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2 Corintios 9

Este documento resume las leyes espirituales y naturales de la siembra y la cosecha. Explica que la cantidad que se siembra determina la cantidad que se cosecha, al igual que en la agricultura. Se deben seguir principios como sembrar con conocimiento, no comer toda la cosecha para volver a sembrar, y desarraigar cualquier mala hierba que pueda dañar la cosecha. El objetivo es establecer paralelos entre las leyes espirituales y naturales para que los creyentes entiendan que dar generosamente

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2 Corintios 9

Este documento resume las leyes espirituales y naturales de la siembra y la cosecha. Explica que la cantidad que se siembra determina la cantidad que se cosecha, al igual que en la agricultura. Se deben seguir principios como sembrar con conocimiento, no comer toda la cosecha para volver a sembrar, y desarraigar cualquier mala hierba que pueda dañar la cosecha. El objetivo es establecer paralelos entre las leyes espirituales y naturales para que los creyentes entiendan que dar generosamente

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2 Corintios 9:6 

"Recuerda esto: Cualquiera que siembra escasamente también recogerá


escasamente, y cualquiera que siembra generosamente, también generosamente
segará".

 Relaten  testimonios unos a otros, de cuando ustedes han dado  y recibido.

Algo para hacer antes de la próxima lección: Compren un paquete de semillas y


plántenlas y dejen que ellas sean un recordatorio del dinero que han dado.

Diploma escrito: Escriban una lista de las formas en que las leyes que gobiernan las
finanzas son similares a aquellas que gobiernan los cultivos.

Mediten palabra por palabra en este versículo:


Proverbios 11:24.

Cuando ustedes dan financieramente, la Biblia lo relaciona con siembra, como el texto
de más abajo lo demuestra. Así como hay leyes que gobiernan los cultivos y las
cosechas, hay leyes que gobiernan la siembra de semillas financieras y la cosecha
financiera. Esta sección tratará de establecer paralelos entre las leyes espirituales y
naturales de siembra y cosecha,  a pesar de que la intención no es llevar la analogía
demasiado lejos, hay algunos paralelos que pueden ser descritos. 

Gálatas 6:7  "No os engañéis. Dios no puede ser burlado. El hombre cosecha lo que
siembra".

2 Corintios 9:6 "Cualquiera que siembra generosamente cosechará generosamente" 

Las leyes operan aunque las conozcamos o no. Génesis 8:22 muestra que las leyes
naturales de tiempo de siembra y cosecha permanecerán siempre en el mundo natural.
De igual manera, sembrar y cosechar, dar y recibir son leyes financieras que siempre
gobernarán en el mundo espiritual. La ignorancia de estas leyes será para nosotros una
desventaja.  Óseas 4: 6 dice: "Mi pueblo pereció por falta de conocimiento.

Las leyes operan para cualquiera y son aplicables a todos. Si un granjero rico y un
granjero pobre siembran la misma cantidad de semillas en el mismo suelo recibirán igual
volumen de cosecha. Si un granjero y una granjera siembran la misma cantidad de
semilla recibirán igual volumen de cosecha. Si un granjero negro y un granjero blanco 
siembran la misma cantidad de semilla recibirán el mismo volumen de cosecha.  Las
leyes de siembra y de cosecha no son racistas ni hacen distinción entre sexo,
funcionarán para cualquiera que las active. 

Acaten las leyes y serán bendecido


Un mero conocimiento de las leyes no hará que  la cosecha venga hacia usted por sí
misma, las leyes de siembra y cosecha demandan de nosotros el cumplimiento y 
seremos en consecuencia  bendecidos. Las leyes de siembra y cosecha no son para
penalizarnos sino para nuestro beneficio, mas debemos activarlas  para que funcionen a
nuestro favor. 
Si usted no siembra nada no cosechará nada.
¡Esto suena tan obvio que no merece la pena ni aún mencionarlo! ¡Pero aún hay
multitudes de cristianos quienes no han dado una moneda a Dios y aún oran, profetizan,
ruegan, suplican, exigen y resisten al diablo para obtener una cosecha! No hay cosechas
sorpresa en el reino natural si usted no ha sembrado ni siquiera una semilla, y tampoco
hay cosechas sorpresa en lo espiritual si usted no ha sembrado. 

Su cosecha está en proporción directa con su siembra.


2 Corintios 9:6 dice "El que siembra escasamente también segará escasamente; y el que
siembra generosamente, generosamente también segará". Si usted ha visto una firme
oleada de pequeñas cosechas financieras y está listo para ver una gran oleada de
cosechas financieras, por lo tanto  usted necesitará sembrar una buena cantidad de
semillas financieras. 

Siembre semillas con conocimiento 


y producirá una cosecha.
Ningún granjero siembra las semillas y se aleja olvidándose del campo- él  lo cuida para
que produzca una buena cosecha. Si usted ha sembrado semillas financieras no se 
olvide de ellas - el dinero tal vez deje su mano pero no deja su vida, el dinero va desde
su presente a su futuro, espere una cosecha! 

Siembras espasmódicas llevan a cosechas espasmódicas.


Si un granjero siembra semillas en la mitad de su campo y no en la otra mitad el solo
recibirá una cosecha parcial. De la misma manera,  si usted solo da ocasionalmente, no
se está colocando en una posición de recibir una firme oleada de bendiciones. 

Seleccione un buen suelo donde sembrar.


Ningún granjero escogería sembrar su semilla en un surco sucio o en una carretera de
cemento, cuando él ha tenido una porción de tierra con suelo fértil en la cual sembrar -
indiscutiblemente el sembraría  en el lugar que le dará  una mayor recolección. Por lo
tanto debería ser muy cuidadoso en dar a la iglesia, organización, misionero, etc.
alguien que le devolverá lo mejor por su dinero ganado con esfuerzo -porqué malgastar
en iglesias o ministerios infructuosos? 

Buenas semillas producen una buena cosecha.


Dé a Dios lo mejor y siembre sus mejores semillas - dé a Dios los diezmos de todo y
ofrendas rebosantes, generosas de lo mejor, y créale a Dios por muchas y variadas
bendiciones que le serán devueltas. Deténgase  un momento para asegurarse que ha
dado lo mejor a Dios y Él se detendrá para devolverle lo mejor de Él. 

Semillas malas producen una mala cosecha.


Si usted está sembrando con injusticia en sus finanzas, esta le volverá multiplicada en
forma de necesidad financiera en lugar de una buena cosecha. Evalúe cuidadosamente si
hay algún área de injusticia financiera en la que pudiera estar sembrando malas semillas
y  por lo tanto recogiendo una cosecha amarga. Un cristiano que permite injusticia
financiera es similar a un granjero que siembra espinos en medio de sus cultivos. 

Respete el tiempo de siembra y cosecha. SANTIAGO 5:7


Cuando fue la última vez que vio a un granjero sembrar en un día domingo e intentar
cosechar el lunes por la noche! Desafortunadamente, muchos cristianos ofrendan el
domingo a la noche y buscan un sobre lleno de dinero en efectivo el lunes a la
mañana. Gálatas 6:7-10 nos muestra que hay una cosecha que llega en un momento
apropiado cuando Dios considera  el tiempo justo de  entregarla - espere pacientemente
su cosecha! Hech.10:4

La cosecha es gradual.
Jesús habló de cosecha gradual en Marcos 4:28 cuando dice "La tierra lleva fruto de sí, 
primero el tallo, después el grano lleno en la espiga". Antes que ver un tremendo
milagro financiero, probablemente primero aparecerá una firme corriente de bendición
en su vida a medida que su cosecha crece  a la madurez. 

Cada semilla se reproduce a sí misma.


Si un granjero quiere naranjas  él no plantará semillas de manzanas dado que cada
semilla se reproduce a  sí misma. 

Por lo tanto si usted quiere bendiciones, siembre bendiciones,  si usted quiere amistad
siembre amistad en la vida de otras personas, si usted quiere que las personas sean
amables con usted, sea amable con las personas. Cada semilla produce fruto el cual
contiene más semillas con las cuales volver a sembrar. 

Jesús dijo en Juan 12:24 "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo una
semilla. Pero si muere, produce muchas semillas". 

Tales son las leyes de siembra y cosecha que si usted planta todas las semillas
producidas de una semilla inicial podría llenar completamente todo un campo partiendo
de una sola semilla. 

No coma toda su cosecha.


2 Corintios 9:10 dice "y el que da  semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y
multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia" 

Por lo tanto Dios pone dinero en nuestras manos por dos razones: 

1) Pan para comer, es decir para las necesidades diarias.

2) Semilla para sembrar, lo que significa dinero para invertir en  su Reino. 

Si eligiésemos comer todas nuestras semillas, no dejaríamos nada para sembrar y así
tener futuras cosechas, cuando usted cosecha financieramente asegúrese de diezmar sin
demora. 

No espere hasta tener hambre para sembrar.


Si usted quisiera un pastel de manzana el domingo a la noche no sembraría una semilla
de manzana el domingo a la mañana.  Sin embargo muchos cristianos esperan un
desastre financiero para comenzar a sembrar semillas financieras con la esperanza de
salir del tremendo lío en que están. No espere los tiempos malos para comenzar a
sembrar, al contrario siembre en los buenos tiempos y también en los tiempos malos, de
hecho siembre en todo tiempo así usted tendrá cosecha constante. 
Desarraigue cualquier maleza 
que pueda ahogar su cosecha.
Jesús nos advierte en Marcos 4:19 acerca de la injusticia financiera funcionando como
maleza, "pero los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras
cosas, entran y ahogan la palabra y se hace infructuosa". La injusticia financiera
ahogará y matará nuestras cosechas, por lo tanto necesita ser quitada de raíz de
nuestras vidas. 

LEY DE LA RETRIBUCIÓN O LEY DE LA SIEMBRA Y LA


COSECHA
Sobreedificando sobre el fundamento Cristo

LA CANTIDAD DE SEMILLAS SEMBRADA DETERMINA LA COSECHA

            Nos revela el apóstol Pablo en 2 a los Corintios 9:6 lo siguiente: Y esto digo, el que
siembra escasamente, escasamente también segará, y el que siembra generosamente,
generosamente también segará. En esta sección 5 de la Ley de la Siembra y de la Cosecha, el
apóstol nos enseña que la cantidad de semillas que siembres determinará la cantidad de fruto a
cosechar, sea bueno o malo.

            Es una realidad hermanos, si siembran pocas semillas para la carne, pocas obras muertas de
la carne serán manifiestas en sus vidas. Si ninguna semilla para la carne siembra, ninguna obra
muerta cosecharán. Lo mismo sucede con las semillas que siembren para el Espíritu; en la
proporción que siembren semillas para el Espíritu, en esa misma proporción se manifestará el fruto
del Espíritu en sus vidas. Pero en esta porción en particular que acabamos de leer, el apóstol
conforme al contexto de lo que está hablando se refiere a dinero, a las finanzas que los hermanos
son responsables de sembrar para el reino de Dios, para que el evangelio sea propagado
eficazmente.

            Quizás desde tu punto de vista pienses que es mejor retener las finanzas que pertenecen al
reino en tu poder produciendo para ti, y luego cerca del día de la cosecha sembrarla esperando una
gran cosecha; o sembrar sin decidir el tamaño de la cosecha hasta que se acerque el día de
recogerla. Si así ocurriera en el sistema de siembra y cosecha que hace el agricultor, él nunca
tendría escasez. Sencillamente esperaría que llegue el día de la cosecha y sembraría sus semillas
conforme a la cantidad de frutos que esperaría recoger. Si deseaba una pequeña cosecha suficiente
para sus necesidades sólo sembraría unas cuantas semillas; si por el contrario deseaba una cosecha
grande para obtener mayor beneficio, sembraría una gran cantidad de semillas a última hora. Pero
lamentablemente para el agricultor, esa no es la realidad. ¿Sabes por qué? Porque tiene que hacerlo
temprano, tomando todos los riesgos que la naturaleza ponga en su camino, conforme a la ley de la
siembra y la cosecha como verás en ésta y las próximas secciones.

            Es necesario que el sembrador o creyente del evangelio de la gracia del reino de Dios
siembre sabiamente durante la primavera, el tiempo adecuado para sembrar la semilla; para que
cuando llegue el tiempo de la cosecha en el otoño, pueda recoger frutos en abundancia. ¿Me estás
entendiendo bendecido? El interés de la revelación de los misterios del reino de Dios en este asunto
es que entiendas que el Señor quiere te puso una ley espiritual que se cumplirá entiendas o no. Que
para que el reino de Dios dé frutos en abundancia es necesario que los hijos del reino siembren las
semillas del reino en el tiempo aceptable, para que recoja el fruto de su siembra.

¿QUÉ ES MEJOR, LA ABUNDANCIA O LA ESCASEZ?

            El mejor ejemplo para ilustrar este asunto nos lo muestran las mismas Escrituras. Veamos
dos ejemplos clásicos de este asunto. Primero veamos lo que pasó en Egipto en la juventud de José
uno de los hijos de Israel. Creo que recordarás claramente el sueño doble que tuvo el Faraón de
Egipto. Nos relata Génesis 41:1-7 que en el primer sueño sobre siete vacas gordas y hermosas que
fueron devoradas por siete vacas de feo aspecto y muy flacas. En el segundo sueño que tuvo esa
misma noche, el Faraón soñó que siete espigas llenas y hermosas que crecían de una sola caña
fueron devoradas por otras siete espigas menudas y abatidas por el viento solano.

            En Génesis 41:17-36 se nos muestra el sueño de nuevo con la interpretación dada por medio
de José. Este incidente nos muestra que es más fácil manejar el problema de manejar la abundancia
que manejar en escasez. Egipto sembró durante esos siete años en forma abundante, conforme a la
gran cosecha que deseaba recoger y recogió, para prepararse a los próximos siete años de escasez
extrema que sufrió la tierra.

Fíjate que esa gran abundancia inicial trajo consigo grandes problemas, fue necesario
construir grandes silos y prepararlos adecuadamente para resolver el problema de la abundancia de
cosecha, pero aun así hubo solución. Se creó una nueva fuente de empleo para prepararse para los
días malos, los habitantes tuvieron inicialmente dinero para afrontar los días malos, los que no se
prepararon adecuadamente aun lo que tenían, sus  tierras, tuvieron que venderle al faraón para
poder mantener sus familias.

            Pero ¿Cuál hubiera sido el relato si no hubiera José interpretado el sueño del Faraón? Creo
que es innecesario volver sobre el relato en forma negativa, no sembraron para recoger conforme a
la cosecha esperada, por tanto tampoco se hubieran preparado para los años de escasez que luego
tuvieron.

            Aun los agricultores naturales saben que es sabio sembrar en gran cantidad aunque la
cosecha sea muy abundante, porque es más fácil manejar la situación de abundancia, que resolver
los graves problemas que trae consigo la escasez de cosecha. No sólo en término de quienes se
benefician por lo sembrado por el agricultor, sino el agricultor mismo en su pérdida de vender, y su
pérdida de no tener suficiente semilla para la próxima siembra.

AL QUE TIENE MAS LE SERÁ DADO

            Muchas Personas han mal interpretado las palabras de Cristo en los días de su carne que
dicen: Porque aquel que tiene, le será dado y sobrará; mas aquel que no tiene, aun lo que tiene,
será quitado de él, Mateo 13:12.

En esa ocasión el Señor hablaba de conocer los misterios del reino, luego de hacer la famosa
parábola del sembrador. Si te fijas bien en el principio general envuelto que aplica a toda situación
de tu vida, los que tienen semillas, sea dinero, sea revelación, sabiduría, etc., ponle el sello que tú
quieras, se les dará más y sobrará. Pero aquellos que carecen de semillas para sembrar, aun lo que
tienen, les es quitado. Los fariseos y demás religiosos del sistema judaico tenían la ley de Moisés
en esos días y aun eso le fue quitado luego, cuando Dios quitó la ley o antiguo pacto delante de su
presencia y quedaron sin nada en las tinieblas de afuera, la ignorancia del conocimiento de la
revelación del nuevo pacto.

LOS NIÑOS DEL REINO HAN SIDO MAL INSTRUIDOS EN ESTA LEY

            Por siglos, a los niños en Cristo dentro del sistema religioso se les ha enseñado que tener
poco o ser pobre materialmente es una virtud. A tal grado es esta enseñanza, que el sistema
católico, en algunas de sus órdenes religiosas practican lo que ellos llaman: voto de pobreza,
creyendo que eso los hace más aceptable delante de Dios; recuerda que este sistema en particular
vive por las obras de justicia humana.

            Por otro lado, ahora tenemos muchos grupos religiosos del sistema protestante o
evangélico, que practica todo lo contrario. Ningún hijo de Dios por ser hijos de un rey debe ser
pobre materialmente. Todo esto se debe en ambos casos al mismo principio: desconocen la ley de
la siembra y de la cosecha. Desconocen que la prosperidad de los hijos de Dios nada tiene que ver
con tener grandes sumas de dinero guardadas, tener carros, casas,.

            Esta pobreza no es tan solo hablando de dinero, sino que su mayor pobreza es la espiritual.
Aunque en todo el sistema religioso católico, evangélico, etc., hay muchos niños en Cristo que son
herederos del Padre Eterno Jesús Cristo, viven en ignorancia espiritual, no conocen la revelación de
los misterios del reino revelado por el Consolador a través del apóstol Pablo.

LA VERDADERA PROSPERIDAD

El apóstol que nos insta a ser imitadores de él nos enseña lo siguiente en Filipenses 4:10-
16 Y me alegré en el Señor grandemente de que ya por fin reavivasteis el pensar en pro de mí;
sobre lo que ciertamente pensabais, pero carecíais de oportunidad. 11 No que según escasez lo
digo; porque yo aprendí en las circunstancias en que estoy, contento a estar. 12 Sé estar
empequeñecido, y sé también estar abundando; en nada y en cada circunstancia he sido iniciado
para ser saciado, tanto como para pasar hambre, tanto para abundar como para sufrir
necesidad. 13 Para todo tengo recursos en el que me da poder. 14 No obstante, bien hicisteis al
compartir de mí la aflicción. 15 Y sabéis también vosotros, filipenses, que en el principio del
evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia compartió en razón de dar y recibir
excepto vosotros solos, 16 pues aun en Tesalónica, una y otra vez, para la necesidad me
enviasteis. 17 No que busque la dádiva, sino que busco el fruto que crezca para la cuenta de
vosotros.

La actitud de no sembrar para el reino de Dios es una evidencia de la falta de fe de que Dios
suple suficientemente. Es una evidencia de miopía espiritual, de la poca visión que se tiene cuando
perdemos de vista el propósito de la verdadera prosperidad de Dios. Nos engañamos a nosotros
mismos si creemos que somos autosuficientes con lo que creemos producir; pero recuerda: Nada
tiene que no hayas recibid. En la verdadera prosperidad, si conocemos la revelación del nuevo
pacto, estamos iniciados para ser saciados aun en lo que aparenta ser necesidad material.
SOMOS SEMILLAS DE ABRAHAM

Si somos las semillas de Abraham tenemos que tener la fe de Abraham. Leamos lo revelado
por el apóstol en Gálatas 3:29 para que lo tengas bien claro en tu nuevo hombre interior: Y si
vosotros sois de Cristo, entonces de Abraham simiente sois, (o semillas que es lo
mismo)  conforme a la promesa herederos.

Hagamos un pequeño viaje a Génesis 12:1-3 y veamos cual fue la promesa que el Padre
Eterno, que el Dios Fuerte o Todopoderoso le hizo a nuestro padre Abraham: Pero el Señor había
dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra.

Todo esto significa amados bendecidos del Señor que siendo nosotros semillas de Abraham
somos una gran nación porque el pueblo espiritual de Dios está por todo el planeta tierra, no en un
pedazo de tierra en Palestina, Efesios 2:14-22. Ya estamos bendecidos con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales, Efesios 1:3. Nuestro nombre ya fue engrandecido, por eso ahora nos
llamamos cristianos y somos bendición para todos los demás. Según siembren en nosotros así será
la cosecha. El que siembra en nosotros bendición, será igualmente bendecido, así será su cosecha.
Los que siembran en nosotros maldición, su cosecha es igualmente multiplicada en maldición,
porque en la promesa dada a Abraham toda su simiente es bendita.

Hermanos, y esas palabras de Dios son así, somos la bendición para todos los que habitan el
planeta tierra, usemos nuestra herencia para el bien de todos los demás. Jamás enterremos lo que
hemos recibido. En el reino de Dios todo se multiplica, todo produce en abundancia.

DIOS MULTIPLICA NUESTRA SIEMBRA

Si creemos por fe que ya estamos bendecidos como simiente espiritual de Abraham, por fe
tenemos también que creer que somos para bendición de los demás. Eso significa que tenemos que
creer por fe la promesa dada por Dios a nuestro padre Abraham para cumplir con nuestro propósito
de estar en este planeta.

Es necesario que entendiendo cual es la verdadera prosperidad de Dios podamos


alimentarnos a nosotros mismos, a los nuestros y a todos los demás. Teniendo abundantemente
alimentaremos, vestiremos, visitaremos, etc. a todos los demás en el nombre del Señor.

El Señor proveyó una ley espiritual para nosotros para que tengamos suficiente, no para
que lo escondamos con egoísmo y avaricia, sino para que la usemos con liberalidad. Dios provee
para que tengamos una vida abundante en todas las cosas como nos enseñó el apóstol con su propio
ejemplo. No para que amasemos una fortuna para nuestro ego. Si por fe entendemos esta realidad,
entonces estaremos en la posición de dar al Señor de lo que nos ha dado, así como a los demás con
alegría. Como hijos de Dios debemos ser diferentes a los hombres naturales que sólo piensan en
lo terrenal en todo el sentido de la palabra; el hombre espiritual siempre acomoda lo espiritual a lo
espiritual.
El apóstol nos enseña por medio de un ejemplo en 2 a los Corintios 9:7 lo siguiente: Cada
uno como se propuso en el corazón, no con tristeza o por necesidad; porque al alegre dador ama
Dios. El ejemplo más grande y sublime de dar lo realizó Dios mismo para darnos ejemplo. ¿Cuál es
la recompensa de Dios al dador alegre? Leamos el verso 8 Y puede Dios toda gracia hacer
abundar en vosotros, para que en todo siempre toda suficiencia teniendo, abundéis para toda
obra buena. Dios te multiplica en abundancia para que tengas suficiente para que abunde en obras
buenas con tu prójimo. De hecho el verso 9 es un ejemplo de su buen hacer.

Leamos ahora el verso 10 Y el que suministra semilla al que siembra, también pan para
comida suministrará y multiplicará la sementera de vosotros y aumentará los productos de la
justicia de vosotros. Está sumamente claro, Dios es quien nos suministra la semilla para sembrar
tanto espiritual como materialmente, recuerda que nada tienes que no hayas recibido. Te ha
provisto la tierra con todos sus elementos y también te ha dado entendimiento para que lo uses
como un recurso de productividad, así como todo lo necesario para que produzcas. Te da el pan de
cada día tanto espiritual como material. Es quien multiplica todo lo que siembras tanto para la carne
como para el Espíritu, así como lo material. Esa multiplicación es a tal grado que es aumentada
como producto de tu justicia, si es tu justicia como trapo de inmundicia ya sabes el resultado: obras
muertas de la carne. Si es la justicia de Cristo en ti, el resultado es el fruto del Espíritu. Si es tu
siembra material, pues recogerás de igual manera el fruto que le corresponde.

Recuerda bendecido, cuando siembras abundantemente, bendices a otros abundantemente; cuando


siembras escasamente, de igual manera eres de bendición para otros. Cuando damos con liberalidad
en todos los aspectos de nuestras vidas, tenemos conforme a la promesa del Señor abundancia para
dar. Cuando sembramos en escasez, siempre apenas tenemos semillas para volver a sembrar, para
comer nuestro pan y para poder dar a otros.

Art. 5.7 – LA SOLUCIÓN A LA ESCASEZ

A esta altura de conocimiento de la ley de la siembra y la cosecha podemos entonces estar


preparados para entender que para poder cosechar en abundancia es menester sembrar en
abundancia y correctamente. Es menester sembrar ejerciendo la fe.

La mejor forma de determinar el tamaño de nuestra cosecha es mediante la cantidad de


semillas que sembramos para el evangelio de la gracia del nuevo pacto en todo el sentido de la
palabra, mucha siembra en el Espíritu para abundancia del fruto del Espíritu en nuestras
vidas, abundancia de semilla financiera para propagar el evangelio de la gracia y ninguna
semilla para la carne, para que no haya cosecha de obras muertas para la carne.

Dale calidad a tu vida espiritual, siembra correctamente. Como enseña 2 a los Corintios 9:6
siembra en cantidad para recoger abundantemente. Determina la cantidad que estás dispuesto a
sembrar conforme a la cantidad que esperas recoger. Ejercita tus ojos espirituales por medio de la
fe y reconoce los ministerios que están sujeto o cubierto del único ministerio levantado por el Señor
a través del apóstol Pablo para que siembres en él tu semilla financiera. Sal del mar inexistente de
la variedad doctrinal, porque hay un solo mar espiritual donde ya no hay judíos ni griegos, o
como diríamos ahora en este tiempo, donde no hay católicos ni evangélicos o protestantes sea
cual sea su apellido: pentecostales, metodistas, nazarenos, adventistas, testigos de Jehová, etc.
Donde no hay varón ni hembra, porque en el Espíritu no tenemos sexo, somos ángeles como
enseñó Cristo en los días de su carne. En fin donde no esclavos de la vieja naturaleza como
tampoco libres o Espíritus que andan en libertinaje, porque todos somos uno Cristo
Jesús, Gálatas 3:28.

Es nuestra oración que todos sembremos semillas en cantidad y en buen terreno y que sea
multiplicada al 30 por uno, al 60 por uno, y al 100 por uno conforme a la ley de la siembra y la
cosecha. Que los hermanos tengan ojo para ver su cosecha al momento de sembrar su semilla en
aquellos ministerios que están cubiertos por el apostolado del apóstol de este pacto, Pablo.

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