeó su sien, al
parecer su dolor de cabeza continuaba ya que su piel se veía más traslucida que cuando
empezamos el programa.
—Cuéntanos tus dudas, si tienes una pregunta, esta es tu oportunidad. Doctor Sex está
aquí, para responder hasta tu más oscura fantasía.
Su voz, al final fue un susurro ardiente; pude sentir, a pesar de que lo detestaba en
este momento, como mi bóxer temblaban bajo el sonido ronco y sexy de su voz, Jimin
tenía razón en algo: el tipo podía recitar el directorio telefónico, y eso sería sexy.
Wonho, hizo gestos extraños antes de que una voz bastante chillona se escuchara en
cabina.
—Te escucho...
—No es una pregunta en sí, más bien una opinión. Sabes, en este tipo de libros los
autores son felices haciendo que el tipo sea todo un semental. ¿Por qué no lo hacen más
real?
—¿Más real?
—Sí, claro. Mira te daré un ejemplo, los protagonistas son artistas del sexo oral aunque
nunca lo hayan hecho. La primera vez que hice una felación casi vomito en los zapatos del
pobre chico, eso sin contar que el semen es asqueroso... Es como si estuvieras tragando
un moquillo con sabor a lejía.
Wonho colocó un sonido predeterminado de tos o una risa sofocada mientras Mina y
Jungkook se reían. Me hubiese reído también de no haber sido por la siniestra mirada
de Doctor Sex.
—Jungkook, me miró con sus penetrantes ojos negros— ¿Tiene alguna queja contra el
semen?
—No está entre mi postre favorito, Doctor Sex, pero el sexo se basa en entregar y
conseguir placer. No lo hacemos por nosotros chico, lo hacemos por ellos—dije lo más
tranquilamente posible, no podía mostrarle que, en referencia al sexo era un novato.
—¿Aún estás con el chico?—miró a Mina, que otra vez le moduló el nombre— Irene.
—Por supuesto que no… Terminamos después que me negué a volver a mamar su polla,
pero ahora estoy con Sehun que es muy lindo. Pero solo pensar en meterme su... a la boca
me da asco... ¿Todo el semen sabe así de mal?
—Nunca he probado mi semen... A no ser que primero haya estado en la boca de una
persona —río Jungkook—, qué dices tú Mina, ¿cómo sabe el semen de tu novio?
—Ohh chica, no te creo...—refutó la oyente—. Joven Kim, ¿el semen de su novio también
le sabe a chocolate con fresas? —la chica era sarcástica.
—Irene, el semen nunca va a saber a fresas y chocolate linda, pero existen alimentos
que ayudan a mejorar el sabor y la calidad del mismo—Jungkook me dio una sonrisa
traviesa—. La hidratación es esencial en hombres y mujeres, chicas… además el fluido
seminal se forma por medio de los azúcares, proteínas, vitaminas, sales y minerales que
hay en el cuerpo y que provienen de los alimentos que ingerimos. No coman mucha sal y
eviten los espárragos, el brócoli y la col si piensan tener sexo oral.
—Y, si quieren semen dulce, denle a sus chicos mucho arándano, piña, papaya y mucha
canela —agregó Mina.
—Tendré que probar una dieta estricta en frutas y especias con Sehun—la chica era
graciosa—¡Les juro por Dios que si vuelvo a tragar semen asqueroso, me voy directo a un
jodido convento!
bromeo Doctor Sex—. Las líneas estarán siempre abiertas para ti, Irene. Ahora,
tenemos una nueva llamada.
—“Hablemos de Sexo”. Nuestra tema de hoy “Sexo en papel ¿Porno para mamás o
literatura erótica?”.
—¡Definitivamente es porno para mamás! —gritó una mujer con voz alicorada—¡Dios! si
mi marido me escucha ¡me mata! —se río—.
Chicos, amo este programa, y me encantan los libros eróticos tengo una colección
bastante grande, si el tuyo va ser de la talla del señor Black va tener un rinconcito en mi
biblioteca. Pero tenemos que ser realistas... Ningún hombre puede echarte cinco polvos
en una noche, mi marido apenas y puede con uno y a los tres minutos está roncando como
si fuese un jodido tractor, aunque no me quejo del polvo, es maravilloso. Mi esposo es
muy bueno en la cama.
—¿Entonces cuál es la queja?
Era como si supiera que en cuanto a sexo yo era un neófito—de acuerdo… al día que haya
tenido—Jungkook negó con la cabeza, sin embargo yo seguí hablando como si nada—. Si
ha tenido un día muy estresante en el trabajo a duras penas llegamos a primera base —
intenté bromear, pero mi risa fue exacerbada; afortunadamente, la oyente también rió.
—Creo que todos los días de mi marido son estresantes... por eso yo me distraigo con mi
amiguito de hule que por un dólar me da todos los orgasmos que necesito. Pero tengo una
duda ¿cuántos polvos das tú mi querido Doctor del Sexo? O ¿a ti también te cae eso del
día?
—El día—Jungkook se burló—. Eso no me afecta para nada, querida, pero creo que los
hombres de Corea, quedarían muy mal parados si revelo cuantas veces puedo llevar a una
persona al Nirvana.
Presumido.
Mina con picardía—pero nadie nos ha dicho porque cree que son “Porno para mamás”
—Que el invitado hable, ¿por qué decidió explorar este género literario, joven Kim ?
—El sexo, en la vida de cualquier persona, suele estar supeditado a los deseos del
hombre y, la literatura, como reflejo de la sociedad, así lo trata. Tengo una curiosidad
intelectual, así como el deseo demostrar una relación de amor basada en la
horizontalidad.
—¡Uf! No sé cómo llegará a ser eso joven Kim... para ninguna de nuestras radioescuchas
es nuevo saber que vertical es mucho más divertido.
—¡Uf! —recalqué el uf con sorna— ¡Qué obviedad! Supongo que hablar tantos de estos
temas le han banalizado su sentido del humor, pero yo no me refería al coito. Yo voy a
escribir sobre el sexo que sobrepasa la genitalidad.
—Sexo con amor ¿es que las personas que no aman no tienen derecho a disfrutar de su
sexualidad?
—Usted sigue subestimándome, Doctor Sex. El “sexo con amor” que usted dice, no es
cuestión de género, es cuestión de sentimientos. Y no veo por qué hay que negarse al
sexo bien hecho, sea uno hombre o mujer.
—¿Será que tenemos a toda una experto? Veamos qué dicen nuestras amigas: “Hablemos
de Sexo”, te habla el Doctor Sex.
—Soy Sana, veras me gustan mucho este tipo de libros, soy joven y me gusta el sexo,
pero a veces estos libros tienden hacer muy fantasiosos.
—En efecto Sana, son fantasías de una persona para otra persona, digamos que es un
regalo—dijo Mina.
—Sí, pero veras, me choca que mi novio crea que meter su pene en mi culo sea algo por lo
que me muero, es tentador, pero, vamos, para mi es doloroso en ocasiones.
—Además, recuerda que solo tú tienes el poder de tu cuerpo, nadie puede obligarte a
hacer algo que no deseas—expresó Mina.
—Seamos sinceros Doctor Sex ¿qué tal que se me escape un pedo? —ninguno de los tres
pudo aguantar las carcajadas que se escaparon de nuestras bocas—¡puede suceder! de
hecho una vez me pasó— dijo con un susurro que denotaba vergüenza.
—Bueno, he leído libros donde la chica gime como diva de ópera ¡Canta todo el puto
abecedario!
—A los hombres nos gusta que griten —por nuestros audífonos escuchamos el sonido de
un perro jadear, me giré observando a Wonho—, nos excita, nos da a entender que
estamos haciendo las cosas bien, que a nuestra pareja le está gustando.
—Sí, pero no veo el porqué de la sinfonía en Do Mayor —se escuchó una sonrisita— yo
apenas gimo y mis orgasmos son maravillosos.
—Eso es bueno, no hay nada mejor que un buen orgasmo... Pero, para colores, pinturas;
hay quienes gritan y quienes no lo hacen. La chica colgó y una nueva canción se escuchó
por los auriculares, no pasó mucho tiempo cuando nuevamente volvimos al aire y una
nueva llamada entró.
—¡Hola guapo!—musitó risueña—. Yo me llamo Dahyun ¿tú crees que existan hombres
así? hombres como el señor Black y el señor Wolf. Es que mira, a mí me encantó el libro
'Cadenas en la cama' pero ninguno de los chicos con que estuve pudo hacerme lo que le
hacía Willy a Rita: azotarme, amarrarme y que a mi gustará. Ahora tengo un nuevo novio,
Shiro, pero hablar con él estos temas es tan difícil y yo no quiero darme por vencida,
quiero intentarlo una vez más.
—¡Por supuesto que no!, los papás de Shiro son muy creyentes y él cree que eso es
pecado —murmuró hastiada—. Quiero sexo salvaje y crudo
—Bueno, mi consejo para que haya una buena relación en la cama entre una pareja es la
comunicación. No puedes pedir un lobo feroz cuando tú no estás dispuesta a ser
Caperucita —la voz del imbécil era realmente sexy, pero, no tanto. Mmm. Sí, era sexy,
muy sexy pero el ser tan arrogante le quitaba mil puntos así que su voz la dejo en
“locutor de comercial de perfumes”.
—¿Quieres sexo crudo y sin censura? —la chica dio un sí eufórico—Te daré dos
consejos: el primero, no creas todo lo que sale en los libros eso también va para Irene si
me está escuchando—más risas— y el segundo, en cuestiones de sexo nunca se explica —
me dio una mirada pícara, sensual y malditamente provocadora—. El sexo se practica y
ya.
—¡Eres el mejor!
Presumido e idiota.
—Doctor Sex, ha sido un verdadero placer, antes de irme quiero decirte algo...—la chica
tomo aire—¡Si follas como hablas, eres un puto Dios del Sexo! —y con eso, colgó.
Una risa fresca se escuchó en la cabina, mientras yo miraba sorprendido... Claro, por eso
el hijo de puta es como es, noche tras noche le inflan más el ego
—Nunca he tenido sexo contigo, Doctor Sex—negó con la cabeza—, volvemos luego de un
bloque musical. Jungkook estaba atacado de la risa mientras la cabina se llenaba de
música, esta vez no reconocí quien cantaba, pero me había dado cuenta que la música en
este programa tenía que ver con el acto sexual en sí.
—¿Entonces, harás un libro erótico?
—Mmm, me gustaría leer ese libro. Actúas como virgen, es evidente que tienes poca
experiencia. En fin, me gustaría saber si tu gran capacidad intelectual y creatividad
bastan para escribirlo—el jodido cabrón, definitivamente, no me tomaba en serio.
—No, pero sé leer a las personas, tú tienes una personalidad extraña para las personas
de hoy en día, eres… conservador —lo escupió como si dijera que tenía algún tipo de
enfermedad de trasmisión sexual.
—Las apariencias pueden engañar, Doctor Sex, el hecho que no me haya acostado con
media Corea, no quiere decir que soy inexperto.
—¿Cuándo fue la última vez que disfrutó de una buena follada, joven Kim?
—¿Follar?...
—Sí, follar, sexo rudo, joven Kim, el tipo de sexo del que tratan estos libros.
—¡Vaya! ¿Supongo que su conocimiento en el tema no se lo debe a ese tipo tan poco
científico de literatura? — el muy jodido, no me contestó, solo me dio una sonrisa
torcida y se dedicó a responder una llamada, sus comentarios fueron jocosos y, a veces,
muy salidos de tino, como cuando le dijo a una chica que “la virginidad era un dinosaurio
en la mente de los ingenuos”.
Estábamos a punto de salir con Jimin cuando Félix, el asistente de Wonho, llegó
jadeando hasta nosotras.
—Joven Kim, ¡qué bueno que no se ha ido! —el chico hacía esfuerzo por controlar su
agitada respiración—, Jungkook me envió a decirle que, si bien él nunca ha escrito un
libro, ha leído muchos—lo miré sin entender—. Dice que, por su profesión, le regalan
muchos textos y que a usted puede que le sirva más que a él—me entregó un paquete.
Tan pronto habían acabado el programa, Jungkook se había ido de la cabina sin decir
adiós ni agradecer mi presencia en el programa ¿ahora pretendía cubrir su falta de
educación regalándome libros? Lo dicho: era un grandísimo hijo de...
—Mina y Wonho tardarán en bajar, dime ¿te pusiste esa falda para mí? —Esa era la voz
del cabronazo de Jeon, ¿por qué tenía que tener ese tono sexy?
“La curiosidad mató al gato” ¡Ja! No soy gato y mirar un poquito no me va a matar, así
que me incliné y, atónito, pude identificar la espalda de Jungkook quien, se apoyaba en la
parte delantera de un automóvil, entre las piernas de una chica.
¡Oh mierda!
Lo siguiente que escuché fue toda una fiesta de gemidos, jadeos y maldiciones, no podía
ver muy bien, pero había que ser muy incrédulo como para no saber que le estaba
haciendo sexo oral a esa chica y, al parecer por las frases que ella soltaba, no lo hacía
nada mal.
Obvio que era un libro, pero moría saber cuál era. El Kama Sutra, el imbécil me había
dado el Kama Sutra.
Querido Tae:
Con amor...
Jungkook
CAPÍTULO 4
¿Con Amor? ¡Con Amor! Cínico arrogante hijo de su... Ok. Inhala, exhala. ¡Mierda!
¡Mierda! ¡Mierda!
Estaba enojado conmigo, por idiota y con el imbécil, por retarme. Si tenía dudas sobre
escribir ese libro ya no las tenía, nunca nadie se había metido con mi carrera y Jeon
Jungkook no sería el primero. Había luchado mucho para llegar al lugar en donde estaba
e iba a demostrarle a ese hijo de puta de qué madera estaba hecho Kim Taehyung.
Entré a un par de blogs que hablan del tema ¿qué pueden encontrarle de placentero a
que un hombre te golpeé?
De donde yo vengo, eso se llama violencia doméstica. Suspiré fuertemente, abrí una hoja
de Word.
—¡Tae de mi vida! —odiaba que Hoseok me llamase así, por lo general lo hacía cuando
tenía varios tragos encima por lo que no le presté atención.
—Esta mañana cuando nos vimos en la oficina de Lee, volviste a decirme que hablarías
con tu amigo y te dije que no.
Exhale fuertemente.
Desperté de mejor humor, me hice unos huevos revueltos con tostadas y desayuné
lentamente mientras miraba los correos que me habían llegado. Tomé mi celular y le
envié un mensaje a Yeon.
“Buenos días,
Tae.”
No hubo respuesta de su parte, iba a darme una ducha y a seguir investigando sobre
todo lo referente a literatura erótica, cuando un mensaje de Hoseok entró en mi celular.
“Bonito
Tenemos cita con Choi, mañana, en el restaurante “Corner Bistro”, Tú fijas la hora. Sí, lo
sé, soy el mejor y me amas.
H”
.
Tomé la guía telefónica e hice una rápida llamada al restaurante, había ido allí una vez
junto con Jimin y Yoongi. Con la reservación lista me fui, tomé el celular y tecleé:
T.”
Llegué con diez minutos de anticipación al restaurante, me sentía muy nervioso y casi
desnudo; sin duda, haberme asesorado con Jimin para vestirme para la cena no fue
buena idea. Después de convencerme de ponerme esta camisa transparente que no
dejaba nada a la imaginación, unos pantalones que se amoldaban a mis piernas largas y
resaltaba mi trasero juntos con estos zapatos que brillan más que mi futuro —de los
cuales estaba seguro que me arrepentiría mañana—me sacó del departamento y
prácticamente me escoltó hasta la entrada del restaurante.
“Hablé con Jimin. Sé que tuviste un día de mierda y confío en no molestarte, pero surgió
un imprevisto y no puedo acompañarte.
Hablé con Choi y le expliqué de lo que se trata. Será cabrón, puede ser algo petulante,
pero el hombre sabe lo que hace y habla...
H.”
Suspiré frustrado tratando de no enojarme con Hoseok. Era viernes, obvio que estaría
ocupado con algún par de piernas. Mis manos empezaron a sudar, como siempre, cuando
los nervios me ganaban. Saqué un pañuelo de mi bolsillo trasero y lo apreté entre mis
manos justo antes de escuchar aquella jodida y aterciopelada voz que llevaba
taladrándome el cerebro desde el día anterior.
—¿Tiene una cita? —su voz fue burlona. ¡Maldito hijo de puta!
—Es una cita de trabajo—¿por qué demonios le estaba dando explicaciones?
—¿Vestido así? —me miró detenidamente, de pie a cabeza... ¡Santo Joder!, me sentía
desnudo ante su mirada — veo que conoce la magia de la ropa transparente y ceñida
joven Kim.
Un consejo, los pantalones anchos no le hacen justicia ¿Quién podría imaginarse que
bajo la tela se ocultan esas piernas y ese culo? —una sonrisa bailó en la comisura de sus
labios.
—Señor Jeon, mis ojos están acá arriba—no iba a permitir que me tasara como carne
para restorán.
—Creo que debí haber hecho la entrevista de anoche en este restaurant— sonrió
socarronamente—¿le gustó mi regalo?
Respiré cerrando los ojos y contando hasta diez, cuando los abrí la burla bailaba en los
ojos del grandísimo idiota. Iba a mandarlo al infierno con un mapa incluido para que no se
perdiera, cuando lo vi sentarse en la silla frente a mí
Jeon Choi Jungkook , amigo de Hoseok, extendió su mano hacia mí con sorna mientras
sentía como mi boca se abría lentamente.
—No es un error pedir ayuda, joven Kim—su voz era tan suave y tan caliente cuando
quería.
—No voy a quedarme—me levanté, No me iba a quedar a escuchar a Wiki sexo ¡Ja!
Wikipedia del sexo y con patas, eso eres, Jungkook.
—Entonces, ¿para qué me ha citado? —se acomodó en la silla con una mueca sardónica en
su rostro—Porque, fue usted quien me citó ¿no?
—Yo no lo he citado, yo...
—Yo soy un profesional, además de mi hobby por la radiodifusión, soy sexólogo. Uno muy
bueno. El mejor, según mis pacientes—sonrió, mostrándome su perfecta dentadura.
—Gracias.
Iba a matar a Hoseok—. Por el momento, tráiganos un Merlot—el mesero asintió antes
de alejarse. Su rostro tenía ahora esa mueca burlona que estaba empezando a odiar—.
El sexo forma parte de la naturaleza y yo, me llevo de maravilla con la naturaleza, creo
que podría ser muy útil para tu libro, Hoseok me dio a entender que eras algo así como
una doncel casto.
—El sexo no es una historia para contarla, Es una experiencia para vivirla. Mire, estoy
dispuesto a tomar parte de mi tiempo para ayudarlo con su libro, Hoseok es un gran
amigo y me comprometí a ayudarlo. Ya que estamos aquí, cenemos y veamos cómo
podemos hacer para que salga elegido el editor del año.
—¿Tiene novio, joven Kim?— preguntó más preocupado por la carta que por mi
respuesta.
—¿Algún amigo con beneficios?—su mirada volvió a enfocarse en el menú frente a él.
—¿Condición?—pregunté confundido
—. Si quiere parte de las regalías del libro, tendrá que negociarlo con los
—No necesito dinero—¿es que nunca me dejará terminar una frase? El muy maldito, me
miraba con ojos maliciosos
—Soy el socio mayoritario de una fundación que hace miles de inseminaciones anuales—
el aire me salió de los pulmones—, soy psicólogo graduado de la Universidad de
—¿Entonces?
¡Santo Joder, si sudado olía jodidamente bien, fresco como una lechuga olía mil veces
mejor!
—Lo escucho.
—Quiero arrastrarlo hasta mi cama, sentir su cuerpo temblar bajo el mío mientras lo
incendio hasta que el clímax arrase con su voluntad—su voz bajó de tono
drásticamente—. Quiero follarlo hasta quedar agotados, hacer que su pulso se acelere
mientras siente que el aire le falta, quiero que sienta que su cuerpo va explotar en miles
de partículas y va a quedar tan jodidamente saciado que suplicara por más... Te quiero a
mi disposición, Kim Taehyung, cuando quiera, donde quiera y a la hora que quiera. A
cambio, te daré el mejor libro erótico que algún puto autor haya publicado en su jodida
vida.
CAPÍTULO 5
Petrificado. Esa era la palabra que mejor me definía en este momento, sentía mi corazón
palpitar en cualquier lugar de mi cuerpo menos en mi pecho, los latidos obstaculizaban mi
garganta impidiéndome respirar, latía desesperadamente en mis oídos y mi pecho estaba
paralizado... ¿mi bóxer? ¿cuál bóxer? estaba seguro que se habían desintegrado. Las
palabras de Jeon Choi—o, como fuese que se llamase— estallaba en mi cabeza, sus
palabras resonaban sin poder entenderlas ¿el fabuloso—nótese el sarcasmo—Doctor
Sex quería tenerme a su disposición, cuando, ¿dónde y a la hora que quiera? ¿Qué
demonios estaba pensando de mí? Él no me conocía, pero yo ya lo estaba conociendo.
Jeon Choi Jungkook no era más que un desvergonzado. Quería que me sometiera a él,
como si yo fuese un prostituto y de solo pensarlo, me daba repulsión. La situación me
superó. Mi mente ya no procesaba bien, vi todo rojo, no sé, el tiempo trascurrió en
cámara lenta, ¿o rápida? ¿A quién diablos le interesaba? Me puse de pie, completamente
indignado por su arrogancia y prepotencia y arrojé el contenido de mi copa sobre su fino
traje.
—¡No soy un cualquiera! —grité un poco más alto de lo normal, atrayendo varias miradas
curiosas, me acerqué a un estupefacto Jeon Jungkook observándolo con furia— puede
meterse sus putos conocimientos donde mejor le quepan —coloqué la copa vacía en la
mesa y salí del restaurante enojado.
¡Ese hombre no podía estar hablando en serio! Yo era un escritor reconocido, no un
vulgar prostituto y menos un niñito tonto como con los que seguramente estaba
acostumbrado a tratar.
Encendí las luces de mi departamento, ahora que Yeonjun no estaba, me pareció gigante.
¿Qué voy a hacer con mi hermano? quería a Yeon a pesar de que era el hijo que mi madre
decidió criar, ser consciente de ello era doloroso para mí, pero no podía odiarlo.
Me quité los zapatos, los odiaba, odiaba vestir con zapatos de vestir y usar ropa que
para nada era cómoda. Pero, sobre todo, odiaba haber perdido mi tiempo con ese bruto.
Conté hasta diez, inhalando fuerte y exhalando de manera pausada, invoqué a mi abuelo
y me fui hacia la cocina, no había comido nada antes de ir a la dichosa cita y en la misma,
no había pasado bocado, así que estaba a punto de morir de inanición. Sentí el celular
sonar, pero no estaba de humor para hablar con nadie, ni con Jimin—que muy
seguramente quería hasta los más mínimos detalles, como el chismoso que era—ni con
Hoseok, a él, más bien quería matarlo por dejarme solo con semejante imbécil. En un
último momento pensé que quizás podría ser Yeon por lo que corrí a alcanzar mi celular,
aunque no tuve éxito, la llamada se había ido a buzón, respiré tranquilo cuando vi que la
llamada perdida no era de Yeonjun.
No tardó mucho para que el teléfono de mi departamento empezara a sonar, sabía quién
era y la verdad no tenía ganas de hablarle, así que dejé que el buzón de voz hiciera su
trabajo.
—Hoseok estaba enojado, ¡únete al club, amigo! —. Acabo de encontrarme con Choi,
¡Cristo, Choi! él era una de las pocas personas que conozco que podía ayudarnos y tú le
vaciaste una copa de vino en su traje. ¡Madura por favor! —bufó—¡Jesucristo!, tengo mis
esperanzas y parte de mi trasero puestos en ese proyecto es mi futuro, mi jodido retiro
y tú...
Sentí la ira recorrer cada una de mis terminaciones nerviosas ¿Me quiere prostituir
para salvar su trasero?, caminé a paso veloz hasta llegar al aparato y me dispuse a
contestar.
—¡Eres un gran pedazo de mierda! — grité, explotando, a él se le había ocurrido que ese
imbécil me ayudara
—. ¡Dices que me acompañarás a una cita y me cancelas con apenas unos segundos de
anticipación y aun así tienes el cinismo de venir a regañarme como si fueras mi maldito
padre! Si temes por tu trasero entonces, es tu problema ¡te dije que no podía hacerlo! Y,
por si no lo sabías ¡Mi trasero también está en juego! —colgué, respirando agitadamente,
quería matar a alguien y ese alguien tenía nombre y apellido: Jeon Choi Jungkook.
El teléfono sonó un par de veces más, pero lo ignoré, lo mejor era comer, tomar un baño
e irme a dormir. Sí, ese mismo sería el orden. Solo de recordar mis últimas tres horas
hacía que mi estómago se revolviera así que terminé desechando el emparedado a los dos
mordiscos y abandonándolo en el refrigerador y me quedé con la gaseosa, caminé hacia
la habitación, lanzando la camisa y los pantalones a cualquier lugar y, en ropa interior, me
introduje en el cuarto de baño y me miré en el espejo. ¡Estaba furioso! Mis pupilas
contraídas, mis aletillas nasales estaban dilatadas, me latía la vena de sien y un tono
rabioso cubría mi piel. Respiraba, respiraba y respiraba, cada vez más profundo, pero no
lograba calmarme ¿Cuántas veces tendría que respirar para intentar disipar el enojo? Si
bien me había sentido mucho mejor al gritarle a Hoseok, lo que quería era estrangular al
causante principal de mi furia, respiré nuevamente observando, en el espejo, mi mirada.
Eso es Tae: Inhala oscuro... exhala rosa, que el nudo rabioso se vaya y toma un baño de
espuma.
No hay nada como mi zumba mental para relajarme y dejarme agotado, podía apreciar el
inicio de un pequeño dolor de cabeza, sin embargo, cuando el agua caliente de la tina hizo
contacto con mi piel, me olvide de todo: de Hoseok y su maldito reclamo, de Lee y su
grandiosa idea Yo, “Kim puritano Taehyung”, escribiendo porno y, por supuesto, de Jeon
Jungkook y su indecente propuesta para ayudarme.
Salí del baño cuando la piel de mis dedos parecía de mil años y busqué mi camisa de
Tata, podía hacerme ver como niño, pero era súper cómoda— fue un regalo de Soobin,
uno de los pocos regalos que me hizo— necesitaba invocar su paciencia para olvidarme de
este apestoso día. Me fui a la cocina, mi estómago decidió que debía terminar de
comerme el emparedado, la pequeña luz de las alertas de mi celular, que se había dejado
en la mesada, parpadeaba. Descubrí que tenía dos mensajes. Uno era de mi medio
hermano que me avisaba el horario de visita “por si aún insistes en venir” y el otro, de
Hoseok.
“Ok, acepto que me he exaltado, pero Choi está furioso. Él no va a ayudarnos ¡No
conozco otra persona con la disposición y conocimiento de Choi! ¿Qué demonios vamos a
hacer?, Confío en ti. Lo hago. Pero, me asusta, está en juego nuestras carreras.
No puedes culparme. Te llamaré, contesta el teléfono.
H”
Buenas noches
T”
Respondí tajante cuando el teléfono dejó de repicar, esperaba que mis “buenas noches”
le hicieran entender que no quería ni textos ni llamadas de su parte, en cambio decidí
repetirle mis mensajes a Yeon, sí él se había tomado la molestia de decirme el horario
de visita era porque quería que lo fuera a visitar.
Tae”
Yeon no contestó. Miré mi reloj apenas eran las diez de la noche. Tomé mi laptop
encendiéndola mientras pensaba seriamente en ir a la oficina de Lee el lunes a primera
hora y explicarle mis razones para no escribir sobre este tema, “Tentación” tenía poco
tiempo en venta y yo debía tomarme un respiro antes de empezar con mi nuevo escrito,
“Atada a ti”. Aún no tenía bien descrita la trama, pero sabía que ella llegaría a mí como
habían llegado las demás.
Comí lentamente el último bocado de mi emparedado y cerré los ojos dejándome llevar.
¿Qué me diría Soobin en este momento...? “Creo que crie un luchador, no un chico que se
esconde detrás del no puedo.”
Sí, exactamente eso diría mi abuelo, lo podía ver sentado en su sofá con su bigote
fruncido y su ceja alzada. Lo intentaría, lo intentaría durante el fin de semana y de no
lograrlo entonces hablaría con Lee para que me buscase ayuda ¡Kim Taehyung no se
rendiría!
Instalado en mi computador decidí abrir historial, no había leído o visto mucho ayer y la
cantidad de resultados de la búsqueda eran impactantes, habían testimonios y sitios en
los cuales podía encontrar lugares donde se practicaba la sumisión, di un respiro
desganado al no saber cómo comenzar, al final decidí partir por lo más elemental:
"Definición de BDSM" Devoré cada coma, punto, cada blog, Tumblr y cada página de
mi boca, así que mientras googleaba libros eróticos, me puse a masticar duramente hielo.
Con asombro pude ver que no solo era la historia del señor Black, había muchos y todos,
con una misma característica: hombres torturados, jodidos hasta el extremo que se
creen los amos del puto universo y tratan a sus sumisos como putos, aunque el término
real sería: personas tontas que dejan someter sus voluntades. Resoplé peinando mi
cabello con las manos antes de entrar a un blog y leer las reseñas de otros libros. Todo
este tema me tenía realmente aturdido ¿Por qué las personas de hoy en día no pensaban
en el amor bonito? ¿En ese amor tranquilo, de palabras suaves y momentos de simpleza e
intimidad?
1. El hombre en cuestión debe haber sido violado o abusado de niño (como mínimo).
2. Debe ser rico (para que pueda ser el Amo del Universo, comprar coches caros, libros
y apartamentos).
3. La chica debe ser pura e inocente, que se muerda el labio, se sonroje y esté
locamente enamorada de él (otro caso de estupidez mortal)
6. Debe darle una palabra de seguridad para los castigos, que son dolorosos y terminan
con folladas espectaculares...
¿Podría con esto...? como que me llamo Kim Taehyung ¡Claro que sí! Mi carrera era mi
todo, mi vida y mi única ilusión y, si para mantenerla a flote debía escribir sobre este
tema, lo haría.
Dejé mi espalda chocar contra el mullido sofá, tenía que haber alguna solución para que
saliera vivo cuando acabase el plazo que Julius Lee Minho me había dado, las escenas de
cama no eran mi fuerte así que seguramente tardaría mucho más escribiendo esas
partes del libro. Abrí una ventana más iniciando una nueva búsqueda: "Videos Porno"
Cerca de 4.350.000 resultados en 0,17 segundos. Quedé asombrada con esas cifras,
pero casi me muero por la cantidad de videos que me ofrecían al darle clic a una página.
CAPÍTULO 6
—Eso que sientes—su voz era ronca, sus labios descendieron por mi cuello —, es una ola
de placer incontrolable producto de un pequeño beso muy bien dado.
Okay, pero ¿quién le dio derecho a este idiota para que me lo demuestre? Pegó su
cadera a la mía dejándome sentir que no le era indiferente y siguió besándome. No sabía
que estaba sucediendo conmigo, Jeon Jungkook estaba enloqueciéndome, mi cuerpo
respondía a su brusco y pasional ataque, mis labios moviéndose en sincronía o más bien
dejándose llevar por los suyos. Sentía el cuerpo adormecido, un cosquilleo
recorriéndome desde la cabeza a los pies, una emoción desconocida pero anhelante de
igual manera.
—¡Basta ya! —me aparte de él sin saber cómo sentirme con lo que estaba sucediendo
¿furia o deseo?
Definitivamente, ¡furia!
—¿Te refieres a violarte? —me dio una sonrisa petulante—. No tienes ni idea.
—Claro que no la tengo, estoy en mi casa y llegas tú, sin invitación, y me sometes a tus
deseos. Si eso no es una violación, se parece mucho.
—No, fue una terapia de choque, quise demostrarte con hechos lo que puedes descubrir
y disfrutar... ya sabes, para tu libro.
Eliminó la distancia que nos separaba y tocó mi hombro con sus dedos.
—Lo que quiero es instruirte... —su mano volvió a mí, esta vez recorrió el
—¡Idiota!
Mis dedos buscaron su cabello, lo agarré firme y le planté un beso en su boca, dientes y
lenguas pelearon por el control por varios segundos; él resbaló sus labios por mi cuello,
mi espalda se arqueó cuando su boca aprisionó uno de mis pezones por encima de la tela
¡Dulce Joder!
Necesitaba aire, podía sentirlo, mis pulmones colapsarían si me seguía dejando llevar,
pero estaba tan entregado a sus caricias, embotado en las sensaciones que, en ese
momento recorrían mi cuerpo, el aire en mis pulmones era lo que menos importaba y le
respondí entre jadeos.
—en medio de su plática pude sentir como su erección se clavaba en mi muslo— ¿De
verdad quieres que me detenga?
—¡Ya, basta! —me sentí ridículamente expuesto, pero igual le grité indignado. Antes que
pudiera decir algo más Jungkook me tenía nuevamente entre sus brazos, me resistí, lo
intenté mucho más que la primera vez, pero igual que en esa ocasión fue en vano, solo le
costó unos segundos tener el control nuevamente.
—Eres todo un desafío y yo amo los retos. Usted, joven escritor, es el siguiente en mi
lista—evidentemente, disfrutaba hacerme pasar por una más.
—Si pretende que eso me llené de orgullo, se equivoca, Doctor Sexo, no es mi aspiración
ser otro más de sus conquistas—logré decirle de corrido, a pesar de mi respiración
agitada.
—Abre los ojos, ¡ábrelos! quiero ver como tus ojos se encienden cuando te dé tu primer
orgasmo —introdujo uno de sus dedos suavemente en mi interior, sentía mi cuerpo
tensionarse mientras Jungkook mordía mi barbilla— ¡Grita, nene! —lo introdujo un poco
más y se detuvo, abrí mis ojos instintivamente sin entender por qué se detenía, quedé
prendada de sus iris— Nunca has estado con un hombre—no era una pregunta.
—Soy hombre —curvó su sonrisa, abandonó mi interior— estás muy estrecho. Si antes
eras un reto para mí, ahora has duplicado el valor del trofeo.
—Eres un espécimen raro: inteligente, talentoso, muy hermoso y casto, nadie debería
resistirse contigo —cada palabra la reforzaba con pequeños mordisquitos—.Puedo
quitarte tu castidad ahora mismo. Su mano se deslizó hasta abarcar mi entrepierna
nuevamente y sentía como clavaba sus caderas contra las mías. No había duda que
estaba más que dispuesto a que lo hiciera, estaba completamente acalorado. No es que
él estuviera diferente, a no ser que el bulto en sus pantalones fuera relleno. Un gemido
completamente embarazoso escapo de mis labios.
—Ummmm
—Sueña.
¡Dios mío!... Así que esto es un orgasmo...Jungkook volvió a besarme esta vez más
suavemente, estaba demasiado debilitado como para oponer resistencia a alguno de sus
actos, mi cuerpo se sentía relajado mientras él me sostenía con las palmas abiertas en
mi trasero. - Kim Taehyung, será mejor que te quedes callado y disfrutes.
—El placer físico tiene como resultado la secreción de endorfina, esa es la sustancia que
aporta una sensación de relax y bienestar, es por eso que sientes que tu cuerpo está un
poco más pesado de lo normal—dijo mientras me posaba en el sofá—. Tengo que irme,
aún debo grabar el programa más exitoso de Corea, así que vengo por ti mañana a las
cuatro —se giró para irse, respiré profundamente intentando contener el martilleo de
mi corazón.
—No quiero, el sexo sin amor no tiene sentido para mí —ahora que la emoción del
momento se había disipado, empezaba a sentirme molesto conmigo mismo y con el cabrón
que estaba frente a mí—. La respuesta sigue siendo, no.
—Además, ¡conservador y obstinado! ¿Ves que tengo razón al tratarte como un tesoro?
—levanto sus cejas reiteradamente— El sexo puro es bueno para la salud, libera
tensiones, en cambio, el amor, solo da problemas.
—¿Siempre piensas en sexo? —lo miré arqueando una ceja y con cara de desprecio.
—En la vida hay dos cosas importantes: una es el sexo y la otra, la sexualidad—respondió
mientras se acomodaba la ropa—. Te acabo de dar un pequeño adelanto, mañana
seguimos, vendré por ti a las cuatro—guiñó su ojo coquetamente.
¡Hasta mañana!, ¡ah! muy lindo tu pijamas y hermosas tus pantuflas. —sonrió de medio
lado antes de salir del departamento.
¿Qué pasaba con ese hombre? ¡¿Qué sucedía conmigo?! Apenas hacía unos días que nos
habíamos encontrado en el elevador y ni me había prestado atención. Me dejé caer
nuevamente en el sofá completamente consternado; no era muy experto en esto de
orgasmos y temas eróticos pero ese hombre me había hecho ir al mismísimo cielo. Mi
celular sonó y lo tomé automáticamente, pensando que sería Yeon...
Jungkook”
Hoseok.
Fui con Yeon, digamos que nuestra relación no avanzó mucho, pero le llevé cosas
suficientes como para sobrevivir esa semana. Cuando salí del colegio conduje a Mickey
hasta el aeropuerto y tomé un vuelo a Florida, necesitaba unos días de paz y
tranquilidad, llamé a Lee y a Hoseok para explicarles donde estaría, necesitaba
inspiración y nada mejor que ir a la playa, a ver hombres semi desnudos.
Ocho días en South Beach y tenía el tema perfecto para empezar a escribir; relajado y
ligeramente bronceado, regresé a Corea con energías renovadas y ganas de comerme al
mundo, pero no a Jeon Jungkook.
Bajé del coche colocándome los audífonos y mi gorra tejida, short, camisa abierta, para
lucir mi bronceado. Acomodé mis gafas para el sol y entré al edificio saludando con una
seña al conserje, el ascensor llegó rápidamente y me adentré esperando a que cerrara,
cuando el aire salió de mis pulmones, me di cuenta que lo retuve hasta que nadie
interrumpió el movimiento de las puertas, pero bufé cuando me llevó al sótano ¡Odiaba
eso! Me concentré en mi IPod, no terminaba de dar con la canción que me encantaba,
cuando el ascensor se detuvo, la puerta se abrió y Jeon Jungkook entró con todo su
esplendor. Estaba perfectamente vestido en un traje gris humo de tres piezas, se
encontraba hablando distraídamente por el celular, pero su mirada se tranco en la mía
dejando sin respuesta a su interlocutor, pude ver como su rostro pasaba del asombro a
la irritación y antes que yo pudiera hacer algo, ya me tenía aprisionado entre su cuerpo y
la pared del elevador. No le importó la persona del otro lado de la línea, incluso no
alcancé a ver qué sucedió con dicho aparato, de lo que si tuve plena certeza fue la
agilidad con que tomó posesión de mis labios y me arrimó.
Dios mío ¿por qué este hombre tenía el poder de someterme a su voluntad?
—¡Eres un cobarde! —exclamó con voz gruesa y atronadora, soltándome como si tuviese
peste ¿Ahora era bipolar también? —¿Dónde demonios te
demonios tengo que darte explicaciones de lo que hago con mi vida? —lo vi apretarse
fuertemente el puente de su nariz antes de recostar su espalda a la cabina metálica,
pasó sus dedos por sus cabellos y respiró fuertemente.
—¿Por qué incumpliste mi cita? — dijo en un tono gélido, dejando entrever su creciente
enojo.
—Lo que sea, no estaba muy cuerdo ese día. El punto es, que no veo por qué
—La práctica hace al maestro y para saber, hay que practicar. Yo soy el mejor maestro
que puedes soñar tener.
—¡Sexo, sexo, sexo! Es algo tan… tan... ¡maldición! Lo haces ver como algo vital.
—Porque no lo conoces, el sexo es como una droga, una vez que lo pruebas, tu cuerpo
pedirá su dosis.
—Hay miles de personas en esta País, ¿por qué no simplemente miras hacia otro lado y
te olvidas de que he solicitado tu ayuda para mi libro?
—¡Por Dios! —grité— nos vimos hace una semana en este mismo ascensor y me ignoraste.
—No te ignoré, puedo recordar lo que traías puesto como si hubiese sido ayer.
—Converse blancas, una gorra de los Lakers cubriendo tu cabello, bastante sucia cabe
recalcar, vaqueros que parecían adherirse a tu piel y una camisa tan traslúcida que podía
ver las puntas de tus pezones erguidos. Todo eso mientras subíamos hasta el piso de
Hoseok.
¡Mierda! La forma como me lo dijo, no solo hizo que las puntas de mis pezones se
irguieran para él nuevamente, sino que mi bóxer literalmente se destruyera.
—Quiero follarte, Tae, si antes tenía muchísimas ganas de hacerlo, descubrir que fui el
primer hombre que te ha acariciado me hace estar hambriento de ti. El solo recordar lo
bien que te sentías alrededor de mis dedos hace que se me endurezca de inmediato—
¡maldición! alguien tenía que callarlo o iba a claudicar si volvía a pedírmelo.
Asumo hidalgamente que durante mi estadía en Florida fueron varias las noches en las
que mi mente recordó una y otra vez el pequeño encuentro que habíamos tenido en mi
departamento. Es más, mi cuerpo entero se calentaba al recordar la forma en cómo él
me había hablado y tocado.
¡Jungkook! —su rostro se había puesto pálido, lo tomé de las solapas del saco justo
cuando pensé que iba a caerse
—Solo unos minutos—dijo suavemente, su rostro separado del mío por unos
centímetros—, unos minutos— gimió de nuevo agarrándose la cabeza mientras recostaba
su cuerpo en una de las paredes del elevador, lo sentí respirar lenta y profundamente
antes de separarse un poco más y volver a recostarse en el lado opuesto de la cabina con
los ojos fuertemente cerrados y apretándose la sien.
—¿Te encuentras bien? —sabía de antemano que no lo estaba, su piel estaba tan blanca
como la cal.
—¿Entonces?
—Hasta luego, Jungkook— murmuré antes de salir. Solo Dios sabía que no quería dejarlo.
No había prestado mucha atención a lo que Hoseok me decía, mis pensamientos estaban
con Jungkook desde que había salido del ascensor, le había contado vagamente la idea
que tenía a mi editor y sus ojos habían brillado como estrellas fugaces antes de
pronunciar cosas como "esa es mi chico" "sabía que podías hacerlo" y "veras como es un
Best Seller"
—¿Dónde estás, hombre? ¿Yeon sigue dándote problemas? —me observó preocupado—,
tengo un amigo en las fuerzas armadas, seguro si lo llamo nos recomienda una buena
institución militarizada—negué con la cabeza divertido—
—sé bien que eres tú quien decide; pero él es mejor. Todos esos libros exitosos que
circulan por ahí fallan en lo mismo, en las escenas de sexo. Y no por falta de calor o
intensidad, si no que porque cuando los analizan los especialistas dicen que es más
imaginación que realidad. Yo sé que, con Choi, nada ni nadie podrá criticarle a tu libro las
escenas de cama.
podía ser?
—Bueno, me contó que ofreció ayudarte, pero le dijiste que no, eso ya no es importante
puesto que ya tienes la idea... eres él mejor—se acercó abrazándome fuertemente, me
separé de Hoseok como siempre y caminé a su ventana—A ti, algo te preocupa—sentí sus
manos colocarse en mis hombros.
El camino de regreso a casa fue un martirio y al llegar tenía casi mil mensajes de Jimin
por lo que decidí llamarlo, solo para olvidar un poco todo.
—Sí...
—Hoseok me comentó que despreciaste la ayuda de Jeon Jungkook, nada más y nada
menos que Doctor Sex ¿Estás seguro de lo que hiciste?, digo, el tipo sabe de lo que
—Pues, volvimos a hablar del bebé, le expliqué todo y le dije que me diera este año.
—Jimin, eso es casi lo mismo; sin protección, volverás a embarazarte — dije lo obvio.
—No, soy más inteligente que Yoongi, él me prohibió tomar pastillas, no dijo nada de los
parches y las inyecciones —dijo burlón.
—Fue buscar a Susy, pero no me cambies el tema, ¿estás seguro de no aceptar esa
ayuda?
—No quiero pensar más en eso, tú has leído muchos libros de ese calibre, podrás
ayudarme si lo necesito—refute.
—Tae, te amo, pero solo sé de sexo lo que he vivido con Yoongi, muy enriquecedor y
placentero, pero no hemos hecho nada fuera de lo común, solo esa vez que usamos la
lavadora porque...
—¡Jimin! —lo detuve—te pedí ayuda, no que me dijeras lo que haces con Yoongi, creo que
no voy a poder mirarlo a los ojos la próxima vez que lo vea — dije estallando a
carcajadas mientras sentía el timbre de la puerta sonar—Jimin, llegó la pizza ¿te parece
si hablamos mañana?
—Besos a la pequeña.
—Te quiero, chico libros... —tiré el teléfono en la cama y busque el dinero en mi cartera
mientras gritaba "Ya voy".
Abrí la puerta y me sorprendí al ver la persona frente a mí. Jungkook estaba enfundado
en unos pantalones vaqueros que se ajustaban perfectamente a sus piernas, tenía una
camiseta blanca con el logo de Batman al frente y una chaqueta de cuero, su maldito
pelo estaba revuelto como si acabaran de despeinarlo y sus ojos... sus ojos eran un mar
de promesas y juraba por Dios que no descansaría hasta cumplirlas.
—No me iré de aquí hasta sacarte un sí—dijo en voz baja antes de caminar dos pasos y
entrar a mi departamento sin que yo pudiese hacer nada.
Me llevé las manos al cabello completamente enojado, recordando dos cosas: la primera,
yo no era un asesino y lo segundo, Yeon estaba a mi cargo y no podía simplemente
exterminar a este hombre sin pensar que él dependía de mí. Inhalé fuertemente antes
de girarme a encararlo. No había perdido el tiempo pues estaba sentado en mi sofá y se
veía bastante cómodo.
—¡Claro, señor Jeon! puede seguir y ponerse cómodo—expresé irónico a lo que él sonrió
de lado.
—Es Jungkook, o, Kook —me interrumpió—. Como te dije, no me iré de tu casa hasta
obtener un sí.
—Miré, señor Jeon, —enfaticé el “señor” y el “Jeon” —creo que he hablado con usted y
he sido lo suficientemente claro, está perdiendo su tiempo. Su ofrecimiento no me
interesa y yo... —su celular empezó a sonar la letra de “Closer” de Nine Inch Nail; no me
asombraba, todo en él irradiaba sexo. Jeon alzó su mano interrumpiéndome... ¡Otra vez!
Maldito sea.
—Hola bonito—dijo.
¡Oh, no! no podía ser cierto, ¡Estaba hablando con uno de sus amiguitos en mi casa!
Sí, cómo no. Ya quisieras ¡ni siquiera te has ganado ese derecho!
—No sé si pueda ir. Todo depende de ti, precioso—sonrió y cruzó sus piernas,
colocándose aún más cómodo.
Entonces lo llevo a nuestra reunión mañana. Te quiero, bonito; mantén atado a ese animal
de tu marido; así, yo puedo devorarte.
¡Mierda! ¡Agárrenme, que lo mato!
—¿Usted cree que yo no tengo nada más que hacer? —le dije enarcando una ceja—,
Señor Jeon, yo no...
—Es Jungkook, —rodó los ojos ¡él me rodó los ojos! —para que no te me escapes, he
decidido pasar la noche aquí.
Una risa histérica, casi delirante escapó de mi boca, este hijo de su pobre madre no solo
creía que podía disponer de mi tiempo, sino que el iluso pensaba que podía secuestrarme
en mi propia casa.
—Usted no va...—el sonido del timbre se escuchó, así que me giré para abrir nuevamente.
Afortunadamente era el repartidor de pizza, saqué del bolsillo trasero de mis jeans el
dinero y tomé la caja.
—¡Qué bien, pizza! —exclamó Jungkook, ante lo cual, yo rodé los ojos mientras la
colocaba en la isleta de la cocina.
Respiré profundamente, recordando las razones por las cuales no podía matarlo,
mientras buscaba una Pepsi en mi refrigerador—. Me gusta comer mientras veo
películas, ¿tienes alguna? —lo vi levantarse hasta el estante donde tenía
los DVD.
—¡Hey, tienes buenos temas! "Enredados", "La Princesa y el Sapo", "La Sirenita",
"Encantada" ¡Joder, este es un clásico!: "El Rey León", no puedes negarme que lloras
cuando se muere el Rey Mufasa ¿Eres accionista de Disney Animación y de Pixar? —¿se
estaba burlando de mí? —. No importa, todo sirve ¡Pongamos esta! trae esa pizza y
veamos películas.
—Señor Jeon.
—Vamos Taehyung, relájate, si voy a ayudarte con el libro tenemos que conocernos de
todas las maneras posibles —susurró con voz queda.
Por la ventana del apartamento pude ver la luz de un rayo y, al segundo, un terrible
estruendo se escuchó.
—¿Y qué vas a decirle? —murmuró sonriente, sentándose en uno de los taburetes de la
isleta y mientras sacaba un trozo de pizza de la caja—. Me gusta más la que tiene piña,
pero ésta, está bien por hoy. Cualquier cosa es cariño cuando tienes el estómago vacío.
—preguntó antes de tomar otro pedazo de pizza y bajarse del taburete—. Me gusta
"Enredados”—lo vi quitarse la chamarra, desordenar su jodido cabello antes de tirarse
en el sofá—. Los creativos de Pixar se fijaron en mí al crear a Flynn Rider—el maldito no
iba irse.
—Pues claro son iguales ambos, confianzudos, cabrones, cínicos y atrevidos—le tendí una
Pepsi—. No me gusta la Coca-Cola, o te tomas la puta Pepsi o eres libre de largarte —
bufé hastiado.
Había un viejo refrán que decía que, si no puedes contra el enemigo, tenías que unírtele.
Coloqué la caja de la pizza en la mesita y me serví una porción en el plato que llevaba.
¿Qué?
Ok, respira... Inhala, Exhala, Tae— me dije, tomando "Encantada"—. No iba a ver lo que
a él le diera la gana.
—Ya veo por qué es tan difícil para ti escribir una escena sexual —murmuró por lo bajo
cuando la introducción empezó a salir—, ¡demasiadas películas infantiles!
—Tengo una ahijada de cuatro años que en ocasiones viene y pasa días aquí, ni modo que
tenga en el estante "Garganta Profunda"—me felicité a mí mismo por recordar uno de
los títulos de películas porno que había visto en internet mientras buscaba información.
Mi cara empezó arder, el muy maldito parecía conocerme bien, tenía la facultad de
hacer que mi cuerpo reaccionara como a él le daba la gana.
La razón más grande por la cual declinaba a su oferta.
Como era de esperar, se acomodó en mi sillón como si fuera el dueño de casa y se quitó
los zapatos, quedando en medias. Yo había decidido sentarme en el otro sofá, me pareció
saludable estar lo más lejos posible.
—Nancy tiene cara de padecer estreñimiento así que imagino que no debe ser muy buena
en la cama.
Bufé y seguí viendo la película intentando ignorarlo Y me concentré en Giselle, solo ella
podía hacer que cucarachas, ratones y pájaros de una pata se vieran lindos.
—¿No tienes palomitas? —negué con la cabeza ¡que se creía este idiota!
—. ¡Ves! —gritó exaltado al ver la escena entre los protagonistas en el momento que ella
sale del baño— la tensión sexual entre esos dos es palpable, ¡maldita sea!, ella es una
zorra —lo vi tomar otro pedazo de pizza—.
Por eso ella al final decide quedarse en el mundo real, ella necesitaba un hombre, no un
principito.
—Sí que la hay—alzó sus cejas varias veces—¿Quieres que te lo explique de nuevo?
Al finalizar la película, tenía mis músculos entumecidos, me levanté del sofá, recogí la
caja de pizza, el muy jodido se la había terminado toda, tenía otra similitud con Flynn
Rider, era un ladrón. Tomé las latas y me fui a la cocina, el cabrón también se levantó,
iluso, creía que se alistaba para irse así que me sentí aliviado, casi feliz, cuando sentí
que la puerta de salida se cerraba, pero fue efímero. Cuando volví a la sala, me encontré
con que estaba sin camiseta y sin pantalones.
Era el mismísimo hijo de Adonis, parecía hecho a su imagen y semejanza y luego hubiese
quebrado el molde. ¡Jung Hoseok, bajaste al segundo lugar en el podio de bellos de
belleza sublime!
Estaba concentrado en mirar la noche por mi ventana así que pude espiarlo tranquilo: sus
piernas eran proporcionadas y musculosas en la medida justa; su trasero, redondo y
firme; la espalda ¡Diablos! En su espalda perfecta tenía un gran tatuaje: dos coloridas
serpientes, entrelazadas a lo largo de su columna vertebral. Quería dejar de mirar, de
verdad quería, pero tenía a un dios griego, enfundado en unos ajustados bóxeres negros
y con un gran tatuaje, en la sala de mi casa. No podía moverme, es más, puede que hasta
haya dejado de respirar.
—¿Está completo el inventario, joven Kim? O necesita que me dé la vuelta para que
quede completamente satisfecho—la sonrisa de Jeon Jungkook se reflejaba a través del
vidrio.
¡Joder! Abre los ojos Tae te darás cuenta que es un sueño, un jodido y bien fantasioso
sueño... ese cuerpo no es de verdad, debe estar photoshopeado.
¡Ese maldito había sido educado por Príamo! No era él más experto conocedor de
miembros masculinos, pero había tenido una semana para observar varios cuerpos
esculturales en mi viaje a la playa sin contar el par de películas porno que había visto
¡Dulce Joder! ninguno le llegaba al paquete oculto en el bóxer de este hombre...
Tragué saliva atropelladamente, viendo cómo la sonrisa canalla se extendía por todo su
estúpido rostro.
—¿De... verdad piensas que quedarte a dormir a.… quí? —tartamudeé desviando mi
mirada.
—¿Quisieras tú estar en un trío conmigo, Tae? —se acercó a mí dos pasos y yo retrocedí
cinco.
Diosito ¡por favor! Prometo dejar de mascar hielo como si fuesen golosinas, pero
¡líbrame de caer en las manos de este hombre!
—Nada, no quiero un trío... con usted, mi única opción es nada —me esforcé para que mi
voz sonara tranquila
—Mañana solo iremos a ver un amigo, él fue sumiso— ¿acaso no me escuchó? ¡Ay, Dios!
¿y si también prometo dejar la Pepsi? —quizás su relato le sirva a tu historia. En cuanto
a que, si voy a dormir aquí, la respuesta es afirmativa —Tae, no insistas: entre dioses se
entienden.
—No me interesa el tema de la dominación y, ¡yo no lo invité! —mi último intento por
sacarlo de mi casa.
—Está lloviendo como si Jesucristo estuviese viendo una mala telenovela y estuviese
llorando de indignación, así que no pienso arriesgarme a un accidente teniendo un lugar
donde quedarme. Y, de paso, me aseguro que tú no huyas nuevamente. Pero, tómalo por
el lado amable—¿esto tiene un lado amable? —si algún rayo decide entrar por tu
habitación, estaré aquí para defenderte.
lo obvio.
Lo vi colocar sus pulgares en la cinturilla de su bóxer ¡era obvio quién era Junior! Bajó su
bóxer y los primeros vellos oscuros se asomaron.
—¡Es imposible tratar de ser amable con usted, señor Jeon! —me giré para que no viese
el estúpido sonrojo que sabía que tenía—. Tendrá que conformarse con el sofá.
—¡En sus jodidos sueños! —me burlé, alejándome de él—, que tenga usted una muy jodida
y mala noche —dije y puse una manta en el respaldo del sofá.
Me fui a mi habitación, maldiciéndolo en los siete idiomas que conocía. Cerré con llave, lo
último que quería era amanecer con la copia porno de Eros en mi cama.
Me coloqué un conjunto de deporte para dormir, era viejo pero muy cómodo y calentito.
Cuando estuve listo, me dejé caer sobre las almohadas, la lluvia caía sin clemencia sobre
Seúl y todo invitaba a quedarse enterrado bajo las mantas. ¿Y si aceptaba la propuesta?
Jeon Jungkook me cautivaba, que un hombre como él —que emanaba sexo por todos sus
poros — quisiera tenerme en su cama a la hora que él quisiera, era tentador Sí, ¡ya está
bueno de ser virgen! pero también, era muy peligroso.
Volví a tomar otra bocanada de aire, el sueño parecía haberse evaporado, a pesar que
pasaba de la una y media de la madrugada. Tomé el IPod y lo encendí, un poco de música
siempre me relajaba. Estuve escuchando música alrededor de una hora, cantaba en voz
baja las lánguidas baladas, pero no hubo caso, seguí moviéndome para un lado y para el
otro en la cama.
Estaba helando ¿Cómo estará Jungkook?
¡Que se le congelen los huevos, a ver si así deja de ser tan imbécil!
Media hora después salía con sigilo de mi habitación, con otra frazada. Jungkook estaba
hecho un ovillo, su miembro—a pesar de que su cuerpo estaba cubierto —se perfilaba
erecto, ¡Definitivamente, no es real! lo cubrí rápidamente dispuesto a huir.
—Te quiero, pero no lo haré y no puedes obligarme, Seojoon. Es mi vida y hago con ella lo
que me plazca.
Hablaba dormido.
Cerré los ojos, dispuesto a dejarme atrapar de una vez por todas por Morfeo; pero, no
pasaron tres segundos y la imagen de Maximiliano parado en medio de mi sala, girándose
lentamente en esos ajustados bóxer, me asaltaba.
Bufé desesperado, después de cinco intentos de querer dormir, intenté con algo más:
“Vive en una piña debajo del mar” ... Sí, lo sabía. Era una canción estúpida, pero, imaginar
a Bob Esponja, me distraía de lo que había en mi sala, así que me quedé dormido en la
tercera o cuarta repetición de la canción.
Desperté algo desorientado al día siguiente, eran las 07:45 a.m., iba volver a dormir
cuando recordé a mi visitante indeseado. Salí de mi habitación, esperando encontrar mi
sala vacía. Y lo estaba, pero mi departamento no. Del baño podían escucharse unos
sonidos bastante fuertes y desagradables. Jungkook estaba tirado al frente del inodoro
y vomitaba tan fuerte que, de solo escucharlo, el estómago se me revolvía. La pizza de
anoche sin duda estaba quedando dentro del escusado.
Me quedé a una distancia prudente de la puerta del baño, si daba un paso más iba a
vomitar yo también. Dejé que mi cabeza se golpeara contra la pared, mientras me
recostaba en ella, sentí como bajaba la palanca, abría el grifo del lavamanos y hacía
gárgaras... ¡con mí enjuague bucal! Minutos después, salió completamente pálido del baño.
—Si no hubieses comido como cerdo...—bufé—. Déjame ayudarte, estas de mal color,
puede ser una baja de tensión, a Soobin le ocurría con frecuencia —dije pasando mi
brazo por su cintura, mientras él pasaba uno de los suyos por mi hombro, caminamos
hacia la sala y lo senté en el sofá—. Te haré un té, era lo que le sentaba a Soobin— no
me contestó, recostó su cabeza en el sofá y lo vi respirar profundamente.
Puse a calentar el agua y me fui a cepillar los dientes. Cuando volví a la sala, Jungkook
tenía mejor color, se había puesto sus jeans, pero aún no tenía la camiseta, dejándome
ver sus muy bien formados pectorales y su bien trabajado abdomen.
—No te cansas de mirarme—sus ojos me miraron con burla y la sonrisa torcida apareció
en su cara mientras me recibía el té, ¿es que el Jeon fanfarrón nunca desaparece?
—No hay como un buen té para asentar el estómago, gracias—¿me dio las gracias? Eso
era nuevo en él.
—Amo el sonrojo que adquiere tu rostro, es casi el mismo que cuando estás excitado.
—¡Idiota!
Volví a la sala, dispuesto a ordenar el sofá y a recoger las mantas, pero me sorprendí al
verlas correctamente dobladas, me incliné para retirarlas, grave error, su mano tomó mi
muñeca jalándome hacia él, dejándome caer en sus piernas mientras tomaba mi nuca y
arremetía contra mis labios.
¡Santo joder! Y ahora, ¿qué hago? El cabrón estaba follando mi boca con su lengua, soy
virgen, pero, no tonto, su mano se había colado por mi camiseta de deporte y acariciaba
mi pezón piel con piel, tacto con tacto y yo sentía que me quemaba donde sus manos me
tocaban. Me parecía que respirar estaba sobrevalorado, mi mente era una nebulosa, solo
podía sentir la presión que Jungkook ejercía sobre mis labios y la forma en cómo sus
dedos se alternaban para tirar de mis pezones. Un teléfono sonó lejano. Me besó el
cuello, me succionó el lóbulo de mi oreja y me hizo ver caballitos de colores en las
blancas e impolutas paredes de mi departamento.
¿Qué diablos me pasaba? Me tomó toda mi fuerza de voluntad colocar mis manos en su
ardiente pecho para separarlo de mi cuerpo. Y la voz de Yeon se escuchó.
—¡Hey! —Jungkook alzó mi barbilla—¿dime que mis besos no te hacen llorar? No puedo
estar perdiendo uno de mis encantos—estaba tratando de ser gracioso, respiré
profundamente antes de enfocar mis ojos en los suyos.
—Sabes que puedo oler lo que provoco en ti, me deseas, te deseo. ¿Por qué no aceptas
mi jodida propuesta y ganamos todos? —expresó.
Me levanté de su regazo y caminé hacia el balcón, amaba la vista desde mi pequeño piso.
Era una estupidez negar que deseé al hijo de puta desde la primera vez que lo vi —
enfundado en un traje negro de tres piezas y gafas oscuras
—Taehyung —su voz fue suave, se acercó y colocar sus manos sobre mis hombros; aún
con mi camiseta de deporte, pude sentir como su cuerpo ardía para mí.
—Soobin me crio para no ser como mi madre —él me miró sin entender— ella era una
cualquiera, me dejó por ir detrás de una pasión que la volvía loca
—Dulzura—me giró para que quedase frente a él—, estamos en otros tiempos, tú
necesitas ayuda y...
—Eso lo entiendo, yo necesito algo de información para escribir mi libro, pero ¿y usted,
señor Jeon?
—Yo obtengo lo que quiero: placer. Soy el mejor, he estudiado y experimentado mucho
en este campo.
—¿El mejor? Más bien, pareces un psicópata acosador, no sé por qué me quieres. Te vi
con esa chica sabes... en el parqueadero.
—Lo que pasó en el parqueadero de la torre Lee era solo para que supieras lo bueno que
soy en el tema — tomó mi mano colocándola sobre su erección, estaba gruesa y dura,
podía sentir el calor emanando del jean. Mi mano tembló un poco.
—Estar siempre duro es ser bueno en el sexo... ¿ves? estoy aprendiendo — hasta rodé
mis ojos para que le quedara claro lo tonto que me parecía todo lo que decía.
—Soy un hombre hambriento, y mi cuerpo desea el tuyo tan masoquistamente que voy a
hacer lo que sea necesario para tenerte, ya te mostré que tan hábil puedo ser solo con
mi boca y mis manos, te aseguro que esto — presionó aún más mi mano a sus jeans y su
voz bajo varias octavas, escuchándose ronca y sensual— esto lo sé mover mucho mejor
—su cuerpo se pegó al mío antes de besarme nuevamente y, como las últimas dos veces,
no luché. Yo deseaba ese beso tanto o más que él.
—¿Hacia dónde vamos? —pregunté luego de varios minutos, cuando vi cómo Jungkook
conducía su elegante Aston negro hacia Nine One Hannam
—A mi casa—dijo él sonriendo. Después de ese último beso, su celular había sonado y su
amigo le había preguntado por el lugar de encuentro, Jungkook aseguraba que su
experiencia podía ayudarme y que, si después de hablar con el yo seguía negándome a su
propuesta, entonces dejaría de insistir
Sí, estaba jugando con fuego, pero ¡Joder! Era eso o, tenerlo todo el tiempo encima
¡Ejem!
—, ¿un motel?
—Uno muy bien ubicado y bastante elegante, la persona que está conmigo debe sentirse
y comportarse como Afrodita o Venus. Para eso, hay que tratarla como tal, como una
Diosa.
—¿Has tenido muchas mujeres? —Esa era una pregunta tonta, pero tenía que hacerla.
—Las mujeres como los hombres son como los países y yo amo hacer turismo, así que sí.
He estado con más mujeres y hombres de los que puedas contar—declaró con orgullo—.
Mi vida sexual empezó cuando tenía catorce años, fue ahí cuando entendí que el sexo es
como el dinero; solamente tener demasiado es tener suficiente.
¿De verdad cree que con esa respuesta me va a convencer de su propuesta? ¡Idiota
turista de camas!
fijamente.
—Pero nunca suficiente placer sexual —mordió su labio inferior y me miró sobre sus
anteojos.
—Nunca, y espero no hacerlo, alguien muy sabio dijo que el amor solo trae
complicaciones. Me gusta el sexo casual, sin compromisos ni ataduras, solo una noche de
intercambio, placer por placer—Jungkook empezó a bajar la velocidad al encontrarnos
rodeados de elegantes construcciones.
Introdujo el coche en el estacionamiento del único edificio color grafito del complejo.
Durante el trayecto en el ascensor todo fue silencio. Nos detuvimos en el Pent House y
salimos a un corredor cuyas paredes y piso se encontraban enteramente cubiertos de
mármol, la puerta era de madera de color burdeos.
Jungkook colocó su mano derecha en un pequeño detector que había en la entrada, luego
digitó unos números en el panel que había al lado y la puerta se abrió; me miró haciendo
un gesto bastante burlón de “los bonitos primero”, dejándome entrar. La gran sala tenía
colores neutros: techo, blanco tiza; piso, bellota; murallas, gris piedra; los muebles eran
de líneas simples, rectas y predominaba el negro. Si, era un lugar sobrio, cómodo y
abierto de espacio, propio de un gusto vanguardista y de un hombre con dinero que pasa
poco tiempo en su casa.
Caminó hasta la contestadora y presionó el botón para escuchar los mensajes. En ese
momento quise huir, quién sabe qué escucharía.
¿Seojoon? —¡Es mi maldita decisión! — gritó más fuerte, antes de girarse y encontrarse
conmigo. Me miró fijo, apretó el puente de su nariz y se volvió a girar—¡Me vale un
cuerno tu justificación!... ¡¿Dónde está tu puta ética?!... ¿Crees que por contarle a Rose
cambiare de opinión?... Estás completamente equivocado... No me convencerás... Ya te lo
dije, esta es mi vida y voy a hacer con ella lo que me de mi maldita gana. Colgó, tirando el
celular contra el sofá, estiraba y contraía los dedos de sus manos, parecía
completamente fuera de control, aunque también podría ser un niño pequeño haciendo un
berrinche
—en boca cerrada no entran moscas, Tae—. Respiró fuertemente y me observó por unos
segundos antes de hablar.
—Voy a darme una ducha y a cambiarme de ropa. Ponte cómodo— estaba molesto y yo,
confundido. Había pasado de la aparente simpatía a la ira en cuestión de segundos—,
intentaré no demorarme—las palabras salieron fuertes y duras.
Me quedé como una estatua en medio de tanta opulencia, mirando fijamente un retrato
de familia que adornaba una de las paredes de la sala, la mujer era hermosa; sus ojos
eran azules como un zafiro y el cabello rojo contrastaba con su pálida piel. Estaba
sentada en una silla con un pequeño de no más de cuatro años en sus piernas; detrás de
ella con un porte pícaro y galán, estaba un hombre—la sonrisa torcida era la misma que
tenía el cabrón—usaba su cabello negro engominado hacia atrás, lo hacía ver realmente
guapo y sus ojos eran dos esmeraldas; profundos y misteriosos, enmarcados por unas
largas y perfectas pestañas. Ellos eran una combinación perfecta, pude ver la
sensualidad de la mujer y el deseo voraz del hombre y me parecían tan familiares.
Me acerqué mucho más a la fotografía y una de mis manos quiso tocarla, y lo hubiese
hecho, de no ser porque el teléfono sonó justo a tiempo. Miré a ver si Jeon salía de
donde se hubiese metido, pero no lo hizo y, tras cuatro largos pitidos, se escuchó una
voz, esta vez era un hombre.
—Kook, hijo, sé que en este momento lo que menos deseas es hablar, pero no puedes
pretender que no intente hacerte entrar en razón, eres mi hijo, me preocupo por ti
tanto como si llevases mi sangre. Ven a casa. Rose y yo estamos preocupados por ti.
Me quedé meditando las palabras dichas por el hombre, eran profundas como si muy en
el fondo estuviera sufriendo. Sentí como cerraban una puerta, me giré y lo vi parado en
medio de un pequeño corredor. Decir que se veía guapo sería un insulto a su belleza;
Jeon no era humano, él era un mito, si... uno donde Narciso, Adonis y Príamo se
convierten en uno solo. Tenía unos pantalones hechos a su medida, muy elegantes y
perfectamente planchados; una camisa blanca que llevaba desabrochada en sus tres
primeros botones y el saco que hacía juego con el pantalón. Sin corbata, como lo había
visto en el restaurante.
—No hay nada más jodidamente gratificante que enfocarte en el deseo de una persona,
Taehyung... Justo como me estas mirando ahora me hace creer que, si insisto un poco
más, me atarás a la cama y me violarás—musitó con su sonrisa presumida, mientras se
colocaba las gafas negras.
—¿Te gusta el sado?—me había pillado en falta y tenía que desviar el tema.
—No, pero hay que probar de todo en la viña del Señor. Eso que veo en tus ojos se llama
de-se-o, Dulzura. Aunque lo niegues.
—Eres un maldito ególatra, ¿lo sabías?—enarqué una de mis cejas y crucé los brazos en
mi pecho.
—Te falto sexy y follable. ¿Nos vamos? Seokjin nos está esperando y ahora, es un
hombre ocupado y no podemos hacerle perder tiempo.
Salimos del departamento y nos subimos al ascensor nuevamente, no sin que antes
Jungkook digitara la clave en su cerradura. Ninguno de los dos habló mientras
descendíamos hasta el coche, y una vez que estuvimos dentro de éste, el silencio se
volvió pesado, miré las manos de Jungkook y me encontré con un apósito cubriendo una
parte de su piel.
—le dije encogiéndome de hombros, él me miró de reojo, pero no pudo ocultar la línea
tensa en su boca y la rigidez que asumió su cuerpo—. No estaba chismorreando, el
teléfono sonó y al no levantar nadie el auricular, la llamada se ha ido a buzón y él ha
dejado un recado para ti.
—Seojoon es mi padre adoptivo, mis padres murieron cuando tenía nueve años.
—Parecía preocupado.
—No está de acuerdo con algunas decisiones que he tomado—su voz fue fría y cortante.
Encendió el auto—.
Cuando se quitó sus anteojos para saludarnos, pude ver sus ojos marrones y su luminosa
sonrisa. ¡Dios! Este hombre tiene tatuado en la frente un letrero gigante diciendo: "Sí,
estoy completamente satisfecho sexualmente" ¿Qué dirá mi cara?
—Ese sería el único hombre por el cual dejaría de ser quien soy —siseó Jungkook en mi
oído a escasos pasos de donde estaba el chico.
Sé cuándo sobro, así que me quedé de pie, a unos pasos, alejado de ellos.
Él abrazaba al hombre como si fuese un oasis en medio del desierto y él, se dejaba. Se
separaron, se besaron en las mejillas y se tocaron la cara suavemente. Parecían mucho
más que amigos.
Los tres nos sentamos en la mesa, el mesero llegó y tomó nuestras órdenes; más bien, la
de ellos: dos pastelitos de arándanos—los favoritos del hijo de puta—y dos mocca
descafeinado. Y, la mía, té negro y pie de manzana.
—¿Te quedarás mucho tiempo?— tomó sus manos sobre la mesa y las apretó
cariñosamente.
Y, yo ¿qué hago aquí? ¿Me consigo un puto violín o tiro pétalos de rosas?
—Lo lamento, Kook, pero solo vinimos porque en unos días será la inauguración del
proyecto de Namjoon, sabes que él odia esta ciudad—el se puso serio.
—Sabes que mis obligaciones no me permiten hacerlo, mi lugar es donde Namjoon esté,
sea en casa o en cualquiera de sus viajes. Antes, era más sencillo porque los niños
estaban pequeños pero, Haneul va cumplir diez años y Woojin dos; es difícil dejarlos
solos aunque Jennie y Yeri se hagan cargo de ellos cuando estamos fuera.
El burro hablando de orejas. ¡Estoy aquí, idiota! ¿A esto me trajiste, a ver cómo babeas
por un hombre? ¿Un hombre casado? No entiendo.
—Me alegra mucho que estés aquí. Ese maldito te mantiene como un prisionero —siseó,
aún fastidiado.
—Recuerda que le pertenezco, soy su esclavo. Esa es la vida que elegí, Jungkook.
El mesero llegó con nuestro pedido y cada uno tomó sus platos en silencio, estaba
pensado seriamente en irme apenas acabara mi desayuno, me hubiese gustado que Jimin
estuviese aquí.
¿Dónde estaba el cabrón arrogante hijo de puta que había conocido estos días? El
hombre que está aquí es un puto adolescente hablando con su amor imposible.
—Aunque hubieses insistido siglos — dijo el con voz suave—, mi destino era Namjoon.
—Namjoon no me maltrata, Kook— dijo el—¿Por qué siempre que nos vemos tenemos que
discutir sobre lo mismo? Te lo he dicho infinidades de veces; además yo no estoy aquí
para hablar de Namjoon. Estoy aquí para saludar a mi amigo y para ayudar a un chico—
sonrió.
—Cuéntame, Taehyung, ¿cómo va ese libro que, según mi amigo, no eres capaz de
escribir sin su ayuda?— Jungkook me mostró toda su blanca dentadura, antes de llevar
un pastelillo a su boca... ¡será cabrón!
—Su amigo tiene el ego muy grande —le sonreí—y por favor, dime Tae. Sí, soy escritor y
la editorial para la que trabajo me ha solicitado escribir un libro "erótico”
—¿Ya definiste a los personajes? En esas historias, el chico es muy importante ¿Cuál es
tu chico perfecto?
—Uno como yo, claro está— Jungkook subió sus cejas sugestivamente y Seokjin volvió a
sonreír. —Dios, ¿hay espacio suficiente para tu ego en este lugar? No hay necesidad de
hacer nada para enaltecerte... tú haces ese trabajo solito—le acotó y luego se dirigió a
mí—. El tipo debe ser un mismo ángel caído, fuerte, musculoso y con un miembro de
infarto.
—Yo vivo mi propia novela y Namjoon es el personaje principal. Ninguno de los dos hizo
caso del mal educado bufido de Jungkook.
—Esa baratija no impide nada. Si se hubiese demorado seis meses más, no estarías junto
a él.
—¿A dónde?
—No sé, ve a dar una vuelta por ahí. Voy a hablar con Tae y necesito estar a
solas.
—El Doctor Jeon me dijo que habías sido un sumiso —el chico rió, un sonrojo cubrió su
rostro.
—Había sido, no. Soy un sumiso— declaró dejándome sorprendido, antes de empezarme
a contar, sin muchos detalles, la forma en cómo él y su esposo se habían conocido.
—pregunté. Sí, lo sabía, me estaba pasando de metiche, pero quería saber hasta dónde
podía confiar.
—Absolutamente. Lo mejor que me ha pasado en la vida fue firmar el contrato que Kim
Namjoon me ofreció una noche. Gracias a eso, tengo dos hijos hermosos, un esposo que
me quiere. Nam puede llegar a ser muy cruel e hiriente si se lo propone, me hizo llorar
mucho, no te lo voy a negar, pero cada obstáculo que vencimos fueron ladrillos que nos
ayudaron a construir lo que somos. El sexo es lo más alucinante y perfecto del mundo,
pero ten presente algo: el sexo difícilmente se trata solo de sexo, siempre hay algo más,
tienes que dejar entrever eso en el libro — finalizó, sonriendo.
Durante los siguientes minutos Seokjin me habló de la sumisión y de cómo se convirtió
en su forma de vida.
—Nunca había pensado en eso, además no creo que mi amo le guste mucho la idea—me
dio una pequeña sonrisa.
—Tienes una gran historia ahí. La aparición de Jungkook interrumpió nuestro diálogo,
caminaba hacia nosotras algo pesado, a medida que se acercaba notamos de inmediato
que algo ocurría, él se levantó inmediatamente.
—Lo estoy, comí una pizza en mal estado ayer—me miró, yo lo miré y no pude evitar
sentir preocupación, tenía la frente perlada en sudor y su rostro estaba tan pálido como
en la mañana—
—Gracias.
—No te aseguro nada, pero trataré que Nam comparta su experiencia. Si no, conozco a
otra persona que podría ayudarte. No te dejaré solo, conmigo puedes tener la certeza
que te ayudaré en todo lo que necesites—me dio un beso en la mejilla. Le dio un gran
abrazo a Jungkook y caminó hacia la puerta, todo en él irradiaba seguridad. La puerta de
la cafetería se abrió y un hombre alto, rubio y esbelto entró, lo tomó de la cintura y lo
besó. Así que aquel era el marido. En palabras de Jimin, sería: un tipo buenísimo que no
dice hola, dice ¡vamos a la cama! En palabras de Jin, un ángel caído, fuerte, musculoso y
con un miembro de infarto.
¿Estaba reclamándome algo? —Tendría que ser muy ciega para no mirar a ese ejemplar y
créeme, no lo soy —lo piqué—. Sé reconocer cuando un hombre es realmente
interesante—su entrecejo se frunció y me fulminó con la mirada—¡Gracias por todo!, nos
vemos. Le tiré un beso volado y salí de ahí, no sin antes dejar el pago por mi té y mi
tarta. Él se quedó sentado a la mesa, masajeando su sien, por un segundo, casi me
devuelvo a ver si aún se sentía mal. Pero, no, sacó su celular del bolsillo y lo vi hablar con
alguien, animadamente. Detuve un taxi y me fui a hablar con el señor Chanyeol por el
permiso de Yeon. Si Jeon Jungkook se sentía mal o bien, era su problema. A fin de
cuentas, ¿quién lo había mandado a ser un cerdo y comerse toda mi pizza anoche? Yo
tenía que conseguir que mi hermano saliera, no hacer de enfermero del WikiSex.
Media hora después, me sentía contento, no solo tenía una idea para el libro sino que
además, había conseguido el permiso para Yeon y tenía a alguien que me contaría en
primera persona lo que era la dominación. Al final, el idiota Doctor Sex sí me ayudaría
con mi libro. Claro, no como él quería, “dispuesto a sus deseos cuando, donde y a la hora
que él quisiera” si no que a través de Jin. ¡Já! El me dio su tarjeta y la promesa que no
me dejaría sin su ayuda.
Con ánimos renovados, detuve un nuevo taxi y me fui a Lee Editores. Cuando llegué, Min-
ho y sus hermanos estaban esperándome en la sala de juntas
—Entonces, querido Taehyung— Min-ho me miró con sus ojos brillantes—, Hoseok me ha
dicho que has concretado la idea de nuestro nuevo número uno— sonrió mostrándome la
hilera de sus recién blanqueados dientes.
Lee Min-ho era un ser mezquino, una maldita rata que tenía en sus pupilas el símbolo del
dinero, pero fue el único que me abrió las puertas y no me quejo.
—He desarrollado algo, señor Lee, aún falta pulir unas ideas sobre cómo será la trama.
He estado investigando y esta mañana, tuve una reunión con un chico que tiene una
historia muy interesante.
—Taehyung, sabes que nadie debe ayudarte con esto—unió sus manos apoyando sus
codos sobre la mesa—. Están en juegos muchos millones y no queremos compartirlos con
nadie.
—Señor Lee, he leído el contrato. Es el tercer libro que escribo para su Editorial, no
debe recordármelo —me molestaba que me repitieran las cosas como si fuera un niño
pequeño.
—La reunión que Tae tuvo con este chico es más bien informativa—explicó Hoseok
interrumpiéndome y dándome una mirada reprobatoria—. Nadie va a tener más
reconocimiento que Taehyung o esta Editorial.
¡Mierda, Tae! te dedicas a discutir con Jungkook y te olvidas del libro. Inhala Tae,
inventa algo. Exhala, Tae.
—Una idea impuesta y que obedezca solo un interés comercial no puede ser trabajada
sin investigar bien el tema — clavé mi mirada en Hoseok— digo, si le interesa un Best
Seller.
—Y, ¿cómo va la investigación? —Ya hizo las primeras notas, tiene el bosquejo de la idea,
estamos en contacto con el mejor especialista. Creo que en quince días estará en
condiciones de presentarte el esbozo del primer capítulo.
—¡Magnífica idea! Hoseok, por eso eres uno de mis mejores editores — Min-ho volvió a
sonreír—. En quince días nos reuniremos, ya quiero tener en mis manos el borrador de tu
primer capítulo, Tae.
—¿No?
—¿Qué esperabas? Sé que apenas estás formando una vaga idea para el libro, ¿qué ibas
a decirle? Fue lo único que se me ocurrió.
Silencio.
—¡Habla, joder!
—murmuré hastiado.
—¿Qué fue lo que realmente pasó en el restaurante?—exclamó—Si algo ama mi amigo en
esta vida es su jodida presencia impecable y tú, le remojaste en vino tinto su traje. Eso
no se le hace a Choi Jungkook.
—Su apellido es Choi, Choi Jungkook, pero fue adoptado por el Doctor Jeon Seojoon
Cuando era un niño juntó los dos apellidos Jeon-Choi, aunque a veces se presenta como
Jeon, en fin eso no nos importa—se acercó a mi agarrando mis manos—, lo que quiero
que sepas es que estoy contigo. Si tengo que vestirme como una jodida animadora lo
haré. Voy a estar contigo siempre, precioso—acarició mi rostro
—Ya verás que no ¿Por qué no vamos a mi casa? Jisoo estará feliz de cocinar para
ambos. Hablaremos tranquilamente del tema —le sonreí y juntos caminamos hacia su
auto— ¿Dónde está Mickey?
Era tarde cuando salí de casa de Hoseok, me sentía mucho más tranquilo y relajado,
dispuesto a trabajar en mi libro, mi amigo me prestó su carro así que me programaba
para estar pronto en casa. Dudé en entrar en el elevador, casi siempre me encontraba
aquí con Jungkook, miré las escaleras, pero al final, dejé la cobardía a un lado y oprimí el
botón. Expulsé todo el aire que tenía retenido cuando el elevador llegó vacío, comprobé
la hora: veintitrés y cuarenta y cinco. El cabrón estaba en el programa, no tendría
ninguna sorpresa desagradable. Bajé hasta el primer sótano y ubiqué rápidamente donde
estaba el auto de Hoseok, desactivé la alarma, no terminaba de abrir la puerta cuando
sentí como me agarraban fuertemente del brazo.
Me giré para verle la cara al hijo de puta que me estaba deteniendo. Lo que vi me dejo
fría, él, Jeon Choi Jungkook, se veía mucho peor que por la mañana su rostro estaba
demacrado y unas grandes ojeras se situaban debajo de sus ojos, su mirada captó la mía
por unos segundos y respiró profundamente.
—No me interesa tu maldita propuesta. ¡¿Cómo diablos quieres que te lo haga saber?!—
tensé mi cuerpo y dejé caer mi brazos—. Suéltame ahora mismo o, te juro...
No terminé de hablar, me interrumpió como mejor lo sabía hacer: sometiendo mis labios
a los suyos y haciendo que mi boxer temblara. La respiración se me quedó trabada y el
corazón latía desbocado como un río sin cause. Su beso era rabioso, salvaje, exquisito,
jodidamente placentero... ¡Dios! Jungkook, mordisqueó mis labios, su lengua invadió mi
boca sometiendo la mía a su santa voluntad. No me tocaba, solo eran sus labios fieros y
demandantes obligando a mi cuerpo a sus deseos, nublando mi mente en una nebulosa de
lujuria desenfrenada; sentía mis huesos ablandarse, mi piel... ¿Ceder ante un hombre
como Jeon Jungkook?, la respuesta era clara: NO, yo no era un cualquiera. Lo empujé
con toda mi fuerza y mi mano impactó fuertemente en su cara.
¡no soy una de las chicas o chicos que sueltan las bragas por ti!—lo piqué con mi índice en
su pecho—no acepto tu maldita propuesta y por favor, mantente alejado de mí, ¡maldito
acosador!—grité con todas mis fuerzas, los ojos de Jungkook se llenaron de ira.
—¡Perfecto!—gritó con voz gutural mientras golpeaba de nuevo sus dos manos contra el
auto y acercaba su rostro al mío—. Me alejaré de ti, no te buscaré, no te acosaré y me
olvidaré de que existes—las aletas de su nariz se dilataban a medida que hablaba y la
vena que estaba en su frente, sobresalía aún con su ceño fruncido—¡Eres peor que una
maldita pesadilla!
—¡Por fin entendió, el señor!—si yo era una maldita pesadilla, él no estaba mejor.
—Pero, tú vendrás a mí, Kim Taehyung. Solo espero que estemos a tiempo.
Me dio una mirada furiosa antes de alejarse de mí, caminando en dirección al elevador.
Me acomodé el cabello lo mejor que pude antes de subirme al coche, dejando que mi
cabeza golpeara contra el volante.
Di un largo suspiro antes de encender el coche. El día de mañana traería cosas nuevas y
si Jeon Jungkook se acercaba a mi otra vez, iría con las autoridades y le interpondría
una orden de alejamiento.
CAPÍTULO 7
—Gracias por el permiso, me hubiese vuelto loco si no hubiera podido salir hoy.
—No fue nada, Yeon contesté arrancando el coche— ¿Tienes dinero? —el me miró
enarcando una ceja—. Para las flores—murmuré mientras avanzaba.
—Compra flores.
—¿No vienes?—negué. Hwasa era inexistente en mi vida cuando aún vivía, no tenía que
estar presente después de muerta.
—Ve tú, no te demores mucho. Tienes solo un par de horas y me gustaría que
comiéramos algo juntos antes de dejarte en el Instituto—Yeon no dijo nada, pero azotó
la puerta mostrando su desagrado por no haberlo acompañado.
Lo vi llegar al puesto de flores y tomar un ramo antes de entrar. Trasladar los restos de
Hwasa y su marido hasta Corea había sido un proceso largo pero supuse que sería mejor
para Yeon que ellos estuviesen cerca de donde el se radicaba ahora.
Salí del coche y me apoyé en la puerta, saqué el IPod del bolsillo de mis jeans releyendo
lo poco que había escrito ayer.
Atada a ti
Capítulo 1
Había huido de casa, tomado dos mudas de ropa y todos sus ahorros. Un padrastro
alcohólico y una madre que no se preocupaba por ella. Salir de Utah a la gran
ciudad; labrarse su camino y no saber nada de nadie. Dejar de ser Danielle para
empezar a ser una chica, sin ataduras, sin miedo, sin culpas.
El celular sonó en mis manos, era un número privado. Suspiré de alivio cuando vi que no
era Doctor Sex.
—¿Taehyung—la voz del chico sonaba ansiosa—. Soy Jin, ¿me recuerdas?
—¡Oh! ¡Genial!
—Estuve hablando con el amigo que te comenté. Fue algo difícil, pero accedió a verte.
¿Sabes dónde queda el restaurante Barbetta?—no sabía, pero el GPS hacía milagros en
estos días.
—Puedo llegar.
—No, lo siento. Onew sale de viaje en un par de horas y no vuelve hasta finales de mes.
Guardé lo que había escrito y suspiré. Odiaba los cementerios, esa era una de las
razones por la cual las cenizas de Soobin habían sido tiradas en el Lago Han, para mí
eran receptáculos de todas las tristezas del mundo y no deberían existir, así que apuré
el paso, las tumbas de Hwasa y Jackson estaban a la vista, pude ver a Yeon colocando
flores ¿Rosas? pensé que una mujer como Hwasa le hubiesen gustado otro tipo de
flores, tomé aire y caminé los pasos que nos alejaban.
—¡No! Yo quiero quedarme, vete con tu contratiempo, después me puedes venir a buscar.
Suspiré hondo.
—¡No! ¡Ella fue tu madre! Para mí, solo fue el horno que me incubó durante nueve
malditos meses, así que no me jodas. Tengo una reunión urgente de trabajo y no voy a
faltar por un jodido berrinche tuyo, así que mueve tu culo— mostré las lápidas y las
flores—esto tendrá que ser para otro día.
Lo siguiente que sentí fue el fuerte empujón que mi hermano me dio, antes de salir
corriendo fuera del cementerio.
¡Joder!, ¡joder!, ¡joder!. ¿Cómo un día tan lindo se convirtió en una mierda?
—. ¡Yeon!
—¡Reconoce que me odias! Odias el hecho que mi madre me haya elegido a mí.
—¡Eso no es cierto! No te odio— pasé las manos por mis cabellos—. Mira, esto es difícil
para los dos... toda mi vida he estado solo, si ella te prefirió a ti y a tu padre, bien. Pero
a ti, no te odio.
—Yo sí te odio.
—Genial, todos tenemos que odiar a alguien en un momento de nuestra vida. Créeme, ya
pasé por eso. Ahora, nos vamos, tengo trabajo que hacer—dije, cortando la discusión.
Llegamos al auto y Yeon se sentó en la parte de atrás. Por el retrovisor pude ver cómo
gruesas lágrimas descendían de sus mejillas, pero las ignoré lo mejor que pude.
—Voy a reunirme con unos colegas y luego, te llevaré al Instituto—dije sin mirarlo.
—Llévame al Instituto, no me interesa estar contigo un minuto más—dijo con voz ronca
por el llanto, tomé mi celular y busqué la dirección del restaurante y la coloqué en el
GPS.
—Yeon, yo...
—No quiero saber nada de ti, no vengas, no me llames, me quedaré interno a partir de
ahora. Al menos, las novicias se llevan mejor conmigo— salió del auto no sin antes cerrar
con un tremendo portazo. Al parecer era especialista en ello, tomé aire nuevamente, ya
hablaría con Yeon en otro momento.
Retomé mi camino por las calles guiándome por el GPS y tratando de concentrarme en mi
libro y no en la nueva discusión que había tenido con mi hermano. Al llegar al restaurante
miré mi ropa de vestir, jeans, botas , una playera blanca y una boina. Sí, estaba bien
para el lugar de la cita. Salí del auto, le di la llave de mi precioso bebé al valet y caminé
hasta la entrada.
En la puerta, Jin se despedía del mismo Adonis que lo había ido a buscar ayer. El, otra
vez, me transmitía la idea de un planeta gravitando en torno a su estrella. La forma en
que él lo observaba—con fuego y lujuria—era sorprendente, era como si fuese capaz de
ponerse frente una bala por el; sí, parecían un sistema planetario de dos; cuando se
miraban, nadie más existía. El hombre dio un beso asfixiante a mi nuevo amigo para
despedirse, y luego pasó por mi lado y a modo de saludo, asintió levemente. Jin sacó un
espejo de su bolso y se puso brillo labial.
—Está un poco retrasado, pero no tarda —murmuró Jin—. ¿Pudiste empezar a escribir
algo?
—Sí, anoche empecé la sinopsis y esta mañana, he comenzado el primer capítulo. Como
verás, me ayudó mucho lo que me contaste ayer, muchas gracias.
—Las gracias debes dárselas a Jungkook, el me pidió el favor,Nam no sabe que te estoy
ayudando, cree que nos juntamos porque me firmarás tus libros —me mostró mis dos
novelas—. No estaremos mucho tiempo aquí, solo hasta la inauguración del hotel y creo
que nos iremos tan pronto finalice el evento.
—Creo haberle dado las gracias al Doctor Jeon—sacudí mi cabeza para borrar la imagen
de la cara de Jungkook, anoche, en el estacionamiento.
—Estuve hablando con él, ayer. Me quedé preocupado por cómo lo dejamos en la mañana.
Miré el menú—¿Y bien?— volvió a preguntar, interesado—, ¿tienes algo con Kookie?
¡Já! El tipo ese quería follarme porque soy el primero en decirle no.
—Parecía muy interesado en que tú y yo nos viésemos, cuando habló conmigo —lo vi alzar
la mano—.
¡Onew, aquí!
—Un hombre alto, imponente y de ojos azules llegó hasta donde estábamos. ¡Dios mío,
había visto más hombres hermosos en dos días que en mis veinticinco años de vida!
Sin duda, este hombre era el más guapo y varonil que mis ojos habían tenido el fortunio
de ver, después del esposo de Jin, Hoseok y de…Jeon Jungkook.
—Trabajando como bestia para irse lo más pronto posible a Milán, ya sabes que poco
soporta este Pais—sonrió.
—No me extraña.
—Mucho gusto—el hombre de cerca era aún mucho más guapo. ¡Dios!, parecía un ángel
salido del infierno… porque dudo que los ángeles del cielo se vean tan violables como
este.
—Tae está escribiendo un libro erótico—el hombre enarcó una ceja—.No me mires así
Onew, el solo quiere que le contemos nuestra experiencia. Puedo hablar como sumiso,
pero no como dominante —torció la boca.
dirección a Seokjin.
—¡Exacto! Tae tiene una mala idea acerca de la dominación, no podemos dejarlo en el
error, ¿Quién mejor que tú para ayudarlo?—parecía poco convencido.
—¿Eh?
—Quiero decir, usted me describe todas las prácticas y el sentido que tiene hacerlas.
—. Chico, soy un hombre casado, felizmente casado, con dos hijos aún pequeños y el
renombre de una empresa a mi espalda. Y aunque ya no practico la dominación, si alguien
se enterara de mis antiguos gustos, sería un buen festín para las revistas de cotilleo.
—Le prometo que no lo meteré en problemas—aseguré rápidamente—, yo necesito una
fuente directa, por ninguna parte aparecerá su nombre... es más, ¡ni me acuerdo como se
llama!—debía verme desesperada.
La reunión con el Doctor Onew y Jin me había caído de maravillas y fue muy productiva.
Sentía que ya tenía toda la información, los dos me habían dado más de lo que podía
imaginar, el amigo de Jungkook me había hablado con la voz de la experiencia y el bello
Onew, aunque no me había contado de su vida, me dio una larga plática acerca de la
dominación con todos sus pros y sus contras. Después, me ofreció sus servicios como
Ginecologo ¿dos por uno? ¡Qué tarde más fructífera!
Hacía casi dos semanas que no sabía nada del cabrón y no podía negar que lo extrañaba.
En solo tres días, el maldito se había metido en mis pensamientos y además, ¿a qué chico
no le atrae el hecho que uno de los hombres más sexys de Corea quisiera con él? No
había ido más al edificio de Hoseok porque era un cobarde y no quería encontrármelo. Y
con Yeon, las cosas estaban igual. Miento, estaban peor. Hoseok había dicho que era una
pataleta más pero, en el fondo, sabía que mi hermano estaba dolido por lo ocurrido esa
tarde en el cementerio.
Ya era más de medianoche, estaba sentado en el computador, fui a la cocina por una
cubeta más de hielo y me senté en la mesa del comedor.
Se sentía sexualmente atraída por el aura oscura que ese hombre emitía, era su
caminar felino, su sonrisa torcida, ese cabello alborotado y sexy; negro como la
noche. Un fuego que prometía quemarla viva si se acercaba a él.
Esperen, ¿negro? Caleb era de cabello rubio. Borré esa parte sin poder evitar pensar en
Jeon. Resignado, caminé hasta el equipo de sonido buscando la emisora hasta llegar a su
aterciopelada voz.
—Estamos en “Hablamos de Sexo”, esta noche: “Sexo en lugares públicos”. Hay personas
para las que no hay nada más erótico que alguien pueda verlas mientras demuestran toda
la pasión a su pareja. Puede tratarse de excéntricos personajes que se exhiben
encapsulados en un pequeño habitáculo transparente o colgado de una grúa para poder
ser observados por transeúntes, como sucedió hace unos meses en Alemania.
—No importa si el frío te está comiendo el culo—se escuchó la suave voz de Mina.
—Creo que en esos momentos, el frío es lo de menos. Cuando de tener sexo se trata, no
importa la temperatura o el lugar; simplemente está el deseo y las ganas de entregarse.
—Como los amantes de McDonald ́s en el Reino Unido—habló Mina.
—Exacto, un vagón del tren, una cabina telefónica, el baño de una disco, el balcón de un
apartamento… cualquier lugar es bueno cuando la pasión arremete—algo así como un
estacionamiento, pensé para mí mismo—. Ahora los dejamos con "Gothic Erotic", a
petición de Diana, que se comunicó por interno.
Les invitamos a contarnos sus experiencias, sus vivencias o si han visto algún
espectáculo de estos. La música empezó a sonar, fuerte, erótica y demasiado perversa.
Tal cual como había podido apreciar cuando visité el programa unas semanas atrás. Peiné
mis cabellos hacia atrás y tomé el último cubo de hielo que me quedaba. Bogum iba a
matarme, en lo que va de la noche ya había tomado dos cubetas completas de hielo.
Danielle y Caleb. Hasta ahora, llevaba avanzado el primer capítulo, pero aún no me
tocaba el primer párrafo sexual, estaba dándole vueltas y vueltas. Me entretuve
escuchando la música y moviendo mi cabeza al compás de la canción. ¡Cristo, necesitaba
un trago! Fui hasta mi pequeño bar y me serví una copa de vino tinto, mientras la canción
seguía taladrándome los oídos. La música acabó y una tanda de publicidad para los
patrocinadores del programa se escuchó. Terminé mi copa de un trago y me quedé
mirando como tonto la pantalla del computador, hasta que escuché su suave voz
nuevamente.
—Abrimos nuestras líneas para ustedes. Cuéntenos sus aventuras, abran su mente para
lo considerado inmoral —se escuchó una pequeña risita e inmediatamente me vi en el
estudio mientras él sonreía y giraba en su silla.
Ok, otra chica fan braga suelta, otra loca de la comarca. Revolví mis cabellos y seguí
escuchando.
—Ok Ang, ¿algún lugar prohibido donde hayas tenido sexo, o algo que
quieras contarme?
—¡Pijamadas!, mmm todo lo que un hombre sueña en sus tiernos años de exploración
sexual—musitó Mina, interrumpiendo a la chica.
—Esas son las peores—Jungkook bajó la voz tan seductoramente que estaba segura que
las bragas de media población femenina estaban desintegradas—¿Quieren compartir
algo conmigo?
—Estábamos haciendo una apuesta y perdí, dos de mis amigas me hicieron llamarte y
contarte mi más oscura fantasía...
—Eso suena tremendo, ¿no, Doctor Sex?—dijo Mina con voz burlona.
—Muy tremendo—su voz bajo un par de octavas—. Vamos, preciosa, cuéntala ya.
Podía verlo apoyando sus codos sobre la mesa, acercándose al micrófono y achicando sus
ojos en forma coqueta.
—Quiero violarte sobre el capó de un auto frente a miles de chicas para que sepan a
quien le perteneces.
¡Sin tapujos! Guauu... sabía que en estos momentos él debía tener su sonrisa torcida.
—¿Cuándo nos vemos?—su voz sonó malditamente ronca—. Por ti puedo dejarme atar,
aunque no me guste mucho. Tú solo di la hora y el lugar y yo estaré ahí, aunque linda , mi
Alaridos, no, gritos, fue lo que se escuchó de fondo. ¡Maldito hombre de los mil
demonios con su puta voz sexy!
Reconozco que no saber de él me estaba matando, pero no me iba a rendir así que
apagué el computador, necesitaba sacarlo de mi cabeza y mi mente; apagué el equipo...
necesitaba dejar de pensar en él.
Una semana más estuve así; él no se acercó ¡Santo Joder! debo reconocer que me moría
por volver a sentir sus labios y respirar su aroma. Había tenido sueños realmente vívidos
durante las últimas noches, y pensé seriamente que estaba enloqueciendo. Para terminar
con mi histeria Farelliana, decidí tomar el toro por las astas y no evitar más el edificio
de Hoseok, si me encontraba con él, le daría nuevamente las gracias por presentarme a
Jin, él fue fundamental para mi escrito.
Lo del libro iba bien pero, mi mente creativa estaba a punto de colapsar, mis líos con
Yeon, las presiones de Hoseok y las exigencias de la Editorial por el capítulo le quitaban
la paz a cualquiera, y si le agregaba mi situación ¿o la no situación? con Jungkook, era
para estar al borde. Y así me sentía, a un paso de la razón a la demencia; si la estupidez
me daba un empujoncito, caía.
Llegue a las oficinas de Lee Editores con un poco de anticipación a la reunión pactada
con Min-ho porque quería que Hoseok revisara lo escrito primero, caminé hacia la
oficina de mi editor deteniéndome en la puerta. El sol despuntaba en su ventana, él tenía
sus anteojos de lectura, su cabello rubio enmarcaba su cara. Tenía la apariencia de un
hippie de los años 70. Entre sus manos leía lo que parecía ser un manuscrito. Mi amigo
era hermoso, no tan hermoso como el maldito de ojos negros y cabello oscuro que estaba
volviendo mi vida de cuadritos pero si, era guapo.
Hoseok la tomó como niño emocionado en mañana de Navidad frente a un árbol lleno de
regalos.
Ese hombre gritaba peligro a los cuatro vientos, él no solo podía destruirla
financieramente, podía destruir su corazón. Sin duda, era mejor para permanecer
lejos de Choi Caleb
—¿Choi?—me miró con las cejas arqueadas—. ¿Cómo el Choi de mi amigo? —mi cara
debería ser un poema.
—Choi está bien—su sonrisa se ensanchó—. Quiero verle la cara al hijo de puta cuando
lea esto—dijo, divertido.
Cinco minutos más tarde, Hoseok envió las catorce hojas del primer capítulo a imprimir,
y nos encaminamos a la oficina central en donde nos esperaba Min-ho y su asistente, una
pasante de literatura que parecía un pequeño ratón de biblioteca. Entre tarta y café,
leyó el capítulo y me hizo muchas observaciones. Lo que para mí era perfecto, al gran
jefe le pareció poco intenso; insistió que no debía ser rosa, que tenía que tener más
sexo porque era una novela erótica. También sugirió.
¡Já! como si fuera posible decirle que no a una de sus sugerencia que no me fuera por el
cuento dominante y sumisa, que no usara tantas metáforas y que fuera más directa.
Me abrazó con fuerza, quería mucho a Hoseok, gracias a él era un escritor publicado, así
que le devolví gustoso el abrazo a pesar de mi pequeña aversión a su cercanía.
El camino a casa de Hoseok estuvimos hablando del libro, lo que había pensado para la
historia, lo que realmente quería contar. Tenía todos los elementos de un libro erótico,
pero yo quería mucho más que el hombre que pretendía dominarlo todo con la punta de
su dedo, Hoseok aportaba ideas, llegamos al departamento entre risas por cada una de
las ocurrencias, según él en algún capitulo Caleb tenía que cumplir años y Danielle podía
recibirlo en su cama cubierta solo con un lazo de gamuza en su cola y con Marvin Gaye
cantando “Sexualing Healing”.
Jisoo nos recibió con una sonrisa pícara al encontrarnos riendo como un par de niños,
murmuró que la cena ya estaba lista y caminó hacia la cocina. Comimos entre risas y
anécdotas, disfrutando de la buena mano de Jisoo a la hora de cocinar, sin contar que
nadie hacia mejor la créme brûlée que ella.
—¿Cómo van las cosas con Yeon?— Hoseok preguntó mientras robaba una cucharada de
mi postre.
—De mal en peor—peiné mis cabellos hacia atrás—. No quiero hablar de eso, aún le
quedan tres semanas en el Internado y puede que para cuando salga de ahí, se le haya
pasado el berrinche.
—Creo que debo irme—me levanté del sofá donde nos habíamos sentado después de la
cena.
Lo sentí registrar entre las gavetas y luego salió con una brillante sonrisa en
el rostro.
—No puedes decir que no, tú amas esto—dijo entregándome el sobre. Enarqué una ceja,
abriéndolo con curiosidad.
Fundación Vitae∞FIRHA
«Gala anual de Aniversario»
Invitación
—¿Qué tengo que ver yo con esto?— era de conocimiento de Hoseok que había nacido
negado para el baile. Tenía como se dice, dos pies izquierdos.
—La Fundación es de un amigo, me dio dos invitaciones, nunca he ido, me gustaría que me
acompañaras: tú, Jimin y su Yoongi.
—Hoseok, yo...
Y esa era la razón por la cual estaba aquí. Jimin parecía chiquillo emocionado, su cabello
castaño estaba peinado hacia un costado haciendolo ver sexy. Su traje negro era
precioso, sofisticado y elegante, lo hacía ver mucho más delgado y hacia contraste con
sus ojos oscuros. Tenía la camisa de seda y el pantalon que se amoldaba perfectamente a
sus piernas lo hacian lucir muy hermoso. Aplicó un poco más de maquillaje en mi rostro
antes de hablar.
—Bueno, ahora ¡levántate! Con su vocecita torturadora, esa que usaba cuando yo tenía
que obedecerlo sin chistar, Jimin disponía de mi humanidad. Se había autodenominado
como él encargado de toda esta parafernalia apenas le comenté la invitación de Hoseok,
se emocionó tanto que inmediatamente empezó hablar de peluqueros, maquillaje y
trajes. Su casa se convirtió en el centro de operaciones, sin Susy revoloteando por
todos lados, ya que se fue a pasar el fin de semana con los abuelos, era el lugar ideal
para convertirnos en la tentación andante.
mostró un traje que traía en un bolsa — ¿Sabes qué? mejor, cierra los ojos— respiré
profundamente antes de hacer lo que Hitler mandaba. Sentí como sacaba la bata de
baño que llevaba y comenzó a ponerme una camisa y con sus manos pequeñas empezó a
abrochar los botones sin llegar a hacerlo todo, y unos pantalones que se ceñían en los
lugares indicados.
—Ahora abre los ojos y mírate— susurró Sam en voz baja—, estás hermoso.
Abrí primero un ojo temiendo lo peor, pero cuando me gustó lo que vi, abrí los ojos
completamente, era un Taehyung muy diferente al que mi espejo reflejaba cada día. ¡El
traje era realmente hermoso, en color rojo, la camisa blanca dejando ver mis clavículas,
el pantalón que se amoldaba a mis piernas haciéndolas ver largas y mi trasero se veía
espectacular, el traje en si ya era muy llamativo al ser de un color rojo, pero Joder !!!
me veía fantástico y me encantaba. Tenía el pelo con ondas que me hacían ver misterioso
y sexy, Jimin me paso unos aretes pequeños para completar mi look y me sentía que
Christian Grey no era nada a mi lado.
—Te ves hermoso—dijo Jimin dando brinquitos... parecía que bailaba contradanza.
Dos golpes en la puerta y Yoongi entró enfundado en un frac negro, su cabello rubio
engominado y con una sonrisa pícara al ver a su esposo.
—Se ven realmente hermosos, Hoseok acaba de llegar—dijo abrazando a Jimin por la
espalda y dándole un beso en la mejilla. —Ya bajamos, solo falta algo —Jimin caminó
hasta una de sus gavetas sacando un par de guantes y entregándomelos —. Esto será
divertido—dijo mientras me colocaba los guantes, Yoongi me dio una sonrisa radiante
antes de tomarlo de la mano y salir de la habitación.
Hoseok estaba sentado en la sala de los Min viendo a los Lakers en la televisión de
cuarenta y ocho pulgadas de Yoongi.
—Ya estamos listas—murmuró Jimin, haciendo que mi amigo se levantara. Los ojos de
Hoseok se abrieron al vernos llegar.
Entrar a ese salón fue transportarme a la época de Jane Austen, estaba lleno de
Fannys, Elinors y Elizabeths; de Darcys, Ferrars y Bertrams. Sin duda, Hoseok no se
había equivocado al decir que esto sería cinematográfico.
El salón del hotel parecía el set donde se filmó el baile de Bingley, en “Orgullo y
Prejuicio” Las mesas estaban dispuestas circularmente, decoradas exquisitamente y
ubicadas de manera que dejaban la pista de baile despejada y en el fondo una orquesta
de cámara amenizaba la velada con acordes clásicos. Hoseok nos condujo hasta los
anfitriones: el hombre era rubio con unos ojos azules enigmáticos y se veía bastante
joven, a su lado estaba una mujer de hermosos ojos verdes y cabello rojizo, enfundada
en un vestido verde y lila, pomposo y elegante.
—Hijo querido, por fin viniste —el hombre abrazó a Hoseok—. Joven, sea usted muy
bienvenido—dijo, haciéndome una venia.
—Tae, ellos son Seojoon y Rose, anfitriones del evento —me explicó Hoseok antes que
se enfrascara en una plática con quien había sido presentado como Seojoon.
Jimin y Yoongi estaban junto a nosotros. Miré a mi alrededor, todo era tan fascinante,
ver a las mujeres y a los hombres tan elegantes. Había varias parejas en la pista de
baile meciéndose suavemente bajo el compás de la música. Vi a una mujer de porte
elegante acercarse al lugar donde nos encontrábamos. No sé porque pero su andar se me
hizo conocido.
—¡Guauuu Loquillo! ¡Dime que hay una cámara cerca, ¡¿tú, aquí?! —gritó colgándose del
cuello de Hoseok—. Pensé que nunca llegaría el día en que te vería con nosotros, en esta
cena.
—¡Estás maravillosa!
Estábamos yendo hacia nuestras mesas cuando Rose, la señora que mi amigo me
presentó en la entrada, se acercó hasta nosotros, tomó del brazo a Mina y se la llevó.
—Juro que me siento dentro de un libro de la Austen. Todo es tan bonito, gracias
Hoseok, por la invitación. Tu amigo, el de la Fundación, debe tener una sensibilidad
increíble- Jimin estaba maravillado.
Mina volvió con cara de preocupación, iba a intervenir cuando el chico con quien se
besaba en la radio, la abrazó por atrás. El mundo es demasiado pequeño o mi cerebro me
está jugando una muy mala pasada... No exageres, Tae. Disfruta la fiesta y no pienses en
nada.
—Lo siento, bebé—Mina tomó de la mano a Wonho—. Tengo que dejarlos chicos, el deber
me llama—y se encaminó a la zona del baile.
—Por Jane Austen, por el amigo de Loquillo que le dio las invitaciones y por la tienda que
nos arrendó los trajes
—Jimin estaba inspirado, y con muchas ganas de bailar, tomó de la mano a Yoongi y se
fueron hacia la pista, los seguí con la mirada y suspiré.
—¿Quieres bailar?—Hoseok me miró, tomando mi mano enguantada entre la suya.
—Si quieres amanecer con los pies adoloridos mañana—Hoseok sonrió coquetamente.
—Vamos, ¡cómo si bailar conmigo fuese tan terrible!—se levantó tendiéndome la mano y
sonreí, negando con la cabeza.
—No eres tú, baby... soy yo. Hoseok siguió tirando de mi mano, por lo que me levanté y
juntos caminamos a la pista. Tomó mi cintura, pegándome levemente a él y dejamos que
la música nos guiara, dimos vueltas por el salón, me llevaba como si fuese una pluma y,
para ser honesto, me estaba divirtiendo mucho luego de las dos primeras piezas.
—Buenas noches damas y caballeros —Wonho, el chico que le solía comerle la boca a Mina, estaba
al micrófono—, "Vitae∞FIRHA" les agradece su presencia. Para la Fundación es muy importante que
todos los amigos celebren con nosotros un año más de ayuda y colaboración con la reproducción
humana—todos sonrieron —, les invito a que recibamos con un fuerte aplauso al Presidente de la
Fundación, Jeon Choi Jungkook.
¿JUNGKOOK? !!!!
¡Qué jodida más grande! No era mi cerebro jugándome una mala pasada ¡El amigo de
Hoseok es Jungkook!
"Vitae∞FIRHA" es su Fundación, Mina es su hermana ¡Diablos! Seojoon, así me dijo que se llamaba
su padre.
¡Maldición!
Si solo no hubiera bloqueado mi mente con todo lo referente a él... de seguro que estaría
alerta y no pasando esta vergüenza. Conociéndolo, de seguro creerá que lo ando
buscando...
¡Hoseok!
—¡Esta me las pagas!—modulé y le levanté mi dedo del medio. Los aplausos de la gente
persistían, me giré para mirar bien, con su caminar felino y su porte de galán llegó al
escenario, tomó el micrófono de manos de Wonho y sonrió, negando con la cabeza. Se
veía delgado, pero no menos guapo. Llevaba puesto un chaqué de colección que haría
palidecer hasta el mismo Mr. Darcy.
Miró a todas las personas del lugar, hasta que sus ojos enigmáticos y oscuros se posaron
en los míos, tragué saliva, mi pulso se aceleró y quedé atrapado.
¿Qué me pasa con él? Mi cuerpo se sentía emocionado. ¿Tan feliz me siento después de
tres semanas sin verlo?
Jungkook repasó con las manos sus cabellos, antes de sonreír y empezar a hablar.
—Es grato para mí encontrarme con ustedes aquí, cuando mi madre empezó con sus
problemas de concepción, mi padre, como científico que era, se dedicó a la ardua tarea
de investigar. Él, con la ayuda de Seojoon, fecundaron el primer óvulo de esta
institución—miró a Seojoon—, señores están frente al primer gran proyecto de esta
fundación —adquirió una pose sensual y levantó su barbilla antes de dar al público una
sonrisa pícara guiñando un ojo de manera sexy. Las mujeres aplaudían y algunas se
atrevieron a decir algunas frases acerca de lo sexy que les había resultado el proyecto.
—"Vitae∞FIRHA" le ha dado alegrías a más de mil parejas a través de estos treinta años de
funcionamiento, con orgullo les digo que hace unos días hemos ayudado a nuestra pareja número
nueve mil quinientos en sus problemas de concepción y hemos traído al mundo a la bella princesa
Maia.
No pude seguir escuchando lo que decía, cada una de mis neuronas estaba trancada en
los movimientos de ese hombre, la forma en cómo sus labios se movían o cómo su nariz
se dilataba en cada respiración. Tenía el micrófono sujeto fuertemente y sus ojos se
encontraban con los míos en ocasiones, incitándome, poseyéndome, marcándome con el
fuego que habitaba en su mirada.
Me sentía cohibido, desnudo, mi respiración era anormal y recordé por qué lo había
bloqueado totalmente de mi mente.
Quería irme, pero si de algo estaba seguro, era que si me iba Jungkook tomaría esa
acción como una huida y pensaría que el aún tenía ese poder extraño sobre mí. No soy
bipolar ni un coqueto del carajo, soy un hombre adulto que no deja que otros decidan
sobre su vida, amparada por ese pensamiento, me quedé, y me dispuse a disfrutar la
fiesta.
¿Por qué no divertirse?
Rápidamente, busqué a Hoseok, si armó todo esto para que yo aceptase la ayuda de
Jungkook, lo conversaría después, por ahora, le sonreí y lo besé en la mejilla.
—El tonto fui yo, no relacioné nada con él—le eché una mirada desafiante al maldito.
¿Por qué no? Yo tenía a Hoseok y él tenía su... ¡lo que sea!
Durante el resto de la noche sentí su mirada como la de un halcón que vigila a su presa,
me clavaba sus ojos negros y gatunos en cada paso que daba.
Misteriosamente, no me incomodaba.
Bailé con Hoseok y Yoongi, hasta con Wonho; bebí un par de copas más, creo que fue por
despechado porque el cabrón no hacía más que lucirse con la Miss “no sé de dónde”
perfecta.
La cena estuvo deliciosa y completamente acorde a la temática del evento, Rose, fue una
anfitriona de lujo; incluso, se dio la tarea de llegar hasta nuestra mesa para saber cómo
estábamos. Y estábamos bien. No. Ellos estaban bien, yo no. Yo estaba mal ¡muy mal! Y
estaba furioso... y algo borracho.
¿Cómo iba estar bien si sentía que mi sangre se espesaba cada vez que la zorra esa lo
tocaba?
Hoseok bailaba con Jimin mientras yo me deslizaba suavemente con ]Yoongi, el efecto
del alcohol se había ido, hacía más de media hora que no veía ni a Jungkook ni a su chica
y estaba convencido de que no me importaba. La música terminó, me giré para hablar con
Hoseok, pero ya no estaba, mientras lo buscaba, alguien se pegó a mi espalda y una
corriente eléctrica recorrió mi columna vertebral. Suspiré sonoramente con el corazón
repiqueteando a mil por hora, no tenía que girarme para saber quién era, ni siquiera
tenía que esforzarme por intentar descubrirlo: por su aroma y la forma en que mi
cuerpo reaccionó cuando apenas me tocó, supe que era él.
Dejé de respirar cuando, con suavidad, me giró para dejarnos frente a frente.
¡Joder Taehyung, disimula! Sigue ocultando lo que este maldito te provoca. ¡Cara de
póker, por favor!
Tenía mis ojos fijos en las esferas negras del hombre que bailaba conmigo por el centro
de la pista, dificultando la vital tarea de respirar, ¿por qué huele tan bien?
—Chsss... —su mano en mi espalda me empujó más hacia su pecho de hierro, dejándome
en donde inicialmente estaba.
—Eres un bruto.
—Te he extrañado.
—¿Lo dices por Eunbi?—me giró para ponerme en ángulo de visión de la chica que lo
acompañó toda la noche.
—Lo digo, porque apenas nos conocemos —no iba a permitir que creyera que estaba
celoso. ¡Aunque lo estaba!
No le respondí, estaba siendo un idiota y él estaba disfrutando con mi papelón. Opté por
dejarme llevar por la música y bailar como si nada.
—Tu cuerpo y el mío se reconocen. Están ansiosos, tu piel y la mía se desean. ¿Por qué te
cuesta tanto aceptarlo?—me retiré para mirarle la cara, en sus ojos no había soberbia ni
ironía.
—«¿Puedo preguntarle por qué me rechaza sin fingir algo de cortesía?» ¿Pensaba
manipularme con Darcy?
Negué con la cabeza. Sabía los diálogos de "Orgullo y Prejuicio" a la perfección y dos
podían jugar este juego.
—«Los hombres están invadidos por la arrogancia o la estupidez, y si son afables es muy
fácil manejarles porque no tienen un criterio propio.»
—No se enganche del señor Darcy para confundirme con su palabrería, usted se ve
mejor con mujeres dispuestas, como la del estacionamiento o la chica de la barra.
—¿Quieres un hombre casto y que todas las personas ignoren?—enarcó una de sus cejas.
Se estaba burlando.
—No quiero bailar más—me quedé quieto y bajé mis brazos. Mi paciencia tenía límite.
—¿Ve aquella hermosa mujer?—me señaló a pelinegra que estaba con él minutos antes.
La mujer le giño un ojo y él le lanzo un beso.
¡Maldito patán!
Vamos, Tae ¿tanta algarabía por volver a verlo y terminas en esto? Algo está muy mal
aquí ¡Reconócelo!
Su brazo se tensó aún más mientras me sonreía cínicamente— sus faltas de respeto no
tienen límites ¡suélteme!
—Reconozco que soy irreverente y que muero por tener tú cuerpo pequeño y caliente
pegado junto al mío. Marcarlo a fuego con mis caricias se ha convertido en uno de mis
fantasías favoritas—lo miré con ira, el muy desgraciado se reía.
—¡No estoy celoso, ni de ella, ni de nadie! - Se acercó hasta dejar sus labios cerca de mi
oído.
Esto tenía que terminar, Soobin me había educado para otra cosa, no para ser el juguete
de alguien, por muy sexy que fuera. Lo empujé discretamente alejándolo de mí, él no
opuso resistencia.
Salí por uno de los corredores, con el corazón latiéndome como si estuviese en una
carrera a muerte, tenía ganas de llorar de impotencia.
Yo caminaba lo más rápido que el jodido traje me dejaba, salí al jardín mirando hacia un
lado y al otro, me escabullí entre las personas que fumaban, llegué hasta el final de la
terraza y esperé a que llegara.
¡Maldito hombre!
—¡No sabía que era tu fiesta!—negó con su cabeza, era evidente que no me creía.
Sus labios... sus labios tomaron los míos, sus brazos me atraparon y me llevó contra una
muralla. Me resistí, de verdad que lo intenté, pero su hábil lengua se internó en mi boca
sometiendo la mía, su sabor me atontaba, intenté seguir luchando pero, ¿para qué luchar
si me moría de las ganas?
Lentamente crucé mis manos por su cuello, saboreé sus labios y le seguí el beso. Él
colocó sus manos en mi cintura, y me atrajo más a él, mordió mis labios y me comió la
boca hasta que dulcificó su beso. Respirábamos frenéticamente, nuestros corazones
latían como uno solo y sus movimientos eran calculados, me rozaba los labios con los
suyos y me daba besos cortos y largos.
—Tae...
—Por favor. No soporto más este estúpido juego del gato y el ratón— susurré cansado.
Una vez en casa, me dediqué a analizar calmadamente mi situación y concluí que no era
Jungkook el que me causaba pavor, mi real miedo pasaba por lo que estaba descubriendo
en este tira y afloja; sí, porque desde que conocí a Jungkook sabía más de mí como
hombre que en toda mi vida pasada y eso me asustaba. Yo, él correcto nieto de Soobin,
estaba irreconocible. Desde que él se cruzó en mi camino perdí mi lucidez para hacer los
análisis correctos y no era capaz de conseguir respuestas honestas, pero ya era hora de
volver a mi centro y llegar hasta al final. Mi furia con Jungkook era miedo y la razón era
una sola: temía que todo aquello que me sustentaba desde niño, desapareciera. La pasión
por un hombre hizo que mi madre abandonara a su familia así que no era buena, fui
educado así y no quería sentirla ni quería entenderla; por eso, me negaba a él, a pesar de
mi deseo y me obstinaba en defender una castidad que, sinceramente, ya me molestaba.
Jungkook era mi trampa y mientras más alejado me mantuviera de él, mejor sería mi
sobrevivencia. Él era un maestro en un juego que jamás experimenté, no entendía sus
reglas, no conocía sus trampas, si me arriesgaba a jugarlo, tenía la plena certeza de que
el pódium de ganador no sería para mí.
CAPÍTULO 8
Pasaron dos semanas, dos semanas en las que no tuve noticias de Jungkook, dos semanas
en las que no había adelantado nada de la historia entre Danielle y Caleb. Golpeé mi
cabeza contra el volante del auto, me sentía frustrado desde anoche, cuando intenté
escribir la primera escena sexual y comprobé que no podía avanzar más allá de un beso.
Despegué mi cabeza del volante, me peiné el cabello con los dedos, estaba metido en un
pantano creativo, así que lo mejor era relajarme, y preocuparme por mis problemas
reales: hoy Yeon terminaba su castigo y el señor Canyeol nos había convocado a una
reunión. Miré mis zapatillas, eran nuevas y maltrataban como el infierno. Me bajé del
coche y caminé hacia las escaleras del colegio, el pasillo que conducía hasta la oficina del
Director era bastante solitario; la señora de recepción me hizo esperar unos minutos
mientras me anunciaban. Sumido en mis pensamientos, recordé lo último que había
escrito de
"Atada a ti".
Las manos de Danielle tomaron vida propia, subiéndolas hasta enredar sus dedos
entre los cabellos oscuros de Caleb, la lengua de él pidió acceso a su boca
avanzando como una serpiente y enredándose. Sintió como su cuerpo se hacía
gelatinoso mientras la devoraba, sus labios descendieron poco a poco invadiendo,
profanando, succionando y lamiendo cada pedazo de piel expuesta, necesitaba
sentir más, su sexo dolía, palpitaba y se humedecía
—Necesitamos saber si está de acuerdo con que Yeonjun, a partir de este momento,
permanezca internado también los fines de semana. Vi a mi hermano parado a mi lado
¿En qué momento había entrado a la oficina? El Director me observaba nuevamente,
negué con la cabeza antes de hablar.
—Pero, el castigo era hasta hoy—dije sin saber por qué debía aprobar eso.
—¿Ha escuchado algo de lo que he dicho, Joven Kim? —cerré los ojos fuertemente
sintiendo mi cara arder, ¡estaba descubierto!
—Señora Jang, señora Wang, espero que no tengamos que vernos nuevamente por una
situación como esta
—las urracas negaron antes de musitar algunas palabras con el Director y luego,
marcharse junto con sus hijos.
—Joven Kim, le decía que Yeonjun nos ha expresado su intención de permanecer interno
en el Instituto también los fines de semana, pero para ello necesitamos su aprobación.
Giré mi cabeza mirando a mi hermano fijamente, pero el no me miraba. Su rostro estaba
girado hacia la ventana que daba al jardín exterior; negué con mi cabeza y suspiré larga
y sonoramente.
—¡Por supuesto!
—¿Interno? —murmuré— Yeonjun, al menos mírame. Sé que estás enojado por la forma
en como te hice ir del cementerio, yo tenía toda la buena intención de que pasáramos
tiempo juntos, pero estoy escribiendo un nuevo libro sobre un tema con el que no estoy
del todo cómodo y hay personas que están ayudándome, tenía que ir. ¿Puedes
entender eso?—Yeon siguió sin mirarme, así que suspiré resignado y hablé fuerte
—. No voy a aprobar que te quedes a vivir en el colegio—dije enojado—. No fue para eso
que decidí hacerme cargo de ti—se tapó sus oídos con las manos
—. Pensaba tener una conversación con el joven que creo que eres pero, veo que aún
sigues siendo un niño. Recoge tus cosas y te espero en el auto, nos vamos a mi casa —me
levanté de la silla dispuesto a esperarlo en el auto.
—Tú bien lo has dicho, tu casa —dijo el cuando yo había llegado a la puerta
—. Yo soy un extraño ahí, estoy mucho mejor como interno—susurró en voz baja.
—Ya dije que no te dejaré aquí. ¡No quiero hablar más sobre esto!
—¡Ese es tu deseo! ¿Dónde están mis deseos? ¿Quién los cumple? No quiero imponerte
mi presencia sabiendo que te recuerdo a quien más odias. Si quieres, puedes venir a
visitarme, sería un tiempo para conocernos.
—¡No!
—Seamos prácticos, yo me quedo acá, tú vienes a visitarme, así tienes espacio para ir
tus citas laborales y yo me dedico a mejorar mis calificaciones. No creas que no te
entiendo, no es fácil hacerse cargo de mí... Más aún cuando soy el reflejo de esa mujer
que te dejó solo.
—Aún así, me culpas—la primera lágrima descendió por su mejilla y yo suspiré hondo,
esperando que mi paciencia no terminara siendo un acto de despojo religioso.
—¡No!
Las lágrimas no se llevaban bien conmigo, la última vez que lloré fue cuando descubrí el
engaño de Minjae, ese mismo día, en soledad y bajo la lluvia fría, me prometí no más
lágrimas y juré ser duro como el hierro.
—¿Sabes qué?, no fuiste él único. A mí también me dejó solo, ella se fue estipulando que
debía quedarme contigo, sin importarle mis deseos, tal cual como lo estás haciendo tú,
ahora.
—Yeon, lo único que importa es que estás a mi cargo y que eres mi hermano.
Me dirigí a la casa donde vivían Jimin y Yoongi, íbamos a tener una tarde de chicas:
Jimin, mi solecito y yo. A la hora de la siesta de Susy, mi amigo y yo nos instalamos en el
sofá de la sala y, entre brownies y refrescos, le conté lo sucedido con Yeon en la escuela
y como sentía que repetía los pasos de Hwasa al dejarla sola en ese lugar.
Si no hubiese sido por Jimin, en mi adolescencia no habría salido de los tonos grises, el
me conocía y entendía lo que pasaba con mi hermano, por eso me consoló saber que, en
su criterio, había hecho lo correcto al dejarla en el Internado. Pensaba, al igual que yo,
que el planteamiento de Yeon fue maduro, pero, emocionalmente, estaba muy solo y
necesitaba que yo encontrara una salida.
Me sugirió que empezara por permitirle crear su propio espacio dentro de mi casa y que
me relajara con lo de “mi madre abandónica”; Yeon era un chiquillo que se merecía ser
reconocido por lo que era, no por ser él hijo de Hwasa.
Yoongi regresó del trabajo cerca de las seis, tan pronto la puerta fue abierta,Susy—que
despertó de la siesta de muy buen humor— se bajó de mis piernas y fue corriendo hacia
su papá.
—esta niña algún día sería una gran actriz—¿Me trajiste algo?—y puso sus ojos como un
cachorrito.
Yoongi sacó una galleta de su saco y se la entregó, ella le dio un abrazo y un beso, le
declaró su amor eterno y volvió a ver sus caricaturas.
—Es una joya, por eso hay que llenar el mundo con sus hijos... y los míos, por supuesto—
le dio un beso rápido en los labios. Jimin le dio un golpe suave en el pech y disimuló
enojo.
—¡Hey! ¿Podrían dejar lo de los hijos para otro día? Hay una pequeña en el salón—iba a
decir “una pequeña y un casto” pero ese chiste ya no me parecía gracioso.
Minutos después, Jimin bajó con un pequeño bolso en su mano y una sonrisa en su cara.
—He hablado con Yoongi, Susy y yo iremos a tu casa y haremos una pijamada, como en
los viejos tiempos.
—Jimin no es nece...
—Sí, sí lo es Tete—afirmó—. Te sientes triste, necesitas la mejor compañía y apoyo.
Baby, ve a despedirte de papá, esta noche dormiremos con él panino Tete.
—Me quedo con papi—dijo seriamente—. No podemos dejarlo solo ¡alguien tiene que
cuidarlo!—colocó sus bracitos en jarra como hacía Jimin... El fruto nunca cae muy lejos
del árbol. Yoongi bajo las escaleras, mirándonos divertido.
—Necesitan hablar, vayan las dos, yo malcriaré un poco a la princesa, le leeré un cuento
antes de dormir y la llevaré a la escuela, mañana—bajó los escalones que faltaban y dio
un íntimo abrazo a Jimin.
—¿Disney o Doctor Sex? ¡Así de extremas estamos, nene!—me gritó de la sala— ya que
no está Susy, voto porque escuchemos el programa del arrogantemente caliente Doctor
Sex—mi amigo se movía con rapidez, antes de que contestara, ya tenía porcionda la
pizza, la cerveza lista y la radio encendida.
—Perfectamente linda, déjame decirte que ese vestido te queda perfecto—se escuchó
una risilla cómplice
—Un tema que a más de una mujer va a encantarle: ¿El tamaño importa?—sonidos
predeterminados de chiflidos interrumpieron la conversación, sabía que era Wonho
jugando desde la cabina. —Pues, yo creo que depende a quién le preguntes. Yo estoy más
que satisfecho con mi tamaño
—Nunca te lo he visto, Doctor Sex, así que no puedo confirmar eso —la suave risa de
Mina se escuchó—, pero tienes mucha razón en lo que dices; dependiendo a quien le
preguntes.
Pero, en este caso... es la mujer quien mide “la cosa” —el cabrón ahora se la daba de
comediante.
—Biólogos de la Universidad de Cambridge dicen que en la época de los Homo Sapiens las
mujeres utilizaban el tamaño del pene como uno de los factores para elegir al mejor
compañero sexual con fines reproductivos.
—Las cosas no han cambiado mucho... lo único: no nos eligen con fines reproductivos—sí...
hoy, Mr. Arrogante, estaba de muy buen humor.
—Hay estudios que afirman que las mujeres prefieren a los hombres más altos, con
espaldas anchas y cadera angosta, ya que eso asegura un pene fuerte y vigoroso.
—Tienes razón Si un hombre es bajo y tiene un cuerpo con forma de pera, un pene
grande no aumentará su atractivo sexual.
—¡Sí! ¡Somos pocos los hombres que cumplimos con ese parámetro!
—¡Por Dios, Jimin! ¿Cómo puede ser tan farsante? —furiosa, mordí mi pizza y tomé un
trago de cerveza.
—¡Amargado! —pensé tirarle un cojín a mi amigo, pero él me hizo señas para que
escuchara.
—O sea, que el que diga que tiene más de 15 centímetros es un mentiroso, mujeres—
acotó Mina, divertida.
—¿Por qué no dejamos que sean ustedes mismas las que nos digan si importa o no el
tamaño del pene?
Esperamos sus llamadas mientras vamos a una pausa comercial y volvemos enseguida—se
escuchó la voz de Jungkook.
—Odio ese programa, es una oda a la fanfarronería de Jungkook —dije entre dientes,
mientras escuchaba los comerciales.
—¿Por qué? Yo sé que tuvimos una no muy buena experiencia, pero, aun así, lo amo. El
tipo es un arrogante, pero joder, es un especialista experto en el tema y tiene la voz
más ardiente de todo el universo—exclamó.
La pausa comercial fue muy rápida y luego de dos canciones—más que perfectas para
follar—, según las palabras de Jimin, se escuchó nuevamente la sexy y ardiente voz de
Jeon Jungkook.
—Hablemos de Sexo, te atiende Doctor Sex.
—Hola, hermoso—dijo la chica al otro lado de la línea—. Mira, yo creo que sí importa el
tamaño a la hora de hacer el amor, tú sabes, un pene pequeño no va poder llegar a
lugares que sí puede un miembro grande.
—Has tenido alguna experiencia… Creo que aún no sé tu nombre —musitó Jungkook con
voz suave.
—Mi nombre no importa ¿verdad? Mi primera vez, fue con el nerd de la escuela pero
joder, ese era ¡El miembro! Me hizo ver hasta las estrellitas de nuestra bandera. Luego
estuve con Owen, el capitán del equipo de béisbol, lo tenía tan chico que te juro que casi
me quedo dormida en medio de la faena.
—Tenemos otra llamada, no nos cuelgues, chica A —dijo, aún con risa
—Mi nombre es Sarah, yo pienso que no importa el tamaño siempre y cuando la mueva
bien y sepa estimular.
—Para eso se crearon los previos. Yo exijo buen trabajo en la anticipación, así quedo tan
deseosa que el solo hecho de sentir que me penetran, llego a un fabuloso orgasmo.
—Que su marido la tiene chica y le toca conformarse con ella —la cabina estalló en
risas—¡Hey, Doctor Sex! ¿Por qué no me muestra lo efectivo de esa teoría—silbidos y
exclamaciones se escucharon en el locutorio? ¡Yo sabía que la muy braga floja iba tras
de él!
—No puedo servirte como conejillo de Indias, pero ya llegará el indicado para ti, que
tengas una buena noche...
Yo me fui a la cocina, a dejar los restos de comida y Jimin, entró al baño, cuando volví a
la sala, quedé pasmado cuando reconocí una voz cantarina que salía al aire.
¡Jimin!
—Hola Sex —dijo Jimin, con su voz pequeña—, mi nombre es Max—rodé los ojos—. Pues,
yo creo que él tamaño no es igual a potencia—dijo resuelto mientras salía del baño
enfocando su mirada en la mía—. Ese es un error que muchas de las personas creen, un
mito...
—¡Cierto! —agregó Mina—. Muchas veces un pene de gran tamaño no siempre tiene una
gran performance sexual. La potencia o capacidad de mantener erecciones firmes y
prolongadas, no es un atributo propio de los hombres más dotados.
—La potencia sexual depende de muchos factores —la voz de Jungkook se escuchó y el
daba saltitos por toda la sala—. En especial, de la capacidad de mantener la excitación
en el plano mental. Para ello, es necesaria la atención completa y permanente en la
relación y, principalmente, la atención que el hombre pone en la estimulación sexual de
las zonas más erógenas, en especial el clítoris o en el caso de los hombres, el glande.
Empecé a negar con la cabeza y terminé negando con cabeza, manos todo mi cuerpo,
pero fue inútil. Jimin me dio una sonrisita maligna y...
Tomé el aparato con rabia pensando en cortar la llamada cuando la voz moja bragas de
Jeon Jungkook se escuchó.
¡Idiota!
—Bueno, yo...
—Mi amigo Max lo escucha más que yo, no soy asiduo a este tipo de temas.
—Mmmm. Si tienes problemas en la cama, puedo recomendarte un Sexólogo amigo mío—
¡lo sabía! ¡Él sabía que era yo!
—No, mis problemas no son de esa índole, pero no estoy llamando para comentar mis
problemas, sino para dar una opinión al tema de hoy.
Al escuchar mi nombre, se sentó y me miró extrañado. Mi gesto fue claro: Jimin, te voy
a matar tan lentamente, pero ni, aun así, se me va a pasar la furia contigo.
—Estoy de acuerdo con Max y Mina. Así que yo no alardearía de tener un buen miembro,
si no sé cómo usarlo, Doctor Sex...
Y sí soy suicida, media población me odiaba en estos instantes, yo Kim Taehyung estaba
diciéndole malo en la cama al hombre con la voz más caliente de toda Corea. Por medio
de los auriculares pude escuchar la risa jocosa y altiva de Jungkook.
—¡Ajá! —traté de que me saliera irónico y aburrido. Jimin todavía no podía cerrar su
boca de lo asombrado que estaba con mi desplante a su Dios del cielo de los orgasmos.
—Toda la sensibilidad femenina tiene que ver con el clítoris. A diferencia de lo que
muchos creen, no es un órgano pequeño, sino que se extiende por dentro de los genitales
femeninos. Esa es la parte principal que roza el pene cuando es introducido. La
naturaleza es sabia: penes cortos y delgados o penes largos y gruesos terminan rozando
esta parte sensible sobre la vagina, produciendo la excitación sexual.
—¡Exactamente! Para gustos colores, chico que colgaste el teléfono sin despedirte y no
olvides nuestra máxima: cada quien debe explorar y sacar su propia conclusión sobre el
sexo, lo importante es tener la vivencia y disfrutarlo. Vamos con más música enseguida
volvemos.
Una nueva tanda de música se escuchó justo antes que mi celular empezara a repicar, lo
contesté al tercer timbrazo.
—¿Fuiste tú él que llamaste al programa? —Mi corazón se detuvo por unos instantes,
Jimin dejó de pintarme las uñas para observarme al no decir quién estaba llamando
—¿Es Hoseok? — Articuló sin emitir sonido. Apreté el teléfono a mi oído mientras
escuchaba a Jungkook hablar.
—¿Quién era? —preguntó tomando mi pie para terminar su obra de arte, como el lo
había bautizado—. Parece que hubieses escuchado al mismo demonio.
—¿No vas a contestar? —Fingí mirar la pantalla, pero ya sabía quién era.
Taehyung.
No contesté el mensaje, no quería que Jimin notara nada extraño, cuando iba a apagar
mi celular un nuevo mensaje entro a la bandeja.
Dulzura?
Jungkook.”
—¿Es Yoongi? mi celular se ha quedado sin batería —negué con la cabeza—. He puesto a
cargar el celular en tu sala. No importa, ¿verdad? —negué
—Es Hoseok. Lee quiere verme mañana —se me estaba dando bien esto de mentir.
—¿Cómo vas con el libro? —preguntó Jimin, tendiéndome una taza con helado.
—Por supuesto, Tae, ahora no me cambies el tema. ¿Cómo vamos con “Atada”?
—Muero por leer, Hoseok es un maldito con suerte—dijo antes de volver a escuchar la
voz de mi perdición.
—Y para terminar este programa, quiero dejarlos con una canción en especial. No es de
las que acostumbramos a colocar en este programa, pero uno de nuestros oyentes,
quiere que Taehyung escuche esta canción —giré mis ojos mirando hacia mi equipo, como
si pudiera verlo a través de él ¡es más imbécil de lo que creía! —Espero que hayan
disfrutado este programa y, Dulzura, pocas veces se presentan segundas
oportunidades...no la rechaces otra vez.
La música empezó a escucharse, afortunadamente Jimin no se percató de lo que dijo
¡gracias, helado de vainilla!
—Me gusta ese artista—era The Weeknd—, aunque sus canciones son tan tristes y
melancólicas.
—¿Tristes? Tiene una donde dice “meteré mi polla hasta tu garganta”— rebatí—¡Es
vulgar y obsceno!
—No, es triste. Habla de la soledad, sexo, drogas, desde un punto de vista tan prosaico
que pareciera decir puras banalidades, pero... para muchas personas, es la vida misma.
—Amigo, esto no resiste análisis, es muy simple, el chico de la canción quiere sexo y se
inventa una historia emotiva para obtenerlo, aunque después se sienta vacío... cosa
fundamental para seguir teniendo sexo sin compromiso. Manipulación sexual, nada más
que manipulación sexual.
—¡Qué certero y cínico análisis! si no te conociera diría que un chico como ese te está
persiguiendo.
—¡Qué! ¿A mí? ¡Estás loco! —dije completamente nervioso, ante la mirada entrecerrada
de mi mejor amigo—. Solo digo lo obvio—me comí tres cucharadas de helado negando con
la cabeza cuando se me congelo el cerebro, mientras Jimin se destornillaba de la risa a
mi lado... Zanjado el tema.
O eso creía.
—Si tú anduvieras en algo raro, yo lo sabría ¿verdad? —dijo Jimin lamiendo su cuchara,
y echándome una mirada entre inquisidora y pícara.
—Sí, mañana tengo un día muy pesado, tengo que sacar una campaña y está todo muy
atrasado.
te vea, no huirás
absurdo jueguito.”
Al día siguiente me levanté con energías renovadas gracias a la noche de chicos, con las
uñas de las manos y los pies pintadas de un rojo sangre violento ¡y, ni siquiera tengo
uñas!
—¡Tae, es Yoongi! le pedí que pasara por mí—gritó Jimin, asomando su cabeza por la
puerta de mi habitación—. Por fa' amigo, entretenlo unos minutos mientras termino.
Cualquier palabra que hubiese querido decir se quedó dentro de mi boca, un par de
carnosos labios chocaron contra los míos y de inmediato, los reconocí.
Mi cuerpo reaccionó por cuenta propia y mi cerebro, con una lujuria desconocida hasta
hace poco por mí, me dio la orden perentoria de toquetear su cabello y de responderle el
beso.
—¡Yo sabía que andabas en algo raro! —sonó su celular— ¡maldición! Yoongi me espera.
Kim, no creas que te salvaste de mi interrogatorio —y salió como alma que lleva el diablo.
—Acepta mi propuesta y déjame enseñarte todo lo que debes saber referente al sexo.
—¿Y?
—Yo te deseo más—encajó con fuerza su dura erección entre mis muslos, haciéndome
gritar bajo su aliento.
—No deberías estar aquí—sus labios, eran adictivos. Y no debería estar besándolo pero
¡me enloquece!
—¿Por qué no? Tú me gustas más que nadie—succionó mi labio inferior— solo que mi
paciencia tiene un límite.
—¡Eres tan fanfarrón! ¡Tan soberbio! ¡Tan insoportable! —nuevamente su miembro entre
mis muslos, mi bata ya se salía.
—¿Te gusta esto, Taehyung? —el muy cabrón frotaba con vigor su barra de titanio
contra mi entrepierna—. ¿Te gusta cómo se siente mi dureza en tu entrada?, ¿puedes
imaginar lo bien que nos vamos a sentir cuando encajemos?
—¡Oh, por Dios! —chillé, solo un poquito, cuando sentí que iba a explotar.
—¡No quiero! —iba a lloriquear, el placer era tan intenso que si volvía a
—¿Te gusta? —una embestida más fuerte y tuve que pensar en ese capítulo de los
Simpson en donde Homero, vestido con un mini bañador rojo, paseaba por una de las
playas de Río de Janeiro.
—No hables.
—Tu corazón se acelera, la sangre se pone espesa y fluye lenta, sientes que vas a morir,
vas a correrte y te gusta— se alejó para mirar mi cara—¡Por todos los cielos, sí que te
gusta!
—Sí, maldita sea, ¡me gusta, ¡ni se te ocurra detenerte bastardo! —tiré fuerte de su
cabello y con desesperación, me froté contra su cuerpo.
—Yo...
—¡Contesta, Taehyung!
Él me dio su sonrisa marca de la casa antes de acercarse a besarme, cómo zafé mi mano
de su amarre, ¿quién diablos sabe? Pero antes que nuestros labios pudieran acercarse, lo
aparté de mí.
Tener esa barra calentona a pocos centímetros de mi pequeña entrada no era sano... no,
señor.
Estaba agitado. Su aroma embotaba mis sentidos, ahora entiendo al pobre Superman
cuando estaba cerca de la kriptonita... Jeon Jungkook era mi propio meteorito
destructivo, aún así, debía mantenerme firme.
—Te da miedo estar conmigo en mi casa, Dulzura—arqueó una ceja con autoridad—.
Puedes ir a mi oficina, tengo consulta hasta las cuatro de la tarde—su mirada estaba
enfocada en mi boca hechizada por sus besos, llevó sus dedos a mi rostro tocando con
reverencia y luego su libidinosa lengua humedeció sus labios.
—No te muerdas la mejilla—ni me había dado cuenta que lo hacía—. Nos vemos mañana
en mi oficina, está en la torre "Vitae ", piso seis —asentí sin poder hablar, su toque
enviaba electricidad a través de mi cuerpo—. Te espero a las cinco, nena.
—No me hagas esperarte o vendré por ti—sus dedos dejaron mi mejilla para acariciar
mis labios—. Ya has aceptado mi propuesta y eres mío. Sin decir más, se alejó de mí y se
fue dejándome el corazón latiendo a mil por hora y con la respiración acelerada.
Peiné mis cabellos dejando que mi cuerpo se resbalase por la pared. Me había rendido,
eso había pasado. Tal cual como había condenado a Danielle, me había condenado a
soportar en mi cama a Jeon Jungkook.
¡Excelente, Tae!, si algo aprendimos de Soobin es a nunca echarnos para atrás... ¿se
referiría también a esto?
¡Joder!
Haciendo un recuento de mi situación, establecí claramente que era deseo. Simplemente
eso. Jungkook había dado a mi cuerpo sensaciones que nunca antes había experimentado
y ahora yo quería saber más. No voy a morirme casto, y no estoy dispuesto a que nadie
me rompa el corazón, ¡así de simple! Hay que limitarse al sexo y a aprender como
disfrutarlo. ¡Es todo, y puedo con ello!
Llegué al McDonald’s —sí, a McDonald’s. Sabía que Jimin se contendría ahí—y tan pronto
Susy terminó su “Cajita Feliz”, se fue directo a los juegos y empezó mi tortura.
—Jimin...
—¡Qué Jimin ni que mierdas, Taehyung! Somos amigos desde que teníamos acné, así que
dímelo, ¿desde cuándo follas con el Doctor Sex?
—No me mientas, ese hombre prendía de ti como si fueses él último hombre en su vida.
—Jimin.
—Tae... Esto no es por cotillear, soy tu amigo. Ese hombre es el más ardiente del País, él
tiene mujeres y hombres con solo un chasquear de dedos y Minjae ya te destrozó lo
suficiente.
—Perdón.
—No le he contado esto a nadie, pero sabes que las escenas de cama no son mi fuerte,
Hoseok pensó que si alguien me ayudaba...
—¡Detente!, ¿qué tiene que ver eso con que Doctor Sex estuviese haciéndote el amor
con ropa esta mañana?
—Ok, eso lo entiendo pero, una cosa es que él te explique la teoría y otra, que practique
la teoría contigo.
—¿Por qué nunca me pasan estas cosas a mí? aprender sexo con el hombre más follable
de la faz de la tierra, luego de Brat Pitt, en la película Troya.
—Lo sé y amo a Yoongi, pero se vale soñar, guapo —dijo mi amigo entre risas
—No voy a reñirte por lo que vas a hacer, porque creo que eres lo suficiente adulto para
asumir lo que sea que vas a hacer, solo espero que sepas diferenciar entre sexo y amor.
Doctor Sex o Jungkook, es un hombre al que los compromisos no le van, se le ve a leguas.
Él es un hombre de solo folladas y, no quiero ver tu corazón partido, ¿vale amigo?
—¿Crees que no lo sé, Jimin?—dije en voz baja—. Es solo que él despierta tantas cosas
en mí.
—En ti y en media población, así que protege tu corazón. Hagas lo que hagas, mantén
presente que es solo sexo.
Después de eso, Susy llegó a nosotros diciendo que quería irse. Nos despedimos y
conduje a casa. Al llegar, me coloqué una sudadera cómoda y traté de no pensar en Jeon
Jungkook , abrí mi laptop y me dispuse a continuar con la redacción del libro. No había
avanzado mucho, cuando a mi celular, entró un mensaje.
“Mañana, tú y yo.
Jungkook “
Tomé mi laptop y la llevé hasta mi cama, dispuesto a trabajar, pero me sentía frustrado.
Me recosté y suspiré fuertemente, no me podía olvidar de sus besos, de la manera en
cómo sus pantalones quedaban estrechos por la erección; acaricié mis labios con mis
dedos, aún podía sentirlos quemándose por los besos de esta mañana.
—Estamos perdidos, Danielle... — cerré los ojos. Mañana será un nuevo día.
La luz del sol me despertó, no había dormido mucho. Me dolía mi cabeza no logré
descansar, mi cerebro, el muy idiota se convirtió en un generador continuo de un sinfín
de preguntas y nunca me dio respuestas. Me levanté con el cuerpo pesándome una
tonelada. ¿Cómo llegué al baño?, no lo sabía. El agua tibia parecía relajar mis músculos y
aclarar mi cabeza; cuando salí de la ducha me miré en el espejo, mis ojeras estaban
bastante pronunciadas, tomé el peine deslizándolo por mi cabello suavemente y comencé
a verbalizar todo lo que durante el día debía hacer.
Eran más de las once de la mañana, cuando una idea cruzó por mi cabeza: cuando
terminara "Atada a ti", no solamente sabría sobre sexo, si no que tendría algo más...
—El Doctor se encuentra con una pareja ahora, ya están por terminar.
—¿Desea tomar té, café, agua?— negué, mientras tomaba una de las revistas de la
mesita del centro. Cosmopolitan, ¿por qué no me sorprendía? Llevaba leído dos veces el
horóscopo, no es que creyera en estas cosas, pero era eso o leer sobre disfunción
eréctil, y me preparaba para leerlo una tercera vez, cuando una pareja bastante
conocida salió de la única puerta visible del lujoso consultorio.
Caminé hacia la puerta y giré la perilla con el corazón latiendo furiosamente, mis manos
estaban como si me las hubiese acabado de mojar. Abrí la puerta y pude verlo, estaba
recostado en el sillón, moviendo su silla de un lado para otro, con los ojos fuertemente
cerrados mientras apretaba el puente de su nariz. Su oficina era tan neutra como el
mismo consultorio; paredes blancas, un diván y dos sofás, varios diplomas, un escritorio
de roble y dos sillas frente a él, un estante lleno de libros, una pantalla y una foto.
—Sabía que vendrías. Las ojeras estaban acentuadas y parecía agotado, aun así, me
desnudaba con sus ojos y con su sonrisa, hacía temblar mi ropa interior.
—¿Te olvidarías de lo que dije ayer si no hubiese venido? —pregunté sin dejar de
mirarlo. Jungkook se levantó de su silla y caminó hasta quedar frente a mí.
—No, Tae, no puedo olvidarme que existes—sus manos agarraron mi cintura dejándome
pegado a él. Suspiré inhalando su costosa loción y tratando de mantenerme en una
pieza—. No sé cómo explicar lo que me pasa cuando estás cerca.
¡Diablos! Podía sentir la humedad entre mis piernas, Jungkook bajó su rostro
humedeciendo sus labios, listo para besarme. Podía ver el semáforo en mi cabeza,
pasaba de verde a amarillo y de amarillo a rojo con unas letras legras que decían:
¡detenlo!
Jungkook peinó sus cabellos con una mano ¡joder! el gesto me preció sexy.
—Lo recuerdo.
—Necesito tener las cosas claras si me voy a embarcar en esto—no me iba a meter en
un juego sin tener claro las reglas.
—¿Y todo lo pusiste aquí? En este decálogo. —asentí con mi cabeza— Veamos.
Decálogo para Practicar Sexo con fines Pedagógicos El presente documento, que de
ahora en adelante será llamado DECÁLOGO, tiene por finalidad establecer la verdadera
naturaleza de la relación que los firmantes tendrán a partir de registrar su rúbrica al
final del documento.
1. Durante la relación, los firmantes no podrán tener sexo, ocasional o permanente, con
otras personas.
Kim Taehyung
—Necesito asegurarme que no te meterás con Lee Editores ni con las regalías y
derechos de mi libro.
—¡No tan rápido, que voy apurado! Hasta ahora sé que: primero, eres un cobarde y que
te mueres de miedo por entregarte; segundo, que necesitas escribir un libro cachondo
que sea un Best Seller y sin mi ayuda no puedes hacerlo; y, tercero, que eres un
testarudo y que apoyado en eso, aceptas en beneficio de tu libro mi propuesta de
enseñarte los maravillosos placeres del sexo.
—Si yo fuese tu psicólogo, diría que eres una persona angustiada, que encontró en el
sexo su válvula de escape.
Un extraño silencio se apoderó de la habitación, mientras una mirada que jamás había
visto en el rostro de Jungkook hizo aparición envolviéndome en ella
—Absolutamente de acuerdo con el punto uno. El punto dos es innecesario, jamás haría
algo que no disfrutes.
—Que sean noventa días—refuto él, no le gustaron los treinta días del decálogo—, tres
meses es todo lo que necesito y tengo.
¡Dios, Dios, Dios! Mátenme, estoy loco. Tres meses compartiendo la cama con ese
hombre.
—Te aseguro que no te vas a arrepentir y una vez que pase ese tiempo, desapareceré de
tu vida, ya no estaré más.
—¿Ya tienes marcado tu calendario para otra alumno? —mi voz salió ¿decepcionado?
—No, pero puedo decirte que voy a viajar—al menos, él tampoco quería enrollarse.
—Como quieras, me da igual siempre que en esos tres meses, tú cumplas. ¡Mentiroso!
gritaba en mi interior. Él, volvió a concentrarse en el documento.
—Yo no soy de relaciones y es evidente que tú, sin novio y casto, tampoco, así que estoy
de acuerdo.
—Yo soy casto y tú eres promiscuo, pero los dos estamos ante el mismo acuerdo así que
no intentes burlarte, “maestro”.
—En el punto cinco hay una apreciación semántica errónea: si soy el maestro, soy el
superior.
—¡Maldición, ese señor Black le hizo pésimo a la vida sexual de los vírgenes!
—Te he dicho más de una vez que yo no leí ese libro. El punto es, que yo no seré tu
cautivo sexual, yo seré un alumno dispuesto a aprender, nada más.
—Lo que tú digas, Dulzura. Pero en el punto que sigue veo problemas. No es que quiera
entrometerme en la vida personal de mi alumno ¡Jamás haría eso! Que el señor Black y
todos los folladores de papeles me lo demanden si se me ocurre eso—vaya, el idiota no
puede con su vena de comediante—. Pero, tendré que intervenir en tu ropa… Lo que pasa,
es que si te voy a dar la lección “cómo echarse un rapidito” no podrías ir así vestido.
—¿Qué tiene mi ropa? A mí me gusta y por nada voy a cambiarla —nunca voy a renunciar
a mi estilo.
—No se preocupe, Doctor Sex, para ese día, juro que iré con un polo suelto, un short
muy pequeño y sin ropa interior — ¡estoy seguro que se puso duro cuando le dije eso!
—Bueno, por una cuestión práctica, el punto que sigue no es posible. Sabes que trabajo
hasta las dos de la mañana y que la radio está mucho más cerca de mi casa que de la
tuya. En todo caso, no viviríamos juntos, tú estarías en mi casa, dispuesto a mí y a mis
enseñanzas. Hablo de sexo, no de vida social. No te quiero para salir al supermercado,
recibir a mis amigos o de compañero para las fiestas.
—Es que así no se puede, yo te necesito a mi disposición. Ese fue el acuerdo inicial.
—Acepto dormir en tu casa, pero los fines de semana son míos.
—¡Otra vez el señor Black! ¡Claro que no te pediré que me digas amo! Aunque, ya estoy
creyendo que te gustaría ser mi sumiso.
—No te voy a follar en un estadio, ni en un carro del metro a la hora pico. Eres un
aprendiz, podría ponerse en tela de juicio mi habilidad sexual y afectar mi imagen.
—Eres tan arrogante y tan boca floja, que estoy a punto de pedirle a cualquiera que me
enseñe.
—No, él es mi amigo y lo quiero mucho. El sexo ensucia todo, no quiero perder su amistad
por un jodido libro.
—El sexo no es sucio... tal vez, si no lo haces con quien te gusta o si el idiota no sabe
hacerlo. Después de mis clases, vas a descubrir lo maravilloso que se siente ser follada a
plenitud. No es por arrogancia, pero yo soy el indicado para que aprendas eso.
—¿Aceptaste?
—Me follarás... ¿Aquí?—los sofás se veían cómodos pero joder, era mi primera vez. Una
risa suave escapó de su interior, se levantó del escritorio y caminó hacia mí, sujetando
nuevamente mis caderas con sus manos.
—Sé que parezco un cabrón—esta vez fue mi turno de enarcar una ceja—, en efecto lo
soy, pero eres virgen, Taehyung. Tenemos ochenta y nueve días para follar, porque la
primera vez que te tenga bajo mi cuerpo, yo te haré el amor. Y sin más que decir, me
besó.
¡Aceptaste, Tae! ¡Accediste!
¡Mierda! ¿Qué carajos voy a hacer? Terminar el libro de Lee y fingir que estos tres
meses que vamos pasar juntos fueron absorbidos por el agujero de la capa de ozono. Los
labios de Jeon Jungkook succionaban los míos. Sentía mi cuerpo completamente
entumecido, pero mi mente trabajaba muy rápido, confundiéndome completamente.
¿Quería hacer esto? ¿Podría afrontar lo que conllevaba el haber aceptado entregar mi
cuerpo a un hombre como Jungkook? ¿Podría olvidar todo una vez que termine?
Quería algo y sabía qué Soobin estaría revolviéndose en su tumba con el acuerdo, la
firma le daba poder absoluto de mi cuerpo a Jungkook y me estaba convirtiendo en todo
lo que él había despreciado siempre.
Justo cuando los pensamientos tormentosos llegaban a mí, la lengua de Jungkook pidió
acceso a mi boca e interrumpió mis pensamientos, sus grandes y fuertes manos tomaron
mi cintura, empujándome cada vez más contra el escritorio, su beso dominante y
controlador, era evidente que disfrutaba sometiéndome al vórtice de sus caricias.
Estaba perdido... Completamente pérdido.
Mis manos tomaron mechones de sus cabellos, mientras él seguía besándome sin
detenerse a respirar y yo estaba quedándome atrás...
¡Dios, Tae! no te quedes ¡tienes que seguirlo! Grité en mi interior, intenté respirar
profundamente, mis manos se tensaron en las hebras oscuras de su cabello y lo besé
como jamás en mi vida había besado, todo esto hizo que mi sangre se mueva más rápido
que mi interior se contraiga involuntariamente, me sentía eufórico, eufóricoy aterrado,
tenía un miedo estúpido porque temía destrozarme en este camino. Este hombre me
asustaba, me atraía, pero no podía sobrepasar los límites. No, no podía permitírmelo, no
podía dejar de pensar en lo que en realidad somos: un maestro y su aprendiz. Esto no era
una relación. Esto no era más que sexo de muto acuerdo.
—Vamos a dejarnos de tonterías, hay que hacer de esto algo bueno—susurró en voz
baja, dejando un pequeño beso en mis labios—¿Entiendes?, tú también debes disfrutar
la experiencia. Le entendía pero, no respondí, dentro de mi cabeza podía escuchar una
voz que gritaba como loco y me decía que era el capitán del Titanic y que iba derechito a
estrellarme contra el iceberg. He aceptado la propuesta, negocié con él cada uno de los
puntos del decálogo, pero seguía sintiéndome inseguro y bordeando el pánico. El efecto
Minjae hará que el naufragio del Titanic sea una jodida cosa minúscula si cuando acabe
con esto, si dejo que mi corazón se involucre y termina roto.
—Si no estás seguro, es mejor que paremos todo esto aquí —¿estaba leyendo mi mente?
—El sexo es goce y no sacrificio, ayer en la mañana, cuando tu bata de baño apenas te
cubría, pude haberte tomado y tú, aparte de darme las gracias, nada más habrías dicho.
Puedes irte, Taehyung, y llevarte tu ridículo decálogo. Te deseo, pero si para ti, esto va
a ser una tortura, yo paso. Por más que te desee, no voy a tomarte como un virgen que
va, igual que un cordero, directo al sacrificio—acotó enojado, mientras se apretaba el
tabique nasal, haciéndome salir de mi aturdimiento mental.
—¿Qué es esto? ¿La ética del cabrón? ¡No me iré! ya tomé mi decisión. Tú eres el
profesor, deberías entender que estoy aturdido—dije caminando lejos de él.
—¿Vas a enseñarme o no? Si soy demasiado para ti, me voy y me llevo mi decálogo. ¿Dije
eso? Sí, Kim Tae, tú lo dijiste.
—Pues, tú para mí, también eres un reto. Será interesante aprender sexo con un trío:
tú, tu ego y mi inocente cuerpo— su sonrisa se convirtió en una carcajada. ¿Creías que
yo tenía otros intereses? ¡Jódete, Jeon! Yo también te uso.
Sonrió ladinamente como el gato que tiene entre sus manos al pobre pajarillo.
—Escucho, pero no prometo estar de acuerdo —dije sentándome en una de las sillas
frente a su escritorio. Una cosa es que me sienta y otra cosa es que me vea como
pajarillo.
Jungkook caminó hasta su mullido sillón y se dejó caer, moviéndolo hacia un lado y otro,
lo había visto hacer lo mismo en el programa.
—Tú no quieres una relación, yo tampoco, somos adultos y estamos claros que lo que
tenemos es un trato, pero para las demás personas, vamos a disfrazar la realidad—mi
cara debió ser un poema—. No daremos una rueda de prensa o un comunicado de que
estamos felizmente enamorados. Simplemente, si nos ven juntos, bien y sí no, también.
—Razonable.
—Pero...—odiaba los peros—, para nuestros amigos, nuestras familias, estamos saliendo
y somos pareja.
¡Diablos! ¡Qué diablos! Hola, soy Tae, el novio de Jungkook... ¡Voy a vomitar!
—Tengo una familia, una madre y tú, un hermano a quien darle explicaciones—¿un
hermano?
—Taehyung, no te pido que seas mi novio, solo te pido que finjas serlo ante mis padres y
mis hermanos, así como yo fingiré serlo delante de Yeonjun.
—Estás mintiendo.
—¿En qué?
—Kim Seokjin.
—¿Jin?
—A el ¿también lo amas?
—Mmm, supongo que preguntas para entender lo del otro día, no por celos ¿verdad?
—Por Jin siento algo muy especial, algo que no podrías entender, va más allá del amor
estúpido y cursi que te estás imaginando. El es diferente.
—Fue el primera que te dijo no — coloqué los brazos en mi cintura, feliz de saber que
algo no le había salido bien en su vida.
—Exacto, Taehyung.
Jungkook soltó una carcajada burlona, sus ojos se humedecieron mientras el agarraba su
estómago e intentaba controlar su respiración al cabo de unos minutos volvió a hablar.
—Eso ha sido muy gracioso, pero la pregunta es ¿tomas anticonceptivos? — dijo burlón.
—Los anticonceptivos no siempre son para evitar embarazos, muchos ginecólogos los
recetan para controlar el ciclo menstrual, entre otras variantes hormonales. Pensé que
lo sabías todo, Tae —dijo petulante, subiendo y bajando sus cejas.
—Nunca he tenido un problema con el ciclo menstrual, querido —le mostré una sonrisa
hipócrita—. Del primer día al sexto de cada mes, tendrás que mantener las manos para
ti solito o en su defecto, sobre tu miembro, mientras te masturbas
—Digamos que siempre hay un par de manos extras dispuestas a hacerlo por mí y en
esos días, estarán tus manos... o tu boca, cariño.
¿Mi boca? Ese asqueroso quería que yo me metiera su miembro en la boca, después de
ver como la metía en el culo de la zorra del estacionamiento... ¡Estas muy loco, Jeon!
—Eres un novato, yo soy tu instructor y debo enseñarte como se hacen las buenas
mamadas, claro, dentro del plazo y a puertas cerradas. Eso dice tu decálogo.
—Sabes que existen los condones Jungkook, no tengo que meterle hormonas a mi cuerpo
para tu satisfacción — murmuré fingiendo hastío.
—Para satisfacción de los dos. Te voy a enseñar tantas cosas que agotaremos el stock
de preservativos de la ciudad —iba a decir algo, pero continuó, ignorando mi gesto—.
Además, tengo cierta aberración hacia el látex.
—Por supuesto que sí, ¿no creerás que soy tan estúpido? A ti te voy a dar el privilegio
que le he dado a muy pocos en la vida: te comerás el caramelo sin envoltorio, por eso
debemos visitar un ginecólogo, en la Fundación contamos con excelentes profesionales,
te puedo conseguir una cita de inmediato.
—Debí hacer alguna buena obra en mi vida pasada para que se me otorgara tal privilegio,
follar hasta la muerte sin preservativo con Jeon Jungkook, el mismo Dios del sexo...
Tendré una buena anécdota para contarle a mis nietos —hablé con sarcasmo—y deja
esos aires ridículos de dominante, yo tengo mi médico, tengo una clínica de confianza.
Que no tenga experiencia sexual no me hace ignorante sobre el tema y las consecuencias
que puede traer a nuestras vidas si cometemos algún error.
—Jimin es mi mejor amigo, como intuías, el lo sabe todo, desde tu dichosa propuesta
hasta el decálogo, se lo envié por correo—Jungkook colocó sus codos sobre el escritorio
e inclinó su cuerpo hacia mí—, el es mi publicista.
—Esta es mi familia, Seojoon y Rose mis padres adoptivos—a ellos los conocía, en la
fiesta de salón—. A Mina ya la conoces, es mi hermana por cosas del destino. Él es
Yugyeom y es el hermano que me dio la vida, solo con ellos y con Hoseok me gustaría que
mantuviésemos la imagen de ti como mi novio.
—Falso.
—Porque no creo que le guste enterarse que transas sexo por conocimiento, te caerías
del pedestal de puro y santo en el que te tiene.
¿Hoseok? ... ¡lo que sea! tampoco puedo presentarme y decirle: hey Hobi, me estoy
follando a Jungkook porque así voy a sacar adelante el libro que el cabrón de Lee Min-ho
quiere que escriba.
—¡Muy bien! yo voy al ginecólogo por los anticonceptivos y tú te haces análisis de sangre,
quiero estar...
—¡Estoy limpio, Tae! Y tener una enfermedad venérea, sería el menor de mis problemas
en este momento—dijo, interrumpiéndome, más para él que para mí.
¡Qué fascinación tenía este hombre con no dejarme concluir mis ideas!
—Creo que deberíamos de sellar este pacto —extendí mi mano hacia él en un gesto de
saludo pero de un solo impulso, salió de su cómodo sillón y se instaló mi lado; de un
tirón, me puso de pie y pegó mi pecho al suyo. Una de sus manos apretó mi cadera a su
cuerpo y la otra, se posó bajo mi nuca—. Siempre sello mis pactos con un beso —
murmuró antes de que sus labios se movieran suaves pero firmes contra los míos.
Una vez que dejó que mi mente volviese a funcionar, le vi con cierto cinismo y le
respondí
—¡Oh no Tae!, Este es un beso JJK Premium, estoy de buen humor así que ahora mismo,
a modo de introducción al curso, voy a dártelo —sentí nuevamente sus labios apoderarse
con los míos esta vez más fuertes y demandantes, succionaba mis labios con fuerza,
mordisqueándolos con alevosía.
Me alejé de su rostro, dejando que todo mi cuerpo se apoyara en la puerta. Sus manos
dejaron mi cintura y una de ella, acarició mis labios con sus dedos.
—Siempre es un placer besarte, Kim Tae. Dices no ser sumiso, pero tu cuerpo acata mis
órdenes, sin que yo diga una palabra —murmuró bajo su aliento y yo no sabía si enojarme
con el traicionero de mi cuerpo o cachetearlo por prepotente y engreído— espero que
disfrutes la experiencia, porque yo, de seguro, voy a disfrutarla.
Sus dedos siguieron acariciando mis labios suavemente... Maldición, porqué me sentía
como un títere en sus manos ¡No quería sentirme así!
—Te veré cuando tenga los exámenes y a partir de ahí, tengo noventa días para
instruirte en el sexo. Tu cuerpo será mi cuaderno y la cama, nuestro pizarrón, te
aseguro que tengo un lápiz bastante efectivo.
—Me conformo con que no sea como tu chiste. Y, esa fue mi despedida.
Minjae, el hermano mayor de Yoongi, fue mi primer y único amor, era mi príncipe azul, el
típico chico guapo de la preparatoria que tenía loca a todas las chicas pero que me había
elegido a mí. Con él, todo fue inocente y no me importaba, besos dulces bajo la lluvia,
caricias sensuales en su auto cuando me traía a casa. Estuvimos juntos un par de meses
hasta que se fue a Chicago, a estudiar a la Universidad, el noviazgo siguió por teléfono y
por internet durante dos años. Me juró amor eterno y me llenó de excusas cada vez que
le preguntaba por qué no volvía a casa pero, yo era feliz y lo justificaba. Él fue la única
persona que me declaró su amor, él me amaba, amaba a Kim Taehyung, el chico que ni su
madre quería... y eso, valía para mí más que cualquier otra cosa. Y entonces, mi abuelo
murió. Soobin, un Sargento de la Fuerza Aérea, serio, disciplinado y de severa moral,
ejerció como mi padre, por eso, para su ceremonia fúnebre, Minjae llegó de Chicago.
Vino con su cabello rubio como el sol, sus ojos azul océano, su metro noventa de estatura
y su cuerpo de atleta. Apenas lo vi, me lancé a sus brazos, me aferré a él y no lo solté
hasta que noté la firmeza con que trataba de separarme y, la vi a ella.
—¡Ya, basta, cariño! No llores más— las palabras de Jimin me trajeron a la realidad—
Entremos, si sigues aquí, te vas a congelar—tomó mis manos, me puso de pie y me hizo
pasar a la sala.
—¡Lo haré, Jimin! ¡Lo haré!—repetí, mientras mi amigo me sentaba en el sofá y corría
hasta el pequeño closet del corredor.
—Si me dices que harás, puedo oponerme. Pero, no sé de qué hablas. Toma, cúbrete con
esta frazada.
—Tendré sexo con Jungkook, escribiré mi libro y me sacaré por siempre a Minjae de mi
corazón.
—¡Oh, cariño! Minjae, pensé que ya lo tenías desterrado—me abrazó sobre la manta.
—Yo también, pero todas estas— intenté que mis manos me ayudaran a definir la
situación—tratativas con Jungkook lo trajeron de vuelta.
—Tú eres certero. No puedes permitir que algo que pasó hace tanto tiempo, domine tu
vida.
—Ya no quiero más, quiero hacer desaparecer a Minjae de mi vida, pero... ¡Estoy tan
asustado!—temblé un poco.
—¡No puedo! Tengo veinticinco años no quiero llegar a los treinta recordando el sin sabor
de una relación fracasada y con temor de experimentar cosas nuevas.
—Amigo, me dio pánico saber que con Jungkook, por razones de trabajo, llegaré más
lejos de lo que logré con Minjae en cualquiera de nuestras citas de amor — aunque
odiaba hacerlo, hice con mis dedos, comillas al aire —y que su traición ya no será el
escudo que me mantiene en una patética zona segura.
—Entendiste mal. Esto, lo que hay entre Doctor Sex y yo, es trabajo. Acá, el amor no
entra — ¡Joder! ¿Cómo era esa canción que en los ochenta cantaba Tina Turner?—. Solo
espero que cuando me meta en sus sábanas, a Minjae le caiga una tonelada de olvido.
—No lo sé... ¿estás seguro, Tete?— asentí —. Sabes que te apoyaré en lo que decidas,
sin embargo debes saber que con las emociones humanas no se juega. Cualquier error de
cálculo, por muy pequeño que sea, puede ser nefasto.
—¡Por fin! pensé que tendría que ir a despertarte—dijo apenas me vio entrar a la cocina.
—Huele bien—mi estómago ladraba furiosamente, aun así sonreí, mostrándole que me
sentía mejor. Jimin dejó un plato en la barra de la cocina y me señaló.
—Son casi las 10:30 de la mañana. He dicho en la oficina que tengo cita en el doctor con
Susy así que, ¿qué te parece si vamos al salón de belleza y nos damos un día de chicos?—
dijo el tan pronto me senté en la barra de la cocina.
—Creo que si llegas con un cambio de look, todos se darán cuenta que mentiste.
—Mmmm, tienes razón, pero qué tal si el cambio es para ti. Un corte de cabello, una
depilación total—negué con la cabeza.
Habían pasado varios días desde que había visto al Doctor Onew. El edificio donde funcionaban sus
oficinas era enorme, incluso más que el de "Vitae∞FIRHA". El Doctor Onew iba de salida cuando
llegamos pero aun así, decidió atenderme.
Pasamos de estar en un recibidor impersonal a una cálida oficina, decorada con fotos de
dos niños, uno podría tener doce años y el otro unos, ¿diez?
—Si vas a tener relaciones sexuales, es un buen momento para cuidarte, puedo
recetarte un anticonceptivo inyectable o uno de comprimido, también están los parches
de hormonas y los chips.
Negué.
—Soy bastante olvidadizo con los comprimidos y los parches he escuchado que suelen
despegarse, no va ser por mucho tiempo así que tampoco necesito algo muy duradero —
Onew me miró enarcando una de sus cejas—. Un inyectable está bien—murmuré
despreocupado. Un leve toque en la puerta hizo que el Doctor Onew frunciera el ceño
antes de decir un adelante.
—Iba a buscarte para almorzar, te envié un mensaje —dijo él con una sonrisa bailando
en sus labios. Sus ojos brillaban.
—Mi celular se quedó sin batería, te espero en el restaurant, ¿Te pido lo de siempre? —
él asintió y ella cerró la puerta.
— ¿Cuántos días faltan para tu periodo? —con un suspiro, volvió a preocuparse de mí.
—Aplícala cuando tu período se haya ido, debes hacerlo mensual. La Mesigyna, libera la
cantidad de hormonas necesarias para que no haya fecundación—asentí cuando me dio la
receta. Jimin y yo nos despedimos rápidamente y salimos del consultorio.
Los días siguientes, estuve con Hoseok editando las nuevas escenas de mi libro, estaba
posponiendo la escena sexual, pero sin duda los besos de Jeon Jungkook, habían
contribuido a que Danielle y Caleb tuviesen momentos realmente candentes.
"Virgen a los cuarenta ". Steve Carell interpretando a un hombre que había esperado a
la mujer indicada era divertido, Yeon y yo reímos mucho.
—Pero esta es tu casa, y no falta mucho para que tenga la mayoría de edad.
No quería dañar nuestro nuevo comienzo, así que solo asentí. Por la tarde fuimos al
centro comercial y salimos cargadas de bolsas. No tuvimos contratiempos, más bien, fue
relajado y para celebrar este primer paso en la nueva relación Yeon-Tae, fuimos a un
restaurante italiano, a comer lasaña. El lunes en la mañana, llevé a Yeon a la escuela, hice
varios pendientes y regresé a casa a media tarde. El sobre sellado que Jungkook me
había dejado todavía estaba cerrado, lo había ignorado a propósito, no quería que su
contenido afectara mi fin de semana, así que rasgué la parte superior, saqué los
documentos y vi que cayó un pequeño papelito.
“Léelos con detenimiento, investiga lo que tengas que investigar.
Estamos en contacto.
Jungkook”
Nada sarcástico. Revisé todos y cada uno de los documentos y en efecto, estaba limpio.
Tomé mi celular rápidamente y envié un mensaje de texto:
Tú dirás.
Tae”
Era jueves por la tarde y aún no sabía de él, me preguntaba internamente si se había
arrepentido, mientras intentaba empujar un poco mis límites y escribir una buena escena
de cama, pero siempre fallaba en el intento. Dios, tenía una imaginación muy vívida pero,
a la hora de "cama", era un mojigato. En la mañana había ido a comprar el anticonceptivo
que me había recomendado el Doctor Onew y el farmaceuta lo había colocado en mi
brazo derecho, era como si aplicasen una vacuna cualquiera. Pasé casi media hora, antes
de ir a cancelar el producto debido a la vergüenza. Suspiré profundamente, mientras
releía el último párrafo escrito
Ella podía sentirlo, sentía su aroma, su vitalidad, sus fuertes músculos bajo su la
ropa. Caleb no solo desprendía un poderío que la hacía sentir débil, Caleb era
mucho más. Era a lo que ella más temía en un hombre a pesar de eso, sus labios
devoraban los de él casi con la misma ansia que él devoraba los suyos. Sintió cómo
sus manos le acariciaban el abdomen y gimió por la sensación de sentir piel con
piel. Caleb tocó su entrepierna, aún cubierta por una finísima tela de encaje y...
El sonido del timbre me distrajo de la lectura y me saqué los lentes para mirar hacia la
puerta de entrada por unos segundos, pero un nuevo timbrazo me hizo reaccionar. Me
levanté del sofá y acomodé mi ropa antes de pararme frente al espejo, peiné con las
manos mi cabello y abrí.
Casi creí morir cuando Jeon Jungkook se afianzó a mi cintura, besándome con la misma
fuerza de siempre y apremiándome a entrar al departamento. Mi cuerpo reaccionó ante
el imperativo choque de su boca contra la mía y cerré los brazos en torno a su cuello,
atreviéndome a devorarlo. Como la última vez, terminó el beso suavemente y me separó
de su cuerpo. Su mirada se encontró con la mía y repasó mi cuerpo, mi pequeño short de
franelilla y mi camiseta transparente. Podía sentir mis pezones erguirse ante su atenta
mirada.
—¿Hoy?—pregunté como idiota, Jungkook se veía mucho más repuesto que la última vez
que lo vi. Tenía un traje de tres piezas que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, se
había quitado la corbata y traía el chalequillo abierto. Su cabello negro como la misma
noche estaba despeinado, haciéndome notar que había pasado sus manos innumerables
veces por él, Jungkook tenía el cabello como si se lo tiraran.
—No sabes lo que me provoca que me observes así —dijo con voz burlona y sarcástica—
¿El inventario está completo? y antes de que preguntes, no, no he estado con nadie en la
última semana—me dio una sonrisa torcida y gemí internamente—. Ve a cambiarte de
ropa, antes que me arrepienta y empecemos la primera clase aquí —salí de mi pequeño
aturdimiento con la suave palmada que dio en mi nalga izquierda.
—¿Nuestra primera clase? Ya sé que no estaba en el decálogo, señor Jeon pero ¿no
deberías haberme avisado?
—¿Y quitarle la diversión a este asunto? No, Dulzura—odiaba cuando me decía Dulzura
porque sé que lo dice para burlarse—. Ve, cámbiate de ropa y acompáñame a cenar,
vamos a hacer la inauguración de la escuela del sexo, comeremos rico y brindaremos y
¡llámame Kook!
—Kook.
Sí, era cordial, encantador, simpático, inteligente, sexy, hermoso, atlético, guapo. ¡Una
ofensa para las demás personas! Un Dios del Olimpo codeándose con los humanos, Pero
nunca lo admitiría en público.
Tae, ¿estás bien?...
—Ve a vestirte o yo mismo empezaré a quitarte la ropa—se acercó a mí— vamos a estar
tres meses juntos, y quiero comenzarlo con estilo—dijo con voz baja.
—Yo diría que estás irrespetando el punto seis —mis ganas de divertirme esta noche
estaban puestas en permanecer echado en el sofá mientras veía una repetición del
último episodio de la Ley y el Orden.
Jungkook caminó hasta sentarse en el sofá, cruzando sus piernas y mirándome de frente
manteniendo su sonrisita ladeada.
—No quiero intervenir en tu vida privada, es una maldita cena en un restaurant donde no
venden pizza ¡joder!
¡Cabrón!
—Ya vuelvo...
—Ponte un lindo traje—le mostré el dedo del medio, mientras caminaba hacia el
corredor. ¿traje? ¡Já! Ni loco...
—Créeme, en mis sueños estás justo como terminarás esta noche—lo miré sin
entender—.
—Tengo veinticinco.
Me miró con actitud de “lo sé” pero no dijo más. ¿Habrá sido una indirecta?
¿Me quiso decir que soy inmaduro? Porque, no creo que haya querido decirme que me veo
como un chiquillo para la edad. No, eso sería un halago y, él no halaga.
Bajamos el elevador en absoluto silencio, pensé que iba a intentar besarme pero no lo
hizo, tampoco se acercó o dijo algún comentario con doble sentido o sarcástico. Parecía
preocupado y no sabía por qué. Su auto estaba estacionado fuera del edificio, me
despedí del conserje, y subí en el vehículo. Condujo por varias avenidas hasta que
llegamos a un restaurante, se veía elegante por lo que me felicité a mí misma por mi
atuendo. Bajó del auto pero no le di oportunidad que abriera mi puerta, él me dio una vez
más su sonrisa torcida antes de extenderme el brazo que, como era obvio, no acepté.
El restaurante más que opulento, era exclusivo, original y moderno ¡Santo cielo! Al
menos, eligió un lugar de mi agrado. Las paredes pintadas con colores vanguardistas y las
mesas de forma circular estaban distribuidas en distintos ambientes. Jungkook habló
con el maître y una chica rubia, a la que se le abrieron los ojos al verlo, nos trajo la
carta. Parecía de esas chicas que trabajan de meseras mientras esperan su oportunidad
en Broadway: piernas largas, espalda recta y caminar celestial, toda una belleza.
Jungkook levantó una de sus cejas luciendo sensual y la chica sonrió aún más batiendo
sus pestañas como toda una colegiala. Iba a vomitar. Afortunadamente se fue tan rápido
como vino, la mesa se sumió en silencio mientras revisábamos el contenido de la carta,
unos minutos después un chico llegó y tomó el pedido Jungkook; pidió vieiras y lenguado
asado, emparejados con ragú de calamares y pepitas de tocino, con crujiente capa de
crutones y queso azul; yo, pollo tierno con espárragos blancos, hummus y ensalada de
kale.
Aunque los nervios y la ansiedad por lo que me esperaba me tenían inquieto, recurrí a la
“técnica Soobin” —no mostrar mis emociones—y me obligué a disfrutar del lugar. Era un
sitio de moda, todo aquel que era alguien en Corea, tenía que comer, a lo menos, una vez
a la semana aquí, era muy difícil de encontrar una reservación de un mes para otro.
Supuse que él tenía contactos.
—A tu salud, querido. Espero que el pan de aceitunas no traiga carozos ¡sería horrible
atragantarse en una noche tan especial!—dije sarcástico y Jungkook negó divertido.
—Tú puedes atorarte, hago una maniobra de Heimlich que te encantará —levantó una
ceja, sonrió de lado y… estuve a punto de ahogarme.
Ambos comimos en silencio. Jungkook dedicaba una que otra sonrisa y gestos de saludo a
los comensales de otras mesas ¡joder! Saludó a tres actrices de cine, un actor de
televisión y a cuatro cantantes.
Al final pedí una tarta de arándanos, Jungkook no pidió nada pero, se disculpó un
momento y se alejó de la mesa. Regresó unos minutos después y me dio una mirada
pícara junto con su sonrisa sexy. Solicitó la cuenta y salimos del lugar.
—Puedo tomar un taxi, así puedes volver y follarte a esa aspirante a ganadora del Óscar
que te miraba con tanta hambre—mi voz destilaba veneno, estaba seguro que si me
mordía la lengua, caería muerto. Eso fue ridículo, Tae.
Bufé sonoramente.
—¿Me llevarás a casa después de que vayamos a dónde sea que me quieres llevar?—él
asintió abriendo la puerta del coche para mí. Podía ver su sonrisita torcida, pero la
ignoré lo mejor que pude.
—Me he visto con Jin hoy, te envía sus saludos y dice, que solo estará aquí hasta el lunes
por si lo necesitas. Podrías llamarle.
—Ya hizo mucho por mí —me encogí de hombros—, su relato me ayudó corregir un par
cosas, lo llamaré para desearle un buen viaje —contesté sin emoción.
Jungkook condujo hasta llegar a lo que parecía ser un bar o algo así. Había una larga
cola, pero Jungkook estacionó el auto dejándole las llaves a un chico rubio que hacía de
valet.
—Eso no es problema para mí—me dio una sonrisa centellante, antes de dirigirse al
mastodonte que estaba en la entrada.
Mientras Jungkook hablaba con el rubio, me dediqué a mirar el entorno y me pareció que
todos los empleados del lugar eran sospechosamente rubios y de ojos azules, que el
uniforme era sacado de “Star Trek” y que el local, recubierto de reluciente cerámica
negra, no tenía nombre.
—¡Ya está!—llegó a mi lado— podemos pasar —entramos sin importar las murmuraciones
de las personas que se encontraban en la larga fila de espera.
—¿Dónde estamos?
—Verás, descubrí este lugar hace algunos años por internet —dijo mientras me conducía
por un corredor pintado de negro, tenuemente iluminado
—. En Europa, encontrar un sitio como éste es muy normal, así que dije ¿Por qué no?
—Tae, este lugar es algo especial— nuevamente lo miré sin entender—. Hay cuatro
puertas, ¿verdad?— efectivamente, habían cuatro puertas frente a mí, no era ciego, las
estaba viendo. Sobre ellas, había luces de diferentes colores: rojo, naranja, amarillo y
blanco—¿Has escuchado el refrán que dice que en la variedad está el placer?
—Este lugar ofrece ese servicio: amarillo si quieres ver; rojo si quieres participar;
naranja si solo quieres bailar y, blanco, si quieres irte. Lo miré sin creerlo, ¿él me había
traído a especie de casa de orgías?
—¿Me has traído a que presencie una orgía? ¡Porque, no quiero creer que me trajiste a
participar!—le dije seriamente, con todo mi cuerpo tensionado.
—Pensé que te gustaría ver, ahora, si quieres participar—alzó una ceja descaradamente.
—¿Estás seguro, Tae? Es información. Una orgía real excita mucho más que un libro
pornográfico, a menos, que lo escribas tú, pero tienes que conocer.
—¿Amarillo para ver, rojo para formar parte, naranja para bailar y blanco para irme?
—Entendiste bien.
—Bien, no sé qué tan jodidamente pervertido esté tu cerebro, pero este tipo de cosas
no me gustan —dije fríamente antes de encaminarme a la puerta blanca.
—¡Taehyung, espera! No tienes por qué ofenderte. Esto es parte de las lecciones. Se
llama motivación. Tienes que saber de qué se trata todo esto. Estamos aquí por tu libro.
¿Acaso pensaste que te iba a llevar al cuarto rojo? ¡Joder! Sí que estás mal.
—Bien, he entendido que esto puede ser demasiado fuerte para tus castos ojos,
Dulzura—se burlaba de mí—voy a llevarte a casa para que sigas jugando a ser él chico
mojigato que estas cansado de ser.
¡Já!
—No puedes. Y te juro, Taehyung, otro grito y te alzo para llevarte en hombros—me
guiñó un ojo—¡será maravilloso tener tu lindo culo al alcance de un mordisco!
—¡Ja! y ¡Ja!
—¡Cobarde!
¡Joder, Tae! Que increíble capacidad de decir ridiculeces tienes cuando estás con él.
Jungkook me miró con cara de asombro, abrió la boca y la cerró, negó con la cabeza.
—Sí, sí, lo que tú digas.
—Grabamos el programa en la tarde, porque tanto Mina como yo, teníamos compromisos.
—¿Vamos o te alzo? Le mostré el dedo del medio y caminé hasta llegar al auto. El camino
de vuelta fue bastante silencioso, solo deseaba llegar y recostarme en la cama para
sacar de mi mente la palabra “orgía”.
Jungkook giró a la izquierda cuando tenía que hacerlo a la derecha para tomar la
avenida que conducía a mi edificio.
—Pero...
—Todo sería más fácil si me explicaras cuáles son tus objetivos para cada clase. No es
mi culpa que seas tan desorganizado y poco práctico. No es que te tenga miedo o me
niegue a cumplir el decálogo que yo misma te hice firmar, es que dijiste cena y no...
—¡Cállate, Taehyung!
He ahí el problema. No sabía que tan fuerte podría ser cuando estuviéramos nuevamente
solos en su departamento. Sus labios tantearon levemente los míos, mientras mis manos
agarraban su chaqueta.
—Eres el instructor y yo debo escribir un libro—esa respuesta estuvo buena, ni mucho ni
poco.
—Es excitante la manera en la que tus besos elevan mi temperatura, empiezan siendo
inocentes hasta que puedes llevarme el ritmo y luego, ¡boom! Todo un volcán de deseo se
apodera de ti. Sé que no te soy indiferente, como tú no lo eres para mí—volvió a
besarme suavemente, su mano libre recorrió la curvatura de mi espalda pegándome más
a su pecho mientras el beso subía de intensidad. La campanilla anunciando la llegada al
piso de Jungkook se escuchó haciéndonos separar—. Así... respira, inhala... exhala—dijo
antes de salir, colocó el código en la entrada del departamento y la puerta se abrió
mostrándonos el frío lugar.
—Bienvenida a mi casa, tu escuela por los próximos tres meses—negué con la cabeza.
—Como tú digas, Taehyung—ya ni valía la pena decirle que era Tae, al final que me dijera
como le diera la gana—. Quédate aquí.
—Tu puerta abre con un código, que no me sé, así que no creo que pueda ir a muchos
lugares—dije tajante y con un tonito irónico para dejar en evidencia la tontera que
decía.
—Mañana te daré un código, Dulzura. ¿Quieres una copa de vino?—una copa de vino sin
duda ayudaría a mis nervios, así que asentí—. ¿Blanco o tinto?
antes de desaparecer por el mismo corredor en el que había desaparecido la última vez
que estuve aquí. La casa de Jeon Jungkook me daba miedo. Era tan fría, tan parecida a
la casa de Soobin en Daegu, solo el cuadro que estaba en la parte alta de la pared lateral
parecía realmente algo de Jungkook, algo preciado.
—No me asustó, simplemente me tomaste con la guardia baja —tomé un sorbo de la copa
y él me imitó.
—Las lecciones son empíricas— vaya, que manera de cambiar de tema—. Aunque no está
en tu decálogo, intentaré decirte antes de lo que va cada clase.
—Yo soy real, no un pobre personaje traumado escrito por una fantasiosa mujer—
sonrió—. Ven conmigo—tomó mi mano libre, la entrelazó con la suya y me hizo caminar
por el corredor que no era nada pequeño.
—Lo conocí la noche que mis padres murieron, tuve un corto paso por Servicios Sociales
mientras que Seojoon legalizaba mi tenencia. Los padres de Yugyeom también murieron
en ese accidente —suspiró—. En fin, es una historia muy larga. —colocó la fotografía en
la mesita —Y esta noche no está programada para contar historias.
Sus manos se deslizaron por mis hombros y mi cuerpo tembló ante el roce. Tomé otro
portarretratos. En este, Kook estaba boca abajo y alguien trabajaba en su espalda: su
tatuaje.
—¿Dónde te lo hiciste?
—En India, yo tenía la columna vertebral tatuada desde que cumplí quince y Raff, un
viejo amigo agregó las serpientes. Me gusta, es similar al símbolo de la medicina...Un
Caduceo, en India las serpientes la reverencian como diosa de la fertilidad y de la
profecía. En el yoga Kundalini, se dice que la energía de la serpiente reside en la base de
la columna vertebral, lista para ascender desde el centro sexual y emplearse al servicio
de la consciencia.
Ubicó su mano en mi espalda baja, guiándome como lo había hecho en casi toda la noche.
—A mi templo.
—Templo, santuario, jardín secreto, lugar privado. Es un lugar que ninguna otra persona
jamás ha visitado.
—Esto es... —no sabía qué decir, no estaba preparada para encontrarme con eso.
No entendía nada; frente a mí, una habitación más larga que ancha, que tenía una
superficie de algo parecido al corcho, de unos dos metros de ancho por unos quince de
largo; más o menos de ese mismo largo; en la pared había una vitrina que estaba dividida
en dos secciones: una, la más grande, llena de trofeos y medallas, la otra, con varios
tipos de espadas. Bordeando la alfombra de corcho, había cables y otras cosas
indescifrables.
—Practico la esgrima desde que tengo doce años, amo este deporte, es el segundo placer
que disfruto realmente.
El primero, obviamente, es follar—lo dijo tan cerca de mi cuello, que pude sentir todos
mis vellos erizándose bajo su aliento.
Tomé otro trago de mi copa, seguí observando la habitación y me percaté que había un
sistema de circuito cerrado de TV ¿acaso hace sus propias películas?
—¿Y esto?
—Me grabo para corregir mis movimientos, cuando practico. Vamos...
—esta vez me tomó por el brazo sacándome de la habitación. Pasamos por dos
habitaciones más, a las que Kook nombró como la cocina y un cuarto de baño, dos puertas
más, que eran el cuarto de huéspedes y una puerta doble de madera indicaban el final
del corredor—. Mi habitación… Tragué saliva cuando él empujó suavemente la puerta. Su
habitación era enorme, casi triplicaba la mía; la cama era tamaño king size, cubierta con
un edredón blanco y varios cojines. Tenía un balcón enorme, en el que sin duda Seúl
debía verse en toda su gloria; un pequeño sofá estaba pegado a una de las paredes; un
gran televisor estaba empotrado en su pared acompañado de un teatro en casa; una
melodía se colaba desde algún lugar, dos mesas de noche a lado y lado de la cama, el piso
era de roble y las paredes en un tono verde ocre muy claro.
¡El cuarto de baño, señores! Sí, la habitación era exageradamente grande. El baño no se
quedaba atrás. Había un jacuzzi y una ducha de hidromasajes, una pequeña banca que se
desplegaba de la pared, completamente enchapada en negro con dorado... y yo, estaba
simplemente pasmado.
—Me alegro que te guste; luego, puedes usarlo—con el pasar de los minutos su voz iba
adquiriendo un matiz extraño, ronco y deseoso.
—Si te incomoda, hay otros tres, elige el baño que más te guste.
—¿Es todo?—me miró extrañado— Digo, no hay habitación con artefactos para el
maltrato, un cuarto de juegos,
¿una... mazmorra? —Kook rió abiertamente, negando con la cabeza y limpiando lágrimas
imaginarias de sus ojos.
—No soy un dominante, Taehyung, tampoco un sumiso, pero me gusta que las personas
con las que estoy me obedezcan.
—Hombres como Mr. Black, de que los hay, los hay, pero te aseguro que pocos pueden
manejarlo. Ambos roles son importantes, para el dominante es primordial que su juguete
no sufra daño, es por eso que dan una palabra de seguridad pero, alcanzar el placer y
entregárselo a la persona se va al carajo cuando el dominante encuentra el goce en la
humillación y el castigo del sumiso. En ese caso, ninguna palabra de seguridad salva.
—¿Y, a ti...?
—No me gusta lastimar pero quizás, en alguna de nuestras clases, pueda enseñarte algo
de lo que aprendí en ese mundo.
—Fui sumiso, por diversión. En una relación de Dom/Sub, el dominante cree llevar las
riendas en el encuentro sexual, pero es el sumiso quien realmente posee el control de la
situación. Una palabra le entrega al sumiso la decisión de cómo controlar su placer y el
de su dominante, o parar todo el juego, Taehyung.
—Sí, entiendo, pero no creo que alguna vez llegue a practicarlo... no tengo carácter para
eso.
—Kook me quitó la copa y me tensé inmediatamente. Desde algún lugar podía escuchar la
suave melodía de The Scientist, era una de mis canciones favoritas de Coldpaly—.
Hemos venido aquí para tu inducción.
—Chsss..., te dije que por ser tu primera vez, no sería una clase —sus manos tomaron mi
rostro delicadamente
—. Voy a enseñarte lo que significa el clímax total, esta vez te haré el amor y no solo
con mi cuerpo, si no con el conocimiento que he adquirido y con la experiencia de conocer
el cuerpo de una persona a la perfección.
—No voy a negar que estoy algo nervioso —yo siempre escapaba de todos los dolores del
mundo.
—Haré que tu primera vez sea una experiencia placentera —su rostro se estaba
acercando peligrosamente al mío
— Solo déjate llevar. Cerré los ojos cuando él depositó un suave y delicado beso en mi
cuello, podía sentir mi cuerpo temblar ante su toque.
—Aa... ¿ahora?
—¿Puedo... puedo tocar?—enterré mi cara en su cuello porque quería evitar que viera el
sonrojo de mi cara
—Hazlo. El ser humano no nace con un manual a la hora de practicar una relación sexual,
pero tiene instintos, y nosotros debemos responder a ellos— sus dedos empezaron a
desabrochar los botones de mi camisa, yo no sabía dónde poner mis manos. Quería
decirle algo, pero no me salían palabras, mi mente estaba en otra cosa ¿Dónde pongo mis
manos?
—He esperado este momento, desde aquella vez en que te vi entrar al edificio —hablaba
con sus labios pegados en los míos. —pero se volvió completamente infernal, cuando te vi
en el restaurant.
¡Dios, por favor! cada palabra y caricia hacía que mi cuerpo estuviese en una montaña
rusa que subía cada vez más y más alto.
—Kook, yo... —mis manos se fueron a su espalda y tiraron la camisa hasta sacarla del
pantalón.
—Las veces que tuve que frenarme para no ir a tu casa y follarte hasta quedar agotado
—dos movimientos míos y mis zapatos volaron. Él bajaba mis pantalones. No iba a
contestarle eso porque en este momento estaba ido por sus caricias y solo atinaba a
aferrarme a su camisa con todas mis fuerzas.
—Me estoy frenando en este momento. No quiero que te asustes—su boca en mis
mejillas susurrando palabras tan calientes como el hierro fundido—. Voy a cuidarte. No
soy tu verdugo, soy tu guía—su voz era suave, reconfortante y enternecedora, hacía que
mi cuerpo respondiera con leves sacudidas.
¿Debía agradecerle por eso? ¿Por ser el primer hombre en mi vida? Por favor...
—El día que me propusiste enseñarte sobre el arte de satisfacer a una persona…
enseñarte sobre sexo, estoy seguro que abriste la caja de pandora, Taehyung.
—mi tono era cortado, tembloroso pero tenía que dejarle mis cosas claras.
—El sexo no es una historia para contarla, hay que vivirlo. ¿Cómo he de explicarte yo lo
que se siente en el orgasmo, o lo que sentirás cuando los músculos de tu entrada se
cierren entorno a un falo erecto?—mordisqueó mis labios mientras seguía masajeando mi
pecho en sus manos—. Dime, ¿podrías tú explicarme lo que estás sintiendo ahora?
Podía sentir mi sangre convertirse en agua ¿o en mazamorra? mientras corría por mis
venas, el corazón latiéndome atronadoramente en mis oídos, mi cuerpo temblando por
sensaciones para las cuales no tenía palabras con que describirlas. Tenía razón, no se
podía.
—Soy... soy escritor—trataba de salvar mi orgullo. Kook me deslizó la camisa por los
hombros y se alejó de mí para observarme. Estaba en ropa interior y no sabía dónde
dejar mis manos.
—Realmente, eres precioso—sentía la boca seca, mientras sus manos jugaban con mis
pezones que ya estaban duros.
—Quiero... —el aire faltaba en mis pulmones— quiero que te quites la camisa.
—No entendiste la pregunta, Tae. Te la repito —sus manos seguían torturando mis
pezones,—¿Quieres hacer algo tú?—su voz era baja, contenida y aterciopelada.
—¿Qué te lo impide?—murmuró.
Llevé mis manos a su camisa y comencé a desabrochar sus botones hasta dejarla
abierta, mis dedos se entretuvieron en recorrer concienzudamente su marcado
abdomen, su piel era suave y caliente. Respiró profundo, su labio inferior temblaba
levemente, se veía que le gustaba lo que le hacían mis manos. Di un paso más hacia él y
comencé a bajarle su camisa. Sentí un click, no perdió tiempo y aprovecho mi
acercamiento para acariciar mejor mi pecho, cerré los ojos y me concentré en sentir
todas las sensaciones que me invadían cuando tiraba de mis pezones erectos.
—¡Santo Joder!
Y fue como un balde de agua fría, me alejé abruptamente de él, cubriéndome el pecho
con las manos—una total estupidez, pero... no sé, era como un escudo—y lo miré
desafiante.
—¿Qué sucede?
¡Qué otra mierda podía decirle! ¿Algo como: verás Kook, estaba jodidamente entregado
a tus caricias porque estoy caliente como el demonio pero, de pronto, apareció esa
vocecita que suena dentro de mí, de vez en cuando y me ha hecho caer en cuenta que,
aunque deseo que todo esto pase, no es más que un maldito error y es mejor que
arranque?
—Yo...
—Relájate.
—Lo estabas haciendo bien—se acercó a mí y me giré mirando ¿Luces? ¿Las estrellas?
¿El maldito universo frente a mí? Cualquier cosa era mejor que mirarlo a él.
—Es que...—apegué más mis brazos cruzados sobre mi pecho y traté de seguir
mentalmente la melodía que se escuchaba por los parlantes.
—Kook...
Lo besé al mismo tiempo que él serpenteaba una de sus manos bajaba por mi viente y
empezo a tocar mi sexo, jadeó por la humedad que lo rodeaba, pegó su erección a mi
trasero, gimiendo entre mis labios, mientras yo gemía en los suyos. Solo tocaba. Sus
dedos se paseaban por mis falo erecto y por mi entrada que estaba palpitante y humeda
por el presemen que estaba botando, sin intentar nada más que el simple contacto entre
la ardiente carne de mi glande y sus finos y largos dedos.
Abrí los ojos lentamente cuando las sacudidas de mi cuerpo se hicieron menos
frenéticas, él estaba sobre mí y no me quitaba la mirada, sus ojos eran deseo, su rostro,
tensión.
Besó mi mentón y luego, lo mordió… mi cabeza se arqueó hacia atrás, sus labios se
deslizaron por mi cuello y por el valle de mi pecho, lamió mi vientre con su lengua ágil y
llegó a donde su mano arropaba mi sexo.
—Ábrete para mí...—su voz fue ronca y excitante mientras mi cuerpo lo obedecía.
Inhaló sobre mi sexo, húmedo por sus atenciones, sentí su nariz rozar mi glande y jadeé.
—Kook—mis dedos tiraron de su cabello ante las sensaciones que asaltaban mi agotado
cuerpo— Por favor... por favor, Kook.
—¡Diablos!—jadeé... lloriqueé. La sensación era diez mil veces más placentera que la
anterior. Sentía nuevamente el correr de mi sangre más aprisa, mis pulmones pidiendo el
aire, mis caderas se movían solas pegándose más a su rostro, mientras él sorbía, lamía y
daba leves mordiscos a mi pene. Estaba volviéndome loco de placer.
—Kook...
El primer orgasmo había llegado a mí sin darme cuenta pero ahora, podía sentir las
mismas sensaciones y dolía… dolían mis pezones, dolía mi glande, tenía el cuerpo rígido,
era una tortura.
—Ya lo hiciste una vez, relájate y déjalo salir—gimió dejando que dos de sus dedos me
penetraran, podía sentirlos ensanchándome allá abajo.
—Ummmnff.
—No es fanfarronería cuando digo que estoy bien dotado —sus dedos me penetraban
rítmicamente y su lengua se enredó como una boa constructor en mi falo, mi cuerpo
temblaba como una hoja en una tormenta hasta que se tensó y quedó cual bloque de
mármol; entonces, su lengua se deslizó con persistencia entre mis testiculos, mi entrada
y mi falo y así comenzó mi pequeña muerte
—¡Córrete, Tae!
Y yo, el que había dicho que era imposible que otro cuerpo reaccionara con esas
palabras, lo hice. Si la primera vez fue intenso, este había sido asombroso. Estaba
seguro que mis ojos habían rodado entre las cuencas mientras los tenía cerrados.
Escuché a Kook vociferar una maldición mientras remplazaba sus dedos por su lengua,
succionando fuertemente. Mis sensaciones caían en picada cuando volvió a introducir uno
de sus dedos moviéndolo de tal manera que tocó un punto dentro de mí que me hizo ver
estrellitas de colores... despegando mi cuerpo completamente de la cama mientras
maldecía en voz alta una y otra vez. Estaba en el paraíso. Había escuchado a Jimin
muchas veces decir que mientras leía, creía que moriría de combustión espontánea. Yo sí
que estaba muriendo de esa combustión. Sentía como lamía suavemente mi entrepierna,
tocando mí muy adolorido glande y haciéndome sisear sumergido entre la densa neblina
que cubría mi visión. Cada músculo de mi cuerpo estaba agarrotado y el maldito ni
siquiera me había penetrado. Besó mi vientre, lamió mis pezones que, para ese momento,
estaban extremadamente sensibles y luego, sus labios se posaron en los míos,
dejándome sentir mi propio sabor cuando deslizó de manera suave su lengua en mi boca.
Cerré los ojos completamente agotados cuando se acercó a mi oído y me susurró.
—No me has penetrado, pero tenía la esperanza que hubieses eyaculado en tus
pantalones—dije sin abrir mis ojos. Me encontraba entre la bruma post orgásmica y el
deseo de tener un sueño reparador. Pude escuchar la risa suave de Jungkook.
—Tengo más autocontrol que eso, pero no te niego que puede que haya líquido pre
seminal en mi bóxer.
No podía hilvanar palabra alguna, sentí como su peso abandonaba la cama, lo busqué con
la mirada y vi que estaba ocupado con un control remoto.
—No más música. Quiero escucharte solo a ti ahora— terminó de sacarse la ropa.
Creo que Jimin caería muerto y reventado si pudiera verlo, no conocía el de Yoongi, ni
tampoco quería imaginármelo, pero...
—Chsss, tranquilo. No voy a hacerte daño, los orgasmos te han dejado húmedo y
preparado para mí y ya te he dilatado bastante. Lo haré suave— susurró con sus manos
en mi rostro. Intenté mirarlo, de veras que lo intenté pero no podía cuando el capitán
Jack Sparow me estaba mirando por ese único ojo.
—Nnoo.
—¡Mírame a mí! —Kook subió mi mentón y besó mis labios, ahora hinchados—. ¡Tus ojos
en los míos, Tae!—asentí mientras me recostaba y se postraba de nuevo sobre mí—Pon
tus manos en mi cuello—su voz era realmente suave y relajante, su mano bajó hasta
separar mis piernas y él se coló entre ellas, abriendo con sus dedos mi entrada -¿Confías
en mí?—preguntó.
—Eso espero o vete olvidando del jodido trato —mi voz se quebró cuando sentí la punta
de su miembro acariciar mi palpitante entrada. Gimió, su respiración cambió
abruptamente mientras ejercía un poco de presión en mi estrecho esfinter.
—Abre—una de sus manos controlaba el empuje— un poco más las piernas, bonito.
—Sí, tú.
—Te he dado tres orgasmos sin correrme, estoy tan jodidamente duro que un mal
movimiento podría lastimarme.
—¡Miénteme, Kook! Tienes diecisiete y es nuestro último año, me invitaste al baile y...
Patético.
—Nos conocimos cuando éramos niños y siempre hemos sentido algo. Te vas a una
Universidad distinta a la mía y eres el jugador estrella del equipo de basquetbol. Una
lágrima se deslizó por mi mejilla ante un recuerdo fugaz de mi última noche con Minjae.
Kook la limpió con un beso y me devolvió a la realidad.
Patético y loco.
—Quiero ser tuyo esta noche—Kook apretó todos sus músculos, conteniéndose.
—Te he deseado durante tanto tiempo, al fin voy a hacerte mío de una manera que
jamás olvidarás —sus labios bajaron a los míos.
—Por favor.
—¡Oh Mierda! —dolía... Era como si me estuviesen quemando las entrañas, en mis ojos se
desbordaron lágrimas de dolor, mientras encajaba los dientes en sus labios hasta sentir
el sabor de su sangre y mis uñas se enterraban en la piel de sus hombros. Él estaba
estático, limpiando mis lágrimas sin importar la sangre en su boca.
Su sangre no fue repugnante para mí. El dolor fue pasando y dejé de tensarme
alrededor de él. Lo sentía tan dentro, tan profundo...
Kook empezó a moverse. Yo abrí los ojos, observándolo y despegando unos mechones de
cabello de su rostro.
—Era un hecho que iba a doler. Más que dolor, fue ardor —expliqué.
—Lo sé...
—Vale, pero ya podemos dejar el juego de rol —él sonrió y yo lo besé mientras
empezaba a mover mis caderas.
—Justo así, Tae—dijo entre dientes, con el cuerpo empapado de sudor—. Así, nene,
muévete conmigo, lindo—se burlaba, feliz.
—Te sientes tan bien, Dulzura —se movía lento, pero con intensidad—. Tan
malditamente caliente y jodidamente estrecho.
Ahora que sabía que todo estaba consumado, nuestros cuerpos se sentían pegajosos
debido al sudor, aún podía sentir su corazón intentado normalizarse. El mío no es que
estuviese del todo tranquilo...
—Está usted iniciado, joven Kim. Bienvenido a la escuela del sexo, a partir de este
momento prepárate para conocer el placer en plenitud —y luego, unió sus labios a los
míos.
Me pesaba cada parte del cuerpo, habían pasado algunos minutos y aún seguía sobre el
cuerpo de Jeon Jungkook, podía sentir su miembro aún dentro de mí, mientras sus
manos acariciaban mi columna de arriba abajo, el latido de su corazón ahora era
acompasado, situación que me tenía levemente somnoliento. Quería salir de ahí pero, no
tenía voluntad.
Kokk sonrió, no podía verlo pero con escucharlo era suficiente. Giró nuestros cuerpos de
manera, que yo quedé nuevamente bajo de él y salió de mí tan lento que no pude evitar
que un par de gemidos abandonaran mi boca. Lo vi levantarse de la cama y salir de la
habitación, mis parpados se sentían cansados por lo que cerré mis ojos un segundo. Los
abrí abruptamente cuando sentí como mi cuerpo era alzado.
—Estoy agotado.
—Es normal, luego del orgasmo tu cuerpo se envuelve en una especie de manto relajante,
estas exhausto, saciado.
Kook me dejó sentado en la pequeña banquita que había en su baño mientras se movía de
un lado a otro, tomó un par de comprimidos de su gabinete y me las tendió.
—Ibuprofeno —murmuró mientras me entregaba un vaso con agua que tomaba del grifo.
Enarqué una ceja en su dirección—. Es apta para el consumo, puedes beber tranquilo —
dijo antes de agacharse a un lado de la silla graduando una válvula, tomo una regadera de
mano y metió su mano entre mis piernas
—No hay como el agua fría para relajar los músculos que han sido sobre exigidos, —alcé
una ceja—. Abre las piernas Taehyung, vas a amanecer muy adolorido si no lo hago. Abrí
las piernas un poco pero él se encargó de separarlas mucho más, dejándome expuesto.
¡Dios mío! podía sentir mi rostro arder sin importar que minutos atrás había sido su boca
la que me estaba atacando sin piedad.
¡No es normal que te esté mirando allá abajo una persona que no es tu ginecólogo!
—Lo sé, solo aguanta un poco más— era fácil decirlo, no era él quien estaba de piernas
abiertas frente a un depredador.
—¿Cuánto más?
—Oh, es cierto, se me olvidaba que has visto muchos miembros... en la televisión, varios
videos porno—sonrió triunfalmente y bufé enarcando una ceja.
—¡Idiota!
—Ven aquí.
—Eres un dictador.
—Calla y coopera o voy a enterrarme tan fuerte en ti que mañana no podrás caminar —
dijo jalándome a la regadera, sentí los chorros de agua masajear mis músculos, fue
relajante. Kook me pegó a su duro pecho y aunque podía sentir su erección presionando
mi vientre, no me alejé.
Él tomo una esponja, algo de gel de baño y talló mi espalda y mi pecho. Cuando terminó,
saco nuevamente la silla y me dejó allí sentado mientras se enjabonaba. Cualquier
persona pagaría por estar en mi lugar, pero sencillamente, yo tenía ganas de ir a dormir.
Cerró la ducha y sin importarle estar goteando, caminó hasta alcanzar un estante y
sacar una toalla y una bata, envolvió la toalla en su cadera y llegó hasta mí con la bata.
—Estira los brazos—hice lo que me pidió y cubrió mi cuerpo con la bata antes de
tomarme en brazos y volver a la cama—Jaló el cobertor, dejándome sobre unas nuevas
sábanas de seda, estaba decidido a abandonarme a los brazos de Morfeo cuando sentí
como nuevamente me abría mis piernas.
—Kook, ¿podrías dejar mis malditas piernas cerradas un momento? si seguimos así, no
llegaré a la noche noventa—le reclamé frustrado.
—Volveré a tomarte en un par de horas, así que se bueno y ábrete para mí —si las
miradas mataran, dos oficiales me estarían llevando a la cárcel por homicidio.
—Cabrón.
—No tenemos toda la noche Taehyung, al menos no para estar en esto—bufé y abrí las
piernas nuevamente.
—Es un gel para desinflamar, así que tranquilo. Dije un par de horas y yo cumplo mi
palabra—cerró mis piernas y se acomodó a mi lado dando un largo suspiro.
La habitación se sumió en un silencio incomodo, era como si nos faltara algo, pero
ninguno de los dos tenía la intención de hablar. Me giré dándole la espalda y suspiré
cerrando los ojos, rogando al cielo que Morfeo se apiadara de mí.
Suspiré exasperado y dejé que su mano tirase de mi cuerpo, me envolvió entre sus
brazos y dejó que mi cabeza reposara en su duro pectoral, sus dedos empezaron a subir
y bajar por mi espalda, cerré los ojos y fue inevitable quedarme dormido.
—Mmmm—gemí.
¿Cuánto había dormido? Parecía que hubiera acabado de cerrar los ojos.
—¡Jodeer!—gemí.
—Sí, quiero joderte de nuevo lindo— sentí la vibración de una risa mientras sus labios
rozaban mi vientre—. Mi cuerpo se vuelve loco cuando estás cerca.
Jugueteó con su lengua en mi ombligo mientras una de sus manos separaba mis piernas.
Tenía toda la intención de detenerlo, pero sentir sus dedos jugueteando con mi entrada
me quitaban el aliento.
—¿No estás cansado?—mi voz salió en un susurro aunque intenté que el deseo no se
reflejara en mi voz.
Agarré sus cabellos fuertemente cuando descendió aún más, mi traicionero cuerpo se
estremeció ante su caricia y el volvió a sonreír haciendo que las vibraciones viajaran
hasta llegar a mi glande.
—No, tengo años de práctica— succionó haciéndome gemir y tensar nuevamente las
manos en su cabello—. Además, tengo el paraíso frente a mí, no me pidas que no deguste
el fruto prohibido—¡y el muy salvaje, me mordió en el hueso de la cadera!
—No puedes negarte, Taehyung. Firmaste un decálogo —rió— redactado por ti, en donde
me cedes tu cuerpo con fines pedagógicos.
Apartó más mis piernas con sus manos y se acomodó entre ellas.
—Estás tan jodidamente húmedo y me tienes tan duro que, creo que mi querida Aswyn
se sentiría muy decepcionada de mí si me viera en este momento.
¿Aswyn?
La punta roma de su miembro rozaba mi entrada que ya estaba deseosa por ser llenada
de nuevo por el miembro de Kook, haciendo que mi cuerpo tuviese pequeñas sacudidas
que anulaban mi capacidad de seguir pensando, dejándome completamente entregado a
él. No. No podía negarme, mi cuerpo reaccionaba ante su experto toque, la pequeña
fricción que su miembro hacía al ingresar solo la punta de su miembro, su boca
pecaminosa en mi uno de mis pezones quería y hacía que quisiera mucho más de él… o
mejor aún, que se introdujera en mí. Sí señores. Yo, Kim Taehyung, que me le había
negado al sexo por más de cinco años, que hasta escasas horas atrás era virgen, que
unas semanas antes decía que no podía tener sexo casual con este hombre, me moría de
ganas y quería que este hombre me penetrara.
—Tienes que decirme qué quieres— el vaivén era desesperante, sentí su mano en mi
vientre bajo y luego, empezo a bombear mi miembro haciéndome chillar fuertemente.
—¡Por el Santo Joder del Olimpo, Kook!—mi respiración era irregular— ¡Haz lo que
tienes que hacer!
—No, hasta que me lo digas. Empezo a bombear con mas rapidez mi miembro, los
pezones me dolían por sus caricias y el cuerpo completo me temblaba. ¿Por qué
mostrarme remilgado y tímido cuando ese hombre ya me había hecho gritar y me había
tocado tan ardientemente, que me tenía al borde de un abismo?
—No seas más cabrón de lo que eres.
A la mierda él chico que Soobin había criado, este hombre me encendía como nunca, me
daría el material suficiente para terminar mi libro. ¿Qué más daba si le decía lo que
quería con todas sus letras? Las cartas habían sido puestas sobre la mesa, yo mismo las
había barajado, y mi suerte estaba echada.
—Voy a hacer lo que quiera con tu cuerpo y para eso no necesito tu permiso —susurró en
mi oído—solo quiero que me digas lo que más necesitas ahora— me miró directo a los
ojos—¿quieres esto en tu ardiente entrada?—sacó su lengua y me la mostró—¿quieres?
—¡Fóllame de una maldita vez, Jeon —grité enterrando mis uñas en su piel.
—Deja de hablar tanto ¡Hazlo ya, por un demonio!—los ojos de Kook centellearon, sus
pupilas se fueron dilatando hasta dejarlos mas oscuros.
—No era tan difícil, Dulzura—la punta de su eje se alineó en la entrada de mi cuerpo
penetrándolo de un solo empujón y haciéndome temblar completamente. Sus caderas
empezaran ese vaivén asombroso que ya me empezaba a gustar. Subió mis piernas a su
pecho, el primer orgasmo me golpeó, haciéndolo maldecir entre dientes cosas como "me
aprietas tan bien", "voy a morir atrapado en tu perfecta entrada" y otras cosas más que
no podía entender. Cuando el segundo orgasmo me alcanzó, mis rodillas colgaban de sus
hombros; tenía el cuerpo perlado en sudor y mascullaba más y más maldiciones
excitantes.
—Bien es poco, estoy excelente ¿Quieres una ronda más? —alzó una de sus cejas, pero
negué dejándome caer en la cama. Kook se acostó a mi lado y minutos después, dormía
profundamente.
¡Hice el amor con Jeon Jungkook!... No, Kook cumplió con desvirgarme.
Le había pedido que me mintiera, mientras me hacía suyo, que patético y ridículo debí
haberme visto.
Me deshice de su agarre con mucho cuidado, tomé mi ropa y me vestí en su sala para no
despertarlo, una vez listo salí del departamento y detuve el primer taxi que pasó por la
avenida. Llegué a casa, después de haber pasado todo el camino entre niebla y en algún
otro lugar del mundo, Ni cuenta me di cuando llegué a mi edificio. Peiné mi cabello con
las manos, me deshice de toda mi ropa y caminé desnudo hasta mi habitación, entré al
baño, abrí la ducha y, sin esperar que se calentara, me metí bajo el agua. Cerré los ojos,
la imagen de Kook, desnudo, estaba grabada en mi retina.
Resignado, salí del agua, me envolví el cabello en una toalla, me coloqué un pijama cómodo
y me tiré en la cama, recordando lo que había sucedido durante la noche.
El sonido de mi celular me hizo abrir los ojos abruptamente, no sabía en qué momento
me había quedado dormido.
¡Estoy excitado!
Excitado con solo recordar las manos de ese hombre cubriendo mi cuerpo, negué con la
cabeza mientras buscaba al celular, sabía que lo había dejado en algún lugar de la cama.
Estaba a punto de llamarle cuando escuché el timbre de la puerta. Peiné mi cabello con
las manos y me levanté de la cama siseando un poco por el dolor en mi entrepierna.
Recogí la ropa que había regado en la sala y la puse en el canasto de la ropa sucia. El
timbre seguía sonando como si afuera estuviese sucediendo el apocalipsis zombi y quién
estaba del otro lado de la puerta, intentara desesperadamente refugiarse en mi
departamento.
—¡Hey!, ya iba a irme—medio gritó Hoseok cuando abrí la puerta, mi cara debía ser todo
un poema, porque se rió antes de jalarme hacia su cuerpo—. Te estoy llamando desde
anoche y no me contestabas, así que vine a ver qué te pasaba.
—Si no te conociera, diría que tuviste una noche agitada. Estás… ¿diferente?—me miró a
los ojos—.Te ves luminoso— corrí al espejo para verme.
Mierda... ¿Será verdad lo que dicen? ¿Todos se darán cuenta que ya no soy virgen?
—El libro —y no le mentí. Todo esto es por el libro que tú quieres que escriba.
—No te quejes, a partir de mañana, en esta casa solo habrá té y jugos verdes.
—¿Y ese cambio?—Hoseok me abrazó por la espalda, ¿qué le pasaba? ¡Estaba hecho un
pulpo!—¿cómo haré yo para obtener esos minutos de felicidad que tengo mientras bebo
una Coca? Te perderás esa sonrisa tonta que me queda cuando se acaba.
—Muero por saber de la primera vez entre Caleb y Danielle... Tae ¿Quién es la rubia,
tetas grandes, que tiene un tatuaje pequeño en el cuello y se bajó en el piso tres?
—No sé cómo diablos se llama, estaba muy entretenido con sus atributos y se me pasó
preguntarle su nombre.
—¿Tienes problemas?
—Hoseok, te quiero mucho pero eso no te da derecho para meterte en mi vida. ¡Qué sea
la última vez que demandas saber algo de mí de esa manera!— respondí enojado. Mi
amigo pareció avergonzado por su ataque de cavernícola celoso.
—Lo siento. Reconozco que se me pasó la mano, ¿me perdonarías si te invito al cine? Tu
actor favorito hoy estrena.
—¿Comprarás las palomitas? ¿Y el vaso de refresco más grande, con su bello rostro? ¿Y
mis gomitas dulces de ositos? Le moví mis cejas reiteradamente.
Odiaba mi vocecita interior, pero lo que más odiaba era que tuviera razón. Me quité el
pijama buscando entre mi ropa unas pantimedias negras que tenían rombos de colores,
unos short cómodos, mis botines con las hebillas al costado, un suéter blanco con
aplicaciones nórdicas y una chaqueta larga de terciopelo. Tomé los lentes de mi mesa de
noche y una boina antes de salir a la sala donde Hoseok me esperaba.
La película estaba bien, el personaje masculino era delirante, la música y los diálogos,
perfectos... pero, pero yo no estaba para eso. Veía a Kook en todas partes y cada cosa
que pasaba en la pantalla, lo relacionaba con mi noche de sexo. ¿Mi noche de sexo?
Vamos, Tae, disimula y saca esa sonrisa idiota de tu cara.
¡Santo Joder! Debo terminar con esto... mañana me voy al mercado y compraré toneladas
de frutos secos. Cuando terminó, nos fuimos a un restaurante de comidas rápidas. Muy
bien, muy bien... es mi despedida, desde mañana ¡no más comida chatarra! Y, con
nuestras hamburguesas de queso en nuestro poder nos instalamos en un rincón a
conversar sobre lo intrascendente que nos pasaba. Hoseok estaba sobre excitado,
además de su hamburguesa y de la mitad de la mía, se comió tres raciones de papas a la
francesa, se tomó un litro y medio de Coca-Cola y no paró de hablar. Pero, no me
molestaba, toda su perorata divertida me distrajo. Regresé a casa a las 21:00, no le dije
a Hoseok que se quedara como algunas otras veces, le di un beso en la mejilla cuando
llegamos a la puerta del edificio y me bajé de su coche corriendo. Quería un baño y mi
cama, mañana sería sábado e iría con Yeon a terminar de comprar las cosas para la
decoración de su habitación. Me bañé con cuidado, cuando me secaba, puse atención a mi
cuerpo y descubrí que tenía dos cardenales enormes en la cintura y las marcas de sus
dientes en mi pezón derecho. Coloqué un poco de crema sobre mis dedos y froté mi
pezón magullado, una pequeña corriente atravesó mi cuerpo.
Negué con la cabeza, necesitaba dormir, al final lo logré después de dar mil vueltas en la
cama torturándome con imágenes muy vívidas de mi noche de sexo.
Bravo, Tae. Un paso adelante. Ya no te justificas tontamente ni dices: La comida
chatarra no me deja dormir.
—"Hablemos de sexo", esta noche.. —su voz bajó varias octavas, como cuando me decía
que era estrecha y resbaladiza...
—El tema de esta noche es Sexo Oral: ¿Paradigma? ¿Tabú? ¿El secreto de una buena
intimidad?...¿Qué tan importante es darle placer a tu pareja con tu boca y lengua?...
Mina, estás realmente hermosa hoy.
—Es todo un tema. A ellos les encanta hacerlo y que se lo hagan. A nosotras, un poco
menos.
—Ellos lo hacen porque les gusta, nosotras lo hacemos... ¡Porque está en el combo! Así de
sencillo Doctor Sex, el punto está en saber hacerlo, porque ¡no hay nada peor que un
idiota que simplemente te da babas!
—Muy cierto Mina, el sexo oral, consiste en el contacto de la boca con los genitales de la
pareja. El contacto boca-lengua con los genitales le resulta al otro muy gratificante. Las
expresiones de placer de quien recibe el sexo oral, como gruñidos, gemidos o maullidos,
le indica a quien lo está haciendo que aquello es muy bien recibido.
—Quienes se han dedicado a escribir sobre el sexo oral, sostienen que lo único que es
más estimulante al contacto genital es el roce genital-boca —interrumpió Mina.
—Hay quienes se atreven a decir que para un pene es más estimulante una boca que una
vagina y, para una vulva, es más placentera una boca y una lengua bien usada que un pene.
¿Será para tanto? Recordar lo que su boca y su lengua le hicieron a mi miembro causó un
temblor por todo mi cuerpo, así que negué con la cabeza, enfocándome en escuchar.
—El principal cuidado que hay que tener con esta práctica es la higiene, eso es
fundamental, por lo que es recomendable que el pene y la vulva estén bien aseados —
comentó Mina.
—¡Y, practíquenlo con luz encendida! Especialmente si recién se están conociendo. Hay
que descubrir cómo le gusta y si están haciendo bien el trabajo—expuso Kook—.
Entiendan chicos y chicas que nos escuchan, no puede irse teniendo sexo oral con
cualquier persona.
No pude evitar volver nuevamente al momento en que su cabeza se había
ahí, Tae. Piensa en tu libro, piensa que es útil para Danielle y Caleb.
—Las lamidas por todo el cuerpo tienen que ser con intención, hay que buscar los puntos
en donde la pareja pierde el control, incitar a tu chica o chico y luego, ir por lo que has
trabajado.
—Es como cuando tienes un gran trozo de pastel con glaseado de vainilla y cerezas.
Comértelo poco a poco es más satisfactorio que empujarlo de un todo.
—Un secreto delicioso para ustedes chicas: busquen: el escroto o las bolas, como se dice
vulgarmente No son bonitas, más bien, asustan pero solo basta estimular a un hombre
allí para que sea todo un proyectil —me gustaba escuchar a Mina, ella no se dejaba
atemorizar por Kook, cuando hablaban parecían a un mismo nivel.
—Estimular con mucha suavidad— interrumpió él—, es un área sensible pero que como tú
dices, nos pone a mil. La lengua y los labios están diseñados para eso, para hacer del
acto algo muy agradable; cuando sientas que es suficiente, puedes pasar por el chupete
—Hola Mi nombre es Paul. Mi novia Clarie le encanta hacerlo y por Dios que es buena,
ella siempre me estimula muy bien, lo único malo es que siempre quiere que me corra en
su boca.
—¿Y te quejas? Hombres... no están felices con nada —Mina parecía sorprendida—. ¿Ella
se traga tu semen? —preguntó de nuevo.
—Sí, y aunque me gusta, no deja de ser asqueroso, luego me toca besarla y pues no es
agradable sentir mi semen en su boca. Por lo general, tiene que levantarse e ir al baño a
cepillarse los dientes y cuando regresa ya no quiero hacer nada, entonces se enoja y… —
Paul—Jungkook lo interrumpió — , ¿sabes que una cucharadita de semen contiene la
misma cantidad de proteínas que la clara de un huevo?— risas—. Sin embargo, a veces
obtener proteínas puede ser mucho más divertido para muchas mujeres —dijo en tono
burlón.
—Joder tío, eso es asqueroso. Es como si estuviese chupando el pito a otro hombre —
murmuró en voz baja el chico.
—No tienes que ser prejuicioso con eso. La composición química del semen es muy
potente, contiene sustancias antidepresivas como la serotonina, la tirotropina y la
melatonina y otros componentes como la oxitocina, el cortisol y la estrona que levantan
el estado de ánimo en general y mejoran el desempeño cognitivo.
—Aparte de todo, a ella le gusta, y en eso se basa el sexo: a ella le parece sexy hacerte
llegar y su placer es poder beberte. ¿No has pensado en estimularte mientras ella se
lava la boca? Una pregunta, ¿le practicas sexo oral a tu novia?
—Por supuesto, es el jodido paraíso verla llegar gracias a mi lengua, una vez le mordí el
clítoris y...
—Sí, después lo entendí, cuando ella me devolvió la jugada... ¡Joder! ¿Qué hago? No
quiero perder a mi chica
—Si eres tan egoísta, pues tu chica se irá si no cambias de actitud. El sexo también
tiene que ser felicidad para ella. Nunca te duermas si ella no está satisfecha —y dejala
dormir cuando ella está más que llena.
—Tenemos otra llamada por la línea dos, hablemos de Sexo ¿Quién habla?
—He querido practicarle sexo oral a mi novia pero no sé cómo hacerlo—la voz del chico
era tímida.
—No es tan solo quitarle las bragas a tirones poner tu cara entre las piernas y mover tu
lengua a velocidad supersónica. Hombres, entiendan esto:
—Hazlo con suavidad, sin mucho apuro. En la medida en que la tensión sexual vaya
aumentando, recuerda que el sexo oral es lamer, succionar y acariciar. Es como hacerlo
con tus dedos pero usando tu lengua, ella puede ayudarte diciéndote que le gusta o no y
bueno, también tienes que ver sus movimientos o gestos—concluyó Kook.
—Con un caminito de besos... desde los tobillos hasta los muslos y de ahí, a la meta, ¡a mí
me encanta!—la voz de Mina destilaba coquetería.
—Sí, me siento realizado cuando ayudo a que las personas tengan buen sexo—se escuchó
un muy breve silencio y cuando Kook volvió a hablar, su voz había bajado un tono—
Espero que estés tomando nota, nene. Ya tuviste tu inducción, ahora comienzan las
lecciones.
Joder, ¿qué te traes entre manos, querido gurú sexual?—no hubo respuesta— ¿Qué
tienes pensado?¿Hay alguien en tu vida? Estamos interesadas en saber quién es la
víctima —se escuchó la suave risa de Kook—. El que se ríe solo de sus maldades se
acuerda—terminó Mina, juguetona.
—Lo sé y créeme linda, pretendo hacer muchas maldades, pero por ahora y mientras
esperamos la próxima llamada los dejo en compañía de Rihanna con Cockiness.
El lunes pasaré por ti, después del programa... cuento los días y las horas....
Jungkook”
CAPÍTULO 10
El sábado temprano, fui por Yeon a la escuela y de ahí, nos fuimos de compras: zapatos y
ropa para Yeon, pintura, cubrecamas, cortinas y una lámpara para su dormitorio y,
finalmente, el supermercado. Cuando llegamos a casa estábamos tan cansados que
apenas dejamos todo en orden, cada uno fue a su dormitorio, a tomar una ducha y
dormir.
El domingo, Jimin y Susy llegaron a casa, mi pequeña tenía un overol rosa y una gorra
blanca que tenía escrito en el frente, con letras fucsias: Yo Sé Pintar.
—Sipi, mami dijo que no sabes pintar. Yo sabo y te enseño, en mi clase me dan puras
caritas felices.
—En la cocina.
—Qué bueno, me dio tanta hambe, papi me hizo caminar —y se fue dando saltitos hasta
donde Yeon.
En los pocos meses que Yeon había entrado en mi vida, nunca lo había visto reír tanto.
—Paíno ¿Cómo hiciste para tener un hermano tan dindo como Yeon? Yo quiero uno —la
inocente pregunta de Susy nos puso a todas alerta.
—Ñam ñam, que rica está la comida. Come, mi amor chiquito, es tu favorita— Jimin
cambió la conversación y me lanzó una de sus miradas asesinas. Habíamos encargado
comida china, y a sugerencia de Susy, nos instalamos todos en la alfombra de la sala,
para hacer un picnic. Cuando la pintura de las paredes, de un color un azul suave, se
secó, asistí a mi hermana en la instalación de la cortina.
—Gracias por todo, Tae. Estábamos solos en el cuarto, Jimin trataba de sacarle la
pintura a la niña, en el baño.
—No es nada Yeon, somos hermanos— apreté su mano con cariño—. Quiero que sepas
que a pesar de nuestras diferencias, tú eres mi familia y, poco a poco, nos vamos a
conocer mejor. Tenemos tiempo para eso —Yeon asintió.
—Gracias por volver a casa y darme una oportunidad—se produjo un silencio incómodo.
—Voy a ver si Jimin terminó, quiero darme un baño, tengo pintura hasta donde no entra
la luz del sol— bromeó.
Peiné mis cabellos hacia atrás y salí para mi habitación, me sorprendí ver a mi pequeña
durmiendo en la cama. En la sala, mi amigo me esperaba.
—Acabaste con el de vainilla, la última vez que estuviste aquí—Jimin refunfuñó algo
entre dientes antes de sentarse frente a mí con una taza de helado. Arqueé una ceja en
su dirección, durante el embarazo de Susy, el mayor antojo de Jimin fue el helado.
—¿Yo?—miré a Jimin a los ojos. ¡Qué mierda! Iba a pensar que en verdad tenía un
letrero que decía: “Ex virgen”.
—Ahora eres psíquico —dije burlon. Pero, Jimin siempre sabía cuándo mentía u ocultaba
algo.
—Tae...
—¿Qué? ¡Te acostaste con Doctor sex!— medio gritó, su asombro era mayúsculo pero
sabía que en una cama dormía su hija y en la ducha estaba Yeon —¿Es tan bueno como
aparenta ser?
—¡Jimin!—me quedé mirando a mi castaño, loco y adorado amigo como si le hubiese salido
otra cabeza.
—Tengo curiosidad—me dijo, con la boca llena de helado—¿Te hizo gritar el abecedario
al revés?
—¡Park Jimin!...
—Oh, fue muy bueno si amerita mi nombre completo—se rió—. Además, no es como si no
supiera que iba a suceder, tú redactaste un papel con unas cláusulas y cuando lo hiciste,
eras plenamente consciente de que te ibas a acostar con él en alguna ocasión. Entonces,
no voy a preguntarte por qué lo hiciste, lo que quiero saber es si está bien dotado y
mueve bien su manguera.
—Tae, cualquiera que tenga un coño o un pene entre las piernas tiene fantasías con ese
hombre. No es como si Yoongi no agradeciera mis fantasías cuando las vuelvo muy
vívidas —sus cejas se movieron hacia arriba y gemí —. Deja la mojigatería y dime, ¿folla
como habla?
Asentí...
—Ocho... —susurré muy bajo, tan bajo... que creo que lo dije en mi mente.
—¡Ocho jodidas veces!... Es un puto Dios ¡Tienes que contarme todo Taehyung!,—me
señalo con su cuchara — ¿fueron ininterrumpidas? ¿Está bien dotado? Recuerda, yo te
conté todo cuando estuve la primera vez con Yoongi así que no puedes dejarme sin un
detalle.
—Claro que sí, no pude ver a Yoongi a la cara en un mes, y agradecí cuando se fue a la
Universidad.
—No estamos hablando del pasado, estamos hablando de que te acostaste con el hombre
con la voz más candente del jodido universo y que te dio ¡ocho jodidos orgasmos! ...
Taehyung, no me iré de aquí hasta que no me lo cuentes todo.
—¡Habla más bajo!—negué con mi cabeza—Está muy bien dotado y fueron durante la
noche, primero cinco y luego tres veces en la madrugada...
—¡Oh mi Dios! ¿Cuándo lo volverás a ver?—dejé de mover helado derretido para ver a
Jimin a los ojos—. Tae no me mires así, amo a Yoongi, de verdad lo amo. Es mi pareja
desde hace diez años, él ha sido mi primer, único y último amor, pero es normal que
quiera saber.
—¿A quién vas a ver, Tae? —dijo Yeon, saliendo del baño, mientras Jimin y yo dábamos
un brinco.
—¡Eres un jodido gato!—gritó Jimin, recuperándose del salto que dio por la inesperada
aparición de mi hermano.
—Paíno ¿Dónde está el gatito?—Yeon estalló en risas, mientras la pequeña abría los ojos
buscando el animal inexistente, luego, alzó los brazos para que yo la tomara y una vez
sentada en mis piernas, se puso a jugar con la cuchara de mi taza de helado.—Yeon que
volvía de la cocina con dos porciones de helado, le entrego uno a Jimin que
inmediatamente se lo paso a Susy—en casa siempre era así, como un gatito cuando
estábamos en los ensayos, siempre había que ser muy silencioso Excepto mamá, que era
una patosa completa. Ella vivía realizando estropicios, tropezando con todo y haciendo
que mi papá se enojara mucho y luego ella iba y lo mimaba a tal punto que papá hacía que
fuésemos a comer fuera.
Me levanté del sofá, dejé a Susy con Jimin y salí de la sala en dirección a mi cuarto,
cada maldita palabra que Yeon dijo fue como si enterrara aún más el jodido puñal que
había en mi pecho, mientras Hwasa tenía la maldita familia perfecta yo... ¿Por qué
simplemente no lo dejas ir? Antes de cerrar la puerta alcancé a escuchar como Yeon
murmuraba algo parecido a una disculpa, mientras Jimin le decía que no era culpa de el.
La verdad, no era culpa de nadie.
Decidí darme una ducha. Una ducha larga y relajante cuando salí, Jimin estaba sentado
en mi cama.
—Ven aquí, bebé —dijo extendiendo sus brazos, respiré profundamente antes de
caminar hacia el—. Tienes que entender que no es culpa de Yeonjun.
—Lo sé.
—Y tienes que aprender a vivir con ello... o te lastimarás mucho. ¿No has pensado en
perdonar a Hwasa?
—Yeon está en su recamara, se encerró apenas escuchó tu ducha. Yoongi ha venido por
nosotros.
—Habla con tu hermano, si no logran poder vivir con algo neutral en cuanto a Hwasa se
refiere, nunca van a poder conocerse como quieren.
—Lo sé.
—Gracias, nene.
—Te quiero Tete —me tomó del rostro mirándome a los ojos.
—Y yo, a ti.
—¿Cuándo fue?—enarqué una ceja sin entender—. ¿Cuándo follaste con Doctor Sex?
—Se llama Kook—revolví mi cabello —, fue el jueves y, aunque no lo creas, fue... raro.
— ¿Por qué?
—¿Tierno?
—Respetó mis tiempos, habló y habló, iba como explicándome cada paso, yo estaba
nervioso y bueno… digamos que cedí rápido.
—Entonces, fue bueno... digo era tu primera vez ¿te sientes bien?
—¡Joder, Jimin! Ese hombre vence mi fuerza de voluntad, no sé qué me sucede con él. Y
créeme que me resistí, no me siento diferente si a eso te refieres con si me siento bien,
trato de ser muy fuerte cuando estoy frente a él pero, esa noche...
—Esa noche te quedaste sin armas para pelear. Bueno, lo importante es que no fue
traumático —sonrió— y por lo que veo, más bien, fue una buena noche. Tienes ojos de
bien follado.
—Tae, soy tu amigo y vas a odiarme, pero recuerda que es un intercambio, ten en cuenta
quién es Doctor Sex, ¿vale? Y, sobre todo, saca lo que puedas de la experiencia.
—Paíno, me voy, te doy muchos besos y me llevo a mi papi—me abrazó, me dio dos besos,
tomó de la mano a mi amigo y comenzó a jalarlo. Jimin se despidió apurado y salió de la
habitación. Me coloqué un pijama cómodo, salí al balcón y me quedé viendo el atardecer
desaparecer. Tenía razón, Yeon y yo no íbamos a poder lograrlo si yo seguía colocando
obstáculos, tenía que entender que el era él hijo de Hwasa y yo, el error. Resignado,
caminé hacia mi cama y tomé mi laptop, era hora de volver al trabajo. Llevaba más de la
mitad de medio capítulo y este era el momento crucial. Acomodé los lentes por encima
de mi nariz y respiré profundo, leyendo el último párrafo:
Ahí estaba ella, completamente entregada al placer de sus caricias, una cantidad de
masa moldeable entre sus manos. Besos frenéticos bajo la lluvia en el oscuro y frío
callejón.
Danielle había imaginado de muchas formas esa primera vez con Caleb, pero ninguna era
como ésta. Si alguien los veía, si algún paparazzi los fotografiaba, sería el fin para el
empresario, pero eso a él parecía no importarle. Se aferraba a ella como a un oasis en el
desierto, besándola como si no hubiese un mañana.
—Tómame —afirmó ella, completamente fuera de sí. Sentía que el mundo iba a explotar
en pedazos si no estaban juntos. La tensión sexual entre los dos, amenazaba con
reventarlos en miles de pedazos.
Danielle sintió como su espalda pegaba con la pared, mientras Caleb la embestía
aún con ropa y sorbía de sus pechos, sin importar la camisa que aún los cubría. La
lluvia era inclemente, en otra ocasión quizás estaría muerta del frío debajo de sus
mantas protegiéndose de la tormenta, pero ahora, solo deseaba que Caleb Stronx
—el hijo de su jefe— la hiciera suya de una maldita vez. Como si leyese sus
pensamientos, Caleb tocó sus muslos anclándolos aún más a su cintura y haciendo
que la falda se le subiese hasta sus caderas, tanteó su entrepierna con pericia y
decisión, sin dejar de succionar de sus pechos mientras las manos de ella tiraban
de sus cabellos. Mordió su labio mientras intentaba ahogar sus gemidos. Sin dejar
de tocarla y sosteniéndola solo con su cuerpo y la pared, sacó su impresionante
erección, mientras con la otra mano, se deshacía de las diminutas bragas de encaje
que ella tenía; alineó la punta roma de su miembro en su entrada y...
—¿Tae?—levanté la mirada para ver a Yeon en el umbral de mi puerta—. Estás ocupado,
yo...
—Te traje pizza y una lata de tu adicción—dijo Yeon caminando hasta mi cama—. Tae yo
quería pedirte disculpas por...
—No —la interrumpí—. No tienes que hacerlo Yeon —tomé el plato y el refresco—. Tu
madre, fue una buena madre contigo y yo no tengo el derecho a impedirte que la ames.
—Así como yo no puedo obligarte a que sientas por ella más que rencor — dijo Yeon sin
mirarme.
—Hwasa, fue inexistente en mi vida, Yeon. Me dejó cuando conoció a tu padre y nunca la
vi, ni en cumpleaños, ni en Navidad. Nada... Y tú no tienes la culpa de eso.
—Mamá te amab...
—No quiero eso, fue tu madre en todos los sentidos y es normal que la ames, como es
normal que yo...—tuve que detenerme. Yeon iba aprovechar mi pausa para hablar, pero lo
corté—. ¿Tú, comiste?—pregunté dando por terminado el tema de Hwasa.
—Fui a la cocina por agua y me di cuenta que no habías comido, así que te traje esto... sé
que te gusta.
—Gracias, me encanta, pero tengo que dejarlo. Esta será la última. El lunes empiezo. La
gaseosa no hace bien. Siempre digo eso, y por una semana tomo té y después... ¡otra vez!
—¿Tiene sexo? —aunque fue una pregunta, su tono de voz fue como si estuviese en
éxtasis.
—¿Podré leerlo algún día? Ya leí la trilogía del señor Black, unos compañeros internos lo
tenían.
Yeon salió de la habitación y suspiré fuertemente. Por ser domingo, hoy no había
programa. Terminé la pizza y llevé los platos a la cocina, apagué la laptop y me dejé
arrastrar por la inconsciencia.
El lunes comenzó como casi todos mis lunes: con flojera. Deberían haberlos llamado de
otra forma quizás eran más atractivos. Cuando dejé a Yeon, el me dio las gracias por el
fin de semana y volvió a pedirme disculpas por el asunto de Hwasa. Era un chico dulce y
estaba empezando a quererlo, no iba a dejar que “ella” enturbiara lo que estábamos
construyendo.
Tenía cita con Min-ho en la Editorial y odiaba eso. La reunión fue igual de tediosa que
todas, Min-ho y su hermano Dong-sun—dueños de la Editorial—hablaron de los plazos de
entrega de cada libro, "Atada a ti", mi libro, debía estar terminado en tres meses y
luego, se le daría dos meses de tiempo a Hoseok para corregir lo que fuese necesario.
Lisa y Suran, otras escritoras de la Editorial hablaron sobre sus nuevos proyectos. Lisa
haría una historia de vampiros y hombres lobos para adolescentes ¡Vaya, que curioso!
¿Dónde demonios había quedado la originalidad? Ahora había que hacer lo que estaba de
moda.
Dong-sun sugirió que dejara "Atada" abierta para que hubiese la posibilidad de hacer
una secuela. Me negué rotundamente. Las segundas partes nunca eran muy buenas y
había autores que, por querer tener un poco más de reconocimiento, forzaban una
historia a dar más de lo que debía dar y al final, terminaban dañando la obra. "Atada a
ti" sería un solo libro, ya veríamos si después se me daba por hacer otro del mismo
género. Hoseok, Jimin y Yonghwa uno de los editores junior me apoyaron, aunque esto no
les gustó mucho a los hermanos Lee. María, la chica nueva, habló sobre su nuevo
proyecto. Ella era genial tratando de temas cotidianos o que afectaban al entorno social
en que vivíamos; de hecho, tratar de hablar sobre el VIH era algo difícil sin embargo la
"peque" — como la llamábamos en la oficina— estaba haciendo un gran trabajo, según
Yonghwa. Luego de cuatro jodidas horas, por fin salimos de las oficinas de Editoriales
Lee. Conduje hasta el consultorio de Marcus y saludé a Eli, la recepcionista, quien me
comunicó que Bogum estaba ocupado con un paciente, así que tomé una revista y decidí
esperar.
Bogum era mi dentista desde hacía ya cinco años, me gustaba venir aquí y charlar con él,
aunque me jalara las orejas de vez en cuando.
El celular vibró en mis jeans y caminé leyendo el último mensaje de Jimin, cuando sentí
como alguien chocaba conmigo. Perdí el equilibrio rápidamente, pero dos fuertes manos
me sujetaron por la cintura y todos mis vellos se erizaron al contacto con la piel
expuesta de mi blusa. Levanté mi rostro para disculparme con la persona con la que
había tropezado, encontrándome con la sexy y brillante sonrisa de Doctor Sex.
—Yo sabía que te morías por volver a estar en mis brazos, Dulzura, pero creo que
habíamos quedado de vernos esta noche—murmuró mostrándome su sonrisa torcida. Me
removí soltándome de sus brazos y caminando hacia atrás.
Estaba preparado para contestarle pero Bogum salió en ese instante del consultorio.
—Tae—miré a mi Doctor y traté de darle una sonrisa—. Kook, espero verte dentro de un
mes.
Salí del consultorio directamente a casa. Cuando llegué, abrí mi laptop y me dediqué a
escribir. Estaba quedándome dormido cuando escuché que tocaban la puerta. Suspiré
sonoramente, sabiendo perfectamente quién estaba del otro lado del umbral. Metí mi
celular en el bolsillo trasero de mi jeans y tomé las llaves de Mickey. Abrí la puerta y
Kook estaba ahí. Tenía unos vaqueros desgastados y un suéter negro.
—Kook, que sea la última vez que me llamas así —murmuré entre dientes mientras
cerraba la puerta y lo escuchaba reír—. Iré en mi coche.
—Como tú quieras.
Sequé mis manos en mis muslos y pude volver a respirar cuando él se bajó en recepción.
—Tú me sigues, si es que puedes… nos vemos en el tercer subterráneo de mi edificio—
expresó antes de salir del elevador.
Llegue rápidamente hasta donde había dejado a Mickey dispuesto a salvarle el honor a
mi carro... “tú me sigues, si es que puedes” ¡que se cree el muy cabrón! ... me tomé mi
tiempo respirando fuertemente antes de encenderlo y apretar el acelerador para seguir
a Kook hasta su casa. En el estacionamiento, esperó en silencio a que cerrera mi vehículo
y con un gesto, me indicó el camino hasta el ascensor.
—Otra primera vez… Definitivamente hice algo muy bueno en mi antigua vida —dije
sarcástico.
—No juegues con el maestro, Taehyung. No es un secreto a voces que he sido yo quien le
dio un mejor significado al sarcasmo. Además, esuna de las muchas cosas que me pone
cachondo —para demostrarlo, pegó su cadera a la mía, haciéndome tragar saliva al sentir
su erección en la parte baja de mi espalda—. Digita una clave de seis dígitos que sea
fácil para ti recordar, no puedes darle esa clave a nadie y, una vez la hayas digitado,
coloca tu palma aquí —me señaló un scanner—. Tendrás que hacerlo siempre que quieras
entrar a mi casa—hice lo que me pedía y luego él, digitó unos códigos más, abriendo las
puertas de su casa. Un cachorro maltés salió de algún lugar de la casa llegando a
nosotros, rápidamente.
—Hola bonito—Kook se agachó y acarició la cabeza del perro que movía su cola
juguetonamente. Era un cachorro de pelo blanco y ojos negros
—. Gureum, entra a la casa —el perro, en vez de obedecerlo, llegó ante mí, oliéndome—.
Gureum—la voz de Kook se endureció—¡a tu lugar!—el cachorro lo miró, sin embargo,
empezó a moverse de un lado a otro, haciendo que Kook lo levantara del lomo—. No, no,
bonito, dije a casa —lo miró frunciendo el ceño, y no puede evitar mi sonrisa... el hijo de
puta, era amable con él perrito.
—Pedí delivery cuando veníamos de camino, precioso, ¿podrías recibirlo por mí? —dijo
mientras caminaba con el cachorro en brazos.
—¡Qué bien, muero de hambre!— vestía unos simples pantalones de yoga negros y una
camisa sin mangas blanca
—Refresco...—la sola presencia de Kook era embriagante para mí, necesitaba estar en
mis cinco sentidos cuando estaba con él. Lo vi desparecer por el pasillo de nuevo y dejé
las cajas sobre la mesa de centro frente al sofá. Kook volvió a la sala en menos de un
parpadeo, traía dos latas de mi refresco de cola favorito y sonrió al entregarme uno, no
pude evitar devolverle la sonrisa, había sido un buen detalle.
—Gracias...—murmuré mirándolo a los ojos, solo fue un microsegundo antes de que los
labios de Jungkook acariciaran dulcemente los míos.
—Eres precioso, Tae—acarició con su pulgar mi labio inferior—, incluso, con tu horrible
pelo rojo y tu estilo Tomboy...
—No, no lo es, por eso no entiendo porque lo escondes bajo tus boinas y sombreros.
No quise responder, nunca me habia importado mucho mi imagen salvo para ocasiones
especiales, Soobin jamás me compró trajes o pantalones ajustados, no usé zapatos de
vestir hasta después de la muerte de mi abuelo y en cierto modo, adapté mi modo de
vestir después de lo sucedido con Minjae.
—Kook, la comida va a enfriarse —él asintió, tomó las cajas de la mesa de centro y la
puso en la mesa del comedor, de un aparador comenzó a sacar platos ¿de porcelana? y
comenzó a repartirla.
—Primer cajón, al lado del refrigerador, y trae dos copas, se me olvidó traerlas.
Cuando volví, me encontré con una mesa muy bien dispuesta; con un gesto, me mostró
una silla y me invitó a sentar, tomó una copa de las que traje y le vació una lata de
gaseosa. Luego, me entregó una gran servilleta de tela.
—No puedo evitar sentirme como un pavo en víspera de Navidad—dije muy serio
mientras acomodaba la servilleta sobre mis piernas.
—Bien, entonces, yo seré un granjero y te cocinaré —me hizo un guiño—, total, ya fui
una estrella deportiva en la noche de graduación. Controlé el impulso de expulsar de mi
boca el Satay que estaba masticando, pero no pude evitar ponerme colorado al recordar
nuestra anterior experiencia. Kook sonrió satisfecho y siguió comiendo como si nada.
—Si quieres puedo ser Batman, eso sí... te tocaría ser Robin —me apoyé en el respaldar
de la silla, alcé mi copa y tomé un sorbo de bebida— te verías bien en pantimedias rosa
o, ¡Gatúbela! Mmm ¿cómo te verías metido en un ajustadísimo traje de látex?
—Si no te importa, mañana cocino yo. Debes empezar a comer más sano.
Estoy seguro que no me preguntó por amabilidad, lo hizo para burlarse de mí.
—Ok, no hay necesidad de que cocines para mí, pero si insistes no seré yo quien te lo
impida —se levantó, tomó unos platos y salió para la cocina.
—No es cocinar para ti, lo que pasa es que no quiero comer más comida de restaurant —
tomé el resto de platos que quedaron en la mesa y lo seguí.
—Me parece bien, así matarás el tiempo mientras me esperas —hizo un giro inesperado
y quedó pegado a mí. Me miró con cara de lobo feroz, así que rápidamente, me separé
—Usa el de mi habitación. He dejado en una caja, está la ropa que quiero que uses.
—¿Será mi uniforme escolar, profesor? —¿habrá captado que me molesta mucho ese
tufillo a dominante que tiene?
—Reúnete conmigo en mi Templo, ese será nuestro salón por hoy—como cada vez que le
decía algo ingenioso, me ignoró
Suspiré sonoramente antes de caminar hacia su habitación, queriendo en realidad poder
irme, volvían a mí los nervios de entregarme nuevamente a sus deseos ¿y a los míos?
Entré a la habitación y una oleada de las imágenes llegaron a mi cabeza: besos, caricias,
jadeos. Me fui al cuarto de baño, y antes de abrir la caja que estaba atada con un
primoroso moño de seda blanca, cepillé mis dientes y lavé mis manos, el contenido era un
kimono de seda negra; me quité toda la ropa, excepto el boxer, me miré en el espejo,
busqué las marcas que me quedaron la vez pasada y, satisfecho, comprobé que ya no
estaban. Deslicé la suave prenda por mi piel, mis pezones se pusieron duros al contacto
frío de tela.
¡Sí, el frío!
El corazón me latía a mil por hora, las manos, las tenía sudadas. Tomé mi ropa y la dejé
doblada sobre un taburete, me cepillé de nuevo los dientes, peine mis cabellos con mis
manos y salí de allí, imaginando que mi libro sería un Best Seller mundial, que
personalmente elegiría el casting de la película y que por fin, podría escribir lo que yo
quisiera. Abrí la puerta de lo que iba a ser mi salón de clases.
Las luces estaban bajas y las cortinas corridas. La primera vez que lo había visto noté
muchas cosas pero también obvié varias, como la chimenea que ahora estaba encendida,
las ventanas que estaban fijas a una pared de la habitación que mostraban gran parte de
los rascacielos ubicados en Seúl y los espejos que estaban en la pared contraria a las
ventanas.
—Sigue adelante, Taehyung—llené de aire mis pulmones. Así debían sentirse las vacas
cuando iban al matadero.
—Hoy quiero que te observes. Fue muy placentero estar contigo hace unos días y pienso
que tu cuerpo ya se ha recuperado de mi intromisión.
—Si con recuperar, te refieres a las marcas de tus dedos en mis caderas...
—Ese es el trato —yo y mi afán de querer superar todo, aunque Jungkook parecia
ignorar todo lo que decia.
—Quiero que sepas lo que significa desear más de un encuentro sexual y lo mejor de
todo, es que te enseñaré a vivirlo para que puedas escribirlo.
Sus labios descendieron hasta los míos, mientras sus dedos desordenaban mis cabellos.
El beso fue frenéticamente placentero, Kook lamía mis labios, los mordisqueaba
levemente e incitaba a mi lengua a penetrar en su boca… lamiéndola, succionándola y
enredándola con la suya, haciéndome gemir entre sus labios. ¡Santo Joder! podía sentir
cada uno de mis vellos erizarse ante el movimiento de sus labios y la humedad
acumularse en mi miembro.
—Gírate, Tae —susurró dirigiendo sus labios a mi cuello antes de que sus manos tocaran
mis hombros, temblé levemente, aferrándome a la copa y girándome como él lo pedía.
Kook hizo que me viera en el espejo.
Temblé... ¿Qué le decía? ¿Veo en mis ojos el jodido miedo que tengo por seguir con
esto? O quizás ¿lo pequeño e insignificante que me veía delante de su belleza y su
magnífico reflejo?
—Soy yo —afirmé, llevando la copa a mi boca para calmar mi ansiedad. Kook coló sus
manos por mi cintura desanudando el quimono y retirando la copa de mi mano. Se alejó
dejándome frente el espejo, tenía los ojos llorosos, los labios hinchados, el cabello
revuelto... Se colocó detrás de mí nuevamente, acariciando mis brazos hasta levantarlos
y pasar los suyos bajo ellos.
Tienes una cara angelical, pero apenas te excitas... te cambia y uno solo puede pensar en
follarte —mi respiración se aceleraba palabra a palabra, él no mentía.
—Kook...—mi voz salió en un jadeo ahogado ante el tono bajo y susurrante en el que se
había convertido su voz.
—Y, tus ojos, Taehyung... tus ojos me indican que quieres tanto como yo saltarnos todo
esto y fundirnos en uno solo... pero no lo haré.
—¿Recuerdas el programa del viernes?—su mano descendió por mi vientre y se coló por
mi boxer, bajé la vista un momento pero su otra mano, agarró mi mentón dejando que
mis ojos miraran hacia el espejo.
—Mira al frente, te vas a redescubrir hoy. Pase lo que pase, no dejes de mirar al frente.
Esta noche, voy a hacerte llegar solo tocándote, Tae. Acariciar es un arte y yo soy el
mejor practicándolo.
¡Por la cabeza de Thor! sus malditas palabras estaban encendiéndome al millón, no sabía
si eran ciertas o no, pero este no era el momento para averiguarlo.
—Tú provocas tantas cosas en mí, que lo único que quiero es cogerte duro y fuerte,
hacerte correr con mis dedos y mi boca, ver como tu cuerpo se estremece de placer —
sus labios succionaron entre mi cuello y hombro, haciendo que mi vientre se contrajera
fuertemente. Luego, con la mano libre, despejó mi nuca y dio pequeñas lamidas por todo
mi cuello.
—Umnf.
—No cierres los ojos, lindo... Mírate, míranos. ¿No somos lo más perfecto del mundo? —
deslizó el quimono, dejándolo caer por mi cuerpo en una caricia sutil y sensual—. El
cuerpo de una persona debe ser alabado.
Sus labios descendieron por toda mi columna vertebral, su cálido aliento embotaba mis
sentidos, erizaba mi piel, humedeciendo allí por donde pasaba, mientras mi cuerpo era
una maraña de deseo. Sentía su lengua apenas rozando mi piel, tomándose su tiempo
hasta mi trasero, acariciándolo con sus manos lentmente, antes de deslizar mi boxer
levemente humedecido. Me volteó hacia él, arremetiendo contra mi boca, su beso era
desesperado, desorbitante, tan salvaje y pasional que me sostuve de sus hombros ante
la ferocidad del envite de su lengua en mi boca, solté un pequeño jadeo, mientras él
continuaba serpenteando con la mía y sometiéndola a su placer. Enterré mis uñas en sus
brazos y mordisqueó mi labio inferior antes de jalarlo y soltarlo fuertemente,
haciéndome sisear y separándose de mí.
—Debería disculparme por eso, pero no lo haré. Si no lo hacía, ahora mismo tu espalda
estaría empotrada en uno de esos espejos.
—Amo tener este poder, tu cuerpo se resiste pero yo puedo controlarlo — retrocedí y
él negó con la cabeza, sus ojos eran oscuros y su respiración, agitada—¡Maldita sea!—
cayó de rodillas sin dejar de tocarme—, quiero hacer esto con calma pero hueles de una
manera tan jodidamente exquisita, Dulzura.
Su lengua lamió mis pezones y mi cuerpo se volvió gelatina, temblé ante lo húmedo de su
toque pero acopié toda mi cordura para no desfallecer... él me debilitaba, pero no era la
única débil en esta habitación.
Kook me pegó a su pecho con la mano que tenía en mi cadera, sin dejar de embestirme
con su dedo y pasando la lengua al otro pezón, repitiendo la torturante caricia hasta que
mi boca se abrió gritando incoherencias, preso de mi segundo orgasmo. Boqueé como pez
fuera del agua, intentando por todos los medios posibles sostener el aire en mis
pulmones, sintiendo el descontrolado latido de mi corazón. Kook sacó su dedo mojado de
mi intimidad y me separó de su cuerpo, antes de trazar con sus dedos planos en mi
abdomen que luego siguió con su lengua, repartiendo besos en mis caderas en mi ombligo
y bajo mi pecho... llevándome nuevamente al frenesí.
—Kook—mi voz salió pastosa, sentía mi boca seca mientras él seguía repartiendo besos
por todos lados—.
Kook...
—Pídelo —su tono de voz no era muy diferente al mío—. Pídemelo, Taehyung.
—Por favor...
—¿Me vas a recordar que debo mandar tu traje a la tintorería?—traté que mi voz
sonara irónica, pero sonó excitada. Kook sonrió, me dio un mordisquito y siguió lamiendo.
—Si—mi voz no se escuchó como mía, era un murmullo desesperado por más...
—Pídemelo ahora.
El muy idiota se separó de mí y dejó de tocarme. Yo, que estaba a un paso de la gloria, a
centímetros de la meta, me quedaba solo, al límite de la nada por una puta e
insignificante palabra.
—No, Tae...—su voz sonó ronca y gutural—, tú ya eres mío—su sonrisa de comercial se
curvó a un lado de su rostro antes de acercarse a mi boca—¡tú te entregaste a mí!
Grave error, no tomó mi mordisco como un castigo si no como una exigencia de más.
¡Já, Tae! Eso fue: te volviste loco y quieres que te haga gozar hasta morir.
Pude sentir el frío del espejo en mi espalda, el calor de su erección potente traspasando
la ropa y el sonido de nuestros jadeos que se ampliaban en la habitación. Sus caricias
quitaban toda la voluntad que quedaba en mi cuerpo llevándome al inmenso placer del
clímax, arrasando todo resquicio de la razón. Era un titiritero, uno muy laborioso y
experto, que con solo tocarme, me convertía en una marioneta
Vislumbraba el afán de Kook por entregar todo para mi disfrute, por hacerme sentir
bien, hermoso, pues cuando yo ganaba, él lo hacía también.
Esperé a que se durmiera completamente no quería mirarlo de frente pero por el rabillo
de mi ojo podía ver una sonrisa socarrona en su rostro, sus ojos estaban cerrados y
varios mechones de su cabello negro estaban pegados en su frente debido al sudor.
Un maldito Adonis.
Su respiración era lenta y acompasada, observé el reloj en su mesita. Eran casi las tres
de la mañana ¿y, si me iba a casa? Era preferible discutir por no respetar un punto del
decálogo que seguir aquí, estaba demasiado agotado. Me levanté con sumo cuidado, casi
no respiré para no despertarlo, cuando estaba a punto de abrir la puerta del baño,
escuché su voz áspera.
—No, solo voy a casa, mañana estaré de vuelta. Soy buen alumno, la clase de hoy está
aprendida.
—Eso duele.
Kook me jaló hasta la cama nuevamente, dejándome sentado y luego se giró buscando
algo entre las cosas de su mesa de noche. Con un frasco en las manos, se sentó desnudo,
a mi lado.
Abrió el frasco que traía en sus manos y colocó un poco de ungüento en sus dedos, lo
extendió sobre mi pezón suavemente.
—¿Algo está mal?—intenté mirarme, pero él lo impidió con su dedo índice en mi mentón.
—Todas las personas con las que he estado, tienen algo “malo” si le podriamos decir asi,
en el caso de las mujeres tienen desproporcion en los pechos, y en los hombres sus
pezones tambien son diferentes uno del otro, ya sea por el color o el tamaño, pero tu no
tienes eso, eres perfecto como tu hermoso miembro y tu apetecible entrada—sonrió con
su marca personal de gesto torcido y guasón de sé que puedo follarte ahora y no dirías
que no.
escribir en mi libro: el autor tiene un pene hermoso, una entrada apetecible y unos
pezones maravillosos.
—Soy todo oído—murmuró, bajando con cuidado la sábana que cubría mi pecho—. Te
quitarás el ungüento—acomodó la seda alrededor de mis caderas— prometo dejarlos
descansar por esta noche. ¿Qué ibas a preguntarme?
Podía parecer insulso que no pudiera decir algo tan fácil como la palabra “follar”, cuando
hace unos minutos atrás me encontraba en una posición fuera de lo conocido, podía
atribuirlo a la estricta disciplina moralista de Soobin, pero no. Era pura vergüenza... A
pesar de entregar mi cuerpo a Kook cada vez que él lo solicitaba, era para mí aun difícil
expresarme en términos sexuales. Patético, grado dos. Por si no lo sabes, estás
escribiendo un libro erótico.
—¿Te refieres a si solo vamos a follar?—sonrió mostrándome ese gesto que hacía que mi
mundo diera vueltas.
—Eso mismo.
—Siempre y cuando tú y yo queramos. Hasta ahora no me has dicho que no, de hecho
eres bastante receptivo. Te he mostrado las diferencias entre el sexo persuasivo, lo
que muchas personas llaman “hacer el amor” y, el sexo duro, fuerte, ese que solemos dar
el nombre de “follar”; pero aún te falta mucho por aprender.
—Muchas cosas. No todas las clases serán prácticas, también he de llevarte a lugares
muy interesantes que te servirán para tu libro.
—Lo siento, parece que el ejercicio estimuló mi hambre —no terminé de decir la última
palabra cuando ya estaba ruborizado.
—A mí me pasa igual—levantó una ceja cuando me miró—. Pero, por ahora, iré por vino y
veré si hay algo de comer en el refrigerador.
No pude evitar sonreír cuando al rato volvió con una gran bandeja con emparedados
cortados a la mitad, copas y vino, con un mandil en el brazo y absolutamente desnudo.
Acomodó todo en la cama y continuamos la conversación mientras cenábamos.
—¿Vas a llevarme a “Fetiches” otra vez o a otros lugares donde hacen orgías?
—No son lugares donde “hacen”— hizo comillas—orgías, son lugares de sexo libre, sin
inhibiciones.
—Sí, pero no he participado... soy bastante selectivo con quién comparto mi cama.
—Sí, como no —rodé mis ojos en irónico gesto—. Te vi en el estacionamiento, genio—
bufé. Kook pasó suavemente su mano por el caminito que había entre mi cadera y mi
cintura.
—Conozco a Lara hace muchos años, digamos que en ocasiones nos gusta divertirnos. En
cuanto a las orgías, no son mi manera favorita de practicar sexo. Hacen que pierdan el
concepto de intimidad—lo miré sin entender—, las prefiero de una en una, así puedo
dedicarles el tiempo que se merecen; aunque dicen que la mayoría de las fantasías
sexuales de un hombre es estar con más de una persona, la verdad es que tenemos una
sola polla, ¿me hago entender?
Algunas veces Kook me hablaba en su idioma de sexo insaciable que todo lo ha probado y
yo quedaba haciéndome interrogantes. Suspiré, tomé el último trago de la copa y limpié
mi boca con la servilleta, Kook retiró la bandeja para dejarla en una mesa lateral y
cuando volvía a la cama, mi vista se enfocó en su entrepierna, siguió mi mirada y sonrió,
mientras se acariciaba su miembro suavemente.
—Lo sé, tengo un miembro bonito— dijo con arrogancia— y puede calificar como postre.
—¡Idiota!
—¿Te preguntas por qué puedo pasar muchas horas teniendo sexo y no cansarme?
—Sí.
—¿Sexo tántrico?
—Sí, el tipo de sexo que se hace con espíritu, con alma. Se unen mente y respiración,
tanto en los preámbulos del coito como en la consumación del acto. Eso hace que pueda
durar mucho más a la hora de intimar sin minimizar mi desempeño sexual.
—Un día de estos te lo explicaré con calma, Dulzura —fruncí el ceño—. En India, una
chica me enseñó todo acerca de esta disciplina y créeme, me divertiré mucho
enseñándote —iba a retirar su mano, cuando en un rápido movimiento él se colocó sobre
mí, uniendo nuestros labios en un beso mordelón y esquivo—. Ahora... tengo otros
planes—retiró la sábana de mi cuerpo, dejándome caer suavemente en la cama con él
sobre mí.
Una punzada de dolor en mi entrepierna me despertó, me removí incómodo, estaba solo
en la cama. Escuché arcadas, me levanté presto y sin pensarlo, abrí la puerta del baño,
pero lo que vi me hizo retroceder unos pasos. Jungkook estaba arrodillado frente al
excusado expulsando lo que comió.
—¿Kook, estás bien?—lo llamé sin entrar, no pude evitar el pudor que sentí al compartir
ese tipo de intimidad.
—Sí, tranquilo—contestó sin mirarme, jaló la palanca, abrió el grifo del lavamanos, se
enjuagó la boca y las manos, salió tembloroso del baño y, desnudos como estábamos, lo
ayudé a llegar hasta su cama—. Lamento haberte despertado.
—Falta poco para que amanezca y sí, estoy bien. Solo comí algo en mal estado.
No dijo nada y coloqué mi mano con más precisión sobre su piel, estaba helado y yo no
tenía corazón para irme y dejarlo. Cabrón, odioso y patán era un ser humano, uno que no
se encontraba muy bien en ese momento. Me acosté a su lado y él, sin abrir los ojos, me
acomodó de tal manera, que pegó mi espalda a su pecho y colocó su cabeza en el hueco
de mi cuello, enredó sus piernas entre las mías y con mi cuerpo se quitó el frio. Fue
nuestro primer contacto íntimo sin nada sexual de por medio y, por primera vez, me
sentí realmente cómodo y no intimidado a su lado.
Fui directamente al baño a buscar mi ropa pero, no estaba. En una nota pegada al espejo,
me enteré que estaba en la zona de lavado.
¡Santo Joder! ¿No podría tener una lavadora y una secadora en un rincón del baño? ¡Já!
“zona de lavado”
Salí por el largo pasillo, supuse que detrás de una de las puertas que estaban al otro de
la sala estaría mi ropa, pero me detuve: Kook hablaba con alguien y, no era por teléfono.
Por un momento, dudé si continuar o devolverme a la habitación; sin embargo, di unos
pasos más y pude verlo de pie, cerca del ventanal.
Un hombre de tez oscura era su interlocutor; lo reconocí, estuvo en la fiesta del salón.
Era Yugyeom, su hermano.
—Te queremos.
—¿Entonces?
—No
—Ella se lo merece... ¿Recuerdas, cuando Seojoon nos llevó a casa, el abrazo que ella nos
dio?
—Si puedo.
—No.
dejar pendientes.
—¿Pendientes? No puedes dejar a mamá sola por culpa de tus amiguitas, sé que hay
alguien más aquí.
—Es Gureum —dijo irritado—. No me jodas, no tengo porqué darte explicaciones.
—¡Oh, perdón señor! “Me independicé a los dieciséis años” “Soy el más puto y jodido
cabrón y me las aguanto todas, solo”
¡Mierda!
Él perrito de Kook me vio y se puso a ladrar y a dar saltitos. Por más señas que le hice
para que se fuera, el creyó que jugaba, tiró de mi sábana y… caí. En un micro segundo, yo
estaba desparramado en el suelo, medio cubierto con una sábana, con todo mi pelo
alborotado y un dulce perrito jugueton saltando a mi lado.
—¿Novio? Ok. Hola novio de mi hermano—no supe cómo interpretar ese saludo.
—¿Te hiciste daño, bebé?—estaba por darle una respuesta, cuando me giré y vi que le
hablaba a Gureum, a quien tenía en brazos.
—¿Desde cuándo eres el novio de este pelmazo? —lo señaló con un dedo, su voz ya no
tenía el tono preocupado y triste de antes.
—Es mi novio y eso te basta. Te prohíbo que lo agobies con preguntas— me guiñó un
ojo—. Él es mi hermano Yugyeom pero, puedes decirle perro.
—Está bien, dile Gyeomie, Yugyeom me extendió la mano y se la tome tímidamente. Kook
besó mis cabellos y pellizcó mi trasero haciéndome saltar. Ya me las pagaría el idiota de
Jeon Jungkook; ahora, en mi cabeza, había mucha información sin clasificar.
—Quisiera poder quedarme aquí, pero creo que es mejor si me voy a cambiar—solté
temblorosamente el agarre de Kook—. Si me disculpan...—y antes que alguno pudiera
parpadear yo, ya había desaparecido del lugar.
Recogí mi ropa rápidamente y me di una ducha exprés. Cuando pasé nuevamente a la sala,
no había nadie, aunque se podía escuchar que Kook y su hermano estaban en el estudio.
Respiré profundamente, tomé mi bolso, le hice una caricia en la cabeza a Gureum, que
estaba echado sobre el sofá masticando un juguete de hule, me miró y movió su colita,
yo salí del departamento.
Me tiré en la cama y dormi un rato, varias horas después estaba sentado en la cama con
la laptop entre las piernas, chateando por Skype con Jimin.
Cuando el sábado llegó, yo, el muy aplicado estudiante estaba muerto. No !!, estaba más
que muerto, cada músculo y hueso de mi cuerpo sabía claramente el significado de follar
duro.
Como se estaba haciendo costumbre, desperté entre los brazos de Kook, había
sobrevivido a su voracidad y me sentía extrañamente contento, ¡no! estaba siendo
inmolado en nombre de un libro. Animado por mi gran descubrimiento me fui a la ducha,
a darme un hidromasaje, tendría todo el fin de semana para recuperarme. Al menos eso
esperaba.
—Ya no más, Kook —el muy cabrón, se movía tras de mí—. ¡Lo juro! necesito un
descanso—pude sentirlo sonreír mientras se pegaba a mi cuerpo. No podía negarlo,
follar con él era espectacular. Era un excelente maestro, se tomaba el tiempo para
explicarme cada cosa referente al sexo, ¡antes de follarme sobre cualquier superficie
de su departamento!
Si vinieran los de CSI encontrarían huellas de nuestras “clases” por toda la casa.
En efecto, lo eres...
Negué con mi cabeza. La vocecita chillona y molesta no se había ido. Pero, cuando
empecé a ver el sexo como lo que era, cada vez le hice menos caso y, Danielle y Caleb me
lo estaban agradeciendo infinitamente,... y la Editorial,.... y las futuras lectoras,
¡también!
Desde que acepté la ayuda profesional de Kook, mis personajes parecían conejos en
época de apareamiento, no importaba el lugar, no había sitio prohibido ni molesto, ni
nueva postura para asumir, todo era bueno para una gran follada entre ellos. Cualquier
parecido con la realidad, es una ¡realidad! Tum-tum-plish.
Kook comenzó a pasar la esponja jabonosa por mi cuerpo, haciéndome jadear cuando
tocaba lugares que estaban sensibles. Se tomaba su tiempo limpiando cada parte de mi
piel.
—Debo ir por Yeon—susurré cuando sus labios se deslizaron por la parte trasera de mi
cuello mientras sus manos acariciaban mis pezones. Su obsesión por ellos era rara.
—Yeon sale a las ocho, son las seis treinta—él continuó manoseando mi cuerpo a su
antojo.—Podemos, podemos.
Cuando salí, Kook estaba sobre la cama boca abajo dejando su perfecto trasero al aire,
me vestí rápidamente tomé mi celular, mis llaves y me fui. No teníamos que despedirnos
como eternos enamorados, unas cuantas folladas no nos hacían amigos, por muy bueno
que el maldito fuese en la cama.
Pasé por Yeon y juntos fuimos al súper, cada vez se veía mucho más cómodo conmigo y
yo también lo estaba… mientras que Hwasa no fuese tema de conversación.
—Si tuvieras Netflix, podríamos ver montones de películas y tener maratones de series,
sin salir a comprarlas.
—¿Te imaginas poder ver la película que quieras, acostadito, comiendo cosas ricas,
mientras afuera llueve? Deberías pensarlo—me movió sus cejas, graciosamente.
—Muy bien, lo pensaré—y sonreí. Cada vez era más fácil sonreírle.
Invitamos a Jimin a nuestra noche de películas, ya que estaba deprimido porque Yoongi
estaba fuera de la ciudad y Susy, donde sus abuelos. Yeon y yo habíamos pasado gran
parte de la tarde cocinando y acomodando la sala, cuando el timbre se escuchó
—Sí—abrí la puerta—. Jimin va...— mis palabras quedaron trancadas en mi boca. Frente
a mí estaba Jeon Jungkook. No tuve tiempo de reaccionar, sus labios succionaron los
míos deliciosamente, con la intensidad que mi cuerpo reconocía. Un beso carnal y algo
violento al que me adapté rápidamente, ya que la mayoría de sus besos eran así.
Lo siguiente que sentí fue cómo algo se hacía añicos contra el suelo.
Me separé de Kook jadeante y cerré los ojos antes de girarme, encontrándome con los
ojos azules de Yeon abiertos.
—Wang Yeonju—mi hermano tendió su mano, pero Kook se llevó los nudillos a la boca
dándole un ligero beso. El rostro de Yeon fue un semáforo en rojo instantáneo.
—Yeon —mi hermano asintió—, Tae me ha hablado mucho de ti—dijo tendiéndome lo que
traía en sus manos: refrescos y pizza ¿vegana? Nos siguió hasta la cocina.
—Tae, creo que he dañado los cupcakes —dijo mi hermano mostrando un desastre en el
suelo.
—Yeon, termina de organizar las cosas en la sala y yo me encargo de recoger esto con
Kook.—Yeon llevó la pizza y el refresco hasta la sala y yo me agaché junto a Kook—. ¿Se
puede saber qué demonios haces aquí?—murmuré con los dientes apretados.
Estaba en desventaja.
—No. Te vas a ir ya, inventa cualquier cosa, yo puedo soportar cualquier pendejada tuya
sobre las películas, pero Yeon es menor—susurré.
¡Por qué demonios susurro! Me levanté con los pedazos rotos de loza, mientras Kook
recogía los panquecitos dañados siguiéndome hasta la cocina.
—No voy a irme, tú y yo tenemos un acuerdo donde me obligas a ser monógamo—dijo la palabra
como si fuese un suplicio—. Sí decido ir a otro lugar terminaré encontrándome con algun chico lindo
y follándolo hasta el amanecer—caminó hacia mí hasta dejarme atrapado entre sus brazos y la mesa
de granito. ́
—¿Qué quieres que haga, Kook?, sabes muy bien que si te acuestas con una mujer,
nuestro contrato queda nulo y tendrías que explicarme lo que falta. Sinsexo.
—Eres consciente que tu decálogo es ridículo. El hecho que yo esté aquí, habla de quien
soy.
—Sí, sí... todo eso y mucho más. No me ofendes al llamar a mi difunta madre o a Rose
así, todas las mujeres tienen algo de puta—lo miré mal—. No me mires así Tae, una
mujer debe comportarse como tal si quiere tener el hombre de su vida a su lado, así que
no me ofende si me llamas así, estaba demasiado aburrido solo en casa así que me dije a
mí mismo: vayamos a visitar a nuestra novio y conocer a su hermano… y ¡voilâ!, aquí estoy.
—Y yo digo que me provoca besarte y ¿por qué no? Tengo que tomar lo que me
pertenece. —Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Gemí internamente cuando sus
labios sometieron a los míos, lo mordí fuertemente pero él sonrió divertido pegando su
cadera a la mía y afianzando sus labios un poco más. Me alzó sobre la mesa y siguió
besándome ardientemente. Dejé de pensar y me aferré a él con piernas y brazos; Jeon
Jungkook era como una droga, como tomar tres latas de Coca-Cola de un solo trago.
Besarlo suponía un gran placer, era adictivo Sus manos acariciaron mi costado hasta
bajar al borde de mi camiseta y levantarla un poco y... ¡por un demonio! Necesitaba
alejarme, pero sentir su piel contra la mía, era demasiado placentero. Mis manos se
colaron entre sus cabellos oscuros jalándolos levemente. Una de sus manos acarició mi
vientre haciendo que mi cuerpo completo se contrajera y... ¡abrieron la puerta!
—¡Jesús, María y José!—Jimin gritó haciéndome quedar inmóvil—¡No coman pan delante
de los pobres!—Kook se separó de mí y pegué mi rostro a su pecho—¡Gracias a Dios que
he dejado a mi pequeña con mi madre!
—Y tú, tan exquisito como un orgasmo y tan encantador como una patada en el hígado—
murmuró mi amigo.
Amaba que el se mostrara firme, pero estaba seguro como que el infierno quema, que la
ropa interior le temblaba.
Kook amplió su sonrisa antes de tomar una manzana del tazón de frutas y salió a la sala.
—Jimin...
Jimin no me miró. Colocó un bote de helado de pasas al ron dentro del refrigerador, y
tomó el otro abriéndolo y sacando unas cucharadas y dejándolo en una taza.
—No te estoy recriminando, pero puedes salir con graves quemaduras. Por cierto, ¿qué
hace aquí?—preguntó, metiéndose una cucharada a la boca.
—Se auto invitó y Yeon le pidió que se quedara a ver la película—murmuré robándole
helado a mi mejor amigo.
—¿Es la película en donde todos se visten como Lady Gaga?—me encogí de hombros
porque no la había visto—. Ah no... es aquella donde la chica tiene que elegir entre el
chico enano poco interesante y el guapote sexy
—¡Te escuché! ¡No te metas con Josh!—gritó Yeon desde algún lugar de la sala.
—Bueno, al menos no es la de Superhéroes que destruyen toda una ciudad para salvar a
un gato—salió de la cocina, sin nada en la mano, yo salí tras de el, con un bol de
caramelos y otro, con palomitas.
En la sala, Kook y Yeon reían abiertamente como si fueran los mejores amigos.
—¡Tae, no me habías dicho que tenías novio!—Jimin enarcó una ceja en dirección a mí—y
que era tan chistoso, además de ser el presentador de “Hablemos de Sexo”. Los chicos
van a morirse cuando les diga que mi hermano es el novio del dueño de la voz más sexy
de Corea.
¡¿Qué?! ¡Nooo! Yeon no podía decir nada, como si me leyese el pensamiento Kook habló.
—Es preferible que omitas decir quién soy, con que digas que tu hermano sale con un
hombre sexy, es suficiente—dijo engreído—. No quiero que a tu hermano lo atosigue la
prensa.
—. Sí, de hecho, nos conocimos hace un mes cuando Tae hizo una entrevista en ese
programa por el libro.
—Wooo...
—See... Eso mismo dijo tu hermano cuando me vio. ¡Woo! Fue amor a primera vista. El me
invitó a salir y no lo culpo, soy irresistible.
Lo miré con los ojos entrecerrados y él mostró su sonrisa patentada por enésima vez en
la noche y... sí señores, habían tres boxer temblando en la sala.
—Lo que eres es un petulante— caminé hacia ellos, sentándome entre Jimin y Kook pero
él me sentó sobre sus piernas.
¡Joder! ¡Cómo demonios tenía que decirle que no me dijera nene, dulzura o cualquier otro
apelativo ridículo y cliché!
—¿Vinimos a ver una película o a ver como se empalan uno al otro?—al parecer Jimin
estaba en sus días “perra”.
—Yo pongo la película—Yeon se levantó del sofá y yo aproveché para meterle un codazo
a Jeon mientras mi hermano no miraba.
Estaba incómodo y adolorido, él, a mi lado, estaba sospechosamente tranquilo, creo que
dormitaba... hasta que Jimin abrió su boca.
—¿La conoces?
La pregunta de Yeon quedó sin respuesta porque mi amigo, con la cuchara de helado a
punto de entrar por enésima vez a su boca, atacó de nuevo.
—Eso no se le puede llamar beso, la tipa parece que tiene un pedazo del iceberg que
hundió el Titanic enterrado en el culo. ¿Será que la actriz estaba falta de un buen...?
—No es frígida. El protagonista la amasaba bien cuando estaban en esa cueva, tú sabes,
él es experto en… amasar—su voz fue seductoramente narcótica—. Eso es solo una
careta, para que sigan creyendo que ella es la fuerte, pero dentro de la cueva se
deshace por él—sobreactuaba para sus groupies—. La tensión sexual entre esos dos
fluye por sus poros, la pregunta del millón de dólares es ¿Cuándo saldrán las imágenes
de la cueva por TMZ?, Jimin y Yeon estaban desternillándose de la risa.
¡Dios, es que acaso nunca podría volver a ver una película con Kook!
Después de la hora del chiste, todos nos concentramos en terminar de ver la jodida
película. Cuando la película acabó, Yeon propuso ver Blanca Nieves y la leyenda del
Cazador, pero Kook nos explicó por qué no debíamos verla.
—Es una mala influencia. Seguida muy de cerca por Mulán —allá va otra vez, Doctor Sex
en versión familiar.
—Kook...—advertí.
—No entiendo, ¿Qué tiene que ver Mulán con esta película?
Sus fanáticas estaban alborotadas y no iban a permitir que yo no lo dejara hablar. Él, se
puso de pie y, cual charlista, se preparó a explicar.
—Hermanito, aterriza.... El actor del dios del martillo es el mismo que hace de cazador.
Yeon y Jimin empezaron a reír... de nuevo.
—Está basada en Blanca Nieves, una de las peores princesas en la versión de Disney—me
explicó, yo le enarqué una ceja—, no es tan inocente como se ve, se escapa de casa
siendo adolescente y se va a vivir con siete tipos. ¡Siete!
—¿Por qué dices que Mulán es peor? ¿Qué tienes contra la heroína de China? —era
evidente que quería que el show no terminara.
—Bañarse en un río sin que nadie la viera... eso es sospechoso. Me huele que Shang la vio
en alguna de sus guardias o tal vez ella vio lo vio a él. ¿Ustedes se imaginan lo que debió
sentir el pobre hombre cuando se sintió sexualmente atraído por otro hombre que al
final resulta ser mujer? O sea, o es bisexual o es gay.
— Jimin se puso de pie, secando sus lágrimas. Se fue a la cocina, pensé que vendría con
su cuarta taza con helado pero no, traía ositos de goma, antes de que pudiera tomarlos,
Kook se los quitó.
—¡Mierda! ¿Qué traes ahí?, esos osos son lo peor... Ositos pornográficos— dijo abriendo
la bolsa y regándolos en una de las charolas vacías.
—¡Hey!
—Ositos pervertidos, son mis favoritos todos se cogen con todos — colocó los ositos en
posiciones nada morales y luego empezó a hacer ruiditos como “más fuerte, rojito”
“quiero verte pegar, piñita” “eres verde como Hulk; quiero ver si te crece como Hulk”.
¡Dios! mi cara había pasado por todas las tonalidades de rojo, Yeon y Jimin reían como
dos niños pequeños. Estábamos tan concentrados que, no nos habíamos dado cuenta que
había empezado a llover hasta que un maldito trueno hizo su aparición, haciendo que
pegara un brinco y me lanzara a los brazos de Kook. Lo único que faltaba era que se
fuera la luz.
—Contemos historias de terror—dijo Yeon. Habíamos iluminado la sala con velas y llovía
intensamente.
—Ni te atrevas—susurré a Kook, quien alzó sus manos en señal de inocencia... una que
por supuesto yo sabía no tenía.
—Es hora que me vaya a casa—dijo Kook, levantándose del suelo en donde habíamos
terminado.
—See... al parecer la perra de Freyja dejó sin sexo a Odín nuevamente — dijo Kook
socarrón, Yeon sonrió.
¡What!
Al parecer lo había dicho en voz alta porque Jimin y Yeon me miraron. La primera estaba
burlándose, ¿podía uno embriagarse con helado de pasas al ron?
—Pues... no es que no hubiesen dormido juntos antes, ¿no, Tae? — maldición, Jimin—.
Vamos Yeon, guíame hermano —dijo entre risas, mientras se llevaba a Yeon.
Habíamos tomado helado, comido palomitas, panquecitos, pizza. También podría jurar
que Jimin había tomado algo más.
—Estoy muy cansado—Kook murmuró —, imagino que la habitación que queda desocupada
es la tuya—dijo antes de perderse por el corredor.
Bufé sonoramente antes de apagar todas las velas y caminar hacia mi habitación. Kook
estaba quitándose la camisa cuando entré.
—Tengo una bolsa para dormir— musité buscando en el closet mi bolsa de camping.
—Está haciendo frio—dijo Kook sentándose en la cama y quitando sus zapatos—, te vas a
congelar ahí adentro —me giré sonriendo todo lo que daba.
—¿Ah no?—Kook alzó una de sus cejas. Teníamos una vela encendida así que podía ver
casi todos sus movimientos.
—Mi casa se respeta, eso sin contar que Yeon está a solo una puerta de distancia.
—Bob Esponja y Patricio son gays— no sé por qué, pero el comentario me hizo reír.
—¿Sabías que Pinky Winky tenía graves problemas de personalidad? Él decía que
también era chica, por eso usaba cartera.
—¿Quién diablos es Pinky Winky?— sabía quién era pero quería ver hasta donde pensaba
llegar con su verborrea estúpida.
—¡Joder, nunca viste los Teletubbies! Pinky Winky, Dipsy, Laa-laa y Poo. Pinky Winky era
el morado.
—Por qué no te duermes y ya— susurré sonriendo, no podía imaginarme a Jeon Jungkook
masturbándose mientras veía los Teletubbies.
—¡Kook...!
—¿Y cuándo alzaba a Pigleet sobre su cabeza? Ese era un oso depravado— sonrió al
sentirme reír—. ¡Gírate, Tae!
—No...—si me giraba estaba perdido.
—¿Qué quieres?—él unió nuestros labios en un beso suave, profundicé el beso y pedí
acceso a su boca, Kook me estaba dejando dominar y eso era extremadamente excitante
y como siempre sucedía, lo que empezó como algo suave estaba convirtiéndose
rápidamente en un huracán de pasión; antes de darme cuenta ya estaba sobre él.
Kook tenía sus manos en mi cintura, mientras nos besábamos como si no hubiese mañana,
mordiéndonos, luchando con nuestras lenguas y jadeando entre besos; mis pulmones
clamaron por aire y me separé con la respiración acelerada.
—Kook...
—Buenas noches, Tae, hay que respetar tu casa —sonrió pagado de sí mismo, mientras
me bajaba de su cuerpo dejándome sentada a su lado.
Estaba húmedo y él estaba más firme que la torre Eiffel. Sin embargo se giró cerrando
los ojos dispuestos a dormir.
Me giré a medio lado dándole la espalda y uniendo mis piernas creando un poco de
fricción para calmar el ya conocido dolor que me consumía. Me excitaba, pero no era lo
mismo. Kook se giró aferrándose a mí, colocando su prominente erección en mi trasero y
me jaló dejando mi espalda pegada a su pecho, su mano trazó un camino por mi vientre
hasta colarse sobre mi boxer.
—Kook.
—Shstt... no podrás dormir así, solo te ayudaré a liberarte... ¿Crees poder dormir en esa
condición?—negué accediendo a su petición.
—Jimin, Yeon—mi voz fue ronca y balbuciente, podía sentir el temblor en cada rincón de
mi cuerpo. Kook acomodó su brazo libre bajo el hueco entre mi hombro y cuello, tapando
mi boca con su mano antes de empezar a bombear mi miembro y acariciar mi entrada.
Me perdí...
Al día siguiente, mientras dejaba a Yeon en la puerta de su escuela, por primera vez
experimente que estaba correcto lo que hacía con mi hermano.
—Tae, fue un fin de semana perfecto, nunca me había reído tanto desde que murió...
¡perdón! La estoy jodiendo… yo solo quería decirte que me encantó tu novio y que fue un
fin de semana perfecto.
—Yo también lo pasé muy bien. Estudia y pórtate bien, nos vemos el sábado.
Animado por las palabras de Yeonjun, decidí comportarme socialmente correcto y me fui
a ver a Kook, debía agradecerle lo que hizo por mi relación con mi hermano.
Cuando entré a su consulta, por primera vez me sentí incómodo con mi vestimenta y me
sentí ridículo: a mí, que estaba a punto de entrar a hablar con el hombre que me
convertía en plastilina cuando estaba en su cama, me preocupaba estar vestido con jeans
y zapatillas. ¡Joder!
—Si no tiene cita el Doctor no puede atenderlo, se encuentra ocupado con otros
pacientes.
—¿Tae?—preguntó, como si no pudiese creer que estuviese ahí—¿Qué haces aquí, nene?
¡¿Entendido?!
¿Novio? ¿Qué no era una relación secreta? ¡El muy jodido cabrón lo hizo una vez más!
¿Es que ya no le queda cláusula que violar? Mi sonrisa era una mueca, yo lo había
provocado y quería que le diera un escarmiento a la secretaria, pero no diciéndole que
éramos novios.
—Necesitaba decirte algo.
—Eres insoportable y yo que venía a darte las gracias—dije cuando el aire nos faltó.
Tranquilízate Tae, vienes a otra cosa, no a entrar en esas discusiones retóricas que
siempre terminan contigo clavado por su portentoso...
¡Concéntrate, hombre!
—Fuiste muy amable con Yeon y lo dejaste gratamente impresionado. Por primera vez lo
vi disfrutar tan relajadamente el mismo espacio donde estamos los dos.
—Es un chiquillo encantador, eso sí, a la defensiva y con mucho temor a que tu no lo
quieras.
—¿Nos psicoanalizaste?
—No, pero soy psicólogo. Podría decirte mucho de lo que vi entre ustedes, anoche en la
casa.
—Pero no dirás nada, no eres mi terapeuta ni el de el, eres mi instructor de sexo, nada
más.
Silencio.
—Era todo lo que quería decirte, gracias por ayudarme con Yeon.
—¡Oh, no es nada! Viene con la promoción: Tome clases de sexo conmigo y le regalo una
mejor relación con su hermano.
—¡Te veré esta noche!—gritó y pude ver con satisfacción como la cara de la secretaria
se retorcía en un gesto de incredulidad.
De eso, había pasado ya una semana. Dos semanas de clase. Más de sesenta orgasmos y
mucha información sexual. Pero yo enfrentaba lo que todo escritor odia: un bloqueo
espantoso. Kook me estaba enseñando a disfrutar la sexualidad, este hombre tenía una
resistencia de hierro, pero yo no era tonto, recibía por lo menos dos orgasmos diarios,
mientras que él a veces no se liberaba. Era eso o yo estaba en la efervescencia del
clímax que ni lo sentía; cuando le preguntaba, me decía que era por el Tantra. Había
leído cosas en Internet acerca de eso, pero no entendía un carajo y Kook solo decía que
no me saltara su programación.
No tenía nada que hacer, le envíe vía E-mail a Hoseok los seis capítulos del libro
Miré por enésima vez mi laptop y el cursor titilando en el último punto del párrafo,
antes de releer lo escrito.
Yo solo respiraba y decía: ¡Dios! Dame fuerzas para continuar, dame fuerzas para
sobrevivir...
Danielle maldecía una y otra vez que Geraldin hubiese regresado. Era derrumbar la
pared invisible que ella y Caleb habían puesto a su alrededor para que ninguno otro
la traspasara.
—Eres mi bombón.
Tomó su celular de la mesa de noche y buscó el número entre sus contactos: Cal-
eb.
Al principio le había parecido una buena broma, sonaba como el nombre real de
Superman... y él, era su héroe. Oprimió la tecla rápidamente escuchando los
pitidos. Entendía que en Suecia apenas amanecía... un pitido, dos pitidos.... Colgó.
Escuché mi celular bailar sobre la mesa, estaba en modo vibrador.
—Obvio que soy yo, Kook. ¿Qué necesitas?, son las —miré el reloj en mi laptop 13:30 y
nos veremos hasta dentro de doce horas, a no ser que desees dejarme en santa paz,
hoy.
—Es parte de la clase, te espero dentro de una hora en el centro comercial que está
cerca a la emisora
—cortó.
Sí maestro.
Sí señor, ya voy.
Maldito idiota.
CAPÍTULO 11
Una hora después aparcaba a Mickey frente al mall que Jeon me había indicado, él
estaba esperándome en la entrada y se veía jodidamente ardiente; el sol se le reflejaba
en ese endemoniado pelo oscuro, haciéndolo lucir brillante. Tenía unas gafas negras y un
traje de dos piezas azul eléctrico, hechos a la medida, zapatos brillantes, camisa blanca
y se veía malditamente sexy.
Sequé mis manos en mi jean negro, acomodé mi camiseta nueva, ancha y larga, que tenía
un elefante lila con un sombrero rojo estampado y anudé el cordón suelto de mi zapato
derecho—de gamuza azul, como en la canción de Elvis—y antes de llegar a él, me
acomodé el pañuelo al cuello, mis lentes y mi sombrero.
Estaba por llegar, cuando pasaron tre espectaculares chicas y lo piropearon, él se sacó
las gafas y les regaló una sonrisa de esas que dejan al borde del orgasmo.
—Sabes que puedo tomar eso como una infidelidad—murmuré pasando de él aunque no
tenía una jodida idea de a dónde iba.
—No estoy haciendo nada—me siguió dos pasos antes de tomar mi mano aferrándola
fuertemente a la suya
—Míralas—me detuve y señalé a las chicas—, estoy seguro que entrarán a la primera
tienda de lencería que vean solo porque tienen que cambiar sus bragas.
—¿Y eso es mi culpa?—me sonrió, ¡me sonrió igual como les sonreía a ellas!
—¿Cómo es ese refrán que habla de la boca, de los idiotas y de la risa?— dije entrando
al centro comercial.
De repente, estaba enojado, muy enojado, Kook me jaló hacia su cuerpo, su mano libre
agarró mi nuca y me besó delante todas esas mujeres. Un beso largo y con lengua
incluida. Podía sentir pequeños flashes, pero los ignoré. Me coloqué de puntillas y
profundicé el beso.
Él finalizó el beso, dándome uno pequeño sobre mis labios mientras palmeaba mi trasero;
luego, me instó a que siguiera caminando, adentrándonos a donde fuera que me quisiera
llevar.
—¡No voy a entrar ahí, Jeon Jungkook!— dije mirando el maniquí vestido de cuero y el
letrero de neón: «SIN TABÚ» Sex Shop
—Cualquiera que te vea, es capaz de decir que nunca has estado en un sex shop.
—Tienes veinticinco.
—¡Idiota!
—Sé lo que es, pero me tomó de sorpresa. Jimin me regaló uno para mi cumpleaños
veinticuatro.
—No, lo devolví y me compré.... — callé, no iba decirle que lo había cambiado por un
camisón.
—Deberías ir y buscar algo de lencería, quiero ver como se ve tu cuerpo con encaje, de
preferencia rojo o negro. Algo lindo y provocativo—iba a replicarle pero Kook se había
girado y caminaba hacia la recepción.
Seguí mirando los estantes del lugar, había un pene colgado a un cinturón.
Miré el espejo que estaba frente a mí y pude verlo reflejado perfectamente, me guiñó
un ojo y me tiró un beso. Zapateé fuertemente y caminé hasta donde estaba la lencería.
Él quería que comprara ropa sexy ¡bien! haría lo que el Dios del sexo deseaba. Una hora
después de probarme lencería, escogí tres conjuntos: uno azul, uno negro y uno burdeos.
Cuando estuve listo, salí a buscar a Kook, no me costó encontrarlo, hablaba
animadamente con la cajera y con otras tres mujeres que hacían todo para captar su
atención.
—Factura lo que yo escogí también, y nos das los dos pedidos en bolsas separadas —le
dio una mirada sexy y podía jurar que la tipa iba caer desmayada. Es más creo que podía
adivinar sus pensamientos por la forma en cómo me veía: ¿Qué hace un hombre como él,
con una cucaracha como el? eso, sin contar que lo miraba como si fuera el último hombre
del planeta. Decidí ponerme travieso y colocarme frente de Kook acariciándole el pecho
sobre su camisa blanca y soltando los tres primeros botones de ésta, me levanté en
puntillas tomando las solapas de su saco y le besé. Él parecía aturdido, pero rápidamente
sus brazos amarraron mi cintura siguiéndome en el beso. Un pequeño carraspeó nos hizo
separarnos, la cajera tenía la sonrisa más hipócrita que le había visto a alguien, le dio su
tarjeta a Kook junto con un recibo y dos bolsas de lo más obscenas: eran un par de
piernas abiertas y las agarraderas eran justamente ahí.
Lo usaré para el libro. Mi Danielle es mucho más cabrona que yo y ella no le molestaría
caminar con estas bolsas. Caminamos hacia la salida del centro comercial, cuando
llegamos al coche me encerró entre sus brazos y la carrocería de metal.
No dejes que escuche como tu corazón late cuando lo tienes tan cerca...
—Te veo en mi casa, después del programa. Ponte el azul, es sexy y contrastará con tu
piel; en el baño está el quimono de seda. Espérame en la sala, nene—agarró mi barbilla
nuevamente, acariciando con su pulgar mi labio inferior.
—Tengo muchas cosas preparadas para esta noche, te juro que lo que hemos
experimentado hasta ahora será una idiotez comparado con lo que viene
¡Joder, Tae! A este paso, tu experiencia sexual dejará atrás a Jimin. El Kamasutra será
un jodido Comic ante tu conocimiento.
Eran las 23:45 horas, ya estaba digitando el código de acceso. Dejé las cosas que había
traído para cocinar en la mesada y me fui a ver a Gureum que estaba en su zona privada,
apenas abrí la puerta, salió muy campante, moviendo su colita y con la zanahoria de hule
que le había regalado, en su boca, después de dar unas cuantas vuelta al mi alrededor,
dejó el juguete en el suelo y se paró en dos patas. ¿Quién se puede resistir tanta
ternura? Lo alcé, le acaricié el lomo y me fui con el a la cocina. Gureum era el bebé de
una perrita que rescataron en un refugio. La pobre murió después de que Yugyeom,
irresponsablemente, dejó que disfrutara un poco de la vida loca... Palabras de Kook, no
mías. Al parecer, la perrita debido a su edad, no había soportado el parto de los cuatro
cachorros que parió, Kook se había quedado con el único cachorro, tres meses atrás.
¿Dónde está Kook? Era él quien hacía la presentación del programa todas las noches.
—Les habla Jeon Mina y conmigo, mi compañero y anfitrión de este programa, Doctor
Sex. Buenas noches Doctor Sex.
—Buenas noches, linda—su voz, había algo en su voz. Gureum, al escucharlo, paró sus
orejitas y, se sentó sobre sus patas traseras, frente al computador—. Esta noche,
vamos a hablar de algo muy entretenido para ustedes, chicas y chicos, es una práctica
sexual íntima, en algunos casos, ultra secreta... y algo culposa.
Estaba picando cebolla, así que mientras me secaba las lágrimas, me reía.
—Tema interesante Doctor Sex, cabe recalcar que nunca es tarde para intentarlo o
practicarlo, aunque este sea uno de los temas más injustamente tratados como sucio y
pecaminoso— Mina no hablaba, bufaba.
—La masturbación, es una práctica sexual muy accesible, que permite aprender acerca
del propio cuerpo, explorar sus diferentes reacciones y expresiones sexuales, innovar o
fantasear con el propio erotismo, mantener el tono o vigor de los genitales, liberar
tensiones; ya sean sexuales, físicas o psíquicas.
Masturbarse trae muchos beneficios ¿Por qué actuar como si el contacto con el propio
cuerpo fuera un crimen, un acto asqueroso, digno de repulsión o de vergüenza? La
masturbación no es solo fuente de placer, es un método asequible para demostrarnos
nuestro cariño y aumentar nuestra autoestima.
Mientras lavaba espinaca, champiñones y morrones, pensaba en los motivos por los que
yo nunca me había masturbado.
—Los amantes vienen y van, pero tú... puedes mantener un constante idilio contigo
mismo.
“Estoy en tu casa,
con Gureum,
Preparo lasaña.
¿Estás bien?
Te escucho extraño.”
Él respondió inmediatamente.
“Estoy bien.
Me gusta la lasaña.
¡Y dele con lo de nene!, la canción terminó rápidamente y yo, estaba listo para armar mi
salsa.
—“En el sillón de mi cuarto pienso en ti con mis manos. Una y otra vez, que
barbaridad...”—gracioso, recitaba los versos de la canción pero, aún así, había algo.
—¡Claro que sí! “No pienso llorar, de eso ya me cansé, hoy voy a chillar, voy a andar con
mis pies”.
—¡Esa es la actitud!, La canción lo dice: “No puedo depender de otra persona para
sentirme bien. Desde hoy soy responsable de mi bienestar, de mi satisfacción. No le voy
a conceder ese control a otra personas. Puedo sentir satisfacción con mi pareja, y aún
solo, también así, soy feliz”
—¿Así cómo? —sin estar frente a él podía verlo subiendo su ceja, arrogantemente.
—Como el experto en el tema.
—Soy el experto en el tema cielito— expresó cínicamente—. Pero igual no sería nada sin
ti a mi lado.
—He escuchado que masturbarse delante del espejo puede ser una experiencia muy
satisfactoria para cualquier persona.
—Por supuesto que sí nena, verse a sí mismo acariciando y gozando del propio cuerpo, no
solo es un estímulo visual que ayuda a obtener un mayor orgasmo; sino que también ayuda
perder la timidez. También hay una nueva y famosa manera de masturbarte con algo más
que tu imaginación, algo que se está dando mucho entre los jóvenes hoy en día: El
cibersexo. — Esta vez la voz de Kook fue tan baja, ronca y sensual, que mi ropa interior
se humedecio un poco... solo un poco
—.Aunque para esto se necesita tener una mente abierta y mucha imaginación.
¿No querrá tener eso, conmigo? Un borbotón salpicó y me quemó la mano con una gota
de la caliente salsa.
¡Mierda!
—Pero puede ser peligroso Mina, esto solo debe hacerse con una personade tu plena
confianza y, mucho mejor siocultas tu rostro solo por... prevenir— señaló Kook.
—Buen punto Doctor Sex. El sexo virtual es una buena forma de obtener placer sin
penetración ni contacto físico alguno, pero como tú dices, muchas veces es utilizado
para otros fines; además del placer momentáneo es un juego con dos puntas filosas.
También tenemos el sexo por teléfono que es otra forma de sexo virtual.
—Las dichosas líneas calientes —dijo Kook jocosamente—. Pero esta noche queremos
contarles los cinco métodos más efectivos de masturbación.
—Busquemos lápiz y papel, chicos, esto nos puede servir más adelante—la voz de Mina
fue risueña y perspicaz — en nuestra página web podrán encontrar los pasos para una
buena estimulación sexual, señoras y señores.
Mientras escuchaba a Kook solo podía pensar ¿cómo pueden llamar a un desconocido y
decirle eso? Vamos, Tae... no seas hipócrita: tú lo haces con él y hasta hace poco, era un
extraño. ¡Ja!
¡Relajarse! ¡Relajarse! ¿No sabrá lo difícil que hacer eso cuando alguien te presiona
diciéndote ¡relájate!? Yo discutía con el computador mientras disponía las láminas de la
pasta para comenzar a armar mi lasaña..
—Otro método de masturbación masculina y tomen notas chicos, sobre todo tú, que
estás escuchando—¡mierda!, odiaba cuando me mandaba mensajes subliminales en el
programa—,es la inserción anal.
¡IDIOTA!
Mientras esperaba a que reposara la salsa, abrí una página Word y comencé a escribir
una escena de mi novela.
El teléfono sonó en sus manos... Caleb. Tomó una larga respiración. Tenía más de
una semana sin saber de él y la abstinencia la estaba matando, respiró
profundamente una vez más antes de oprimir la tecla para contestar...
—Yo te necesito más, pero—su voz era dura, pero no violenta—tú y yo sabemos que
ese no es nuestro problema.
—Estoy famélico, nena, necesito alimentarme y estoy tan lejos... tan lejos de ti,
de mi hogar, de mi templo—esas palabras debían ser un roció de agua fresca para
su ansiedad, sin embargo, la encendían—. Estoy muriendo aquí, bebé.
—Mi sexo también te extraña— ella sabía que era eso lo que quería... ¿el amor?,
¿para qué? ella ya no tendría otra oportunidad.
—Necesito verte Danielle. Si no te veo un día más, volaré esta jodida sucursal en
pedazos.
—Hablemos de Sexo, nuestro tema de hoy: ¿Sabes cómo llegar a tu lugar feliz?
Tenemos una llamada al aire —guardé la nota y me dediqué a escuchar a Kook.
Sí, amaba los momentos en los que mi creatividad y mi imaginación hacían la magia real.
Mi bloqueo llegaba a su fin, tenía definido como Danielle y Caleb resolverían sus
diferencias. Un ladrido de Gureum me hizo saltar en mi asiento, me giré y vi a Kook en la
puerta mirándome de arriba abajo, tenía el saco entre sus manos y la corbata en uno de
los bolsillos, las mangas de la camisa estaban arremangadas hasta sus codos y lucía
cansado. Presionó el puente de su nariz fuertemente.
—Después, ven conmigo—tomó una botella de agua del refrigerador y con Gureum en
brazos, salió de la cocina.
Guardé mis notas antes de seguirlo, con la zanahoria de goma en mis manos, dejó a su
mascota en su zona exclusiva, yo le pasé el juguete y en silencio, caminamos hasta su
dormitorio. Allá, buscó entre las gavetas de su mesa de noche hasta que encontró una
tableta de comprimidos.
—¿Migraña? —asintió.
Sacó dos comprimidos y los tomó junto con el agua. Se sentó en la cama y quitó sus
zapatos. Sacó su camisa blanca, desabotonándola lentamente...
¡Joder, sí que sabía cómo hacerse desear el cabrón! La dejó caer sobre sus hombros,
dejando su pecho completamente desnudo para mí. Movió su cuello haciendo sonar sus
vértebras, se levantó dejándome ver las dos descomunales cobras antes de caminar
hacia el baño... Lo detallé como siempre lo hacía; mirando los dos hoyuelos que se
formaban en su espalda baja.
¿Trajiste lo que te pedí? —asentí, y Kook me dio una sonrisa torcida—¿Te gusta lo que
ves, dulzura?
¡Viva! Subámosle más el ego al grandísimo hijo de... Tae, eres candidato a ponerte un
bozal mental.
—Lo sé, vivo para mantenerlo así y ver esa expresión en el rostro de las personas.
Te lo dije... tú te lo buscaste.
—¡Idiota!
—En la sala.
No dijo nada, abrió un armario, sacó una bolsa que contenía una caja y me la pasó.
—¿Por qué no me desnudo y ya? Kook negó con la cabeza, se acercó a mí, se estiró tan
largo como era y me habló desde su altura.
—Dulzura... El sexo como el vino se paladea despacio, Yo soy el maestro aquí y tú harás
lo que te he dicho. No me lleves la contraria, o esta será una clase de cómo te azoto el
trasero por tu rebeldía.
—¡Estarías transgrediendo el punto dos! —me afirmé en mis talones, enderecé mis
hombros y salí dando un fuerte portazo. Entré en una de las habitaciones de huéspedes
y me desvestí rápidamente dejando todo sobre la cama. ¿Diez minutos?... ¡que sean
veinte! Fui al baño, era más pequeño y sin tina, y me di una ducha relajante. No tenía
apuro, que el maldito me deseara así como me hacía desearlo, era más que suficiente
para que me tomara mi tiempo.
¡Mierda, lo deseo!
Eureka, Tae. Si no lo desearas como lobo en celo, empezaría a creer que eres un
masoquista frígido. Pero ahora que lo entiendes, te ascenderé a masoquista cachondo.
Negué con la cabeza y salí del baño, me coloqué ropa interior de encaje y la muy
trasparente camisola larga que se ataba a la altura de mi cintura. Tomé los ligueros a
juego y los ajusté donde debían ir. Me miré en el gran espejo del tocador y casi no podía
reconocerme. Sip, pareces todo un señor de la vida nocturna. ¿lenceria azul querías?
Pues, me queda mejor el color vino. El contraste del color que hace con mi piel y mi pelo
me gustaba, me hacía sentirme sexy y bonito. Suspiré fuertemente y salí.
Apreté la manija del cuarto de Kook y la puerta se abrió, las luces estaban bajas, pero
se podía ver perfectamente toda la habitación, gracias a la luna. El balcón se encontraba
abierto dejando pasar el aire frío, estaba dando inicio la temporada de invierno y llovía
suavemente, no quería resfriarme así quecerré los ventanales.
—¿Kook?—lo llamé, pero no tuve ninguna respuesta, se escuchaba una suave música
ambiental. Me dirigí al baño— ¿Kook, dónde estás?—maldición, ¿ahora íbamos a jugar a
las escondidas? eran casi las dos de la mañana. Decidí salir del dormitorio pero al girar
la manija esta no cedió— ¡Jungkook!, estos juegos no me gustan—grité enojado— ¡¡abre
la puerta!!
—Kook, abre la puerta no me gustan estas cosas y—le hablaba a su imagen en la pantalla.
—¡Podrías callarte un momento! — jodido gruñón—. Estás muy apetecible, pero hoy, no
voy a tocarte.
—Wow, por eso está lloviendo: Doctor Sex no está cachondo —usé mi mejor tono
sarcástico.
En las semanas que llevábamos de clases, habíamos intentado no tener intimidad una
noche pero fracasamos, todas nuestras sesiones finalizaban con él y yo enredados en
una masa de piernas y brazos en su cama o en el sofá, cuando no alcanzábamos a llegar a
la cama.
—Muy chistosa Tae, ¿necesitas que mi dardo se entierre en tu tableta de tiro?—en la
pantalla, alzó una ceja en forma sardónica.
—Jojo. El distinguido y muy educado psicólogo Jeon Jungkook habla peor que un
camionero...
—¿Escuchaste el programa?
—Atentamente.
—Eso está bien, espero que hayas tomado nota—miré bien a Kook, a pesar de sus
palabras animadas, lucía cansado. Tenía nuevamente grandes ojeras bajo sus hermosos
ojos negros.
—En el cajón de la cómoda hay un regalo para ti—enarqué una ceja en su dirección—. Ve,
Dulzura—dejé el IPod en su sitio y caminé hacia la cómoda y vislumbré un maletín de una
marca exclusiva con un moño rosa. Lo tomé y me dirigí a la pantalla.
—¡Ábrelo, Tae!
—¡Huyyy! me has llamado Jeon, así que estás enojado, nene—rodé mis ojos.
—.Uno, estoy en mi estudio. Dos, necesitamos esa cámara para la clase de hoy y tres,
está allí desde esta tarde pero la quitaré mañana. ¿A no ser que tú desees que nos la
quedemos?
—¿O?....
—¡Apago la luz!—see... lo sé, infantil. ¡Pero no se me ocurrió más nada que decir!
—No seas niño, Taehyung , cámara infrarroja. Pon el maletín en la cama y ábrelo, te juro
que si te portas bien antes que acabe la noche mi polla estará tan dentro de ti, que
olvidarás en qué mundo vives.
Palabras... ¡Dios, con solo sus palabras me hacía arder por dentro!
—Juguetes sexuales—aún sin poder verlo, supe que un gesto sarcástico adornaba su muy
bonito rostro.
—¡Sé lo que son, Kook!—casi grité— ¿Qué pretendes con esto?—dije esperando que me
dijera “darte una clase teórica”.
Me mordí la lengua para no contestarle y seguí con mi muy amable diálogo interior Kim
Tae, después de esto, tu conocimiento en la materia será tremebundo y tus libros serán
lo mejor. ¡Escucha y aprende, carajo! Le hice un gesto para que siguiera con su
explicación.
—La clase de hoy se refiere a eso; a ti, provocándote placer. ¿No has escuchado el
programa de hoy?—se carcajeó de manera sensual—. Necesito estar seguro de que,
cuando yo no esté para darte satisfacción sexual, tú podrás hacerlo por tu cuenta, si
no... ¡sería un pésimo maestro!
—¡Educación garantizada, aprendizaje efectivo!
Él no dijo nada por lo que intuí que no le gustó mi chiste y a ti no te gustó el “cuando yo
no esté” ¡reconócelo, Tae!
—¡Tengo un prestigio que cuidar! así que hoy, quiero enseñarte las maravillas que puedes
sentir tocando correctamente tu cuerpo.
—Kook, yo...
—No voy a poder hacerlo, lo he intentado antes Kook y nunca...—me daba vergüenza
admitirlo, así que solo me limité a bajar la cabeza y empuñar mis manos.
—¿Nunca te has tocado, Tae?—su tono de voz fluctuó entre la ironía y la ¿ternura?
Por favor, demos por terminada la clase de hoy, te lo agradezco, pero...—me silenció con
un sonoro ¡chss! que me erizó la piel.
—Tranquilo, nene, no tienes de que avergonzarte. No conmigo. Déjame que te guíe, verás
que se dará natural. Es ahora o nunca, ahora o nunca.
—Abre tus ojos—lo hice—, toma el maletín y saca cinco de los aparatos que hay allí. Me
vi sacando cada artefacto y colocándolos sobre la cama, había unas pequeñas pinzas,
varios tipos de vibradores, lubricantes, frascos que no sé qué contenían, unas bolas de
metal atadas a una tira, unas esposas felpudas, balas y un pequeño artefacto cuadrado y
de color negro que me desconcertó.
—Desata tu camisa... —llevé mis manos dispuesto a soltar el nudo que lo ataba—.¡Espera!,
mejor no.
—Relájate, vamos a ver lo que tienes junto a ti—su voz era la de un profesor amable,
cargado de paciencia— ¿Sobre qué sientes más curiosidad?
Le hice caso, suspiré e intenté visualizarme frente a un espejo y tomé uno de los
objetos y se lo mostré.
—Ese es un Sqweel, más conocido como un “mil lenguas” —mi cara debería ser un poema
porque Kook soltó una carcajada—, es un estimulador para tu exquisita entrada,
destápalo y verás — ¡joder! no encontraba la tapa—. A un costado,... esto va ser más
lento de lo que imaginé —murmuró lo bastante alto para que yo escuchara ¡se le está
acabando la paciencia al profesor!
—¡Oye! No tengo por qué saber esto, genio —bufé enojado destapando el pequeño
cuadrito negro y unas pequeñas lengüetas de color morado se dejaron ver.
—Bueno, imagina como esas mil lengüetas, diez para ser exactos, deben sentirse sobre
ti. Jodidamente placentero, ¿no? —sentí como todo mi cuerpo se erizaba.
—Son pinzas para pezones, están diseñadas para que, al ajustarse a estos, provoquen un
pellizco intenso o suave, dependiendo de tus gustos.
—No voy a ponerme eso—las coloqué dentro del maletín nuevamente —, gracias —rió.
Tomé uno de los frascos largos.
—Lubricantes... —dijo.
Toma la bala —tomé el pequeño vibrador con control externo—. ¿Crees que necesitas
algo más?
—¡No!—negué con la cabeza y con mis manos. Los nervios me asaltaron de golpe.
—Toma esa pequeña bolsa rosa que está en la esquina del maletín, son fundas para
dedos. ¡Créeme, me lo agradecerás! —su voz sonó divertida, tomé lo que me pidió.
—Y... ¿ahora?
—Esa frase está mal hecha, si me dices que “lo tengo que hacer” no cabe la palabra
“sugiera” —sí, estaba muy nervioso y quisquilloso.
—Lo que tú digas, nene, ponte cómodo, olvídate de mí, escucha mi voz como si fuera la
tuya propia—me recosté en la cama y cerré mis ojos con más presión de lo necesario.
Los nervios me estaban nublando la razón, pero quería hacerlo.
—¿Así?
—Acaricia tu rostro, hazlo suave, sin apuros. Disfruta las sensaciones que despiertas en
ti—hacía lo que él me decía—... pasa tus dedos sobre tus labios—instintivamente, mi
boca se entreabrió—. Eso es, explora tu boca, labios, lengua...—Todo en ese momento
era un ritual erótico para mi novata experiencia—. Sigue la línea de tu cuerpo, roza tu
cuello, eso es... así, suave, toca tu oreja, Pasa las yemas de tus dedos por el contorno—
un escalofrío me hizo pegar un saltito en mi posición horizontal.
—¡Uy!
—Lo estás haciendo muy bien, sigue así. Acaricia tu clavícula, siente la textura de tu
piel, hazlo lentamente. Mi respiración se volvió errática, no sabía si como efecto de su
voz lujuriosa o porque realmente mis propias caricias me estaban encendiendo. Respiré
pesado y profundo. Un leve cosquilleo sensual apareció en mi cuerpo.
—Abre tus piernas y apoya los tacones en el colchón, con fuerza—su voz destilaba sexo
y mi cuerpo ansiaba liberarse—. Siente la libertad en tu pecho ¡Tócate!...—lo hice con
confianza, se me estaba dando bien, su voz me ayudaba y mi cuerpo reaccionaba
obediente bajo mis manos. Sus palabras eran fuego, ardían en mi sexo, mi mente
expiraba, solo deseaba sentir sus manos—mis manos—, sus dedos apretando mis
pezones, ávidamente, acariciando mi piel.
—Toca tu sexo, Dulzura, acarícialo sobre tu ropa interior, siénteme allí. Vamos nene,
hazlo por mí, para ti—llevé mi mano temblorosa, acaricié la tela y la leve fricción fue
gloriosa. Ansiaba sentir, calmar esa necesidad. Apreté mi sexo con confianza e,
importándome poco que Jungkook me observase, corrí la tela entrando en contacto
directo con mi miembro.
—¡Joder!
—Joder digo yo, debería darte unos azotes por no seguir mis pasos, Tae— murmuró con
voz gutural—¡Pellízcate, dulzura! son mis dedos los que están contigo.
—Eso es, mi nene bonito, ¿te gusta lo que sientes?—no podía contestarle—. Quitate tu
encaje, quiero ver pene humedecido por tus caricias—ahogué un gemido mientras mi
mano libre bajaba la ropa interior—, sigue tocándote así.
¡Mierda, estoy tan duro! Te juro que no sé si soy capaz de solo observar.
—. ¿Te estás tocando, Kook?—saber que él se tocaba viéndome, me hacía sentir sexy y
deseado.
—Yo no importo, solo tú. Abre el lubricante y coloca unas gotas en tus dedos—abrí el
frasco y coloqué un poco del líquido viscoso en las yemas de mis dedos, mi sexo desnudo
quedó absolutamente expuesto ante él.
—Toma un cojín y colócalo debajo de tus caderas—lo hice—, te daré una recompensa
después. Estás brillando, me fascina ver tu excitación—casi gimió
—. Masajea tu miembro con movimientos de arriba hacia abajo, ayúdate con la otra
mano... Eso es, acaricia tu entrada para mí—sentir el ardiente contacto del lubricante
acompañado de mis movimientos, me estaba volviendo loco
—. Despacio... —murmuró cuando me vio mover rápidamente mi mano— ejerce una ligera
presión y luego auméntala hasta que te sientas al borde. La fricción era placentera, pero
no llegaba a la culminación, era como si algo me lo impidiera, como si algo me faltara.
—Kook, quiero llegar—murmuré como pude, me sentía expuesto pero era lo que menos
me importaba, mis pies se enterraban en el colchón, el calor en mi intimidad me estaba
asfixiando; sentía mi glande latir frenéticamente, mi vientre tensionado, pero el
orgasmo no llegaba y eso empezaba a frustrarme.
—. Mueve suavemente tus dedos alrededor de tu glande; así bebé, acaricialoscon un poco
de presión. ¡Te ves glorioso! no dejes que se cierren tus piernas nene—su voz era un "mil
lenguas" en mis oídos.
—Toma un juguete.
—¿Cuál?
—Las fundas para los dedos, no dejes de acariciarte—dictó, pero ¿Cómo demonios lo
sacaba de la caja sin dejar de tocarme?
—Sí puedes, hazlo nene, no me hagas ir—en esos momentos, mi mente gritaba un "ven".
Quité las fundas de su empaque con desesperación, ¡necesitaba un orgasmo y lo
necesitaba, ya!
—¡Ya está!—me puse una funda color flúor en mi dedo índice y otra en el anular, con la
ayuda de mi boca.
—Sí, así. Creo que voy a hacer algo que no había hecho en años, porque si no lo hago, iré
hasta ti y me incrustaré tan fuerte en tu entrada que hará que te vengas no una, sino
muchas veces de solo sentir como te lleno... y no quiero hacerte daño.
—¡Maldita sea!
—Se trata de ti, solo quería que vieras como estoy, darte una ayuda visual Dulzura, no
se me está haciendo fácil estar solo de espectador, pero si te sirve de consuelo, me
masturbaré viendo como le entregas a tu cuerpo lo que te pide —ahogó un jadeo—. Sigue
acariciando tu miembro, siente como las fundas te ayudan. Así, así… hacia arriba y hacia
abajo, a lo largo de tu pene—me estaba enloqueciendo—,toca suavemente tu entrada...
¡Muy bien!, mete el dedo anular—lo hice y gemí sonoramente al sentir los puntitos de la
funda estimulándome.
—Mmmmhh...
—Muévelo como si estuvieras revolviendo algo... Oh joder sí, así, más rápido... más
profundo.
—¡Umnf! ¡Umf!—pequeños jadeos salían de mi boca, el placer era tan intenso que sentía
las pequeñas contracciones en mi vientre.
¡Oh Dios!, cerré los ojos fuertemente ante la sensación de plenitud, faltaba poco lo
sentía... cada poro de mi cuerpo anunciaba la llegada de mi orgasmo.
—¡Sí! ¡Síii!
—Toma la bala —su voz se escuchaba agitada, Kook quería liberarse, abrí los ojos y tomé
la bala—. Apriétala contra tu entrada y colócala en la velocidad media—lo hice y mi
cuerpo entero vibró ante la sensación —.Mantenla... sigue bombeando y sostén la bala ahí
hasta que no puedas soportarla.
—Tae, chico lindo, ¡eso fue asombroso! ahora, descansa. Toma una ducha y espérame,
necesito comprar algo para poder continuar. La noche apenas comienza, tenemos una
lasaña en el horno y muchos juguetes en ese maletín —asentí por mera inercia.
El sonido de la puerta cerrándose me sacó de mi letargo, aún entre la bruma post
orgásmica, me fui al baño y dejé que la ducha hiciese su trabajo y cuando salí, me vestí
rápidamente, acomode mi cabello y me encaminé hacia mi departamento. Mi clase de hoy
estaba terminada además, me había dado cuenta de una cosa: Jeon Jungkook me estaba
haciendo sentir cosas que bajo ningún motivo podría permitirme. Había intentado darme
placer a mí mismo innumerables veces y, sería un completo idiota si me mentía
diciéndome que el saber que Kook me guiaba y observaba no había sido un detonante
para que yo llegase al punto máximo.
Conduje a Mickey por las calles de Seúl, dejando que el viento helado de la madrugada
golpease mi rostro, mi cabeza era una maraña de preguntas y mi respuesta tenía que ser
una sola: no. No podía estar sintiendo algo más que “interés profesional” por ese hombre.
¡No te mientas, Tae! Jungkook despierta pasión en ti, pasión y mucha lujuria...
Sí, eso es y no te hagas el loco. Llegué a casa y saludé a Jared, arrastrando los pies
hasta el ascensor que me llevaba a mi departamento; entré a mi casa encendiendo las
luces. Odiaba la oscuridad, las noches de tormenta y muchas otras cosas con las cuales
el Sargento Soobin otorgaba disciplina. Busqué una lata de Pepsi del refrigerador,
quedaba una de la última vez que estuvo Yeon, hice sonar las vértebras de mi cuello, a
pesar de no haber hecho un ejercicio agresivo, me sentía agotado. No te quejes, es un
cansancio distinto. Caminé hasta mi habitación. Encendí mi laptop y me puse a trabajar
en mi libro a pesar de que estaba cómodo, tenía tenso el cuello y me dolía
Eres su putillo, ¿no? ¡Debería estar aquí! Además, tienes cara de estar necesitando un
“S.O.S. Polvo” Ridículamente, me hablaba a mí mismo, como si estuviese frente a un
espejo.
¡Pinta un bosque y piérdete! o ¡cómprate una palmera e instala tu propia isla en un metro
cuadrado! No necesito de tu condenada moral y tus juicios hacia mí.
Me dejé caer en la cama, dispuesto a perderme en el mundo de Morfeo, cuando escuché
el sonido del celular con la tonada que tenía asignada a mi maestro personal. Estiré mi
brazo hasta alcanzar mi mesa de noche y tomarlo. Sabía quién era, aún así, miré la
pantalla y el Kook que apareció lucía resplandeciente, como si estuviese escrito con luces
de neón.
—¿Se puede saber por qué demonios desapareciste de mi casa?—me increpó enojado.
No. Furioso. Te lo buscaste, “nene”.
Te fuiste, me dejaste solo ¿por qué me iba quedar en una casa extraña? El que
desapareció primero fuiste tú.
—¡Te di una orden! Y no desaparecí, te dije que salía por un momento y que volvía ¡jamás
te abandoné ni te dije que te fueras!—¡maldición! sí que estaba enojado.
—Órdenes sin fundamento, no tengo por qué cumplirlas. No soy tu sumiso, no eres mi
amo, punto ocho del decálogo.
¡Yo soy el amo del juego! ¡Soy el maestro!... tú, por los restantes dos meses, eres mío, me
perteneces, así que ¡Yo decido! y tú, obedeces. Más bien, aplaudes y obedeces, Dulzura—
dijo con sarcasmo—. Ahora, deja la estupidez y abre la maldita puerta, tenemos una
clase que terminar.
Soy un alumno rebelde, profesor Kook y, para su incomodidad, no puede citar a mis
padres ni llevarme a suspensión. ¡Já!
—¿Sí? —dije ácido
—¿Crees que puedes jugar conmigo, Kim Tae? —murmuró con la voz cargada de ira,
mientras me empujaba hasta dejarme pegado en la pared, lo miré con una indiferencia
estudiada—. Lamento desilusionarte Dulzura, en este juego soy el mejor —dijo antes de
atacar mis labios fuertemente, empujando mi cuerpo aún más contra la pared, dejando
que cada milímetro del suyo se pegara al mío mientras batallaba con la respiración y el
ardiente andar de sus suaves labios pegados a los míos, succionando, lamiendo y
mordiendo, lenta y salvajemente. Escuché a mi estúpida voz carcajearse. ¡Cállate tonto!
Grité en mi interior, si es que algo de lógica en ese momento tenía.
Y, sentía que estaba bien, que en ese momento era yo. Que en ese momento simple y
fugaz, podía escudriñar entre la formación rígida, tirana y carente de manifestaciones
de afecto de mi abuelo y encontrar a un hombre emocional que gemía y gritaba de placer
salvaje sin ninguna culpa. Aquel que ahora escribía sobre un amor sexual y demoníaco,
sabiendo lo que era, ese hombre sin prejuicios, era yo, Kim Taehyung.
CAPÍTULO 12
Una brisa helada recorría mi cuerpo haciéndome temblar, estaba en mi cama solo y
completamente desnudo. Abrí los ojos, adaptándome a la poca luz que me daba la farola
que estaba en la calle. La habitación estaba en penumbras y fue en ese momento cuando
me encontré con el causante de la interrupción de mi sueño.
Las puertas de mi balcón estaban abierta, miré el reloj en el buró y apenas eran las
04:55. Había llegado a casa alrededor de las 02:30 y Kook, casi a las 03:00, no había
dormido mucho y me sentía terriblemente cansado. Volví mi vista al balcón. Kook estaba
de pie, apoyado a la baranda. Cubrí mi cuerpo con una sábana y gemí quedamente al
levantarme de la cama. Me dolía la columna, los huesos... Me dolían partes que no sabía
que podían doler. Caminé los pocos pasos que me separaban del balcón.
—Kook... —murmuré con voz adormilada. Él giró su cabeza por encima de su hombro,
soltando levemente el humo del cigarrillo—.¿No sabía que fumabas?—pregunté mirando
el pitillo en su mano, él volvió a dar una calada y expulsó el humor por su nariz.
—No siempre, pero fumar me relaja cuando he tenido un día duro—dio una nueva calada,
una suave brisa me hizo tiritar—. ¿Quieres?—me enseñó la pajilla—, es bueno con el
frío.
—No, gracias ¿Qué haces despierto? —arrastré los pies hasta llegar a su lado, Kook
pasó una mano sobre mis hombros, acercándome a su torso desnudo ya que vestía solo
unos bóxer negros.
—. Nunca se sabe cuándo será el último —sonrió, pero era una sonrisa extraña.
Estaba nuevamente solo en la cama cuando desperté, los sonidos desde mi baño me
indicaron donde estaba mi acompañante. Kook estaba tomando una ducha.
Pues, desde que tengo cosas nuevas que descubrirme: moretones, dientes marcados.
Cosas como esas.
¿Piso húmedo? No había ni una gota de agua en el suelo. Más bien creo que el estrés es
quien lo tiene con mareos, vómitos y migrañas. La consulta, la Fundación, el programa de
radio y mis clases lo deben tener agotado… ¿agotado? ¡Uf! Si no es porque yo no saco la
bandera blanca, él seguiría. Conmigo, nunca se cansa. Kook se fue un par de horas más
tarde después de haberme tomado una vez más, me sentía cansado al punto de querer
quedarme en mi habitación todo el día pero tenía una reunión con Seokjin, por esa razón
estaba sentado en una cafetería en pleno Seúl.
El había tenido que hacer un viaje exprés a Milán pero ya estaba de vuelta, y según lo
que me había comentado tenía una propuesta para mí, por lo que necesitaba que
habláramos frente a frente. Mientras lo esperaba, tomé mi teléfono y me puse a
escribir la idea que me rondaba en la cabeza desde que había salido de casa.
Danielle estaba en el aeropuerto, vestía zapatos sexys, una boina roja y un trench
largo. Nada más, no necesitaba más ropa para Caleb que llegaba de Suecia. El
ciber sexo resultó genial pero ella era una chica que no se conformaba con poco.
Su cuerpo quería más y le pedía a gritos que Caleb la penetrara apenas pusiera un
pie en el aeropuerto.
—Tae—Jin se acercó a mí, se veía completamente radiante. Tenía un abrigo rosa pálido,
cruzado, con botones burdeos, unos zapatos de color cáscara, igual que su bolso.
Facilmente, pasaría por un modelo de pasarela. Le sonreí y me dio un par de besos en las
mejillas antes de sentarse frente a mí. Sonreí internamente por mi elección de ropa,
tenía un gran suéter blanco, unos short de cuero negro y llevaba una boina negra, como
estaba escribiendo, tenía mis lentes puestos.
—preguntó, Jin una vez el mesero tomó nuestras órdenes. Sonreí, iba casi todo muy bien
con el libro.
Fruncí el ceño. ¿Qué tenía que ver Kook en todo esto? Coloqué mi mejor cara de póker
antes de responder.
—No he visto a Kook desde que tuvimos la pasada reunión, contigo— sabía que mentía
terriblemente mal. Jin negó con la cabeza y justo cuando iba a preguntarle qué pasaba,
el mesero se nos acercó con nuestro pedido.
—Yo estuve con él en la mañana, nos reunimos para tomar el brunch—Jin picó su torta
de chocolate con un aire de triunfo que decía a gritos: “estas pillado, lo sé todo”
—Gracias a Dios, Nam tenía una reunión muy importante esta mañana—se dio un golpe en
la cabeza—. Te traje algo, digo, aunque no somos los mejores amigos. Nam me dio unas
invitaciones para la inauguración del Hotel este sábado —sacó un sobre rectangular, de
fino papel y me lo tendió
—Creo que Kook siente algo por ti— dijo Jin como si hablara del clima.
No pude evitar empezar a toser, ya que en ese momento tenía un pedazo de mi torta de
zanahoria en la boca. Jin se levantó y caminó hacia mí rápidamente, dispuesto a hacerme
la maniobra de Heimlich.
¡Joder! Ella no podía decir eso, lo mío con Jungkook era solo sexo... ¡SEXO y nada más!
Destapé la botella con agua que había pedido antes que ella llegara y bebí un sorbo,
sintiendo una pequeña quemazón en la garganta.
—Lo lamento, es que Kook nunca me había hablado tanto de alguien, digo el habla de
muchas pero nunca centra la conversación en una sola y cuando nos reunimos me hablo
mucho de ti, me dio la impresión que ustedes tenían un tipo de relación —negué con la
cabeza. Sin embargo, saber que habían estado juntos, luego de haber estado conmigo
hizo que tuviese algo de enojo hacia él.
—Tú también me caes bien, debería presentarte a mi amigo Jimin, es el único que me
entiende.
—Sandeul y Kidoh son mis mejores amigos, casi confidentes, ellos saben
Mi celular vibró y lo tomé rápidamente cuando vi quien era, pidiendo una disculpa
silenciosa a Jin.
—Yeon—no pude evitar la preocupación en mi voz, era muy extraño que mi hermano me
llamara entre semana.
—Necesitas que vaya a la escuela— me sobresalté un poco por lo que Jin se interesó en
mi llamada.
—¡No! Tae tengo una clase de Lengua Extranjera y me han enviado un texto italiano...
Uno de mis compañeros se ofreció en traducirlo porque yo no conozco el idioma, pero
resulta que el se ha ido con sus padres, ¿Conoces a alguien que sepa del idioma?
Necesito ese texto traducido para esta tarde, es el sesenta por ciento de mi nota—el
se escuchaba desesperado.
—No conozco a nadie que sepa italiano, pero puedo preguntarle a Yoongi si él...
—Yo puedo ayudarte —dijo Jin haciéndose notar, por un segundo había olvidado que
estaba frente a mí.
¿Qué necesita?
—Traducir un texto.
—No tienes que hacerlo Tae, eres amigo de Kook por lo tanto, mi amigo— tomó un sorbo
de su café—. Oye, leí tus dos libros...
—Gracias...
—No te avergüences, tienes el don de la palabra, ¿Has escrito alguna escena sexual para
el nuevo libro?
—Estos profesores quieren matar de estrés a sus alumnos. Esto es lo que se conoce
como un texto tramposo, con muchas palabras muy localistas, solo un residente de la
Lombardía podría traducirlo.
—Gracias, de todas maneras mi hermano deberá explicarme por qué no hizo a tiempo su
tarea—tenía mi ceño fruncido.
—Me siento mucho más seguro ahora. Aunque Kook la mayoría de las veces era un idiota,
me estaba transmitiendo mucha seguridad en mí mismo y eso no voy a negarlo... pero, de
ahí a reconocérselo ¡Jamás! Quizás, sí, cuando terminara todo esto, le daría las gracias...
a Hoseok por recomendármelo.
—Estuve pensando en lo que me dijiste la última vez que nos vimos— tomó un sorbo de
su bebida.
—Sí, sobre contar mi historia, no se aún muy bien pero, si se planteara la posibilidad...
¿Serias tú el escritor que la transforme de algo real a algo ficticio?—me lo dijo sin
ninguna advertencia.
—¡Qué!—por poco no me atraganto otra vez con lo que comía—¿Tú… quieres que yo...?
¿Qué yo cuente tu historia?
—Estuve leyendo tu trabajo y Kook cree en ti, dice que tu libro llegara más alto que la
trilogía del señor Black y, si Kook confía en ti, yo también confío— dijo solemnemente.
Quedé anonadado, sentí que el aire de mis pulmones no era capaz de hacer vibrar mis
cuerdas vocales y que perdía mi voz para siempre: que el quisiera que su vida tan privada
se hiciera pública y que el cabrón de Jungkook confiara tanto en mi talento literario, me
habían dejado mudo.
—No tienes que contestar ahora. Sé que es un tema complicado—asentí para que supiera
que le entendía—. Pero, puede ser un libro emblemático, mi historia y tu arte harían una
maravilla— tomó mi mano sobre la mesa—.Mira, Namjoon es diferente, pero yo lo amo
así y él me ama a su manera. Somos felices con nuestro estilo de vida. Él es mi señor y
yo su esclavo, no es la típica relación matrimonial, pero es verdadera y muy nuestra.
—Locuras mías...—musitó—.Tengo veintiséis años, Tae, los últimos seis años de mi vida
han sido una montaña rusa, siento que valen la pena de contarla.
—No es una autobiografía, es material de primera mano para que escribas una novela.
—Sabes que apenas estoy escribiendo mi primera novela con temática sexual...
—Vamos a hacer una cosa, piensa bien mi propuesta. Si aceptas, el sábado, en la fiesta,
me lo dices.
—Viajo el domingo, a primera hora. Nam odia Seúl, ya tenemos aquí casi dos meses y no
aguanta un día más; pero, antes de marchar, quiere hablar contigo—me estaba
prácticamente forzando a ir a la dichosa fiesta.
—Dame un segundo.
—¿Tae?
—Ya recibiste el correo que te envié. —Si ¡gracias! me has salvado el trasero—suspiró —
oye ¿No interrumpo nada con tu sexy novio?
—Yeon...
—Está bien Yeon, paso por ti en una hora y yo te llevo, tranquilo—dije, suavizando mi
voz, aunque eso no relajó mi postura.
—Mi hermano quiere que la pase a buscar—apuré mi café, pero apenas sentí la
temperatura, lo rechacé. Odiaba el café frío.
—Algo me dijo Kook sobre que estaba interno—sentí la rabia bullir por mi cuerpo y no
era con el ni con lo que me dijo, era con el otro. ¿Qué tenía él que hablarle a el de mí?
—Compartimos madre—le dije dándole a entender que no quería hablar de ese tema.
Luego de estar media hora hablando de los detalles de su historia nos despedimos. Fui
por Yeon y lo llevé hasta el cementerio; allá, el ritual era el mismo de siempre: dinero
para las flores, el entraba y yo lo esperaba afuera; a la vuelta, el salía con los ojos
irritados por el llanto y yo me hacía él que no lo sabía. Luego, al restorán japonés por el
sushi y de ahí, al departamento.
Cuando Soobin murió, lloré. Él fue un hombre severo, me crió con mano dura y disciplina,
sus castigos eran aterradores y él único amigo que me permitió tener fue Jimin, porque
su padre, Park Jihyun, era el Jefe de Policía del condado. Aún así, con todo lo rudo que
era, sabía que mis galletas favoritas eran las de chispas de colores y se esforzó para
cubrir mis necesidades; con él— aparte de hacerme adicto a la Pepsi— nunca me faltó
nada, al menos, en lo material. Fue mi único puerto seguro, sabía que si no me entregaba
a un amor pasional como el de Hwasa, él estaría para mí. Sus últimas palabras antes de
salir de Daegu a la Universidad fueron: “Mira los errores de tu madre y no camines el
mismo trayecto” con eso, él creía que cumplía a cabalidad su responsabilidad conmigo.
Al llegar, Yeon tomó una lata de Pepsi del refrigerador y una de las bandejas con comida
antes de encerrarse en su habitación.
Me senté en el sofá suspirando sonoramente, pensé que habíamos dado algunos pasos de
acercamiento pero, al parecer, Yeon volvía a encerrarse. Saqué mi celular de mi jeans y
recordé la invitación de Jin. Busqué entre mi bolso la tarjeta dorada que el me había
entregado, releí la elegante invitación y la dejé sobre la mesa, tomé el paquete que
quedaba de comida, y el refresco y al igual que Yeon, me fui al dormitorio.
Mi plan era escribir, pero me quedé atrapado en las páginas de un libro que me había
pasado Hoseok, era una escritora novata que hablaba del amor de un hombre poderoso y
triste, obsesionado por una frágil mujer que tenía en sus manos el poder de destruirlo.
Era muy intenso y no pude dejarlo hasta que terminé de leer, estaba mentalmente
dándole las gracias a mi amigo por el libro cuando me di cuenta de la hora y puse el
programa de radio de Kook. Fue un acto reflejo.
Estaban hablando del “ménage à trois, la voz de Mina era parca y la de Kook era
divertida, tanto así, que, entre líneas, me envió un par de mensajes al aire. Era
asombroso como, en solo treinta días, pudiese conocer los estados de ánimo de este
hombre con solo escuchar su voz.
Jeon Jungkook me gustaba, eso no era un secreto para mí, pero debía quedarse ahí:
gusto, química y cama; con esa resolución me quede dormido.
—Igual que todas, tardé horrores para dormirme y terminé leyendo un libro desde mi
celular. ¿Vendrá Kook, hoy?
Kook no vendría hasta el lunes. Ese día, yo dejaba de sangrar como animal herido.
—Él me gusta.
— Yeon negó.
—¿Quieres que hagamos algo especial para ese día? Yo siempre lo celebro con Jimin y
Yoongi, en su casa. Jimin hace una cena por todo lo alto y es muy divertido. Pero si
quieres, la celebramos aquí...
—Lo lamento, Tae—dijo mi hermano con voz queda—. No quiero que creas que no soy
feliz aquí... Bueno, al principio no me gustaba, pero hemos mejorado y quiero estar
contigo, solo que extraño la banda, el ruido, los ensayos, esa era mi vida, no estar en un
internado para jovencitos y pasar aquí viendo películas.
—Mira, tú tienes a Jimin y su familia, además de Kook. Imagino que él querrá pasar ese
día junto a ti, así que yo simplemente...—suspiró—simplemente necesito que hables con
el señor Park y solicites mi permiso. Mi padrino me enviará los boletos.
Dejó su plato en el lavavajillas y caminó hacia su habitación, peiné mis cabellos con las
manos, y me apoyé contra el mesón, no había pasado ni medio segundo cuando el timbre
de mi puerta empezó a sonar insistentemente, fui a abrir, sin importar que solo tuviese
una camisa mega grande y unos pequeños pants.
—Tengo una cita con tu vecina pechos lindos, esta noche —negué con la cabeza, Hoseok
nunca cambiaría—. Además, de que Min-ho me llamó para felicitarme por lo que estás
haciendo con tu nuevo libro—dijo, tirándose a mi lado.
—¿Quién es, Tae? —Yeon se asomó por el corredor y levantó una ceja, me di cuenta que
había cambiado su pijama por un short corto y una camisa —. Ahh. Eres tú—bufó
mirando a Hoseok.
—Yo también me alegro de verte, enano del demonio—le dio una sonrisa burlona.
Yeon rodó los ojos y se sentó a la mesa del comedor con sus cuadernos y encendió la
televisión, sintonizando el canal de Animé.
—Es que te juro que parece que estoy escuchando a ¿cómo es que se llamaba ese
personaje de South Park?.... Erick Cartman —se respondió el mismo y se rió de su
chiste.
—¡Infantil!
—¡Amargado!
Estos dos, a pesar de las pocas veces que se habían visto, se llevaban jodidamente mal y
si no intervenía, podían matarse, y no precisamente con palabras. Lo senté en un
taburete, le serví un café y le conté todo sobre la propuesta de Jin.
—Sí.
—¿Te atreves?
—No tendría por qué, con la experiencia de “Atada a ti” siento que di un paso gigante en
mi escritura y que puedo enfrentar cualquier desafío y en cualquier género y estilo.
Es capaz de cobrarte un porcentaje por haberte impulsado a ser un nuev Kim Tae.
En medio de nuestras risas, Yeon entró a la cocina y buscó entre el refrigerador, sacó
dos potes de helado de distinto sabor, abrió gavetas hasta que encontró lentejas de
chocolates, malvaviscos, salsa de chocolate, y dejó todo en un extremo de la mesada.
—Hey, enano—Yeon lo miró lanzándole dagas con los ojos— ¿Podrías hacerme uno igual a
mí?
—¿Pero si podrás darme una de esas cervezas Premium que toma tu hermano?
El no le contestó; más bien, lo ignoró y tranquilamente, guardó todo lo que había sacado.
—¡Hey, Jung!—Hoseok levantó la cabeza para observarlo mientras el le lanzaba una lata
de cerveza.
—Hasta pareces un joven con clase cuando te comportas así de decente—el le mostró el
dedo del medio, tomó su helado y salió.
Hizo un gesto de suficiencia y con una gran sonrisa, se aprestó a abrir la lata… mala
idea.
—¡Enano del infierno!—gimió y salió persiguiéndola hasta la sala—. ¡Tengo una maldita
reunión en dos horas!
—Quítate la camisa y la echaré a lavar, en menos de media hora estará lista. Eso sí, tú la
planchas—sentencié.
—El engendro debería hacerlo—dijo desabotonando la camisa hasta quedar con el pecho
desnudo. Por primera vez desde que conocía a Hoseok su cuerpo no me hizo desvariar.
—Tu hermanito quiere guerra...—me dio una sonrisita cínica—, guerra va a tener esa
mocoso—giró y se fue a la sala.
Peiné mis cabellos negando con mi cabeza, mientras veía a Hoseok sentarse
—¿Qué tiene de educativo ver una niñita llorona que además habla con un gato?
Definitivamente, a esos dos no podía dejarlos solos a si que tiré la camisa a la lavadora,
seleccioné el programa y me fui volando para controlar la situación.
—¡Hola!
Iba a girar para ver pero, Hoseok me acercó a él y me plantó un beso en la coronilla, me
separé, levanté la cabeza y frente a mí estaba Kook con una cara de muy pocos amigos.
—¿Kook?—la cara de Hoseok era todo un poema—, ¿qué haces aquí, hermano?
Miré a Kook negando con los ojos. Él me sonrió, su sonrisa ladeada, le dio un guiño a
Yeon.
Hoseok me miró sorprendido, Yeon no entendía, y Kook pasaba la mirada del pecho
desnudo de Hoseok a su brazo en mis hombros y mi atuendo, negué con la cabeza casi
imperceptiblemente. ¡Dios no podía decirle!
—¿Qué cosa?
—Ohm... —Hoseok se levantó abrazando a Kook—. Eso es genial hermano. Tae, ahora lo
entiendo, nene...
Esas escenas han estado... Dios, es que no hay palabras para explicarlas. Hay amor,
pasión, entrega... Joder, cuando termino de editar estoy más duro que una jodida roca —
golpeó el pecho de Kook.
—Lo que pasa es que eres un jodido pervertido —masculló Yeon pegado a la pared—.
Además, Kook es...
—Es el conductor de un programa de radio —le di una mirada a Yeon para que se callara,
mi hermano arqueó una ceja en dirección a mí.
—Pero bueno ya que estás aquí...— Hoseok volvió a golpearlo y Kook hizo una mueca—.
Hermano, qué fiesta tuviste que darte anoche, traes una cara...
—¿Quién fue? ¿Caroline? ¿Tammy? —entrecerró sus ojos—. No me mires así. No soy yo
el que tiene cara de haber tenido sexo hasta altas horas de la madrugada ¡Joder!
¿cuántas te tiraste, campeón?
—Ahh... de cuándo acá eres un caballero, Choi. Dime que no te tiraste a Jakie.
¡Maldición!... te hago un altar si Jakie te dejo atravesar el camino hacia Narnia—dijo
divertido y decidí intervenir.
—Hoseok, te recuerdo que Yeon es menor de edad—dije con voz airada, no sabía si
porque en verdad estaba hablando cosas indebidas ante una menor o, simplemente,
porque yo también intuía que Kook no había estado tan solo anoche. El solo pensarlo
hacia que la sangre me hirviera. Él se veía cansado, su cabello aunque lucía ese toque
natural de post sexo, se veía extraño, como decaído y los parches oscuros debajo sus
ojos me confirmaban justo lo que Hoseok decía.
—No aceptes nada del niño del endemoniado, el es perverso, hizo que manchara mi
camisa.
—¿Tae, crees que tengo desgracias? —mi amigo arqueó una ceja colocando sus brazos
como un fisicoculturista en alguna competencia.
Fui a darme un baño Nunca pensé tenerlos a los dos en mi sala y yo, con pijamas. Me
puse unos short y una camisa cuadriculada ¿Qué querrá Kook?
Cuando volví a la sala, Kook se había quitado el saco y aflojado la corbata, estaba junto a
Yeon, en la mesa donde comíamos y ella hacía sus tareas, Hoseok seguía pegado a la
pantalla, viendo a Sailor Moon y a sus amigas. Recogí de la mesa donde estaban, el copón
de helado vacío y una taza que no tenía nada. Kook me detuvo con la mirada y me
recorrió de arriba abajo, pero se detuvo en el abajo.
—¿Sailor Moon? —dijo, indicando la pantalla, pero sin quitar su mirada en mis piernas.
—¿Qué tienes en contra de ella?—era evidente que mi hermanito se hizo adicto a las
interpretaciones psicosexuales de Kook.
—Cuando era niño, siempre esperaba el momento de un ataque, pensaba que podría tener
suerte y verle las bragas— no pude evitarlo y sonreí—. Mina, mi hermana, amaba esas
jodidas caricaturas, y nos obligaba a Yugyeom y a mí a que las viéramos. ¡Joder! ¡Cómo
me encendía Sailor Mars! esa morena era sexy como el infierno
—Nadie como Sailor Júpiter, era la que tenía mejor cuerpo —contradijo Hoseok. ¡Sailor
Moon! Dos hombres adultos, enamorados de unas chicas dibujadas que a mí me parecen
iguales ¡solo cambian en el color y largo del pelo!
—A mí me gusta Tuxedo—Señaló Yeon con ojitos soñadores—. Ese hombre está como un
tren.
—Y pensar que se las daba de serio mientras se follaba a Sailor Moon cuando apenas era
una niña.
—Kook, ¡no mates mi infancia! ¿Sí?— le gritó Yeon, tapando sus oídos.
—Eso debe ser frustrante—dijo Hoseok con voz apesadumbrada—. Nunca iba a poder
follar a Akane, en el baño.
—A no ser que el agua estuviese caliente—dijo Yeon siguiendo su juego, entendí que
nada lograba poniéndome en contra.
—Daba igual—Kook meditó—, siendo chica o chico, igual podía ser feliz.
—Buena respuesta, Kook—Hoseok subió su lata en un gesto de brindis.
Negué con la cabeza y abrí el Word, escribí rápidamente y le pase la laptop a Kook.
—Te amo, bonito —Hoseok me envió un beso antes de pararse de la silla y Yeon masculló
algo. Vi a Kook sacar su celular y teclear rápidamente, antes de escuchar que había
llegado un mensaje en mi celular, salté de la silla a buscarlo en el mesón de la cocina.
“¿Iras a la inauguración?
Respondí rápidamente
“¿Celosa, nene?
Iba a escribir algo más, justo cuando iba a hacerlo, lo vi entrar por la puerta de la
cocina.
—Mi beso, nene—se movió rápidamente hasta dejarme enjaulado entre sus brazos y el
refrigerador—. Estás precioso y no me aguanto— murmuró cerca de mis labios—. Eres
mío y ya pasé mucho tiempo sin besarte —su voz era ronca expectante y me sentía
levemente acalorado.
—Kook... —dije en un gemido; una vez más, estaba perdido en el mar de sensaciones que
inundaban mi cuerpo cuando este hombre estaba cerca. Podría morir ahora y, seguiría
estando completamente a su merced, quemado en las flamas de su deseo, en el calor de
su lujuria, en el infierno de su pasión desbordante. Apreté mis piernas en sus caderas
sintiendo más, exigiendo más, buscando más de ese exquisito placer. Sin razonar, sin
pensar, solo sentir.
CAPÍTULO 13
Me sentía como una marioneta, manipulado en juego donde él sabía cómo mover los hilos
para que yo cediese a sus designios; esto no podía ser amor. Deseo. Lo mío era deseo, un
deseo que reivindicaba mi vida. El placer que me proporcionaba este hombre me
acercaba a una libertad que antes creía imposible. Yo siempre estuve atado, limitado,
intimad por los temores que dejó Hwasa en el corazón de Soobin y, ahora, sus labios...
¡Joder, Tae! ¿Cómo puedes pensar todo eso mientras te comes la boca de este hombre?
¡Tú sí que estás loco!
—Esta noche, Tae, te enseñaré que no hay necesidad de penetrarte para hacerte el
amor—me mordió el lóbulo de la oreja—¡Te deseo, maldita sea!
En todo lo que podía pensar era en el frenesí que Kook inducia bajo su apasionado toque,
yo era presa fácil de sus labios y manos. Estaba tan entregado, tan sumido en la niebla
del deseo que, levemente tomé consciencia de una puerta estrellándose contra la pared.
Abrí los ojos y lo que vi me hizo darme cuenta de la situación en la que estaba. Hoseok,
con las aletas de su nariz dilatadas, me miraba con una rabia reconcentrada.
Me desenredé de la cintura de Kook como pude, me afirmé en mis pierna que temblaban
como si fuese de gelatina y arreglé mi ropa. Desde la puerta, Hoseok y Yeon, miraban
asombrados ¡Demonios! Podía sentir como la sangre se subía a mi cabeza y mi corazón, a
los oídos. Caminé dos pasos en dirección a Hoseok aún sin saber exactamente que
decirle, y justo cuando iba a empezar a explicarme, la voz de Kook resonó a mi espalda.
—¿Qué es exactamente lo que tengo que explicarte Hoseok? —no me giré pero sabía que
la postura de Kook era desafiante, trague saliva sintiendo la tensión en el ambiente, los
ojos verdes de Hoseok se enfocaron en mí, había tantos sentimientos ahí que por un par
de segundos, me sentí pequeño.
—Son novios —Yeonjun, feliz de darle una mala noticia a Hoseok, palmeó su espalda— y
se estaban comiendo la boca... tú sabes, lo normal cuando están enamorados —satirizó
antes de pasar por su lado, tomó una botella de agua de la heladera y salió de la cocina
guiñándole un ojo a Kook.
—¡Qué concepto tienes de el, amigo! ¿Quién lo diría?—estábamos en el living y esto era
como una mala telenovela.
—No te hagas el gracioso, Choi. ¡No te lo voy a permitir! puedes tirarte a medio Corea si
quieres ¡Pero con el, no!... es mi amigo, El no es de esos y tú... ¡lo tuyo solo es tener un
agujero para follar!
—¡Hoseok!
Vete, estaré bien, Hoseok es mi amigo—tomó mi rostro con sus manos. —Me voy, pero si
me necesitas, me quedo —me besó en la boca.
—Vete, no quiero escándalos, Yeon está aquí—le susurré, Kook dio un pequeño suspiro
antes de girarse.
—¡Bien, Jung Hoseok! Ahora sí que es oficial, eres ¡pa-te-ti-co!—se burló mi hermano—.
Creo que ahora me cae mucho mejor Kook. Voy a mi habitación —recogió sus cuadernos y
se marchó de la sala.
Mi amigo, giraba en círculos en el pequeño espacio que quedaba entre el sofá y la mesa,
con una mano se tomaba la nuca y con la otra, empuñada, se daba pequeños golpecitos
contra la boca.
—¡Cálmate, hombre!—sus ojos se encontraron con los míos, había tanta rabia, dolor y
decepción en ellos. —¿No entiendo qué te pasa?
—¡Hoseok!
—¡Cristo, Tae! Tú no puedes caer en las garras de ese maldito psicópata sexual.
—Lo soy, no es un juego—dije mirándolo fijamente, rogando a mis ancestros para que él
se creyese la mentira del año.
—¡Es Choi!—gritó, pasándose la mano por los cabellos—. ¡Conozco ese hombre hace más
de diez años! Soy su compañero de juergas ¡Que mierda tienes en la puta cabeza!
—¡Claro que puedo! Kook nunca ha tenido una relación seria, su vida se basa en tirarse
una persona diferente cada noche y en programar quién será el siguiente—me tomó de la
mano y me sentó a su lado, en el sofá
—¡No!
—¿O intentas decirme que soy tan poquita cosa que Jungkook no puede fijarse en mí?
Se puso de pie.
—A menos que...—me miró inquisidoramente y me apuntó con el dedo— a menos que seas
su puto de turno.
¿Tae? No lo permitas.
¡Claro que no! Hoseok podía ser mi amigo, un casi hermano para mí, pero enese momento
me ofendía y maltrataba ¡Y no se lo iba a tolerar! Durante años soporté las imposiciones
de mi abuelo,ahora, tenía veinticinco años, podía hacer lo que me diera la regalada gana,
con quién me diese la regalada gana, aunque ese fuese el cabrón más grande de toda la
ciudad.
Amaba a Hoseok, había sido mi sostén después de lo que había pasado con Minjae; mi
único contacto con el género masculino además de Yoongi. Pero, era hora de hacerle
saber que ya era un hombre y que me debía respeto.
Vete, no quiero en mi casa a quien me ofende y se siente con derechos a cuestionar, sin
miramientos, mis elecciones.
—Te desconozco—negó con la cabeza—, pensé que eras diferente — hizo un ademán de
irse, pero se quedó
—. ¿Sabes? en ocasiones me pregunto ¿Qué tiene Kook que vuelve zorra hasta al más
inteligente?
La respuesta a su pregunta fue mi mano impactando en su mejilla con tal fuerza que giró
su rostro.
—Bonito, yo...—se pasaba la mano en la zona roja de su mejilla. Por unos minutos, todo
fue silencio.
—¡Vete!
¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que pasó en la sala de mi casa? Hoseok no paró de ofenderme
desde que me vio dándome un beso con Kook. ¿Y todas esas cosas que dijo de él? Esto
tendremos que conversarlo tranquilamente cuando se aquieten las aguas. Invoqué el
espíritu estoico del abuelo y sequé mis lágrimas, no iba a quedarme pegado en lo
sucedido, así que tomé mi computadora y retomé el capítulo de mi libro; tecleé
furiosamente el momento en el que la familia de Caleb se enteraba de la existencia de
Danielle. No supe en qué momento me quedé dormido, cuando Yeon me despertó, tenía
los ojos hinchados y la nariz roja.
¡Ni siquiera puedo llorar en secreto! Mi cara, a todos se lo cuenta. Me dolió, me dolía que
Hoseok pensara eso de mí... o ¿me dolía que tuviera razón? Yo no era del tipo “Chica
Jeon Jungkook”, simplemente porque era un chico—¿pero, él me dijo que era
bellísimo?—pero, tampoco era su novio. Ahora, el que tenga sexo intenso y placentero
con él desde hace un mes, no me convierte en su puto.
—No entiendo por qué te afecta, es simplemente un amigo y ya. Es tu vida— Yeon colocó
la bandeja que traía en mi mesilla.
—Tengo poca experiencia en eso de la hermandad, pero un hermano mío me llega a decir
lo que él dijo y se queda sin descendencia —eso me hizo sonreír
—. Anda, no pienses más en él, son las siete de la noche y solo has comido un tazón de
cereal —me tendió un emparedado de atún y un refresco. Me senté en la cama.
—¡Gracias!
—¿Y? —En la escena no había nada sexual, solo un ligero enfrentamiento de Danielle con
Dominic la madre de Caleb.
—Odio a esta vieja, es una elitista— murmuró mi hermano—. Hacer que ella se tropezase
con la copa de vino fue un acto bajo.
—Tú lo dijiste mayor, por otro lado, es obvio que está confabulada con la ex de Caleb...—
mi hermano calló y respiró profundamente—. Me muero por leer alguna escena íntima de
estos dos Caleb es tan.... sexy —gesticuló.
Los besos de Caleb eran una tromba que ahogaba su razón pero, hacía flotar su
delirio. Se dejó arrastrar hasta un cubículo y amparada en las sombras de un gran
cartel, se desabrochó su abrigo. Él bramó y su grito hizo eco, la abrazó con
fuerza, más bien para cubrirla, y la apegó a su cuerpo. Buscó una puerta que los
condujera a ninguna parte, pasajeros en tránsito por el pasillo no dejaban de
mirarlos: un hombre abrazado a una mujer de largas piernas desnudas se besaban
sin tregua, en el fondo del pasillo.
¿Una bodega? ¿Un baño? No importaba lo que fuera, la mordió en el hombro y ella
frotó su coño frutoso contra sus finos pantalones negros y a tropezones, cruzaron
la puerta que advertía en un letrero “Prohibido el paso a personas no autorizadas”
el olor a sexo era intenso, al bajarse la bragueta, sintió la viscosidad del deseo de
la mujer en sus dedos, lo olió, lo lamió y cayó de rodillas, dispuesto a morir
lamiéndole el coño.
Me removí incómodo sobre la cama, sentía mi corazón algo acelerado, mi frente tenía
una ligera capa de sudor la cual me limpié con la mano antes de peinar mi cabello y releer
lo que había escrito. Yeon estaba frente a mí, sin moverse, y me temía que no respirara;
quité la laptop de mis piernas, me puse los lentes sobre la cabeza y respiré satisfecho.
Era una escena fuerte, pero me gustaba. Increíblemente, ya no era una tortura
escribirlas. Mi hermano me miraba expectante.
—¡Por Dios, hace años que deje de ser un niño! ¡Déjame leer!—se colocó cómoda, así que
le pase la laptop y observé como los ojos claros de Yeon absorbían cada letra, esa no era
una de mis mejores escenas íntimas pero me había gustado el resultado.
—¿Y?
—¡Oh por Dios!—dijo Yeon terminado de leer—. Creo que me he enamorado de Caleb más
de lo que ya estaba
Le quité la computadora.
—No vas a leer más, me siento como un pervertidor de menores enseñándote esto y
después de lo que viste en la cocina con Kook —Yeon me puso dos de sus dedos en mis
labios silenciándome.
—Tae, a mí no tienes que darme excusas. En primer lugar: no soy un bebé—quitó sus
dedos de mis labios—, me desvirgaron cuando tenía catorce años, fue Ryan, el baterista
auxiliar de la banda de mi papá que solo era dos años mayor que yo. En segundo lugar,
Kook está buenísimo, es lógico que quieras violártelo cuando están solos, eso es
atracción, química sexual y es bueno en una relación, ustedes dos se devoran con la
mirada o al menos, estoy casi segura que él te imagina desnudo siempre que te ve.
—A veces, creo que los demás molestamos porque quiere estar solo contigo... y, por eso
provoca a todos con sus comentarios jocosos y su actitud despreocupada —respiró
profundamente
— Mira, tú puedes hacer lo que quieras y con quieras, eres mayor de edad y esta es tu
casa.
—Nuestra casa, Yeon—tomé sus manos—. Esta también es tu casa, eres mi hermano y
todo lo mío es tuyo...
—Tae, sé que te gustaría pasar Acción de Gracias conmigo —giró absolutamente el tema
de conversación —, pero... de verdad, quiero ir a ver la banda.
—¡Genial!
Me abrazó. Por un momento me quedé colgado, pero luego aferré mis brazos a el.
Sentí ganas de llorar cuando la escuché, así que lo abracé aún más fuerte.
Hoseok era más que un amigo para mí, cuando lo conocí, Soobin tenía tres meses de
haberse ido, tenía terminada mi primera historia y necesitaba un editor con urgencia,
pero los que había visto o eran muy costosos o simplemente no les llamaba la atención la
historia de dos jóvenes cuyo destino se había movido a su antojo, alejándolos de la
felicidad. Hoseok se había colocado delante de mí, estaba terminando el último año de
literatura y trabajaba como editor junior en Lee Editores, nos llevó tiempo editar todo
el libro y mucho más que Min-ho aceptara revisarlo. Si no hubiese sido por él, yo no sería
quien soy ahora, y era por esa amistad de años que me dolía como una daga atravesada
en el pecho su actitud hacia mí.
—Buenas noches, Doctor Sex—ronroneó, divertida Mina—. Esta noche traemos para
ustedes un programa divertido, interesante, informativo y como nos gusta a todos:
jodidamente erótico.
—¿Cómo haces para no comértelo a besos cuando están tan cerca? ¡Dios, Tae! te juro
que si yo tuviese un hombre como él de novio o que me mirase la mitad de como él te
mira, ya lo tendría amarrado a la pata de la cama —se burló.
—Ya te dije que estamos conociéndonos y todo esto ha sido rápido—peiné mis cabellos.
—¡Joder, cómo te mira! ¿Cómo lo cazaste? Anda, ¡cuéntame!, quiero saber hasta los
detalles más morbosos —mi hermano sonrió.
Lo había visto un par de veces en el edificio de Hoseok, luego, por el libro, fui a su
programa, una vez nos cruzamos en un restaurante, salimos y, eso...
—Mucho más que “eso”. Lo de ustedes es mucho más que química, es...
—Es mucho más que eso, Mina— Jnugkook interrumpió, como era normal en él
—. Se trata de desvincular el sexo de los genitales, disfrutar del cuerpo del compañero,
sentir placer dando placer. Lo primero que debes tener claro es que para practicar sexo
tántrico, debes olvidarte del sexo convencional, el sexo tántrico se basa en encuentros
largos y relajados, sin prisas; se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado a
través del deleite de los goces sensuales. No se trata de no llegar al orgasmo, sino
retrasarlo lo más posible, disfrutar del camino sin obsesionarse ni perseguir un final,
teniendo en cuenta que el placer no esté enfocado en el orgasmo, sino en el disfrute de
los sentidos.
—Los seguidores del Tantra recomiendan hacer el amor una sola vez al mes para
acumular energía sexual. Según ellos, la abstinencia logra increíbles resultados, ¿es esto
realmente cierto?
Debía ser eso por lo que Kook podía pasar mucho tiempo sin eyacular.
—Creo que muchos de nuestros oyentes van a querer matarme, pero es cierto—pero, si a
mí me da como a tambor en carnaval—. Aunque se puede empezar practicándolo una vez
a la semana, la solución tántrica es prolongar la etapa última, la más intensa, inhibir el
espasmo para permanecer indefinidamente en el punto límite. Ese es el verdadero
orgasmo masculino—puntualizó.
—Mirar el acantilado pero no lanzarse
—¿Te incluyes, Doctor Sex?—podía entreverse un tono de burla cuando Mina habló.
¡Doy fe de ello!
—Realizo este tipo de práctica desde hace muchos años, cuando en unos de mis viajes de
investigación visité India que es donde se origina esta técnica y, aunque no es fácil de
entender, hay que reconocer que el orgasmo no es el final de la fiesta sino el principio
de la celebración.
—Hay que prolongarlo, liberarse de todo lo que pesa, abandonarse por completo.
Entregarse el uno al otro, no pensar en nada, solo sentir...
—Que no se apague la llama en un simple desahogo sexual, la receta es ir más allá del
placer. La cuestión es dar calidad, no cantidad
¡Já! ¿De verdad estás diciendo eso, Jeon Jungkook? Yo podría rebatirte lo de cantidad.
—El sexo tántrico es una práctica que muchos desconocen, diferentes escuelas
tántricas ayudan a descubrir las técnicas y a vivir experiencias con esta actividad
oriental —claro, y tú decidiste difundir la práctica—.
Sobre esto hay mucho escrito pero cada persona puede llevarlo a cabo de una forma
distinta: desde la más ortodoxa hasta la más occidentalizada.
No sabría definir por qué, pero el tema me enojaba. ¿Yo caigo al abismo y él se queda al
borde, mirándome? Eso es ser presumido, eso es querer empequeñecerme con su aire de
superioridad. Eso era lo que no me gustaba.
—¿Me imagino que existe algún tipo de rutina Doctor Sex?—el programa seguía.
—Por supuesto, pero la idea no es hacer algo mecánico a la hora de intimar. Recordemos
que el Tantra es relajación, es conectar mente y cuerpo pensar con la cabeza... pensante
no con la colgante—¡Ja! ¡Muy gracioso!, Mina estalló a carcajadas.
—Entonces, es muy difícil porque ustedes solamente piensan con esa última...
¡Oh, sí! por supuesto que sí, para ti, todo es fácil a la hora de follar—. Hay cuatro pasos
que son claves para llevar el sexo tántrico a buen término: el primero es vivir y
disfrutar del momento; el segundo es la aceptación, en el Tantra se adora cada poro de
la piel de la persona con la que estás, sea el amor de tu vida o una relación de una noche.
—Tenemos una llamada.
—Danny—vaya, un chico—. Mira todo eso que dices muy bonito, pero yo no concibo el
sexo sin eyacular, viejo, soy de la teoría hasta que el cuerpo aguante o hasta que se te
quite la culpa. Cualquier cosa que pase primero.
Oye, Tae...—alejé mi atención de la radio para recoger un osito de peluche que me lanzó
mi hermana—¿Cómo es Kook en la cama?
—Yeon... ¡Yeonjuuuuuuuuuuu!
—No voy a contarte mi vida sexual con Kook—le apunté a la cabeza con el peluche y se lo
tiré.
—Somos adultos, ¡por supuesto que tenemos una vida sexual!—puse el almohadón bajo mi
cabeza.
—¿Y, es tan bueno como aparenta ser?—hizo una mueca hacia el radio donde la voz de
Jungkook fluía suavemente mientras interactuaba con el chico que había llamado.
Ignoré su pregunta.
—Tenemos otra llamada por la otra línea—la voz de Mina nuevamente me salvó.
—Mi nombre es Kendra..., estoy de cumple y quisiera saber cómo hago para tener una
cita contigo, Doctor Sex, ¿puedo pedirla por mi cumple?
¡¿Quéeee?! Podía apostar lo que sea a que el cabrón estaba sonriendo ladinamente.
¡Maldición! ¡Yo tengo exclusividad! quería llamar y ¡voy a llamar! Tomé mi celular y
marqué rápidamente al programa, al número que había en interno mientras lo escuchaba
coquetear con la tal Kendra.
—¿Sabes que es parte de su trabajo, no?—dijo Yeon, como si el fuera el hermano
mayor, tiré el celular un lado y peiné mis cabellos.
—¡Ajam! si tú lo dices… Ignoré completamente a Yeon, pero dime, Tae ¿Qué sientes
escuchar la suave voz de Kook coqueteándole a su oyente?
—Puedo darte mi dirección por interno, cenamos y luego vemos… puedes enseñarme todo
lo que sabes, darme una clase personalizada—dijo la chica seductoramente—. Estoy
segura que tus pantalones deben verse lindos en el piso de mi habitación...— Inhala,
exhala, Tae.
—¿Cuántos cumples?
¡Joder! eso era más de lo que podía soportar, tomé el celular y tecleé furiosamente.
“¿Te diviertes?
Monogamia o se
termina.”
Yeon, me miró fijamente y después, recogió el celular que, con mi furia, tiré a la cama,
rebotó y cayó al suelo. No pasó mucho tiempo cuando escuché una pequeña risita de
parte de Kook, sabía que colocaba su celular frente la mesa del estudio, así que supuse
que se reía de mi mensaje.
—Estoy de acuerdo con Doctor Sex—dijo la chica—Los hombres esperan eyacular para
caer como morsas, ¿dónde están las caricias después del acto?—recriminó—si eres un
buen amante, te tomas tu tiempo para acariciar a tu chica, para adorarla —discutió.
—El mismo que tú te tomas para adorar al tuyo—dijo el chico a la coqueta que llamaba—
el cuerpo de los hombres no funciona como el de ustedes, lo nuestro es llegar, si la nena
grita, eso es cumplir ¿qué más quieren? ¿Ver jodidas estrellas? Ves muchas películas
románticas niña.
Dulzura.”
—¿Qué? ¿Se disculpa por coquetear tan descaradamente con esa Kendra?— me levantó
sus cejas.
—Un poco, pero no quiero nada, si comemos algo a esta hora se va a alojar aquí—señalo
su vientre.
—Para finalizar, hay que tener en cuenta que el sexo tántrico es tan placentero como el
sexo casual o hacer el amor; pero, es algo más espiritual que carnal, se trata de
disfrutar, hay que tener la disposición para practicarlo y explorar partes de nuestra
pareja antes del coito en sí; para esto puedes crear un espacio, preparar el ambiente:
música suave, sábanas frescas, inciensos de aromas afrutados o afrodisíacos, que sea
una cúpula de dos; quizás algo de vino y algunas frutas picadas para hacerlo más
juguetón, prepárale un baño y una vez ella esté cerca de ti, mírala; ella es una deidad
para ti y hazla sentir especial, que sienta tu deseo por ella, adórala con tus manos, con
tu boca, con tus ojos...Y luego, si quieres, llámanos y cuéntanos tu experiencia; te
aseguro que ella te lo agradecerá.—
—¿De verdad lo practica?—miré a Yeon sin entender—. El sexo tántrico, ¿de verdad lo
practica?
¡Joder! Podía sentir el sonrojo cubriendo cada parte de mi cuerpo, ¿qué le decía? ¿Qué
hemos follado casi un mes y que sí me he dado cuenta que a veces no eyacula? O que
simplemente, estoy tan metido en mi orgasmo que ni cuenta me doy cuando él llega o no.
—Eh...
—Muy bien, no respondas, tu cara lo dice todo—el alivio del “no respondas” con la última
frase se me fue al carajo y le lancé una almohada.
—¡Auch! ¡Auch! Violencia intrafamiliar, no. ¡Me quebraste una pestaña! —se burlaba de mí
y de la poca fuerza con que se le aventé.
—Sí, bienvenido.
Me fui al baño, cuando salí, Yeon ya dormitaba entre mis sábanas. Hoy habíamos tenido
la conversación más larga sin discutir, hoy habíamos sido hermanos. Cuando me metí a la
cama, el se acercó a mí y, entre dormido, me dio las buenas noches. No pude evitar
sonreír, se veía más niño de lo que era. Me sentía bien y aunque no me gustara
reconocerlo, Kook tenía mucho que ver en esta nueva relación con el.
Luego, repartimos tareas y cada uno fue a lo suyo. Estaba repasando por tercera vez
una escena cuando Yeon se asomó a la puerta.
—Que incluya unos rollos californianos. Apenas terminó el pedido, volvió a mi habitación.
—¿Odias a tu propio personaje?, los escritores son locos —el timbre de la puerta se
escuchó—. Ojalá no sea tu amiguito, aunque no me quejo si es Kook, quiero saber más del
Tantra —se levantó de la cama corriendo a abrir, sentí un par de pasos apresurados.
Jimin tenía los ojos hinchados y la nariz roja como si hubiese llorado mucho, tenía una
bolsa que traía el nombre del supermercado que estaba al cruzar la calle, Yeon estaba
justo detrás de el, lo fuera que estaba pasando me lo diría cuando estuviéramos solos.
—Ok, Jimin no estoy entendiendo nada, si empezaras desde el principio a contarme qué
es lo que tienes—mi amigo, entre temblores y pucheros, no paraba de comer helado.
—Soy malo, Tae, no quiero a mi bebé, ¡yo no quiero un bebé ahora!—se levantó de la cama
y empezó a caminar en círculos—. Llamé a Yoongi y él se escuchaba tan feliz. ¡Dios! ¿qué
padre no quiere a su hijo? ¿qué tipo de persona soy? Él crece dentro de mí.
—Estás embarazado.
—No quiero ser padre de nuevo, no quiero —mi amigo se aferró a mí dejando su cabeza
en el hueco de mi hombro mientras volvía a llorar. Estuvimos varios minutos así, yo lo
sospechaba, el helado había sido un detonante cuando supo de Susy, Jimin solo tenía
diecinueve años y quería estudiar Diseño de Modas en la Universidad de Seúl, en cambio,
tuvo que conformarse con estudiar a distancia Markenting Empresarial, mientras estaba
embarazado de mi pequeña. Su embarazo no fue sencillo, a los tres meses tuvo una
amenaza por lo cual le tocó guardar reposo absoluto por órdenes médicas, desplazando
sus sueños, primero por el embarazo, después porque Susy estaba pequeña. Ahora que
su carrera estaba un poco más encaminada y que Susy no dependía tanto de el, volvía a
empezar desde cero con un nuevo bebé.
—Pero, me dijo que si tanta repulsión me daba, él buscaría cómo deshacerse del
problema—musitó con voz rota—
¡Por un momento lo pensé Tae!, pensé en matar a mi hijo.
—Cálmate, esto le hace daño a tu bebé... Joder, pensé que te estabas cuidando.
Suspiré.
—No quiero tener un bebé ahora, pero tampoco quiero matar a mi hijo. Yoongi nunca me
perdonaría algo así, eso sería el fin de mi matrimonio.
—Tú podrás, ¡tú siempre puedes! Eres el hombre más fuerte que conozco— Jimin me dio
una sonrisa pequeña.
—Ese niño quiere venir, parece que es obstinado como la cabezota de su padre.
—Eres un tonto.
—Un tonto que te quiere—agarré sus manos y lo abracé— ¿Estás más tranquilo?
—No.
—Hay que llamar a Yoongi.
—Debe estar odiándome, le dije que era él culpable de todo y que no quería tener al
bebé, que iba a buscar una solución si aún estaba a tiempo, se enojó muchísimo y me dijo
que no lo esperara en casa hoy.
—No la recuerdo muy bien, le pregunté al Doctor de la farmacia que me atendió si esa
era buena y dijo que sí, al parecer conmigo no fue tan buena la perra...
Sonreí.
Jimin...
Cuando me pasaron a Onew, programé una cita para el y para mí y luego le marqué a
Yoongi, Jimin se había quedado dormido en mi cama, agotado por su ataque de llanto e
histeria, peiné mi cabello y me calcé mis Converse y salí a la sala, Yeon estaba revisando
el sushi que nos había llegado.
Entré a la farmacia con pasos dudosos y agarré las dos primeras pruebas de embarazo
que vi, cancelé el valor total de la factura. Jimin podía quedar embarazado, pero yo no
podía tener un hijo de un hombre con el cual solo tenía un acuerdo de sexo.
No fue tan sencillo, a pesar de las precauciones, terminé ensuciando mis manos con la
orina; coloque los palitos infernales encima de la taza del váter y me lave las manos
concienzudamente, en un intento desesperado en hacer la espera más llevadera, cuando
por fin pasaron los cinco minutos, respiré profundamente antes de tomar los resultados,
coloqué cada prueba en mi mano y los puse frente a mí cerrando los ojos fuertemente.
Tú puedes, Tae...
¡Oh Mi Dios!
CAPÍTULO 14
¡Raya azul!
De todas maneras saqué los instructivos de ambas cajas, los test eran de distintos
laboratorios, los leí y los releí con cuidado, confirmé lo que sabía y lo que había dado el
resultado. Lo mío era paranoia, no embarazo. Escuché el timbre de la puerta guardé todo
en una bolsa y salí a ver quién tocaba, cuando llegué a la sala Yoongi hablaba con Yeon,
tan pronto me vio, me estrechó en un abrazo, él era mi amigo, a pesar de que nuestra
amistad se deterioró luego de lo ocurrido con Minjae, nos seguíamos queriendo.
—En shock pero está bien, se ha quedado dormido—lo conduje hasta el sofá.
—No es el momento buscar culpables Yoongi, se trata de apoyo, para el fue muy difícil el
embarazo y post embarazo de Susy.
—Ve y dile, hazle saber como te sientes—me sonrió triste, me dio un beso en la mejilla y
caminó hacia mi habitación.
—¡Tengo ganas de comer torta helada, con donas rellenas de crema y chocolate
caliente!—exclamó Jimin, sin ningún sentimiento de culpa por lo que estaba diciendo.
Al rato, estábamos todos comiendo y viendo una película vieja de Silvester Stallone,
cuando escuchamos un pequeño toc-toc en la puerta… Esperaba que no fuese Hoseok,
hoy no me había llamado, él me conocía y sabía perfectamente que debía dejarme en paz.
Además, con todo lo del bebé no le había contado nada a Jimin. Antes que volviese a
sonar el timbre Yeon se levantó del sofá listo para abrir la puerta y traté de mirar quien
era pero solo vi a Yeon abrazar a alguien... Obvio que no era Hoseok.
—Miren quien está aquí —dijo mi hermano con una sonrisa enorme, empezaba a temer
esa reacción en el. Fue entonces cuando lo vi, Kook estaba frente a mí, tenía un traje
negro de diseñador que se ajustaba justo en los lugares adecuados, sus zapatos de
charol eran relucientes y tenía el cabello completamente peinado hacia atrás con alguna
gomilla.
—Sí—Kook contestó—, hoy es la inauguración del hotel que construyó el marido de Jin—
no pasó inadvertido para mí la forma en cómo arrastró las palabras marido de Jin.
—No iré, Kook—dije peinándome los cabellos—, es tarde y la verdad, lo había olvidado
completamente.
—¿No irás? —Kook arqueó una de sus cejas—. Tae, tienes un compromiso con Seokjin.
—¿Quién es Jin?—Jimin me miró fijamente— ¿Supongo que no será un compromiso
literario?
—Algo así, Jin es un amigo de Kook. Me hizo una propuesta para escribir un libro. Kook
negó y sus ojos se posaron en mi amigo rubio.
—Jeon Jungkook.
Giré los ojos en su dirección para evitar cruzar mi mirada con la de Yoongi.
—.Hey, Dulzura, si no te arreglas, te llevaré a la fiesta tal como estas. Tus pantalones
serán todo un éxito, qué decir de tus zapatillas viejas.
—Tae, Jin espera una respuesta hoy, no después. Sería de mala educación teniendo en
cuenta lo amable que el ha sido contigo.
—Él amigo de Kook quiere que escriba un libro basado en su historia, por lo que me ha
contado es… interesante. El lunes le enviaré un correo y ahí veremos, todavía no me
decido.
—Ohm —un rictus, más que una sonrisa, se instaló en su cara— Felicidades —murmuró
alargando su mano a Jimin—, mi cuñada también lo está—su voz se escuchaba triste,
como aquella vez cuando estaba con su hermano—. Es una lástima que yo no… —no
entendía nada, en ese momento levantó la cabeza, dándome nuevamente su mirada pícara
y arrogante—. Tienes treinta minutos para estar listo—ordenó.
¡What!
—Claro que lo tienes, uno que si mal no recuerdo no te has querido colocar.
—Exacto, tenemos el traje para esta ocasión; en treinta minutos estará listo—dijo
jalándome del brazo—. Ustedes esperen aquí, te permito compartir parte de tu
sabiduría sexual con Yoongi—farfulló arrastrándome a la habitación. Yoongi sonrió y
Kook asintió con la cabeza, mostrándose divertido.
—Tae, tienes el novio más romántico del mundo, —Jimin rodó los ojos—va a mostrarte
en sociedad, estoy seguro que ahí estará la crème de la crème.
—No seas tonto, él vino a buscarte y eso que ayer dijo que no iría—Yeon estaba
emocionado, Jimin entró al baño antes de hablar.
—¡Dios!, me había dicho Taehyung, eso significaba que se iba poner en plan de
representante—. Es en tu carrera que debes pensar, el mundo de los escritores está
revuelto con eso de la autoedición, así que si el tiene una propuesta que hacerte y Kook
insiste en eso, por algo será —abrió el grifo de la ducha y mientras probaba la
temperatura del agua siguió— ¿Quién es ese Jin? Parece ser la reina de Saba, por como
la nombra Kook.
—Es el chico que me dio unas pautas para comenzar el libro, te hablé de el —contesté,
cuando apareció frente a mí.
—Sí, pero no me habías dicho nada de que el quería que escribieras su historia. En fin,
estamos perdiendo tiempo valioso ¡al baño, ya!—me empujó.
Veinticinco minutos más tarde me miraba en el espejo y no lo podía creer, fue solo salir
de la ducha para que Jimin y Yeonju se convirtieran en torturadores en potencia:
cremas depiladoras, corrector de ojeras, iluminador de mirada, alargador de pestañas,
base para esto y para lo otro, labial ysombras. Tenía el traje que Jimin me había
regalado en la Navidad del año pasado; era de color negro, una camisa de seda color rojo
, el traje se ajustaba a mi figura, y hacian resaltar mi cintura y mis caderas, aparecieron
los accesorios: el reloj de oro que me regaló Soobin cuando salí de la secundaria, los
pequeños aros oro de Jimin que había dejado olvidados en una de sus fiestas de
pijamas, un anillo de Yeon y mis zapatos de charol.
—¡El pelo! Estás precioso, pero no me gusta cómo se te ve el cabello—sí, estaba hermoso
y me gustaba ¿para qué quería arreglarme otro peinado?
No alcancé a quejarme cuando Yeon ya estaba con el rizador haciendome pequeñas ondas
en el cabello, ¿en que momento salio?
—Que de algo sirva estar internado. Aprendí a hacer las mejores ondas y en tiempo
record—y así [Link] miré al espejo, tenía absolutamente despejada mi cara, mis ojos,
mis pequeñas orejas, ¡los aros de Jimin se ven preciosos! mi cuello, todo lucía más.
—Vas a matar a ese hombre—Yeon dijo emocionado tras de mí—. Te ves completamente
hermoso—. Sal y mátalo, luego nosotros esconderemos el cadáver, ¿no, Jimin?
Respiré profundamente volviendo al reflejo que me daba el espejo, Jimin y Yeon salieron
de la habitación y yo coloqué un poco de perfume en mis muñecas antes de salir. Kook y
Yoongi conversaban amenamente y cuando su mirada se posó en mí sentí mis piernas
temblar, era una mirada intensa, repasaba mi cuerpo y podía sentirme arder ahí donde
sus ojos descansaban, caminó dos pasos hacia mí y respiró profundamente.
—Waw, quedaste... estas hermoso, no digo que no lo seas... es solo que estas...
¡Impresionante!—por el rabillo del ojo vi a Jimin abrazando a Yoongi por la cintura y
asintiendo.
—Pero tú eras la materia prima — pasó su mano por mi mejilla pero, sin tocarme—.
Tenemos el tiempo justo para llegar y no pasar por mal educados.
Me giré mirando a Yeon, pero antes de que abriera mi boca, el me tomó de los hombros y
me giró con dirección a la puerta.
—Vete ya, ayer te dije que no era un bebé. Quedó algo de sushi de esta tarde y van a
dar un maratón de películas de vampiros en la tele, así que estaré bien. En la salida me
esperaba Jimin —Ve tranquilo, nosotros nos quedaremos un rato más—me dio un abrazo
suave y susurró en mi oído—te ves maravilloso. Después me das las gracias por haberte
regalado este traje.
Cuando llegamos al estacionamiento, Kook me abrió la puerta del auto y esperó a que
entrara.
¡Ni un beso! ¿Será que estoy demasiado bello? ¡Já! Se subió y arrancó el coche y no dijo
nada.
—No es de mi agrado ir a festejar los logros del marido de Seokjin, lo hago por el —esa
confesión me dolió un poco. ¿Qué demonios te sucede, Tae?
—Exactamente, no lo fui. Había una plaza abierta para asesorar tesis en el Área de
Psicología, Jin necesitaba un tutor y me ofrecí, el me contó su historia; estaba tan
empecinado en encontrar un factor psicológico que justificara la actitud del bastardo
que tiene por marido, que prácticamente se enterró de cabeza en la Universidad. Es una
gran chico que ha vivido muchas cosas, no te miento cuando te digo que su historia es
digna de libros.
—En lo único que sueño ahora es en que sea el lunes pronto. Esto de la monogamia me
tiene alterado el biorritmo.
—¿Si practicas el sexo tántrico no se supone que debes tener relaciones una vez al mes?
Kook sonrió.
—Soy demasiado sexual para eso, el Tantra me enseñó a dominar mi necesidad mas no mi
deseo, no hay nada más jodidamente gratificante que estar en el cuerpo de una persona
—sus palabras, la forma en cómo las pronunciaba, su lengua asomándose entre sus
carnosos y apetitosos labios. Tragué grueso y dejé de mirarlo.
—¿Te pongo nervioso Taehyung?— la respuesta era obvia, pero él no tenía por qué
saberla por mis labios, así que no respondí.
Una luz roja nos hizo detener y Kook llevó mi muñeca hasta sus labios besando
justamente en ella, sentí mi corazón latir aún más aprisa.
¿Celoso?
¡Olvídalo!
¡Dios! ¡No puedo estar enamorándome de él, por favor, no! Eso sería una jodida locura.
Recordé aquellas palabras de Kath, "el sexo, nunca es solo sexo". Pero en este caso, así
era: solo sexo y ¡no estaba celoso! Cerré los ojos fuertemente y me recosté sobre el
tapizado del coche mientras Kook conducía sin decir nada, solo nuestras respiraciones
podían escucharse dentro del auto.
¡Yo no estoy celoso! ¡Yo no estoy celoso! Cerré mis ojos para que tuviera efecto mi
mantra.
Abrí los ojos para encontrarme con su rostro efectivamente muy cerca del mío, su mano
derecha acarició mi mejilla y como acto reflejo me recosté en el calor que me brindaba
su palma, su mirada era penetrante, decidida... La intensidad de sus ojos me traspasó
perturbándome, los ojos de Kook eran exóticos de ese color negro aunque a veces
parecían grises, podía sentir como anulaban mi capacidad de razonar. Parpadeé,
sintiéndome repentinamente nervioso, sabía lo que él quería y no iba a mentirme yo
también lo quería, lo había extrañado estos días. Tragué grueso y dejé que mi lengua
humedeciera mis labios resecos.
—Uno de mis nuevos placeres es verte cuando estás con los ojos cerrados, plácidamente.
Eres tan hermoso—musitó en voz baja antes de que sus labios rozaran mi boca.
Me dejé llevar por el sincronizado movimiento de sus labios contra los míos, me besó sin
pausas y luego dejó un pequeño beso antes de separarse de mí.
Kook entregó las tarjetas en recepción y un chico nos guió; caminamos hacia el salón
donde se llevaba a cabo la fiesta por la inauguración, era amplio y tenía vista hacia las
piscinas del hotel, tres para ser exactos. Iluminado con luces blancas y las mesas
ubicadas estratégicamente para que hubiese espacio suficiente para que los invitados
pudiesen bailar.
—Vamos a mi mesa—no entendí por qué me recalcaba ese hecho.
—Por si no lo sabías, aquí hay una mesa con mi nombre, también tengo una invitación—
bufé.
—No veo a Jin por ningún lado, conociendo al imbécil que tiene por marido lo más seguro
es que se tarden— musitó peinando su cabello hacia atrás.
—Deja de hacer eso, estropearas tu peinado y es la primera vez que no tienes aspecto
de haber estado follando en algún lado.
—Eso tengo que solucionarlo entonces, es mi imagen la que está en juego, Dulzura—dijo
pícaramente, pero todo se vino abajo cuando siguió con su preocupación por Jin—¿lo
ves? Yo no lo veo.
¿No capta que me tiene excitado y que su preocupación por el ex alumno mata mi
libido? Que no te importe. Tú, tranquilo. Lo importante aquí es el libro. No estás celoso,
él te importa un cuerno. Hay sexo para todos y ya llegará tu turno.
—¡Kook!—no habíamos dado tres pasos cuando la voz de una mujer lo llamó. Respiró
resignado y se giró.
—Kook... ¿Por qué?—fue todo lo que dijo la mujer cuando él se soltó del abrazo.
—Rose, no es el momento ni el lugar —con el pulgar, le quitaba una lágrima que corría por
la mejilla.
—Uno de los socios del hotel es mi paciente—la respuesta fue animada— y me dio varias
invitaciones.
—¿Están todos aquí? —Kook retrocedió para mirar la cara de Rose, pero no la soltó del
abrazo.
—Tae —retrocedió para mirar la cara de Rose, pero no la soltó del abrazo —, necesito
hablar con mi madre — asentí.
Seojoon me ofreció su brazo, antes de tomarlo vi como Rose y Kook salían del salón por
la puerta que daba a los jardines. Su mesa estaba en el extremo opuesto de las mesas
de sus padres y hermanos, pero la mía, la que estaba a nombre de Kim Taehyung, estaba
dispuesta al lado de Mina. .
—Vaya que lío esto de las mesas— dijo Seojoon, midiendo con los ojos la distancia.
—Nos quedaremos aquí—opté por lo lógico—, supongo que a Kook le gustaráque estemos
cerca—el hombre volvió a sonreír—. Si me disculpa, iré al baño.
De un momento a otro, me sentía algo nervioso de estar solo en una mesa con toda la
familia de Kook, ese no era el plan que tenía. El sanitario estaba desocupado ¡Qué lujo!
Una belleza de espejos, de porcelana y grifería. Me paré frente al espejo y lavé mis
manos.
¿Y de qué te sirve? Mira tu entorno: un baño de hombres. Lujoso, pero baño... Y, ¡solo!
¡Claro que sí! Me saca de mi casa y luego me deja solo en esta fiesta en donde no
conozco absolutamente a nadie. Estaba saliendo del baño cuando me vi a quien venia en
direccion al baño de al frente.
—¿Taehyung?
—Jeon Mina, estaba enfundada en un vestido azul eléctrico, se veía radiante y muy
hermosa, su cabellera morena y su pálida piel hacían contraste con el tono del vestido.
—Hola, Mina.
—¡Whoa, chico! te juro que si no te veo bien no te reconozco, estás realmente guapo.
—Reconozco que me veo diferente sin mis zapatones, mis gorras y mis pantalones cortos
pero tú te ves impresionante, Mina.
—Sip... Wonho dijo lo mismo. ¿Estás aquí por la inauguración del hotel?
—¡Qué bien!, te digo un secreto, odio estos tipos de eventos, pero papá insistió que
viniéramos, solo faltó Kook.
Me debatí entre si decirle o no que él había venido conmigo cuando el celular de Mina
sonó y aproveché el momento para hacerle una señal de despedida. Afuera, parecía que
todos los invitados habían llegado pero no veía a Kook, por ninguna parte.
¡Joder! Yo no quería venir, pero él insistió tanto ¿y para qué? Para dejarme solo
mientras habla con mami.
—Tae—Jin estaba en uno de los salones adyacentes—, que bueno que decidiste venir,
ven conmigo—dijo tomándome de la mano. Su cabello rubio estaba peinado para atras
dejando descubierta su frente, vestia un traje blanco que lo hacia parecer un angel,
ahora entiendo por Kook sigue enamorado de él, es realmente hermoso.
Llegamos al salón y Jin se movió entre la multitud hasta que nos acercamos donde
estaba el hombre que reconocí como su esposo. Si de lejos el tipo estaba buenísimo, de
cerca era un Dios bajado del Olimpo; tenía el cabello corto, muy corto al estilo militar,
una pequeña barba cubría su mentón formando un candado, el traje gris hecho a su
medida y para completar su outfit unos lentes cuadrados finos y elegantes, sonreía de
medio lado mientras hablaba con varias personas entre ellas el Doctor Onew, que
también se veía muy apuesto. Junto a él estaba la pelirroja que habíamos visto un mes
atrás, Jimin y yo.
—Kim Taehyung—me presenté dándole mi mano, él la tomó suavemente sin soltar a Jin.
—Por supuesto—iba a decir algo más, pero el sonido del micrófono nos hizo mirar en
dirección del pequeño pódium en un costado del salón. Jin, el marido de Jin, Mina, el
padre y el hermano de Mina. . . y de Kook ¡Nada! La ceremonia de inauguración
comenzaba y yo estaba solo.
—Es por eso —dijo un hombre— que para mí es un placer presentarles al arquitecto y
creador de esta obra, el señor Kim Namjoon—la sala estalló en aplausos y el arquitecto
subió.
El lo miraba con adoración y él, daba la impresión que evitaba mirarlo. Nam como Jin lo
llamaba, era duro, tenía algo en su mirada que lo hacía ver como un pedazo de hielo,
como un hombre huraño; podía ser despiadado y cruel pero en los breves momentos en
que sus ojos se posaban en Jin algo cambiaba; no era amor absoluto e irracional como el
que Onew mostraba a su mujer, o devoción como Yoongi le profesaba a Jimin, no había
ternura como Seojoon y Rose o complicidad como Mina y Wonho, ese hombre tenía algo
más... algo tremendo y oscuro que despertaba mi vena curiosa con solo verlo interactuar.
Pero, también era magnética. Su voz fuerte, sus sonrisas ladinas tenían atrapados a
todos los asistentes a la ceremonia, el hombre era magnético y enigmático. Sí, sería un
excelente personaje de novela. Jin quería que escribiera su historia y yo lo haría...
—No iba a estar solo y rodeado de gente extraña—resople ¿Me dejó solo una hora y
venía a reclamarme? ¡Já! Su impulso de furia se aplacó cuando estallaron los aplausos. La
audiencia celebraba el discurso de Kim Namjoon.
Jin se acercó a nosotros, mientras Namjoon se quedaba con algunos hombres trajeados,
Kook apenas lo vio, sacó su sonrisa más coqueta.
—Vine más por ti que por él —señaló a Namjoon que en ese momento hablaba con unos
señores—. ¿Cuándo volverás?
—Está bien, ya lo he pensado—dije sonriendo—. Voy a escribir tu libro, pero no como una
biografía, será tu historia pero mis personajes. Jin me abrazó con fuerza y, como un
niño pequeño, comenzó a dar giros conmigo, hasta que la voz de Namjoon irrumpió.
No pude evitar reírme parecían dos machos cavernícolas: Tú, Kim; yo, Jeon. El, es mio—
obvio, que es Jin—. Fue fácil imaginarse como arrastraban de las greñas al rubio, objeto
de todas sus atenciones. En un acto reflejo, toqué mis cabello. El ambiente se volvió
tenso, Kook apretó su agarre en mi cintura con fuerza.
—Sí.
—es distinto llegar a una fiesta con alguien que venir con alguien ¿verdad?
—No, con los Jeon, están todos instalados como una gran familia — precisó Namjoon, su
mirada nuevamente en mí, me pareció que por extensión, me consideraba igual que Kook:
una contrariedad que solo aceptaba por amor a su esposo.
Kook cruzó miradas conmigo, ya lo conocía y sabía que le molestaba el repentino interés
de Namjoon hacia mí, pero a esta altura de la noche, me importaba muy poco su ánimo.
—Tenemos un baile pendiente y no me voy sin quemar esta pista, contigo — Jin sonrió
ante la ocurrencia de mi “novio” y asintió. Namjoon frunció su ceño.
Caminé delante de Kook y me fui directo a mi mesa, no podía creer que le había
coqueteado enfrente de mí y de su marido.
Al llegar a la mesa, tenía rabia conmigo mismo ¿a qué vine a esta fiesta? podía haberle
mandado un texto a Jin diciéndole que accedía a ser el que escribiera su historia y
evitarme este mal rato. El chico que había conocido en casa de Kook sonrió al verme
sentar y luego palmeó el hombro de Kook, junto a él había una chica que reconocí como la
misma del baile de salón. Mina y el chico de las cabinas Wonho también estaban ahí.
—Veo que el noviazgo va bien—solo era que Yugyeom dijera esas palabras para sentir
varios pares de ojos en mi humanidad, si ya me sentía incómodo con la situación, ¡Ahora
me sentía simplemente genial!
—Oh, ningún problema, yo no soy bueno para eso —no sé por qué, pero sentí necesidad
de justificar que mi “novio” no me eligiera a mí para un baile.
Vi a la señora Jeon levantarse de su silla y una gota de sudor recorrió mi cuello Venía
directo a mí, se sentó a mi lado y tomó mi mano entre las de ella.
—Jungkook puede parecer un hombre sin sentimientos —dijo en voz baja—; cuando sus
padres murieron no lloró, cuando lo llevaron al orfanato tampoco lo hizo; a los dieciséis
le dijo a Seojoon que quería vivir solo. Puede parecerte obtuso en algunas ocasiones, o
petulante en otras, pero es un buen chico —iba a hablar pero Rose no me dejo
Indignado por el descubrimiento, busqué con quien descargarme pero, solo quedaba
Yugyeom en la mesa. ¡Joder! En esta familia, todos bailan.
—Solo nos estamos conociendo, Yugyeom —le dije dejando mi mirada trancada en Kook,
que se movía suavemente junto a su cuñada.
—Si no hubiese sido por Kook, nunca hubiese podido practicar esgrima.
—¿Así de rígido?
—Por eso, Eunbi nunca baila conmigo cuando viene a este tipo de eventos.
—Yo diría que más bien es un perro sin collar —musité y Yugyeom me mostró una sonrisa
lobuna, Eunbi volvió a la mesa y busqué con la mirada a Kook.
—Se quedó en la pista con su amigo —lo busqué con más ahínco justo para verlo bailar
con Jin, el tenía su cabeza en su pecho mientras él lo conducía suavemente por el salón
mientras la música suave se dejaba escuchar.
Era extraño que un hombre con la aparente posesividad de Namjoon accediera a eso. En
fin lo permitiera o no, sentí mi cuerpo arder.
Decálogo por medio, yo era su pareja y no solo me abandonó desde que llegamos sino que
además, ha bailado con todos, menos conmigo. Me levanté dispuesto a irme de esa
maldita fiesta pero mis planes cambiaron; antes que pudiera dar siquiera dos pasos, la
mano de Kim Namjoon se cerró en mi muñeca.
—Tienes dos pies izquierdos —dijo burlonamente—, Jin era igual cuando lo conocí.
—Pero ahora es muy buen bailarin —susurré sin dejar de observar como el y Kook se
deslizaban por el salón.
—Ese no es otro, es Jeon—no supe cómo interpretar el tono con que lo dijo
— ¿Confianza?
Más bien, incapacidad de él para lograr algo más con Jin por mucho que él insistiera.
—Entiendo.
Dio un giro y me obstaculizó la vista, con un apriete en el lugar correcto hizo que
tensara mi espalda y que lo mirara a los ojos.
—No estoy muy de acuerdo en que Seokjin hable sobre nosotros con alguien—cambió
bruscamente de tema —, menos si ese alguien es un recomendado de Jungkook.
—Cuando mi hijo Woojin nació, me juré a mí mismo hacer lo posible para que el fuese
feliz. Por primera, y única vez, le he dicho lo que en verdad siento por el así que, si a el
le hace feliz contar nuestra historia, yo lo aceptaré. Solo que tengo mis condiciones.
—Tendrá mi total discreción— susurré casi sin aire, el pajarillo, en este caso yo, estaba
contra las rejas tratando de que una mano cruel no lo degollara.
—Quiero leer el manuscrito antes que lo envíe a edición o alguna editorial— decretó—, si
no me gusta lo que hay allí escrito se le pagará por su servicio y usted eliminará
cualquier copia de ese archivo.
—Señor, eso no puedo aceptarlo. No me está contratando como escritor, me está dando
material para que yo escriba un libro. Me miró con cara inexpresiva, pero sus ojos tenían
un brillo extraño.
—Gracias.
—¿Su esposo y Kook, no?—muy dominante sería pero su esposo bailaba con otro muy
afectuosamente.
—¿Me está diciendo que soy sumiso y quiero que Kook...? —dejé la frase sin terminar
cuando Kim Namjoon se giró mirándome seriamente.
—No. El hombre te mira como si fueses una presa y tú, ardes de los celos porque está
bailando con mi esposo, pero tu actitud está muy lejana a la sumisión. Él tampoco es un
dominante; es un niño que cree que, porque ha leído unos cuantos libros y experimentado
cosas, sabe lo suficiente de sexo como para creerse tu tutor, pero no es más que un
pobre bobalicón que no sabe lo que quiere y tiene. Desafortunadamente, tú estás igual o
peor que él —se giró y me dio la espalda.
—Señor Kim...
—No me interesa su vida sexual, joven Taehyung, pero como le dije anteriormente usted
me recuerda a Seokjin y voy a arriesgarme a decirle lo mismo que le dije a el en ese
entonces: proteja su corazón o sentirá como se lo sacan del cuerpo para pisotearlo ante
sus propios ojos —hizo una pausa para respirar profundo—. Si siente que está en esa
posición en este momento, huya, porque su derrota no solo arrasará con su voluntad... la
destruirá. Ya debería saberlo, esto nunca se trata de solo sexo.
—Recuerde lo que le he dicho, Taehyung, solo usted puede saber cuándo es necesario
decir basta — Namjoon me miró tan intenso como si fuese un pedazo de hierro caliente.
—¡Créame!, será demasiado para usted; aunque parezca fuerte, en el fondo es débil—
murmuró lacónicamente.
— “...te hubieses demorado unos años más, el hubiese sido mío” — Namjoon completó la
frase de Kook.
Allí, frente a mí, estaban peleando estos dos hombres, algo del pasado se zanjaba en ese
momento ¿Seokjin?
Dos machos alfas, ambos peleaban con el arma más poderosa que tenían: la sensualidad y
el poder que emanaba de sus cuerpos y yo ¿Qué jodida puta hacía en medio de todo
esto?
—Tae, si en verdad quiere conocimiento, yo puedo ayudarlo.
Conozco lo suficiente de sexo como para explicarle cada experiencia sin siquiera tener
que tocarlo o que usted me toque.
—Ni lo intentes, Namjoon... el sí que es mío—el muy idiota me estaba utilizando como
trofeo.
Estaba pasmado, pero la postura de Kook era desafiante, la vena de su frente parecía
estar a punto de estallar, podía ver su rabia contenida.
—Recuerde lo que hablamos, Tae— ignoró sus palabras, sonrió y me pasó una pequeña
tarjeta, pero antes que pudiese siquiera tomarla, Kook jaló mi brazo.
—Me lastimas —murmuré entre dientes lo más bajo que pude. Él me soltó suavemente.
—Kook, si quieres irte, adelante, nadie te detiene. Total he pasado solo casi toda la
noche—sin más pasé a su lado empujándolo un poco, sentí a alguien reír y supuse que
había sido Namjoon.
—¡Tae!
—Es una farsa, Jin, no somos nada —dije, por si pensaba disculparse por acaparar a mi
"novio".
—¡Taehyung!—yo corría, Kook me seguía, ese había sido nuestro patrón desde el
comienzo—¡Taehyung, detente!—y al final él siempre me atrapaba—¡Puedes esperar,
hombre!— tomó mi muñeca con fuerza.
—¡¿Qué diablos hacías a solas con Kim Namjoon?!—su voz era dura.
Varias mujeres que salían del baño nos miraron con descortesía. Kook me liberó de la
prisión de sus brazos, se pasó la mano por el cabello y presionó el puente de su nariz.
—Nos vamos—ordenó
—Por tus pies o en mis hombros, tú decides—me amenazó con su dedo índice.
Estuve apoyado en el lavamanos hasta que recuperé mi aire, pero no estaba calmado, las
palabras de esos dos portentos de testosterona taladraban mi cabeza, necesitaba
despejarme para poder entender todo con claridad y si seguía en la fiesta, nunca lo iba a
lograr. Cuando salí, Kook estaba rodeado de mujeres que le hablaban y lo miraban como
si fuese un pedazo de carne. Él escuchaba, aparentemente, atento, pero sabía que
estaba intranquilo, se tomaba el puente de la nariz y cerraba los ojos.
—Di algo o lárgate antes que esto se ponga feo—le dije abriendo la puerta de mi
departamento, estaba oscuro por lo que supuse que Yeon estaba dormido ya.
“Tae:
—¡Nunca más me invites a una fiesta si piensas estar con otros y a mí, dejarme
botado!—estaba atragantado con eso, por fin podía gritárselo a la cara.
—Claro, ahora la culpa es mía ¡típico!—ironicé—. No tengo por qué darte una maldita
explicación de lo que estaba o no haciendo, pero para que puedas dormir tranquilo solo
estábamos hablando... ¡Hablando!
Ahora.
Bufé, lo miré con ironía, pero seguí callado, él estaba siendo irracional y esta
conversación carecía de lógica. No había sido yo él que había pasado la mayor parte de la
noche bailando con diferentes personas.
—¿Vas a llamarlo, Taehyung?—su agarre fue agresivo— ¿Vas a pedirle que te instruya?
¿Dejarás que te ate y que te pegue? Quizás es eso lo que necesitas ¿no? es lo que te
falta por disfrutar.
—¿Y qué sí es así? ¿Vas a oponerte? ¿Y, por qué? si no somos nada. Tus actos me lo
demostraron toda la noche.
—Exacto, un acuerdo que se rompe fácil. Basta que uno de los dos salga con otro y listo:
será como si nunca nos hubiéramos conocido —respondí con ironía.
Me alejé de él unos pasos pero, me jaló encerrándome entre sus brazos y atrapando mis
labios con los de él. Su beso era fiero y posesivo, con la ira brotando de los dos. Lo
mordí, mis manos trataron en golpearlo pero él parecía poseído, no me dejaba maniobrar.
Me pareció que era su intento de demostrarme que yo no necesitaba a nadie más. Le
devolví el beso con la misma intensidad, ¿podría él, bastarse conmigo? Lo ataqué con mi
lengua, jalé sus cabellos, mordí sus labios, me restregaba contra él con furia, quería que
mi cuerpo absorbiera su cuerpo. Así era mi furia. Kook tomó mis cabellos rompiendo el
beso.
—Solo yo puedo hacer que tu corazón se acelere así, Taehyung—lo empujé fuertemente
haciéndolo trastabillar.
—¿Y qué mérito tiene eso? Solo es cuestión de práctica—grité, limpiándome los labios
con mi brazo, su mano tiró de la mía acorralándome de nuevo—¡Basta!—luché contra él—
no soy tu maldita posesión, ¡No soy tu trofeo!
—¿Por qué no? —yo estaba lejos de calmarme—. Eres un hijo de puta arrogante y yo un
idiota que te buscó para escribir un libro —le di una risa amarga.
—No quiero que otro te toque, No quiero que él—remarcó “él”— te toque.
—Él me dijo que yo era igual a Jin cuando lo conocieron —no dejé que me
interrumpiera— ¡Es que fui un tonto! un estúpido, todo este tiempo. ¡Tú me estas
utilizando para, al menos, empatarle a Namjoon en esta guerra estúpida que tienen!
Bajó la cabeza y un atisbo de sonrisa se escapó de sus labios, movió las manos
acomodando su cabello para luego lentamente contestar desde su superioridad.
—No—negué con la cabeza— no me ilusiono, me quedó claro que tu amor frustrado por
Jin es lo que nos tiene metidos en esto—respiré profundo y me afirmé en mis talones—.
Quiero terminar el acuerdo.
—No te inventes pretextos para terminar algo a lo que aún le queda tiempo—no gritó,
pero su voz grave estaba cargada de rabia.
—Namjoon lo dijo—puse mi mejor cara irónica— él sabe más que tú de esto. Te llamó
niñato bobalicón que cree que por leer libros, lo sabe todo — disfruté decirle eso.—Si
crees que me interesa su opinión, es que no entiendes nada —se limitó a responder, sus
ojos eran dos piedras frías que me traspasaban, pero aún así no me amilané
—Te equivocas. Reconozco que aprendí de sexo contigo, pero ¡ya está!, vete de una
maldita vez.
—¡No! ¡No! ¡Maldición! Estás haciendo de todo un gran lío y ¡no lo voy a permitir!
—¡Vete!
—No quiero calmarme, quiero que desaparezcas de mi vida —sentencié con voz firme.
—No vamos a terminar, Taehyung...
Aquí no tiene que ver nada Jin y mucho menos el imbécil de Namjoon, esto se trata de ti
y de mí —acarició mi rostro—Dulzura, solo me volví loco cuando te vi con él. Yo...—
respiró profundamente—. Tienes que entender.
—No, no entiendes nada ¿cómo puedes entender algo que ni yo puedo? ... Tú me gustas,
Taehyung.
—No, no. No, yo sé que no debería ser así, no debería suceder así pero está pasando. Tú,
me gustas, no... joder, tú ¡me importas! Me importas.
—Estoy cansado y quiero que te vayas—no me iba a detener en palabras dichas para que
se las llevara el viento
—. Gracias por la fiesta, estuvo genial, me ayudó a entender muchas cosas. Creo que ya
sé lo suficiente de sexo como para terminar la historia así que...
—¡Ni te atrevas a terminar esa frase! —respiró profundo y su voz salió entrecortada—
Voy a irme. Ambos estamos exhaustos y exaltados, pero escucha bien: tú decidiste
empezar este juego pero, yo voy a decidir cuándo terminar. Si antes esto era un ridículo
acuerdo, ahora se convirtió en algo personal.
El portazo que dio cuando salió me hizo saltar. Se había ido, estaba solo y la tristeza me
invadió, respiré profundo y controlé mis ganas de sentarme en el suelo y llorar hasta
quedar deshidratada, así que fui hasta el baño, me miré en el espejo y comencé a
mojarme la cara.
“Algo personal” ¡Ja, Kook! Como te atreves a decir que yo te gusto, peor aún, ¡que te
importo! eso es completamente ilógico, en el hipotético caso que sea cierto sin duda es
por razones equivocadas...
¡Joder! ¿Te atreverías a decir que tener sexo placentero con Kook es una razón
equivocada?
¿Será que Yeon se aburrió y vuelve a casa o que mi vecina otra vez se le acabó el hielo
para sus margaritas?
Abrí la puerta y Jungkook entró como una tromba, sus manos sujetaron mis caderas y se
estrechó contra mí hasta que ya no hubo espacio entre nosotros.
—Entiende una cosa Kim Taehyung , ¡Tú eres mío!—me arrimó contra la pared, con una
mano sostenía mi nuca y me obligaba a mirarle—este Tae ardiente, húmeda y ansioso por
mis besos me pertenece, yo lo cree y no voy a permitir que nadie más te toque, menos
cuando estoy tan confuso con respecto a ti—esas fueron las últimas palabras que
escuché de su boca antes de perderme en la locura de sus besos y caricias fieras.
No quise pensar más, con Kook se trataba de sentir, así que eso hice, anudé mis manos a
su cuello y devoré su boca. Me impulsé cuando tomó mi trasero y me invitó a que rodeara
su cintura con mis piernas.
¡Reconócelo! Te mueres por él y sus caricias. Reconoce que desde que firmaron el
ridículo decálogo, tu vida es otra, en este mes y medio aprendiste más de sentimientos y
emoción que en toda tu vida.
—¡Oh Joder!
Pero no, mi maldita habitación estaba a mil kilómetros para nuestros deseos y no había
Tantra ni previa que nos frenara, me acorralo contra la pared y yo, aunque intente no
dejarme llevar, caí rápidamente bajo sus deseos.
No es mala idea.
¿Serás su sumiso?
Con Minjae si lo era. ¡Qué más sumiso que esperarlo virgen y enamorado!
¿De placer? ¿De dolor? ¿Importa? Tae, ¡mírate!, estás agarrado a él como si fuera tu
salvavidas.
¿Qué era el placer si no estaba acompañado de un poco de dolor? ¿No era eso lo que
Seokjin profesaba?
¡No! No te vayas por ese camino, Tae. Esto se trata de ti, de ti y de todos los orgasmos
que Kook pueda darte.
Con el ruido del zipper de su pantalón, mi boxer desapareció. ¿De verdad, Tae, piensas
que ya tienes bastante de Kook y sus clases?
La primera estocada de Kook fue rápida, era la primera vez que su deseo traspasaba mi
bienestar, era como si quisiera marcarme con su esencia. Gemí y me aferré a sus
hombros intentando apartarlo un segundo, sus ojos no hacían contacto con los míos,
estaban fijos a un punto inexistente en la pared tras de mí.
—Kook... ¡Mírame!—no lo hizo. Volvió a embestirme esta vez, con una fuerza inusitada.
Un sonido ronco, gutural, casi animal inundó toda mi casa. Mis ojos se llenaron de
lágrimas, Kook se liberaba en mi interior, inundándome de placer. Por varios segundos, el
único sonido que nos rodeó fue el errático compás de nuestra respiración.
—Kook—sus ojos cansados se encontraron con los míos, unió nuestros labios, esta vez
lento, suave con un roce tierno que me dejó sorprendido,
—Tae...—me acomodó entre sus brazos caminando torpemente hasta llevarme a mi cama
dejándome bajo su cuerpo fuerte y macizo, dándome besos flojos por mis parpados, mi
nariz y mis mejillas, mientras mi corazón intentaba regularizar su latido.
—Kook—toqué su cara quitando los mechones mojados de sudor que estaban pegados en
su frente, mis ojos observaban los de él, no podía leerlos, quería saberlo todo pero solo
veía tristeza ¿Kook triste?
—Me gustas, Taehyung, me importas y mucho, como nunca pensé que alguien podría
importarme.
¿Le importo? Le importas, Tae. El idiota arrogante y sexual Jeon Jungkook te dice que
le importas y esa es una verdad más grande que la de Minjae, que te juró por años que
te amaba ¿Qué más había que entender?
Sí, me había entregado a su piel, a su cuerpo, a su sexo y como buen alumno, aprendí de
todo y ya, no tenía miedo.
EPÍLOGO
No se trataba del yin y del yan, no. Ellos eran diferentes. Durante el sexo, podían
ser iguales, pero el resto del tiempo, las diferencias pesaban, sobre todo para
Danielle, que de niña dulce, entregada al amor de Caleb pasó a ser la voluptuosidad
personificada a la que el amor le estorbaba. ¿Cómo podía creer que él lo decía en
serio? No, sus palabras de amor estaban fundadas en la lujuria que recorría sus
cuerpos al momento que la piel se rozaba.
¿Qué él la amaba? ¿Él? ¿Un hombre que tenía el mundo a sus pies, que con solo
chasquear los dedos tenía en su cama a cualquier mujer y, a quien la vida tenía
reservado el triunfo?
¿Qué podía hacer con el corazón de un hombre como Caleb en sus manos?
—No soy buena Caleb, no soy quien tú crees, no podemos pensar en un para
siempre.
—Si hablamos de pasión y sexo, somos muy buenos folladores, pero tú hablas de
amor.
—Te amo.
Suspiré fuertemente pasándome las manos por el rostro y mi pelo, estaba solo en casa,
en mi cuarto, donde aún mis sábanas olían a él, una de las principales razones por la que
no quería que entrara a mi cama era porque, apenas cerraba mis ojos volvía a repasar
cada minuto vivido la otra noche en esta habitación y se me aparecía en las paredes,
como un letrero luminoso, la frase ME IMPORTAS.
No sabía cómo tomarla. Follábamos como conejos, obvio que teníamos que sentir algún
tipo de atracción el uno con el otro. Yo la sentía, pero la controlaba y no veía la
necesidad de declararla.
Ahora, todo era muy confuso, ni él ni yo tratamos de comunicarnos ¿habrá dado por
terminadas las clases?
Mi libro, el causante de todo este embrollo, aún no estaba terminado pero, podía
arreglármelas solo, ahora tenía una noción más amplia sobre el erotismo y creo que con
eso me bastaba.
Negué con mi cabeza y quité mis lentes, solo habían pasado cuarenta y cinco días desde
que había perdido mi virginidad con el hombre más sensual y erótico de Corea y mi
mundo entero se ha transformado:
Yeonjun ya no era el mocoso en busca de atención como lo era cuando llego a vivir
conmigo.
Tengo escrito más de la mitad de un libro erótico que jamás pensé que escribiría.
Pero como dice él, no hay tiempo y este es un contrato que se acaba en menos de
cuarenta días... si es que no se acabó ya.