1
Control de Lectura N°2
“La admiración como comienzo de la filosofía”
Facultad de Medicina, Universidad de El Salvador
Filosofía General FIG-1104
9 de marzo de 2022
2
CUESTIONARIO SOBRE LA LECTURA
1. ¿Qué relaciones se pueden establecer entre la verdad y la Filosofía?
La filosofía nace de un amor por la verdad, desde los inicios de esta siempre ha buscado
averiguar la verdad. No es posible encontrar la verdad de cada cosa, sino en las cosas descubrir la
vedad como tal. Esto implica la acción del pensar, con inteligencia para poder establecer
manifestados que estén de acuerdo con la verdad. Algunos consideraron a la filosofía como una
paranoia: “ocuparse de lo que no existe” (Castillo, 2013, p. 41).
“La afirmación de Hegel es una interpretación patética de la filosofía (Hegel debió
experimentar fuertes contrariedades). Tampoco es recomendable una actitud tan exagerada como
la de Kierkegaard, un gran filósofo romántico. Kierkegaard concede a la decisión un gran valor,
pero dice que, si se tarda en ponerla en marcha, pierde todo su fervor”. (Castillo, 2013, p. 41).
Tanto Hegel (que le faltaba esperanza) y Kierkegaard (que era muy exagerado) ambos estaban
bajo una exasperación de la búsqueda de la verdad. La filosofía requiere paciencia, tiempo
necesario para ir madurando y combinando los conocimientos que se adquieren según la edad, el
estudio y la propia exploración.
La verdad para un filósofo es alegría, para él es mejor si comienza a indagar de una vez,
no es escéptico por lo tanto no renuncia a la tarea de buscarla, no piensa que sea imposible
localizar, esto lleva a una fidelidad a la verdad.
La verdad es el fundamento y la condición de la libertad. Los filósofos viven en libertad
porque se comprometen con la verdad en todas las cosas, hacen una búsqueda inquebrantable e
insaciable de ella. No hay compromisos con falsedades y medias verdades en el camino.
3
2. ¿Cómo se activa la capacidad de admirarse que posee el ser humano?
La capacidad de admirarse se activa a través del pensamiento. En la admiración podemos
contemplar las cosas nuevas que se nos presentan, pueden ser aprendidas por nuestro
entendimiento y lo adquirimos a través del pensar. Y es que, frente al vasto mundo de
conocimientos, nuestro saber no alcanza a ser ni siquiera una cima de todo lo que hay por
identificar, es mucho lo que nos falta por conocer, por aprender, por ver o mejor por comprender.
La admiración no solo está en el comienzo de la filosofía, acompaña a esta a lo largo de
toda su tarea, también en el presente, como su principio interno. Así mismo una persona que no
admira no tendrá los ojos abiertos a la realidad, si no que se dejara llevar por lo que piensa la
sociedad y por ello es como si estuviera con los ojos vendados ya que no tendría una perspectiva
propia de la verdad, imposibilitando un pensamiento crítico de las cosas. Castillo (2013) afirma
que “La admiración es el despertar del sueño, de la divagatoria, pues desde ella se activa el
pensar” (p. 42). Por defecto, el ser humano es un ser que admira ya que siente asombro por los
sucesos extraños, sin embargo, muy pocos llevan esa sorpresa a la filosofía dado que admirar lo
hacemos por naturaleza, pero querer profundizar o querer conocer los motivos de los sucesos no.
Muchos sienten esa admiración, no obstante, la dejan pasar sin más por su vida, lo que provoca
que sean incapaces de ver más allá de un simple hecho y se queden en lo superficial de las cosas.
3. ¿En qué sentido la verdad nos hace más libres y cómo se explica la dimensión intemporal
de la verdad?
La verdad nos da libertad porque, para ir tras la verdad y descubrirla, primero debemos
iniciar un movimiento dentro de nosotros mismos que se inició gracias a un amor y una pasión
4
inagotable por la misma: “pero la filosofía es una actividad del hombre libre: los filósofos han
descubierto la libertad, porque para ser amante de la verdad uno tiene que ponerse en marcha
desde dentro, ser activo” (Castillo, 2013, p. 42). La verdad no aparece por sí sola, sino que es un
logro que solo se puede alcanzar después de que la mente se haya despertado y haya comenzado
el pensamiento auténtico que se origina de la admiración. Dejar que la mente marche, liberarla de
las cadenas de la conformidad, permitirle pensar en el conocimiento potencial de las verdades
que aún no se han adquirido, es realmente no solo ganar libertad, sino también disfrutar de ella.
Sin el pensar, sin una sed profunda que sólo puede ser saciada por la verdad, entonces estaríamos
estáticos y prisioneros en un mundo donde aún quedan tantas verdades por descubrir. Se puede
decir que estas mismas verdades tienen una dimensión intemporal.
Este término describe la naturaleza concreta y sólida de estas verdades que logra
trascender el tiempo. Aunque pasen los años y los tiempos cambien, una verdad real nunca dejará
de ser verdad independientemente de un marco temporal diferente. Esta verdad que nace de la
admiración no está limitada por el factor tiempo. Esta dimensión intemporal de la verdad no debe
tomarse a la ligera, sino que debe apreciarse ya que sin ella no tendríamos las verdades que
fueron descubiertas hace años por los antepasados filosóficos, verdades que se observan hasta en
la vida cotidiana del presente. La verdad, como la memoria de un ser querido y admirado que ya
falleció, es intemporal y logra mantenerse vigente a pesar de los tiempos cambiantes.
5
Referencias
Castillo, G. (2013). Introducción a la filosofía: (introducción al pensamiento clásico). Piura:
UDEP.