CIVICA 1RO.
SOMOS LIBRES
Reflexión ética, convivencia y derechos humanos
¿Qué significa ser libres? ¿Somos libres?
Nuestro himno nos recuerda que somos libres y que esa libertad debe ser nuestra
constante aspiración. Sin embargo, a veces podemos no sentirnos libres para tomar
decisiones en casa, barrio o institución educativa.
¿Puede ser un reflejo de ello usar el uniforme por obligación?
Debemos recordar que tenemos derecho a desarrollarnos libremente, opinar,
expresarnos, creer en tal o cual cosa, como dice nuestra Constitución. Si tenemos ese
derecho, entonces debemos promover espacios para dar nuestro punto de vista, sobre
todo en aquellos aspectos que impactan directamente en nuestra identidad, en nuestra
forma de ser y en todo aquello que consideramos importante. Poco a poco debemos
desarrollarnos para ejercer nuestra libertad, para decidir y actuar. Pero ¿es posible ser
completamente libre? ¿Es posible hacer lo que queramos? Suena bien, pero… una
persona libre de hacer lo que quiera ¿no podría terminar siendo esclava de sus
propios deseos? Una persona realmente libre es aquella que puede distinguir con
responsabilidad lo que es conveniente; ¿qué pasaría si nuestros padres viajan de
improviso y quedamos solas o solos en casa? ¿Qué pasaría si solo nos dedicamos a
jugar todo el día, o dejamos de ir al colegio?
INDIVIDUAL
1. Lee los siguientes casos, reflexiona y :responde
a. Si tu familia viajara de improviso y te quedaras
solo o sola en casa, ¿qué es lo primero que harías?, ¿por qué? Reflexiona sobre tu respuesta y luego
responde: ¿crees que esta expresa
sentido
un de real libertad?, ¿por qué? b. Si pudieras faltar al
colegio sin recibir ninguna sanción o castigo, ¿lo harías?, ¿por qué? Reflexiona sobre tu respuesta y
luego responde: ¿crees que esta expresa un sentido de real libertad?
En equipo
2.Formen eq
uipos de cuatro estudiantes e intercambien sus puntos de vista respecto a los casos.
¿Libres de...? ¿Libres para...?
La libertad no es hacer lo que queramos. Si fuese así, sin reflexión previa, nos
dejaríamos llevar por impulsos. Actuar por impulso nos lleva usualmente a evadir la
responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones. Esto se debe a que no
hemos dedicado tiempo suficiente a entender qué nos motiva a obrar de tal manera o
qué podría originarse a partir de ello, tanto para nosotros y como para las y los demás.
Así, si actuamos de esa manera, perdemos control sobre lo que pueda ocurrir y nos
enfrentamos a lo desconocido. Al final, es el impulso el que nos controla a nosotros.
Así es cómo nos convertimos en esclavos del impulso: la libertad sin límites se
convierte en esclavitud. Por el contrario, la verdadera libertad consiste en dirigir
nuestra vida reflexiva y responsablemente, es decir, consiste en actuar con autonomía.
En ese sentido, ser una persona autónoma es actuar de acuerdo con las normas que
nosotros mismos nos damos. Pero, ¡ojo!, esas normas no son un capricho personal.
Son el resultado de un ejercicio reflexivo, a través del cual evaluamos un problema o
situación con el fin de tomar una decisión sobre nuestros deseos, necesidades e
intereses, y sobre los medios para alcanzarlos. Esta práctica será el resultado de una
decisión que respeta a las demás personas y que promueve su desarrollo pleno.
Para llegar a ser autónomo, primero, la persona debe lograr ser responsable de sí
misma como individuo, procurando no depender de una autoridad (madre, padre,
profesora, profesor, etc.). Asimismo, debe ser capaz de poner límites a sus propios
impulsos. Pero el momento de emancipación por sí solo es incompleto. Por eso, es
necesario un segundo ingrediente: hay que reflexionar y actuar con responsabilidad.
En equipo
1. Reflexionen acerca de lo siguiente:
El uso del uniforme es una norma debatible en la institución educativa, sea que estés
de acuerdo o no con su imposición.
a. Empleando la libertad negativa, ¿qué normas de su institución educativa creen
que los afectan?, ¿por qué? b. Poniendo en práctica la libertad positiva, ¿qué
propondrían frente
a dichas normas?, ¿por qué? 2. Deliberen junto con su profesora o
profesor sobre la actividad anterior.
¿Qué son los dilemas morales? ¿Para qué sirven?
Un dilema moral es una situación en la que una persona se enfrenta a un conflicto de
valores cuando tiene que optar entre dos o más alternativas que parecen válidas por
igual. El conflicto aparece porque, por un lado, las alternativas podrían ser
excluyentes: o se escoge una o la otra, sin que sea posible encontrar un punto medio.
Por otro lado, en estos dilemas morales, cualquier opción que se elija presenta
aspectos positivos y deseables, pero también otros poco atractivos o desaconsejables.
Así, la decisión que tomemos podría sernos complicada, pues implicaría ceder y
aceptar algún aspecto no del todo agradable. Por ello, para abordar un conflicto es
fundamental reconocer todos sus elementos, analizarlos y luego discutirlos junto con
otras personas para poder construir argumentos y tomar una posición.
¿Cómo nos ayudan los dilemas morales? ¿Para qué sirven?
Los dilemas morales, en tanto situaciones retadoras, nos permiten sensibilizarnos
frente a los problemas de otras personas. Esto significa que, al reflexionar sobre una
situación de este tipo, seremos capaces de comprender que no siempre tomar
decisiones es sencillo, ya que aquello por lo que optemos podría afectar a otras
personas. De este modo, considerando estas posibles consecuencias, podremos luego
hacernos responsables de ellas. Así, los dilemas morales nos permiten desarrollar
nuestras habilidades para asumir reflexivamente diversas situaciones propias o de
otras personas; y decidir o actuar en coherencia con aquello que valoramos. Así se
evita actuar de modo impulsivo.
¿Cómo abordar los dilemas morales?
Lo más importante para abordar un dilema moral es evitar el tomar decisiones
apresuradas. Debemos identificar quiénes son todas las personas involucradas y
procurar saber cuáles son sus intenciones y problemas. Luego, es fundamental
analizar todas las posibles consecuencias de nuestra decisión y evaluar si seremos
capaces de hacernos responsables de ellas. Hay que considerar que, a veces, casos
emblemáticos podrían ser el inicio de la deliberación sobre un asunto público. ¿Podría
suceder algo así con el uso del uniforme? Veremos a continuación un caso específico.
Un dilema moral para reflexionar:
Micaela, una deportista rebelde
Micaela es una chica muy activa: desde muy pequeña le gusta correr, jugar, hacer
deporte. De hecho, ha jugado fútbol y vóley con sus hermanos desde su niñez, y ahora
lo hace todos los fines de semana. Sin embargo, si tuviera que elegir, ella diría que su
verdadera pasión es el fútbol. Micaela ya tiene doce años y en todos los recreos tiene
ganas de jugar fútbol. Lamentablemente, solo puede hacerlo cuando lleva uniforme de
Educación Física. Cuando se ve obligada a llevar falda, le es muy incómodo: ella gusta
de barrerse cuando defiende y también de arrojarse cuando juega de arquera.
Micaela le dijo a su tutora que quiere usar el uniforme de Educación Física todos los
días y ella le respondió que no es posible. También le contó esto a sus padres, pero
ellos no van a interceder por ella en un tema que consideran insignificante. Micaela
habría asumido antes esto como normal, pero ahora que empieza la adolescencia esta
situación le parece muy injusta y la comenta con sus compañeras y compañeros. Hay quienes
están de acuerdo con ella; mientras que otras y otros prefieren no meterse en problemas o
consideran que debería pensar en jugar otras cosas. Ella insiste en que no dejará el fútbol:
sueña con ser parte de la selección femenina de fútbol.
ACTIVIDAD PARA REFLEXIONAR: Individual
1. Responde las siguientes preguntas:
a. ¿Cuál es el dilema en el caso de Micaela? ¿Qué elementos tiene? Descríbelos brevemente.
b. ¿Qué harías si estuvieras en el lugar de Micaela?, ¿por qué?
c. ¿Qué posibles consecuencias traerían las decisiones tomadas?
d. ¿Qué conviene en este caso? ¿Cumplir las reglas de la institución educativa, desobedecerlas
o cambiarlas? Si no se puede cambiar las reglas, ¿qué otro camino se podría considerar?
En grupo de clase
2. Realicen una plenaria teniendo en cuenta las preguntas de la actividad anterior.
LO QUE APRENDIMOS
En equipo
1. Formen equipos de tres integrantes y realicen las siguientes actividades:
a. Compartan situaciones de dilema moral que hayan vivido en casa, en la institución
educativa o en el barrio y expliquen qué decisiones tomaron y cuáles fueron sus razones.
b. Elijan uno de los dilemas recogidos en el equipo. Describan todos sus elementos, de tal
forma que puedan analizarlo detenidamente:
1
¿Qué fue lo que Sucedio? 2
3 ¿Qué se decidió?
4 ¿Qué motivo esa decisión?
5
¿Cuáles fueron las consecuencias?
Individual
2. Responde la siguiente pregunta: ¿cuál es la relación entre la libertad y los dilemas morales?
3. Propón acciones que te permitan fortalecer tu autonomía.
REFLEXIONO SOBRE MI APRENDIZAJE:
1.¿Han cambiado mis ideas respecto a lo que significa ser libre?, ¿por qué?
2. ¿Qué puedo hacer para mejorar mi autonomía personal?
3. ¿Qué debo hacer para mejorar mi capacidad para resolver situaciones que contengan un
dilema moral?
¡Tenemos derechos! Aprendamos a ejercerlos
¿Qué vamos a aprender?
¡Tenemos derechos! Aprendamos a ejercerlos
Una persona —una ciudadana, un ciudadano— nunca debe dejar de velar por sus derechos y
por los derechos de todas las personas. Conocerlos, defenderlos, ponerlos en práctica implica
un compromiso con otras personas, con sus necesidades y con sus contextos propios. En esta
ficha, reflexionaremos sobre la importancia de comprender nuestros derechos para poder
ejercerlos. Con este fin, tomaremos como base los derechos al juego y a la educación, y
deliberaremos y propondremos medidas para garantizar que gocemos de ellos. Así, con una
actitud propositiva como punto de partida, seremos capaces de sustentar de manera sólida
nuestros argumentos de defensa de nuestros derechos.
Los derechos son normas reconocidas socialmente que expresan nuestra libertad. Un ejemplo
de derecho es el de poder expresar nuestra opinión públicamente. Como toda norma, un
derecho pretende orientar el comportamiento de las personas y salvaguardar el sentido de
dignidad humana. Por eso, en toda sociedad se espera que estos sean respetados por todos los
ciudadanos. En ese sentido, el derecho establece un primer deber en una sociedad: el deber de
ser respetado. El ejercicio de derechos permite una vida digna, una vida con libertad, como
vimos en la ficha anterior. Quien debe garantizar el acceso de los ciudadanos a los derechos es
el Estado. Y nosotros, los ciudadanos, debemos ejercerlos, respetarlos, vigilar que el Estado
cumpla con su obligación de garantizarlos y promover que todos accedamos a ellos para que
podamos desarrollarnos con autonomía. Los derechos humanos son principios universales,
inalienables, inherentes a la persona, incuestionables y obligatorios. Estos fueron establecidos
en su primera versión en La Declaración Universal de Derechos Humanos en el año 1948 como
una forma de evitar que cualquier Estado vulnere la dignidad de las personas.
Algunos derechos según la Declaración Universal de Derechos Humanos
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de
esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
¿Qué significa cada uno de losArtículos de la Declaración
Universal de Derechos Humanos? ¿Estos son importantes?,
¿Por qué?
Los derechos pertenecen a todas las personas sin ninguna distinción: niños, niñas, adolescentes
y adultos. Sin embargo, los niños, las niñas y adolescentes requieren una atención y protección
especial frente a posibles abusos que puedan cometer en su contra las personas adultas. Estos
derechos se encuentran en la “Convención sobre los Derechos del Niño”, que fue firmada el
año 1989 por más de 196 países. Algunos derechos que se recogen en este documento son los
siguientes:
ARTÍCULO 12
Es un derecho de las niñas, niños y adolescentes ser consultados cuando se trate de problemas
que los afecten.
ARTÍCULO 28
Es derecho de las niñas, niños y adolescentes acceder a una educación que les permita alcanzar
un desarrollo integral y pleno.
ARTÍCULO 31
Son derechos de las niñas, niños y adolescentes relajarse y jugar, así como participar
de actividades recreacionales, culturales y artísticas.
PSICOLOGIA. 1RO
DESARROLLO COGNITIVO
¿Qué es el desarrollo cognitivo?
Cuando hablamos del desarrollo cognitivo, nos referimos a las diversas etapas que
consolidan la capacidad innata del ser humano para pensar, razonar y utilizar sus
herramientas mentales. Es un proceso paulatino, que tiene sus inicios en la infancia
temprana, y que motiva el deseo del individuo de entender su entorno e integrarse a
la sociedad.
Los estudiosos de este proceso separan y delimitan sus etapas progresivas, para
poder comprender en qué momento de la vida se adquieren
determinadas destrezas mentales. En ello intervienen, claro está, las condiciones objetivas
(físicas, sociales, emocionales) en que el individuo se desarrolle. A este crecimiento
específico de las capacidades se le conoce como aprendizaje cognitivo.
En la descripción de dichas etapas, diversos estudiosos como Jean Piaget, Toldan,
Gestalt y Bandura han propuesto sus aproximaciones a un sistema científico que las
comprenda. La más conocida quizás sea la Teoría del desarrollo cognitivo del
suizo Piaget, la cual sirve de basamento para diversas aproximaciones educativas
centradas en el enriquecimiento de la experiencia infantil o la “educación abierta”.
Las teorías de Piaget aportaron no sólo en este campo, sino en el de la comprensión de la
inteligencia humana, del aprendizaje y de las diversas formas de pensamiento.
Teoría Piaget
Piaget propuso su teoría sobre la naturaleza y el desarrollo de la inteligencia humana a
mediados del siglo XX, y revolucionó la comprensión que al respecto se tenía. Según sus
postulados, el desarrollo cognitivo se da a través de una serie de etapas diferentes y
reconocibles, cuyo inicio se da en la infancia y requiere de la percepción, adaptación y
manipulación del entorno, a medida que el infante explora activamente el mundo.
Las cuatro etapas del desarrollo cognitivo propuestas por Piaget son:
Etapa sensorio-motora o sensiomotriz. La fase inicial del proceso, que inicia el
nacimiento y culmina la aparición del lenguaje articulado simple (hacia los dos años de
edad). Es una etapa exploratoria, en la que el individuo intenta recabar la
mayor cantidad posible a partir de su interacción con el entorno, ya sea
mediante juegos, movimientos no siempre voluntarios, y una consideración
egocéntrica del universo dividida entre el “yo” del sujeto y “el entorno”. En esta etapa
también se aprende que los objetos del mundo, incluso si no están claramente
diferenciados, permanecen aunque no los estemos viendo.
Etapa preoperacional. Esta segunda etapa tiene lugar entre los dos y los siete años,
y se caracteriza por el aprendizaje de los roles ficticios, es decir, la posibilidad de
ponerse en el lugar de otro, de actuar y de emplear objetos de carácter simbólico. El
pensamiento abstracto sigue siendo dificultoso, al igual que el lógico, y en su lugar el
pensamiento mágico es frecuente.
Etapa de las operaciones concretas. Entre los siete y los doce años de edad, esta
es la etapa en que el pensamiento lógico empieza a conducir a conclusiones válidas,
aunque cuesten aún los grados más complejos de abstracción. Se pierde cierta
tendencia al egocentrismo en el individuo.
Etapa de las operaciones formales. La última de las etapas del desarrollo cognitivo,
comprendida entre los doce años y la adultez, es el período en que el individuo
adquiere la capacidad de manejo del pensamiento abstracto, pudiendo obtener
conclusiones válidas a partir de situaciones del todo hipotéticas, no vividas, logrando
así pensar sobre pensar, es decir, alcanzar el pensamiento metafísico y
el razonamiento hipotético deductivo.
Debemos notar que, aunque se encuentren explicadas linealmente, estas etapas no
ocurren separadas las unas de las otras, ni como peldaños perfectamente definidos, sino
que el tránsito entre una y otra es difuso, variando de acuerdo al caso.
Actividad:
1. ¿Explique cuál es la naturaleza de la inteligencia según Piaget?
2. Para Piaget el proceso de inteligencia operativa implica dos procesos. Explique cada uno
de ellos.
3. Piaget propuso cuatro etapas del desarrollo cognitivo. Explique cada uno de ellos y
señale sus principales características.
. Piaget propuso cuatro etapas
EL APRENDIZAJE
¿Qué es el aprendizaje?
Se entiende por aprendizaje al proceso a través del cual el ser humano adquiere o
modifica sus habilidades, destrezas, conocimientos o conductas, como fruto de la
experiencia directa, el estudio, la observación, el razonamiento o la instrucción. Dicho
en otras palabras, el aprendizaje es el proceso de formar experiencia y adaptarla para
futuras ocasiones: aprender.
No es sencillo hablar de aprendizaje, ya que existen diversas teorías y aproximaciones
al hecho. Lo que se tiene claro es que los seres humanos y los animales superiores
estamos dotados de cierta capacidad de adaptación de la conducta y de resolución de
problemas que puede ser resultado de presiones ambientales o de eventos fortuitos,
pero también de un proceso voluntario (o no) de enseñanza.
El aprendizaje humano se vincula con el desarrollo personal y se produce de la mejor
manera cuando el sujeto se encuentra motivado, es decir, cuando tiene ganas de
aprender y se esfuerza en hacerlo. Para ello emplea su memoria, su capacidad de
atención, su razonamiento lógico o abstracto y diversas herramientas mentales que la
psicología estudia por separado.
A medida que se sabe más sobre las dinámicas del aprendizaje, por otro lado, se
puede diseñar estrategias educativas mejores y se puede sacar un mejor provecho a
las capacidades mentales innatas del ser humano. Los encargados de ello son los
pedagogos.
En la psicología, el aprendizaje como proceso goza de gran interés. De hecho, existe
una rama entera de la psicología encargada de ello: la psicología del aprendizaje. Su
enfoque se divide en dos vertientes contrapuestas: la conductual y la cognitiva.
La primera parte de la percepción observable de cambios conductuales en el individuo
luego de percibir determinados estímulos, y del posterior análisis de si dichos cambios
son transitorios o permanentes. La segunda, en cambio, se ocupa de los procesos
detrás de la conducta, que tienen que ver con el procesamiento de la información por
el individuo.
Junto con la pedagogía, la psicología del aprendizaje forma parte de las
principales disciplinas de aplicación escolar y académica, orientando sus
procesos y definiendo los objetivos a alcanzar, tanto como un criterio de valoración
para poder definir qué tan cerca se está de hacerlo.
Tipos de aprendizaje
La pedagogía, en tanta ciencia del estudio del aprendizaje, distingue entre los
siguientes tipos del mismo:
• Aprendizaje receptivo. Aquellas dinámicas de aprendizaje en que el sujeto que
aprende únicamente debe comprender, entender, el contenido para poder luego
reproducirlo, sin que medie ningún tipo de descubrimiento personal.
• Aprendizaje por descubrimiento. Caso contrario al anterior, implica que el sujeto
que aprende no reciba la información de manera pasiva, sino que descubra los
conceptos y relaciones según su propio esquema cognitivo.
• Aprendizaje repetitivo. Se basa en la repetición del contenido a aprender, para
fijarlo en la memoria. Es conocido como “caletre” o “aprender a la letra”.
• Aprendizaje significativo. Aquel que le permite al sujeto poner en relación el
nuevo contenido con lo que ya sabe, incorporándolo y ordenándolo para darle
sentido según aprende.
• Aprendizaje observacional. Se basa en la observación del comportamiento de
otro, considerado modelo, y la posterior repetición conductual.
• Aprendizaje latente. En este caso se adquieren nuevos comportamientos que
permanecen ocultos (latentes) hasta que se recibe un estímulo para manifestarlo.
• Aprendizaje por ensayo y error. El aprendizaje conductista por excelencia, en el
que se prueba una respuesta a un problema tantas veces como sea necesario para
variar y encontrar la adecuada.
• Aprendizaje dialógico. Sostenido en el diálogo entre iguales, como hacían los
antiguos filósofos griegos (de allí los Diálogos de Platón).
Teorías del aprendizaje
Existen numerosas teorías sobre el aprendizaje, pues se trata de un campo en
continuo desarrollo. Sin embargo, las principales y más conocidas son:
• Las teorías conductistas. Tales como el condicionamiento clásico de Pavlov, el
conductismo de Skinner o el aprendizaje social de Bandura, se trata de un conjunto
de teorías distintas que tienen en común la consideración del estímulo y la reacción
como bases del aprendizaje. Un estímulo negativo desestimará una conducta,
mientras que uno positivo la reforzará.
• Las teorías cognitivas. Posteriores a las conductistas, comparten con ellas
algunos de sus principios, pero haciendo énfasis en el rol mucho más activo de
quien aprende, ya que emplea en ello sus esquemas mentales y su enciclopedia
de mundo, en base a lo que le resulta significativo. Ejemplos de ellas son el
constructivismo de Piaget, el aprendizaje significativo de Ausubel y Novak, el
cognitivismo de Merrill, o la Topología del aprendizaje de Gagné.
• Las teorías del procesamiento de la información. Tales como el conectivismo
de Siemens, ofrece una explicación sobre los procesos internos del aprendizaje
basados en la interconexión y la idea de redes.
ACTIVIDAD
SOBRE LA TEORIA DEL APRENDIZAJE, INVESTIGAR Y REALIZAR UN MAPA CONCEPTUAL.
1RO PFRRHH
La adolescencia en el contexto actual
En el proceso de maduración de la persona, la pubertad y la adolescencia se
identifican con un período de crisis y de cambios físicos, biológicos, emocionales y
sociales que ocasionan una serie de inquietudes y preguntas en quienes lo viven. Este
proceso de cambios es fundamental para el desarrollo de la persona. Es en este
período que nacen las preguntas por el yo, la identidad sexual y el sentido de la vida.
Por lo tanto, esta etapa requiere de un acompañamiento que oriente, apoye y anime
las vivencias que conducen a los y las adolescentes a la búsqueda de la autonomía y
al enriquecimiento de sus relaciones interpersonales. En el contexto actual es evidente
que los adolescentes sienten desorientación, poca seguridad y confianza en sí
mismos; en muchos casos, como consecuencia de hogares desintegrados, muchos de
ellos encuentran en la violencia una forma de canalizar sus frustraciones. La escuela
no puede permanecer indiferente ante esta realidad y debe cambiar su mirada
restrictiva por otra más solidaria con las características reales de los jóvenes,
generando espacios para una adecuada estructuración de su personalidad.
Criterios teóricos que orientan el diseño y desarrollo del área:
Las personas hacia las cuales se dirigen las intenciones educativas son estudiantes
del presente con características peculiares derivadas de sus necesidades e intereses
individuales y grupales. Las personas a través de estas intenciones van a actuar en
beneficio de sí mismas y de los demás, promoviendo su propio desarrollo integral, el mismo
que estará basado en los principios y valores que asumen.
En este proceso se van plasmando y desarrollando aprendizajes resultantes de las
interacciones que se manifiestan en la acción educativa.
Estas intenciones no son uniformes, están en relación con el contexto histórico espacial donde
se producen éstas, lo cual va a revertir en los procesos de reproducción cultural, integración
social y desarrollo humano.
Las acciones educativas deben asumir como metodología el diálogo reflexivo, que permite
conectarse con uno mismo, con los demás y con el ambiente.
La educación es vista como un proceso sociocultural en el que interactúan lo personal, a
través de los procesos de individuación y socialización, y lo social, a través de las actitudes de
reproducción y transformación de la cultura.
Se privilegia el respeto a las diferencias.
Las personas son gestoras de su propio desarrollo dentro de un proceso educativo donde
todos educamos a todos.
El futuro está incorporado dentro del análisis del presente concreto y diverso, para lo cual se
proyectan metas de salidas múltiples, relacionadas con la vida y características de cada
estudiante.
LA AUTONOMIA
¿Cómo desarrollar la autonomía en niños y adolescentes?
La responsabilidad y la libertad son dos de los valores más importantes para todos los niños y
adolescentes. Por esto, deben ser inculcados como parte de su desarrollo educativo. Ambos están
relacionados con la formación de la autonomía, que le permite al estudiante obtener las
capacidades necesarias para enfrentar los retos del mundo actual por sí mismo.
“La autonomía no solo les permite valerse por sí mismos para desenvolverse en su entorno, sino
que también les da la capacidad de ser responsables a nivel personal y social. Un niño autónomo
asume la responsabilidad de sus actos y acata las consecuencias de sus propias decisiones”
Esto es especialmente importante para este año escolar, pues -en el corto plazo- las clases a
distancia continuarán y esta modalidad depende mucho del compromiso del estudiante y de su
capacidad de adaptación.
Tareas a su medida
La autonomía se demuestra en distintos ámbitos y a lo largo de toda la vida. Sin embargo, esta se
trabaja de diferentes modos dependiendo de la edad del niño(a). Por ejemplo, un pequeño de
inicial o de los primeros grados de primaria, puede empezar por ocuparse de su propia higiene,
elegir su ropa o limpiar su habitación, sin necesidad de que su padre o madre se lo recuerden. Para
un adolescente de los últimos grados de secundaria, implica en cambio, organizar de manera
eficiente su horario, desarrollar técnicas propias de estudio o tener la iniciativa de investigar
carreras o universidades.
Fomentar distintos intereses
Realizar actividades adicionales a las clases escolares es una excelente manera de que el niño o
adolescente aprenda la importancia de organizar su tiempo y, a la vez, desarrolle capacidades
distintas que le permitirán enfrentar desafíos a futuro. Esto va desde el aprendizaje de un nuevo
idioma que no se encuentra en la currícula escolar, hasta habilidades digitales necesarias para
profesionales del futuro, como la programación.
Desarrollar competencias interpersonales
Las habilidades blandas son tan importantes como los conocimientos adquiridos. Un adulto
autónomo es capaz de respetar a los demás, expresarse de manera apropiada, dar una opinión
contraria sin faltar el respeto, demostrar empatía y ser confiable. Todas estas virtudes le
permitirán al niño o adolescente desenvolverse a lo largo de su vida.
Hacer tareas en el hogar
Un adulto independiente se forma desde la infancia. Cualquier niño puede realizar -no ayudar, sino
llevarlas a cabo- tareas domésticas que van desde barrer, limpiar, lavar platos o hacer
preparaciones simples en la cocina que no impliquen fuego o cuchillos. Así, cuando se independice,
estas tareas serán cotidianas y no dependerá de otra persona para realizarlas. Esta es también una
manera de formar su carácter.
Demostrar amor
Esto es algo que padres y madres deben tener siempre en cuenta. Una persona independiente y
autónoma es también una persona con una salud emocional estable, capaz de demostrar sus
sentimientos a su entorno de manera sana. Esto solo es posible si ha crecido en un ambiente
amoroso, con una familia que se ha preocupado por él o ella y lo ha motivado a mejorar siempre.
ACTIVIDAD:
1. ¿Porque será importante la autonomía?
2. ¿Desde cuánto es propicio para trabajar la autonomía?, ¿Por qué?
3. Elabora un mapa conceptual sobre la autonomía.
4. Elabora un mapa conceptual sobre la manera en que trabajas tu autonomía.
LAS RELACIONES INTERPERSONALES
¿Qué son las relaciones interpersonales?
Cuando hablamos de relaciones interpersonales, nos referimos al modo de vincularse que existe
entre dos o más personas, basándose en emociones, sentimientos, intereses, actividades sociales,
etc.
Este tipo de relaciones son la base de la vida en sociedad y se dan de distinto modo en numerosos
contextos cotidianos, como la familia, los amigos, el entorno laboral, clubes deportivos,
matrimonios, y muchas más, siempre y cuando existe en ellos la posibilidad de que dos o más
personas se comuniquen de manera sostenida.
Además, forman parte de la vida humana a niveles tan profundos que pueden estar incluso
reguladas por la ley, por convención o por la costumbre. Así se crea un entramado complejo de
vínculos y grupos sociales que constituyen la sociedad por completo. De hecho, el manejo de las
relaciones interpersonales es un hito fundamental en el crecimiento del individuo.
TIPOS DE RELACIONES INTERPERSONALES
Las relaciones interpersonales pueden ser muy diversas y complejas, y algunas puede que incluso
no tengan un nombre. Pero a grandes rasgos solemos reconocer más o menos las siguientes:
Relaciones íntimas o afectivas. Aquellas que persiguen una conexión profunda con otros
individuos, y que básicamente comprenden los distintos grados del afecto. Se trata de vínculos
de enorme confianza y que buscan perdurar en el tiempo, asociados a sensaciones placenteras
y de protección, solidaridad y pertenencia. Tal es el caso del amor y la amistad, por ejemplo.
Relaciones superficiales. Aquellas que se manejan en una capa inicial del conocimiento de los
individuos, o sea, en las etapas formales y no muy profundas, ya sean placenteras o no. Se
trata de vínculos pasajeros, no demasiado importantes ni centrales en la vida emocional del
individuo (a diferencia de los íntimos). Es el tipo de relaciones que forjamos con desconocidos,
con personas que sabemos efímeras o con el compañero de asiento de un avión, a quien
nunca volveremos a ver.
Relaciones circunstanciales. Aquellas relaciones que ahondan en el espectro intermedio entre
lo íntimo y lo superficial, ya que involucran a personas con las que compartimos a menudo,
pero por las cuales no sentimos un apego demasiado profundo. Este tipo de vínculos puede
siempre trascender y hacerse profundos, o mermar hasta hacerse superficiales. Es lo que
ocurre con nuestros compañeros de trabajo, por ejemplo.
Relaciones de rivalidad. Aquellas que parten, justamente, de la enemistad, de
la competencia o de emociones más profundas, como el odio. Se trata de vínculos en general
negativos, que movilizan nuestras emociones en mayor o en menor medida, pero que no
valoramos como con nuestras relaciones íntimas, aunque siempre pueden cambiar de
categoría, dependiendo de las circunstancias. En esta categoría están nuestros rivales y
enemigos.
Relaciones familiares. En esta categoría se encuentran las personas junto a las cuales nacimos
y con las que nos vincula un árbol familiar o genealógico, es decir, con las que compartimos un
vínculo consanguíneo. En muchas de ellas hay también cierto principio de autoridad, y por
ellas podemos llegar a sentir amor o antipatía. Además, en general podrían ser más o menos
profundas o superficiales, pero a diferencia de las demás, suelen persistir enormemente en el
tiempo. Obviamente en esta categoría el ejemplo ideal son nuestros padres.
Importancia de las relaciones interpersonales
El manejo de las relaciones interpersonales son la base de la personalidad humana y un factor
ineludible en nuestra forma de vivir. Esto significa que son centrales en nuestro recorrido y
que pueden ser fuente de enormes satisfacciones, o de mucho sufrimiento, dependiendo de las
elecciones que hagamos y del tipo de vínculos que establezcamos con los demás.
Relaciones más armónicas con los otros suelen generar individuos socialmente más saludables,
más flexibles y tolerantes, o al menos con más herramientas para integrarse al colectivo y
manejarse más exitosamente ante los demás.
CARACTERISTICAS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES:
Algunas relaciones interpersonales presentan conflicto, rivalidad o incluso odio.
En general, las relaciones interpersonales:
Pueden ser profundas o superficiales.
Pueden ser amenas o conflictivas.
Pueden darse mejor con un individuo por separado o con un grupo entero.
Las características dependen de los individuos involucrados y de sus destrezas sociales,
muchas de las cuales se determinan a lo largo de etapas clave de la infancia y juventud.
En ese sentido, pueden estar influenciadas por traumas o por situaciones críticas. A
menudo son un claro síntoma de nuestra vida interior o vida emocional.
Ejemplos de relaciones interpersonales
No es difícil dar ejemplos de relaciones interpersonales: el amor, en su enorme y variada
gama de vínculos, desde los filiales hasta los eróticos, es un tipo común de relación
interpersonal.
También son buenos ejemplos la amistad y el compañerismo, o las relaciones laborales y
sus leyes jerárquicas. Allí donde haya dos personas interactuando, habrá algún margen de
vínculo interpersonal.
Comunicación y relaciones interpersonales
La comunicación es la capacidad para el intercambio efectivo de información. Por lo tanto,
es la base de todo tipo de relación interpersonal. De hecho, para que surja una relación
entre dos o más personas, éstas deben poder comunicarse, incluso si es para expresarse
desagrado.
En ese sentido, la comunicación es una capacidad crucial y determinante en nuestro modo
de establecernos en la sociedad. Es capaz incluso de convertir vínculos superficiales o
conflictivos en amistades profundas, o bien de disolver nexos que se pensaba
permanentes.
ACTIVIDAD 1:
¿Por qué es importante conocer sobre las relaciones interpersonales?
¿De qué manera las relaciones interpersonales ayudan al fortalecimiento de la autoestima?
Detalla de manera gráfica uno de los tipos de relaciones interpersonales.
CIVICA-2DO
Los medios de Comunicación
¿Los medios de comunicación son parte de nuestro entorno?
¡Claro que sí! Todo el día entramos en contacto con ellos: la radio, la televisión y las
plataformas virtuales en Internet ocupan nuestro tiempo y, a través de ellos, recibimos
mensajes que ejercen influencia en nosotras y nosotros. Además, están presentes de
manera masiva y constante y pueden llegar a generar “tendencias” en el
comportamiento y pensamiento de las personas.
Los medios de comunicación nos brindan mayor acceso a la información en muy poco
tiempo y sobre una gran variedad de temas. Las redes, por su parte, nos ofrecen una
mayor posibilidad de relacionarnos con diversas personas y organizarnos como
comunidad. Sin embargo, a veces, los medios de comunicación pueden generar
situaciones claramente negativas. Por ejemplo:
Mensajes poco claros. Algunas publicidades en espacios públicos o comerciales de
radio o televisión pueden brindar información incompleta, prejuiciosa o incluso falsa.
Dado que se quiere llamar la atención de potenciales clientes, la información
importante puede mostrarse en letras muy pequeñas o hasta ser omitida. En otros
casos, se difunde información errada, sobre todo en Internet.
-Mensajes poco claros. Algunas publicidades en espacios públicos o comerciales de
radio o televisión pueden brindar información incompleta, prejuiciosa o incluso falsa.
Dado que se quiere llamar la atención de potenciales clientes, la información
importante puede mostrarse en letras muy pequeñas o hasta ser omitida. En otros
casos, se difunde información errada, sobre todo en Internet.
-Alientan el consumismo. Esto se puede ver en comerciales de radio o televisión,
series, programas e incluso películas. Los comerciales no siempre muestran productos
que necesitamos. Muchas veces alientan la idea que “necesitamos” productos o
debemos desearlos, aunque puedan resultar innecesarios o dañinos. Algunos
programas, series y películas también promocionan formas de ser a través de sus
personajes: estilos de vestirse, de arreglarse o de consumir que propician en nosotras
y nosotros el deseo de parecernos a dichos personajes.
-Promueven estereotipos o “etiquetas sociales”. Algunas imágenes y sonidos
propagados por medios de comunicación pueden etiquetar injustamente a las
personas: se consideran modelos de belleza específicos, formas de hablar mejores o
peores, Se remarcan diferencias entre clases sociales. Esto puede terminar por
justificar comportamientos discriminatorios.
DERECHO A UN AMBIENTE SANO
Un ambiente sano implica —entre otras cosas— respirar aire limpio, acceder a
fuentes de agua potable, disponer de alimentos de calidad y tener un lugar digno
donde vivir.
Hasta hace poco, el derecho humano a un ambiente sano era reconocido solo en
el ámbito nacional, en la mayoría de los países del continente.
El pasado 28 de julio —en una resolución histórica—, la ONU reconoció al
ambiente sano como derecho humano universal.
La decisión es un paso significativo en el largo y complejo proceso para garantizar
este derecho en la práctica, el cual ha formado parte de la historia de
AIDA( atención, interés, deseo y acción.) desde sus inicios.
"Desde hace casi 25 años, hemos invocado el derecho a un ambiente para
defender a personas en América Latina de los impactos al ambiente que atentan
contra su vida y su dignidad". AIDA ha trabajado siempre por evidenciar el vínculo
entre el ambiente sano y derechos humanos fundamentales como la integridad, la
vida y la salud.
¿QUÉ HEMOS APRENDIDO?
Como parte esencial de nuestros esfuerzos y con el paso de los años, hemos aprendido que:
El derecho a un ambiente sano es incluido cada vez más en Constituciones, leyes y sistemas de
justicia regionales. Ello ha empoderado a personas y comunidades para exigir su defensa, así
como motivado a jueces y a juezas para integrarlo en sus decisiones.
El litigio estratégico —una combinación de herramientas jurídicas, de comunicaciones,
movilización social e incidencia política— es especialmente importante para promover la
protección de derechos humanos fundamentales.
La crisis climática ha exacerbado los impactos de la degradación ambiental en el disfrute de los
derechos humanos y los casos se han triplicado. Ello ha traído consigo la necesidad de apostar
más por estrategias globales y menos por aquellas de caso por caso.
Pese a los avances importantes, aún hay grandes deudas de cumplimiento para que el derecho
al ambiente sano se materialice en la práctica. El reto principal es la falta de implementación
de los fallos judiciales.
Al mismo tiempo, el vínculo entre ambiente sano y derechos humanos ha servido al logro de
objetivos muy variados, entre ellos los siguientes:
Evidenciar que el derecho a un ambiente sano y otros derechos esenciales para la vida son
indivisibles.
Exigir que los Estados cumplan sus obligaciones internacionales en materia de derechos
humanos, en especial la aplicación de los principios de prevención y de precaución.
Promover la garantía de los derechos de acceso en asuntos ambientales como el derecho a la
información y a la participación.
CASOS EMBLEMÁTICOS
Si bien la defensa de un ambiente sano está en todo lo que hacemos, existen casos emblemáticos
en los que AIDA contribuyó a establecer precedentes claves para garantizar este derecho.
Restablecimiento de derechos para habitantes de La Oroya, Perú
Nuestra labor como organización ambiental internacional inició en 1998 con este caso. Desde
entonces, hemos trabajado para evidenciar cómo la afectación del derecho a un ambiente sano —
por la contaminación del aire con metales pesados provenientes de una fundición— ha vulnerado
los derechos a la vida y la salud, entre otros, de residentes de la ciudad de La Oroya.
Hemos mostrado cómo los impactos han sido diferenciados para mujeres, niños, niñas y personas
adultas mayores. Y hemos exigido al Estado peruano tomar medidas urgentes para garantizar los
derechos de la población afectada. En 2005, llevamos el caso a la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, organismo que en septiembre de 2021 lo presentó ante la Corte
Interamericana tras establecer la responsabilidad internacional del Estado. Será de los primeros
casos en abordar de forma central la relación indivisible entre el ambiente sano y otros derechos
humanos.
El ambiente sano como derecho fundamental para la existencia humana
La Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció que el ambiente sano es un derecho
autónomo, “fundamental para la existencia de la humanidad”. Reconoció además el impacto del
cambio climático en el goce efectivo de los derechos humanos, en especial de las poblaciones más
vulnerables como los pueblos indígenas, los niños, las niñas y las personas viviendo en pobreza
extrema.
En el marco de la consulta, AIDA presentó sus observaciones y participó en la audiencia ante la
Corte. Evidenciamos que la implementación de grandes proyectos de infraestructura podría
afectar el ambiente a tal punto que pondría en riesgo la vida e integridad personal, entre otros
derechos humanos. Nuestro aporte dejó claro el vínculo entre derechos humanos y ambiente.
El acceso a justicia para personas afectadas por daños ambientales
Cuando residentes de Veracruz defendieron en los tribunales al Arrecife Veracruzano de los daños
de una ampliación portuaria, AIDA presentó evidencia técnica y jurídica para el reconocimiento de
los derechos al ambiente sano y al acceso a la justicia, los cuales obligan al gobierno a permitir que
toda persona, cuyos derechos fundamentales sean amenazados por la degradación ambiental,
tenga la posibilidad de lograr justicia sin importar que su conexión con el ecosistema amenazado
sea indirecta o remota.
Aportamos así al fallo emitido por la Suprema Corte de México en febrero de 2022, en el cual
determinó que las autoridades violaron el derecho al ambiente sano de las personas de Veracruz al
autorizar el proyecto portuario.
“El reconocimiento del ambiente sano como derecho humano universal en la ONU es sin duda un
impulso para la construcción de nuevos precedentes clave para su protección”, afirma Daniela
García, abogada de AIDA.
Es también un impulso para que los Estados fortalezcan sus políticas y legislaciones enfocadas en la
protección del ambiente, así como para que consagren este derecho en sus marcos jurídicos.
Y es una herramienta para que personas y organizaciones que defienden el ambiente y los
derechos humanos fortalezcan su labor.
En AIDA lo tenemos claro y reafirmamos a diario el compromiso con nuestra misión de fortalecer la
capacidad de las personas para garantizar el derecho individual y colectivo a un ambiente sano.
Los Estados deben garantizar la aplicación efectiva de sus normas ambientales por las entidades
de los sectores público y privado:
Las autoridades estatales deben cumplir las normas ambientales pertinentes cuando realicen sus
actividades y, además, han de supervisar y hacer cumplir debidamente las normas, para lo cual han
de impedir, investigar y castigar las violaciones de las normas por las entidades del sector privado y
por las autoridades del Estado y ofrecer reparaciones. En particular, los Estados han de regular la
actuación de las empresas para proteger frente a los abusos contra los derechos humanos
dimanantes del daño ambiental y ofrecer medidas de recurso por tales abusos. Los Estados deben
poner en práctica programas de capacitación para los agentes del orden y los funcionarios
judiciales a fin de que puedan comprender y aplicar leyes ambientales, y deben adoptar medidas
eficaces para impedir que la corrupción menoscabe la aplicación y el cumplimiento de tales leyes.
.De conformidad con los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos, la
responsabilidad de las empresas de respetar los derechos humanos incluye la responsabilidad de
evitar provocar o contribuir a provocar consecuencias negativas sobre los derechos humanos
mediante el daño ambiental, hacer frente a esas consecuencias cuando se produzcan y tratar de
prevenir o mitigar las consecuencias negativas sobre los derechos humanos directamente
relacionadas con operaciones, productos o servicios prestados en el marco de sus relaciones
comerciales. Las empresas deben cumplir todas las leyes ambientales vigentes, formular claros
compromisos normativos en consonancia con su responsabilidad de respetar los derechos
humanos mediante la protección del medio ambiente, poner en marcha procesos de debida
diligencia respecto de los derechos humanos (incluidas evaluaciones del impacto en los derechos
humanos) a fin de determinar, prevenir, mitigar y dar cuenta de la manera en que abordan su
impacto ambiental en los derechos humanos y permitir reparar todos los efectos negativos en los
derechos humanos que hubiesen causado o a que hubiesen contribuido a causar.
Los Estados deben cooperar entre sí para establecer, mantener y aplicar marcos jurídicos
internacionales eficaces a fin de prevenir, reducir y reparar los daños ambientales a nivel
transfronterizo y mundial que interfieran con el pleno disfrute de los derechos humanos.-
La obligación de los Estados de cooperar para lograr el respeto universal y la observancia de los
derechos humanos23 obliga a los Estados a trabajar de consuno para hacer frente a las amenazas
transfronterizas y mundiales a los derechos humanos. El daño ambiental de carácter
transfronterizo y mundial puede producir graves efectos en el pleno disfrute de los derechos
humanos, razón por la que la cooperación internacional es necesaria para luchar contra ese daño.
Los Estados han concertado acuerdos sobre muchos problemas ambientales internacionales,
incluidos los relativos al cambio climático, la disminución de la capa de ozono, la contaminación
atmosférica transfronteriza, la contaminación marina, la desertificación y la conservación de la
diversidad biológica.
.La obligación de la cooperación internacional no exige que cada Estado adopte exactamente las
mismas medidas. Las responsabilidades que son necesarias y apropiadas para cada Estado
dependen en parte de su situación, razón por la que en los acuerdos entre Estados se han de
adaptar debidamente sus compromisos para tener en cuenta sus respectivas capacidades y
dificultades. Los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente frecuentemente incluyen
diferentes requisitos para los Estados en diferentes situaciones económicas y prevén la prestación
de asistencia técnica y financiera de los Estados desarrollados a otros Estados.
Una vez que se han definido sus obligaciones, los Estados han de cumplirlas de buena fe. Ningún
Estado debe intentar nunca desviarse de sus obligaciones internacionales de protección contra el
daño medioambiental transfronterizo o mundial. Los Estados deben comprobar en todo momento
si son suficientes sus obligaciones internacionales existentes. Cuando tales obligaciones y
compromisos resultan inadecuados, los Estados deben adoptar rápidamente las medidas
necesarias para reforzarlos, teniendo presente que la falta de una plena certidumbre científica no
debe utilizarse para justificar el aplazamiento de medidas eficaces y proporcionadas para
garantizar un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible.
Además, los Estados deben cumplir sus obligaciones de derechos humanos relacionadas con el
medio ambiente en el contexto de otros marcos jurídicos internacionales, tales como los acuerdos
de cooperación económica y los mecanismos financieros internacionales. Por ejemplo, deben
asegurarse de que los acuerdos que facilitan el comercio y las inversiones internacionales sirven
para respaldar, y no para obstaculizar, la capacidad de los Estados de respetar, proteger y hacer
efectivos los derechos humanos y garantizar un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y
sostenible. Las instituciones financieras internacionales y los organismos del Estado que prestan
asistencia técnica deben establecer y aplicar salvaguardias ambientales y sociales que sean
compatibles con las obligaciones de derechos humanos, lo que incluye: a) exigir la evaluación
ambiental y social de cada proyecto y programa propuesto; b) establecer una participación pública
efectiva; c) establecer procedimientos efectivos para permitir que interpongan recursos quienes
hayan sufrido daños; d) exigir protección jurídica e institucional contra los riesgos ambientales y
sociales; y e) incluir medidas de protección específicas para los pueblos indígenas y para quienes se
encuentren en situaciones vulnerables.
Actividad: realizar un mapa conceptual respecto al tema.
PSICOLOGIA .2DO
PERSONALIDAD
¿Qué es la personalidad?
Por personalidad se entiende el conjunto de dinámicas psíquicas que son
características de una misma persona, es decir, a su organización mental
interior, que determina el modo en que dicha persona responderá ante una
situación determinada.
Dicho de otro modo, la personalidad es un patrón de actitudes, pensamientos y
sentimientos recurrentes, que son más o menos estables a lo largo de la vida de un
individuo y que permiten cierto grado de predictibilidad respecto a su modo de ser.
Este término, tomado de la psicología, es de uso corriente en el lenguaje cotidiano,
pero su origen se encuentra en el término latino «persona», que era la máscara
empleada por los actores del teatro de la antigüedad, a la hora de representar
personajes reconocibles.
Así, inicialmente dicha palabra tenía que ver con los roles encarnados por los
actores, y de algún modo luego se trasladó a otras áreas de la vida, pasando a ser
«personas» únicamente los ciudadanos de pleno derecho (y no, por ejemplo, los
esclavos). Eventualmente el término engendró el adjetivo «personal» y de allí
provino personalidad.
Hoy en día entendemos que la personalidad es una serie de rasgos mentales que
permiten distinguirlo de los demás, y que además son más o menos fieles a sí
mismos a lo largo del tiempo. Sin embargo, la personalidad puede cambiar,
modificarse paulatinamente a partir del tiempo y de las experiencias vividas.
Características de la personalidad
La personalidad es un patrón funcional coherente consigo mismo (aunque no
exento de contradicciones), generalmente consolidado y resistente al cambio. Sin
embargo, es capaz de operar de forma diferente en situaciones distintas, dado
que se trata de formas psíquicas interiorizadas, que no dependen tanto del afuera.
Por otro lado, los elementos de la personalidad tienen que ver no sólo a las
respuestas ante estímulos y situaciones determinadas, sino también al estilo de
vida, las creencias y motivaciones, e incluso las concepciones del mundo.
Componentes de la personalidad
Conforme a la escuela y el modelo de pensamiento del psicoanálisis,
especialmente de los estudios de Sigmund Freud (1856-1939), la personalidad de
los individuos está conformada por tres factores importantes que operan en
conjunto y por separado:
El Yo. También conocido como lo consciente o la consciencia, es el componente de
nuestra mente del cual más percepción tenemos, ya que está constantemente
diciéndonos dónde estamos y haciendo qué, o cómo estamos. Ello implica tanto
la percepción del mundo externo, como los pensamientos y el mundo interior. Su
función es brindarnos un Principio de realidad respecto a la existencia.
El SuperYo. Comprendido como el conjunto de interiorizaciones que definen el «deber
ser» sobre a nosotros mismos, es decir, es la instancia en donde se encuentran
grabadas las leyes existenciales, sociales, culturales, etc., que provienen del exterior,
y que sirven para brindarnos un Principio de perfeccionamiento respecto de nosotros
mismos.
El Ello. Identificado como el inconsciente de Freud (aunque no son sinónimos), se
refiere al contenido bloqueado o reprimido de nuestra mente, que se vincula con
nuestras necesidades primarias y biológicas, como la alimentación, la reproducción,
etc. Está encargado de brindarnos el Principio del placer.
Factores de la personalidad
Conforme al modelo de los Grandes Cinco (Big Five, en inglés), todas las
personalidades están determinadas por una serie de factores que se dan en
distinta proporción en cada individuo. Estos cinco factores son:
Factor O (de Openness o apertura). Se refiere al grado de apertura que un individuo
presenta respecto a las nuevas experiencias, al cambio y la variedad, e incluso
la curiosidad. Los individuos dotados de gran apertura son inquietos, imaginativos,
originales y deseosos de valores no convencionales. Su polo opuesto lo constituyen
sujetos más conservadores en lo social y en la vida, que prefieren el ámbito familiar y
las experiencias más controladas.
Factor E (de Extraversion o extroversión). La extroversión se refiere a un alto grado
de sociabilidad y de interés por situaciones sociales, por la compañía de otros y la
tendencia a evitar la soledad. Los individuos extrovertidos requieren de estimulación
social constante y están muy volcados al mundo externo, a diferencia de sus opuestos,
los introvertidos, que le rehúyen a las situaciones sociales, se sienten a gusto en su
mundo interior y suelen valorar la soledad.
Factor C (de Conscientiousness o responsabilidad). Alude al autocontrol,
la planificación y el compromiso, tanto en la organización como la ejecución de las
tareas. También se la conoce como “voluntad de logro” y los individuos que la poseen
en altas dosis suelen ser los llamados workaholics o adictos al trabajo, que manifiestan
altísimos grados de compromiso con las tareas emprendidas. Por el contrario, sus
opuestos son personas poco confiables y poco comprometidas, informales o laxos con
sus principios morales.
Factor A (de Agreeableness o amabilidad). Se refiere a las tendencias
interpersonales, específicamente a la empatía y la capacidad de vínculo con el otro.
Las personas con alto nivel de amabilidad tienden a ser consideradas, altruistas,
confiadas y solidarias, mientras que las personas con baja amabilidad tienden a
relacionarse de maneras más hostiles.
Factor N (de Neuroticism o neuroticidad). Este último rasgo tiene que ver con la
inestabilidad emocional fruto de ansiedad, preocupación y percepciones catastróficas
de las cosas, que son consecuencia de la imposibilidad de la mente de prever y
controlarlo todo. Las personas con alto nivel de neuroticidad suelen ser ansiosas,
estresadas, poco sociables, y pueden incurrir a menudo en la depresión, la irritabilidad
o la vulnerabilidad. Por el contrario, los bajos niveles de este rasgo tienden a
personalidades más estables, menos preocupadas por el control y más relajadas.
Tipos de personalidad
Existen muchas y muy diversas formas de clasificación de la personalidad,
dependiendo del enfoque psicológico o psicoanalítico y del método específico que
se emplee para comprenderla. Por citar un ejemplo, el psicoanalista Carl Gustav
Jung (1875-1961) propuso una clasificación de 8 tipos de personalidad, que son:
Pensamiento-introvertido. Aquellas personalidades que están más interesadas por
las ideas que por los hechos, es decir, por su realidad interior que por los demás. Son
propensas a las reflexiones, los pensamientos abstractos o los desafíos teóricos.
Sentimental-introvertido. Personalidades contenidas en su propio mundo emocional,
poco propensas a lidiar con el mundo exterior, pero capaces de hacerlo a partir de lo
emotivo, en lugar de lo reflexivo del caso anterior. Son propensas al apego, pero en un
círculo íntimo y cerrado.
Sensación-introvertido. Típica de artistas y creadores, esta es la personalidad más
preocupada por la experiencia subjetiva del ser, lo cual puede conducirlos a vivir en un
mundo irreal, construido a su propia medida.
Intuición-introvertido. La típica personalidad de los soñadores, es decir, de quienes
están más pendientes de lo que pasará, lo que podría pasar o lo que les gustaría que
pasara, que con el presente real. Están, a su manera, en contacto con su contenido
inconsciente y pueden ser talentosos creadores.
Pensamiento-extrovertido. Aquellas personalidades más interesadas en los hechos y
en el afuera, que su mundo interno, sobre todo como fuente de teorías y reflexiones,
ya que se vincula racionalmente con el mundo. Sus emociones y sensaciones son, por
ende, reprimidas, y suele descuidar sus vínculos socio-afectivos.
Sentimiento-extrovertido. Es el perfil de las personas más empáticas, sociales y
ajustadas al entorno comunitario, típicas de aquellos a quienes gusta cuidar de los
demás o que se sienten bien protegiendo a terceros. Su actividad intelectual se
enmarca necesariamente en lo que sienten.
Sensación-extrovertido. Se vincula con lo real a partir de las sensaciones que le
evoca, es decir, prestando mucho interés a lo que el entorno real y los demás le hacen
sentir. Es la personalidad típica de quienes viven en busca del placer, y por lo tanto
suelen buscar nuevos estímulos constantemente.
Intuición-extrovertido. La personalidad del aventurero, de quien cambia de
perspectivas una vez que consigue el objetivo deseado, pero nunca para de moverse.
Suelen ser carismáticos y entusiasman a terceros con sus ideas, siéndole fiel a
su intuición más que a sus sentimientos y sus razonamientos.
Trastornos de personalidad
Los trastornos de personalidad son rasgos de la personalidad que se muestran
inflexibles, desadaptativos, en lugar de contribuir a la adaptación y al
desempeño vital. Sabotean el desempeño social o emocional de los individuos, y a
menudo conducen a complicaciones más serias.
No suelen tener cura o tratamiento fácil, ya que forman parte de la personalidad
del sujeto, o sea, son parte de él.
Los trastornos de personalidad pueden ser muy distintos entre sí y siempre
obedecen a condiciones sumamente particulares del paciente, pero a grandes
rasgos pueden resumirse en tres grupos:0
Personalidades excéntricas y raras, como el Trastorno de Personalidad Paranoide,
Trastorno de Personalidad Esquizoide o Trastorno de Personalidad Esquizotípico.
Personalidades erráticas, emocionales y teatrales, como el Trastorno de
Personalidad Histriónico, Trastorno de la Personalidad Antisocial, Trastorno de la
Personalidad Naricisista o Trastorno Límite de Personalidad.
Personalidades con marcada ansiedad, como el Trastorno de Personalidad
Dependiente, Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo, Trastorno de la
Personalidad Evitativo.
¿QUE ES EL ESTRÉS Y CÓMO NOS AFECTA?
¿QUE ES EL ESTRÉS?
Se define como la reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos
mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de
demanda incrementada. El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia.
Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que
repercute en el organismo y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que
impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano. La respuesta al estrés es
nuestra particular forma de afrontar y adaptarnos a las diversas situaciones y demandas que nos
vamos encontrando, es una respuesta que aparece cuando percibimos que nuestros recursos no
son suficientes para afrontar los problemas.
Por lo tanto el estrés: -
Es una respuesta natural del organismo. Nos ha servido para sobrevivir. - Permite que nos
adaptemos a los cambios que se producen a nuestro alrededor. - Provoca una activación general
del organismo. Además viene determinado por:
• El estresor. Tipo de estímulo, problema o situación
• La evaluación del sujeto. Cómo lo percibimos subjetivamente, si nos parece muy grave,
incapacitante o que pueda tener graves consecuencias.
• La interacción entre el estresor y el sujeto.
DIFERENCIAS ENTRE ESTRÉS Y ANSIEDAD
Como hemos visto, la causa del estrés es la presencia real de un factor estresante. En cambio, en la
ansiedad, esa respuesta del organismo continúa presente cuando ya ha desaparecido tal estímulo
estresante, es una respuesta emocional de aprehensión, inquietud, desasosiego que se produce,
como ya he dicho, en ausencia de un estímulo claro. Se suelen confundir ambos términos, o se
utilizan como sinónimos, básicamente porque las respuestas físicas, emocionales y conductuales
suelen ser parecidas, sin embargo, el estrés se refiere a un proceso de adaptación al medio
mientras que la ansiedad es una reacción emocional de alerta general, porque pensamos que
estamos en peligro, que algo nos amenaza.
TIPOS DE ESTRÉS
Hay autores que diferencian entre tipos de estrés, distinguiendo entre estrés positivo/bueno o
“Eustrés” y estrés negativo/malo o “Distrés”.
Eustrés
- Provoca una adecuada activación, necesaria para culminar con éxito una prueba o situación
complicada. ES normal y deseable tener una cierta activación en algunas situaciones: hablar en
públio por ejemplo.
- Es adaptativo y estimulante, necesario para el desarrollo de la vida en bienestar.
- Es un tipo de estrés positivo. Sucede cuando hay un aumento de la actividad física, el entusiasmo
y la creatividad. Por ejemplo, practicar un deporte que te gusta o afrontar algún reto o situación
que consideras excitante. El estrés no siempre es malo, todos siempre tenemos un poco de estrés
pero su exceso puede provocar un trastorno de ansiedad. Ya no es bueno cuando nos sobrepasa e
interfiere en varias áreas de nuestra vida cotidiana.
Distrés
- Es un estrés desagradable. Es un estrés que ocasiona un exceso de esfuerzo en relación a la
carga. - Provoca una inadecuada, excesiva o desregulada activación psicofisiológica.
- Es dañino, nos provoca sufrimiento y desgaste personal. No podemos ignorar el estrés o
simplemente tolerarlo, el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana, las situaciones que nos
estresan muchas veces no van a desaparecer, lo que tenemos que hacer es aprender a identificarlo
y a combatirlo o reducirlo a niveles más tolerables.
Nuestras emociones y formas de ser producen un impacto importante en el funcionamiento de
nuestro cuerpo, está claro que el estrés nos puede hacer enfermar porque produce un gran
impacto en muchos sistemas y aparatos de nuestro cuerpo (hormonales, cardiovasculares,
musculares, digestivos, etc.)
CARACTERÍSTICAS DE LAS SITUACIONES DE ESTRÉS
En toda situación estresante existen una serie de características comunes: - Se genera una
situación nueva que nos exige un cambio
- Al principio suele haber una gran falta de información sobre esa situación que nos estresa. -
Incertidumbre: ¿qué nos va a ocurrir?
- Ambigüedad: a mayor ambigüedad más estrés
- Normalmente tampoco tenemos muchas habilidades para manejar esta nueva situación.
- El estrés nos provoca alteraciones biológicas en el organismo que nos obligan a trabajar aún más
para volver a un estado de equilibrio.
- Cuanto más dure la situación, cuanto más crónica sea ésta, mayor nuestro desgaste.
FASES DE LA RESPUESTA DE ESTRÉS
La exposición a situaciones de estrés no es en sí misma algo "malo" o que conlleve a efectos
necesariamente negativos, solo cuando las respuestas de estrés son excesivamente intensas,
frecuentes y duraderas pueden producirse diversos trastornos en el organismo. Se describen tres
fases sucesivas de adaptación del organismo que fueron descritas por Hans Selye ya en 1936, a las
que llamó Síndrome General de Adaptación
1. Fase de reacción de alarma:
Ante un estímulo estresante, el organismo reacciona automáticamente preparándose para la
respuesta, para la acción, tanto para luchar como para escapar del estímulo estresante. Se genera
una activación con las típicas manifestaciones de sequedad de boca, pupilas dilatadas, sudoración,
tensión muscular, taquicardia, aumento de frecuencia respiratoria, aumento de la tensión arterial,
etc. Se genera también una activación psicológica, aumentando la capacidad de atención y
concentración. Es una fase de corta duración y no es perjudicial cuando el organismo dispone de
tiempo para recuperarse.
2. Fase de resistencia:
Aparece cuando el organismo no tiene tiempo de recuperarse y continúa reaccionando para hacer
frente a la situación. Aparecen los primeros síntomas de estrés.
4. Fase de agotamiento: Como la energía de adaptación es limitada, si el estrés continúa o
adquiere más intensidad, pueden llegar a superarse las capacidades de resistencia, y el
organismo entra en una fase de agotamiento, con aparición de alteraciones psicosomáticas.
Sucede cuando el estrés se convierte en crónico, y se mantiene durante un período de
tiempo que varía en función de cada individuo. Esta última fase es la que más
problemas ocasiona, pues si la activación, la tensión, los estímulos y demandas
estresantes no disminuyen, el nivel de resistencia termina por agotarse, apareciendo
de nuevo la alarma y en consecuencia los problemas tanto físicos como psicológicos.
Esta fase provoca debilidad, se descansa mal, aparece sensación de angustia y deseo
de huida.
¿CÓMO AFECTA A NUESTRO ORGANISMO EL EXCESO DE ESTRÉS?
Hoy día está ampliamente aceptado que el sistema nervioso central (SNC) desempeña un papel
clave en la integración de la respuesta a situaciones estresantes de cualquier naturaleza.
DIFERENCIAS INDIVIDUALES A LA HORA DE AFRONTAR EL ESTRÉS Llegados a este punto nos
podemos preguntar ¿por qué me está afectando esta situación de ésta forma? Por qué me está
sobrepasando hasta este punto?.
En psicología diferencial hay un hecho reconocido unánimemente, distintas personas actúan y se
enfrentan de distinta forma ante situaciones similares. Hay personas muy “resistentes”, con
muchos recursos tanto emocionales, familiares, cognitivos, emocionales que llevan la enfermedad
de una forma mucho más positiva y adaptativa que otras. Aquí entramos de lleno en el concepto
de “afrontamiento”, definido por Lazarus y Folkman en 1986 como los esfuerzos cognitivos y
conductuales constantemente cambiantes, desarrollados para manejar las demandas específicas
externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del
individuo. Nos podemos hacer las siguientes preguntas: - ¿Por qué una situación puede ser un
desafío o una amenaza? - ¿Por qué la misma estrategia es eficaz para unos e ineficaz para otros? -
¿Por qué, ante la misma situación, unos evitan y otros buscan apoyo? - ¿Por qué unos se adaptan y
otros no? Estas maneras de afrontar son distintas en sujetos diferentes en función, entre otras, de
ciertas variables de personalidad que afectarán tanto a las estrategias de afrontamiento utilizadas
como a la adaptación posterior del sujeto a la situación de estrés. Así pues, las personas se
encuentran diariamente en distintas situaciones que deben evaluar para decidir cuáles pueden ser
las consecuencias de las mismas. Según sea el resultado de esta valoración, el sujeto determinará
cómo enfrentarse a ellas. Así, si la situación se categoriza como amenazante y el individuo piensa
que las demandas de la misma son excesivas para él, estaremos ante una situación estresante.
Llegados a este punto, ¿de qué depende que el sujeto ponga en marcha una estrategia de
afrontamiento y no otras? Sin duda de la evaluación previa, pero también veremos que ciertas
variables de personalidad influyen de forma decisiva en todo este proceso. El modelo de Lazarus y
Folkman se ha convertido en un punto de referencia obligado en el estudio del estrés y el proceso
de afrontamiento.
Desde este modelo, se entiende el estrés como una relación particular entre el individuo y el
entorno que es concebido como amenazante, ya que el sujeto juzga que pone en peligro el
bienestar de aquél. Los componentes de su modelo son los siguientes: a) Los antecedentes.
Incluyen las variables de personalidad, hay personas más optimistas que otras, o tiene mayor
autoestima, un lugar de control interno (mayor percepción de control sobre el problema) o menor
predisposición a la ansiedad que otras. También influyen las variables ambientales que plantean
exigencias al individuo o le ofrecen recursos (por ejemplo, el apoyo social o acceso a los recursos
médicos). b) Los procesos mediadores. Incluyen las evaluaciones cognitivas y el afrontamiento.
Cómo valoramos e interpretamos la situación. c) Las consecuencias. Se refieren a la adaptación (o
inadaptación) del sujeto a la situación estresante (salud, bienestar...). Si, como hemos dicho y
según la teoría de Lazarus, el estrés es el resultado de que el individuo evalúe el entorno como
amenazante o desbordante de sus recursos, el estrés es el resultado de una interacción entre el
individuo y su entorno. Éste es el núcleo de la teoría procesual y sus dos conceptos fundamentales
son el de evaluación y afrontamiento. Desde la teoría procesual del estrés, la evaluación cognitiva
es definida como el proceso que determina las consecuencias que un acontecimiento dado
provocará en el individuo
1. La evaluación primaria es aquella mediante la que el individuo intenta identificar el efecto que
tiene sobre su bienestar una determinada situación. Por lo tanto, la persona deberá responder a
las siguientes preguntas: Esta situación, ¿me perjudica o me beneficia?, ¿ahora o en el futuro?, ¿de
qué forma? ¿Cuál es su importancia.
PFRRHH 2DO
La adolescencia en el contexto actual
En el proceso de maduración de la persona, la pubertad y la adolescencia se
identifican con un período de crisis y de cambios físicos, biológicos, emocionales y
sociales que ocasionan una serie de inquietudes y preguntas en quienes lo viven. Este
proceso de cambios es fundamental para el desarrollo de la persona. Es en este
período que nacen las preguntas por el yo, la identidad sexual y el sentido de la vida.
Por lo tanto, esta etapa requiere de un acompañamiento que oriente, apoye y anime
las vivencias que conducen a los y las adolescentes a la búsqueda de la autonomía y
al enriquecimiento de sus relaciones interpersonales. En el contexto actual es evidente
que los adolescentes sienten desorientación, poca seguridad y confianza en sí
mismos; en muchos casos, como consecuencia de hogares desintegrados, muchos de
ellos encuentran en la violencia una forma de canalizar sus frustraciones. La escuela
no puede permanecer indiferente ante esta realidad y debe cambiar su mirada
restrictiva por otra más solidaria con las características reales de los jóvenes,
generando espacios para una adecuada estructuración de su personalidad.
Criterios teóricos que orientan el diseño y desarrollo del área:
Las personas hacia las cuales se dirigen las intenciones educativas son estudiantes
del presente con características peculiares derivadas de sus necesidades e intereses
individuales y grupales. Las personas a través de estas intenciones van a actuar en
beneficio de sí mismas y de los demás, promoviendo su propio desarrollo integral, el
mismo que estará basado en los principios y valores que asumen.
En este proceso se van plasmando y desarrollando aprendizajes resultantes de las
interacciones que se manifiestan en la acción educativa.
Estas intenciones no son uniformes, están en relación con el contexto histórico
espacial donde se producen éstas, lo cual va a revertir en los procesos de
reproducción cultural, integración social y desarrollo humano.
Las acciones educativas deben asumir como metodología el diálogo reflexivo, que
permite conectarse con uno mismo, con los demás y con el ambiente.
La educación es vista como un proceso sociocultural en el que interactúan lo
personal, a través de los procesos de individuación y socialización, y lo social, a través
de las actitudes de reproducción y transformación de la cultura.
Se privilegia el respeto a las diferencias.
Las personas son gestoras de su propio desarrollo dentro de un proceso educativo
donde todos educamos a todos.
El futuro está incorporado dentro del análisis del presente concreto y diverso, para lo
cual se proyectan metas de salidas múltiples, relacionadas con la vida y características
de cada estudiante.
LA AUTONOMIA
¿Cómo desarrollar la autonomía en niños y adolescentes?
La responsabilidad y la libertad son dos de los valores más importantes para todos los
niños y adolescentes. Por esto, deben ser inculcados como parte de su desarrollo
educativo. Ambos están relacionados con la formación de la autonomía, que le permite al
estudiante obtener las capacidades necesarias para enfrentar los retos del mundo actual
por sí mismo.
“La autonomía no solo les permite valerse por sí mismos para desenvolverse en su
entorno, sino que también les da la capacidad de ser responsables a nivel personal y
social. Un niño autónomo asume la responsabilidad de sus actos y acata las
consecuencias de sus propias decisiones”
Esto es especialmente importante para este año escolar, pues -en el corto plazo- las
clases a distancia continuarán y esta modalidad depende mucho del compromiso del
estudiante y de su capacidad de adaptación.
Tareas a su medida
La autonomía se demuestra en distintos ámbitos y a lo largo de toda la vida. Sin embargo,
esta se trabaja de diferentes modos dependiendo de la edad del niño(a). Por ejemplo, un
pequeño de inicial o de los primeros grados de primaria, puede empezar por ocuparse de
su propia higiene, elegir su ropa o limpiar su habitación, sin necesidad de que su padre o
madre se lo recuerden. Para un adolescente de los últimos grados de secundaria, implica
en cambio, organizar de manera eficiente su horario, desarrollar técnicas propias de
estudio o tener la iniciativa de investigar carreras o universidades.
Fomentar distintos intereses
Realizar actividades adicionales a las clases escolares es una excelente manera de que el
niño o adolescente aprenda la importancia de organizar su tiempo y, a la vez, desarrolle
capacidades distintas que le permitirán enfrentar desafíos a futuro. Esto va desde el
aprendizaje de un nuevo idioma que no se encuentra en la currícula escolar, hasta
habilidades digitales necesarias para profesionales del futuro, como la programación.
Desarrollar competencias interpersonales
Las habilidades blandas son tan importantes como los conocimientos adquiridos. Un
adulto autónomo es capaz de respetar a los demás, expresarse de manera apropiada, dar
una opinión contraria sin faltar el respeto, demostrar empatía y ser confiable. Todas estas
virtudes le permitirán al niño o adolescente desenvolverse a lo largo de su vida.
Hacer tareas en el hogar
Un adulto independiente se forma desde la infancia. Cualquier niño puede realizar -no
ayudar, sino llevarlas a cabo- tareas domésticas que van desde barrer, limpiar, lavar
platos o hacer preparaciones simples en la cocina que no impliquen fuego o cuchillos. Así,
cuando se independice, estas tareas serán cotidianas y no dependerá de otra persona
para realizarlas. Esta es también una manera de formar su carácter.
Demostrar amor
Esto es algo que padres y madres deben tener siempre en cuenta. Una persona
independiente y autónoma es también una persona con una salud emocional estable,
capaz de demostrar sus sentimientos a su entorno de manera sana. Esto solo es posible
si ha crecido en un ambiente amoroso, con una familia que se ha preocupado por él o ella
y lo ha motivado a mejorar siempre.
ACTIVIDAD:
5. ¿Porque será importante la autonomía?
6. ¿Desde cuánto es propicio para trabajar la autonomía?, ¿Por qué?
7. Elabora un mapa conceptual sobre la autonomía.
8. Elabora un mapa conceptual sobre la manera en que trabajas tu autonomía.
LAS RELACIONES INTERPERSONALES
¿Qué son las relaciones interpersonales?
Cuando hablamos de relaciones interpersonales, nos referimos al modo de vincularse que
existe entre dos o más personas, basándose en emociones, sentimientos, intereses,
actividades sociales, etc.
Este tipo de relaciones son la base de la vida en sociedad y se dan de distinto modo en
numerosos contextos cotidianos, como la familia, los amigos, el entorno laboral, clubes
deportivos, matrimonios, y muchas más, siempre y cuando existe en ellos la posibilidad de
que dos o más personas se comuniquen de manera sostenida.
Además, forman parte de la vida humana a niveles tan profundos que pueden estar
incluso reguladas por la ley, por convención o por la costumbre. Así se crea un
entramado complejo de vínculos y grupos sociales que constituyen la sociedad por
completo. De hecho, el manejo de las relaciones interpersonales es un hito fundamental
en el crecimiento del individuo.
TIPOS DE RELACIONES INTERPERSONALES
Las relaciones interpersonales pueden ser muy diversas y complejas, y algunas puede
que incluso no tengan un nombre. Pero a grandes rasgos solemos reconocer más o
menos las siguientes:
Relaciones íntimas o afectivas. Aquellas que persiguen una conexión profunda con
otros individuos, y que básicamente comprenden los distintos grados del afecto. Se
trata de vínculos de enorme confianza y que buscan perdurar en el tiempo, asociados
a sensaciones placenteras y de protección, solidaridad y pertenencia. Tal es el caso
del amor y la amistad, por ejemplo.
Relaciones superficiales. Aquellas que se manejan en una capa inicial del
conocimiento de los individuos, o sea, en las etapas formales y no muy profundas, ya
sean placenteras o no. Se trata de vínculos pasajeros, no demasiado importantes ni
centrales en la vida emocional del individuo (a diferencia de los íntimos). Es el tipo de
relaciones que forjamos con desconocidos, con personas que sabemos efímeras o con
el compañero de asiento de un avión, a quien nunca volveremos a ver.
Relaciones circunstanciales. Aquellas relaciones que ahondan en el espectro
intermedio entre lo íntimo y lo superficial, ya que involucran a personas con las que
compartimos a menudo, pero por las cuales no sentimos un apego demasiado
profundo. Este tipo de vínculos puede siempre trascender y hacerse profundos, o
mermar hasta hacerse superficiales. Es lo que ocurre con nuestros compañeros de
trabajo, por ejemplo.
Relaciones de rivalidad. Aquellas que parten, justamente, de la enemistad, de
la competencia o de emociones más profundas, como el odio. Se trata de vínculos en
general negativos, que movilizan nuestras emociones en mayor o en menor medida,
pero que no valoramos como con nuestras relaciones íntimas, aunque siempre pueden
cambiar de categoría, dependiendo de las circunstancias. En esta categoría están
nuestros rivales y enemigos.
Relaciones familiares. En esta categoría se encuentran las personas junto a las
cuales nacimos y con las que nos vincula un árbol familiar o genealógico, es decir, con
las que compartimos un vínculo consanguíneo. En muchas de ellas hay también cierto
principio de autoridad, y por ellas podemos llegar a sentir amor o antipatía. Además,
en general podrían ser más o menos profundas o superficiales, pero a diferencia de
las demás, suelen persistir enormemente en el tiempo. Obviamente en esta categoría
el ejemplo ideal son nuestros padres.
Importancia de las relaciones interpersonales
El manejo de las relaciones interpersonales son la base de la personalidad humana y un
factor ineludible en nuestra forma de vivir. Esto significa que son centrales en nuestro
recorrido y que pueden ser fuente de enormes satisfacciones, o de mucho
sufrimiento, dependiendo de las elecciones que hagamos y del tipo de vínculos que
establezcamos con los demás.
Relaciones más armónicas con los otros suelen generar individuos socialmente más
saludables, más flexibles y tolerantes, o al menos con más herramientas para integrarse al
colectivo y manejarse más exitosamente ante los demás.
CARACTERISTICAS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES:
Algunas relaciones interpersonales presentan conflicto, rivalidad o incluso odio.
En general, las relaciones interpersonales:
Pueden ser profundas o superficiales.
Pueden ser amenas o conflictivas.
Pueden darse mejor con un individuo por separado o con un grupo entero.
Las características dependen de los individuos involucrados y de sus destrezas sociales,
muchas de las cuales se determinan a lo largo de etapas clave de la infancia y juventud.
En ese sentido, pueden estar influenciadas por traumas o por situaciones críticas. A
menudo son un claro síntoma de nuestra vida interior o vida emocional.
Ejemplos de relaciones interpersonales
No es difícil dar ejemplos de relaciones interpersonales: el amor, en su enorme y variada
gama de vínculos, desde los filiales hasta los eróticos, es un tipo común de relación
interpersonal.
También son buenos ejemplos la amistad y el compañerismo, o las relaciones laborales y
sus leyes jerárquicas. Allí donde haya dos personas interactuando, habrá algún margen de
vínculo interpersonal.
Comunicación y relaciones interpersonales
La comunicación es la capacidad para el intercambio efectivo de información. Por lo tanto,
es la base de todo tipo de relación interpersonal. De hecho, para que surja una relación
entre dos o más personas, éstas deben poder comunicarse, incluso si es para expresarse
desagrado.
En ese sentido, la comunicación es una capacidad crucial y determinante en nuestro modo
de establecernos en la sociedad. Es capaz incluso de convertir vínculos superficiales o
conflictivos en amistades profundas, o bien de disolver nexos que se pensaba
permanentes.
ACTIVIDAD 1:
¿Por qué es importante conocer sobre las relaciones interpersonales?
¿De qué manera las relaciones interpersonales ayudan al fortalecimiento de la autoestima?
Detalla de manera gráfica uno de los tipos de relaciones interpersonales .
3RO: PSICOLOGIA
PSICOLOGIA SOCIAL
La psicología es la ciencia que estudia la conducta humana y los procesos
mentales. Al ser bastante amplia, para su estudio y aplicación se divide en dos
vertientes: la psicología básica y la psicología aplicada.
La psicología básica, como su nombre lo dice, es la base de todo el conocimiento
científico detrás de esta profesión. Esta rama se enfoca en descubrir, describir y
definir los conceptos, funciones y procesos a través de los cuales las personas
piensan, aprenden, sienten, se comunican y se desarrollan como individuos. En
otras palabras, la psicología básica se centra en la parte biológica de la mente.
Por su parte, la psicología aplicada se dedica a estudiar la utilidad de esta ciencia,
es decir, se enfoca a la resolución de problemas y la optimización de los procesos
mentales. Algunas ramas de esta son la psicología clínica, infantil, educativa,
organizacional, de la salud, del deporte, entre otras. Pero una de las más
importantes y que más han ayudado al avance de esta ciencia es la psicología
social.
¿Qué es la psicología social?
La psicología social es el estudio de las relaciones sociales y cómo estas influyen
y modifican la conducta, los pensamientos y sentimientos de las personas.
Quizá te has dado cuenta que tu comportamiento cambia según la compañía o el
contexto en el que te encuentres. No es lo mismo cuando estás entre maestros o
jefes a que cuando estás entre amigos y familiares. Estos cambios son
precisamente lo que estudia la psicología social.
Entender estas diferencias tiene un impacto interesante en el mundo laboral,
educativo, cultural y político, ya que una vez que se conocen los factores que
llevan a estas conductas, estas pueden ser modificadas, eliminadas o
intensificadas para mejorar la relación entre grupos de personas.
La psicología social también analiza las normas y principios que moldean la
convivencia entre humanos. Gracias a este enfoque hoy conocemos más sobre
temas como:
Patrones de conducta
Roles sociales
Conciencia colectiva
Relaciones sociales
Identidad social
Estereotipos
Valores
Trabajo en equipo
Liderazgo
La psicología es mucho más que aprender a conocernos a nosotros mismos o a
solucionar problemas, la psicología es una ciencia que nos ayuda a entendernos
como sociedad y como humanos. Sin los aportes de esta disciplina, no
conoceríamos el valor de la comprensión, el apoyo, el amor, la amistad, el respeto
y la convivencia.
PSICOLOGIA DE LOS GRUPOS
La Psicología de los grupos: conoce su importancia
Los seres humanos hemos ido evolucionando, adquiriendo complejas habilidades y
destrezas gracias a nuestra naturaleza social. La psicología de los grupos ofrece
explicaciones a este proceso tan apasionante, siendo la rama de la psicología que se
dedica específicamente a la observación y análisis de los vínculos personales, y todo tipo
de interacciones sociales. Veremos a continuación la importancia que tiene analizar en
profundidad este tipo de cuestiones que nos influyen a todas las personas.
Ya es sabido que el ser humano no nace solo y aislado; necesitamos, desde nuestro
nacimiento, cuidados específicos e incluso del contacto y afecto para poder sobrevivir. La
interacción ya desde nuestro nacimiento con otros seres humanos nos ayuda a
desarrollarnos. En la interacción con el otro vamos adquiriendo todos los aprendizajes
necesarios para la supervivencia y nuestro correcto desarrollo mental. Los primeros años
de vida son especialmente sensibles, tal y como se aprecia en la psicología del desarrollo.
Generalmente, vivimos rodeados de otras personas, en un contexto particular y una
cultura determinada. Todo ello influye y repercute en nuestro valores, forma de
pensar, nuestra conducta y en las decisiones que tomamos. En definitiva, nuestra
personalidad y la persona que iremos siendo a lo largo de nuestras vidas, está en
constante cambio y evolución. Y uno de los mayores determinantes es la interacción
social y nuestros grupos de referencia.
No cabe duda de que la interacción con otras personas es de suma importancia para
conocer cómo evolucionamos los seres humanos, Este campo de estudio de la
psicología social, como es el de la psicología de los grupos, nos ofrece muchas
respuestas que son de un gran interés para entender muchas de nuestras conductas.
Siendo también de buena utilidad para conocer los mecanismos que operan dentro de
los grupos.
¿Qué estudia la psicología de los grupos?
La psicología de los grupos está englobada dentro de la rama de la psicología que se
conoce como psicología social. Su principal objeto de estudio son los grupos. Se observa y
analiza la influencia que tiene el grupo en el comportamiento de un individuo. A través
de muchos experimentos importantes se ha podido comprobar la influencia y la presión
que ejerce el grupo en las personas. En este vídeo os presentamos un experimento clásico
de Salomon Asch (1951), que es una clara muestra de ello.
Cada persona está influenciada de una forma por el grupo, y modula su comportamiento
en relación a él. Generalmente, cuando estamos sometidos a una presión grupal, nuestras
decisiones y conductas se ven afectadas.
La psicología de los grupos se centra en el estudio de los roles, en cómo se crean, bajo qué
condiciones y dónde. Los tipos de relaciones que se van creando de forma intergrupal e
intragrupal. Cómo se desarrollan y cuál es la finalidad de pertenecer a un grupo. También
se considera la relación que tiene este tipo de vínculos en nuestra salud emocional e
incluso en nuestra felicidad.
A lo largo de nuestra existencia vamos pasando y perteneciendo a distintos grupos
sociales. Ya sean grupos familiares, de trabajo, asociaciones, estudiantes, ocio,
etc. Formamos grupos por diversas razones, unos más homogéneos y otros más
heterogéneos. En todos ellos existen unos intereses comunes y una pluralidad que es la
que enriquece nuestra interacción.
En la psicología de los grupos se procura comprender la conducta social dentro de un
grupo, comprobando la influencia que tiene en las personas. De esta manera se aprende
más profundamente acerca del comportamiento humano, de nuestras bases sociales y
conducta.
¿Qué conocimientos se obtienen con el estudio de los grupos?
En el estudio de los grupos se obtiene una información que resulta relevante para diversas
áreas. Se obtienen conocimientos en ámbitos como el trabajo, las organizaciones, la
política, educación, familia; y en todas las áreas en las que nos desarrollamos las
personas. Por eso este campo aporta información que a todos nos interesa.
¿Te has preguntado alguna vez a qué tipo de grupos perteneces?, ¿qué significado tienen
en tu vida y qué suponen para ti? Todas las personas necesitamos de grupos, estamos
inmersos en ellos aunque no nos demos cuenta. La cultura y el entorno al que
pertenecemos ya es un grupo social en sí mismo. Así es como comienza el sentimiento de
identidad y pertenencia al grupo. Este sentimiento de pertenencia nos aporta seguridad,
orientación y ubicación, para establecer una estructura mental que nos ayude a construir
nuestro YO
A través de cómo interactuamos dentro de nuestro grupo de referencia y con individuos que
forman parte de otros grupos. Se adquiere información sobre cómo nos comunicamos en
diversas circunstancias, cómo nos relacionamos en contextos determinados, qué roles vamos
adquiriendo, cómo nos vinculamos, relacionamos y hacemos cohesión. A lo largo de la vida
estableceremos vínculos para seguir formando y pertenecer a diversos grupos, y de igual
manera mantendremos u abandonaremos otros. Todo esto forma parte de nuestro ciclo vital
y nos aporta un conocimiento valioso sobre nosotros mismos.
Estar dentro de un grupo u otro nos aporta siempre información acerca de nosotros
mismos, por cómo nos vinculamos y cómo nos reflejamos en los demás. A través de
otras personas es como aprendemos a comprender lo que somos. Nos ayuda a
entender nuestro conformismo, las decisiones que tomamos, y la influencia que tienen
otras personas en nuestra conducta. El proceso de cómo se distribuye y se comportan
los individuos de un grupo nos aporta incluso información de la esencia humana.
Somos poco conscientes de lo que representa, y en ocasiones hemos visto la fuerza y
el poder que puede llegar a tener un grupo. La presión del grupo puede favorecer
tanto lo mejor como lo peor de nosotros mismos. Esto es algo que se ha
comprobado a lo largo de la historia y que no podemos obviar.
RECUERDA: la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en
cambiar nuestros hábitos, tal y como propone el método Crear Salud.
Necesitamos nutrirnos adecuadamente y activarnos haciendo cosas que aporten a
nuestro bienestar integral.
PFRRHH
CAMBIOS EMOCIONALES EN LA ADOLESCENCIA
La adolescencia es una etapa de transición en la vida de todos nosotros, donde se
dan cambios físicos y emocionales importantes. En este artículo nos ocuparemos de los
segundos. Los cambios físicos típicos, como el cambio en la apariencia, el cuerpo se
modifica para ir adquiriendo forma adulta, a veces esos cambios hacen que nos veamos
mal, como en un cuerpo extraño y, a su vez, esto también produce cambios emocionales.
Se suele decir que los adolescentes viven una etapa de crisis por todos los cambios que se
suceden, y es verdad, pasamos por una especie de confusión en cuanto a emociones y
sentimientos, a necesidad por satisfacer nuestras necesidades de forma inmediata, a estar
contentos y tristes a la vez, a no tener muy claras las cosas pero creer que estamos en
posesión de la verdad. Esto no significa que los adolescentes no se preocupen por
aspectos como el rendimiento escolar, no tener amigos, la separación o conflicto entre los
padres, miedo a que fallezca o le pase algo a los progenitores, las drogas y el alcohol, etc.
Algunos cambios emocionales o psicológicos en los adolescentes
Entre los cambios emocionales o psicológicos podemos destacar los siguientes:
Egocentrismo: los adolescentes suelen estar muy centrados en sí mismos, creen que
son la única persona en el mundo que se siente como ellos, y a veces, este
egocentrismo da lugar a un aislamiento al pensar que “nadie” les puede entender.
Preocupación excesiva por lo que piensen los iguales: a medida que se va abandonando
la etapa infantil, el adolescente necesita encontrar personas de su confianza, tal y como
lo eran los padres en la infancia, ahora buscan esa persona cómplice de sus
sentimientos más profundos, y a la vez que se crean estos lazos con los iguales, el
adolescente va explorando su propia identidad. Todo esto puede generar sentimientos
encontrados en los menores, a veces sentimientos de culpa con respecto a los padres
cuando se da prioridad a la opinión de los iguales en busca de su propia independencia,
y por otro lado, sentimientos de satisfacción cuando son aceptados aceptados y
aprobados por el grupo de su misma edad.
Descubrimiento de la sexualidad: se empieza a despertar el interés hacia la sexualidad,
los adolescentes empiezan a tener más sensaciones e impulsos sexuales, comienzan a
pensar en la posibilidad de tener pareja, en las relaciones sexuales y la masturbación.
Cambios de humor: los adolescentes son extremos en la forma de sentir sus emociones.
La inseguridad en esta etapa está más marcada, eso puede influir en que vean las cosas
más en blanco y negro. En esta etapa la sensibilidad es mayor y son más susceptibles,
pudiendo tener reacciones exageradas y no ajustadas a la situación. A veces ni ellos
mismos se entienden, y tienen que convivir con sus propios cambios, lo cual resulta
complicado ya que por edad aún no se han adquirido las herramientas suficientes para
el manejo de la impulsividad, la frustración, el enfado, etc.
Adquisición de autonomía propia: el adolescente busca su independencia, valerse por sí
solo en algunos aspectos, encontrar su sitio y sentirse seguro de sí mismo. Este punto
es muy importante, y hemos de ayudarles a conseguirlo, por ejemplo fomentando que
tomen decisiones, contando con ellos para temas familiares, alentándoles a la
realización de tareas solos, a que se propongan metas y animarles a ello. Aquí no nos
podemos olvidar de los límites que se marcaran en los momentos necesarios, todavía
necesitan normas y que se les ayude con el establecimiento de consecuencias según su
forma de actuar, si se comportan de forma responsable o no, etc. Además ahora
comienzan a tener sus propias opiniones, ideas y formas de ver las cosas, se tiene una
postura más crítica frente a todo en general, son capaces de defender sus
pensamientos y argumentarlos, y aquí es necesario hacerles sentir escuchados y que se
valoran sus opiniones.
Por otro lado, todos estos cambios que tiene que experimentar y manejar el
adolescente, también son cambios que los padres han de afrontar. Se pasa por una etapa
de aceptación y adaptación a los cambios de los hijos en esta edad, con todo lo que eso
supone. Hay padres que se desbordan ante los cambios, que a veces son drásticos, por
ejemplo en alguna consulta nos comentan “si hace dos días prácticamente le estábamos
cambiando los pañales”, y de repente se encuentran con una persona en casa que es muy
diferente a ese niño o niña, que ahora es rebelde, contesta, tiene cambios de humor,
muestra más interés por las opiniones de los amigos que lo que los padres puedan decirle,
a veces se enfada o explota ante situaciones de forma desproporcionada…etc. Y esto no es
una situación fácil para los padres, que tienen que manejarse con firmeza y autoridad en
algunos momentos, y no dejar de ser cercano, empático y afectivo con el adolescente.
Aspectos emocionales más destacados en la adolescencia.
Autoestima: es una etapa en la que se está construyendo la identidad de la
persona, tanto en sus aspectos diferenciales como en aquellos en los que necesita
sentirse integrada y aceptada. La adolescencia es un periodo de aceptación y
adaptación del propio cuerpo, que provoca reacciones desproporcionadas en
relación con su autoestima.
Cambios de humor: Los cambios hormonales que experimenta el organismo de la
persona son, a menudo, los responsables de esta característica emocional del
adolescente.
Irritabilidad: el adolescente se muestra especialmente sensible ante circunstancias
que, a ojos adultos, no tienen demasiada importancia.
Todos estos comportamientos entran dentro de la normalidad. Poco a poco, el
adolescente aprenderá a manejar sus emociones y acabará dominándolas. En este punto
es fundamental que los padres ejerzan el acompañamiento adecuado. No obstante, habrá
casos en los que sea precisa la intervención profesional para ayudar a la familia en este
proceso.
5 consejos para controlar las emociones de los adolescentes
Escucha y ayuda a reflexionar: muchas veces, la persona adolescente solo necesita
ser escuchada. No necesita que le enseñemos ni que le dirijamos ni que nos
mostremos invasivos. Debemos ser capaces de escuchar y ponerles en el camino de
la reflexión sobre su propia conducta para que ellos encuentren la forma de
solucionar el problema.
Ayúdale a identificar y a hablar de sus emociones: es imprescindible que nos
esforcemos en ayudar a la persona adolescente a reconocer cómo se siente en
determinadas circunstancias y también que estemos atentos ante las señales de
que algo le afecta. De esta forma, aprenderá a controlar mejor sus reacciones.
Enséñale a no tomarse todo lo que sucede de forma personal: este es un hábito
nocivo para la autoestima. A menudo nuestra percepción nos coloca en el foco
como personas, cuando lo que se ha puesto en cuestión es nuestra conducta.
Todos podemos cometer errores, pero como personas vamos mucho más allá de
nuestras conductas. Y realmente, muchas de las cosas que nos afectan o molestan
no se han hecho para hacernos daño, no suponen un ataque en el plano personal.
Hay que practicar cierta objetividad y distancia, no sacar siempre el ego a la
palestra.
Como adulto, debes ser un modelo: no podemos pretender enseñar al adolescente
a controlar sus emociones e impulsos cuando, por lo más nimio, tenemos un
ataque de cólera. Hay que predicar con el ejemplo.
Refuerza su autocontrol: el autocontrol es difícil en cualquier momento de la vida.
Para un adolescente es todo un reto. Así que, no hay que dudar en felicitar o
agradecer a la persona adolescente cuando veamos que ha conseguido controlar
sus emociones. Así, tomará conciencia de su propio autocontrol y le será más fácil
la próxima vez.
AUTOCONOCIMIENTO Y AUTOESTIMA
Una autoestima alta busca el desafío y el estímulo de unas metas dignas y exigentes. El alcanzar
dichas metas nutre la autoestima positiva. Una autoestima baja busca la seguridad de lo conocido
y la falta de exigencia. 7 Cuanto más sólida es nuestra autoestima, mejor preparados estamos para
hacer frente a los problemas que se presentan en nuestra vida privada y nuestro trabajo o estudio;
cuanto más rápido nos levantamos tras una caída, mayor energía tendremos para empezar de
nuevo. Es por esta relación entre autoestima y eficacia en la vida que Branden (1995: 35) nos habla
de la autoestima como una necesidad básica del ser humano. Si nos falta perjudicaría nuestra
capacidad de funcionar. Tomado de León, Maila. Módulo Taller de Autoestima. ¿Y si nos miramos
otra vez?, 1999. Encuentros Casa de la Juventud.
Rasgos de la autoestima en la adolescencia El siguiente listado nos ayudará a afinar la observación
de nuestros estudiantes para saber si su autoestima es alta o baja y poder brindarles el apoyo
necesario. Un adolescente con autoestima:
Actuará independientemente. Elegirá y decidirá cómo emplear el tiempo, el dinero, sus ropas, sus
ocupaciones, etc. Buscará amigos y entretenimiento por sí solo.
Asumirá sus responsabilidades. Actuará con presteza y seguridad en sí mismo y, sin que haya que
pedírselo, asumirá la responsabilidad de ciertas tareas o necesidades.
Afrontará nuevos retos con entusiasmo. Le interesarán tareas desconocidas, actividades nuevas
que aprender y poner en práctica, y se lanzará a ellas con confianza en sí mismo.
Demostrará amplitud de emociones y sentimientos. En forma espontánea sabrá reír, sonreír,
gritar, llorar y expresar su afecto, y, en general, sabrá pasar por distintas emociones sin reprimirse.
Tolerará bien la frustración. Sabrá encarar las frustraciones de distintas maneras, esperando,
riéndose de sí mismo, replicando, etc., y será capaz de hablar de lo que le entristece.
Se sentirá capaz de influir en otros. Tendrá confianza en las impresiones y en el efecto que él
produce sobre los demás miembros de la familia, sobre los amigos, etc.
EL DESARROLLO DE HABILIDADES PARA LA VIDA Y LA CONVIVENCIA
Crecer en relación
Al reconocer nuestro valor personal estamos con mayor capacidad de relacionarnos con los demás
de manera libre y auténtica. Este reconocimiento de nuestra propia valía nos llevará a aceptar
también las diferencias, a relacionarnos con capacidad de escucha, empatía, demostrando respeto
por nosotros y por los otros. Buscamos que nuestros estudiantes crezcan en sus relaciones con los
demás, lo cual presupone aceptar, reconocer y apreciar la valía y la importancia de los otros,
además de la nuestra. Una mayor calidad de afectividad y efectividad en nuestras relaciones de
vida implica desarrollar el reconocimiento por los otros y la capacidad de colaboración para un fin
común, en lugar de actuar desde la separación, la comparación y la competencia. Cuando se
desarrolla la conciencia de la propia unicidad como personas, se aprende a respetar el hecho de
que los demás también son únicos. De esta forma se desarrolla una apertura al valor de las
diferencias y a ser cada uno auténtico, en lugar de unos roles o unas máscaras, saliendo del
conformismo y de la crítica no constructiva. Como consecuencia, se da la aceptación de cada uno
por lo que es y se ponen las bases para unas relaciones dirigidas a sentirse cómodos, a aprender y
a facilitar que los demás también lo hagan. En el contexto actual en el que vivimos por las
dificultades de socialización al interior de la familia, la ausencia de la figura paterna o materna,
hogares fragmentados o con poca comunicación, podemos constatar la necesidad de desarrollar
habilidades para relacionarse entre los y las adolescentes. Las dificultades que los adolescentes
suelen experimentar están asociadas al inicio o consolidación de las relaciones con otras personas,
para autoafirmarse cuando los demás se enfrentan a ellos, para defender sus propios derechos,
para manifestar problemas, para prestar atención a lo que los demás expresan, lo que ocasiona
rechazo o marginación de parte de sus iguales, o bien origina que se mantengan aislados evitando
interactuar y relacionarse con los demás. Se requiere desarrollar un conjunto de habilidades para
relacionarse con sus iguales y con las personas adultas, porque desarrollando relaciones gratas,
positivas, cálidas, nos sentimos bien y nos queremos un poco más, aumenta nuestro bienestar
social, personal, nuestra autoestima y autoconcepto, optimizando nuestra calidad de vida.8 Estos
aspectos se potencian si las personas con las que nos relacionamos son personas significativas a
quienes valoramos y cuya opinión es importante.
LA ESCUCHA Y LA EMPATÍA
La escucha activa es el elemento fundamental para lograr una comunicación eficaz. Una relación
que aproxime y que permite el mutuo conocimiento de las personas que interactúan necesita de la
expresión y la escucha. Requiere del esfuerzo del que escucha por prestar atención a su
interlocutor y facilitar su expresión. Rodari (2001) hace notar algunas características de la escucha
en la relación docente - familias, las cuales consideramos que son pertinentes también a la
actividad pedagógica. El(la) docente en su interacción con el grupo de estudiantes cumple tres
funciones: facilita la comunicación a través de la estimulación, la reformulación y la síntesis de la
expresión, garantiza el respeto de las reglas aceptadas por todos y provee de insumos para la
comunicación. El primer paso es la estimulación de la expresión. El docente busca alentar la
expresión del grupo, «que hablen». Para lograrlo deberá adoptar una actitud de reserva y
discreción, hablando poco. Debe limitarse a formular preguntas motivadoras que inciten al
comentario procurando que todos intervengan. Debe abstenerse de manifestar su opinión. Las
preguntas deben responder a dos criterios: responder a las preocupaciones de los jóvenes del
grupo y ser abiertas. A menudo las preguntas abiertas comienzan con las expresiones ¿qué?,
¿cómo?, ¿qué pasa con?, en las que se deja el campo libre a quien contesta, fomentando la
reflexión.
El segundo paso es reformular. Quien se encargue de animar el conversatorio debe expresar, con
sus palabras, lo que han dicho los demás. La reformulación sirve para dar pruebas tangibles al otro
de que se le ha escuchado.
Es un elemento central de la escucha activa porque:
El tercer paso consiste en sintetizar, es decir, en hacer un resumen de las diferentes opiniones
emitidas sobre un mismo tema. En general esta fase sirve tanto para concluir el debate sobre un
asunto como para pasar a otro tema. El éxito de un conversatorio depende mucho también de las
actitudes. Escuchar es una búsqueda de la significación que a menudo no aparece claramente.
Obliga al oyente a prestar una atención sostenida a lo que se está diciendo.
Da una prueba al que habló de haber sido realmente escuchado.
Permite verificar si hemos entendido bien, dando la posibilidad a los que hablaron de decir más
cosas, aclarar o rectificar su expresión.
El que habló, al ver su propia expresión reflejada en la reformulación, puede tomar distancias de
su pensamiento y, eventualmente, modificarlo.
ACTIVIDAD
Realizar un cuadro sinóptico.
CIVICA 3RO
EL FOLCLORE
El folklore, folclore o folclor es el conjunto
de prácticas, tradiciones, saberes y creencias populares que pertenecen a un grupo
humano, especialmente a una cultura o a una población específica.
El folclore se distingue de los saberes organizados y formales, como los conocimientos académicos o la ciencia, y
abarca las prácticas rituales, las artesanías y todas las manifestaciones tradicionales que determinan la
“personalidad” de una región o una comunidad. De esta manera, puede haber folclore alemán, chino o escandinavo,
así como del norte de Argentina en general o de un pueblo específico de dicha región.
Se consideran elementos folclóricos tanto la música, los bailes, las festividades religiosas, las creencias y leyendas, y
los chistes y juegos de palabras, como las artesanías y juguetes, los relatos populares y las costumbres.
Todo ello se encuentra resumido en el término folklore, de origen anglosajón, acuñado en 1845 por el anticuario
inglés William J. Thoms (1803-1885), en reemplazo de popular antiquities (“antigüedades populares”). Es un término
que se compone de las voces folk (“pueblo” o “popular”) y lore (“conocimiento”, “tradiciones” o incluso “relatos”).
Sin embargo, la noción de folklore ya se empleaba en el siglo XIX antes de que tuviera dicho nombre, pues desde el
auge del Romanticismo y sus sentimientos nacionalistas asociados, había surgido en Europa el interés por recopilar y
estudiar las tradiciones y relatos populares, los cuales contrastaban con el mundo racionalista y cosmopolita de
la Ilustración.
Así surgieron, por ejemplo, las grandes compilaciones de relatos tradicionales de los hermanos Grimm (1812).
Posteriormente, el término folklore ganó mucho prestigio e interés académico a inicios del siglo XX, especialmente en
Europa y los Estados Unidos.
CARACTERISTICAS DEL FOLCLORE:
En términos generales, el folklore se caracteriza por lo siguiente:
Abarca un conjunto de prácticas, saberes y creencias que le pertenecen tradicionalmente a un
colectivo humano determinado y que se han transmitido de generación en generación de
manera oral e informal, no académica.
Varía de un lugar o una comunidad a otra, ya que refleja en general la tradición cultural
(religiosa, moral, histórica) de la comunidad a la que pertenece.
Es un símbolo de identidad de los pueblos y las naciones, que en muchos lugares tiene un
carácter “protegido”, es decir, se lo fomenta para mantener viva la tradición, a salvo de los
procesos de homogeneización cultural. También es posible que devenga en un instrumento
para ideologías xenófobas o nacionalistas.
Se llama “folclore” también a la disciplina que estudia el folklore, y “folcloristas” a quienes se
dedican a ella.
Supone tres estadios o etapas:
Folklore naciente, cuando es de reciente creación y se encuentra en proceso de construcción.
Folklore vivo, cuando se practica y es posible hallarlo en la cotidianidad de la gente.
Folklore muerto, cuando se tiene memoria de su práctica, pero ya no hay nadie que lo haga (o
muy pocos).
Folklore literario
El término “folklore literario” se utiliza para referirse a las manifestaciones folklóricas que son de
tipo literario, es decir, que usan la palabra de un modo poético o figurativo para expresar
diferentes contenidos subjetivos. No se debe confundir esto con la literatura folklórica, que es
un género poético y novelístico que utiliza las tradiciones y la vida cultural popular como materia
prima para construir obras literarias.
Esta distinción puede verse mejor con un ejemplo: si un novelista de oficio acude a un pueblo de su
país para inspirarse en las tradiciones locales y crear una nueva obra, estamos en presencia de
literatura folklórica, o sea, de literatura que se inspira en el folklore, que acude a él como materia
prima.
En cambio, si en dicho pueblo existe la tradición de declamar en las fiestas coplas rimadas que
cuentan las leyendas locales, estamos en presencia de folklore literario, ya que la rima y
la narración son formas literarias que en este caso están puestas al servicio de la manifestación
folklórica.
ETICA Y DERECHOS HUMANOS
1. ¿Por qué hablamos de Ética y Derechos Humanos? ¿Qué relación existe entre ambas
realidades? El valor del ser humano: la dignidad Cualquiera que sea la perspectiva que
escojamos para acercarnos a los conceptos de ética y dignidad, esta nos llevará
irremediablemente a la misma constatación, ya sea desde la filosofía ética, el ámbito
jurídico, la antropología o la sociología, pronto nos daremos cuenta que ambas realidades se
encuentran concatenadas, unidas junto a una tercera que además se erige como fenómeno
cultural universal: los derechos humanos. Existe por tanto una evidente relación entre todas,
vinculación que debemos desentrañar como primera tarea, antes de comenzar a adentrarnos
más profundamente en su significación. La forma más sencilla de hacerlo, y más en nuestro
mundo marcadamente visual, es utilizando una imagen: la ética sería el campo, la tierra
convenientemente abonada con reflexiones, ideas y concepciones sobre lo humano que
permitieron en un momento dado de nuestra historia hacer brotar la semilla de una primera
idea de dignidad del hombre. Inicial raíz de la cual emergió un pequeño brote que fue
creciendo, alimentado del “abono” que cada generación humana aportaba a la concepción
de dignidad y persona. Nuevos pensamientos, percepciones y propuestas éticas que pulen y
perfeccionan esta semilla de dignidad y ensanchan sus contornos materiales y subjetivos.
Permitieron el desarrollo de un árbol que nos fue dando mayor cobijo y bajo cuya sombra se
fueron protegiendo cada vez más seres humanos diferentes. La razón la encontramos en la
propia naturaleza del ser humano, en sus rasgos ontológicos que lo definen como tal: ante
todo anhelamos la felicidad. Pero este afán privado solo se culmina en comunidad, en
sociedad, pues somos frágiles y débiles y necesitamos a los demás. En estas coordenadas
surge la primera constatación de que la felicidad individual solo es posible a través de la
felicidad social y política. Como dijo Sófocles, edificamos la ciudad para que la ciudad nos
edifique como humanos. No se trata solo de una arquitectura física sino metafórica: una
arquitectura vital, una forma de entendernos y relacionarnos a la que denominamos ética y
derecho. Decimos una forma porque nada en el hombre es absolutamente contingente. A
diferencia de los animales como las hormigas, que siempre construirán su hormiguero de
igual forma, en el hombre nada está fijado de antemano: la historia de la humanidad es, en
realidad, la de la humanización del hombre, biografía ética en la que ensayamos y probamos
diferentes modos de entendernos y relacionarnos entre nosotros. Somos como indicó
Nietzsche nichtfesgestellte tiere (animales no prefijados), esencialmente indeterminados o
inacabados. Por ello libres, con infinitas posibilidades de “ser”, capaces de construir nuestro
propio proyecto vital y de decidir sobre nuestros actos. Por tanto, capaces a su vez de
valorarlos éticamente en términos de bondad o maldad. Ya en el Renacimiento, Pico de la
Mirandola pone en boca de Dios una sentencia célebre: “Ni celeste ni terrestre, ni mortal ni
inmortal, así te hemos creado para que puedas ser tu propio creador y constructor. A ti solo
te hemos dado la libertad de crecer y desarrollarte según tu propia voluntad”. La ética
entonces no es sino la reflexión racional sobre ese rasgo esencialmente humano: la rama de
la filosofía que precisamente se encarga del estudio de la acción del hombre en relación con
el bien, la virtud, la felicidad y el deber. A través de su dinámica fundamentamos un sistema
ético determinado para su aplicación a nivel social e individual. Es precisamente en el seno
de estas cavilaciones donde surge una primera idea o preludio de la concepción de dignidad
humana que actualmente manejamos y disfrutamos. Así podríamos explicar la ineludible
unión entre ambas. Sin embargo, y retomando nuestra imagen, no podemos caer en la
ilusión de que la vida de nuestro árbol haya sido siempre fácil, sino todo lo contrario, siglos
de esterilidad de ideas, fanatismos, guerras, totalitarismos e injusticias ancladas en nuestra
psique y perpetuadas en el tiempo, como la esclavitud o la inferioridad de la mujer,
ralentizaron su crecimiento, lo hicieron renquear e incluso estar al borde de la muerte, la
grave “tormenta” que supuso el nazismo y la Segunda Guerra Mundial son un ejemplo
evidente. El intenso abono que significó
la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 da cuenta de la dinámica
evolutiva del hombre en materia ética: siempre aprendemos del fracaso, del error y horror
que nos produce nuestra inmensa capacidad de maldad. Esta realidad nos permite lanzar una
advertencia y justificar la tarea futura más allá de estas líneas, que se considera sin duda la
más importante: la educación. La idea de dignidad humana y su plasmación concreta en los
Derechos Humanos y en vertebración de una organización política basada en la
Democracia, constituye el mejor regalo que como seres humanos nos hemos podido dar. El
bien más preciado y hermoso construido por nuestra civilización, pero no olvidemos que
sobre el esfuerzo, la lucha y el sufrimiento de miles de personas. Porque la dignidad es en
definitiva una sublime idea de hombre “conquistada y luchada” durante siglos, a la que
todavía y tal vez nunca podamos ponerle el cartel de final feliz. Solo con informarnos un
poco podemos tomar conciencia de la multitud de amenazas que en forma de cambio
climático, transmutación genética del hombre, terrorismo y terrorismo financiero,
capitalismo feroz, trata de personas, corrupción, etc., asolan y atacan la dignidad del ser
humano y sus derechos más esenciales cada día. Precisamente se dedican los últimos
epígrafes de este cuaderno, a abordar de forma más detallada esta intensa problemática. Por
tanto, y retomando el hilo, es un bien que ante todo debemos cuidar y proteger, porque
también puede desaparecer. No podemos caer ni en una actitud de candoroso “buenismo”,
ni lo que tal vez sea peor aún: la marea de la indiferencia de una sociedad materialmente
acomodada, que se limita a disfrutar de unos derechos sin preguntarse ni de dónde vienen ni
hacia dónde van .Y para ello la mejor arma es, sin duda, la concienciación. Significa
depositar en cada niño el testigo de nuestra historia, que consideramos ineludible si
queremos entender con profundidad qué significan la dignidad y los derechos humanos. La
educación ética también nos lleva a la idea de que existe un deber de cada generación, no
solo de proteger lo ya alcanzado (y las nuevas generaciones se enfrentan a unos problemas
de magnitud colosal, ya lo hemos leído más arriba) sino de recorrer un nuevo trecho en el
camino de nuestra evolución moral. Llevar la idea de dignidad hacia nuevos horizontes de
significación más omnicomprensivos.
2. Derechos Humanos ¿Qué son los Derechos Humanos?
Naturaleza de los Derechos Humanos Si recurrimos a nuestro árbol del epígrafe anterior como
imagen que nos permitía una mejor comprensión de la relación entre ética, dignidad y derechos
humanos, diremos que estos últimos constituyen los frutos, la cosecha en que se materializa y se
concreta la conquista de la dignidad humana. En este sentido, existe prácticamente un consenso
en todos los ámbitos, ético, político y jurídico, en cuanto a su vigencia y protección. No es extraño
por tanto que el discurso de los derechos humanos se haya convertido en el marco ético por
excelencia, en un canon o guía de justicia de los derechos positivos y de nuestra forma de
organización política. A este conjunto se suma la idea de democracia, estrechamente ligada a las
nociones de dignidad y derechos humanos, de tal forma que el respeto de todas ellas determina si
nos encontramos o no ante un país, estado o sociedad, civilizado o no. La progresiva
concienciación ética social sobre los derechos humanos y su necesaria traslación al derecho
positivo vigente constituyen el intento más ambicioso de la humanidad a lo largo de su historia de
construir un orden social, político y jurídico más
justo, que asegure de forma estable la paz y la convivencia y el respeto a la dignidad de todos.
Fácilmente apreciamos que estas constataciones desbordan lo estrictamente académico y
encierran una valoración positiva que invita al activismo y al compromiso social. Es prácticamente
imposible acercarnos a la dignidad del hombre y sus derechos por la puerta de la neutralidad o
asepsia. Llevan aparejadas una evidente carga ideológica de la que tampoco queremos ni podemos
prescindir. No se trata de diseccionar el objeto de estudio. Este encierra una idea de valor absoluto
de lo humano que se despliega en cada uno de los derechos conquistados: libertad, igualdad, etc.
Este énfasis en cuanto a su necesaria presencia, protección y desarrollo constituye una actitud casi
generalizada, lo cual es muy positivo: sin esa previa concienciación, sin esa “cultura de derechos
humanos” no sería posible mantenerlos, por más que nos empeñáramos en su positivización en
textos jurídicos. Sin embargo, no existe un consenso en cuanto a su definición, es decir a la
pregunta de por qué tiene el hombre estos derechos, lo que esconde en realidad posturas muy
diferentes en lo que respecta a su fundamentación. Para muestra, las casi infinitas propuestas
definitorias de los derechos humanos de las que hemos escogido tan solo algunas:
• “Conjunto de exigencias y pretensiones éticas que corresponden a todos los seres humanos por
el simple hecho de ser personas”.
• “Un derecho humano es por definición algo de lo que nadie puede verse privado sin grave
afrenta a la justicia, hay ciertas acciones que jamás son permisibles, ciertas libertades que nunca
deben coartarse, ciertas cosas que son sagradas”. • “Conjunto de facultades o instituciones que,
en cada momento histórico, concretan las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad
humanas, las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel
nacional e internacional”.
4TO
PSICOLOGIA
EL APRENDIZAJE
¿Qué es el aprendizaje?
Se entiende por aprendizaje al proceso a través del cual el ser humano adquiere o
modifica sus habilidades, destrezas, conocimientos o conductas, como fruto de la
experiencia directa, el estudio, la observación, el razonamiento o la instrucción. Dicho
en otras palabras, el aprendizaje es el proceso de formar experiencia y adaptarla para
futuras ocasiones: aprender.
No es sencillo hablar de aprendizaje, ya que existen diversas teorías y aproximaciones
al hecho. Lo que se tiene claro es que los seres humanos y los animales superiores
estamos dotados de cierta capacidad de adaptación de la conducta y de resolución de
problemas que puede ser resultado de presiones ambientales o de eventos fortuitos,
pero también de un proceso voluntario (o no) de enseñanza.
El aprendizaje humano se vincula con el desarrollo personal y se produce de la mejor
manera cuando el sujeto se encuentra motivado, es decir, cuando tiene ganas de
aprender y se esfuerza en hacerlo. Para ello emplea su memoria, su capacidad de
atención, su razonamiento lógico o abstracto y diversas herramientas mentales que la
psicología estudia por separado.
A medida que se sabe más sobre las dinámicas del aprendizaje, por otro lado, se
puede diseñar estrategias educativas mejores y se puede sacar un mejor provecho a
las capacidades mentales innatas del ser humano. Los encargados de ello son los
pedagogos.
En la psicología, el aprendizaje como proceso goza de gran interés. De hecho, existe
una rama entera de la psicología encargada de ello: la psicología del aprendizaje. Su
enfoque se divide en dos vertientes contrapuestas: la conductual y la cognitiva.
La primera parte de la percepción observable de cambios conductuales en el individuo
luego de percibir determinados estímulos, y del posterior análisis de si dichos cambios
son transitorios o permanentes. La segunda, en cambio, se ocupa de los procesos
detrás de la conducta, que tienen que ver con el procesamiento de la información por
el individuo.
Junto con la pedagogía, la psicología del aprendizaje forma parte de las
principales disciplinas de aplicación escolar y académica, orientando sus
procesos y definiendo los objetivos a alcanzar, tanto como un criterio de valoración
para poder definir qué tan cerca se está de hacerlo.
Tipos de aprendizaje
La pedagogía, en tanta ciencia del estudio del aprendizaje, distingue entre los
siguientes tipos del mismo:
• Aprendizaje receptivo. Aquellas dinámicas de aprendizaje en que el sujeto que
aprende únicamente debe comprender, entender, el contenido para poder luego
reproducirlo, sin que medie ningún tipo de descubrimiento personal.
• Aprendizaje por descubrimiento. Caso contrario al anterior, implica que el sujeto
que aprende no reciba la información de manera pasiva, sino que descubra los
conceptos y relaciones según su propio esquema cognitivo.
• Aprendizaje repetitivo. Se basa en la repetición del contenido a aprender, para
fijarlo en la memoria. Es conocido como “caletre” o “aprender a la letra”.
• Aprendizaje significativo. Aquel que le permite al sujeto poner en relación el
nuevo contenido con lo que ya sabe, incorporándolo y ordenándolo para darle
sentido según aprende.
• Aprendizaje observacional. Se basa en la observación del comportamiento de
otro, considerado modelo, y la posterior repetición conductual.
• Aprendizaje latente. En este caso se adquieren nuevos comportamientos que
permanecen ocultos (latentes) hasta que se recibe un estímulo para manifestarlo.
• Aprendizaje por ensayo y error. El aprendizaje conductista por excelencia, en el
que se prueba una respuesta a un problema tantas veces como sea necesario para
variar y encontrar la adecuada.
• Aprendizaje dialógico. Sostenido en el diálogo entre iguales, como hacían los
antiguos filósofos griegos (de allí los Diálogos de Platón).
Teorías del aprendizaje
Existen numerosas teorías sobre el aprendizaje, pues se trata de un campo en
continuo desarrollo. Sin embargo, las principales y más conocidas son:
• Las teorías conductistas. Tales como el condicionamiento clásico de Pavlov, el
conductismo de Skinner o el aprendizaje social de Bandura, se trata de un conjunto
de teorías distintas que tienen en común la consideración del estímulo y la reacción
como bases del aprendizaje. Un estímulo negativo desestimará una conducta,
mientras que uno positivo la reforzará.
• Las teorías cognitivas. Posteriores a las conductistas, comparten con ellas
algunos de sus principios, pero haciendo énfasis en el rol mucho más activo de
quien aprende, ya que emplea en ello sus esquemas mentales y su enciclopedia
de mundo, en base a lo que le resulta significativo. Ejemplos de ellas son el
constructivismo de Piaget, el aprendizaje significativo de Ausubel y Novak, el
cognitivismo de Merrill, o la Topología del aprendizaje de Gagné.
• Las teorías del procesamiento de la información. Tales como el conectivismo
de Siemens, ofrece una explicación sobre los procesos internos del aprendizaje
basados en la interconexión y la idea de redes.
ACTIVIDAD
SOBRE LA TEORIA DEL APRENDIZAJE, INVESTIGAR Y REALIZAR UN MAPA CONCEPTUAL.
PSICOLINGUISTICA O PSICOLOGIA DEL LENGUAJE
La Psicolingüística se mueve entre la Psicología y la Lingüística con tal de
entender cómo se desarrolla el lenguaje, y cómo afecta a nivel cognitivo y
emocional.
El lenguaje es la herramienta que permite expresar las emociones, pensamientos,
ideas y sentimientos que experimentan las personas. Además, posibilita la
comunicación entre estas, haciendo que sea un instrumento fundamental para el
ser humano. Por esta razón, cuando falla surgen problemas que pueden llegar a
influir a nivel cognitivo y emocional. Existen diversas disciplinas que lo han
investigado, una de ellas es la Psicolingüística o Psicología del lenguaje.
La Psicolingüística es la parte de la Psicología que se ocupa de estudiar la forma
en que las personas procesan el lenguaje, es decir, cómo lo comprenden, producen,
adquieren o pierden. Además, hace hincapié en los procesos cognitivos que
intervienen cuando se procesa dicha información.
Esta disciplina se encuentra entre la Psicología y la Lingüística, pero va un poco
más allá, puesto que no se limita a la suma de ambas. La Psicología se dedica al
estudio del pensamiento, las emociones y el comportamiento del ser humano; y la
Lingüística estudia cómo se manifiesta la lengua. Se emplean teorías y
aproximaciones de ambas y se originan nuevas investigaciones.
De este modo, esta disciplina se centra tanto en el análisis de los factores psicológicos
como de los neurológicos que influyen en el lenguaje, haciendo que esta ciencia sea tanto
teórica como experimental. Por ejemplo, se encarga del estudio de preguntas acerca de
la forma en que la gente aprende un segundo idioma y también de los procesos de
adquisición del lenguaje durante la etapa infantil.
Objetivos y aplicaciones de la Psicolingüística
El principal objetivo de la psicología del lenguaje es comprender y explicar los procesos
psicológicos, además de neurológicos, que intervienen en la creación y uso de la lengua, pero
también destacan los siguientes:
Conocer cómo el cerebro humano comprende los mensajes que recibe, sean orales o
escritos, ya que la percepción será diferente si es de forma auditiva o de forma visual.
Conocer la producción del lenguaje.
Analizar las estructuras y procesos que confieren la habilidad humana de hablar y
comprender.
Especificar la organización funcional de las destrezas del lenguaje.
Estudiar la evolución del lenguaje.
La Psicología del lenguaje se emplea para analizar habilidades como el pensamiento, la
escritura, la comprensión auditiva y visual y la expresión verbal. El lenguaje escrito es un
instrumento indispensable para el aprendizaje, a través de él las personas desarrollan
procesos mentales y cognitivos. El lenguaje oral, por su parte, permite transmitir mensajes
de forma ilimitada. Cada palabra que se emite posee gran cantidad de información que es
captada por el receptor del mensaje; en consecuencia, se produce un lenguaje articulado
que permite el diálogo. Por esta razón, ya sea oral o escrito, posibilita que las personas
lleguen al pensamiento deductivo, crítico y creativo.
La familia también cumple un rol importante en el aprendizaje del lenguaje. Es en el
núcleo familiar donde, desde la etapa infantil, se aprende a desarrollarlo, a expresarse y a
socializarse con su entorno a través de este. Una de las causas que propician esto es
la confianza y seguridad que la familia aporta para expresar pensamientos e ideas sin
cohibirse.
La Psicolingüística es una ciencia actual y mediante sus avances en el campo experimental
ayuda a descifrar la complejidad del lenguaje en los seres humanos. Gracias a ello, se
conoce cómo se produce, codifica y dispone el lenguaje como herramienta de
comunicación.
ACTIVIDAD:
¿Qué ES LA PSICOLOGIA LINGÜÍSTICA?
¿DE QUE MANERA NOS AYUDA EN NUESTRO DIARIO VIVIR?
REALIZAR UN MAPA CONCEPTUAL A CERCA DEL TEMA
PFRRHH 4TO
La empatía como solución de conflictos.
En muchas ocasiones, se presentan conflictos que resultan difíciles de solucionar en cualquier
relación; de pareja, de amistad, profesional, laboral… Queremos imponer nuestra posición a veces
sin pensar en la situación que puede tener la otra persona o la otra parte del conflicto. Esto
precisamente, es la empatía.
La empatía es la capacidad de ponerse en la piel de la otra persona, ser capaz de
entenderla, tratar de comprender qué pasa por su mente, cómo y por qué se siente así. Pero esta
forma de actuar no puede estar sesgada por nuestro ego personal, sino pensando como piensa el
otro, con sus creencias, con sus actitudes y valores.
Es una habilidad que se puede entrenar, nace de la validación, de la comprensión de los
sentimientos que la otra personas puede tener en esa situación aunque nuestras creencias y
valores sean diferentes.
Teniendo claro, que es la posición de la otra persona y no la nuestra. No es una pérdida
de identidad, es comprensión. Esta comprensión se refiere a la capacidad que tenemos de
reconocer nuestras propias emociones y esas emociones en el resto de personas.
El paso siguiente al reconocimiento de las emociones sumaria algunas variables a tener
en cuenta, como por ejemplo; la familiaridad que tenemos con la persona que tiene la
emoción, nuestro grado de cansancio, su predisposición a la comunicación a la hora de
resolver el conflicto, etc.
La empatía nos ayuda a crear relaciones sanas que no den lugar a conflictos que interfieran en
nuestra salud, pero teniendo en cuenta que los extremos no son buenos en ningún aspecto de la
vida, no se puede vivir continuamente empatizando con todo el mundo. Estos extremos pueden
afectar a nuestra salud mental si no sabemos gestionarlos adecuadamente causando problemas
de ansiedad y depresión.
CONVIVENCIA ESCOLAR SANA Y PREVENCIÓN DEL BULLYING
“La convivencia escolar es el conjunto de relaciones interpersonales que dan forma a una
comunidad educativa. Es una construcción colectiva y cotidiana, cuya responsabilidad es
compartida por todos y todas. La convivencia escolar democrática está determinada por el respeto
a los derechos humanos, a las diferencias de cada persona, y a una coexistencia pacífica que
promueva el desarrollo integral de los y las estudiantes (…) que involucra a cada uno de los
integrantes de la comunidad educativa, con sus acciones, actitudes, decisiones y valores”.
En este sentido, en nuestro colegio se implementa la convivencia escolar desde un modelo
participativo, inclusivo y basado en los valores institucionales de respeto, responsabilidad,
solidaridad y minoridad, en este contexto es en donde se aprende a convivir y se crean las mejores
condiciones para que todos los estudiantes puedan aprender y se sientan respetados, acogidos y
cuidados.
En esta tarea también es importante la presencia de los padres de familia quienes, desde sus
hogares, procuran brindar a sus hijos(as) una formación sólida que sirva como prerrequisito y base
para los planes propuestos desde el colegio para tal fin, de ahí la necesidad que entre la familia y el
colegio exista comunicación, unidad y coherencia respecto a la intencionalidad educativa que se
quiere lograr para sus hijos, nuestros estudiantes.
II. ¿QUÉ ES EL ACOSO ESCOLAR O “BULLYING?
El acoso escolar o bullying es un comportamiento agresivo, premeditado, repetitivo, metódico y
sistemático que se produce durante un periodo de tiempo prolongado. El objetivo del acoso
escolar es intimidar, burlarse, excluir, amenazar, amedrentar, dominar, agredir y someter al
compañero(a). En la mayoría de los casos hay un desequilibrio de poder, entre el(a) agresor(a) y la
víctima. Este desequilibrio de poder puede ser real o ser una percepción subjetiva por parte de la
víctima.
III. TIPOS DE ACOSO ESCOLAR O BULLYING
Los comportamientos agresivos que utiliza el o la acosador(a) para intimidar a su víctima, se
clasifican en 4 tipos:
Físicas.- El objetivo de las agresiones es abatir al compañero(a)/víctima, mediante amenazas a su
integridad física, como:
Bofetadas
Patadas
Arañones
Golpes
Empujones
Verbales. etc.
- Incluye acciones verbales con el propósito de infravalorar al compañero(a). Es más habitual,
porque no necesitan de apoyo de los demás. El o la agresor(a) suele utilizar conductas, como:
Insultar
Colocar apodos
Ridiculizar
Generar rumores
Difundir chismes Etc.
Psicológicas.
- El propósito es mermar, resquebrajar emocionalmente al compañero/víctima atacando la
autoestima, mediante el desprecio, trato desvalorativo y falta de respeto. Son las más difíciles de
detectar ya que son formas de agresión, amenazas o exclusión, que se llevan a cabo a espaldas de
cualquier persona. Algunas conductas que suelen darse:
Intimidación Realizar acciones de exclusión Amenazas Hostigamientos
Cibernético.- Este es el acoso que se utiliza mediante internet, redes sociales, plataformas
virtuales, telefonía móvil, videojuegos online o cualquier tecnología, en donde suelen evidenciarse
las agresiones físicas y psicológicas, a través de videos, fotos, que muestran acciones para
evidenciar sus logros y seguir humillando de manera colectiva y pública a la víctima.
IV. LOS PROTAGONISTAS DEL ACOSO
ACOSADOR(A) / AGRESOR(A).- El o los agresores son quienes ejercen la violencia física, verbal o
emocional contra uno o más compañeros(as). Tiende a un comportamiento provocador y de
intimidación constante, le cuesta ponerse en el lugar del otro, puede presentar pocas habilidades
sociales para comunicar y negociar. Tiene un bajo nivel de tolerancia a la frustración, es de irritarse
fácilmente, le agrada estar rodeado de gente y que lo sigan.
VÍCTIMA.- Es quien sufre las agresiones. Suele ser una persona tímida, insegura, con autoestima
baja, no dispone de herramientas psicológicas y sociales para hacer frente a la situación. A veces,
se dan casos en donde la víctima suele tener un comportamiento irritante hacia los demás. Sus
compañeros(as) pueden provocarle para que reaccione de mala manera y así el acto del agresor
puede aparentar que está justificado. Presenta sentimientos de vergüenza, inseguridad, temores,
puede generar que la víctima se calle y sufra en silencio.
EXPECTADOR(A)/OBSERVADOR(A).
- Es el estudiante o los estudiantes que presencian el suceso de intimidación, pudiendo asumir dos
roles: de observadores pasivos o activos.
Pasivos.- solo contemplan el acoso, sin ser parte del mismo. No hacen nada, ni son capaces de
pedir apoyo a una persona adulta.
Activos.- Son los que secundan al agresor y se vuelven parte del acoso.
V.COMO ESTUDIANTES ¿QUÉ HACER FRENTE AL ACOSO ESCOLAR?
No te quedes callado: no estás solo(a). Pide ayuda, habla con tus padres y/o profesores, tutores
o la persona con que la tengas más confianza. El informar sobre lo que te está sucediendo nos
permitirá iniciar las acciones oportunas para que cese el acoso que recibes.
No respondas a las provocaciones, ya que eso empeora la situación. Recuerda que consejos
como: “pégale más fuerte” o “respóndele de la misma forma” no son convenientes porque se
fomenta más violencia.
No respondas a mensajes que tratan de hacerte sentir mal. Bloquea al remitente. No tienes que
soportar esta situación.
No sientas vergüenza: lo que te está pasando no está bien ni es normal.
CIVICA 4TO
CONVIVENCIA DEMOCRATICA Y CULTURA DE PAZ
Si es cierto que el mundo global reclama una cultura de tolerancia, aún lo es más que
urge de una educación cuyo eje transversal fundamental sea la cultura de paz y la
convivencia democrática. El nuevo currículo, como respuesta a la Gran Consulta
realizada por el Minedu a las organizaciones sociales, ha incorporado este eje
transversal.
Hay personas en nuestro medio que abogan por destituir la cultura de paz y la convivencia
democrática como formas de resolver conflictos, poniendo toda su confianza en que la razón de la
fuerza subyugue a la fuerza de la razón, y no viceversa.
Por este camino sólo nos queda sumarnos a la ley del más fuerte, al de más poder, más medios,
más capacidad de manipulación y de engaño. La convivencia democrática, para estas personas,
consiste en que los demás se sumen, a la fuerza, a su visión de la democracia centrada en sus
propios intereses, no en los de la mayoría. Por tanto, actúan venciendo pero no convenciendo
En este sentido, la educación formal y no formal poco terreno han ganado hasta ahora. Los
partidos políticos tampoco educan a sus miembros en esta temática. De la capacidad que el país
tenga para gestionar sus diferencias desde una perspectiva de unidad en la diversidad, dependerá
que el Perú logre avanzar en su lucha contra la pobreza y la construcción del desarrollo humano. Lo
contrario significará negarnos como país, fracturarnos en pedazos.
La formación en convivencia democrática, fraterna y justa, y en cultura de paz, supone desarrollar
aprendizajes de nuevo tipo en el núcleo educativo, por lo que es necesario:
Crear instancias de reflexión crítica sobre sí mismo y con los demás, donde los alumnos se hacen
responsables de sí mismos y de su interdependencia social.
Desarrollar aprendizajes en diálogo con los demás, dentro de una red de relaciones y de un
contexto de significaciones que los educadores proporcionan.
Involucrar aprendizajes que comprendan razonamiento ético, emociones y acción, desarrollando
competencias que integren las dimensiones cognitiva, ética y procedimental.
Logrando aprendizajes socializadores y promotores de la individuación del sujeto. Afianzar el
“aprender a ser” y el “aprender a tolerar y convivir” del Informe Delors de Unesco.
Lograr el desarrollo socioafectivo en la escuela, pues en tanto el alumno logre satisfacer esta
necesidad, podrá también hacerlo en la vida cotidiana con menos ansiedad y precariedad. Lo que
hasta ahora es visto por separado (lo cognitivo de lo afectivo), es preciso verlo como
interdependiente, en un solo proceso dinámico.
PARTICIPACION CIUDADANA
Entonces si participar se enfoca en el intercambio o compartir de ideas u opiniones dentro de un
evento o proceso, la participación ciudadana se define según la Comunidad Internacional como “la
capacidad para expresar decisiones que sean reconocidas por el entorno social y que afectan a la
vida propia y/o a la vida de la comunidad en la que uno vive”.
Este concepto puede entenderse desde distintos enfoques donde, por ejemplo, se habla de las
formas de legitimar el consenso de una población o, por otro lado, referirse a las luchas contra las
condiciones de desigualdad social donde se necesita impulsar la participación.
También se puede abordar el término de participación ciudadana desde una perspectiva colectiva,
que lo define como aquella intervención que requiere de una cierta cantidad de personas que
determinan mutuamente sus comportamientos. Desde las ciencias sociales, se entiende la
participación como la asociación de un individuo con otros en procesos estructurados donde
adquiere un mayor ejercicio de poder para alcanzar un objetivo.
En definitiva, la participación ciudadana es la intervención de la ciudadanía en la toma de
decisiones en lo que respecta al manejo de recursos y las acciones que impactan en el desarrollo
de sus comunidades. Sin importar el ámbito desde donde se enfoque, los ciudadanos se unen para
hacer escuchar sus voces y lograr cambios de interés social.
Podríamos decir, además, que la participación ciudadana utiliza las marcas ciudadanas para hacer
llegar sus mensajes de forma más efectiva.
TIPOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Antes de empezar a definir los tipos de participación ciudadana debes saber que existen dos
grandes ámbitos: el público, que se refiere a aspectos o situaciones más globales; y el privado, que
tiene como objetivo atender los intereses de una comunidad o mejorar la calidad de vida.
1. PARTICIPACIÓN SOCIAL
La participación social está enfocada en la agrupación de individuos dentro de organizaciones de la
sociedad civil con el objetivo de defender y representar sus intereses y también mejorar su
condición de vida. Por ejemplo, los grupos de inmigrantes o discapacitados entran dentro de esta
categoría.
Este tipo de participación es fundamental para la construcción de la democracia y es, a través de
ella, que se busca garantizar el cumplimiento de otros derechos. De hecho, la participación social
es un derecho humano esencial y una sociedad solo puede considerarse democrática cuando todos
sus ciudadanos participan.
Otro de los beneficios de este tipo de participación es que es capaz de articular el tejido social
organizacional que puede llegar a tener un rol importante en la aparición de nuevas formas de
participación en el ámbito público. Para que la participación social sea posible es necesario un
marco legal y una serie de mecanismos democráticos que faciliten las condiciones para que las
organizaciones hagan llegar su voz a todos los niveles del sistema político.
En Latinoamérica, las formas de participación social que han tenido mayor relevancia han sido los
movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las asociaciones de
vecinos. El objetivo suele ser el mismo: reclamar situaciones injustas y demandar cambios en la
sociedad o esferas políticas.
2. PARTICIPACIÓN COMUNITARIA
Este tipo de participación es el conjunto de acciones que son desarrolladas por los sectores
comunitarios, con el objetivo de buscar soluciones a necesidades específicas para mejorar la
condición de vida dentro de la comunidad. Es decir, la participación comunitaria varía según la
comunidad en que se desarrolle, ya que está íntimamente relacionada con las características de
cada una.
A diferencia de otros tipos de participación ciudadana, en la participación comunitaria es el mismo
grupo quien define las relaciones según el problema que buscan solucionar, normalmente a través
de proyectos de desarrollo de mejoras. Estos cambios se caracterizan por responder a los valores
propios de la comunidad para alcanzar el bienestar de todos sus miembros de forma sostenible en
el tiempo.
La participación comunitaria se caracteriza, además, por no necesitar la intervención de agentes
externos para solucionar sus problemas debido a que las soluciones se ajustan al consenso de sus
miembros, quienes son capaces de generar un cambio positivo desde adentro.
En líneas generales podemos decir que este tipo de participación se convierte en una toma de
conciencia colectiva de una comunidad sobre aquellos factores que obstaculizan el crecimiento,
haciendo uso de la reflexión crítica y las asociaciones internas para alcanzar un bien común.
3. PARTICIPACIÓN POLÍTICA
En los sistemas democráticos la participación política es fundamental, ya que es a través de ella
que los ciudadanos intervienen en la elección de cargos públicos y la acción de actores políticos al
mismo tiempo que influyen en el desarrollo de políticas públicas que impactan directamente en las
comunidades y su bienestar.
Max Kaase y Alan Marsh, estudiosos de la participación política aseguran que en esta se incluyen
todas aquellas actividades voluntarias ejercidas por la ciudadanía de manera individual o colectiva
que influyen directa o indirectamente sobre las elecciones políticas en diversos niveles del sistema.
La participación política resulta sumamente relevante para el funcionamiento de un sistema
político, ya que no solo tiene un impacto sobre los individuos que se involucran sino que también
afecta directamente a la comunidad a través de la influencia que puede tener esta participación en
las decisiones y políticas públicas. Es importante aclarar que la participación política va desde las
conductas tradicionales (como el voto) hasta las actividades que pueden considerarse como
violentas o ilegales (como protestas).
Estas son algunas formas de participación política:
Promovidas institucionalmente: suele englobar actividades como la participación electoral
y los mecanismos de participación ciudadana directa como presupuestos participativos.
Basadas en organizaciones: incluye la participación, donación o militancia dentro de
partidos, sindicatos y organizaciones políticas tradicionales o nuevos movimientos
sociales.
El impacto de la participación política en los individuos tiene que ver con la manera en que las
experiencias de la participación impactan en la visión que tienen de sí mismos, de la política, de la
democracia y de la sociedad. La participación política es capaz de empoderar a los ciudadanos al
ofrecerles la oportunidad de influir en las decisiones públicas. De hecho, es a través de este tipo de
participación que se fortalece la ciudadanía.
Sin importar su tipo, la participación ciudadana es indispensable para que las sociedades no solo
sean democráticas sino que, además, se vinculen directamente con el desarrollo humano,
sostenible y social. No queda duda de que los procesos participativos son fundamentales para la
sociedad y deben ser promovidos en todos los niveles.
En Marca Lima nos enfocamos en brindar diferentes tipos de servicios a aquellas marcas
comprometidas con las comunidades y vinculadas con un propósito y objetivo propios. Hoy más
que nunca el valor social que generamos debe ser comunicado con empatía y sentido de urgencia
para que las marcas se involucren cada vez más con comunidades de impacto.
¿Quieres acercarte aún más a la ciudadanía y sus procesos de cambio? Visita nuestra web Marca
Lima y descubre de qué manera puedes convertirte en una marca socialmente responsable que
promueve la participación dentro de su comunidad.
ACTIVIDAD:
¿DE QUE MANERA ES IMPORTANTE TU PARTICIPACION COMO ESTUDIANTE
CIUDADANO EN EL PERU?
REALIZA UN RESUMEN SOBRE EL TEMA.
El estancamiento de la democracia en el Perú
En las décadas de los años ochenta y noventa, los países latinoamericanos alcanzaron uno de los
logros políticos más importantes desde su independencia: la conformación de regímenes con
características mínimas para ser catalogados como democráticos. A pesar de sus importantes
limitaciones, estos sistemas recientemente instaurados (aunque proclamados nominalmente
desde el siglo XIX) mostraron una sorprendente continuidad, configurando, hasta el final de la
primera década de los años 2000, el momento más democrático que ha atravesado la región hasta
la fecha. Hoy, sin embargo, el panorama es sustancialmente distinto. El optimismo por mejorar la
calidad de estas democracias es mucho menor; y lo que se observa es, más bien, un patrón
bastante estable de estancamiento. Así, se llevan a cabo elecciones periódicas en la gran mayoría
de los casos. Pero, a su vez, estos marcos electorales conviven con financiamiento ilícito de
campañas, acoso político, acusaciones infundadas de fraude, autoritarismos subnacionales y la
interrupción de mandatos de gobierno.
En perspectiva comparada, Perú calza bastante bien en el patrón descrito. Luego del retorno a la
democracia a inicios de los años 2000, el caso peruano tuvo logros importantes en lo que respecta
a expansión de libertades y participación ciudadana. Más allá de la discusión alrededor de estos
indicadores, muy a grandes rasgos, el país logró la construcción de una institucionalidad política
que ha permitido la transferencia pacífica y efectiva de varios gobiernos, mediante elecciones
limpias, abiertas y competitivas, tanto a nivel nacional como a nivel subnacional. El desempeño de
la democracia peruana, en ese sentido, estuvo durante varios años por encima de los resultados
obtenidos por sus pares en la región, como se puede observar en el gráfico a continuación:
Elaboración propia. Fuente: V-Dem.
No obstante, y alineándose al patrón de estancamiento más general, se empiezan a notar serios
cuestionamientos al orden democrático desde el año 2016. El sistema político peruano empieza a
degradarse de forma acelerada a raíz de la normalización del uso de mecanismos institucionales
extremos, tales como la vacancia presidencial y la disolución del congreso . Tras el descubrimiento
de escandalosos casos de corrupción, Perú llegó al bicentenario de su independencia con una
elección altamente polarizada, una oferta de “partidos” cada vez más pobre, y denuncias
infundadas de fraude electoral que ponían en tela de juicio el trabajo de los organismos
electorales. La cadena de acontecimientos siguió cuesta abajo con el expresidente Pedro Castillo,
que intentó, felizmente sin éxito, un golpe de Estado en el año 2022. Finalmente, el 2023 inicia con
la instauración de un gobierno con tintes autoritarios y una respuesta violenta y desmedida frente
a la manifestación ciudadana que ha puesto al país en el foco de la atención internacional.
La democracia está, en consecuencia, estancada. Los eventos registrados en los últimos meses
hacen que el Perú sea incluso calificado por algunas mediciones como un régimen híbrido [3]. Es
decir, aunque la debilidad de instituciones y actores, así como su poca legitimidad, sea una barrera
para la concentración del poder, los mínimos componentes necesarios de una democracia ya han
retrocedido mucho. Esta regresión es en sí misma problemática, pero la preocupación más
inmediata se da en la medida que, en un escenario de incertidumbre y tensión como este,
empiezan a manifestarse con mayor contundencia continuidades autoritarias que han convivido
con nuestro aturdido régimen político. En las líneas que nos quedan, llamaremos la atención sobre
una de ellas: una respuesta estatal que prioriza la fuerza y violencia en escenarios de conflictividad
social.
Un conjunto importante de trabajos en la materia han mostrado cómo el Estado ha tendido a
optar por el uso de la fuerza, en contraposición a mecanismos de diálogo e intermediación, en el
marco de la protesta social . Sin negar que este tiene la responsabilidad de intervenir en
situaciones que afectan el orden colectivo y los derechos ciudadanos, lo que se ha podido observar
de manera reiterada es que el abordaje de estas intervenciones muestran un foco en el control del
disturbio y la recuperación del orden perdido. Todo ello se manifiesta, a su vez, en la aplicación
casi normalizada de estados de emergencia que han evidenciado irregularidades y contradicciones
en su despliegue, así como la construcción de un entramado legal y un discurso político que figura
a quien protesta como un “otro” para justificar una respuesta estatal muchas veces desmedida.
Como ejemplo de ello, en el marco de la regresión de la democracia peruana, y cumplidos más de
cien días del estallido social, el Estado ha respondido de forma desmedida en reiteradas
oportunidades. Por un lado, se registran más de sesenta personas fallecidas, en su mayoría
provenientes del sur del país, y más de 1600 personas heridas entre civiles y agentes de las fuerzas
del orden. Por otro lado, se han realizado detenciones arbitrarias, tal y como la ocurrida contra los
manifestantes que se encontraban alojados en el campus de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Cabe precisar que, a pesar de una reducción en el número de movilizaciones, en regiones
como Puno las protestas y la respuesta desmedida del Estado se mantienen. En efecto, se
han establecido medidas que permiten la presencia de las fuerzas armadas en las protestas, y la
suspensión de Derechos Constitucionales como la inviolabilidad del domicilio y la libertad de
reunión. En este marco, han ocurrido sucesos como el del 9 de enero en Juliaca, en el que se
produjeron 17 muertos y 70 personas resultaron heridas, al menos 31 de ellas por arma de fuego .
Ante la incapacidad del Estado para solucionar la crisis, en Puno se han retomado las
movilizaciones y bloqueos de manera indefinida, incluyendo al sector de comercio y transporte.
La degradación del sistema democrático peruano, en suma, forma parte de un fenómeno político
mayor de regresión que atraviesa a la región en su conjunto. Los resultados de este lamentable
retroceso han tenido, y continúa evidenciando, graves consecuencias en el respeto y ejercicio de
los derechos humanos. En ese contexto, exigirle a nuestras autoridades diálogo, consensos y
mesura para reorientar el cauce político y recuperar lo perdido suena lógico, pero, a estas alturas,
parece ingenuo. Hay una tarea ciudadana urgente de tomar conciencia sobre la problemática, y
dar mayor soporte a liderazgos políticos y plataformas que, aunque son pocas y débiles, existen y
hoy deben tener mayor protagonismo para recuperar nuestra democracia.
PSICOLOGIA 5TO.
EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
La personalidad es un concepto que hace referencia a una visión única e individual del ser
humano, es decir, se trata de la visión que tenemos de cada persona, hecho que provoca que cada
una sea diferente de las demás. En concreto, la personalidad se forma gracias a un conjunto de
rasgos y características que determinan el comportamiento, la conducta y la manera de actuar de
las personas ante diferentes situaciones y contextos. Así pues, a grandes rasgos, la personalidad es
aquello que nos permite diferenciar a una persona de las otras. Pero, ¿por qué tenemos una
personalidad y no otra? ¿Cómo se forma la personalidad? Y sobre todo, ¿de qué depende?
Etapas del desarrollo de la personalidad
Las dos teorías de la personalidad más conocidas que enfatizan en las diferentes etapas que
conforman su desarrollo son, por un lado, la teoría de Sigmund Freud y, por otro lado, la teoría de
Erik Erikson. Se explican a continuación.
Etapas del desarrollo de la personalidad según Freud
Según la teoría de la personalidad de Freud, el desarrollo de la personalidad se divide en cinco
etapas o fases que se identifican con las zonas erógenas, los órganos en los que se focaliza el
placer sexual, la energía y la libido de las personas.
Además, cabe destacar que debido a la vivencia de algún trauma se puede dar una fijación o una
regresión en el proceso de desarrollo, por lo que si se da una alteración en una de las etapas en
concreto, la personalidad de la persona será determinada por eso. Las etapas de Freud son:
Etapa oral (0-1 año)
Es la primera etapa del desarrollo que empieza en el nacimiento y dura hasta el primer año de vida
de las personas. En esta etapa o fase, el placer se encuentra en la boca y se obtiene con actividades
de succión, de chupar, de comer o de morder. Normalmente se relaciona con el acto de mamar,
morder objetos, entre otros. La correcta evolución de esta etapa depende de las vivencias
placenteras y de seguridad que los niños experimentan durante este tiempo. Así pues, según
Freud, un gran ejemplo de trauma vivido en esta situación que puede provocar una fijación en esta
etapa es el hecho de dejar de amamantar antes de lo previsto o hacerlo durante más tiempo de lo
necesario. Los resultados de una fijación en esta etapa pueden ser adicciones al tabaco, morder
las uñas, entre otros.
Etapa anal (1-3 años)
Esta etapa empieza al año y termina a los 3 años. Se caracteriza por ser la etapa en la que la fuente
de placer se encuentra en el ano, por lo tanto, se relaciona con actividades placenteras del control
de los esfínteres (incluyendo también la vejiga), como retener y/o expulsar heces. Según Freud, en
esta etapa pueden surgir dos inconvenientes si no se sigue una evolución adecuada: por un lado,
los niños pueden presentar una gran retención de las heces dando lugar a un estreñimiento y
consecuentemente desarrollar un carácter terco. Por otro lado, los niños pueden rebelarse y
expulsar heces en momentos inoportunos y consecuentemente desarrollar un carácter más
destructivo.
Etapa fálica (3-6 años)
La tercera etapa del desarrollo según Freud se inicia a los 3 años y termina a los 6 años y la fuente
de placer se focaliza en los órganos genitales (en el caso de la mujer el clítoris, equiparable a la
etapa clitoridiana). Esta etapa se relaciona con el placer que sienten los niños con el
exhibicionismo de sus genitales y el interés por los genitales del sexo opuesto y el propio. Al inicio
de esta etapa las personas muestran un gran interés auto-erótico, pero a medida que pasa el
tiempo, el foco de interés se desplaza hacia los padres, teniendo en cuenta el complejo de Edipo.
Así pues, el complejo de Edipo se caracteriza por la búsqueda de satisfacción en el progenitor de
sexo opuesto, aunque también aparece un interés hacia el progenitor del mismo sexo en cuanto a
superar su rivalidad. Es habitual que los niños, en esta etapa, busquen contacto corporal, caricias,
se masturben o creen fantasías en relación a lo que hacen los mayores. No obstante, llega un
punto en el que el complejo de Edipo entra en un estado de liquidación, donde se encuentran
pequeñas diferencias entre niños y niñas.
Por un lado, en el caso de los niños, la hostilidad que muestran hacia el padre concebido como un
rival y el interés sexual por la madre hacen que el niño espere ser castigado con la castración.
Además, las fantasías de castigo no satisfechas pueden provocar síntomas neuróticos en la
personalidad del niño. Y, es en esta fase del complejo de Edipo en la que el niño se identifica con el
padre y quiere adoptar su imagen, la agresividad rival desaparece y pierde el interés por el falo.
Por otro lado, en el caso de las niñas, inicialmente, del mismo modo que los niños, muestran un
amor hacia la madre (progenitor del mismo sexo). Pero a diferencia de los niños, llega un momento
en el que las niñas descubren la carencia de pene, a consecuencia de la menor medida del clítoris
en su comparación y, por lo tanto, imaginan que han sido mutiladas. Así pues, atribuyen como
culpable de su mutilación a la madre y, para hacer frente a su situación de ambivalencia sexual
deciden escoger al padre (progenitor de sexo opuesto) como objeto de amor, debido a la envidia o
al deseo de su pene.
Etapa de latencia (5-12 años)
Esta etapa empieza a los cinco años y se termina a los doce, la edad aproximada en la que se inicia
la pubertad. En esta etapa los impulsos sexuales se mantienen adormecidos, es decir, se da una
supresión temporal del instinto sexual en los niños durante este periodo. En este sentido, esta
etapa se caracteriza por no tener una zona concreta donde se focaliza el placer.
Etapa genital (pubertad y madurez)
Esta es la última etapa del desarrollo según Freud y es acompañada de cambios físicos, psíquicos y
emocionales propios de la edad. La zona erógena en la que se focaliza el placer vuelve a ser los
genitales, aunque en este caso, las personas ya tienen la capacidad de expresar la sexualidad en
función del consenso y el vínculo con las otras personas. En otras palabras, podríamos decir que se
trata de la sexualidad adulta y madura. Esta etapa se caracteriza por la aparición, de nuevo, de los
intereses sexuales y de satisfacción, se empiezan a llevar a cabo actividades sexuales y se producen
la organización y la madurez sexual. Además, se reafirma la identidad sexual de las personas.
Finalmente, cabe destacar que en esta etapa se desencadenan aspectos como la amabilidad,
afectuosidad, receptividad, seguridad, aptitud, capacidad de comprender y apreciar el bienestar
de los demás, la inclinación a colaborar con otras personas, etcétera.
Etapas del desarrollo de la persoalidad según Erikson
Según la teoría de la personalidad de Erik Erikson, el desarrollo de la personalidad se divide
en ocho etapas distintas, que van desde el nacimiento de las personas hasta su muerte. Estas
etapas consisten en la búsqueda y la adaptación de las personas en el ambiente y, en cada una de
estas etapas existen conceptos opuestos que entran en conflicto. Además, el objetivo de las
personas es conseguir un equilibrio entre ambos conceptos opuestos y obtener un logro al finalizar
cada etapa. Las etapas de Erikson son:
Confianza vs desconfianza (0-18 meses)
El primer conflicto con el que se encuentran las personas al nacer es el que se encuentra entre la
confianza y la desconfianza, y dura hasta aproximada mente los 18 meses. En estas edades los
niños reciben los cuidados de sus progenitores en relación con las necesidades de los niños, como
la comida, la protección, la atención, entre otros, por lo que los niños esperan formar un vínculo
con sus progenitores acorde con la satisfacción de sus necesidades.
Así pues, en esta etapa, los niños deben batallar contra el conflicto entre la confianza y la
desconfianza de generar un vínculo de confianza con sus padres. Pues la sensación de confianza, la
vulnerabilidad, la frustración, la satisfacción, la seguridad, etcétera, determinarán el modo de
establecer relaciones y la calidad de estas relaciones con otras personas a lo largo de su vida, al
mismo tiempo que el niño también debe aprender a confiar en sí mismo. Es decir, las relaciones
futuras del niño con el exterior dependerán del vínculo que se haya creado con sus padres en esta
etapa.
El objetivo que se debe lograr en esta etapa es llegar al punto de equilibrio entre la confianza y la
desconfianza, hecho que le permita al niño una adecuado ajuste entre su autonomía y su vida
social. Además, otro logro que se debe obtener al finalizar la etapa es la esperanza, es decir, el
niño debe comprender que los progenitores no siempre estarán a su lado ni siempre podrán
satisfacer todas sus necesidades, de modo que el niño debe ser capaz de tener la esperanza de
sobrevivir cuando nadie le pueda satisfacer sus necesidades.
Autonomía vs vergüenza (18 meses-3 años)
En esta etapa los niños empiezan a desarrollar sus capacidades de movimiento y excreción, hecho
que requiere un aprendizaje y un control por parte de los progenitores. En este sentido, la
autonomía se refleja en los niños ya que el desarrollo de estas nuevas capacidades les causa
un sentimiento de libertad porqué sienten que ya no dependen de sus cuidadores para poder
desplazarse y, a medida que pasa el tiempo, los niños se vuelven más independientes gracias a sus
capacidades desarrolladas. Sin embargo, la vergüenza se refleja en los niños debido a su forma
inexpertade desplazarse o de controlar sus esfínteres y también se debe, en cierta medida, a la
libertad que los padres proporcionan a sus hijos, que implica dudar de sus capacidades, es decir,
de lo que los padres consideran que los niños pueden hacer o no.
El logro que se debe obtener al finalizar esta etapa es la determinación o la voluntad de hacer o no
hacer las cosas que los niños quieran teniendo en cuenta la confianza que tengan en sí mismos. Así
pues, a medida que pase el tiempo, los niños irán realizando pruebas de sus actos para poder
conocer los efectos y las consecuencias que cada una de sus actuaciones conlleva, de este modo,
irán desarrollando su autonomía, al mismo tiempo que necesitaran límites marcados de lo que
pueden y lo que no pueden hacer. En este sentido, llegarán a un equilibrio entre la autonomía y la
vergüenza, que dará lugar a un autocontrol y autogestión de sus propias conductas.
Iniciativa vs culpa (3-5 años)
En esta etapa, los niños desarrollan sus capacidades de forma más autónoma que anteriormente.
Por lo tanto, gracias al descubrimiento de sus capacidades, los niños se dan cuenta de todas las
posibilidades que tienen a su alcance en comparación con la etapa anterior, hecho que fomenta la
iniciativa de los niños, ya que estos ponen a prueba sus capacidades y habilidades realizando
nuevas actividades. Sin embargo, si los padres reaccionan negativamente ante la iniciativa de sus
hijos, como por ejemplo regañándoles, probablemente genere un sentimiento de culpabilidad en
los niños.
En cuanto al logro que se debe obtener al finalizar esta etapa, debemos tener en cuenta que es
necesario un equilibrio que permita que los niños sean capaces de reconocer la responsabilidad de
sus actos y que al mismo tiempo se puedan sentir libres de actuar bajo esa responsabilidad. Así
pues, los niños deben conocer cuáles son las consecuencias de sus comportamientos para poder
saber que deben y que no deben hacer, dando lugar al logro llamado “propósito”. El propósito es
lo que permitirá que los niños aprendan las limitaciones que tienen sus actuaciones en relación a
todo aquello que les rodea.
Laboriosidad vs inferioridad (5-13 años)
Durante esta etapa los niños siguen madurando y aprendiendo de sus actos, por la cual cosa
necesitan actuar y experimentar. Cuando no consiguen lo que quieren llevando a cabo dichas
actuaciones se puede generar un sentimiento de inferioridad y frustración. Pues el objetivo de esta
etapa es que las personas puedan lograr tener una sensación de competencia que les permita
sentirse capaces de actuar equilibradamente y realizar lo que se proponen, sin proponerse metas
inalcanzables que se encuentran fuera de lugar, sin rendirse ni atribuyendo el fracaso a la
inferioridad.
Búsqueda de la identidad vs difusión de la identidad (13-21 años)
El conflicto con el que se encuentran las personas en esta etapa del desarrollo de la personalidad
es encontrar su identidad, es decir, cuando una persona se encuentra en esta etapa lucha
por descubrir quién es, encontrarse a sí mismo y saber qué es lo que quiere. Por esta razón,
durante esta etapa las personas suelen experimentar y explorar nuevas opciones alejadas de lo
que ya conocían con anterioridad. En este conflicto es habitual vivir inseguridades, tener dudas
sobre los roles sociales, dudar de la preferencia sexual, cuestionarse aspectos sobre la
independencia y la adhesión a grupos, experimentar dudas ideológicas y de valores, etcétera. Pues
una alteración en esta etapa puede provocar que la identidad de las personas no sea desarrollada
bajo su libertad y dar lugar a problemas de personalidad en un futuro cercano.
Intimidad vs aislamiento (21-40 años)
En esta etapa del desarrollo de la personalidad las personas suelen buscar relaciones personales y
entablar vínculos emocionales, de modo que les permita compartir sus experiencias, afectos,
emociones e intimidad. Es en esta etapa cuando las personas se relacionan con otras de forma
distinta, buscan relaciones más íntimas de las que esperan un compromiso y reciprocidad. Además,
esperan que estas relaciones les permitan compartir sus experiencias, afectos, emociones y que les
permitan sentirse seguras y confiadas. Por lo tanto, si se evita este tipo de intimidad las personas
pueden encontrarse en una situación de aislamiento. Así pues, el objetivo de esta etapa
es conseguir recibir el amor de otras personas teniendo en cuenta el equilibrio entre la intimidad
y el aislamiento, respetando los límites que cada uno se marque en cuanto a su intimidad y la
facilidad con la que compartirla.
Generatividad vs estancamiento (40-60 años)
Durante este período las personas se suelen encontrar en conflicto con el hecho de sentirse
productivo en su día a día y sentirse estancado e inútil. Las personas desean sentirse productivas y
que sus esfuerzos tengan sentido, generalmente en relación a tener la responsabilidad y el cuidado
de algo o alguien. Contrariamente, las personas se pueden sentir estancadas por el hecho de no
sentirse productivos, por ejemplo, por no haber conseguido una pareja sentimental, por no tener
un trabajo, entre otros. Por esta razón, el objetivo de esta etapa es prepararse para la vida e
implicarse en el cuidado personal, de modo que se debe buscar un equilibrio entre la
productividad y el estancamiento.
Integridad vs desesperación (60-muerte)
En la última etapa del desarrollo de la personalidad las personas según Erikson llegan al punto en
que su productividad empieza a reducirse o deja de existir, por lo tanto, deben mirar atrás y
prestar atención a los logros de las etapas anteriores. Las personas procuran no estancarse
socialmente y transmitir sus conocimientos a las siguientes generaciones, de modo que es en este
momento en el que las personas se cargan de sabiduría. Todo esto conlleva a que las personas
cuiden su estado de salud tanto física como mental. Así pues, las personas que se encuentran en
esta etapa tienen por objetivo valorar el sentido de su existencia y aceptarla tal y como se ha
vivido, siempre teniendo en cuenta el equilibrio entre la integridad de las personas y su
desesperanza.
Factores que influyen en el desarrollo de la personalidad
El desarrollo de la personalidad se puede ver influido por varios factores o aspectos tanto
ambientales como de la propia persona. Los factores que influyen en el desarrollo de la
personalidad son:
Por un lado, las situaciones ambientales externas a la persona que pueden provocar que las
personas adapten sus conductas y pensamientos a dichas situaciones. Así pues, en cuanto a los
factores ambientales influyentes en el desarrollo de la personalidad podemos contemplar la
cultura, las experiencias, entre otros.
Por otro lado, los aspectos internos de la persona se pueden combinar para influir en el
comportamiento de los individuos. Refiriéndonos a estos factores internos de las personas
debemos tener en cuenta los factores biológicos y hereditarios, las necesidades (por ejemplo, de
logro, de afiliación…), los pensamientos, el temperamento, el carácter, etcétera.
El desarrollo de la personalidad en la infancia
En la infancia, el desarrollo de la personalidad se ve muy ligado a la relación del temperamento con
la realidad que rodea a los niños, es decir, en función de cómo interactúa el temperamento de los
niños con su alrededor la personalidad se verá influida de un modo u otro. Esta estrecha relación
es debida a los patrones de comportamiento que los niños adquieren en correspondencia con las
situaciones en las que se suelen encontrar.
Dejando de lado las etapas de Freud y Erikson comentadas anteriormente que encajan con las
edades comprendidas en la infancia, durante la infancia, los niños van desarrollando poco a poco
distintas capacidades y habilidades, tanto cognitivas como físicas, que les permiten entrar en
contacto e interactuar con la realidad y el entorno que les rodea. Es en esta etapa cuando los niños
empiezan a desarrollar los vínculos afectivos y el apego con sus progenitores y cercanos.
Además, el desarrollo de la personalidad en la infancia se ve influido por los valores, creencias y
normas que empiezan a adquirir los niños y que son inculcados externamente por las autoridades,
padres, maestros, hermanos mayores, entre otros.
El desarrollo de la personalidad en la adolescencia
Los cambios físicos que se dan en la pubertad influyen en gran medida en el desarrollo de la
personalidad en la adolescencia, sobre todo en cuanto a la autoestima, la seguridad, la confianza,
la socialización y la sexualidad.
Se trata de una etapa en la que los chicos tienden a experimentar mucho porqué quieren
descubrir quiénes son, qué quieren, cuáles son sus preferencias sexuales, qué esperan de ellos
mismos, entre otros. Todo esto conlleva que en muchas ocasiones los chicos se sientan inseguros y
desconfiados porque no se encuentran, hecho que puede dar lugar a una baja autoestima.
Además, se encuentran en una edad en la que el aspecto físico cobra una gran importancia, por lo
que si no se gustan ni se aceptan a ellos mismos, también influirá en una baja autoestima, un
miedo a la socialización, una inseguridad, etcétera.
Así pues, al tratarse de una etapa en la que predomina la experiencia, el desarrollo de la
personalidad se puede ver muy influenciado, ya que como hemos comentado anteriormente. la
experiencia es uno de los factores ambientales que pueden entrometerse en el camino del
desarrollo de la personalidad.
5to cívica
¿Qué es un conflicto? ¿Cómo y por qué surgen?
Para entender un conflicto en toda su magnitud, es necesario analizar sus tres elementos: personas,
Proceso y problema.
personas
Conflicto
Proceso Problema
Elementos relativos a las personas
Para determinar la dimensión del conflicto, así como la sensación o percepción que cada persona
tiene de este, es importante responder las siguientes preguntas: ¿quién o quiénes participan directa o
indirectamente?
¿Cuáles son las relaciones de autoridad o influencia entre quienes lo protagonizan? ¿Cómo perciben el
Problema y cómo lo describen? ¿Cómo les afecta? ¿Cuáles son sus emociones y sentimientos? ¿Qué
intensidad alcanzan? ¿Qué soluciones sugieren? ¿Qué necesidades e intereses representan? ¿Cómo se
puede replantear la situación para mejorar la relación? Presentamos algunos ejemplos de preguntas y
respuestas que te ayudarán a reflexionar sobre la historia inicial:
El estancamiento de la democracia en el Perú
En las décadas de los años ochenta y noventa, los países latinoamericanos alcanzaron uno de los
logros políticos más importantes desde su independencia: la conformación de regímenes con
características mínimas para ser catalogados como democráticos. A pesar de sus importantes
limitaciones, estos sistemas recientemente instaurados (aunque proclamados nominalmente desde
el siglo XIX) mostraron una sorprendente continuidad, configurando, hasta el final de la primera
década de los años 2000, el momento más democrático que ha atravesado la región hasta la fecha.
Hoy, sin embargo, el panorama es sustancialmente distinto. El optimismo por mejorar la calidad de
estas democracias es mucho menor; y lo que se observa es, más bien, un patrón bastante estable
de estancamiento. Así, se llevan a cabo elecciones periódicas en la gran mayoría de los casos. Pero, a
su vez, estos marcos electorales conviven con financiamiento ilícito de campañas, acoso político,
acusaciones infundadas de fraude, autoritarismos subnacionales y la interrupción de mandatos de
gobierno.
En perspectiva comparada, Perú calza bastante bien en el patrón descrito. Luego del retorno a la
democracia a inicios de los años 2000, el caso peruano tuvo logros importantes en lo que respecta a
expansión de libertades y participación ciudadana. Más allá de la discusión alrededor de estos
indicadores, muy a grandes rasgos, el país logró la construcción de una institucionalidad política que
ha permitido la transferencia pacífica y efectiva de varios gobiernos, mediante elecciones limpias,
abiertas y competitivas, tanto a nivel nacional como a nivel subnacional. El desempeño de la
democracia peruana, en ese sentido, estuvo durante varios años por encima de los resultados
obtenidos por sus pares en la región, como se puede observar en el gráfico a continuación:
Elaboración propia. Fuente: V-Dem.
No obstante, y alineándose al patrón de estancamiento más general, se empiezan a notar serios
cuestionamientos al orden democrático desde el año 2016. El sistema político peruano empieza a
degradarse de forma acelerada a raíz de la normalización del uso de mecanismos institucionales
extremos, tales como la vacancia presidencial y la disolución del congreso . Tras el descubrimiento
de escandalosos casos de corrupción, Perú llegó al bicentenario de su independencia con una
elección altamente polarizada, una oferta de “partidos” cada vez más pobre, y denuncias infundadas
de fraude electoral que ponían en tela de juicio el trabajo de los organismos electorales. La cadena
de acontecimientos siguió cuesta abajo con el expresidente Pedro Castillo, que intentó, felizmente
sin éxito, un golpe de Estado en el año 2022. Finalmente, el 2023 inicia con la instauración de un
gobierno con tintes autoritarios y una respuesta violenta y desmedida frente a la manifestación
ciudadana que ha puesto al país en el foco de la atención internacional.
La democracia está, en consecuencia, estancada. Los eventos registrados en los últimos meses hacen
que el Perú sea incluso calificado por algunas mediciones como un régimen híbrido [3]. Es decir,
aunque la debilidad de instituciones y actores, así como su poca legitimidad, sea una barrera para la
concentración del poder, los mínimos componentes necesarios de una democracia ya han
retrocedido mucho. Esta regresión es en sí misma problemática, pero la preocupación más
inmediata se da en la medida que, en un escenario de incertidumbre y tensión como este, empiezan
a manifestarse con mayor contundencia continuidades autoritarias que han convivido con nuestro
aturdido régimen político. En las líneas que nos quedan, llamaremos la atención sobre una de ellas:
una respuesta estatal que prioriza la fuerza y violencia en escenarios de conflictividad social.
Un conjunto importante de trabajos en la materia han mostrado cómo el Estado ha tendido a optar
por el uso de la fuerza, en contraposición a mecanismos de diálogo e intermediación, en el marco de
la protesta social . Sin negar que este tiene la responsabilidad de intervenir en situaciones que
afectan el orden colectivo y los derechos ciudadanos, lo que se ha podido observar de manera
reiterada es que el abordaje de estas intervenciones muestran un foco en el control del disturbio y la
recuperación del orden perdido. Todo ello se manifiesta, a su vez, en la aplicación casi normalizada
de estados de emergencia que han evidenciado irregularidades y contradicciones en su despliegue,
así como la construcción de un entramado legal y un discurso político que figura a quien protesta
como un “otro” para justificar una respuesta estatal muchas veces desmedida.
Como ejemplo de ello, en el marco de la regresión de la democracia peruana, y cumplidos más de
cien días del estallido social, el Estado ha respondido de forma desmedida en reiteradas
oportunidades. Por un lado, se registran más de sesenta personas fallecidas, en su mayoría
provenientes del sur del país, y más de 1600 personas heridas entre civiles y agentes de las fuerzas
del orden. Por otro lado, se han realizado detenciones arbitrarias, tal y como la ocurrida contra los
manifestantes que se encontraban alojados en el campus de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Cabe precisar que, a pesar de una reducción en el número de movilizaciones, en regiones
como Puno las protestas y la respuesta desmedida del Estado se mantienen. En efecto, se
han establecido medidas que permiten la presencia de las fuerzas armadas en las protestas, y la
suspensión de Derechos Constitucionales como la inviolabilidad del domicilio y la libertad de
reunión. En este marco, han ocurrido sucesos como el del 9 de enero en Juliaca, en el que se
produjeron 17 muertos y 70 personas resultaron heridas, al menos 31 de ellas por arma de fuego.
Ante la incapacidad del Estado para solucionar la crisis, en Puno se han retomado las movilizaciones
y bloqueos de manera indefinida, incluyendo al sector de comercio y transporte.
La degradación del sistema democrático peruano, en suma, forma parte de un fenómeno político
mayor de regresión que atraviesa a la región en su conjunto. Los resultados de este lamentable
retroceso han tenido, y continúa evidenciando, graves consecuencias en el respeto y ejercicio de los
derechos humanos. En ese contexto, exigirle a nuestras autoridades diálogo, consensos y mesura
para reorientar el cauce político y recuperar lo perdido suena lógico, pero, a estas alturas, parece
ingenuo. Hay una tarea ciudadana urgente de tomar conciencia sobre la problemática, y dar mayor
soporte a liderazgos políticos y plataformas que, aunque son pocas y débiles, existen y hoy deben
tener mayor protagonismo para recuperar nuestra democracia.
Derechos Humanos
¿Qué son los Derechos Humanos? Naturaleza de los Derechos Humanos Si recurrimos a nuestro
árbol del epígrafe anterior como imagen que nos permitía una mejor comprensión de la relación
entre ética, dignidad y derechos humanos, diremos que estos últimos constituyen los frutos, la
cosecha en que se materializa y se concreta la conquista de la dignidad humana. En este sentido,
existe prácticamente un consenso en todos los ámbitos, ético, político y jurídico, en cuanto a su
vigencia y protección. No es extraño por tanto que el discurso de los derechos humanos se haya
convertido en el marco ético por excelencia, en un canon o guía de justicia de los derechos positivos
y de nuestra forma de organización política. A este conjunto se suma la idea de democracia,
estrechamente ligada a las nociones de dignidad y derechos humanos, de tal forma que el respeto
de todas ellas determina si nos encontramos o no ante un país, estado o sociedad, civilizado o no. La
progresiva concienciación ética social sobre los derechos humanos y su necesaria traslación al
derecho positivo vigente constituyen el intento más ambicioso de la humanidad a lo largo de su
historia de construir un orden social, político y jurídico más justo, que asegure de forma estable la
paz y la convivencia y el respeto a la dignidad de todos. Fácilmente apreciamos que estas
constataciones desbordan lo estrictamente académico y encierran una valoración positiva que invita
al activismo y al compromiso social. Es prácticamente imposible acercarnos a la dignidad del hombre
y sus derechos por la puerta de la neutralidad o asepsia. Llevan aparejadas una evidente carga
ideológica de la que tampoco queremos ni podemos prescindir. No se trata de diseccionar el objeto
de estudio. Este encierra una idea de valor absoluto de lo humano que se despliega en cada uno de
los derechos conquistados: libertad, igualdad, etc. Este énfasis en cuanto a su necesaria presencia,
protección y desarrollo constituye una actitud casi generalizada, lo cual es muy positivo: sin esa
previa concienciación, sin esa “cultura de derechos humanos” no sería posible mantenerlos, por más
que nos empeñáramos en su positivización en textos jurídicos. Sin embargo, no existe un consenso
en cuanto a su definición, es decir a la pregunta de por qué tiene el hombre estos derechos, lo que
esconde en realidad posturas muy diferentes en lo que respecta a su fundamentación. Para muestra,
las casi infinitas propuestas definitorias de los derechos humanos de las que hemos escogido tan
solo algunas:
• “Conjunto de exigencias y pretensiones éticas que corresponden a todos los seres humanos por el
simple hecho de ser personas”.
• “Un derecho humano es por definición algo de lo que nadie puede verse privado sin grave afrenta
a la justicia, hay ciertas acciones que jamás son permisibles, ciertas libertades que nunca deben
coartarse, ciertas cosas que son sagradas”.
• “Conjunto de facultades o instituciones que, en cada momento histórico, concretan las exigencias
de la dignidad, la libertad y la igualdad humanas, las cuales deben ser reconocidas positivamente por
los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional”. Como vemos, conceptualizar y
fundamentar los derechos humanos nos lleva inevitablemente al manejo y profundización en
aspectos y cosmovisiones filosóficas que tienen como protagonista al hombre mismo. Detrás de una
determinada definición se encuentra en realidad una determinada propuesta moral, una concepción
del hombre determinada, lo que convierte al consenso en esta materia en tarea imposible: existen
dificultades de encontrar tanto un fundamento racional, una fundamentación concluyente, porque
la cuestión de los derechos humanos es siempre abierta y susceptible de nuevos desarrollos, ni
tampoco una fundamentación universal en todos los espacios y contextos culturales, cuestión crítica
que ha acompañado a los derechos desde sus inicios. Es por ello que muchas voces abogan por
quedarse en la superficie: en la perspectiva funcional y abordar los derechos humanos desde el
consenso que prácticamente existe en lo que respecta a su necesaria presencia y a la necesidad de
asegurar en el futuro una más efectiva protección y garantía. Ciertamente, aunque es una postura
práctica, pronto chocará con las dificultades que surgen en el ámbito jurídico en lo que respecta a su
regulación normativa cuando las concepciones y fundamentaciones de fondo son dispares, cuestión
que afecta de entrada a la propia concepción de qué entendemos por derechos concretos como la
libertad o la igualdad. Es decir, las diferentes fundamentaciones éticas punto de partida o telón de
fondo, evidenciarán también regulaciones jurídicas diferentes. Sin embargo, con estas limitaciones
debemos convivir y creemos que desde una postura que se felicite por los logros conseguidos. Que
tienda puentes de entendimiento, más allá las divergencias conceptuales, hacia su vigencia plena y
total de los derechos humanos como horizonte de posibilidad real. Desde estas líneas se mantiene
(como ya se ha desarrollado en torno a la dignidad humana) una argumentación historicista de los
mismos: los derechos tienen que ver con exigencias, anhelos y necesidades de los hombres en un
contexto histórico determinado, que expanden su contenido material y su titularidad a lo largo de
los siglos y se van configurando y desarrollando con la progresiva humanización misma del hombre,
pues, ¿qué le importaba a un esclavo en Roma sus derechos políticos y sociales si ni tan siquiera
tenía derecho a su propia vida? Los derechos humanos no tienen una esencia fuera de la realidad, se
forjan junto al hombre.
¿A QUE NOS REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE LOS DERECHOS HUMANOS?
REALIZAR UN MAPA MENTAL SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS.
PFRRHH
LAS RELACIONES INTERPERSONALES
¿Qué son las relaciones interpersonales?
Cuando hablamos de relaciones interpersonales, nos referimos al modo de vincularse que existe
entre dos o más personas, basándose en emociones, sentimientos, intereses, actividades sociales,
etc.
Este tipo de relaciones son la base de la vida en sociedad y se dan de distinto modo en numerosos
contextos cotidianos, como la familia, los amigos, el entorno laboral, clubes deportivos,
matrimonios, y muchas más, siempre y cuando existe en ellos la posibilidad de que dos o más
personas se comuniquen de manera sostenida.
Además, forman parte de la vida humana a niveles tan profundos que pueden estar incluso
reguladas por la ley, por convención o por la costumbre. Así se crea un entramado complejo de
vínculos y grupos sociales que constituyen la sociedad por completo. De hecho, el manejo de las
relaciones interpersonales es un hito fundamental en el crecimiento del individuo.
TIPOS DE RELACIONES INTERPERSONALES
Las relaciones interpersonales pueden ser muy diversas y complejas, y algunas puede que incluso no
tengan un nombre. Pero a grandes rasgos solemos reconocer más o menos las siguientes:
Relaciones íntimas o afectivas. Aquellas que persiguen una conexión profunda con otros
individuos, y que básicamente comprenden los distintos grados del afecto. Se trata de vínculos
de enorme confianza y que buscan perdurar en el tiempo, asociados a sensaciones placenteras y
de protección, solidaridad y pertenencia. Tal es el caso del amor y la amistad, por ejemplo.
Relaciones superficiales. Aquellas que se manejan en una capa inicial del conocimiento de los
individuos, o sea, en las etapas formales y no muy profundas, ya sean placenteras o no. Se trata
de vínculos pasajeros, no demasiado importantes ni centrales en la vida emocional del individuo
(a diferencia de los íntimos). Es el tipo de relaciones que forjamos con desconocidos, con
personas que sabemos efímeras o con el compañero de asiento de un avión, a quien nunca
volveremos a ver.
Relaciones circunstanciales. Aquellas relaciones que ahondan en el espectro intermedio entre lo
íntimo y lo superficial, ya que involucran a personas con las que compartimos a menudo, pero
por las cuales no sentimos un apego demasiado profundo. Este tipo de vínculos puede siempre
trascender y hacerse profundos, o mermar hasta hacerse superficiales. Es lo que ocurre con
nuestros compañeros de trabajo, por ejemplo.
Relaciones de rivalidad. Aquellas que parten, justamente, de la enemistad, de la competencia o
de emociones más profundas, como el odio. Se trata de vínculos en general negativos, que
movilizan nuestras emociones en mayor o en menor medida, pero que no valoramos como con
nuestras relaciones íntimas, aunque siempre pueden cambiar de categoría, dependiendo de las
circunstancias. En esta categoría están nuestros rivales y enemigos.
Relaciones familiares. En esta categoría se encuentran las personas junto a las cuales nacimos y
con las que nos vincula un árbol familiar o genealógico, es decir, con las que compartimos un
vínculo consanguíneo. En muchas de ellas hay también cierto principio de autoridad, y por ellas
podemos llegar a sentir amor o antipatía. Además, en general podrían ser más o menos
profundas o superficiales, pero a diferencia de las demás, suelen persistir enormemente en el
tiempo. Obviamente en esta categoría el ejemplo ideal son nuestros padres.
Importancia de las relaciones interpersonales
El manejo de las relaciones interpersonales son la base de la personalidad humana y un factor
ineludible en nuestra forma de vivir. Esto significa que son centrales en nuestro recorrido y
que pueden ser fuente de enormes satisfacciones, o de mucho sufrimiento, dependiendo de las
elecciones que hagamos y del tipo de vínculos que establezcamos con los demás.
Relaciones más armónicas con los otros suelen generar individuos socialmente más saludables, más
flexibles y tolerantes, o al menos con más herramientas para integrarse al colectivo y manejarse más
exitosamente ante los demás.
CARACTERISTICAS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES:
Algunas relaciones interpersonales presentan conflicto, rivalidad o incluso odio.
En general, las relaciones interpersonales:
Pueden ser profundas o superficiales.
Pueden ser amenas o conflictivas.
Pueden darse mejor con un individuo por separado o con un grupo entero.
Las características dependen de los individuos involucrados y de sus destrezas sociales, muchas de
las cuales se determinan a lo largo de etapas clave de la infancia y juventud. En ese sentido, pueden
estar influenciadas por traumas o por situaciones críticas. A menudo son un claro síntoma de
nuestra vida interior o vida emocional.
Ejemplos de relaciones interpersonales
No es difícil dar ejemplos de relaciones interpersonales: el amor, en su enorme y variada gama de
vínculos, desde los filiales hasta los eróticos, es un tipo común de relación interpersonal.
También son buenos ejemplos la amistad y el compañerismo, o las relaciones laborales y sus leyes
jerárquicas. Allí donde haya dos personas interactuando, habrá algún margen de vínculo
interpersonal.
Comunicación y relaciones interpersonales
La comunicación es la capacidad para el intercambio efectivo de información. Por lo tanto, es la base
de todo tipo de relación interpersonal. De hecho, para que surja una relación entre dos o más
personas, éstas deben poder comunicarse, incluso si es para expresarse desagrado.
En ese sentido, la comunicación es una capacidad crucial y determinante en nuestro modo de
establecernos en la sociedad. Es capaz incluso de convertir vínculos superficiales o conflictivos en
amistades profundas, o bien de disolver nexos que se pensaba permanentes.
ACTIVIDAD 1:
¿Por qué es importante conocer sobre las relaciones interpersonales?
¿De qué manera las relaciones interpersonales ayudan al fortalecimiento de la autoestima?
Detalla de manera gráfica uno de los tipos de relaciones interpersonales.
La comunicación afectiva
Comunicación afectiva es la capacidad de transmitir al otro las propias experiencias,
sentimientos y emociones, y de ser receptivo ante las experiencias, sentimientos y emociones
del otro. Supone un vínculo afectivo que une a las personas que establecen la comunicación
(familia, amigos, grupos escolares, etc.). Las Instituciones Educativas, por lo general, enfatizan en
una comunicación de diálogos funcionales, esencialmente operativa, que no comprometen el
aspecto afectivo, lo cual torna vacía dicha comunicación. En su lugar se debe propiciar, en todas
las áreas, el establecimiento de redes afectivas, fundamentalmente las vinculadas con el
Desarrollo Personal, el establecimiento de redes afectivas en donde lo fundamental sea el
compartir y el estar abiertos cotidianamente a recibir y dar afecto. El desarrollo de valores
supone la capacidad para reconocerse y apreciarse como personas, a partir de su
desenvolvimiento en un contexto social determinado, en relación con otros. El desarrollo de
valores Los valores constituyen componentes esenciales en la vida de los seres humanos. Como
afirma Adela Cortina en su obra Un mundo de valores, es imposible imaginar una vida humana
sin valores, especialmente sin valores morales, pues no existe ningún ser humano que pueda
sentirse más allá del bien y del mal, sino que todas las personas somos inevitablemente morales.
El mundo de los valores es muy complejo y variado. Existen diversas concepciones y
clasificaciones de los valores. Cortina, en la obra citada, distingue los siguientes:
Valores sensibles: placer / dolor, alegría / pena.
Útiles: capacidad / incapacidad, eficacia / ineficacia.
Estéticos: bello / feo, armonioso / caótico.
Intelectuales: verdad / falsedad.
Éticos: justicia / injusticia, libertad / esclavitud.
Otros.
El desarrollo de habilidades sociales
Las habilidades sociales constituyen un conjunto de comportamientos eficaces en las relaciones
sociales. Es indiscutible que en la escuela, como en todas las actividades que desarrolla, la
persona está en contacto con otros, mantiene una relación con otros, que es fundamental para
su bienestar. Lograr una interacción placentera es una capacidad que debe desarrollar el
adolescente. El docente debe estar atento a cómo se integra cada estudiante al grupo, cómo
establece dentro de las mismas relaciones adecuadas, cómo rechaza algunas acciones, sin
perjuicio de su relación en el grupo y cómo acepta normas que se generan en el grupo.
Estas conductas son aprendidas. Facilitan la relación con los otros, la reivindicación de los propios
derechos sin negar los derechos de los demás. El poseer estas capacidades evita la ansiedad en
situaciones difíciles o novedosas. Además facilitan la comunicación emocional y la resolución de
problemas. Existen unas habilidades sociales básicas y otras más complejas. Sin las primeras no
podemos aprender y desarrollar las segundas. Cada situación requerirá mostrar unas habilidades u
otras, dependiendo de las características de la situación y de la dificultad de la misma. Podemos
señalar como habilidades sociales: iniciar y mantener una conversación, formular una pregunta,
pedir ayuda y ayudar, seguir y dar instrucciones, convencer a los demás, ser asertivo, conocer los
propios sentimientos y los de los demás, enfrentarse al enfado, al miedo, a la vergüenza, al ridículo;
negociar, defender los propios derechos y los derechos de los otros, hacer frente a las presiones del
grupo, establecer objetivos, tomar decisiones, plantear iniciativas. Estos aspectos integrados en cada
persona se manifiestan en las actividades cotidianas. Aprender y desarrollar estas habilidades y
asumirlas como parte de la identidad es fundamental para conseguir óptimas relaciones en el
contexto social.
Actividad:
¿Cómo se expresan los valores y actitudes de los estudiantes en el desarrollo de las acciones
educativas? ¿Qué actitudes y valores predominan en la vida cotidiana de los adolescentes? ¿Qué
diferencias se observan en las capacidades que desarrollan los adolescentes? ¿Qué características se
manifiestan en las comunicaciones interpersonales de los estudiantes? ¿Cuáles son las
manifestaciones de bienestar y felicidad en los adolescentes? ¿Cuáles son los valores que más
prefieren los adolescentes?