TEMA 5.
PROCESOS DE CAMBIO DEMOGRÁFICO EN LOS PAÍSES
DESARROLLADOS
Los países que sufrieron con mayor intensidad el proceso de Revolución Industrial, en
áreas europeas y norteamericanas fundamentales, fueron consiguiendo durante los
siglos XIX y XX progresivos avances sanitarios y científicos-técnicos. El paralelo descenso
de ambas tasas, prolongado durante muchos decenios, permitió que el ajuste
demográfico no supusiera un impedimento para el crecimiento económico y cultural.
5.1. LA DEMOGRAFÍA DE LA POSTRANSICIÓN
En el tránsito desde regímenes de alta mortalidad y alta natalidad a otros de niveles
bajos y controlados, la disminución de la natalidad y el progresivo aumento de la
esperanza de vida de las personas han impactado directamente en la composición por
edades de la población al reducir relativamente el número de personas en las edades
más jóvenes y engrosar los sectores con edades más avanzadas.
La natalidad y la mortalidad de la población mundial han tenido un considerable
descenso, particularmente durante la segunda mitad del siglo pasado. De forma más
concreta, la trayectoria demográfica de los países más desarrollados, según los datos de
la OCDE, plantea tres problemas de considerable envergadura:
- El envejecimiento de la población incide sobre la capacidad de crecimiento de la
economía. La movilidad laboral disminuye a medida que la población madura, por
lo que envejecimiento puede dar lugar a una peor asignación de recursos
humanos.
- El aumento de las tasas de dependencia en estas economías y sociedades
avanzadas supone que todo el sistema de protección social va a experimentar
tensiones crecientes, tanto del lado de la demanda de prestaciones como del
lado de la financiación. Por ello, las políticas dentro de la OCDE van encaminadas
a la consecución de que los % de población empleada se aproximen a los de edad
labor.
5.1.1. Europa como paradigma de la quinta etapa demográfica mundial
El envejecimiento de la población es una tendencia a largo plazo que se inició hace
varias décadas en Europa. Esta tendencia se hace visible en las transformaciones que
sufrió la estructura de edad de la población y se refleja en el incremento del porcentaje
de personas mayores.
El crecimiento del % relativo de personas mayores puede explicarse por el aumento de la
longevidad, un patrón que se ha manifestado durante varias décadas a medida que la
esperanza de vida aumentaba. Este proceso recibe a veces el nombre de envejecimiento
en la cúspide de la pirámide de población.
Desde mediados del siglo XVI, Europa es un continente con un alto grado de urbanización.
Las razones son varias:
1. Mayor oferta de trabajo en las ciudades.
2. Concentración de servicios.
3. Presencia de organismos públicos.
4. Industria abundante.
El resultado de este proceso es una alteración del paisaje natural, que se convierte en un
paisaje humano. Una de las características de Europa es, precisamente, la escasez de
espacios naturales bien conservados.
Por otro lado, el descenso continuado de los niveles de fertilidad a lo largo de muchos
años ha contribuido al envejecimiento de la población, con menos nacimientos, lo que ha
dado lugar a un descenso en la proporción de jóvenes en la población total. Este proceso
se conoce como envejecimiento en la base de la pirámide de población.
La zona de mayor concentración de riqueza industrial y empresarial es también la que en
los últimos años ha ido configurando la centralidad en Europa.
5.2. FLUJOS MIGRATORIOS
En el análisis de los procesos de cambio demográfico de las sociedades de los países
desarrollados debe tenerse en cuenta una variable: los movimientos y flujos migratorios.
La explicación, las causas y las consecuencias de estos masivos, constantes e
internacionalizados movimientos de población entre países confluyen en la
interpretación de los mismos como desplazamientos humanos en busca de mejores
condiciones de vida y de horizontes personales/familiares.
En los movimientos migratorios tradicionales, el emigrante solía abandonar una región o
país por las condiciones de empleo escaso, para desplazarse a una región en la que
podía encontrar empleo abundante. En la actualidad, el emigrante deja un país de
empleo escaso, generalmente países subdesarrollados o en vías de desarrollo, con
condicionantes políticos o sociales limitantes.
En esta espiral de reconfiguración de entornos sociodemográficos que se viene
desarrollando en el mundo desarrollado desde hace dos décadas, juega un papel
fundamental la atracción de factores no únicamente de índole económica.
Los movimientos migratorios están íntimamente vinculados a otros fenómenos humanos
como la desigualdad en ritmos demográficos, puesto que, frente a la aparición de un
vacío demográfico en la mayor parte del mundo desarrollado, el habitante de zonas de
demografía desbordada, países eminentemente generadores de emigrantes, percibe
que es posible emigrar a países donde la presión humana es menor y, por tanto, las
oportunidades de empleo son mayores.
La población inmigrante es ya una realidad consolidada en la Unión Europea: en 2017
sumaban un total de 38,6 millones de personas, lo que representa el 8% de la población
del continente.
En la actual sociedad capitalista, dinámica y compleja, ¿cuáles son los aspectos positivos
de la emigración? La emigración produce efectos positivos sobre la economía receptora:
- Renovación y fuente del capital humano.
- Movilidad geográfica.
- Reducción de costes de producción y mejora de la capacidad de competencia de
las empresas.
- Regulación de las ratios de competencia en las economías nacionales.
Algunas de las consecuencias de impacto negativo de la inmigración que se señalan
desde el ámbito económico están relacionadas con la incidencia que la entrada de
nuevos efectivos en el mercado laboral tiene sobre el nivel de empleo.
Si el inmigrante se queda sin empleo, se convertirá en un receptor más seguro del
desempleo. La emigración, a medio y largo plazo, produce más impactos positivos que
negativos, porque mejora la pirámide de población, flexibiliza el mecanismo económico y
estimula el crecimiento global.
5.3. ABANDONO DEL CAMPO Y SUPERURBANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
Un fenómeno demográfico que ha ocurrido de forma generalizada en todas las áreas del
mundo desarrollado, y se da en la actualidad en países en vías de desarrollo, es el
crecimiento urbano. En el caso de las economías desarrolladas, ese crecimiento fue muy
lento a lo largo del siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX, pero a partir de 1870, tras
la Primera Revolución Industrial y con la segunda en ciernes, se produjo una aceleración
en el éxodo rural y en el desarrollo de las ciudades.
La industria concentrada en las ciudades, reclamó entonces mano de obra abundante;
los artesanos rurales no pudieron resistir la competencia de las fábricas y se
constituyeron en los primeros emigrantes. Más tarde, la revolución agrícola permitió
reducir el número de campesinos, cuyos excedentes pasaron a engrosar las masas
obreras industriales urbanas.
Tanto los países considerados en vías de desarrollo en el siglo XXI como los desarrollados
se han urbanizado rápidamente desde mediados del siglo XX. Este intenso proceso de
urbanización se ha explicado tradicionalmente como consecuencia de la migración
rural-urbana, centrándose en los factores de empuje rural y los factores de atracción
urbana. En contraste con la Europa industrial, el alto aumento natural urbano en los
países en desarrollo de hoy se deriva de una menor mortalidad urbana. Esto agrava los
efectos de la migración y muestra fuertes conexiones con la congestión urbana.
Todos estos factores, unidos a la acumulación de riqueza y servicios en entornos urbanos,
provocan que en el mundo rural de hoy haya muy poca población. Sin embargo, la
despoblación rural no debe abordarse como un problema puramente geográfico que
solo afecta a las personas en áreas rurales, ya que hay un fuerte componente social y
económico detrás del fenómeno que también se extiende a las ciudades.
El resultado directo del éxodo rural es el hacinamiento de los centros urbanos, lo que
implica problemas con el transporte; también implica problemas de vivienda. Estos son
desafíos muy difíciles de manejar y pueden afectar profundamente la calidad de vida en
las ciudades, que se supone que es más alta que en las áreas rurales.
El estudio de las posibilidades de desarrollo en estas regiones más desfavorecidas es lo
que se conoce como desarrollo local, un concepto que ha variado mucho con el tiempo.
Si en la década de 1980 se refería a las posibilidades de desarrollar circuitos de
explotación y ventas locales, en la actualidad, y debido a la presión de una política
volcada en lo regional, está más encaminado a la introducción de los recursos locales en
los mercados nacionales e internacionales.
5.4. HACIA LA SOCIEDAD DE LA TURISTIFICACIÓN
En la sociedad contemporánea es innegable el papel que tienen las ciudades y las
grandes urbes como atractivos para buena parte del flujo turístico mundial. Este flujo
tiende a concentrarse en determinadas zonas. La concentración favorece los procesos de
gentrificación y turistificación y puede generar problemas de saturación turística.
Las preocupaciones sociales y políticas con la gentrificación han aumentado y
disminuido desde que el término fue acuñado por primera vez en 1964 para describir el
movimiento de familias de clase media a los antiguos barrios de clase trabajadora de
Londres.
En líneas generales, el sistema capitalista que ha desarrollado la humanidad en los
últimos 80 años ha observado el desarrollo del turismo como una oportunidad para
mantener el empleo y la economía en las ciudades, en un entorno en el que imperan las
actividades del sector terciario o servicios.
El desarrollo del turismo urbano es necesario para mantener un desarrollo urbano
equilibrado. Según la OMT, el turismo genera el 10% del PIB mundial, uno de cada 10
empleos y el 30% del comercio internacional de servicios. Pero también genera relaciones
complejas entre visitantes y residentes, como lo demuestran diversas herramientas.
El turismo masivo se está superponiendo a otros procesos de la ciudad que la Nueva
Agenda Urbana, que surgió de la iniciativa Hábitat III de las Naciones Unidas, pretende
abordar. Entre ellos se encuentra la concentración de la población, que según las
Naciones Unidas alcanzará el 61% en las ciudades en 2030, un aumento de las
desigualdades y la exclusión, que se reflejará en la ampliación de la brecha urbana y en
el futuro de la vivienda.
Para abandonar el grave problema emanado de los fenómenos de la ciudad actual, la
turistificación debe ser atajada por parte de todos los actores de la ciudad con una
nueva estrategia global que tenga por objetivo abrir una comprensión nueva e
innovadora de su carácter multifacético, no lineal y complejo.
Este es un proceso urbano que afecta a múltiples y variadas ciudades del mundo, lo cual
implica la necesidad de una nueva agenda de investigación sobre la turistificación
urbana que tome como punto de partida.
5.5. EL CUARTO MUNDO
En el mundo desarrollado vive aproximadamente un 20% de la población mundial. Ahora
bien, no todos los que habitan en él tienen un nivel de vida aceptable. Como ocurre
también en los países más pobres, unos pocos concentran la mayor parte de la riqueza.
El crecimiento de la riqueza global en los países desarrollados va acompañado de un
aumento de los contrastes y, sobre todo, de un incremento de la población pobre. La
expansión de este fenómeno, asociado en una buena parte de los casos a problemas de
marginalidad en áreas urbanas, ha llevado a acuñar una nueva denominación, Cuarto
Mundo, para referirse al colectivo de población más desfavorecido en espacios
desarrollados.
Por tanto, el Cuarto Mundo está compuesto por los pobres de los países ricos. Una de las
razones que explican el crecimiento de la pobreza en los países desarrollados es la
importancia creciente de los movimientos de inmigración. En efecto, muchos de estos
nuevos pobladores, mayoritariamente en destinos urbanos, se ven rechazados por una
sociedad racial y culturalmente diferente que les asigna casi siempre trabajos
despreciados por su propia población.
El rechazo social y la falta de expectativas marcan a estos colectivos, compuestos no solo
por población extranjera inmigrante, sino también por grupos diferentes desde el punto
de vista étnico, como los gitanos en Europa o los negors en América, o desde el punto de
vista social, como las personas mayores con pocos recursos. A esa marginación étnica y
social hay que añadir, además, la correspondiente al género, pues se calcula que
aproximadamente dos tercios de los pobres del mundo son mujeres. A finales del siglo XX,
en la UE había más de 52 millones de pobres. El problema alcanza especial intensidad en
los países del sur e Irlanda. Los colectivos más afectados son los jóvenes, las mujeres y los
ancianos.