Comentario de texto: Manifiesto de Rafael del Riego (Cabezas
de San Juan, 1 de enero de 1820)
Se trata de un fragmento del Manifiesto que Rafael del Riego proclamó a partir del cual se dio el
pronunciamiento militar por el que se obligó a Fernando VII a aceptar la Constitución de 1812. A
partir de entonces se inició el Trienio Liberal.
Es una fuente primaria, un texto histórico, ya que fue escrito por el mismo Rafael del Riego y no ha
sufrido modificaciones posteriores. Por su forma, es un texto circunstancial y por su contenido es
político y militar. El destinatario es público ya que es un manifiesto.
El autor, Rafael del Riego Núñez, nació en Asturias en el seno de una familia nobiliaria y perteneció a
la Guardia de Corps. En Madrid asistió a los sucesos de 1808 y combatió en la Guerra de la
Independencia. Fue hecho prisionero y llevado a Francia, donde entró en contacto con las
sociedades secretas liberales que conspiraron contra Fernando VII. En 1820 protagonizó un
pronunciamiento que propició el advenimiento del Trienio Liberal, fue designado presidente de las
Cortes y tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis fue apresado y ejecutado en Madrid, en
1823. Su nombre está ligado al de los mártires liberales, cuyo himno, adoptado como oficial por la
Segunda República, lleva su nombre.
Las ideas principales del texto son el descontento que los soldados se encontrarían el embarcarse
hacia las colonias americanas, como los barcos podridos, y la mala alimentación que tendrían, ya que
en 1818, Fernando VII proyectó el envío de un gran ejército español a las colonias americanas para
extirpar todo movimiento libertario o autonomista.
También expresa el malestar por la situación de España, ya que reinaba Fernando VII, de manera
absolutista y se declaró nula la Constitución, la labor de las Cortes de Cádiz. De esta forma, Riego
expone que es necesario para la nación que el rey ponga en vigor la Constitución de nuevo y la
respete. Critica el poder del rey y critica cómo este no acepta la Constitución que en su ausencia
proclamaron las Cortes de Cádiz. Habla también de la Soberanía Nacional y de cómo la Constitución
es el pacto entre el rey y la nación.
Está fechado a día 1 de enero de 1820 en el contexto del reinado de Fernando VII. El ejército se
encontraba reunido en Cádiz para combatir las colonias que buscaban la independencia. El país
sufría una situación de malestar y de crisis, también en el ejército.
Tras el final de la Guerra de la Independencia, Fernando VII regresa a España, aclamado como ‘’el
Deseado’’ ya que su vuelta significaba que la guerra había finalizado y volvía el orden. Su reinado
confronta los valores liberales y la vuelta al antiguo régimen y la monarquía absoluta. En el reinado
de Fernando VII distinguimos tres periodos:
En cuanto a la etapa del Sexenio Absolutista,de 1814 a 1820, ya vencido Napoleón se inicia la
Restauración del Absolutismo en casi toda Europa, favoreciendo los intereses de Fernando VII. A
través del Tratado de Valençay, que pone fin a la Guerra de la Independencia, Fernando VII recupera
la corona liberado por Napoleón.
El rey llega a España en 1814 de Francia con intenciones de acabar con el liberalismo y volver al
absolutismo, siendo aclamado hasta su llegada a Valencia (lo llamaban El Deseado). Un grupo de
diputados de las Cortes le entregaron un escrito denominado Manifiesto de los Persas, redactado
por Mozo de Rosales y que data del 14 de abril de 1814. En él se reconocía la soberanía absoluta y el
derecho divino del monarca y se detallaban los sucesos acontecidos durante los seis años de guerra
además de manifestarse el deseo de que se derogase la legislación de Cádiz y se convocaran las
Cortes estamentales.
El rey pues anuló toda la obra de Cádiz mediante el Decreto de mayo de 1814: disuelve las Cortes,
suspende la Constitución y los decretos liberales e inicia una represión política. Además,
argumentaba que lo hacía porque se le había informado de los males que habían ocurrido en su
ausencia debido a esa Constitución y esas leyes, y lo hacía en una actitud paternal, buscando lo
mejor para su pueblo. Se plantea un intento de recuperación del país de la importante crisis
económica después de la guerra pero con los instrumentos del Antiguo Régimen. Así, se restaura la
Administración y forma de gobierno anterior a la guerra. Las figuras del Intendente, el Corregidor, la
Inquisición, la Mesta, los Gremios y los señoríos, las cortes estamentales, los privilegios de la Iglesia y
la nobleza, se paraliza la desamortización. Además, la situación económica era complicada:
decadencia agrícola por las destrucciones de la Guerra de la Independencia, déficit de Hacienda
agravado por el endeudamiento de la guerra, comienzo de la emancipación de la América española,
la marina destruida desde Trafalgar, y la crisis de la industria textil catalana por la ocupación
francesa de Cataluña. Ante esta situación, se intentan algunas reformas como la de Martín de Garay,
sin éxito, que fue una reforma fiscal del sistema, de la contribución general. Queda abolida la
libertad de imprenta y se impone una fuerte censura y represión. Muchos liberales se exilian y los
que permanecieron sufrieron persecución. Proliferan las logias masónicas y el ambiente de
conspiración contra el rey.
Así, se van a producir pronunciamientos o golpes de Estado protagonizados por militares afines a las
ideas liberales para intentar cambiar el sistema político. Este es un aspecto muy importante de
nuestra historia. Ejemplos de ello son Espoz y Mina, que fracasó en Pamplona; Juan Díaz Porlier, que
fracasó también en La Coruña; y Luis de Lacy, que fracasó en Barcelona y fue fusilado.
La segunda etapa de su reinado, el Trienio Liberal o Constitucional, desarrollada desde 1820 hasta
1823, se inicia con un pronunciamiento de los liberales para llegar al poder ya que no pueden
hacerlo democráticamente. Tiene éxito el pronunciamiento de Rafael del Riego en 1820 que estaba
en Cabezas de San Juan, Sevilla, para embarcarse a América y combatir la insurrección americana.
Este tuvo lugar el primer día de 1820, con el fin de derrocar el régimen absolutista y restablecer la
Constitución. Junto con otros oficiales, como Antonio Quiroga, proclamó la Constitución y ordenó la
detención del general del cuerpo encargado de terminar con los independentistas sudamericanos
que azotaban las colonias españolas. En marzo, se produjo una insurrección en Galicia que permitió
que el día 7 de ese mes, Fernando VII firmara un decreto por el que se sometía ‘’a la voluntad del
pueblo’’ y juraba la Constitución de 1812. Se inicia el Trienio Liberal y Fernando VII entonces publica
su famosa frase: Marchemos, y yo el primero, por la senda constitucional.
De esta forma, se restableció la Constitución de 1812 y las medidas de Cádiz. Se aprueban leyes para
desamortizar tierras de propios, baldíos, tierras comunales...y se suprimen los mayorazgos.
Este régimen fue muy corto por la oposición del rey, que intentó frenar las reformas; la oposición de
los absolutistas que conspiraban con apoyo del clero para derribar el régimen: ocuparon en 1822 la
ciudad de Seo de Urgel en un intento de pronunciamiento para volver al absolutismo; los
campesinos se oponen también perjudicados por los impuestos y no beneficiados de las tierras
desamortizadas; y por último, la división de los propios liberales en Moderados o Doceañistas,
partidarios del fuerte poder legislativo del rey junto a las Cortes; y Exaltados o veinteañistas, que
posteriormente se llamarían Progresistas, partidarios de la total separación de poderes.
En 1822 ocupan el gobierno los exaltados, la situación se radicaliza y eso lleva a pedir intervención
extranjera para terminar con la situación.
Con la derrota de Napoleón, se restauró el Absolutismo y las grandes potencias forman la Santa
Alianza, con la misión de intervenir en cualquier lugar de Europa donde el absolutismo estuviera en
peligro. En el Congreso de Verona se decide intervenir en España donde llegó un ejército francés,
‘’Los Cien Mil Hijos de San Luis’’, bajo el mando del duque de Angulema, Luis Antonio de Borbón,
reestableciendo el absolutismo. Así, finaliza el Trienio Liberal, el rey publica el Manifiesto Regio el 1
de octubre de 1823, donde se suprime de nuevo la Constitución de 1812, y comienza la Década
Ominosa, de 1823 a 1833.
En esta etapa, restablecido el absolutismo, el pueblo de Madrid recibe al rey con el grito de ¡Vivan
las cadenas!, y Fernando VII emprende una dura represión contra los liberales, por esto se califica
como la década Ominosa, ya que fue despreciable, con ejecuciones como la de Riego, Torrijos o
Mariana Pineda. Riego fue traicionado y hecho prisionero tras marchar a Cádiz para organizar la
resistencia contra los franceses. Fue trasladado a Madrid, pidió perdón y clemencia al rey en vano y
lo declararon culpable de alta traición, fue ejecutado como medida ejemplificadora, entre los
insultos de la misma población madrileña que antes lo había aclamado.
El rey tuvo que hacer reformas administrativas para mantener el poder y concesiones, pero fracasó.
Ejemplos de estas medidas fueron la reforma fiscal de Luis López de Ballesteros, el diseño de los
primeros presupuestos del Estado, la reducción de la deuda pública o el plan de minería. Se llevaron
además también a cabo cambios importantes en la Administración del Estado, como la creación del
consejo de ministros, la promulgación del código de comercio, la creación del banco de San
Fernando o la fundación de la bolsa de Madrid.
Los liberales se opusieron y los absolutistas más intransigentes, los Realistas o Carlistas, también,
partidarios de que su hermano, Carlos María Isidro de Borbón, heredase el trono ante la falta de un
sucesor varón.
Empezaron también a perderse las colonias americanas, y en este clima de tensión política cambiaría
la situación cuando en 1830 nace Isabel, futura Isabel II, hija de Fernando VII y de su cuarta esposa
María Cristina de Borbón. El rey aprobó una Pragmática Sanción para anular la Ley Sálica que Felipe
V había introducido en España y no permitía reinar a las mujeres, siempre que hubiera posible
sucesión de varones. Anulaba así las pretensiones sucesorias de su hermano y provocó un
enfrentamiento entre los Carlistas, absolutistas partidarios de Don Carlos María Isidro, que no
reconoce a su sobrina como princesa de Asturias; y los Isabelinos, liberales, a favor de Isabel.
En conclusión, el pronunciamiento de Riego fue el primer pronunciamiento exitoso de una serie de
pronunciamientos que se dieron en el siglo XIX.