ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADA A LAA
MASOTERAPIA
UNIDAD Nº II
GENERALIDADES DE FISIOLOGÍA
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SEMANA 4
Introducción
Cuando hablamos de homeostasis nos referimos a la capacidad que tiene nuestro
organismo para mantener la estabilidad de los procesos internos y compensar los
cambios que puede producir el entorno en nuestro cuerpo. Esto incluye un conjunto
de fenómenos que generan autorregulación para mantener una constante en la
composición y propiedades del medio interno del organismo.
Los sistemas respiratorio, digestivo y urinario juegan un rol muy importante en la
mantención de la homeostasis de nuestro cuerpo. El primero de ellos logra realizar
una tarea de identificación de los aumentos de la concentración de dióxido de
carbono a nivel sanguíneo e inmediatamente genera una compensación del sistema
aumentando la frecuencia de la espiración permitiendo eliminar el dióxido de
carbono en exceso.
El sistema digestivo contribuye a través de la degradación y absorción de los
alimentos para su posterior utilización a nivel tisular. De esta forma, absorbe
vitaminas, minerales y agua que favorecen la estabilidad celular de nuestro cuerpo.
El sistema urinario regula el nivel de agua presente en la sangre a través de la
retención de líquido que realizan los riñones, de este modo se logra generar una
orina mucho más concentrada y el cuerpo pierde menos cantidad de agua.
Todo esto y más veremos en el detalle de cada uno de estos sistemas a lo largo de
este material. Te invito a aprender sobre estos importantes sistemas.
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Ideas Fuerza
El sistema respiratorio es un sistema consciente de mantención de la vida: tanto
el sistema nervioso como el sistema cardiovascular son estructuras que funcionan
prácticamente de forma automática para preservar la vida. En cambio, el sistema
respiratorio es por excelencia el sistema a través del cual, de forma consciente
podemos favorecer las funciones vitales a través del suministro de oxígeno y
eliminación del CO2.
La energía necesaria para las actividades de la vida diaria dependen del sistema
digestivo: a través de la ingestión, degradación y absorción de los medicamentos que
consumimos logramos obtener los componentes necesarios para producir energía en
cada una de las células de nuestro organismo. Sin la función del sistema digestivo, no
lograríamos mantener por mucho tiempo nuestras funciones vitales.
El sistema urinario realiza el trabajo sucio pero necesario: este sistema se encarga
de eliminar los desechos producidos por las diferentes funciones de cada sistema. Si
estos desechos no fueran eliminados, nuestras células acumularían elementos que
finalmente terminarían perjudicando no solo su función sino también su sobrevida.
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Desarrollo
1. Sistema respiratorio
El sistema respiratorio es el que regula el flujo de aire que entra y sale del cuerpo.
Además, supervisa una serie de funciones vitales entre las que encontramos:
- Ventilación: la respiración pulmonar, ventilación o intercambio de gases no
es lo mismo que la respiración celular o la respiración cutánea. La ventilación
implica un movimiento del diafragma, la caja torácica y los pulmones para
que entre y salga aire.
- Intercambio de gases: el aparato respiratorio suministra oxígeno y remueve
dióxido de carbono de la sangre que circula por el cuerpo. El intercambio de
gases se produce en los pulmones, donde se encuentran los tejidos
respiratorios y circulatorios.
- Regular el pH de la sangre: mantener el pH dentro de los límites
homeostáticos requiere coordinación entre el sistema respiratorio y el
urinario, con la ayuda de los sistemas endocrino y cardiovascular.
- Producción del habla: la capacidad consciente de controlar la respiración nos
permite generar la emisión de sonidos para realizar acciones como hablar o
cantar. (Odya, E., & Norris, M., 2018).
Anatomía del sistema respiratorio
El aire llega desde la nariz a los pulmones a través de las vías respiratorias, que se
dividen en:
- Vía respiratoria alta o superior : desde las narinas hasta la laringe.
- Vía respiratoria baja o inferior: desde la parte superior de la tráquea hasta el
diafragma.
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Figura 1: anatomía general del sistema respiratorio y división de la vía aérea alta o
superior y vía aérea baja o inferior.
El aire que ingresa a nuestro organismo, debe pasar por las siguientes estructuras
para llegar a realizar el intercambio gaseoso:
Nariz: conformado por las narinas, que son las dos oberturas por donde entra y sale
el aire. Contienen pequeños pelillos que tienen como objetivo atrapar partículas de
polvo, bacterias y suciedad. Detrás de las narinas, se encuentra el tabique nasal
que separa las fosas nasales. En ellas se encuentran los huesos de los cornetes
nasales. Las células de la mucosa respiratoria que recubre el interior de las fosas
nasales tienen pequeños flagelos que mueven el moco sucio hacia el exterior de las
narinas.
La nariz se encarga de filtrar y calentar el aire que respiramos.
Figura 2: anatomía general de la nariz.
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Faringe: la faringe es un órgano tubular de aproximadamente 12 cm. ubicado entre
la nariz y la laringe. Está vinculada tanto al sistema respiratorio como al sistema
digestivo. Se ubica entre la nariz por superior y por su parte inferior colinda tanto
con la faringe y el esófago. Se divide en tres sectores importantes:
- Rinofaringe o nasofaringe: es la zona que comunica la faringe con las
cavidades nasales. Tiene exclusivamente una función respiratoria.
- Orofaringe: comparte función respiratoria con función digestiva. Es la parte
media de la faringe y dentro de su estructura contiene la epiglotis, que es un
cartílago que permite que los elementos que ingresan desde la boca, pasen
al esófago o a la tráquea según corresponda.
- Laringofaringe o hipofaringe: es la parte inferior de la faringe, adyacente a la
laringe. (Velán, O. & Boccio C., 2014; Odya, E., & Norris, M., 2018)
Figura 3: Anatomía general de la faringe
Laringe: es una estructura que actúa como válvula que impide el paso de los
elementos deglutidos y cuerpos extraños hacia el tracto respiratorio inferior. Dentro
de su estructura se encuentra la glotis que es la abertura por donde pasa el aire. Al
tragar, la epiglotis cubre la glotis y de esta forma evita que la comida entre a la
laringe. Dentro de la laringe se encuentran también las cuerdas vocales que son
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membranas mucosas que cubren ligamentos. Cuando el aire pasa a través de ellas
y vibran, producen ondas sonoras, lo que nos permite emitir sonido.
Figura 4: anatomía general de la laringe
Tráquea: es un tubo que va desde la laringe hasta los pulmones y está situada
detrás del esternón. Se divide en dos grandes ramificaciones llamadas bronquios
que entran en cada pulmón.
La tráquea y los bronquios están formados por tejido epitelial, músculo liso y
cartílago, lo que permite que las vías respiratorias se puedan contraer o expandir,
Figura 5: Anatomía general de la tráquea y bronquios
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Pulmones: son dos órganos situados en la cavidad pectoral, uno a cada lado del
corazón. Están protegidos por la caja torácica. Se sitúan encima del diafragma que
es un potente músculo unido a las costillas inferiores, esternón y vértebras
lumbares.
El pulmón izquierdo es un poco más pequeño que el derecho ya que debe dejar sitio
para el corazón. Ambos pulmones están divididos en lóbulos (tres lóbulos en el
pulmón derecho y dos lóbulos en el pulmón izquierdo) que a su vez se dividen en
segmentos y en lobulillos.
Pleura: una capa que rodea al pulmón, formada por dos membranas: la pleura
parietal, que se une a la pared torácica, y la pleura visceral, que se une a la
superficie del pulmón. Están separadas por la cavidad pleural que contiene un
lubricante llamado líquido pleural. Este líquido rodea por completo a los pulmones y
mantiene las membranas pleurales húmedas y lubricadas. Gracias a este líquido, la
cavidad pleural tiene una presión negativa (inferior a la presión atmosférica), lo que
mantiene inflados los pulmones.
Bronquios: Una vez que los bronquios entran en cada pulmón, se dividen en otras
ramificaciones llamadas bronquiolos, que transportan aire a los lóbulos. En el
extremo de los bronquiolos más pequeños hay pequeños sacos llamados sacos
alveolares y cada uno de ellos contiene gran cantidad de alvéolos. En estos, se
produce el intercambio de gases.
Diafragma: es el músculo que separa la base de los pulmones, del hígado, el
estómago y el bazo. El diafragma empuja hacia arriba y abajo para que los
pulmones se contraigan y expandan durante la ventilación. Las fibras motoras de
los nervios diafragmáticos le indican al diafragma cuándo contraerse y cuándo
relajarse. (Odya, E., & Norris, M., 2018; Alexánderson, E. & Gamba, G. 2014)
Pregunta de Reflexión
Pensando en la fisiología del sistema respiratorio. ¿Cómo crees que este
sistema reacciona al realizar esfuerzos físicos?
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Figura 6: Anatomía general de los pulmones, bronquios, sacos alveolares y diafragma
Respiración
El sistema autónomo del tronco encefálico controla el ritmo de los impulsos que se
envían a los nervios diafragmáticos, que mueven el diafragma. Esto permite un
control automático e involuntario de la respiración. Sin embargo, la respiración
también tiene un componente de control voluntario y, en este caso, la orden que
llega al diafragma para que se contraiga, viene de la corteza del encéfalo.
La inspiración o inhalación es el resultado de la contracción del diafragma. Cuando
este se contrae, desciende y deja más espacio a la cavidad torácica. Los músculos
intercostales (entre las costillas) también permiten que los pulmones se expandan
aún más. El aire entra por las vías respiratorias (por la nariz o boca) para ocupar el
espacio que ha quedado en los alvéolos.
La espiración o exhalación es un proceso pasivo para el que no se requiere mayor
gasto energético. El encéfalo deja de enviar impulsos al diafragma y este se relaja
volviendo a su posición original, permitiendo que el volumen de la caja torácica
disminuya y el tejido elástico de los pulmones retroceda. Esto aumenta la presión
en los pulmones y hace que el aire salga por las vías respiratorias.
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Figura 7: proceso de inspiración y espiración.
Intercambio de gases:
Una vez que ya se tiene el aire en los pulmones se produce el proceso de
intercambio de gases en los alvéolos.
Cada uno de los alvéolos (aproximadamente 300 millones) está envuelto de
capilares sanguíneos cuyas paredes contienen un epitelio simple. Como cada pared
solo contiene una capa de células, esto lo hace adecuado para el intercambio de
gases. La superficie de contacto entre el epitelio de un alvéolo y el de un capilar
pulmonar se llama membrana respiratoria y es donde se produce el intercambio
de oxígeno y dióxido de carbono. Al haber más oxígeno en los alvéolos que en la
sangre, y como prácticamente sólo hay dos capas de células entre ellos, el oxígeno
difunde con facilidad hacia la sangre y el dióxido de carbono (que se ha producido
durante la respiración celular y ha sido transportado por el torrente sanguíneo a los
pulmones) hacia el alvéolo. Una vez en los alvéolos, este se elimina del organismo
a través del proceso de exhalación donde sale el aire de los pulmones. (Odya, E.,
& Norris, M., 2018; Alexánderson, E. & Gamba, G. 2014)
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Figura 8: proceso de intercambio gaseoso en los alvéolos.
2. Sistema Digestivo
Todas las células del cuerpo deben obtener sustratos que les sirvan para generar
la energía necesaria para realizar todas sus funciones. Además, las células deben
obtener los bloques de construcción moleculares a partir de los cuales sintetizan los
compuestos que constituyen su estructura. El aparato digestivo obtiene el alimento
del ambiente, lo degrada en moléculas más pequeñas y absorbibles y luego
transporta esas moléculas hacia el compartimiento vascular para su transporte a
cada célula del cuerpo.
Para realizar esto, se requiere la función coordinada de varios órganos. Las
funciones incluyen el movimiento de los alimentos digeridos a través del tubo
gastrointestinal (motilidad), la producción de sustancias que desempeñan una
función en la digestión, como ácido gástrico y enzimas pancreáticas (secreción),
degradación de los alimentos en moléculas más pequeñas (digestión) y, por último,
el transporte de productos de la digestión hacia el compartimiento vascular
(absorción).
La coordinación de los órganos implicados en estas funciones tiene lugar bajo la
acción del sistema nervioso entérico y de una serie de hormonas secretadas en el
sistema gastrointestinal. El sistema nervioso central también participa con la entrada
de importante información. (Michael, J. & Sircar, S., 2012)
Entre las funciones que encontramos del sistema digestivo, tenemos:
Ingerir: proceso de ingresar alimentos al sistema digestivo.
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Digerir: el aparato digestivo es un tubo muscular cubierto de fábricas químicas que
extraen el combustible, las moléculas biológicas y micronutrientes de todo lo que se
come.
Exportar nutrientes: los productos finales de la digestión son moléculas biológicas,
como la glucosa, que absorben a través de la membrana digestiva y pasan a la
sangre para ser distribuidas a todo el cuerpo.
Eliminar: la eliminación de los productos de desecho forma parte de la digestión.
(Odya, E., & Norris, M., 2018)
Figura 9: estructura general del aparato digestivo
Estructura del tubo digestivo:
Es un tubo a través del cual se empujan sustancias ingeridas y se someten a
procesos físicos y químicos. Las paredes del tubo están formadas por una capa
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externa fibrosa, otra muscular, una capa de tejido conjuntivo y una capa interna (que
contiene epitelio) llamada mucosa digestiva. Todas estas capas son diferentes en
grosor de un lado al otro del tubo digestivo; el espacio dentro del tubo se llama “luz”
y también varía en tamaño.
El cuerpo utiliza mecanismos mecánicos y químicos para descomponer los
alimentos y exportar productos al resto del organismo.
El tercio superior del esófago contiene músculo esquelético. Desde el tercio
intermedio hasta el esfínter anal, está formado por músculo liso que se contrae para
empujar el contenido de la luz del tubo en una sola dirección. Estas contracciones
constantes se llaman: peristaltismo.
Una membrana mucosa reviste el tubo digestivo desde la boca hasta el recto. Las
células más internas de la membrana son una de las células que constantemente
se sustituyen. El moco que segrega la mucosa mantiene el tubo digestivo húmedo,
suave y resbaladizo para proteger la membrana y las estructuras subyacentes de la
abrasión y la corrosión. La mucosa contiene tejidos y células que también segregan
otras sustancias, como ácido gástrico, hormonas, neurotransmisores y enzimas.
Además contiene una extensa red de tejido linfático.
La mucosa digestiva tiene un rol importante en la fase final de la digestión, ya que
a través de ella, se produce el paso de los productos de la digestión procedentes de
los intestinos a la sangre para ser distribuidos en el organismo. (Odya, E., & Norris,
M., 2018; Michael, J. & Sircar, S., 2012)
Estructuras más importantes del sistema digestivo
Boca: es el espacio inicial, donde comienza el aparato digestivo. Esta es la zona
donde ingresa el alimento que consume el individuo.
Dientes y encías: Los seres humanos tenemos 32 piezas dentales: 16 arriba y 16
abajo. Estos son responsables del inicio de la digestión mecánica rompiendo y
desgarrando los alimentos en trozos suficientemente pequeños para tragarlos.
Las encías mantienen los dientes en su sitio, y un material de unión llamado
cemento, une la raíz del diente a la mandíbula.
Lengua: consiste principalmente en músculo esquelético, recubierto en su
superficie por una membrana mucosa en la que se encuentran las papilas
gustativas. El músculo mueve la comida por la boca para ayudar en el proceso de
masticación. El moco humedece y lubrica el bolo alimenticio.
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La lengua se une al cráneo por medio de los músculos, y una membrana mucosa
en la parte inferior de la lengua la une al suelo de la cavidad oral: el frenillo lingual.
Membrana bucal: es la parte de la mucosa digestiva que reviste el interior de la
boca. Varias glándulas salivales tienen conductos que atraviesan la mucosa y
segregan moco y amilasa salival que es una enzima digestiva presente en la
cavidad oral. Estas glándulas suelen entrar en acción antes que el individuo dé el
primer mordisco o incluso con el aroma del alimento.
Faringe y esófago: la faringe conduce el bolo alimenticio hacia el esófago y este
hasta el estómago. Al tragar, el bolo rebota en un cartílago llamado epiglotis que
evita que este ingrese a la tráquea y se desplace hacia la vía aérea.
El esófago tiene dos esfínteres: uno en la parte superior y otro en la parte inferior,
que controlan la entrada y salida del bolo alimenticio en el esófago. El esfínter
esofágico superior, compuesto por músculo esquelético, suele estar contraído para
evitar que el aire entre en el tubo digestivo. Se abre para permitir la entrada del bolo,
y el peristaltismo lo mueve hacia abajo. El esfínter esofágico inferior rodea el
esófago al entrar en el estómago. También está cerrado la mayor parte del tiempo
para evitar la regurgitación del contenido estomacal.
Figura 10: Estructura desde la boca a la faringe.
Estómago: el exterior del estómago está formado por tejido conjuntivo llamada
serosa. Por debajo de la serosa está la capa muscular con tres capas de músculo
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liso que se contraen en diferentes direcciones. Los receptores de estiramiento de
estas capas envían impulsos nerviosos al cerebro si el estómago está lleno.
Cuando el esfínter esofágico inferior se relaja, el bolo alimenticio pasa al estómago.
La comida permanece aquí durante dos a seis horas, y en ese tiempo se mezcla
con una sustancia ácida llamada jugo gástrico. Las paredes musculares del
estómago se contraen rítmicamente.
El revestimiento del estómago tiene dos capas: la mucosa y submucosa. La primera
contiene nervios y vasos sanguíneos para alimentar tanto las capas de músculo
como de mucosa (esto sucede en todo el tubo digestivo). Las glándulas gástricas
de la mucosa, segregan enzimas para descomponer grandes moléculas y
prepararlas para el proceso de absorción así como otros componentes del jugo
gástrico. La mucosa es ondulada, con pliegues, que permite el aumento de la
superficie de contacto. A medida que el estómago se llena, los pliegues se alisan,
lo que permite que se expanda el estómago.
Al mezclar el bolo alimenticio con los ácidos gástricos, se obtiene una masa pastosa
llamada quimo, que entra en el intestino delgado (duodeno) a través del píloro. Esto
evita que entre demasiado quimo de una sola vez. (Odya, E., & Norris, M., 2018)
Figura 11: estructura del tubo digestivo hasta el estómago
Intestinos: El intestino es un largo tubo muscular 8puede medir hasta 8 metros)
que va desde el píloro hasta el esfínter anal. Se divide en intestino delgado y grueso.
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A modo general, el intestino se encarga de importar y exportar sustancias biológicas
de muchos tipos, y tiene estructuras que optimizan la superficie disponible para el
intercambio.
Las paredes externas musculares del intestino se encuentran enrolladas en la
cavidad abdominal, mantenidas en su sitio por capas fibrosas del peritoneo. El
intestino presenta un peristaltismo fuerte y constante. El tejido conjuntivo que se
encuentra entre las curvas del intestino delgado, llamado mesenterio, evita que se
retuerza y enrede.
La mucosa intestinal es una continuación de la mucosa digestiva. Tiene zonas
especializadas que producen hormonas, neurotransmisores, enzimas y otras
sustancias que forman parte del proceso digestivo.
- Intestino delgado: la luz de todo el intestino delgado está recubierta de
vellosidades especializadas en los procesos de importación y exportación.
Cada vellosidad tiene sus propios capilares que le permiten absorber
materiales del intestino a la sangre. Las microvellosidades son proyecciones
aún más pequeñas de las células epiteliales de la mucosa.
El intestino delgado también es una glándula endocrina que segrega
hormonas que controlan la digestión. Las células de las paredes intestinales
son las encargadas de segregar las hormonas.
Se divide en tres estructuras: duodeno, yeyuno e íleon. El duodeno s encarga
de completar la digestión química. Las glándulas de Brunner segregan moco
y bicarbonato directamente a la luz para neutralizar el jugo gástrico en el
quimo. Otras células segregan enzimas digestivas que junto con la bilis y las
enzimas pancreáticas, descomponen las grandes moléculas en otras más
absorbibles. Los carbohidratos, proteínas y grasas se descomponen en
moléculas como la glucosa, aminoácidos, ácidos grasos y glicerol. Por efecto
del peristaltismo, el quimo, ya casi digerido, pasa al yeyuno y al íleon,
especializados en la absorción.
Una vez que el quimo ha pasado por las tres partes del intestino delgado, los
nutrientes que necesita el cuerpo ya han sido absorbidos y han pasado a la
sangre.
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Figura 12: Partes del intestino delgado
- El intestino grueso: El quimo pasa del intestino delgado al intestino grueso
o también denominado colon. El quimo pasa a través del orificio ileocólico y
entra en el “ciego” que es la primera parte del intestino grueso. Ahora, el
material que antes era el quimo, una vez que pasa al intestino grueso, se
denomina heces.
El intestino grueso mide unos dos metros y está alojado como un marco en
torno al intestino delgado. Tras el ciego, encontramos el colon ascendente,
colon transverso, el colon descendente y finalmente el colon sigmoideo.
En el intestino grueso, el agua de las heces se reabsorbe a través de la pared
intestinal a los capilares. Al eliminar el agua, el material que no se ha digerido
se compacta y, al añadirle moco, se consigue la textura característica de las
heces, que también contienen los restos de secreciones digestivas como la
bilis. El color marrón de las heces se debe a la combinación de los pigmentos
amarillo-verdosos de la bilis, la bilirrubina y las bacterias.
Finalmente las heces llegan al recto, situado en el extremo del colon. Los
receptores de estiramiento del recto envían señales al cerebro de la
necesidad de defecar (expulsión de las heces) cuando el recto contiene entre
140 y 230 gr. empujados por el peristaltismo, las heces pasan por el conducto
anal y salen del cuerpo por el esfínter anal. (Odya, E., & Norris, M., 2018)
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Figura 13: Intestino grueso y sus partes
Pregunta de Reflexión
Sabiendo que el proceso digestivo puede demorar varias horas en
desarrollarse. ¿Qué alimentos pueden tomarse más tiempo para ser
digeridos? Averigua la respuesta y comenta en la clase.
3. Sistema Urinario
El metabolismo genera muchos ácidos, toxinas y otros productos de desecho que
pueden afectar en gran medida el funcionamiento celular si se acumulan. Los
desechos metabólicos pasan de las células al sistema circulatorio y desde este a
los riñones, de donde son filtrados y excretados a través de la orina. Los otros
órganos del sistema urinario (uréteres, vejiga y uretra) sirven de almacenes
temporales de la orina y canales transportadores para llevarlos de una zona a otra.
La mayor parte de los productos residuales del metabolismo celular y muchas otras
sustancias salen del cuerpo a través del sistema urinario. La orina es el principal
residuo del cuerpo, y orinar es el último paso del metabolismo. (Preston, R. &
Wilson, T., 2019; Marieb, E., 2008).
En cuanto a las funciones principales del aparato urinario, encontramos:
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- Eliminación de productos tóxicos: Los residuos metabólicos son
productos tóxicos que dañarían la célula si se acumulan en su interior, por lo
tanto, las células excretan continuamente sus desechos al fluido que las
rodea. Cuando este fluido es absorbido en los capilares, los productos de
desecho pasan al torrente sanguíneo y luego a los riñones quienes eliminan
estos subproductos tóxicos incorporándolos a la orina.
- Producción y expulsión de orina: la orina es una solución acuosa
producida por los riñones, a través de la cual se eliminan los residuos
metabólicos. La orina también ayuda a mantener el equilibrio químico de la
sangre, ya que a través de ella se eliminan sustancias dañinas. El líquido
luego se acumula en la vejiga hasta que se expulsa.
- Mantener el equilibrio del contenido del agua: gran parte del peso corporal
es agua, que se encuentra en el fluido intracelular y extracelular. Los riñones
regulan la eliminación y retención de agua para mantener el volumen de la
sangre y su composición química, vale decir, mantienen la homeostasis de
la sangre.
- Realizar funciones endocrinas: las glándulas suprarrenales se encuentran
encima de los riñones, sin embargo son órganos independientes. Estos
producen numerosas hormonas (algunas de las cuales influyen en los
riñones) que favorecen diferentes procesos como:
o Regular la producción de glóbulos rojos: la hormona
eritropoyetina, que estimula la producción de eritrocitos. Esta se
encuentra en la médula ósea y se produce en los riñones y en el
hígado. También tiene otras funciones fisiológicas relacionadas con la
curación de heridas.
o Regula el crecimiento de los huesos: el calcitriol es la forma activa
de la vitamina D y se sintetiza en los riñones. Esta regula la
concentración de calcio y fosfato en la sangre, lo que favorece el
crecimiento y la remodelación ósea.
o Regular la presión sanguínea: también los riñones producen renina,
una hormona encargada de aumentar la tensión arterial. (Odya, E., &
Norris, M., 2018)
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Figura 14: Anatomía general del sistema urinario
Estructuras del aparato urinario
Este sistema es bastante compacto ya que, a diferencia de otros, comienza y acaba
en puntos bastante cercanos. Consiste en un sistema de conductos a través de los
cuales pasa una sustancia que sufre una serie de procesos fisiológicos. Sus capas
de tejidos son un envoltorio externo fibroso, una capa de músculo y una mucosa
interior se encuentran en todo el aparato comenzando por el uréter. La mucosa
protege a los tejidos de la orina que es algo ácida.
Riñones: El aparato urinario comienza con los riñones que son un par de órganos
del tamaño de un puño, color marrón rojizo, situados justo por debajo de las
costillas, orientados hacia la espalda. Su forma es oval alargada (comparables a la
forma de un haba). Su curva interna se llama hilio y es la zona por donde entran y
salen múltiples conductos, como el uréter, la arteria y vena renales, vasos linfáticos
y nervios. Una membrana de tejido conjuntivo llamado peritoneo, así como tejido
adiposo (grasa), mantienen los riñones en la pared abdominal posterior.
Bajo el peritoneo, una capa de colágeno llamada cápsula, rodea al riñón. Las fibras
de esta cápsula se prolongan hacia afuera para unir los riñones a las estructuras
que lo rodean. Los músculos de la espalda, a ambos lados de la columna vertebral
y las costillas inferiores protegen los riñones, pero un golpe fuerte puede dañarlos
con facilidad.
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- Aporte de sangre: la arteria renal lleva sangre procedente de la aorta
abdominal a los riñones para filtrarla. La vena renal extrae la sangre filtrada
y la drena a la vena cava inferior. Los riñones reciben un 20% de la sangre
que bombea el corazón en cada minuto.
- Tejidos renales: bajo la cápsula, los diferentes tejidos de los riñones están
dispuestos en capas mas o menos concéntricas. La capa más externa es la
corteza, bajo la cual se encuentra la médula, una serie de estructuras en
forma de abanico (llamadas pirámides renales), que alternan con las
columnas renales. Los espacios entre cada pirámide, las columnas, permiten
que el riego sanguíneo llegue a la corteza.
- Nefrona: de tamaño microscópico (en cada riñón hay casi un millón de ellas),
la nefrona es la unidad de filtrado. Cada una tiene dos partes: el corpúsculo
renal y el túbulo renal.
Las nefronas están rodeadas de capilares peritubulares que juegan un
importante papel en la secreción directa, la reabsorción selectiva y la
regulación del agua.
Figura 15: anatomía general de los riñones
Vías urinarias: Una vez que la orina sale de los riñones, se almacena hasta que el
individuo decide evacuar. Las vías urinarias van desde la parte superior del uréter
hasta la uretra.
- Uréteres: tubos que transportan orina desde la pelvis renal hasta la vejiga.
Las paredes del uréter son similares a las del intestino: la capa muscular se
contrae por peristaltismo para movilizar la orina.
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- Vejiga: es un saco hueco en forma de embudo con una capacidad de un
poco más de 500 ml. Su ubicación es en la cavidad pélvica justo detrás de
los huesos púbicos y centrada por delante del recto. En las mujeres está
delante del útero.
Está formada por una membrana protectora exterior, varias capas de
músculo en direcciones opuestas y una capa interna de mucosa. Los
músculos se contraen para expulsar la orina y permitir su paso hacia la uretra.
Los receptores de estiramiento de la capa muscular envían impulsos al
cerebro cuando la vejiga se está llenando y de esta forma, el cerebro envía
como respuesta, el deseo de orinar.
- Uretra: es el tubo que transporta la orina desde la vejiga hasta un orificio
presente en el organismo para su eliminación. El esfínter del músculo liso
que se encuentra en la zona proximal de la uretra se conoce como esfínter
uretral interno y es controlado por el sistema nervioso autónomo. Una vez
que la uretra atraviesa el piso pélvico, encontramos otro esfínter de músculo
esquelético: el esfínter uretral externo, que se controla de forma voluntaria.
La uretra está adaptada para interactuar con los respectivos aparatos
reproductores, por lo que difieren en algunos aspectos entre el hombre y la
mujer, en su anatomía y fisiología. La de la mujer es en promedio unos 3,8
cm de largo, pasa por la pared anterior de la vagina y desemboca entre el
clítoris y el orificio vaginal. La del hombre mide unos 20 cm de largo y
desemboca en la punta del pene, pasa por la próstata y, durante el orgasmo,
entran en ella el esperma y líquido prostático. Se divide en la uretra
prostática, la membranosa y la esponjosa. (Preston, R. & Wilson, T., 2019;
Odya, E., & Norris, M., 2018)
Pregunta de Reflexión
Durante el periodo de embarazo de la mujer, a medida que avanza su
periodo de gestación, esta comienza a orinar con mayor frecuencia y cada
vez siente mayor dificultad para retener la orina. ¿A qué se debe esto?
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Figura 16: Riñones, uréteres, vejiga y uretra.
Orina: es un fluido corporal con funciones específicas. Es un 95% de agua en la
que se disuelven muchos productos de desecho, como la urea, compuestos de
nitrógeno y electrolito, entre otros. Su olor se debe al amoniaco y otras sustancias
derivadas, como la urea. Es de color amarillento y sus tonalidades dependen del
nivel de hidratación. La comida, bebida y fármacos ingeridos influyen en el color y
olor de la orina y también algunos trastornos fisiológicos pueden influir en su
composición. Ej.: la presencia de glucosa en la orina es señal de diabetes.
Micción: la orina sale de los túbulos colectores de la nefrona y pasa a la pelvis
renal. Luego avanza por el uréter y entra en la vejiga. A medida que se acumula la
orina, los receptores de presión que se encuentran en la mucosa envían señales al
encéfalo. La primera señal se envía cuando la vejiga contiene entre 180 y 240 ml
de orina. Cuando alcanza un poco más de 300 ml los mensajes son más frecuentes
y resulta difícil controlar el esfínter externo.
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Una vez llegado el momento de vaciar la vejiga, el cerebro envía un impulso a través
del sistema nervioso autónomo para que abra el esfínter interno y se contraigan los
músculos de la vejiga. La orina sale de la vejiga a través de la uretra.
Mantención de la homeostasis: Nuestro organismo requiere un entorno
controlado para poder funcionar de forma óptima. Esta mantención de control es la
homeostasis. Los riñones, bajo supervisión hormonal son los principales órganos
que permiten mantener la homeostasis de la sangre y otros fluidos. El sistema
endocrino dispone de una gran variedad de mecanismos que controlan el
funcionamiento de los riñones.
- Balance hídrico:
o Volumen de sangre (contenido de agua): cuanto mayor sea el volumen
de sangre, más tendrá que trabajar el corazón para bombearla y más
presión habrá en las arterias. Por otro lado, si el volumen de sangre
es muy poco, menor será la presión sanguínea, por lo que a los tejidos
les llegarán menos nutrientes. Sin embargo, el aparato urinario, al
funcionar correctamente mantiene el volumen de sangre controlando
las concentraciones de electrolitos.
o Mecanismos hormonales para controlar el volumen de sangre: cuando
los receptores de estiramiento de los riñones notan que la presión
arterial es baja, entra en acción el sistema renina-angiotensina
(SRA) y las células especializadas del riñón segregan la enzima
renina, que desencadena una serie de reacciones en distintos
sistemas que resultan en la producción de la hormona angiotensina II,
potente vasoconstrictora. Al disminuir el diámetro de los vasos
sanguíneos, aumenta la presión sanguínea, la sangre sigue circulando
y los riñones ganan tiempo para resolver el problema del volumen.
o Regular el pH sanguíneo: los límites homeostáticos de pH en la sangre
son muy estrechos. El valor óptimo es alrededor de 7.4. La alcalosis
(aumento de alcalinidad) puede poner en peligro la vida de la persona
cuando llega a 7.8. La acidosis (aumento de la acidez) puede poner
en peligro la vida cuando llega a 7.0. Para mantener el pH en rangos
normales (entre 7.3 y 7.4) el riñón produce orina con un pH de entre
4.5 y 8.5.(Odya, E., & Norris, M., 2018)
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Conclusión
El sistema respiratorio abarca desde la nariz hasta los pulmones. Conformado por
un conjunto de tubos de calibres cada vez más pequeños y numerosas
ramificaciones que permiten la entrada del aire compuesta por diferentes gases
entre los cuales el más importante es el oxígeno. Finaliza esta estructura dentro del
pulmón con diferentes diminutos sacos llamados alvéolos que son los que permiten
entregar el oxígeno al torrente sanguíneo y luego a los tejidos y, recibir el dióxido
de carbono proveniente del trabajo tisular y que posteriormente es eliminado a
través de la espiración para comenzar un nuevo ciclo con el mismo proceso.
El sistema digestivo por su parte, comprende una serie de órganos que comienzan
en la boca, donde se ingiere el alimento y de inmediato comienza el proceso de la
digestión al ser triturado y transformado en un bolo alimenticio que pasará a través
de la faringe y el esófago hasta el estómago donde al ser expuesto por los jugos
gástricos se convierte en un producto listo para el proceso de absorción en el
intestino delgado, donde se extraen todos los nutrientes y elementos necesarios
para el funcionamiento tisular y luego finalizar el proceso con la excreción del
contenido innecesario a través de las heces formadas en el intestino grueso y
eliminadas a través del recto.
El sistema urinario por su parte, se encarga de regular los aspectos hídricos de
nuestro organismo y desechar los metabolitos acumulados por la labor celular. Este
sistema tiene como protagonistas a los riñones que se encargan de filtrar estos
desechos y enviarlos por los uréteres hasta la vejiga y luego desde esta a la uretra
por donde el elemento final es excretado como orina.
Estos tres sistemas, actúan cada uno por separado y también en conjunto para
mantener la estabilidad homeostática para las principales funciones que ejerce
nuestro organismo.
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Bibliografía
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España: Editorial PAPF S.L.U..
2. Velán, O. & Boccio C. (2014). La Faringe. Rev. Faso, Vol. 21 N°3, pp. 46-54.
3. Alexánderson, E. & Gamba, G. (2014). Fisiología cardiovascular, renal y respiratoria.
México: Edit. Manual Moderno.
4. Michael, J. & Sircar, S. (2012). Fisiología humana. México: Editorial Manual Moderno.
5. Preston, R. & Wilson, T. (2019). Fisiología. China: Edit. Wolters Kluwer.
6. Marieb, E. (2008). Anatomía y Fisiología Humana. España: Editorial Pearson.
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