Manifiesto Comunista
Manifiesto Comunista
NS
MANIFIESTO DEL PARTIDO
AS
COMUNISTA Y OTROS
ESCRITOS POLÍTICOS
CARLOS MARX y
FEDERICO ENGELS.
A
O a
ONU
E
enlace iniciación
es
al IA
MÉXICO BARCELONA BUENOS AIRES
AA
ee
a
INDICE
alemana de 187
Prefacio a la edición
OS OE 11
rusa de 188 AS
Prefacio a la edición
as 15
alemana de RR
Prefacio a la edición
a
17
alemana de 18
Del prefacio a la edición
+
o... ..o.o... zl
COMUN ISTA 0...
MANIFIESTO DEL PARTIDO
IN TE RN
> CION AL
ACI
LA ASO CIACI ONE
MANIF 1lESTO LENA UG URA L D E
o... 67
TRABAJADORES +... ..-**
DE LOS
DE LOS TRA”
INTERNACIONAL
MANIFIESTO DEL PARTIDO COMU
NISTA ESTATUTOS DE LA ASOCIACION 81
Y OTROS ESCRITOS POLÍTICOS
BAJADORES .........** ...
Titulo original en alemán:
Marufest Der Kommunistischen Partei UCION
LA BURGUESIA Y LA CONTRARREVOL
UI
DE LOS CcoMuU-
A LA LIG A
Argentina Poniente . TE
COMI CENTRAL
11230 MENSAJE DEL
eee, ..oo»
—
.o.o..
Miguel Hidalgo, México, D.F, 1. e
NISTAS
sáro
ISBN 968-419-2-43.6
IMPRESO EN MEXICO
o
EN
e
o
C. Marx y F. Engels
Z
e itua-
Sus detalles, ya, Pe
en la década del 60, Ha sido traducido tambiénal danés, han quedado anticuadas en pd
tamente y e E
4 poco de su publicación original, a ha cambiado comple may
la tierra a la
Aunque las condiciones hayan cambiado mucho en los 15 ies
Lad ha borrado de la faz de ca
lí se enu mer an.
últimos veinticinco años, los principios generales expues- de los partidos que a nto h
iesto” es un docume
1sto-
tos en este “Manifiesto” siguen siendo hoy, en su con- Sin1 embargo, , el “Manif
:
bei
1
LL
ó
de
derecho 2
:
8
Marx y F. Engels
11
deberá pa-
contrar 10,
de la agricultura en América del Norte, cuya compet va, al comunista,
O, por el
encia a forma
|
der 1a propiedad burguesa. Pero en Rusia,
al lado del
florecimiento febril del fraude capitalista
y de la pro-
piedad territorial burguesa en vías de
formación, más
de la mitad de la tierra es propiedad
común de los cam-
pesinos. Cabe, entonces, la pregunta: ¿Podrí
a la comuni-
dad rural rusa —forma por cierto ya
muy desnaturali-
zada de la primitiva propiedad común de
o cr
la tierra— pasar
Ma ¿O
15
chas de clases— , esta esta idea
i fundamental pertenece única
y exclusivamente a Marx.* F. Engels
Lo he declaarado a menudo; pero ahora justamente
es
precisoq que
as esta declaaraci
racióón también fi gure a la cabeza
del propio “Manifiesto”. E
Londres, 28 de junio de 1883. F. Engels.
alemana de 1890
Del prefacio a la edición
do
Su historia propia. Recibi
El “Manifiesto” tiene la en-
ento de su aparición por
con entusiasmo en el mom soc ial ism o cien tí-
guardia del
tonces poco numerosa van s en el pri-
traducciones citada
fico (como lo prueban las sa de
relegado al olvido a cau
mer prefacio), fue pronto s parisi-
la derrota de los obrero
Ll reacción que siguió a a conse-
y proscrito “por la ley”
nos, en junio de 1848, a, en
de Coloni
de la condena de los comunistas
cuencia públi-
desaparecer de la arena
motiembre de 1852, Y al rev olu ción
que Se inició con la
ca el movimiento obrero seg o
und
to” pasó también a
de febrero, el “Manifies
* plano. o las
europea hubo recuperad
Cuando la clase obrera que con-
emprender un nuevo ata
fuerzas suficientes para la “Aso-
es dominantes, surgió
idea, 11 ; e tra el poderío de las clas
o
A csta
Mamada, según a tenia
en el ¡ ,
edición ileda, 4 ao al dejé
consignado los Trabajadores”. Est
que E la Historia lo dación Internacional de úni co a todas
arwin para las Ciencias inmenso ejército
por objeto reunir en un
nos habíamos 13 ya ambos
heee a Eur opa y
de la clase obrera de
poco a poco
qué 9 ep años antes de
las fuerzas combativas
1845. Hasta
rección, puede e yo avancé drendiea, en esta di- pio s ex-
o ai de Ao s, partir de los princi
glaterra». Pero y cua rera en In- América. No podía, pue ma que
. Debía tener un progra
e volví a en
en 1 en Bru-
puestos en el “Manifiesto”
selas, a
la a en de 1845, él ya a los
y me pa e tos las tradeuniones inglesas,
no cerrara la puerta a
expresado aquí” (N términos casi tan claros
y esp año les , y
ddicón n e a de belgas, italianos
proudhonianos franceses,
1890.) a ota de F. Engels a la alemana
16 17
más
s difundida, la
a los lassall
E eanos alem anes.! Este progra
i ma — a nt e, €s si n duda, la obra má og ra ma
Actual me a, el pr
na l de tod a la literatura socialist paí ses ,
od imternacio dos los
tado por o
as e pe E de la o
os mi ll on es de obreros de to
que fue pd común de mu ch
a California.
uistas. Par, i desde Siberia hasta eció no pudimos
titularle
DO en el ore rgo, cuando apar
Y, sin emba rendía con el
bra a desarrollo intelectual de 14 dl. Soc ial ist a. En 1847, se comp un
Manifi es to de personas. De
o ultar inevitablemente de la a ón de soc ial ist a A dos categorías , par -
nombre utópicos
O ya Los acontecimientos ar io s de di ferentes sistemas
las E lado, los pa rt id los fourie-
So A de daa contra el capital, las los ow en is ta s en Inglaterra Y
ticularmente tas
o E sino simples sec
e 0h de no podían dejar de hacer eE 7 tas en Fr an ci a, que no eran ya cu ra nd er os *
ris de
a Iciencia de todas las panaceas te s. De otr a parte, toda suerte as Pa-
E agoniz an con Sus vari ad
E ban a suprimir,
+0 creído y de tornarles has a cd sociales que aspira suerte, las lacras
sociales Sin
a dE condiciones de la cl as to s de tod a Tn
naceas y empl ni a la ganancia.
od AE . 2 tenía razón. La clase obicd ña r en lo má s mínimo al capital mo vi mi en to
da fuera del
ME es que Se hallaban
y e disolución de la ol ambos casos, gent bie n en las clases “n
s-
mt de a de 1864, en el momento d el y qu e bu sc ab an apoyo más co nv en -
obrero s que,
a y en los países latino >] En ca mb io , la parte de los obrero me nt e
truidas”. oluciones mera
Pi ncia de las rev
2 o en Alemania estaban cid a de la insuficie la socie-
mación radical de
en dá Je
E una tr an sf or
a. inglesas de A políticas, exigía sta. Er a un comunism
o
a a E des acercando poco a poco Me : se llamabaen tonces comuni tosco;
dad, veces un poco
En Rs de ente de su Congreso de Swans z elaborado, $ álo instintivo, a de co-
apenas sistemas
o od en su nombre: “El asaz pugnante para Crea r dos t, y
ad pero fue o”, de Ca be
Poma a. d ser para nosotros un Francia, el “icari
en
o munismo utópico: esentaba en
ld ná na Lu continental era casi pe el de Weitling. 11 social ismo repr
en Alemania, un movi-
mera Pig u a en el “Manifiesto”. Y así . movimiento burgués; el comunismo,
1847 un menos en el continente,
ño ni iesto socialismo era, al
refleja hasta ciert A miento obrero. El era precisamente
lo con-
movimiento obrero moderno d a Ma el comunismo
muy respetable; ya en aquel tiempo
sosteniamos
trartio, Y como nosótros emancipación
“la
el criterio de que
1 Personalmente Lassalle, relacione s conds eO
en sus
“discípulo” de M. : muy decididamente clase obrera mis-
>nos declaraba si empre qu s.
un a arx, y, como ser obra de la
1, se colocaba sin duda ba el te nifiesto”. Otra obrera debe cuál de las
cosa suc edí de sus A
“Ma
más
de la clase un instante sobre
allá de su pa e ceros de rada
A vacilar RO
y que e con cré dit o ma”, no pudimos elegir. Y posteriormente
del Est ado
1 n a toda la clase trabaj
en obre- procedía
des denominaciones
arte
ros que contaban os con mism ayuda del EstadoA jadora que sólo jamás renunciar a
ella.
tab
con a an con ell mis mos . (No ta de F se nos ha ocurrido ios !” Sólo algu-
2%
dos los paí ses , un
Véase página 81 de este libro. ol et ar io s de to
«; Pr
19
18 eredy
nas voces nos respondieron cuando
lanzamos estas pala-
bras por el mundo, hace ya cuaren
tay dos años, en vís-
peras de la primera revolución
parisiense en que el
proletariado actuó planteando sus
Propias reivindicacio-
nes. Pero el 28 de septiembre de
1864 los proletarios
de la mayoría de los países de la
Europa occidental se
unieron en la “Asociación Internac
ional de los Traba-
jadores”, de gloriosa memoria. Bien
es cierto que la In-
ternacional vivió tan sólo nueve años,
pero la unión eter-
o
Manitlesto del Partid
na que estableció entre los proletario
s de todos los países
vive y subsiste todavía más fuerte
que nunca, y no hay Comunista
mejor prueba de ello que la jorn
ada de hoy. Pues hoy,
en el momento en que escribo estas
líneas, el p roletariado : sma del com E
de Europa y América pasa revista
a sus fuerz as, movili- Un fantasma recorre Europa: > a a se han uni-
zadas por vez primera en un solo a y Todas las fuerzas de la vieja
ejército, bajo la misma nismo. sar a ese eined 4 el Papa
bandera y para un objetivo inme anta cruzada p ara acosa
A cales france ses y
diato: la fijación legal
de la jornada normal de ocho horas, lo Metternich y Guizot, los radical E
procla mada ya en 1866 v el Zar, 2
| pie
por el Congreso de la Internaciona
l cel ebrado en Gine- los polizontes alemanes. qe E ac id o
no
bra y de nuevo en 1889 por el Cong
res o obrero de Pa- é partido de oposición APR
el Poder! e
rís. El espectáculo de hoy demostra de r sus adversarios en
rá a los capitalistas ha lanzado, tan a
y a los terratenientes de todos los osició
de hocrid lann, a su vez, no A
países que, en efecto, a
nzados de la
los proletarios de todos los países
están unidos. e cin his pas ava zahir
¡Oh, si Marx estuviese a mi lado para migteu
eneo
C 1 onario1 s, el epiteto
oss Te reacci
verlo con sus
propios ojos|
doble enseñanza: e
hecho resulta fuer-
e
F. Engels. e reconocidnaso com
á eya
Londres, 1 de Mayo de 1890, óQue Piel co munismo est Pa O
de de
por todas las potencias le
E
de q A nistas
el momento
ARA
a h a lle gad o , e
ndo entero e y E
: e n E lá faz del mu a
AAA
ho, q
a aspiraciones; que depa aa : e
¡fi
e est o
E comuniismo u n maniíl a
stas de e de
e 14 ste fin, comuni ti e
reddac
act a
E ido ó Londres y r han
en
AA
s,
; en inglés, francé
Mano ifiesti o,s que será publicado
AI
y daanés.
.mán, italiano, flamenco
20 21
AA
por todas partes una completa división de la sociedad
en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de
BURGUESES yY PROLETARIOS ! condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos pa-
e La hist
eoria e« tricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Me-
o las socied¡ ades que han existido dia, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos,
da ba es d historia de las luchas
Apmby de clases; y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos
S y esclavos, patricios
Tes y sier
pa y pleb do gradaciones especiales.
E y e * y ofic id iales, en una a pal
E ie abr a: opre - La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre
20 a enfrentaron siempre, man
SEA tuv ier on las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contra-
HE ante, velada Unas veces,
] y otras franca dicciones de clase. Unicamente ha sustituido las viejas
» Jucha que terminó siempr
e con la transforma- clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas for-
ción revolucionarariai! de toda la soci ociedad o imi mas de lucha por otras nuevas.
de las clases beligerantes
En las a y csi
Er E S Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue,
nteriore
i s épo
é cas históricas encontramos casi sin embargo, por haber simplificado las contradicciones
de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más,
dt
1 Por 1esíaa | se comprende a la
burguesí
o ras de
clase d italiistas en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases,
o
que se enfrentan directamente: la burguesía y el pro-
da a il que
0. Por proletari
sd a A trabajadores asalaria n ,
dos
a e a ios
eS
se ven BESITOS a
een s letariado.
De los siervos de la Edad Media surgieron los villa-.
edición O ES er existir. (Nota de F. Engels
. . .
La
a la
nos libres de las primeras ciudades; de este estamento
i ¿
e 1 na po
8 EL Ad
de
a de F, Engels a la edic
a
ión inglesa de 1888.) La antigua organización feudal o gremial de la indus-
O de Un gremio con
OS paz Z 0 no su dirigente. (N. de
todos los
tria ya no podía satisfacer la demanda, que crecía con la
F. Engels
ir apertura de nuevos mercados. Vino a ocupar su puesto
ze
A
23
la manufactura. La clase medi
a industri al suplantó a los a
maestros de los gremios; la divi
sión del trabajo entre las os sitios, República urbana ED
ario de la monar quia; desp de ,
diferentes corporaciones desapare
ció ante la división del clertil estado” tribut
actur a, Ad a
trabajo en el seno del mismo
taller, rante el período de la manuf
Pero bleza en las monarquías feudales o abso ut a Edo
los mercad
os crecían sin cesar; la dem
iedra angular de las grandes monarquías, la | E
anda iba
siempre en aumento. Ya no bast rl
aba tampoco la manufac- il E
tura. El vapor y la maquinari pe Gi del establecimiento de la gran
a revolucionaron entonces ad E
la producción industrial. La gran industri ietediS universal, conquistó finalmente
a moderna sus- a
tituvó a la manufactura; el
lugar clusiva del Poder político en el Estado rep
de la clase media in- 20d
dustrial vinieron a ocuparlo
los industriales millonarios derno. 11 gubierno del Estado moderno ps
—jefes de verdaderos ejércitos
industriales—, los burgue- junta que administra los negocios com
ses modernos.
La gran industria ha creado el di e ha desempeñado en la historia un papel
mercado mundial, ya
preparado por el descubrimien
to de América. El mercado el Poder, la co
mundial aceleró prodigiosamente a a ad
el desarrollo del comer- O ed a
cio, de la navegación y de todo sia E desia lds las relaciones
s los medios de transpor- , el E
te por tierra. Este desarrollo
influyó a su vez en el auge las ha desgarrado sin
de la industria, y a medida que se iban bea A
extendiendo la conto og
industria, el comercio, la navegación y los Ne e Id a dd subsistir otro
ferrocarriles, . ed da
desarrollábase la burguesía, mult de que el frío interés, el cruel “pago
iplicando sus capitales y qe pe
relegando a segundo término ahogado el sagrado éxtasis del [ervor relig
a todas las clases legadas a
por la Edad Media. i e caballeresco y el sentimentalismo del de
ful en las aguas heladas del cálculo egoísta. E e
La burguesía moderna; como vemo
s, es por sí misma simple valor de o .
fruto de un largo proceso de Ed dignidad personal un
desarrollo, de una serie de y ea
revoluciones en el modo de pro a las numerosas libertades da
ducción y de cambio, dE q
Cada etapa de la evolución reco iridas por la única y desalmada libertad
rrida por la burguesía on me A cl
ha ido acompañada del correspon En una palabra, en lugar de la
diente éxito político, Es- esta A
tamento oprimido bajo la domina siones religiosas y políticas, ha
ción de los señores feuda- y brutal. capas qUe
les; asociación armada y aut ción abierta, descarada, directa
ónoma en la comuna; * de su aurco a
4 Comunas
en La burguesía ha despojado
se llamaban
en Francia las ciudades naci se tenian po
davía antes de Arrancar a sus
amos y señores feudales
entes to- profesiones que hasta entonces
nomía local y los derechos polít la auto-
icos como “tercer estado”. En
minos generales, se ha toma tér-
del desarrollo económico de
do aquí a Inglaterra como
país típico i habitant
i es de las ciuiudades de Italia yy
la burguesía, y a Francia como urbanas, una vez A baina
típico de su desarrollo
político. país do ade
(Nota de F. Engels a la feudales los primeros ero 3
inglesa de 1888.) edición es A O sobcrás
(Xota de E Engels a la edición alemana de 1890.)
24
20
A
to-
y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, tero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en
; en todas partes.
al sacerdote, al poeta, al sabio, das partes, crear vínculo s
los ha convertido en sus
servidores asalariados, Mediante la explotación del mercado mundial, la bur-
y al
La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante guesía dio un carácter cosmopolita a la producción
de los
s
Durante
29
28
Pra
mente, no sólo una parte considerable de produ
rados, sino incluso de las mismas fuerzas
ctos elabo- En la misma proporción en que st desarrolla a a
pro 4
creadas. Durante las crisis, una epidemia
productivas ya guesía, es decir, el capital, desarróllase también e
»
social, que en que no Cu
cualquier época anterior hubiera parecido tariado, la clase de los obreros modernos,
absurda, se ex- . :
tiende sobre la sociedad: la epidemia de sino a condición de encontrar trabajo, y lo pa
AE
ción. La sociedad se encuentra súbitament
la superproduc- únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital,
e retrotraída a obreros, obligados a venderse al detalle , son una pa a
un estado de barbarie momentánea; dirías , 3
E
A
e que el hambre,
que una guerra devastadora mundial la como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por
han privado de to- a todas las
dos sus medios de subsistencia;
to, a todas las vicisitudes de la competencia,
la industria y el comercio Es sn
fluctuaciones del mercado.
-
ñ
perfeccionamiento de
fluctuantes; el constante y acelerado
más tar-
o 3
¿A n cada vez más pre-
la máquina coloca al obrero en situació
1 dad con-
32
5
y 33
Í
caria; las colisiones individuales entre el obrer E
ses Ena
o y el bur- ar
fracciones de la misma burguesía cuyos intere
gués adquieren más y más el carácter de
colisiones entre en contradicción con los progresos de la o
dos clases. Los obreros empiezan a forma a d E
r coaliciones siempre, en fin, contra la burguesia de todos
contra los burgueses y actúan en común ve forzad a a ape A 7 i ,
para la defensa países. En todas estas luchas se
de sus salarios. Llegan hasta formar asoci rarle , E
aciones perma- letariado, a reclamar su ayuda y a arrast
nentes para asegurarse los medios necesarios, sía a
en previ- movimiento político. De tal manera, la burgue
sión de estos choques circunstanciales. educ:
Aqui y allá ] a lu- ciona a los proletarios los elementos de su propia
cha estalla en sublevación.
ción, es decir, armas contra ella misma. A
A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efí- de l:
Además, como acabamos de ver, el progreso
mero. El verdadero resultado de sus luchas no es 1 del l p proletariado a capas en
o
el éxito dustria1 precipip ita a las filas
inmediato, sino la unión cada vez más extensa las a dd
de los teras de la clase dominante, o al no
obreros. Esta unión es favorecida por el crecimiento aportan Pp
de condiciones de existencia. También ellas
los medios de comunicación creados por la gran indus- de educac ión. act
letariado numerosos elementos
tria y que ponen en contacto a los obreros de diferen en E ao a
tes Finalmente, en los E
“localidades, Y basta ese contacto para que las numero E : o
sas se acerca a su desenlace,el proceso. A
luchas locales, que en todas partes revisten el mismo de toda la vieja socicd ad, adi
ca- ominante,
rácter, se centralicen en una lucha nacional, a
en una lucha -. A Be tan violento, tan agudo, que pts
de clases. Mas toda lucha de clases es una lucha política. se ad nere Si pd
ción de esa clase reniega de ella y
Y la unión que los habitantes de las ciudades de la Tidad manos está e pe so
- revolucionaria, a la clase en cuyas E
MO ta
Y así como antes una parte de a O
Media, con sus caminos vecinales, tardaron siglos en
esta-
blecer, los proletarios modernos, con los ferrocarriles, O de da
la 0 burguesía, en nuestros días un sector
llevan a cabo en unos pocos años. o eo a
: pasa al proletariado,
Esta organización del proletariado en clase y, Por tan- elevac a e de o
logos burgueses que Se han
to, en partido político, es sin cesar socavada por la com- a ide
comprensión del conjunto del mo e :
enire ntan
petencia entre los propios obreros. Pero surge de nuevo, De todas las clases que hoy se
y siempre más fuerte, más firme, más potente. Aprove “lase verda
e deram ente
- guesia sólo el proletariai do es ena ia nes
degenera
cha las disensiones intestinas de los burgueses para obli-
“olucionaria. Las demás clases van prole
garles a reconocer por la ley algunos intereses de la clase Je cl desarrollo de la gran paro l
más pect : : E
obrera; por ejemplo, la ley de la jornada de diez horas tariado, en cambio, cs Su producto
en Inglaterra. dias —el pequeño indust rial, el ped
lu-
En general, las colisiones en la vieja sociedad favore- Ef
comer ciante, el artes ano, el campesino—, todas ellas
de la ruii na su exis -
cen de diversas maneras el proceso de desarrollo del pro-. chan contra la burguesta para sal| var cio na-
son, pues, rev a olu
letariado. La burguesía vive en lucha permanente: al prin- tencia como tales capas medias. No ]
cipio, contra" la” aristocracia; después, contra aquellas». Más todavía, son relccion:
mas,
=25 sino conservadoras.
30
34
El movimien 4O
ya que pretenden volver atrás la rueda de la Histo E por minori
e 1nor 1aS .
ria. Son | á
imiento independiente de . de la inmen-
ñ
revolucionarias únicamente cuando tienen ante
sí la pers- da o da
la inmensa mayoría. El pro
pectiva de su tránsito inminente al proletaria oría en prove a
do, defen- de actual,
la sociedada
diendo así no sus intereses presentes, sino
sus intereses E ado, capa inferior
ñletari o
a le
futuros, cuando abandonan sus propios punto
s de vista levantarse, no puede
por la
para adoptar los del proletariado. : superestructura formada
El lumpenproletariado, ese producto pasivo de icial.
la pu- po u econtenido, la lucha
trefacción de las capas más bajas de la vieja mE su forma, aunque no od ds
men te país
una
sociedad, la iaa rimera
puede a veces ser arrastrado al movimiento del pro let ari ado con tra
por una re- l que ua ela o
volución proletaria; sin embargo, en virtud de
todas sus lucha nacional. Es natura
condiciones de vida está más bien dispuesto o
a venderse nt generales del
a la reacción para servir a sus maniobras. dd ho e Be
Las condiciones de existencia de la vieja sociedad es- da E De seguido el curso de la
en el seno E
tán ya abolidas en las condiciones de existencia del q ulta que se desarrolla E
que se tra ns
pro- momento en
letariado. El proletariado no tiene propiedad; sus pe e ban e hasta el ariado , o
ciones con la mujer y con los hijos no tienen nada
rela-
E E ción abierta y el prolet
de imp lan ta su dominac 0
común con las relaciones familiares burguesas; a a la burguesía, .s
el tra- Como hemos
bajo industrial moderno, el moderno yugo del capital, que e ¡edades anteriores a
clases
es el mismo en Inglaterra que en Francia, en Norte Doe e el antagonismo entre
una cla se, es po
rica que en Alemania, despoja al proletariado de
amé-
E pa Mas para oprimir a E
todo le or
carácter nacional, Las leyes, la moral, la religión, son E a condiciones ds
para i ia de escla
él meros prejuicios burgueses, detrás de los cuales Maa
se ocul-
de a llegó a miembro
tan otros tantos intereses de la burguesía. 0 cia o Sa
do que el pequeñcap obus rgués e
Todas las clases que en el pasado lograron hacer
se Laimuna, lo
dominantes tratarort de consolidar la situación adqui lejos PE
rida a el cesta,
sometiendo a toda la sociedad a las condicione cla ciende e e
modo de apropiación. Los proletarios no Pueden
s de su
ea so de la industria, des de e
vida
conquis-
A A de las condiciones de
tar las fuerzas productivas sociales, sino aboli ger miseria, y de he :
endo su en la
propio modo de apropiación en vigor, y, por a ES hebaadó: cae
tanto, todo de
4s rápidamente tod avía que la vo , e
0 A
Ad s los dos
ariado. Examinemo acumulado no es más que
términos de este anta- sociedad comunista, el tra bajo
gonismo. y hacer más fácil la vida
Ser capi italista
,
signifi ca
.
ocu ,
un medio de ampliar, enriquecer
nifi
ocupar
personal en la producciórcan, sino , bié una una Eoposició
non sólo ción de los trabajadores.
burguesa el pasado do-
tam
10n so- De este modo, en la soci edad
40 41
mina al presente; en la sociedad comunista es el
presente propiedad personal no puede transformarse en propiedad
el que domina al pasado. En la sociedad burguesa
el capi- burguesa, desde ese instante la personalidad queda su-
tal es independiente y tiene personalidad, mientras primida. > : A
que el
individuo que trabaja carece de independencia Reconocéis, pues, que por personalidad no entendéis
y de perso-
nalidad. E sino al burgués, al propietario burgués. Y esta personali-
1 Y es la abolición de semejante estado de cosas dad ciertamente, debe ser suprimida.
lo que
la burguesía considera como la abolición de la person El comunismo no arrebata a nadie la facultad de apro-
alidad
y de la libertad! Y con razón. Pues se trata efecti
vamente piarse de los productos sociales; no quita más que el po-
de abolir la personalidad burguesa, la independencia der de sojuzgar el trabajo ajeno por medio de esta apro-
bur-
guesa y la libertad burguesa. piación. Se ha objetado que con la abolición de la propie-
Por libertad, en las condiciones actuales de la produc
- dad privada cesaría toda actividad y sobrevendría una pe-
ción burguesa, se entiende la libertad de comercio, reza general.
la li-
bertad de comprar y vender. He fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad bur-
Desaparccido el chalaneo, desaparecerá también la li- guesa habría sucumbido a manos de la holgazanería, pues-
bertad de chalanear. Las declamaciones sobre la liberta
d to que en ella los que trabajan no adquieren y los que
de chalaneo, lo mismo que las demás bravatas liberales de adquieren no trabajan. Toda la objeción se reduce a esta
nuestra burguesía, sólo tienen sentido aplicadas al chala- tautología: no hay trabajo asalariado donde no hay ca-
neo encadenado y al burgués sojuzgado de la Edad Media;
pero no ante la abolición comunista del chalaneo, de las a las objeciones dirigidas contra el modo comu-
relaciones burguesas y de la propia burguesía. nista de apropiación y de producción de los pareucios
Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad materiales han sido hechas igualmente respecto a la apro-
privada. Pero en vuestra sociedad actual la propiedad pri- . piación y a la producción de los productos del trabajo
vada está abolida para las nueve décimas partes de sus - intelectual. Lo mismo que para el burgués la ED
- miembros. Precisamente porque no existe para esas nueve
; de la propiedad de clase equivale a la desaparición de toda
décimas partes existe para vosotros. Nos reprocháis, pues,
3 - producción, la desaparición de la cultura de clase significa
el querer abolir una forma de propiedad que no puede para él la desaparición de toda cultura. :
;
existir sino a condición de que la inmensa mayoría de h La cultura, cuya pérdida deplora, no es para la n-
¿$
sociedad sea privada de propiedad. mensa mayoría de los hombres más que el adiestramiento
En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra 3 nsforma en máquinas. q
propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos. cr te discutáis con nosotros mientras apliquéls ale
Según vosotros, desde el momento en que el trabaja “abolición de la propiedad burguesa el criterio de ido
no puede ser convertido en capital, en dinero, en renta ha
de - nociones burguesas de libertad, cultura, derecho, etc.
la tierra, en una palabra, en poder social susceptible "tras ideas son en sí mismas producto de las relaciones E
de ser monopolizado; es decir, desde el instante en que k' : producción y de propiedad burguesas, como vuestro de-
o
42 43
recho no es más que la volunt bre la familia
.qe
y
la
más
de ps todavía. La acción común del proletariado, al concienc ia.
me- concurrencia en el dominio de la
he el de los países civilizados, es una de las primeras con-
n o . .q.
religiosas, mora-
?
cepcion
od es, id en una palabra, la concien parte de la sociedad
cienci cia del hombre? tradiciones, la explotación de una
ja emuestra la historia de las ideas sino que la todos los siglos anterio-
e ucción Intelectual : por la otra es un hecho común a
pro se transf nada de asombroso que la
orma con la producción res. Por consiguiente, no ticne
46 47
conciencia
EA soci dad territorial y empleo
a pa las edades, a despecho de toda 1. Expropiación d e la propie
Ea a gastos del Estado.
diversidad, se haya movido
siem- de la renta de la tierra para los
pa E o.
5 paradas comune s, dentro de unas 2. Fuerte impuesto progresiv
€ Conciencia— que no desapa o de herencia.
3. Abolición del derech
dad de todos los emigra-
Ni
completamentMe e masmá que con recerán
la desaparición definitiv: 4. Confiscación de la propie
antagonismos de clase
ll dos y sediciosos.
pde revolución comunista es la en manos del Estado por
e . rup tur a m as radical con S. Centralización del crédito
2d aciones de propie con capita 1 del Estado y mo-
dad tradicionales; n ada de extraño medio de un Banco nacional
que en el curso d e su desarrol
ra más
l : pa de la mane- nopolio exclusivo. todos los
DS pa ical e
con las idea
i s tradicionnal manos del Estado de
en
aleses 6. Centralización
» £€jemos aquí las objecione
s hechas por la a b bur- medios de transporte. en-
empresas fabriles perteneci
r
7. Multiplicación de las
gu esta al comunismo Como
pe hemos visto
n, rot ura -
trumc 1tos de producció
arriba
mer , el r1
48 49
E
A
pd A araEa o amo y de musitarle
ida
i i del antagonismo de clase y lasE : ner canciones satiricas contra su nuev
ed eral, y, por tant a , Su propia1 dominación
de
co- F al oído profecías más o menos
siniestras .
el socialismo feudal, de je-
mezcla
Así es como nació
do y de amenazas
a are
pa En
E sustitució de la antigu
i a sociedad burguesa, con remiadas y pasquines, de ecos del pasa
o su crítica amarga, mor-
a de clase, surgirá 0 aso sobre el porvenir. Si alguna vez
a a en el corazón, su in-
el libre desenvolvimi
vimiento de cada uno será : daz e ingeniosa hirió a la burguesí
la marcha de la his-
ición del libre desenvolvimiento de todos capacidad absoluta para comprender
cubrirle de ridículo.
toria moderna concluyó siempre por
A guisa de bandera,estos señores enarbolaban un mi-
de atraer al pueblo. Pero
sero zurrón de proletario, a fin
advertía que sus posade-
III cada vez que el pueblo acudía,
blasón feudal y se dis-
ras estaban ornadas con el viejo
LITERATURA e. irreverentes carcajadas.
SOCIALISTA Y COMUNISTA persaban en medio de grandes
franceses y la “Joven
Una parte de los legitimistas
este espectáculo cómico.
Inglaterra” han dado al mundo
1.—EL SOCIALISMO REACCIONARIO
alismo demuestran que
a) El socialismo feudal Cuando los campeones del feud
era distinto del de la burguesía,
pi su modo de explotación
des E e explotaban en condiciones
o la aristocracia francesa e in olvidan una cosa, y es que ellos
ads: aban llamadas a escribir ir libelos diferentes y hoy anticua-
li el contra a 1 la moder- y circunstancias por completo
os ad burguesa. En la revolución francesa de julio su dominación no existía
das. Cuando advierten que bajo
E que la burguesía mo-
yes movimiento inglés por la reforma parla- el proletariado moderno, olvidan
da lo o fatal del régimen so-
qn pimañS una vez más bajo los golpes derna es precisamente un retoñ
o advenedizo. dEEn ad elante no podía habl ñ 1 cial suyo.
quiera de una lucha política parte, el carácter reac-
¡ti seria.1 o No 1 es quedaba sala dd m A Disfrazan tan poco, por otra
que la lucha literaria. . P Pero, » también principal acusación que pre-
cionario de su crítica, que la
dla ié en el el t terreno literario
i ia
EE dde de la época de la Restauración % Habia es precisamente haber creado
sentan contra la burguesía
er inaplicable. : Para a c crearse simpatí que hará saltar por los aires
i bajo su régimen una clase
nester quee la ariststocraciai aparentaseS n o tener MA en nd cuent todo el antiguo orden social.
al propios intereses y que formularar a su
sus a no es tanto el haber
s acta de acusa- 63 Lo que imputan a la burguesí
ción c ontra la burguesíaía sólo só en interés
j de la clase obrera en general, sino el haber he-
el hecho surgir un proletariado
revolucionario.
cho surgir un proletariado
ica, toman parte en todas
eN o se trata aquí de la Restauración
.
Por eso, en la práctica polít
inglesa de 1660-1689, sino
EN
de la francesa de 1814- 1830. (Nota de F. Engels
a la clase obrefa. Y en la
a in edición in-
s las medidas de represión contr
$09 36 ¡
Sl
Mei
vida diari a pesar de su fraseología ampulosa, aria
se las moderna, se ha formado —y, como parte complement
A para recoger los frutos de oro del árbol cesar—
de la de la sociedad burguesa; sigue formándose sin
HR ria y trocar el honor, el amor y la fidelidad entre
por el una nueva clase de pequeños burgueses que oscila
59 en lanas, los indivi duos que
azúcar de remolacha y aguardiente.? el proletariado y la burguesía. Pero
el mismo
: modo que el cura y el señor a las filas
ñ feud E la componen se ven continuamente precipitados
charon siempre dede ] a mano, 5 el socialismo y, con el des-
cleri
ericPd E del proletariado a causa de la competencia,
unido con el socialismo feudal to
pa arrollo de la gran industria, ven aproximarse el momen
y pe más fácil que recubrir con un barniz inde-
Nad
fracci ón
,
como
e .
socialista
e
pendiente de la sociedad moderna y en que serán reem-
O cristiano, ¿Acaso el cristianismo no
se ley an-
0 qn ae agri-
la propiedad privada, el matrimo nio plazados en el comercio, en la manufactura y en la
y de : or ¿No predicó en2” su lu gar la caridad i la cultura por capataces y empleados.
Pobreza, el celibato y la mortificación cons-
dEl E La
de la carne, la A la En países como Francia, donde los campesinos
stica y la iglesia? El socialismo cristiano no es la poblac ión, es na:
ás tituyen bastante más de la mitad de
que el agua bendita con que el clérigo del pro-
consagra el despe- A tural que los escritores que defendían la causa
cho de la aristocracia.- del
letariado contra la burguesía, aplicasen a su crítica
del pe-
régimen burgués el rasero del pequeño burgués y
el
b) El socialismo Ppequeñoburgués queño campesino, y defendiesen la causa obrera desde
el so-
La aristocraci
racia
punto de vista de la pequeña burguesía. Así se formó
feudal no
bada por la burguesía, y no es la
es la ni
única clas
cialismo pequeñoburgués. Sismondi es el más alto ex-
única clase cuya0d
s con- de esta literatura, no sólo en Francia, sino tam-
diciones de existenci ;: E E
y van extinguiéndose en
ponente
la sociedad burguesa moderna. Los bién en Inglaterra.
des medievales y el e
villanos de las ciuda-
Este socialismo analizó con mucha sagacidad las con-
pro-
la de los pequeños agriculto-
res de la Edad E iaEd fueron tradicciones inherentes a las modernas relaciones de
los precursores de la bur-
Euesía moderna, En los países de ducción. Puso al desnudo las hipócritas apologías de los
Í una industria y un economistas. Demostró de una manera irrefutable los efec-
. ercio menos des
arrollados esta clase continú tra-
o al lado de la burguesía en auge.
a vegetan-
. tos destructores del maquinismo y de la división del
y de la propie dad
En los países
paí donde se ha desarrollado la civilización bajo, la concentración de los capitales
ruina
territorial, la superproducción, las crisis, la inevitable
mise-
a1 Esto se refiere en prime
pri r término
i a Alemania,
de los pequeños burgueses y de los campesinos, la
donde los anarqu ía en la produc ción, la es-
propia gran parte de sus uba
los. “ s i ria del proletariado, la
distri bución de las riquez as,
aa Epi
con ayud ers
, Erandes fábricas de e pate
a candalosa desigualdad en la
entre
h exterminadora guerra industrial de las naciones
de a eee cohol. Los acaudaladog aristócratas qe
Proter británi rd
e Alaro re de las antigu as
si, la disolución de las viejas costumbres,
saben cómo pueden E
Pr ó endo sus nomb:
ciedades anónimas de reputación más o A es relaciones familiares, de las viejas nacionalidades.
de 53
de Francia no eX-
Sin embargo, sía a
luntad de la burgue.
el contenido positivo de ese socialismo
Y e
la voluntad
consiste, bien en su anhelo de restablecer los antiguos me- E
e
que las A yes de
EE resaban a sus ojos más ntad ver-
dios de producción y de cambio, y con ellos las vo lu nt ad tal co mo debe ser, : de la volu
antiguas 4Reca de la
relaciones de propiedad y toda la sociedad antigua,
bien redujo unica -
en querer encajar por la fuerza los medios modern 1t rato
lemanes Ss
os de íideas Í rancesas con
d os
labor
uerdo las nuevas
Í O da
producción y de cambio en el marco estrecho de er de ac
las anti- menle a pon ex e 10 ta ment
e , a asi S
guas relaciones de propiedad, que ya fueron rotas, f 1 losófic:
a , O, 1 n as
que su
a
Y 1e ] a con
co c. a jencia
propias opt -
fatalmente debían ser rotas por ellos. En uno y otro partiendo
de sus
caso, milar se las ide as francesas
da e.
este socialismo es a la vez reaccionario y utópic sóficas.
o. i nes fil
nio iloosó general una
Para la manufactura, el sistema gremial; para la on como se as sn
agri- Y se las asimilar o
cultura, el régimen patriarcal; he aquí su última la traducció a
palabra. 1 a extranjera: por A l ds
En su ulterior desarrollo esta tendencia ha caido có mo los fra ile s superpuste a
en ce sabe P:
una decepción cobarde. sicas del antiguo
clá2sicas
d tia
to s cat A ol1
1 a de los an
dl de sc eripco iones de la vid o
c) El socialismo alemán o socialismo “verdadero” | a de
rat t o s
os al em an es procedieron o :
a ite
uposiA
La literatura socialista y comunista de Francia, que la osó turabajo
eraos
litfic profanaorigin al ra se el e aL
Peprsod E fil el
nació bajo el yugo de una burguesía dominante y es la o
las A
expresión literaria de la lucha contra dicha dominación, fr an ce sa de a
bajo o e “etic
Eli najenación de' la sa 1
a
e umaana”; Di
fue introducida en Alemania en el momento en que la Pa aci
hs E
burguesía acababa de comenzar su lucha contra el absolu- ES del Estado burgués, y
Ed o, Y A 2*
tismo feudal. lo uni 1versal l a abstract dd
LES Elo
Filósofos, semifilósofos e ingenios de salón alemanes lac ión de la fraseologia !
de me “filosotia |
se lanzaron ávidamente sobre esta literatura; pero olvi- le di er on
o el nombre de
ds s ER fral an ceod
sa s a a so
teotia
midad dero”, a “ciencia aleman
daron que con la importación de la literatura francesa no o ver
acción”, “socialism HO Ada del so ci al ismo”, et-
habian sido importadas mentació,n
a Alemania, al mismo tiempo, cialismo” “funda
,
56 S/
,socialis tas y comunistas
1 que 1
circul an en Alemania mática, pero
ecen a esta inmunda y enervante literatura,3
perte-
Otra forma de este socialismo, menos siste
os de todo movi-
$ más práctica, intenta apartar a los obrer
no es tal o
miento revolucionario, demostrándoles que
2.—EL les, sino so-
cual cambio político el que podrá beneficiar
SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS
s materiales
e. q ES ; burguesía lamente una transformación de las condicione
desea remediar los males económicas. Pero, por trans-
E de vida, de las relaciones
consolidar la sociedad burguesa. de vida, este so-
. A esta categoría pertenecen los economistas los formación de las.condiciones materiales
fi- en modo alguno, la abolición de las
antropos, los humanitarios, los que pretenden cialismo no entiende,
sj que no es posi-
la Suerte de las clases trabajadoras, los organizadores relaciones de producción burguesas —lo
Le sino únicamente
beneficencia, los protectores de animales ble más que por vía revolucionaria—,
los fuda sobre la base de las
dores de las sociedades de templanza, los reformas administrativas realizadas
dl : esas, y que, Por
domésticos de toda suerte. Y hasta se ha llegado mismas relaciones de producción burgu
a d. el capita l y el
ux este socialismo burgués en sistemas nd tanto, no afectan a las relaciones entre
, en el mejor de
de AO ejemplo la “Filosofía de la Miseria”, trabajo asalariado, sirviendo únicamente
los gastos que
los casos, para reducirle a la burguesía
ifica rle la administración
Los burgueses socialistas requiere su dominio y para simpl
quieren perpetuar las con-
diciones de vida de
de su Estado. ”
la sociedad moderna expresión ade-
El socialismo burgués no alcanza su
pero sin las
luchas y los peligros que surgen fatalmente e ellas, Quie- e figura retórica.
ren perpetuar cuada sino cuando se convierte en simpl
la sociedad actual, pero sin obrera! ¡ ÁAran-
¡Libre cambio, en interés de la clase
los elementos
que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía clase obrera! ¡ Prisiones
sin el proletariado. La burguesía, como es natural, se *celes protectores, en interés de la
He ahí la última
representa el mundo en que ella domina como el mejor celulares, en interés de la clase obrera!
que ha dicho se-
de los mundos, El socialismo burgués elabora en un le palabra del socialismo burgués, la única
riamente.
tema mas o menos completo esta representación consola- precisamente en esta
El socialismo burgués se resume
dora. Cuando invita al proletariado a realizar su sistema en interés de la
y a entrar en la nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en afirmación: los burgueses son burgueses
clase obrera.
el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad a
pero despojándose de la concepción odi iosa que se ha for-
mado de ella. P 3.—FEr. SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
CRÍTICO-UTÓPICOS
8 La tormentat revolucionari a de 1848 barrió esta miserabl
en todas las gran-
A Y de quitado a sus partidarios todo deseo de seguir ha No se trata aqui de la literatura que
ialismo. El principal representante y el tipo clásico de form ulad o las reivindica-
esta escuela
o esel aseñor K arl Griin.
ú (Nota de F. Engels a la edi- des revoluciones modernas ha
Babeuf, etc.).
ciones del proletariado (los escritos de
58 39
ada por ellos. La E
Las primeras tentativas directas del prole ización de la sociedad invent
tariado para ellos a la propaga
hacer prevalecer sus propios intereses
de clase, realizadas ie del mundo se reduce para a
en tiempos de efervescencia general, en e “e práctica de sus planes sociales.
el período del «Je- tienen conciencia, a
rrumbamiento de la sociedad feudal, fraca
saron necesaria- , e hecata de sus planes la clase
mente, tanto por el débil desarrollo del eee miedo ante todo los intereses de
mismo proleta-
riado como por la ausencia de las condicione
s materiales el aspecto de la clase
de su emancipación, condiciones que surge
n sólo como
|
no exisA te para ellos sino bajoj do
producto del advenimiento de la época burgu más padece. E
esa. La lite- de la lucha de clas es,
ratura revolucionaria que acompaña a estos as la forma rudimentaria
primeros mo-
ción socia1 l, les lleva a A considerarse
vimientos del proletariado, era forzosamente,
por su con- como su propia posi¡ció a
de clase.
tenido reacc
ionaria. Preconizaba un ascetism ncima de todo antagonisino
o general y de todos los miembro
un burdo igualitarismo. E mejoradel r alas condiciones materia les
más3 P e
ivile gi . Por eso;O
Los sistemas socialistas y comunistas propi
amente di- de la sociedad, incluso de los a dd
sin
chos, los sistemas de Saint-Simon, de Fourier, E de apelar a toda la sociedad ante.
etc., hacen su aparición en el periodo inicia
de Owen,
an se diri a 1 a la la claclase domin
erencicia
1 1 gen con preferen
a
l y rudimen- j ncluso
ces La aa a
su sist ema,
tario de la lucha entre el proletariado y la
burguesía, pe- p rque basta con comprender de la
planes posi bles
.
y prole-
tarios”.) de todas las sociedades ias SOM y en particu-
:
Los inventores de estos sistemas, por cierto, se Repudian, por eso, to a acct se proponen ,
alcanzar su
dan naria;
cuenta del antagonismo de las clases, así como lar, toda acción revolucio
de la ac- s, de tando abrir camino al
objetivo por medios pacífico
e pr
.
ca, pro
ee manera también fantásti
, .
a
a so- llenas de E, u ee
cial, de unas leyes sociales que permitan crear esas
con- aspiraciones de los obreros,
transformaci
diciones. timiento, , hacia una completa
En lugar de la actividad social ponen la actividad de ÓNn
encierra
alistas y e
iali i
su propio ingenio; en lugar de las condiciones histór
icas aMas estas obras soci
io E a
can todas la
de la emancipación, condiciones fantásticas; en también elementos críticos. Ata
lugar de han pro po
la organización gradual del proletariado en clase, una or- sociedad
d existente. Y de este modo
61
60
E AA
materiales de un gran valor para
instruir a los obrerosde rusalén. Y para la construcción de todos estos castillos
Sus tesis positivas referentes a
la sociedad futura, tales en el aire se ven forzados a apelar a la filantropia de los
como la desaparición del contrast
e entre la ciudad y d Í corazones y de los bolsillos burgueses. Poco A poco van
campo, la abolición de la familia,
de la ganancia privada cayendo en la categoría de los socialistas reaccionarios O
y del trabajo asalariado, la proc
lamación de la armonia conservadores descritos más arriba y sólo se distinguen
social y la transformación del Esta
do en una simple admi- de ellos por una pedantería¡ másás sisten
sistemática y y una
ete su-
nistración de la producción; toda
s estas tesis no hacen | persticiosa y fanática en la eficacia milagrosa de su
sino enunciar la desaparición del
antagonismo de las cla- dia social.
ses, antagonismo que comienza
solamente a perfilarse y Por eso, se oponen con encarnizamiento a jodo movi:
del que los inventores de sistemas
las primeras formas indistintas
no conocen todavía sino miento político de la clase obrera, pues no ven en él e
y confusas. Así, estas el resultado de una ciega falta de fe en el nuevo o.
tesis tampoco tienen más que un
sentido puramente utó- Los owenistas, en Inglaterra, reaccionan contra los
pico.
cartistas, y los fourieristas, en Francia, contra LS re-
-La importancia del socialismo y del
comunismo críti- $ formistas.
co-utópico está en razón inversa al
desarrollo histórico.
A medida que la lucha de clases se acent
úa y toma for-
mas más definidas, el fantástico afán
de abstraerse de $
ella, esa fantástica Oposición que se
le hace, pierde todo IV
valor práctico, toda justificación teórica,
He ahí por qué K
si en muchos aspectos los autores de a
esos sistemas eran ACTITUD DE LOS COMUNISTAS
revolucionarios, las sectas formadas OS DE OPOSIC 1
por sus discípulos " DIFERENTES PARTID
son siempre reaccionarias, pues, se aferr
an a las viejas
concepciones de sus maestros, a pesar O
del ulterior des- Después de lo dicho en el capitulo Il, la
arrollo histórico del proletariado. Buscan,
pues, y en eso los comunistas ante los partidos obreros ya Eon E .
“Son consecuentes, embotar la lucha de
clases y conciliar se explica por sí misma, y por tanto su posición a E
los antagonismos. Continúan soñando con
la experimenta- cartistas de Inglaterra y los partidarios de la refo
ción de sus utopías sociales; con establecer
falansterios ¡ érica del Norte.
aislados, crear colonias interiores en sus países
o fundar Eo pa luchan por alcanzar los objetivos e in-
una pequeña Icaria,? edición en dozavo
de la nueva Je- tereses inmediat os de la clase obrera; pero, al mismo E
po, defienden también, dentro del movimiento. actual, e
2 Falansterios se llamaban las coloni
as socialistas proyectadas
por Charles Fourier. Icaria era el
nombre dado por Cabet a su poten de este movimiento. En Francia, los comunistas
país utópico y más tarde a su colonia
comunista cn América.
(Nota de F, Engels a la edición
inglesa de 1888.) a Aa 8¡
: sociales proyectados por Fourier. A
Owen llamó a sus sociedades comunistas modelo «home- palacios
nies» (colonias interiores). El falansterio era el nombr colo- ástico- utópico, cuyas instituciones co
e de los a de F. Engels a la edición alemana de 1890.)
62 63
en Ale-
A] b al mMenc; onn
£ an su Í
comunist a 1S
se suman al Parlido Socialista Democrático1% contra la 1 NU 35
Á 1 nani e Ye 1
e 1
a
S| yera« s
MES
a ]
€ e una
6
re 7
nia S € dle1 m1a
burguesía conservadora y radical, sin renunciar, sin em-
>
mania,Ú
q
Í DOrque ena
a cabo esta E volu-
vará
Te
porque lle
bargo, al derecho de criticar las ilusiones y los utópicos volución burguesa V
.. d a 1 vil iza ció n
e , “0 ela Cl
: ] di a pl gresivas
Se t
as con 1ciones mas
legados por la tradición revolucionaria. cion ajo
con un proletar tado mucho mas
general, y
En Suiza apoyan a los radicales, sin desconocer que europea cn
ra en € 1 Ss bq lo
si XVI y el de
€al de Inglates
este partido se compone de elementos contradictorios, en d Cusarru Ma do
1 a ue
cu
tanto, la rey olución
Dur-
64
63.--3