LA INTUICIÓN
ALBERTO MERLANO ALCOCER1
Damos demasiada importancia a nuestra información consciente y descuidamos la
inconsciente, que representa la mayor parte de los contenidos de nuestra mente.
Pensamos demasiado y trabajamos nuestra parte emocional poco, casi nada.
La utilidad de no pensar tanto, está vinculada con el acceso a la consciencia no verbal
de hacer parte de un todo, tan valorada en el misticismo. También correlaciona con la
emergencia de la intuición, entendida como procesamiento inconsciente de información,
presuntamente realizada a través del hemisferio derecho del cerebro y definida por el
diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, como la “facultad de
comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento”.
Lo que sabemos hoy del funcionamiento de los hemisferios cerebrales, parece indicar
que lo consciente tiene más que ver con el hemisferio izquierdo, analítico y verbal, que
con el derecho, globalizador y mudo. En el derecho se produce, entre otras, la síntesis
de la información que procesamos conscientemente con el izquierdo, pero a ésta sólo
tenemos acceso mediante la percepción directa, no verbal, de la misma; en otras
palabras, a través de la intuición.
Análisis y síntesis se complementan funcionando en círculo, el uno alimenta al otro.
Entre mejores análisis, mejores síntesis y viceversa. Por ello para poner a funcionar en
forma adecuada la intuición es recomendable agotar la vía analítica y desprender la
mente consciente del tema que nos preocupa, haciéndonos conscientes de los destellos
creativos de nuestro hemisferio derecho. Posteriormente , hemos de validar
racionalmente nuestras intuiciones y de ser necesario, reiniciar el proceso.
La intuición es como mirar lo que hay en la noche oscura, en el fulgor deslumbrante de
un relámpago, donde todo se hace visible de forma simultanea. Ella nos habla desde el
silencio pues trasciende las palabras. Si no sabemos acallar nuestra mente, se nos
dificultará percibir su voz.
No hay evidencia contundente que indique que el género femenino esté mejor dotado
que el masculino para usar la intuición, simplemente por razones más culturales que
genéticas, a estas se les ha facilitando más su uso que a los hombres, cuya educación
ha enfatizado más el desarrollo de la racionalidad que el de la sensibilidad.
Para Kenichi Omhae, destacado consultor contemporáneo las estrategias de negocios
que llegan a tener éxito no provienen de un análisis riguroso, sino mas bien de un
particular estado mental, más creativo e intuitivo que racional. Gödel, célebre
matemático, sostenía que la intuición sería un instrumento que un día sería tan valorado
como la lógica misma. Igualmente Gary Kasparov, el campeón ruso de ajedrez, sostuvo
1
Administrador de Negocios de EAFIT. MBA Universidad del Valle. Consultor FILOSÓFICO con énfasis en
Manejo de Conflictos desde el SER. Profesor de las Facultades de Administración de la Universidad de los Andes de
Bogotá y de la Universidad del Norte de Barranquilla.
durante su visita a Bogotá el año pasado, que la intuición era la cualidad definitiva de un
gran ajedrecista. En el campo de la Gerencia, por ser la administración más un arte que
una ciencia, los grandes ejecutivos son tan intuitivos como racionales, posiblemente
más lo primero que lo segundo.
En la práctica, todo lo anterior implica más silencio interior; menos racionalidad, más
instinto; más abandono, mayor fe en las fuerzas emocionales que hacen parte de
nuestro ser.
Confiemos en nuestra intuición; entre más la usemos, más se fortalecerá.