Variedades de la teoría feminista contemporánea
Nombre: Evelyn Sofía Ochoa Covarrubias
La lectura nos habla y no pone en un claro que la teoría feminista contemporánea
es la base literaria del desarrollo de toda teoría sociológica feminista, como la que
analizaremos en el siguiente apartado de este capítulo. Por tanto, presentamos
aquí una perspectiva de la teoría feminista, un sistema de ideas generales cuyo fin
es describir y explicar la vida social y la experiencia humana desde el punto de
vista de las mujeres. Nuestra meta ahora es presentar los temas que ofrece la
teoría feminista para la construcción de una teoría sociológica feminista.
Las feministas contemporáneas han producido una serie de escritos teóricos
extraordinariamente rica y altamente diversa, una demostración de la realidad de
un movimiento intelectual al que Bemard denomina «ilustración feminista». El
alcance y la continua expansión de esta literatura nos sugiere calificarla de
desafiante, gratificadora y, en ocasiones, algo confusa. El mapa de la teoría
feminista que aquí trazamos constituye un constructo o tipo ideal, para clasificar
este complejo cuerpo de trabajo intelectual.
La situación de las mujeres ha de comprenderse también a partir de la relación de
poder directa entre hombres y mujeres. Las mujeres están oprimidas, es decir, son
reprimidas, subordinadas, moldeadas, usadas y objeto de abuso por los hombres.
Las descripciones se centran aquí en la naturaleza de la opresión. Toda teoría
feminista puede ser clasificada como teoría de la diferencia, de la desigualdad y
de la opresión Este método de clasificación cumple una importante función: nos
permite clasificar no sólo el cuerpo general de la teoría feminista contemporánea.
Sino también la literatura en expansión, particularmente la literatura teórica sobre
el género realizada en sociología desde los años sesenta.
El resto de la lectura examina las teorías feministas de la diferencia, de la
desigualdad, y de la opresión. Describimos cada tipo en líneas generales e
identificamos algunas de las diferencias entre ellos y de sus recomendaciones
para el cambio. Sin embargo, es preciso señalar dos cuestiones importantes.
Primera, la mayoría del trabajo teórico se resiste a una clasificación estricta. Una
puede identificar su principal preocupación teórica o distinguir sus principales
enunciados teóricos. Segunda, se trata de una revisión selectiva. Dado el enorme
volumen de escritos feministas y sociológicos sobre la situación de las mujeres, un
análisis exhaustivo está fuera del alcance de este.
Algunas de las explicaciones biológicas han sido características del pensamiento
conservador sobre las diferencias de género. Freud vinculó las diferentes
estructuras de personalidad de los hombres y las mujeres a sus diferentes
genitales y a procesos cognitivos y emocionales que comienzan cuando los niños
descubren sus diferencias fisiológicas.
El feminismo de Rossi le lleva a abogar por medidas socioculturales que hagan
posible que cada género compense, mediante el aprendizaje social, las
desventajas biológicamente «dadas», pero como biosociología aboga también por
el reconocimiento racional de las implicaciones de la investigación biológica.
Salvo en el caso de los teóricos conservadores -c-teóricos no feministas que creen
en la inevitabilidad de la diferencia y, por tanto, en la necesidad de renunciar a sus
demandas-las recomendaciones sobre la situación de las mujeres propuestas por
estas teorías de la diferencia de género se centran en la necesidad del respeto.
Los teóricos de la diferencia reclaman típicamente que los modos distintivos de ser
de las mujeres se reconozcan no como modos que se
alejan de lo normal, sino como alternativas viables a los modos masculinos, y que
el conocimiento público, los círculos académicos y la auténtica estructuración de la
vida social tomen seriamente en cuenta los modos de ser femeninos.
En efecto, en el extremo más feminista del contínuum de este enfoque teórico,
encontramos una viejísima demanda del feminismo: cuando los modos de ser de
las mujeres se inculquen en la vida pública y se conviertan en parte de ella el
mundo constituirá un lugar más seguro y más humano para todos.
En la reseña nos enseña que la revolución como un movimiento en pro del
feminismo contemporáneo, o hacia lo que finalmente denomina la ilustración
feminista (en prensa). Si consideramos el movimiento de Bernard como una
participación en la ilustración feminista, nos será fácil apreciar gran parte de la
historia de la participación de las mujeres en la sociología estadounidense.
Su liderazgo está también marcado por esta misma pauta de enriquecimiento y
desarrollo. Así, ha rechazado importantes ocupaciones tradicionales tales como la
presidencia de la ASA para poder disponer de tiempo para investigar, escribir e
implicarse más activamente en el movimiento de las mujeres. También ha
reflexionado sobre sus primeros escritos sobre la familia y el género, siempre con
el fin de acercarse más hacia una interpretación feminista.
Conclusión personal:
La teoría feminista supone un planteamiento crítico que renueva aspectos
epistemológicos y metodológicos para las ciencias sociales, así como aspectos
políticos al contrato social implícito en los roles de género establecidos
socialmente para hombres y mujeres. Su influencia se ha plasmado, sin duda, en
las nuevas leyes emanadas de los dos últimos gobiernos.
Sin embargo, la influencia de los estereotipos sociales de género sigue estando
vigente tanto en las nuevas leyes, aunque de forma más sutil como en los usos
que hacen los propios actores sociales.
La profesión docente, la primera que se feminiza, constituye un campo interesante
para explorar las variables asociadas que explican el uso de permisos de
paternidad implícitos en las nuevas leyes que suponen un cambio de roles.
Nuestro punto de partida es averiguar si las nuevas leyes llamadas de conciliación
reproducen o no los estereotipos de género (justo lo contrario que se pretendía),
precisamente en una de las profesiones más feminizadas, como la docente.