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George Berkeley (1685-1753) nació en Dysert, al sur de Irlanda, proveniente de una
familia protestante de origen inglés, fue un filósofo irlandés muy influyente,
profundamente religioso, dedicó su obra a fundar la fe en el discurso racional, cuyo
principal logro fue el desarrollo de la filosofía conocida como idealismo subjetivo o
inmaterialismo, dado que negaba la realidad de abstracciones como la sustancia
material. En 1710 se convirtió en sacerdote y escribió su obra fundamental titulada
Los principios del conocimiento humano, y en 1734 fue nombrado obispo
anglicano de Cloyne (al sur de Irlanda)
Berkeley se basa en la teoría propuesta por Descartes sobre las tres sustancias, la
sustancia material, la sustancia espiritual finita y la sustancia espiritual infinita.
También tiene en cuenta a Locke, para crear su propio postulado. Iniciamos por
Locke, él tenía su propio concepto de las sustancias materiales. Dice que lo que
percibimos de las cosas sensibles son cualidades, olor, color, tacto, etc… No hay
sustancia. Y se necesita una sustancia que esté por debajo de esas cualidades,
porque ellas no pueden existir por sí mismas, se necesita un sustrato, es decir, la
sustancia material, que es ese sujeto implícito en las cualidades sensibles, que
aunque no conocemos realmente, podemos deducir su existencia. Berkeley al
escuchar esto empieza a debatir sobre esta sustancia material, siente y piensa que
es innecesaria, incomprensible y errónea, pues se trata de una abstracción sin base
a una experiencia, todo lo que se conoce es lo que se percibe y suponer la
existencia de algo que no existe es infundado, algo que no es sensible no puede ser
el soporte de algo sensible, no tiene sentido. El pensamiento de Berkeley es “Ser es
ser percibido”, lo material no tiene existencia en la mente, sólo cuando se percibe,
por lo tanto cuando uno percibe una cualidad sensible, ¿cual es la necesidad de una
sustancia material?. La existencia de las cosas materiales dependen de un sujeto
espiritual que las perciba; No sólo espíritus finitos sino también infinitos, aquí entra
Dios. Berkeley asegura la continuidad de las cosas sensibles gracias a la existencia
de Dios, un espíritu que las percibe aun si yo no lo percibo. Dios viene con otro
aspecto sensible y es que, aunque no exista la sustancia material por lo que no hay
nada fuera de la mente, esto no significa que las cosas sensibles no sean reales, es
decir, TU no eres el autor de tus percepciones, pues aunque hay ideas sobre las
que tienes control y que puedes imaginar, eso no quita el hecho de que si abres los
ojos no vas a poder observar algo, quieras o no. Es por esto que las cosas
materiales son reales, pues las ideas de los sentidos no dependen de tu voluntad, y
están arraigadas de fuerza, coherencia y viveza, a diferencia de los sueños. Por otro
lado, hay una comunicación de conocimiento sobre las sensaciones: a distintos
sujetos se les exige las mismas percepciones de la realidad. Locke a esto le decía
sustrato material, nosotros le llamaremos Dios, porque muchas de las percepciones
que tenemos implican la existencia de Dios para que se produzcan. Este es el
pensamiento de Berkeley. En conclusión, el mundo material son las percepciones
que Dios nos hace tener. Locke tiene razón en decir que las cualidades sensibles
tienen que venir de algo, pero no puede ser de algo que no conocemos o que
existen de la nada. Vienen de una sustancia si, la cual es Dios en primer lugar y en
segundo nosotros. Al final, no hay cualidades sensibles externas, sino internas al
sujeto, es decir, percibidas por el sujeto, NO A UNA SUSTANCIA MATERIAL. La
Idea de una sustancia material también es fuente de varios errores, pues como
vamos a estar seguros de que lo que conocemos por los sentidos es algo que no
podemos conocer, un ejemplo sería un cuadro, como sabes tu que el cuadro de una
persona es el retrato de esa persona sin no la conociste o la conoces, esto es algo
que se conoce como el problema del puente, por esto berkeley eliminar lo no
conocido. No negar la existencia de las sustancias materiales nos llevaría al
materialismo, pero negandola, se borraría todo esto. En resumen lo material no
existe, lo que existe es lo que percibimos y para ello tenemos a Dios, una sustancia
espiritual infinita. Porque las cosas materiales no existen fuera de tu mente, pero si
Dios está ahí, aunque tú no veas tu habitación, ella seguirá existiendo, pues Dios lo
observa siempre