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Misterios de La Gioconda

La Gioconda es la pintura más famosa de Leonardo da Vinci, que retrata a Monna Lisa Gherardini. Se encuentra en el Museo del Louvre en París y atrae a millones de visitantes anualmente debido a su belleza, misterio sobre la identidad de la modelo y el robo que sufrió en 1911. La técnica de sfumato de Leonardo hace que la figura se funda con el paisaje de fondo de una manera muy realista.

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Misterios de La Gioconda

La Gioconda es la pintura más famosa de Leonardo da Vinci, que retrata a Monna Lisa Gherardini. Se encuentra en el Museo del Louvre en París y atrae a millones de visitantes anualmente debido a su belleza, misterio sobre la identidad de la modelo y el robo que sufrió en 1911. La técnica de sfumato de Leonardo hace que la figura se funda con el paisaje de fondo de una manera muy realista.

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La Gioconda

Su nombre, La Gioconda (la Alegre, en castellano), deriva de la tesis más aceptada acerca de la
identidad de la modelo: la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que realmente se llamaba
Lisa Gherardini, de donde viene su otro nombre: Monna (señora, en el italiano antiguo) Lisa. El
Museo del Louvre acepta el título completo indicado al principio como el título original de la obra,
aunque no reconoce la identidad de la modelo y tan solo la acepta como una hipótesis.2

Es un óleo sobre tabla de álamo de 79 × 53 cm, pintado entre 1503 y 1519,3 y retocado varias veces
por el autor. Se considera el ejemplo más logrado de sfumato, técnica muy característica de
Leonardo, si bien actualmente su colorido original es menos perceptible por el oscurecimiento de
los barnices. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado a
temperatura estable para su preservación óptima.4 Es revisado constantemente para verificar y
prevenir su deterioro.

Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de
Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado
embarazada, por la forma de esconder que tienen sus manos. Pese a todas las suposiciones, las
respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente
insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.

La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino también
en los misterios que la rodean. Además, el robo que sufrió en 1911, las reproducciones realizadas,
las múltiples obras de arte que se han inspirado en el cuadro y las parodias existentes contribuyen
a convertir a La Gioconda en el cuadro más famoso del mundo, visitado por millones de personas
anualmente.5

Autorretrato de Leonardo da Vinci.


Leonardo da Vinci nació en el caserío de Anchiano del municipio de Vinci, en Italia. Fue fruto de la
relación ilegítima del notario ser Piero y de su sirvienta, Catarina Vacca. A los 14 años entró en el
prestigioso taller del pintor florentino Andrea Verrocchio, donde se formó como artista junto a
Sandro Botticelli y Perugino.6 Desarrolló el estudio de las matemáticas, la geometría, la
arquitectura, la perspectiva y todas las ciencias de la observación del medio natural,7 las cuales se
consideraban indispensables en la época. Como educación complementaria, también estudió
arquitectura e ingeniería.8 Leonardo fue un humanista renacentista, destacado en múltiples
disciplinas.9 Sirvió a personas tan distintas e influyentes como a Lorenzo de Médici, al duque de
Sforza, a los soberanos de Mantua y al rey Francisco I de Francia.7

Debido a la minuciosidad de su técnica y también a sus muchas otras ocupaciones como inventor y
diseñador, la producción pictórica de Leonardo es extremadamente escasa: los expertos reducen
las obras de autoría relativamente segura a apenas una veintena, y de ellas muy pocas cuentan con
pruebas documentales concluyentes. Entre sus pinturas más destacadas están La Virgen de las
Rocas, La dama del armiño, el mural de La última cena y, la más famosa de todas: La Gioconda o La
Mona Lisa.7
Historia

El rey Francisco I de Francia, quien poseyó el cuadro por algún tiempo.


La Gioconda ha sido considerada como el cuadro más famoso del mundo.10 Su fama se debe
probablemente a las múltiples referencias literarias, a las diversas hipótesis sobre la identidad de la
protagonista y al espectacular robo del que fue objeto el 21 de agosto de 1911.

Es además la última gran obra de Da Vinci. Después de terminar el cuadro, Leonardo llevó su obra a
Roma y luego a Francia, donde la conservó hasta su fallecimiento en su residencia del castillo de
Clos-Lucé.1112 Se sabe que pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la habría comprado por
un importe de 12 000 francos (4000 escudos de oro),10 aunque no está claro si fue en 1517, antes
de la muerte del artista, o con posterioridad a su fallecimiento en 1519.13

Tras la muerte del rey, la obra pasó a Fontainebleau, luego a París y más tarde al palacio de Versalles.
Con la Revolución francesa llegó al Museo del Louvre, lugar donde se trasladó en 1797. En 1800, el
entonces primer cónsul Napoleón Bonaparte, ordenó sacar el cuadro del museo y colocarlo en su
dormitorio del palacio de las Tullerías hasta que lo devolvió al museo en 1804.14 Allí se alojó
definitivamente, salvo un breve paréntesis durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el cuadro
fue custodiado en el castillo de Amboise y posteriormente en la abadía de Loc-Dieu.15

Hasta 2005 se ubicó en la Sala Rosa del Louvre, y desde entonces se encuentra en el Salón de los
Estados.16 Es pertinente decir que la mayoría de datos acerca del cuadro se conocen gracias al
trabajo biográfico del pintor Giorgio Vasari, contemporáneo de Leonardo.17

San Juan Bautista de Leonardo, una de las pinturas en la cual Leonardo aplicó su técnica de sfumato.
Leonardo dibujó el esbozo del cuadro y después aplicó el óleo diluido en aceite esencial. La técnica
empleada, conocida con el término italiano de sfumato, consiste en prescindir de los contornos
netos y precisos típicos del quattrocento y envolverlo todo en una especie de niebla que difumina
los perfiles y produce una impresión de inmersión total en la atmósfera, lo que da a la figura una
sensación tridimensional.1819

El cuadro se pintó sobre una tabla de madera de álamo recubierta por varias capas de enlucido.20
Se conserva en una urna de cristal de 40 mm de espesor a prueba de balas,16 tratada de manera
especial para evitar los reflejos.16 La cámara que alberga el cuadro está diseñada para mantener
una temperatura constante de 20 °C y 50 % de humedad relativa, con lo que se busca garantizar las
condiciones óptimas para la estabilidad de la pintura.1621

La pintura tiene una grieta vertical de 12 centímetros en la mitad superior, tal vez debida a la
eliminación del marco original, si bien un estudio actual con rayos infrarrojos revela que la grieta
puede ser tan antigua como la misma tabla.22 Dicha grieta fue reparada entre mediados del siglo
xviii y principios del XIX mediante dos piezas metálicas en forma de mariposa fijadas por el
reverso.23 De ellas, una se soltó posteriormente. En la actualidad, se ha determinado que la fisura
es estable y no ha empeorado con el tiempo.23

Sin embargo, para descartar cualquier peligro, en 2004 se constituyó un equipo de curadores
franceses, que vigilan permanentemente el estado de la pintura, previniendo cualquier alteración
provocada por el tiempo.24
La galería se abre a un paisaje tal vez inspirado en las vistas que Leonardo pudo divisar en los Alpes,
durante su viaje a Milán, aunque una última investigación reveló que el fondo podría corresponder
a la ciudad de Bobbio, en la región de Emilia-Romaña.272829 Anteriormente, se pensaba que el
paisaje, que posee una atmósfera húmeda y que parece rodear a la modelo, estaba en Arno o en
una porción del lago de Como,28 sin haber llegado a conclusiones definitivas.

Se ha intentado muchas veces compaginar las dos mitades del paisaje que aparece tras la modelo,
pero la discordancia entre ambos lados es tan grande que no permite diseñar una imagen
continuada.30 El lado izquierdo parece estar más bajo que el derecho, entrando en conflicto con la
física, puesto que el agua no puede permanecer quieta si existe desnivel en el terreno.31 A este
respecto el historiador de arte E.H. Gombrich escribe:30
En consecuencia, cuando centramos nuestras miradas sobre el lado izquierdo del cuadro, la mujer
parece más alta o más erguida que si nos centramos en la derecha. Y su rostro, asimismo, parece
modificarse con este cambio de posición, porque tampoco en este caso las dos partes se
corresponden con exactitud.
E. H. Gombrich
En medio del paisaje aparece un puente, conocido en Bobbio como puente Gobbo o el puente
Vecchio, y que muestra un elemento de civilización que podría estar señalando la importancia de la
ingeniería y la arquitectura.26 La ubicación geográfica del puente fue posible gracias a un códice
que dejó Leonardo da Vinci, en el que se muestra la escena en la que se pintó. Una crecida, ocurrida
años más tarde en el río Trebbia, destruyó el puente, que posteriormente fue reconstruido.32

La modelo carece de cejas y pestañas, posiblemente por una restauración demasiado agresiva en
siglos pasados, en la cual se habrían eliminado las veladuras o leves trazos con que se pintaron.
Vasari, en efecto, sí habla de cejas: «En las cejas se apreciaba el modo en que los pelos surgen de la
carne, más o menos abundantes y girados según los poros de la piel; no podían ser más reales».33
Según otros expertos, las cejas depiladas eran habituales en las damas de alcurnia florentinas;34 o
Leonardo evitó pintar las cejas y las pestañas para dejar su expresión más ambigua, o tal vez porque
nunca llegó a terminar la obra.

La dama dirige la mirada ligeramente a su izquierda y muestra una sonrisa considerada


enigmática.16 Cuenta Vasari que:
Mientras la retrataba, tenía gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para
tratar de evitar esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos.33
Sobre la cabeza lleva un velo, signo de castidad y atributo frecuente en los retratos de esposas.26

El brazo izquierdo descansa sobre el de la butaca. La mano derecha se posa sobre la izquierda. Esta
postura transmite una impresión de serenidad y de que el personaje retratado domina sus
sentimientos.26

La técnica de Leonardo da Vinci se aprecia con más facilidad gracias a la «inmersión» de la modelo
en la atmósfera y el paisaje que la rodean, potenciada además por el avance en la «perspectiva
atmosférica» del fondo, que sería el logro final del Barroco,35 donde los colores tienden al azulado
y la transparencia, aumentando la sensación de profundidad.36
La conservación de la obra es mediana, con un craquelado bastante evidente en toda la superficie y
una fisura bastante importante que, desde el borde superior, desciende en vertical sobre la cabeza
del personaje. Esta grieta se mantiene estable y no es previsible que empeore, gracias a que la obra
se conserva en un espacio climatizado. La deficiencia de conservación más criticada es la suciedad
que enmascara los colores; la pintura está tapada por capas de barniz que han amarilleado con el
tiempo, efecto habitual en las sustancias de origen natural. En siglos pasados, cuando no existían
los disolventes, la opacidad de las pinturas antiguas se paliaba o disimulaba aplicando nuevas capas
de barniz. El cuadro de Leonardo acumula varias, y los responsables del Louvre se resisten a
eliminarlas por miedo a alterar el aspecto de la obra. La hipótesis de una próxima restauración de
La Gioconda se ve ahora todavía más remota, tras una polémica suscitada en 2011 por la limpieza
de otra obra del artista en el Louvre, La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana, una intervención
considerada abusiva por algunos expertos y que provocó la dimisión de dos técnicos contrarios a
ella.37

Mediante un programa informático se ha recreado el colorido que debería tener la obra si se


eliminasen las capas de suciedad. La restauración en 2011-2012 de la copia conservada en el Museo
del Prado (Madrid), pintada simultáneamente en el taller del maestro, puede ayudar a imaginar el
aspecto que originalmente tuvo la obra del Louvre.

Enigmas
Durante varios siglos los interrogantes sin respuesta acerca de la obra de Leonardo han ido
creciendo, originando apasionadas polémicas en muchos autores e investigadores. Frente a la gran
cantidad de preguntas, las respuestas no suelen ser demasiado convincentes, por lo que los debates
siguen abiertos. Especialmente durante los siglos XIX y XX, las teorías acerca del origen de la modelo,
la expresión de su rostro, la inspiración del autor y otras tantas, han tomado gran protagonismo y
obligan a un análisis histórico y científico profundo.

La sonrisa
En el siglo xvi Leonardo da Vinci pintó a Mona Lisa buscando el efecto de que la sonrisa
desapareciera al mirarla directamente y reapareciera solo cuando la vista se fija en otras partes del
cuadro.38 El juego de sombras refuerza la sensación de desconcierto que produce la sonrisa. No se
sabe si en verdad sonríe o si muestra un gesto lleno de amargura.26 Sigmund Freud interpretó la
sonrisa de la Gioconda como el recuerdo latente que había en Leonardo de la sonrisa de su madre.39

Detalle de la sonrisa de Mona Lisa.


Margaret Livingstone, experta en percepción visual, desveló en el Congreso Europeo de Percepción
Visual que se celebró en 2005 en La Coruña, que la enigmática sonrisa es «una ilusión que aparece
y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes».3840
Livingstone recalca que los artistas llevan mucho más tiempo estudiando la percepción visual
humana que los mismos médicos especialistas en el tema.

El ojo humano tiene una visión fotópica, retiniana o directa, y otra escotópica o periférica. La
primera sirve cuando se trata de percibir detalles, pero no es apta para distinguir sombras, que es
la especialidad de la segunda.41 Leonardo pintó la sonrisa de Mona Lisa usando unas sombras que
se ven mejor con la visión periférica.38 Como ejemplo para ilustrar el efecto, uno puede concentrar
la mirada en una sola letra sobre una página impresa y comprobar lo difícil que le resulta reconocer
el resto de las letras.
En otro orden de cosas muy diferente, y tratando de averiguar el estado de ánimo de la modelo
durante el posado, se utilizó un software especializado en la "medición de emociones", el cual fue
aplicado a la pintura para obtener datos relevantes acerca de su expresión.43 La conclusión
alcanzada por el programa, es que Mona Lisa está un 83 % feliz, un 9 % disgustada, un 6 % temerosa
y un 2 % enfadada.44 El software trabaja sobre la base de analizar rasgos tales como la curvatura
de los labios o las arrugas producidas alrededor de los ojos. Tras obtener las mediciones, las compara
con una base de datos de expresiones faciales femeninas, de la que obtiene una expresión
promedio.

Supuesto embarazo y condición física

Detalle de las manos.


Un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá que examinó la obra
en 2004 utilizó un escáner de infrarrojos en tres dimensiones, cuyos resultados, de escasa entidad,
fueron publicados el 26 de septiembre de 2006.234546

El uso de dicha técnica, que permite una resolución 10 veces más fina que el cabello humano,
permitió a los investigadores apreciar detalles hasta ahora desconocidos. Han opinado que el velo
de gasa fina y transparente, enganchado al cuello de la blusa, era una prenda que solían llevar las
mujeres embarazadas o que habían dado a luz recientemente.2347 Entre sus peculiares
conclusiones, el estudio consideró que el peso de la modelo era de 63 kilos y su estatura de 1,68
metros así como que llevaba el pelo recogido en un moño cubierto por un bonete detrás de la
cabeza,22 y que no aparece ningún mensaje secreto en ninguna de las capas de la pintura, como se
contaba en la novela El código Da Vinci.

Por su parte, Julio Cruz Hermida, de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que la modelo
padecía bruxismo (rechinar de los dientes), alopecia (caída del cabello) y principios de la enfermedad
de Parkinson.

El pintor y biógrafo Giorgio Vasari escribió en 1550:


Hizo para Francesco del Giocondo el retrato de su mujer Mona Lisa y, a pesar de dedicarle los
esfuerzos de cuatro años, lo dejó inacabado. Esta obra la tiene hoy el rey Francisco de Francia en
Fontainebleau.33
En 1625, Cassiano dal Pozzo vio la obra en Fontainebleau y escribió sobre ella:
Un retrato de tamaño natural, en tabla, enmarcado en nogal tallado, es media figura y retrato de
una tal 'Gioconda'.
Tomando como base estos testimonios se ha identificado a la modelo con Lisa Gherardini, la esposa
del acaudalado comerciante Francesco del Giocondo.

Sin embargo, en 1517, antes del escrito de Vasari, Antonio de Beatis visitó a Leonardo en el castillo
de Cloux y mencionó tres cuadros suyos, uno de ellos de una dama florentina hecho del natural a
petición de Juliano II de Médicis.

Aunque Antonio de Beatis podría haber visto una tabla distinta, este testimonio parece discrepar de
los de Vasari y Cassiano del Pozzo, por lo que algunos han supuesto que la modelo fue en realidad
una amiga o amante de Juliano II de Médicis.
La nota descubierta en la Universidad de Heidelberg escrita por Agostino Vespucci.
Algunas otras teorías poco difundidas afirman que podría tratarse de Isabel de Aragón, a quien
Leonardo dibujó a lápiz para luego hacer un óleo; o de Constanza d'Avalos, duquesa de Francaville,
mencionada en un poema de la época, donde se lee que Leonardo la pintó «bajo el hermoso velo
negro»;5 o de Isabella Gualanda, una dama napolitana. Según esta última teoría, Leonardo habría
pintado el retrato en Roma por encargo de Juliano de Médicis y habría reciclado para ello un retrato
inconcluso que había hecho a Lisa Gherardini.

Otras propuestas han sido que la modelo pudo ser una amante del propio Leonardo, un adolescente
vestido de mujer,5 un autorretrato del autor en versión femenina50 o incluso, una simple mujer
imaginaria.5152 A este respecto, Sigmund Freud sugirió que la pintura reflejaba una preocupante
masculinidad.53 Estudios que apoyan la teoría de la identidad masculina del modelo lo identifican
como Gian Giacomo Caprotti, conocido como Il Salai.

Hay estudiosos que creen que el tema de la pintura es la madre de Leonardo, Caterina (1427-1495).

En 2005, Armin Schlechter descubrió una nota de Agostino Vespucci en el margen de un libro de la
colección de la biblioteca de la Universidad de Heidelberg, que confirmaba con certeza la creencia
tradicional de que la modelo del retrato era Lisa. En esta acotación, Vespucci, quien era un amigo
cercano de Leonardo da Vinci, compara a Apeles, gran pintor de la Antigüedad, con Leonardo, y hace
referencia a tres obras en las que estaba trabajando en esas fechas: el retrato de Lisa del Giocondo,
otro de Santa Ana y el mural de La batalla de Anghiari. Esta pequeña anotación data de octubre de
1503, aproximadamente 47 años antes de las referencias realizadas por Giorgio Vasari. Además, el
libro donde se realizó el comentario sobre “Mona Lisa” pertenece al autor Marco Tulio Cicerón, y
particularmente esta edición fue publicada en 1477.

Por otra parte, en los archivos de impuestos de 1480 puede verificarse la identidad, paradero y lugar
de nacimiento de la modelo.51 Nació el 15 de junio de 1479 y murió el 15 de julio de 1542, a los 63
años, en el convento de Santa Úrsula de Florencia.5859 Según el historiador Giuseppe Pallanti, que
trata el tema en su libro La historia de Mona Lisa, Gherardini ingresó en el convento cuatro años
después de quedar viuda, donde ya era monja su hija Marietta.

Basándose en estos datos, el investigador genealogista italiano Domenico Savini asegura que existen
descendientes de Gherardini; se trata de Natalia e Irina Strozzi, hijas del príncipe Girolamo de
Toscana. En el supuesto de que la modelo de Leonardo fuera la mujer que falleció en el convento,
el médico forense Maurizio Seracini se ha ofrecido para buscar el cadáver y hacer un análisis de ADN
para establecer el parentesco de los Strozzi con Gherardini.

Unido a dichos elementos, documentos oficiales del censo de la época confirman que el padre de
Leonardo da Vinci vivía exactamente enfrente de la familia de Gherardini.58 El historiador supone,
sin mayores pruebas, que el retrato fue un regalo de Giocondo a su esposa por motivo de su segundo
embarazo, a los veinticuatro años de edad.18 Existen detractores de las teorías expuestas por
Pallanti, pero sus opiniones son mayoritariamente aceptadas.

Para saciar la curiosidad histórica acerca de la veracidad de las teorías vertidas, en 1987 se realizaron
los primeros estudios, superponiendo un autorretrato de Leonardo a la pintura de la Mona Lisa; el
resultado fue una gran similitud en las dimensiones y rasgos físicos.615 Los detractores de dicha
investigación alegan que, dado que el autor es el mismo, los trazos son similares y por eso generan
confusión. Lillian Swartz y Gerald Holzman, los directores de dicha prueba, aseguran que el autor se
autorretrató, dándose apariencia de mujer.

Tanta ha sido la obsesión por esclarecer la identidad de la retratada, que el doctor Matsumi Suzuki
(Premio Ig Nobel de la Paz en 2002), investigador japonés, reconstruyó el cráneo de la Gioconda
mediante un análisis óseo, y a partir de dicho cálculo generó la posible voz de la modelo. El
investigador asegura que la reproducción de la voz es fiable en un noventa por ciento. También ha
realizado la misma simulación para el autor de la obra, de la cual desconfía un poco porque la barba
reflejada en los autorretratos esconde algunos detalles importantes.

"El robo"

El hueco que quedó tras el robo perpetrado en 1911 por Vincenzo Peruggia en la pared del Museo
del Louvre que albergaba el cuadro.
El 21 de agosto de 1911, el carpintero italiano Vincenzo Peruggia (exempleado del Museo del
Louvre) llegó al Museo del Louvre a las 7 de la mañana, vestido con un blusón de trabajo blanco
como los utilizados por el personal de mantenimiento del museo, descolgó el cuadro y a
continuación, en la escalera Visconti, separó la tabla de su marco, abandonando este último. A
continuación salió del museo con el cuadro escondido bajo su ropa, que colocó posteriormente en
una valija.6364 Cuando poco después el pintor Louis Béroud entró a la sala para ver el cuadro, notó
su ausencia y avisó de inmediato a la policía. El museo permaneció cerrado durante una semana
para proceder a la investigación.

Unos años antes el museo había sufrido el robo de otras varias piezas, lo cual hizo suponer a la
policía que ambos acontecimientos estaban relacionados. Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso se
convirtieron en sospechosos puesto que se los había relacionado con la desaparición de unas piezas
de escultura del museo, además de por unas declaraciones en las que Apollinaire apoyaba la
propuesta formulada por el futurista Marinetti de quemar los museos para dejar paso al nuevo arte.
Posteriormente se demostró que ambos eran inocentes.66 Al mismo tiempo que se realizaban las
investigaciones sobre el robo, se capturó al aventurero belga Honoré-Joseph Géry Pieret, quien
confesó ser el autor de otro robo acaecido en 1906, pero no del de La Gioconda.

Pintura que se exhibe tras el cristal antibalas en el Louvre.


La pintura fue recuperada dos años y ciento once días después del robo, tras la captura de
Peruggia.67 El detenido intentó vender el cuadro original al director de la Galleria degli Uffizi de
Florencia, Alfredo Geri, quien se hizo acompañar de la policía. Peruggia alegó que su intención era
devolver la obra a su verdadera patria,68 y que él solo era víctima de un estafador; los tribunales de
justicia lo condenaron a un año y quince días de prisión que luego redujeron a siete meses y nueve
días.66 Antes de regresar al museo, la pintura se exhibió en Florencia, Roma y Milán.

En 1932, el periodista Karl Decker publicó una información según la cual el autor intelectual del
robo habría sido un comerciante argentino llamado Eduardo Valfierno, que habría fallecido en
1931, con el fin de vender seis copias falsas, e incluso proporcionó los nombres de los presuntos
coleccionistas estafados, pero la veracidad de este relato no pudo ser probada.
Vandalismo
El 30 de diciembre de 1956, el boliviano Ugo Ungaza Villegas arrojó una piedra contra la Mona Lisa
durante una exhibición en el Louvre. Lo hizo con tanta fuerza, que destrozó la vitrina, y desprendió
un trozo de pigmento del codo izquierdo.70 La pintura estaba protegida por un cristal, ya que pocos
años antes, un hombre que declaró estar enamorado de la misma, la había cortado con una cuchilla
y la había intentado robar.71 Desde entonces, se instaló un cristal a prueba de balas para proteger
a la pintura de nuevos ataques.

Posteriormente hubo otros incidentes. El 21 de abril de 1974, mientras el cuadro estaba expuesto
en el Museo Nacional de Tokio, una mujer le arrojó pintura roja, como protesta por la ausencia de
accesos al museo para personas discapacitadas.72 Y el 2 de agosto de 2009, una mujer rusa, aturdida
por la denegación de su solicitud de ciudadanía francesa, arrojó una taza de cerámica comprada en
la tienda del Louvre, haciéndose añicos contra el cristal.7374 Afortunadamente, el cuadro no sufrió
desperfectos en ambos casos. El 29 de mayo de 2022, un hombre en silla de ruedas con peluca le
lanzó un tarta. El cuadro no sufrió daños.75

Reproducciones y parodias

La Monna Vanna, que se atribuye, con dudas, a Salai.


La Mona Lisa ha adquirido un estatus de icono cultural. Son numerosas sus reproducciones y
utilización en la publicidad, objetos cotidianos y también como referencia cultural.10 Algunas
incluyen:

Reproducciones, copias y versiones


La copia de mejor calidad del cuadro es la que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid, que
habría sido realizada en paralelo al original. Casi idéntica en cuanto a medidas (76x57 cm la del
Prado, 79x53 cm la original), se creía que el soporte de la copia era una tabla de roble; sin embargo
en una reciente investigación se ha determinado que se trata de una tabla de nogal. La diferencia
más notoria que había con la original, que era el fondo negro, resultó ser un repinte que fue retirado
en una restauración (2011-2012) y reveló un paisaje de gran calidad.76 Aunque algunos
investigadores habían propuesto como posibles autores de esta tabla al alemán Hans Holbein el
Joven y al español Fernando Yáñez de la Almedina,77 e incluso al propio Leonardo,78 tras la
restauración, la autoría se divide entre dos de los alumnos más próximos al maestro: Andrea Salai y
Francesco Melzi.76 Este cuadro sobrevivió al devastador incendio del Alcázar de Madrid, ocurrido
el 24 de diciembre de 1734.
Algunos autores afirman que el mismo Leonardo hizo la reproducción conocida como Mona Lisa de
Isleworth, pero su autenticidad es ampliamente cuestionada.79 Dicha pintura es propiedad de un
consorcio que creó una fundación en el año 2010 con sede en Suiza que es la que gestiona los
derechos de la obra.80
La reproducción libre de Rafael, la cual se exhibe en el mismo museo que la obra de Leonardo.28
Una copia anónima que se conserva en el Parlamento Italiano.28
Una copia en la colección Luchner, en Innsbruck, de la cual se ha pensado que podría ser obra de
Salai.10
La llamada Monna Vanna, quizá también obra de Salai, de la que existen varias versiones, ha sido
considerada por algunos como la representación de La Gioconda desnuda.

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