Patogenicidad, sintomatología y tratamiento
Esta especie se adhiere a las microvellosidades de la mucosa intestinal a través del disco
adhesivo, provocando irritación mecánica y malabsorción de grasas, vitamina A y B12 y
azúca-
res. En las infecciones sintomáticas las heces son diarreicas, acuosas, amarillentas,
esteato-
rreicas (con abundantes grasas). En los pacientes con infección intensa se pueden
presentar
dolor abdominal, flatulencias, vómitos y pérdida de peso. En casos crónicos puede
afectar el
crecimiento y estado nutricional de los niños afectados, por cuanto provoca retardo
lineal del
crecimiento. Las infecciones leves pueden cursar en forma asintomática.
Quinacrina y el albendazol son las drogas de mayor efectividad. Aunque también se
reco-
miendan el metronidazol, el tinidazol y la furazolidona.
Es importante resaltar el tratamiento adecuado del agua, ya sea por ebullición, por
filtración,
desinfección química por cloración u ozonación, como los métodos más eficaces para
evitar la
propagación de esta especie.
Epidemiología
La prevalencia de giardiasis varía entre el 1% y el 60% según la región. Particularmente
en
la región bonaerense y Gran La Plata, la prevalencia en la población infantil es del orden
del
20%. Está directamente relacionada con las condiciones sanitarias y socioeconómicas de
cada
población. Aunque se trata de una especie de distribución cosmopolita solo es endémica
en los
países en desarrollo y subdesarrollados. Su incidencia es mayor en niños debido a su
predis-
posición a ingerir alimentos o líquidos infectados. Se estima que unos 280 millones de
seres
humanos son infectados anualmente por este parásito. Es una parasitosis reemergente y
po-
tencialmente zoonótica.