El Islam
ORIGEN
La península de Arabia, en el siglo VII su población era mayormente
de pastores beduinos nómadas organizados en multitud de tribus
independientes que tenían creencias religiosas politeístas y
animistas. En algunas regiones costeras se practicaba la agricultura
y la población era sedentaria. Es el caso de la región de Hedjaz,
transitada por caravanas que comerciaban entre la India y el
Mediterráneo. La ciudad más importante era La Meca.
Mahoma era el profeta del Islam y nació en La Meca (570) en el
seno de una familia noble. A principios del siglo VII comenzó a
predicar una nueva religión monoteísta: El Islam. Esta palabra
significa resignación a la voluntad del Dios único (Alá). El Islam fue
revelado directamente por Dios a Mahoma y sus enseñanzas se
recogen en el Corán (Libro sagrado de los musulmanes).
Sus principales preceptos son:
La profesión de fe. ‘No hay más Dios que Alá y Mahoma es su
profeta’
Orar 5 veces al día mirando a La Meca y la oración comunitaria de
los viernes en la mezquita.
Ayunar durante el mes sagrado del Ramadán.
Dar limosna a los pobres.
Peregrinar a la Meca al menos una vez en la vida.
Mahoma sufrió la incomprensión de los ricos comerciantes de La
Meca y de su familia por lo que huyó a Medina en el año 622, esta
huida se denominó la Hégira y es la fecha de inicio del calendario
islámico. Mahoma se convirtió en jefe político y religioso, años
después conquistó La Meca y, a su muerte (632), casi toda Arabia
era musulmana.
EXPANSIÓN
Tras la muerte de Mahoma, los musulmanes formaron un gran
imperio. Lo consiguieron gracias al impulso de la fe, a su poderoso
ejército (sobre todo la caballería) y a la debilidad de sus
adversarios. Esta expansión tuvo tres etapas:
a) Califato ortodoxo (632-661): en esta etapa los sucesores de
Mahoma fueron elegidos entre sus familiares y amigos; residieron
en Medina, adoptaron el título de califa (sucesor del Profeta) y
unieron la máxima autoridad política y religiosa. En esta época los
árabes conquistaron Siria, Palestina, Egipto y Mesopotamia que
eran regiones muy ricas.
b) Califato omeya (661-750): en esta etapa llegó al poder la familia
de los Omeyas que llevó la capital a Damasco y el imperio alcanzó
la máxima expansión hacia el oeste por el norte de África y la
Península Ibérica, y hacia el este hasta el valle del Indo y el
Turkestán.
c) Califato abasí (750-1055): los omeyas fueron destronados por la
dinastía abasí y la capital fue Bagdad. Conquistaron Creta y Sicilia
pero la expansión se detuvo pues hubo muchas luchas internas a
partir del siglo X entró en decadencia. El califato fue conquistado
por los turcos en 1055 y definitivamente su desaparición se data en
1258, año en que Bagdad fue tomada por los mongoles.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA
El califa era la máxima autoridad, ‘la sombra de Dios sobre la
Tierra’, y concentraba el poder político y religioso. Como jefe
religioso presidía la oración comunitaria de los viernes. Como jefe
político, gobernaba, administraba justicia y dirigía el ejército.
Aparecía en público rodeado de gran ceremonia.
La administración del imperio se organizaba:
Un visir principal (primer ministro) que dirigía la administración
central y otros ministerios, como los del ejército, correos o hacienda,
que estaban bajo el mando de otros visires que dependían del
primero.
Los territorios del imperio se dividieron en provincias o koras bajo la
autoridad de un gobernador el emir o walí y representaba al califa.
Además habían jueces o cadíes (aplicar las leyes) y tesoreros
reales o diwanes (recaudar impuestos).
Sus habitantes pagaban dos tipos de impuestos: uno por la
posesión de la tierra y otro personal que cesaba al convertirse al
Islam.