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El Tabernaculo de Israel

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jc TABERNACULO de ISRAEL SU ESTRUCTURA Y SIMBOLISMO Ilustrado JAMES STRONG Autor de la Nueva concordancia Strong exhaustiva EL TABERNACULO de ISRAEL SU ESTRUCTURA Y SIMBOLISMO Illustrado JAMES STRONG Autor de la Nueva concordancia Strong exhaustiva — PORTAVOZ La misién de Editorial Portavoz consiste en proporcionar productos de calidad —con integridad y excelencia—, desde una perspectiva biblica y confiable, que animen a las personas a conocer y servir a Jesucristo. Titulo del original: The Tabernacle of Israel, © 1987 por Kreg] Publications y publicado por Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Edicién en castellano: El taberndculo de Israel, © 2003 por Editorial Portavoz y publicado por Editorial Portavor, filial de Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicacién podra reproducirse de cualquier forma sin permiso escrito previo de los editores, con la excepcidn de citas breves en revistas 0 resefias, A menos que se indique lo contrario, todas las citas biblicas han sido tomadas de la versi6n Reina-Valera 1960, © Sociedades Biblicas Unidas. Todos los derechos reservados. Traduccién Tlustraciones antiago Es Don Ellens EDITORIAL PORTAVOZ P.O. Box 2607 Grand Rapids, Michigan 49501 USA Visitenos en: www.portavoz.com ISBN 978-0-8254-1782-5 1 2 3 4 Sedicién/afo 13 12 11 10 9 Impreso en los Estados Unidos de América Printed in the United States of America CAPITULO 1 LA HISTORIA DEL TABERNACULO APARI EN Exopo 33:7 QUE LA DESIGNACION “taberndculo de reunién”! fue originalmente aplicada a una tienda ordinaria, probablemente la que ocupaba Moisés mismo oficialmente, y que fue al principio separada por la senal de la presencia divina ante su entrada como lugar establecido de comunicacién en- tre Jehova y el pueblo (véase ilustracién 14). Esto fue antes de la construccién de lo que posteriormente llegé a conocerse como el tabernaculo, que naturalmente desplazé esta disposicién temporal. Poco después de la llegada de los israelitas al centro de los montes del Sinai, Moisés recibié instrucciones de parte de Jehova de que le preparase un edificio especial para su culto, segtin un modelo que le habia mostrado durante su estancia de cuarenta dias en la cumbre del monte. Por ello, se dieron inmediatamente las 6rdenes para que se presentasen contribuciones con este La frase hebrea que aqui se emp! hel mééd (lit., “tienda de reunién”), que, no ob- stante, se emplea con frecuencia c Snimo de mishkdn ha-edith (lit.,“habitacion de la asamblea”) para designar el edi mo, Hablando en sentido estricto, los términos “tienda” (dhel) y “tabernaculo” (mishkdn) aparecen cuidadosamente distinguidos (como veremos en stu. momento), y denotan, respectivamente, el techo de lienzo y las paredes de madera de la estructura compuesta; nunca se emplean para ambas cosas, excepto que la tuna implica a otra; y desde luego nunca la una porla otra. La expresi6n “tienda de reunién” (frecuentemente mal traducida “tabernaculo” en la versién de Reina-Valera), es especialmente apropiada por el hecho de que se convocaba a los representantes de la congregacién de Israel a reunirse para recibir los mandamientos divinos en la “abertura” (heb. péthaj, RVR: “puerta”) de la tienda; porque no habia mishkan o parte enmaderada delante del edificio. 13 14 EL TABERNACULO DE ISRAEL objeto, el pueblo ofrecid con generosidad los materiales necesarios, y se selecciono a un artesano principal, “Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Juda”, junto con “Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan” como su asistente (Ex. 31:2, 6), para que emprendiesen la tarea de manera inmediata. Después de unos ocho meses de trabajo qued6 acabado el tabernaculo con todos sus utensilios, y fue levantado en el primer dia del primer mes (Nisan) del segundo ano después de la salida de Egipto (Ex. 40:17). La columna de nube dela divina Shekind indicé sin duda el lugar preciso de su emplazamiento al reposar sobre el objeto central de todo el culto, el arca sagrada bajo el propiciatorio. Durante los viajes y los altos en el desierto, asi como todo el tiempo de las campafias en Moab, el tabernaculo marcé los cuarteles de la hueste israelita, ya su legada a Canaan acompaiié a Josué en la mayor parte de sus expediciones contra sus enemigos. En todas estas migraciones era desmontado pieza por pieza, y transportado en vehiculos construidos con este expreso propésito, tirados por bueyes, al cuidado de sacerdotes asistidos por los levitas, y era vuelto a levantar en cada lugar de parada. La posicién de las tribus de Israel a su alrededor estaba regulada por prescripcién divina, tanto durante su marcha como en el campamento, y la sefal para partir o detenerse era el movimiento o el paro de aquel mudo guia, la columna, de nube durante el dia, y de fuego durante la noche. Como una pira en lenta combustion (Ex. 3:2), aparece blanca —como humo a la luz del dia, pero roja— como llama por la noche. Ocasionalmente (Ex. 14:20) era oscura por un lado, y resplandeciente por el otro. En el periodo posterior de la administracion de Josué, erigieron el taberndculo en Silo (Jos. 18:1), donde permanecié durante la agitada época de los Jueces, y hasta los tiempos de Eli,’ cuando el arca sagrada salié del lugar (1 S.4:4), y nunca volvié. Es posible que la parte de madera del edificio (aunque naturalmente las cortinas hubiesen sido reemplazadas con frecuencia) estuviese para este tiempo tan desgastada y deteriorada (aunque hecha de madera duradera y con un grueso recubrimiento de oro) que llegase a quedar inservible; por cierto, la tradicion talmuidica habla de su sustituci6n por una estructura permanente de piedra, de las que se cree que quedan rastros todavia discernibles en el emplazamiento de Silo. Sea como sea, no existen mas indicaciones claras de la existencia 0 emplazamiento de la construccién original, aunque hay evidencias de la transferencia del culto, bajo la administraci6n de Samuel, 2. Por la narraci ocupado por v n de I Samuel 13, parece que el atrio original fue reemplazado o al menos iendas permanentes para los sacerdotes que ejercian su ministerio. LA HISTORIA DEL TABERNACULO 1S sucesivamente a Mizpa (1 S. 7:6) y a otros lugares (1 S. 9:12; 10:3; 20:6; Sal. 132:6). En tiempos de David, el pan de la proposicion se guard6 por un tiempo en Nob (1 S. 21:1-6), lo que implica la existencia alli de al menos uno de los articulos sagrados del tabernaculo; especialmente debido a que los sacerdotes vivian principalmente alli (22:11), y parece que alguna parte de su residencia fue utilizada, al menos hasta este punto, como santuario (21:7,9). Incluso hacia las postrimerias del reino de David, el “lugar alto que estaba en Gabaén” posefa algunos restos del tabernaculo original, con su altar del holocausto (1 Cr. 16:39; 21:29; cp. 1 R. 3:45 2 Cr. 1:3-6). Esta es la ultima menci6n absoluta del edificio como tal. Mientras, David habia levantado un establecimiento rival de este ultimo en el Monte Si6n en Jerusalén, adonde finalmente llevé el arca sagrada,? y congreg6 a su alrededor las ministraciones sacerdotales en un nuevo santuario especialmente construido para ella, pero que, como es sencillamente llamado una tienda (1 Cr, 15:1; 16:15 2 S. 6:17), parece haber carecido de las paredes de madera del edificio anterior (2 $. 7:2; 1 Cr. 17:1; véase ilustracién 14). Naturalmente, ésta fue a su vez reemplazada por el famoso templo que no mucho tiempo después levanté Salomén, en el que indudablemente se recogié todo lo que quedaba del mobiliario original del tabernaculo mosaico (2 Cr. 5:5). Pero el candelero, si todavia existia, fue reemplazado en este edificio por otros diez, probablemente de un estilo mas fastuoso (1 R. 7:49), con al menos una repeticién del altar del incienso y de la mesa del pan de la proposici6n (1 R. 7:48). La fuente, que probablemente se habria roto hacia mucho tiempo, fue también magnificamente reemplazada (1 R. 7:23, 27). Cuando el templo fue demolido por el general de Nabucodonosor, los articulos del mobiliario sagrado que habian sobrevivido a todos los anteriores cambios y perturbaciones compartieron, probablemente, la suerte de todos los demas articulos de valor, y fueron todos Ievados a Babilonia (Jer. 52:18, 19), adonde ya los habian precedido algunos articulos de esta clase (2 Cr. 36:7). Alli permanecieron hasta la caida de aquella ciudad (Dn. 5:2, 3), cuando el conquistador, Ciro, los entreg6 ste objeto central del culto judio, después de sus siete meses de sucesos entre los filisteos (1S. 6:1) en tiempos de Eli, habia quedado depositado en Quiriat-jearim (1 S.7:1),donde permanecié veinte aftos (v, 2) hasta que Samuel se establecié en Mizpa (v. 6). Después de su traslado por David, primero de Quiriat-jearim (adonde habia sido restituida por algiin medio, al parecer pasando por Belén (cp. Sal. 132:6; | S. 9:14] a la casa de Obed-edom, y después a Jerusalén [2 S. 6; 1 Cr. 13-16], no tenemos registro alguno de que abandonase la Santa Ciudad, excepto por unas pocas horas al estallar la rebelién de Absalén (2 S. 15: 29). 16 EL TABERNACULO DE ISRAEL todos a “Sesbasar principe de Juda” (Esd. 1:7-11). Se encontraban entre los tesoros que poco después se permitié transportar a Jerusalén (Esd. 5:14, 15; 7:19), adonde Hegaron sanos y salvos bajo la administracion de Esdras (Esd. 8:33). En este tiempo, sin embargo, parece que formaban parte exclusivamente de los “vasos” mas pequeios pero muy numerosos para usos sagrados, y no se hace ninguna menci6n, en ninguno de estos inventarios posteriores, del arca ni de los articulos mas importantes del mobiliario. En la literatura hebrea mucho mis tardia aparecen evidencias de una tradicién en el sentido de que, cuando tuvo lugar la toma de Jerusalén, 0 quiz su despojo definitivo, el arca fue ocultada por Jeremias, para ser restaurada solo a su regreso cuando Israel acceda definitivamente al dominio; pero esto, sin duda, carece de fundamento. La preciosa protectora de la Santa Ciudad (1 S. 4:3) parece haber atraido la codicia de alguno de los merodeadores extranjeros 0 nacionales que en diversas ocasiones violaron la santidad del santuario (2 R. 12:18; 18:16; 2 Cr. 25:24; 28:24) hasta el periodo de la invasin babilonica (2 R. 24:13). Hay una mencién directa de la mesa del pan de la proposicién durante el reinado de Ezequias (2 Cr. 29:18), y en el de Josias se hace quiz una alusién a la copia autografa de la Ley originalmente depositada en el arca (2 Cr. 34:15). Después de esta fecha se desvanecen de la historia todos los rastros directos de cualquiera de los articulos sagrados construidos en el desierto. Las pocas informaciones extrabiblicas acerca del mobiliario del Templo de Herodes, algunas de las cuales pudieran haber pertenecido originalmente al tabernaculo, se consideraran al tratar acerca de su construccién original (véase cap. 3). CAPITULO 2 LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO EN ESTE CAPITULO, NUESTRO OBJETO ES EXPLICAR tan sucintamente como sea posible las diversas partes del edificio sagrado y sus relaciones mutuas, principalmente en base del registro de las diagramas apropiados, sin entrar en ninguna innecesaria controversia con los que difieran de nosotros en cuanto a la manera mas apropiada de hacer la reconstruccion. Nuestro principal propésito en esta obra no es sencillamente justificar nuestro propio modelo, sino ayudar al lector en su concepcién y comprensién del mismo. La narracién sagrada comienza con una prescripcin del objeto central de santidad, el arca, y va procediendo hacia afuera h pero, como a nosotros nos toca una descripcidn, seguiremos el orden inverso, en conformidad con los métodos modernos. El escritor inspirado desarrolla su materia desde un punto de vista interior, pero los mortales comunes solo pueden contemplarlo desde fuera. scrituras, acompanando la explicacin con i resulta coherente, serd nuestra mejor vindicacién. cia los recintos menos santos; EL ATRIO Elatrio era un espacio cerrado alrededor del tabernaculo propiamente dicho en medio de cada campamento, para uso exclusivo de los sacerdotes y levitas en sus ministraciones sagradas, y siempre se alineaba hacia el este. Naturalmente, el primer campamento donde se levanté fue inmediatamente enfrente del Monte Sinai, donde las gratas llanuras de Er-Rahah se extienden hasta una anchura de 18 EL TABERNACULO DE ISRAEL una milla y media (alrededor de 2,5 km) y en una longitud de alrededor de tres millas (cerca de 5 km), aparte de su continuaci6n, por valles laterales, hasta el pie mismo de los majestuosos montes circundantes que se levantan a unos 3.000 pies (alrededor de 915 m) por encima de dicha Ilanura. El pico central, directamente enfrente, se lama ahora Ras Sufsafeh (Copa de Sauce, por un pequefio drbol de esta clase en una grieta en la cumbre), y es indudablemente el lugar mismo —claramente visible para todo el campamento en su base cuando el aire estd despejado— donde se promulgé la ley en medio de los resplandores de los relampagos; mientras que el pico detras de este —algo mas elevado, pero oculto desde este emplazamiento por su companero delante— sigue siendo conocido como Jebel Masa (Monte de Moisés), indudablemente el monte donde el legislador hebreo tuvo su larga entrevista con Jehova. Este atrio exterior, el tnico del tabernaculo, tenia 100 codos de longitud y 50 de anchura (Ex. 27:9, 12, 18), 0, reducido a medidas inglesas,' un rectangulo de alrededor de 172 por 86 pies (alrededor de 52,5 x 26 m). 1. Podemos aqui exponer, de una vez por todas, que nuestra estimacién de la longitud del codo hebreo, en este libro, es la misma que la finalmente adoptada por el famoso difunto egiptologo, Sir John Gardner Wilkinson, de 20,625 pulgadas o 1,719 pies (0,524 m) (An- cient Egyptians, 11.258). Esto concuerda de manera sustancial con los siguientes especimenes antiguos del codo que nos han Hegado y que este autor ha examinado y medido personalmente. Nil6metro en Elefantina (media) 20,627 pulgadas Regla de cobre en el Museo de Turin 20,469 pulgadas Regla de madera en el Museo de Turin 20,563 pulgadas Regla de piedra en el Museo de Turin 20,623 pulgadas Evidentemente, la regla de cobre de un codo de Turin se ha encogido al enfriarse del molde en el que fue fundida, La de madera puede haber sufrido algin desgaste. La de piedra es més bien irregular en los bordes de los extremos. Los codos marcados en la escalinata en Elefantina difieren considerablemente entre si. Existen otras reglas de codo que varian, segiin las mediciones publicadas, entre 20,47 y 20,65 pulgadas. Todo lo que podemos determinar en la actualidad es una aproximacién al patr6n exacto. Las mencionadas reglas de codo en Turin, junto con las otras preservadas en los diversos museos de Europa y en otros lugares, han sido cuidadosamente bosquejadas y analizadas por R. Lepsius (Die alt-dgyptische Elle und ihre Eintheilung, Berlin, 1865), que estima el antiguo codo egipcio en base de estos especimenes y de una comparacién de las dimensiones de las pirdmides (que se suponen en codos uniformes, tal como los dan los antiguos escritores, y proporcionales, tanto exteriores como interiores), como equivalente a un pie y 8-1/3 pulgadas inglesas (0,516 m), con un pequefo exceso respecto a la conclusién aque hemos llegado nosotros. (Sin embargo, el papel sobre el que estan impresos se ha encogido al secarse desde la prensa litogrifica, de modo que son un tercio de pulgada mas cortas que la longitud real, Esto queda confirmado por el hecho de que é! calcula el codo total, en base de esto mismo, como de 525 milimetros, esto es, 20,65 pulgadas.) No cabe duda alguna de LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 19 Las columnas El area del atrio estaba cercada por una cortina o colgadura de longitud correspondiente, suspendida sobre columnas de cinco codos de altura (Ex. 27:18). Estos postes de cercado, como los llamariamos nosotros, eran indudablemente de madera de acacia (“shittim”; sing. “shittah” ), como las otras porciones de madera del edificio, y probablemente redondos, como parece demandarlo su tipo natural (un arbol) y la economia de peso para un grado determinado de resistencia. Podemos suponer con un buen grado de certidumbre que su didmetro era de un cuarto de codo, o alrededor de 5 pulgadas (12,7 cm). Lo mismo que las otras columnas del edificio, parece que tenian las mismas dimensiones de arriba abajo. Su pie quedaba fijado en un zocalo o “basa”? de cobre (la Version Autorizada inglesa traduce que el codo hebreo era el mismo. La regla del codo egipcia estaba dividida en 28 digitos iguales (anchuras de dedo), y los primeros 15 estaban graduados en fracciones (desde la mitad hasta la dieciseisava parte, respectivamente). Cuatro digitos hacian un palmo menor (la anchura de la mano, excluyendo el pulgar); tres palmos menores hacian un palmo, 0 tres y medio hacian un palmo mayor, cuatro palmos menores equivalian a un pie, cinco palmos un codo menor (desde la muneca), seis palmos un codo medio (esto es, de una persona de tamaiio mediano, y que incluia la longitud solo de la palma), y siete palmos el codo “real”, esto es, de un hombre de estatura alta, y que se media desde la punta del dedo medio hasta el codo, esto es, la longitud de todo el brazo inferior. Asf, cada una de las partes, asi como el todo, se determinaban mediante un tipo natural (cp. Ap. 21:17). Estas subdivisiones se enumeraban generalmente de derecha a izquierda, y la mayoria de las superticies eran embellecidas con jeroglificos emblematicos y mitol6gicos. La forma favorita era la de una regla plana con un borde biselado, y con las marcas de los digitos marcadas en Ja mayorfa de las caras 0 en todas ellas, y las fracciones en el borde delgado, Ninguna de cllas esta articulada para ser plegada. La distincién acabada de hacer entre el codo corto y el normal parece explicar la observacién en Ezequiel 43:13: “el codo de a codo y palmo menor”, esto es, el codo que se especifica es el codo pleno, y no el corto (lo mismo en Ez. 40:5). La palabra hebrea (Ex. 27:10-18) es'éden, “una base”, que se emplea también de los similares calzos (como veremos) de las paredes del tabernculo, y en otros lugares solo de las bases dela tierra (Job 38:6) o del pedestal de una estatua (Cnt, 5:15). El peso dela superestructura, © una ligera excavacién, asentaria ésta algo en el suelo, lo que impediria que se deslizase el pie de la estructura entera. La antigua idea (aparentemente corregida con la traduccién “basa”) de que se trataba de encajes huecos y puntiagudos, es totalmente impracticable, porque no se habrian podido clavar con precision (para ajustar las espigas) en el suelo pedregoso y duro del desierto. Pronto habrian quedado desmenuzados; y tampoco habrian tenido utilidad, porque las mismas espigas habrian podido ser puntiagudas y clavadas de manera directa. 20 EL TABERNACULO DE ISRAEL incorrectamente “brass” [lat6n],’ porque el cinc, metal empleado en dicha aleacién, era desconocido por los antiguos),‘ evidentemente puesta plana sobre el suelo, sin duda con un encaje u orificio en el centro (probablemente cuadrado, a fin de impedir que la columna girase), para recibir una espiga de cobre que se correspondia en el extremo de la columna. Eran sostenidas en pie con unas cuerdas (Ex. 35:18) atadas a unas espigas (27:19)° de cobre clavadas en el suelo, necesariamente tanto dentro como fuera. Las cortinas con sus fijaciones (especialmente las varas que se consideraran a continuacién) mantendrian sus remates a una distancia apropiada, y las esquinas asegurarian toda la linea. Habia un total de sesenta de estas columnas. Esto es, veinte a cada lado, y diez en cada extremo, con una cantidad igual de basas (vv. 10-12). Esto da un espacio de exactamente cinco codos entre las columnas (entre centros), en lo cual naturalmente las columnas de las esquinas se cuentan solo una vez (y presentan la mitad de su grosor mis cerca de los vecinos), sea en el lado 0 en el extremo. Esta disposicién de las columnas, que es el método moderno de trabajo cuando se trata de postes de cerca, armoniza los ntimeros y las dimensiones de la narracién sagrada, y cumple todos los requisitos del caso. La cuestion que se suscita acerca de la manera de contar es una mera disputa semantica, que ha Ilevado a algunos a computar mas y a otros menos de sesenta postes, y a muchos a asignar espacios fraccionarios e incluso diferentes entre los 3. Reproduzco textualmente la observacién del autor; se debe sefalar sin embargo que su observacién acerca de que el cinc era desconocido como argumento de que el metal mencionado es necesariamente cobre en lugar de “brass” (lat6n, aleacién de cobre y cinc) no puede aplicarse a la traduccion que da la RVR de “bronce”; en efecto, el bronce es una aleacion de cobre y estaito, que si era conocida y empleada por los antiguos egipcios ya en 1600 a.C., y quiz antes; en Europa ya era posiblemente empleado en época tan temprana como el 2000 a.C. por ello, es posible que en ciertos pasajes se refiera a esta aleacién. No obstante, hay pasajes donde si que debe entenderse como el metal simple cobre, como vemos en Dt. 8:9, “de cuyos montes sacaras cobre”; Job 28:2: “de la piedra se funde el cobre” (N. del T.). 4, Los monumentos muestran que los antiguos egipcios estaban familiarizados con los procesos de la metalurgia, y se sabe por antiguos papiros, asi como por las ruinas y las inscripciones en los alrededores, que las minas de Surabet el-Jadim, en el desierto del Sinai, habian sido explotadas por ellos desde tiempos muy antiguos. Es probablemente a estas operaciones a las que se refiere el libro de Job (cap. 28), obra que se cree que edité el mismo Moisés, que indudablemente observ6 a los mineros durante su exilio en Madin, El cobre era fundido sin duda alli mismo de la malaquita que se extrafa. Asi, lo tenido dificultad en efectuar este trabajo de fundicién en el s 5, La palabra hebrea es yéther, usada en todas partes para designar una estaca de tienda. Probablemente era redonda y puntiaguda, con una cabeza o ranura para impedir que la cuerda se deslizase fuera. israelitas no hubieran nai, LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 21 mismos. La verdad exacta es que los postes de las esquinas pertenecen una mitad al lado y una mitad al fondo (lo mismo que los postes de la entrada y sus alas), de modo que el lenguaje del escritor sagrado es estrictamente correcto. Al contar las columnas de los lados respectivos del rectangulo y las de la entrada, ni se incluyen ambos extremos ni se excluyen ambos, sino (como la experiencia de cada uno tiene que haberle ensefiado a hacer en tales casos), se incluye uno y se excluye el otro. Una inspeccién cuidadosa de ambos relatos (Ex. 27:9-16; 38:9-19) muestra que nunca se predica la cantidad de columnas de los lados del atrio, sino siempre del atrio mismo o (generalmente) de las colgaduras; y del mismo modo no de la abertura de la ‘sto justifica la fraseologia, por cuanto las cortinas, al ser continuas, contarian (por asi decirlo) los espacios en lugar de las entrada, sino de su cortina. columnas que representaban. O quizd podamos ver mejor la razon de esta forma de contar si recordamos que era prescriptivo y constructivo, y no como. se levantaba: indicandose los materiales, con tal cantidad de columnas preparadas para tal longitud de cortina, y dando aten n de estas instrucciones se de; los artifices, y el intérprete tiene necesidad de ejercitar su mismo sentido i6n a no duplicar ni omitir nada. La ejecu al sentido comtin de comtin en la exposicién. Encontraremos que se emplea una enumeracién similar, con fines de uniformidad, en las lazadas empleadas en las cortinas exteriores del edificio; y se puede citar Mateo 1:17 como un caso andlogo. Resulta cierto que el anterior intervalo es el correcto por la longitud de la cortina de entrada, de veinte codos para cuatro columnas (27:16; 38:18, 19), asi como para cada una de las cortinas laterales, de quince codos para tres columnas (27:13, 14; 38:14, 15), lo que lleva a la totalidad del extremo de cincuenta codos para diez columnas (27:12, 13; 38:12, 13). Las columnas de la esquina de la entrada no se cuentan dos veces, aunque colgaban de ellas tanto las cortinas de colores como las blancas; pero, precisamente como sucede en el caso de las columnas de las esquinas del atrio, donde se encuentran las dos secciones de cortinas, se atribuyen de manera exacta una mitad a cada lado de la linea divisoria en su centro. Esta es la nica forma en que la entrada se pude llevar al centro de la parte frontal, como evidentemente era la intencién. Es evidente también que habia diez espacios de cinco codos cada uno desde los centros de las columnas. Cualquier otra distribucién resulta complicada y nada natural. De hecho, aparte de la cuestion de la regularidad del espaciado, el tinico método consecuente y uniforme posible de computo de las columnas es incluir en cada cémputo uno de los medios, pero no el otro. Si se incluyen 22 EL TABERNACULO DE ISRAEL ambos, solo habra noventa y ocho alrededor de todo el atrio, porque dos de las esquinas se tendran que contar dos veces; 0, si se excluyen ambos extremos, habra 104 en total, porque se tienen que dejar fuera totalmente las cuatro esquinas; lo mismo en la parte frontal, si se incluyen ambos extremos en toda la linea, asi como en la entrada, habra solo ocho en total; o si se excluyen am- bos, habra doce. Paine supone arbitrariamente que se tienen que incluir am- bos extremos en los lados del atrio, pero que tienen que excluirse de los extremos; sin embargo, se ve obligado a incluir solo un extremo en las cortinas laterales del extremo frontal. Por consiguiente, se dice del extremo oriental o frontal que tenia cuatro espacios asi en medio como entrada (de veinte codos de anchura), y tres espacios o quince codos a cada lado de estos (vv. 14-16). Por el pasaje paralelo de Exodo 38:17, 19 sabemos que todas las columnas tenian una cubierta de plata, probablemente una placa curvada para proteger la parte superior. Se mencionan otras dos piezas o aditamentos de estas columnas, los “capiteles” y las “molduras”, ambas piezas de plata (vv. 10, 12, 17). La primera de estas piezas, que la RVR traduce como “capiteles”, significa realmente un gancho,° evidentemente con el propésito de sostener las otras partes de la cortina, y la segunda’ solo puede ser una vara, no con el propésito de sostener la cortina por medio de lazadas 0 anillos en su borde superior, ya que tales aparejos no se 6. Hebreo waw, el nombre de la sexta letra del alefato, con esta forma, que indica la forma de un gancho o de una clavija, fijada horizontalmente en la columna. Estaba probablemente hecho de alambre, 0 en todo caso seria redondo. T. O. Paine (por una raz6n evidente mas abajo) representa la forma mas arcaica de esta letra (con la forma ¥ ), pero esto no hace gran diferencia, porque en antiguas inscripciones aparece en formas no esencialmente diferentes a la de la forma primera que hemos dado. (Por ejemplo, en la estela moabita aparece con mucha frecuencia asi, Y, y en el espécimen més antiguo descubierto hasta la fecha, la inscripcién de Siloé, exclusivamente asi, f , que es sustancialmente igual a la de antiguas monedas, asi %.) 7. Hebreo jastik, algo “fijado”, esto es, una barra; se usa solo de este objeto, y una palabra de forma similar, jishshiik, de un rayo de una rueda (1 R. 7:33). Del mismo modo que las varas de la entrada del taberndculo estaban revestidas de oro (Ex. 36:38), y que por consiguiente no eran de metal macizo sino solo una vara de madera recubierta (como las barras de las tablas que consideraremos a su debido tiempo), estas varas de plata fueron probablemente hechas de la misma forma. Los ojetes en sus extremos para los ganchos se debieron clavar en dichos extremos. Paine inserta los ganchos en sentido vertical en la Tustracion 2— parte superior de las columnas, y cuelga las cortinas sobre las varas; Columna, con varas y pero esta disposicién, al envolver las cortinas en parte sobre las ganchos columnas, las acorta e impide que cuelguen de manera desenvuelta. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 23 mencionan en ninguna parte del texto (y que sin excepcién se mencionan siempre que se usan). Su propésito era mantener los remates de los postes a una distancia determinada, colgandose de los ganchos, aparentemente por medio de ojetes en cada extremo (estos tiltimos estan implicados en la declaracién de sus correspondientes ganchos, lo mismo que los encajes en las basas se supone que concuerdan con las espigas de los postes y de las tablas). Los ganchos estaban dispuestos asi: uno en el centro de la cara redondeada de cada columna, un poco por debajo del remate, y probablemente otro cerca de la parte inferior (véase ilustracién 2). Las cuerdas de soporte a cada lado podian ser fijadas facilmente alrededor de la parte superior de cada columna con un lazo corredizo en medio, que quedaria retenido por los ganchos, por lo que no podria deslizarse hacia abajo. Las cortinas que asi colgaban de las columnas eran lienzos de “lino torcido’,* de un cuerpo y brillo extraordinarios, probablemente cosidas juntas en sus extremos para formar una cortina continua desde un extremo de la entrada y todo alrededor de las esquinas hasta el otro extremo de la entrada. Dicha cortina podria ser muy cémodamente colgada en la parte exterior de las columnas, y con sus cinco codos de anchura (Ex. 38:18)’ colgaria sin tocar el suelo, si se extendia alisada mediante ojetes en los bordes superior e inferior para los ganchos. Por su parte, la cortina de la entrada, de veinte codos de longitud, en medio del extremo oriental, era de un material diferente: “de azul, purpura y carmesi, y lino torcido, de obra de recamador’” (v. 16), esto es, y siendo nosotros los primeros en interpretarlo asi, la urdimbre (0 hilos en sentido longitudinal) de hilo de lino blanqueado, y la trama (o relleno) de franjas alternadas También vemos que no se aplica a la descripcién que se da de la cortina mas interior, llamada “el velo” para distinguirla. La etimologia de las palabras no es objeci6n para situar Jos ganchos en sentido horizontal, lo mismo que las perillas. 8. Heb, shesh moshzér, lt. tejido “blanco torcido”, esto es, material blanqueado de hilo de dos hebras, indudablemente de lino. Shesh parece denotar cualquier sustancia de gran blancura, y se aplica incluso al marmol (Est. 1:6; Cnt. 5:15). La palabra propia para lino es bad, que en distir na shesh se aplicaria al material no blanqueado, en su color crudo natural Ninguno de ambos términos denota la finura del hilo, 9. En base de este pasaje, parece que todas las cortinas alrededor del atrio tenfan la misma altura. La singular expresi6n que se emplea alli,“y su anchura, o sea su altura’, significa que la altura estaba gobernada por la anchura del tejido, que corria horizontalmente. En la disposicién que hemos adoptado, todas las varas (0, como podriamos designarlas, pasamanos) para esta valla son de la misma longitud, por cuanto cubren toda la distancia hasta los postes de la esquina, y estos a su vez estan dispuestos totalmente dentro de la ‘olo hay necesidad de tun solo gancho en estos postes (naturalmente, en el angulo extremo) no clavado demasiado adentro del poste, esto es, proyectandose hacia fuera de su superficie. 24 EL TABERNACULO DE ISRAEL (corriendo como bandas verticales) de lana tefida de azul-purpura (violeta),'” rojo-purpura (mtrice),!! y carmesi (cochinilla),"? con una superposicion de recamado a mano. Se deberia observar que en ningun caso se menciona de manera explicita el material del que estaba compuesto el tejido. (Cp. la enumeracién de los mismos materiales por primera vez en 25:4.) Es evidente que fue primero tejido en un telar, y después trabajado con aguja. Aparte de esto, solo se designan los diferentes colores. El “blanqueado” era la base, es decir, la urdimbre, al ser mas fuerte, y con este propésito, “torcido” de dos cabos. Que fuese lino se debe inferir del hecho de que era tenido. Por otra parte solo la lana admite colores ricos, especialmente en el caso de tintes animales (los dos purpuras proceden de moluscos, y el rojo brillante de un insecto). Las bandas cruzadas de estos tres matices de rojo (tal como podemos considerarlos), quedarian suavizadas por la combinacién con la base blanca. Sobre estos se llevé a cabo el recamado, por cuanto el contraste seria asi muy vistoso. El color del recamado seria, suponemos, amarillo, de hilo de seda (porque aqui no se menciona el oro), aparentemente solo en el lado exterior. Las figuras no parecen haber sido de querubines, porque estos se mencionan solo en relacién con el tapiz mas inte- rior, donde serian mas apropiados. El segundo mandamiento (aunque no estaba todavia promulgado) nos prohibe suponer ningtin objeto real, y debemos por ello conjeturar que la labor de aguja debia consistir en diseftos puramente fantasiosos, como los que abundan en la tapiceria, techos y alfombras de Oriente; quiza lo que se conoce como “mosaico”. El orden de los colores, que aparece de manera sistematica, nos lleva a concebir que la franja violeta era la primera, la pirpura estaba en medio y el carmesi al final, con el blanco debajo yelamarillo por encima del conjunto. Asi, quedan representados los tres colores primarios (azul, rojo y amarillo), pero no en su orden prismatico. El simbolismo es de una naturaleza menos cientifica, como veremos oportunamente. El arco 10. Heb. tekéleth, la Helix ianthina, una concha redonda, muy delgada, plana y arrollada, que se encuentra en el Mediterrineo, el alojamiento de un animal incoloro, gelatinoso, que cuando se aplasta o pincha suelta un hermoso liquido violeta, 11. Heb, argamdn, el Murex brandaris, una gran concha espiral, que se encuentra en el Mediterréneo; el animal que habita en ella contiene un fluido cremoso, que se convierte en un purpura brillante cuando se expone al aire, 12, Heb. shani, a menudo con la adicién de toléath, un gusano o larva; el Coccus ilicis, parasito de la encina de Tiro, cuya hembra aptera proporciona el quermes comercial, y da un rico color rojo, que se parece mucho al del Coccus cacti o verdadera cochinilla (procedente de México), pero algo menos brillante aunque mas permanente. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 25 iris tiene su propio simbolismo (Gn, 9:12-16), pero es enteramente césmico. Josefo sugiere'’ que el lino era la urdimbre, pero no nos dice nada de la trama ni del orden de los colores; parece que creia que solo se usaban en el recamado: “[El manto del sumo sacerdote] esta bordado con flores de escarlata, purpura y azul (invirtiendo los colores] y lino fino torcido; pero la urdimbre no era otra cosa que lino fino”. Por su forma de sujecion esta claro que ninguna de estas cortinas (ni siquiera la de la entrada, de la que se afirma explicitamente que estaba hecha de una sola pieza) estaba pensada para partirse o deslizarse para abrir paso; por ello, la entrada solo podia conseguirse levantandolas desde abajo y pasando por debajo de ellas (por cuanto tenian una altura de 5 codos, o mas de 8-1/2 pies, 0 2,6 m), y esto ademds no seria posible hacerlo con facilidad (debido a la tension de las largas lineas) excepto en la entrada, donde la solucién de continuidad de la cortina y el hecho de que era relativamente corta permitia que fuese levantada con mas facilidad, especialmente en las esquinas (inferiores). Dentro de esta area, limitada pero suficientemente espaciosa, ademas del objeto principal, el tabernaculo propiamente dicho, habia solo otros dos objetos que pertenecian a la misma, el “altar de bronce” y “la fuente”, El altar del holocausto El primero de estos objetos, generalmente designado como el Gran Altar (en la literatura posterior), o mds apropiadamente el altar del holocausto, para distinguirlo del mas pequeno altar del incienso, era robusto y ligero para comodidad en su transporte, con lo que relegé todas las anteriores estructuras de esta clase, pero sin excluir altares mas grandes de tierra o de piedra, como en tiempos posteriores (Ex. 20:24, 25). El que estamos considerando era una caja hueca'* de acacia (madera de shittim, RV: “Sittim”), de cinco codos de 13. Josefo, Antigiiedades de los judios, IIL.vi.2. 14. “Hueco, de tablas” (27:8; 38:7), heb. nebuib Injdth (lit. “un hueco [horadado totalmente, como una columna tubular, Jer, 52:21] de tablas [una palabra diferente de la empleada para los maderos de las paredes del tabernaculo]”). Su grosor era indudablemente una fraccién concreta de un codo, como veremos que lo son todas las dimensiones del conjunto (porque, como Paine observa con acierto: “un carpintero siempre trabaja con su regla de medir”; en este caso seria probablemente un octavo, 0 alrededor de 2,5 pulgadas (6,35 cm); no excesivo para una caja tan grande y expuesta a un servicio tan riguroso. 26 EL TABERNACULO DE ISRAEL lado y tres codos de altura (Ex. 27:1, 8), recubierta en toda su superficie con laminas de cobre (v. 2). Tenia un “cuerno” (esto es, una proyeccién vertical en punta) en cada esquina, formada aparentemente por una extensi6n triangular de los lados en su union (v, 2). Era un aditamento ornamental y significativo mas que algo estrictamente necesario. Un complemento necesario era el enrejado,’* que consistia de una parrilla’® de cobre que se podia desplazar mediante un anillo de cobre en cada esquina (v. 4), y que se ponia en el inte- rior por debajo de la parte superior del altar, a media altura (v. 5). Asi, parece que el altar no tenia ninguna cubierta, y probablemente no tenia fondo, sino solo el enrejado, evidentemente para el fuego, colocado en la mitad. Este enrejado era mantenido en su posicién deslizandolo por unas ranuras en los lados opuestos del altar, y los anillos se proyectaban hacia afuera..” A través de estos anillos se introducian las varas laterales recubiertas de cobre que se usaban para transportar el conjunto durante la marcha como unas parihuelas (vv. 6, 7; cp. 38:5-7), mientras que el enrejado quedaba fijado por los anillos y las varas. Asi, toda la superficie del altar estaba recubierta de lamina de cobre por dentro y por fuera, incluyendo los cuernos, de modo que el calor no podia afectarlo; y los sacerdotes a su alrededor podian cuidar de manera comoda del fuego del sacrificio, tirando del enrejado lo suficiente para sacar las cenizas que caian a través del mismo. La llama quedarfa concentrada, limitada dentro de la seccién superior de la caja del altar, y por los espacios alrededor del enrejado entraria suficiente aire para mantener el tiro, especialmente por las aberturas que daban paso a los anillos, o por orificios adicionales que se hiciesen con este propésito, si se consideraron necesarios. Como el altar se encontraba en el atrio abierto, y el combustible estaba por 15. Heb. mikbdr, lit. “trenzado’, término empleado solo de esta pieza; pero se emplea una vez un término relacionado, makbér, para designar un pafio basto (2 R. 8:15). 16. Heb. résheth, término que se aplica constantemente a una red para atrapar animales. 17. Estaes la disposicin que propone Paine en la tiltima edicién de su obra, y evita totalmente as graves objeciones contra todas las anteriores interpretaciones y conjeturas. La palabra hebrea traducida “cerco” es karkéb, un término oscuro, y se usa solo de este objeto particu- lar, y designa el margen superior del altar (que, como veremos, era totalmente diferente del correspondiente al altar del incienso). La palabra traducida “mitad” es lit. medio, como se traduce frecuentemente en otros pasajes. Por cuanto los anillos eran funtdidos (como los de los demas objetos que estaban igualmente dotados, porque esto se especifica de manera explicita de todos excepto del altar del incienso [y de las tablas de las paredes], y“hards” es aqui equivalente a “fundiras”, como parece por una comparacién con los otros casos), y por ello eran macizos, deben haberse fijado al enrejado por medio de unas grapas sobre su -a (como invariablemente aparece en hebreo, en este caso, como también en los dems). LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 27 Iustracién 3.— El altar del holocausto, con el enrejado extraido encima del centro del ancho caj6n-altar, entraria una abundante cantidad de aire por los lados para la combusti6n normal; y durante la mayor parte del dia, y durante toda la noche, el fuego se tenfa que mantener en brasas, pero sin llama. En ocasiones extraordinarias se podria aumentar el tiro excavando aberturas por debajo de los lados, y estas aberturas se podrian cerrar cémodamente con una piedra cuando se considerase conveniente. Se podria levantar un montén de tierra a cada lado para poder acceder a la parte supe- rior cuando fuese necesario. No habia motivo para instalar escalones 0 un plano inclinado para llegar alli. Sin duda alguna, este altar se instalaba directamente sobre el suelo, y por ello podia Ilamarse, sin faltar a la propiedad, un “altar de tierra” (Ex. 20:24). Los objetos recubiertos de oro del mobiliario interior eran probablemente puestos sobre cubiertas de pieles extendidas sobre el suelo. Estas pieles serian indudablemente las mismas, 0 al menos de caracter analogo, a las que (como veremos en su momento) se empleaban para cubrir el mobiliario sagrado du- rante la marcha. Los utensilios que se nombran (v. 3) en relacion con el altar, todos ellos de cobre, son “calderos para recoger la ceniza (grasienta)”"® de los crificios, paletas para levantarlas, tazones 0 cuencos para recoger la sangre de las victimas, con la que se untaban los cuernos de altar, garfios para manejar los sacrificios que se asaban, y para manejar el fuego, y braseros para llevar ascuas para el incienso, o para otros propésitos. Por el hecho (Nm. 16:38, 39) de que en cierta ocasié6n se emplearon 18. Heb. dashshén, un término especial que designa estas cenizas grasientas. 28 EL TABERNACULO DE ISRAEL recipientes similares a los antedichos (aparentemente no mucho tiempo después de partir del Sinai) como laminas adicionales para el altar del holocausto (probablemente en los bordes del altar, donde el desgaste se haria notar primero), parece que estas sencillas laminas cuadradas de cobre se doblaban en las esquinas (en sesgos como en las modernas cazuelas de plancha de hierro), y se las proveia de un asidero sencillo (indudablemente del mismo material, remachado de manera simple). El Gran Altar se levantaba probablemente en el centro del espacio abierto del atrio, a media distancia entre la entrada y el taberndculo mismo," donde seria de facil acceso para todos los adoradores, y dejaria suficiente espacio para los sacrificios. Sobre el mismo se mantenia un fuego perpetuo de madera seleccionada, excepto, naturalmente, durante las marchas. Los arabes que guian a los viajeros por el desierto del Sinai siempre mantienen un fuego encendido durante la noche con madera de deriva o brefial que las lluvias de invierno arrastran desde las laderas de los montes. Ello se hace en parte para acompafarse, y en parte por la sensacién de proteccién contra sorpresas. Los monjes guias locales que escoltan a los turistas por la cumbre del Sinai tienen el habito de aplicar una cerilla a cualquier matojo seco que encuentran por el camino; esto parece como una reminiscencia de la zarza ardiente que vio Moisés. Pero respetan los arbustos de salvia esparcidos por los Ilanos y las laderas, aunque sean bien secos, pero todavia reteniendo su color verde hasta mediados de marzo. La fuente A medio camino de este tiltimo espacio (Ex. 30:18), y todavia en la linea cen- tral, se levantaba la otra pieza destacada del servicio, la fuente, que estaba a disposicién inmediata de los sacerdotes para lavarse*® antes de entrar en el santuario o de acercarse al altar (wv. 19-21). Se componia de dos partes, la fuente propiamente dicha,” y su pie” o peana, No se dan ni su forma ni su tamano. 19. Exodo 4 no es determinante acerca del lugar exacto. 20. Heb, rajdts, término que se emplea bien para todo el cuerpo, bien para cualquier parte del mismo. 21. Heb. kiyér, un plato para cocer, denotando generalmente una olla, cuenco o cazuela. 22. Heb. ken, lit. un “sostén” o soporte, evidentemente una expansion de la columna, probablemente con un borde dirigido hacia arriba para recoger el goteo de una espita en el depésito superior; porque los orientales se lavan las manos derramando agua desde un aguamanil, no sumergiéndolas en un cuenco, que contaminaria todo. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 29 Sin embargo, algo se puede deducir de la etimologia del término hebreo y de su uso en otros pasajes. Se deriva de una raiz que significa primariamente excavar martilleando, y esto resultaria de natural en un hueco semiesférico, forma que queda confirmada por su utilidad como pila de lavado, como un cuenco 0 jofaina, y por la forma similar del mar de fundici6n y de las fuentes menores que lo sustituyeron en el templo (1 R. 7:30, 38, 40, 43; 2 R. 16:17; 2 Cr. 4:6, 14) y que son designadas con esta misma palabra. pasajes a un brasero (Zac. 12:6), y a un estrado (2 Cr. 6:13), que, aunque probablemente estaba cubierto (a diferencia de los otros utensilios, que no parecen haberlo estado), ofrecia indudablemente el mismo aspecto semejante al de una urna, y no podria haber estado elevado, por cuanto no se mencionan gtadas en relacién con el mismo. En 1 Samuel 2:14 aparece en primer lugar entre cuatro clases de receptaculos para cocer carne, y que parecen estar designados por orden de tamafio, pero que seguramente no variarian mucho en cuanto a forma; estos articulos son el kiyér (probablemente un caldero, “perol” aqui); dud (una olla grande [lit., hervidor], Job 41:20; Sal. 81:6; “olla” aqui; “calderos” en 2 Cr, 35:13; también “canastas”, 2 Reyes 10:7; “cesta”, Jer. 24:2); kalldjath (de una palabra que parece indicar derramamiento; una olla, “caldero” aqui y “olla” en Mi. 3:3); y pardir (de una raiz que denota ahuecar fracturando, una cazuela profunda, “caldera” en Nm. 11:8; “marmita” aqui, “olla” en Jue. 6:19). Ambas piezas (la fuente y el pie) eran evidentemente redondas, de modo que este objeto era sencillamente un cuenco con una base, unidas ambas piezas por un cuello que se estrechaba, como una copa plana. Se puede deducir por su uso que era poco hondo y que se levantaba a poca altura del suelo, puesto que se empleaba para lavar los pies y las manos; se puede también deducir que era relativamente pequefio porque no estaba hecho para bafar enteramente el cuerpo de la persona (vv. 19, 21). Probablemente tendria dos codos de diametro y un codo y medio de altura. Como todos los e aplica en otros utensilios del atrio, estaba hecho de cobre, pero en este caso parece que estaba algo aleado, porque fue hecho fundiendo los espejos metalicos que donaron las mujeres de la congregaci6n (38:8), y eran de la clase que se sabe que usaban las damas egipcias.”> 23. Wilkinson (Ancient Egypt, 2, 345-347). Estos specula eran de diversos metales, generalmente aleados, pero no siempre ni propiamente hablando de bronce. 30 EL TABERNACULO DE ISRAEL EL SANTUARIO El santuario, 0 edificio sagrado propiamente dicho, estaba situado en el borde frontal de la mitad trasera de todo el recinto, probablemente dejando espacios iguales a cada lado y detras entre sus paredes y las del atrio. Constaba de dos secciones, llamadas respectivamente el Lugar Santo y el Lugar Santisimo, ocupando el primero la estancia anterior, y la segunda, de la mitad de tamaio en profundidad, detras de la primera (como se vera en su momento). Por cuanto estas dos tenian la misma anchura y construccién general, podemos primero considerarlas juntas desde el punto de vista arquitecténico, y después trataremos sus rasgos especificos por separado. Las paredes Las paredes (que en si componfan el mishkén 0 “tabernculo”) eran, como los demés componentes del edificio (si es que podemos designar con esta palabra a este templo portatil), de una naturaleza que podian desmontarse con facilidad y se podian volver a levantar alli donde la senal divina lo ordenaba (véase ilustracin 4). Esencialmente, se componian de unos maderos o “tablas”** de acacia, 0 “madera de Sittim” (RV) ya mencionada antes, y cada una de estas tablas tenia diez codos de longitud y 1-1/2 codos de anchura (Ex. 26:16). Toda su superficie estaba recubierta con laminas de oro. Cada pared lateral estaba formada por veinte de dichas tablas (vv. 18, 20), en posicin vertical (v. 15) por medios que se describen a continuacién; cada tabla tenia dos espigas” en 24. Heb. sing. kéresh, como cortadas; este término se usa solo de estos maderos y del puente de un barco (“bancos’, Ez. 27:6). De hecho, eran casi troncos, como maderos de un suelo. Las “tablas” de 27:8 son una palabra diferente en el original, la que se traduce comtinmente como “tabla” cuando significa meramente una placa o plancha, 25. En arabe Seyal, comuin en el desierto del Sinai, un Arbol espinoso de tamano regular, con una madera firme y duradera, que se parece mucho a nuestro algarrobo. Su corteza es lisa, y la de las ramas es amarilla, como la del ailanto (véase ilustracién 39). 26. Heb. sing. yad, una “mano”, tal como se traduce en otros pasajes. La analogia de los otros postes de las cortinas nos lleva a concluir que eran de metal macizo (y por ello pequenas) como el de las basas, en este caso de plata. Estas espigas se dice que son “para unirlas una con otra’, heb. meshulldb, un término que no vuelve a aparecer en hebreo (excepto en shaldb, una“moldura’, | R.7:28, 29), pero en las lenguas cognadas se aplica a los travesafios de una escalera de mano, y parece que significa que se suceden “con regularidad’, esto es, a intervalos iguales (porque ésta es la caracteristica mas esencial de las escaleras de mano). LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 31 Ilustracion 4.— Las paredes de madera del tabernaculo 32 EL TABERNACULO DE ISRAEL la base para fijarla de manera segura al suelo como en un umbral. Las tablas de la parte posterior eran ocho en total (v. 25), de las que seis eran como las anteriores (v. 22), y dos de una construccion adaptada a las esquinas (v. 23). Para la construccién de cada una de estas dos, se dividié longitudinalmente en dos una tabla exactamente igual a las demas, una de estas partes de dos tercios de codo de anchura, y la otra los restantes cinco sextos de codo de anchura; estas piezas se unieron entonces en angulo recto por sus bordes, para conformar una “tabla de esquina’, que externamente media 5/6 de codo a cada lado (de esta anchura en un lado ya, y el otro lado de 2/3 mas 1/6, con la inclusién del grosor de la tabla asociada), e internamente de 2/3 de codo por cada lado (siendo un lado ya de esta anchura por si misma, y el otro de 5/6 menos 1/6, excluyendo el grosor de la tabla unida). Esta unién de las tablas de la esquina la sugiere Keil y la adopta Brown, pero para ellos no es muy provechosa, en consecuencia del excesivo grosor que ellos asignan a las tablas mismas, aunque Brown, por su parte, hace que la esquina sobresalga sobre el costado. Tanto se han acercado algunas reconstrucciones a la solucién correcta de esta parte del problema, sin llegar a conseguirla de manera plena. Estas tablas de la esquina, aplicadas de forma nivelada a las otras tablas posteriores, pero extendiéndose alrededor de la esquina sobre el borde trasero y formando parte de la anchura de la tiltima tabla lateral, cumplen completamente las condiciones del caso, y dan una solucién satisfactoria a varios otros problemas que de otro modo son irresolubles. 1) Por medio del caélculo anterior, se demuestra que el grosor de las tablas mismas era de un sexto de codo, lo que concuerda con la aseveracion que hace Josefo (aparentemente siguiendo una tradici6n, o por alguna conjetura) de “cuatro dedos de anchura”.” Estas espigas las hemos distribuido, excepto las correspondientes alas tablas de las esquinas, que también son dos, pero que necesariamente tienen una posicién algo diferente. En el pasaje paralelo (Ex. 36:22) se traduce “equidistantes” en la Version Autorizada inglesa (“equally distant”), y esto queda confirmado por una coincidencia que dificilmente puede ser accidental. Si estas espigas (y las entalladuras correspondientes) eran equidistantes, estarian a una distancia de 3/4 codo entre si (entre centros), 0 alrededor de 15-1/2 pulgadas (39,4 cm), que es por cierto el espacio mas cémodo y acostumbrado entre los travesafios de una escalera de mano. Esta correspondencia con el tipo natural se ilustra en el diagrama que acompanamos (véase ilustracién 5). Es probable que las espigas fuesen cuadradas, para impedir que las basas girasen fuera de la linea, y que fuesen de plata, como las basas. 27. Josefo, Antigiiedades de los judios, IL.vi.3. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 33 Hustracién 5— Comparacién de las espigas y de las entalladuras de las tablas de la pared con los travesafios de una escalera de mano 2) Se aseguran las dimensiones necesarias (interiores) de las dos estancias (el Lugar Santo y el Santisimo). El cardcter proporcional decimal de todas las dimensiones en el atrio y sus estructuras, y especialmente del santuario mismo, y desde luego la correspondencia de estas partes en el posterior templo (que las doblaban, 1 R. 6:2), sefialan con claridad a la conclusi6n de que la anchura (interior) del edificio era un tercio de su longitud. Asi, el Lugar Santisimo era exactamente un cuadrado, y la longitud del Lugar Santo era el doble de su Hustracién 6— Tabla angular del tabernaculo (esquina NW) a. Separada. b. Combinada 34 EL TABERNACULO DE ISRAEL anchura. Las seis tablas enteras de la parte posterior del Lugar Santisimo (6 x 1-1/2 = 9), anadidas a aquella parte de la tabla partida en cada esquina que no se toma para cubrir el borde de la ultima tabla lateral (2 x [2/3 - 1/6 = 1/2] = 1), dan como resultado exactamente los diez codos precisos. Es digno de mencién que las dimensiones del tabernaculo mismo no se dan de forma explicita en ningtin pasaje, sino que se dejan a la inferencia de una combinaci6n de detalles. Es nuestra opinion que habria incertidumbres acerca de si el que se indica es el tamaiio interior o el exterior. Por ello, se dan medidas concretas por lo que respecta al atrio, al arca, a la mesa y a los dos altares, porque no debia haber dudas de ninguna especie acerca de ellos. Esto demuestra el cuidado minucioso de la descripcién sagrada. Ademas, de esta manera la uni6n de la esquina queda cuidadosamente cerrada, mientras que en otro caso se mostraria sobre el lado, en lugar del extremo del rectangulo, como es lo normal con las uniones; y todo el angulo queda sumamente reforzado ademas de ornamentado por la superposici6n sobre el lado mas largo. 3) Esto aclara la oscura fraseologia empleada (v. 24) acerca de estas tablas de la esquina, “las cuales se unirn desde abajo, y asimismo se juntaran por su alto con un gozne [lit., y juntas se haran enteras sobre la cabeza del compuesto de tablas hacia en un (0 primer) anillo]”. Llanamente, esto significa que las dos medias tablas debian quedar unidas entre si de abajo arriba, y que asimismo quedaban fijadas por el mismo anillo del extremo (es decir, el de la tabla lateral posterior). Examinando el diagrama adjunto (Ilustracién 7), se veré cuén exactamente cierta era esta tiltima caracteristica; én 7.— Basa del * illo. Vista superior Porque la primera barra de las tablas laterales en ». Vista lateral la esquina debe haber pasado totalmente a través dela superposicién de la tabla posterior, y el anillo (cuando se pasaba la barra a su través) mantendria la esquina firmemente unida. Esto es algo muy importante (especialmente en la parte superior) en una estructura carente de armaz6n. Se observara que, en la disposicién que hemos adoptado, las tablas quedan sujetadas lateralmente (de modo que no queden separadas por la tensién de las fijaciones de los extremos) por el lienzo del techo, que se cierra abotonando con las perillas a lo largo de los tres lados (asi como a lo largo del frente). En las esquinas posteriores, que quedan sujetadas por el arreglo de las tablas angulares, Tustra tabert LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO, 35 esta seguridad es innecesaria, y por tanto (teniendo en cuenta el corte u ojal en el orillo del lienzo en este punto, como veremos oportunamente) no se aplica alli. A fin de recibir las espigas en los extremos de las tablas, se ponian basas de plata maciza en el suelo (correspondiéndose con las de cobre para el atrio), dos para cada tabla (Ex. 26:19). Como cada basa pesaba un talento (38:27), T. O. Paine ha calculado con mucho ingenio el tamafio de las mismas como de medio codo de lado, y un sexto de codo de grosor. Nosotros llegamos al mismo resultado con un calculo diferente. Cada basa, si es sdlida, contendra 1/24 codo cibico (1/2 x 1/2 x 1/6), 0 365,6 pulgadas ctibicas (1/24 x [20,65 = 20 x 5/8]*) (equivalente a 5.991 centimetros cuibicos). Pero de esto se tiene que deducir la entalladura para recibir la espiga ({1/16 x 1/16 x 1/6] x [20-5/8]*), 6 5,6 pulgadas cuibicas (equivalente a 91 centimetros cubicos), lo que deja exactamente 360 pulgadas ctibicas de plata para la basa (5.900 centimetros ctibicos). Ahora bien, como una pulgada ctibica de plata pesa 2.652,8 granos [un grano equivale a 0,0648 gramos] (a 62°F [17°C]), la basa pesaria 955.008 granos (64.476 gramos). Luego, como tenemos 3.000 siclos en un talento, y un siclo pesaba alrededor de 280 granos (patrén original), el talento o basa pesaria alrededor de 840.000 granos; esto concuerda de manera suficiente con el primer producto, especialmente teniendo en cuenta que probablemente debié alearse (con 0,138 partes de cobre) para endurecer el metal. Ahora observamos que la estimacion de 280 granos de siclo se corresponde exactamente con el patrén asirio.* Esta cuestién ha sido objeto de mucha confusién por parte de escritores que no han observado que el siclo fue finalmente una moneda ademas de un peso, y que su valor, por tanto, variaba mucho con los diferentes metales (oro, plata y cobre) que se usaban como dinero, asi como a lo largo de los diferentes periodos. Los antiguos especimenes que existen han quedado a menudo desgastados por la circulacién. Los siclos judios mas antiguos que existen pertenecen a la época delos macabeos, y fueron acuftados en base del patrén fenicio inferior de 220 granos para el siclo de plata, equivalente al tetradracma griego, que era también originalmente muy superior, y que fue rebajado en el periodo de los Ptolomeos a 260 granos. La antigua metrologia autéctona egipcia estaba relacionada con la hebrea para las medidas, pero no en lo tocante a los pesos. Los siclos de plata de la época de los macabeos en el Museo Britanico en Londres, segtin hemos 28, Madden, F. W., Jewish Coinage, p. 264, nota. 36 EL TABERNACULO DE ISRAEL averiguado personalmente, pesaban respectivamente 220, 216,5, 215, 213,2 y 213 granos, segtin el grado de desgaste. Hay también un medio siclo del mismo metal y de la misma época, y que pesa solo 99,1 granos, habiendo padecido mucho desgaste. Los siclos de cobre generalmente exceden mucho en peso a estos especimenes. La mayoria de los siclos de plata que se venden a los turistas en Palestina, por no decir que todos, son imitaciones, y los siclos auténticos de cobre son sumamente escasos. Un doble estatero de cobre (realmente de bronce), por llamarlo asi, o tetradracma (adoptado como un equivalente de cuatro siclos en cuanto a peso) de la época de los Ptolomeos (el anverso exhibe solo la acostumbrada convencién ptolemaica de la cabeza de Alejandro Magno como Jupiter Am6n, y el reverso el titulo de “de Ptolomeo rey’, con un aguila con rayos en sus garras, y la marca indeterminada de acufaci6n delta entre sus patas), que este autor obtuvo de los habitantes de Gaza (donde es posible que hubiera sido acufiada), pesa 1.051 granos, aunque esté considerablemente desgastado; esto equivale a 263 granos por siclo. Las monedas de oro y plata de los Ptolomeos descienden gradualmente en los reinos sucesivos desde 265 a 174 granos por dracma 0 siclo.” Las acufaciones griegas de los Seléucidas, durante este mismo periodo, exhiben un deterioro similar desde los 265 hasta los 200 granos.*’ Naturalmente, las monedas de cobre estaban menos sujetas a la tentacién de disminucién respecto al patrén, y parece que durante la época de la conquista macedonia estaba en no menos de 265 granos por siclo. Por tanto, no podemos fijarlo en menos de 280 granos por siclo hacia la época de Moisés. Suponiendo que los orificios para recibir las espigas (probablemente de 1/16 codo, o alrededor de 1-1/4 de pulgada de lado) estaban en el centro de las basas, y que las espigas (esto es, el centro de las mismas) estaban a tres octavos de codo del borde de la tabla, las basas dejarian un espacio entre si de un cuarto de codo, excepto las de las tablas de la esquina, que, si eran como el resto, eran dos para cada (como lo exige la suma, un total de 96, Ex. 26:19, 21, 25; ademas de una bajo cada una de las cuatro columnas que soportaban el velo, v. 32; 38:27), cabrian bien entre las de las tablas adyacentes, como se observa en el diagrama adjunto. Nuestro arreglo es el nico propuesto hasta la fecha que admite todas las basas del mismo tamano y forma y en su lugar sin que interfieran entre si. La falta de uniformidad hubiera sido causa de gran confusién y de demoras. 29, Poole, R. T., Catalogue of Egyptian Coins in the British Museum, pp. 1-120. 30. Poole, R. T., Catalogue of Syrian Coins in the British Museum, pp. 1-112. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 37 KKZ Rela SES SoC. ZZ WZ LAL Hustracién 8— Disposicion de las basas de los angulos (esquina SW) Con el fin de mantener las tablas alineadas, se habian dispuesto tres series de barras, hechas de madera de acacia y recubiertas de oro, que se introducian en los anillos de oro fijados en la superficie exterior de las tablas (Ex. 26:26- 29). Habia cinco barras (en tres hileras) para cada pared, de las que la central era continua para toda su extensi6n,” y las superiores ¢ inferiores divididas en dos tramos (naturalmente por mitades, y probablemente fijadas con una clavija en los extremos que se tocaban).”* Al no darse el diametro de las barras y de los 31. La tiltima cliusula deberia traducirse: “Cinco barras del lado del tabernaculo, [esto es} para los dos lados [esto es, los extremos de la parte posterior] hacia occidente” (Ex. 26: Evidentemente, estas barras eran redondas, por cuanto atravesaban anillos (heb. sing. tabdath, algo estampado, y de ahi un anillo para el dedo 0 como ello; esta misma palabra se emplea para designar a todos los demés anillos circulares del mobiliario del tabernéculo). Una manera plausible de organizarlas es ponerlas en cinco hileras, con la central o tercera pasando por el centro de las tablas mismas; pero hay objeciones insuperables a esto: (1) Est en desacuerdo con el texto, porque en tal caso esta barra no pasaria entonces por anillos (v. 29, anillos [de] oro [para] lugares [lit.“casas”] para las barras”); y no llegarian mas “de un extremo al otro” que las demas. (2) A no ser que las tablas se hiciesen inusitadamente gruesas, esta barra (evidentemente del mismo material y grosor que las dems) se tendria que hacer tan delgada que su propio peso la romperia; y en todo caso seria imposible empujarla para que entrase por un paso tan largo. 32. Asies como lo comprende Josefo (Antigiiedades III.6.3), porque ocasionalmente da buenas sugerencias, aunque generalmente falla tristemente en la mayor parte de la descripcién. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 41 (Cnt. 1:5). Estaba compuesto de once piezas de tejido, cada una de treinta codos de longitud y cuatro de anchura (26:7, 8), y estas piezas estaban unidas”” en dos grandes lienzos separados, uno formado por cinco y el otro por seis piezas del tejido (v. 9). La sexta “cortina” o ancho extra del segundo lienzo se empleaba con un fin concreto, no como parte de la cubierta del techo, sino para extenderla a través de los frontones frontal y trasero.*” Para conseguirlo tiene que haber estado unida a los otros anchos no por el orillo, como los otros, sino al extremo del mas estrecho. Iustracién 10.— Tiendas drabes en el sur de Jud Se observars, por las franjas blancas de una de estas tiendas, que el teji horizontalmente lo estd dispuesto 39. Heb. jabir, asociar juntas como companeras (“uniras”), evidentemente cosiéndolas para formar un lienzo (v, 10, donde se emplea un derivado del mismo verbo); también de las cortinas laterales (v. 3). Por cierto que este mismo verbo se usa para denotar la yuxtaposicién deambas piezas en las perillas (vv. 6, 11), porque alli quedan también unidas por los bordes, aunque de una manera diferente. Si la intencién hubiera sido simplemente unir las dos secciones de cada juego de cortinas en un inmenso lienzo, lo natural hubiera sido coserlas juntas en el acto, como los anchos individuales, en lugar de recurrir a la burda e imperfecta basta hecha por medio de lazadas y ganchos, como lo han propuesto tantos intérpretes. 40. Que este es el verdadero sentido de la expresién en Exodo 26:9: “y doblaras (heb. kafal, “hacer pliegues” sin considerar la cantidad de dichos pliegues, porque se usa de una repeticién indefinida] la sexta cortina en el frente [lit. hacia el frente de la cara’ de la tienda [no del ‘tabernaculo’, como en la RVR, porque no habia pared de madera ni pieza del tabernéculo en la parte frontal del edificio]”, queda claro por el uso de la misma frase para describir la posicién de la limina grabada en el tocado del sumo sacerdote (Ex. 28:37), “por la parte delantera’, desde luego no a través de la parte posterior de su cabeza, Por ello, en el v. 12 la expresion es muy diferente: “Y la parte [lit. ‘el desbordamiento, esto es, la colgadura extendida] que sobra [lit.'lo superfluo, que se proyecta sobre este extremo] en las cortinas de la tienda [esto es, la parte del techo), la mitad de la cortina que sobra [lit. como antes, ‘lo superfluo, que se proyecta sobre este extremo], colgara [o, ‘colgaras’] a espaldas del tabernaculo [esto es, la parte de la pared)”. Y ninguna de estas dos partes del sobrante o cortina del techo de seis piezas es la misma que la parte que se describe a renglén seguido (v. 13):"Y un [mejor:'Y el] codo de un lado [lit., ‘desde este’), y otro [lit.,‘el’] codo del otro lado [lit ‘de aquel’], que sobra [lit:‘en el superfluo, esto es, en exceso] a lo largo {no en paralelo con los frontones, sino a través de ellos] de las cortinas de la tienda [esto es, la parte del techo], colgar4 {lit.,‘rebosar4’] sobre los lados del tabernaculo [esto es, la parte dela pared] a un lado [lit.,‘de este’] yal otro |lit., de aquel’), para cubrirlo”, Obsérvese que en el v. 9 solo debe proyectarse de la sexta cortina la cantidad necesaria en aquel extremo 42 EL TABERNACULO DE ISRAEL Paine fue el primer escritor, a partir de Josefo, en sugerir una unin del final de cada juego de cortinas del tabernaculo; pero él une esta sexta cortina del techo totalmente al final de su compaiera, doblandola toda ella a través de la parte posterior del edificio, para lo que hay mas que suficiente, aunque él asigna al tabernaculo doce codos de anchura por 29-1/2 de longitud (dimensiones interiores), 0 12-1/3 de anchura por treinta de longitud (exteriores); cifras todas ellas fuera de proporcién. POPPE CEPOL ED CORDA EES ppppa-pouiapane, : : qeveniadiaatnnleaetarths ob bbe Ilustracién 11.— Cortinas del techo unidas con lazadas a. Cinco anchuras b. Seis anchuras para doblarla (una vez) a través del frente (es decir, diez codos); mientras que en el v. 12 se ha de doblar la mitad (diez codos) del residuo (veinte codos) de la cortina que se proyecta al otro extremo (dos veces, pero contado por separado, como veremos) a través de la parte trasera; y una vez més, en el v. 13, tenemos un exceso (diferente) de un codo que debe doblarse hacia abajo a cada lado, Esta ultima mencién, “a lo largo de las cortinas de la tienda’, no se cuenta horizontalmente, sino en sentido vertical, como lo es “anchura” en. Ex, 38:18; en ambos casos lo que se significa realmente es la altura. Observemos que la preposicin que se emplea aqui es “el (RVR, ‘a’), que significa una flexién en una direccién horizontal; no ‘al, que hubiera indicado un movimiento vertical, Con esto concuerda el otro término distintivo que aparece aqui, m"l, que es, lit., cortado, esto es, una superficie abrupta y en angulo recto. Por ello, la cortina suplementaria del techo no se extendia ni se enrollaba hacia arriba, ni a cada lado, sino que se empleaba para encerrar los frontones derechos delante y detras. LA ESTRUCTURA DEL TABERNACULO 43 Asi, tenemos dos lienzos de pelo de cabra, cada uno de ellos con extensiones (o“piezas L’ por designarlas de alguna manera), una de ellas del doble de longitud nm 11). Luego, como estos alargamientos de una de las anchuras se tenian que doblar a través de los frontones, las otras anchuras tenian también que colocarse horizontalmente, pero a lo largo y sobre el techo. Con este fin, tendrian exactamente la longitud necesaria (porque las veinte tablas, cada una de ellas de 1-1/2 codos de anchura, suman también treinta codos), y su anchura combinada (de veinte codos) seria también exactamente del ancho suficiente para pasar sobre el caballete, y doblarse sobre las perillas en las tablas. Si el pico es un triangulo isésceles de 70° (un numero sagrado) en el Apice (lo que da 55-1/2° para cada uno de los otros dos vertices, una pendiente muy apropiada para un tejado), con una base de 10-1/2 codos (esto es, la anchura de la estancia mas el grosor de las paredes), cada lado del tejado tendré una anchura exacta de nueve codos, y con el codo debajo de cada frontén se consigue la suma exacta. Este hecho es de gran importancia, porque de la otra, segtin se muestra en el diagrama (véase ilustra no habia otra provisién, excepto quiza una estaca a cada extremo de la barra media, para impedir que las partes superiores de las tablas se separasen lateralmente (lo que iria causado por la tensién de las cuerdas de sujecién transversales en los extremos de la linea), mas que el hecho de extender esta cubierta de lienzo por sus caras. Ademas, esta cubierta de lienzos, extendida y tensada a través / \ del caballete, impediria que todo el edificio se separase bajo la tensién hacia afuera de los vientos tensores directamente opuestos. La sexta anchura suplementaria de la cortina tlustracion 12.—-Fronton trasero. ™48 grande del techo, como hemos visto, quedaba casi cerrado por la sexta cortina. doblada a través de la parte inferior de cada del techo. EI fronton trasero se frontén, cerrando en parte este tridngulo, e cerrabaen partede manera, I jente di similar, pero con un pliegue _ iMpidiendo que entrase la corriente de aire por simple las estancias (que por otra parte estaban totalmente abiertas en el pico frontal). (El lector deberia observar el importante proposito del lienzo suplementario del techo para cubrir la parte superior de las tablas traseras, por otra parte expuesta, y sus aditamentos. A este respecto se mantiene una uniformidad todo alrededor de los tres lados del edificio.) Por cuanto ten{a treinta codos de longitud (como las otras piezas), un tercio de la misma era suficiente para ello, con un solo 44 EL TABERNACULO DE ISRAEL pliegue.*! Esto nos da una clave del significado peculiar de la palabra que se traduce “doblaras” en Exodo 26:9. Sugiere que la cortina en cuestién era realmente depositada en “doble grosor”. En otras palabras, que la otra parte de dicha cortina se empleaba en repetir el mismo proceso, simplemente invirtiendo la operacién de plegado. Esta seguridad adicional frente a las inclemencias del tiempo se extendia sin duda a las otras cortinas del tejado, y esto lleva a un empleo eficaz y coherente del restante lienzo de cinco anchuras. Resumiendo, todo el tejado era de doble lienzo, como el “toldo” sobre las mejores tiendas modernas. El borde inferior de cada capa estaba fijado de manera segura sobre las peri- llas para la cortina por medio de lazadas* (sin duda también de pelo de cabra, probablemente torcidas para formar una cuerda) fijadas al orillo (v. 10). EI lenguaje usado aqui es peculiar. “Y hards cincuenta lazadas en la orilla {lit. labio’] de la [primera] cortina [esto es, anchura], al borde en la unién [esto es, pieza, en el sentido de estar cosidas juntas], y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda union”. Esto no puede significar, tal como lo comprenden la mayoria de los intérpretes, que cada ancho cosido tuviese cincuenta lazadas en uno de sus bordes; porque ademas de la circunlocucion para expresar una idea tan simple, entonces serian todas idénticas a este 41. El pico, si se trata de un angulo de 70°, como hemos dado por supuesto, tendria casi 7-1/2 codos de altura vertical sobre la parte superior de las tablas, y la cortina del frontén se levantaria a tres codos por encima de ellas, de modo que casi llenaria el resto del tridngulo, en la forma que se expone en el diagrama (Ilustracién 12). La abertura en el pico era necesaria para luz y ventilacion, y servia a la vez de ventana y de chimenea; pero una corriente de aire intensa habria apagado las limparas del candelero. Las sesgas en la parte superior de los pliegues (causadas por la inclinacién del techo) quedarian recogidas extendiendo las cubiertas de piel un poco por encima de las partes superiores de las tablas, donde quedarian también sujetas entre las capas del lienzo del techo (véase ilustracién 13). Del mismo modo es probable que quedasen superpuestas alrededor de los bordes del frente, para quedar fijadas a los ganchos en los postes de la entrada. Si se precisaba de alguna otra sujecién para el pliegue frontal del lienzo, podria tambien fijarse a un gancho suplementario en el poste central. Se debe observar que estas cuestiones menores se dejan a la discrecién de los edificadores. 42. El hebreo kafél (que ya se ha observado con anterioridad), y que significa de manera apropiada “envolver alrededor’, pero que se usa frecuentemente en el sentido de duplicacién, ya veces en el de una continua reiteracién. 43. Heb. solo en plural, uladth (lit, “vueltas” ), lazos corredizos, término empleado solo de este articulo en concreto; un término cognado, luli, denota una escalera de caracol (1 R.6:8). Es probable que estas lazadas se introdujesen en los ojetes en los bordes de las cortinas; en las de la cubierta del techo parece que sus extremos se ataban simplemente a un anillo, y las de las colgaduras laterales se anudaban en la parte posterior (cp. ilustracién 16). image not available a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. image not available a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. image not available image not available image not available 52 EL TABERNACULO DE ISRAEL contexto no era la de coserlas en una sola pieza grande (como en 26:3, 9; 36:10, 18), sino la de llevar las cortinas correspondientes una sobre otra al erigir la estructura (como en 26:6; 3 (esto es, la pieza cosida al final de su compaiiera, y no al lado u orillo, como el resto) solo al hablar de la primera de las cubiertas del techo; mientras que este término (o su equivalente “extremo”) se aplica a ambas piezas laterales. Los 3). De ahi el uso del término cortina “final” términos “primero” y “segundo” aqui, tal como se aplican a las “cortinas” 0 a las “uniones’, significan no aquellas cubiertas antes descritas como lienzos de cinco anchos 0 de seis anchos (con respecto al lienzo del techo el menor se menciona primero, mientras que aqui es el mayor el primero que se menciona), sino aquellos que se depositaban en primer lugar, 0 segundo, esto es, la capa inferior y la exterior, respectivamente. Para ilustrar la caracteristica exacta de todo este texto (aunque a primera vista parece casi ininteligible), tenemos que observar que en ambos relatos se describe la descripcién de las cortinas laterales (con alguna variacién intencionada), aunque su disposicién era realmente muy sencilla. Pero la de las cortinas del techo, mas complicada, tanto por si mismas como por la disposicion de las lazadas, se da solo una vez en cada relato. La razon de ello no reside meramente en la circunstancia de que las primeras se mencionan en primer lugar en la narracién sagrada, y por ello de manera mas plena y explicita, mientras que las segundas, que vienen inmediatamente después, se dan de manera mis breve y vaga, como si se tratase de una repeticién de las primeras en todos los puntos subordinados no claramente especificados. Se debe también a que la concrecion del significado lo exige. En el caso de las cortinas laterales, tenemos descritos el color de las lazadas y su posici6n en el orillo: dos puntos, vinculados por el requisito significativo de que en estos dos respectos las dos piezas debian ser exactamente iguales. Luego sigue una especificacion mas minuciosa de dos puntos concretos, esto es, la cantidad de las lazadas (de nuevo con correspondencia de las dos piezas en esto, pero de manera tan evidente que es innecesario afadir “asimismo” 0 “también”), y su distribucién en las piezas (esta tiltima correspondiéndose también, naturalmente, con el mismo punto antes expresado en otra forma). Para compensar la omisién del “asimismo” en este versiculo, se da la observacién general de que cuando se superpusieran una sobre la otra, las dos piezas deberian concordar de manera absoluta. En cambio, en el caso del relato mas breve pero igualmente exacto de las cortinas del techo, tenemos combinados los elementos correspondientes de estas dos proposiciones relativas a cada lienzo, de modo que hay expuestos image not available image not available image not available 56 EL TABERNACULO DE ISRAEL El especial énfasis que se pone en el precepto: “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte’, lo mismo que su repeticién en varias ocasiones (Ex. 25:9, 40; 26:30; Nm. 8:4), muestra que hay muchos detalles menores que quedaron fuera de la descripcién que ha quedado registrada, y que debian quedar suplementados por el modelo visual. Los intérpretes estan por tanto justificados e incluso deben ejercer su ingenio para descubrir la forma mis natural, sencilla, coherente y eficaz para suplir estos detalles. No es suficiente, como tampoco lo era para los artesanos originales, decir que aquello fue hecho sin duda de alguna manera adecuada; se tiene que sefalar a la manera precisa, o bien se debe adoptar por via de conjetura. Debido a que las cortinas eran cada una de ellas el doble de largas que todo el perimetro de las tres paredes, tienen que haber estado fruncidas de alguna manera (porque las lineas rectas caracteristicas del edificio y en especial de todas las deméas colgaduras, no concuerdan con pliegues; y este material tan grueso y firme no los admitiria). El cordén pesado y duro (“torcido doble”) de laurdimbre de lino (que, como deberia observarse, recibia todo el esfuerzo, que era bien considerable, especialmente en las cortinas de la entrada, lo que hubiera hecho que bajasen mucho excepto por esta cualidad) se ocultaria en parte en la textura mas suelta de la trama de lana (de la que no se dice que sea “torcido doble”, porque en tal caso hubiera sido demasiado gruesa), pero al mismo tiempo también atiesaria materialmente estos hilos. Ademas, podemos observar que el curso inferior de las cortinas laterales seguirfa exactamente los pliegues de la exterior, lo que ayudaria a mantenerlas en una forma agradable. Finalmente, las figuras bordadas atiesarian mucho las piezas. Podemos anadir que la caida en el fondo de la parte recargada de las cortinas no seria suficiente para explicar la diferencia entre su altura y la del velo, incluso si los pliegues incluian todo el exceso de longitud (esto es, sin ningunas piezas planas); de modo que en cualquier caso habria necesidad de lazadas largas. El problema es cémo disponer los pliegues de manera que los querubines se exhiban de una manera perfecta y en posturas idéneas, De natural serian bordados transversalmente en el tejido, como las bandas de diferentes colores, y con ello aparecerian de pie, por cuanto la anchura del material (algo supe- rior a seis pies) se corresponderia de manera adecuada con su altura (suponiendo que tuviesen una forma sustancialmente humana). Por ello, es importante que los pliegues de la cortina tengan una regularidad, de modo que el fruncido oculte y distorsione las figuras lo menos posibl que los querubines estaban bordados solo en la cortina exterior, porque no uponemos image not available image not available a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. image not available a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. image not available a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book.

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