FESP 9.
Acceso equitativo a servicios de salud integrales y de calidad
Descripción de la función
Esta función incluye las acciones para garantizar el acceso a servicios de salud pública
integrales y de calidad, para satisfacer las necesidades de salud de las personas, las
familias y las comunidades con base en las mejores prácticas, la ética y el conocimiento
científico.
Este tipo de atención exige también que las personas, sus familias y las comunidades
reciban la información y el apoyo que necesitan para tomar decisiones y participar en su
propia atención, y que los cuidadores estén en condiciones de rendir al máximo dentro de
un entorno de trabajo favorable.
Situación de la función
La responsabilidad de las autoridades de salud en esta materia es la esencia y fundamento
de esta función. Aunque los programas de promoción y prevención han logrado avances
significativos, aún predominan programas sin énfasis en el acceso y la calidad.
También se puede encontrar:
● La baja capacidad resolutiva de los servicios de salud, sobre todo en el primer nivel
de atención;
● las dificultades en la implementación y el control de las normas de calidad;
● la inadecuada disponibilidad, capacitación y educación continua de los recursos
humanos de salud;
● el limitado acceso a medicamentos y otras tecnologías de la salud;
● el financiamiento insuficiente e inadecuado.
A menudo, los medicamentos y otras tecnologías sanitarias representan el porcentaje más
alto del costo del tratamiento y la atención.
Mecanismos para fortalecer la función
La integración y la coordinación con servicios de atención individual de mayor complejidad y
servicios provistos a nivel comunitario por otros actores sectoriales, intersectoriales,
gubernamentales y no gubernamentales permitirán facilitar mecanismos de articulación y
complementariedad como estrategia para fortalecer la capacidad resolutiva y profundizar en
los logros alcanzados.
Algunos de los mecanismos pueden ser:
● Intervenciones desde los sistemas de salud y la intersectorialidad;
● fortalecimiento del primer nivel de atención y su articulación con el resto de los
niveles;
● el empoderamiento y la participación de las personas, incluidos los trabajadores de
la salud, en las acciones para mejorar la calidad de la atención;
● orientación a los resultados en salud y a mejorar la experiencia y la confianza de las
personas, las familias y las comunidades en los servicios de salud, más allá de la
optimización de los procesos.
De esta manera, aumentará la eficiencia del tiempo y los recursos, aumentará la equidad en
el acceso y, en algunos contextos, disminuirán las limitaciones ocasionadas por la
insuficiencia de infraestructura y de recursos humanos y financieros.
FESP 10. Acceso equitativo a intervenciones que buscan promover la salud, reducir
factores de riesgo y favorecer comportamientos saludables
Descripción de la función
Acciones para garantizar el acceso al conjunto de intervenciones de salud pública cuyo
objetivo es reducir la exposición a los factores de riesgo y favorecer los entornos
saludables.
Entre ellas se pueden mencionar las políticas de prevención de factores de riesgo de las
enfermedades no transmisibles:
● Políticas que regulan la comercialización y la promoción de determinados productos
(por ejemplo, la regulación o prohibición de la promoción del tabaco y el alcohol), las
regulaciones de etiquetado (tabaco, alimentos), la promoción y la protección de la
lactancia materna o la promoción de la actividad física y los ambientes libres de
humo de tabaco.
● Políticas cuyo objetivo es el aseguramiento del saneamiento, el transporte seguro, el
control vectorial, el control de la contaminación del aire, la inocuidad de los alimentos
y la seguridad alimentaria, la seguridad química, la adaptación al cambio climático y
la mitigación de sus efectos y la salud ambiental y la protección de la salud de los
trabajadores.
La provisión de estos servicios poblaciones permitirá que se produzca una mejoría en el
estado de salud en cohortes más amplias de la población.
Situación de la función
En la actualidad, muchos programas y servicios poblacionales de salud pública, como los
relacionados con la inocuidad alimentaria, el saneamiento o el control de enfermedades
prevenibles por vacunas, son susceptibles de sufrir recortes presupuestarios y de
desarrollarse en el contexto de estructuras de gobernanza debilitadas. Además, las políticas
y los programas que abordan la prevención y el control de las enfermedades no
transmisibles y la salud mental no se priorizan en la agenda de salud pública, aunque estas
ocupen la mayor carga de enfermedad.
Además, muchos organismos gubernamentales de salud pública están mal organizados y
cuentan con personal inadecuado para abordar esta complejidad, no colaboran o tienen
objetivos distintos, y la influencia y los intereses comerciales y económicos pueden impactar
negativamente en el desarrollo de políticas en el ámbito de salud.
Mecanismos para fortalecer la función
En primer lugar, esta función requiere de las primeras ocho funciones ya expuestas y de
una capacidad de liderazgo y coordinación para trabajar con los otros sectores. Igualmente,
precisa que se extienda la coordinación entre el sector de la salud y otros sectores del
Estado, la academia, el sector privado y otros sectores cuyo quehacer tiene repercusiones
sobre la salud.
Esto requiere del fortalecimiento de las iniciativas intersectoriales que identifican
explícitamente la mejora de los resultados de salud como uno de sus objetivos principales.
● Las autoridades de salud deben asumir el liderazgo en la supervisión y coordinación
de los servicios sociales y de salud y asegurar una estrecha colaboración con los
demás sectores.
● Fortalecer iniciativas que no están explícitamente dirigidas a mejorar los resultados
de salud, pero que buscan mejorar alguno de sus determinantes y factores de
riesgo. Por ejemplo, el desarrollo de infraestructura (parques, calles seguras, agua
potable y alcantarillado) y la regulación de bienes y servicios con efectos sobre la
salud (seguridad vial, etiquetado frontal de alimentos y consumo de alcohol, drogas y
tabaco, entre otros) y que están regulados en otros sectores institucionales (por
ejemplo, transporte, educación, comercio, agricultura o medioambiente).
● Ampliar el ámbito de acción e influencia de las autoridades de salud sobre la agenda
de otras políticas públicas del Estado, creando alianzas y mesas intersectoriales y
estableciendo objetivos en común para fortalecer las políticas de salud.
Los esfuerzos mencionados deben complementarse con intervenciones comunitarias a nivel
local, las cuales se ejecutan en las escuelas, los lugares de trabajo, los mercados o las
áreas residenciales, entre otros ámbitos, para abordar problemas prioritarios de salud a
través de intervenciones que consideran la complejidad de factores determinantes como el
comportamiento o las creencias culturales, y que operan en los lugares donde las personas
viven y trabajan.