Pesca (actividad primaria: consiste exclusivamente en la extracción de recursos naturales)
Es la extracción de recursos hidrobiológicos de los mares, lagos y ríos.
Tipos de pesca
Pesca artesanal: la embarcación es pequeña (botes, lanchas o caballos de totora) y
desembarcan en las caletas (entrada de mar, más pequeña que la bahía). La forma de pesca va
a ser sencilla. Destinadas para el consumo humano directo. Máximo número de pescadores es
menos de 5. Entre 10 y 15kg
Pesca industrial: la embarcación es grande y emplea técnicas modernas. Destinadas para las
industrias (harina y aceite de pescado). Máximo número de pescadores es entre 100 y 50. La
forma de pesca va a ser moderna. Más de 100kg.
Principales puertos pesqueros en el Perú
Paita (Piura – primer puerto pesquero)
Salaverry (La Libertad)
Chimbote (Ancash – el puerto más grande)
Callao (Lima)
Matarani (Arequipa)
Ilo (Moquegua)
Primer productor de trucha (Junín)
Primer extractor de pescado (Áncash)
Primer extractor de camarones (Arequipa)
Principales especies
1. Anchoveta
2. Jurel
3. Bonito
4. Caballa
5. Perico
Habiéndose iniciado la primera temporada de pesca de anchoveta, en la zona centro norte del
país, es bueno reflexionar acerca del aporte del sector pesquería a la economía nacional. En
cuanto al PBI, la pesca ha representado en promedio 1.3% de la economía peruana en los
últimos 10 años. Ello, a pesar de haber transitado por años nada auspicios os, debido tanto a
factores climatológicos como a políticas públicas ineficientes. Esta contribución del 1.3%
implica la generación de más de S/6300 millones que ingresan año a año a nuestra economía.
Por otro lado, en cuanto a las exportaciones, las cifras también son muy relevantes. De acuerdo
con información oficial, los ingresos de divisas al país por exportaciones pesqueras superan los
S/10,700 millones, lo que representa el 7% de las exportaciones totales del país.
Sin embargo, lo más importante es la generación de empleo que la industria pesquera genera
en las ciudades costeras donde tiene presencia. Según datos del Instituto Peruano de
Economía, se estima que por cada puesto de trabajo generado en la industria se generan
alrededor de tres empleos adicionales en el resto de la economía.
Así, este sector genera más de 700 mil puestos de trabajo anuales en actividades directas e
indirectas. Y habiendo celebrado hace unos días el Día Internacional de la MYPE, observamos
que estos empleos se dan en sectores liderados por estas empresas, en sectores como
metalmecánica, transporte terrestre, seguridad, almacenaje, confecciones, hotelería,
construcción, servicios financieros, entre otros.
Por tanto, resulta claro que el sector pesquería es un motor de la economía que debemos
preservar, velando por su competitividad en el corto, mediano y largo plazo.
DESVENTAJAS
Como es sabido, la pesca, incluida la acuicultura, constituye una fuente vital de alimentos,
empleo, recreación, comercio y bienestar económico para las poblaciones de todo el mundo,
tanto para las generaciones presentes como para las futuras y, por lo tanto, debería llevarse a
cabo de forma responsable
La pesca, como cualquier otra actividad, genera una serie de impactos en el medio ambiente,
tales como la explotación excesiva de los recursos, la contaminación del mar, suelo y aire, entre
otros. Como la demanda está acercándose a los límites de la producción, muchos recursos
pesqueros están sufriendo deterioro. Por un lado, la excesiva pesca está agotando ciertas
poblaciones y, por otro, las otras actividades humanas también influyen en la productividad de
la pesca en los sistemas de agua dulce, salobre y sala.
Algunos impactos de la actividad pesquera pueden ser:
a) Explotación excesiva de las existencias de los peces y degradación a largo plazo de la base de
los recursos
b) Captura de las especies no objetivos y daños al hábitat, a raíz del uso de ciertos equipos y
prácticas de pesca
c) Contaminación proveniente de los derrames de petróleo y combustible, y de casco del
buque
d) Daños causados por los buzos y anclas
e) “Pesca fantasma” y peligros para la navegación, a causa de las redes y trampas abandonadas
o perdidas
f) Creación o expansión de las áreas portuarias, instalaciones en tierra y obras de
infraestructura (caminos, agua, energía eléctrica) para el procesamiento y transporte de los
productos de la pesca
g) Contaminación proveniente de los efluentes de las plantas industriales de procesamiento de
la pesca, etc.
El Perú no es solo un país minero por excelencia, sino que también tiene una importantísima
actividad pesquera. La inmensa biota que existe en su mar hace que sea uno de los primeros
países exportadores a nivel mundial. Las industrias pesqueras, en su proceso de producción,
producen un alto grado de contaminación en el mar.
En el caso de Chimbote, concretamente, se caracteriza por ser la ciudad pesquera más grande
del Perú y es conocida como la “Capital del Trabajo” por el centenar de fábricas que dan
empleo a miles de personas y que colocan a Chimbote como primer puerto pesquero en el
mundo. Sus principales actividades económicas son la pesca y la minería (además de
actividades agrícolas y otras industrias), por eso también es conocida como “la Capital de la
pesca y el acero”.
Presencia de productos tóxicos. En varios estudios realizados para observar los daños que
provoca la contaminación de las industrias se obtuvo una mortandad de miles de peces y
crustáceos en los mares costeños. En la costa, había aproximadamente 35 especies de peces
muertos, tales como lenguado, corvina, jurel y crustáceos. Según las mediciones hechas por las
autoridades correspondientes, en los análisis de las primeras muestras de agua contaminada,
se detectó la presencia de “formaldehido” en una concentración mayor de la permitida. Este
elemento se utiliza en la faena pesquera como desinfectante, ya que elimina gérmenes y
patógenos. Produce un daño tóxico directo porque es muy irritante y contribuye a disminuir el
oxígeno del agua. En el proceso industrial y para la limpieza de las instalaciones se utiliza soda.
Las aguas con soda y restos orgánicos son vertidos directamente al mar sin ningún tratamiento.
Gases y partículas a la atmósfera. Para la producción de harina de pescado se utilizan procesos
de secado, y los vapores de agua con alta concentración de gases de olor intenso son vertidos
al aire, causando contaminación olorosa en las zonas urbanas cercanas, como la contaminación
aérea13 por parte de trietilamina y vapores como resultado de la cocción del pescado a altas
temperaturas.
Las posibles soluciones a estos problemas son:
Un adecuado manejo de la transferencia de pescados y de los mariscos y de los desechos que
se vierten al mar permite que la pesquería sea amigable con el medio ambiente marino.
Una solución planteada para disminuir la contaminación por sangre durante las faenas de
descarga es una neutralización de las aguas de bombeo, lo que permitiría la concentración de
las proteínas solubles y el material orgánico particulado. Estas aguas residuales podrían ser
finalmente incorporadas al proceso de producción y no devueltas al medio enriquecidas con
materia orgánica.
Las sustancias residuales (desechos orgánicos) deben ser recirculadas en el proceso industrial
para maximizar el aprovechamiento de la materia orgánica disuelta y evitar la contaminación.
Los residuos (líquidos) deben ser tratados de acuerdo a su naturaleza antes de ser vertidos por
el colector final.
Los gases, como resultado del proceso industrial, deben pasar por un proceso de lavado de
chimeneas, cuyo fin es solo eliminar vapor de agua a la atmósfera o debe ser recirculado al
proceso industrial con el fin de eliminar el desprendimiento de gases a la atmósfera
Las primeras iniciativas acerca de la calidad de una pesquería determinada surgieron desde el
punto de vista de la comercialización de los productos. Asociaciones de Productores, Cofradías
de Pescadores y Autoridades pesqueras, empezaron a emplear en los productos marinos las
mismas estrategias comerciales que con los productos agropecuarios: la denominación de
origen. Ahora, en determinados Estados miembros de la Unión Europea se intenta establecer
un Ecoetiquetado para productos marinos capturados de forma responsable y sostenible. Se
trataría de hacer llegar hasta la ciudadanía el mensaje de que los pescados que se adquieren
en el mercado están siendo capturados de tal forma que no se pone en peligro el medio
ambiente marino y la salud del océano, al tiempo que se garantiza la durabilidad y el equilibrio
de la pesquería.
En 1970 el Perú fue el primer país pesquero del mundo, pues la pesca total sobrepasó los 12
millones de toneladas de pescado.
En la década de 1970, el Perú ocupaba el primer lugar mundial como extractor de anchoveta y
productor y exportador de harina y aceite de pescado (que se elaboran con esa especie). El
Gobierno de entonces –una dictadura militar–, que controlaba la industria y la exportación
harinera, no previó lo que finalmente ocurrió: la euforia provocada por la abundancia condujo
a la depredación del recurso y como no se hizo nada para diversificar la producción con valor
agregado, el sector se estancó.
Desde entonces hubo intentos por modernizar la pesca, la mayoría encabezados por el sector
privado, orientados a reforzar la destinada al consumo humano directo. Un reflejo de ello es
que la exportación de procesados –congelados y conservas, principalmente– figura entre los
principales rubros no tradicionales.
El Gobierno anterior apuntó al impulso de la acuicultura, un filón que no ha sido explotado
adecuadamente, y conformó una mesa ejecutiva que logró avances en la reducción de los
trámites burocráticos. El actual, por su parte, comenzó a promover la formalización de los
pescadores artesanales y la acompañó con mejoras de algunas caletas.
Pero todos han sido esfuerzos aislados, pues nunca ha existido una política de Estado para la
pesca que sea integral, a largo plazo y orientada a contrapesar la participación de la anchoveta,
que hoy representa el 60% del PBI pesquero. Es más, algunas de las acciones iniciadas están
interrumpidas o caminan muy lentamente. Por ejemplo, no se sabe si lograron formalizarse los
8,000 pescadores previstos –el plazo culminó el 31 de diciembre– o si la mesa de acuicultura
continúa reuniéndose.
Quizá los grandes volúmenes de anchoveta extraídos durante el primer semestre del año
pasado, y su fuerte impacto sobre la industria y la exportación de harina de pescado, hicieron
creer al Gobierno que ya no hacía falta pensar en nada más. Y una vez más, como en los 70, la
naturaleza estropeó el optimismo reinante, pues antes del inicio de la segunda temporada de
pesca se supo que el recurso no había crecido lo suficiente, pero como ya no tenemos una
dictadura, la presión de algunos expertos logró que fuese suspendida.
El sector pesquero tampoco ha crecido lo suficiente. Sigue dependiendo de la misma especie
que hace casi medio siglo y el Gobierno no ha sido capaz de articular una política que
promueva la diversificación. Si ni siquiera ha sabido reaccionar a tiempo ante escándalos como
la contaminación de conservas chinas, tal vez sea ilusorio exigirle que piense a futuro.
El éxito se ahogó por una sobrepesca y El Niño que la azotó.
Perú es el principal país exportador de harina de pescado del mundo.
¿Cómo creció esta industria?
Durante los años 40 se dio un importante crecimiento de esta industria en el país sobre todo
por la demanda de los Estados Unidos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, pues, al
no poder importar la harina y el aceite de pescado del Japón, miró hacia Latinoamérica.
Finalizada la guerra, la producción pesquera no se detuvo y continuó su expansión como parte
de un fenómeno mundial por la alta demanda para la alimentación en la industria pecuaria, de
crianza de cerdos y aves de corral, especialmente de pollos. Al mismo tiempo crecía la
demanda de conservas para consumo humano en Europa y Estados Unidos.
Las importaciones mundiales de harina de pescado se incrementaron de 111,000 toneladas
métricas (t) a casi 2.4 millones de toneladas entre 1948 y 1965. Es decir, en dicho periodo
aumentaron en más de 2,000%.
La industria peruana también pudo desarrollarse por las políticas económica y cambiaria de
Manuel Odría y del segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche, y también por la flexibilidad
de la banca peruana para dar financiamiento a corto plazo a empresarios peruanos que
buscaban abrir conserveras importando plantas de segunda mano desde los EE.UU.,
principalmente, desde Florida. Estas políticas fueron cruciales para el desarrollo de la pesca y
de otros sectores, como la minería, la industria y el agro, pues se eliminaron las distorsiones
generadas por medidas proteccionistas de gobiernos pasados y se impulsó la apertura comer-
cial, la atracción de inversión extranjera y el mejoramiento de la capacidad productiva.
El desarrollo de la industria pesquera permitió a las empresas responder mejor ante la
demanda estadounidense, aumentando la producción de algunos productos como el hígado de
pescado, el pescado salado y productos similares en conservas. La especie más popular
entonces era el bonito, pues los tiempos de la anchoveta y su uso para la elaboración de harina
y aceite de pescado aún estarían por llegar en los años cincuenta.