Módulo 4 Gestión Ambiental
Unidad 1: Gestión ambiental en las organizaciones
A partir de la Segunda Guerra Mundial, la conciencia y preocupación ambiental comenzó a crecer de
manera importante y diversos aspectos incidieron en esto.
Una mayor conciencia sobre el riesgo asociado a los accidentes ambientales y sus consecuencias hizo que
las organizaciones (especialmente, las empresas) comenzaran a pensar en instrumentos tanto de gestión y
protección ambiental como de seguridad y salud de los trabajadores. Las ciudades, como nodos que
concentran la actividad humana, son permeables y habitan estos cambios.
Enfoque reactivo y preventivo de la GA
Antes de comenzar, te invitamos a releer el texto desde el que planteamos esta materia: “Desafíos para el
desarrollo sostenible de las ciudades en América Latina y el Caribe”.
Fuente: Winchester, L. (2006). Desafíos para el desarrollo sostenible de las ciudades en América Latina y El
Caribe. Revista eure, 32(96), pp. 7-25. Recuperado de [Link]
Las instituciones y empresas, en un primer momento, centraron sus esfuerzos en el cumplimiento de la
legislación y los requisitos de los organismos de regulación, principalmente, en torno a los efluentes
vertidos, emisiones a la atmósfera y seguridad de tanques y sistemas de almacenamiento. La gestión
reactiva derivaba muchas veces en altos costos y relativa eficiencia, por lo que no significaba una adecuada
protección ambiental.
Podemos ver esto en muchos países y ciudades de Latinoamérica y el Caribe, donde incluso hoy la
protección ambiental es más bien reactiva y, de a poco, se está haciendo un cambio de pensamiento. En el
abordaje del caso de estudio se indica cómo las condiciones de las ciudades y la inadecuada gestión del
ambiente exponen a la contaminación y ponen en riesgo la calidad de vida, especialmente, la de los más
vulnerables.
En términos generales, las causas del aumento de la contaminación del aire, el suelo y el agua se
vinculan a procesos de urbanización no planificados, a la agricultura (uso de técnicas no sostenibles
y de sustancias agroquímicas), y a la inadecuada gestión del medio ambiente. El crecimiento
descontrolado de las ciudades ha expuesto una vasta proporción de la población al deterioro de la
calidad del aire y del agua, a la contaminación por desechos sólidos y peligrosos y a la degradación
de las zonas costeras. El hacinamiento, la carencia de infraestructura y la expansión urbana
descontrolada aumentan el grado de exposición a los agentes contaminantes (Winchester, 2006,
[Link]
Hoy podemos entender que se comenzó a reconocer la problemática ambiental y la necesidad de una
política de respeto al entorno, a pensar en la prevención de los impactos ambientales, a partir de dar
solución a estos problemas, a minimizar riesgos y prevenir. Se va consolidando así una concepción de la
gestión basada en la integración de la actividad organizacional y productiva con la dimensión
socioambiental.
La palabra verde comenzó a sonar y a asociarse al ambiente. Desde los años noventa, todo lo relacionado a
formas de producción amigable con el ambiente comenzó a ser preferido por un consumismo verde,
aunque sabemos que en la realidad de América Latina y el Caribe existen realmente otras prioridades. El
término de inversión verde denota sociedades responsables y respetuosas con la naturaleza y sienta, desde
lo ético, una serie de principios que son base también para la GA en las ciudades:
“Utilización sostenible de los recursos naturales.
Protección de la biósfera.
Uso prudente de la energía.
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Reducción del riesgo ambiental.
Gestión responsable de los residuos.
Comercialización de productos y servicios” (Navarro Roldán, 2011, p. 16).
De la mano del concepto de desarrollo sustentable, los objetivos del desarrollo sostenible (ODS) existen y
nos interpelan para pensar cómo materializar los esfuerzos y recursos para alcanzarlos,
independientemente de nuestra condición o el actor social que representemos.
Buscan orientar nuestro desarrollo, con base en una nueva agenda 2030, en la que erradicar la pobreza,
proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos son la clave.
En los siguientes videos, podrás tener una aproximación al tema, conociendo de qué se tratan los ODS y
cómo la ONU trabaja para pasar los objetivos de desarrollo sostenible de la teoría a la práctica a través del
enfoque MAPS (Integración, Aceleración y Apoyo de Políticas).
Cada objetivo tiene metas específicas que la Argentina aplicará dependiendo de su realidad económica,
social y ambiental.
El desarrollo sostenible de las ciudades de América Latina y el Caribe sigue presentando grandes
desafíos para la política territorial urbana en sus niveles regionales, nacionales, subnacionales y
locales. Se necesitan políticas integradas de desarrollo urbano y vivienda, que conduzcan al manejo
adecuado del territorio y que se vinculen a las políticas de desarrollo económico y social
(Winchester, 2006, [Link]
Mas allá de que es lo que corresponde, para los gobiernos y las empresas, una correcta gestión ambiental
trae beneficios. Tomando como base los indicados por Navarro Roldán, podemos observar algunas de las
ventajas en la siguiente tabla:
Tabla 1: Importancia de una actuación ambiental correcta en instituciones y organizaciones
Proceso Beneficio potencial
Gestión Procesos integrales. Incrementa la confianza y permite mantener una
coherencia en las actuaciones y el empleo del tiempo. Eficiencia.
Marketing Estrategia de diferenciación. Seguidores. Posibilidad de etiquetado o
certificaciones especiales (orgánico, ecoeficiente, verde).
Imagen Mejora la imagen y la percepción de la institución o la firma para la
sociedad y el público interno. Credibilidad.
Legal Legitima la actividad y estrategia de gobierno. Minimiza el riesgo de
demandas judiciales, multas, sanciones y responsabilidades civiles.
Desempeño y producción Mejor aprovechamiento de los recursos, eficiencia productiva.
(bienes y servicios) Reconocimiento de ciclo de vida de producto. Identificación de mejoras de
ingeniería.
Financiera Incrementa confianza en la organización por parte de inversores,
aseguradoras y autoridades.
Global Incremento en imagen, seguridad y confianza. Apertura de oportunidades
de mercado, diversificación y expansión. Favorece la expansión y
exportaciones a mercados más exigentes en términos ambientales.
Gobernanza
Hoy sabemos que los actores sociales comenzaron a integrar en sus estrategias de desarrollo el concepto de
gestión ambiental. Día a día, el escenario se complejiza, ya que se consolidan nuevas demandas de
mercado y exigencias de los organismos de regulación. Hoy podemos ver que se ha incrementado la
sensibilidad social, el involucramiento, y el nivel de conocimiento y formación sobre temas ambientales.
Existe mayor conciencia por mantener un entorno saludable y se replantean las formas de consumo y la
importancia de la eficiencia en el uso de los recursos.
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Las organizaciones e instituciones comenzaron a involucrar en sus procesos aspectos como eficiencia
energética, análisis de ciclo de vida de sus productos, investigación y desarrollo de tecnologías más
amigables, reciclaje y reaprovechamiento de residuos, responsabilidad social e integración de sus
actividades con el entorno. Asimismo, la certificación ambiental comenzó a ganar terreno en el
planeamiento y dinámica de las organizaciones, distinguiéndolas y marcando una clara referencia para el
mercado. La certificación se convirtió en una garantía para el consumidor, quien entiende que dicha
empresa comparte la preocupación por el ambiente a la hora de producir.
Algunas de las líneas de acción o modelos que se encuentran más fuertes a nivel de la integración ambiental
en el territorio se destacan en el siguiente gráfico. Te invitamos a indagar y analizar cómo se plantean, a
partir del estudio de caso y cualquier otro recurso que consideres como oportuna referencia.
Figura 1: Estrategias de gestión ambiental
En síntesis, desde la gestión ambiental podemos intervenir en la prevención, corrección, restauración y
potenciación de los ecosistemas urbanos. Podemos intervenir desde las políticas, los procesos, desde la
ingeniería, trabajando en métodos y técnicas o en la gestión y administración general. Se propone mantener
la dinámica de planificar, hacer, verificar y actuar (PHVA), y trabajar desde la mejora continua bajo sistemas
de gestión es una de las tendencias más fuertes y efectivas para abordar la problemática ambiental.
Para cerrar, te invito a que pienses qué acciones que integran las dimensiones ecológicas y económicas
podrías proponer para la mejora de procesos productivos y proyectos en el escenario planteado como caso
de estudio.
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Unidad 2: Sistemas de gestión ambiental
Como venimos estudiando, a partir de los cambios en la percepción y conciencia de la problemática
ambiental asociada a las actividades humanas, se van materializando distintos instrumentos y un marco de
gestión más sólido y comprometido en términos ambientales. Surgen así las normas técnicas de gestión
que aportarán los requisitos estandarizados para el instrumento que revisaremos en esta lectura: los
sistemas de gestión ambiental (SGA). Muchas jurisdicciones de América Latina y el Caribe requieren que las
empresas mantengan desarrollados SGA para asegurar la mejora continua de su desempeño.
Estandarización y gestión
Antes de comenzar, te invitamos a releer el texto desde el que planteamos esta materia: “Desafíos para el
desarrollo sostenible de las ciudades en América Latina y el Caribe”.
En un primer momento, las normas mantenían un enfoque más duro, orientándose a los materiales y al
tecnicismo de los procesos de fabricación. Luego, surgieron las normas de gestión de calidad que tuvieron
gran aceptación mundial y, de alguna manera, prepararon el camino para las normas del ambiente. Así, en
diferentes partes del mundo fueron surgiendo herramientas y sistemas para la administración ambiental
que pretendían ser una guía estandarizada que, sin prescribir metas o medidas de desempeño, permitía
alcanzar el desarrollo, desde la dinámica de la mejora continua. Las normas apuntalan el compromiso de las
empresas y brindan la estructura para trabajar desde el cumplimiento de sus responsabilidades y objetivos
ambientales. En relación con los SGA, la norma más reconocida en nuestro país es la ISO14001. Esta norma
estándar establece los requisitos para desarrollar y ejecutar un SGA que le permita a una organización
implementar la política ambiental y abordar los objetivos relacionados con sus aspectos ambientales
significativos.
Básicamente, podemos decir que los SGA son aquella parte del sistema global de gestión de una
organización que, respaldada por una política ambiental y en busca del cumplimiento de los objetivos
ambientales, permite gestionar de manera sistemática los aspectos ambientales asociados a la actividad, los
productos o servicios, disminuyendo el riesgo de impacto en el entorno.
La idea de trabajar con SGA se asocia a la implementación de una norma estándar como [Link]
empresa puede tener su SGA propio sin haber estado basado en esta norma. Claro que, si la empresa desea
certificarlo o gozar de los beneficios que aporta mantener un SGA estandarizado y respaldado por requisitos
reconocidos internacionalmente, deberá sin duda adjuntarlo a la normativa. También, cabe aclarar que una
empresa puede diseñar e implementar su SGA según ISO14001, pero aun así decidir no certificarlo, es decir,
no acreditar a través de un organismo certificador su calidad y validez.
Si bien son de carácter internacional, en países en vías de desarrollo, no tienen una llegada tan fuerte aún.
Hay estadios previos a la certificación de un SGA que suelen transcurrir en las organizaciones de países
como el nuestro.
Pensemos en una empresa familiar que desarrolla productos de insumos médicos, que se ha expandido y
quiere desarrollar un SGA en nuestra provincia. Las normas son una herramienta técnica bastante
innovadora. Podríamos preguntarnos si ISO14001 aplica a este tipo de empresa, y si tiene sentido en el
contexto descripto en el caso de estudio. Para ello, revisemos las siguientes características de las normas
ISO14001:
1. Son de libre adopción (salvo en el caso de que existan leyes puntuales que obliguen a las
organizaciones a aplicarlas);
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2. Son flexibles y aplican a cualquier tipo de organización (grande, pequeña, pública, privada, de
producción de bienes o prestación de servicios, etc.) y ajustables a cualquier condición geográfica,
cultural y social;
3. Se basan en la dinámica de la mejora continua o ciclo PDCA (planificar, hacer, verificar y actuar); y
4. No prescriben requisitos absolutos de desempeño ambiental, salvo la prevención de la
contaminación, la mejora continua, el cumplimiento legal y de requisitos, y compromisos asumidos
en la política de la organización.
En cuanto a los SGA como forma de organización, como podemos interpretar a partir de la bibliografía de
referencia, han de tener los siguientes objetivos:
1. Sostener la mejora continua en términos ambientales;
2. Identificar y gestionar los aspectos y riesgos ambientales asociados a la organización;
3. Identificar y garantizar el cumplimiento de los requisitos legales y otros requisitos ambientales que
apliquen;
4. Determinar los recursos necesarios para la implementación del SGA, asegurando su disponibilidad,
idoneidad y efectividad;
5. Estandarizar, sistematizar y documentar, en casos oportunos, la política, planes y procedimientos
necesarios para lograr el cumplimiento de los objetivos.
Como vemos, la empresa cordobesa podría encontrar una excelente oportunidad en desarrollar un SGA. Si
bien este debe cumplimentar los requisitos de la norma, es importante rescatar que, preferentemente,
debe poseer las características señaladas a continuación.
Características de un sistema de gestión ambiental
Comprensivo. Debe alcanzar todas las áreas de la organización.
Comprensible. Claridad en las funciones de las personas. Documentación.
Abierto y flexible. Debe revisarse y evolucionar en pos de la mejora continua.
Estructurado y continuo. Estructurado para asegurar la dinámica de mejora continua.
Elementos de un SGA
Un SGA requiere del compromiso de la alta dirección y de todos los que conforman la organización en sus
respectivos niveles de responsabilidad. Esto va a condicionar en cierta manera el éxito del sistema. Además,
un SGA también necesita una estructura, una planificación e implementación sostenida en la que, conforme
a la normativa ISO14001, se destacan ciertos elementos que van definiendo los requisitos de cumplimiento
para la organización. También, con el objeto de ganar conocimiento técnico y experiencia en su manejo, se
recomienda la lectura comprensiva de la norma en su versión más actualizada.
La norma y la lógica de los SGA se plantean en un ciclo de mejora permanente, basado en la planificación,
ejecución, verificación y acción (PDCA).
La piedra fundamental para la gestión, tanto de las instituciones como de las empresas, es la determinación
de la política ambiental, que se entiende como la declaración de principios e intenciones en materia
ambiental de las más altas autoridades.
Frente a esto, te dejo dos miradas de la política: una encuadrada en gestión pública; y otra en los sistemas
de gestión ambiental de las organizaciones.
Como puedes ver, la política define el marco de actuación y es clave para que, ya sea en las organizaciones o
en los colectivos de personas, se concentren las energías para el logro de los objetivos.
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Respecto de los requerimientos del SGA, el primer elemento a destacar es la necesidad de definir el alcance
de este. Esto suele estar asociado a una revisión ambiental inicial en la que se realiza un diagnóstico
preliminar que permitirá la planificación del sistema.
Desde la gestión ambiental (GA), lo primero que tenemos que hacer es definir el sistema y el contexto de la
organización. Conocer lo que nos rodea y la interfaz sistema-entorno nos permite analizar las entradas y
salidas del sistema, los intercambios que se producen y las incidencias, en este caso, las relaciones de
nuestra organización o sistema con el medio que lo rodea, que hacen posible la determinación de los
aspectos ambientales y sus potenciales impactos.
Posteriormente, y tomando como referencia la norma en su versión 2015, se aborda el tema de liderazgo,
considerándolo en la organización y especialmente de manifiesto en la política ambiental y en los roles,
responsabilidades y funciones de la organización.
En materia de planificación, se trabaja a partir del análisis y el abordaje del riesgo y las oportunidades,
tratando los aspectos ambientales, los requisitos legales y otros, el establecimiento de objetivos
ambientales y las acciones para lograrlos.
Como elementos de apoyo al SGA, se plantea lo referente a recursos, capacitación, toma de conciencia,
comunicación y documentación.
Desde la implementación y operación, se destacan el control operacional y la preparación y respuesta a
emergencias, un tema por demás relevante, por lo que recomendamos que sea profundizado por su
vinculación con la seguridad e higiene industrial. En el apartado de evaluación del desempeño,
consideramos los siguientes tres ejes:
seguimiento, medición, análisis y evaluación;
auditoría interna; y
revisión por la dirección.
Por último, desde la mejora, se plantean los procesos de no conformidad y acción correctiva, y se retoma el
tema de la mejora continua.
Como se evidencia, el tema planteado es de lo más actual y amplio, por lo que tan solo se plantea aquí una
introducción. Te invitamos a estudiar, particularmente, el tema 2 del Manual de gestión para la empresa
que encontrarás como bibliografía y a indagar sobre la norma [Link], piensa si es posible bajar
estos principios de gestión o algunos de los requerimientos a la organización y dinámica de las ciudades.
¿Los aspectos ambientales vinculados a la actividad urbana pueden parecer sea los de las empresas?
¿Los objetivos e indicadores ambientales de una comunidad pueden asemejarse a los de una empresa?
Pensemos entre qué cuestiones podemos trazar paralelismos y contribuir así con ideas que generen un
aporte hacia la mejora continua.
Te aseguramos que te proporcionará un conocimiento por demás valioso en la formación profesional.
Figura 2: Integración del ciclo PDCA a la norma ISO14001 y SGA
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Unidad 3: Estado y gestión ambiental
En la gestión ambiental (GA), el Estado es un actor social fundamental que representa los intereses de la
sociedad y debe velar por su bienestar y la garantía de un ambiente sano y equilibrado. A través de sus
instituciones, la gestión y los representantes, el Estado sostiene un modelo en el cual debe definir una
política ambiental para su territorio y para los ciudadanos que lo habitan, debe supervisar, integrar y
coordinar programas y acciones destinados a la protección del ambiente.
GA pública
En el módulo previo, estudiamos los instrumentos de gestión. Como vimos, en este caso el Estado también
se vale de ellos. Algunos de los más considerados son los siguientes:
sistema legal;
educación ambiental;
ordenamiento territorial;
evaluación del impacto ambiental;
instrumentos económicos y financieros;
información y participación ciudadana.
Ocurre que, de alguna manera, el Estado somos todos y la sociedad civil y sus organizaciones tienen el
mismo papel fundamental y el deber de aportar para poder forjar un lugar (espacio-tiempo) en donde la
calidad ambiental y de vida sean una realidad. El ambiente es una construcción social y, en su ideal
participativo de forma inclusiva, la sociedad civil legitima y debería liderar el desarrollo de una política
ambiental que termine materializándose a partir de la interacción entre las empresas, las organizaciones, la
sociedad y el Estado.
Desde esta perspectiva, y si pensamos en el desarrollo sustentable, es interesante indagar en los conceptos
que han marcado precedentes y hoy son pilares de la GA global: Agenda 21, Objetivos del Milenio,
Objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Haremos una pequeña
revisión de cada uno de ellos.
No te limites a esta lectura: indaga, profundiza y toma acción sobre estos temas.
Agenda 21
En la Cumbre de la Tierra organizada por las Naciones Unidas en Río de Janeiro, en 1992, surge el concepto
de este programa que tiene como principal objeto favorecer la gestión que materialice el desarrollo
sustentable en el siglo XXI.
Los países suscriptores se comprometieron a desarrollar políticas encaminadas a integrar a la sociedad, la
economía y el ambiente, y hasta se incluyó a las jurisdicciones regionales y comunidades, para fomentar la
necesidad de que desde la participación de sus actores desarrollaran sus propias agendas locales, con el
objetivo de lograr una mejor calidad de vida. La Agenda 21 toma, entre otros aspectos, la conservación de la
biodiversidad, la protección atmosférica, la planificación territorial, la deforestación, la desertificación y la
sequía, el desarrollo sostenible de zonas frágiles, el desarrollo rural sostenible, la protección de los cuerpos
de agua, la calidad y el suministro de los recursos de agua dulce y la gestión racional de los productos
químicos tóxicos, de materiales peligrosos y los residuos.
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Objetivos de Desarrollo del Milenio
En la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas (2000), los líderes mundiales acordaron establecer
objetivos y metas concretos para combatir, en tiempos determinados, la pobreza, el hambre, las
enfermedades, el analfabetismo, la degradación ambiental y la discriminación contra la mujer. Además, se
sumaron compromisos sociales y gubernamentales tendientes a un desarrollo más sustentable.
Objetivos del Desarrollo Sostenible
Los Objetivos del Desarrollo Sostenible sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Nacieron en la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (2012) con el fin de crear un conjunto de
objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos de nuestro planeta.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un
llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y
garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.
Estos 17 objetivos se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque
incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el
consumo sostenible y la paz y la justicia, entre otras prioridades. Los Objetivos están
interrelacionados, con frecuencia, la clave del éxito de uno involucrará las cuestiones más
frecuentemente vinculadas con otro.
Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con
el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. Proporcionan
orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en conformidad con sus propias
prioridades y los desafíos ambientales del mundo en general.
Los ODS son una agenda inclusiva. Abordan las causas fundamentales de la pobreza y nos unen para
lograr un cambio positivo en beneficio de las personas y el planeta. (Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, 2017, [Link]
Figura 1: Objetivos de Desarrollo del Milenio vs. Objetivos de Desarrollo Sostenible
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Agenda 2030 para el desarrollo sostenible
En el 2016 comenzó la implementación oficial de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que busca
que, en los próximos 15 años, los países se esfuercen por alcanzar los 17 objetivos y 169 metas de
desarrollo sostenible. Es una agenda ambiciosa y transformadora que representa una línea de base para
alcanzar el desarrollo y bienestar de las personas y la Tierra. En ella, todos tenemos que colaborar: los
gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y, por supuesto, las personas como nosotros.
Se reconocen, en esta nueva agenda, cinco esferas de importancia crítica desde donde se plantea la acción
significativa:
1. las personas;
2. el planeta;
3. la prosperidad;
4. la paz y
5. las alianzas.
Si volvemos al caso de estudio, podemos ver como se materializa el desarrollo y los desafíos que representa
para América Latina y el Caribe.
Sin embargo, el desarrollo sostenible de las ciudades de América Latina y el Caribe sigue
presentando grandes desafíos para la política territorial-urbana en sus niveles regionales,
nacionales, subnacionales y locales. Se necesitan políticas integradas de desarrollo urbano y
vivienda, que conduzcan al manejo adecuado del territorio y que se vinculen a las políticas de
desarrollo económico y social. (Winchester,2006, [Link]
Para concluir con el abordaje, se considera que, en los espacios urbanos, es fundamental que se trabaje en
la mejora en la gestión ambiental y la gobernanza, lo que debería llevar a otro nivel la internalización de
externalidades y costos ambientales, en reconocer y abordar las restricciones económicas y aspectos
relacionadas a la eficiencia de la política y en asumir y trabajar en pos de las inequidades sociales. En este
punto, la inversión para el aseguramiento de calidad de vida y la oferta de servicios accesibles para la
población son un comienzo para favorecer la habitabilidad urbana y el trascurrir a otro nivel de
sustentabilidad.
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Unidad 4: Ordenamiento territorial
Desde un punto de vista conceptual, el orden de un territorio representa la manera en que se manifiestan y
proyectan las estructuras y dinámicas de una sociedad en el espacio y en un tiempo, a su vez, refleja la
cultura, la valoración del ambiente y las políticas socioeconómicas existentes. El ordenamiento territorial
(OT) busca conformar un sistema territorial armónico, funcional y bello que contribuya al bienestar y sea el
marco de calidad de vida de las personas.
El ordenamiento territorial (OT) opera a través de la identificación y el ordenamiento de las actividades
humanas, y se basa en la planificación como medio para alcanzar un desarrollo más sustentable. Para
alcanzar el bienestar de las sociedades, no alcanza solo con el desarrollo económico, sino que se debe
ordenar el territorio. Esta conducción planificada del sistema territorial es lo que busca el OT.
Como observamos en la lectura previa, el OT es una herramienta de gestión particularmente funcional en lo
estatal, aunque los criterios y el enfoque metodológico pueden servir para ordenar cualquier espacio.
Al pensar en la utilidad del OT, podemos destacar tres aspectos:
1. favorece el aprovechamiento de las potencialidades propias del lugar;
2. sirve para prevenir y resolver problemáticas ambientales actuales y futuras;
3. construye un entramado armónico que favorece la calidad ambiental y de vida.
Si repasamos la información del caso, podemos ver que, en referencia al OT en América Latina, se indica lo
siguiente:
La integración intersectorial de las dimensiones medioambientales, sociales y económicas del
desarrollo sostenible, en niveles nacionales, en general, no se observa en la región. Los gobiernos
subnacionales, en particular, las municipalidades, tienen responsabilidades mayores en áreas claves
del desarrollo sostenible y los asentamientos humanos, creando una potencialidad potente para la
incorporación de perspectivas e intervenciones en base del territorio en esta área. (Winchester,
2006)
La inequidad territorial y los patrones de desarrollo representan una contradicción, muchas veces, con la
idea de sustentabilidad presente en América Latina. Veamos, entonces, cómo se constituye la planificación
como la base para operativizar el ordenamiento, ya que permite la evolución del sistema territorial. Los
planes se formulan considerando una visión interdisciplinaria y de largo plazo, deben estar diseñados con el
objeto del bienestar común y se debe asegurar la transparencia y la participación ciudadana.
Sistema territorial
El hombre construye y modifica el sistema territorial de manera permanente y es sobre este sistema que
opera el OT. Hemos hablado del aprovechamiento de los recursos en el primer módulo, por lo que
retomamos esa idea de complejidad, de intervención y
condicionamiento mutuo entre sociedad y naturaleza.
Figura 1: El sistema territorial como construcción social
Existen diferentes tipos de sistemas territoriales.
Tipos de sistemas territoriales
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Político-administrativo. Comunidades, ciudades, áreas jurisdiccionales.
Sistemas homogéneos o formales. Espacios conformados por homogeneidad en variables.
Regiones funcionales. Polarizadas (direccional) y estructuradas por un flujo (ejemplo: cuenca
hidrográfica).
Regiones estratégicas. Se identifican por un factor clave (ejemplo: posesión de recursos o
problemática particular).
Según los límites que se consideran, se definen cuatro elementos que componen el sistema territorial:
Estructura y componentes. La estructura está compuesta por los subsistemas o componentes del
sistema territorial. Entre los más importantes destacamos: la población y las actividades
indisociables de las personas, el medio físico o naturaleza, el sistema de asentamiento o ciudades y
los canales de relación o flujo (infraestructura de transporte y telecomunicaciones). Los actores
sociales interaccionan desde estos elementos. Cobra especial sentido el marco regulador o
normativo que, de alguna manera, establece las reglas de juego para que todo funcione de
determinada manera.
Funcionamiento y relaciones. Tiene que ver con el modo en que las actividades van
desarrollándose en el espacio. Representa, específicamente, las relaciones e interacción entre las
componentes y sus interdependencias.
Imagen externa y percepción. Cada vez cobra más importancia la imagen que transmite y cómo se
aprecia o percibe el sistema territorial. Aquí, se da la noción de paisaje, conformada desde una
dualidad entre lo objetivo y subjetivo: porque hay una imagen, pero esta se construye desde lo que
perciben los individuos.
Tiempo. Es una dimensión que nos permite entender el movimiento y la evolución del sistema en el
tiempo.
Si tomamos en consideración estos elementos y observamos un poco nuestra realidad, podemos interpretar
cómo se va construyendo y configurando nuestro territorio y cuán importante es nuestra energía y accionar
en la resultante. A modo de cierre, planteamos la siguiente cita como un disparador para que profundices
en el tema con recursos complementarios.
Frente a la indeseable evolución tendencial se plantea la evolución planificada del sistema territorial
que, adecuadamente gestionada, lleva a un sistema territorial satisfactorio. Esta construcción
planificada del sistema territorial es la esencia de la ordenación territorial, cuyo objetivo primordial
consiste en ir construyendo un sistema territorial satisfactorio, en términos de estructura,
funcionamiento, imagen y evolución. Se trata de una función básica de los poderes públicos
orientada, a través de la construcción del sistema territorial, a planificar el desarrollo sostenible y a
resolver los conflictos en beneficio del interés común, de forma participada, concertada entre los
agentes socioeconómicos, y transparente, en un horizonte temporal de largo plazo, donde tan
importante como “lo que se debe hacer” es lo que “no se debe hacer”, y donde tanto o más
importante que resolver los problemas actuales es prevenir los potenciales. (Gómez Orea y Gómez
Villarino, 2014, [Link]
En el análisis de caso, cuando abordamos el desarrollo sostenible de los asentamientos humanos,
consideramos los siguientes elementos:
Hábitat. En este sentido, con relación a la vivienda, el problema más generalizado para la región es
el acceso inadecuado al saneamiento y al agua potable. Otro tema es la propiedad de la vivienda, a
las clases más humildes se les hace prácticamente imposible acceder por mercados formales a su
propia casa, y desde el aprovisionamiento informal, la mala construcción e inadecuadas condiciones
de vida también son constantes. La precariedad urbana es una característica que afecta tanto a los
que se encuentran por debajo como por encima de la línea de la pobreza.
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Suelo urbano y segregación. En la región, existe una alta presión por el uso del suelo con relación a
los asentamientos urbanos, las ciudades amplían sus límites y avanzan sobre el suelo rural. El
espacio es requerido tanto para la vivienda como para elementos estructurales de servicios,
circulación, suministros públicos e infraestructura y usos específicos como parques industriales y
recreativos.
Asentamientos precarios. Como se indica en el caso, el enfoque de gestión sobre estos espacios ha
pasado por muchos matices, desde políticas positivas como la adecuación y mejoramiento de los
asentamientos a políticas como el desalojo o la erradicación.
Estos tugurios abarcan una amplia gama de asentamientos de bajos ingresos, desde viviendas
deterioradas en el centro de la ciudad a los asentamientos informales con viviendas, infraestructura y
servicios inadecuados y hacinados, ubicados en zonas de riesgo y con distintas formas de tenencia que,
en muchas ciudades, son la única opción posible para los pobres urbanos. (Winchester, 2006,
[Link]
En relación con la condición y los desafíos que se representan para el desarrollo sustentable en América
Latina y el Caribe en materia de planificación y gestión urbana, Winchester (2006) indica:
El crecimiento de las ciudades se ha traducido en inversiones voluminosas en el sector inmobiliario
y de infraestructura, aunque estas inversiones han estado sujetas a los ciclos económicos dentro de
los países. El desarrollo de las tecnologías de información y el crecimiento de sectores de servicios
diversos y complejos han coadyuvado a definir una nueva dinámica entre las ciudades y los
territorios influidos por estas. No obstante lo anterior, las políticas de gestión y planificación
urbanas y sobre el uso del territorio no han podido aprovechar plenamente la oportunidad de
liderar o mantenerse vigentes con este estilo de crecimiento, liberalización y cambios en producción
que están ocurriendo en la región. (Winchester, 2006, [Link]
Reflexiona e integra los contenidos con las siguientes cuestiones:
o ¿Consideras que en tu localidad hay segregación social o marcadas diferencias de oportunidades de
acceso en los habitantes?
o ¿Identificas variables que supongan hoy escollos para el desarrollo sustentable en nuestras
ciudades?
o ¿Qué cambios desearías sucedan en tu localidad para que se vuelva más atractiva y favorezca la
calidad de vida?
Revisión del módulo. Hasta acá aprendimos
Gestión ambiental en las organizaciones. La gestión ambiental (GA) comenzó siendo reactiva en su
forma práctica operativa, pero de a poco ha ido cambiando su enfoque a concepción de la gestión
basada en la integración de la actividad organizacional y productiva con la dimensión
socioambiental. Hoy, los actores sociales comenzaron a integrar en sus estrategias de desarrollo el
concepto de gestión ambiental. Políticas ambientales, buenas prácticas ambientales, ecoeficiencia,
sistemas de gestión y gobernanza, son algunas de las formas en que la GA se empieza visibilizar en
los escenarios.
Sistemas de gestión ambiental. Los sistemas de gestión ambiental (SGA) son aquella parte del
sistema global de gestión de una organización que, respaldados por una política ambiental y en
busca del cumplimiento de los objetivos ambientales, permiten gestionar de manera sistemática los
aspectos ambientales asociados a la actividad, productos o servicios, disminuyendo el riesgo de
impacto en el entorno. La norma ISO14001 establece los requerimientos para el desarrollo y
certificación de los SGA.
Estado y gestión ambiental. El Estado representa los intereses de la sociedad y debe velar por su
bienestar y la garantía de un ambiente sano y equilibrado. Sostiene un modelo donde debe definir
Módulo 4 Gestión Ambiental
una política ambiental para su territorio y ciudadanos, supervisar, integrar y coordinar programas y
acciones destinados a la protección del ambiente. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), son
un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y
garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad, hoy se encuentran impulsados por la
Agenda 2030 para el desarrollo sustentable.
Ordenamiento territorial. El ordenamiento territorial (OT) busca conformar un sistema territorial
armónico, funcional y bello que contribuya al bienestar y sea el marco de calidad de vida de las
personas. Opera a través de la identificación y ordenamiento de las actividades humanas,
basándose en la planificación como medio para alcanzar un desarrollo más sustentable.