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Juana Azurduy

Juana Azurduy fue una revolucionaria latinoamericana que luchó por la independencia de la región del Alto Perú (actual Bolivia) del dominio español a principios del siglo XIX. Organizó guerrillas y combatió junto a figuras como Manuel Belgrano. Obtuvo el rango de teniente coronel y lideró con valentía incursiones contra los realistas, a pesar de perder a cuatro de sus hijos y a su marido en la lucha. Continuó la resistencia hasta quedar sin recursos después de 1821, aunque décadas más

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Juana Azurduy

Juana Azurduy fue una revolucionaria latinoamericana que luchó por la independencia de la región del Alto Perú (actual Bolivia) del dominio español a principios del siglo XIX. Organizó guerrillas y combatió junto a figuras como Manuel Belgrano. Obtuvo el rango de teniente coronel y lideró con valentía incursiones contra los realistas, a pesar de perder a cuatro de sus hijos y a su marido en la lucha. Continuó la resistencia hasta quedar sin recursos después de 1821, aunque décadas más

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"Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tu”, dice aquella

canción
que empezó a difundirse en 1969 y que, con la voz de Mercedes Sosa, visibiliza a una de las
revolucionarias que combatieron por la independencia latinoamericana, revelando, como expresa
otro de los párrafos, que en la lucha anticolonialista de principios del siglo XIX “el español no
pasará, con mujeres tendrá que pelear”.

“Tierra en armas que se hace mujer”, dice otro de los versos, situando la región del Alto Perú en la
que peleó Azurduy, guiada por su fervor revolucionario, su convicción libertaria y su acción
guerrillera, instalando y mostrando a la vez la presencia de la figura femenina en el territorio de la
lucha.

Allí combatió, en la actual Bolivia, en esa zona que pertenecía al Río de la Plata, donde tuvo un rol
protagónico y un lugar junto a jefes militares criollos como Manuel Belgrano, Martín de Güemes, o
su marido, el comandante Manuel Ascencio Padilla; y allí murió, en Jujuy, en 1862 , en la pobreza,
solitaria y olvidada, luego de haber peleado y perdido, en medio de la guerra contra los españoles,
a cuatro de sus cinco hijos y a su pareja.

Azurduy nació en la región de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780, y era hija de una indígena y un
criollo. Se crió entre campesinos, aprendió a cabalgar con su padre y a hablar en quechua con su
madre, a quien perdió siendo niña; años después murió su padre y su familia la envió a un
convento de monjas, de donde fue expulsada a los 17 años, porque no soportó el encierro ni la
sumisión.

A sus 22 años se casó con Padilla y en 1809, cuando se produjeron los levantamientos
independentistas de Chuquisaca, La Paz y Cochabamba, se sumaron los dos a la lucha
revolucionaria.

Organizó junto con su marido el escuadrón “Los leales” y se incorporó al Ejército del Norte,
liderado en ese momento por Manuel Belgrano, quien frente al valor y la garra de Juana en el
campo de batalla, le entregó su sable como símbolo de reconocimiento y admiración.

En 1816 obtuvo el rango de teniente coronel de las milicias criollas que peleaban en el Alto Perú, la
región defendida con más decisión por los realistas que habían levantado con sus fuerzas una
barrera infranqueable para los independentistas.

Juana Azurduy organizó guerrillas, preparó defensas, incursionó zonas ocupadas por el enemigo y
arremetió sin miedo contra los realistas, a la par de sus compañeros de combate.
La larga y permanente lucha en esa zona y el cambio de estrategia que le imprimió San Martín al
proyecto independentista, quien decidió llegar al punto neurálgico del dominio español, que era
Perú, pasando por Chile, dejó a la región altoperuana muy debilitada.

Tras haber perdido a sus cuatro hijos, enfermos y con hambre en medio del trajín de las luchas
revolucionarias, continuó combatiendo con el dolor más inmenso, ese dolor que se iba a agudizar
poco después, cuando los realistas decapitaron a su marido, momento en el que ella estaba
embarazada de su quinto hijo, una niña, que nació en medio de los combates y a la que logró
poner a salvo.

Vinieron luego los años en que Juana peleó junto a la guerrilla de Güemes, el hombre que defendió
la región de Salta y Jujuy y enfrentó con escasos recursos a los españoles, impidiendo su avance,
hasta que lo mataron en 1821 y sus fuerzas quedaron dispersas y vencidas.

Es en ese momento cuando esta revolucionaria, que supo poner a la mujer en la primera fila del
combate, se quedó sin rumbo, sin recursos y sin reconocimiento, aunque Simón Bolivar habría
dicho en 1825, durante su visita a Bolivia, que ese país debería llamarse “Padilla o Azurduy, porque
son ellos los que lo hicieron libre”.

Revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de Bolivia, de América Latina, Juana
Azurduy fue ascendida a generala 147 años después de su muerte, cuando el 14 de julio de 2009 la
presidenta e la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le confirió el grado de “Generala” del
Ejército Argentino, durante una sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, realizada en la
ciudad boliviana de Sucre, donde reposan sus restos mortales junto a su sable, con la presencia de
los mandatarios de los dos países hermanos.

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