LO FANTASMATICO SOCIAL
Y LO IMAGINARIO GRUPAL1
Eduardo Pavlovsky
En 1968, durante los seminarios de entrenamiento de
dinámica de grupo que Didi Anzieu realizaba anualmente en
París, ocurrían simultáneamente los acontecimientos políticos
sociales por todos conocidos.
Esta simultaneidad de situaciones, la realización de los
seminarios de dinámica de grupo en el mismo momento del
acontecer social, le permitieron a Anzieu realizar algunas
reflexiones y observaciones de las cuales rescataré las más
importantes. Dice Anzieu:
El desarrollo del seminario, considerado en su totalidad,
me ha parecido una reproducción abreviada, en miniatura, del
inconciente social en Francia en Abril y Julio de 1968.
Y se pregunta más adelante:
Un seminario que reposa exclusivamente en los llamados
métodos de grupo, ¿no es acaso un sondeo de las capas más
profundas del psiquismo colectivo?
En otro párrafo, Anzieu también se refiere al surgimiento
en el staff o equipo terapéutico, durante los seminarios, de u-
na posición autoritaria que surgió como necesidad del equipo de
estructurar un orden durante un momento de gran caos y
anarquía entre los integrantes del grupo de seminarios, que
1 Relato leído en el Congreso de Psicopatología, realizado en el Colegio La
Salle en 1982 en Buenos Aires.
amenazaba la evolución normal del mismo.
El propio staff se extrañó de la posición autoritaria que
tuvo que tomar frente a la anarquía remante. El intercambio
de opiniones puso en evidencia dos cosas. Por una parte, la
fantasmática de una organización jerarquizada del saber y del
poder (tipo de organización tan combatida en mayo) fue recono-
cida como fantasmática común del equipo terapéutico, por
identificación con este tipo de fantasmática social. Se debatió
en el seminario la relación entre la dinámica del grupo del
seminario y la evolución inconciente social en 1968 en Francia.
Según Anzieu el equipo terapéutico se identificó con esta
estructura del poder y del saber tan combatida en mayo, y actuó
en el grupo ejterciendo el poder sobre los integrantes del
seminario.
Después de la "actuación", el equipo terapéutico reunido
pudo "metabolizar, elaborar y modificar" esta identificación
regresiva.
En un trabajo que realizamos con Bauleo en 1976 y que
titulamos "Psicoterapia en situaciones excepcionales"2 in-
tentábamos caracterizar algunos fenómenos clínicos y de
dinámica grupal que habíamos observado en nuestros grupos
durante el lapso 1976-77, período caracterizado por la repre-
sión política por todos conocido.
En dicho trabajo nos formulábamos los siguientes inte-
rrogantes: ¿Cómo eran las sesiones de psicoterapia de grupo
durante ese lapso?
¿Qué efecto tenían en el específico campo de la producción
imaginaria de la sesión, los acontecimientos sociopolíticos de
ese período? ¿Qué fenómenos singulares observábamos en la
transferencia, en la dinámica de grupo, en las fantasías incon-
cientes grupales, en el cuadro sintomático de los integrantes y
en las condiciones de seguridad del grupo? ¿Existía alguna
singularidad específica del proceso inconciente grupal y su
2 Contrainstitución y Grupos, A. Bauleo, Editorial Fundamentos,
Madrid, 1975.
relación con el inconciente social?
En alguno de nosotros existe hoy una cierta necesidad de
intentar describir el clima imperante en las sesiones durante
ese período, a riesgo de sortear o eludir la fractura o solución de
continuidad que sufrid el proceso de la psicoterapia de grupo en
ese lapso. Porque hubo perturbaciones serias en el desarrollo
de la psicoterapia de grupo en esos años. Desde allanamientos
policiales en plena sesión de grupo, con la consecuencia de
terapeutas desaparecidos, hasta sesiones en instituciones que
se realizaron con policías dentro de la sesión.
Se nos ocurre que no queremos ni debemos perder la
mejnoria de esa época, precisamente porque trabajamos en la
clínica con el recuerdo para evitar la repetición.
Alguno de nosotros tenemos la necesidad de recuperar
nuestra memoria para evitar fragmentar nuestra propia iden-
tidad profesional.
Pensamos que somos el testimonio clínico de una época
que no debe volver a repetirse. Nuestro testimonio es también
la psicoprofilaxis de toda forma de autoritarismo y fascismo
futuro.
Adorno, sugiere que para que no ocurra otro Auschwitz,
no debe tratar de olvidárselo.
La curación es recordar para no repetir.
Si no recuerdo, repito.
Si repito actúo.
"La interiorización de las prohibiciones y prescripciones
es tal, que la opresión constituye para los oprimidos la condi-
ción de posibilidades del goce"3. El inconciente social, mediati-
zado en momentos de excepción social por el grupo, selecciona
los temas sobre los que podemos pronunciarnos. Hay palabras
y temas censurados. Silencios recortados que hablan de cen-
sura. Autocensura. Palabras mudas. Ausentes. La interiori-
zación de la violencia se ha instalado en el grupo como obvia,
3 P. Legendre, El amor del censor. Ed. Anagrama, Barcelona, 1979.
como natural.
El discurso del grupo se recorta sobre una zona prohibida.
Pero nadie prohibe nada. No es necesario. Prohibir es de alguna
manera nombrar lo innombrable por contraste.
La dialéctica de la persecución social se ha interiorizado.
No hay explicitación del movimiento totalizador.
Cualquier discurso que superase el límite previsible de lo
pactado por la norma interiorizada, será regulado por el grupo
mismo, o el portavoz de la violación será callado por el coro de
otras voces. El grupo funciona como un censor de las individua-
lidades más transgresoras de la norma social interiorizada.
Entrenamiento de la regulación grupal en momentos ex-
cepcionales del acontecer social. Misión especial. La autoregu-
lación es la expresión de la mediatización represiva del grupo
y cumple la función de preservación dentro del grupo.
El grupo atempera. Adapta el lenguaje que subvierte.
Corrige. Aminora imperceptiblemente. Todo individuo dentro
del grupo que se animara a transgredir la prohibición, podría
ser discriminado.
Un síndrome general de adaptación. La frase que ame-
naza es apoderada por un discurso. Otro, que asegura la sobre-
vivencia y disminuye el ribete trágico del gran violador del
PACTO. El PACTO es clave. No se puede nombrar lo innom-
brable. Algo se torna innombrable. Algo ha de ser evitado de
nombrar. La verdadera incertidumbre es no saber exactamente
la palabra que no se debe nombrar.
La verdadera incertidumbre es no saber exactamente la
palabra innombrable. Reflejo del inconciente social. Registro
asociativo de palabras nombradas y muerte. El inconciente
social desborda los límites del grupo.
Cada integrante "actúa" de acuerdo a su fisic du rol el
personaje de una obra que habla de asesinatos, allanamientos
y desaparecidos. Cada inconciente individual sigue sus leyes
propias y recorta la singularidad de cada actuación.
El grupo es hablado por el argumento del drama del
inconciente social y su trama argumental. Cada integrante
actúa un personaje principal de esta trama. Lo habla su
inconciente individual, pero al servicio de una trama argumen-
tal que alude o sugiere una fantasmática social. Inconciente
social que se introduce en la intimidad-interioridad del grupo,
de acuerdo a la excepcionalidad de las circunstancias sociales.
"Psicoterapia de grupo en situaciones excepcionales", decía
Bauleo.
Descentramiento de la propia fantasmática grupal.
¿Descentramiento de los mitos familiares durante las
guerras?4
Con esto nos referimos a que los grupos estructuran luego
de su agrupamiento una configuración organizada a partir de
un entrecruzamiento de proyecciones de los integrantes a los
cuales se entrecruzan elementos representativos sociales de
una manera tal que en esa configuración se escenifica la obra
teatral, al cual no sólo han aportado los integrantes, sino que
la sociedad ha suministrado el clima imperante. (Bauleo).
CLIMA GRUPAL de intemperancias.
Se tiene en el grupo terapéutico la impresión de que el
enemigo acecha al grupo. No afuera. Sino dentro del grupo.
Espera al acecho la palabra para el asesinato.
Se sabe que no pero aún así, como diría Mannoni, se actúa
como si acechara. Hay que cuidarse. Hay una escena que lo
hace posible. El mismo personaje que pregunta puede ser el
asesino. El asesino sin gajes. CLIMA DE TRAICION. Insisto:
El violador, el asesino, el torturador, está allí presente en el
grupo.
Se sabe que no lo está, pero se actúa como si estuviera.
Pluridimensional de las ansiedades confusionales. Pregunta:
¿Quién nos aterroriza? ¿Invención? ¿Recreación? Fábrica de
miedos del gran EXORCISMO.
El miedo no es imaginería. Vivencia del terror que nos
asfixia. Sabemos que el torturador es invención. Allí en el grupo
4 F. Fanón, Los condenados de la tierra, Fondo de Cultura Económica,
México, 1963.
lo inventamos, que no está, certeza de convocatoria. Recreación
nuestra. Lo sinistro del inconciente social que nos posee, lo
circulamos. Lo patetizamos.
Circulamos el terror de la convivencia con el monstruo. Lo
recreamos entre nosotros para exorcizarlo. Recreación previa
a todo EXORCISMO. Pero para exorcizarlo tenemos que creer
que está allí, adentro, en el grupo, al acecho, esperando la
palabra innombrable para caer sobre nosotros. El grupo sabe
de qué se trata este asesinato. Sabe del improviso. De la
trampa. De irrupciones. De la magia del no aparecer más. Está
enterado. Nada es tan mágico como hacer desaparecer. Se
corre el riesgo de no volver más.
Recreamos entonces el drama del inconciente social. Lo
reinventamos. Lo recreamos. Lo exorcizamos. Traemos los
peores fantasmas del drama. Convocamos los protagonistas
centrales y los encarnamos; pero como buenos actores tenemos
que creer en lo que hacemos. Como buenos actores del método
Stanislavsky.
Tenemos que creer que nuestro enemigo está allí entre
nosotros en el grupo, dispuesto a hacernos desaparecer. Insisto
en la creencia. Si EL lo dispusiera somos hombres muertos o de-
saparecidos. Tenemos la referencia de que en aquel mismo
mundo que se llama realidad, se desaparece todos los días. La
fantasía de desaparecer para siempre, no como muerte sino
como pasaje a otro estado, a otro nivel, es una ansiedad te-
rrorífica posible cuando la gente es secuestrada y no se sabe
cómo, ni dónde, ni cuándo.
Alguna vez nuestras fantasías agresivas vaticinaron la
desaparición de nuestros padres, y por rebote la nuestra. Cero
al infinito.
Jugamos a que sea así, de lo contrario no vale el EXOR-
CISMO. Para que haya exorcismo hay que creer en la obra
teatral del inconciente social y sus terrores. Lo inventamos en
el grupo, dentro del grupo.
Siempre hay un sospechoso dentro del grupo, un elegido
por el rol de la sospecha. Algún rasgo bizarro del sospechoso es
aprovechado para invitarlo al escenario Fisic du rol. Nuestro
mago de turno. Tiene poderes inventados. Pero lo creemos. El
peligro es grande. La sospecha circula. El sospechoso se siente
investido por el rol. Sabemos que es un buen compañero. Lo
reconocemos. Pero el efecto de la proyección lo transforma de
golpe en sospechoso. Sabiduría grupal. Lo necesitamos para
aterrorizarnos.
Es nuestro candidato para el EXORCISMO.
Ojo, inventamos al sospechoso, le ponemos carga de tor-
turador, de asesino a sueldo. Pero EL también tiene que
inventar. Si no inventa no vale. Le exigimos su monto de
creación personal. La magia del fisic du rol y las proyecciones
se produce. Una suerte de fascinacióny encantamiento. El sos-
pechado asume su Rol con la magnificencia que corresponde al
asesino.
El secreto goce de producir miedo. El misterioso goce de
aterrorizar con el terror del asesino. El íntimo goce de sentirse
poderoso en este juego diabólico de imaginería. Y entonces
ocurre el milagro: el sospechado, el elegido por la imaginería
del grupo para el Exorcismo, dice de pronto las palabras justas
que confirman la sospecha. Toma EL LIBRETO DE OTRO. Un
libreto encima de otro libreto. Dos caras que se funden. Proyección
sobreimpresa en otra proyección; y como el gran Actor, utiliza
el titubeo, la duda y la pausa que conforman la sospecha.
Responde con discurso de sospechado. Nadie se asombra
de la Metamorfosis.
Con Poder de la Magia suministrada por nosotros, el
sospechoso responde con la interiorización de los gestos del
OTRO. Insisto: lo miramos sobreimpreso. Inventamos con
nuestra imaginería un SOSPECHOSO, de un compañero de
grupo, y el compañero se hace sospechoso. Actúa como sos-
pechoso, y como sospechoso tiene poderes mágicos. Puede ha-
cernos desaparecer. Como decía Sartre de Genet: Una mirada
lo clavó como ladrón y él se hizo ladrón.
Reinventó la proyección a su gusto. Patetizó lo siniestro de
sentirse mirado con la carga ajena.
Si me miran ahora como LADRON, ENTONCES JODANSE,
LES VOY A ROBAR.
Pero voy a inventar mi manera de ROBAR. ESE ES MI
DERECHO Y SERA MI SALVACION. Nadie proteste, dice
Genet: Yo soy invención vuestra, pero los dejaré con los
bolsillos vacíos.
Ahora el sospechoso hace lo mismo. Nosotros Reinventa-
mos el Terror. Dispusimos que alguien tenía que aterrorizar-
nos . Y el sospechoso aceptó el reto. Como Genet, nos aterroriza.
Escena de Terror infinito. Alguien puede nombrar lo
innombrable y lo innombrable frente al sospechoso HACE
DESAPARECER. Cualquiera puede caer en la TRAMPA. Para
nosotros los gestos del sospechado son todos TRAMPA. TRAMPA
para hacernos desaparecer. Para que nombremos lo innom-
brable. Para que nos delatemos. El sospechoso como el TOR-
TURADOR quiere DATOS PARA CONFIRMAR NUESTRA
CULPABILIDAD.
MAXIMO MOMENTO DE ALIENACION Y MAXIMO
MOMENTO DE CREACION Y EXORCISMO COLECTIVO.
(Cada grupo tiene su sospechoso, su asesino).
El MAXIMO momento de terror es al mismo tiempo el
punto más alto del Exorcismo.
Puede durar varias sesiones. El CLIMAX DE TERROR
llega al punto más alto.
Alguien, entonces, dice la palabra que cierra el telón. A
veces el Terapeuta. La FUNCION ACABA. Ceremonia del
quite de máscaras. Ritual de camarín. Lavado. Presagio de un
Nuevo Orden. Alivio Post Exorcismo. Reencuentro con AQUEL
COMPAÑERO. EL DESTINATARIO DE NUESTRAS PRI-
MERAS PROYECCIONES FAMILIARES. PERDIDA DE LA
EXALTACION DE LA MAGIA DEL GRAN TEATRO. VUEL-
TA A LA C OTIDIANEIDAD.
EL ASESINO SIN SU MAQUILLAJE es más vulgar.
Ya no ASUSTA A NADIE.
No hay goce. No hay magia. No hay TERROR inventado.
Lavueltaalacotidianeidad, a la vida íntima de los actores
despues de la función. Pero el teatro tiene que volver. No hay
psicoterapia sin argumento teatral. Intercambio de máscaras.
Nuevos maquillajes que anuncian la próxima levantada de
telón. Casi siempre la vida íntima de los actores es menos
atractiva que los personajes que representan en los grandes
DRAMAS sociales. La vida íntima es menos grandilocuente.
SABOR A VIDITA. La pequeña rencilla narcisística de lo
cotidiano, carece de la intensidad del GRAN TERROR IN-
VENTADO.
Habrá siempre en el grupo una secreta añoranza de los
actores de aquella GRAN REPRESENTACION DEL IN-
CONCIENTE SOCIAL, que HABLA de lo Innombrable, de
ASESINATOS Y DESAPARECIDOS. Puede ocurrir que no
EXISTA un elegido para la SOSPECHA, porque no hay fisic du
rol, por ausencia del gesto bizarro para la gran proyección.
Entonces la máscara del asesino pasa de cara en cara por
cada uno de nosotros y cada cara para cada uno de nosotros
puede ser siempre la cara del asesino, del sospechado. La
máscara rotativa se transforma en un confuso caleidoscopio.
Nadie puede salvarse alguna vez de ser el ASESINO. Todos
ensayan el papel. Entonces todos tienen la carga de asesino y
asesinado. Todos pueden hacer desaparecer y ser desapareci-
dos. El horror de sentirse idénticos. No hay ningún rasgo que
caracterice al sospechoso. Todos podemos serlo. El hermano
puede serlo. El igual a UNO. Nada me diferencia. EL ASESI-
NO NO SE DIFERENCIA DE MI. LA MASCARA DEL ASE-
SINO ROTA EN EL GRUPO REPRODUCIENDO EL HO-
RROR DEL ASESINO ESPECULAR.
DESPUES DEL ENSAYO SE NOMINARA EL CANDI-
DATO.
El más sospechoso SERA EL TITULAR DE LA MASCA-
RA DE LA CONFUSION A LA PERSECUCION.
En la guerra del 76-77-78 no se halla presente la diferen-
cia entre los contendientes, basada en la piel, raza, religión o
lenguaje.
No hay franceses que matan a los argelinos.
No hay ingleses que matan a los argentinos.
HAY ARGENTINOS que matan a ARGENTINOS.
La circunstancia se transforma en una situación especu-
lar.
El enemigo se parece a nuestra imagen en el espejo.
LA INSTITUCION DE LA MUERTE, RECREADA,
REINVENTADA EN LA GRAN IMAGINERIA GRUPAL,
PADECIENDO Y RECREANDO LOS TERRORES INFINI-
TOS.
COMO INTENTO DE ELABORAR LO IMPOSIBLE , A
TRAVES DE LA ENCARNACION EN EL GRUPO DE LOS
ACTORES PRINCIPALES DEL DRAMA DEL INCONCIEN-
TE SOCIAL.