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Educación

Este documento habla sobre el concepto de educación. Define la educación como un proceso de influencia humana que tiene como objetivo el desarrollo y perfeccionamiento del individuo para que pueda integrarse en la sociedad. Explica que la educación puede ser formal e institucionalizada, no formal fuera del sistema escolar, o informal y espontánea. El documento también discute las características y fines de la educación.

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Educación

Este documento habla sobre el concepto de educación. Define la educación como un proceso de influencia humana que tiene como objetivo el desarrollo y perfeccionamiento del individuo para que pueda integrarse en la sociedad. Explica que la educación puede ser formal e institucionalizada, no formal fuera del sistema escolar, o informal y espontánea. El documento también discute las características y fines de la educación.

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EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN - CONCEPTO
El término «educación» es de uso habitual en la vida cotidiana porque a todos nos
afecta de algún modo. Todo el mundo se atrevería a dar una definición de educación.
Aunque existen diversas maneras. de concebirla, y más aún de llevarla a cabo, se da
como denominador común la idea de perfeccionamiento, vinculada a una visión ideal del
hombre y la sociedad. La educación aparece precisamente como posibilitadora de los
ideales humanos.

En sentido amplio, la educación es tan antigua como el hombre. En efecto, desde


su aparición, el hombre se preocupó de criar y cuidar a sus hijos hasta que pudieran
valerse por sí mismos, y es con este significado que surge el término «educación»1 En
visión actual se le pueden aplicar tres significaciones generales (Mialaret, 1977):

1. Hablar de educación supone muchas veces referirse a una institución social: el


sistema educativo. Es así como se habla de la educación occidental, de la educación
española, de la educación moderna, etc., dándole un contenido histórico-comparativo o
socio-político.

2. También se emplea la palabra «educación» para designar el resultado o producto de


una acción. Así se habla de una «buena» o «mala» educación, de una educación
adaptada o no a las exigencias de los tiempos, de una educación conservadora o
progresista, etc.

CARACTERÍSTICAS
1. Medio para alcanzar el fin del hombre. La educación aparece como medio
imprescindible para que el hombre se realice en su plenitud y alcance su fin último,
aunque la idea que se tenga del fin depende de la filosofía de partida. Como ejemplos de
estas diversas concepciones se pueden citar:

DANTE: «El objeto de la educación es asegurar al hombre la eternidad».


MARANON: «La educación es una superación ética de los instintos».
SPENCER: «La función de educar es preparar la vida completa».

2. Organización u ordenación. Sea personal o socialmente, la educación es vista por


algunos autores como medio de estructuración y ordenación. En cierto sentido tiene
semejanzas con la idea de perfeccionamiento, pues se trata de la ordenación hacia un
orden ético.

1
Según la versión más corriente, etimológicamente la palabra «educación» procede del verbo latino
«educo-as-are», que significa «criar», «amamantar» o «alimentar». Algunos autores han hablado de la
procedencia del verbo latino «educo-is-ere», que significa «ex- traer de dentro hacia afuera». La preferencia
por este segundo significado supone considerar la educación más como un proceso de desarrollo interior
que de construcción realizada desde el exterior. Túsquets señala respecto la posible dualidad etimológica
que del verbo «educere» se ha derivado la palabra «educción», no la palabra «educación» (Ttisquets, 1972).
ARISTOTELES: «La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia
el orden ético».
HERBART: «La educación es el arte de ’construir, edificar y dar las formas necesarias».

3. Acción humana. La educación es un conjunto de influencias sobre los sujetos


humanos, pero influencias procedentes de los otros seres humanos. En este sentido la
educación se diferencia de la influencia cósmica, climatológica y física de todo tipo que
inciden sobre el hombre, y que es necesaria para su desarrollo biológico. La educación
es una influencia humana porque se trata de un fenómeno social.

WILLMANN: La educación es el influjo previsor, directriz y formativo de los


hombres maduros sobre el desarrollo de la juventud, con miras a hacerla participar
de los bienes que sirven de fundamento a la sociedad».
NASSIF: «La educación es la acci6n de un hombre cabal sobre un hombre total».
SPRANGER: «Educar es transferir a otro, con abnegado amor, la resolución de
desarrollar de dentro a fuera, toda su capacidad de recibir y forjar valores».
ZARAGÜETA: «La educación es la acción de un espíritu sobre sí mismo o sobre
otro para el logro de una forma instructiva y educativa».

4. Intencionalidad. Esta característica va muy correlacionada con la í anterior. En


sentido estricto, la educación se presenta como una acción planeada y sistematizada,
aunque se reconozca la existencia de acciones educativas no intencionales.

COHN: ¡«La educación es el influjo consciente y continuo sobre la juventud dúctil,


con el propósito de formarla».
KERSCHENSTEINER: «La educación consiste en distribuir la cultura, para que el
hombre organice sus valores en su conciencia y a su manera, de acuerdo con su
individualidad».

5. Proceso de socialización. La educación del sujeto supone su incorporación a la


sociedad: adquiere lenguaje, costumbres, conocimientos y normas morales vigentes en
ella. La dimensión social es parte del mismo proceso de realización personal antes citado:

COPPERMANN: «La educación es una acción producida según las exigencias de


la sociedad, inspiradora y modelo, con el propósito de formar a individuos de
acuerdo con su ideal del “hombre en sí”».
DURKHEIM: «La educación tiene por misión desarrollar en el educando los
estados físicos intelectuales y mentales que exigen de él la sociedad política y el
medio social al que está destinado».
HUXLEY: «La educación consiste en formar a jóvenes seres humanos en la
libertad, la justicia y la paz».
SUCHODOLSKI: «El contenido esencial de la educación estriba, sobre todo, en
formar un hombre capaz de elevarse al nivel de la civilización moderna, o sea; de
encontrar el sentido de la vida en este nuevo mundo».
Muchas de las definiciones insisten en más de una de las notas citadas, pero no
se han repetido en bien de la brevedad. Tampoco faltan definiciones plenamente
tecnológicas:

GATTEGNO: «La educación para el individuo es el crecimiento de su FC2, de tal


suerte que su desarrollo representa una integración de todos los elementos de K, dándole
así la posibilidad de proceder a una extensión de A... La educa- ción del individuo es tarea
del grupo que proporcionará los medios necesarios para facilitar la integración de K y dar
a cada FC la posibilidad de extender a A».

Las definiciones más actuales tienden a centrar su atención en nuevos ámbitos:


la educación como un sistema de modelos, la educación como un sistema de
comunicación concebida cibernéticamente, ...

BELTH: «Educar consiste en transmitir los modelos por los cuales el mundo es
explicable».

6. Sistematismo. Se han presentado dos notas características de la educación: actividad


e intencionalidad, pero ¿puede haber una actividad intencional enfocada a un fin sin que
haya un sistema? El hecho de que la actividad busque unas metas, obliga a encadenar
todos los actos y plantear unas etapas previsibles para llegar a ellas. Las metas se logran
gracias a la aplicación de un proceso sistémico, es decir, gracias a que todos los
elementos son organizados hacia la meta. De ahí surge el concepto de la educación como
sistema.

Tradicionalmente se ha considerado que la mayor representatividad del


sistematismo se encuentra en la directividad (tutela directa), actualmente, sin embargo,
existen corrientes de educación no directiva en las que se propone que el sistematismo
nazca de las relaciones interindividuales y de grupo. La realidad es que ya sea el
educador quien organice el proceso, o bien sea el propio grupo quien lo haga, siempre
será necesaria una estructura organizativa, si no se quiere dejar a1 azar la consecución
de los resultados pretendidos (Michaud, 1972:152).

Según el grado de intencionalidad y sistematismo que converjan en un


determinado programa educativo, actualmente se distingue entre: (Coombs, 1975;
Touriñan, 1984; Trilla, 1985).

a) Educación formal, aquélla que es plenamente intencional y acontece en una estructura


sistémica institucionalizada (escuela), lo cual suele conllevar el logro de titulaciones
académicas reconocidas. Es la educación que está legal y administrativamente regulada.

(b) Educación no formal, así se denomina un conjunto de actividades claramente


intencionales que acontecen fuera del sistema escolar formal, y que no pretenden concluir
con aprendizajes reconocidos oficialmente. El nivel de organización puede ser muy

2
FC es el campo de conocimiento, integrado por una serie de elementos. K son todos los elementos
comunes a un grupo FC, que están en función del grupo elegido y del tiempo. La suma de las experiencias
contenidas en los- FC de un grupo podría ser mucho más amplia que el K; es lo que se denomina
«conglomerado» (A) de todos los FC, y se designa como «borde» (B) a lo que queda después que se ha
definido K de A. (Debesse/Mialaret, 1971:36).
variable según la naturaleza del programa, desde altamente estructurado, al estilo
escolar, hasta un mínimo nivel de estructuración.

c) Educación informal, es el conjunto de acciones sociales que tienen una educación no


reglada que se produce de manera espontánea, sin que exista una planificación para ello
y sin que intervenga el ámbito institucional educativo.

d) Función prospectiva, anticipando el resultado previsible, con lo cual se determinan


reglas y acciones.

FINES DE LA EDUCACIÓN

En cualquier caso, los fines de la educación no son el fruto del mero capricho u
opinión del educador. Entran factores sociales de la época, cultura, etc., además de
principios básicos de la per Sección humana. El problema surge de nuevo cuando se trata
de establecer órdenes de priori- dad o se quiere determinar el «fin general de la
educación». Nassif resalta que la discusión teleológica surge precisamente del afán por
establecer un único fin educativo:

«las cosas cambiarían si, atendiendo a la realidad diversa de la educación, a sus distintos
momentos y sectores, se reconociera la necesidad de una sana y benefi- ciosa
convivencia de varios objetivos» (Nassif, 1968:15).

Fullat, por su parte, se muestra escéptico sobre la posibilidad de encontrar una


finalidad educativa general porque, afirma, caso de lograrse...

«se habrá fabricado una confusión lingüística tan amplia como la que encierra cualquier
redactado de los Derechos del Hombre, en el que se han puesto de acuerdo gentes de
geopolíticas no sólo distintas sino también opuestas. Tales composiciones permiten
tantas lecturas como redactores ha habido» (Fullat, 1984:64).

Admitido el principio que la educación es una tarea integradora, que abarca al


hombre en su totalidad, será lógico deducir que los fines de la educación habrán de
constituir un todo coherente que lleve a la perfección del sujeto. Pero los fines últimos de
la educación requieren de fines o metas parciales, como hitos necesarios para lograr los
anteriores, fines parciales cuya condición primera será, eso sí, la de tener presentes las
posibilidades del educado y las necesidades de la vida social.

Pero aquí surge de nuevo otro problema, que Touriñán afronta advirtiendo que las
expectativas sociales no pueden convertirse automática- mente en metas de la
educación, porque las metas o finalidades educativas han de ser engendradas en el
mismo sistema educativo; no pueden ser simples elementos externos a él:

«...hablar de fines externos es hablar de la presunción de fines de la educación que se


deciden sin darle significación propia al conocimiento de la educación. Es frecuente hablar
de fines de la educación, refiriéndose a expectativas sociales, moral y socialmente
sancionadas como metas para la educación, tal como si el valor educativo no fuera nada
distinto a la aprobación moral y social...
NIVELES DE LA EDUCACIÓN
1. Nivel filosófico, por el cual se pretende una interpretación personal del mundo y del
papel del hombre en él. Quienes advierten una dimensión transmundana en la vida del
hombre, incluirán un nivel teológico, sin por ello suprimir el estrictamente filosófico.

2. Nivel social, que centra al sujeto ante una realidad histórico-social concreta, en la cual
debe desenvolverse de manera reflexiva. El logro de la integración y concientización
sociales pasará por la adquisición previa del patrimonio cultural de la sociedad en
cuestión. Algunos ven la dimensión política como merecedora de atención aparte del nivel
social en general, pero esto supone otorgarle una dimensión superestructural que, cuan-
do menos, pudiera ser discutible.

3. Nivel personal, porque en primera —y última— instancia educamos a un hombre


concreto, quien ha de encontrar su propio papel en l colectividad y lograr así su plena
realización como individuo. Para conseguir este nivel habrá que estar atento a las
posibilidades madurativas, los intereses y las aptitudes del educando. La adquisición de
habilidades profesionales estaría en este nivel.

Los tres niveles están estrechamente vinculados. La realización como individuo


está condicionada al contexto social que la posibilita, del mis- mo modo que la
interpretación filosófica del mundo y de la vida es fruto de una cultura y momento histórico
determinado; aunque siempre se pue- de adoptar una posición de crítica.

EFECTOS DE LA ACCIÓN EDUCATIVA


La actividad educativa intencional y sistemática produce como efecto un desarrollo
perfectivo en el sujeto que lo acerca al modelo de hombre educado. Por eso tiene sentido
la afirmación de García Hoz (1968) de considerar la educación como «causa y efecto» a
la vez. En cuanto proceso hacia unos objetivos es causa y como punto final de la actividad
emprendida es efecto, si bien’ los efectos siempre son parciales, coincidentes con el logro
de objetivos intermedios, porque el efecto final está condicionado por la temporalidad de
la vida humana y por la misma utopía que entrañan los modelos de perfección. Pero
vamos a insistir un poco más en el concepto de «perfeccionamiento», que tanto aparece
en las definiciones de educación.

Perfeccionamiento tiene un sentido dinámico, de proceso en el cual está inmerso un


sujeto que no ha llegado a la situación definitiva de perfección, pero que camina hacia
ella.

Instrucción «la instrucción no se da de hecho sino en virtud de un propósito o de una


realidad pedagógica», otros autores distinguen entre instrucción y educación, reservando
la primera para denominar la construcción de la dimensión intelectual del hombre,
mientras que la educación comprende- ría la totalidad de las dimensiones humanas
(Nassif, 1958:15).

Nuestra posición es que no hay educación sin instrucción (como no puede haberla
sin aprendizaje), pero no toda instrucción es forzosamente educativa, sino sólo aquélla
que se basa en conocimientos compatibles con los valores y modelos educativos. La
experiencia vital demuestra que no se puede separar el cultivo de la inteligencia de la
conformación de la voluntad moral, pero también advierte que «persona instruída» no es
equivalente a «persona educada», por cuanto se puede estar bien instruí- do para realizar
acciones que se apartan de los modelos considerados va- liosos desde la perspectiva
educativa. La falta de vinculación del proceso enseñanza-aprendizaje, que lleva a la
instrucción, con los valores educativos es lo que llevó al denominado formalismo
didáctico, el cual reduce la tarea educativa a la adquisición de conocimientos.

Capacitación. Es un término introducido mucho más recientemente en el lenguaje


educativo, y suele designar la adquisición de conocimientos y técnicas necesarios para
ejercer una profesión o actividad determinada. La instrucción forma parte del proceso, por
cuanto incide sobre la forma organizada de adquirir los conocimientos y técnicas.

Adiestramiento-entrenamiento. En castellano son términos práctica- mente sinónimos


y se emplean para designar una dimensión del proceso instructivo: la que se refiere a la
adquisición de destrezas para realizar tareas concretas (Esteve, 1983:18). La práctica en
la habilidad deseada aparece aquí como fundamental, si bien no suele ser suficiente por
sí mis- ma. En un programa de capacitación habrá necesidad de adiestramiento cuando
contemple la adquisición de destrezas.

Formación. Para muchos es un concepto equivalente a1 de educación, equiparándose


«proceso educativo» y «proceso formativo». Otros, sin embargo, consideran la formación
como un estadio superador de la simple instrucción, pero permaneciendo estrechamente
vinculada a ella, ya que se refiere al ámbito intelectual; así Willmann (1948:52) considera
que:

«la formación comparte con la instrucción el ofrecimiento de un contenido, pero excede a


la simple adquisición de conocimientos o de destrezas eh el sentido que convierte la
materia transmitida en un elemento libre- mente disponible y fecundo espiritualmente»;
algo semejante a lo escrito por Kriekemans (1968:17) al considerar la formación como
«un conocimiento que transforma nuestra propia substancia».

JUSTIFICACIÓN DE LA EDUCACIÓN: POSIBILIDAD Y NECESIDAD


Una vez se ha tomado conciencia de los fines que pretende la educación y de los
principios que la integran, aún queda un interrogante importante por despejar: ¿es posible
la educación?, ¿qué condiciones la hacen posible? La posibilidad de la educación pasará,
inevitablemente, por la existencia de una posibilidad de ejercer influencia por parte del
educador y una posibilidad de ser influenciado por parte del educando.

Toda fundamentación de la posibilidad educativa reside en una concepción del


hombre como ser posible, como ser no enteramente determinado desde su nacimiento a
causa de la herencia o el ambiente. Hay que admitir una flexibilidad en la conducta del
individuo o, lo que puede llamarse como educabilidad.

Es necesaria la capacidad del hombre de mirar su propio potencial, de modo que


pueda situarse «frente a él» y dominar lo (Freire). Pero esta confrontación se realiza en
un medio socio-cultural determinado y desde una concreta realidad espacio-temporal.
Aquí aparece la perspectiva histórica de la educabilidad, según la cual las posibilidades
de conformación se concretarán en una dirección determinada, precisamente la que
posibilite el contexto social en que se vive (Flitner, 1972:107). Es así que la educación se
beneficia del progreso histórico, haciendo cada vez más factible la explotación de las
posibilidades del ser humano.

Junto al concepto de «educabilidad» como algo que indica plasticidad, aparece el


de educatividad, entendida como la capacidad del ser humano de influir sobre los demás.
En el plano informativo la educatividad se entenderá como la posibilidad de transmitir
contenidos, sean subjetivos del informados, sean objetivos de la cultura. En el plano más
ampliamente educativo la educatividad se entenderá como la posibilidad de influir en la
conformación de la personalidad del educando en su conjunto. Las notas características
de la educatividad se deducen del análisis de la contribución al desarrollo y
perfeccionamiento del educando; porque la negación de la educatividad convertiría la
educación en un proceso de desarrollo, lo cual equivale a afirmar que el hombre está
predeterminado por su código genético; afirmación ésta suficientemente contrastada
como falsa.

Si sumamos la educabilidad y la educatividad y las consideramos dentro de un


mismo sujeto, llegamos al concepto de autoeducacián, que significa la capacidad del
sujeto de conformarse a sí mismo; es el mismo sujeto el que educa y es educado, da y
recibe. Es fácil comprender que la autoeducación pura no existe, pero sí es posible hablar
de una autoeducación «híbrida»: el hombre empieza su conformación mediante la
heteroeducación; es decir, influenciado directamente por los otros, para luego ir
adentrándose en la autoeducación, cuando él mismo se erige en rector principal de su
educación.

Otro tanto cabría afirmar respecto al auto y heteroinstrucción. Por autoinstrucción


pura debería entenderse el resultado del aprendizaje logrado por la enseñanza que se ha
dado uno a sí mismo, sin que mediara enseñanza ajena. Será forzoso repetir lo mismo
que lo dicho respecto la autoevaluación en sentido estricto: nadie puede darse lo que no
tiene. En cambio, si por autoinstrucción entendemos la posibilidad de aprendizaje sin
contar con la dirección inmediata y la presencia física del docente, siendo el aprendiz
quien decide sobre el proceso, entonces se trata de una acción factible y deseable.
Actualmente contamos con multitud de elementos que permiten la autoinstrucción en este
segundo sentido: medios impresos, audiovisuales e informáticos.

LÍMITES DE LA EDUCACIÓN
El tipo de hombre no es determinado por la genética, pero sí por el ambiente en
que se desarrolla, entendiendo por tal el conjunto de influencias asistemáticas que recibe
del medio. De este modo, herencia y ambiente global se erigen en los dos cauces
determinantes de la vida del hombre o, si se quiere en los únicos auténticos agentes de
la educación, sin dejar salida a una intervención pedagógica que actúe sobre la base
genética y llegue a superar la realidad ambiental impertinente.

El optimismo pedagógico es también una posición muy vieja; comienza en Platón, sigue
con los sofistas y pasa posteriormente al neoplatonismo y la Edad Media; su culmen se
da en los racionalismos de distinto tipo. Para Leibniz la educación lo puede todo, para
Kant el hombre no es más que lo que la educación hace de él, los psicólogos conductistas
(Watson) afirman que todo consiste en encontrar el estímulo y reforzador adecuado.
El punto realista de equilibrio pasa por la referencia inicial a los mismos fines de
la educación, porque si nos proponemos unas metas irreales por lo inalcanzable, nunca
llegaremos a conseguirlas y, como consecuencia, se puede entrar en un círculo
pesimista. Pero es igualmente cierto que la educación es utópica por naturaleza y siempre
habrá limitaciones para el logro pleno de sus fines, los cuales han de significar el
idealismo que se pretende. Muestra la experiencia común que, a igualdad de metas, unos
sujetos las consiguen antes y fácilmente, mientras otros lo hacen más tarde y a duras
penas.

Recordemos que desde Herbart se han señalado tres tipos de límites para la
educación: el momento histórico, las condiciones del medio y la propia naturaleza del
educando. A estas tres limitaciones habría que añadir las que derivan de la capacidad del
educador y de las características de la metodología empleada.

Adviértase, finalmente, que los límites de la educación no constituyen algo fijo, puesto
que el constante avance de las mismas Ciencias de la Educación hace posible unos
resultados anteriormente impensables. A todo ello ha contribuido el empleo de recursos
tecnológicos en las tareas de instrucción y educación, y un mejor conocimiento de los
procesos que rigen el aprendizaje humano, de modo que hoy se da un resurgimiento de
la corriente optimista, que confía en la superación de deficiencias producidas por el medio
ambiente.

Extraído de:

Sarramona, J. (1989), FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN Fundamentos de


educación. CEAC, España, págs. 27-49.

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