CARTAS CATÓLICAS: UN MENSAJE PARA EL MUNDO
Las cartas católicas se llaman CATÓLICAS porque están dirigidas
a todos, sin limitación geográfica. En ellas se anima a permanecer
en la sana doctrina y se desenmascara a los falsos maestros.
También se invita a hacer vidas y obras, practicando las virtudes
cristianas.
SANTIAGO
Santiago, apóstol de Jesús, gobernó la comunidad cristiana de
Jerusalén desde el año 42 d.C. en adelante y sufrió el martirio en
el año 62. Él compuso su carta hacia el año 60, dirigiéndola a los
cristianos de la diáspora, es decir, a los cristianos de origen judío
dispersos por todo el mundo grecorromano.
El mensaje de esta carta se centra en la exigencia de la coherencia
entre fe y conducta. Para ello, se sirve de algunas de las
enseñanzas de Cristo en el Discurso de la Montaña. Hace
recomendaciones sin seguir un orden: Comienza con
instrucciones sobre la paciencia en las pruebas, el respeto a la
dignidad de los pobres; luego, muestra la necesidad de las obras
que tienen que acompañar a la fe siguiendo como algunas
recomendaciones concretas, entre las que sobresalen los sermones
a los ricos, el valor de la oración y unción sobre los enfermos.
PEDRO
Pedro, apóstol y cabeza de la Iglesia, escribió sus cartas hacia los
años 64-67 d.C. dirigiéndolas a los fieles del Asia Menor, a gentiles
que habían sido evangelizados por Pablo.
En ellas, tras dar gracias a Dios por habernos salvado mediante
Jesucristo, desarrolla algunos aspectos de la vida cristiana
derivada del Bautismo: la llamada a la santidad, la conducta
ejemplar del cristiano en medio del mundo, la paciencia en las
tribulaciones grandes o pequeñas y, finalmente, el buen
comportamiento de los presbíteros con los fieles y viceversa; es
decir, muestra la misión y unión de la Iglesia primitiva en medio
de una sociedad alejada de Dios.
Doctrinalmente destaca la enseñanza sobre el sacerdocio común
de los cristianos y sobre el descenso de Cristo a los infiernos. En
este sentido es muy parecida a la de San Judas.
JUDAS
Judas, apóstol y hermano de Santiago, compuso su carta hacia
los años 62-67 d.C. dirigiéndola a los cristianos convertidos del
judaísmo, que en ese momento se encontraban dispersos por
territorios del imperio romano, expuestos a unos supuestos
maestros de la verdad, que en realidad eran portadores de
falsedades. En ella encontramos temas similares a los de la
segunda carta del Evangelio. Judas se ve en la necesidad de
escribir esta carta, para animar a los fieles a mantenerse firmes en
la fe y en la caridad, en contraste con aquellos hombres que
tienen una conducta blasfemia y libertina. Finaliza con una
solemne alabanza a Dios por Cristo.
JUAN
Juan, apóstol de Jesús, es el autor de la primera carta y del
Evangelio que lleva su nombre, el autor de la segunda y tercera
carta tal vez sea un cristiano perteneciente a la comunidad
Joánica y conocido por el nombre de Juan el presbítero. Fueron
escritas alrededor de los años 95-100 d.C. Tardaron en ser
aceptadas dentro del canon de los libros inspirados. De las tres
cartas de Juan, sólo la segunda y la tercera son propiamente
cartas. La primera es un tratado sobre la fe auténtica y la vida
común formulada como meditación. La segunda está dirigida a
una comunidad cristiana amenazada por gnósticos que no
confiesan a Jesucristo hecho carne. La tercera va dirigida a una
persona particular que se llama Gayo.
Nos dice Juan que el cristianismo no es una nueva forma de
conocimiento, sino el reconocimiento del amor que Dios nos tiene.
Su mensaje sigue siendo actual para poder conocer cuál es la
verdadera dimensión de Cristo, de esta manera vivir con total
autenticidad nuestra fe.