TEMA 8: ROL Y STATUS 169
1. ROL Y ESTATUS 169
1.1. STATUS Y ROL: DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA 169
2. EL CONCEPTO DE STATUS 170
2.1. STATUS ADSCRITOS Y STATUS ADQUIRIDOS 171
2.2. JERARQUIZACIÓN DE LOS STATUS 171
2.3. STATUS PRINCIPAL O DOMINANTE 172
2.4. STATUS Y PERSONALIDAD SOCIAL 172
3. EL CONCEPTO DE ROL 172
3.1. CONJUNTO DE ROLES 173
4. LOS PATRONES DE CONDUCTA NO SE APLICAN DE FORMA UNIVERSAL 174
REFERENCIAS 174
1. BIBLIOGRAFÍA GENERAL 174
2. BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA 175
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168
TEMA 8: ROL Y STATUS
1. ROL Y ESTATUS
1.1. Status y rol: dos caras de una misma moneda
El estudio de los grupos humanos desde el punto de vista sociológico, es el estudio de la
organización social. Y la organización social consiste en una sociedad que se estructura a
partir de un sistema de regularidades de conducta pautadas. Una organización social o
estructura social “es un sistema interrelacionado de roles y status” (Chinoy, 1980: 56). Por
tanto, el análisis de una organización o estructura social exige identificar los roles y status
que la constituyen y examinar las relaciones que existen entre ellos.
Los conceptos de rol y estatus se derivan de ciertas observaciones básicas sobre la
naturaleza de las instituciones. Los conceptos de rol y status representa unidades básicas
de análisis de las instituciones, así como de los grupos sociales en la medida que todos
ellos poseen de una estructura.
Como mínimo, toda posición social posee dos aspectos fundamentales que son la cara y
el reverso de un mismo fenómeno, y que en muchos puntos se confunden entre sí. Estos
aspectos son el rol y el status: el rol es la pauta de conducta que se espera de las
personas que ocupan un status determinado.
El status es la posición en relación con otras posiciones; cada status llevan consigo un
conjunto de reglas o normas que prescriben cómo debe comportarse la persona que lo
ocupa. Ese conjunto de normas recibe el nombre de rol.
Ralf Linton (1936: 113-114) fue el primero en utilizar el término rol para referirse al
conjunto de papeles asociados a un status, distinguiendo el rol del status, el cual hace
referencia a las posiciones que una persona ocupa en un grupo y en la sociedad. El rol y
el estatus son bastante inseparables. Para él, ambos términos tienen un doble significado.
Por un lado, status es la posición social que un individuo ocupa dentro de un grupo, pero
el individuo no ocupa una sola posición sino que participa de una serie de ellas; por otro
lado, “el status de cualquier individuo significa la suma total de todos los estados que
ocupa”, es decir, representa su posición con relación a la sociedad total. Cuando el
individuo hace efectivos los derechos y deberes que constituyen un status, está
desempeñando un papel -un rol-; cada individuo tiene una serie de roles derivados de los
diversas posiciones en los que participa y al mismo tiempo un rol, general, que representa
la suma total de estos roles. Roles y status es el mínimo de actitudes y conducta que
determina qué ha de hacer el individuo en sociedad y qué puede esperar de ella.
Linton ya señala la dificultad que presenta distinguir rol de status: el término status hace
referencia a un conjunto de derechos y deberes, pero estos derechos y deberes solo
pueden encontrar expresión a través de los individuos, lo que hace muy difícil distinguir
entre los estados y las personas que los poseen y ejercen los derechos y deberes que los
constituyen.
Cada persona ocupa una serie de «posiciones» en el grupo y en la sociedad a que
pertenece. Nuestro modo de ser miembros de una sociedad consiste, precisamente, en
ocupar un «lugar» en el entramado de posiciones sociales. Estamos integrados en la
sociedad en la medida que se nos identifica como padres, médicos, policías, estudiantes,
deportistas, lideres políticos o militantes de una organización sindical. A cada una de
estas posiciones socialmente identificadas, se le denomina status. Cada status está
asociado un conjunto de pautas de comportamiento (rol).
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En todo caso, los conceptos de status y rol son dos herramientas fundamentales en el
análisis del comportamiento social que, como vemos, están íntimamente relacionados
entre sí. A un status se le asocia siempre un conjunto de roles y, por su parte, un rol lo es
siempre del status del que deriva. El status se «ocupa», los roles se «desempeñan». Esta
es la razón por la que algunos sociólogos asocian los status a los aspectos estáticos del
sistema social, y los roles a los aspectos dinámicos. En este sentido, los status se
relacionan con la estructura de la sociedad, y los roles con la función.
El correcto funcionamiento del grupo exige, como condición necesaria, que la sociedad
defina cuidadosamente un conjunto coherente y complementario de status sociales. La
determinación de cuáles son éstos, o qué tipo de roles se les asocien, dependen en
buena parte de la cultura. Entre nosotros no existe el status del «jefe piel de leopardo»
que describe Evans-Pritchard (1977) a propósito de los Nuer, ni entre ellos el status de
presidente de gobierno.
El punto hasta el cual los individuos cumplen efectivamente en la práctica los roles
asociados a sus status o se desvían de ellos, es un aspecto distinto de la cuestión.
2. EL CONCEPTO DE STATUS
El estatus social se refiere al nivel o posición que ocupa una persona con relación a otras
en la sociedad. Las sociedades otorgan el estatus basándose en diferentes indicadores,
como los ingresos económicos que percibe, la profesión que desempeña, el lugar donde
se vive, los bienes materiales que adquiere, etc. Las personas desempeñan roles
sociales, pero ocupan un status. Viene a ser la posición social que ocupa un individuo y
que las demás personas reconocen. Esa posición implica responsabilidades, privilegios y
expectativas, y de esta manera, el status implica una expectativa recíproca de conducta
entre dos o más personas, ello nos va a decir mucho sobre que se espera de esa persona
o como esta va actuar en un determinado contexto social. Por ejemplo, un catedrático —
que puede tener muy poco prestigio entre alumnos y colegas— continua teniendo el
status que su cargo universitario le confiere, y espera, en sus relaciones profesionales, un
tipo de conducta deferente por parte de los estudiantes, de sus subordinados y de los
empleados de su facultad.
Dicho de otra manera, el «status» es el puesto que cada persona ocupa en la estructura
social, tal como lo evalúa la propia sociedad. A cada status le corresponde un repertorio
de pautas y normas de comportamiento que prescriben, a la persona que lo ocupa, como
deberá actuar en cada situación y lo que los demás pueden razonablemente esperar que
haga, en virtud del lugar que ocupa. Del militante político puede esperarse que asista a
las reuniones del partido y acate sus directrices. Del juez se espera, en cambio, la
independencia frente a toda ideología o presión en el ejercicio de su profesión. Del militar,
que actúe de acuerdo con un código de valores que se le asocian (disciplina, valor, etc.);
o del médico, que diagnostique correctamente la enfermedad de su paciente.
Así, el estatus se refiere a la situación de una persona, prestigio, dignidad, clase o
categoría, dentro de la estructura social. El status se halla en muy estrecha relación con
las estructuras de poder (económico, político) y de autoridad dentro de un grupo dado.
Toda sociedad está organizada en torno a un complejo entramado de status. El Estatus
social es una construcción, una evaluación a la que se llega cuando se combinan y
aplican los criterios de valores sociales en la sociedad. Por ejemplo, en el futuro los
estudiantes desempeñarán roles diferentes en la sociedad y, con base en su eficiencia,
ocuparán diferentes estatus sociales.
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A lo largo de nuestra vida todos ocupamos distintos estatus. Por ejemplo, de pequeños
tuvimos un estatus de hijos y más tarde de estudiantes de escuela, instituto, en el futuro
los estudiantes desempeñarán roles diferentes en la sociedad y, con base en su
eficiencia, ocuparán diferentes estatus sociales. En otros momentos, podremos contar con
más estatus al mismo tiempo, como el de padre de familia, ingeniero, gerente y miembro
de un club deportivo.
2.1. Status adscritos y status adquiridos
Una forma común de clasificar los status consiste en distinguir entre adscritos y
adquiridos.
El status adscrito es el que posee una persona al nacer principalmente por herencia del
medio familiar. La familia proporciona posición social al hijo. El status deriva de factores
sobre los que el individuo carece de control y, por tanto, es independiente de su voluntad.
El status de hijo, o el de heredero de la corona, pertenecen a esta clase. La familia
proporciona posición social al hijo. Los hijos adoptivos del presidente tienen un estatus
adscrito desde que se incorporan a la familia, ya que gozan de una posición superior a la
de la mayoría de las personas con quienes tengan interacciones.
El status adquirido se alcanza a través del esfuerzo personal y las capacidades
desarrolladas, depende, pues, de las acciones positivas y, en ocasiones, del esfuerzo del
propio interesado por alcanzarlo. El status de esposo, profesor, líder sindical, o gerente de
empresa, son de este tipo.
Por ejemplo, los estudiantes de bachillerato, que posteriormente estudiarán una
licenciatura, están tratando de ascender en la escala social, de lograr el estatus que se
han trazado como meta. Los médicos ocupan un sitio socialmente muy alto, el cual han
adquirido a través del desarrollo profesional. En el seno de cada escuela, el maestro
universitario tiene un sistema de estatus basado en su clasificación de asistente, asociado
y titular, a lo que hay que añadir su antigüedad, su actualización, los trabajos publicados y
su buena reputación entre los alumnos.
Los status pueden tener un fundamento biológico; en todas las culturas la edad o el sexo
determinan alguna de las posiciones que pueden ocuparse, serían status adscritos; pero
la mayoría de los status surgen del proceso mismo de la vida colectiva, de las actividades
(económicas, políticas o religiosas) que realiza el sujeto, serían status adquiridos. De esta
forma, y el estatus adscritos depende más de factores externos al sujeto, el status
adquirido está relacionado con haber realizado actividades para conseguir ese lugar
relevante.
En ciertas ocasiones el estatus dominante puede ser el estigma que supone ser
etiquetado de enfermo, loco o discapacitado, y que puede eclipsar cualquiera otra
cualidad del individuo, llevando a su consiguiente marginación por parte de los miembros
del grupo al que pertenece.
2.2. Jerarquización de los status
Esta distinta valoración que hace la sociedad de las diversas actividades institucionales,
sirve de fundamento para la jerarquización de los status. Existen status que cuentan con
una mayor «estima social» que otros. En general, la posición relativa de los individuos en
relación con el control de los mecanismos de poder económico, político, etc., y de la toma
de decisiones, suele ser un criterio diferenciador objetivo. El presidente del consejo de
administración ocupa un status socialmente considerado superior en relación con el
empleado de oficina. Lo mismo ocurre con el presidente del Gobierno en relación con los
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funcionarios, con el oficial en relación con el soldado, con el «líder espiritual» en relación
con sus fieles, con los miembros de las clases altas en relación con los de las clases
bajas o con el padre en relación con los hijos.
Los status están jerarquizados y en esta jerarquización intervienen factores objetivos
como los que hemos señalado; pero también factores subjetivos, es decir, no la forma en
que de hecho están ubicadas las personas en relación con el control del poder y la toma
de decisiones, sino también la forma en que la gente «evalúa» tal posición. No siempre
coinciden. El éxito Iliterario o artístico, la pertenencia a distintas religiones o el color de la
piel son, frecuentemente, criterios de valoración social que, en sí mismos, no tienen por
qué guardar relación directa con el control de los mecanismos de poder.
Una misma persona puede ocupar simultáneamente, y de hecho ocupa, diversos status.
Se puede ser a la vez hijo, nieto, alumno, paciente en la consulta del médico, y defensa
en el equipo de futbol. Existen también status incompatibles entre sí. Nadie puede ser,
simultáneamente, paciente y cirujano en la mesa de operaciones, o juez y reo en el
mismo acto.
2.3. Status principal o dominante
En la medida en que la estructura del grupo está formada por el conjunto de status que lo
integran, cada persona ocupa, al menos, tantos status como grupos a los que pertenece.
Sin embargo, existe siempre uno que es el status clave porque identifica al individuo
socialmente y le sitúa en la estructura social. Este es el status principal o status
dominante. Este es muy importante porque define la identidad social de la persona o la
imagen que los demás tienen de ella, y tiene una gran influencia sobre su vida.
La determinación de cuál sea ese status principal depende de la forma en que cada
sociedad valore las distintas actividades institucionales. En una sociedad en la que la
mayoría de las actividades se organizan en torno a las relaciones de parentesco, el status
familiar ocupa el lugar preeminente. En las sociedades industriales, donde se concede
una fuerte valoración al éxito económico, el status dominante suele ser el profesional: la
profesión es, generalmente, el criterio fundamental en la valoración de la «personalidad
social» del individuo; aunque puede hacer referencia a otras variables como el origen
social, el nivel de estudios, los ingresos y el estilo de vida de esa persona.
2.4. Status y personalidad social
Finalmente, la noción de status desempeña un papel decisivo en la configuración de la
personalidad social del individuo. La identificación que la sociedad realiza de cada
persona, depende en gran medida del status que ocupa. Y, al mismo tiempo, la propia
valoración o autoestima tiene que ver con el status o, más exactamente, con la forma en
que cada uno evalúa el status que ocupa. El individuo tiende a identificarse y a valorarse
a sí mismo en función de su status.
El punto hasta el cual el status influye en la formación de actitudes y en la forma de
valorar la realidad es uno de los campos de estudio más interesantes de la Psicología
Social. Los psicólogos sociales han demostrado que existe una correlación positiva entre
ambos hechos.
3. EL CONCEPTO DE ROL
El concepto de rol se refiere a la función o cometido que desempeña una persona dentro
del grupo donde interacciona: la manera de pensar, de actuar, los comportamientos que
se esperan de él, en función de las actividades que realiza el individuo en el grupo social
donde participa. El rol puede definirse como conjunto coherente de actividades
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normativamente efectuadas por un sujeto. El rol de médico, por ejemplo, es el conjunto
coherente de actividades que agrupamos bajo la expresión "ejercicio de su profesión". El
rol de padre es, sencillamente —y si se nos permite la repetición de palabras—, lo que se
llama "hacer de padre”. El rol de estudiante es uno que la mayoría de jóvenes realizan,
haría referencia a las actividades que debe realiza una persona que se encuentra en
proceso de formación y estudio (realizar sus tareas, hábitos de estudio, pautas de
comportamiento, etc.).
«La importancia de los papeles sociales radica, no solo en el grado en que regulan la
conducta, sino también en el hecho de que permiten a los hombres predecir los actos de
los demás, y determinar, por tanto, sus propios actos de acuerdo con aquellos. En
consecuencia, las relaciones sociales existen entre los papeles desempeñados por los
miembros de una sociedad» (Chinoy, 1966: 51).
Los individuos son libres para interpretar los roles que desempeñan, ya que les imprimen
su propio estilo. Esto puede verse en la forma en que los diferentes médicos ejercen su
profesión. También en cómo diferentes estudiantes se comportan en clase: algunos
estudian permanentemente y a conciencia, otros solo para pasar el examen y muchos se
dedican a copiar del compañero.
Los roles sociales solo existen en relación mutua, no pueden existir aislados. El rol de
profesor, por citar un caso, no puede entenderse separado del de estudiante; el de hija va
unido al de padres. El rol implica, por tanto, obligaciones que van marcando pautas de
comportamiento alrededor de deberes específicos de las personas en la vida cotidiana.
El rol va ligado al status. De una persona se espera una expectativas de conducta en
función del status que ocupa (o conjunto de status) dentro del grupo social al que
pertenece. Esto quiere decir que si el estatus viene a ser una categoría abstracta, el rol
social es su manifestación concreta, dinámica y observable, puesto que comprende un
espectro amplísimo de conductas, acciones y tareas que desarrolla una persona de
acuerdo a su posición en la sociedad. Por esto mismo, el rol social está sujeto más
rápidamente a los efectos del cambio cultural, mientras que el estatus se transforma más
lentamente, salvo si ocurre un proceso de transformación violenta y rápida que se conoce
con el nombre de revolución.
3.1. Conjunto de roles
Una característica fundamental de estos roles es que no son únicos para cada individuo:
todos tenemos una serie de roles que hemos de poner en juego, los cuales son, en
principio, mutuamente compatibles. Un hombre puede ser a un tiempo albañil, hijo, estar
sindicado, ser fiel de una secta religiosa, poseer un cargo en una peña deportiva de su
localidad y ser miembro de un partido político; todos estos roles, aunque diversos, no solo
pueden ser compatibles, sino que algunos de ellos, en ciertas sociedades, pueden ir muy
unidos.
Así, la gran mayoría de albañiles en ciertos países están sindicados y, en conexión con
este hecho, votan por un partido político dado, o son miembros de él. En cada caso se
exige un mínimo de actividad para que el rol exista. Y una enfermera que a la vez es
madre de familia y madrina de bautizo, tendrá que actualizar permanentemente sus
conocimientos en el campo de la enfermería, asistir puntualmente a su trabajo, cuidar de
sus hijos y asistir de manera permanente en la formación de su ahijado.
El grado de compatibilidad y congruencia entre los roles que puede tener un sujeto varía
según las sociedades; más concretamente, según los sistemas de valores mantenidos por
ellas.
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• Hay casos en que los roles suelen entrar en contradicción y generar un conflicto
de roles, por ejemplo el rol de padre y el de trabajador cuando, a la vez, se ha de
atender a los hijos y cumplir con el horario de trabajo. En esos casos, la actividad
del individuo —sobre todo en sociedades que atraviesan periodos de intenso
cambio social— va dirigida hacia la resolución de conflictos de rol.
• Hay roles incompatibles: los católicos, por ejemplo, generalmente, no consideran
que el rol sacerdotal y el marital sean compatibles.
• En casos extremos, cuando el conflicto es severo, la armonización de los roles se
hace imposible, con lo que se produce una desintegración de la personalidad, que
puede manifestarse en una simple neurosis o llegar a forzar al que la sufre a actos
destructivos tales como el suicidio o el crimen. Sin excluir una explicación
psicológica de estos fenómenos, subrayemos que la explicación sociológica de los
mismos es iluminadora e imprescindible.
4. LOS PATRONES DE CONDUCTA NO SE APLICAN DE FORMA UNIVERSAL
Los conceptos de rol y estatus se derivan de ciertas observaciones básicas sobre la
naturaleza de las instituciones. Si consideramos la variedad de normas o patrones de
conducta social (roles), es evidente que relativamente pocos de ellos se aplican
universalmente a todas las personas; algunos se aplican únicamente a grupos limitados;
otros, a una sola persona. Veamos un ejemplo, si consideramos la norma “no matarás”,
que es una costumbre fundamental de la sociedad y presumiblemente es universal,
observamos:
• Primero, que quien comete un asesinato es culpable del más rave de los hechos
criminales, y si es capturado, posiblemente sufrirá la pena máxima.
• Segundo, la norma “no matarás”, no rige para todas las personas, hay algunos
casos en los que se puede matar a otra persona posiblemente sin crítica o
sanción, pues ese tipo de acción no es considerada un asesinato:
o El policía que se haya cumpliendo su deber;
o El verdugo que ajusticia a los reos;
o El soldado em medio de una guerra;
• La norma no se aplica a las personas que ocupan ciertas posiciones (status) en la
sociedad: al policía, al verdugo, al soldado, en función de la posición social que
ocupan.
• La distinción verbal entre asesinato y no-asesinato muestra los valores sociales.
REFERENCIAS
1. Bibliografía general
Chinoy, Ely. (1966). La sociedad. Un introducción a la sociología. México: FCE. (1ª
edición: 1961. An introduction to sociology. New York: Ramdon House).
Chinoy, Ely (1980). Introducción a la sociología. Barcelona: Ediciones Paidos. (1ª edición:
1954. An introduction to sociological perspective. Basic concepts and their application.
New York: Ramdon House).
Giner, Salvador. (1973). Sociología. Barcelona: Ediciones Península. (1ª edición: 1969).
Giner, Salvador; Lamo de Espinosa, Emilio; Torres, Cristóbal. (1998). Diccionario de
sociología. Madrid: Alianza Editorial.
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Morales, Julián; Abad, Luís V. (1997). Introducción a la sociología. Madrid: Tecnos. (1ª
edición: 1988).
Valeriano, Eduardo., et al. (2009). Sociología bachillerato. México: McGraw-Hill.
2. Bibliografía específica
Evans-Pritchard, Edward E. (1977). Los Nuer. Barcelona: Anagrama.
Linton, Ralph. (1936). The Study of Man. Nueva York: Appleton-Century.
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