La oruga soñadora y la mariquita
Jessica Yaretzi Peña Echevarría
Había una vez, una linda y pequeña oruga que vivía en un gran bosque, con una vida
realmente sencilla, donde todo lo que le importaba era disfrutar la compañía de su
amiga mariquita. Hasta que un día, paso volando una hermosa ave, con un plumaje de
color rojo intenso, que resaltaba entre todos los árboles, al volar tan suavemente
mientras el aire recorría sus plumas y al llegar a una rama de un árbol canto una
hermosa melodía, la oruga y su amiga mariquita se quedaron boca abiertos, habían visto
aves, pero no como esa.
- ¿Viste a esa ave mariquita? Es hermosa yo quisiera algún día poder ser como ella,
poder volar en el cielo, sentir el viento, tocar las nubes, y tener esa hermosa y melódica
voz. Dijo la oruga con amargura.
- Pero en realidad tu eres muy linda y buena persona no necesitas nada de eso para
sentirte bien. Dijo la mariquita con gran actitud.
Al día siguiente la oruga se veía algo distinta, su cara estaba apagada, se movía despacio
y su actitud era totalmente distinta, era como si fuera otra. De pronto ya no comía y solo
se la pasaba viendo a las aves volar. Cuando le preguntaron que le sucedía ella dijo:
- Ya no quiero ser una oruga, solo arrastrándome por el suelo, quisiera poder volar,
cantar hermosas melodías, desearía poder ser un ave o cualquier otro animal como los
peces que nadan en el hermoso lago teniendo aventuras divertidas, me imagino. Lo que
pasa es que ya no encuentro alegría en comer hojas o pasar tiempo con mariquita, ella si
puede volar, pero yo no.
Todos los animales alrededor se quedaron callados al escuchar esto, pero mariquita se
puso junto él, le dio un abrazo y le dijo:
-Se que solo eres una oruga, pero debes de entender lo que eres y las virtudes que tienes,
nadie puede arrastrarse como tú lo haces ni comer hojas a pequeños mordiscos como tú
y quien sabe, a lo mejor un día puedas volar.
Las palabras de la mariquita resonaron en el corazón de la oruga, de pronto una chispa
se encendió en ella y pensó en no darse por vencida, ella sabía que era una oruga, pero
eso no la detenía si no que la fortalecía así que, si así lo era, iba a ser la mejor de todas
las orugas. Pasaron los meses y la oruga de pronto se convirtió en una hermosa
mariposa con unas bellas alas muy peculiares de color azul turquesa la oruga que ahora
era una mariposa voló hasta llegar con su amiga mariquita, pero al llegar, se dio cuenta
que su amiga ya no era la misma, era mucho más vieja y sus alas ya no les servían para
volar apenas podía caminar. La mariquita le dijo:
-¡Wow! Ahora eres una hermosa mariposa, yo no sabía si en verdad ibas a lograr volar,
pero yo siempre confié en ti y siempre lo hare.
La mariposa antes una oruga, le agradeció todo el apoyo que le había dado por que sin
ella no habría logrado ser una mariposa, luego tomo a su amiga y voló muy lejos de ahí,
quería que disfrutara un paseo juntas por fin, volando y tocando el cielo con una gran
sonrisa y un ardiente sol, salieron a volar juntas sin que nada las separe.
Fin
Valores: Perseverancia y gratitud
Moraleja: Casi siempre vemos las virtudes de los demás antes que las nuestras, haciendo
que nos sintamos que no tenemos un propósito en la vida, pero siempre necesitaremos
que alguien nos ayude a ver la realidad, que todos tenemos dificultades, así como
virtudes lo que tenemos que hacer es aprovecharlas. Nunca darte por vencido y ser
agradecido con lo que tienes son dos cosas que te llevaran a la felicidad porque “La vida
te pondrá obstáculos, pero los limites los pones tu”.