UNIVERSIDAD TECNOLOGICA EL PERÚ
INTEGRANTES
BARBOZA CABREJO, JULISSA ELIZABETH
COTRINA MONTALVO, YARITZA LISBETH
PROFESORA
PORRO
CURSO
CONTRATOS
21 de septiembre de 2021
TITULO IX
PRESTACIÓN DE SERVICIOS
CAPÍTULO PRIMERO
DISPOSICIONES GENERALES
ANALISIS:
ARTÍCULO 1755: Por la prestación de servicios se conviene que estos
o su resultado sean proporcionado por el prestador al comitente.
CONCORDANCIAS: C.C. 1148
Según, Jorge Beltrán, El contrato de prestación de servicios es aquel
contrato típico (regulado por el ordenamiento jurídico nacional) y nominado (que tiene
un nomen iuris o nombre jurídico asignado por el Código Civil peruano), por el cual un
sujeto denominado prestador o locador de servicios se compromete a efectuar una
prestación de hacer a favor de otro sujeto denominado comitente o locatario de
servicios. Además, este articulo tiene características las cuales son:
- Conmutativa, puesto que las prestaciones que realizan las partes (prestador o
comitente) deben estar plenamente determinadas.
- Onerosidad o gratuidad, este contrato puede ser oneroso, puesto que existe el
pago de una retribución por el comitente a favor del prestador.
- Consensual, como sabemos el contrato de prestación de servicios es un
contrato que produce efectos personales a partir del consenso entre las
partes, es por esa razón entonces que el articulo resalta el uso del verbo
“convenir” que alude a “acuerdo”, Además, estos efectos se sustentan en los
artículos 1351 y 140 del CC.
- Autónomo, con autonomía nos referimos a insubordinación, en la que se
encuentra el prestador del servicio respecto del comité, es por esa razón que
no es posible confundir a la prestación de servicios con el contrato laboral.
En el primero de los casos tenemos que existe una labor desarrollada por un
sujeto (prestador) conforme a sus conocimientos (arte profesional)
la que debe ser ejecutada con diligencia (cuidados ordinarios), a fin de
satisfacer la necesidad del acreedor, mientras que en el segundo la conducta
se desarrolla conforme a las especificaciones del empleador quien ejercita
un poder de dirección, sanción y fiscalización en una situación de
subordinación plena.
Art. 1774.- OBLIGACIÓN DE CONTRATISTA.
El contratista está obligado:
1.¬A hacer la obra en la forma y plazos convenidos en el contrato o, en su defecto, en el que se
acostumbre.
2.¬A dar inmediato aviso al comitente de los defectos del suelo o de la mala calidad de los
materiales proporcionados por este, si se descubren antes o en el curso de la obra y pueden
comprometer su ejecución regular.
3.¬A pagar los materiales que reciba, si estos, por negligencia o impericia del contratista,
quedan en imposibilidad de ser utilizados para la realización de la obra.
Comentario
Según María Tovar Se refiere a la forma y plazos en que debe hacerse la obra. Es
interesante cómo nuevamente encontramos una remisión a la costumbre. Ahora bien,
cabe preguntarnos qué normas podríamos aplicar supletoriamente, en caso las partes no
hayan pactado nada y no exista una costumbre al respecto. Creemos que, ante esta
situación, serían aplicables las normas que regulan las obligaciones de hacer, contenidas
en los ARTÍCULOS del 1148 al 1157 del Código Civil. Al respecto, cabe señalar que el
ARTÍCULO 1148 recoge pautas más flexibles que el ARTÍCULO 1774, en cuanto
estipula que las obligaciones de hacer deben cumplirse según lo pactado o, en su
defecto, en los términos exigidos por "la naturaleza de la obligación o las circunstancias
del caso". La remisión a la naturaleza de la obligación o a las circunstancias del caso
para evaluar el cumplimiento de las obligaciones de hacer, permite bastante flexibilidad.
Art. 1775.-VARIACIONES DE OBRA
El contratista no puede introducir variaciones en las características convenidas de la obra sin
la aprobación escrita del comitente.
Comentario
Según Veronica Ferrero, para lograr este objetivo, los empresarios se basan en prácticas
industriales y productos en el mercado que pueden cumplir con los objetivos del trabajo
encargado. Tal es el contrato de construcción que contiene el desarrollo del proyecto,
donde el contratista tiene la libertad de desarrollar un proyecto detallado que permita
alcanzar el resultado esperado. Por ejemplo, supongamos que una empresa tiene una
planta industrial que puede producir 100 toneladas por mes. Sin embargo, esta empresa
quiere aumentar la capacidad de la planta hasta 250 toneladas mensuales y contrata a
una empresa especializada para tal fin. En este caso, el resultado es pactado: lograr que
una fábrica funcione con la misma tecnología en un volumen mayor: 250 toneladas por
mes. Para completar este trabajo, el contratista debe desarrollar un plan detallado que
tenga en cuenta la producción total esperada por el cliente. Este trabajo de diseño
detallado es responsabilidad exclusiva del contratista que se ha comprometido a
entregar el resultado. Por lo tanto, si bien el cliente puede ver el diseño detallado
dibujado por el contratista, en este caso no puede exigir cambios hasta lograr el objetivo
final.
Art 1776 OBRAR POR JUSTE ALZADO
El obligado a hacer una obra por ajuste alzado tiene derecho a compensación por las
variaciones convenidas por escrito con el comitente, siempre que signifiquen mayor trabajo o
aumento en el costo de la obra, El comitente, a su vez, tiene derecho al ajuste compensatorio en
caso de que dichas variaciones signifiquen menor trabajo o disminución en el costo de la obra.
Comentario
Según María Tovar, el Código Civil toma el término " ajuste alzado" y no lo define,
pero da por sentado el conocimiento general de su significado. El término " a suma
alzada" es un término comúnmente aceptado en el uso y la práctica de la industria de la
construcción, que nuestro código ha compilado bajo una nomenclatura ligeramente
diferente: "ajuste alzado", pero que significa exactamente lo mismo. Un contrato a
precio fijo se caracteriza por el hecho de que el contratista recibe un precio fijo como
contraprestación por la obra, que se pacta por todos los conceptos. Este precio incluye
todas las concesiones, obras y reservas necesarias para ejecutar y completar el contrato
en las condiciones pactadas entre las partes. Por lo tanto, contra esta cantidad fija, el
contratista debe entregar al cliente el trabajo acordado completamente terminado. En
otras palabras, en el centro de un contrato de precio fijo está el principio de
inmutabilidad: trabajo por venganza. Ambas disposiciones materiales del Acuerdo han
sido acordadas y fijadas y las partes las acuerdan y las consideran mutuamente
equivalentes y justas.
Art.1777.- DERECHO DE INSPECCION DE OBRA
El comitente tiene derecho a inspeccionar, por cuenta propia, la ejecución de la obra. Cuando
en el curso de ella se compruebe que no se ejecuta conforme a lo convenido y según las reglas
del arte, el comitente puede fijar un plazo adecuado para que el contratista se ajuste a tales
reglas. Transcurrido el plazo establecido, el comitente puede solicitar la resolución del
contrato, sin perjuicio del pago de la indemnización de daños y perjuicios. Tratándose de un
edificio o de un inmueble destinado por su naturaleza a larga duración, el inspector debe ser
un técnico calificado y no haber participado en la elaboración de los estudios, planos y demás
documentos necesarios para la ejecución de la obra.
Comentario
Según Verónica Ferrero, el comitente puede inspeccionar la obra por cuenta propia.
Además, el propósito de esta inspección es asegurar que el trabajo se lleva a cabo de
acuerdo con la práctica profesional acordada contractualmente, o "reglas del arte". Es
razonable que, si el cliente advierte desviaciones relacionadas con el arreglo o uso
profesional, puede exigir al contratista que corrija estas desviaciones dentro de un cierto
período de tiempo. Así mismo, señala que en caso el contratista no subsane las
desviaciones dentro del plazo que le hubiese otorgado el comitente, este podrá solicitar
la resolución del contrato y exigir la reparación de los daños causados.
Art. 1778 COMPROBACION DE LA OBRA
El comitente, antes de la recepción de la obra, tiene derecho a su comprobación. Si el
comitente descuida proceder a ella sin justo motivo o bien no comunica su resultado
dentro de un breve plazo, la obra se considera aceptada.
Art. 1779 ACEPTACION TÁCITA DE LA OBRA
Se entiende aceptada la obra, si el comitente la recibe sin reserva, aun cuando no se haya
procedido a su verificación.
Comentario
Según María Tovar, la aceptación de la obra se produce cuando el contratista la entrega
al cliente o propietario que la acepta. La aceptación es un hito contractual y, por lo
tanto, es habitual que se haga constar en una escritura de aceptación de la transmisión.
Por lo general, todos los comentarios u observaciones que tiene el cliente o contratista al
momento de la aceptación se registran en el protocolo mencionado. Esta aceptación
suele implicar la transferencia del riesgo de la obra del contratista al cliente.
Art. 1780. OBRA O SATISFACCION DEL COMITENTE
Cuando se estipula que la obra se ha de hacer a satisfacción del comitente, a falta de
conformidad, se entiende reservada la aceptación a la pericia correspondiente. Todo pacto
distinto es nulo. Si la persona que debe aceptar la obra es un tercero, se estará a lo dispuesto
en los ARTÍCULOS 1407 y 1408.
Comentario
Según Verónica Ferrero, los artículos 1778 y 1779 contienen la regla general según la
cual la aceptación de la obra del cliente sin reservas presupone su aceptación de la obra.
Sin embargo, esta regla no se aplica a trabajos satisfactorios para el cliente. El
ARTÍCULO 1780 presenta una regla de satisfacción diferente aplicable al contrato,
según la cual, si el cliente no ha dado su consentimiento para la obra, se considera que
ha dado su consentimiento para la competencia de que se trate. La norma prohíbe todo
contrato que infrinja esta regla, incluso castigándolo como nulo.
Art. 1781 OBRAR PARA PIEZA O MEDIDA
El que se obliga a hacer una obra por pieza o medida tiene derecho a la verificación por partes
y, en tal caso, a que se le pague en proporción a la obra realizada. El pago hace presumir la
aceptación de la parte de la obra realizada. No produce este efecto el desembolso de simples
cantidades a cuenta ni el pago de valorizaciones por avance de obra con venidas
Comentario
Según Verónica Tovar Un contrato de obra por pieza o medida, es un contrato en el que
el trabajo se completa cada vez que se culmine una unidad planificada. Ya hemos
comentado que según el ARTÍCULO 1778 todo cliente tiene derecho a inspeccionar la
obra antes de recibirla. Sin embargo, si recibe el trabajo sin comprobarlo, se considera
aceptado. El ARTICULO 1781, sin embargo, dice que el contratista tiene derecho a
exigir del cliente el control del progreso de la obra y el pago de la compensación
correspondiente al progreso controlado en el contrato de pieza o medida. Es una obra
parcialmente realizada. Sin embargo, debido a la naturaleza de este trabajo y al hecho de
que se realiza pieza por pieza o la medida, es muy posible que el cliente acepte y pague
al contratista un anticipo sin tener que esperar por la totalidad del trabajo. terminar.
Responsable. Esto se debe a que las partes o dimensiones son independientes entre sí.
Art. 1782 DIVERSIDAD Y VICIO DE LA OBRA
El contratista está obligado a responder por las diversidades y los vicios de la obra. La
recepción de la obra, sin reserva del comitente, descarga de responsabilidad al contratista por
las diversidades y los vicios exteriores de esta.
Comentario
Según María Tovar, Para comentar este ARTÍCULO, debemos comenzar por definir el
concepto de vicios o diferencias. Por defectos entendemos las deficiencias causadas por
la obra, mientras que las inconsistencias son obras que difieren por la imprevisibilidad
de las partes, es decir, diferente a lo pactado en el contrato perfeccionado. El cliente
puede negarse a aceptar el trabajo si no es el resultado acordado. Sin embargo, puede
ocurrir que se haya conseguido el resultado pactado, pero existan diferencias en el
trabajo que pueden provocar, por ejemplo, que el valor sea inferior o no sea
exactamente igual. En tales casos, el cliente puede reclamar una compensación por esto.
Para estos supuestos, el ARTÍCULO 1782 contiene una regla bastante razonable según
la cual el contratista debe responder por las diferencias entre la obra y el contrato en las
condiciones y defectos que se presenten.
Art 1783 ACCIONES DERIVADAS PR DIVERSIDADES O VICIOS
DE LA OBRA
El comitente puede solicitar, a su elección, que las diversidades o los vicios de la obra se
eliminen a costa del contratista, o bien que la retribución sea disminuida proporcionalmente,
sin perjuicio del resarcimiento del daño. Si las diversidades o los vicios son tales que hagan
inútil la obra para la finalidad convenida, el comitente puede pedir la resolución del contrato y
la indemnización por los daños y perjuicios. El comitente debe comunicar al contratista las
diversidades o los vicios dentro de los sesenta días de decepcionada la obra. Este plazo es de
caducidad. La acción contra el contratista prescribe al año de construida la obra.
Comentario
Según Verónica Tovar, el artículo se refiere a las acciones tomadas por el principal
después de descubrir vicios o diferencias. Como regla general, se ofrecen dos opciones
a discreción del director. El primero elimina vicios o diferencias. El otro baja el precio
proporcionalmente. Así se reconoce al principal, como lo señala Palacio Pimentel. el
derecho de exigir, a su discreción, la eliminación de inconsistencias o defectos en las
obras a cargo del contratista o la reducción correspondiente de la tarifa, sin perjuicio de
la indemnización por daños y perjuicios. Si las diferencias o los defectos fueran tales
que la obra fuera inútil para el fin convenido, el cliente podrá exigir la resolución del
contrato y la indemnización de los perjuicios resultantes. Tenemos entonces el hecho de
que la ejecución del contrato continúa sólo cuando los defectos hacen inútil la obra. Si
la obra es útil o inútil, decide el juez.
Artículo 1784.- Responsabilidad del contratista por destrucción, vicios
o ruina
Si en el curso de los cinco años desde su aceptación la obra se destruye, total o parcialmente, o
bien presenta evidente peligro de ruina o graves defectos por vicio de la construcción, el
contratista es responsable ante el comitente o sus herederos, siempre que se le avise por escrito
de fecha cierta dentro de los seis meses siguientes al descubrimiento. Todo pacto distinto es
nulo.
El contratista es también responsable, en los casos indicados en el párrafo anterior, por la
mala calidad de los materiales o por defecto del suelo, si es que hubiera suministrado los
primeros o elaborado los estudios, planos y demás documentos necesarios para la ejecución de
la obra.
El plazo para interponer la acción es de un año computado desde el día siguiente al aviso a que
se refiere el primer párrafo.
Comentario
María Tovar El primer párrafo del artículo 1784 hace referencia a defectos en la obra
que: (i) importen su destrucción total o parcial; (ii) presenten un evidente peligro de
ruina; o (iii) presenten graves defectos por vicio de la construcción. En estos casos, el
artículo 1784 establece la responsabilidad del contratista frente al comitente o sus
herederos, siempre que se le avise por escrito de fecha cierta dentro de los seis meses
siguientes al descubrimiento del defecto detectado.
Con relación al segundo párrafo del artículo bajo comentario, Arias Schreiber señala
que esta es una manifestación más de la responsabilidad profesional y de las reglas de
arte que le son propias. En este sentido, el autor indica que a este párrafo le será
aplicable la prohibición del pacto en contrario y que, por tanto, no se podrá suprimir o
disminuir la garantía en beneficio del contratista. Indica en cambio que la garantía podrá
ser más amplia a favor del comitente. Por ello, resultaría válido el pacto por el cual el
contratista asume la responsabilidad, aunque no hubiera suministrado los materiales o
los estudios, planos y demás documentos.
Artículo 1785.- Supuesto de ausencia de responsabilidad de contratista
No existe responsabilidad del contratista en los casos a que se refiere el artículo 1784, si
prueba que la obra se ejecutó de acuerdo a las reglas del arte y en estricta conformidad con las
instrucciones de los profesionales que elaboraron los estudios, planos y demás documentos
necesarios para la realización de la obra, cuando ellos le son proporcionados por el comitente.
Comentario
Según Verónica Ferrero El artículo 1785 exonera de responsabilidad al contratista por
los supuestos recogidos en el artículo 1784, si el contratista prueba que ejecutó la obra
de acuerdo con las reglas del arte. Por reglas del arte debemos entender los usos y
prácticas profesionales aplicables a la ejecución de una obra de las características de la
que fue encargada. Este artículo pone de manifiesto el equilibrio con el que ha sido
tratado el tema de la responsabilidad del contratista, pues lo exime de ella cuando
demuestra que la obra se ejecutó acorde con las "reglas de arte"; es decir, con la mayor
diligencia y esmero.
Mediante este artículo se exonera al contratista en la hipótesis contraria a la prevista por
el artículo 1784, es decir, cuando los estudios, planos y demás documentos no hayan
sido elaborados por él, sino por un tercero y proporcionados por el comitente. La
liberación del contratista podrá desaparecer por pacto expreso, pues la ley no está
encaminada a proteger sus intereses del modo en que lo ha hecho con el comitente, que
ordinariamente es la parte débil de la relación obligacional.
Artículo 1786.- Facultad del comitente
El comitente puede separarse del contrato, aun cuando se haya iniciado la ejecución de la
obra, indemnizando al contratista por los trabajos realizados, los gastos soportados, los
materiales preparados y lo que hubiere podido ganar si la obra hubiera sido concluida.
Comentario
Según María Tovar El artículo bajo comentario reconoce al comitente el derecho de
apartarse del contrato, aun una vez iniciada la ejecución de la obra, sujeto a la
obligación de indemnizar al contratista por los siguientes conceptos: (i) los trabajos
realizados; (ii) los gastos soportados; (iii) los materiales preparados; y (iba) lo que
hubiera podido ganar el contratista si la obra hubiera sido concluida. La razonabilidad
de esta norma es que la separación del comitente del contrato, por decisión unilateral, no
le genere un desmedro económico al contratista.
El artículo bajo comentario también obliga al comitente a pagarle al contratista su
expectativa de ganancia: lo que "el contratista hubiera podido ganar si la obra hubiera
sido concluida". Esta obligación del comitente hace sentido, por cuanto el desmedro
económico que sufre el contratista cuando el comitente opta por apartarse del contrato
no solo se refiere a lo que el contratista gastó en la obra (ejecución parcial, materiales,
gastos incurridos), sino también abarca la utilidad esperada. En efecto, la ejecución de
la obra constituye una actividad lucrativa del contratista y conlleva un interés
económico de este: obtener una utilidad.
Artículo 1787.- Obligación de pago a la muerte del contratista
En caso de terminarse el contrato por muerte del contratista, el comitente está obligado
a pagar a los herederos hasta el límite en que le fueren útiles las obras realizadas, en
proporción a la retribución pactada para la obra entera, los gastos soportados y los
materiales preparados.
COMENTARIO
María del Carmen Tovar Gil
Verónica Ferrero Díaz
Este artículo regula el supuesto en el cual el contratista es una persona natural y el
contrato de obra queda resuelto como consecuencia de su fallecimiento. Si bien el
efecto natural de la resolución contractual es la restitución de las prestaciones, en este
caso subsistirá la obligación del comitente de pagar la parte de la obra que el contratista
ejecutó, hasta donde le fuese útil.
Este artículo no podría aplicarse por analogía a un contratista que ostente la calidad de
persona jurídica o sociedad, pues en tal caso quien ha sido contratada para ejecutar la
obra es la organización y no las personas naturales que la integran en un momento
determinado. Finalmente, si tratándose de una contratista persona jurídica esta se
extingue en plena ejecución de la obra, creemos que, salvo pacto específico para esta
situación, el trato sería el de un incumplimiento contractual del contratista con la
consecuente responsabilidad contractual o legal. Debemos notar que la extinción de la
persona jurídica ocurre luego de su disolución y liquidación, y obedece por lo general a
una decisión voluntaria de los accionistas o asociados (según corresponda) o, en todo
caso, a una causa atribuible a la propia sociedad.
Artículo 1788.- Pérdida de la obra sin culpa de las partes
Si la obra se pierde sin culpa de las partes, el contrato se resuelve de pleno derecho.
Si los materiales son suministrados por el comitente, el contratista está obligado a
devolverle los que no se hubieren perdido y el comitente no está obligado a pagar la
retribución de la parte de la obra no ejecutada.
Cuando se trate de un contrato por ajuste alzado o por unidad de medida, el contratista
debe devolver la retribución proporcional correspondiente a la parte de la obra no
ejecutada, pero no está obligado a reponerla o restaurarla. Por su parte, el comitente no
está obligado a pagar la retribución proporcional de la parte de la obra no ejecutada.
Artículo 1789.- Deterioro sustancial de la obra
Si la obra se deteriora sustancialmente por causa no imputable a las partes, es de
aplicación el artículo 1788.
COMENTARIO
María del Carmen Tovar Gil
Verónica Ferrero Díaz
Los artículos 1788 y 1789 del Código Civil recogen las reglas aplicables
supletoriamente cuando la obra se pierde o deteriora sustancial mente por causas que no
son imputables ni al contratista ni al comitente. Si bien literalmente el artículo 1788 se
refiere a la pérdida "sin culpa" de las partes y el artículo 1789 se refiere al deterioro
sustancial "por causa no imputable", en realidad ambos factores de atribución deben
entenderse como sinónimos. Es decir, se trata de pérdida o deterioro sustancial en los
cuales no ha habido ni dolo ni culpa inexcusable o leve de ninguna de las partes. El
primer efecto ante esta situación es la resolución del contrato de obra de pleno derecho.
Es decir, el contrato se entenderá concluido y dejará de surtir efectos entre las partes. El
segundo efecto es la obligación de compensarse económicamente, en los términos
comentados a continuación. Como se aprecia de los artículos comentados, estos recogen
la opción legislativa de asignar el riesgo de la pérdida de la obra o su deterioro
sustancial al comitente, cuando ello obedezca a razones inimputables a las partes. 1.
Regla general sobre las compensaciones económicas Si bien la regla supletoria es la
resolución de pleno derecho del contrato de obra, los artículos bajo comentario recogen
compensaciones económicas a cargo de las partes. Por parte del contratista está la
obligación de devolverle al comitente los materiales que este le hubiese suministrado,
siempre que los mismos no se hubieren perdido ni deteriorado sustancial mente. Por
parte del comitente, el artículo señala que no está obligado a pagar la retribución de la
parte de la obra no ejecutada. Esto, interpretado en contrario, significa que el comitente
sí estaría obligado a pagar la obra que fue efectivamente ejecutada pero luego se perdió
o deterioró sustancialmente.
2. Compensaciones económicas en el contrato por ajuste alzado o por unidad de medida.
Para el caso de contratos por ajuste alzado o unidad de medida, los ARTÍCULOS bajo
comentario prevén la obligación del contratista de devolver al comitente la retribución
proporcional correspondiente a la parte de la obra no ejecutada. Se entiende que se trata
de un pago por adelantado hecho por el comitente, del cual el contratista podrá retener
el monto proporcional a la obra que se llegó a ejecutar pero luego se perdió o deterioró
sustancialmente. Nótese que el contratista recibí. irá la retribución por la obra ejecutada,
si bien no está obligado a reponerla ni restaurarla.
Capítulo cuarto: Mandato
Subcapítulo I: Disposiciones generales
Artículo 1790.- Definición
Por el mandato el mandatario se obliga a realizar uno o más actos jurídicos, por cuenta y
en interés del mandante.
COMENTARIO
Eric Palacios Martínez
Entonces, el artículo que examinamos alude a la expresión acto jurídico debemos
entender, vía una interpretación funcional, que esta se extiende tanto a los negocios
jurídicos como a los actos jurídicos en sentido estricto, lo que se encontraría confirmado
por el artículo 1792 del C.C. cuando expresamente señala que el mandato comprende
no solo los actos para los cuales ha sido conferido, sino también aquellos que son
necesarios para su cumplimiento; dejándose en todo caso abierta la posibilidad de que el
mandatario tenga que efectuar otros "actos" (en sentido amplio) para, por decir,
interpelar a la contraparte del contrato celebrado o concluido por cuenta -y ello será
motivo de reflexión más adelante del mandante.
Artículo 1791.- Presunción de onerosidad
El mandato se presume oneroso.
Si el monto de la retribución no ha sido pactado, se fija sobre la base de las tarifas del
oficio o profesión del mandatario; a falta de éstas, por los usos; y, a falta de unas y
otros, por el juez.
COMENTARIO
Eric Palacios Martínez
Veronika Cano Laime
En el Código Civil vigente, el mandato goza de la presunción de onerosidad, pero no
como característica esencial. Así también, observamos que el ARTÍCULO permite la
gratuidad del mandato siempre y cuando ella sea pactada expresamente por las partes;
ello porque la presunción no es iuris et de iure (absoluta) sino solamente de carácter
iuris tantum (relativa), en tanto en este caso la ley presume la existencia de algún hecho
o situación (la onerosidad), salvo que exista un pacto expreso que sirva de asidero
probatorio en contrario. Nótese como característica común de todos los tipos de
presunción ¬incluidas las judiciales la utilización de la probabilidad, que en el caso de
las presunciones legales, como la que examinamos, está ligada a la elaboración técnica
de la propia norma jurídica.
De otro lado, se debe tener en cuenta que, a efectos de fijar la retribución, el mandatario
se compromete a cumplir una prestación consistente en la conclusión de cierto negocio
jurídico por cuenta del mandante; no se obliga a lograr un determinado resultado, por
ello, el buen resultado del negocio no puede influir sobre el derecho a la retribución del
mandatario. No obstante, las partes pueden pactar que el mandatario para tener derecho
a la retribución obtenga en la gestión un buen resultado con respecto al interés del
mandante. Como podemos observar, la reciprocidad está bastante acentuada en el
mandato oneroso, pues el sinalagma funcional transcurre entre la prestación de hacer del
mandatario y la compensación debida por el mandante. En cuanto, a las acciones por
parte del mandante y mandatario en relación a la retribución, podemos mencionar que el
primero podría solicitar al juez la reducción de la retribución pactada cuando existe
manifiesta desproporción, es decir cuando la remuneración usual para esa determinada
clase de servicios es notoriamente inferior a la determinada en el contrato, para ello
deberá probar tal desproporción. Por su parte, el mandatario puede solicitar, de ser el
caso, el aumento proporcional de la prestación por ejemplo en los casos de excesiva
onerosidad y lesión.
Artículo 1792.- Extensión del mandato
El mandato comprende no sólo los actos para los cuales ha sido conferido, sino también
aquellos que son necesarios para su cumplimiento.
El mandato general no comprende los actos que excedan de la administración ordinaria,
si no están indicados expresamente.
COMENTARIO
Eric Palacios Martínez
Veronika Cano Laime
Siguiendo el texto del artículo, entonces, se deberá diferenciar entre el mandato general
y especial; dicha clasificación se extrae a partir del artículo 155 del Código Civil que
sintomáticamente también está referido al poder general y poder especial.
La distinción efectuada es importante, pues, como resulta obvio, solo al mandato
especial puede ser referido el primer párrafo del artículo comentado, al contrario de lo
que sucede con el segundo párrafo que estaría referido al mandato general. Ello resulta
claro, pues solo con referencia a un encargo especial tipológicamente determinado,
según lo anotado en el párrafo anterior, se podrá efectuar una extensión del encargo a
otros actos instrumentales que permitan la obtención de la finalidad "intrínseca"
considerada a través de la consecución del encargo estrictamente considerado. En otras
palabras, solamente la regla de la extensión será aplicable ante un mandato ¬con
contenido¬ especial, no siendo viable la utilización de dicha regla ante el supuesto de un
mandato "general.
Con respecto al segundo párrafo del artículo comentado, el mandato general no
comprende los actos que excedan la administración ordinaria salvo que estén
expresamente regulados, debiéndose advertir que, a efectos de dar observancia a lo
previsto, es suficiente la mención del tipo abstracto de negocio excedente de la ordinaria
administración¬ que el mandatario tiene legitimación de concluir sin necesidad de
ulteriores especificaciones.
Subcapítulo II: Obligaciones del mandatario
Artículo 1793.- Obligaciones del mandatario
El mandatario está obligado:
1. A practicar personalmente, salvo disposición distinta, los actos comprendidos en el
mandato y sujetarse a las instrucciones del mandante.
2. A comunicar sin retardo al mandante la ejecución del mandato.
3. A rendir cuentas de su actuación en la oportunidad fijada o cuando lo exija el
mandante.
COMENTARIO
César A. Fernández Fernández
César Luperdi Gamboa
Como se aprecia del inciso 1), el mandatario se encuentra obligado a ejecutar el
mandato en forma personal, salvo disposición distinta; esto es, las partes intervinientes
pueden válidamente pactar que el mandato pueda ser ejecutado por el mandatario o por
un tercero que designe, en forma indistinta. De existir pacto, el mandato puede ser
ejecutado por terceros. Aquí pueden darse dos supuestos: a) que sea ejecutado por sus
encargados o auxiliares; y b) que sea ejecutado por un mandatario sustituto; en
cualquiera de estos casos, el mandante ha tenido que autorizarlo expresamente. Estas
figuras, como lo señala Cárdenas Quirós, resultan especialmente necesarias cuando el
mandatario no está en aptitud de desempeñar por sí solo las obligaciones que se ha
comprometido a ejecutar.
Por consiguiente en el inciso 2), el contrato de mandato se celebra en interés del
mandante resulta adecuado que este se entere de la ejecución del encargo; como
correlato, corresponderá al mandatario informar sobre el cumplimiento del mandato, sea
total o parcial. Particularmente, creemos que esta norma no solo impone la obligación
de comunicar la ejecución del mandato, sino también informar cómo se ejecutó. De
igual modo, el mandatario también estará obligado a informar de cualquier hecho o
circunstancia que le impida cumplir con el encargo. Precisamente a partir de la
comunicación del mandatario sobre la ejecución o inejecución del encargo, y luego de
constatar las circunstancias de cada caso, el mandante quedará habilitado para
pretender una indemnización por los daños que haya sufrido producto del
incumplimiento del contrato, sea por inejecución total o ejecución parcial, tardía o
defectuosa; asimismo, a partir de este momento el mandatario está obligado a liquidar
los gastos en que ha incurrido, ya ejecutar otras obligaciones que más adelante
analizaremos.
Por último, en el inciso 3), como es lógico, la rendición de las cuentas se dará al término
o conclusión del mandato. Sin embargo, las partes pueden válidamente establecer una
oportunidad diferente para exigir y cumplir esta obligación. De manera enunciativa,
consideramos que rendir cuentas implica entregar liquidaciones, recibos u otros
documentos sustentatorios; ya su vez, significa devolver documentos o cantidades de
dinero, incluyendo, aquellos intereses generados a favor del mandante luego de haber
incurrido en mora.
Subcapítulo II: Obligaciones del mandatario
Artículo 1793.- Obligaciones del mandatario
El mandatario está obligado:
1. A practicar personalmente, salvo disposición distinta, los actos comprendidos
en el mandato y sujetarse a las instrucciones del mandante.
2. A comunicar sin retardo al mandante la ejecución del mandato.
3. A rendir cuentas de su actuación en la oportunidad fijada o cuando lo exija el
mandante.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
El mandato se celebra por la confianza existente entre el mandante y el mandatario; y
siendo así, resulta ilógico exigir que sea precisamente el propio mandatario ¬y no un
tercero¬ quien ejecute el mandato. Obviamente, esta obligación implica el
cumplimiento total del encargo.
Cuando el inciso 1) del ARTÍCULO 1793, en comentario, señala que el mandatario
está obligado Ira practicar personal, salvo disposición distinta, los actos comprendidos
en el mandato" apreciamos la primera y más importante limitación a la actuación del
mandatario. A través de ella, el mandatario solo podrá ejecutar aquellos actos jurídicos
que fueron claramente establecidos en el mandato, su exceso o extralimitación
significará una violación al acuerdo y, por ende, la ausencia de responsabilidad del
mandante frente al propio mandatario y a terceros. Dentro de ese contexto, si estamos
frente a un mandato especial (procuratio unicus rei) resultará sencillo determinar si el
mandatario actuó o no de acuerdo a lo establecido en el mandato; distinto será el caso
del mandato general (procuratio omnium bonorum), en donde la amplitud o ambigüedad
del encargo dejará un campo abierto a la actividad del mandatario.
Con respecto al inciso 2) del mencionado artículo, se puede decir que el contrato de
mandato se celebra en interés del mandante resulta adecuado que este se entere de la
ejecución del encargo; como correlato, corresponderá al mandatario informar sobre el
cumplimiento del mandato, sea total o parcial. Particularmente, creemos que esta norma
no solo impone la obligación de comunicar la ejecución del mandato, sino también
informar cómo se ejecutó. De igual modo, el mandatario también estará obligado a
informar de cualquier hecho o circunstancia que le impida cumplir con el encargo.
Precisamente a partir de la comunicación del mandatario sobre la ejecución o
inejecución del encargo, y luego de constatar las circunstancias de cada caso, el
mandante quedará habilitado para pretender una indemnización por los daños que
haya sufrido producto del incumplimiento del contrato, sea por inejecución total o
ejecución parcial, tardía o defectuosa; asimismo, a partir de este momento el mandatario
está obligado a liquidar los gastos en que ha incurrido, ya ejecutar otras obligaciones
que más adelante analizaremos.
Por último, el inciso 3) nos habla sobre la rendición de las cuentas se dará al término o
conclusión del mandato. Sin embargo, las partes pueden válidamente establecer una
oportunidad diferente para exigir y cumplir esta obligación. De manera enunciativa,
consideramos que rendir cuentas implica entregar liquidaciones, recibos u otros
documentos sustentatorios; ya su vez, significa devolver documentos o cantidades de
dinero, incluyendo, aquellos intereses generados a favor del mandante luego de haber
incurrido en mora.
Artículo 1794.- Responsabilidad del mandatario
Si el mandatario utiliza en su beneficio o destina a otro fin el dinero o los bienes que ha
de emplear para el cumplimiento del mandato o que deba entregar al mandante, está
obligado a su restitución y al pago de la indemnización de daños y perjuicios.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
Este artículo regula una responsabilidad civil contractual especial. Se establece que
estará obligado al pago de una indemnización aquel mandatario que utiliza el dinero o
los bienes del mandante en un modo distinto al convenido; entonces nos encontramos
ante dos supuestos fácticos: el uso indebido del dinero o de los bienes entregados para el
cumplimiento del mandato y el uso de dinero o bienes por entregar al mandante.
Artículo 1795.- Solidaridad en mandato conjunto
Si son varios los mandatarios y están obligados a actuar conjuntamente, su
responsabilidad es solidaria.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
El presente artículo establece la responsabilidad solidaria de los mandatarios se refiere
al mandato conjunto, es decir, a aquel celebrado para que la pluralidad de mandatarios
ejecuten el encargo en forma simultánea, y siempre por cuenta e interés del mandante;
en los demás casos, por ejemplo, cuando se trate de un mandato sucesivo, cada
mandatario responderá separadamente en función de la propia actividad encomendada
o efectuada, y no de modo solidario, como lo sostiene Cárdenas Quirós.
Subcapítulo III: Obligaciones del mandante
Artículo 1796.- Obligaciones del mandante
El mandante está obligado frente al mandatario:
1. A facilitarle los medios necesarios para la ejecución del mandato y para el
cumplimiento de las obligaciones que a tal fin haya contraído, salvo pacto distinto.
2. A pagarle la retribución que le corresponda y a hacerle provisión de ella según los
usos.
3. A reembolsarle los gastos efectuados para el desempeño del mandato, con los
intereses legales desde el día en que fueron efectuados.
4. A indemnizarle los daños y perjuicios sufridos como consecuencia del mandato.
COMENTARIO
JORGE A. BELTRÁN PACHECO
El numeral 1) del ARTÍCULO 1796 no contiene un deber jurídico del mandante, puesto
que se refiriere a una conducta de colaboración que asume, como acreedor, en el
contrato de mandato. Conviene precisar que el deber jurídico constituye una situación
jurídica de desventaja que se caracteriza por ser una situación necesitada que se realiza
mediante actos de comportamiento a fin de satisfacer un interés ajeno produciéndose
una modificación de una situación jurídica preexistente. Desde este punto de vista, la
función esencial del deber jurídico es la de "permitir al acreedor la satisfacción de su
interés mediante la utilidad esperada". Por otro lado, la situación jurídica carga es una
situación jurídica subjetiva de desventaja que tiene la cualidad de estar sometida a una
situación de ventaja y que se realiza en beneficio de un interés propio y ajeno (lo que
constituye su carácter dual).
Con respecto al numeral 2) del presente artículo, alude a la provisión de la retribución se
refiere al cumplimiento o entrega de la misma, es decir, al modo de cumplimiento. Esta
provisión debe ser conforme a los usos comerciales, es decir, de acuerdo a la costumbre
existente respecto al pago de la labor encomendada. Así, existen mandatos que suelen
ser retribuidos antes del cumplimiento de la prestación por parte del mandatario,
mientras que otros son retribuidos luego de cumplida la prestación y verificada por el
mandante. Ello dependerá de lo previsto en el contrato y de, ser el caso, de lo que la
práctica cotidiana (usos sociales) regulen.
Por consiguiente, en el numeral 3) del artículo 1796, nos haba sobre el derecho al
reembolso implica no solo la entrega de los montos gastados, sino además el
reconocimiento de los intereses legales que surgen desde la fecha en que se efectuaron.
Ello se debe a que es el sujeto mandante quien debió haberlos asumido en su
oportunidad y, por tanto, la suma de dinero dispuesta por el mandatario debió haberse
restituido en dicho momento, por lo que al no haberse efectuado ello deberá ser pagado
(de modo adicional) un valor que compense el retraso. Además creemos que el
reembolso deberá realizarse en la unidad monetaria utilizada y con el valor real asumido
por el mandatario (y no el valor nominal). No obstante lo señalado, consideramos que
por un criterio de justicia, el mandante podrá observar los gastos efectuados por el
mandatario en la medida en que sean excesivos y no se ajusten a los costos racionales y
actuales. Por tanto, el mandatario deberá presentar una liquidación de gastos
debidamente acreditada y justificada según la necesidad apremiante, la que será
evaluada de modo proporcional y razonable por la parte mandante y, en su caso, por el
magistrado.
Por último, en el inciso 4) del presente artículo nos dice que por el contrato de mandato
el mandante asume el deber jurídico de indemnizar al mandatario por todo daño que se
haya producido como consecuencia de la ejecución del mandato. Estos daños, al
producirse dentro de la relación contractual, serán indemnizados aplicándose las reglas
de la responsabilidad por inejecución de obligaciones, aunque no se haya producido,
propiamente, un incumplimiento de prestaciones.
Artículo 1797.- Mora del mandante
El mandatario puede abstenerse de ejecutar el mandato en tanto el mandante estuviera
en mora frente a él en el cumplimiento de sus obligaciones.
COMENTARIO
JORGE A. BELTRÁN PACHECO
El mandante asume respecto del mandatario una serie de situaciones jurídicas subjetivas
de desventaja denominadas "deberes" y "cargas". Las primeras implican el desarrollo de
conductas necesarias para el logro de la satisfacción del acreedor, como es el pago de la
retribución respectiva, los gastos y la indemnización por daños derivados del mandato;
las segundas se refieren a aquellas situaciones que permiten (ayudan) a que este (el
mandatario) pueda cumplir adecuadamente sus prestaciones. Por tanto, el
incumplimiento de dichas situaciones (deberes y cargas) determinará que el mandatario
no pueda desarrollar de modo adecuado el encargo encomendado. Ante ello, el
mandatario podrá (derecho potestativo) suspender el cumplimiento de su prestación a
fin de procurarse del mandante la retribución, gastos e indemnización prevista o los
bienes (medios necesarios) que sean indispensables para el logro del mandato y así
permitir la satisfacción plena del interés del mandante. Este artículo se encuentra
relacionado con normas del ordenamiento jurídico nacional ubicadas en el Código Civil
peruano:
Respecto de la mora del acreedor (Art. 1338)
La excepción de cumplimiento (Art 1426)
Artículo 1798.- Preferencia del mandatario
El mandatario tiene derecho a satisfacer los créditos que le corresponden según el
artículo 1796 con los bienes que han sido materia de los negocios que ha concluido, con
preferencia sobre su mandante y sobre los acreedores de éste.
COMENTARIO
JORGE A. BELTRÁN PACHECO
El artículo en estudio se refiere a un derecho de preferencia que tiene el sujeto
mandatario respecto de otros acreedores con derecho a los bienes objeto del mandato.
De este modo y en tanto el sujeto mandante no haya cumplido con sus prestaciones,
conforme al ARTÍCULO 1796 del Código Civil, tendrá derecho (de modo privilegiado)
a realizar su crédito (derecho subjetivo) con el valor de los bienes obtenidos mediante el
mandato.
El mandante, quien también tiene derecho a los bienes adquiridos, no podrá requerir al
mandatario que privilegie su crédito antes que el de aquel (el del mandatario), puesto
que a manera de garantía, la ley le permite una situación privilegiada. Lo mismo
ocurrirá con los acreedores del mandante quienes tienen derecho al pago del precio o
contraprestación, pudiendo en todo caso requerir la devolución de los bienes vendidos.
En este caso estos también deberán respetar el privilegio previsto en la norma para la
satisfacción del interés del mandatario.
Artículo 1799.- Derecho de retención
También puede el mandatario retener los bienes que obtenga para el mandante en
cumplimiento del mandato, mientras no cumpla aquél las obligaciones que le
corresponden según los incisos 3 y 4 del artículo 1796.
COMENTARIO
JORGE A. BELTRÁN PACHECO
Los incisos 3) y 4) del ARTÍCULO 1796 del Código Civil peruano establecen el
derecho del mandatario a que se le reembolsen los gastos efectuados para él.;
desempeño del mandato (con sus respectivos intereses legales) y la indemnización por
los daños y perjuicios sufridos como consecuencia del mandato. De acuerdo con el
ARTÍCULO 1799, el mandatario tendrá la situación de ventaja (derecho potestativo)
para retener los bienes” obtenidos” para el mandante en cumplimiento del mandato.
Por lo tanto, en el artículo 1799 se alude al "derecho de retención de los bienes que
obtenga el mandatario para el mandante en cumplimiento del mandato", lo que implica
un derecho del acreedor a "retener en su poder el bien de su deudor si su crédito no está
suficientemente garantizado". En este caso la norma no alude a los bienes que deben ser
entregados a terceros con quienes el mandante se vincula, sino solo se refiere a aquellos
que deben ser entregados al mandante en cumplimiento del mandato.
Artículo 1800.- Responsabilidad solidaria en el mandato colectivo
Si son varios los mandantes, sus obligaciones frente al mandatario común son
solidarias.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
En este artículo encontramos a un nuevo supuesto de solidaridad legal, pero en el caso
de un mandato conjunto con pluralidad de mandantes. La ley también los considera
responsables solidarios frente al mandatario común. Los requisitos exigidos para la
solidaridad de los mandantes son: a) que el mandato se realice en interés de todos los
mandantes; b) que el contrato sea celebrado en un mismo acto; y c) que el acto jurídico
por celebrar sea encargado a un mandatario común.
El sentido de establecer la solidaridad, entendemos, radica en que justamente cada uno
de los mandantes obtiene un provecho de los resultados de la ejecución del negocio
común que proviene del cumplimiento del mandato; por ende, estos en correspondencia
tienen que asumir el riesgo y la responsabilidad de la celebración del acto jurídico
encargado al mandatario.
Subcapítulo IV: Extinción del mandato
Artículo 1801.- Causales de extinción
El mandato se extingue por:
1. Ejecución total del mandato.
2. Vencimiento del plazo del contrato.
3. Muerte, interdicción o inhabilitación del mandante o del mandatario.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
La extinción del mandato conlleva a poner fin a aquellas relaciones jurídicas nacidas
del contrato; sin embargo, a pesar de cualquiera de sus causales de extinción y del
cese del mandato, algunas de las obligaciones nacidas de él pueden seguir vigentes
por un tiempo no prolongado, por ejemplo, a pesar de haber concluido el encargo, el
mandatario está obligado a ejecutar todos los actos necesarios para transferir a favor
del mandante los bienes adquiridos, y este a su vez se encuentra obligado a pagar la
retribución. En este artículo se han establecido de manera general los supuestos en los
que fenece el contrato de mandato.
Con respecto al inciso 1) sobre la ejecución total del mandato es la causa normal de la
extinción del contrato, es decir, realizado el acto jurídico encargado ya no existe razón
para que el contrato siga vigente, cumpliendo su finalidad fenece automáticamente.
Por consiguiente, el inciso 2) hace referencia a que el mandato también se extinguirá
por el vencimiento del plazo del contrato; siendo así, nos encontramos ante un plazo
resolutivo que busca justamente provocar el cese de los efectos jurídicos del contrato,
según se desprende de la noción contenida en el ARTÍCULO 178 del Código Civil. La
extinción del mandato se realizará de dos maneras:
a) De modo automático: si nos encontramos frente a un mandato con plazo
determinado o determinable, vencido el mismo el contrato fenece o concluye en
forma inmediata, es decir, no requiere de acto material adicional.
b) Cuando requiere actos materiales: si en el contrato no se ha establecido un plazo
determinado o determinable, el mandante o el mandatario deberá realizar actos
materiales para dar término al contrato, pues por ser uno con plazo indeterminado
no sabemos cuándo concluirá
Por último, el inciso 3) nos menciona otra causal de extinción del contrato es la muerte
del mandante o del mandatario, indistintamente. Si asumimos que el mandato se celebra
en virtud de la confianza entre el mandante y mandatario resulta consecuente que frente
a la muerte de cualquiera de ellos el vínculo existente deba fenecer. En ese mismo
sentido, los Macead afirman que "en principio, por descansar sobre la recíproca
confianza de las partes, el mandato termina por la muerte de una de ellas". Inclusive,
Josserand señala que” la confianza es personal, no se trasmite a los herederos".
Artículo 1802.- Validez de actos posteriores a la extinción
Son válidos los actos que el mandatario realiza antes de conocer la extinción del
mandato.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
Este artículo establece que aquellos actos realizados por el mandatario en
desconocimiento de la extinción del mandato son válidos, es decir, generan efectos
jurídicos y vinculan a los herederos del mandante. En este mismo sentido, Cárdenas
Quirós señala que "de acuerdo con el artículo 1802, los actos que el mandatario realiza
antes de conocer la extinción del mandato son válidos. Debe entenderse que esta regla
alude precisamente a las hipótesis de muerte, interdicción o inhabilitación del
mandante".
Artículo 1803.- Mandato en interés del mandatario o de tercero
La muerte, interdicción o inhabilitación del mandante no extinguen el mandato cuando
éste ha sido celebrado también en interés del mandatario o de un tercero.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
La norma prevé que si el mandato también se celebró en interés del propio mandatario o
de un tercero, la muerte, interdicción o inhabilitación del mandante no produce el
fenecimiento inmediato del mandato, porque precisamente existen más intereses en
juego que los del mandante, y en tal supuesto, el contrato sigue vigente y surte todos sus
efectos jurídicos; y las obligaciones que se generen serán de cargo de sus herederos.
De acuerdo con este ARTÍCULO, el mandatario ¬a pesar de la muerte, interdicción o
inhabilitación de su mandante¬ está facultado para seguir ejecutando el encargo, hasta
su ejecución total.
Artículo 1804.- Extinción del mandato por causas especiales
Cuando el mandato se extingue por muerte, interdicción o inhabilitación del mandatario,
sus herederos o quien lo represente o asista, deben informar de inmediato al mandante y
tomar entretanto las providencias exigidas por las circunstancias.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
En este artículo se han establecido dos nuevas obligaciones para los herederos del
mandatario o para sus representantes, y son: a) la de informar al mandante, de modo
inmediato, sobre la muerte, interdicción o inhabilitación del mandatario; esta regla se
justifica porque el mandato se celebra en interés del mandante y, por ello, este debe
tener conocimiento pleno de todas las circunstancias que impliquen una posible
inejecución del encargo; y b) la de adoptar todas las providencias necesarias que sean
exigidas por las circunstancias en cada caso concreto; esta regla es una pro mandante,
pues se ha establecido para resguardar los intereses del mandante, inclusive, generando
efectos jurídicos respecto de personas que no intervinieron en el contrato. El
incumplimiento de esta obligación legal significará, para los herederos del mandatario,
o para quien lo represente o asista, incurrir en responsabilidad frente al mandante. Es
decir, de generarse daños producto de la no comunicación oportuna o de la no ejecución
de las providencias requeridas, los herederos quedan obligados a pagar la indemnización
correspondiente.
Artículo 1805.- Extinción del mandato conjunto
Cuando hubiera varios mandatarios con la obligación de actuar conjuntamente, el
mandato se extingue para todos aun cuando la causa de la extinción concierna a uno
solo de los mandatarios, salvo pacto en contrario.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
En este precepto se ha establecido la extinción del mandato conjunto de mandatarios.
En tal sentido, siguiendo a Borda, resulta adecuado hacer la siguiente distinción: 1.
Mandato conjunto. ¬ Cuando el mandato ha sido otorgado para que los mandatarios lo
desempeñen conjuntamente; así, se entenderá que ninguno de ellos puede actuar
separadamente. La ejecución del mandato no podrá ser aceptada en forma separada, lo
que no significa que los mandatarios deban aceptarlo en un mismo acto, sino que deben
desempeñar el encargo conjuntamente, pues de no ser así el acto jurídico celebrado
carecería de eficacia respecto del mandante. 2. Mandato separado e indistinto. ¬ En
este caso, partimos de que el mandante puede disponer que el mandato sea
desempeñado separadamente por cualquiera de los mandatarios, o que la gestión se
divida entre ellos, o autorizarlos para que ellos la dividan entre sí. 3. Mandato
sucesivo. ¬ Igualmente el mandante puede disponer que el mandato sea ejercido por los
mandatarios en el orden de su enumeración predeterminada. En tal caso, el mandatario
nombrado en segundo orden no podrá desempeñar el mandato sino a falta del primero, y
así sucesivamente. La falta de uno u otro tendrá lugar cuando cualquiera de los
mandatarios no pudiere o no quisiere ejecutar el mandato, o cuando queriéndolo
ejecutar, se encuentra imposibilitado.
Subcapítulo V: Mandato con representación
Artículo 1806.- Normas aplicables a mandato con representación
Si el mandatario fuere representante por haber recibido poder para actuar en nombre del
mandante, son también aplicables al mandato las normas del título III del Libro II.
En este caso, el mandatario debe actuar en nombre del mandante.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
Si en el contrato de mandato, el mandante también decide otorgar poder a favor de su
mandatario, se entenderá que este, por ser su representante, actuará en nombre e interés
de aquel, como lo destaca Vidal Ramírez; y como inclusive lo concibe la propia norma
al señalar que: "el mandatario debe actuar en nombre del mandante". Es más,
habiéndosele otorgado poder de representación, el mandatario actuando también como
representante podrá emitir o recibir declaraciones de voluntad por y en lugar de su
mandante y poderdante, según lo destaca Werner Fleme al hablar del poder de
representación.
Artículo 1807.- Presunción de representación
Se presume que el mandato es con representación.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
En virtud de este artículo todo mandato se presume representativo, es decir, aunque el
contrato no lo establezca de modo expreso, se asume que el mandatario actúa en nombre
e interés del mandante; salvo pacto en contrario. Por su lado, Cárdenas Quirós ¬en la
Exposición de Motivos¬ cuestiona este precepto porque lo considera contrarío a la
distinción asumida por el Código entre mandato y representación. "En cualquier caso, es
deseable que la norma sea abrogada en breve, pues carece de todo sentido, desde que el
Código de 1984 opta por la posición según la cual la representación no es un elemento
constitutivo del mandato, coincidiendo ambos solo ocasionalmente. Para el Código, la
fuente verdadera de la representación no es el mandato sino el poder, que puede tener
diversos orígenes". Esta posición no la compartimos. Creemos que esta norma en nada
distorsiona la separación entre los conceptos de representación y mandato que adopta el
Código Civil; en todo caso, el sentido que se le debe otorgar es uno práctico: resulta de
mucha utilidad que el mandato se presuma representativo porque reduce costos de
transacción, en tanto que ya no será necesaria la celebración de actos jurídicos para que
los derechos adquiridos sean transferidos al mandante.
Artículo 1808.- Extinción por revocación o renuncia de poder
En el mandato con representación, la revocación y la renuncia del poder implican la
extinción del mandato.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
Entendiendo que el mandato celebrado contiene a su vez al acto de apoderamiento, el
mandatario actuará en representación del mandante; y por ende, este mandato
representativo podrá ser extinguido -conjuntamente con las causales previstas en el
artículo 1801 del Código Civil¬ cuando el mandante lo revoca o cuando el mandatario
renuncia.
La revocación es un acto jurídico unilateral recepticio; siendo así, se ejerce por la sola
voluntad del poderdante y para su eficacia solo requiere ponerla en conocimiento del
representante. Este resulta ser un acto jurídico extintivo, toda vez que conlleva al
fenecimiento del mandato representativo.
Al igual que el mandante puede unilateralmente extinguir el mandato, el mandatario
también tiene el mismo derecho, el que se ejerce a través de la renuncia. Esta
declaración de voluntad, para su eficacia, tiene que ser puesta en conocimiento del
mandante, según se aprecia del artículo 154 del Código Civil. La renuncia es, para Díez
Picazo, una forma de extinguir el vínculo representativo por obra exclusiva y libre
voluntad del representante.
Subcapítulo VI: Mandato sin representación
Artículo 1809.- Definición
El mandatario que actúa en nombre propio adquiere los derechos y asume las
obligaciones derivados de los actos que celebra en interés y por cuenta del mandante,
aun cuando los terceros hayan tenido conocimiento del mandato.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
De acuerdo con el texto de este artículo, este es, en esencia, el contrato de mandato,
según la doctrina moderna. En el mandato sin representación ¬o como lo llama spot, el
mandato oculto o no representativo¬ el mandatario actúa en nombre propio, adquiriendo
los derechos y asumiendo las obligaciones en forma personal que provengan de aquellos
actos jurídicos que se celebran por cuenta e interés del mandante. Por su parte, Morales
Hervías al referirse al mandato sin representación, o simplemente al mandato, señala
que este” es un contrato con efectos obligatorios a través del cual un sujeto (el
mandante), confiere a otro (mandatario), el poder de gestionar un negocio por su cuenta,
haciendo recaer directamente los efectos de esta actividad en su esfera jurídica
patrimonial".
Ahora bien, que al mandante no se le vincule directamente con el tercero no significa
que este último no tenga conocimiento del encargo. En cualquier caso, tenga el tercero
conocimiento o no del mandato, el mandante no sufre ¬ directamente¬ los efectos
jurídicos generados por aquellos actos celebrados entre su mandatario y el tercero; pues
para ello se requerirá de actos jurídicos posteriores, conforme al artículo que a
continuación se comentará.
Artículo 1810.- Transferencia de bienes adquiridos por el mandatario
El mandatario queda automáticamente obligado en virtud del mandato a transferir al
mandante los bienes adquiridos en ejecución del contrato, quedando a salvo los
derechos adquiridos por los terceros de buena fe.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
En ese sentido, y teniendo en cuenta que el mandato se celebra en interés y beneficio del
mandante, el mandatario está obligado a transferir al mandante todos los bienes o
derechos adquiridos en ejecución del contrato, esto a su vez implicará que el mandante
también asuma las obligaciones nacidas en virtud del encargo. Esta obligación es la más
importante, luego de la ejecución total del mandato, cuando hablamos de un mandato
sin representación. A pesar de la confianza que existe al momento de celebrarse el
mandato, se darán casos en que el mandatario se niegue sin justificación válida a
transferir la titularidad de los bienes adquiridos por encargo del mandante; en tales
casos, a este último le corresponderá el derecho de exigir el cumplimiento coercitivo de
esta obligación, sin perjuicio de la indemnización por daños a que hubiere lugar.
Finalmente, esta norma en concordancia con todo el ordenamiento civil, otorga
preferencia a los derechos adquiridos por los terceros de buena fe, esto, entendemos,
para proteger y preservar la seguridad jurídica. Cabe hacer una precisión: se
beneficiarán de esta norma solo aquellos terceros que de buena fe hayan adquirido
derechos a título oneroso, en atención a lo previsto en el artículo 2014 del Código Civil.
Artículo 1811.- Obligaciones asumidas por mandante
El mandante está obligado a asumir las obligaciones contraídas por el mandatario en
ejecución del mandato.
COMENTARIO
CÉSAR A. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
CÉSAR LUPERDI GAMBOA
El artículo 1790 del Código Civil, que define al contrato de mandato, prescribe que por
este” el mandatario se obliga a realizar uno o más actos jurídicos, por cuenta y en
interés del mandante". Esto significa que el mandante asumirá el costo de todo lo que
sea necesario para ejecutar el encargo; en tal sentido, el mandatario puede exigir, por
ejemplo, la entrega de provisiones adecuadas según las circunstancias. Y es que resulta
lógico que el mandatario no sea perjudicado por la ejecución de un encargo que, en
principio, solo le beneficiará al mandante. Asimismo, que el mandato se ejecute "por
cuenta" del mandante significa que también asumirá todas aquellas obligaciones nacidas
durante la ejecución y consecuencia -directa e indirecta¬ del cumplimiento del contrato.
Sin embargo, el mandante no quedará obligado sino hasta que concluya el mandato y el
mandatario transfiera los bienes a su nombre, pues debe recordarse que los efectos
jurídicos que se generan en virtud de un mandato no representativo no afectan en forma
directa al mandante, sino se requiere -para tal efecto¬ que el mandatario celebre actos
jurídicos posteriores, como lo destacamos en el artículo anterior. Entonces, a partir de
aquel momento, el tercero vinculado con el mandatario podrá exigir al mandante el
cumplimiento de las obligaciones asumidas en el contrato; antes no podría hacerla,
porque entiéndase que el mandatario actuó en nombre propio, no en nombre del
mandante. Los efectos de esta norma no enervan el derecho del mandatario para exigir
el cumplimiento de las demás obligaciones a su favor.