INTRODUCCIÓN
La siguiente tesina tiene como objetivo la recopilación de información
sobre la afasia como trastorno del lenguaje; durante el desarrollo de la
misma me enfocare en su concepto, los tipos existentes y las
neurociencias en relacion con el estudio de la afasia. El estudio de la
afasia ha presenciado un gran recorrido a lo largo de la historia y han sido
numerosos autores los que han aportado diversas contribuciones, así
como una determinada clasificación de la misma. De este modo, como
antecedentes en este campo de estudio podemos encontrar a una serie
de autores que han contribuido a su desarrollo mediante diferentes
aportaciones y modelos. Entre los cuales tenemos a Carl Wernicke
elaboró el primer modelo considerado como conexionista el cual fue
retomado y completado por Lichtheim. Su nueva teoría conexionista
condujo a una clasificación de siete tipos de afasias que ha sido
elaborada a partir de Wernicke en 1885: afasia de Broca, afasia de
Wernicke, afasia de conducción, afasia motora transcortical, disartria,
afasia sensorial transcortical y sordera verbal pura. Cada uno de estos
siete síndromes expuestos por Lichtheim estaba determinado por la
preservación o la alteración de ciertas modalidades lingüísticas. Además
de una clasificación para los tipos de afasia, este autor denominó afasia
transcortical a la capacidad preservada del individuo por repetir, asociada
a una considerable reducción del lenguaje espontáneo. Esta designación
fue empleada por muchos autores y también estuvo integrada en el
modelo de Geschwind, que constituye una de las clasificaciones más
influyentes y se encuentran presentes los siete tipos expuestos por
Lichtheim junto con otros tres tipos de síndromes afásicos: el aislamiento
del área del habla, la afasia global y la anomia.
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AFASIA: DEFINICIÓN, HISTORIA
La afasia se trata de un desorden que provoca un deterioro o
pérdida de los procesos complejos involucrados en la interpretación y
formulación del lenguaje. Esto es debido a una lesión en un área
determinada del cerebro donde el lenguaje se encuentra localizado. La
afasia es un trastorno del lenguaje que hace que se dificulte leer, escribir
y expresar lo que se quiere decir. A veces también dificulta entender lo
que otras personas están diciendo. La afasia no es una afección. Es un
síntoma de daño en las partes del cerebro que controlan el lenguaje. El
término afasia fue acuñado por un médico francés, Armand Trousseau
(1801-1867), en el año 1864. La palabra afasia proviene de un vocablo
de origen griego que significa ‘falta de comunicación por el lenguaje’: a
(falta) y phasia (palabra). Armand Trousseau define la afasia como “un
estado patológico que consiste en la pérdida completa o incompleta de la
facultad de la palabra, con conservación de la inteligencia y de la
integridad de los órganos de fonación”. Este tipo de trastorno puede
aparecer de manera repentina siendo consecuencia de un traumatismo
craneoencefálico o un accidente cerebrovascular o bien puede
desarrollarse de un modo más lento o gradual a consecuencia de un
tumor cerebral. La afasia es un trastorno que afecta y deteriora el
lenguaje verbal en lo que se refiere a la expresión y/o comprensión del
mismo y, consecuentemente, a la lectura y a la escritura, a causa de una
lesión cerebral en el hemisferio izquierdo, que es donde normalmente se
encuentran las áreas relacionadas con el lenguaje, y que ocurre una vez
que el lenguaje haya sido adquirido, desarrollado e integrado. Según el
tipo de afasia, se pueden presentar dificultades con respecto a la fluencia
verbal, comprensión, denominación, repetición, lectura y escritura. Así, la
afasia puede darse junto con otros trastornos del habla, como pueden ser
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la apraxia o la disartria, que igualmente son resultado de una lesión
cerebral. En cualquier caso, se habla de afasia cuando se puede
confirmar que el origen de los síntomas que pueden observarse se debe
a una afectación o carencia de la conducta verbal ya que este trastorno
siempre perjudica, en mayor o menor medida, a la producción o actividad
codificadora y/o compresión o decodificación. La primera vez que se
encuentra un escrito relacionado con los trastornos o desórdenes del
lenguaje data aproximadamente de 3000 años a.C. Se trata de un papiro
de los cirujanos Egipcios Antiguos perteneciente a un médico faraónico.
Más tarde, en el año 1500 a.C. hay evidencias acerca de una tabla
cuneiforme en el que se tratan diversos aspectos relacionados con la
alteración del lenguaje. Otro de los documentos que aporta datos acerca
de cómo se comprendían los cuadros clínicos en este período es el
corpus hipocrático del 400 a.C. Este corpus reúne el conocimiento de los
médicos con respecto a las manifestaciones de los trastornos afásicos de
aquella época. De este modo, ya se estaba empezando a relacionar una
manifiesta sintomatología con lesiones en determinadas áreas del
cerebro. Además de esto, también se ha demostrado la existencia de
textos del s. I, así como de la Edad Media y el Renacimiento. Una fecha
clave en la historia de la afasia es en el año 1861 puesto que es cuando
ocurre el nacimiento de la afasiología. “La afasiología es una parcela del
campo de los trastornos del lenguaje, cuya competencia se extiende
hasta otro tipo de patologías como la demencia, psicosis o esquizofrenia”.
Numerosos autores han aportado investigaciones y modelos
manifestando su interés por los procesos lingüísticos a nivel
neuropsicológico. Las aportaciones más relevantes y que, además,
poseen una gran importancia desde el punto de vista historiográfico de
los trastornos 7 del lenguaje pertenecen a los que pueden considerarse
pioneros de las grandes afasias: Paul Broca y Carl Wernicke. Estas
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aportaciones son fruto de dicho trabajo a partir de la observación de un
paciente, Leborgne, que, a los 30 años de edad, había empezado a
manifestar problemas en el habla. Cuando P. Broca examinó al paciente,
este tenía 51 años y presentaba problemas en el habla, la cual se
encontraba completamente limitada, pudiendo pronunciar solo la
expresión ‘tan’. En cuanto al nivel de comprensión del paciente, Broca lo
consideró normal puesto que era capaz de responder a determinadas
preguntas a través de gestos. Un estudio post-mortem desveló que dicho
paciente presentaba un daño o lesión cerebral que se localizaba en la
tercera circunvolución frontal del hemisferio izquierdo, zona que,
anteriormente, se ha denominado como área de Broca. Debido a su
trabajo y a sus aportaciones acerca de la afasia, Paul Broca pudo concluir
que el cerebro humano estaba dividido en dos hemisferios los cuales eran
asimétricos en lo referido a sus funciones y que el lenguaje de los seres
humanos estaba localizado, normalmente, en el hemisferio izquierdo.
Además de esto, otras de las conclusiones es que determinadas
funciones concretas de la conducta están relacionadas con áreas
localizadas del cerebro, dando a conocer lo que se denomina teoría
conexionista. Wernicke plantea la existencia de un centro para las
imágenes auditivas de las palabras que se encuentra situado en la
primera circunvolución temporal y recibe el nombre de área de Wernicke.
Esta área se trata de la zona de la corteza cerebral la cual es responsable
de la recepción del habla, es decir, es la encargada de la comprensión
del lenguaje. En esta parte es donde el conocimiento del lenguaje se
emplea en la interpretación, así como en la memorización o retención de
la información recibida, ya sea de conceptos leídos o escuchados. Dichos
centros se encontrarían unidos mediante el fascículo arqueado
posibilitando una respuesta adecuada con respecto a la información que
se recibe. Una lesión localizada en esta área provocaría una alteración
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en la capacidad de comprensión del lenguaje dando lugar a lo que él
denominó afasia sensorial, también conocida como afasia de Wernicke.
Por otro lado, teniendo en cuenta la perspectiva historiográfica de este
campo de estudio, cabe destacar en esta etapa, el desarrollo de la afasia
a la consolidación de la neurolingüística producto del avance en los
campos de la lingüística y psicolingüística. En tiempos actuales, se
continúa demostrando que en el hemisferio izquierdo del cerebro se
encuentran localizadas determinadas habilidades del habla. A partir de
los años 60 y 70 predominan dos importantes figuras en este campo de
estudio. N. Chomsky personifica la segunda figura; este desarrolla un
concepto de lo innato en el que el lenguaje tiene una base biológica,
neurológica y genética. Con respecto al estudio de las afasias, es
necesario destacar que este tema es competencia tanto de la
Psicolingüística como de la Neurolingüística, puesto que se ha
demostrado que las perturbaciones envueltas en el procesamiento de las
representaciones abstractas lingüísticas dan lugar a un número
considerable de trastornos afásicos.
De esta manera, según David Caplan:
La afasiología lingüística señala que tenemos que formular una teoría
neurolingüística que establezca los hechos básicos sobre la localización
de los componentes del sistema de procesamiento del lenguaje en
relación con las estructuras neurales y, a continuación, dé cuenta de la
localización de estos componentes del procesamiento en términos de los
influjos genéticos y ambientales. (Caplan, 1987:532)
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CAUSAS DE LA AFASIA
Carme Junqué (2003); menciona que las causas más comunes de la
afasia son: • Traumatismo craneoencefálico (TCE): causados
especialmente por accidentes de tráfico, que son los más frecuentes,
provocando hemorragias, lesiones axonales difusas y laceraciones
hísticas focales con daño tanto para la sustancia gris como para la
sustancia blanca de las vías de interconexión. En las fases iniciales, el
bajo nivel de conctencta y la sintomatología propia del despertar afecta a
la comunicación y sobre todo en los casos graves es muy frecuente que
exista una fase de "mutismo post traumático", de duración variable, en la
que el paciente da muestras de comprensión oral pero no habla y sólo se
comunica, en el mejor de los casos, por gestos o escritura.
Posteriormente, a medida que el paciente va organizando su relación con
el entorno, son los déficits en las diversas áreas (cognitivas, sensoriales,
ejecutivas, motoras o lingüísticas) las que influirán directa o
indirectamente en la comunicación. Los pacientes se quejan de dificultad
en la alerta (estado general que permite las respuestas a los estímulos
del entorno y la atención o canalización). La disminución de alerta tónica,
que enlentece todo el procesamiento de la información, y de la alerta
fásica, que dificulta el enfoque de la atención ante requerimientos
concretos y demandas del entorno, afectan inevitablemente al proceso
comunicativo. Aunque la alerta fásica frente a estímulos auditivos está
preservada incluso en lesiones graves y supone una posibilidad de
estimulación inicial a través del canal auditivo verbal, el mantenimiento
de la atención y el control de estrategias atencionales son deficitarios
durante largo tiempo. Atender a los estímulos auditivos mientras intenta
caminar o hay otros distractores en el entorno, o bien atender a estímulos
auditivos simultáneos o no perder el hilo de una conversación son tareas
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difíciles. Aparte del estado confusional poslesional y de la conocida
amnesia postraumática, el déficit de le memona explícita, anterógrada,
de esfuerzo, necesaria para cualquier nuevo aprendizaje, es lo más
común en los TCE. La memoria verbal está normalmente más afectada
que la ejecutiva, lo que influye negativamente en el posterior proceso de
recuperación de las dificultades que existan en la conducta verbal y
disminuye las posibilidades terapéuticas. El hipocampo conectado con el
sistema límbico, es una de las estructuras involucradas en los trastornos
de la memoria. Las principales manifestaciones clínicas de las
alteraciones de las funciones ejecutivas son problemas de razonamiento
y planificación, con conductas desorganizadas, desencadenadas, a
veces, por estímulos irrelevantes, impulsivas y perseverativas. Las
repercusiones sobre la comunicación son múltiples si se tiene en cuenta
la íntima relación entre pensamiento y lenguaje, la desorganización del
discurso cuando no existe un objetivo claro, la pérdida de atención hacia
los procesos verbales cuando los estímulos internos no son útiles para
modelarla y controlarla o la elicitación del lenguaje únicamente a
demandas externas cuando existe falta de iniciativa verbal. El aspecto de
la comunicación más afectado, en este sentido, es el pragmático, debido
a dificultades para elaborar, juzgar y seleccionar las conductas verbales
y comunicativas apropiadas a las normas de un grupo o situación social.
Las alteraciones de estas funciones ejecutivas constituyen una de las
mayores dificultades para la inserción social del paciente y tiene especial
trascendencia en el proceso rehabilitador puesto que, al faltar el juicio
crítico y la autoconciencia de los problemas, no existe el feed-back
informativo ante los errores, básico en todo aprendizaje. Diversos
estudios coinciden que la afasia no es un trastorno tan frecuente en el
TCE como los cognitivos o motores, y aunque suelen ir evolucionando
favorablemente durante los primeros 6 meses, probablemente en relación
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con la absorción del hematoma y la disminución del edema en el foco
lesional, después de un año de evolución, un 30% de los TCE con lesión
en el hemisferio dominante aún siguen presentando secuelas afásicas.
Según la localización y la extensión de la lesión, las manifestaciones
afásicas varían, presentándose parafasias, disfluencia verbal,
agramatismo, afasia de Wernicke y casi todos los tipos de manifestación
afásica. Generalmente en forma de errores semánticos y circunloquios,
la anomia es el síntoma más frecuente y persistente. La expresión
tangencial de las ideas, la falta de cohesión y eficacia en el discurso, el
uso incorrecto de pronombres, las frases poco informativas en contenido,
la incapacidad para iniciar y mantener una conversación, la dificultad para
interpretar las señales verbales sociales emitidas por el interlocutor, la
inoportunidad de la intervención, la afectación de los aspectos gestuales
y espaciales de las reglas de intercambio comunicativo se dan, en diversa
proporción en gran número de TCE, aunque en la mayoría, las
habilidades lingüísticas se recuperan en los primeros 6 meses y parecen
prácticamente normales a un observador casual en las relaciones
laborales, escolares o intimas. Respecto al habla, se presenta disártrica
o incluso anórtica por lesiones en cualquiera de las zonas motoras
corticales o subcorticales. Un tercio de los afectados por TCE padece
secuelas disártricas, correlato lógico a nivel de órganos buco fonatorios
del trastorno global neuromotor y se observa que, después de 16 meses
de evolución, está presente todavía en un 13% de los casos.
Enfermedad de Alzheimer (EA): el lenguaje está alterado en los pacientes
con EA a partir de los estadios medios de gravedad de la demencia. En
casos avanzados de la EA, al inicio de la enfermedad se hallan afectados
diversos aspectos del lenguaje, tanto las habilidades léxicas como
semánticas, mientras que las habilidades sintácticas y fonológicas están
relativamente preservadas. Los trastornos del lenguaje en la EA van
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evolucionando desde la anomia hasta la afasia sensorial transcortical, y
en la última fase la comunicación verbal puede ser muy limitada, llegando
hasta una afasia global. Presentando así; alteraciones en la expresión
verbal, comprensión auditiva, repetición, lectura y escritura. La alteración
del lenguaje más habitual en la EA es la anomia o dificultad para hallar
nombres, tanto propios como comunes. También puede observarse un
trastorno en la comprensión compleja del lenguaje (afasia nominal o
afasia sensorial transcortical), a medida que progresa la enfermedad el
lenguaje se vuelve elíptico, con abundantes perífrasis y parafasias
semánticas, y la desintegración del lenguaje puede evolucionar hacia
diferentes manifestaciones afásicas (ecolalia, palilalia), hasta derivar en
una afasia global con incapacidad para emitir y comprender el lenguaje.
En la fase inicial, los pacientes presentan una leve dificultad para evocar
palabras, pero con un lenguaje fluente, bien articulado, con buena
prosodia y gramática correcta. Ocasionalmente, se producen parafasias
y normalmente los neologismos son escasos. También se produce
problemas en la comprensión auditiva, pero parecen ser secundarios al
déficit de atención. La lectura oral no está afectada, pero se puede
encontrar dificultad en la comprensión lectora. La escritura está
preservada a nivel sintáctico, pero con dificultades para evocar palabras
de forma similar a la observada en el lenguaje oral. Posteriormente, se
van acentuando los cambios en el lenguaje, el lenguaje espontáneo es
marcadamente anómico, con circunloquios y tangencial, siendo frecuente
la perseveración de frases individuales; así como de las ideas. Se
observa deterioro de la memoria y las alteraciones del lenguaje, lo que
conlleva a la repetición de las mismas ideas y lo preguntas dirigidas a los
demás. También se hacen evidentes las dificultades en la comprensión
auditiva y la producción escrita. Finalmente, en la última fase de la EA,
las alteraciones del lenguaje son mucho más graves y algunos pacientes
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pueden llegar al mutismo total o parcial, con una importante alteración de
la comprensión verbal.
Accidentes vasculares cerebrales: la patología vascular cerebral es la
más frecuente entre las distintas enfermedades neurológicas y
representa aproximadamente un 500/o de la patología neurológica. El
infarto cerebral se produce cuando el cerebro no está adecuadamente
perfundido por la sangre y sufre una falta de oxígeno, glucosa y otros
nutrientes, lo cual provoca diversas disfunciones neurológicas,
neuropsicológicas y neuropsiquiátricas. La hemorragia cerebral es la
tercera causa más frecuente de accidente vascular cerebral y puede ser
causada por diferentes factores, entre los que se incluyen la hipertensión,
las roturas de aneurismas o de malformaciones arteriovenosas y los TCE.
Hay que tener en cuenta que el hematoma cerebral ejerce un efecto de
compresión sobre el tejido circundante y a veces puede producir una
compresión contra el otro hemisferio. En fases agudas pueden aparecer
alteraciones neuropsicológicas diferentes a las esperables por la
localización de la lesión focal, debidas a la compresión intrahemisférica.
Por ejemplo, puede producirse una afasia de Broca por lesión en el córtex
prefrontal. También pueden aparecer déficits relacionados con el
hemisferio contralateral a la lesión, o puede darse una alteración
lingüística tras una hemorragia en el hemisferio derecho.
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TIPOLOGÍA DE AFASIAS
La siguiente clasificación de los trastornos afásicos se basa en la
distinción los dos grandes bloques de afasias diferentes,
correspondiéndose con la afasia fluente, así como la afasia no fluente.
De esta manera, la clasificación de afasias propuesta se fundamenta en
la dicotomía lenguaje fluente/lenguaje no fluente. Esta distinción tiene en
cuenta las características que se consideran primordiales en lo referido a
la expresión verbal en relación con la dificultad de su inicio, el déficit que
presenta, además de otros factores que condicionan esta habilidad como
la articulación, la prosodia, la longitud de las frases empleadas y la
capacidad léxica. Desde un punto de vista lingüístico lo más importante
en este aspecto es la fluencia, si el emisor es capaz de hablar o no, así
como el modo en que lo hace. A este respecto, en estos estudios siempre
adoptamos el punto de vista del emisor mientras que el receptor carece
de importancia en su papel como descifrador del mensaje; la importancia
en éste recae cuando debe decodificar dicho mensaje correctamente y
así se convierta de nuevo en emisor. En lo que se refiere al lenguaje no
fluente, los rasgos que lo diferencian son una reducción de la expresión
verbal, con dificultad en el inicio; presenta una articulación trabajosa y
complicada, asimismo, también aparece otros problemas como son la
anartria, disartria, así como el decrecimiento de la longitud de las frases.
Los síntomas más graves que pueden aparecer son, consecuentemente,
el mutismo, las vocalizaciones y las estereotipias. En cuanto al lenguaje
fluente, se caracteriza por tener un flujo del habla que se considera
normal y, a veces, desmesurado, es decir, hay un exceso de la expresión
verbal. En este caso, el esfuerzo articulatorio es inexistente y conserva
una articulación correcta y adecuada. Del mismo modo, la prosodia y la
longitud de las frases empleadas se consideran acertadas y apropiadas,
por lo que estos rasgos se encuentran dentro de un nivel normal.
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La distinción entre fluente/no fluente posibilita diferenciar las lesiones
‘anteriores’ de las lesiones ‘posteriores’. Generalmente, las afasias que
son originadas por lesiones anteriores de las zonas correspondientes al
lenguaje manifiestan un lenguaje no fluente mientras que las afasias
producidas por lesiones posteriores presentan un lenguaje fluente.
AFASIA NO FLUENTE: DE BROCA
Los afásicos de Broca se caracterizan por un habla no fluente. También
se ha observado pacientes con una pérdida del lenguaje empleando
simplemente vocalizaciones inarticuladas además de estereotipias del
tipo ta ta ta…, pa pa pa..., tas tas tas…etc. Esta supresión de la expresión
verbal puede progresar hacia una estereotipia, la cual, cuando se
cronifica, es posible modificar por medio de la prosodia. Si se produce
una mejora en estos pacientes también tiene lugar una mejoría progresiva
en lo referido al volumen de las palabras, así como una recuperación del
lenguaje. Esta evolución en este tipo de pacientes puede desembocar o
bien hacia una anartria o bien hacia un agramatismo. Los pacientes que
sufren de anartria presencian problemas de tipo fonético, ya sea en forma
de omisiones, sustituciones, adiciones… En cuanto al agramatismo, es
un rasgo cualitativo donde el habla proposicional se encuentra afectada
al verse formada básicamente por palabras de contenido, como pueden
ser los nombres y verbos principales, e insuficientes palabras de función.
Además de esto, se observa el uso de breves emisiones conectadas por
“y” así como numerosas oraciones incompletas. En cuanto a la
comprensión auditiva, se encuentra relativamente preservada. El
paciente es capaz de comprender palabras aisladas y órdenes simples.
No obstante, presenta dificultades en la comprensión de órdenes más
complejas, así como de frases largas que impliquen un cierto grado de
complejidad en cuanto a su secuenciación.
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AFASIA GLOBAL
Este tipo afasia se considera uno de las formas de afasia más grave. La
afasia global se caracteriza por afectar a todas las modalidades del
lenguaje; Los enfermos con este tipo de afasia se caracterizan por una
producción verbal prácticamente inexistente, aunque, a veces, producen
emisiones estereotipadas que pueden ser sílabas sin sentido, así como
palabras reales; suelen conservar el lenguaje automático y fórmulas
sociales. Además, tienen preservada la capacidad de producir
secuencias hiperaprendidas y automáticas como decir los días de la
semana o los meses del año. Los enfermos que presentan una afasia
global grave son incapaces de transmitir las necesidades básicas por lo
que se caracteriza por una ausencia total de la intención comunicativa.
La compresión del lenguaje hablado en la afasia global es muy pobre ya
que está reducida a palabras y verbos comunes. La comprensión de
estructuras gramaticales complejas se encuentra, igualmente,
gravemente afectada. La escritura, la lectura y la denominación en la
afasia global son capacidades que también se encuentran gravemente
alteradas.
AFASIA TRANSCORTICAL MIXTA
Los pacientes que sufren este tipo de afasia se caracterizan por una
producción verbal no fluente y, la cual, se encuentra gravemente limitada
a producciones inarticuladas e incomprensibles, automatismos,
estereotipias, así como expresiones incompletas. La comprensión del
lenguaje hablado está alterada de manera grave, aunque en casos
determinados puede estar preservada la comprensión de órdenes
simples en lo referente al cuerpo como por ejemplo ‘cierre los ojos’. En
cuanto a la repetición, es la única capacidad que se encuentra preservada
relativamente. Algunos de los enfermos que padecen este tipo de afasia
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manifiestan una conducta ecolálica repitiendo lo que oyen ya sea
canciones o lenguaje. También hay casos de pacientes que realizan la
ecolalia al hablarles directamente. Asimismo, puede darse la aparición de
fenómenos como son el completamiento, así como correcciones referidas
a errores semánticos. La ecolalia que producen los enfermos con afasia
mixta no es perfecta; son capaces de repetir entre una y cuatro palabras,
sin embargo, se ha observado que realizan una ecolalia con
pseudopalabras y con palabras producidas en una lengua extranjera. En
cuanto a la denominación, en muchos casos se encuentra gravemente
alterada, aunque se han observado pacientes con una preservación de
esta capacidad. En cuanto a la lectura y la escritura, ambas aparecen
afectadas gravemente.
AFASIA FLUENTE: DE CONDUCCIÓN
La afasia de conducción se caracteriza por una producción verbal fluida
con una articulación correcta y sin dificultades, sin embargo, el flujo del
habla se puede interrumpir por pausas de evocación léxica o por
pretender autocorregir los errores. Las transformaciones fonéticas son
cuantiosas y abundantes y desembocan en lo que se denomina una jerga
fonémica. En lo que se refiere a la comprensión auditiva, ésta se
considera relativamente normal y, por tanto, preservada. No obstante, se
ha podido observar alguna dificultad con respecto a esta capacidad en
relación a los componentes gramaticales; puede aparecer algún fallo en
la comprensión cuanto mayor sea la longitud y complejidad estructural de
las frases. La repetición en este tipo de afasia está muy alterada. Existe
una adecuada repetición de las palabras de contenido de alta frecuencia
y que tienen poca longitud, así como oraciones breves. En cambio, la
repetición se complica con palabras largas y con una estructura más
compleja. Una de las características cualitativas más visible y evidente
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de la afasia de conducción con respecto a la repetición es la
manifestación de parafasias fonémicas, de las cuales el enfermo es
consciente e intenta corregir dando lugar a producciones que se van
acercando más a la palabra pretendida, a esta conducta se le conoce
como conducta de aproximación.
AFASIA SENSORIAL
Los pacientes con afasia sensorial poseen una producción verbal fluente,
es decir, facilidad de articulación y una prosodia correcta, aunque es
frecuente la manifestación de parafasias y el uso de palabras
inespecíficas como «cosa» o «esto» discurso vacío y poco coherente.
Este tipo de afasia de caracteriza por una pobre comprensión del lenguaje
hablado. En fases iniciales el enfermo tiende a comprender mejor las
frases simples que las palabras que se encuentran aisladas. Asimismo,
el enfermo puede tener la habilidad de leer palabras en voz alta y ser
incapaz de asociar las mismas con sus correspondientes imágenes. En
cuanto a la repetición, los enfermos con afasia sensorial mantienen una
buena capacidad para repetir apareciendo fenómenos ecolálicos. La
denominación es otra de las alteraciones que produce este tipo de afasia.
Destacan los circunloquios y la manifestación de la anomia es visible: el
paciente no es capaz de evocar ni de reconocer la palabra. En lo que
respecta a la lectura y la escritura, son capacidades que se encuentra
significativamente alteradas en los enfermos con afasia sensorial.
AFASIA ANÓMICA
Los pacientes con afasia anómica se caracterizan por un lenguaje
espontáneo fluente, así como la presencia de problemas a la hora de
evocar palabras por falta de vocablo. El enfermo con afasia anómica tiene
el significado de las palabras, tanto oídas como leídas, perdido o difuso
lo que da lugar a una evocación de la palabra defectuosa. Por lo tanto,
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debido a que la principal alteración en este tipo de afasia es la selección
de las palabras, los problemas que se producen giran en torno al lenguaje
espontáneo, la denominación y la escritura espontánea. Este síntoma, se
le conoce por el nombre de anomia, la cual provoca que el habla, aunque
sea fluente, se perciba como un ‘habla vacía’ por la falta de nombres y la
falta de especificidad. En las tareas referidas a la evocación categorial,
como son por ejemplo pedir nombres de animales o palabras que
empiecen por una letra determinada, los enfermos manifiestan errores
importantes. En cuanto a la comprensión del lenguaje hablado se
encuentra relativamente preservado exceptuando algún tipo de dificultad
en tareas elaboradas. La repetición, igualmente, se encuentra
conservada, así como la lectura y la escritura.
TIPOLOGIA DE AFASIAS
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AFASIAS MOTORA AFERENTE
Esta afasia está asociada a lesiones de las áreas inferiores de la zona
postcentral del hemisferio izquierdo. Es decir, un daño en la parte de la
cisura lateral que pende sobre el montículo que forma la cisura central.
Las alteraciones del lenguaje se deben a la perturbación en la base
cinestésica del acto oral, lo que da como consecuencia que el paciente
no puede articular rápidamente, la inervación de los actos articulatorios
pierde la selectividad usual (Luria, 1986), por lo que el paciente no
encuentra la posición adecuada de la lengua y los labios. Dependiendo
la gravedad del daño, los pacientes con esta afasia pueden confundir
fonemas muy distintos o sólo dentro de determinados límites de “opciones
de articulación” (Luria, 1986). También existe una deficiencia del lenguaje
interno en esta afasia, que se denota en las alteraciones del habla, así
como de la comprensión del discurso, pero es en la escritura donde se
evidencia con mayor claridad. Los pacientes con esta afasia presentan
una gran dificultad para realizar la síntesis en tareas intelectuales. En los
casos graves, los pacientes no pueden articular los sonidos, cuando
intentan repetir mueven sus labios y lengua, y soplan fuera de sus mejillas,
pero no logran dar en la articulación requerida, mientras que, en los casos
leves los pacientes pueden tener un lenguaje fluido, con dominio de
frases usuales, es en la repetición donde se observan los problemas pues
realizan patrones de articulación similares al requerido (Akhutina, 1967).
AFASIA MOTORA EFERENTE
La afasia motora eferente es la consecuencia de un daño en los sectores
inferiores de la zona premotora izquierda, área de Broca. Para el curso
normal del proceso articulatorio es necesaria la integridad de los fonemas
y articulemas, así como del adecuado reemplazo de las inervaciones que
asegure la conmutación pronta y fluida de un elemento del habla por otro.
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Es decir, en esta afasia se ve afectada la integridad de la cadena cinética
de movimientos articulatorios en la estructura del discurso por lo que
presentan dificultades para poder pasar de un movimiento articulatorio a
otro, por tal de un fonema a otro y de una palabra a otra. Lo anterior se
manifiesta como ecolalia y perseveraciones. El defecto central del habla
radica en la inercia patológica de los estereotipos, es decir hay
perseveraciones, las cuales dificultan o hacen totalmente imposible el
habla, la lectura y la escritura. Todas las deficiencias del lenguaje
transcurren sin perderse la integridad en la pronunciación de sonidos
aislados.
Luria explica que, al lesionarse las partes inferiores del área premotora
del hemisferio izquierdo, las cuales son especializadas, se presentan
alteraciones tanto en sistema de coordinación dinámica, como en un
incremento de la inercia de los procesos neuro dinámicos que tienen lugar
dentro del analizador motor, lo que se traduce en complicaciones en el
lenguaje expresivo pues tales deficiencias están asociadas con el
trastorno del lenguaje interno y con la desintegración de la unidad
dinámica de las proposiciones, por lo que el paciente tiene un lenguaje
sin el uso de conectores y sin uso de conjugaciones, es decir no son
capaces de hablar con oraciones completas (lenguaje telegráfico). Del
mismo modo, al escribir se presenta una falta de inhibición de la inercia
de los movimientos de la primera letra o silaba que el paciente escribió,
entonces no puede pasar a la siguiente y en cuanto a la lectura estos
problemas también se ven reflejados, por lo que la comprensión puede
verse afectada también, al no poder formular activamente idea por idea
de lo que se lee, quedándose solo con un parte. Los pacientes que
padecen esta afasia con frecuencia sufren episodios de frustración
(reacción catastrófica) y depresión, si bien tiene relación con el grado de
conciencia que tiene de su déficit, la mayor explicación en esto son las
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estructuras cerebrales comprometidas en esta afasia, pues como señala
el paciente se queja de ser incapaz de formular activamente los
pensamientos que desea expresar.
AFASIA DINÁMICA
Se produce por lesión del sector cerebral situado delante del área de
Broca. La afectación de dichas áreas cerebrales, sin alterar la
organización sónico-articulatoria del acto discursivo, origina dificultades
esenciales en la formación del lenguaje activo coherente y la
imposibilidad de dar forma al pensamiento en la oración. Existe un nexo
entre las alteraciones de la enunciación activa circunstanciada y los
defectos del lenguaje interno, ya que un atributo substancial del lenguaje
intrínseco es su carácter predicativo, y a éste corresponde el papel
fundamental en la creación del sentido de la enunciación, en el
despliegue del pensamiento y su encuadre formal en el lenguaje externo.
Los pacientes con afasia dinámica presentan una grave alteración al
querer elaborar individualmente el esquema de la expresión y
desarrollarlo en un lenguaje espontáneo, al querer responder se muestra
una reproducción ecolálica de lo dicho por el interlocutor. Al verse alterado
la esencia del lenguaje, es decir que el paciente es incapaz de utilizar el
lenguaje para la generalización o para la expresión de deseos y
pensamientos, ello repercute también en la escritura, pues no está
alterada la capacidad de escribir lo que piensa, aunque tenga la
capacidad de copiar sin problema, del mimo modo, en la lectura hay una
deficiencia al realizar esta actividad, así como en la comprensión lectora.
En los casos leves de esta afasia es casi imperceptible el déficit que se
presenta, mientras que en los casos severos puede haber un nulo
lenguaje espontáneo, sin embargo, lo que todas las formas de afasia
dinámica tienen en común es el hecho de que, mientras que los pacientes
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no pueden producir un discurso narrativo desarrollado, no tienen dificultad
con la repetición oral, nombrar objetos o entender, en otras palabras, no
tienen dificultad en su memoria sensorial ni acústica, y no tienen
deficiencias motoras.
Recapitulando, la afasia motora aferente, motora eferente y dinámica,
tienen cada una sus particularidades, área lesión cerebral específica y
factor alterado del lenguaje, sin embargo, se puede considerar que todas
tienen en mayor o menor medida la dificultad de la expresión oral, ya que
el factor alterado de cada una forma parte de la composición del acto
motor y expresivo del lenguaje. El lenguaje es un sistema dinámico de
organización compleja, por un lado, se encuentra el acto motor
cinestésico (afasia motora aferente) que establece la composición
diferencial de los movimientos y por otro la estructura cinética (afasia
motora eferente) que sirve de fundamento a la formación de la
secuenciación motora consecutiva, en cuanto a la afasia motora dinámica,
se ve afectado el sentido profundo de la enunciación verbal, presentando
una dificultad en el lenguaje espontáneo y activo. A su vez estos tres tipos
de afasia conservan en buena medida la comprensión del lenguaje y la
conciencia de su déficit, lo que facilita el abordaje terapéutico.
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CONCLUSIÓN
Como conclusión sobre del presente trabajo donde se observó la relación
entre el lenguaje y el cerebro, puedo concluir que la afasia es un trastorno
del lenguaje que como se explico puede afectar tanto en la expresión
como en la comprensión y que este se desarrolla a partir de una lesión
en las áreas del cerebro las cuales están relacionadas con el lenguaje
una vez que este ya ha sido adquirido. Es notable el problema existente
para clasificar los tipos de afasia ya que han sido varias las clasificaciones
expuestas por ende también hay problemas para la clasificación de los
pacientes afásicos por la sintomatología que manifiestan, a lo que quiero
llegar es que como tal no hay tipos de afasia sino tipos de pacientes
afásicos. Así, cumpliendo con los objetivos expuestos previamente en la
introducción, se propone una tipología de afasia que recoge las distintas
características, desde un punto de vista lingüístico, correspondientes a
cada grupo como son el lenguaje espontáneo, la comprensión, la anomia
y la denominación. Esta tipología se baso en clasificar partiendo del
lenguaje lo que nos encasilla a dos tipos de afasia la afasia fluente y la
afasia no fluente. Abordando la afasia desde un punto de vista histórico,
se han observado las numerosas aportaciones de varios autores
significativos como son, P. Broca y C. Wernicke, proponiendo modelos y
teorías que han contribuido de forma importante al desarrollo de la afasia
y así como al estudio de la misma. Por lo tanto, en cuanto a los trastornos
relacionados con el habla, la afasia supone uno de los campos más
desconocidos en lo referido a la heterogeneidad de la sintomatología y,
además, de lo que aún queda por conocer sobre el funcionamiento
cerebral teniendo en cuenta este trastorno.
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BIBLIOGRAFÍA
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