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Suger de Saint-Denis y el Gótico

1. Suger de Saint-Denis nació en 1081 en Francia y se convirtió en abad de la abadía de Saint-Denis en 1122, reconocida por su pericia diplomática. 2. Como abad, reconstruyó la abadía de Saint-Denis introduciendo por primera vez la bóveda de crucería gótica y convirtiéndola en un ejemplo arquitectónico. 3. También se desempeñó como regente de Francia durante la ausencia del rey Luis VII en la cruzada entre 1147 y

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Suger de Saint-Denis y el Gótico

1. Suger de Saint-Denis nació en 1081 en Francia y se convirtió en abad de la abadía de Saint-Denis en 1122, reconocida por su pericia diplomática. 2. Como abad, reconstruyó la abadía de Saint-Denis introduciendo por primera vez la bóveda de crucería gótica y convirtiéndola en un ejemplo arquitectónico. 3. También se desempeñó como regente de Francia durante la ausencia del rey Luis VII en la cruzada entre 1147 y

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Suger de St-Denis (1081 - 1151)

Suger de Saint-Denis nació en Saint-Denis en el año 1081, en los alrededores de París. Su padre se
llamaba Helinando, de humilde origen y profesión. A los diez años de edad, Suger se presentó
como oblato al monasterio de San Dionisio (Saint-Denis), y su abad, Ivo, le envió como novicio al
monasterio de San Martín de Estrée. Al poco tiempo, ya profeso, fue elegido secretario del abad
Adam en 1106, que le confió cargos muy importantes, hasta que fue elegido preboste del Berneval
(Normandía), y más tarde de Toury in Beauce en 1109.

Reconocida su pericia en asuntos diplomáticos, Luis VI, el Gordo, le envió en 1118 a la corte de
Gelasio II, que entonces estaba en Maguelonne. Por su mediación se mantuvo la paz entre Francia
e Inglaterra. Estando en Roma fue elegido abad de Saint-Denis en 1122, y luego de tomar posesión
de su cargo se fue a Vorms a tomar parte en el Concordato firmado entre el papa Calixto II y el
emperador de Alemania. Ya firmado, acompañó al papa a su vuelta a Italia, en donde le ayudó a
restablecer la paz entonces muy alterada. Tomó parte en la expedición de Luis VI contra el conde
de Auvernia en 1126. A pesar de todos estos negocios políticos no descuidó, sin embargo, el
gobierno de su abadía, que elevó a un grado de prosperidad material y espiritual hasta entonces
desconocido, haciendo de ella la más floreciente, la más rica y la más ejemplar de toda Francia.
Intervino con acierto y éxito en un grave debate que hubo entre Luis VI y el obispo de París. Nadie
fue tan estimado en aquellos tiempos como el canciller Suger; su prudencia era proverbial y su
ingenio no tenia igual. Fue el alma de la corte, que no movía pie sin consultarle. En su tiempo se
emprendió la reconstrucción de Saint-Denis sobre el año 1137 poniendo los cimientos de un
nuevo estilo con la introducción por primera vez de la bóveda de crucería como medio funcional y
no decorativo. Más tarde el rey Luis VII el Joven le confió el cargo de regente, mientras él iba con
cien mil guerreros a la cruzada (1147-49). Se portó tan dignamente en su nuevo cargo, que fue
llamado por sus súbditos el Padre del País, apelativo que confirmó Luis VII solemnemente a su
vuelta de Tierra Santa. Murió el 13 de enero de 1151. De sus escritos se conservan entre otros:
Dionisiis; una memoria de su propia administración; una vida notable de Luis el Gordo, e Historia
Ludovici VII, ésta incompleta.

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A nivel arquitectónico, el estilo gótico nació en torno a 1140 en Francia, siendo considerada como
el primer monumento de este movimiento la basílica de la abadía real de Saint-Denis o San
Dionisio (edificada por el abad Suger, consejero de Luis VII de Francia).

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LA ABADÍA DE SAINT DENIS
1. LA ABADÍA DE SAINT DENIS
Si la abadía de Fontenay es importante, la de Saint Denis no es menos. Hoy forma parte de un
barrio al Noroeste de París, pero en el siglo XII, estaba fuera de la ciudad. No olvidemos que París,
sede regia, estaba protegida por una muralla.
Desde el siglo VI, ya era conocida como una importante abadía de origen merovingio. Va a jugar
un papel capital en la historia de Francia, no solo desde el importante punto de vista político, sino
también desde el de la historia del arte, porque aquí en la primera mitad del siglo XII, se van a
realizar las primeras obras de ese arte gótico que se manifiesta en la primera mitad del siglo XII, y
culmina en torno a 1190, siempre con referencia a la zona de París. Es decir, el gótico temprano,
que se puede llamar también primer gótico o protogótico, surge en la zona en torno a la capital del
reino de la dinastía capeta, que tiene su sede en París.
La primera obra de este nuevo lenguaje arquitectónico, que es el gótico, se va a dar en los años
treinta-cuarenta del siglo XII. Durante estos mismos años, se estaba trabajando en románico,
cuando aún no se habían desarrollado las mejores obras del románico pleno, no solo en Francia,
sino también en España, los Paises Bajos o Alemania. Sin embargo, Saint Denis va a ser el taller
pionero del gótico temprano en Francia.
Estamos hablando de los años treinta-cuarenta, época que coincide con la construcción de la
iglesia de Santa María de Fontenay en la Borgoña, cuando San Bernardo expresa en sus escritos
sus ideales y lo que tiene que ser un abad cisterciense. Pues bien, contemporáneo de San
Bernardo, es un abad, no menos famoso, que representa el punto de vista opuesto al de Bernardo
de Claraval. Con el nombre de Suger o Sugerio, es contemporáneo de San Bernardo, y va a ser
abad de Saint Denis. Son dos vidas paralelas, que reflejan dos ideales de vida monástica
completamente opuestos. San Bernardo es la vida contemplativa, la vuelta a la pureza de la regla
de San Benito, y el arte desornamentado, para que nada altere la función que debe de
desempeñar un buen monje, la oración.
Para Suger, el abad de Saint Denis, hay que atraer a los fieles, al culto divino, por medio de los
sentidos. Es decir, cuanto más hermosa sea una iglesia, cuantos más adornos tenga, y cuanto más
lujosamente adornada esté, para que se vea que es una imitación de lo que puede ser el Paraíso,
más atraerá la visita de los posibles clientes.
Si en el cisterciense el color esta proscrito, si en el altar no puede más que haber una cruz de
madera sin decorar, en Saint Denis tiene que haber cruces de orfebrería con piedras preciosas,
vidrieras de colores, altas torres, escultura tanto en el exterior como en el interior. Es decir, dos
mundos que se contraponen, dos ideales que tienen cada uno en su haber, un importante capítulo
de la historia del arte. Para conocer mejor lo que significa el Císter, hay que conocer mejor lo que
significa la abadía de Saint Denis, y para conocer mejor la abadía de Saint Denis, hay que conocer
mejor Santa María de Fontenay.
1.1. ETAPAS CONSTRUCTIVAS DE LA IGLESIA DE LA ABADÍA DE SAINT DENIS
La abadía de Saint Denis tiene un comienzo prerrománico, no surge de la nada, en absoluto. De
origen merovingio, la abadía de Saint Denis era ya en el siglo V, un centro importante de
monaquismo en las afueras de la ciudad de París, que hoy ha quedado dentro del núcleo urbano.
La importancia de Saint Denis reside en que es el origen indiscutible del gótico, de tanta
importancia, e incluso más, que el románico anterior, pero sin olvidar que el gótico que sustituirá al
románico a partir del siglo XIII, tiene una etapa primitiva que coincide histórica y cronológicamente
con el pleno románico,
La iglesia de Saint Denis la vamos a estudiar de una sola vez, a pesar de que pertenece a dos
etapas del gótico, pues la iglesia no es solo gótico primitivo, sino que al no acabarse en el siglo XII,
tiene una segunda fase que es la de su terminación, que corresponde a pleno siglo XIII. Entonces,
por un lado este edificio es del gótico primitivo, pero por otro lado corresponde también al gótico
avanzado, a lo que llamamos el gótico radiante o gótico tardío. Hay partes del monumento que
corresponden a la etapa inicial y partes del monumento que corresponden a pleno desarrollo del
gótico.
Otras catedrales de Francia también fueron preferencia de los objetivos reales, como la catedral
gótica de Reims en la Champaña francesa, este monumento pasó a tener un papel muy destacado
en la política e historia de Francia durante la Edad Media. Si es en la abadía de Saint Denis donde
se entierran los reyes de Francia, la catedral de Santa María de Reims va a ser el lugar donde
sean coronados los príncipes de Francia. El heredero de la corona entraba por la puerta Norte de
la catedral, como príncipe, y al llegar al altar mayor, recibía la corona de manos del arzobispo de
Reims, y salía por la puerta de entrada de los pies, convertido en rey de Francia. Ese lugar tan
especial, donde el heredero es ungido y coronado como rey de Francia por la Gracia de Dios, es
también un monumento capital del gótico. Precisamente, su función de ser un gran espacio donde
los reyes reciben la corona, va a determinar su planta y su decoración escultórica, lo mismo que
tendremos ocasión de hablar sobre Saint Denis.
La abadía de Saint Denis, al noroeste de Paris, y la catedral de Reims, al nordeste de Francia,
tienen unas características que las hermanan, en el sentido que tienen de ejercer un papel singular
en la historia de los reyes de Francia. Son seleccionadas desde la Alta Edad Media para dos
cometidos, la abadía de Saint Denis, para gran lugar de enterramiento, y la catedral de Reims,
para la coronación de los reyes de Francia. Si esto se analiza, podemos comprender mejor el
porque de la planta de la catedral de Reims, el porque de la escultura, el porque de las
proporciones, puesto que la función a que fueron destinadas determina todo lo demás.
1.2. EL SAQUEO DE LA ABADÍA DE SAINT DENIS POR LAS TURBAS REVOLUCIONARIAS
Siendo destacable, el que la iglesia de la abadía de Saint Denis corresponda a dos etapas, y por
tanto a dos estilos, más importantes fueron los efectos que produjo en este monumento la
Revolución Francesa, en el año 1789. Este suceso histórico supuso para el arte francés una gran
tragedia, no solo por la masiva destrucción de monumentos prerrománicos, románicos, góticos,
renacentistas y barrocos, sino también porque, tras la Revolución, las leyes desamortizadoras
trajeron como consecuencia el abandono de los edificios religiosos. Hasta mediados del siglo XIX,
muchas abadías no volvieron a ser ocupadas por comunidades religiosas, y otras nunca más lo
fueron. Esto significa, no solo el abandono material de los templos, sino su destrucción y saqueo
con la pérdida de obras de arte capitales para la comprensión del arte medieval europeo.
La abadía de Saint Denis fue especial objeto del furor destructivo de los revolucionarios, porque
desde el siglo VI había sido el lugar preferido por los reyes de Francia para su enterramiento. Fue
el gran panteón de las dinastías que se fueron sucediendo en el país. La abadía de Saint Denis
tuvo ese gran privilegio, el cual empezó en el siglo VI, pero no con continuidad. Tras el reinado de
Carlomagno –que eligió para su enterramiento la capilla palatina de Aquisgrán- su hijo Ludovico
Pío y los demás reyes que le sucedieron hasta Luis XVI y María Antonieta, fueron enterrados en
Saint Denis. Eso supuso para la abadía una enorme fuente de dinero, pues los reyes daban
generosas limosnas para preparar su funeral, agradecer el cuidado de los restos de sus familiares
y sufragar la realización de importantes monumentos funerarios en el interior de la iglesia.
Sin embargo, ser el panteón de los reyes, trajo su desgracia, pues cuando llegó la Revolución
Francesa, esta fue la primera iglesia a la que acudieron las turbas revolucionarias, para saquear,
destrozar tumbas y mausoleos, y robar los ajuares funerarios. El escarnio fue absoluto, siendo
destrozadas a martillazos las laudas e incendiado todo, con un odio feroz que nos describen
perfectamente los historiadores de la época. Hoy es una parroquia y monumento nacional de
Francia, en donde los legitimistas de la casa de Borbón, se reúnen anualmente para celebrar un
acto religioso-político.
La iglesia se construye en dos etapas distintas y no sucesivas del gótico, esto es capital. la parte
más antigua se construye en la segunda mitad del siglo XII, y la parte posterior, ya avanzado el
siglo XIII, casi podría decirse que es casi un siglo lo que separa la primera fase constructiva de la
segunda. Todo ello se debe a varias razones, la primera fue que tras la muerte de Suger, principal
impulsor de la obra, sus sucesores no pusieron el mismo interés en su continuación. La segunda
razón, es que, mientras Suger vivió, los reyes de Francia ayudaron generosamente a la realización
de la obra, puesto que estuvieron vinculados por grandes lazos de amistad con Suger, incluso
desde su infancia con alguno de ellos. No sucedió lo mismo con los abades que sucedieron a
Suger, pues los reyes de Francia, teniendo asegurado su entierro en la abadía de Saint Denis,
pusieron sus preferencias en otros monumentos góticos, fundamentalmente en la catedral de
París, ciudad en donde ellos residían.
Otras catedrales de Francia también fueron preferencia de los objetivos reales, como la catedral
gótica de Reims en la Champaña francesa, este monumento pasó a tener un papel muy destacado
en la política e historia de Francia durante la Edad Media. Si en la abadía de Saint Denis, se
entierran los reyes de Francia, la catedral de Santa María de Reims va a ser el lugar donde sean
coronados los príncipes. El heredero de la corona entraba por la puerta Norte de la catedral, como
príncipe, y al llegar al altar mayor, recibía la corona de manos del arzobispo de Reims, y salía por
la puerta de entrada de los pies, convertido en rey de Francia. Ese lugar tan especial, donde el
heredero es ungido y coronado como rey de Francia por la Gracia de Dios, es también un
monumento capital del gótico. Precisamente, su función de gran espacio donde los reyes reciben la
corona, va a determinar su planta y su decoración escultórica, lo mismo que tendremos ocasión de
hablar sobre Saint Denis.
La abadía de Saint Denis, al noroeste de Paris, y la catedral de Reims, al nordeste de Francia,
tienen unas características que las hermanan, en el sentido que tienen de ejercer un papel singular
en la historia de los reyes de Francia. Son seleccionadas desde la Alta Edad Media para esas
funciones, una, como gran lugar de enterramiento, y otra, para la coronación. Si esto se analiza,
podremos comprender mejor el porque de la planta de la catedral de Reims, el porque de la
escultura, el porque de las proporciones, puesto que la función a que fueron destinadas determina
todo lo demás.
1.3. LEYENDA Y TRADICIÓN SOBRE LA ADVOCACIÓN A SAINT DENIS
A finales del siglo III e inicios del IV, el cristianismo era ya un grupo social importante, que pudo
haber ser considerado por algunos emperadores romanos como un elemento desestabilizador del
Imperio. Por ello, algunos emperadores darán órdenes de perseguir a los seguidores del
cristianismo.
La advocación de la abadía de Saint Denis a este santo, le viene porque la leyenda y la tradición
nos dicen que San Dionisio había sido el primer obispo de París, en el siglo III, y que habría sido
decapitado hacia el año 250, junto con dos diáconos fieles colaboradores suyos en la sede de
Paris, llamados Rústico y Eleuterio, en defensa de su fe.
Algunos años más tarde, en el 313, con el Edicto de Milán promulgado por el emperador
Constantino el Grande, cesan las persecuciones al decretarse la libertad de cultos religiosos, pero
no se alcanza la total autoridad y poder del cristianismo en Roma y en el resto del Imperio, hasta el
año 390, cuando Teodosio el Grande declare al cristianismo religión oficial del Estado romano,
religión que se protege y que representa el poder de Roma. Desde el 313 al 390 el cristianismo
deja de ser perseguido, deja de estar prohibido, pero no es la religión oficial. Es decir, tiene que
defender su territorio, para ir ganando mayor poder. El cristianismo desde el 313 al 390 es una
religión más del Imperio, con los mismos derechos y deberes que las otras religiones. Esto quiere
decir que entre el 313 y el 390 se produce una etapa, de mayor publicidad y lucha de las
comunidades cristianas por ir ganando adeptos, y detentar en la sociedad un poder que hasta
entonces les había sido negado.
A mediados del siglo IV, el emperador Juliano el Apóstata, pretenderá sin éxito volver a prohibir la
religión cristiana. Pero fuera de este reinado bastante corto, se puede decir que a partir del año
313 el cristianismo puede respirar tranquilo y sus seguidores dejarán de ser perseguidos. Solo a
finales del siglo IV, con Teodosio los emperadores reconocerán al cristianismo como religión oficial
del Imperio. Ya no se rendirá culto a la imagen del divino emperador.
Volvemos a París en el año 250, el obispo de París y sus dos diáconos son conducidos ante el
gobernador romano de la ciudad acusados de seguir un culto prohibido por Roma, como ellos no
quieren renunciar a sus creencias son condenados a muerte, y decapitados, como enemigos del
imperio. Esto produce una gran conmoción en la región parisina, pues París era una pequeña
localidad situada al Norte de Francia, a orillas del río Sena. No tarda en anunciarse que en el lugar
donde han sido enterrados los tres mártires se producen sucesos extraordinarios. Los propios
fieles seguidores de Dionisio, empiezan a hacer publicidad de dichos hechos milagrosos. Es decir,
desde el principio San Dionisio tiene fama de santo, lo que es importante para entender el culto
que se le va a rendir muy pronto y de forma cada vez más acusada.
Hablar del culto a San Dionisio en París es hablar de la historia del cristianismo de la capital de
Francia. La leyenda nos dice que San Dionisio y sus dos diáconos habían sido juzgados y
decapitados en el lugar elegido tradicionalmente por los gobernadores romanos para este tipo de
actos. París era entonces una pequeña aldea a las orillas del Sena, rodeada por colinas de escasa
altura, en donde a los enemigos del Estado romano se les juzgaba y martirizaba en una zona a
extramuros de la ciudad que era denominada por los cristianos “el monte de los mártires”. Hoy es
el barrio de Montmartre, cuyo nombre le viene precisamente de esa denominación en el idioma
francés.
La tradición nos dice que San Dionisio y sus dos diáconos fueron decapitados en dicha colina y
que Dionisio y sus acólitos habrían cogido sus cabezas en sus propias manos, y habrían caminado
fuera de París, hasta detenerse en el lugar donde habrían de reposar. Esto dio lugar a la
construcción de un pequeño santuario donde se enterraron los tres mártires, y con el paso de los
años a una pequeña iglesia que más tarde se encomendó a una comunidad de monjes
benedictinos dando lugar a la abadía de San Dionisio. Es decir el lugar elegido por San Dionisio
era el lugar elegido por el mártir para su descanso eterno.
1.4. SAINT DENIS NECRÓPOLIS REAL
Veamos ahora la historia verídica de lo que conocemos de este antiquísimo centro de devoción de
la capital de Francia. Estamos a finales del siglo V, en el año 474. Sabemos que Santa Genoveva,
una de las continuadoras del culto a San Dionisio, que se había iniciado en el año 250, colaboró
económicamente y materialmente para que se mantuviera una pequeña y modesta capilla de
origen paleocristiano. Ahora nos situamos en el siglo VII. Sabemos que un rey de la dinastía
merovingia, el rey Dagoberto, hizo numerosos ofrendas a una iglesia que suponemos modificada y
enriquecida respecto de la primera.
En la primera mitad del siglo VII, en una fecha aproximada que va del año 628 al 638, Dagoberto
primer rey de esa Francia ya independiente de Roma, hace alarde de querer ser enterrado junto a
San Dionisio. Es pues, en el siglo VII cuando se inicia la tradición de que los reyes de Francia sean
enterrados en la abadía de Saint Denis. Lo cual no quiere decir que no haya habido modificaciones
a lo largo del tiempo, y algún rey no haya elegido Saint Denis, pero podemos decir que
genéricamente son más los que eligieron este lugar. Desde luego, lo que se mantiene en la
tradición, es que los príncipes que mueren a tierna edad, los herederos que no llegan a alcanzar la
madurez que se alcanzaba a los catorce años, pudieran ser enterrados en Saint Denis, que se va a
convertir en un lugar emblemático, en un lugar de destino final de los reyes y los príncipes
herederos que han muerto antes de alcanzar la edad de poder ser coronados, de todas las familias
reales en suma.
No se puede entender como se va a hacer esta iglesia, si no se tiene en cuenta que se trata del
panteón real por excelencia. Eso supone una inmensa cantidad de dinero, que irá llegando
periódicamente. Todos los reyes, o la mayor parte de los reyes tienen familia enterrada allí. En los
aniversarios, en las ocasiones importantes se les harán obsequios suntuosos a los abades o
monjes de Saint Denis, para que mantengan permanentemente el culto a los difuntos allí
enterrados. Entonces no nos podemos extrañar de que sea el monasterio de Saint Denis un
inmenso laboratorio donde se ensayen, donde se creen los nuevos estilos artísticos. Nadie discute
la importancia de Saint Denis en el origen del gótico. Si se habla del origen del gótico, hay que
hablar de Francia, si se habla del gótico en Francia, hay que hablar de Saint Denis
obligatoriamente.
1.5. LA PROTECCIÓN REGIA A LA ABADÍA DE SAINT DENIS
Podemos decir que en el siglo VII, con Dagoberto, hay una importante comunidad monástica, que
protege la familia real. A mediados del VII, sin discusión, del Norte de Francia el monasterio más
rico es Saint Denis, el que tiene los mayores recursos, que emplean no solo en mejorar, ampliar y
embellecer la iglesia, sino en algo más importante y con más futuro, que es la compra de dominios,
territorio, para tener verdadero poder. Otros monarcas famosos, ya en el siglo VIII, serán Carlos
Martel y su hijo Pipino el Breve, que serán también enterrados allí.
Sabemos que a mediados del siglo VIII, se empieza otra iglesia más rica que la anterior. Se inicia
entonces la dinastía carolingia, a partir de Carlos Martel, de ahí le viene el nombre. Hoy sabemos
que esta iglesia que empieza Carlos Martel la va a terminar Carlomagno. Es decir que se
mantendrá esa protección y esa devoción a Saint Denis. Carlomagno muere el año 814, había sido
nombrado emperador el año 800. Con Carlomagno se recupera la idea del Imperio romano de
Occidente que se había disuelto en el siglo V. Hay nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, añoranza
de Roma.
Carlomagno, emperador, es un personaje emblemático, su ayuda y protección a Saint Denis tiene
consecuencias. Él se encarga de terminar la obra de esta iglesia carolingia. El 20 de febrero del
año 775, Carlomagno preside una gran ceremonia de consagración, no solo del altar mayor en la
cabecera, sino de la cripta, porque veremos también como en las iglesias góticas las criptas tienen
cada vez más importancia. Las criptas son los corredores inferiores, donde se localizan los
enterramientos. En el suelo, encima de la cripta, es donde van a estar los monumentos funerarios,
las esculturas, las imágenes, las inscripciones, pero los cuerpos se depositan bajo tierra en lo que
llamamos criptas. A Carlomagno se debe la construcción de la primera gran cripta subterránea. Es
decir, las criptas más antiguas, cuando se visita Saint Denis, a uno le permiten bajar desde el
presbiterio a las criptas, y pasar desde la cripta carolingia del siglo VIII, a las más modernas de los
siglos XVII y XVIII.
Es importante destacar que el siglo VIII, significa la construcción de la nueva basílica carolingia y
sobre todo la puesta a punto de las grandes criptas funerarias, que tendrán su continuidad
después.
A finales del siglo IX a partir del 870, otro importante rey, Carlos el Calvo, estamos en el 877, aún
alarga la necrópolis real. Pero, será fundamental para Saint Denis, un rey de finales del siglo X,
que inaugura una nueva dinastía, la capeta, porque su iniciador fue Hugo Capeto, que va a morir
en el año 996. Este rey, firma una serie de documentos, estableciendo una unión indisoluble,
desde el punto de vista legal, entre los reyes de Francia -él y sus sucesores- y la abadía. Lo que
hasta entonces había sido algo aceptado, toma valor jurídico. El año 990, Hugo Capeto firma un
protocolo estableciendo la unión indisoluble entre la monarquía y la abadía. Todos los reyes de
Francia de los siglos XI, XII y XIII, seguirán fielmente esta norma.
La abadía tenía fama, no solo por su riqueza y su relación con la corona, sino porque en ella se
había creado una escuela de teólogos. Ya sabemos que las primeras universidades en Europa se
van a crear al abrigo de las catedrales, como la escuela de Chartres, la escuela de París, junto a
las catedrales de Chartres o de París. La abadía de Saint Denis había fundado a partir del siglo X,
una escuela de formación teológica, donde los príncipes herederos acudían también a formarse y
educarse en las lenguas clásicas, para simbolizar la estrecha relación entre la monarquía y la
abadía. Ya podemos imaginar, naturalmente, que si un futuro heredero recibe sus enseñanzas, se
educa en el claustro de la abadía, le dan las lecciones los propios monjes, eso va a crear unos
lazos de amistad y también de dependencia. Se ha llegado en algunas etapas a que los abades de
Saint Denis eran los verdaderos regentes, los que ejercían el poder de la corona.
1.6. EL ABAD SUGER, CREADOR DE SAINT DENIS
Suger es elegido abad el año 1122, era rigurosamente contemporáneo de San Bernardo. Va a
morir, siendo abad, en el año 1151. Su estrecha relación con los reyes le viene de que ha sido
compañero, en la escuela de Saint Denis, del rey Luis VI de Francia, y será profesor de Luis VII, el
hijo de Luis VI.
Las vinculaciones de Suger con los reyes están claras, pues se ha educado con Luis VI, y ha sido
el maestro de Luis VII. Sabemos que Suger no era de familia noble. En esa escuela se educaban
los herederos de las familias más nobles de Francia, sobre todo relacionadas con la corte, no
podía entrar a estudiar cualquiera. Pero Suger, hijo de un obrero de la abadía, demostró desde un
principio una precoz inteligencia y un gran amor a la lectura así como una enorme facilidad para el
aprendizaje de los idiomas griego y latín. Merced a esos valores innatos, el niño fue admitido en la
escuela de la abadía. Así es como pudo participar de un tipo de enseñanza que le hubiera estado
vedado de otra manera. Va a compartir la enseñanza con Luis VI, y luego será preceptor del rey
Luis VII. Estos vínculos de respeto mutuo no se romperán nunca. Tanto es así, que cuando el
joven Luis VII marche a la segunda cruzada en 1147, Suger se va a encargar de gobernar Francia
y de representar al rey. Más confianza no puede haber.
Entre 1147 y 1149, mientras el rey permanece fuera de Francia, el que firma los documentos,
promulga las leyes y gobierna Francia, es Suger. Es evidente que esta suma de poderes le crea
enemigos a Suger, tanto en el mundo eclesiástico, como en el civil, que se preguntaban porque
que el rey no había dado el poder a un laico para regir los destinos de Francia. Entonces, podemos
entender también el declinar de la abadía durante los últimos años de vida de Suger, porque
traslada su residencia a París. Está más pendiente de los asuntos de la corte que de los religiosos.
Entonces podemos decir que la empresa de introducir el gótico, ocurre sobre todo durante los años
treinta y la primera mitad de los años cuarenta. Es Suger quien emprende la reconstrucción
completa de la iglesia carolingia. Como un nuevo Carlomagno, su idea es volver a hacer una
basílica, si cabe, más importante que la consagrada por Carlomagno, pero muere en 1151, sin
haber podido culminar su gran proyecto. Habrá que llegar al siglo XIII, en la época del rey capeto
San Luis o Luis IX el Santo, para que a finales del siglo XIII se acabe un proyecto que ha iniciado
Suger en la primera mitad del siglo XI.
1.7. CRONOLOGÍA DE LAS ETAPAS CONSTRUCTIVAS
La abadía de Saint Denis se va a empezar por los pies, que es lo más antiguo, frente a lo que es
más habitual que es empezar las obras por la cabecera e ir avanzando hacia los pies. La primera
etapa de la obra, que incluye el cuerpo occidental, se inicia en 1135 y se termina en 1140.
Naturalmente, la idea, el proyecto, el acopio de materiales, son anteriores. El final de esta primera
etapa está documentado, sabemos que en 1140 hay una ceremonia de dedicación en la que
participa la familia real el propio abad para celebrar que se han terminado las obras occidentales.
La obra occidental incluía la monumental fachada y el inicio del cuerpo de naves, formado por tres
naves de dos tramos. Justo en medio del proyecto de la nueva iglesia se encontraba la de
Carlomagno, para que los fieles pudieran acudir a la antigua iglesia carolingia, mientras se
terminaban las obras de la nueva iglesia.
Lo que se hace es una gran fachada con una triple portada con escultura. Una fachada flanqueada
por dos torres, nuevo modelo que luego será copiado en todas las catedrales góticas de Francia.
Una gran portada monumental, decorada con escultura con un programa iconográfico muy
importante, y una fachada triple que coincide con las tres naves, con tres puertas, con sus propias
esculturas, y con dos torres, una a cada lado de la puerta central, que es la mayor. Se trataba,
como nos dice el propio Suger en sus escritos, de manifestar el poder de la nueva etapa de la
abadía, y que los que se acercaran a ella comprendieran, viendo esa gran entrada, los nuevos
tiempos que iba a vivir la abadía.
Este cuerpo occidental de dos tramos, tenía un segundo piso o tribuna alta, recordando las
construcciones carolingias, a donde se subía por las naves laterales. Se respeta la construcción
antigua, de momento, pero se ha edificado ya un nuevo modelo constructivo: una monumental
iglesia de tres naves, cuyo cuerpo occidental de dos tramos en profundidad, dispone de una
tribuna o segundo piso encima. Entre las muchas novedades que va a haber, quizás la más
destacada, sea que a estas tres naves de dos tramos se les va a dar un nuevo tipo de cubierta,
que será la bóveda de crucería. El primer ejemplo de bóveda gótica aparece en este cuerpo de
naves occidental entre 1135 y 1140. Desgraciadamente, no sabemos los nombres de los artistas,
se ha dicho que al igual que pasó con el Escorial, Felipe II y Juan de Herrera, donde muchas de las
ideas se deben a la personalidad del monarca. Pues bien, a través de los escritos que nos ha
dejado Suger, deja claro que está muy orgulloso de su protagonismo, no solo como mecenas, sino
también como autor del proyecto. En este sentido, se puede decir que lo hicieron los artistas, pero
que él imponía su criterio a los que lo materializaban.
La fecha de la ceremonia de la solemne dedicación del cuerpo occidental de la iglesia de Saint
Denis corresponde al 17 de junio de 1140. No solo es el empleo de la bóveda gótica, la
configuración del modelo de fachada de portada triple, la presencia de dos torres iguales en los
lados, sino que otra de las importantes novedades es la escultura: el proyecto iconográfico, el
lenguaje figurativo, pero sobre todo el modelo de escultura en relieve aplicada a la arquitectura, la
distribución de las esculturas en las jambas, en las arquivoltas, en los tímpanos. En una palabra en
las superficies habituales donde se decora. Esta triple fachada obedecía ya a un lenguaje
protogótico o gótico temprano, tanto por la forma como por el mensaje, rompiendo abiertamente
con el estilo románico imperante en Francia.
Esta triple fachada es la parte que más sufrió de todo el edificio en la Revolución Francesa, fue
sistemáticamente destrozada a golpe de martillo, porque el espléndido proyecto teológico que ideó
Suger, colocó representaciones escultóricas de los reyes y reinas del Antiguo Testamento en las
jambas de las tres puertas. En el proyecto iconográfico, es la primera vez en que aparecen
estatuas columnas, y en las jambas se reproducían en altorrelieve, una serie de figuras con
corona, reyes y reinas del Antiguo Testamento, con las que se quería indicar que estábamos ante
el acceso a la abadía, y que los reyes y reinas del Antiguo Testamento eran los predecesores de
los apóstoles, de los evangelizadores del Nuevo Testamento.
Evidentemente los revolucionarios de finales del XVIII eran incultos. En primer lugar, había que
destruir la monarquía, robar los tesoros, sacar a la luz pública y quemar los despojos enterrados en
las criptas, pero además vieron unas puertas esculpidas con figuras de tamaño natural de reyes y
reinas. En su ignorancia y brutalidad, creyeron que eran retratos de los reyes de Francia, no se
dieron cuenta de que eran reyes del Antiguo Testamento, como lo iban a a saber si no habían leído
la Biblia, si no sabían nada. Las rompieron sistemáticamente a martillazos. Quedan algunos
fragmentos de cabezas en el museo del Louvre, y sobre todo en museos de Estados Unidos de
América, como son el museo de los Claustros y el museo Metropolitano, ambos en Nueva York; y
en el museo de Baltimore o de Filadelfia. En ellos, tenemos ejemplos bellísimos de cabezas que
vienen de Saint Denis.
Disponemos de unos dibujos de algunas esculturas, realizados en vísperas de la Revolución
Francesa, y veremos algunos de los fragmentos de las cabezas mutiladas.
A mediados del siglo XIX, en Saint Denis y en París se van a llevar a cabo intensas tareas de
restauración, que pueden ser discutibles, pero que se realizaron con los únicos medios de que se
disponía entonces. Como Saint Denis en el siglo XIX, aunque Francia continuara siendo una
República, era un lugar emblemático de la historia de Francia, los furores revolucionarios habían
dado paso a una etapa de mayor serenidad, se encargaron a los restauradores que hicieran lo que
pudieran. Veremos las zonas que son auténticas, que son las menos, y cuales son neogóticas que
son las más, pero con buen criterio no se reprodujeron de nuevo las esculturas de los reyes del
Antiguo Testamento, se dejaron las columnas sin imágenes, reconstruyeron las arquivoltas, y
restauraron los tímpanos, pero dejaron desnudas de esculturas las jambas de donde arrancan los
arcos.
Suger tenía buenos amigos, uno de los mejores será el obispo de Chartres ,de la catedral de
Chartres, de la ciudad y diócesis de Chartres, situada al noroeste de Francia, a la misma latitud
que París. El obispo de Chartres mantiene una buena amistad con Suger y la abadía de Saint
Denis. Sabemos que será uno de los invitados a la primera ceremonia de dedicación del cuerpo
Occidental de Saint Denis, y lo será a la segunda [Link] una palabra, se respetaban y se
admiraban, uno como abad y otro como obispo. Felizmente, el obispo de Chartres, que en los años
cuarenta está embelleciendo su catedral románica, que se ha empezado en el siglo XI, a la que le
falta para su terminación el cuerpo occidental. El quiere dotar a esta catedral, que cuando el fue
designado obispo ya existía, dotarla de una fachada monumental. Pide consejo a Suger, y este le
manda el taller que acaba de realizar la gran y triple portada de Saint Denis. No tenemos las
esculturas de Saint Denis en su sitio, pero si visitamos la catedral de Chartres y admiramos la
fachada occidental, nos encontraremos una triple portada con estatuas columnas y figuras del
Antiguo Testamento, que nos pueden consolar, en parte, de la destrucción de las esculturas de
Saint Denis, y sobre todo, que como los mayores desmanes de los revolucionarios tuvieron lugar
en París y en Saint Denis, y a Chartres no llegaron, o si lo hicieron no fueron tan agresivos, aunque
rompieron la imagen de Nuestra Señora de Chartres, pasaron por alto la fachada, donde estaban
las esculturas de reyes y reinas del antiguo Testamento.
Para imaginar como era la fachada que termina Suger en junio de 114, hay que visitar el Pórtico
Real de la catedral de Chartres, porque en su triple portada se representan reyes del Antiguo
Testamento.
Inmediatamente después, en ese mismo verano de 1140, se empieza la segunda fase de las obras
que va a realizar Suger, que corresponden a la cabecera, en medio queda la iglesia carolingia. Más
al este idea Suger una espléndida cabecera, el primer ejemplo de cabecera gótica de la historia del
arte, llamémosle gótica temprana, gótica primitiva. Se empieza en el verano de 1140 y se va a
terminar en junio de 1144. Asombra contemplar lo que supuso esa construcción, que no se
conserva completa, pero de la que tenemos una extensa referencia a través de las cartas de
Suger. Este abad, que es muy orgulloso, nos habla de la gran ceremonia del 11 de junio de 1144,
de todos los que asistieron, incluido Luis VII de Francia, de los obispos a los que se invitó a la
ceremonia, entre otros al obispo de Chartres, y nos dice que esa cabecera tenía una tribuna
encima de los arcos formeros, desde la que cómodamente situados los invitados, podían ver la
ceremonia de la consagración. Pero es más, en esas cartas, evidentemente no había humildad,
nos habla de cómo en el verano de 1140, él mismo había colocado la primera piedra en esta nueva
construcción de la cabecera y había mandado hacer una caja de ébano donde había colocado, no
solo las monedas del reinado y un documento explicativo, sino que también manda colocar, entre
otras joyas, rubíes y esmeraldas, porque al Rey de la Creación le corresponde lo más bello que
pueda existir en la naturaleza. Es decir, actuaba como un rey, y en la caja de la fundación de los
cimientos colocó joyas de altísimo valor.
En junio de 1144, otra fiesta, Han pasado solo cuatro años desde que tuvo lugar la primera fiesta.
La construcción va a ser muy compleja, pues se dotaba a la iglesia de la primera cabecera gótica
con girola o deambulatorio. Una corona de capillas que estaba en la planta baja. También, va a
prolongar las criptas reales, de debajo de la nave de la construcción carolingia, hacia el este, por
debajo de la cabecera gótica. Es decir la obra tiene una parte visible en superficie y otra
subterránea. Nos encontramos ante una importantísima cabecera con una corona de capillas,
planta baja; una girola abovedada con crucería y sobre la girola un segundo piso o tribuna; y luego
posiblemente dos niveles más, uno sería el correspondiente a las ventanas de iluminación. Pero no
sabemos si esa cabecera constaba de tres pisos o de cuatro, porque cuando lleguen las reformas
del siglo XIII, veremos que afectarán también a la cabecera de esta época. No sabemos si tenía
cuatro niveles: arcos formeros, tribuna, triforio encima de la tribuna y ventanal, o tenía solo arcos
formeros, tribuna y ventanal. Que tenía tribuna es seguro y que encima de la tribuna había algún
nivel más. Pero como en la reforma de San Luis hubo que desmontar la cabecera por encima de
los arcos formeros, no podemos decir lo que no sabemos.
Hoy queda de la cabecera de Saint Denis, no solo la ampliación del sigo XII de la cripta y la girola
entera con sus capillas, pero por encima de la girola lo que hay hoy es del siglo XIII. Pero además
de las bóvedas de crucería, además de las capillas radiales, otro elemento importante que
estudiaremos son las vidrieras. De las vidrieras hace una corona de siete capillas, y cada capilla
con dos ventanas. Es decir catorce vidrieras. En la Edad Media la iconografía tiene mucha
importancia, los números tienen un significado y en el arte religioso aún más: el siete, los siete
sacramentos; el tres, la Santísima Trinidad, etc.
El 11 de junio de 1144, tiene lugar la solemne ceremonia de dedicación de la segunda fase de las
obras de la cabecera. El rey Luis VII asiste en persona al traslado de las reliquias de los mártires
que se conservaban en la cabecera de la iglesia carolingia, que de momento se conservaba entre
el inicio del cuerpo de naves y la cabecera de la nueva iglesia. En esa solemne ceremonia, el rey
va a la iglesia carolingia, saca las reliquias del altar y las lleva al nuevo altar. Este papel tan
importante desempeñado por el rey, lo ha sido por delegación del abad Suger que era a quien le
correspondía.
Llegamos al siglo XIII, un abad de esta época llamado Eudes de Clement va a ser abad de la
abadía de Saint Denis entre 1228 y 1258. Era de familia noble, se había formado en la abadía,en
realidad los abades eran elegidoa entre los discípulos más brillantes de la escuela de Saint Denis.
Con el apoyo de Luis IX y el de la propia comunidad, Eudes de Clement decide emprender, la
tercera y última fase de las obras. Hasta entonces, los abades que habían sucedido a Suger
habían dejado las cosas como estaban: una gran portada y cuerpo occidental de tres naves de dos
tramos con tribuna y una magistral cabecera con gran sentido de verticalidad y con importantes
vidrieras de colores. Eudes de Clement, reune los apoyos económicos necesarios y decide
desmontar la iglesia carolingia y unir los pies y la cabecera. La empresa era muy difícil, hubo que
buscar a los mejores arquitectos, alguno rehusó la invitación vistas las dificultades. Sobre todo
para mantener sin que se cayeran los elementos ya construidos tuvo que obtener permiso para
modificar las zonas altas de la cabecera hecha por Suger entre 1140 y 1144, para unirla con el
nuevo cuerpo de naves de pleno siglo XIII. Lo que se ve muy bien cuando se visita Saint Denis, los
arcos que forman el presbiterio, girola y capillas son del siglo XII, pero lo que está por encima de
los arcos formeros, por encima de la girola, a mayor altura, es ya del siglo XIII. Por eso no se
puede saber con seguridad si tuvo tres o cuatro niveles. La obra se inicia en 1231, sabemos que
desde el año 1228, Eudes de Clement está buscando apoyos, dinero y artistas. Estos vienen de
París, son arquitectos que están trabajando en la catedral de Nuestra Señora de París, con Luis IX
el Santo. Es decir se mantiene las buenas relaciones entre la corona y la abadía.
Es una nueva etapa, pertenece a lo que llamamos el gótico radiante, que es un gótico
evolucionado después del gótico clásico. Habitualmente del primitivo se pasa al clásico, y luego al
radiante, pero la abadía de Saint Denis no tiene gótico clásico, se pasa del primitivo al gótico de
pleno siglo XIII, que no es gótico clásico, porque se va a caracterizar por la mayor importancia del
vano frente al muro, por el protagonismo de la vidriera. Se conservan de la época de Suger la
girola y las capillas, por encima de la girola, lo que tenemos es ya de pleno siglo XIII. El proyecto
se encarga en una primer fase de 1231 a 1267, al arquitecto del rey, que esta trabajando en
nuestra señora de Paris. El arquitecto, Pierre de Montreuil, muere en 1267, para entonces se ha
salvado la parte más complicada de la obra que es la unión entre la cabecera y el cuerpo de naves.
Pero hay una cosa importante, Pierre de Montreuil siente como primera obligación el dar solución
al transepto, es decir, al centro del cuerpo de naves. Porque se multiplicaban los monumentos
funerarios escultóricos situados en el cuerpo de naves en memoria de los que estaban enterrados
en la cripta. El transepto es enorme, es casi un cuadrado, pero esto obedece a la necesidad de
dejar espacio para los enterramientos que se van a producir en el futuro. Es decir, el arquitecto
está obligado a tener en cuenta la función funeraria de la abadía. La obra va a ser continuada por
otro arquitecto que será el que la termine. En el gobierno de la abadía, está por entonces Mateo de
Vendôme, abad desde 1258 hasta 1286, que ha sucedido a Eudes de Clement, muerto en 1258.
Durante los largos gobiernos de esos dos abades se culmina la obra de gótico radiante de la
abadía de Saint Denis. Mateo de Vendòme no solo había sido consejero de Luis IX, verdadero
ministro en la sombra, sino que también lo va a ser del hijo de San Luis, Felipe III el Atrevido.
Vamos a acabar la cronología en los años de destrucción de la abadía. En 1771, se inicia la
decadencia, desde el punto de vista económico y no tardará en llegar la destrucción. Los primeros
revolucionarios llegan de París y obligan a la comunidad a abandonar el monasterio. En 1743, el
Consejo Revolucionario va más allá, roba el tesoro, las joyas no solo de los altares, sino todo el oro
de los monumentos: las coronas, los cetros, las medallas que es fundido en lingotes. Las piedras
preciosas saqueadas y robadas. El oro fundido, las tumbas profanadas, en 1797. Hay que esperar
al siglo XIX entre 1813 y 1846, para que el ayuntamiento de la pequeña localidad de Saint Denis,
que luego pasará a formar parte de París, se inicia la preocupación por el monumento abacial no
solo la iglesia , sino también las dependencias del monasterio, que también habían sufrido una
triste suerte. Es en los años sesenta del siglo XIX, cuando va a empezar la obra de restauración el
arquitecto Violet le Duc. Entre los años treinta y cuarenta la restauración se había llevado a cabo
con mejores intenciones que ciencia, es entonces cuando se cae la torre izquierda de la fachada.
La torre que había soportado los envites de
La torre de la izquierda se viene abajo a causa de un sistema constructivo inadecuado del
restaurador, al que por piedad no nombramos. En vista de lo cual se decide encargar las obras de
restauración al arquitecto Violet le Duc, sin duda, el mejor restaurador del siglo XIX, su fama cruza
fronteras. Tanto es así, que cuando corre peligro de hundimiento la catedral de León, se solicita la
opinión de este arquitecto.
La participación de Violet le Duc evitó, entre otros males que se cayera la otra torre. Las obras de
restauración aún no se han acabado, en los años ochenta-noventa del siglo XX, cuando se estaba
trabajando en la modernización del entorno de la iglesia, aparecieron una serie de construcciones
medievales que han permitido conocer como era el entorno de la iglesia.
1.8. DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA DE SAINT DENIS
Suger representa el movimiento opuesto al del Cister, es decir, el de los monasterios que van a
hacer una manifestación material de la belleza y de la exaltación del poder, frente a lo que supone
la idea de la comunidad cisterciense. Las cartas que se cruzaron Suger y Bernardo, nos ayudan a
ver las distintas mentalidades de dos personas poderosas en su tiempo; una refleja la austeridad
en la ornamentación, la pureza espiritual de la idea benedictina, mientras la otra representa la
riqueza y el lujo para atraer a los fieles por medio de los sentidos.
1.8.1. El Cuerpo Occidental
Empezamos describiendo la fase de los pies de la iglesia, que se empieza por el cuerpo occidental,
que incluye una gran fachada con triple portada, flanqueada por dos torres, de las que solo se
conserva la de la derecha. La fachada da paso a tres naves, de las que Suger construyó solo dos
tramos, la nave del medio es más ancha que las laterales, donde aparece por vez primera la
bóveda de crucería sencilla de dos arcos diagonales que se cruzan.

Manteniendo una tradición ante rior, Suger va


a disponer una tribuna alta o segundo piso, para que en el cuerpo occidental los monarcas puedan
subir al piso superior y desde allí asomarse y ver la llegada de las gentes que participan en las
fiestas religiosas, y sobre todo, ver frente a ellos la iglesia carolingia del siglo IX, que se
mantendrá, mientras se construye la nueva, entre este cuerpo occidental y la futura cabecera
construida entre 1140 y 1144. Será preciso llegar a la época de Luis IX o San Luis, bien avanzado
el siglo XIII, para que se cumpla el sueño de Suger, de unir los pies de la iglesia con la cabecera.
La primera etapa constructiva se inicia hacia 1135. No obstante, hubo antes una etapa previa de
pensamiento, de reflexión, de recogida de materiales, de acopio de ayudas económicas, pero
sobre todo de búsqueda de artistas. En esto último los documentos que redacta Suger no son
demasiado explícitos, no son demasiado aclaratorios. Lo que Suger dice, es que se buscaron, allí
donde se pudo, los mejores artistas de su tiempo, pero no nos dice quienes fueron los arquitectos,
ni quien fue el “inventor” de la bóveda de crucería. Nos da un listado de las localidades donde se
buscaron los artistas, pero no nos da ninguno de sus nombres.
Sobre la planta, de Saint Denis, vemos una reconstrucción de la iglesia carolingia, una iglesia de

tres naves con un cuerpo occidental


poderoso, flanqueado por dos torres, con una torre linterna y una cabecera importante.
El equipo de Suger va a empezar la construcción de la iglesia por los pies, porque el abad dice que
quiere crear una gran entrada, como preparación para acceder a la iglesia. Luego se continuará
por la cabecera, porque según Suger lo más importante en un edificio son los pies y la cabecera.
Lo que está terminado en 1140, son tres grandes entradas, tres naves de dos tramos, y una tribuna
en forma de U sobre los dos tramos de las naves laterales y el primer tramo de la nave central.
Todo ello se va a cubrir en forma de crucería gótica. Unas escaleras adosadas a los lados sirven
para subir al piso de tribuna.
En el cuerpo occidental, la única puerta que está accesible es la del lado derecho, puesto que en el
siglo XIX, Violet le Duc cegó los lados para dar más estabilidad al cuerpo occidental y se colocó un
gran órgano neogótico en la tribuna.
Suger no se limita a esta estructura arquitectónica, que se ha conservado íntegramente, sino que
ella va a ir acompañada de dos torres que se colocan en los extremos occidentales de las naves
laterales, y también con un proyecto escultórico en las tres puertas, el cual será destruido durante
la Revolución Francesa.
1.8.2. La Cabecera
Una vez que se ha celebrado, en junio de 1140, la ceremonia de dedicación de la zona de los pies,
sin pérdida de tiempo, el equipo se pone a trabajar en la nueva cabecera.
Ahora vamos a la cabecera, estamos ante la primera girola gótica. La cabecera va a tener una
nave de circunvalación o girola, dividida en tramos de planta trapezoidal, que se cubre con
bóvedas de crucería. La girola, que es excepcional, servirá de modelo para la girola de la cabecera
de la catedral nueva de Chartres. Tiene siete capillas y cada capilla tiene un parteluz central y los
muros se abren en dos enormes ventanas. Del parteluz sale un nervio en altura. Las capillas no
son independientes, ya que no existen muros de separación entre ellas. El resultado es que parece
que hay una girola exterior, que hay una doble girola.
Estamos en la corona exterior de capillas y la corona interior de la girola, y viendo los primeros
nervios góticos cuyos arcos están ligeramente
apuntados. Los nervios son muy gruesos y destacan de la plementería. A medida que se avance
en el tiempo los nervios serán más finos y formarán una filigrana.
Sabemos que en 1144, en una solemne fiesta presidida por Luis VII de Francia, con asistencia de
los arzobispos de Chartres, Reims, Rouen, Sens, Burdeos y Canterbury, así como de numerosos
obispos, nobles próceres, caballeros y soldados, se celebra la consagración de la cabecera, la cual
había ido precedida, en 1140, de la colocación de la primera piedra con otra grandísima
ceremonia. Entonces nos habla de la impresión que produjo esta parte, que supone la primera
concepción gótica de cabecera con girola.
Este proyecto de cabecera de girola con capillas radiales, abiertas a la capilla mayor, supone un
paso más adelante de lo que era la cabecera románica de las iglesias de peregrinación. Aquí, se
busca un espacio más abierto, de mucha más altura y mucho más luminoso, porque sus muros se
hacen traslúcidos, van a estar rasgados por enormes ventanas que van a cerrarse con cristales
policromos. Aparece aquí la vidriera gótica, en una etapa plenamente románica, pues aún estamos
en 1140-1144., cuando no se habían acabado todavía las grandes abadías románicas. Desde el
punto de vista artístico, estamos ante algo no solo novedoso, sino verdadera mente revolucionario.
Si a esto le añadimos que las vidrieras, dos por capilla, van a tener un programa iconográfico de
gran profundidad teológica, va a haber algo más que decoración.
A la girola se abren siete capillas –las capillas de la girola han de ser siempre en número impar,
pues siempre tiene que haber una capilla central que coincida con el eje del edificio, lo que
llamamos la capilla axial, con un número igual de capillas a uno y otro lado- se colocarán dos
vidrieras en cada capilla.
No tenemos una descripción completa del cuerpo oriental. Del siglo XII, se conservan la gran cri
pta, el suelo, la girola y las capillas radiales.
La estructura de la zona de la girola y corona de capillas, constituía un sistema escalonado, de
mayor altura la capilla mayor, después la girola y lo más bajo la corona de capillas.
Desgraciadamente, por encima de los arcos formeros del hemiciclo, donde está el altar mayor, es
decir, el segundo piso por encima de la cubierta de la girola, no se conserva. Hubo que desmontar
todo lo que Suger había construido, por encima de los arcos que cierran el presbiterio. Por los
escritos de Suger, sabemos que por encima de la girola había un segundo nivel de tribuna, pero no
nos dice si era una construcción de cuatro niveles: arcos formeros, tribuna, triforio y ventanas, o
tenia solo arcos formeros, tribuna y ventanales.
Cuando se construya, en época de San Luis, la zona intermedia entre la zona de los pies y la
cabecera, la disposición de niveles, en altura, de la cabecera, va a ser diferente, pues va a venir
determinada por la verticalidad del edificio y la transparencia de la pared, ya que habiendo dejado
atrás el gótico primitivo y el clásico, estamos en la época del gótico radiante, promovido por San
Luis. Los pilares góticos que determinan y articulan la girola, también articulan los arcos formeros
de la cabecera. Esta maravillosa red estructural esta perfectamente calculada. Predomina la
claridad sobre el muro y el sentido ascensional. Entre ventana y ventana, tienen que colocar
contrafuertes exteriores y arcos rampantes, que surgen por vez primera en 1194, y que se llam

an arbotantes.
Esto quiere decir, que en la cabecera en altura, tenemos únicamente arcos formeros, triforio calado
y ventanal, por tanto, se suprime la tribuna. Ello determina, que los muros tengan que ser muy
gruesos y que aumente el número de arbotantes y contrafuertes para garantizar la estabilidad del
edificio. Ello obligará a desmontar, en la cabecera de Suger, toda lo construido por encima de la
capilla mayor. Ahora, por encima de los arcos que forman la capilla mayor, todo corresponde al
siglo XIII.
Recordemos que hay un gótico primitivo, un gótico clásico y un gótico radiante. En el gótico
primitivo se mantiene la tribuna, es decir, en altura tenemos arcos formeros, tribuna, triforio y
ventanal. La presión del gótico clásico que se da con Chartres, a partir de 1144, se va a
caracterizar porque desaparece la tribuna, y en altura tenemos arcos formeros, triforio ciego y
ventanal. El paso del gótico clásico al radiante significa que el triforio se abre, va a estar calado.
Vemos la cabecera de la iglesia por el exterior, la cubierta actual, los coronamientos de muro, los
pináculos y los arbotantes son del siglo XIX, porque hubo que reconstruir todo. Vemos los
contrafuertes muy acusados, unas grandes ventanas, y en la parte inferior las ventanas del triforio,
y más abajo la cubierta de la girola de Suger, y aún más abajo, las cubiertas de las capillas. Es
decir, son cabeceras escalonadas, de lo alto a lo más bajo. Esa diferencia de alturas es la que
permite abrir ventanas.
1.8.3. La Zona Intermedia entre los Pies y la Cabecera
La zona intermedia entre los pies y la cabecera corresponde al siglo XIII, se empieza en los años
treinta, es decir, pasa casi un siglo antes de que se decidan a unir los pies con la cabecera. Las
obras no se van a acabar hasta los años ochenta de dicho siglo.
En la ilustración, podemos ver los volúmenes de la iglesia de la abadía de Saint Denis, tal y como
está en el día de hoy. Podemos ver todo lo que se realiza en el siglo XII. También, lo que se realiza
en el siglo XIII, en tiempos de San Luis, en la cabecera cuyas zonas bajas son del XII, pero cuyas
zonas altas son del XIII. Sabemos además que los arquitectos del siglo XIII incorporaron cuatro
torres flanqueando el transepto para darle mayor estabilidad. La planta tiene forma de cruz latina.
Estamos viendo el resultado de las dos fases, la del gótico temprano y la del gótico radiante, en el
que vemos el triforio calado de la cabecera.

Vamos avanzando hacia los pies. En el

cuerpo de naves, lo que tenemos es el estilo al que los


franceses llaman San Luis: arcos formeros, triforio calado y ventanal. El triforio que sustituirá a la
tribuna del románico, será ciego en el gótico clásico y calado en el gótico radiante.
Desgraciadamente, todas las vidrieras del cuerpo de naves y del transepto son del siglo XIX. De
estas, las que mejor se han conservado son las vidrieras que se encuentran en las ventanas de
encima del triforio y las ruedas de los frentes del transepto, diseñadas por Pierre de Montreuil. El
efecto que ha querido crear este arquitecto, es el de que los muros se abren a la Jerusalén
Celeste, de que este templo es el palacio de Dios en la tierra. La luz coloreada de rojos y azules,
da la impresión de que estamos en un palacio de piedras preciosas, de que el hombre se ha
trasladado a la presencia de Dios.
En el crucero no se coloca torre-linterna, puesto que, tanto al cuerpo superior de la capilla mayor,
como al cuerpo de naves, les colocan un triforio calado y grandes ventanales sobre los arcos
formeros apuntados. Entonces, la luz llegará a raudale

s a la nave central, por la parte alta de los


muros, e indirectamente por las ventanas abiertas en las naves laterales. Por ello, el crucero se
cubre con bóveda de crucería sencilla. Lo que se hace imprescindible, es disponer un gran número
de contrafuertes, tanto interiores como exteriores. Además, por encima de las naves laterales, irán
los arbotantes que son arcos rampantes que trasladan el peso de la bóveda hacia los
contrafuertes,
El transepto tiene cinco naves, una gran nave central y otras dos a cada lado. Es un transepto casi
cuadrado, debido a las necesidades de espacio exigidas por el deseo de ir colocando mausoleos
en ambos lados. En los extremos del transepto se colocan dos puertas monumentales: la puerta
sur que comunicaba con el claustro, y la norte que lo hacía con dependencias monásticas
anteriores. Desgraciadamente, estas portadas del siglo XIII avanzado, una dedicada al Salvador y
otra dedicada a Saint Denis, sufrieron también gravemente los efectos de la Revolución Francesa.
En la planta se aprecia perfectamente la falta de regularidad en los tramos del transepto próximo a
la cabecera. Ello se debe a las dificultades constructivas que tuvo que salvar el arquitecto Pierre de
Montreuil para enlazar las estructuras de la cabecera y del transepto.
A lo largo del siglo XIV, algunos nobles pagan capillas en el lado norte para ser enterrados, lo que
no sucedió en el lado sur. En la Edad Media el lado izquierdo correspondía al lado del Evangelio, y
el de la derecha, al lado de la Epístola. Esto tiene su importancia, pues la parte de la Epístola
corresponde a la parte de la promesa del Antiguo Testamento, y el lado izquierdo, el del Evangelio,
corresponde al cumplimiento de la promesa, es decir, al Nuevo Testamento. Sabemos que el lado
del Evangelio era más valorado, y en la medida de lo posible, se prefiere el enterramiento en el
lado del Evangelio. En Saint Denis, solo se llegaron a cumplimentar las capillas del lado norte o
lado del Evangelio.
En una tabla, realizada hacia 1470 por un pintor no identificado -a quien llaman maestro de San
Gil- la cual formaba parte de un retablo dedicado a San Gil de Provenza, se reproduce el milagro
de San Gil.
Sabemos que en las grandes ceremonias se exponían las grandes joyas del tesoro de la abadía en
el altar mayor. Entre las obras de arte más preciadas, que no se conservan, estaban una cruz
prerrománica conocida como cruz de San Eloy, un frontal de oro repujado, piezas de épocas
merovingia y carolingia, que en las grandes solemnidades, se colocaban en el altar mayor. El pintor
ha trasladado al siglo XV, el milagro de época merovingia protagonizado por San Gil. Los
personajes visten a la moda flamenca de la segunda mitad del XV, pero el pasaje recrea la
leyenda, en la que estando celebrando San Gil misa en el altar mayor de Saint Denis, se le habría
aparecido un ángel con una carta.
El pintor del XV que conocía indudablemente Saint Denis, ha reproducido como era en su tiempo,
una misa mayor en la abadía. Entonces, nos ofrece una serie de objetos suntuarios, la Cruz, el
frontal, las cortinas de terciopelo, los tapices en el suelo, o las sepulturas antes de que fueran
deterioradas a golpe de martillo. Lo que nos sirve perfectamente, para ver como se decoró el altar
mayor de la abadía en las grandes solemnidades, hasta las vísperas de la Revolución Francesa,
hasta lo que supuso el robo, el saqueo de la iglesia.
En la iglesia del XIII, vamos a ver un gran transepto con sus correspondientes portadas. Pero lo
que mejor se conserva dentro de la mutilación, y lo que corresponde a mayor valor histórico-
artístico, lo vamos a encontrar en los pies, porque es la primera vez que se proyecta una gran
fachada con tres portadas de estilo gótico temprano.
1.8.4. Las Vidrieras de la Iglesia de la Abadía de Saint Denis
Al estar las capillas abiertas, sin muros entre ellas, la luz se cuela a raudales por las dobles
ventanas, pasa sin obstáculo, haciendo que la girola sea un corredor de luz.
Estamos ante el primer ejemplo de desmaterialización, de búsqueda de esa luz coloreada que a
distintas horas del día produce efectos diferentes. De tal manera, como nos dice Sugerío, que
colocándose en el altar mayor, parece que el altar está rodeado de piedras preciosas. Por eso
dice: “He elegido con cuidado los colores de las vidrieras: rojos, para que parezca que son rubíes;
verdes, para que parezca que son esmeraldas; amarillos, para que parezca que son topacios; y
azules, para que parezca que son zafiros. De tal manera que el que está oficiando, al estar
rodeado de los colores más bellos que el Señor ha puesto en la naturaleza, piense que está en la
Jerusalén Celeste”. Nos encontramos ante algo completamente distinto a lo que era el ideario de
Bernardo de Claraval, de muros blancos, cierres de ventanas no coloreados, predominio de la
horizontalidad, mientras que en Sugerio va a predominar el sentido de verticalidad, la luz y el color.
En cada una de las capillas, de la corona de siete que tiene la cabecera, hay dos ventanas
cerradas con vidrieras. En tiempos de Suger se completaron las vidrieras de la capilla axial y de las
dos contiguas a esta. Las vidrieras mejor conservadas, aunque restauradas, son las de la capilla
central, que responden a los materiales del siglo XII. Las vidrieras de las dos capillas contiguas a la
central también son vidrieras del XII, pero han sufrido restauraciones de cierta importancia. Las
otras cuatro capillas restantes tienen vidrieras, no coloreadas, del siglo XIX.
Estudiaremos las vidrieras de la capilla central, porque son solo las que mejor se conservan, y
además, en ellas se retrata Suger, y no contento con retratarse, inscribe su nombre “Sugerius
abbas”. Se retrata dos veces, una en cada vidriera. Pero es más, en el tímpano de la portada
principal donde se representa el Juicio Final, entre los personajes que suben al cielo, a la derecha
de Cristo, en primerísimo lugar está la imagen del abad Suger. Como puede verse, el ego del abad
lo tenía muy bien alimentado, y luego en las puertas de bronce, desaparecidas durante la
Revolución, de las que tenemos dibujos del siglo XVIII, aparecía de nuevo la imagen del abad. En
resumen, en la decoración figurada de la iglesia, aparecía su imagen repetida nada menos que
cuatro veces. Por ello, quizás se pueda entender las enemistades que le surgieron al final de su
vida.
La luz se consigue multiplicando el número de vanos y aumentando la altura del edificio. El color se
consigue mediante la decoración pintada, la decoración de pavimentos, las brillantes gemas que
adornan las piezas de orfebrería., y sobre todo, las vidrieras.
La luz entra a raudales a través de las dos vidrieras que tienen cada una de las siete capillas
radiales, y atravesando la girola y los arcos formeros de la cabecera, inunda de luz y color la zona
del altar. De tal modo, que Suger puede hablar con orgullo de cómo el altar de Dios, al estar
rodeado de una corona de piedras preciosas de luz y color, parece ser la Jerusalén Celeste.
Aquí vemos que las capillas, están abiertas. La girola está cubierta con tramos trapezoidales de
crucería. Cada capilla tiene un parteluz de donde sale un nervio que va a unirse con la ligadura de
los nervios de la propia bóveda (Ver planta). Por fuera de las capillas hay contrafuertes y
arbotantes que protegen la fragilidad de la traslúcida pared, horadada por las ventanas que se
rasgan hacia arriba, cerradas con vidrios de colores.
Las vidrieras fueron algo extraordinario, nunca visto hasta entonces. Desgraciadamente de su
época solo se conservan las dos de la capilla mayor. Eran dos vidrieras de carácter histórico, en
una de las cuales se retrata Suger.
En la vidriera del “Arbol de Jesé”, se plasma por primera vez lo anunciado por el profeta Isaías, en
el Antiguo Testamento (Isaías 11,1/3): “1 Y brotará una vara del tronco de Jesé, y retoñará de sus
raíces un vástago. 2 sobre el que reposará el espíritu de Yavé”, es decir, la representación
simbólica de la genealogía de Cristo a partir de la figura de Jesé, padre del rey David.
La segunda vidriera histórica, dedicada al nuevo Testamento, es la “Historia de la Vida de Jesús”,
desde su Anunciación, Nacimiento, Epifanía, huída a Egipto, etc., tomando como punto de partida
el Evangelio de San Mateo.
Es la primera vez que se crean vidrieras con motivos históricos, realizadas con vidrios
policromados de colores. Este será el punto de partida para las vidrieras del gótico.
Fundamentalmente para las francesas, que luego serán objeto de imitación en otras catedrales
góticas de Europa.
Las dos capillas que estaban situadas a los lados de la capilla axial, tenían vidrieras reconstruidas
en la segunda mitad del siglo XIX, de ahí que tengan menor interés histórico. Las vidrieras de una
de las capillas están dedicadas a la Pasión de Cristo, pormenorizadamente descrita, desde la
Última Cena, la Oración del Huerto el Prendimiento, etc. hasta la Crucifixión.
Las otras dos vidrieras estaban dedicadas a las relaciones o analogías entre personajes del Nuevo
y del Antiguo Testamento. Era muy del gusto de los predicadores de la época, poner de relieve,
mediante comparaciones, como se realiza en el Nuevo Testamento lo anunciado por los profetas
del Antiguo Testamento. El mismo Suger nos describe una de las escenas de esta vidriera, en la
que se representa al apóstol Pablo dando vueltas al molino y a los profetas acercando sacos a la
molienda. Los versos dicen así: “Al girar la muela, separas, Pablo, la harina de la paja. Das un
significado más profundo a la ley de Moisés. Con tantos granos está hecho el verdadero pan sin
salvado, Nuestro alimento eterno y angélico.”.
Sabemos, que Suger tenía en proyecto otras dos vidrieras, que tendrían por tema las Cruzadas a
Tierra Santa. No hay que olvidar que cuando Luis VII de Francia marcha a las Cruzadas, queda
Suger como regente. No se sabe si las llegó a terminarlas, pero en sus Cartas nos habla de ellas.
También se refiere a otras dos vidrieras dedicadas a las “gestas carolinas” relativas a la leyenda de
Carlomagno. Parece claro que los temas de las vidrieras no fueron elegidos al azar, sino que hubo
una mente rectora que diseñó un programa iconográfico completo, comprendiendo que sepamos:
Antiguo y Nuevo Testamento, vida de Cristo desde su nacimiento hasta su muerte, analogías entre
los hechos del Antiguo y el Nuevo Testamento, Cruzadas y gestas carolinas.
Vamos a ver las dos vidrieras del centro, separadas por un parteluz que son las dedicadas al
“Árbol de Jesé” y a la “Infancia de Cristo”. No sabemos el nombre de los artistas, lo mismo pasa
con toda la fábrica de la iglesia, será a partir del siglo XIII cuando empecemos a conocer los
nombres de los artistas.
Las vidrieras se están haciendo entre 1140 y 1144. Son las primeras del gótico temprano, que
supone un nuevo lenguaje de color.
En la parte inferior está Jesé, este tema tiene una gran importancia. Recordemos que aparece en
el claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos. En el pórtico de la Gloria que se termina en
1188, de la catedral de Santiago de Compostela, en el parteluz sobre el que se apoya la figura del
apóstol bendiciendo, se representa el “árbol de Jesé”.
Este tema alcanzó muy pronto una gran popularidad, porque coincidía con ese afán de los
primeros caballeros cruzados por ensalzar la genealogía de sus antepasados. Por tanto, el modo
de ensalzar a Jesús, era manifestando que descendía de la familia real de David, que sus ilustres
antepasados, además del rey David, eran los reyes de la casa de Judá. Pero, es más de ellos
desciende el fruto del árbol que es Jesús, que ha nacido de María. Es pues, también una
exaltación de la figura de la Virgen como corredentora del género humano. Después de Saint
Denis, este tema iconográfico se utilizó mucho para las arquivoltas y márgenes de las portadas de
catedrales y abadías, así como, para los márgenes de los libros miniados. Lo tenemos en la
catedral de León, en la de Burgos, la nómina es inmensa, para no hablar de los ejemplos de las
catedrales góticas francesas. Es un tema que surge del propio Suger, que lo idea, y va a tener una
descendencia brillantísima. Es la manera de ensalzar al Redentor, a sus antepasados y a la madre
del Redentor.
En la parte inferior está Suger, llevando la vidriera a los pies de Jesé, y seguidamente aparece
todo el árbol. Tenemos la representación del propio abad a los pies como una manifestación de la
importancia que él ha tenido en la creación del motivo. Además quiere que se sepa que es él, no
solo pone “Sugerio Abbas”, sino que lleva en sus manos la vidriera con el tema del “árbol de Jesé”.
Nadie duda, de que la idea del nuevo estilo gótico de vidriera, se le debe a Suger. Sin embargo, no
es la única vez en la que se va a retratar, pues lo va a hacer una vez más en la vidriera de la
“Infancia de Jesús”.
En la parte baja de la vidriera, tenemos a Jesé durmiendo, el árbol puede salirle del sexo, puede
salirle del vientre, puede salirle del corazón, en algunas representaciones lo sacan de la boca,
porque la ambigüedad del texto de Isaías, dice que de Jesé nacerá, pero no dice de que parte del
cuerpo.
A Jesé se le representa siempre como un hombre relativamente joven dormido, del que se supone
que está soñando.
De Jesé, parte hacia arriba, un poderoso tronco con los reyes del Antiguo Testamento, de donde
salen ramas en la que también se colocan figuras. En la parte de arriba vemos la representación
de la Virgen, y culminando el tronco, la representación de Jesús con las palomas del Espíritu Santo
a su alrededor.
Las vidrieras también se han comparado con los mosaicos, debido a los distintos elementos
coloreados con que se forman las figuras. Los vidrios se fundían independientemente y los colores
se elegían según un modelo pictórico. Habrá que llegar a los siglos XIV y XV, y sobre todo al XVI,
para que las vidrieras se hagan de un modo mucho más rápido y sencillo, pero también menos
valioso, que consistirá en colocar el vidrio sin color, y pintar encima de él, a pincel, con tintas de
colores lo que se quiere representar.
Aquí son vidrios de distintos colores y luego como si fuera un mosaico se han ido colocando las
piezas. Las vidrieras se sujetan mediante emplomados muy gruesos. A medida que avancemos en
el gótico, la sujeción se hará con metal pero de una manera más fina. De los maestros que hicieron
las vidrieras no se sabe nada.
La segunda vidriera de la capilla axial, trata de la infancia de Jesús, según el evangelio de San
Mateo. Las escenas son ;la Anunciación, la Encarnación, El nacimiento, la Matanza de los
Inocentes, la Adoración de los Magos, la Huída a Egipto, hasta llegar a Jesús entre los Doctores de
la Ley, y la Dormición de la Virgen. El tema principal de esta vidriera es el Nacimiento del Redentor
Las escenas colaterales, en forma de exedras semicirculares, completan o aclaran el tema
principal, por ejemplo, si en la escena central están los Magos guiados por la estrella, en la
colateral está la Adoración de los Magos.
A los pies de la Virgen, aparece de nuevo Suger con el báculo. Sabemos que es él, puesto que a
su lado se ha inscrito su nombre, “Sugerius abbas”.
Entre los colores para las vidrieras, el más caro era el azul que se hacía a base de lapislázuli, un
mineral muy difícil de encontrar. Los rasgos de los rostros y los pliegues de las vestiduras se
hacían a golpe de pincel.

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