SEMINARIO TEOLÓGICO “HAGIAZO”
BARAC Y DEBORA
ESTUDIANTE: ROYER ANGEL MEDINA MANRRIQUE
ASIGNATURA: LIBROS HISTORICOS
DOCENTE: LIC. IVAN MAMANI FERNÁNDEZ
JULIO, 2022
POTOSÍ–BOLIVIA
Contenido
Introducción.......................................................................................................................................1
1. Cuando no existían los reyes......................................................................................................2
2. EL LIBRO DE LOS JUECES.............................................................................................................2
3. Débora como juez......................................................................................................................5
4. Sentenciar bajo un árbol............................................................................................................6
5. Convocado desde arriba.............................................................................................................7
6. Las profecías de Débora en el libro de Jueces............................................................................7
a) La petición no es por ella........................................................................................................7
b) Hecho con desechos...............................................................................................................8
c) Para poder elegir fecha..........................................................................................................8
7. ¿Las mujeres pueden enseñar en la congregación?...................................................................9
8. ¿Qué pasa con 1 Timoteo 2:11-12 entonces?..........................................................................10
a) 1 Timoteo fue escrito para un individuo, no a la iglesia.......................................................10
b) 1 Timoteo son direcciones a una situación personal y local en Éfeso..................................10
c) Pablo pudo haber abordado un caso particular sobre una mujer en Éfeso..........................10
9. Pero dentro de estas muchas tareas vemos a mujeres como..................................................10
10.LA UNCIÓN Y PODER FUERON DERRAMADOS SOBRE TODOS SIN EXCEPCIÓN............................11
Conclusión........................................................................................................................................12
Referencia........................................................................................................................................12
Introducción
las mujeres en el Antiguo Testamento, presentan, como señala Hunt (2002), algunas
características comunes: en primer lugar, su inquebrantable fe en Dios, lo que es consecuente
con el Libro Sagrado por excelencia de las religiones Judía y Cristiana; en segundo lugar, una
sorprendente libertad de acción para lo que a priori cabría esperar en su contexto; finalmente,
que se trata de personas corrientes que en un determinado momento hacen cosas
extraordinarias precisamente por dejarse utilizar por Dios, y una vez han prestado el servicio al
pueblo, desaparecen en silencio (Mesters, C. y Storniolo, I., 1996). Incluso las mujeres pacíficas y
virtuosas, las que desempeñan un papel “tradicional”, son capaces de lograr justicia, como Rut
(Mesters, C. y Storniolo, I., 1996) o Susana (Oliver-Sola, M.C., Soria-Oliver, M., 2009), ante un
Tribunal, si bien en ese caso a través de la intervención masculina de Boaz y Daniel,
respectivamente. El personaje del que me voy a ocupar en el presente trabajo, Débora, no está
exento de un proceso de mitificación que nos hace llegar una información que se sitúa entre la
crónica histórica y la leyenda. A ello ha contribuido de forma muy eficaz la reescritura de la Biblia
(Exum, 2007) desde la literatura, la música o la pintura.
Así vemos con frecuencia a Débora representada como la mano de Dios, frente a la humanidad
de quienes le rodean. Desde los dibujos de Gustave Doré hasta los oratorios de Haendel y las
óperas de Giacondo Fino o Pizzetti, en Débora no aparecen los claroscuros que desdibujan el
sencillo contorno que las Escrituras trazan de los demás. En el caso de Pizzetti, en el libreto de su
ópera se permite unas licencias que van más allá del texto bíblico (Leneman, 2007), creando
perfiles propios para sus personajes, imaginando las situaciones que hacen que sus caminos se
entrecrucen; pero Débora se mantiene incólume, representa, dentro de la influencia de D
´Annuncio que encontramos en Pizzetti, a “una humanidad que busca la afirmación del amor.
Más allá de esta imagen idealizada, mi pretensión es ahondar en una figura pionera, la primera
juez de quien se tiene una referencia histórica. Para ello, las fuentes históricas y literarias, y los
estudios sobre la Biblia y el Antiguo Testamento son las herramientas fundamentales para tratar
de trazar un perfil objetivo de una mujer que, entre otras cosas, impartía justicia.
Antes de que Israel fuera una monarquía Israel, sus líderes eran los llamados jueces. Los que
siguieron en desempeñar este cargo fue Débora y barac, que era además profetisa.
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1. Cuando no existían los reyes
La Biblia comienza presentándola como profetisa. Es decir, como alguien que recibía mensajes
divinos (Dios) y los transmitía a la gente. En segundo lugar, nos dice que estaba casada con un
hombre llamado Lapidot. De él no sabemos nada, y tampoco conocemos si tuvieron hijos. En
tercer lugar, dice que era juez de Israel. Se trata de un dato asombroso. Como en aquel tiempo
no había reyes en Israel, las tribus hebreas eran gobernadas por líderes carismáticos que surgían
espontáneamente y se ponían al frente del pueblo. Se los llamaba jueces. Eran verdaderos
caudillos militares que, en tiempos de paz, trataban de mediar para resolver los conflictos de la
gente; y en tiempos de guerra organizaban al pueblo para combatir al enemigo. Según la Biblia,
en Israel hubo doce jueces. Y Débora fue la única mujer entre esos doce jueces. Pero, además,
Débora fue una juez excepcional. Porque mientras los otros once jueces solo se ocuparon del
segundo aspecto, es decir, de organizar campañas militares y salir a luchar, Débora es la única
que aparece también dedicada a atender los problemas cotidianos de la gente. Tenía su pequeño
«despacho» en las montañas de Efraín, en el centro del país, entre Ramá y Betel, a unos 13
kilómetros de Jerusalén. Su «oficina» era conocida como “la palmera de Débora”, y hasta allí
llegaba la gente para resolver sus disputas tribales o las rencillas entre vecinos.
2. EL LIBRO DE LOS JUECES
El libro de los Jueces es el Septimo Libro del Antiguo Testamento, el último del Heptateuco y
segundo de los llamados Libros Históricos. Se sitúa tras el Pentateuco (Torá, la Ley), formado por
los libros Génesis (Bereshit [ ׁש ְרּב
ֵ יתִ א,([Éxodo (Shemot Deuteronomio y]), ]ּבְמִדְ ּבַרBemidbar
(Números]), ] ַוּי ִ ְק ָראVayikrá (Levítico]), ( ]ׁשְ מֹותDevarim [ ים ִָרבְּד,([y entre los Libros de Josué y de
Rut, constituye uno de los libros del grupo de Nevi'im (( יםִיאִ בְנo los Profetas. La ubicación
sistemática del Libro de los Jueces tiene gran importancia desde el momento que nos permite
entender mejor la esencia del mismo.
Mucho se ha discutido acerca de la cronología de la Biblia, y de si el orden de los Textos Sagrados
se corresponde perfectamente con el orden cronológico. Algunos (Pounds, 2002) sitúan el
periodo desde la toma de Jericó por Josué (circa 1400 A.C.) hasta el final del mandato de Samuel,
último de los jueces (1015 A.C.). Otros (Rand, 2007) aventuran una cronología más detallada:
“Quince Jueces se mencionan en la Biblia, comenzando con Otoniel, como veinte años después
de Josué, y continuando hasta la coronación de Saúl. La sucesión que se ha registrado de los
Jueces, y de los períodos intermedios de opresión, es como sigue:
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Años
Otoniel por el año 1405 A.C.----------- 40
Bajo Eglón------------------------------ 18
Ehud. Etc ---------------------------------- 80
Bajo los filisteos----------------- no se sabe
Samgar ------------------------------ no se sabe
Bajo Jabín ------------------------------- 20
Débora y Barac --------------------------- 40
Bajo Madián ---------------------------- 7
Gedeón ------------------------------------- 40
Abimelec ----------------------------------- 3
Tola ----------------------------------------- 23
Jair ------------------------------------------ 22
Bajo los amonitas ----------------------- 18
Jefté ---------------------------------------- 6
Ibzán ---------------------------------------- 7
Elón ----------------------------------------- 10
Abdón --------------------------------------- 8
Bajo los filisteos ------------------------ 40
Sansón -------------------------------------- 20
Elí ------------------------------------------- 40
Bajo los filisteos ----------------------- 30
Samuel como Saúl, ------------------------ 12
3
el
primer rey, 1095 A.C.
En cualquier caso, no podemos perder de vista que nos situamos en uno de los momentos más
convulsos de la historia del pueblo de Israel sobre una de las coordenadas que Catalá (2010) sitúa
en relación con la “entrega de la Tierra prometida por Dios”, como resulta refrendado por los
relatos procedentes de otras fuentes y cuyo paralelismo con las fuentes Bíblicas establecen
Matthews y Benjamin (2004). Los asentamientos judíos en lo que habían sido florecientes
ciudades cananeas se realizan a través de colonias agrícolas que refuerzan una cultura rural
frente a la anterior, preferentemente urbana, con los consiguientes cambios sociales y políticos
que tal transformación lleva aparejados (Albertz, 1999).
En este contexto de conflicto y dispersión se nos presentan una serie de personas llamadas por
Dios para salvar a su pueblo, los jueces, que comparten una serie de características comunes: son
personas del pueblo que son instituidas de autoridad por Dios para conducirle a la liberación,
desde de su doble condición de juez gobernante, de líder y persona que, en consecuencia,
imparte justicia. Todas las historias relatadas muestran unas pautas idénticas. Según ellas, el
pueblo de Israel se aparta de Dios, Dios lo deja caer en manos de sus enemigos, el pueblo suplica
el perdón y Dios envía a un salvador que libera al pueblo. Entonces se establece un periodo de
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paz de duración variable hasta que se vuelve a repetir la secuencia de hechos. El propio Libro lo
relata en el Capítulo 2:
“Condiciones religiosas; desvíos y castigos; mirada general a la historia de los Jueces. Después los
hijos de Israel hicieron el mal ante los ojos del Señor, y sirvieron a los baales. 12 se apartaron del
Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras otros dioses, de
entre los dioses de los pueblos que los rodeaban, y se postraron ante ellos, irritando al Señor. 13
apartándose del Señor, sirvieron a Baal y a Astarté 14 cólera el Señor contra Israel y los entregó
en manos de salteadores, que los asaltaban y los vendían a los enemigos del contorno, y llegaron
a no poder ya resistir a sus enemigos. 15 En cualquier salida que hacían pesaba sobre ellos para
mal la mano del Señor, como Él se lo había dicho y jurado, y se vieron en muy gran aprieto. Oficio
de los Jueces 16 El Señor suscitó jueces, que los libraron de sus opresores; 17 pero
desobedeciendo también a los jueces se prostituyeron, yéndose detrás de dioses extraños; y los
adoraron, apartándose bien pronto del camino que habían seguido sus padres, obedeciendo los
preceptos del Señor; no hicieron ellos así. 18Cuando el Señor les suscitaba un juez, estaba con él
y los libraba de la opresión de sus enemigos durante la vida del juez, porque se compadecía el
Señor de sus gemidos, a causa de los que los oprimían y los perseguían. 19 En muriendo el juez,
volvían a corromperse, más todavía que sus padres, yéndose tras los dioses extranjeros para
servirlos y adorarlos, sin dejar de cometer sus crímenes, y persistían en seguir su conducta”.
(Sagrada Biblia, 1960).
3. Débora como juez
Como juez, Débora “se sentaba debajo de la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la
montaña de Efraím, y los israelitas acudían a ella para resolver sus litigios” (Jueces, 4,5). Para
algunos autores esta imagen es simbólica, Débora se sentaría bajo la palmera a enseñar la Torá
en público y la gente acudiría a oírla; para otros, es la propia palmera lo que simboliza la unión en
la Fe en Dios: las ramas surgen de un mismo corazón. Finalmente, otros no consideran un
contenido simbólico en esta imagen, sino que entienden que el hecho de que Débora se sentara
fuera de la tienda, bajo la palmera, se debe a que una mujer no podía permanecer sola con
hombres en el interior de su casa (Kadari, 2006). Esta imagen entronca, en cualquier caso, con la
idea de que en “cada ciudad, las disputas y procesos eran solventados por los ancianos, es decir
los jefes de las familias del clan, los notables del lugar. Se sentaban a la puerta de la ciudad,
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donde se discutían todos los negocios de la comunidad” (De Vaux, 1976). Así lo vemos en el libro
de Rut cuando Booz arregla su matrimonio con Rut:
1) Booz subió hasta la puerta de la ciudad y se sentó allí. Cuando pasó por ese lugar el pariente
del que había hablado antes, le dijo: "Amigo, acércate y siéntate aquí". El hombre se acercó y se
sentó.
2) Luego Booz llamó a diez ancianos de la ciudad, diciéndoles: "Siéntense aquí". Ellos se sentaron,
3 y él dijo a su pariente: "Noemí ha vuelto de los campos de Moab y ha puesto en venta la
parcela de nuestro hermano Elimélec.
4) Me ha parecido bien informarte de esto y sugerirte que la compres en presencia de los que
están aquí sentados y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres ejercer tu derecho de rescate,
puedes hacerlo; de lo contrario, dímelo para que yo lo sepa. Tú eres el primero que puede
ejercer ese derecho, y después vengo yo". El hombre le respondió: "Está bien, lo haré".
5) Pero Booz añadió: "Si le compras a Noemí la parcela de campo, también tendrás que casarte
con Rut, la moabita, esposa del difunto, a fin de perpetuar el nombre de este sobre su
patrimonio". 6 él respondió: "En esas condiciones yo no puedo comprar, porque perjudicaría a
mis herederos. Ejerce tú mi derecho, porque yo no puedo hacerlo". (Rut 4,1-6)
Esa labor de mediación, de arbitraje y negociación, si se quiere, tan gráficamente reflejada en el
texto precedente, es la que De Vaux (1976) considera propia de los jueces en este periodo en el
sentido de que su función “no es tanto imponer una pena como resolver un litigio haciendo
respetar la justicia. Es más bien un defensor del derecho, Am 5,10, que un castigador del crimen.
Es un árbitro equitativo, Job 9,33”. Así pues Débora sería juez, en un sentido “Deuteronomio”
(Sáenz-Badillos, 1980), que no desempeña sólo la función jurisdiccional tal y como es hoy
entendida, aunque, como ya hemos visto, en el caso de Débora también se daría esta perspectiva
(Nowel, 1997).
4. Sentenciar bajo un árbol
Cuenta la Biblia que, durante el siglo xii a. C., un rey cananeo llamado Yabín decidió expandir sus
fronteras y apropiarse del territorio perteneciente a las tribus de Israel (Jue 4,1-3). Desde su
capital, Jasor, a 15 kilómetros del lago de Galilea, comenzó a saquear y oprimir a los hebreos.
Surgió entonces una increíble mujer llamada Débora. Fue esposa, juez, poetisa, libertadora y
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estratega militar. Y, por si esto fuera poco, también profetisa. Su vida, sus hazañas y cómo logró
con su palabra ganar una de las batallas más increíbles de su época se encuentran narradas en el
libro de los Jueces. Este último, según los estudiosos, tiene el mérito de ser uno de los poemas en
hebreo más antiguos que existen en la Biblia. La historia de Débora comienza así: “En aquel
tiempo, Débora, una profetisa, mujer de Lapidot, era juez en Israel. Se sentaba bajo la palmera
de Débora, entre Ramá y Betel, en la montaña de Efraín; y los israelitas iban hasta ella en busca
de justicia” (Jue 4,4-5). En hebreo, “Débora” significa «abeja». Pero también significa “la que
habla” (en hebreo, dabar = hablar). Este segundo significado de su nombre es el que mejor
describe su misión, ya que, mediante el poder de su palabra, logró liberar al pueblo de Israel de
la dura opresión que sufría. ( Ariel Álvarez Valdés)
5. Convocado desde arriba
Cierto día, mientras se hallaba sentada bajo su palmera, tuvo una inspiración divina. El rey
cananeo Yabín llevaba ya veinte años sometiendo y humillando a los israelitas. Sus hombres
entraban en las ciudades y saqueaban los bienes y las pertenencias de los pobladores. Muchas
aldeas habían quedado vacías y en ruinas. Los caminos se habían vuelto intransitables y era
peligroso viajar por la falta de protección. La gente, indefensa, había tenido que huir a lugares
más seguros para refugiarse del asedio cananeo (Jue 5,6-8). Débora llevaba años oyendo estas
quejas de la gente. Pero aquel día sintió la voz de Dios, que le ordenaba llamar a Barac, un militar
de la tribu de Neftalí que residía en la ciudad de Cedes, en el extremo norte del país, y decirle: “Él
Dios de Israel, te ordena esto”: “Vete y reúne en el monte Tabor a diez mil hombres de la tribu de
Neftalí y de la tribu de Zabulón. Yo atraeré hacia ti, en el torrente de Quisón, a Sísara, jefe del
ejército de Yabín, con sus carros y sus tropas, y los pondré en tus manos” (Jue 4,6-7). (Ariel
Álvarez Valdés)
6. Las profecías de Débora en el libro de Jueces
Débora era una profetisa, una fiel líder israelita que fue inspirada por Jehová. Su pueblo había
dejado de guardar los mandamientos del Señor, y los cananeos los gobernaban. Después de
veinte años, los israelitas comenzaron a orar para pedir la ayuda del Señor.
a) La petición no es por ella
Esta es la primera vez que Débora habla en el relato. Pronuncia su primera profecía. Y es para
anunciar que Dios, cansado de ver sufrir a su pueblo, ha decidido poner fin a semejante
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humillación, y ha elegido a Barac como comandante del ejército que llevará a cabo la misión.
Como el autor bíblico hasta este momento había presentado a los jueces como libertadores
militares, los lectores creen que también Débora, por ser juez, será la que salve a Israel de la
opresión cananea. Cuando Barac escucha el mensaje, se queda atónito. Los cananeos, dirigidos
por su general Sísara, contaban con un poderoso ejército que incluía novecientos carros de hierro
(Jue 4,3). Enfrentarse a ellos era una empresa ilusoria. Pero Barac confía en Débora y sus
profecías, y le responde: “Si vienes conmigo, iré. Pero, si no vienes conmigo, no iré. Porque no sé
en qué día me dará la victoria el ángel de Dios” (Jue 4,8). Muchos autores piensan que esta
respuesta es una señal de debilidad y cobardía de Barac, como si no se atreviera a luchar a
menos que Débora estuviera a su lado sosteniéndole la mano. Pero no es así. Lo que Barac
solicita es algo legítimo y comprensible. Quiere poder consultar a Dios durante la batalla; y la
única forma de hacerlo es con la presencia de Débora allí.( Ariel Álvarez Valdés)
b) Hecho con desechos
Débora lo entiende y le responde: “Iré contigo; pero no será tuya la gloria de la campaña que vas
a emprender, porque Dios entregará a Sísara en manos de una mujer” (Jue 4,9). Es la segunda
profecía de Débora. Le anticipa a Barac que la gloria del triunfo no será suya, sino de una mujer.
De este modo, el redactor vuelve a sorprendernos. Nos hace retroceder y nos lleva otra vez al
comienzo, donde el héroe del relato ya no será entonces Barac, sino Débora, como esperábamos
en un principio. La juez cumplirá su misión. O al menos es lo que el autor quiere hacernos pensar.
Porque, como veremos, nos tiene reservada una sorpresa que nadie espera.Pero sigamos con el
relato. Débora marchó con Barac al lugar indicado del monte Tabor. El sitio estaba bien elegido,
pues se hallaba entre las tribus de Neftalí y Zabulón, las dos que iban a aportar los hombres para
el combate. Allí se reunieron diez mil voluntarios, tal como Débora había ordenado. Y esperaron.
Cuando el general cananeo Sísara se enteró del movimiento de tropas israelitas, convocó
inmediatamente a su ejército junto al río Quisón, al pie del monte Carmelo, y se preparó para el
enfrentamiento. Era un combate desigual. Los cananeos contaban con un ejército profesional y
disciplinado, con tecnología militar superior y con armamento sofisticado (Jue 4,13), mientras
que en Israel “no se veía ni un escudo ni una lanza entre cuarenta mil hombres” (Jue 5,8). (Ariel
Álvarez Valdés)
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c) Para poder elegir fecha
Cuando Débora sintió llegado el momento dijo a Barac: “Levántate, porque hoy es el día en que
Dios entregará a Sísara en tus manos; Dios marchará delante de ti” (Jue 4,14). Débora enuncia
ahora su tercera y última profecía. Y otra vez el redactor nos sorprende con un giro en los
acontecimientos. Dios parece haber cambiado nuevamente de planes y le anuncia a Barac que
será él quien derrote al general Sísara. Barac y sus hombres, siguiendo las órdenes de Débora,
descienden del monte Tabor hasta el valle, a la altura de la ciudad de Tanac (Jue 5,19), para
enfrentar a su poderoso enemigo. La maniobra no parece buena. En el valle, los carros de Sísara
tienen ventaja estratégica sobre los pobres soldados de a pie de Israel. Pero de pronto la batalla
da la vuelta. (Ariel Álvarez Valdés)
7. ¿Las mujeres pueden enseñar en la congregación?
Tal vez no hay cuestión más debatida en la iglesia hoy que el tema de las mujeres que sirven
como pastores o ministros. Hay mujeres que creen que la mujer no debe servir como pastores y
que la Biblia coloca restricciones en el ministerio de las mujeres, y hay hombres que creen que
las mujeres pueden servir como predicadoras y que no existen restricciones a las mujeres en el
ministerio. Esto no es una cuestión de discriminación. Es una cuestión de interpretación bíblica.
Ahora bien, con respecto a lo que dice Pablo en 1ª. Timoteo 2:11-12: “no permito a la mujer
enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. Es evidente que Pablo
reconocía el ministerio de la mujer. Sin embargo, había ciertos problemas que eran muy obvios
respecto a las mujeres de Éfeso.
Tenían la costumbre de ponerse ropa indecente y adornos ostentosos 1 Timoteo 2:9. Pablo
escribió: las viudas más jóvenes “aprenden a ser ociosas… y no solamente ociosas, sino también
chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran” 1 Timoteo 5:13. Pero sabemos por otros
pasajes, de las mismas cartas de Pablo, que tal exclusión no era normal en el ministerio de Pablo.
Los pasajes que insinúan que la mayoría de los líderes eran varones no deben ser interpretados
para significar que las mujeres no pueden ser líderes. Lo que si se debe de notar y tomarse muy
en cuenta es que; Pablo exhorta a la mujer a mantener una actitud de sujeción y obediencia a su
autoridad conyugal y ministerial. 1ª corintios 11:3; Efesios 5:22; Colosenses 3:18. No debe sobre
pasar el límite de autoridad, porque ella está bajo autoridad de su esposo o de un pastor y
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aunque tenga un ministerio muy grande debe aprender en humildad, como todo siervo o
ministro fiel y sabio.
8. ¿Qué pasa con 1 Timoteo 2:11-12 entonces?
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La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12 porque no permito a la mujer enseñar, ni
ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. A primera vista fuera del contexto este
pasaje parece bastante claro en su restricción con respecto a las mujeres. Pero el panorama es
diferente si tenemos en cuenta 4 hechos exegéticos simples.
a) 1 Timoteo fue escrito para un individuo, no a la iglesia
Debemos esperar, por tanto, que las cosas escritas en la carta están relacionadas con la
situación, es decir, Timoteo para quien fue escrito. Es una carta personal
b) 1 Timoteo son direcciones a una situación personal y local en Éfeso
No se trata de establecer un sistema universal de orden de la iglesia de todo tiempo y lugares. El
se ocupa de cuestiones singulares relacionados con Timoteo y la iglesia en Éfeso
c) Pablo pudo haber abordado un caso particular sobre una mujer en Éfeso
Este punto de vista se ve confirmado por el hecho de que hay un cambio del plural al singular y
luego de vuelta al plural en este pasaje.
Los versículos 9 al 10 Pablo se refiere a las “Mujeres” en plural. Pero cuando se trata de
advertencia restrictiva los versículos 11-12 que cambia al singular y se refiere a una “mujer”.
Después en el versículo 15 regresa de nuevo para el plural esto puede indicar que al escribir este
pasaje, Pablo tenía a una mujer en particular en mente que era la principal responsable de la
difusión de la falsa enseñanza en Éfeso. Pablo aca está hablando únicamente una situación que
sólo pasó en Éfeso
Grandes mujeres que Sirvieron a Dios como juezas de un pueblo, intercesoras, profetas,
discípulos del mismo Jesús y vivieron bajo la voluntad de Dios: En todo el Antiguo Testamento se
muestra una activa participación de la mujer. Su labor prioritaria era cuidar de sus hijos, tareas
domésticas, trabajo de campo, costura, preparar alimentos, entre otros.
9. Pero dentro de estas muchas tareas vemos a mujeres como
La madre de Sansón: En Jueces 13, hay una narrativa en donde un Ángel de Dios, revela el plan
de Dios para la liberación de Israel, y se le revela a una mujer sin nombre. Esta mujer sin nombre
estaba casada con un hombre llamado Manoa y a pesar de esto, el Ángel le confío los planes de
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Dios y las instrucciones a la mujer. El Ángel le dice a la mujer que dará a luz a un niño especial, y
que su hijo liberaría a Israel de los Filisteos. El Ángel le dio a la mujer instrucciones acerca de su
dieta y le indicó que nunca le cortara el cabello a su hijo.
¡Claramente Dios confiaba totalmente en que la mujer iba a obedecer y seguir estas
instrucciones sin el permiso de su esposo o su ayuda!
Ester: Del linaje de Benjamín, fue reina del Imperio Persa. Ester fue elegida para ser esposa del
Rey Asuero. Y el pueblo de Israel fue librado de la muerte.
Debora: Fue Profetisa y Juez de Israel. Ella figura entre los jueces de Israel. Fue Devora quien dio
el mensaje de Dios a Barac. Barac organizó el ejército de Israel para pelear contra Sísara capitán
del ejército cananeo.
Rut: Conocida como la Moabita. También figura un libro que lleva su nombre en el Antiguo
Testamento. Cuando Noemí vuelve sola a su tierra, despide a sus nueras, la Biblia nos relata que
Rut le insistío en acompañarle. Sus palabras: «Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios»,
confirmaron la decisión de Rut de seguir a Noemí. Rut forma parte de la genealogía de Jesús.
La Madre del Rey Lemuel: Proverbios 31:1-9, contienen las palabras de una profecía de la madre
del Rey Lemuel. Esta mujer le enseño a su hijo-un hombre adulto y además rey- esta profecía. Sus
palabras inspiradas han sido grabadas en las Escrituras para que otros reyes aprendieran de
estas.
Las plañideras: Durante los oscuros días de la apostasía de Judá, cuando el engaño era
común Jeremías 9:4-6, las únicas personas que escucharon a Dios y el profeta Jeremías fueron un
grupo de mujeres. Dios les dio a las mujeres plañideras un mensaje y les autorizó a proclamar
este mensaje en su nombre. Jeremías 9:17.
María madre de Jesús: La mayoría de los eruditos bíblicos creen que María era una adolescente
cuando fue visitada por el ángel Gabriel. A pesar de su edad y sexo, Dios envió al ángel a María
directamente con el mensaje de que había sido elegida para el maravilloso papel de ser la madre
del Mesías. El cumplimiento humilde de María con vocación extraordinaria hacia Dios en su vida
es ejemplar.
María Magdalena: Es difícil sobre estimar la importancia del hecho de que la primera persona
que vio a Jesús vivo después de su crucifixión fuese una mujer. ¿Fue acaso que María
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simplemente estaba en el lugar correcto en el momento correcto para esta reunión
monumentalmente trascendental con el recién resucitado Jesús? ¿O fue un encuentro por
decreto divino? Lo que si es seguro es que no fue casual que la primera persona que vio a Jesús
después de su resurrección fuese una mujer.
10.LA UNCIÓN Y PODER FUERON DERRAMADOS
SOBRE TODOS SIN EXCEPCIÓN
Desde el día de Pentecostés Dios se ha comunicado personalmente con su gente con mayor
libertad, a través del Espíritu Santo. Cuando Pedro citó la profecía de Joel en el día del
Pentecostés en Hechos 2, dejó en claro que las capacidades espirituales, en la profecía particular,
estaba disponible para los hombres y las mujeres, los jóvenes y a los ancianos Hechos 2:17-18 .
El Espíritu Santo nos da sus dones y habilidades sin aparente consideración de género (1
Corintios 12:4-11), incluyendo los dones de liderazgo y enseñanza (Romanos 12:6-8). Incluso a la
mujer.
“No hay ninguna evidencia en la Biblia que los regalos son asignados por género. Si bien es cierto
que([varones) ancianos pueden poseer dones de la enseñanza, la administración y de pastor, no
es menos cierto que las mujeres poseen estos dones idénticos”.
En el cuadro de los héroes de la fe aparecen 2 mujeres, ¿Por qué el Espíritu Santo permitió
dejarlas como ejemplo? Hebreos 11 menciona a:
Sara, verso 11 (recibió fuerza para concebir) Por la fe también la misma Sara, siendo estéril,
recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era
fiel quien lo había prometido.
Rahab, verso 31 (por su fe no pereció con los desobedientes) Por la fe Rahab la ramera no
pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.
Conclusión
Débora (profetiza) y barac fueron grandes lideres, jueces, en Israel vemos como Dios utilizo
ambos para la conquista y la liberación del pueblo del Señor, Dios no hace excepción de persona
hombre o mujer, para su obra vemos que en el antiguo testamento como utilizo a esta mujer y
también a otras. La vida de debora en ese tiempo era agradable ante los ojos del Señor, conocía
la ley, la practicaba, y enseñaba, vemos que en el nuevo testamento hay mujeres que también
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fueron utilizadas para la obra del Señor, llevando su palabra por muchos lugares del mundo, Dios
puede utilizar mujeres tanto para su obra, pero busca con un corazón dispuesto y de hacer su
voluntad.
Referencia
Ariel Álvarez Valdés © 2019, PPC, Editorial y Distribuidora, SA Impresores, 2 Parque Empresarial
Prado del Espino 28660 Boadilla del Monte (Madrid) [email protected] www.ppc-
editorial.es
http://www.uclm.es/CU/csociales/DocumentosTrabajo
Albertz, R. (1999). Historia de la Religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento.
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respuesta/
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